sábado, 13 de septiembre de 2025

Nepal: una rebelión iconoclasta disuelve el gobierno civil


Las Fuerzas Armadas recrudecen la represión ante el incipiente armamento popular.

 La rebelión popular que sacude a Nepal, liderada por la denominada “Generación Z”, es decir, la juventud menor de 30 años, recuerda a los grandes levantamientos populares ocurridos durante el final de la guerra civil que impuso la república tras más de 10 años de combates intensos. 
 La rabia, asociada a una limitación importante del acceso a redes sociales, rápidamente se extendió como un repudio a la “casta política”, más específicamente contra los hijos de los funcionarios -muchos de ellos pertenecientes al Partido Comunista Maoista, abanderado de la guerra civil y la República. El odio profundo contra las instituciones estatales y sus funcionarios se mostró en las turbas enfurecidas que entraron en escena en el repudio generalizado al régimen político y la brutal represión que dejó más de 20 muertos en la primera jornada de protestas. 
 Las cuatro jornadas de combates callejeros han hecho desplomar al gobierno, han provocado la renuncia del ministro del Interior -por las primeras muertes de manifestantes-; siguieron la renuncia del Primer Ministro y, tras él, de todo el gabinete que debió ser evacuado por el ejército en helicóptero. El telón de fondo de estas manifestaciones fue el incendio del Parlamento, de la Casa de Gobierno y de las casas personales de funcionarios y exfuncionarios –incluso el asesinato de la esposa de un exprimer ministro. El ministro de Finanzas fue obligado a desfilar desnudo mientras era apedreado por la multitud. 
 Los partidos mayoritarios, el Partido Comunista Unificado, así como el Congreso Nepalí -que integraban la coalición oficial de gobierno- han abandonado sus cargos. El “vacío de poder” ha sido ocupado por las Fuerzas Armadas, que se desplegaron desde la noche del martes para contener las protestas. Se ha decretado un toque de queda y convocado a la población a devolver el armamento obtenido en la lucha callejera contra la policía, que también abandonó las calles. La cifra de muertos se ha elevado a más de 30 personas, los heridos orillan el millar aunque sin precisiones oficiales. 
 Nepal es uno de los países más pobres de Asia. Su PBI per cápita se encuentra por debajo de los 1.500 dólares. La pobreza, según datos oficiales, supera el 20% de la población, pero se concentra sobremanera en la juventud de 15 a 40 años, que representa más del 40% de la población. El contraste social entre estos y los hijos de los funcionarios -conocidos como “nepokids”- es el elemento recurrente al ser consultados por el desprecio total a los funcionarios y las instituciones estatales. El odio a la monarquía se trasladó, al cabo de sólo dos décadas, a los partidos que establecieron la república. La mayoría aplastante obtenida a repetición por los diversos partidos comunistas (stalinista y maoista) no se ha traducido en un avance sobre la oligarquía, más bien estos han ocupado el lugar dejado por la monarquía desplazada.
 La juventud movilizada no tiene una dirección política clara. Los sindicatos, manejados por los partidos de gobierno, que se han mantenido al margen de toda la movilización, ahora se encuentran deslegitimados para plantearse como una dirección posible. El asalto a las cárceles ha arrojado como resultado la liberación del expresentador de televisión, Rabi Lamichhane, un opositor derechista que ha recogido cierta popularidad por su mensaje anticorrupción que fue apresado por una irregularidad menor y condenado por el Tribunal Supremo.
 Por el momento, ha llamado a la calma, aunque apoya la movilización y sus reclamos. Su principal convocatoria fue a dejar de atacar los establecimientos oficiales y preservar la documentación gubernamental. Las Fuerzas Armadas, al reconocer la incapacidad de una salida concertada por la movilización decidió ocupar el gobierno y espera “entregarlo a un gobierno civil de unidad nacional” una vez que sea controlada la situación.
 La manifestación de la juventud nepalí, su ostensible odio hacia las instituciones del Estado y los funcionarios, ha dado pie a la apertura de una situación revolucionaria, que no ofrece una salida revolucionaria, por el momento, al menos.

 Joaquín Antúnez 
 11/09/2025

jueves, 11 de septiembre de 2025

A las calles para quebrar al gobierno de Milei y sus vetos


El 12 a Plaza de Mayo y el 17 a Congreso cuando el Parlamento los trate. 
 Los trabajadores del Garrahan salen a enfrentar el veto. 

Cuando pasaron menos de tres días de la paliza electoral que el gobierno recibió en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, Milei decidió vetar dos leyes que tienen un indiscutible apoyo popular: la de financiamiento universitario y la de emergencia pediátrica -para volcar fondos al hospital Garrahan-, dos reclamos que fueron y son acompañados con masivas movilizaciones y miles de pronunciamientos. Los trabajadores del Garrahan han convocado a paro y movilización este viernes 12 y los docentes universitarios que están en paro están discutiendo profundizar junto a estudiantes las medidas de lucha. Confluirán con la marcha que el plenario de los sindicatos combativos, el movimiento de lucha de los jubilados y los piqueteros convocó para este viernes 12 en todo el país y en Buenos Aires de Congreso a Plaza de Mayo. 
 El 17 el Congreso debería tratar los vetos; hay que garantizar el rechazo legislativo ganado las calles masivamente, no puede quedar en manos de una oposición que acaba de hacer pasar el veto a las jubilaciones y que no está dispuesta a quebrar la política del gobierno y ha declarado su disposición de sostener a Milei hasta el fin de su mandato. 
 El resultado de las elecciones bonaerenses ha mostrado lo que ya era una tendencia en las provinciales desdobladas previas que es que Milei y su gobierno vienen perdiendo apoyo popular a menos de dos años de haber arrasado en el balotaje. En el medio Milei se comió al PRO, y el domingo pasado juntos perdieron 1.500.000 de votos comparados con la elección de 2021, y más del doble si tomamos el balotaje de 2023. La elección mostró otros datos significativos, se verificó lo que ya había anticipado la elección en CABA: La Libertad Avanza perdió el apoyo de los sectores más empobrecidos que preponderantemente lo habían votado en 2023 y trasladó su dominio a los barrios de la clase media alta; el resultado del 7/9 muestra que aunque en esos sectores ganó lo hizo menos votos, por eso pierde sin discusión en la primera sección electoral donde hay municipios de predominio de una clase media alta; también perdió en la cuarta y donde gana -que es la quinta y la sexta- lo hace por mucho menos; el dato es importante porque se trata de las secciones donde domina el capital agrario.

 El significado de la derrota electoral 

La derrota electoral golpea a un gobierno que carece de raíces profundas y que su principal apoyo era el abrumador triunfo electoral del 2023 -expresión del rechazo a los partidos históricos- y el apoyo que la burguesía y el imperialismo, en particular, le dieron para que fuera a fondo en el ataque a los trabajadores, que hiciera el trabajo sucio de hundir salarios y jubilaciones, de reventar los derechos laborales, de recortar drásticamente la asistencia en salud, educación, etc., las que el Estado debe garantizar. El “experimento Milei” que el mundo capitalista tiene en observación -y que Milei propagandiza- es la capacidad de hacer “el ajuste más grande la humanidad” sin perder el apoyo popular. El resultado del 7 en Buenos Aires y las elecciones previas lo han desmentido.
 La derrota electoral de Milei adquiere un cariz dramático, porque él colocó su triunfo en las elecciones –primero las bonaerenses y luego las nacionales de octubre- como la condición indispensable para avanzar en las “reformas estructurales” –laboral, previsional e impositiva- que sacarían al país de la bancarrota y abrirían el paso a un desarrollo sostenido, y que debía ser obtenido con un ataque histórico a los trabajadores, un objetivo al cual no renuncia ni Milei ni el conjunto de la burguesía y sus partidos. La derrota parece como la conclusión obligada de la política económica del gobierno que llevó hasta la exasperación la deuda pública a la par que crecía la fuga de capitales, montó una bicicleta financiera -a punto de estallar- con la deuda en pesos, apeló a elevar la tasas de interés a niveles exorbitantes con el solo objeto de impedir que los pesos se trasladen al dólar –y por ende a los precios, y con al ello al índice inflacionario-, terminó poniendo una suerte de corralito a los bancos aumentando los encajes. Las consecuencias de todo son el derrumbe del ingreso de los trabajadores, la caída del consumo, la recesión y el aumento de las presiones para proceder a una devaluación que el gobierno quiere postergar para después de octubre pero que solo se puede contener con un desangre mayor. 
 Muchos analistas y periodistas que aplaudían el “necesario” ajuste para lograr el “imprescindible” equilibrio fiscal le recuerdan ahora al gobierno que Menem y Macri pagaron electoralmente las consecuencias de los planes de “estabilización económica”. Lo cierto es que Milei-Caputo no han provocado una estabilización sino por el contrario han armado las condiciones para una profunda desestabilización, han alejado aún más al gobierno y a los capitalistas del mercado de capitales –uno de los principales mandatos que tenían- y abren las perspectivas de un desenlace de características convulsivas en un menú que incluye variantes como una fuerte devaluación impuesta por los mercados, una hiperinflación, una corrida bancaria, un "rodrigazo", o un default; mientras, se profundiza la recesión, sigue cayendo el consumo y el deterioro de las condiciones de vida se acentúan. La reconfiguración de la Argentina que Milei, el capital financiero internacional y el imperialismo persiguen, es decir, una proveedora de energía, granos y minerales a las naciones desarrolladas, ha quedado atravesada por esta crisis. 
 Milei apuesta al salvataje de “occidente” para llegar a octubre sin que la bomba estalle antes. El apoyo que le hizo llegar el FMI no parece venir acompañado de los dólares que el gobierno necesita disponer para enfrentar una corrida cambiaria, hay demasiados pesos que buscan dólares y lo que el gobierno dispone no alcanza. En estos días se recordó al secretario del Tesoro norteamericano Bessent que prometió luego del acuerdo con el FMI en abril que acudiría en ayuda sin fuera necesario, ¿sigue vigente la oferta?, ¿de cuánto estamos hablando? Es decir que la derrota electoral de Milei acelera todas las crisis, ha quedado al desnudo muy fuertemente la improvisación de la “experiencia” que el mundo observa con curiosidad. La crisis de Milei es la expresión de la crisis nacional resultante del sometimiento (y asociación) de la burguesía argentina y de todos sus gobiernos desde la dictadura en adelante a los requerimientos y necesidades del capital financiero, al FMI, al pago y sostenimiento de la deuda usuraria, al saqueo del país. 

 El papel de la oposición 

Esa improvisación también sacude a la oposición que lo que pretende es que la derrota obligue a Milei a negociar, a compartir el gobierno, es decir, a que deje de ser Milei. El que más claro lo planteó fue Kicillof en su discurso como ganador de las elecciones cuando le pidió que lo llame, que se junte con él y los gobernadores para armar una salida, a la par que ratificó su compromiso de sostenerlo hasta 2027. En la propuesta de Kicillof aparecen claramente dos problemas, uno, el más importante, es el compromiso del peronismo en el sostenimiento de un gobierno profundamente antiobrero y antipopular; ninguna novedad hasta acá: es lo que hicieron sus gobernadores aplicando el ajuste en sus provincias, los parlamentarios peronistas sosteniendo la ley Bases, el decreto 70/23 y varios vetos y sobre todo el papel de la burocracia sindical, es decir todo ellos actuaron como cómplices de Milei. El otro problema es que Kicillof y el resultado electoral que lo colocó como vencedor –sosteniendo su votación de 2021 más un 10%- no es la expresión de un armado de recambio, él mismo ganó como resultado de una maniobra –que a Jorge Macri le salió mal- que fue beneficiada por el creciente deterioro del gobierno nacional. Mientras Kicillof le pedía a Milei que lo llame, los gobernadores rechazaron el convite del gobierno del gobierno a una mesa de diálogo, conscientes de que se iban ir con las manos vacías e iban a terminar debilitando la performance de sus listas en octubre frente al mileísmo que los ataca en sus territorios. Las elecciones de octubre pueden parir nuevos vencedores que pretenderán terciar frente al derrumbe del oficialismo. 
 Hay un gobierno golpeado y en crisis. En concreto la situación política argentina es de una gran precariedad, ha entrado en un franco escenario convulsivo en todos los aspectos, el económico, el político. La oposición pretende que el repudio electoral al gobierno no se convierta en una intervención directa de las masas explotadas como ha sucedido en las grandes crisis nacionales, y la burocracia sindical agudiza su complicidad con el ajuste de los gobiernos y las exigencias patronales para no abrir un rendija porque donde se cuelen los trabajadores reclamando por el salario, contra los despidos y la defensa de sus derechos laborales. 

 Las tareas de la izquierda 

La elección ha mostrado el fuerte rechazo popular a Milei, y ha puesto de manifiesto una disconformidad también con el oficialismo: en la elección bonaerense más 5.600.000 electores (sobre un 14,3 millones) no fueron a votar, y casi 700.000 lo hicieron en blanco. En este cuadro el Frente de Izquierda –aunque que con menos votos que en 2021- renovó los dos diputados y fue la tercera fuerza en las dos principales secciones, que encabezaron Del Caño y nuestra compañera Romina Del Plá. Es una elección importante porque aparece con nitidez una expresión de izquierda e independiente del peronismo que pretenderá explotar su triunfo con la línea de “hay 2027”. 
 La derrota electoral del 7 de septiembre ha desnudado la precariedad del gobierno libertario y dado más fuerza a las luchas, por eso en defensa del Garrahan, de las universidades, de los jubilados, la conclusión es que hay ganar las calles, quebrar los vetos y abrir el camino para que irrumpan los reclamos populares que nacen del ajuste que impuso Milei. Es un impulso para la tarea central que tiene la izquierda que es organizar la intervención de los trabajadores y derrotar al gobierno y sus ataques, por eso ahora hay que ganar las calles en la lucha contra los vetos. Hay que desnudar y rechazar de plano la política de la oposición patronal, y sobre todo del peronismo, que maniobrará para que Milei siga haciendo su trabajo sucio. Es decir hay que preparar las condiciones de una rebelión popular frente al intento de descargar una vez más sobre los trabajadores el derrumbe nacional. 
 Y hay que ir a fondo en el llamado a votar al FIT-U en todo el país porque significa un reagrupamiento en torno a la única salida, una salida obrera y socialista, que parta del desconocimiento de la deuda usuraria y la ruptura con el FMI lo que significa terminar con el saqueo y sometimiento de décadas que han llevado a la Argentina a una crisis costosísima para la inmensa mayoría del pueblo; que significa nacionalizar la banca para impedir la fuga de capitales y utilizar el ahorro nacional en un plan de desarrollo de acuerdo a los intereses de la población trabajadora y no de la burguesía parasitaria; llevar los salarios al valor de la canasta familiar y las jubilaciones al 82% de la misma, prohibir los despidos y suspensiones y establecer el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, es decir, dar paso a los reclamos populares y terminar con el saqueo capitalista. 

 Eduardo Salas

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Francia: Una gran crisis política envuelta en una crisis fiscal


El primer ministro francés, el centrista François Bayrou, ha recibido un rechazo a su pedido de “voto de confianza” en la Asamblea Nacional. Ese voto era la condición para presentar un ajuste de 44 mil millones de euros en el Presupuesto Nacional (unos 50 mil millones de dólares). La decisión de someterse al voto fue tomada en solitario, sin el acompañamiento del gabinete ni de Macrón. Por un momento, Bayrou creyó que contaría al menos con la abstención del partido socialista. En estas circunstancias, el pedido fue catalogado como “un suicidio” o “una apuesta loca”. Un colega de gabinete le espetó que propiciaba “una muerte en escena”. Más allá de estos gestos afrancesados, el Presupuesto de Bayrou contemplaba un aumento del gasto armamentista y excluía de mayores impuestos a las grandes compañías y a los altos ingresos (Le Monde, 9.9) 
 El endeudamiento del Estado francés asciende al 114% de su PBI; los títulos públicos de Francia cotizan por debajo de los de Italia y España, y empatan con Grecia. La prensa prevé que Francia deberá someterse a un acuerdo con el FMI. El líder de la bancada del Partido Socialista (PS), Boris Vallaud, expuso claramente esta cuestión: “en 2017, el déficit estaba por debajo del 3%. Hoy es superior al 5,2%. La protección social tenía superávit, ahora está en déficit y la deuda ha aumentado en un billón” (La Nación, 09/09). La elevación de la edad de retiro en dos años no sirvió para detener la crisis del Tesoro. Los intereses de la deuda se han convertido en el primer ítem del gasto público. 
 Macron se apresuró a anunciar que postularía a otro primer ministro a la brevedad, sin aludir a qué coalición de gobierno recurriría para que sea aprobado por la Asamblea. El Partido Socialista reclama la primacía para el recambio, sin clarificar el ajuste que está dispuesto a ejecutar. Rompería de ese modo el Nuevo Frente Popular, porque La Francia Insumisa pide la renuncia de Macron y la convocatoria a elecciones para Presidente. El NFP denuncia al “imperialismo ruso” y apoya la guerra de la OTAN. Marine Le Pen, de Rassemblement National (RN), desafió con un recorte “en serio”, que debería a alcanzar los 100 mil millones de euros, quitando “gastos tóxicos”, como definió al sistema de asistencia médica. El planteo le quita a la ultraderecha la máscara populista, que venía prometiendo mayores gastos sociales y hasta la reducción de los años de retiro a su nivel anterior. Es un viraje abierto hacia la gran patronal francesa y un guiño a la política de Macron en cuanto a la guerra imperialista contra Rusia. La crisis no es ‘francesa’ sino europea, porque Alemania y Gran Bretaña sufren, respectivamente, crisis financiera e industriales, y una política de guerra que buscan financiar con ajustes sociales extraordinarios (desmantelamiento de los programas residuales de pensiones, educación y salud pública). 
 La Francia Insuma (LFI) -el partido de Jean-Luc Melenchon- niega que siquiera exista una crisis de deuda, a la que considera un invento del gobierno para justificar el ajuste. Este recurso retórico le sirve para defender los gastos sociales en la carrera electoral. Desde el Partido Socialista hasta la propia Le Pen, ofrecen a Macron alternativas para alcanzar gobiernos de coalición o, como llaman en la política francesa, cohabitación –distinto signo político entre el Palacio Elíseo (Casa de Gobierno) y el Matignon (Parlamento).
 Emmanuel Macron ha rechazado la cohabitación; la intención es volver a repetir la maniobra de disolver la Asamblea Nacional para imponer el ajuste por decreto en el interregno hacia nuevas elecciones. Pero ese “juguemos en el bosque mientras el lobo no está”, se ve perjudicado en estos momentos por una ola creciente de huelgas y la realización de una jornada de lucha, el jueves 11, con la consigna “bloqueemos todo”.
 Alentados desde los chalecos amarillos hasta sectores ‘apolíticos’ o ‘anti políticos’, incluso de la ultraderecha, han sumado a La Francia Insumisa y otros sectores de izquierda, como el NPA o Revolución Permanente, así como varios sindicatos y las centrales sindicales (con exclusión de la CFDT y de FO). Habrá boicot al consumo, al comercio, al transporte; se van a “dejar de usar las tarjetas de crédito por un mes”, y “comprar masivamente boletos de avión para cancelarlos a último momento”. No existe una declaración política ni reivindicaciones. Será una jornada de choques con la policía. Un movimiento a la altura del impasse político francés.
 La “Intersindical” que aglutina a las ocho principales centrales obreras francesas, ha convocado a la abstención. Ha llamado a movilizar el 17 de septiembre. Desde las movilizaciones contra las reformas de pensiones, que escaparon al control de la burocracia sindical en el momento más álgido del conflicto, la presencia de la burocracia sindical en la calle se había desvanecido. 

 Joaquín Antúnez 
 09/09/2025

martes, 9 de septiembre de 2025

Israel ataca Qatar y ordena el desplazamiento de un millón de personas en Gaza


Paremos la barbarie sionista 

 Con el ataque aéreo de este martes 9 contra Doha, la capital de Qatar, el sionismo sumó un nuevo país –el sexto- a la nómina de naciones agredidas desde que inició su ofensiva en la Franja de Gaza en octubre de 2023, listado que incluye también a Palestina, Siria, Líbano, Irán y Yemen. La cacería alcanza, incluso, a las flotillas humanitarias, como revela el reciente atentado contra una de las barcas de Sumud, que intentan llegar al enclave costero.
 El bombardeo en Doha tenía como objetivo a un equipo negociador de Hamas que se hallaba en territorio qatarí y, si bien no habría logrado abatir a las cabezas de la organización, eliminó a cinco miembros del grupo y a un integrante de las fuerzas de seguridad locales. 
 Las autoridades qataríes desmintieron que la Casa Blanca les hubiera informado previamente de la operación israelí, como se creyó en un principio. Ese mensaje –dijeron- llegó cuando el lanzamiento ya estaba en curso. Washington no condenó el ataque, pero se desmarcó del mismo, tachándolo de “unilateral”. En un confuso discurso, la vocera Karoline Leavitt indicó que la agresión a una nación soberana no contribuye al logro de las metas israelíes y estadounidenses, pero celebró, a renglón seguido, el asesinato de los miembros de Hamas. 
 Estas declaraciones confusas tienen su explicación. La Casa Blanca es el principal soporte del genocidio del Estado de Israel contra el pueblo palestino, pero Trump también estableció una buena relación con Qatar, que oficia –junto a Egipto- como mediador ante Hamas. En su gira de mayo por Medio Oriente, el magnate arrancó del jeque qatarí, Tamim bin Hamad al-Thani, un compromiso de compra de 200 aviones (“el mayor pedido de aviones de la historia de Boeing”, según un exultante Trump) y de refacción de la base militar de Al-Udeid, donde están estacionados alrededor de 8 mil soldados yanquis. 

 Gaza arrasada

 El mismo día del ataque en Qatar, al menos 41 palestinos fueron asesinados en Gaza, siete de ellos mientras esperaban ayuda humanitaria. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó a todos los habitantes de la capital del territorio costero –un millón de personas- que huyan de la ciudad y se apiñen en el sur del enclave. En las últimas 72 horas, al menos cinco edificios residenciales –de entre 10 y 15 pisos, hogar de 4 mil personas- fueron demolidos; los videos de estas explosiones son orgullosamente difundidos por los ministros sionistas. Las excavadoras arrasan los populosos barrios de Gaza, mientras el pueblo resiste, como puede, el desplazamiento. Se han registrado algunas concentraciones de hasta un centenar de personas, con banderas palestinas, bajo el lema “Nosotros no nos iremos” (Times of Israel, 9/9). Por ahora, según Netanyahu, solo 100 mil personas abandonaron el lugar. La ofensiva no es gratuita para el ejército israelí, que confirmó cuatro bajas en un ataque en las afueras de la ciudad. 
 Cuando parece que ya nada puede superar el horror al que está sometida la población de Gaza, el Estado israelí siempre saca un nuevo conejo de la galera. Tras las noticias sobre la hambruna y las masacres en los centros de reparto de asistencia humanitaria, vemos edificios enteros volando en pedazos y la puesta en marcha de un plan para reducir a escombros una urbe de un millón de personas.
 ¿Quién va a parar esto? Los gobiernos de Estados Unidos y Europa son cómplices. El pueblo palestino necesita el apoyo incondicional de los pueblos del mundo. 

 Gustavo Montenegro

lunes, 8 de septiembre de 2025

Eduardo Galeano, la palabra recta al corazón


En sus libros se preserva el pensamiento de este destacado escritor uruguayo que cumpliría hoy 85 años.

 Fue una amiga uruguaya, de esas a las que el tiempo ratifica cuál es el sitio en el que debemos militar, quien me ayudó a descubrir a Eduardo Galeano (3 de septiembre de 1940–13 de abril de 2015), un intelectual coterráneo suyo en el que no puede pensarse sin quitarse el sombrero, por la entereza de su postura y la lucidez de su intelecto. 
 Aunque sabía de su existencia, fue Patas arriba. La escuela del mundo al revés aquel libro que, prestado por ella, me mostró más de cerca a un hombre que les hablaba a sus lectores con la palabra recta al corazón, y denunciaba el desatino de un mundo –el de todos y cada uno de «los humanitos»– absolutamente extraviado, que vergonzosamente favorecía el bolsillo de los ricos, mientras «los nadies» eran cada vez menos tenidos en cuenta.
 Libro prestado al fin –que un día, felizmente, pude adquirir, gracias a la editorial Caja China, del Centro Onelio, y que dejó en mí una huella estrepitosa– no fue devuelto sin antes haber fichado muchos de sus textos, entre ellos, aquel que intertextualiza la novela de Lewis Carroll, y en el que, para referirse a los dislates del mundo actual, a Alicia «le bastaría con asomarse a la ventana». 
 No tuve en mis manos nunca su célebre trilogía Memoria del fuego, en la que magistralmente ofreció, desde la visión de los pueblos originarios, la génesis de nuestro continente; pero sí su conocido título Las venas abiertas de América Latina, publicado varias veces por el Fondo Editorial Casa de las Américas, de la Casa que sintió suya y de la que, dijo, al dejar inaugurado su premio literario en 2012, que «nacida de la Revolución Cubana, lleva más de medio siglo ayudándonos a vernos con nuestros propios ojos, desde abajo y desde adentro, y no con las miradas que desde arriba y desde afuera nos han humillado desde siempre». 
 En Las venas… consigue Galeano, refiriendo el juicio de Fernando Martínez Heredia, «una proposición innovadora del trabajo de conocimiento social. Se situó en medio de la entonces incipiente democratización controlada de la información, que conduce a ninguna parte, para darle un sentido y un filo». 
 El libro de los abrazos llegó hasta mí gracias a Ediciones La Luz, que lo publicó en 2016. ¡Qué decir de este libro, que abraza y abrasa, y en el que los relatos nos hablan de personas, como fuegos, «que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende»; o del niño que pidió ayuda a su padre, para mirar por primera vez el mar; ese que rinde honores a Vallejo, Neruda, Onetti, Arguedas…, y cuenta los sueños de Helena!
 Guardo también con celo la antología Úselo y tírelo, preparada por el propio Galeano, con textos «verdes», escritos «mucho antes de que la ecología se convirtiera en moda», en la que está la preocupación por el medio ambiente. Y otro en el que el autor, tal como refiere su contraportada, «acopia recuerdos –pavorosos muchos, tiernos otros, jocosos algunos, hermosos todos– de gente y situaciones que la máquina de la muerte de las dictaduras quisiera borrar para siempre». Se trata de Días y noches de amor y de guerra (ediciones Era), distinguido, al igual que La canción de nosotros, con el Premio Casa de las Américas. 
 Dejo para el final, de entre los textos suyos que poseo, Espejos, una historia casi universal, un libro que entendió como algo más que un proyecto delirante, en el que, en cerca de 600 textos breves, se propuso contar la historia de la civilización, con un fabuloso poder de síntesis. Inolvidable resulta la presentación que de este libro hiciera –en la sala Che Guevara de Casa de las Américas– Galeano, quien en la ocasión leyó algunos relatos del libro, en el que se hacen no pocas alusiones a Cuba, como parte de esa historia del mundo, que consiguió plasmar.
 Bien sabemos que la vida de Galeano no se limitó al periodismo y a la escritura, que sufrió cárcel y atropellos por su militancia ideológica de izquierda, que lo hizo desde muy joven, cuando iba de pueblo en pueblo para hablar de socialismo, que sufrió exilio, que con valentía denunció la ambición neoliberal. 
 Pero sabemos también que todo su ser está en sus libros, que son ellos los que preservan ya, para las generaciones venideras, el imprescindible pensamiento latinoamericanista y universal de un hombre que, a sabiendas de lo que hacía mejor, dejó dicho que pintaba escribiendo «por falta de talento para pintar pintando», y que escribía «para comunicarse con otros, para llegar a otros que van a ser mis amigos, aunque no los conozca todavía 

 Madeleine Sautié | madeleine@granma.cu
 2 de septiembre de 2025 23:09:12

domingo, 7 de septiembre de 2025

Netanyahu lleva su guerra de exterminio a la Ciudad de Gaza


La masacre en la capital de la Franja de Gaza no cesa. Con la infamia que los caracteriza, dos ministros israelíes, el de Defensa, Israel Katz, y el de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, compartieron en X un video donde se ve el derrumbe de la torre Mushtaha, de 14 pisos, ubicado en el oeste de Ciudad de Gaza, la capital de la Franja. El edificio linda con un campo de desplazados solo protegidos por carpas de tela. Al menos 18 palestinos, entre ellos siete niños, murieron durante la noche por ataques israelíes, según informaron fuentes médicas a Wafa, la agencia palestina de noticias (El País, 5/9). El sionismo ya asesinó a 64.300 gazatíes y herido a más de 162.000; se ignora el número de víctimas sepultadas bajo los escombros. Israel asesinó más de 19.000 niños en Gaza, a un ritmo de un niño cada 52 minutos. 
 En el video se puede ver el edificio que colapsa y una docena de jóvenes y niños que corren en el medio de la polvareda. Un rato antes, Katz había dicho una vez más que abrirían las puertas del infierno en Gaza y que la “respuesta necesaria” para Hamas es la “ocupación total, el aplastamiento completo y el fomento de una emigración masiva”. 
 Mientras cientos de miles de personas se refugian en edificios en ruinas y tiendas de campaña destartaladas, el ejército israelí asegura que controla el 40 % de la Ciudad y que recuperaron los cadáveres de 10 rehenes. 
 Las imágenes revisadas por la BBC indican que los intensos bombardeos y las explosiones han arrasado varios barrios en las últimas cuatro semanas. Las hileras de tiendas de campaña que habían surgido en la ciudad para dar cobijo a los palestinos desplazados por la invasión israelí también han desaparecido durante el último mes. 
 Según la ONU, más de 1,9 millones de habitantes de Gaza, alrededor del 90 % de la población, han sido desplazados. Cientos de miles habían regresado al norte de Gaza a principios de este año, durante el breve acuerdo de alto el fuego. 
 Los edificios de gran altura que rodeaban las tiendas de campaña también han sido destruidos, y los signos de actividad en las calles también han desaparecido. También se pueden ver marcas frescas dejadas por los vehículos del ejército israelí al pasar por zonas donde antes había edificios. 
 Al menos 370 personas han muerto por desnutrición en Gaza en los últimos dos meses; 131 son niños. “Lo más intolerable de este desastre provocado por el ser humano es que podría detenerse ahora mismo, la gente se está muriendo de hambre mientras los alimentos que podrían salvarles permanecen en camiones a poca distancia”, ha señalado Tedros, director general de la OMS. 
 Además, Gaza enfrenta una escasez deliberada de agua potable porque el gobierno de Netanyahu bloquea la entrada de insumos esenciales para tratar y distribuir agua, mientras millones dependen de camiones cisterna en condiciones inseguras. “La catástrofe sanitaria se agrava: nuestros equipos atienden más de 1 000 casos semanales de diarrea aguda y enfermedades dérmicas”, dice Médicos Sin Fronteras. 
 Sin embargo, Hamas divulgó horas después un vídeo en el que aparecen dos de los rehenes con vida, filmado en la misma ciudad. Y ratificó que está dispuesto a aceptar un acuerdo que contemple la liberación de todos los rehenes que quedan retenidos en Gaza a cambio de una serie de prisioneros palestinos, el fin de la guerra y la retirada de las fuerzas israelíes. El New York Times no descarta que “la guerra (sic) podría prolongarse hasta un tercer año” (5/9). 
 Mientras, el exterminio se lleva a cabo con la complicidad de los países de la Unión Europea que se pueden quejar en los foros internacionales o reconocer un estado palestino estilo Abu Mazen pero no cesan ni por un minuto de proveer armas a Israel.
 Simultáneamente, el colono y ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, dio a conocer una propuesta para la anexión de aproximadamente cuatro quintas partes de Cisjordania, donde viven aproximadamente 3 millones y medio de palestinos. El mapa que presentó Smotrich muestra a toda Cisjordania como parte de Israel, incluyendo Belén, el valle del Jordán y toda la zona rural palestina, mientras que solo seis ciudades palestinas -Jenin, Tulkarem, Nablus, Jericó, Ramala y Hebrón- aparecen marcadas como guetos aislados. 
 Smotrich afirmó que, si la Autoridad Palestina (AP) se opone a su plan, Israel «la desarraigará como hizo con Hamas». 
 El mismo día de la presentación de Smotrich, el ejército sionista detuvo a Tayseer Abu Sneineh, el alcalde de Hebrón, la ciudad palestina más grande de Cisjordania donde viven 800 000 palestinos. Desde la década de 1980, unos 500 colonos israelíes mesiánicos han impuesto su presencia en el casco antiguo de la ciudad. 
 El alcalde es miembro de Al Fatah y estuvo preso en Israel muchos años hasta que recuperó la libertad por un intercambio de prisioneros. Su detención se produjo pocos días después de que los medios de comunicación israelíes informaron que Netanyahu estaba considerando la creación de un «emirato» tribal en Hebrón, separado de la Autoridad Palestina. 
 Los palestinos de Jerusalén, por su parte, denuncian que avanza la judeización de la ciudad y que son detenidos apenas muestren la más mínima solidaridad con Gaza. 
 La limpieza étnica del sionismo abarca la totalidad de Palestina.

 Olga Cristóbal 
 06/09/2025

sábado, 6 de septiembre de 2025

Israel asesina niños que hacían cola para conseguir agua potable


Abajo el sionismo genocida y terrorista. 

 El intento del Estado de Israel por exterminar al pueblo palestino se manifiesta bajo formas cada vez más brutales: diez personas, entre ellas siete niños, fueron asesinadas por el gobierno sionista mientras hacían fila para conseguir agua potable en Al-Mawasi, en el sur de Gaza.
 Como parte de su plan de anexión total del enclave, el régimen sionista se ha propuesto desplazar a los palestinos forzosamente hacia el sur de Gaza, prometiendo poner en pie campos de concentración. Les dice que se trata de una “zona segura”. Pero en Gaza ninguna zona lo es. 
 El pueblo palestino ha sido llevado a una situación límite. El ejército israelí ha destruido la mayor parte de la infraestructura de Gaza, incluyendo escuelas y hospitales, y mantiene un bloqueo sobre la entrada de alimentos, combustible y medicamentos.
 Ya van más de 64.000 palestinos asesinados, mientras que más de 10.400 están encarcelados en Israel sufriendo todo tipo de vejaciones –muchos han muerto por falta de atención médica. 
 El ejército israelí ha bombardeado regiones que funcionaron como corredores humanitarios y dispara contra puestos de entrega de comida –asesinando a gazatíes. Ha provocado una hambruna, reconocida oficialmente por la ONU. Las muertes por desnutrición aumentaron exponencialmente; en agosto fallecieron 185 personas por esta causa –de las cuales un tercio eran niños. 
 El régimen sionista ha convertido en un infierno la vida de las infancias en Palestina. Según la ONU, 40.500 niños sufrieron lesiones y la mitad de ellos quedaron discapacitados. 
 En uno de sus informes se relata el caso de una niña de 14 años “con parálisis cerebral en silla de ruedas que, al huir con su familia de los ataques aéreos israelíes en Rafah, no tuvo más opción que empezar a gatear y le pidió a sus padres que corrieran sin ella, porque los estaba retrasando y poniendo en peligro sus vidas: ‘Déjenme aquí’, les dijo”. 
 Otro caso desgarrador es el de Abdullah Zakaria y su familia, que viven en el norte de Gaza. En una situación de salud extremadamente delicada –sufre de epilepsia y de una extraña enfermedad que afecta sus huesos, denominada exostosis múltiple hereditaria–, debe cuidar de sus padres; su madre está perdiendo la visión como consecuencia de la diabetes y su padre padece hipertensión. 
 Las Fuerzas Armadas sionistas atacaron este viernes la Torre Mushta, un edificio ubicado en el oeste de la Ciudad de Gaza –sobre la cual Israel está avanzando– que albergaba a cientos de palestinos desplazados. Cerca de allí se encuentra el campamento Kteiba, donde viven decenas de miles.
 Quienes denuncian este plan de exterminio son perseguidos por el sionismo de la mano de varios de los gobiernos capitalistas del mundo. En Estados Unidos, Trump ha puesto en marcha un plan para deportar estudiantes que apoyan la causa palestina. En Argentina, la Justicia procesó a la dirigente del Partido Obrero, Vanina Biasi, a pedido de la Daia. 
 Los trabajadores del mundo tenemos que apoyar la causa palestina porque se trata de la lucha de un pueblo contra sus opresores y el imperialismo. El viaje de la Flotilla Sumud para quebrar el bloqueo israelí es una expresión importantísima de un proceso de lucha a favor del pueblo palestino que viene creciendo en muchos lugares del planeta, como en Argentina, donde el sábado hubo una movilización de miles de personas. 
 Abajo el sionismo. Por una Palestina única, laica y socialista.

 Nazareno Suozzi

La introducción a los Grundrisse (Karl Marx)


jueves, 4 de septiembre de 2025

Trump y las tecnológicas tienen en la mira la billetera digital estatal de Brasil y las regulaciones a internet


La injerencia imperialista al servicio de las "Big tech"

 La excusa esgrimida por Donald Trump para sancionar a Brasil con aranceles del 50% se basa en reclamar contra el proceso llevado a cabo en ese país contra el fascista amigo suyo, Jair Bolsonaro. 
 Sin embargo, las sanciones coinciden con un reclamo que las grandes tecnológicas y las tarjetas bancarias le están haciendo a Brasil y que presentaron plasmado en un documento ante Donald Trump. 
 El documento fue elaborado por el Consejo de la Industria de Tecnologías de la Información (ITI), asociación que agrupa a empresas de métodos de pago, software, redes sociales, ciberseguridad, procesamiento de datos y centros de datos, entre otras. La organización cuenta con 81 miembros, entre ellos gigantes financieros como Visa y MasterCard, y grandes tecnológicas como Amazon, Google, Apple, Microsoft, Meta, IBM, Intel, Dell y Nvidia, entre otras (Infomoney 25, 21/08).
 El reclamo tiene que ver en primer lugar con Pix, la billetera virtual estatal que hoy utilizan más del 90 % de los brasileños, sin ningún costo para los particulares y, para los negocios, un costo mucho menor que el que tienen otras billeteras y las tarjetas de débito y crédito. Además, la acreditación del pago en Pix solo tarda tres segundos, frente a los dos días de las tarjetas de débito y los 28 días de las tarjetas de crédito.
 Pix es objeto de una investigación comercial abierta por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, el 15 de julio, por considerarla “práctica desleal”. 
 El Premio Nobel de Economía Paul Krugman, pondera a Pix y declaró que está desplazando aceleradamente tanto el efectivo como las tarjetas, porque, además, de ser gratuito, ofrece transacciones instantáneas. 
 El próximo lanzamiento del Pix será la posibilidad de pagar en cuotas, lo que dejaría a las tarjetas de crédito Visa y MasterCard casi fuera de competencia. 
 En el documento que le presentaron a Donald Trump, además de criticar a Pix, las empresas estadounidenses plantearon su alarma por las regulaciones, que incluyen políticas de moderación de contenidos en plataformas digitales, inteligencia artificial y centros de datos, así como las recientes amenazas del gobierno brasileño de gravar a las grandes tecnológicas. 
 Los índices señalan al Supremo Tribunal Federal (STF), a la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) e incluso al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. 
 Una de las quejas es por la sentencia del Supremo Tribunal Federal sobre el Artículo 19 del Marco Brasileño de Derechos Civiles para Internet, dictada en junio. Según el fallo, las grandes empresas tecnológicas podrían ser consideradas responsables del contenido publicado por terceros si no lo eliminan, incluso cuando se les solicita extrajudicialmente (ídem).
 Anteriormente, se consideraba que el Artículo 19 establecía que las plataformas digitales solo eran responsables del contenido de terceros si no cumplían una orden judicial de eliminarlo, según ITI. 
 Tras la sentencia del Supremo Tribunal Federal (STF), Anatel dictaminó que los sitios de comercio electrónico que venden productos de terceros -conocidos como marketplaces, como Mercado Libre, Amazon, Shopee, Magalu y otros- serán responsables de la publicación de productos irregulares. Esta responsabilidad incluye a las plataformas dedicadas exclusivamente a la publicidad o promoción de los artículos (Ídem). 
 El fallo en sí no solo es un ataque a los pulpos tecnológicos, sino que ataca a toda la economía en negro que se sostiene en las plataformas, incluido el delito organizado que circula por las redes. Con este criterio, las redes sociales son responsables de la circulación de pornografía infantil, por ejemplo, y los sitios de comercio electrónico están impedidas de ofrecer productos en negro que no cumplen con regulaciones ni pagan impuestos. 
 En estos días se están discutiendo nuevos proyectos de ley que regulan aún más a Internet. 
 El principal proyecto del gobierno determina que las plataformas de internet deben usar "mecanismos y sistemas para promover la detección y la inmediata indisponibilidad de contenido ilícito de terceros" cuando se trate de determinados delitos contra niños y adolescentes, actos de terrorismo, inducción al suicidio y a la automutilación, entre otros (Folha 13/08). 
 Las plataformas que incumplan esta determinación estarán sujetas a sanciones administrativas. Estas puniciones pueden ir desde una advertencia, pasando por una multa de hasta el 10% de la facturación del grupo económico en Brasil, hasta la suspensión del proveedor por 30 días. Podrá haber suspensión por tiempo indeterminado, tras orden judicial (ídem). 
 Para las empresas implica un costo considerable para el control de las publicaciones. En el mismo documento, ITI también destacó que Brasil es un mercado clave para las exportaciones estadounidenses de TI, habiendo generado un superávit comercial de casi 5.000 millones de dólares.
 Otra fuente de queja fue el Proyecto de Ley 2338/2023, que regula la inteligencia artificial (IA) en Brasil. Entre otras cosas, el proyecto de ley defiende los derechos de autor del contenido en línea extraído por las herramientas de IA de las grandes tecnológicas, establece normas más estrictas para su uso y para la remuneración de los autores, obligaciones que contradicen a las empresas estadounidenses. 
 Por último, otro gran problema para ITI son los intentos del Poder Ejecutivo y el Congreso de gravar a las grandes empresas tecnológicas. Como ejemplo, el ITI citó el proyecto de ley del diputado federal Guilherme Boulos (PSOL-SP) que establece la Contribución Social Digital (CSD), un impuesto sobre la publicidad digital que utiliza datos recopilados de los usuarios; y sobre la venta o transferencia de datos de usuarios (Infomoney 25).
 Más allá de ser un escollo en sí mismas para las tecnológicas, estas regulaciones representan un precedente que Brasil estaría dejando asentado para el resto del mundo, donde la vorágine de la nueva tecnología no ha dado tiempo aún a implementar regulaciones. 
 Las billeteras virtuales son un mercado en disputa en todo el mundo. En la Argentina la guerra se dio entre Mercado Libre y los bancos, y al Estado le están quitando el gran mercado del pago del transporte urbano y suburbano que antes monopolizaba con la SUBE. 
 En Brasil, el imperialismo norteamericano disputa el mercado de Pix, pero también actúa a la defensiva, en resguardo de los intereses de Visa y MasterCard. No se trata solo de un botín. Con las regulaciones se pone en cuestión la seguridad y la precarización de la economía en todos sus vértices. 

 Aldana González
 02/09/2025

miércoles, 3 de septiembre de 2025

La Riviera de Medio Oriente que impulsa Trump exige la expulsión de todos los palestinos y repoblar la Franja con extranjeros


En los últimos días, el ejército israelí activó el plan para acorralar en Mawasi a casi un millón de residentes de la ciudad de Gaza. Mawasi es un gigantesco campo de concentración que limita con el mar, en el sur. Presentado por el sionismo como “zona humanitaria”, la pequeña y árida zona costera está atestada de familias que huyeron cuando Israel aniquiló la ciudad de Rafah. Ya fue bombardeada varias veces, en julio de 2024 y en enero de este año. 
 La “ciudad campamento” carece de la posibilidad de producir alimentos y de agua potable, es una prisión a secas: Netanyahu ya afirmó que quienes entren allí no podrán salir excepto hacia el extranjero. 
 Muchos gazatíes deciden quedarse en su ciudad -sus testimonios están en las redes- y se desplazan de barrio en barrio huyendo de los bombardeos. Para forzar la expulsión, robots explosivos y aviones teledirigidos israelíes demuelen desde el fin de semana pasado barrios enteros de la que fue la capital del enclave. Hamás ha instado a los residentes a «no ceder a las amenazas y la intimidación de la ocupación» y a permanecer en sus hogares el mayor tiempo posible (TWP 30/8). 
 El Washington Post, este fin de semana, difundió un detallado plan del gobierno norteamericano para echar por la fuerza a los palestinos, darles una ridícula ayuda económica y, sobre las ruinas de Gaza, crear un «centro económico» controlado por Estados Unidos e Israel. Trump anticipó hace meses que quería convertir Gaza en la «Riviera de Oriente Medio» y que Estados Unidos la controlara. 
 El denominado «Fondo para la Reconstitución, Aceleración Económica y Transformación de Gaza (GREAT Trust)», “sustituiría a la población nativa de Gaza por una nueva mano de obra y turistas, al tiempo que se crearían complejos turísticos de lujo, ciudades de alta tecnología y zonas industriales”. 
 La propuesta, de 38 páginas, describe puntillosamente el mecanismo de la expulsión. Sugiere “reubicar temporalmente a los palestinos” en el extranjero o en campos de concentración “fuertemente protegidos” (sic) dentro de Gaza. 
 Cada palestino que se exiliara “voluntariamente” podría recibir 5.000 dólares, cuatro años de alquiler y un año de comida. Los propietarios palestinos (sic) recibirían “fichas digitales” para canjearlas por departamentos en nuevas «ciudades inteligentes» o para financiar su vida en otros países. 
 El Great Trust prevé la construcción de complejos turísticos de lujo a lo largo de la costa, ciudades inteligentes impulsadas por la inteligencia artificial, zonas industriales, un puerto y un aeropuerto. La construcción demandará un millón de puestos de trabajo que no podrán ser ocupados por palestinos sino solo por los nuevos habitantes. 
 Con todo descaro el plan informa el costo de la limpieza étnica: según el documento, expulsar a los residentes significaría un ahorro de 23 000 dólares por persona en comparación con internarlos en campos de concentración. 
 El plan fue redactado por los empresarios israelíes Michael Eisenberg y Liran Tancman -ex oficial de inteligencia-, con modelos financieros elaborados por Boston Consulting Group. Los mismos que diseñaron la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), un mecanismo criminal que, so capa de distribuir comida en cuatro puntos del sur de Gaza, en realidad es una trampa para que los palestinos se concentren “voluntariamente” en el sur. Los puntos de distribución fueron desde el primer día escenario de masacres, ejecutadas por mercenarios norteamericanos y soldados israelíes que disparan a mansalva contra famélicos que casi no se pueden sostener en pie.
 La “Riviera de Medio Oriente” se financiaría con inversiones del sector público y privado en lo que denomina «megaproyectos», desde fábricas de vehículos eléctricos y centros de datos hasta complejos turísticos de playa y apartamentos de gran altura. “Lo más atractivo”, dice el Washington Post, es que no requerirá financiación del Gobierno de Estados Unidos y por el contrario, “va a ofrecer importantes beneficios a los inversores”. 
 Israel transferiría «las autoridades y responsabilidades administrativas en Gaza al GREAT Trust en virtud de un acuerdo bilateral entre Estados Unidos e Israel» que «evolucionaría» hasta convertirse en una administración fiduciaria formal (TWP 31/8). 
 El borrador prevé inversiones finales por parte de países árabes que convertirían el acuerdo en una «institución multilateral». “Los funcionarios de la administración Trump han descartado como mera retórica pública la insistencia de los gobiernos árabes, en particular los del Golfo Pérsico, en que solo apoyarán un plan de posguerra que conduzca a la creación de un Estado palestino” (ídem). Israel mantendría «derechos generales para satisfacer sus necesidades de seguridad» durante el primer año del plan, mientras que casi toda la seguridad interna sería proporcionada por ciudadanos de terceros países y contratistas militares privados «occidentales» no especificados. 
 “Su papel disminuiría gradualmente a lo largo de una década, a medida que la «policía local» entrenada tomara el relevo”. Esta policía podría ser la que desde hace meses se está entrenando en Egipto, constituida por los esbirros de la Autoridad Palestina, gendarmes al servicio de Israel y Estados Unidos en Cisjordania. 
 El fideicomiso gobernaría Gaza durante un período estimado de 10 años, «hasta que una política palestina reformada y desradicalizada esté lista para tomar el relevo».
 El plan habla de la ubicación de Gaza «en la encrucijada» de lo que se convertirá en una región «proestadounidense», lo que dará a Estados Unidos acceso a recursos energéticos y minerales críticos, y servirá como centro logístico para el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa. 
 La reconstrucción de Gaza comenzaría con la retirada de grandes cantidades de escombros y municiones sin detonar, que se financiarían confiscando el 30 % del territorio, que es propiedad fiscal, y pasarían a pertenecer al fideicomiso. 
 Eso es «lo más grande y lo más fácil. No hay necesidad de preguntar a nadie», señaló Tancman en el margen de un documento de planificación del fideicomiso al que ha tenido acceso The Post. 
 La costa occidental de Gaza se reservaría para la «Riviera Trump de Gaza», que contaría con «resorts de primera categoría» y la posibilidad de islas artificiales similares a las construidas frente a la ciudad de Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos. 
 En el centro del enclave, entre los complejos turísticos costeros y la zona industrial se construirían edificios de apartamentos de hasta 20 plantas en seis u ocho «ciudades planificadas dinámicas, modernas e inteligentes, impulsadas por la inteligencia artificial». 
Las zonas de uso mixto incluirían «residencias, comercio, industria ligera y otras instalaciones, como clínicas y hospitales, escuelas y más», intercaladas con «zonas verdes, incluyendo terrenos agrícolas, parques y campos de golf». 
 Los cálculos incluidos en el plan prevén un rendimiento casi cuádruple de una inversión de 100 000 millones de dólares al cabo de 10 años, con flujos de ingresos «autogenerados» continuos.
 Hay un obstáculo al reino de los Power Point en Washington. Son los palestinos como Abu Mohamed, de 55 años que habló el sábado por WhatsApp desde la ciudad de Gaza. Dijo que, a pesar de la catastrófica situación, nunca se iría. «Ahora estoy viviendo en una casa parcialmente destruida en Khan Younis», explicó. «Pero podríamos renovarla. Me niego a que me obliguen a irme a otro país, sea musulmán o no. Ésta es mi patria». 

 Olga Cristóbal
 02/09/2025

martes, 2 de septiembre de 2025

lunes, 1 de septiembre de 2025

Gaza: Del campo de concentración a la deportación en masa


El ejército sionista declaró el viernes a la Ciudad de Gaza zona de combate e informó que habían iniciado “las operaciones preliminares y las etapas iniciales del ataque contra la Ciudad”, y que operaban “con gran fuerza en las afueras de la ciudad". 
 Con la expulsión del millón de residentes de la capital gazatí, más de dos millones de gazatíes quedarían arrinconados en menos del 11 % del territorio, sin agua, sin alimentos y sin la menor posibilidad de conseguirlos (el ejército prohibió incluso que pesquen y entren al mar). La prisión a cielo abierto, como se llamaba antes a Gaza, se transformaría en un campo de concentración de las mismas características. No sería una nueva residencia, sino el método para expulsar del todo a los palestinos de la Franja. Sería la operación de deportación más grande desde el nazismo, pero completamente conforme a la misma operación que Trump ha impuesto en Estados Unidos. La opción será: deportación o muerte por inanición. Ha quedado descubierta, así, la intención final del control humanitario impuesta por el estado sionista.
  Antes de la invasión sionista, la Franja de Gaza, con una extensión de 365 km2 era descripta como uno de los territorios con mayor densidad de población del mundo. Hasta hoy, los gazatíes tenían prohibido acceder al 86 % de ese territorio, declarado zona de combate por Israel, y por lo tanto cualquiera que lo pisara podía ser asesinado. Eso significa que estaban hacinados “de manera antinatural e insalubre en menos del 14 % del territorio”, según cálculos de la oficina de la ONU para la coordinación de los asuntos humanitarios (OCHA). El porcentaje incluía algunos territorios en el sur y en el centro de la Franja, además de Ciudad de Gaza y algunos núcleos urbanos de su alrededor. 
 Todo Gaza es zona de combate, incluidas las áreas donde Israel ordena que se desplacen. En esas zonas “seguras” ya no entran más tiendas de campaña y están superpobladas, lo que hace imposible la implementación de los servicios básicos necesarios para abastecer a un millón adicional de personas” (Haaretz 29/8). Los soldados, además, disparan contra los seres vivos solo porque se mueven.
 Los ataques israelíes contra la ciudad de Gaza y los alrededores se intensificaron durante la noche, con explosiones en el barrio oriental de Zeitoun y fuertes ataques cerca de Beit Lahiya. Imágenes publicadas en redes sociales muestran enormes explosiones y columnas de humo que se elevan desde los barrios de Zeitoun y Sabra.
 “Las autoridades israelíes anuncian la destrucción de Ciudad de Gaza porque ese es su plan, no por intimidar o meter miedo”, afirma Yehuda Shaul, cofundador de Breaking The Silence, una agrupación de exsoldados israelíes que denuncia los crímenes de guerra de su ejército en los territorios palestinos: “Si no los frenamos van a eliminar la ciudad de Gaza como ya hicieron que Rafah o Yan Yunis”, afirma. 
 Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) Israel ya destruyó el 94 % de los hospitales y asesinó al menos 1.581 trabajadores de la salud, sumados a otros 360 que está desaparecidos. El lunes 25, un bombardeo contra el hospital Nasser dejó una veintena de médicos, trabajadores de la salud y seis periodistas muertos, y decenas de heridos. 
 A partir del 6 de agosto, el ejército israelí destruyó más de 1.500 edificios. Los gazatíes informan de una demolición a gran escala con ataques aéreos, vehículos con explosivos que detonan a distancia, y excavadoras que arrasan barrios enteros y centros de desplazados para provocar la huida en masa de los habitantes. Defensa Civil recibe constantemente llamadas de personas atrapadas en los dos barrios, pero no puede llegar hasta ellos debido a los intensos bombardeos. 
 Abdulwahhab Ismail evacuó su barrio el martes después de que varios edificios fueran detonados por robots explosivos. “El ejército israelí envía los robots cerca de nuestras casas y los deja detenidos para aterrorizarnos”, dijo. “El ejército no los detona de inmediato, sino que espera a que el miedo nos empuje a huir. Cuando la gente no se va, los hacen explotar, aunque haya familias y niños en la zona”. La deportación por medio del terror. 
 Los «robots» descritos por Ismail son probablemente los obsoletos modelos M113 APC del ejército israelí, que han sido reacondicionados con explosivos y detonados a distancia cerca de edificios durante toda la guerra”, explica Mondoweiss (29/8). 
 “Antes, el ejército solía volar uno o dos edificios con los robots. Ahora destruyen docenas de edificios a la vez. Los robots y los aviones de combate trabajan juntos para destruir todos los lugares de la ciudad de Gaza”, describió Ismail, que dijo que él y su familia no abandonarán la ciudad de Gaza, ya que no pueden permitirse el transporte para desplazarse al sur y conseguir una tienda de campaña allí, y tampoco pueden desplazarse a pie. 
 Este viernes trascendió una carta de la periodista Rasha Abu Jalal, miembro permanente del jurado del Premio Anual de la Casa de la Prensa. Así comienza: “Nos negamos a movernos hacia el sur. Hemos tomado nuestra decisión. Como tantos otros palestinos en Gaza, he terminado en una tienda de campaña, el símbolo perdurable del desplazamiento. Estoy acampada sobre los escombros de la que fue mi casa, con mi esposo y mis cinco hijos en el oeste de la ciudad. La despiadada maquinaria militar israelí nos acosa, cada día más cerca, y no podemos hacer nada. Pero no nos iremos de aquí”. 
 Mientras avanza el exterminio, el miércoles pasado Donald Trump se reunió con su yerno, Jared Kushner, y con Steve Witkoff, enviado especial yanki para Medio Oriente, para pensar en “el día después” de Gaza. Los tres multimillonarios gracias a la especulación inmobiliaria persisten en el proyecto de convertir Palestina en una nueva “Riviera”. El conjunto de los gobiernos de la UE ha sido perfectamente informado de este propósito, lo mismo que Turquía, un antiguo mecenas de Hamas. Le dan el apoyo político a la deportación, que canjean por el apoyo de Trump a la instalación de tropas europeas en Ucrania. Putin y Xi Jing Pin han sido anoticiados también; en el tablero de la diplomacia internacional, la deportación en masa se ha convertido en “un derecho adquirido”. La izquierda democratizante internacional todavía no lo ha reconocido; para ella solamente existen diversas guerras locales. 
 El imperialismo ha establecido el crimen de guera y la deportación en masa como nuevo método de gobierno –es el norte fascista de la guerra imperialista-. 

 Olga Cristóbal 
 31/08/2025

domingo, 31 de agosto de 2025

Los gigantes tecnológicos se alinean al belicismo imperialista


Meta, OpenAI y Palantir colaborarán militarmente con el Ejército norteamericano.
 Los directivos de las tecnológicas juraron ante el Ejército norteamericano 

Una parte importante de los gigantes tecnológicos que dominan la inversión en Inteligencia Artificial vienen dando un vuelco en su política de aplicar sus desarrollos a la industria armamentística y la guerra, incorporándose de lleno al desarrollo de tecnologías de avanzada para el ejército norteamericano. Una muestra de una clase capitalista directamente alineada y comprometida con la política guerrerista e imperialista de sus Estados, para asegurar sus intereses de clase.
 Los ejecutivos de Meta, OpenAI y Palantir vienen de prestar juramento para la defensa de los Estados Unidos, incorporándose al Destacamento 201, una unidad de innovación técnica del Ejército, bajo el cargo de tenientes coroneles. 
 Se trata de algunos de los gigantes tecnológicos que lideran la investigación y desarrollo de la inteligencia artificial en el mundo, un negocio que está insumiendo miles de millones de dólares en gastos pero cuyos retornos aún no cubren la mayor parte de los mismos y a la fecha no parece estar claro si estamos ante un negocio sin precedentes o ante una burbuja financiera pronta a estallar. 
 Esta incorporación opera dentro de los marcos del belicismo capitalista y la contienda del imperialismo norteamericano principalmente con China, poniendo al frente del campo de operaciones a las empresas que hoy representan el sector más dinámico y con más desarrollo de la economía. Las primeras “colaboraciones” que han difundido van desde el desarrollo de sistemas antidrones a realidad virtual para el entrenamiento militar. 
 El sector de las tecnológicas, con epicentro en Silicon Valley, ha sido reacio en las últimas décadas a su vinculación con la industria armamentística y los usos bélicos de sus innovaciones, en gran medida por tratarse de un sector con una dinámica de desarrollo articulada entre diferentes países y también por los límites impuestos por los propios trabajadores, con ideas más “progresistas” y humanitarias y contra la injerencia estatal, particularmente de las naciones imperialistas. 
 Un gran aliciente para el reclutamiento de los gigantes tecnológicos, que incluso han tenido que modificar y eliminar las cláusulas de sus empresas que prohibían el uso militar de sus desarrollos, son los fondos millonarios y los contratos que paga el Estado, en tiempos donde la IA y la computación cuántica –dos de los principales desarrollos- no alcanzan una rentabilidad apreciable e incluso van a pérdidas.
 Quien sabe mucho de esto es Elon Musk, quien multiplicó gran parte de su riqueza gracias a los negocios con la Nasa y el Estado norteamericano, con su empresa de lanzamiento de satélites SpaceX. Musk es, además, proveedor de servicios de comunicación del Ejército norteamericano con Starlink y su versión militar Shielded, con contratos millonarios que financian la empresa. Se trata de compromisos tan fuertes con el Estado que ni la pelea con Donald Trump logró deshacer los mismos. 
 Se estima que los gigantes tecnológicos (Meta, Amazon, Microsoft, Google y Tesla) llevan gastados 560 mil millones de dólares en la IA en los últimos dos años, y que solo han recogido ingresos por 35 mil millones de dólares. Una proporción que se repite en las proyecciones futuras y cuyo gasto para entrenar modelos de IA se espera que alcance el billón de dólares para finales de década según el economista británico marxista Michael Roberts. 
 La clase capitalista toma parte directa en los asuntos de su Estado y en el realineamiento de las prioridades del imperialismo norteamericano contra la competencia china, en medio de la carrera por el desarrollo y control de las próximas tecnologías y de la disputa por sectores estratégicos de la economía mundial.
 Los “gurúes” de la tecnología, capitalistas con visos de mesianismo humanista, muestran su verdadero rostro, demostrando que defienden sus intereses privados y de clase por sobre los del conjunto de la “humanidad”, dispuestos a poner la tecnología y la innovación científica para saldar las disputas interburguesas, dominar mercados, aplastar a la competencia, invadir naciones y producir un baño de sangre. 

 Marcelo Mache

El pensamiento de Fernando Martínez Heredia | con Néstor Kohan


sábado, 30 de agosto de 2025

Los intereses económicos detrás del despliegue militar yanqui en el Caribe


No al operativo trumpista. 
 La petrolera Exxon encabeza un consorcio petrolero en Guyana 

El despliegue por parte de Estados Unidos de tres buques de guerra, aviones, miles de infantes de marina y hasta un submarino nuclear en el sur del Caribe -bajo el pretexto de combatir el narcotráfico- es un desvergonzado operativo para afianzar los intereses del imperialismo en la región. Viene precedido del regreso de los militares yanquis al Canal de Panamá, posibilitado por el gobierno represor y entreguista de José Mulino. 
 El operativo trumpista ya encontró sus primeros socios en la región. El gobierno de la antillana Trinidad y Tobago expresó su aval explícito. Más aún: ofreció su territorio como plataforma para los militares yanquis en caso de una guerra entre Guyana y Venezuela, que reclama como propio el territorio del Esequibo. En diciembre de 2023, Caracas impulsó un referéndum y eligió autoridades para esa codiciada zona.
 En Guyana se descubrieron enormes reservas de petróleo en 2015. Un consorcio liderado por la Exxon (y que la china CNOOC integra como socio minoritario) lleva adelante tareas de exploración. También hubo valiosos descubrimientos en la vecina Surinam. Indudablemente, el operativo militar de Trump tiene en cuenta estos intereses. 
 En el caso de Venezuela, la dirigente opositora María Corina Machado salió a actuar como promotora de una invasión de su propio país, en un reportaje con Fox News. Dijo que “Trump no está jugando” con el operativo y alentó un quiebre de las fuerzas armadas. “Muy pocos militares en el alto rango militar están apoyando a Maduro y deben tomar una decisión”. Mientras tanto, tienta al gran capital internacional con una Venezuela que, bajo su mando, se convertiría en un “hub energético” con negocios por 1,7 billones de dólares. 
 Los expresidentes del Grupo Libertad y Democracia, integrado por Mauricio Macri, el colombiano Iván Duque y otros referentes de la derecha continental, saludaron la llegada de los buques y promovieron sin escrúpulos un golpe contra el gobierno de Maduro, bajo el argumento de restablecer el “orden democrático”.

 Amenazas contra Venezuela 

 El operativo de Trump está acompañado por la designación como “terroristas” de algunos carteles del narcotráfico mexicanos y bandas como la Mara Salvatrucha de El Salvador, lo que deja abierta las puertas a la invasión de esos u otros territorios en los que operen. Pero también incluyó en el listado a un supuesto Cartel de los Soles que estaría liderado por el propio Maduro.
 El gobierno venezolano denunció un operativo golpista y realizó jornadas de alistamiento popular a la Milicia Bolivariana, un cuerpo creado por el expresidente Hugo Chávez que está adscrito a las fuerzas armadas y admite civiles. Para el gobierno ha sido un éxito la convocatoria, pero no difundió números. 
 Las amenazas contra Venezuela suponen un nuevo giro de la administración Trump, cuya línea hasta aquí con respecto a Caracas ha sido sinuosa. Después de dejar caer la licencia de la petrolera Chevron en marzo y amenazar con sanciones a aquellos países que comercien con Caracas, en julio volvió a autorizar a la compañía yanqui, que tiene un enorme peso en la economía local. Según los cálculos de un referente de Ecoanalítica, el 85 por ciento de los ingresos de divisas de Venezuela corresponden al petróleo, y el 30 por ciento de ellos a Chevron. Maduro, bastante proclive a las declaraciones contra el imperio, dijo recientemente que “Chevron tiene 102 años en Venezuela, y yo quiero que tenga 100 años más, y trabajar sin problemas” (BBC, 25/7), un planteo coherente con la política de reprivatización minera y petrolera encarada por su administración. 
 El operativo en el Caribe y toda tentativa golpista tienen que ser rechazados por los trabajadores y los pueblos de América Latina, lo mismo que el reciente anuncio del gobierno francés, que, también con el pretexto del terrorismo, incrementará su presencia en el archipiélago colonial de Guadalupe, donde, igual que en Martinica, las autoridades coloniales enfrentaron protestas en su contra en los últimos años. 
 Fuera el imperialismo. Por la unidad socialista de América Latina. 

 Gustavo Montenegro

viernes, 29 de agosto de 2025

Netanyahu ordena una sentencia de muerte contra el pueblo palestino

 


Luchemos en todo el mundo para impedirlo.

 Israel comenzó la ofensiva terrestre para ocupar la Ciudad de Gaza, la capital de la Franja, amenazando con desplazar por la fuerza -o asesinar- al millón de personas que la habita. Un genocidio sostenido por las armas y la impunidad garantizada por Estados Unidos, sus cómplices de la Unión Europea, los países árabes y lacayos de la laya de Javier Milei. 
 El gabinete de seguridad israelí anunció el viernes que tomaría el control de la Ciudad mientras Netanyahu ordenaba abrir negociaciones “inmediatas” con Hamas para liberar a los rehenes sin que esto significara obstruir la invasión. En realidad, el ejército ya había confirmado que iniciaba la segunda fase de la ofensiva “Carros de Gedeón”. La “fase preparatoria” implica la expulsión de miles de palestinos según los datos de la Oficina de las Naciones Unidas para los Asuntos Humanitarios (OCHA). Durante los últimos 8 días, el 95 % de las personas que salieron de la Ciudad lo han hecho para huir del incesante bombardeo sionista a Zeitun, uno de los barrios “históricos” de la Ciudad Vieja. Fueron convocados 60.000 reservistas. 
 La “toma de control de Gaza” es una farsa: lo que planea el gobierno es que la ciudad sea completamente destruida y los sobrevivientes enviados al gigantesco campo de concentración montado en el sur, “a una zona humanitaria sin Hamas ni terrorismo, y desde allí comenzarán a partir en grandes cantidades hacia terceros países», según se regocijó el ministro de Finanzas israelí, el colono fascista Bezalel Smotrich, en una conferencia sobre nuevos asentamientos judíos en Cisjordania El gobierno genocida dice que la ciudad es “el bastión gubernamental y militar de la organización terrorista Hamás”, como antes catalogó a Rafah y otras ciudades de la Franja. Sin embargo, una investigación conjunta de varios medios británicos, incluido The Guardian, reveló que por lo menos el 83 % de los palestinos asesinados en Gaza eran civiles, según una base de datos clasificada de la inteligencia militar israelí. 
 Netanhayu volvió a decir que la “guerra” solo terminará con la devolución de los rehenes y la expulsión y desarme de Hamas. El ministro de Defensa, Israel Katz, prometió que las "puertas del infierno" se abrirán para Hamas si no acepta las condiciones de Israel. Dijo que “la ciudad enfrentará el mismo destino que Rafah y Beit Hanún", reducidas a escombros con un número escalofriante de muertos y heridos. 
 El jueves, aviones de guerra israelíes destruyeron un campamento de desplazados en Deir al-Balah. Los misiles dejaron un enorme cráter y causaron una devastación total. También atacaron el barrio Sheikh Radwan, en el noroeste, “dejando una masacre total. Había cadáveres en charcos de sangre, algunos aún jadeando, con heridas devastadoras y restos humanos esparcidos por la calle” (Al Jazzera 21/8). 
 El mismo viernes el ejército ordenó a las autoridades médicas gazatíes y a las organizaciones humanitarias que abandonaran la Ciudad porque iban a expulsar al millón de hambrientos que la habita. El desmantelamiento de los servicios de salud y su traslado hacia el sur, tal y como pretende Israel, es clave para lanzar una ofensiva total (EP 22/8). 
 Olga Cherevko, portavoz de la OCHA, dijo que no serán “parte de ningún desplazamiento forzoso”, aseguró a EL PAÍS. “La ayuda debe estar presente allí donde la gente decida estar. Si la gente decide quedarse en el norte, nos quedaremos”. “Forzar a centenares de miles de personas hacia el sur generará un desastre todavía mayor”, afirma la OCHA. Si Israel lanza una nueva ofensiva, “muchos ni siquiera tendrán fuerza para desplazarse” aseguró el jefe de la UNRWA, Philippe Lazzarini. Lo mismo dijo Tess Ingram, portavoz de Unicef: “Estamos hablando de una posible escalada militar en una zona que acaba de ser clasificada como zona de hambruna. La gente allí está más que agotada; no tiene capacidad para desplazarse”.
 A casi dos años de la invasión, los sionistas controlan el 86 % de Gaza. El viernes, la principal autoridad mundial en crisis alimentarias, la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC) respaldada por las Naciones Unidas, declaró oficialmente una hambruna en fase 5 «catastrófica». 
 Casi un tercio de la población de Gaza -641 000 personas- ya se enfrenta al «hambre, la indigencia y la muerte», mientras que otra 1,14 millones se encuentra en la fase 4 de «emergencia». El suministro de alimentos ha colapsado: el 87 % de los camiones de ayuda de la ONU fueron interceptados en julio, las panaderías están cerradas, los precios de la harina de trigo se han disparado un 3.400 % desde febrero y las familias buscan comida entre los escombros y la basura. El Comité de Revisión de la Hambruna calificó la crisis de «totalmente provocada” y advierte que “si no se aplica un alto el fuego... las muertes evitables aumentarán exponencialmente”. 
 Netanhayu repite cada vez que está ante un micrófono que la hambruna es una mentira de los medios y las ong. “No se puede imaginar nada más cínico: personas muriendo de hambre mientras las fuerzas israelíes invaden y destruyen cualquier forma de vida que queda. Esto conducirá a un desastre humanitario total y absoluto”, le respondió Médicos Sin Fronteras. “La historia se repite”, dijo en una rueda de prensa en Tel Aviv la esposa de un rehén, Lishay Miran. “Hay un acuerdo sobre la mesa que puede salvar a los cautivos vivos y dar un entierro digno a los difuntos. Hamas lo ha aceptado, pero el primer ministro se esfuerza en decretar una sentencia de muerte para los vivos y una de desaparición para los muertos”. 
 Un comunicado de Hamas prometió resistir cualquier ofensiva sobre la Ciudad y advirtió a Israel de la expulsión de los habitantes de Gaza y su destrucción “no será un día de paseo por el campo”. 

Olga Cristóbal 
 23/08/2025

Argentina: Los audios de Spagnuolo y las coimas de la Suizo Argentina: están todos hasta las manos


La causa por las coimas empieza a salpicar para todos lados, poniendo de manifiesto un modus operandi de la corrupción libertaria, que en su vértice encuentra a los hermanos Milei. 
 Ha salido a la luz que la Droguería Suizo Argentina S. A. pasó de cerrar contratos por 3.900 millones con el Estado a más de $100.000 millones desde diciembre de 2023. 
 Mario Lugones, el ministro de Salud, acechado por las trágicas consecuencias del fentanilo contaminado que pasó bajo las narices de su cartera, registra las principales adquisiciones a la Suizo Argentina por medio de compras directas de Asparaginasa Pegilada 750 UI/ml -medicamento oncológico- por $1.034 millones, y la adjudicación de Cetuximab 500 mg por $2.800 millones. Otras compras incluyen Hormona de Crecimiento Somatotropina por $861 millones y diversos medicamentos oncológicos por $762 millones. También se ha dado a conocer una licitación en el Hospital Posadas, el único hospital dependiente de la cartera de Salud, que fue otorgada a la Suizo, luego de que las dos primeras licitaciones fueran anuladas bajo argumentos cuestionables. 
 Luis Petri, quien conduce el ministerio de Defensa, también mantiene vínculos comerciales con la empresa del clan Kovalivker, por la venta de insumos médicos para el Hospital Naval (adquisición de guantes quirúrgicos por $105 millones y medicamentos inmunosupresores y antitumorales por $469 millones). Karina Milei, en su condición de secretaria general de la Presidencia, fue quien firmó estas órdenes de compra. Todo esto se produce en medio de una crisis en IOSFA, la obra social de las fuerzas armadas, que está dejando sin cobertura médica a militares activos y retirados, lo que abona la bronca de los miembros de la “familia militar” para con Petri y el gobierno liberticida, por promesas incumplidas, entre ellas, darles la domiciliaria a los genocidas de la última dictadura militar. 
 Por otra parte, desde la Policía Federal Argentina se realizaron compras de medicamentos de alto costo por $1.680 millones, antirretrovirales para VIH por $301 millones y medicamentos oncológicos por $1.426 millones. En este caso, la implicada es la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, actual candidata a senadora por la Ciudad de Buenos Aires. 
 Otro de los señalados en los audios de Spagnuolo es el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien intervino de facto la Andis, con el objetivo de dar de baja la mayor cantidad de pensiones por discapacidad, sin importar que se realizaran o no las validaciones médicas de los pensionados, sino automáticamente. También fue Sturzenegger el que “impulsó el cese de personal de auditoría interna -que pasó de 16 a 5 integrantes- que debía velar por la transparencia de la gestión, además de presionar para disminuir la cantidad de pensiones por discapacidad que otorga la Andis” (LPO 25/08), teniendo como consecuencia directa el debilitamiento de los controles y, por ende, dándole vía libre al pago de sobreprecios de medicamentos a la Suizo.
 Mauricio Macri, quien guarda un sugestivo silencio, al igual que la dirigencia del PRO, sería quien ofició de puente entre el clan Kovalivker y los Milei. Antes del balotaje de 2023, Macri logró que la droguería realizara un importante aporte económico a los liberticidas, para costear los gastos de fiscalización. La vinculación de los Kovalivker con Macri viene de cuando este era jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través del operador judicial y binguero Daniel Angelici, quien favoreció la entrada de la droguería a OBSBA, la obra social de los empleados de la ciudad. “Viendo los jugosos negocios que se podían hacer con los sobreprecios en medicamentos, Angelici abrió su propia droguería y también entró en OBSBA” (ídem). 
 Otro de los heridos por la causa de las coimas es el primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires de La Libertad Avanza, José Luis Espert, apuntado por haber sido quien ofició de “celestino” entre Spagnuolo y Milei. Según allegados a Espert, este bramó “me cagaron la campaña”. 
 La causa de las coimas en el Andis le ha pegado en la línea de flotación al gobierno liberticida, que ve cómo se desploman las acciones y bonos, acompañados por la suba del dólar y del riego país, como consecuencia del agotamiento de su esquema financiero. El “ruido político” que se ha generado por el ‘escandalo’, a menos de dos semanas de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, combinadas con las elecciones nacionales de octubre, pueden significar la herida de muerte de un gobierno tambaleante. 

 Lucas Giannetti 
 27/08/2025

jueves, 28 de agosto de 2025

Los aranceles de Trump y la Ley Magnitsky como instrumento de injerencia imperialista en Brasil


Donald Trump puso en la mira a Brasil y firmó la orden ejecutiva que implementa un arancel adicional del 40 % sobre los productos brasileños, elevando el arancel total al 50 %. Esto -junto con las sanciones directas sobre la persona y la familia del juez De Moraes, que condenó a Jair Bolsonaro- se da después de una gira del hijo de éste último por Washington, tramitando apoyo para lograr la liberación de su padre. 
 En el comunicado que informa la medida, el gobierno fascista del norte dice explícitamente que busca "abordar las políticas, prácticas y acciones recientes del gobierno brasileño que constituyen una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional, la política exterior y la economía de Estados Unidos", debido a “los ataques insidiosos de Brasil a las elecciones libres y al derecho fundamental de los estadounidenses a la libertad de expresión", en referencia a la sentencia contra el expresidente Jair Bolsonaro y las medidas tomadas contra X por el Tribunal Supremo. Es decir que manifiesta abiertamente su intención de interferir en forma directa en la política interna brasileña, algo que de todas maneras quedaba en evidencia en razón de que, como Estados Unidos tiene superávit comercial con respecto a Brasil, los aranceles carecen de su fundamento principal que es lograr un balance económico en este sentido. 
 Si Brasil impusiera aranceles recíprocos, como había amenazado Lula cuando logró que el Congreso brasileño le diera luz verde para tomar todas las medidas excepcionales que considerase pertinentes para contrarrestar los aranceles, Estados Unidos se vería afectado al ser el que más mercado de consumo tiene para perder en esa relación. Por eso -y en gran parte también por las presiones de los importadores norteamericanos afectados- en las negociaciones Estados Unidos dejó afuera al 43 % de los productos brasileños, casi 700, pertenecientes a las áreas de aviación, energía y minería, entre otros. 
 En Brasilia, de momento, están descartando aranceles a los productos norteamericanos y solo piensan en dirigir recursos del Estado brasileño para paliar las pérdidas de los capitalistas afectados por los aranceles, tales como brindarles líneas de crédito y posibles ajustes en el seguro de crédito a la exportación y los mecanismos de financiación de las exportaciones. Lula lanzó el plan “Brasil soberano” que consiste, además de estas medidas, en buscar nuevos mercados alternativos. El otro recurso es la devaluación del real que confisca los salarios y las jubilaciones de los trabajadores brasileños. Para los trabajadores norteamericanos, los aranceles también son una confiscación que compensa las pérdidas que sufrió el Tesoro con la baja de impuestos a los capitalistas. Todo este escenario forzado por Trump acentúa la transferencia de recursos completamente regresiva para los trabajadores en todo el mundo. China abrió el mercado a esos productos sancionados, pero su demanda no llega a compensar la pérdida en Estados Unidos. En Norteamérica, por su parte, buscan reemplazar a los brasileños por oferentes de otros países.
 Trump acusa al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes de intimidar a opositores e imponer censura a empresas estadounidenses, a través del congelamiento de activos como una forma de coerción. Por eso ya había anunciado la implementación de sanciones financieras en contra de Moraes, mediante la llamada Ley Magnitsky, una legislación del 2012 que, con la excusa de actuar contra personas responsables de violar los derechos humanos, autoriza al gobierno de Estados Unidos a sancionar discrecionalmente a extranjeros sin que haya intervención judicial de ningún tipo que valide la acusación. Es un instrumento de persecución fascistizante -obra del gobierno demócrata de Barack Obama- del que se sirve Trump. Con esta decisión, Washington ordena congelar cualquier activo que de Moraes posea en Estados Unidos y también puede prohibir a las instituciones financieras estadounidenses realizar transacciones en dólares con una persona sancionada, lo que incluye hasta la utilización de tarjetas de crédito. 
 El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, responsable de implementar y supervisar el cumplimiento de la orden, podría establecer nuevas normas y regulaciones. Pero la cifra de los sancionados puede ser aún mayor ya que se espera una lista de nombres en un plazo de 60 días, entre los que posiblemente estén los legisladores del Congreso de Brasil por rechazar amnistía a Bolsonaro. Esta semana, el máximo tribunal brasileño declaró que la legislación extranjera no tiene incidencia en el país, en respuesta a esta injerencia yanqui.
 Este escenario levantó la imagen de Lula en las encuestas y le devolvió la bandera de la soberanía al PT -en gran parte sostenido por la burguesía brasileña que se perjudica con los aranceles-. 
 Trump busca focalizar su dominio directo sobre América, en donde Brasil es clave, mientras acomoda el rompecabezas para una escalada futura de la guerra en todo el mundo. En función de esto es que autorizó la intervención militar en el continente y ya empezó cercando con submarinos nucleares a Venezuela.

 Aldana González 
 25/08/2025