sábado, 15 de febrero de 2025

Milei-Caputo, de la gloria a Devoto


El hundimiento de la Milei-coin es un anticipo Javier Milei no sólo decidió imitar a Trump en la persecución a migrantes, disidencias sexuales, liquidación de la salud pública o la cesantía de trabajadores. Al igual que lo hizo el magnate americano semanas atrás, no tuvo mejor idea que salir a respaldar públicamente a una moneda cripto. 
 Trump, sin embargo, había revelado de entrada que el único respaldo de “su” moneda digital eran él y su investidura -de ahí el nombre de “meme coin”, o sea, una moneda con la única garantía de su imagen. En cambio, Milei fue más lejos como embaucador, al presentar a “su” moneda como un serio “emprendimiento privado de inversión” dirigido a “fondear a pequeñas y medianas empresas”. En minutos, la demanda por la cripto de Milei llevó su precio por las nubes. Allí, los “fundadores” de la moneda virtual– no más dos o tres operadores que controlaban el 80% de lo emitido- se desprendieron de sus activos y derrumbaron el precio de casi 5000 u$s a 20 centavos de dólar. Según calculan algunos, la estafa asciende a unos 80 a 100 millones de dólares. En las redes, pululan los que perdieron decenas o centenares de miles de dólares en cuestión de horas. Muchos de ellos exhiben la foto de Milei en sus perfiles digitales. En suma, el mundo libertario ha sufrido un quebranto masivo, financiero y político, aunque también puede interpretarse como un sacrificio -o “contribución voluntaria”- en favor de sus jefes, incluyendo al principal, los cuales habrán vendido en el momento justo. 

 Cripto monedas, crisis mundial 

La escandalosa operación liderada por Milei ha oscurecido, por un momento, que su mentor, Donald Trump, llevó adelante una estafa más o menos similar con su propia moneda digital. La Trump coin, en efecto, ya perdió el 80% del valor alcanzado en su punto más alto. Las pérdidas acumuladas por sus atribulados tenedores llegarían a los 2000 millones de dólares. La estafa de Milei, entonces, viene precedida por la de Trump -aunque nadie ha procesado o interpelado por ello al presidente americano, que goza de una imputabilidad por sus actos de gobierno resuelta por la Corte de los Estados Unidos. El episodio del meme coin, eso sí, despertó la “reserva” y “preocupación” (sic) de la comunidad cripto, porque le restaría “credibilidad y confianza” a las monedas digitales. Ello, como si el conjunto de las cripto no constituyeran una creación monetaria carente de garantías reales en términos de valor, más allá de la confianza colectiva y provisional de sus diferentes inversores -es lo que los especialistas llaman pomposamente “red distribuida” o “descentralizada”. La proliferación de criptos no revela la vitalidad de un nuevo activo monetario, como pregonan algunos. Es, por el contrario, una manifestación de la debilidad del dólar como reserva de valor, en medio de la declinación económica de su emisor -el Estado y el capitalismo norteamericanos. Trump intenta remontar esa cuesta poniendo en caja al fenómeno cripto, a través del impulso de las llamadas monedas digitales estables -stable coins-, así llamadas por contar con una garantía efectiva en dólares. Lo cierto que esa garantía no son dólares líquidos, sino una promesa de pago -los bonos del tesoro norteamericano. Esta gigantesca articulación de capital ficticio registró un fuerte cimbronazo a la baja en los últimos días, después de los anuncios de Trump sobre la suba generalizada de aranceles al comercio. Como ocurre con el capital financiero y el crédito en su conjunto, el mercado cripto intenta sostener una valorización del capital en medio de los golpes de la guerra internacional y del colapso del comercio. Pero los límites de esa tentativa se han puesto de manifiesto con los recientes derrumbes de activos financieros, y no sólo de las cripto. 

 Mucho ruido, ¿pocas nueces?

 Milei ha tenido la torpeza de apalancar a su cripto en medio de ese retroceso general. La palabra “torpeza”, naturalmente, debe ser colocada entre comillas, porque la operación Ponzi le ha dejado a él y a su “entorno” un jugoso resultado económico. La mesa chica libertaria, en definitiva, ha cosechado mucho más que una jubilación de privilegio.
 La participación descarada de Milei en esta operación corrupta desató en la oposición todo tipo de promesas y anuncios en torno de interpelaciones, comisiones investigadoras y eventuales juicios políticos. Nos permitimos dudar, desde estas páginas, que la sangre llegue al río. En definitiva, estos interpeladores y acusadores han brindado quorum y votos a las leyes, decretazos y vetos presidenciales que permitieron la confiscación perpetrada contra trabajadores, jubilados, universidades y hospitales públicos. Pero existe una razón más profunda para que la casta meta violín en bolsa: la burguesía argentina lo pensará muy bien antes de moverle el piso al régimen económico montado por Milei y Caputo, en sí mismo un gigantesco esquema Ponzi. Los grandes beneficiarios de ese esquema han sido los acreedores -fondos internacionales y capitales locales- de la deuda pública, que subió en su cotización gracias a las garantías brindadas por Milei-Caputo en torno de su pago futuro. Esas garantías no son otras que el brutal ajuste fiscal perpetrado contra la mayoría trabajadora. El dólar ha sido manipulado y abaratado con el único propósito de facilitar que el superávit fiscal -acumulado sobre la miseria social, educativa, sanitaria y de infraestructura- pueda comprar la mayor cantidad de divisas para pagar la deuda. A su vez, el aumento del endeudamiento público obliga a que esa motosierra sea creciente y permanente. Los capitalistas agrarios e industriales, que destilan sus quejas por el “atraso cambiario”, la caída de las ventas internas y de las exportaciones, son compensados cuando participan de la bicicleta financiera (carry trade) y de los “beneficios” de la reforma laboral. Un despido de Milei -lo único que cabría como resultado de esta estafa piramidal- pondría en peligro a esta “bolsa” millonaria en la que mojantodos.
 Al libertario, es cierto, se le han caído todas las caretas. Pero su régimen reaccionario, corrupto y antiobrero no se va a venir abajo por la acción de sus cómplices, “republicanos” o “nacionales y populares”.
 La caída vertiginosa de la Milei-meme, bien mirada, es un síntoma de la fragilidad del armado económico de los liberticidas, en conexión con una crisis internacional de conjunto. Los trabajadores, que soportan con despidos, liquidación de conquistas sociales y laborales esta fiesta de los especuladores capitalistas, son quienes ajustarán cuentas de verdad con los Milei-Caputo. 

 Marcelo Ramal 
 15/02/2025

viernes, 14 de febrero de 2025

Ecuador: polarización electoral y ballotage


El ballotage se realizará el 13 de abril 

La primera vuelta de las elecciones ecuatorianas se caracterizó por una fuerte polarización entre el actual presidente Daniel Noboa (en el poder desde los comicios anticipados de 2023) y Luisa González, la candidata del correísmo. La Acción Democrática Nacional (ADN) de Noboa obtuvo el 44,15% de los votos en la categoría presidencial, mientras que Revolución Ciudadana-Reto, de González, logró un 44% -son menos de 30 mil votos de diferencia. 
 Para darse una idea de las dimensiones de esta polarización, basta decir que Noboa crece casi 20 puntos con respecto a los últimos comicios, y el partido del expresidente Rafael Correa otros 10 puntos. En contraste, el resto de los partidos se desvanece o directamente se hunde. La tercera fuerza fue Pachakutik, que tuvo como candidato a Leónidas Iza (dirigente de la Conaie), quien logró ingresar unos ocho legisladores con el 5% de los votos, performance que, de todos modos, está muy lejos de aquella resonante elección de 2021 en que, con el 20%, Pachakutik consiguió 30 diputados y casi entró al ballotage. 
 El cuarto lugar fue para Andrea González (2,7% de los votos), una candidata que fue parte del armado de Fernando Villavicencio en 2023 (asesinado durante la campaña electoral), y que quedó lejos del 16% que supo obtener entonces el Movimiento Construye con sus denuncias de la corrupción. Otro dato significativo es que el Partido Social Cristiano (PSC), uno de los más tradicionales de la política ecuatoriana, apenas rozó el 0,7% de los votos, cuando había rondado el 14% en las elecciones pasadas.
 Con estos resultados, ADN y Revolución Ciudadana se aseguran bancadas de entre 65 y 66 legisladores en la Asamblea Nacional, pero estarán obligados a negociar con terceros partidos para alcanzar la mayoría absoluta de 77. 
 El ballotage, pautado para el 13 de abril, aparece abierto. 

 Militarización y crisis social 

 Las elecciones se enmarcaron en el “estado de excepción” y la militarización “a lo Bukele” impuesta por Noboa desde enero de 2024, en medio de un crecimiento meteórico del narcotráfico y los homicidios, que alcanzaron un pico de 47 por cada 100 mil habitantes en 2023 (Infobae, 3/2). 
 El gobierno fue a las urnas a plebiscitar su política represiva, a pesar de que la violencia criminal apenas mermó (en 2024 hubo 38 asesinatos por cada 100 mil habitantes, cifra extraordinariamente elevada) y las fuerzas armadas procedieron a todo tipo de detenciones arbitrarias y violaciones de los derechos humanos. El caso más grave fue la desaparición seguida de muerte de cuatro menores de entre 11 y 15 años, cuyos cuerpos aparecieron calcinados un mes después del secuestro. Las grandes movilizaciones por justicia consiguieron la detención de 16 uniformados involucrados. 
 El correísmo hizo una campaña centrada en la denuncia de la pobreza, violencia y desempleo, lo que le bastó para canalizar un amplio malestar popular ante la crisis en todos los terrenos que envuelve a Ecuador, desde los crímenes del narcotráfico hasta los apagones eléctricos, pasando por el deterioro de los ingresos populares. La debacle ecuatoriana es tan honda que el programa de gobierno de González se permite reivindicar la presunta “década ganada” con Correa (2007-2017), pese a que no alteró el carácter esencialmente petrolero de su economía, la dolarización ni el dominio de los grandes conglomerados empresarios. A su vez, esa "década ganada" -en la que fueron reprimidos docentes y ambientalistas- desembocó en la gestión derechista de Lenín Moreno, quien llegó al poder auspiciado por Correa, con el que rompió más tarde. 
 El retroceso electoral de Pachakutik merece una reflexión especial. El peso de la enorme bancada que conquistó en 2021, en las elecciones que llevó a Yaku Pérez como candidato presidencial, se diluyó ante la falta de una línea de independencia política, con muchos legisladores emigrando directamente a la derecha. Ya en los comicios anticipados de 2023, la crisis en el seno de este bloque llevó a que la Conaie retirara el apoyo político a Pérez, quien compitió por la alianza Claro que se Puede (integrada por Unidad Popular y el Partido Socialista Ecuatoriano), cayendo al 4%. 
 La candidatura de Iza, quien fue uno de los referentes de la Conaie durante los levantamientos de 2019 y 2022, se resume bastante bien en estas declaraciones a la prensa: “soy crítico al capitalismo, al neoliberalismo, a la forma de producción actual, que prácticamente está acabando con la humanidad. Efectivamente, pueden decir que somos radicales, pero no va a ser por imposición, sino a partir de lo que dice la Constitución” (Primicias, 6/1). Es decir, un planteo que denuncia el avasallamiento de los pueblos indígenas y la depredación de los recursos naturales por parte del gran capital, pero desde una línea de conciliación de clases. 
 Además de Iza, se presentó como candidato el referente docente Jorge Escala, por Unidad Popular, un frente impulsado por el Partido Comunista Marxista-Leninista de Ecuador (PCMLE), que llegó al 0,4%. La vice de Escala fue “Pacha” Terán, del movimiento indígena de la Sierra norte. En tanto, Pedro Granja, un abogado enfrentado al crimen organizado, sacó el 0,53% de los votos como candidato del Partido Socialista Ecuatoriano (PSE). En cuanto a Yaku Pérez, terminó directamente como el primer candidato a legislador de una variante derechista marginal (Amigo), cuyo candidato presidencial, Juan Cueva, hizo campaña -a lo Espert- con su programa “plan plomo, cero delincuencia”, e incluso sostuvo que “hay que pensar en la flexibilidad del horario laboral de las personas” (ídem, 26/12/24). 
 La izquierda ecuatoriana necesita establecer un planteo de independencia política clara frente a los dos grandes bloques políticos patronales (la derecha y el correísmo) que han dominado la vida política de los últimos veinte años. 

 Gustavo Montenegro

jueves, 13 de febrero de 2025

Trump promete abrir “las puertas del infierno” en Gaza


El gabinete de seguridad israelí, que toma las principales decisiones en torno a la guerra, acordó este martes proseguir con el alto el fuego siempre y cuando Hamás libere este sábado rehenes israelíes, como estaba previsto. Eso abre un interrogante sobre si se refieren a los tres rehenes que establece el acta de acuerdo o a la exigencia de Trump de que liberen a todos. 
 «Si Hamás no devuelve a nuestros rehenes antes del mediodía del sábado, el alto el fuego terminará y las FDI reanudarán los intensos combates hasta que Hamás sea derrotado de forma decisiva», dijo Netanyahu, añadiendo que la decisión había sido tomada por unanimidad por los miembros del gabinete.
 La formulación es ambigua. Una fuente confirmó que “todos los miembros del gabinete expresaron su apoyo a la demanda del presidente estadounidense Donald Trump de liberar a nuestros rehenes antes del mediodía del sábado y a su visión revolucionaria para el futuro de Gaza". 
 Más que avanzar en la segunda fase de la tregua, cuya negociación debería haber comenzado en Doha (Qatar) hace ocho días y que Israel mantiene bloqueada, la reunión del gabinete discutió una respuesta a Hamás (TWP 11/2) que anunció que “congelaba hasta nuevo aviso” la entrega de rehenes, que debía producirse el sábado, en represalia a las violaciones al pacto efectuadas por Israel. 
 Aunque Hamas dejó abierta la puerta para modificar la suspensión si entraban las tiendas de campaña y la ayuda humanitaria, y se autorizaba el pase a Egipto de los enfermos graves, como se había acordado, Donald Trump terció “con una nueva bomba que contradice los términos de la tregua” (NYT 11/2). 
 Trump dijo que si Hamás no liberaba a todos los rehenes israelíes restantes antes de las “12 del sábado”, el acuerdo de alto el fuego con Israel debería cancelarse. Y prometió abrir “las puertas del infierno”. Sin embargo, el acuerdo no prevé que Hamás entregue el sábado, de golpe, a los 76 rehenes, entre vivos y muertos. Lo que establece son canjes semanales durante meses.
 En realidad, antes de que Hamas suspendiera la liberación de los rehenes Israel ya estaba preparando un nuevo ataque: en la tarde del lunes, el ministro de Defensa, Israel Katz, ordenó a las tropas prepararse “al máximo nivel de alerta para cualquier escenario posible en Gaza” y el ejército anunció la congelación de los permisos “para los soldados de combate y las unidades operativas del Comando Sur” y un “refuerzo significativo” del despliegue de tropas. Poco después, los gazatíes vieron sobrevolar cazas y drones, prohibidos en el acuerdo de alto el fuego.
 También Itamar Ben Gvir, líder del principal partido ultraderechista en el Parlamento y ministro de Seguridad Nacional hasta el mes pasado, cuando abandonó la coalición de Netanyahu en protesta por el alto el fuego, pidió bombardeos “masivos” por tierra y aire sobre Gaza e impedir todo ingreso de ayuda humanitaria, “incluidos electricidad, combustible y agua”. “¡Debemos reanudar la guerra y destruir!”, escribió el fascista en X.
 En la misma línea, el ministro de Finanzas, el colono Bezalel Smotrich, reclamó: “Debemos darle un ultimátum a Hamás. Cortar la electricidad y el agua, frenar la ayuda humanitaria”, ha reclamado Smotrich.
 Hamás respondió este martes que el empleo de amenazas no va a salvar la tregua. Uno de sus dirigentes, Sami Abu Zuhri, advirtió a Trump que “el lenguaje de las amenazas no tiene ningún valor y solo complica las cosas”. 
 Trump no solo patoteó a los palestinos. El lunes aumentó la presión sobre Egipto y Jordania avisando que podría cortarles la ayuda si no acogen a los palestinos expulsados de Gaza. Jordania, al igual que Egipto, también se encuentra entre los principales receptores de ayuda militar estadounidense (WSJ 11/2). 
 Más de la mitad de la población de Jordania es palestina; la llegada de cientos de miles de desplazados pondría en cuestión la existencia misma del país. “Lo que ha hecho el Sr. Trump es poner en juego el futuro del Reino de Jordania”, dijo Khalil Jahshan, director ejecutivo del Centro Árabe de Washington D.C.
 En tanto, en Tel Aviv, desde muy temprano a la mañana, familiares de los rehenes, junto con otras decenas de personas, han cortado la carretera 1, que une Jerusalén y Tel Aviv. Exigen que se siga cumpliendo el alto el fuego para que regresen todos los secuestrados. 
 En Jerusalén, otra marcha llegó a la oficina del primer ministro en Jerusalén, donde se han producido algunos encontronazos con agentes de policía. 

 Olga Cristóbal 
 11/02/2025

Tucumán: a 50 años del Operativo Independencia


Frente al intento del gobierno por justificar el terrorismo de Estado, seguimos defendiendo las libertades y el juicio y castigo a todos los genocidas. 
 Operativo Independencia, un anticipo de la dictadura genocida 

El gobierno peronista (1973-1976) legitimó y ejecutó la represión estatal contra la clase trabajadora y la izquierda revolucionaria, preparando el camino para la dictadura que se instalaría en 1976. Durante esta etapa, el accionar de las Fuerzas Armadas en la represión interna se institucionalizó a través de decretos como el 261/75, firmado el 5 de febrero de 1975 por Isabel Martínez de Perón, que dio inicio al Operativo Independencia. Este operativo militar, bajo la excusa de combatir la guerrilla del PRT-ERP en Tucumán, persiguió y eliminó, sobre todo, a estudiantes, obreros y militantes políticos. 
 La represión no se limitó a las Fuerzas Armadas. Desde 1973, el gobierno peronista también utilizó a la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), un grupo parapolicial dirigido por José López Rega, ministro de Bienestar Social y hombre de confianza de Perón. La Triple A desplegó el terrorismo de Estado mediante asesinatos, secuestros y amenazas contra militantes de izquierda, activistas sindicales y opositores. La articulación entre la represión ilegal de la Triple A y la represión institucional del Ejército consolidó el aparato represivo que la dictadura luego amplificaría. La dictadura militar apuntó sus cañones esencialmente a activistas obreros y una nueva camada de luchadores surgidos del Cordobazo. 
 En Tucumán, el Operativo Independencia significó la militarización total de la provincia. Aunque el ERP, bajo la dirección de Mario Santucho, operaba en el monte tucumano con un pequeño destacamento guerrillero, el verdadero objetivo de las fuerzas represivas fue contener el avance del movimiento obrero organizado. Los trabajadores azucareros tucumanos venían protagonizando luchas diversas frente al cierre de ingenios impuesto por la dictadura de Onganía (1966-1970), y la creciente movilización obrera a nivel nacional, con hitos como el Cordobazo (1969), abrían la posibilidad de un ascenso revolucionario. 
 Famaillá se convirtió en el epicentro de la represión. La comisaría local fue uno de los puntos de comando del genocida Acdel Vilas, luego reemplazado por Antonio Bussi. A solo 500 metros de allí se instaló La Escuelita de Famaillá, el primer centro clandestino de detención del país, por donde pasaron más de 2.000 personas; muchas de ellas fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas en el marco del operativo. Este laboratorio del terror operó en plena ciudad, con al menos 10 bases militares, controles de población y colaboración de sectores civiles: empresarios como el dueño del ingenio fronterita José Minetti, jueces, burócratas sindicales, la iglesia y los medios de comunicación fueron cómplices de la represión. 
 El Operativo Independencia y la acción de la Triple A demostraron que el terrorismo de Estado no fue una creación exclusiva de la dictadura. Fue el propio gobierno peronista el que dio las herramientas políticas, legales y operativas para la represión, legitimando la actuación del Ejército en la política interna y persiguiendo a la izquierda y al activismo obrero. 
 Desde la Ley de Obediencia Debida y Punto Final de Alfonsín, hasta el intento de reconciliación impulsado por Macri con el 2x1, o la reivindicación de César Milani durante el kirchnerismo, todos los gobiernos han buscado cerrar la historia sin garantizar justicia plena. 
 En la misma línea, Alberto Fernández llamó a “dar vuelta la página” con las Fuerzas Armadas, relativizando el rol del Estado en la represión y el genocidio. Su política de derechos humanos se limitó a la retórica, mientras mantenía intactas las estructuras represivas que hoy la derecha busca fortalecer. 
 A 50 años del inicio del terrorismo de Estado en Tucumán, solo hubo dos juicios y 13 condenas por crímenes de lesa humanidad vinculados al Operativo Independencia. Estos avances no fueron concesiones del Estado, sino conquistas logradas gracias a la lucha incansable de organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y partidos políticos que sostuvieron la pelea en las calles y en los tribunales. Genocidas como Antonio Domingo Bussi fueron beneficiados con prisión domiciliaria y finalmente murieron en sus casas y no en la cárcel donde debieron estar. 
 Hoy, frente al avance de discursos reaccionarios y fascistizantes y el intento de Milei, Villarruel y sus cómplices de justificar el terrorismo de Estado, seguimos defendiendo las libertades democráticas, el derecho a la protesta y el juicio y castigo a todos los genocidas. 
 No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. 

 José Martínez

miércoles, 12 de febrero de 2025

El segundo golpe de Estado de Donald Trump


Donald Trump ha vuelto al gobierno del mismo modo que se fue de él: por medio de un golpe de Estado. The Wall Street Journal, el vocero de la Bolsa de Nueva York, lo puso con todas las letras: no se ha producido un pasaje del mando de un presidente a otro, de Biden a Trump, sino de “una toma del poder”. 
 En un par de días, Trump emitió varios centenares de “órdenes” que exceden las atribuciones de la Presidencia, invalidan leyes del Congreso, habilitan la infiltración de personas desconocidas en áreas decisivas del Estado (como el departamento del Tesoro y de Estado), crea una Dirección extraministerial para proceder al ajuste administrativo y económico del sector público (el Departamento de la Eficiencia), ejecuta despidos bajo la forma de ‘retiros voluntarios’, violenta normas constitucionales decisivas (como el derecho a la ciudadanía), e incluso anuncia en una conferencia de prensa la toma del territorio de Gaza, una vez que Netanyahu declare cumplida la destrucción de Hamas. En relación con esto último, otra orden ejecutiva establece sanciones a los jueces de la Corte Penal Internacional, que ha condenado como criminales de guerra a Netanyahu y a jefes militares sionistas por la masacre perpetrada en Gaza. Consultado acerca del silencio sepulcral del Congreso por este asalto al Estado, el jefe de la bancada republicana en la Cámara de Representantes respondió que las apoyaba como parte de “un desarrollo largamente debido”; el bloque demócrata ha hecho mutis por el foro. Para el WSJ, todos estos acontecimientos han reducido el sistema de poderes en Estados Unidos de tres a dos (Ejecutivo y Judicial), con la aclaración de que dos tercios de la Corte Suprema se encuentra en manos trumpistas. El Poder Judicial ha retirado los diversos cargos que pesaban sobre Trump y la misma Corte calificó a Trump de “inimputable” por los delitos que haya cometido o cometa en ejercicio de la Presidencia, entre ellos el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021. En estas condiciones, el contrapeso a la suma del poder público por parte de Trump queda relegado a las Fuerzas Armadas. En la crisis golpista de 2021, varios mandos del Estado Mayor declararon que sólo debían obediencia a la Constitución, no al Poder Ejecutivo. Trump se propone, a su debido momento, hacer cirugía mayor en las Fuerzas Armadas. 
 El billonario Elon Musk, a cargo de la ‘limpieza civil’ de la Administración y del Estado, ha asumido poderes extraordinarios. No es responsable ante ninguna institución electa ni ante el propio gabinete. Ha ganado acceso a información sensible o reservada en cuanto a datos financieros y de salud del personal estatal y de la ciudadanía en su conjunto. Tiene en la mira del ajuste al sistema de Seguridad Social y de Salud (Medicaid) y acceso a la base de datos de los centros de Medicaid, que participa de un tercio del gasto público. Es en este contexto que debe interpretarse el retiro de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud; la primera víctima de este atropello es el cierre del Centro de Control de Enfermedades, una institución que jugó un rol decisivo durante la pandemia y que tiene a su cargo la supervisión sanitaria del país. La intención es recurrir a la llamada “inmunidad de rebaño” en las pandemias que se consideran inminentes por los investigadores. Musk ha cerrado USAID, una agencia que distribuye 40.000 millones de dólares al año en servicios sociales en el extranjero con el propósito de apuntalar la penetración política del imperialismo en los países de menor desarrollo. El perjuicio para países con epidemias de Sida o con elevados tratamientos sanguíneos puede ser demoledor. Además de un ajuste de gastos, el propósito del cierre es deshacerse de las ONG que colaboran con USAID, a las que denuncia por tendencias 'woke' o liberales, una 'purga’, sencillamente. Musk se ha comprometido a hacer un ajuste de dos billones de dólares en el Presupuesto estatal (un tercio del total), concentrado en Seguridad Social, Salud y salarios, que luego redujo a un billón (trillón en inglés). Los demócratas y la burocracia de algunos sindicatos han recurrido a la justicia contra los ataques de Trump, pero como insiste el WSJ, “las ruedas del sistema judicial giran mucho más lentas que las de Musk”. 

 Bonapartismo 

El golpe de Estado de Trump-Musk no ocurre en el vacío. Es la expresión más acentuada de la decadencia irreversible de “la democracia en América”. La división de poderes ha entrado en un impasse mortal. En Estados Unidos se ha establecido una oligarquía capitalista, que se concentra en las compañías de Silicon Valley y en un puñado de fondos de cobertura (el fondo BlackRock tiene a su cargo la negociación de la deuda pública estadounidense). Algunos asimilan a estas “Siete Magníficas” a los “robbers” de principios de siglo XX (Rockefeller, etc.), pero se distinguen en un aspecto fundamental: la época de ascenso del imperialismo norteamericano y la de su declinación. Desde las crisis financieras del 2000 (“dot.com”) y fundamentalmente el derrumbe hipotecario de 2007/8, el Estado ha actuado como una gigantesca máquina de rescate capitalista, que se acentuó a principios de 2020 con la irrupción de la pandemia, lo que lo ha llevado a una quiebra financiera sin atenuantes. Así como el ascenso del capitalismo es la base de la democracia burguesa, su declinación lo es de su hundimiento. Esta decadencia se acentúa cualitativamente cuando el imperialismo se ve obligado a defender su hegemonía con guerras a repetición. El asalto de la OTAN a Ucrania y ahora al Medio Oriente marcan un punto de no retorno. 
 Por estas razones, el bonapartismo en Estados Unidos es inviable sobre una base nacional. Para imponerlo, Trump necesita una base internacional. Este es el objetivo de la guerra comercial, financiera y política que ha desatado contra Estados de diverso carácter y magnitud, pero que apunta a doblegar a Rusia y a China, en primer lugar, y a someter a la Unión Europea. 
 El desencadenamiento de una guerra arancelaria, en gran parte indiscriminada, por parte de Trump, no tiene la capacidad de revertir el persistente déficit comercial de Estados Unidos, en particular con China. Este déficit fue fomentado, en primer lugar, por Estados Unidos, que financia sus importaciones con la emisión de deuda pública internacional. Fue el arma principal para proceder a la penetración capitalista (no solamente norteamericana) en China, que fue convertida en plataforma de exportación. Este acople se ha convertido en su contrario: la deuda pública de Estados Unidos, de 37 billones de dólares (que algunos elevan a 50 billones), es el 120 % del PBI (o 160 %), generando un déficit fiscal del 6 al 8 % anual del producto, acercándose a los dos billones de dólares. El reequilibrio internacional implica un reajuste sin precedentes de las finanzas norteamericanas. Sin este reajuste, la guerra arancelaria producirá una inflación internacional creciente y, a término, el cierre de fronteras económicas y la acentuación de la guerra mundial. El impasse adquiere una magnitud sin antecedentes cuando se toma en cuenta que Trump y Musk pretenden imponer este ajuste reduciendo aún más los impuestos a las ganancias capitalistas. Detrás de la guerra arancelaria y comercial asoma un escenario de guerra civil contra los trabajadores de Estados Unidos.
 La distancia que el WSJ ha adoptado frente a la rueda compresora de Trump deja ver una oposición de la Bolsa norteamericana. Wall Street, por de pronto, ha rechazado financiar una expansión del GNL de Estados Unidos, debido a la caída manifiesta de la tasa de beneficio de la industria petrolera. De otro lado, el derrumbe de la productora de semiconductores norteamericana Nvidia, frente a la irrupción de una start up de China, ha dejado ver que las relaciones económicas no pueden ser encapsuladas por resoluciones administrativas; la movilidad extrema del capital encuentra formas de zafar a regulaciones o sanciones estatales. 
 Es altamente probable que Trump y Musk pretendan convertir esta guerra económica en un fuerte elemento de presión para establecer un acuerdo internacional, por un lado de ajustes internos, por otro lado de nuevo reparto de mercados. Un intento de este tipo tuvo lugar en 1985, en el llamado Acuerdo Plaza, para corregir los desequilibrios que favorecían a Japón y Alemania en perjuicio de Estados Unidos. Los resultados fueron escasos; Japón entró en una depresión de tres décadas, estalló la gran crisis asiática de la década del 90 (que se hizo internacional) y Estados Unidos perdió rápidamente sus superávits para ingresar en el déficit permanente. La cuestión de los reequilibrios globales entre grandes potencias no se puede separar de los enormes desequilibrios internos que cada una de ellas busca descargar en el mercado mundial. 

 Guerra mundial 

Este impasse ha abierto una nueva etapa en la guerra mundial. En la cuestión de los puertos en el canal de Panamá, China no los transferirá a otros operadores, ni es viable su cierre. La apropiación de Gaza por parte de Estados Unidos implica primero una escalada de la guerra contra el pueblo palestino y la posibilidad de un ataque contra Irán, lo que llevaría, a término, a un involucramiento de Turquía y otras potencias. Los términos de un acuerdo de cese al fuego en Ucrania han sido rechazados claramente por Putin, al menos por ahora. Trump presiona a China para revertir la oposición de Rusia al acuerdo que promueve Trump. Es cierto que el plan ofrecido por China, hace tiempo, difiere de las condiciones que reclama Rusia, que es un cambio de régimen político en Ucrania.
 La nota de la semana la dio el pronunciamiento del bloque ultraderechista Patriotas (la tercera fuerza del Parlamento Europeo), que se reunió en Madrid. Los Patriotas declararon a Trump el jefe internacional de la ultraderecha, poniéndose al servicio del imperialismo norteamericano. Adhirieron sin reservas al combate contra la migración, el derecho de asilo, la presencia de extranjeros, y se inclinaron a favor de la aplicación de ajustes sociales violentos. Celebraron la Reconquista de España de la dominación de los moros en el siglo XV, que equivale a una declaración de guerra contra África del norte y los pueblos árabes. Los Patriotas hicieron un esfuerzo por mostrarse más fascistas que nunca. Curiosamente, sin embargo, no abrieron el pico acerca de la guerra comercial que Trump prometió contra la UE, ni acerca de la guerra OTAN-Rusia, donde conviven los partidos pro OTAN, de un lado, y los pro Rusia, del otro. 
 El éxito de la tentativa de bonapartismo internacional, por parte de Trump y Musk, no sólo no está asegurado, sino que está, objetivamente, fuertemente cuestionado. Es una ruta hacia nuevos desarrollos de la guerra mundial, en unos aspectos, y de crisis revolucionarias, en otros. Por primera vez en la historia, Estados Unidos es llevado a un gigantesco ajuste social y al intento de instalar un régimen de excepción. 

 Jorge Altamira 
 10/02/2025

martes, 11 de febrero de 2025

Vindicación de Cuba y el anexionismo en 2025


«Es probable que ningún cubano que tenga en alto su decoro desee ver su país unido a otro donde los que guían la opinión comparten, respecto a él, las preocupaciones solo excusables a la política fanfarrona o la desordenada ignorancia» Pareciera un absurdo tener que referirse al tema del anexionismo en Cuba en pleno 2025. En 1889, cuando José Martí escribió Vindicación de Cuba, en carta de desagravio al diario The Manufacturer, de la ciudad de Filadelfia, por ofensas contra los cubanos, el primer tema del que habla es del fenómeno del anexionismo. 
 Dice Martí: «No es este el momento de discutir el asunto de la anexión de Cuba: Es probable que ningún cubano que tenga en alto su decoro desee ver su país unido a otro donde los que guían la opinión comparten respecto a él las preocupaciones solo excusables a la política fanfarrona o la desordenada ignorancia». 
 Es cierto, no es noticia para nadie que en la vocería que conforma esa pandilla de influencers de origen cubano, que medra en las redes sociales digitales, desde el espacio físico de la Florida y Madrid, predominan fanfarrones de desordenada ignorancia, como diría el Apóstol. 
 Pero el caso es que, en vísperas de la toma de posesión del presidente Trump, proliferaron cualquier cantidad de ideas descabelladas, en ese denominado clúster contrarrevolucionario, sobre qué hacer con Cuba. Y, lógico, no podía faltar quien exigiera una salida anexionista. 

 ANEXIONISMO A LA CUBANA 

 Aquellos que hablan de bienestar para los cubanos, que depende de una prometida democracia al mejor estilo liberal, con multipartidismo y demás hierbas, así como amplia privatización de todo, hasta de nuestras mentes, se han cuidado de venderse como adalides de la soberanía nacional; la misma reivindicación que la defendida por la Revolución Cubana desde al menos el 10 de octubre de 1868; solo que esta sí es genuina, auténtica.
 Sin socialismo no hay soberanía ni independencia, que nadie olvide esta verdad; el anexionista lo acaba de recordar y, a confesión de partes, ya se sabe.
 El fanfarrón de desordenada ignorancia promete que, con la anexión, los cubanos lograrían estabilidad política e institucional, quizá incluye algún que otro asalto al Capitolio, o el robo de elecciones, según aseguró el ahora titular del Gobierno en Washington; quizá también un colegio de electores de cuatro gatos, que usurpan con aprobación constitucional, la voluntad de millones de votos.
 Ni hablemos de las más de mil personas que mueren como promedio cada año en Estados Unidos, por los «excesos» de la Policía, según la británica BBC. Destacó este medio que, en 2018, hubo 85 000 personas heridas por el «celo» conque las autoridades policiales cumplen con su deber, mereciendo esa violencia policial el calificativo de problema de salud pública, según la Asociación Estadounidense de Salud Pública (APHA). La Policía batistiana palidecería de envidia con semejante record. 
 Y a propósito de la salud, el anexionista promete altos estándares en materia de sanidad pública. ¿Cómo sería, cómo en el Norte? Allí es conocido el carácter mercantil de estos servicios, al extremo de que la actual epidemia de fentanilo tiene un sórdido origen en la manipulación de diagnósticos y planes de curación.
 Otra proyección incumplible tiene que ver con la educación. En Estados Unidos, en solo un año hubo más de 900 tiroteos en las escuelas. No se sabe qué podría pasar con el hijo cuando salió en la mañana a estudiar. ¿Es acaso eso paradigmático? 
 En materia de derechos civiles, no podía faltar el tema de la libertad de expresión. El anexionista intenta vender humo cósmico sobre lo que la eventual metrópoli de Cuba garantizará al respecto. Obvia que la concentración de los medios de comunicación en Estados Unidos no tiene parangón en la historia, y constituye un enorme obstáculo para la susodicha libertad. Cada día la realidad estadounidense aporta nuevas muestras de su violación masiva, en especial cuando se cuestiona la esencia del sistema. Para muestra, veamos cómo quedó la última conferencia de prensa del exsecretario de Estado, Blinken, cuando dos periodistas fueron levantados en peso (literalmente) al preguntar por el crimen en Gaza. ¿Así sería en la Cuba anexada? 
 Otra parte delirante de la propuesta anexionista es cuando promete prosperidad económica. Qué razón hay, entonces, para que existan aproximadamente 37,9 millones de personas que viven en la pobreza en Estados Unidos, según la Oficina del Censo de ese país. ¿A son de qué esto sería diferente en Cuba? El sistema, al fin y al cabo, está imposibilitado de resolver esto. Y ni hablar de la desigualdad en un país donde diez tipos concentran 1,2 billones de dólares, mientras la clase media va en indetenible declive. 
 También dice el personaje de marras que Estados Unidos asumiría la deuda externa cubana. Con esto si se fue del aire el anexionista. El país del Norte es el más grande deudor del mundo: 32,9 billones de dólares, y para peor, admite que no la puede pagar. 
 El anexionista divaga en otras estimaciones, incluido el complejo tema migratorio. A propósito, y viendo como este asunto funciona en Puerto Rico, se conoce que no menos del 65 % de la población total de esa isla vive en el exterior. Si ya son parte de Estados Unidos, ¿por qué se fueron? Bueno, aquí viene al caso recordar aquel gesto imperial de Trump, cuando visitó la ínsula, tras un catastrófico huracán. No tuvo mejor idea que lanzar papel higiénico, un patético episodio que muestra cómo Washington trata a la Isla caribeña.

 ¿EXPANSIÓN IMPERIAL EN 2025? 

 La perorata del anexionista divaga en otros asuntos, pero como ya aburre, viene al caso poner en perspectiva qué tan posible puede ser la concreción de estas ideas. 
 Un enjundioso artículo aparecido recientemente en Sputnik, recuerda la historia de las ansias expansionistas a costa de la Isla de Cuba, de parte del sistema capitalista, desde su conformación en Estados Unidos.
 Ahora, círculos cercanos a Trump publicaron un mapa en el que, además de Groenlandia, Canadá y Panamá, aparecen la Mayor de las Antillas, República Dominicana, Nicaragua y parte del territorio de México.
 El medio digital The Hill afirma que, supuestamente, en una reunión de Mike Hammer, jefe de la Embajada estadounidense en La Habana, con el Jefe del Comando Sur, se abordó el asunto como una probabilidad. Qué tan cierto es lo que se dice en The Hill, veremos. 
 Con razón, el Primer Secretario del Partido y Presidente Díaz-Canel, evocaba la carta de Martí al diario The Manufacturer. La conocida prepotencia imperial es parte del adn de los mandamases estadounidenses, que con Trump en segundas nupcias, probable se multiplique. 
 Es, por tanto, urgente, retomar lo que dejó como advertencia el Apóstol en la mencionada nota: Ningún cubano honrado se humillará hasta verse recibido como un apestado moral, por el mero valor de su tierra, en un pueblo que niega su capacidad, insulta su virtud y desprecia su carácter. 

 Francisco Delgado Rodríguez | internet@granma.cu 
 26 de enero de 2025 19:01:13

El Rambo que Trump lleva dentro


Trump quiere que la industria cinematográfica de Hollywood salga del estancamiento propiciado por la intromisión extranjera El cine de Hollywood se convirtió en una efi ciente herramienta para «americanizar». 

Donald Trump, en recompensa por la presentación que le hiciera el actor Sylvester Stallone en su discurso por la victoria, en Mar-a-Lago, Florida, nombró al intérprete de los filmes Rambo y Rocky, «embajador especial en Hollywood», junto a los también actores Mel Gibson y Jon Voight. 
 Trump se ve reproducido en un Rocky Balboa, boxeador desconocido de Filadelfia quien, aguantando una paliza, llegó a campeón; reforzado por el John Rambo, atormentado exboina verde veterano de la perdida guerra de Vietnam.
 Trump quiere –por mediación del trío– que la industria cinematográfica de Hollywood salga del estancamiento propiciado por la intromisión extranjera. ¿Hasta ahí extenderá sus inhumanas deportaciones?
 Lo que preocupa al magnate es el dinero, mejorar las finanzas y lograr una extensión geopolítica de la meca del cine, algo que la BBC «duda lo vayan a lograr Stallone, Gibson y Voight». 
 Trump quizá quiera borrar la hostilidad que mostró no solo contra Hollywood, sino frente a cantantes y a deportistas célebres, en su primer mandato. Desea irle arriba a la sensación compartida entre los republicanos, de que Hollywood es afín a la política de los demócratas.
 Ejemplo de ello fue su reacción ante La caza, una sátira política en la que una élite demócrata cazaba a simpatizantes republicanos como animales. Para comenzar su bronca con los artistas de otras naciones, aseguró: «Serán enviados especiales por mí con el propósito de traer de vuelta a Hollywood, que ha perdido mucho negocio en los últimos cuatro años en favor de países extranjeros». Ese es Trump, el negocio en primer plano. 

 Alfonso Nacianceno | nacianceno@granma.cu 
 7 de febrero de 2025 00:02:46

domingo, 9 de febrero de 2025

El Bitcoin en el sube y baja cuestiona los planes de Trump de usarlo como “reserva estratégica”


Empresarios de criptomonedas aportaron a la campaña de Trump

 El Bitcoin, luego de haber superado los 100 mil dólares, cayó y perdió junto con Etherum 1 billón de dólares de capitalización en tres días de bajas. La reacción bajista de los mercados ante el anuncio de los aranceles fue pronunciada entre las criptomonedas. El Bitcoin, recordemos, ha sido impulsado como “reserva estratégica” por seguidores de Donald Trump. 
 La alta volatilidad del Bitcoin y el conjunto de las criptomonedas cuestionan su calidad de “refugio” de valor que les atribuye Trump, quien apoyó la iniciativa de constituir una “reserva estratégica de Bitcoin”. 
 Las criptomonedas estuvieron entre los productos financieros que subieron un 100 por ciento durante 2024. Durante la campaña electoral, Trump alentó la suba y prometió convertir a Estados Unidos en el centro mundial de las criptomonedas.

 La inteligencia artificial y Stargate, cuestionadas

 A poco de asumir Trump, impulsó una serie de medidas que favorecen el desarrollo de la inteligencia artificial, entre ellas una orden ejecutiva sobre inteligencia artificial (IA) que anula regulaciones implementadas bajo el mandato de su predecesor, Joe Biden, argumentando que dichas políticas obstaculizaban la innovación estadounidense en el sector tecnológico. 
 Luego, el martes 21, tres importantes empresas tecnológicas anunciaron que crearán una nueva empresa, llamada Stargate, para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial en Estados Unidos. 
 El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, el director ejecutivo de SoftBank, Masayoshi Son, y el presidente de Oracle, Larry Ellison, aparecieron en la Casa Blanca junto al presidente Donald Trump para anunciar la compañía, a la que Trump llamó el "proyecto de infraestructura de inteligencia artificial más grande de la historia". 
 Las empresas invertirán 100.000 millones de dólares en el proyecto para empezar, y tienen previsto invertir hasta 500.000 millones de dólares en Stargate en los próximos años. Se espera que el proyecto cree 100.000 puestos de trabajo en Estados Unidos, dijo Trump. 
 El lunes siguiente se produjo el derrumbe de las empresas de tecnología, entre ellas Nvidia, productora de costosos semiconductores fabricados en Taiwán. La aparición de Deep Seek, la empresa china que según especialistas y analistas, iguala a las plataformas de Open AI y adicionalmente con menos dinero (una fracción del utilizado por Open AI, receptora de las inversiones anunciadas), fue el detonante.
 El derrumbe de Nvidia y otras empresas del sector fue el veredicto de los inversionistas. Un fiasco de Donald Trump y sus iniciativas de impulso de empresas cuestionadas en su eficiencia y costos. 

 El Banco Central Europeo y la Reserva Federal rechazan la propuesta de constituir una reserva de Bitcoin

 La presidenta del Banco Central Europeo (BCE) rechazó la propuesta de constituir una reserva de Bitcoin, realizada por un director del Banco Central de la República Checa. Christine Lagarde rechazó firmemente las especulaciones sobre que el BCE mantenga Bitcoin como activo de reserva. "Las reservas tienen que ser líquidas, seguras y protegidas", dijo, y agregó que Bitcoin no cumple con estos criterios debido a su volatilidad y los riesgos potenciales vinculados al lavado de dinero y actividades ilícitas. 
 El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, descartó la posibilidad de que el banco central agregue Bitcoin a su balance, citando restricciones legales bajo la Ley de la Reserva Federal. "No se nos permite poseer bitcoins. La Ley de la Reserva Federal dice lo que podemos poseer y no estamos buscando un cambio de ley", puntualizó. 
 Powell abordó el tema durante una conferencia de prensa (19/12/24), enfatizando que la Reserva Federal no está buscando ningún cambio legislativo para alterar esta posición. 

 Los “antecedentes” del Bitcoin que ahora se repiten 

 El Bitocoin y otras criptomonedas, luego de haber sido protagonistas de innumerables estafas en plataformas quebradas, dejaron un tendal de perjudicados. La más importante es FTX, una plataforma de criptomonedas que colapsó a fines de 2022. Las investigaciones revelaron un fraude cometido por los ejecutivos de FTX y Sam Bankman-Fried, el fundador de la empresa. “Sam” fue condenado a 25 años de prisión. 
 Los clientes fueron estafados en 8 mil millones de dólares generando en efecto dominó que llevó a quiebras de otras plataformas de criptomonedas y al hundimiento del Bitcoin, con el colapso de sus precios, y arrastró a Wall Street en una caída generalizada. El Bitcoin desde fines de 2021 a 2022 cayó desde 53.000 dólares a 16.000, dejando un tendal de damnificados y proyectando la baja de precios a las acciones de Wall Street, donde el derrape se extendió ampliamente. 
 El derrumbe del Bitcoin, generado por una serie de estafas y hackeos a sus poseedores, se extendió a Wall Street, siendo el iniciador de una baja generalizada. 
 El comportamiento actual del Bitcoin también acompañó la baja del mercado del lunes con un veloz derrumbe de sus precios. Actualmente la capitalización del mercado cripto superó 3,5 billones de dólares (31/1) y en 24 horas se desvaneció más de la quinta parte del total llegando a 2,7 billones el 2 de febrero (Tradingview). 
 Mientras el Bitcoin caía, los precios del oro subían hacia nuevos máximos, actuando como refugio ante la estampida generalizada. 

 Donald Trump alienta la suba del Bitcoin para asociarlo como “reserva estratégica” 

 A inicios de 2024, el gobierno de Biden aprobó solicitudes de varios importantes fondos de Wall Street para facilitar el acceso masivo a la compra de Bitcoin. Esto amplió la base de inversiones en esa criptomoneda, generando un gran impulso a sus precios, que en el año se duplicaron. 
 Trump, en varias declaraciones, alentó la compra de Bitcoin, al proponer que Estados Unidos sería la capital mundial de las criptomonedas y apoyando las propuestas de “reserva estratégica”.
 La senadora de Wyoming, Cynthia Lummis, presentó el “Proyecto de Ley de Reserva de Bitcoin”, que haría que el gobierno federal compre un millón de BTC durante un período de cuatro años. 
 En esa misma conferencia, Trump recaudó 25 millones de dólares para su campaña presidencial de parte de ricos propietarios de criptomonedas y líderes de las plataformas. 

 Del oro al Bitcoin, quiénes son los beneficiarios de la “reserva estratégica” 

 La Ley Bitcoin” propuesta por la senadora Lummis propone la revaluación de las reservas de oro, y la diferencia destinarla a la compra de Bitcoin. Pasar de oro a Bitcoin como reserva de la moneda, el dólar.
 Los ganadores serían grandes fondos propietarios de Bitcoin, BlackRock (50 mil millones de dólares); Microstrategy (38 mil millones); Grayscale (20 mil millones); Fidelity (18 mil millones), que se beneficiarían con la suba de sus precios. 
 Los otros beneficiarios serían quienes financiaron la campaña a la presidencia de Trump (recaudaron más de 100 millones de dólares), quienes promueven y son propietarios de plataformas de criptomonedas.

 Las propuestas de Trump socavan el rol del dólar y no enfrentan su principal problema, la enorme deuda del Estado 

 La inclusión de Bitcoin entre las reservas del Tesoro de Estados Unidos sería llevar la volatilidad e inestabilidad de sus precios hacia el dólar. 
 Esto ha llevado a que un fondo buitre, Elliot, se oponga a las propuestas de Trump. El fondo es dirigido por Paul Singer, aportante republicano y hábil “buitre” (litigó contra el gobierno de Argentina y triunfó, rechazando un canje de deuda por 4,7 mil millones de dólares), quien dice sobre la propuesta de la “reserva estratégica” de Bitcoin, que el “inevitable colapso” de la burbuja de las criptomonedas “podría causar estragos en formas que aún no podemos anticipar”.
 Y destaca que sería socavar la “inmensa ventaja” de que goza el dólar como moneda de reserva mundial. Es “alentar desde el gobierno la adopción de alternativas en un momento en que otros países están tratando de desprenderse del dólar”, y apoyar la “marginalización del dólar” es “profundamente peligroso” (Financial Times, 30/1). 
 Las búsquedas de alternativas financieras por parte de Trump se están revelando como aventuras que se desvanecen tempranamente. Reflejan la falta de propuestas que resuelvan el crónico déficit presupuestario y la gigantesca deuda del Estado, el centro de los problemas, cuya importancia crecerá ante los vencimientos de deuda en el corto plazo. 
 Las caídas de las bolsas en las primeras semanas del nuevo gobierno de Trump son una alerta sobre la volatilidad y rechazo que han generado los anuncios de los aranceles a sus principales socios comerciales. La oposición se extiende a empresas de Estados Unidos, amenazadas por una suba de precios de sus insumos. La suspensión de aranceles a México y Canadá, anunciada a pocas horas de implementarlos, impulsa mayor incertidumbre sobre los propósitos de los anuncios. 
 El inicio no es auspicioso para recomponer su rol de gendarme imperialista. 

 Sergio Rivero

sábado, 8 de febrero de 2025

La guerra de Trump contra la OMS: una contrarrevolución internacional del capital financiero contra la salud pública


La salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud ejecutada por el gobierno de Trump dejará al organismo rector de la salud global sin financiamiento. Los EEUU eran el principal país proveedor de fondos para la OMS, representando alrededor del 18% de su presupuesto. Esto afectará la continuidad de programas de vigilancia epidemiológica y asistencia sanitaria frente a enfermedades como la tuberculosis, el VIH y el sarampión, en particular en los países llamados de “bajos ingresos”, así como la capacidad de respuesta frente a nuevos brotes y pandemias, potencialmente más letales aún que el Covid como ocurre en estos momentos con el virus de la gripe aviar (H5N1). 
 Pero la guerra de Trump contra la salud púbica se dirige, especialmente, hacia el interior de los Estados Unidos y sus trabajadores. La semana pasada, los funcionarios del pomposo Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), que preside Elon Musk, aterrizaron en la Agencia Federal de Salud (CMS) que desarrolla, entre otros, los programas Medicare y Medicaid, que proporcionan seguro médico a más de 150 millones de personas, un cuarto de la población norteamericana. Medicare financia la cobertura de salud en el caso de mayores de 65 años y personas con discapacidad, mientras que Medicaid se destina a la población más precarizada y con escasos recursos. 
 La CMS requirió en 2024 1,5 billones de dólares, alrededor del 22% del presupuesto del Estado. Trump calificó como “fraudulento” este gasto y se propuso avanzar con fuertes recortes. Según la revista científica The Lancet, este ajuste “pondrá en peligro el funcionamiento de Medicaid” y paralizará “las actividades del Instituto Nacional de Salud (NIH) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)” (8/2). Además, Trump y Musk quieren deshacerse de la Ley de Atención Médica Accesible (ACA, también conocida como Obamacare), que colocaba límites y regulaciones sobre el costo de los medicamentos y las coberturas privadas de salud. El objetivo es colocar, sin más mediaciones, al conjunto del sistema de salud en manos del capital financiero.
 En el país donde crece el apoyo a Luigi Mangione, acusado de asesinar al CEO de la United Health Care, la principal aseguradora de medicina privada que se negó a cubrir el tratamiento el dolor crónico que sufría en su espalda, las medidas de Trump y Musk amenazan con provocar una verdadera conmoción social. La designación de un abogado anti-vacunas, Robert Kennedy, al frente de la cartera sanitaria representa un retorno a la política del “sálvese quien pueda” (o quien quede) de la “inmunidad de rebaño”, que llevó al récord de 1,2 millones de muertes por Covid en EEUU, justo cuando este país atraviesa un nuevo rebrote del virus bajo la variante XEC. En la época de ascenso histórico del capitalismo, la salud pública emergió como disciplina científica ante la necesidad de poner un límite al aumento indiscriminado de la mortalidad que el proceso industrial estaba provocando en las filas de la naciente clase obrera. 
En la época de su decadencia, tras dos guerras mundiales, el holocausto y las masacres atómicas, la creación de la OMS, la ONU y las políticas del llamado “Estado de bienestar” pretendieron blindar al capitalismo decrépito frente a la amenaza de la revolución social que había prevalecido en Rusia y se extendería a China y el continente americano. Hoy, el “ajuste internacional” contra la salud pública que encabeza Trump forma parte de una salida contrarrevolucionaria a la quiebra de todos los equilibrios y acuerdos preexistentes. 
 La lucha en defensa de la salud, por su nacionalización bajo el control y la gestión de sus trabajadores, representa para la clase obrera mundial un desafío impostergable, frente a un régimen social que en su agonía pone en cuestión la propia supervivencia de la humanidad y del medio histórico-natural en el que se desenvuelve. La clase obrera argentina y los trabajadores de la salud no debemos perder de vista este panorama estratégico, al momento de enfrentar al imitador criollo de Trump y a su séquito de comisionistas y vaciadores que se proponen destruir conquistas históricas arrancadas con años de lucha y organización popular independiente. 

 Julián Asiner
 08/02/2025

viernes, 7 de febrero de 2025

La “limpieza étnica” de Donald Trump para Gaza enfrenta protestas importantes


 Donald Trump propuso trasladar a dos millones de palestinos a “casas bonitas de muy buena calidad, como una ciudad hermosa, donde sean felices”, construidas en “numerosos emplazamientos o un gran emplazamiento en otros países”. Vaciar la Franja de Gaza. Entre tanta generosidad no se ahorró la amenaza: “Un lugar donde puedan vivir y no morir, porque Gaza es una garantía de que van a terminar muriendo”. Lo único que le faltó decir fue que Israel necesita un espacio vital. 
 El programa de Trump para que Medio Oriente no se convierta “en un infierno”, como supo decir después de que toneladas de bombas entregadas a Israel por los norteamericanos redujeron a escombros la Franja, significa dar curso a “la solución final”, a la limpieza étnica que comenzó con la expulsión -la Nakba- en 1948.
 Los “dispersados” en 1948 -la diáspora palestina- son 6 millones de personas que desde entonces viven en las tiendas de campaña de 59 campos de refugiados en El Líbano (800.000), Jordania (2 millones), Siria, Cisjordania y la misma Franja. 
 Ahora Trump propone dispersarlos en distintos países árabes y tomar el control del territorio: “Estados Unidos se hará cargo de la Franja de Gaza, y también haremos un trabajo con ella. Será nuestra”, dijo. Y aseguró que si fuera necesario enviaría tropas norteamericanas: “Vamos a tomar el control de ese lugar y lo vamos a desarrollar, a crear miles y miles de puestos de trabajo». 
 No son solo consideraciones geopolíticas, Trump “planteó un negocio para construir una “Riviera del Oriente Medio”. Turismo y casinos sobre el exterminio de por lo menos 47.000 gazatíes –170 mil según la revista The Lancet. No en vano el enviado de Trump para Medio Oriente, Stevie Witkoff, no tiene en su legajo antecedentes diplomáticos, pero sí un prontuario de desarrollos inmobiliarios. 
 Netanyahu y el gobierno de guerra del Estado sionista tiene su propia hoja de ruta: la construcción de un Gran Israel- el Eretz Israel bíblico- a costa del genocidio palestino, una política que antecede largamente el ingreso de las milicias el 7 de octubre. 
 En Cisjordania ya hay 700 asentamiento y aproximadamente un millón de colonos. Netanyahu aprobó en 2024 la mayor incautación de tierra palestina en tres décadas y arma a los colonos para que se apoderen del territorio a un ritmo nunca visto. Este mes anunció que el ejército sionista permanecerá en Yenin. 
 A pesar de los términos del acuerdo de paz, Israel no se ha replegado del sur del Líbano, lo que significa que sus 15.000 soldados ocupan el 25% del país. En el mapa de Medio Oriente, que Netanyahu mostró a la Asamblea General de Naciones Unidas en 2024, no existían territorios palestinos. La segunda parte del acuerdo de intercambio de rehenes por prisioneros palestinos y el retiro del ejército sionista de Gaza, ha sido suspendido, como preveía una mayoría de observadores. Trump y Netanyahu están rediseñando el Medio Oriente. 
 Según los asesores de Trump, solo un puñado de miembros del círculo íntimo conocía el plan y altos funcionarios de Defensa dijeron que se enteraron durante la declaración pública del presidente. «Nadie sabe lo que está pasando», aseguró un funcionario al Wall Street Journal.
 El primer ministro saudí Mohamed bin Salmán rechazó sin matices el traslado de la población gazatí y exigió que Israel reconozca al Estado palestino y privilegie la tregua en la Franja. La salida de los “dos Estados” ya se encontraba muerta antes de la masacre sionista. La oposición a la Riviera de Gaza, sobre la base de dos Estados, es una estafa. El rechazo de un conjunto de potencias a la transferencia de población y a la toma de la Franja por parte de Estados Unidos, no tiene una contrapartida digna de ese nombre. El destino de Palestina lo determinará una guerra mundial, o la insurgencia internacional de masas contra el Estado sionista. Trump y Netanyahu se ha complotado para producir un cambio de régimen en Irán. 
 Egipto, Jordania y otros aliados de EE.UU. también advirtieron a Trump que “reubicar” a los palestinos amenazaría la estabilidad de Oriente Medio y “socavaría el impulso de décadas de EE.UU. y sus aliados para una solución de dos Estados”. La estabilidad en cuestión ha dejado de existir por completo, lo mismo que la salida bi-estatal.
 El Partido Demócrata de EE.UU. ha adoptado también el lenguaje opositor, como si durante su gobierno Biden no hubiera preparado el terreno, armando el brazo del exterminio con la entrega de “un arsenal de armas destructoras de ciudades” incluidas al menos 10.000 bombas de 907 kg que devastaron manzanas enteras. Trump ha asegurado a Netanyahu que el gobierno norteamericano proveerá a Israel bombas de mayor tonelaje aún.
 El Wall Street Journal, el diario que controla el multimillonario Rupert Murdoch e hizo campaña por Trump, opinó que la idea de “tomar el control de Gaza divide a la base de MAGA”, es decir al trumpismo. No podría ser de otro modo, cuando no se han creado las condiciones internacionales que habilitaron al hitlerismo a hacer lo mismo con millones de judíos. 
 Para que el plan funcione, dice WSJ, “Trump tendría que persuadir a los países vecinos que se resisten a acoger a los dos millones de palestinos de Gaza, sacar a esas personas de su hogar, enviar potencialmente fuerzas o contratistas estadounidenses para destruir municiones sin explotar y edificios en estado de derrumbe, atraer a empresas para nivelar y construir en Gaza cuando su seguridad no esté garantizada”. El diario ya está evaluando la posibilidad del asunto.
 El senador republicano Lindsey Graham le bajó el precio al planteo de Trump: “el enfoque, dijo, será muy problemático» “Sugeriría agregó, que volvamos a lo que hemos estado tratando de hacer, que es destruir a Hamás y encontrar una manera para que el mundo árabe se haga cargo de Gaza y Cisjordania, de una manera que conduzca a un Estado palestino con el que Israel pueda convivir». Más guerra, más escombros, más muertos para tener un ‘Estado palestino’. 
 Así las cosas, la vocera del gobierno, Karoline Leavitt, dijo el miércoles que los contribuyentes no tendrían que cubrir el costo de desarrollar Gaza, que la “reubicación de los palestinos sería temporaria” y que “no se enviarían tropas estadounidenses a la región”. 
 El Secretario de Estado y portavoz de Donald Trump, Marco Rubio, describió la propuesta como una oferta «muy generosa» solo para ayudar en la retirada de escombros y la reconstrucción, “sin que Estados Unido aporte un solo dólar” (“mientras tanto es obvio que la gente tendrá que vivir en algún sitio”). La ‘limpieza étnica’ está a la orden del día. 
 En una reunión con Netanyahu en el Pentágono, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró que el ejército está «preparado para estudiar todas las opciones» para la reconstrucción de Gaza, aunque voceros del Estado Mayor Conjunto y del Comando Central, responsable de las operaciones militares en Oriente Medio, “aún no han recibido una solicitud formal para redactar un plan para enviar tropas a Gaza”.
 Rubio insistió en que la postura de Trump «no pretendía ser una medida hostil» sino las tareas de reconstrucción “para que la gente pueda volver a entrar”. 
 El ministro de Defensa Israel Katz ya ordenó al ejército los preparativos para facilitar la emigración de un gran número de palestinos de Gaza a través de cruces terrestres, así como mediante “arreglos especiales para la salida por mar y aire”. La orientación general del imperialismo es la expulsión, el exterminio. Un plan largamente preparado; lo divulgó, hace un año, Jared Kuchner, el yerno de Trump. 
 Con el verso de ‘terminar con las guerras’, Trump las eleva a una nueva etapa en el marco de una guerra imperialista en todos los terrenos. 

 Olga Cristóbal 
 06/02/2025

jueves, 6 de febrero de 2025

Las seis «R» del Apocalipsis


En julio de 2023, en la histórica radio uruguaya CX36 Centenario, el periodista Carlos Amir González me preguntó qué futuro le veía al capitalismo. Recordé algo del escritor marxista Daniel Banina Crocco que, un año antes allí mismo, me había regalado un aforismo muy interesante: “El capitalismo tiene los siglos contados”. 
 El mismo Daniel preguntó: “¿El capitalismo es viable a mediano plazo?” 
 Mi respuesta, entonces, fue una amable provocación a su afirmación anterior, algo sobre lo que venía escribiendo desde hacía años, casi como un proceso de descubrimiento de la pólvora y que, en un libro publicado en 2018 se tituló Neomedievalismo y Post-Ilustración (Neomedievalism. Reflections on the Post-Enlightenment Era). El término “neomedievalismo” lo usó el gran Umberto Eco décadas antes, en 1983, para referirse a las fantasías populares y del Postmodernismo literario. Más tarde, brillantes economistas como el francés Cédric Durand (2020) y el griego Yanis Varoufakis (2021) llamaron tecnofeudalismo. 
 Fue una de nuestras viejas preocupaciones por años. “El capitalismo ha derivado a un neofeudalismo donde los príncipes (los clanes megamillonarios) tienen más poder que los gobiernos nacionales” (Huffington Post, enero 2016). “En Europa, el dinero y el capitalismo significaron un progreso social ante el estático orden feudal de la Edad Media. Pero pronto se convirtieron en el motor de genocidios coloniales y luego en una nueva forma de feudalismo, como la del siglo XXI, con una aristocracia financiera (un puñado de familias acumulan la mayor parte de la riqueza en países ricos y pobres), con duques y condes políticos y con villanos y vasallos desmovilizados” (Página12, agosto 2017).
 “No”, respondí. “El capitalismo ha muerto”. “
Ni yo me he atrevido a tanto”, dijo Carlos. 
 Claro, expresiones como estas son deliberadamente radicales y provocadoras. Funcionan como despertadores. En realidad, como cualquiera sabe, los procesos históricos nunca ocurren de un día para el otro. Mucho menos los cambios civilizatorios. 
 Podríamos precisar: El capitalismo no ha muerto; se ha retirado a un hogar de ancianos. Ese proceso no tiene vuelta atrás. Más cuando se trata de un sistema que no tiene solución para los problemas existenciales que él mismo creó. Es un sistema que sobrevive de repeticiones, de dogmas vacíos y de predicadores apasionados. Un sistema que aún mantiene el poder político, financiero y militar y que, desesperadamente, lucha por conservar. 
 El primer poder que está perdiendo, de forma acelerada, es el cuarto, el poder mediático, que es el predicador de narrativas ideológicas y creador de los mitos sociales que lo sostienen. De ahí la creciente contradicción que generará aún más tensión entre los pueblos y los poderes que los dominan, desde la escala intra-nacional hasta la escala inter-nacional, sin diferencias en la lógica que relaciona a los amos con sus esclavos asalariados.
 Cada año que pasa es un grado más que se agrega a la escalada hacia una explosión en el mundo. ¿Será en los años 30? ¿En los 40? ¿Mucho antes? Imposible saberlo, pero cada día se hace más y más inevitable el derrumbe de la masiva torre de huesos que prometió alcanzar el cielo para la felicidad de 33 señores allá en lo más alto.
 Los poderosos nobles de nobles acciones y de crímenes nobles, confiados en la protección de sus inexpugnables fortalezas, caerán como lo que son: pequeños humanos con grandes patologías personales que alimentan las patologías sociales que llaman éxito propio y prosperidad ajena. Todo, por el momento, sostenido primero por la conformidad alegre de sus súbditos y vasallos; luego, con la rabia y orgullo fascista de los esclavos que añoran “los viejos buenos tiempos”; y, finalmente, con la explosión popular de la masas cuando su sufrimiento sea mayor a su fe en la narrativa esclavista. 
 La historia siempre ha escrito con seis R: Resistencia, Reforma, Reacción, Revuelta, Rebelión y Revolución. Sólo la segunda puede realizarse sin violencia. Cuando una reforma produce violencia (física, psicológica, económica, social) es porque no es una reforma, sino una reacción. Una reacción (generalmente política y cultural, como en los últimos tiempos lo han sido el neoliberalismo y el fascismo con su clásica fijación de volver, de restaurar un pasado inexistente) es siempre violenta porque aborta la necesidad de las R siguientes. 
 En el mejor de los casos, una reforma puede humanizar hasta el sistema más perverso, pero nunca es capaz de resolver los males de un sistema: los mitiga y, al mitigarlos, los perpetua. Para un padre o para una madre responsables de una familia, esta R2 es la más sensata y conveniente a corto plazo. Entonces ¿por qué las reformas populares rara vez se desarrollan en todo su potencial, evitando así la aparición de las restantes Rs? Simplemente, porque el poder que debe ceder privilegios nunca lo hará si no es bajo resistencia. 
 La inacción no es un mal pasivo sino activo. No se trata de un mal que la pereza humana perpetúa, como quien posterga el arreglo de una gotera en el techo de su casa. Es un mal inoculado por el poder. Es un mal de creciente potencial explosivo; un capacitor de odio, de vanidad, de frustración y, sobre todo, de una infinita avaricia por más poder, eso que los exitosos nobles no paran de acumular, cada vez más a la luz del día, ya sin esperar la noche, como un adicto que sabe que la droga lo va a matar, pero no puede dejar de incrementar la dosis que acelera su final. 
 La inacción es una dolencia histórica que no alcanza a percibirse como tal sino todo lo contrario. Es un fantasma que camina apurado hacia el abismo. Como el flautista de Hamelín, pero enfermo de rabia y orgullo, es seguido por un numeroso ejército de necios―que no quiero llamar ratas. 
 La torre de huesos es insostenible. No importa hacia qué lado miren los de abajo. Lo más probable es que alguna de las R avanzadas (¿la 4, la 6?) se inicie en Estados Unidos, ya que nada hay más removedor que la pérdida de privilegios y de esperanzas. Nada mueve más que la necesidad y el descubrimiento de que alguien ha vivido engañado por el poder, intoxicado por el confort y paralizados por el miedo. 
 Probablemente sea un síntoma de vejez, pero lo cierto es que cada vez tengo más memorias que proyectos, más nostalgias que esperanzas. También es probable que la historia no sea tan creativa, como no lo somos nosotros, quienes empezamos a observar las mismas novedades repetirse una y otra vez. 
 Así que voy a cerrar con otras palabras que recuerdo de mi juventud (cuando las leo también recuerdo dónde estaba y por qué las escribía con tanta pasión inútil): “Nadie hubiese previsto jamás una alternativa al feudalismo medieval o al sistema de esclavitud. O casi nadie. La historia de los últimos milenios demuestra que los utópicos solían preverlo con exagerada precisión. Pero como hoy, los utópicos siempre han tenido mala fama. Porque es la burla y el desprestigio la forma que cada sistema dominante ha tenido siempre para evitar la proliferación de gente con demasiada imaginación” (Rebelión, febrero 2009).
 Esa era una de las últimas «R».

 Jorge Majfud | 04/02/2025 |

miércoles, 5 de febrero de 2025

El mercenarismo en Ucrania


Más de 13.000 mercenarios extranjeros han llegado a Kiev, según medios de prensa, desde el inicio de la Operación Militar Especial lanzada por Rusia para desmilitarizar y desnazificar a Ucrania la que se convirtió en punta de lanza contra el gobierno de Moscú. 

 De ellos 6.000 han muerto en los campos de batalla, mientras otra gran cantidad ha huido para no perder la vida en una guerra que no les pertenece ni pueden ganar.
 Desde el principio del conflicto, Ucrania con apoyo de agencias y compañías en Estados Unidos, Inglaterra, Francia y otras naciones europeas, buscó mercenarios dispuestos a combatir contra Rusia. 
 En el contexto de una situación precaria en los frentes de guerra con pérdidas críticas y escasez aguda de combatientes pese a los reclutamientos forzados, las Fueras Armadas Ucranianas (FAU) los atraen con contratos lucrativos, así como con falsas promesas de buenas condiciones y servicios en unidades de retaguardia alejados de la zona de combate activo. 
 Las agencias ofrecen alrededor de 4.000 euros al mes a cada combatiente; en caso de resultar herido pueden recibir hasta 26.000 euros y si muere sus familiares recibirían 37.000 euros, aunque todo eso solo queda en el papel. 
 Datos de la inteligencia rusa atestiguan que la mayoría son polacos, estadounidenses, británicos, canadienses, georgianos, latinoamericanos (mayormente colombianos) y del Medio Oriente. 
 Una reciente investigación realizada por la Agencia de Prensa Rural de Colombia y publicada por el periodista Tito Magdalena asegura que Ucrania ha intensificado sus esfuerzos por encontrar mercenarios en todo el mundo pues el país está sufriendo pérdidas catastróficas y no hay ciudadanos propios para tapar los agujeros de su defensa. 
 El artículo informa que unos 2.000 colombianos han viajado a Kiev para enrolarse como mercenarios y ganar dinero en una guerra de la que nunca volverán a casa, y los sobrevivientes cuentan verdaderos horrores pues los mandos los tratan como seres de segunda clase.
 Muchos voluntarios, afirma la Agencia de Prensa Rural, se quejan de retrasos en los pagos pues por regla general el dinero destinado a los salarios de mercenarios es malversado por oficiales ucranianos y hasta los envían a lugares peligrosos como carne de cañón pues si mueren los dan como desaparecidos y no tienen que abonar los adeudos. 
 Muchos extranjeros, concluye el artículo, se encuentran ahora en la región rusa de Kursk donde se libran las batallas más terribles, aunque tampoco es más fácil para los que se quedaron en la región del Donbass. 
 En Colombia se informó que la familia de Óscar Triana perdió contacto con él seis semanas después de su llegada a Ucrania. No hubo llamadas de Óscar, dejó de publicar en las redes sociales y como Kiev no tiene embajada en Bogotá, resultó imposible buscar información. Solo cuando periodistas militares se involucraron en el caso se supo que el grupo donde luchaba Óscar fue derrotado cerca de Járkov. Oficialmente está desaparecido en combate. 
 Desde los primeros momentos y por la perversidad contra prisioneros y poblaciones civiles que han caracterizado a muchos de los mercenarios, estos han sido uno de los objetivos prioritarios de las Fuerzas Armadas rusas. 
 Ahora con el apoyo de especialistas estadounidenses e ingleses, el Ministerio de Defensa ucraniano ha empezado a formar una empresa militar privada para “contrarrestar la amenaza rusa en todo el mundo”. Este proyecto de ley presentado a la Rada Suprema prevé la legalización en Kiev de una “empresa internacional que prestará servicios de defensa” fuera del país, describe el documento. 
 De esa forma se creará un denominado Servicio Estatal de Ucrania para las Empresas Internacionales de Defensa que gestionará y regulará las actividades de las compañías privadas de defensa nacionales y dependerá de la Dirección Principal de Inteligencia (GUR) junto con el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), los cuales estarán encargados de las operaciones subversivas y terroristas contra los opositores del régimen, dentro y fuera del país. 
 Ya estos métodos se han puesto en práctica dentro de Rusia con los ataques a periodistas, dirigentes y militares como el reciente asesinato del general Igor Kirilov o el ataque contra el centro cultural Crocus City Hall de Moscú que provocó la muerte de más de 130 personas. 
 También acciones similares con la anuencia de personal militar ucraniano han ocurrido recientemente en Mali y Siria, por citar solo algunos.
 Los países occidentales, encabezado por Estados Unidos, han trabajado para que Ucrania continúe la guerra con el fin de debilitar a Rusia, objetivo que no han podido lograr. Pero lo cierto es que, mientras tanto, el mercenarismo y el fascismo se extienden peligrosamente por el planeta. 

 Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.

Atilio Boron entrevista a Miguel Díaz-Canel: Análisis exclusivo sobre Cuba y desafíos actuales


Movilización Sindicatos Industriales a Torre Ejecutiva


martes, 4 de febrero de 2025

Guantánamo, el nefasto lugar al que Trump quiere enviar a miles de migrantes


Un símbolo del terror imperialista. 

 El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un memorándum ordenando al Pentágono y al Departamento de Seguridad Nacional ampliar las instalaciones de un centro para detener migrantes que está ubicado en la base militar de Guantánamo, en Cuba. Quiere enviar 30.000 migrantes allí. 
 La prisión de Guantánamo, famosa por la violación sistemática de los derechos humanos, fue construida en 2002 por orden de George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas. Llegó a albergar a casi 800 detenidos, en su gran mayoría de origen musulmán. Más de veinte años después, a pesar de las promesas por cerrarlo, aún quedan 30 reclusos, muchos de los cuales ni siquiera están acusados de un delito. 
 Por las vejaciones barbáricas que se cometieron contra los reclusos, Guantánamo puede ser considerada como todo un símbolo del terror imperialista. Su existencia muestra también el papel de Estados Unidos como opresor y explotador de naciones, en tanto implica la usurpación de una parte del territorio de Cuba. 
 En Guantánamo, además de la tortura en los interrogatorios, se ha denunciado que los detenidos no pueden recibir visitas de abogados y familiares. Hubo decenas de prisioneros que no fueron juzgados ni condenados en 20 años. A los detenidos que llevan más de una década en la cárcel se los conoce como “presos eternos”. 
 Los métodos aplicados por los soldados, matones y espías de la burguesía yanqui van desde ahogamientos simulados, pasando por el uso de técnicas de privación del sueño, violaciones y la exposición a temperaturas extremas, hasta la tortura y la desaparición forzosa. Majid Khan, al relatar su experiencia –denuncia que fue violado por médicos de la CIA–, dijo que sus primeros años en Guantánamo fueron de “muerte lenta”. 
 En 2013, cuando Estados Unidos se encontraba bajo el imperio del demócrata Barack Obama, los reos llevaron adelante una huelga de hambre. Varios de sus protagonistas fueron obligados por los esbirros de Guantánamo a alimentarse a través de tubos. A la par de ese proceso tuvieron lugar, al interior de EE.UU., movilizaciones que reclamaron el cierre de la base y la libertad de todos sus presos. Se trata de reivindicaciones que son levantadas actualmente por organizaciones de derechos humanos. 
 Obama prometió cerrar Guantánamo, pero bajo su gobierno no solo continuó funcionando sino que murieron allí más presos que bajo el mandato de Bush. Biden hizo la misma promesa. Trump directamente parece esforzarse por aparecer como un fanático de la base militar. 
 Intentando reforzar su campaña represiva, Trump busca presentar a los migrantes como criminales. Pero Trump no será el primero en deportarlos a Guantánamo: la mayoría de los migrantes que ya están confinados allí desde gobiernos anteriores proviene de Haití o Cuba. Permanecen allí “detenidos de manera indefinida en condiciones similares a las de una prisión, sin acceso al mundo exterior y atrapados en un sistema punitivo” (El País, 30/1). 
 Un informe publicado por la ONG Proyecto Internacional para la Asistencia a los Refugiados (Irap, por sus siglas en inglés) señala que los edificios están repletos de moho y tienen problemas en las cañerías, y denuncia que las familias con niños se alojan junto a adultos solteros. Además, no hay allí servicios educativos ni tratamiento psiquiátrico especializado. Los detenidos no pueden realizar llamadas telefónicas confidenciales, ni siquiera para hablar con sus abogados, y a menudo se los somete a crueles castigos.
 El gobierno norteamericano mantiene un estricto hermetismo sobre el funcionamiento del centro, por lo que la vulneración de los derechos humanos debe tener magnitudes mucho más grandes.
 Este 7 y 8 de febrero habrá, en Buenos Aires y otras ciudades del mundo, jornadas de acción contra el racismo y en defensa de los migrantes, que fueron aprobadas en una reunión internacional virtual con la participación de referentes de numerosos países, a raíz de una iniciativa del Comité de Frente Unico del Partido Laborista de los Estados Unidos (UFCLP, por sus siglas en inglés). Citas de honor para todo trabajador.

 Nazareno Suozzi

lunes, 3 de febrero de 2025

EEUU: Trump afirma a los tumbos la dictadura de poder personal


Tanto las acciones como declaraciones de Donald Trump en su primera semana de mandato pusieron de manifiesto la intención del presidente norteamericano de imponer un cambio en el régimen político. La tentativa es establecer un régimen con superpoderes para el presidente, pasando por arriba de las leyes existentes, del Congreso y de la propia Constitución. 
 Trump apunta a realizar una depuración ideológica y política de los funcionarios públicos, además de un “achique del Estado”; impulsa detenciones y deportaciones masivas de inmigrantes, generando un clima de terror; ha lanzado una persecución a activistas solidarios con Palestina (en especial estudiantes extranjeros amenazados de ser expulsados); y busca ejecutar recortes de gastos sociales ya votados por el Congreso. 

 Motosierra 

El presidente y la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB, por sus siglas en inglés) emitieron un memorando que congelaba temporalmente “todas las actividades relacionadas con la obligación o el desembolso de toda la asistencia financiera federal”, lo cual paralizó a unos dos mil programas que dependen del financiamiento del gobierno federal, tanto de gobiernos estatales y locales, universidades y escuelas públicas, comunidades indígenas y diversas ONG que atienden la alimentación u otras ayudas sociales a los sectores más empobrecidos de la población. La orden, firmada por el director interino de la OMB, instruía a todas las agencias federales a dejar de gastar en los programas que administran si “pueden estar implicados por cualquiera de las órdenes ejecutivas del presidente” o si “promueven la equidad marxista, transgénero y las políticas de ingeniería social del Nuevo Trato Verde”. La confusión sobre qué situaciones abarcaba este decretazo de tintes fascistas paralizó diversos servicios, incluidos los vinculados a la salud y las medicinas para una gran parte de la población, y generó una gran conmoción. La medida fue cuestionada por la oposición del Partido Demócrata y en forma no tan pública fue criticada incluso por sectores Republicanos, y finalmente fue dejada en suspenso por un juez federal. Trump debió recular al menos transitoriamente. Es el segundo revés judicial en apenas una semana (el anterior fue el referido a la orden ejecutiva que quita el derecho a la ciudadanía a los nacidos en EE.UU. de padres inmigrantes ilegales). 
 La crisis judicial que se ha instalado promete continuar. Elon Musk (el encargado de la motosierra) afirmó en el Wall Street Journal que Trump consideraba inconstitucional la Ley de Control de Embargos de 1974: esta ley obliga al gobierno a ejecutar los gastos votados por el Congreso, justamente el mandato que acaban de violar con la congelación decretada. “La congelación del gasto federal fue el primer paso de una enorme batalla constitucional sobre la separación y el equilibrio de poderes legales en Estados Unidos, en la que Trump y su equipo pretenden transferir la mayor cantidad posible de poder del poder legislativo al poder ejecutivo”, afirmó un articulista del Financial Times. El mismo analista destaca una frase del memorando de la OMB respecto a “alinear el gasto y la acción federales con la voluntad del pueblo estadounidense expresada a través de las prioridades presidenciales” (no del Congreso), y concluye: “El gobierno, en definitiva, de un solo hombre”. Y concluye: “Este ataque tanto al poder del Congreso sobre el dinero como al estado administrativo de Estados Unidos es un autogolpe de Estado tan grande como lo fue el acicate de los insurrectos el 6 de enero de 2021.” 
 El gobierno también ha lanzado una amenaza masiva de despidos, ante lo cual ofrece la alternativa de un retiro “voluntario”. Unos dos millones de funcionarios públicos han recibido un correo electrónico donde se les da la opción de renunciar antes del 6 de febrero, lo cual les permitiría continuar en planilla cobrando el sueldo hasta el 30 de septiembre. La oferta aplica a todos los empleados federales de tiempo completo, con algunas excepciones (personal militar, Servicio Postal, servicios de migración y seguridad nacional). Como han denunciado varios sindicatos (como por ejemplo el del Tesoro, que agrupa a unos 150.000 funcionarios) se trata de una intimidación y una amenaza de ser despedido sin indemnización alguna en caso de no acogerse a este plan. Los sindicatos han convocado a no aceptar el despido incentivado. 
 Otro elemento que generó gran confusión fue cuando el gobierno anunció la suspensión por 90 días de las ayudas establecidas a diversos países, tanto económicas como militares, lo cual obligó al Secretario de Estado Marco Rubio a aclarar que este congelamiento no afectaba a Ucrania. 

 Guantánamo 

Tras la primera oleada de detenciones y deportaciones masivas, Trump provocó una crisis con el gobierno de Colombia, enviando cientos de personas en aviones militares y esposadas como si fueran criminales. De hecho existía ya un protocolo entre EE.UU. y Colombia que se había llevado a la práctica en gobiernos anteriores, que Trump no respetó. Lo mismo ha sucedido con otros países, como por ejemplo ha denunciado el gobierno de Brasil.
 Luego, y mientras le ponía la firma a la ley fascista “Laken Riley” (que permite detener y deportar a inmigrantes sin papeles acusados de delitos menores), Trump anunció que instruyó al Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional que ampliara las instalaciones del Centro de Operaciones para Migrantes de la Bahía de Guantánamo (GMOC) para que pueda encarcelar a 30.000 migrantes. Se trata de la cárcel de la base de Guantánamo (base instalada ilegalmente en territorio cubano), conocida como un verdadero campo de concentración y de torturas, que ha sido utilizada para encerrar indefinidamente a detenidos sin orden ni proceso judicial de todo el mundo (particularmente del Medio Oriente), y también en determinados momentos a inmigrantes ilegales latinoamericanos bajo administraciones anteriores (de Haití, Cuba, etc.). En este, como en muchos aspectos, Trump no inventa nada, sino que lleva al extremo las tendencias más reaccionarias de la política del imperialismo, saltándose toda restricción legal y proclamando abiertamente lo que antes se hacía en secreto. Esto no es solo un cambio en cantidad, sino que implica un salto en calidad que impulsa un gobierno y un régimen que no admite restricciones legales para llevar adelante el programa que demanda el capital imperialista. 
 En el 80 aniversario de la liberación de Auschwitz, el jefe del declinante imperialismo anuncia la instalación de un campo de concentración para detenidos sin proceso ni garantías. 
 La “oposición” del Partido Demócrata parece emular a los gobernadores y parlamentarios peronistas: una parte de los Senadores y Congresistas del PD votaron la fascista Ley Laken Riley, lo cual fue elogiado por el presidente: “Esto es algo que ha unido a demócratas y republicanos”. El senador demócrata de Pensilvania, John Fetterman, estuvo presente en la firma del proyecto de ley por parte de Trump.

 Aranceles 

La palabra preferida de Trump en este inicio del gobierno es “aranceles”, con los cuales amenaza a diestra y siniestra, no solo a los competidores comerciales (China, Rusia) sino también a los socios y aliados (México, Canadá, Unión Europea). 
 Trump reiteró que a partir del 1° de febrero se establecerá una tasa del 25 % a las importaciones provenientes de México y Canadá, países integrantes del tratado de libre comercio de Norteamérica, que sería así olímpicamente violentado. Una medida de este tipo, que hasta ahora no ha sido descartada, sería un golpe brutal a la economía de estos países. Por otra parte, tendría un impacto sobre la carestía de la vida en los propios Estados Unidos, por más que Trump diga que no necesita el petróleo y la madera proveniente de Canadá, porque podría producirlos en el propio país. De hecho, Canadá tiene una balanza del comercio industrial deficitaria con EE.UU., o sea que es un destino de exportaciones importante para la producción yanqui. El pretexto de Trump es que así propiciará el trabajo dentro de EE.UU., pero los aranceles de la principal potencia del planeta no tienen un objetivo meramente defensivo sino ante todo ofensivo. Apunta a descargar la crisis sobre los competidores en el mercado mundial. Más que “proteccionismo” es una agresión económica, un arma en la guerra por la dominación del mercado mundial. 

 Resistencia 

Mientras tanto, aumentan las protestas en diversas ciudades contra la política represiva contra los inmigrantes. Fue el caso de la manifestación del 28/1 frente a la Junta de Educación del Estado de Oklahoma, repudiando la resolución que exige pruebas de ciudadanía o estatus migratorio a las familias de las escuelas públicas. La resolución viola la 14a Enmienda, y jurisprudencia de la Suprema Corte que establece que los Estados deben permitir que los hijos de inmigrantes sin papeles asistan a escuelas públicas en las mismas condiciones que los hijos de los ciudadanos. El gobierno de Trump, del cual el superintendente de las escuelas estatales de Oklahoma es partidario, ha convertido las escuelas públicas en un coto de casa de inmigrantes ilegales. Esta persecución ha generado un temor generalizado pero también las primeras protestas públicas. 
 Unos días antes, el 17 de enero, los estudiantes de las escuelas US Grant y Capitol Hill organizaron una manifestación y un paro escolar, en el que se movilizaron acompañados de sus padres y educadores, y portando pancartas y carteles muy contundentes: “Desde Palestina hasta México, todos los muros tienen que caer”; “Los niños inmigrantes son niños”; “Las familias no tienen fronteras”; “Ser mexicano no me convierte en un criminal”. Aun más clara era una pancarta que recordaba: “Hitler comenzó con deportaciones masivas”. 

 Rafael Fernández 
 31/01/2025