viernes, 6 de febrero de 2026

Epstein, Musk y el gobierno de la pedofilia.


La podredumbre moral de la elite capitalista sale a flote

 Los recientes archivos liberados por el departamento de justicia de Trump pusieron de manifiesto un encubrimiento estructural. La publicación de un aluvión de 3 millones de páginas en febrero de 2026 puso de manifiesto una “negligencia” criminal: mientras se revelaban "al menos 40 fotos que mostraban los cuerpos desnudos de mujeres jóvenes, incluidas sus caras" (The New York Times, 1/2/26), con precisión quirúrgica y deliberada protegieron a los poderosos. El mensaje del Estado es claro: la dignidad de las víctimas de clase trabajadora es sacrificable; la de la élite, sagrada. 
 Jeffrey Epstein no fue un depravado aislado, sino un nodo funcional en los circuitos de poder del capital financiero. Su red de tráfico sexual tenía un propósito de clase claro: "proporcionar mujeres y niñas jóvenes a otros individuos ricos y poderosos" (The Guardian, 1/2/26). Esta práctica, como señalaron los abogados de las víctimas, era un sistema de "favores" para acumular "control y poder sobre las personas que estaban implicadas" (The Guardian, 1/2/26). Las listas de contactos —desde Trump, Clinton y el príncipe Andrés, hasta magnates como Les Wexner, Leon Black, Elon Musk y el secretario de Comercio Howard Lutnick— no son una colección de "manzanas podridas". Son la evidencia de la descomposición del sistema capitalista a través de sus principales cabezas. La "muerte por suicidio" de Epstein en una celda con cámaras saboteadas fue el primer acto de un encubrimiento de clase que hoy continúa. 
 Los documentos desclasificados, específicamente el archivo EFTA00147661 reportado por RT, contienen testimonios que, de ser ciertos, expondrían no solo una red de depravación sexual, sino lo que podría interpretarse como prácticas de terrorismo de clase y ritualización sádica del poder absoluto. La presunta víctima describe en un yate de Epstein escenas de "sacrificio ritual", mutilaciones con cimitarra que no dejaban cicatriz, actos de canibalismo y coprofagia directo de intestinos de bebés, e implican al expresidente George H.W. Bush en una violación. (MVS noticias, 2/2/26)
 La podredumbre sigue escalando, no se limita a las redes de tráfico sexual físico, sino que se extiende a los dominios digitales, Elon Musk, magnate tecnológico y figura central del capitalismo de Silicon Valley, permite que Grok, la inteligencia artificial de su plataforma X (ex-Twitter), produzca imágenes de pornografía infantil para usuarios verificados, es decir, aquellos que pagan por el privilegio de la tilde azul. Este hecho no es un “descontrol de la IA”, sino la expresión lógica de la moral del capital en su fase más cínica y desregulada. 
 Este escándalo estalla en el corazón de la crisis del imperialismo norteamericano. La administración Trump es la expresión política de una burguesía en decadencia histórica que, para recomponer su hegemonía, impulsa una guerra internacional e impone una reconfiguración fascistizante interna (como es visible con los conflictos de la Gestapo norteamericana, el ICE). En este marco, el caso Epstein es un punto de implosión. Trump usó el caso como ariete propagandístico contra el estado profundo demócrata. Una vez en el poder, hizo todo lo posible para impedir la publicación de archivos, hasta que la rebelión de su base fascistoide lo forzó a un giro cínico.
 El caso de Grok y la red de Epstein operan bajo la misma lógica descompuesta: la conversión de todo, incluso de los crímenes más impensables, en una mercancía del poder dominante. La derrota de estas elites sólo será impuesta en las calles por la clase obrera bajo un horizonte donde la tecnología y la riqueza social esté en manos de los explotados.

 Iara Bogado
 05/02/2026

jueves, 5 de febrero de 2026

Las negociaciones en Abu Dabi acentúan la guerra entre la OTAN y Rusia


El anunciado cese del fuego temporal en Ucrania ha durado un suspiro. 
 Rusia lanzó más de 70 proyectiles incluyendo una cantidad récord de misiles balísticos en una sola salva, en conjunto con otros tipos que se aproximan a sus objetivos en una trayectoria balística, así como 450 vehículos aéreos no tripulados (UAV). Los golpes a la infraestructura crítica con temperaturas que descienden a los menos veinte grados no busca desalentar a las tropas en la línea de guerra militar, sino desmoralizar a la población civil. 
 En las negociaciones tripartitas en Abu Dabi, la capital de Emiratos Árabes, Kiev no está haciendo la concesión que más importa a Rusia: la retirada del ejército de Ucrania del Donbás. Los ataques rusos son funcionales a Washington como medio de coerción para que Kiev y sus patrocinadores de la Unión Europea cedan en la cuestión territorial, aunque esto no es lo único en disputa ni suficiente para cesar hostilidades. 
 Un aspecto fundamental de la negociación son las denominadas garantías de seguridad para Ucrania. El Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, se dirigió a la Rada (el parlamento ucraniano) y declaró que “tan pronto como se alcance un acuerdo de paz, las fuerzas armadas, la aviación y el apoyo naval estarán disponibles para los países que lo hayan acordado”. La prensa británica detalla una colaboración a varios niveles y especifica una serie de respuestas estratificadas si Rusia reanuda la guerra. El primer paso será una advertencia diplomática. En una segunda fase se prevé la participación de la “coalición de los dispuestos” que comprende a muchos países de la UE, el Reino Unido y Turquía. Un último pasó sería la respuesta coordinada con fuerzas militares de EE.UU., a más tardar 72 horas después de la primera violación del cese del fuego. Washington, sin embargo, no ha confirmado nada de esto. Los medios de comunicación estadounidense señalan que la Casa Blanca no está dispuesta a prometer apoyo a las tropas europeas en Ucrania en caso de un enfrentamiento con Rusia. 
 El acuerdo de paz que plantea Trump significa otras cosas que el reparto de Ucrania entre EE.UU. y Rusia, y el traspaso de las riquezas minerales de los territorios respectivos. “Hay una vía en las negociaciones que podría avanzar con mayor rapidez que las demás. En Abu Dabi, se están discutiendo los cruces fronterizos para civiles y la demarcación de dicha línea. Así lo declaró Serhiy Khlan, miembro del Consejo Regional de Jersón.” (Strana Today). Según esta versión el proceso de negociación va mucho más allá de las discusiones públicas sobre los territorios o la central nuclear de Zaporizhia.: “Además de la línea de demarcación y los puestos de control, también se están discutiendo cuestiones relacionadas con la operación de los puentes y el servicio de pasajeros entre los territorios, el movimiento de personas y el pago de pensiones” (ídem). Esto podría explicar la presencia de numerosos militares con un conocimiento detallado de la situación en el frente que están presentes en las negociaciones. 
 Según el medio Político que cita fuentes ucranianas y estadounidenses, hay indicios de que las conversaciones actuales podrían ser prometedoras: “«Antes, estas negociaciones eran como sacarse una muela sin anestesia», dijo un experto republicano en política exterior que ha asesorado a Kiev.” (Político 4/2). La misma fuente describe a los cabecillas de la delegación rusa, el almirante Ígor Kostyukov, (jefe del GRU, el principal servicio de inteligencia militar) y al oficial de Inteligencia, Alexander Zorin, como “hombres prácticos”. Los oficiales de inteligencia rusos actúan con profesionalidad, profundizando en los detalles prácticos" (ídem). 
 Rusia ha reiterado innumerables veces que no quiere un alto del fuego que permita Ucrania recuperarse y preparar la siguiente ronda de guerra; quiere un acuerdo estratégico final. Un acuerdo que no solo abarque a Ucrania, sino que defina la nueva “arquitectura de seguridad” para toda Europa. Reclama el control físico de las cuatro provincias, además de Crimea. Se conjugan así dos paradojas, la primera es que Estados Unidos siendo parte del conflicto, ha iniciado la guerra contra Rusia, continúa apoyando al ejército ucraniano en las áreas de inteligencia y comunicaciones y a la vez oficia como supervisor y mediador. La segunda se configura cuando se pretende que Rusia tolere la integración de Ucrania a la OTAN bajo la apariencia de un compromiso multilateral jurídicamente vinculante (artículo 5), cuando es esta precisamente una de las razones fundamentales por que la que Rusia gatilló la “operación militar especial” como denomina el Kremlin a la ocupación comenzada en febrero de 2022. 
 Está en discusión incluso la integración a la propia Unión Europea, esta vez por la resistencia de miembros del propio bloque, en especial Polonia, cuyo sector agrícola es actualmente el mayor beneficiario neto del fondo de Política Agrícola Común (PAC). Las inconsistencias abruman. 
 El rearme europeo se proyecta sobre esta negociación, en la que ha quedado afuera una vez más la triada de “los dispuestos” (Francia, Alemania, Reino Unido). El hastío por la guerra en la población también es una amenaza. El New York Times titula “En aras de la paz, los ucranianos consideran lo impensable: ceder territorio”. Las encuestas reflejan una apertura cada vez mayor a las concesiones territoriales. En mayo de 2022, una encuesta reveló que el 82% de los ucranianos creía que el país no debía ceder territorio bajo ninguna circunstancia (…) En la encuesta más reciente publicada el lunes, el 40 por ciento de los encuestados dijeron que apoyarían la cesión del Donbás a cambio de garantías de seguridad.” “Esto representa un cambio notable para una población ucraniana que está cansada de la guerra.” (NYT 4/2). 
 En Rusia la campaña militar ha disparado el gasto de guerra al máximo: “El déficit presupuestario oficial se disparó el año pasado, al igual que el gasto militar fuera de balance a través del sistema bancario y las facturas impagadas. Esto podría ser difícil de mantener, especialmente con la disminución de los ingresos petroleros” (The Over Shoot). La dimensión petrolera ocupa un andarivel propio. Tras todas las maniobras diplomáticas lo que asoma es el despedazamiento de Ucrania, para servirse de sus remanentes como un activo de seguridad de primera línea, en usufructo de unos y otros. La camarilla de Zelensky se ha abroquelado en la defensa en un programa inviable de que propugna unas fuerzas armadas de ochocientos mil efectivos, el denominado “puerco espín de acero”, así definido por Úrsula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea. La guerra se desarrolla en un contexto mundial, no hay salidas parciales para una confrontación imperialista estratégica. 

 Camilo Márquez 
 05/02/2026

martes, 3 de febrero de 2026

Seis décadas de asedio: el arsenal de maldad contra Cuba


El 3 de febrero de 1962, John F. Kennedy emitió la Proclama 3447, con la cual oficializó el bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla.
 Como agoreros del inframundo, Donald Trump y su camarilla lanzan mensajes de desolación y muerte contra el pueblo cubano. La Orden Ejecutiva del 29 de enero dictada por el mandatario exhala esos aires; para los émulos de Tánatos, el objetivo es claro: convertir a Cuba en una Numancia moderna.
 Para la Isla, este asedio no es nuevo. Convencidos del apoyo mayoritario del pueblo a la Revolución, desde sus albores Estados Unidos se dio a la tarea de socavar los cimientos del nuevo poder e inducir la rebelión.
 La estrategia ha sido invariable: debilitar la vida económica para provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno. Una política fríamente concebida para sumir al pueblo cubano en la miseria. Así, el 6 de abril de 1960, el memorándum de Lester D. Mallory, entonces vicesecretario de Estado adjunto para Asuntos Interamericanos, definió el alma de esta guerra. 
 Poco después, en junio de 1960, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz compareció ante la televisión cubana para denunciar que, por instrucciones de Washington, las compañías extranjeras pretendían boicotear el procesamiento de petróleo. 
 La reducción del suministro de combustible, el rechazo a refinar crudo soviético y la eliminación de la cuota azucarera fueron solo el preámbulo de lo que se convertiría en el genocidio más prolongado de la historia. El 7 de febrero de 1962, entró en vigor la Orden Ejecutiva 3447, firmada por el presidente John F. Kennedy el día 3, que oficializó el bloqueo invocando la «Ley de Comercio con el Enemigo» de 1917. 
 Aquello era solo el inicio. Al repasar la historia de esta guerra unilateral, parece que el arsenal de maldad de Washington es inagotable. Administración tras administración, se perfeccionaron los mecanismos de coerción y cerco: de las 32 tareas de la «Operación Mangosta» –el vasto plan terrorista diseñado tras la derrota en Playa Girón–, 15 estaban dirigidas específicamente contra la economía de la Isla.
 De la frustración, la soberbia y el odio nacieron leyes como la Torricelli y la Helms-Burton, o el Plan Bush, que las reforzó. Durante su primer gobierno Trump dictó más de 243 medidas hostiles, una política a la que Joe Biden dio continuidad a pesar de sus promesas electorales. 
 Ahora, la Casa Blanca se propuso llevar la agresión a la economía y la vida de la nación a una perfección quirúrgica, pretendieron no dejar espacio sin cerrar; pero no es tan fácil vencer a los cubanos, una frase reciente del mandatario estadounidense lo dice todo: «La única opción que queda es entrar y destruir Cuba».
 Durante más de seis décadas de guerra económica impuesta por la potencia más grande del mundo, el proyecto cubano ha demostrado una resiliencia extraordinaria, cosechando conquistas en todos los ámbitos que desafían la lógica del asedio.

 Raúl Antonio Capote 
 Granma

69 años del primer número de El Popular


Hoy, 1 de febrero, se cumplen 69 años de la salida del primer número del diario El Popular. Precisamente, un 1 de febrero de 1957, comenzó una verdadera epopeya de comunicación, periodismo comprometido, coherencia y dignidad, que hoy llega a los 69 años.
 Este lunes 2 de febrero a las 18 horas, la Asociación de ex Trabajadores del diario El Popular 1957-1973, convoca a un acto homenaje en la puerta de la histórica primera imprenta, ubicada en la calle Justicia entre Miguelete y Lima. 
 Como ya hemos escrito, El Popular, continuador del histórico diario Justicia, surge a partir de una resolución del XVI Congreso del PCU, en el marco de lo que Rodney Arismendi definió como “una línea unitaria y de masas”. Luis Mendiola, distribuidor de El Popular en Montevideo, luego asesinado en la 20, definía a El Popular como: “El cañón de largo alcance del pueblo”.
 Desde su primer número tuvo el lema artiguista que se mantiene hasta hoy: “No tengo más enemigos que los que se oponen a la pública felicidad”. Los directores de esa primera edición fueron Enrique Rodríguez, César Reyes Daglio y Eduardo Viera. 
 El Popular desarrolló un periodismo comprometido, de cobertura de las luchas obreras y populares, de solidaridad internacionalista y antimperialista. Inauguró en la prensa uruguaya la práctica de los suplementos, sindical, internacional, juvenil y uno muy especial, el primer suplemento para niños, Churrinche.
 El Popular jugó un papel enorme para apoyar y construir la unidad de la clase obrera en la CNT y de la izquierda, primero en el FIDEL y luego en el Frente Amplio. También en la solidaridad internacionalista, con Vietnam, con Cuba, con Palestina, con las luchas de liberación en nuestro continente y en África, con la difusión de la construcción del socialismo y sus avances.
 Por todo eso fue duramente perseguido, censurado y clausurado en múltiples oportunidades, de hecho, es uno de los medios de comunicación que más clausuras ha sufrido en la historia.
 El 9 de julio de 1973, en medio de la Huelga General que enfrentó el golpe de Estado, de la cual fue el vocero principal, el fascismo asaltó su redacción y sus trabajadores fueron apaleados y encarcelados, fue clausurado definitivamente en noviembre de 1973. Todos sus trabajadores y trabajadoras fueron perseguidos, muchos encarcelados y torturados. Norma Cedrés, asesinada en prisión y Juan Manuel Brieba aún desaparecido, son dos trabajadores de El Popular, mártires de nuestro pueblo en la lucha por la libertad, la democracia y la emancipación social.
 Su prédica obrera y combativa se continuó en Carta y Liberarce clandestinos y al final de la dictadura en Cinco Días, clausurado y La Hora, luego en el semanario El Popular, Carta Popular y de nuevo, a partir de 2008, en el semanario El Popular. 

 El Popular, febrero 1, 2026

lunes, 2 de febrero de 2026

Cuba, la irreverente «amenaza»


Desde la Casa Blanca, este 29 de enero, el presidente Donald Trump decretó una emergencia nacional sobre Cuba, a la que declaró como «amenaza inusual y extraordinaria para la Seguridad Nacional y la política exterior de Estados Unidos», al mismo país al que bloquean por más de seis décadas. 
 Aunque quieren hacerla ver como una medida de seguridad, de lo que se trata es del uso de la presión como herramienta geopolítica y de desestabilización. Pretende, entre sus fines, castigar colectivamente al pueblo cubano por su firme decisión de elegir el camino de la soberanía y el derecho a la autodeterminación, al que no renunciará. 
 Así, entra hoy en vigor la Orden Ejecutiva firmada por el presidente estadounidense, con la cual declara emergencia nacional en ese país, dado que –alega el documento lleno de falacias– Cuba posee en «su territorio sofisticadas capacidades militares y de inteligencia que amenazan directamente la seguridad nacional de los Estados Unidos», y sostiene relaciones con «países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos adversarios» de la nación norteña. 
 El Gobierno de Estados Unidos vuelve a mentir, como lo hace sistemáticamente. Bien conoce que Cuba no alberga terroristas, no da refugio a organizaciones terroristas, no tortura a supuestos opositores y no coopera en forma ilegal con ningún país. Es en ese territorio donde sí han encontrado amparo asesinos como Luis Posada Carriles, responsable del crimen del avión de Barbados, y otros que aún se pasean por las calles de Miami. 
 Con el «deber imperativo de proteger» a EE. UU., el mandatario republicano anunció que impondrá nuevos aranceles «a las importaciones de mercancías provenientes de un país extranjero que venda o suministre, directa o indirectamente, petróleo a Cuba». Con ello se golpeará un actor transversal de la economía nacional.
 Luego, las consecuencias no solo afectarán al Gobierno, sino que incidirán directamente en el bienestar de la población y en todos los sectores.
 La medida constituye un acto de genocidio económico disfrazado de seguridad nacional. EE. UU. no puede imponer su voluntad por la fuerza, y el mundo tendrá que decidir de qué lado está la razón y si aprueba o rechaza la ignominia. 
 Habla la Orden Ejecutiva de Trump sobre violaciones de derechos humanos, represión y desestabilización regional en la Mayor de las Antillas. Lo que no dice es que, la medida extraterritorial sobre la que pesa su rúbrica, bien cumple los parámetros para calificar dentro de esos mismos elementos, además de causar sufrimiento humano y afectar la vida de millones de personas.
 Insiste la administración de EE. UU. en que la nación caribeña apoya el narcotráfico, aun cuando nuestro el país no constituye destino, tránsito ni almacén de drogas, como resultado de la voluntad de sostener una política de tolerancia cero.
 La ejecutoria de la Isla en el enfrentamiento al terrorismo y al narcotráfico en el continente es de larga data y muestra resultados concretos, cooperando con el propio Estados Unidos en la lucha contra las drogas y la delincuencia. La Orden Ejecutiva lo ignora. 
 Sin embargo, se sabe que Cuba, por su ubicación geográfica, está insertada en una de las rutas internacionales más activas del narcotráfico, que conecta las zonas de producción en Sudamérica con el principal mercado consumidor en Estados Unidos, dijo recientemente a la prensa el primer coronel Yvey Daniel Carballo Pérez, jefe del Estado Mayor de la Dirección de Tropas Guardafronteras del Minint.
 Entonces, ¿es Cuba –libre, independiente, soberana, democrática, de justicia social y solidaridad humana– una amenaza para la Seguridad Nacional de EE. UU. o para el desarrollo de sus intereses hegemónicos, expansionistas y de sostenimiento de la grave crisis sanitaria generada por el fentanilo puertas adentro?
 El pueblo cubano, de estirpe martiana, conoce las entrañas del monstruo y sabe descifrar sus mentiras. No se dejará engañar. Ha soportado casi 70 años de bloqueo genocida y ha sabido resistir de forma estoica, sin renunciar a sus principios, todas las agresiones del imperio. Esta vez no será diferente.

 Laura Mercedes Giráldez 
Granma, 
 enero 30, 2026

domingo, 1 de febrero de 2026

viernes, 30 de enero de 2026

Bolivia: Rodrigo Paz mantiene la iniciativa política y busca ilegalizar los bloqueos de carreteras y calles


Después de una gran lucha de los explotados bolivianos contra el decreto supremo 5503, que se extendió durante varias semanas con grandes movilizaciones y más de 65 bloqueos permanentes de las principales rutas del país, el presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira ha considerado oportuno que la asamblea nacional boliviana de a luz una ley antibloqueos. 
 En este momento existen alrededor de cinco proyectos con ese fin en el fragmentado congreso boliviano, por lo que el Senado ha creado una comisión “integral” para unificarlos y darle un tratamiento exprés. Si bien el Código Penal ya establece penas contra los piquetes y la presencia de dinamita en los mismos, no establece al bloqueo como delito, uno de los objetivos centrales del gobierno. Además, se busca subir las penas que ahora podrán ir desde tres a 20 años de prisión, imponer resarcimientos económicos a quienes se consideren afectados; y liberar de responsabilidades penales a las fuerzas represivas que actúen en los despejes.

 Maniobras

 La intentona fue rechazada por la COB y la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos Túpac Katari (CSUTCB) junto a otras organizaciones sindicales y campesinas, pero hasta el momento ninguna ha decretado una medida de fuerza o paro de advertencia sino apenas un estado de alerta, sin abandonar su predisposición al “diálogo” con el gobierno. Paz Pereira no descarta poder tener su aval, como ya sucedió con los decretos que han impuesto el gasolinazo y otras medidas reaccionarias. El viceministro de Cooperativas, Pánfilo Marca, proveniente del sector de las cooperativas mineras, ha declarado “injusta” una ley antibloqueos (Visión 360, 20/1).
 El vicepresidente Edmand Lara, a través de sus redes sociales, denunció la iniciativa como una “trampa” que busca perseguir a opositores y reforzar la tendencia al gobierno por decreto por parte de Paz Pereira. Las relaciones entre uno y otro se encuentran totalmente rotas después de la exclusión del vicepresidente en el armado del gabinete y de la salida del decreto 5515, que habilita al presidente a seguir gobernando estando fuera del país, mediante vías tecnológicas. 
 Se han presentado distintas maniobras para hacer pasar la ley. El autor de uno de los proyectos, Carlos Alarcón, diputado de la alianza Unidad (un conglomerado derechista), ha propuesto la realización de un referéndum o consulta popular antes de su promulgación por el Ejecutivo (El Deber, 21/1). Paz ha instruido al presidente de la Cámara de Senadores, Diego Ávila, del partido Demócrata Cristiano, a convocar “a todas las organizaciones sociales para socializar el proyecto, una vez que surja un dictamen único” (Ídem). 

 El MAS, ausente 

Ante este debate, nuevamente los restos del MAS no tienen protagonismo alguno. Evo Morales, que se encontraba desaparecido de la escena pública en las últimas tres semanas por encontrarse con dengue, dio un reportaje a TeleSUR denunciando la imposición de un “régimen autoritario” por parte de Paz Pereira por haber eliminado de la grilla estatal los canales RT y TeleSUR, pero sin decir una palabra sobre la ley antibloqueo u otros temas de choque entre las masas y el gobierno (TeleSURtv.net, 21/1). La ausencia de Evo Morales del escenario público alimentó los rumores de una posible fuga del país, como ya pasó con el ex presidente Arce y otros funcionarios del gobierno del MAS. Esto fue desmentido por sus allegados, quienes mantienen en el trópico de Cochabamba una guardia para evitar un intento de arresto, que habría sido exigido por el departamento de Estado norteamericano después de la invasión a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa. Los lazos entre la Justicia boliviana y el imperialismo yanqui crecen día a día. El martes pasado, la sala plena del Consejo de la Magistratura sostuvo una reunión con la asesora de Justicia del Departamento de Estado de los Estados Unidos, para establecer “mecanismos de cooperación” entre ambos (La Razón, 21/1). 

 Guerra contra los trabajadores bolivianos 

Rodrigo Paz Pereira ha tomado nota de la necesidad de liquidar las respuestas de lucha de la clase obrera y los explotados bolivianos, después de que éstas le impusieron la abrogación de su decreto 5503 y por eso intenta ilegalizar los bloqueos, encarcelar manifestantes y dar la impunidad necesaria para ello a las fuerzas represivas. El quiebre de las luchas sociales es exigido por el gran capital extranjero en nombre de la seguridad jurídica para invertir y por los organismos multilaterales como el BID y el BM, que ya han aprobado una línea de créditos de hasta 8 mil millones de dólares con el condicionamiento de que no se destinen ni a gastos corrientes ni a la importación de hidrocarburos. 
 Paz Pereira tiene en vistas un ajustazo del 30% sobre el gasto en salarios estatales para reducir el “déficit fiscal”, en nombre de “planillas” e “ítems” “irregulares” (Opinión, 20/1), justo en el momento en que trabajadores de la salud se encuentran en un plan de paros intermitentes y la federación de Maestros Urbanos de La PAZ inicia una lucha por un salario equivalente al salario mínimo recientemente establecido en 3.300 pesos bolivianos. Por otro lado, insistirá, ahora por medio de proyectos parlamentarios, en su intento de avanzar en la explotación litera e hidrocarburífera por parte de capitalistas internacionales, mediante la eliminación de las consultas previas y la aprobación de la asamblea boliviana. 
 Paz Pereira asumió hace menos de dos meses prometiendo un rápido crecimiento económico, el fin del desabastecimiento de divisas e hidrocarburos y la drástica reducción del déficit fiscal y la inflación en tan solo tres meses. Por lo pronto, su gasolinazo ha oficiado como un acicate de la inflación y el desabastecimiento, que sólo en el 2025 ha reducido en un 50 % el valor adquisitivo de los ingresos de los trabajadores bolivianos, lo que ha llevado la pobreza por arriba del 40%, y la indigencia por arriba del 11%. Los grandes especuladores con la escasez de combustible y divisas -que incluyen a empresarios expendedores, bancos y sojeros- han encontrado nuevas formas de enriquecimiento con la medida del gobierno, mientras las masas sufren la carestía desatada.

 Julio Quintana
 22/01/2026

La única amenaza contra la paz en la región la ejerce el Gobierno de Estados Unidos


El Canciller cubano denunció el brutal acto de agresión contra Cuba y su pueblo, que ahora el Gobierno de Estados Unidos pretende someter a condiciones de vida extremas El miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, condenó «en los términos más firmes», mediante una publicación en X, la nueva escalada del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba.
 «Ahora se propone imponer un bloqueo total a los suministros de combustible a nuestro país».
 «Para justificarlo, se apoya en una larga lista de mentiras que pretenden presentar a Cuba como una amenaza que no es. Cada día hay nuevas evidencias de que la única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad de la región, y la única influencia maligna es la que ejerce el Gobierno de EE. UU. contra las naciones y los pueblos de Nuestra América, a los que intenta someter a su dictado, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia». 
 Rodríguez Parrilla expresó, además, que la Casa Blanca «recurre también al chantaje y la coerción, para tratar de que otros países se sumen a su universalmente condenada política de bloqueo contra Cuba, a los que, de negarse, amenaza con la imposición de arbitrarios y abusivos aranceles, en violación de todas las normas del libre comercio». 
 En ese sentido, denunció ante el mundo el brutal acto de agresión contra Cuba y su pueblo, al que durante más de 65 años se ha sometido al más prolongado y cruel bloqueo económico jamás aplicado contra toda una nación, y al que ahora se promete someter a condiciones de vida extremas, remarcó.

 Redacción Internacional | internacionales@granma.cu
 30 de enero de 2026 00:01:43

miércoles, 28 de enero de 2026

Trump desplaza una armada al Golfo Pérsico para desatar una guerra contra Irán


Un revólver en la cabeza para imponer otro protectorado “de facto” en el Medio Oriente. Donald Trump no juega sus cartas imperialistas en forma inconexa. Desde la tribuna del Foro Económico Mundial de Davos, que dedicó a promover la anexión de Groenlandia e incluso Canadá, anunció el despliegue de lo que denominó una Armada para sitiar a la República Islámica de Irán y amenazarla con una guerra de aniquilación. De acuerdo al Wall Street Journal (22/1), el asaltante de caminos que gobierna Estados Unidos habría reclamado al Pentágono que le acercara opciones “decisivas”. Ya se producido, por de pronto, el desembarco de una flota de aviones de combate F15E en Jordania – desde donde el año pasado se activaron radares y misiles antiaéreos para neutralizar a los misiles que disparó Irán contra un ataque combinado de Israel y Estados Unidos. El portaviones Abraham Lincoln se está desplazando del Indopacífico hacia el golfo Pérsico, transportando un grupo de bombardeo que incluye los F35 y aviones de interferencia electrónica. En cuanto a la defensa antiaérea, el despliegue incorpora a los misiles Patriot y Thaad. La operación, de mucha mayor envergadura, sigue el lineamiento del bloqueo a Venezuela por medio de una Armada en el Caribe. 
 El pretexto para esta operación ha sido la represión a balazos del levantamiento popular que tuvo lugar en Irán como consecuencia de una devaluación de la moneda, el rial, y una disparada hiperinflacionaria de precios (una tendencia a la rebelión popular que se ha reanudado desde principios de siglo). Viniendo del asaltante de Venezuela y del represor a tiros en Minnesota y su capital Minneapólis, la excusa no vale la saliva usada para proferir la amenaza. El imperialismo norteamericano, en realidad, se encuentra en la tarea de reorganizar enteramente el Medio Oriente, como lo demuestra el abandono de las milicias kurdas en Siria al ataque del gobierno del ex ‘jihadista’ Al Golani, un agente del turco Erdogan –en la misma línea del desplazamiento de Corina Machado en favor de los hermanos Rodríguez en Venezuela-. Las milicias kurdas ocupaban ambas orillas del Éufrates, el corazón petrolero de Siria. Lo mismo vale para la designación de la “Junta de Paz” (cuota de ingreso mil millones de dólares) que ha inventado Trump para montar un Protectorado en las costas de Gaza –un fenomenal espacio turístico acompañado de importantes yacimientos de gas-. La tarea de Trump es aún muy ardua, porque tanto Turquía como Israel disputan los despojos del precedente orden mesoriental.
 La guerra contra Irán no será un equivalente al secuestro de Maduro, pero guarda cierta relación. Para el WSJ, “no habría fuerza política en el terreno ni en el horizonte capaz de reemplazar al régimen, mucho menos estabilizar la situación. ¿Quién ejercería el control policial de las calles? ¿Quién aseguraría el control de las armas de guerra y de las instalaciones militares y nucleares? ¿Quién patrullaría las fronteras con Irak y Afganistán? ¿Los que están protestando, acaso?”. Hay algo más, sin embargo, que el WSJ no aborda: la cuestión de la defensa de Israel frente a una represalia iraní, cuando el estado sionista ha agotado las reservas de interceptores de misiles de su ‘cúpula de hierro’ en la guerra de 12 días de junio pasado. Trump se encuentra sondeando un frente político regional para bancar una guerra. Los estados árabes le han dicho que quieren quedar afuera y, según el diario israelí Haaretz, Netanyahu también. “Una confrontación generalizada será ciertamente feroz y se arrastrará en el tiempo y atrapará a la región”, advierte el diario neoyorquino. Aunque Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Trump, se jactó en Davos de que “nosotros logramos colapsar la economía (de Irán)” que presentó como “una operación política profesional (“statecraft”), Trump reivindicó “las guerras en las que no nos metemos”, y su secretario de Guerra, Peter Hegseth advirtió contra “distraerse en una construcción democrática intervencionista, guerras indefinidas, cambio de régimen”. Un “cambio de régimen” significa poner tropas en el terreno.
 Masoud Pezeshkian, el presidente de Irán, amenazó con represalias contra las bases militares de Estados Unidos en países vecinos. Abbas Araghchi, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, en una columna de opinión del WSJ: “A diferencia de la contención que Irán mostró en junio de 2025, nuestras poderosas fuerzas armadas no tendrán consideración para responder con todo lo que tenemos si se producen renovados ataques” (Haaretz, 21/1). El mismo Araghchi reafirmó, no obstante que Irán está dispuesta a negociar el programa nuclear, sin condiciones previas. Ha dicho, asimismo, que “el canal de comunicación entre él y Steve Witkoff, un emisario todo terreno de Trump (en las guerras de Ucrania y Gaza), ha permanecido abierto todo el tiempo. Marco Rubio, el secretario de Estado, hace lo mismo a través de Arabia Saudita, que ha llegado a una suerte de coexistencia con Irán, bajo la presión de su retroceso en Yemen. A la cuestión nuclear se añade la petrolera, que Trump querrá poner bajo cierta tutela de Estados Unidos. 
 El rol ‘negociador’ del chavismo residual en Venezuela sólo lo podría jugar en Irán la Guardia Islámica Revolucionaria, un estado dentro del estado, a ese punto llega su control de la industria y el petróleo. Para algunos observadores, una salida acordada a la amenaza militar de Trump y a una guerra preservaría la posición de la Guardia en el aparato estatal. Estas son las guerras que Trump impulsa sin querer meterse en ellas, según lo repiten él y sus voceros. Un reforzamiento de la tutela del imperialismo norteamericano en el Medio Oriente acentuaría la vulnerabilidad de los imperialismos de Europa ante la embestida de Trump y el acaparamiento del “hemisferio occidental’ por parte de la oligarquía estadounidense.
 No importa lo que diga Trump, todos estos asedios, asaltos, golpes armados, sometimientos nacionales son las condiciones que quiere reunir el imperialismo norteamericano para ganar la guerra mundial que se encuentra en desarrollo. La prensa china (SCMP, 22/1) ha destacado que “China no ha condenado las amenazas a Irán”, como respuesta a las intensas presiones de Estados Unidos. La derrota del imperialismo norteamericano será impuesta en las calles y lugares de trabajo de Minneapólis, Los Ángeles, Detroit o Nueva York, y mediante la lucha de clases internacional. 

 Jorge Altamira 
 24/01/2026

martes, 27 de enero de 2026

Violencia en las manifestaciones, centros de detención y deportaciones en masa


Este sábado se produjo un nuevo crimen a manos del ICE en Minneápolis: la impactante ejecución de Alex Jeffrey Pretti, un enfermero de 37 años, abatido a tiros por agentes federales durante una intervención policial en Minneapolis.
 Ciudadano norteamericano, Pretti trabajaba en cuidados intensivos para Veteranos y participaba en protestas contra la violencia migratoria. Fue baleado cuando filmaba y ayudaba a otra persona afectada por gases lacrimógenos durante una manifestación. Testimonios y videos contradicen la versión oficial que intenta justificar el uso de fuerza letal alegando una amenaza activa. Fue asesinado de varios disparos. 
 Esta es la segunda muerte por acción de agentes federales en la ciudad en menos de un mes, tras el homicidio de Renée Nicole Macklin Good el 7 de enero de 2026, también por parte de un oficial del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Ese hecho provocó una ola de protestas y movilizaciones populares en Minneapolis, que alcanzó su punto culminante el viernes 23 de enero, cuando miles de trabajadores, estudiantes y residentes llevaron adelante una huelga general bajo el lema “No work, no school, no shopping” -“No trabajar, no ir escuela, boicotear el comercio”-, exigiendo el fin de las redadas y la retirada de las fuerzas federales del Estado de Minnesota. 
 La huelga, inédita por su naturaleza política, implicó el cierre solidario de negocios y marchas multitudinarias pese al intenso frío invernal.
 La muerte de Pretti se inscribe en un contexto más amplio de muertes, detenciones y deportaciones intensificadas en los últimos años. Las cifras oficiales y documentadas muestran que el número de muertes en centros de detención migratoria ha alcanzado niveles alarmantes. En 2025, hubo al menos 30 muertes en custodia, el nivel más alto en dos décadas, según datos de ICE, que incluyen fallecimientos por diversas causas, a menudo en condiciones sospechosas respecto del trato recibido por las personas detenidas. 
 En los primeros días de enero de 2026, al menos cuatro inmigrantes murieron en custodia de ICE entre el 3 y el 9 de enero, incluyendo ciudadanos de Honduras, Cuba y Cambodia, mientras las redadas crecían y la agencia ampliaba su población detenida a cifras récord. 
 Uno de estos casos fue el de Geraldo Lunas Campos, un hombre de origen cubano de 55 años que falleció en el centro de detención Camp East Montana en Texas. Aunque las primeras versiones oficiales hablaron de un supuesto “suicidio” o problema médico, un examen forense determinó que su muerte fue causada por asfixia tras la inmovilización por parte de guardias, lo que configura un homicidio bajo custodia estatal. 
 Las detenciones migratorias han alcanzado cifras sin precedentes. El servicio ICE sostiene que la población de detenidos bajo su custodia pasó de un promedio diario de unas 39.000 personas antes de la asunción de Trump, a cerca de 69.000 detenidos a principios de enero de 2026, impulsada por una inyección presupuestaria masiva y un aumento de operativos.
En términos de deportaciones, un análisis reciente del New York Times con datos federales revela que, entre el 20 de enero de 2025 y el 20 de enero de 2026, el gobierno de Trump deportó aproximadamente 230.000 personas arrestadas dentro del país y otros 270.000 en la frontera, cifras que ya superan el total de deportaciones internas que se registraron durante toda la administración anterior. Esto suma alrededor de 540.000 deportaciones en un año completo, incluyendo personas que regresaron de manera voluntaria a través de programas de “auto-deportación” incentivados por la administración.
 Esa cifra de deportaciones por interior y frontera no solo demuestra la intensidad de la política migratoria; también implica que una parte significativa de personas deportadas no tenía antecedentes penales, reflejando una agenda que criminaliza a las personas migrantes más allá de cualquier justificación de seguridad pública. 
 Además, estas cifras de deportaciones y detenciones bajo Trump se producen en un contexto donde aún no se han publicado detalladamente informes estadísticos oficiales del Departamento de Seguridad Nacional, ya que el ritmo de publicación de datos ha sido discontinuado. 

 El impacto social y político

 La combinación de deportaciones masivas, detenciones sin precedentes y muertes en custodia constituye una forma concreta de violencia de Estado contra su propia población, un conato de guerra civil. El asesinato de Pretti -que tuvo lugar apenas un día después de la huelga en Minnesota contra el ICE- fue el resultado de una política de represión, expulsión y militarización interna, que se proyecta en las guerras internacionales promovidas por Trump. 

 Ceferino Cruz
 26/01/2026

lunes, 26 de enero de 2026

La huelga general de Minnesota abre el camino para derrotar la ofensiva fascista de Trump


A pesar de las temperaturas bajo cero, una multitud se movilizó en Minneapolis 

El viernes 23, la clase obrera norteamericana recuperó el método de la huelga general, una de sus herramientas más poderosas, que puede revertir la relación de fuerzas frente a la ofensiva fascista del gobierno federal de Donald Trump. Este hecho notable es el resultado de una radicalización ascendente de los trabajadores y jóvenes de las ciudades “gemelas” de Minneapolis y Saint Paul, frente a la virtual ocupación de la zona por la policía migratoria federal ICE, que ha sido bien descripta como la Gestapo de Donald Trump, reclutada entre los matones y milicias de la ultraderecha que protagonizaron el intento de golpe pro-Trump del 6 de enero de 2021, con enormes fondos federales (¡50 mil dólares de bono por contratación!) para servir como su fuerza personal de militarización y asedio de ciudades opositoras, bajo la excusa de la migración irregular.
 Desde el masivo desembarco de 3.000 operativos de ICE en la zona, el choque con activistas que defienden a la comunidad de las redadas ha sido cotidiano. Las salvajadas de ICE, en particular el asesinato el 7 de enero de la activista Renee Good, la detención del niño de 5 años Liam Conejo Ramos junto a su padre el 20 de enero y la detención de 3 activistas, Nekima Levy Armstrong, Chauntyll Louisa Allen, and Monique Cullars-Doty, por ocupar una iglesia local cuyo pastor es también un director de ICE, han alimentado la necesidad de una respuesta de masas. 
 El llamado a la huelga para el 23 (o día de Verdad y Justicia, como fue promovido para evadir la legislación que prohíbe la realización de huelgas políticas o generales) fue tomado por la central sindical del Estado de Minnesota y promovido por muchos sindicatos, incluidos los de transporte y educación. A esto se sumó la adhesión de organizaciones comunitarias, incluida una red de iglesias de la comunidad negra, y la decisión de los dueños de por lo menos 7.000 negocios locales de sumarse a las medidas, cerrando voluntariamente sus establecimientos. La redada antimigrante, que ya lleva más de 3.000 detenidos en la zona, ha vaciado muchos lugares de trabajo, en particular por ejemplo en gastronomía, dificultando el funcionamiento de esos negocios. 
 La huelga fue de una inmensa combatividad, reuniendo más de 50 mil manifestantes en el centro de Minneapolis en temperaturas de treinta grados bajo cero, terminando en un acto en un estadio con oradores migrantes, de sindicatos e iglesias negras. Durante el día hubo más de 100 detenidos en un piquete de huelga que clausuró el funcionamiento del aeropuerto local. Los estudiantes son un componente importante del movimiento, que vienen realizando “walk-outs”, paros estudiantiles que levantan las clases para salir a movilizarse. Estas acciones vienen sosteniéndose estas semanas en Minneapolis y se han extendido con fuerza a nivel nacional. 
 Los reclamos escuchados incluyen que se retiren las ocupaciones de ICE, el desmantelamiento de ICE y el castigo a los asesinos de Renee Good. 
 La convocatoria de Minnesota fue respaldada por protestas a nivel nacional, aunque la central obrera AFL-CIO no convocó a acción nacional alguna ni a extender el paro. Hubo movilizaciones en 300 ciudades, algunas muy masivas como en Nueva York, y también paros estudiantiles y ocupaciones como en Pittsburgh del hipermercado Target, señalado por la colaboración de su patronal con ICE. 

 La derrota de ICE, una pulseada estratégica 

 ICE es la vanguardia de una ofensiva para militarizar a las ciudades norteamericanas e impedir una rebelión. Esta ofensiva ha incluido el despliegue de la Guardia Nacional e incluso el ejército en muchas ciudades, particularmente las gobernadas por la oposición demócrata. Esta militarización es clave para el proyecto militarista de Trump, que tiene enormes límites políticos para sus aventuras imperialistas. Todos los sondeos marcan una fuerte caída en el apoyo a Trump. Viene de una derrota inmediata en las elecciones locales del año pasado, destacadas más aún por el ascenso del socialdemócrata filopalestino Zohran Mamdani en Nueva York. La oposición a las operaciones en Venezuela es mayoritaria, y abrumadora en el caso de la amenaza de ocupación a Groenlandia. La posibilidad de reclutar a la población civil, como requeriría inmiscuirse en una guerra prolongada, aparece como imposible en las actuales condiciones políticas. 
 Renee Good generó un impacto mayor a otros casos de muerte, al ser una activista solidaria pero no una migrante directamente afectada. Los asesinados por ICE sin embargo son muchos más, al menos 34 migrantes arrestados murieron en custodia en 2025, y al menos otros 5 aparte de Good fueron asesinados a partir de enero de 2026. 
 Las redadas migratorias han sido elegidas por Trump, junto a las aventuras militares en el exterior, como las líneas maestras de un plan fascista de militarización de la sociedad. La enorme oposición que se ha ido desplegando y llegado a la huelga general en Minnesota plantea la posibilidad de asistir una derrota a esta ofensiva. 

 Huelga general, acción directa y autodefensa 

 La efectividad de los métodos de acción directa contra Trump se está probando en la calle y está llevando a su rápida extensión por miles que salen a luchar. Huelgas, piquetes, abandono de clases, ocupaciones, interrupción de la acción de agentes de ICE en sus redadas, confrontarlos en la calle y hasta no dejarlos dormir en sus bases. La inventiva obrera y popular es enorme y muestra la maduración rápida de una vanguardia. No es casual la viralización de núcleos de organizaciones locales que se modelan en las Panteras Negras históricas, con sus tácticas históricas, aprovechar las leyes de portación legal de armas de guerra, confrontar a la policía y a ICE que patrulla los barrios sin orden legal y difundir las imágenes de su confrontación y la cobardía de los agentes oficiales. La denominación original de esa organización histórica fue Black Panther Party for Self-Defense -Partido de Panteras Negras para la Autodefensa-, lo cual refiere de manera directa a la protección de los trabajadores de las bandas fascistas del Estado, una tarea clave del momento. 
Esta radicalización contrasta con la orientación del Partido Demócrata, que se limita a una oposición discursiva a Trump, tratando de abrir una expectativa en derrotar a este en las elecciones parlamentarias de noviembre de este año. El ridículo es total, por definición un gobierno que toma medidas de excepción no puede ser enfrentado por mecanismos puramente institucionales. Por otra parte, los demócratas han mostrado sistemáticamente que prefieren la defensa del Estado a enfrentar a Trump. La extensión de los poderes de ICE se votó en el Congreso en enero de 2025 (“Laken Riley Act” -Immigration Enforcement Expansion), con el voto de 12 senadores y 48 diputados demócratas. Los demócratas han reprimido protestas contra ICE en Los Angeles con las fuerzas policiales locales el año pasado. Esta misma semana, el 22 de enero, 7 diputados demócratas votaron junto a la bancada republicana de Trump un paquete de 10 mil millones de dólares para el funcionamiento de ICE. Entendiendo que decenas de miles de activistas, izquierdistas y luchadores tienen una expectativa en el Partido Demócrata como estructura de oposición al fascista Trump, es necesario subrayar que un partido del imperialismo no puede transformarse ni ser reformado en un instrumento de las masas. Entre una rebelión y Trump, elegirán a Trump.
 Si la clase obrera es derrotada, las elecciones facturarán ese resultado. La derrota de Trump debe ser en las calles, y frenar su supresión de las libertades democráticas con la extensión de la huelga general. Ya se está discutiendo la continuidad de las huelgas de ayer. Si se mantiene el impulso de movilización, se puede lograr una derrota de Trump, que será una victoria de los obreros y oprimidos del mundo entero. ¡Viva la huelga general!

Guillermo Kane

La “tercera posición” de Mark Carney, el primer ministro de Canadá


El discurso del primer ministro de Canadá, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial de 2026, en Davos, Suiza, se viralizó rápidamente entre los progresistas luego de haber sido saludado con “una ovación” en la platea de los ricachones y sus gobiernos. Fue interpretado como una gran diatriba contestataria contra Donald Trump y sus pretensiones imperialistas. Trump había hecho alusión varias veces a su pretensión sobre “un pedazo de hielo y mal ubicado” -en referencia a Groenlandia- y sobre Canadá, al que llamó el “Estado nº 51”. 
 Carney planteó que el “orden internacional basado en reglas” -que prevaleció después de la Segunda Guerra Mundial- está llegando a su fin y que el mundo enfrenta una “ruptura”. Dijo que se trata de una “ruptura” y no de una transición, o sea que no ofreció una perspectiva. Dio a entender que entre las dos grandes potencias que compiten fuertemente -Estados Unidos y China- están “las potencias medias”. Si estas “no están en la mesa, están en el menú”, dijo. Carney propuso una tercera posición, sin utilizar el término. En estos términos se alineó con uno de los bandos imperialistas. 
 La reflexión de Carney llega tarde a Canadá –en el cuarto año de guerra en Ucrania-. Esta guerra fue promovida por un presidente que “se basa en reglas”, Joe Biden, y el conjunto de sus correligionarios europeos. Carney no incorporó a esta guerra en los errores e incongruencias que denunció, al principio de la palestra, de parte del bloque de la globalización. 
 La UE y la misma Canadá dependen en materia de defensa del Pentágono, que posee decenas de bases militares en toda Europa, fuera de Francia.

 Perspectiva trunca 

Mark Carney es primer ministro desde marzo último, por el “centroizquierdista” Partido Liberal. Trabajó más de diez años en Goldman Sachs y luego fue gobernador del Banco Central de Canadá, donde se destacó durante la crisis financiera de 2008. 
 Esta gestión le valió la silla de la gobernación del Banco de Inglaterra -el primer extranjero en ocupar el lugar-, donde tuvo que surfear la crisis ocasionada por el ‘Brexit’. 
 Esto hace más estrecha la relación de Canadá con Reino Unido, con el que está vinculado a través de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth).
 Después de dejar el Banco de Inglaterra, trabajó como Enviado Especial de la ONU para la Acción Climática y Finanzas, lo que lo convirtió en un globalista de primera línea.

 Socios comerciales 

Canadá entra en la guerra comercial en una situación complicada, ya que exporta cerca del 75 % de sus bienes y servicios a Estados Unidos; su segundo socio, China, recibe menos del 5 %. 
 Las relaciones con Estados Unidos están congeladas y el destino del T-MEC -tratado de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México- es incierto.
 Por eso, siguiendo su misma orientación de “estar sentado en la mesa de negociación para no ser parte del menú”, Carney pasó casi sesenta días viajando al exterior, buscando cerrar nuevos acuerdos comerciales, y se reunió con Xi Jinping para retomar una relación que estaba rota. 
 Ambos mandatarios tildaron el acuerdo de “estratégico”, pero, dado el corto alcance, parece más bien el inicio de un camino que Canadá empieza tarde, cuando más de 120 países tienen a China como principal socio comercial y la mayoría busca alternativas a Estados Unidos y a los aranceles de Trump.
 En virtud del acuerdo, Canadá permitirá la entrada de 49.000 vehículos eléctricos fabricados en China -que representan un tres por ciento de los rodados que circulan en el país- con tarifas preferenciales del 6,1 %. 
 China deberá reducir los aranceles a los derivados de canola del 84 % a alrededor del 15 % a partir del 1 de marzo, además de permitir el ingreso de visitantes canadienses sin visado. 

 Militarismo para enemigos múltiples 

Históricamente, las fuerzas armadas de Canadá y Estados Unidos actuaron como una fuerza militar conjunta. Sin embargo, el “corolario Trump” de la doctrina Monroe obliga a repensar los escenarios posibles.
 Al mismo tiempo que está realizando ejercicios conjuntos con los yanquis en Groenlandia -con “permiso” de Dinamarca y por miedo a la “amenaza rusa”-, el Ejército de Canadá ha puesto sobre la mesa un “modelo militar teórico” para responder a una hipotética invasión estadounidense, en respuesta a las amenazas vertidas por el presidente fascista. 
 La jefa del Estado Mayor de la Defensa de Canadá, Jennie Carignan, anunció hace unos meses que su objetivo es crear una nueva fuerza de reserva formada por más de cuatrocientos mil voluntarios para reforzar el Ejército (Infobae, 21/01). 
 El corolario Trump está despertando el nacionalismo canadiense. 
 Según las encuestas, pocos canadienses están abiertos a los repetidos intentos del presidente Donald Trump de que Canadá se convierta en un estado de Estados Unidos, aunque el interés en el tema aumenta entre los partidarios conservadores.
 La única perspectiva para los trabajadores es luchar contra la guerra y sus gobiernos. 

 Aldana González 
 23/01/2026

viernes, 23 de enero de 2026

Milei en Davos: unos cuantos disparates “académicos”, para defender a Trump y a la reforma laboral


En los momentos previos a su discurso en Davos, algunos periodistas decían que Milei, en esta oportunidad, haría un extenso panegírico sobre la economía argentina y su gobierno. Pero no hubo nada de eso: Milei dedicó menos de un minuto a recitar los datos falaces -cuando no fraudulentos- sobre la supuesta “baja de la pobreza” o el “crecimiento económico”, que suele reiterar cada vez que puede. En el resto del tiempo, leyó una perorata pretendidamente académica, que otros le escribieron para la ocasión. Los furcios y lagunas de su “discurso” fueron propios de quien no es autor de lo que lee. La audiencia del liberticida fue un salón semivacío. En las anteriores reuniones de Davos, Milei era un presidente debutante y concitaba una audiencia en base a sus promesas de relanzamiento capitalista en Argentina. Pero han pasado dos años y “el pescado sigue sin vender”: en 2025, Argentina experimentó, no un “auge inversor”, sino la mayor salida de capitales de los últimos 22 años. El crecimiento del producto es una ficción estadística, porque pondera como “crecimiento” al de la intermediación financiera, que es una detracción sobre el valor agregado creado por otras ramas. 
 En esas condiciones, Milei pateó la pelota afuera y largó la perorata de la secta conocida como “escuela austríaca”. Reivindicó a los filósofos y economistas del siglo XVIII porque consagraron a la propiedad privada como derecho natural, con independencia de las condiciones históricas y sociales que lo originaron. Pero con la emergencia de la gran industria y la generalización del trabajo asalariado, aquel derecho de propiedad concebido bajo las condiciones de la producción artesanal o independiente se trastocó en su contrario: el derecho a “quedarse con el fruto del trabajo propio” (sic, Milei) se convirtió en el derecho del capital a apropiarse del trabajo ajeno, y la “libertad” y la competencia, en la ficción que presenta a explotadores y explotados formalmente igualados ante el mercado. Desde entonces, el liberalismo y el “capitalismo de libre empresa” -los ejes del discurso de Milei en Davos- se han convertido en un mero caparazón ideológico, dirigido a justificar la explotación de la clase obrera por el capital. El único propósito de estos adoradores tardíos de Smith o Locke, que Milei reivindica, es revestir de adornos académicos una declaración de guerra contra el socialismo y la clase obrera. No defienden ninguna “libertad”, sino la esclavitud del trabajo asalariado. 
 Milei defendió al “capitalismo de libre empresa” de las “regulaciones” del Estado y no perdió la oportunidad de elogiar a Federico Sturzenegger. Pero el capitalismo que reivindica Milei vive de esas regulaciones estatales. En la etapa histórica de los monopolios, el entrelazamiento entre el Estado y las corporaciones capitalistas alcanza su mayor dimensión. El estado de guerra internacional -que el foro de Davos no dejó de traducir- es un resultado de ese entrelazamiento y del choque entre las fronteras nacionales y el carácter internacional de las fuerzas productivas. Milei presentó a la “inteligencia artificial” como “la división del trabajo del siglo XXI”. Pero la división del trabajo que describió Smith tuvo lugar bajo el ascenso del capitalismo como organización social. La IA, en cambio, es un desarrollo técnico que tiene lugar bajo la declinación capitalista y, como otras innovaciones, ha potenciado todas las tendencias a la sobreproducción y la sobreinversión. El capitalismo exaltado por Milei celebra su foro con un precio récord para el oro, un síntoma inconfundible de incertidumbre e inestabilidad del conjunto del sistema monetario internacional. Para desgracia de Milei, Donald Trump, en su discurso, celebró... una regulación, la que se sancionó este año sobre el mercado de criptomonedas, para darle mayor estabilidad a su precio y colocar a los bonos de la alicaída deuda pública norteamericana como garantía de los bitcoins con valor garantido (stable coins). En cualquier caso, Milei mismo ha sido un furioso regulador, pues ha intervenido sobre el mercado de cambios para, por un lado, abaratar su paridad y reducir el peso de la deuda pública en dólares, por un lado, y, por el otro, fabricar un gigantesco negocio especulativo (carrry trade). Bajo el gobierno liberticida, las tarifas, salarios y jubilaciones han sido despóticamente reguladas, a fin de asegurar una transferencia de 40.000 millones de dólares del trabajo al capital. La única desregulación que defiende seriamente Milei -y sus padrinos austríacos- es la del mercado de trabajo; es decir, la derogación de las conquistas que la clase obrera le arrancó el capital a lo largo de décadas y siglos de lucha. El “filosófico” discurso de Milei fue una defensa sinuosa de la reforma laboral, cuya redacción está tejiendo con la complicidad de los gobernadores peronistas y la burocracia sindical.
 Para terminar, Milei aseguró que “América será el faro que ilumine a Occidente”, es decir, vivó a la América de Trump. Minutos después de que el mandatario norteamericano defendiera a muerte la futura ocupación de Groenlandia, el presidente argentino declaraba su apoyo incondicional al gobierno que dice ser su rescatista de última instancia, sin que aparezca, hasta ahora, un solo dólar con ese fin.

Marcelo Ramal
21/01/2026

Franja de Gaza: la “segunda fase” reafirma la disolución del Estado palestino y la ocupación del territorio por parte de Israel


El plan impulsado por Donald Trump para “terminar con la guerra en Gaza” avanzó hacia la segunda fase. Según afirmó el emisario estadounidense Steve Witkoff, en las negociaciones de El Cairo se alcanzó un acuerdo para formar el “comité tecnocrático palestino que administrará el territorio durante la transición”. 
 Witkoff evitó cualquier referencia a la retirada de las fuerzas israelíes o a la reapertura del paso fronterizo de Rafah -clave para el ingreso de la ayuda humanitaria y el paso de enfermos-, un compromiso incumplido de la primera fase. El mariscal Al Sisi -un “demócrata” que mantiene 60.000 presos políticos en las cárceles egipcias- anunció que se alcanzó un "consenso" sobre los 15 miembros que integrarán el comité, encargado de administrar la Franja de Gaza. 
 Witkoff explicó en X que la segunda fase de la propuesta de Trump, de 20 puntos, avanza de un cese el fuego “a una desmilitarización y una administración tecnócrata y de construcción". 
 De todos modos, “Las objeciones israelíes obligaron a realizar cambios de última hora”. Finalmente, el presidente del comité sería Ali Shaath, un ingeniero que fue viceministro de planificación y presidente de la Autoridad de Zonas Industriales de la Autoridad Palestina. 
 Shaath es experto en desarrollo económico y reconstrucción, según su biografía en el sitio web del Instituto Palestino de Investigación de Política Económica. Las Naciones Unidas han calculado que la reconstrucción de la Franja costará más de 50.000 millones de dólares, un proceso que se espera que lleve años y para el que hasta ahora se ha prometido poco dinero. Esa reconstrucción no tiene nada que ver con un restablecimiento de las condiciones de vida para la población gazatí – dos millones de personas-. 
 El comité “tecnocrático” de transición debería gobernar Gaza bajo la supervisión de una Junta de Paz, presidida por el propio Trump. La Junta gobernará con mercenarios armados de la Fuerza Internacional de Estabilización (FIES), aliada de Israel, porque ningún país parece dispuesto a comprometer sus tropas en el terreno, sobre todo los países árabes que temen la repercusión en su propia casa por ejecutar el vaciamiento de Gaza. 
 El celebrado cese del fuego fue desde el primer día una farsa: los ataques militares de Israel continúan y más de 440 palestinos en Gaza han sido asesinados, entre ellos un centenar de niños. Sin contar otros 25 que murieron congelados por el frío. Más de 2.500 edificios residenciales han sido destruidos, obligando a la gente a desplazarse, y persisten severas restricciones al flujo de ayuda, según denunció un informe de la coalición de ONG Oxfam. La política del sionismo es llevar adelante la “limpieza étnica”. 
 Israel no permitió el ingreso de la ayuda humanitaria. Según la ONU, las fuertes lluvias e inundaciones han dejado miles de tiendas de campaña inhabitables y han colocado a casi 800.000 personas, casi el 40 % de la población, en zonas propensas a inundaciones, dejando a las familias expuestas al frío invernal sin mantas, colchones ni calefacción. Cientos de tiendas de campaña han sido simplemente arrastradas por el viento y los refugios improvisados ​​han sufrido graves daños. Por lo menos 25 palestinos han muerto aplastados, cuando las tormentas provocaron el derrumbe de edificios y muros dañados sobre familias que buscaban refugio en sus casas o en tiendas de campaña cercanas. 
 Solo en Jordania esperan 10.000 camiones cargados de ayuda -incluida carpas, materiales de construcción, plantas potabilizadoras de agua- mientras Gaza sufre las feroces tormentas invernales con hambre, sin abrigo y en carpas inundadas. 
 Los sionistas han usado la primera fase para consolidar su presencia en Gaza, corriendo los límites de la franja amarilla establecida por Trump, con lo que se garantizaron el control del 58 % del territorio gazatí; del otro lado cientos de miles a un millón y medio de personas sucumben al bloqueo, agravado por las condiciones climáticas. 
 El estrangulamiento sionista de los gazatíes fue respaldado en noviembre por la mayor parte del Consejo de Seguridad de la ONU, con la mera abstención de China y Rusia, que hubieran podido vetarlo. Más claro: todos avalaron la partición de Gaza, entre una zona costera de playas, hoteles y yacimientos de gas, de un lado, y la anexión israelí, del otro.
 Respecto de la Autoridad Palestina no se ha cansado de pedir el desarme de Hamas y todas las milicias. 
 Tras el anuncio del gobierno egipcio, la presidencia de la Autoridad Palestina y la mayoría de los movimientos palestinos declararon rápidamente su apoyo al comité. Tanto Hamás como la Yihad Islámica afirmaron en un comunicado que “se proporcionará el entorno adecuado" al Comité para que comience su labor (AP 14/1). El método ‘venezolano’ de ocupar el país tiende a transformarse en universal. 
 Hamás, que gobierna Gaza desde 2007, sostiene que no busca ningún rol en el comité y que se limitará a supervisarlo “para garantizar la estabilidad en la Franja y facilitar la reconstrucción”. Tampoco puso un límite infranqueable a la entrega de sus armas, lo mismo que las otras milicias palestinas (almanassanews 14/1); las armas pesadas, sí, las livianas, no.
 Las conversaciones no avanzaron ni sobre el retiro de las fuerzas israelíes de Gaza, ni sobre la reapertura del cruce fronterizo de Rafah, en el sur del territorio palestino. Esto significa, sobre el ingreso de ayuda humanitaria que espera en la frontera con Egipto. Israel afirma que no comenzará las conversaciones sobre esta segunda fase hasta que no se le entregue el cadáver del último rehén que permanece en Gaza, Ran Gvili. Un pretexto funerario.
 Un miembro de la delegación de la Yihad Islámica Palestina, que participa en las reuniones de El Cairo, puso en duda que Israel cumpla su compromiso de retirarse a la siguiente línea acordada en el acuerdo de alto el fuego y describió las reuniones como «intentos formales de preservar la apariencia del acuerdo sin su sustancia», mientras que las disposiciones clave seguían estancadas, encabezadas por la apertura de Rafah (AFP 15/1). 
 En Tel Aviv, la noticia no recibió aplausos. Yoav Zitun, editorialista del diario Yedioth Ahronoth, criticó la formación del comité, describiendo al organismo como «un gobernante sin ejército, dependiente de elementos de Hamás», lo que, según él, afianzaría el control continuo de Hamás sobre la seguridad. Zitun informó que Netanyahu, en coordinación con Estados Unidos, lanzaría un ataque militar, si las milicias no entregan las armas. 
 En cuanto a una posible retirada israelí más allá de la denominada «línea amarilla», la radio israelí Kan informó que las fuerzas de ocupación permanecerán desplegadas hasta que se produzca el desarme de Hamás. 
 Los planes de Israel y sus socios no incluyen ninguna retirada de Gaza, sino llevar a las últimas instancias la limpieza étnica. Francesca Albanese, relatora Especial de la ONU para los territorios ocupados, afirmó que algunos académicos y científicos estiman que el número real de muertos en Gaza es de 680.000. “Si se confirma, 380.000 de ellos son bebés menores de cinco años”, dijo Albanese. 
 Israel impide el ingreso de los periodistas, las excavadoras, los académicos. La magnitud del genocidio tal vez sea muy superior a lo que se creyó hasta ahora. 

Olga Cristóbal 
 15/01/2026

miércoles, 21 de enero de 2026

Lenin, guía para salvar la cultura y el pensamiento


Se cumplen hoy 102 años de la muerte del líder bolchevique 

 La cultura, esa palabra tan hermosa como inasible en su concepción vasta, guarda señales de lo creado, aprendido, legado y enriquecido por el ser humano. Una parte de ella nos ata y la otra propone liberarnos,; pero, en su conjunto, vive en cada huella dejada por nuestros pasos. 
 Negarla de golpe, movidos por la reacción de satanizar el pasado frente a la tarea de construir una sociedad superior, lejos de un acierto, abriría el camino hacia una errada utopía, pues equivaldría a engendrar el hombre nuevo desde el más absoluto cero. 
 Al contrario, según formulan la dialéctica y las leyes marxistas, el futuro exige conocer bien el ayer para aprovechar sus mejores elementos y evitar el peligro de reproducir sus peores aspectos. 
 Parecerán verdades comunes, mas en los albores del siglo XX, ante la encrucijada de conducir la primera Revolución Socialista, Vladímir Ilich Lenin debió polemizar con quienes en su país –aun a favor del proyecto emancipador– proclamaban la cultura de los obreros en tanto una esfera aislada, un punto de ruptura en la tradición humana. 
 Impulsados por el entusiasmo de las eras nacientes y por una visión reducida e inmediata, no histórica, de la clase trabajadora, ilustres representantes de la intelectualidad, incluido el poeta por excelencia Vladímir Mayakovsky, asumieron, al menos por un tiempo, el llamado a ignorar o destruir la herencia recibida a lo largo de milenios.
 A finales de 1920, ocurrió el I Congreso de la Proletkult de toda Rusia, organización obrera independiente alineada con la posición expuesta y sujeta a grandes cuestionamientos del líder bolchevique, hasta lograr subordinarla, en ese propio año, al Comisariado del Pueblo de la Instrucción Pública, máxima autoridad cultural. 
 Destinado a dicho encuentro nacional, redactó un Proyecto de Resolución con cinco acápites. El cuarto expresaba: «El marxismo ha conquistado su significación histórica universal como ideología del proletariado revolucionario porque no ha rechazado en modo alguno las más valiosas conquistas de la época burguesa, sino, por el contrario, ha asimilado y reelaborado todo lo que hubo de valioso en más de dos mil años de desarrollo del pensamiento».
Y en ese párrafo agregó: «Solo puede ser considerado desarrollo de la cultura verdaderamente proletaria el trabajo ulterior sobre esa base y en esa misma dirección». También le brindó atención al tema desde la tribuna, por ejemplo, en su alocución al iii Congreso de Juventudes Comunistas, el 2 de octubre de 1920. 
 Por supuesto, ninguno de sus planteamientos fue perfecto; pero debemos volver a ellos y traer esa mirada ecuménica, cual escudo, a un presente en el que la barbarie amenaza, otra vez, con devorar el derecho a la identidad y la memoria de los pueblos. 

 Jorge Ernesto Angulo Leiva | jorgeernestoanguloleiva@gmail.com
 20 de enero de 2026 22:01:58

martes, 20 de enero de 2026

Franja de Gaza: la “segunda fase” reafirma la disolución del Estado palestino y la ocupación del territorio por parte de Israel


El plan impulsado por Donald Trump para “terminar con la guerra en Gaza” avanzó hacia la segunda fase. Según afirmó el emisario estadounidense Steve Witkoff, en las negociaciones de El Cairo se alcanzó un acuerdo para formar el “comité tecnocrático palestino que administrará el territorio durante la transición”. 
 Witkoff evitó cualquier referencia a la retirada de las fuerzas israelíes o a la reapertura del paso fronterizo de Rafah -clave para el ingreso de la ayuda humanitaria y el paso de enfermos-, un compromiso incumplido de la primera fase. El mariscal Al Sisi -un “demócrata” que mantiene 60.000 presos políticos en las cárceles egipcias- anunció que se alcanzó un "consenso" sobre los 15 miembros que integrarán el comité, encargado de administrar la Franja de Gaza. 
 Witkoff explicó en X que la segunda fase de la propuesta de Trump, de 20 puntos, avanza de un cese el fuego “a una desmilitarización y una administración tecnócrata y de construcción". 
 De todos modos, “Las objeciones israelíes obligaron a realizar cambios de última hora”. Finalmente, el presidente del comité sería Ali Shaath, un ingeniero que fue viceministro de planificación y presidente de la Autoridad de Zonas Industriales de la Autoridad Palestina. 
 Shaath es experto en desarrollo económico y reconstrucción, según su biografía en el sitio web del Instituto Palestino de Investigación de Política Económica. Las Naciones Unidas han calculado que la reconstrucción de la Franja costará más de 50.000 millones de dólares, un proceso que se espera que lleve años y para el que hasta ahora se ha prometido poco dinero. Esa reconstrucción no tiene nada que ver con un restablecimiento de las condiciones de vida para la población gazatí – dos millones de personas-. 
 El comité “tecnocrático” de transición debería gobernar Gaza bajo la supervisión de una Junta de Paz, presidida por el propio Trump. La Junta gobernará con mercenarios armados de la Fuerza Internacional de Estabilización (FIES), aliada de Israel, porque ningún país parece dispuesto a comprometer sus tropas en el terreno, sobre todo los países árabes que temen la repercusión en su propia casa por ejecutar el vaciamiento de Gaza. 
 El celebrado cese del fuego fue desde el primer día una farsa: los ataques militares de Israel continúan y más de 440 palestinos en Gaza han sido asesinados, entre ellos un centenar de niños. Sin contar otros 25 que murieron congelados por el frío. Más de 2.500 edificios residenciales han sido destruidos, obligando a la gente a desplazarse, y persisten severas restricciones al flujo de ayuda, según denunció un informe de la coalición de ONG Oxfam. La política del sionismo es llevar adelante la “limpieza étnica”. 
 Israel no permitió el ingreso de la ayuda humanitaria. Según la ONU, las fuertes lluvias e inundaciones han dejado miles de tiendas de campaña inhabitables y han colocado a casi 800.000 personas, casi el 40 % de la población, en zonas propensas a inundaciones, dejando a las familias expuestas al frío invernal sin mantas, colchones ni calefacción. Cientos de tiendas de campaña han sido simplemente arrastradas por el viento y los refugios improvisados ​​han sufrido graves daños. Por lo menos 25 palestinos han muerto aplastados, cuando las tormentas provocaron el derrumbe de edificios y muros dañados sobre familias que buscaban refugio en sus casas o en tiendas de campaña cercanas. 
 Solo en Jordania esperan 10.000 camiones cargados de ayuda -incluida carpas, materiales de construcción, plantas potabilizadoras de agua- mientras Gaza sufre las feroces tormentas invernales con hambre, sin abrigo y en carpas inundadas. 
 Los sionistas han usado la primera fase para consolidar su presencia en Gaza, corriendo los límites de la franja amarilla establecida por Trump, con lo que se garantizaron el control del 58 % del territorio gazatí; del otro lado cientos de miles a un millón y medio de personas sucumben al bloqueo, agravado por las condiciones climáticas. 
 El estrangulamiento sionista de los gazatíes fue respaldado en noviembre por la mayor parte del Consejo de Seguridad de la ONU, con la mera abstención de China y Rusia, que hubieran podido vetarlo. Más claro: todos avalaron la partición de Gaza, entre una zona costera de playas, hoteles y yacimientos de gas, de un lado, y la anexión israelí, del otro.
 Respecto de la Autoridad Palestina no se ha cansado de pedir el desarme de Hamas y todas las milicias. 
 Tras el anuncio del gobierno egipcio, la presidencia de la Autoridad Palestina y la mayoría de los movimientos palestinos declararon rápidamente su apoyo al comité. Tanto Hamás como la Yihad Islámica afirmaron en un comunicado que “se proporcionará el entorno adecuado" al Comité para que comience su labor (AP 14/1). El método ‘venezolano’ de ocupar el país tiende a transformarse en universal. 
 Hamás, que gobierna Gaza desde 2007, sostiene que no busca ningún rol en el comité y que se limitará a supervisarlo “para garantizar la estabilidad en la Franja y facilitar la reconstrucción”. Tampoco puso un límite infranqueable a la entrega de sus armas, lo mismo que las otras milicias palestinas (almanassanews 14/1); las armas pesadas, sí, las livianas, no.
 Las conversaciones no avanzaron ni sobre el retiro de las fuerzas israelíes de Gaza, ni sobre la reapertura del cruce fronterizo de Rafah, en el sur del territorio palestino. Esto significa, sobre el ingreso de ayuda humanitaria que espera en la frontera con Egipto. Israel afirma que no comenzará las conversaciones sobre esta segunda fase hasta que no se le entregue el cadáver del último rehén que permanece en Gaza, Ran Gvili. Un pretexto funerario.
 Un miembro de la delegación de la Yihad Islámica Palestina, que participa en las reuniones de El Cairo, puso en duda que Israel cumpla su compromiso de retirarse a la siguiente línea acordada en el acuerdo de alto el fuego y describió las reuniones como «intentos formales de preservar la apariencia del acuerdo sin su sustancia», mientras que las disposiciones clave seguían estancadas, encabezadas por la apertura de Rafah (AFP 15/1). 
 En Tel Aviv, la noticia no recibió aplausos. Yoav Zitun, editorialista del diario Yedioth Ahronoth, criticó la formación del comité, describiendo al organismo como «un gobernante sin ejército, dependiente de elementos de Hamás», lo que, según él, afianzaría el control continuo de Hamás sobre la seguridad. Zitun informó que Netanyahu, en coordinación con Estados Unidos, lanzaría un ataque militar, si las milicias no entregan las armas. 
 En cuanto a una posible retirada israelí más allá de la denominada «línea amarilla», la radio israelí Kan informó que las fuerzas de ocupación permanecerán desplegadas hasta que se produzca el desarme de Hamás. 
 Los planes de Israel y sus socios no incluyen ninguna retirada de Gaza, sino llevar a las últimas instancias la limpieza étnica. Francesca Albanese, relatora Especial de la ONU para los territorios ocupados, afirmó que algunos académicos y científicos estiman que el número real de muertos en Gaza es de 680.000. “Si se confirma, 380.000 de ellos son bebés menores de cinco años”, dijo Albanese. 
 Israel impide el ingreso de los periodistas, las excavadoras, los académicos. La magnitud del genocidio tal vez sea muy superior a lo que se creyó hasta ahora. 

Olga Cristóbal 
 15/01/2026