sábado, 13 de julio de 2024

La OTAN contra el sur global


La OTAN celebró su 75 aniversario con el objetivo de impedir que el orden global continúe su transformación y se consolide un modelo multilateral alternativo, con centro económico en el sudeste asiático y geopolítico en el denominado Sur Global. La Alianza Atlántica busca blindar el unilateralismo y el derecho de Occidente a instituir bloqueos y sanciones a quienes no se someten a sus prerrogativas geopolíticas. En 1949, una docena de países se asoció para enfrentarse al Pacto de Varsovia y especialmente a la Unión Soviética. El comunismo dejó de existir en Europa Oriental en la década de los´90 del siglo pasado y, sin embargo, la OTAN no disminuyó su presencia. Por el contrario, la incrementó. Al inicio del presente siglo el propio Vladimir Putin solicitó el ingreso de la Federación Rusa a la OTAN. La respuesta fue negativa. A esa altura, todos los actores dedujeron que el enemigo a ser desintegrado era el gigante euroasiático. Hoy son 32 los socios de la alianza militar occidental.
 Vladimir Putin y los militares rusos decidieron romper el cerco para evitar la repetición de aquella traición sufrida en 1941, cuando la invasión nazi dejó 28 millones de muertos a la URSS. Esta es la tercera vez que Occidente busca debilitar y/o desmembrar al país más extenso del mundo, poseedor de recursos naturales incalculables. La primera de ellas fue comandada por Napoleón Bonaparte. La segunda fue la ordenada por Adolf Hitler: los rusos parecen saber de asedios, ataques y cercos.
 La guerra en Ucrania se inició con el golpe de Estado de 2014, que proscribió a los partidos políticos rusohablantes. Se ahondó con la masacre de la Casa de los Sindicatos, en Odesa, donde fueron quemados vivos medio centenar de manifestantes que recordaban la victoria del Ejército Rojo. Se reforzó con las persecuciones en el Donbas y con las amenazas de Kiev de emplazar baterías de misiles de la OTAN a 600 kilómetros de Moscú. En 2018 el gobierno golpista de Kiev decidió designar al ex integrante de las SS, Joseph Bandera como héroe nacional ucraniano. El emplazamiento de su monumento fue considerado por quienes recuerdan la Batalla de Stalingrado como como una declaración de guerra.
 Hace tres años se inició la denominada Operación Militar Especial, decidida por Moscú para romper el cerco desplegado por la OTAN. El actual secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg (foto, der., junto a Zelenski)–que concluirá su mandato el próximo primero de octubre–, se sinceró en el primer día de la cumbre, al advertir que la posible victoria de Moscú en el campo de batalla supondría un cambio integral del escenario global: “El resultado de esta guerra –asumió– dará forma a la seguridad global durante décadas.” 
 Lo que el titular de la Alianza Atlántica ocultó es que los BRICS, sobre todo China y Rusia, se atrevieron a desafiar el globalismo unilateralista controlado por la Tríada del Poder Real: las transnacionales, los centros financieros internacionales y el Complejo Militar Industrial. Y que las organizaciones que le brindan cobertura (la OTAN, el G7, el FMI y el Banco Mundial) empieza a perder capacidad relativa de injerencia en el Sur Global. Por eso la contienda bélica en Europa Oriental enfrenta a Moscú contra Ucrania más los 32 países que integran la OTAN. Eso explica la presencia de 12 mil oficiales y reclutas de 84 países alistados en los regimientos de Kiev, contratados para combatir contra las tropas rusas.
 Los miembros de la Alianza llegan a su 75 aniversario con fragilidades y apatías en el mismo lapso en el que Moscú continúa su avance paciente y meticuloso en el campo de batalla. La reunión que se desarrolla en el auditorio Andrew W. Mellon, el mismo lugar donde Harry Truman organizó la primera Cumbre en 1949, lo hace bajo cuatro condicionamientos, identificados como debilidades:
 (a) El anfitrión Joe Biden exhibe claras señales de deterioro cognitivo mientras su oponente Donald Trump se muestra desconfiado de la OTAN y crítico de Volodimir Zelensky. 
 (b) El mandatario húngaro y líder de la derecha europea Victor Orban se desvinculó del énfasis guerrerista de Washington y Bruselas. Orban viajó a Moscú para entrevistarse con el presidente ruso mientras las usinas de propaganda otantistas buscan difundir la imagen de un Putin aislado.
 (c) La crisis económica que viven los europeos –producto del encarecimiento de la energía y los alimentos–, ha deteriorado el vínculo de las ciudanías. Desde el inicio de la guerra en febrero de 2022 los aliados han invertido un total de 120 mil millones de dólares en asistencia a Kiev. 
 (d) El Nuevo Frente Popular de Jean-Luc Mélenchon y la ultraderecha francesa de Marine Le Pen se han diferenciado de forma explícita del énfasis guerrerista de Emmanuel Macron. Siete de cada diez franceses se ubica en las antípodas de las pretensiones de la OTAN. 
 En el ágape brindado a los periodistas que cubrieron la Cumbre en el Mellon Auditorium, a escasos 200 metros de la Casa Blanca, un periodista nacido en San Petersburgo –entonces Leningrado– comentó: “Sucede que la Federación Rusa no tiene día de la independencia. Es que nunca fue sometida y nunca dependió de nadie”. 

 Jorge Elbaum
 11 de julio de 2024

Estados Unidos: Boeing se declara culpable para evitar un juicio oral


Rechazo de las familias de las víctimas.

 La empresa de aeronaves Boeing, la más grande del mundo, ha llegado a un acuerdo con el Departamento de Justicia estadounidense (DOJ, por sus siglas en inglés) por el cual se declara culpable por dos accidentes fatales protagonizados por su modelo 737 Max, ocurridos en 2018 y 2019, en los que murieron 346 personas. El acuerdo incluye el pago de una multa por 482 millones de dólares -el tope legal- y una inversión durante los próximos 3 años de 500 millones de dólares en seguridad y otros protocolos. La supervisión estará a cargo de un observador externo independiente que presentará informes anuales a la justicia de Texas, donde se procesa la denuncia, y a la Administración Federal de Aviación (FAA).
 El acuerdo, bien mirado, es una tentativa de rescate de la compañía. Aquellas catástrofes hicieron que la empresa ingrese en una espiral de contratos caídos o cancelados relacionados al modelo Boeing 737 MAX 8. La denuncia principal, realizada por los fiscales en 2021, incluye el cargo de conspiración por la presentación de información incompleta sobre fallas presentadas por el sistema de vuelo MCAS, implicado en ambos accidentes. Ahora, la firma del acuerdo de culpabilidad la exime de enfrentar juicios orales a la empresa, aunque no inhibe causas particulares contra los directivos y CEO de la compañía. 
 Durante los últimos años de la gestión Trump, Boeing había alcanzado otro acuerdo con la FAA para evitar ser judicializada. Debía evitar cumplir con diversos protocolos y contemplaciones de seguridad así como estándares en cualquier avión dependiente de la empresa. Este convenio se vino a pique cuando, en enero, un avión de la empresa Boeing sufrió un accidente a los pocos minutos de despegar que casi ocasiona otro caso fatal. El avión, con bandera de Alaska Airlines, había despegado del aeropuerto de Oregon cuando explotó parte de la puerta del mismo. 
 Las familias han rechazado el acuerdo, sosteniendo que no fueron consultadas sobre su redacción, ni siquiera sobre las negociaciones entabladas. Paul Cassell, abogado de más de una decena de familias, señala que el acuerdo alcanzado no responsabiliza a la empresa sobre las 346 muertes. “A través de la astuta abogacía entre Boeing y el Departamento de Justicia, se están ocultando las consecuencias mortales del crimen de Boeing” (The New York Times, 8/7). En un documento presentado al juzgado, familiares anticiparon su intención de “argumentar que el acuerdo con Boeing hace concesiones injustas a Boeing que otros acusados criminales nunca recibirían y no responsabiliza a Boeing por la muerte de 346 personas”. Cassell pidió al juez que evalúa el acuerdo que "rechace esta declaración de culpabilidad inapropiada y simplemente convoque un juicio público, para que todos los hechos que rodean el caso se expongan en un foro justo y abierto ante un jurado" (BBC, 8/7). En el pasado mes de junio, le exigió a la administración Biden que imponga a la compañía sanciones por 24.000 millones de dólares en reconocimiento de lo que describió como "el delito empresarial más mortífero de la historia de Estados Unidos". 
 Boeing se encuentra íntimamente ligada a la Defensa estadounidense. Sólo en 2022 firmó contratos por 14.000 millones de dólares. El 40 % de sus contratos e ingresos se encontraron, en 2023, ligados al aparato militar estadounidense. Un senador republicano, Ron Johnson, expuso su preocupación en una audiencia pública sobre sanciones tan bruscas a una empresa vital para la economía y la defensa del país: "No queremos pensar que hay condiciones en estos aviones que realmente deberían obligar a los entes reguladores a dejarlos en tierra, con lo que eso haría a nuestra economía, lo que eso haría a la vida de las personas" (idem).
 Las causas e irregularidades de Boeing no se terminan en este juicio. La FAA decretó en los últimos días que 2.600 unidades de la empresa deben ser revisadas inmediatamente por fallas en las máscaras de oxígeno. Otro de los abogados de las familias, Robert A. Clifford, asegura que en “los últimos cinco años se ha presentado mucha más evidencia que demuestra que la cultura de Boeing de poner el lucro por encima de la seguridad no ha cambiado. Este acuerdo de culpabilidad no hace sino fomentar ese objetivo corporativo” (Clarín, 9/7). 
 La profunda relación entre Boeing y el Estado norteamericano quedó expuesto en cada paso de la investigación. Un juicio público y oral hubiera expuesto hasta qué punto el responsable directo de todas las irregularidades han sido las diversas administraciones republicanas y demócratas. Las apelaciones a la centralidad de Boeing en la economía norteamericana debe entenderse como un punto neurálgico de la estructura aeroespacial de los Estados Unidos, en momentos en que se intensifican los escenarios bélicos en diversos puntos del globo. Boeing ha sido de las empresas más predispuestas en ponerse al servicio de la provisión de aviones a Ucrania en su combate contra Rusia.
 En el país de la libertad, florece la impunidad del capital contra los trabajadores. 

 Joaquín Antúnez 
 10/07/2024

jueves, 11 de julio de 2024

Por lo menos 186.000 palestinos han sido asesinados en la Franja de Gaza desde octubre a la fecha.


Según la revista The Lancet, fue exterminado el 8 % de la población gazatí. 

La terrible cifra la brinda el semanario médico The Lancet, tal vez el más prestigioso del mundo, publicado desde hace un siglo en Gran Bretaña, en su edición del 5 de julio pasado. 
 Este cálculo significa que aproximadamente el 8 por ciento de la población de la Franja ha sido asesinada por bombardeos aéreos, inanición o enfermedades y problemas de salud crónicos debidos a la falta de servicios básicos de salud. El sionismo ha sido y es implacable en la ejecución de la limpieza étnica de Palestina. 
 The Lancet explica que todas las guerras tienen consecuencias sanitarias indirectas más allá de quienes mueren por efecto de la violencia, pero que en el caso de Palestina esas muertes se multiplican por la destrucción masiva de las infraestructuras sanitarias; la grave privación de alimentos, agua y refugio; la incapacidad de la población para huir a lugares seguros y la pérdida de financiamiento de la RAWA, la Oficina de Naciones Unidas para los refugiados palestinos, una de las pocas organizaciones humanitarias que aún están en el territorio.
 En este contexto, advierten, “seguirá habiendo muchas muertes indirectas en los próximos meses y años por causas como las enfermedades reproductivas, transmisibles y no transmisibles”.
 La escalofriante cifra a la que llega la revista surge de un cálculo que ella misma califica como “conservador”. The Lancet explica que hay acuerdo en que en los conflictos recientes por cada víctima detectada se produjeron entre 4 y 15 muertos más. Llega así a los 186.000 palestinos asesinados cuadruplicando, o sea, con la más baja de las opciones. 
 Si se utiliza un indicador más alto, el número de víctimas podría alcanzar a decenas y cientos de miles. Una proporción de diez muertes indirectas por cada muerte directa, aún dentro del rango de “conflictos recientes” citado por The Lancet, produciría una estimación de más de 400.000 muertes. 
 Y señala que “es esencial un alto el fuego inmediato y urgente en la Franja de Gaza, acompañado de medidas que permitan la distribución de suministros médicos, alimentos, agua potable y otros recursos para las necesidades humanas básicas”.
 Para encontrar ejemplos comparables al genocidio palestino, hay que remontarse a la invasión nazi a la Unión Soviética, que exterminó 500.000 personas en seis meses.
 La masacre perpetrada por el Estado sionista solo es posible por la provisión constante de armas desde Estados Unidos, Alemania y otros países. El 69 % de las importaciones armamentistas israelíes provienen de EE.UU., y eso incluye “unas 14.000 bombas de 2.000 libras, que pueden aplanar varios edificios a la vez”. El otro 30 % proviene de Alemania. 
 A las armas de destrucción masiva que han arrasado con por lo menos la mitad de las viviendas y aniquilado la infraestructura sanitaria y educativa, hay que sumarle el uso de la hambruna como elemento bélico. La prohibición del ingreso de alimentos y la destrucción deliberada de los campos de cultivo y el ganado ha llevado a que uno de cada cinco gazatíes “pase días enteros sin comer nada”. Nada. Más de la mitad de la población no tiene alimentos para comer en casa y el 96 % se enfrenta a la inseguridad alimentaria a niveles de “crisis”, que es la fase tres en la escala de cinco fases del IPC, dice la ONU. 
 La utilización del hambre como arma de guerra, prohibida por la legislación internacional, ha contado con el beneplácito de los aliados de Netanhayu. El portal de WSWS recuerda que el recién elegido primer ministro británico Keir Starmer hizo la infame declaración en una entrevista de radio el año pasado de que Israel tiene el “derecho” de cortar la electricidad, el agua, el combustible, los suministros médicos y alimentarios a Gaza en nombre de la “autodefensa”.
 El 24 de julio, Netanhayu, el carnicero de Tel Aviv, visitará Washington para proporcionar un informe a los demócratas y republicanos que lo invitaron sobre cómo progresa la “solución final” de la cuestión palestina en Gaza. Hoy, ordenó la evacuación de la ciudad de Gaza, entre cuyos escombros viven todavía 250.000 palestinos. En los últimos días han bombardeado escuelas-refugio. 
 Solo la clase obrera puede frenar esta barbarie. 

Olga Cristóbal 
 11/07/2024

Cumbre de la Otan: expansionismo “Nato”


La cumbre se realiza en Washington

 “Amplié la Otan, fortalecí la Otan. Me aseguré de que estemos en una posición en la que tengamos una coalición de naciones alrededor del mundo para lidiar con China, con Rusia, con todo lo que está sucediendo en el mundo”, dijo en una entrevista televisiva el presidente norteamericano Joe Biden, en el marco de la cumbre de la alianza atlántica en Washington que celebra en estos días los 75 años del organismo. Biden tiene sus razones para el autobombo: con su candidatura desafiada desde sectores del establishment (como New York Times y The Economist) y del propio Partido Demócrata, que no solo ponen en duda su capacidad para derrotar a Donald Trump en noviembre sino sobre todo para gobernar cuatro años más, busca dar una señal de vigor para relanzar su carrera reeleccionista. En otra entrevista, el mandatario pidió expresamente que se lo juzgue por su desempeño en esta cumbre que se encuentra en desarrollo, en vez de por su tropiezo en el debate con el magnate. 
 La frase de Biden resume los objetivos y temores de la Otan (Rusia y China) y su expansionismo “nato”, si uno se permite jugar con las palabras (Nato son las iniciales en inglés de la alianza). La alianza militar es una pieza fundamental en los propósitos del capital imperialista de proceder a una colonización económica en gran escala de los ex Estados obreros. 
 Tras el estallido de la guerra en Ucrania, la Otan sumó a Finlandia y Suecia como socios, lo cual brinda al club imperialista una plataforma sobre el Báltico (la isla de Gotland) clave en un potencial enfrentamiento directo con el Kremlin. Biden se jacta de esta ampliación y del incremento del gasto militar: en los últimos dos años, se duplicó el número de miembros de la Otan que cumplen o superan el piso fijado por los estatutos (el equivalente al 2 por ciento del PBI). Además, se fueron desplazando más tropas a Europa del Este, en la frontera con Rusia.
 La Otan nació en 1949, agrupando a 12 Estados (Estados Unidos, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, los actuales Países Bajos, Portugal y Reino Unido), y hoy cuenta con 32 miembros. En 1952 sumó a Grecia y Turquía (rivales entre sí), en 1955 a Alemania Occidental, y en 1982 a España. Pero el gran salto en el número de integrantes se dio tras la caída del Muro de Berlín, cuando plegó a algunos ex Estados obreros que antes habían sido parte del Pacto de Varsovia. En 1999, precisamente, se incorporaron Hungría, Polonia y la República Checa. En una oleada sucesiva, la de 2004, se integraron los países bálticos (Estonia, Letonia, Lituania), Eslovaquia, Eslovenia, Bulgaria y Rumania. En 2009 fue el turno de Croacia y Albania. En 2017, de Montenegro. Y en 2020, de Macedonia del Norte. 
 La Otan bombardeó la ex Yugoslavia y participó de las invasiones de Afganistán e Irak. Las propuestas de integrar a Ucrania y Georgia al club, terminando de configurar un cerco sobre Rusia, fueron uno de los detonantes de la actual guerra de Ucrania, donde Putin, no está de más aclararlo, pone en evidencia sus propios apetitos de dominio sobre el este europeo. 
 Aunque una membresía de Ucrania está descartada en el cónclave de Washington, ya que podría desencadenar una guerra abierta con el Kremlin (el artículo 5 de la Otan habilita a los Estados miembros a recurrir al auxilio del resto del club en caso de agresión, lo que podría ser invocado por Kiev), no se cierra la puerta a dar pasos en esa dirección y entregar mayor armamento. La semana pasada, el secretario general de la alianza, Jens Stoltenberg (que pronto será reemplazado en el cargo por el exprimer ministro holandés Rutte), dijo que la Otan proporcionó 43 mil millones de dólares anuales al régimen de Zelensky desde que empezó la guerra (El País, 9/7). El gobierno de Zelensky, quien se reunirá en forma bilateral con Biden esta semana, es un títere de la Otan. Además de los socios plenos, la cumbre tiene como invitados a Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, claves en la disputa con China. En paralelo, Beijing y Bielorrusia iniciaron ejercicios militares conjuntos. 
 La cumbre de la alianza atlántica es un eslabón más de las tendencias a una nueva guerra mundial. La reciente reunión internacionalista realizada en Buenos Aires con delegaciones de diez países discutió un plan de acción frente al horror de la guerra imperialista y los gobiernos del hambre.

 Gustavo Montenegro

miércoles, 10 de julio de 2024

Fidel: En los tiempos difíciles es cuando realmente se prueban los hombres y las mujeres


La Milei francesa fue derrotada, la izquierda salta al primer lugar


La importancia de movilizar con una agenda de los trabajadores.

 En un nuevo giro en la situación de Francia, el frente de la izquierda institucional -Nuevo Frente Popular- se alza como primera minoría tras el balotaje legislativo, quedándose con cerca de 200 de los 577 escaños. 
 La ultraderecha de Marine Le Pen y su delfín Jordan Bardella, que habían sido la fuerza más votada la semana pasada, reciben un golpe y solo logran unos 130 o 140 diputados, retrocediendo al tercer lugar. 
 Las fuerzas que responden al actual presidente Emmanuel Macron quedan segundas con sus 160 representantes. Casi cien menos que en el periodo anterior. 
 El Nuevo Frente Popular (un acuerdo entre La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, el Partido Socialista, el Partido Comunista, los Verdes y otros) operó como el recurso electoral que tuvieron a manos millones de trabajadores y activistas para sacarse de encima a la ultraderecha más rancia. 
 Pocos días atrás, el Nuevo Frente Popular había llegado a un acuerdo por un Frente Democrático, retirando sus candidaturas de aquellas circunscripciones donde eran terceros en favor de Macron. Pero debe decirse que el rendimiento de la izquierda fue superior a la de los macronistas, ganando la mayoría de sus duelos, especialmente en su versión más radical con los seguidores de Mélenchon. Su fuerza, La Francia Insumisa, contará con la mayoría de los escaños del bloque.
 El discurso triunfal de Jean-Luc Mélenchon fue una convocatoria explícita a movilizarse en defensa del lugar obtenido. Afirmó que los resultados dictaminan que su fuerza debe colocar primer ministro. Y que, una vez en el cargo, gobernaran por decreto para hacer efectivos los ejes de su programa. Aumento del salario mínimo, retiro de la reforma jubilatoria, convocatoria a paritarias por rama (una virtual vuelta atrás de la reforma laboral). En política exterior, reconocimiento del Estado palestino.
 El evento cerró cantando la Internacional. Poco después de finalizar el acto, la policía de Macron reprimió con bestialidad a los manifestantes que aún continuaban en la plaza. La carátula mediática fue “disturbios”. 
 Hacia adelante, el punto nodal será la elección del primer ministro. La nueva Asamblea Nacional sesionará el 18 de julio. Pero, sin mayorías claras, están abiertas múltiples combinaciones. 
 Un primer recuento de los escaños, en base a los acuerdos previos, debería dar lugar a un primer ministro de La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, la fuerza mayoritaria del Nuevo Frente Popular, con el voto positivo del macronismo. Pero no es claro aún que la burguesía esté dispuesta a permitir ese paso –al menos no sin garantías muy firmes. 
 Durante los próximos días asistiremos a todo tipo de chantajes para que, en nombre de la concordia, se acepte una candidatura de conceso. Si fracasa, queda en el aire el planteo de un gobierno técnico, como ocurrió en Italia. 
 Debe notarse que fue el intenso nivel de presión popular contra la ultraderecha lo que llevó a sectores enrolados en la fuerza política de Macron, a último momento, a virar de su posición original de ambigüedades y desistir de sus candidaturas donde había salido tercero. 
 El resultado electoral ahonda la crisis política. Se trata de lo contrario a su objetivo original. Macron, en una jugada temeraria, había convocado elecciones anticipadas para forzar un realineamiento en torno suyo contra la ultraderecha de Le Pen. Pero el escenario se dio vuelta y es ahora la izquierda la que capitalizó la pelea contra la ultraderecha. Es un fracaso de la campaña del presidente francés “contra los extremos”.
 El Nuevo Frente Popular, a pesar de tener en la agrupación de Mélenchon planteos más radicales que muchos de sus pares europeos, no es una fuerza revolucionaria ni de independencia de clase. Su programa no toca en forma decisiva al gran capital. Tampoco se propone un combate en regla contra los fachos. En torno a Ucrania, defiende el envío de tropas, al igual que los puntos nodales de la política colonial francesa.
 La derrota de Le Pen en las elecciones francesas se suma a la de los conservadores en Reino Unido -dos ídolos de Javier Milei. Esta última dio lugar, por su parte, a un triunfo arrollador de los laboristas. Estamos frente a un escenario volátil, con giros a derecha y también a izquierda. La crisis en Francia, sin mayorías claras y con una victoria frentepopulista, podría generar un cuadro de movilizaciones, tal como ya vimos con la lucha contra la reforma jubilatoria. 
 El desafío para los revolucionarios en Francia pasa por intervenir en este nuevo escenario con una agenda de la clase obrera. Entran en primer plano las reivindicaciones de los trabajadores. Para ser satisfechas, no basta con promesas, sino que será necesario rebalsar el marco electoral en el cual hoy están comprimidas y golpear al capital a través de la acción directa y pavimentando el camino de la huelga general.

 Luciano Arienti

Milei y la casta, un casamiento de apuro en Tucumán


La jornada que envolvió al “Pacto de Mayo” —firmado en Tucumán en la medianoche del 8 de julio— comenzó y terminó de la misma manera: con palos, gases y fusiles en mano. En la tarde del lunes, la policía tucumana -al mando del pejotamileista Jaldo- reprimió y encarceló a quienes se manifestaban contra Milei. En la jornada del 9, el desfile organizado en CABA implicó el despliegue de fuerzas militares más prominente desde la dictadura videliana hasta hoy. 
 Entre una y otra demostración de fuerza, Milei consiguió reunir a dieciocho gobernadores detrás de la promesa de una confiscación sin precedentes de los salarios, las jubilaciones y los recursos que se encuentran en territorio argentino, para rescatar a la “propiedad privada” del capital. El “Pacto” reivindica la reforma laboral que fue incluida en la Ley Bases. Pero también un “nuevo” régimen previsional, con el retorno de los fondos de pensión privados. El acta firmada promete la exploración de los patrimonios provinciales bajo los términos del RIGI —o sea, la conversión de las provincias petroleras y mineras en verdaderas zonas francas. En su discurso, Milei se lamentó sobre la confiscación de los impuestos “de los políticos al ciudadano”; a costa de su “tiempo, sacrificio y libertad”. Pero mientras que los “ciudadanos” con riqueza pagarán menos impuestos a los bienes personales, los “ciudadanos” trabajadores volverán a pagar el impuesto al salario. La igualdad formal resucitada por el liberal trasnochado, devenido a presidente, oculta la dictadura del capital contra el trabajo, que Milei pretende ejercer a palos y decretazos. 
 El pacto”, que Milei presentó como un acto voluntario y hasta civilizatorio, fue una farsa del comienzo hasta el final.

 Historia argentina, 4º año 

Milei aprovechó el Pacto de Mayo para practicar uno de sus libretos preferidos -comparar a su gestión con el derrotero de la “Organización nacional” argentina y la generación del 80. Así, aseguró que, al igual que aquellos “próceres”, llevaría a la Argentina “desde la profundidad del abismo hasta los cielos”. De ese modo se subió a sí mismo al bronce, mientras embellecía a la generación que gobernó hace un siglo y medio para convertir a Argentina en una criatura del capital internacional. Creyendo que presumía, Milei comparó al Pacto de Mayo con la Constituyente de 1853, sin percibir que confesaba la precariedad y la impostura del acto improvisado en Tucumán. Es que la piedra “fundacional y federal” instituida en 1853, y reivindicada ahora por Milei, no llegó a durar ni una década. En 1861, los lobbistas porteños del capital británico, al mando de Mitre, se encargaron de “domar” a las oligarquías provinciales a los tiros, en la batalla de Pavón. Esa república “unida” parirá gigantescas operaciones especulativas (1880), crisis de deuda (1890) y crisis políticas terminales. En los años de gloria que reivindica Milei, la integración de Argentina al mercado mundial convirtió a la riqueza agrícola y agroindustrial en la plataforma de pago de la deuda pública al capital financiero.
 Ciento cincuenta años después, y con una hipoteca manifiestamente superior —150% del Producto Bruto— Milei prometió una remake de Mitre y Roca, sin advertir la declinación del régimen social capitalista que debería servir de “trampolín” a la Argentina. La pretensión de convertir a la Argentina en un reservorio gasífero y minero choca con las tendencias a la sobreproducción internacional y la caída de precios —el gas argentino acaba de revelarse como “no competitivo” a los costos actuales— junto con la fractura del mercado mundial en el marco de la guerra internacional. Pero la camarilla libertaria no desconoce los límites de su política. Sólo apeló a la “historia” y a la puesta en escena de una “unidad federal” para disimular las contradicciones que envuelven a su gestión económica y política . A los gobernadores que acaban de firmar el pacto, les advirtió que “por cada empleado público estatal, hay cuatro provinciales”, exigiéndoles un mayor ajuste en sus distritos. El nuevo régimen de coparticipación que anuncia el pacto implicará una mayor subordinación de los presupuestos provinciales al pago de la deuda pública.

 Divididos 

Milei prometió en Tucumán “un país sin inflación por el resto de nuestras vidas”. Es un modo sinuoso de aferrarse al planteo deflacionario que viene piloteando con Caputo, a costa de una espantosa recesión económica y de otros poderosos desequilibrios, como el que deviene de la revalorización del peso. Los intereses agrarios y agroexportadores que están detrás de varios de los gobernadores presentes no renunciarán a seguir conspirando contra ese esquema económico y a promover una devaluación a través del acaparamiento de la cosecha. El RIGI, que alinea a los gobernadores mineros y peronistas detrás de la ley Bases, implicará también una guerra de camarillas provinciales por la atracción de los eventuales inversores. A partir de estas divisiones al interior de los capitalistas, la Corte Suprema se abstuvo de participar en el pacto de Tucumán. 
 El despliegue militar del 9 de julio fue promovido con el único propósito de reivindicar el militarismo, en función de los acuerdos con la IV Flota del Pentágono y de “revalorizar” el papel de Argentina como aliado extra-OTAN, en el escenario de la guerra internacional. Pero también en este caso afloró la crisis política, pues Villarruel —“interlocutora” de las camarillas militares asociadas a la dictadura— se ausentó del acto tucumano. Los genocidas y sus agentes en actividad exigen las prisiones domiciliarias y medidas judiciales todavía más osadas en términos de impunidad.
Milei aprovechó el discurso de Tucumán para fustigar, pero no demasiado, a los ausentes en el pacto, a los que otorgó la posibilidad de “redimirse” en un futuro. No hubiera extendido esa mano si esa “redención” no existiera de antemano. Es lo que ocurre con la burocracia sindical, que abandonó cualquier oposición efectiva a la ley Bases cuando Milei y Francos le prometieron que no será tocada la caja que están en poder de los aparatos sindicales.
 Del lado de los gobernadores kirchneristas, la ausencia de Tucumán es la manifestación de una oposición impotente, que carece de cualquier planteo antagónico al “golpe de estado” económico de Milei-Caputo. Kicillof aceptará sin chistar -ni gravar- a la planta de gas natural licuado de Petronas, que quiere instalarse en Buenos Aires bajo los beneficios del Rigi. Los impuestos que la provincia deja de percibir, en función de las exenciones extraordinarias a los capitalistas, se compensan con las reducciones salariales a maestros y trabajadores de la salud. 
 En el discurso de la medianoche del 8 de julio, Milei sólo acertó al pronosticar un tiempo de “dificultades y conflictos” en Argentina. Su gobierno, junto a sus cómplices —presentes y ausentes en Tucumán— adelantaron la intención de sortear esa crisis por medio de una guerra declarada contra la clase obrera. Pero el resultado de este choque está abierto: una intervención histórica independiente de los trabajadores es infinitamente más poderosa que la conjunción de Milei con la “casta”, casados de apuro en la noche del 8 en Tucumán.

 Marcelo Ramal 
 09/07/2024

martes, 9 de julio de 2024

Milei y Bolsonaro en la CPAC reaccionaria


Si bien Milei se cuidó de no nombrar a Lula en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) —la conferencia reaccionaria realizada en el estado brasileño de Santa Catarina el pasado fin de semana—, su sola presencia al lado de Bolsonaro tratándolo de “perseguido político” en el propio territorio brasileño implica una escalada en el carácter contrarrevolucionario y antidemocrático de su gobierno.
 Bolsonaro se encuentra inhabilitado políticamente hasta 2030 por haber proferido ataques al sistema electoral durante una reunión con embajadores en 2022 y es el responsable intelectual del intento de golpe contra los Tres Poderes cuando perdió las elecciones contra Lula en 2023. 
 Además, el expresidente de Brasil enfrenta investigaciones policiales por haber adulterado certificados de vacunación contra el coronavirus para ingresar a Estados Unidos en diciembre de 2022 y por apropiación ilegal de joyas millonarias recibidas de gobiernos de Medio Oriente durante su administración (regalos de Estado que en parte fueron vendidos en Estados Unidos como si se tratase de bienes personales).
 Este apoyo sobreactuado a un golpista se suma al asilo de facto que los 100 bolsonaristas —que ya fueron condenados en Brasil por el asalto a la Plaza de los Tres Poderes- reciben en la Argentina, y al comunicado que el gobierno liberticida emitió con motivo del reciente intento de golpe en Bolivia. 
 En ese comunicado, Mieli no sólo desconoció este asalto militar en La Paz, sino que acusó a los gobiernos “socialistas” —como el boliviano— de derivar en dictaduras, y trató de “presos políticos” a los responsables del golpe de 2019 que están siendo enjuiciados en Bolivia por genocidio. Un verdadero llamado a los golpes de Estado en América Latina.
 La presencia de Milei en la CPAC tomó relieve, además, por su ausencia paralela en la Cumbre de Presidentes del Mercosur, al que sólo envió a la canciller Diana Mondino. El presidente uruguayo, Lacalle Pou, lo puso en evidencia en su discurso, sin pasar a mayores. 
 Sin embargo, en algún punto, Milei tira de la cuerda hasta donde puede y sopesa consecuencias. La cancillería brasileña dio avisos de no tolerar insultos en suelo nacional, razón por la cual el argentino evitó nombrar a Lula o participar de los cánticos en su contra.
 El gobierno brasileño también dejó trascender hace una semana la posibilidad de anular el acuerdo bilateral por la industria automotriz, seguramente con la intención de cobrarse los agravios con una mejora en las condiciones de intercambio, y tiene en la mesa la amenaza de retirar al Embajador, algo que ya hicieron los países de España, Colombia y Bolivia. 
 Lo de España fue un precio alto que la Argentina pagó por el ejercicio de la plena libertad de tuitear insultos por parte del Presidente, ya que el país ibérico es su principal socio comercial europeo. Pero una ruptura con Brasil —principal comprador a nivel mundial— sería catastrófica, y por eso le pudieron poner un bozal desde Cancillería. Ya el FMI lo había obligado a bajar la cabeza frente a China para conseguir la renovación del swap. 
 La CPAC es organizada por la Unión Conservadora Estadounidense que convoca a activistas y funcionarios políticos reaccionarios de los Estados Unidos y de otros países para planificar y avanzar en una senda contrarrevolucionaria hacia el fascismo. Sin embargo, las organizaciones y personajes que reúne están plagados de contradicciones y los triunfos que enarbolan se muestran volátiles, como se vio en las elecciones francesas en donde Le Pen, que parecía comerse a los chicos crudos, terminó tercera.
 Si se les puede reconocer algún mérito a está derecha es la audacia —a veces soez—, que contrasta con la tibieza de la resistencia que van encontrando en el camino. Pero es camino de pasto seco que ya va a encontrar su chispa. 

 Luciana Diaz 
 09/07/2024

lunes, 8 de julio de 2024

Cisjordania: Israel confiscó la mayor cantidad de tierras palestinas de las últimas décadas


Son 1.200 hectáreas en el valle del rio Jordán, valiosa zona agrícola donde están las dos cuencas de agua más importantes.

 Mientras aniquila a Gaza y a los gazatíes por medio de las bombas y el hambre, Israel avanza en todos los órdenes en la anexión de Cisjordania. En la más grave confiscación de tierras desde la firma de los Acuerdos de Oslo, en 1993, el gobierno de Benjamin Netanyahu declaró la semana pasada “tierras del Estado” a 1.200 hectáreas palestinas en el valle del Jordán, que se suman a otras 264 en febrero y 800 en marzo, cercanas a Jerusalén. 
 El valle del Jordán alberga las dos más importantes cuencas de agua de Cisjordania y es una franja de tierra agrícola muy fértil que se extiende 70 kilómetros a lo largo de la frontera con Jordania. Incluye muchas zonas abiertas y sin urbanizar, “lo que lo convierte en una valiosa reserva para el futuro desarrollo de Cisjordania”. 
 La construcción de asentamientos es ilegal según las normas internacionales. La declaración de que la tierra palestina es propiedad del estado sionista es el fraude “legal” que emplea Israel, junto a la denominación de reservas naturales y áreas de entrenamiento, para expulsar a la población palestina y apropiarse del territorio.
 Para el gobierno fascista de Netanhayu, la ocupación de Cisjordania es estratégica porque destruye la base material para la construcción de un Estado palestino, la alternativa para salir de Gaza que le proponen su socio norteamericano Biden y la comparsa de la Unión Europea. Pero los sionistas no admiten un “estado” palestino ni siquiera en el nivel de los bantustanes sudafricanos de la época del apartheid y ni se molestaron en comentar las quejas de Gran Bretaña y otros, que insistieron en que “los dos estados” son el único camino para “poner fin al conflicto en Gaza de manera sostenible lo más rápido posible y asegurar una paz duradera en el Medio Oriente”. 
 La anexión de Cisjordania es una meta del gobierno muy anterior a la incursión de las milicias palestinas el 7 de octubre. En la ley básica votada en 2022 crearon un nuevo ministro “especial” dentro del Ministerio de Defensa. Así se entregó a autoridades civiles -el colono supremacista Bezalel Smotrich- el control de Cisjordania, que hasta entonces habían sido competencia exclusiva de las Fuerzas de Defensa de Israel. “Este cambio administrativo equivale a declarar la soberanía israelí sobre Cisjordania, una violación de la prohibición de conquista territorial de la Carta de la ONU” (Foring Affaires 9/6/23). 
 Aunque esta transferencia no es más que la culminación de décadas de políticas que han garantizado el control de Israel sobre los territorios palestinos, “el gobierno ha cruzado ahora un umbral que representa una transformación (…) Israel ya no necesita declarar formalmente la anexión de Cisjordania. El hecho está consumado” (ídem). 
 Desde entonces, el Estado sionista avanza vertiginosamente sobre Cisjordania y Jerusalén Este: en general, primero los colonos, armados por el Estado y apoyados por el ejército sionista, echan a sangre y fuego a los pobladores palestinos y ocupan sus viviendas y tierras de cultivo. Después, el gobierno legaliza la ocupación.
 Desde 1998, Netanyahu ha convertido en estatales más de 4 mil hectáreas de tierra palestina. Este año, mientras aniquila Gaza, confiscó 2.300 hectáreas en Cisjordania. El Ministerio de Vivienda subsidia a los israelíes que se trasladan a los asentamientos para que alquilen o compren las tierras apropiadas. 
 El gobierno también anunció que construirán otras 6.016 viviendas en decenas de asentamientos. Es una avanzada descomunal: por ejemplo, en el asentamiento de Gevaot, donde actualmente solo hay unas 60 viviendas, se construirán un millar. 
 El año pasado, Smotrich ordenó que se duplicara el número de colonos hasta alcanzar el millón (BBC, 4/7). El jefe de la Administración Civil israelí en los Territorios, considerado en la práctica el gobernador de Cisjordania, suele celebrar: “Estamos construyendo la buena tierra y frustrando el establecimiento de un estado palestino". 
 La anexión del valle del Jordán dificultará aún más la circulación de los pobladores palestinos, ya muy complicada por las crecientes restricciones y los numerosos puestos de control militares. Los bloqueos impiden acudir al trabajo o a la escuela, separan a las familias de sus tierras de cultivo o dificultan algo tan indispensable como ir a parir al hospital. Que los puestos de control autoricen el paso depende en general del humor de los soldados a cargo, e invariablemente implica horas de espera y múltiples vejaciones. 
 En junio, un informe de la ONU dijo que entre 2022 y 2023 se construyeron 24.300 viviendas en los asentamientos. A esto se agrega que por lo menos 700.000 colonos israelíes viven en Cisjordania y otros 200.000 en Jerusalén. Son una fuerza de ocupación armada que solo la hipocresía de los opinólogos occidentales pueden confundir con población civil. En lo que va de 2024, por lo menos 689 palestinos han sido asesinados por soldados o colonos sionistas. 
 Los colonos de Cisjordania y 11 ministros del gabinete, incluidos los del Likud, el partido de Netanhayu, se han movilizado varias veces en Jerusalén y en Tel Aviv exigiendo que también se les entregue la tierra gazatí. Piden la expulsión total de los palestinos de Gaza y plantean que reimplantar las colonias no solo es un derecho divino sino la única salida para garantizar la seguridad de Israel. 
 La existencia del Estado ocupante, reconocen, necesita mucho más que la bendición bíblica y el favor de dios. Depende de las armas y los recursos que les entrega el imperialismo para que prosigan en la limpieza étnica del pueblo palestino.
 La tarea de los trabajadores y la juventud es apoyar de todas las maneras la heroica resistencia de los palestinos, apuntando al corazón de los que están empeñados en su exterminio.

Olga Cristóbal
08/07/2024

domingo, 7 de julio de 2024

Contradicción es vivir en una colonia y no ser antiimperialista


Cuando Uruguay salió campeón de la Copa América de fútbol 2011 disputada en Argentina, hubo celebraciones unánimes de los ciudadanos de este país. Aunque algunos ciudadanos, entre los que me cuento, detestamos el patriotismo militarista y los juramentos pomposos y vanos (que no le impiden a un ciudadano traficar droga o violar la constitución para establecer una dictadura terrorista), de todas formas, vivimos este “patriotismo deportivo” como una agradable excusa para una fiesta inocente, la celebración de una cultura particular que nos es familiar, emotiva, añorada, pero nunca superior ni inferior a alguna otra. Por entonces, recuerdo haber escrito un tweet saludando la obtención del título continental número 16 de Uruguay. Por entonces leí comentarios de aquellos que estaban en el país contra los uruguayos en el exterior del tipo “los de afuera son de palo”, “ahora no se suban al carro” y “se fueron, no la sufren aquí, olvídense”. De todo el equipo de la selección, apenas uno o dos jugaban (trabajaban, vivían) en Uruguay. Pero sí estaba muy bien inflarse el pecho con los goles de Forlán, de Suárez o de Cavani. 
 Este tipo de mediocridades serían sólo una expresión folklórica, de no ser porque se expresan de diferentes formas legales, como el rechazo repetido en referéndums al derecho al voto desde el exterior, lo cual hace de Uruguay el único país del hemisferio que no permite a sus ciudadanos votar desde el exterior (algo similar al voto observado de quienes no pueden desplazarse en el territorio nacional) sino que, además, les permite a los no ciudadanos residentes votar en todas las elecciones nacionales. De hecho, aquellos que podemos viajar por nuestro estatus legal o por nuestras posibilidades económicas tenemos “más derechos” que aquellos otros compatriotas que la luchan desde una posición más precaria y limitada. Sólo consideremos que viajar del hemisferio norte al sur implica varios miles de dólares, sin considerar la familia y que para las elecciones nacionales nunca estamos de vacaciones.
 ¿Es esto democrático? Uno de los argumentos más comunes e infantiles radica en que “los que se fueron no la sufren” o “no pagan impuestos”, dos falsedades en muchos casos como el mío (quienes pagamos impuestos sin usufructuar ningún servicio) pero que, aun así, son argumentos miserables: no es necesario pagar impuestos para tener derecho al voto. ¿O vamos a quitarle ese derecho a los uruguayos pobres que no pagan impuestos o reciben ayudas del Estado? Alguien que vota, ciudadano o no, ¿acaso no puede irse al día siguiente al exterior y desinteresarse de la suerte del país? De hecho, es lo que hacen aquellos que tienen recursos para hacerlo a su antojo.
 Los ciudadanos del exterior (con una población siete veces mayor a la de Tacuarembó, el departamento con el territorio más grande el país) no tenemos derecho a votar como sí lo tiene un extranjero que no es ciudadano. Los venezolanos, por ejemplo, votan en las elecciones de Venezuela y de Uruguay, sin necesidad de ser ciudadanos de Uruguay. Como estoy a favor de expandir derechos y no de restringirlos, esto no me molesta. Por el contrario. Apoyo a cubanos, venezolanos y dominicanos que tienen una voz activa en la política uruguaya, sin importar si mis ideas políticas y sociales coinciden con la de cualquiera de ellos. Son bienvenidos. Ojalá los uruguayos, que por razones de sobrevivencia, sin ayuda de nadie y por fuerzas mayores a nuestros deseos, debimos emigrar, seamos también bienvenidos en Uruguay. No solo nuestras remesas. 
 Ahora, permítanme hacer referencia a una publicación más reciente de uno de los animadores de los medios más conocidos del país, Ignacio Álvarez. Luego de la goleada de Uruguay ante Bolivia por 5 a 0 en el estadio MetLife de Nueva Jersey, Álvarez publicó en Twitter: 
 “Qué lindo cuánto uruguayo en EEUU alentando a la celeste… (En Cuba y Venezuela habrán tantos?) ARRIBA URUGUAY!” 
 El animador hacía referencia a la gran cantidad de uruguayos residentes en Estados Unidos presentes esa noche en el estadio de Nueva Jersey. Muchos, sin la posibilidad de volver a Uruguay por su estatus legal. Muchos jóvenes uruguayos (por ley y por cultura) nacidos en Estados Unidos, y que nunca han estado en Uruguay, como muchos uruguayos que nunca han estado en Europa votan en las elecciones europeas. Bueno, esos detalles son materia de implementación, pero el comentario de Álvarez apuntaba, como no podía ser de otra forma, al tema ideológico. 
 Como lo hemos analizado y probado hasta el hastío en base a la documentación desclasificada, gran parte de ese discurso fue diseñado por la CIA en las décadas del 50 y 60. No voy a volver sobre eso ahora. Pero como no callamos ni otorgamos, diremos que cuando no se pertenece a la oligarquía o no se ha tenido la suerte de colocarse en puestos estatales o privados favorables al poder dominante de los países latinoamericanos, es lógico que los expulsados, sean exiliados políticos o exiliados económicos (la abrumadora mayoría) no van a emigrar a Cuba o Venezuela o a ningún otro país acosado y empobrecido por la potencia económica del momento. En gran medida, acoso promovido por los lobbies y por los patriotas cubanos y venezolanos en el Congreso de Estados Unidos. Legalizados y financiados por los grandes, exitosos y multimillonarios negocios, como el que fundó el equipo de fútbol de Miami, donde juegan nuestros admirados Messi y Suárez. 
 Es una ley universal desde antes del Imperio Romano. Los africanos que escapan a la pobreza, la brutalización y los escombros de las potencias noroccidentales emigran a las potencias noroccidentales. ¿Como cree el señor Álvarez que van a trabajar en los perores trabajos y ahorrar para sobrevivir y enviarle algo a sus familias en sus países de origen? No es necesario ser más insensible. No es necesario ser Albert Einstein para darse cuenta de algo tan simple. 
 Es cierto que muchos inmigrantes hacen un esfuerzo de corazón por evitar “la contradicción” de vivir en el corazón del Imperio y criticarlo. Incluso muchos logran convencerse de que adoptar la moral del esclavo es parte de su libertad de vivir en el centro del Mundo Libre. 
 A mí nunca me interesó esta tontería. Es obvio que las peores y más brutales dictaduras de la Era Moderna han sido siempre democracias. ¿Estoy contra la democracia? Todo lo contrario. Estoy a favor de democratizar un sistema represivo, una dictadura mediática y económica que se esconde detrás de una máscara de democracia política.
 No debemos dejarnos arriar como corderos por los perros del patrón. Ser antiimperialista no es ser antiestadounidense, aunque la estrategia narrativa se empeñe en confundir ambas, así como confunde anti-sionismo con antisemitismo. No, señores, a nosotros no nos van a asustar con semejante zanahoria.
 No es contradicción vivir en las Entrañas del Imperio, como lo hizo y lo reflexionó el gran José Martí. Nuestra crítica y activismo es en favor de la liberación del pueblo estadounidense y del resto del mundo.
 Contradicción, contradicción es vivir en una colonia y no ser antiimperialista. Más que contradicción: vergüenza es ser cipayo. 

 Jorge Majfud | 02/07/2024

jueves, 4 de julio de 2024

Bolivia: Milei se suma al golpismo


En Argentina, el presidente acusa de golpistas a quienes se manifiestan contra sus políticas antiobreras.

 El cruce de acusaciones entre diferentes sectores del gobierno y de la oposición en Bolivia respecto al intento golpista del miércoles 26 de junio se parece, por momentos, a una comedia de enredos. Como se sabe, el jefe del Ejército, Juan José Zuñiga, concentró en la Plaza Murillo frente a la Casa de Gobierno, con tanquetas y personal militar armado, rompió la puerta para entrar y dispersó con gases a sectores de la población que se acercaban. Dijo que lo hacía para impedir que Evo Morales, dirigente de una de las fracciones del oficialista MAS, pudiera presentarse el año que viene como candidato a las elecciones presidenciales. Preguntado, si esto implicaba, la destitución del presidente Luis Arce, contestó “por ahora no”, titubeando . 
 Finalmente, la asonada golpista fue contenida y las tropas se retiraron en forma desordenada de la Plaza, siendo hostilizadas por sectores populares que estaban confluyendo. 
 Pero… el golpista Zuñiga –que fue destituido por Arce y detenido- declaró que había sacado las tropas a la calle a sugerencia del propio presidente que quería aparecer como “un salvador de la patria” contra el golpe. 
 Sea cierto o no, la intentona golpista apareció como aventurera e improvisada. Esto, probablemente, hizo que la casi totalidad del arco político boliviano, incluyendo a la expresidenta golpista, Jeanine Añez, desde la cárcel, saliera a repudiar el mismo, para no verse implicada y acusada.
 El llamado de Evo Morales y de organizaciones de masas (COB, centrales campesinas, etc.) a la huelga general y el corte de rutas jugaron un papel importante, seguramente, para que no se unieran nuevas unidades militares a la asonada (la policía y diversos regimientos permanecieron acantonados viendo la marcha de los acontecimientos y esperando). 
 Al momento hay más de 20 detenidos, en su gran mayoría militares de alto rango. Pero es de notar que el gobierno norteamericano no se pronunció, en su momento, en forma abierta en contra del golpe, e instó a la “calma y moderación”, mientras aseguraba que estaba “siguiendo de cerca” la situación. El gobierno argentino fue uno de los últimos en pronunciarse. Lo hizo a través de la canciller, Mondino, cuando ya estaba la situación resuelta, quien afirmó que estaba en contra de los golpes. 
 Pero esto duro poco. La presidencia de Milei sacó un comunicado calificando el golpe de una “farsa” montada por el propio gobierno, al que denuncio que marchaba invariablemente a establecer una dictadura comunista. 
 ¿Milei actúa como un adelantado del imperialismo yanqui? La asonada estalló pocos días después de la vuelta del presidente Arce de un viaje a Rusia, donde llegó a acuerdos con Putin para ser abastecido de los combustibles que faltan en Bolivia. En esta tierra se está desarrollando una fuerte lucha intercapitalista por el dominio de la explotación minera del litio y de las llamadas “tierras raras”, tan necesaria para la moderna industria electrónica (autos eléctricos, etc.). 
 Mientras estaba en la Plaza, Zuñiga hizo público su reclamo de la libertad de la expresidenta golpista Añez, del exgobernador, también golpista, Camacho, y de los otros golpistas detenidos y juzgados. 
 Milei salió de punta a declarar que en Bolivia hay centenares de presos políticos, pidiendo la libertad de Añez y cía. Se trata de golpistas y asesinos del pueblo que impusieron por las armas y la represión una dictadura, volteada meses más tarde por la movilización popular.
 ¿Milei es un agente iniciador de una campaña golpista en Bolivia, alentada por un eventual retorno de Trump al gobierno yanqui? 
 Milei y su ministra de seguridad, Patrica Bullrich, acusaron de golpistas y terroristas a los manifestantes del 12 de mayo que salieron a protestar contra la votación de leyes antiobreras y reaccionarias en la Argentina. La gran mayoría fue liberada (aunque sigue procesada), quedando aún 5 compañeros en esa situación con acusaciones inconsistentes.
 Dos varas. En Argentina, una manifestación es considerada como un intento de golpe de Estado. En Bolivia, sacar a los tanques y al Ejército y tomar por asalto la casa de gobierno es un reclamo democrático para liberar presos políticos (golpistas). 

 Rafael Santos

miércoles, 3 de julio de 2024

lunes, 1 de julio de 2024

Elecciones en Uruguay. ¿Cómo quedó el mapa político de cara a octubre?


Yamandú Orsi (FA), Álvaro Delgado (PN) y Andrés Ojeda (PC). 

En un nivel de votación históricamente bajo, con apenas 35,3 % de los habilitados para votar, entre los principales partidos, triunfaron Yamandú Orsi en el Frente Amplio, Álvaro Delgado en el Partido Nacional y Andrés Ojeda en el Partido Colorado. 

 Se votaron en la pasada jornada las elecciones internas, en donde se eligen los candidatos presidenciales únicos y los órganos deliberativos nacionales y departamentales, esta primera etapa del ciclo electoral es la única en donde el voto no es obligatorio. En esta oportunidad se habían registrado en la Corte Electoral numerosos nuevos partidos, los que sumados a los ya existentes suman 18 partidos que participaron en el acto electoral, esta cantidad marca un récord histórico, como también el de las candidaturas que sumaron un total de 31 precandidatos presidenciales. 
 Entre los grandes partidos se confirmaron los candidatos establecidos como favoritos por las encuestadoras. En el Frente Amplio ganó Yamandú Orsi que llevará como vicepresidenta a su principal competidora a Carolina Cosse, en el Partido Nacional triunfó en su interna Álvaro Delgado que llevará como vice a la ex sindicalista Valeria Ripoll, y en el Partido Colorado ganó Andrés Ojeda que anunció que decidirán a su acompañante de fórmula en la tarde de hoy lunes. Cabildo Abierto, el partido del ex militar Guido Manini Ríos, tuvo un bajo nivel de votación en comparación con las elecciones pasadas, pero de todas formas competirá en octubre. 
 Entre los partidos pequeños, que debían pasar el horizonte de los 500 votos para competir en octubre, pasaron Identidad Soberana, el Partido Independiente, Asamblea Popular, el Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI), el Verde Animalista, Basta Ya, Constitucional Ambientalista, Partido por los Cambios Necesarios, Avanzar Republicano y Coalición Republicana (que es una cáscara de los partidos integrantes de la coalición multicolor para usar el lema en las elecciones municipales del año que viene). Por lo que, del total de los 18 partidos originalmente competidores, lograron pasar 14 partidos para competir en octubre. 
 El nivel de votación es históricamente bajo, alcanzando apenas un 35,3 % de los habilitados a votar, es una cifra más que por ejemplo que la votación en 2019 que fue del 40 %. 

 La votación del Frente Amplio y las primeras definiciones de Yamandú Orsi 

 Se considera que el Frente Amplio hizo una buena elección, siendo el partido más votado con un aproximado de 410 mil votos, más de 140 mil de los que había logrado en 2019. El ganador Yamandú Orsi obtuvo un 60 % del total, su ahora acompañante de fórmula presidencial Carolina Cosse obtuvo un 37,5 % y Andrés Lima un 3%. 
 Yamandú Orsi en su discurso triunfal, en donde anunció que iba a ser acompañado por Cosse para la vice presidencia, se manifestó por la unidad nacional y remarcó un perfil de honestidad en el manejo de los asuntos públicos para su gobierno, y de moderación: “Somos el cambio, buscamos el cambio, que está lejos de entenderse como una demolición” prometiendo que no van a “caer en el berretín de quienes vienen a refundar todo empezando todo desde cero”. También marcó como prioridad la disminución de la pobreza infantil, de la inseguridad y de los problemas en la salud. 

 Baja votación de la derecha en general

 Los partidos de derecha tuvieron una baja votación en general, el Partido Nacional que obtuvo unos 345 mil votos, cayó alrededor de unos 142 mil votos en comparación con 2019. A esta magra votación se sumó la sorpresa del anuncio que hizo Álvaro Delgado, el ganador de la interna de este partido, de la ex sindicalista Valeria Ripoll como su acompañante de fórmula en la vice presidencia. 
 El Partido Colorado también obtuvo una votación baja, es históricamente la peor desde que existen las elecciones internas instauradas en 1999. Con unos 98 mil votos, perdió alrededor de 86 mil votos en comparación con las anteriores elecciones internas de 2019. Su candidato ganador Andrés Ojeda, no logró concretar su fórmula presidencial, aunque prometió que su partido lo resolvería durante la jornada de hoy. 
 Por su lado Cabildo Abierto de Manini Ríos, también tuvo una fuerte baja en el nivel de votos, obteniendo esta vez unos 16 mil votos, siendo un número muy inferior a los 45 mil votos que habían obtenido en 2019. 

 La Izquierda Diario

Venezuela: Elecciones, Guyana y el petróleo, y el juicio de expropiación de la sucursal de PDVSA en Estados Unidos


La semana pasada, el tribunal norteamericano de Delaware determinó la venta de la mayor empresa estatal venezolana en el extranjero con el objetivo de liquidar deudas del Estado venezolano, sin que este pudiera presentarse en la defensa puesto que el gobierno de Maduro no es reconocido por Biden. Se trata ni más ni menos que una apropiación ilegal en el ‘paraíso’ del Estado de derecho. 
 La empresa es Citgo, perteneciente a PDVSA, cuenta con tres refinerías con una capacidad de trabajo de 807.000 barriles por día, 38 terminales, 6 oleoductos y 4.200 estaciones de servicios, todo valorado entre 11.000 y 13.000 millones de dólares. 
 Anteriormente, otro tribunal yanqui se había negado al pedido de los acreedores dando lugar al hecho de que PDVSA no es el “alter ego”, o sea parte del Estado venezolano. Pero reinstaladas las sanciones contra Venezuela, el contexto cambió. 
 El conflicto se remonta a las expropiaciones realizadas por el chavismo entre 2007 y 2012. 
 En 2008, la empresa minera canadiense Crystalex querelló al Estado venezolano por la nacionalización del yacimiento de oro Las Cristinas y después un fondo buitre le compró los derechos para litigar, un reclamo que no supera los 1.400 millones de dólares, y que el gobierno de Maduro había empezado a pagar en cuotas. Dejó de pagar cuando se declaró insolvente. Desde entonces, los colmillos se abalanzan sobre Citgo. Bajo el ‘gobierno’ alternativo del golpista Guaido, los tribunales norteamericanos pusieron a sus representantes en el directorio de esta filial norteamericana.
 La deuda que reconoce el tribunal para disponer la venta de la empresa, sin embargo, es mucho mayor: 21 mil millones. Ahí los relatos se bifurcan. Para la prensa de centroderecha los reclamantes son bonistas de deuda venezolana que renegociaron con Maduro con Citgo como garantía. Para Maduro se trata de deuda contraída por Juan Guaidó, quien fue considerado presidente interino de Venezuela en el exilio por Estados Unidos y compañía desde 2019 a 2023. Las dos cosas son ciertas. Además, José Ignacio Hernández, el que hubiera sido nombrado "procurador" de un gobierno real de Guaidó, formó parte del equipo jurídico de la canadiense Crystalex. Tanto Guaidó -como personero del imperialismo-- como Maduro y su régimen de corrupción, contribuyeron a desangrar a Venezuela. 

 La persecución y el olor a fraude

 Ana Corina Machado, en su gira electoral por el país -promocionando a Edmundo González Urrutia, candidato de la mayor coalición opositora, Plataforma Unitaria Democrática (PUD), puesto que ella está inhabilitada como candidata- recibió agravios personales y amenazas de muerte en pintadas que son atribuidas al Tren del Llano, un brazo del crimen organizado asociado al Tren de Aragua, que nació en cárceles venezolanas y se expandió en todo el continente, desde Chile hasta los Estados Unidos. Maduro está en conflicto diplomático con Boric por negarse a extraditar a los sospechosos del asesinato -miembros del tren de Aragua, según la justicia trasandina- de un ex militar venezolano refugiado con asilo político en Chile. 
 Además, ya suman 14 los detenidos del partido “Vente Venezuela" de Machado, por parte de la justicia madurista a través de causas armadas, como parte de la persecución política. 
 A esto se suma que la semana pasada, Maduro instó a todos los candidatos a firmar un compromiso de reconocimiento de los resultados electorales, a lo cual González Urrutia se negó, argumentando que ese compromiso ya había sido asumido en los acuerdos de Barbados que fueron incumplidos por el gobierno. El llamado de Maduro fue interpretado por la oposición como un indicio de un futuro fraude electoral.
 Para empiojar aún más el clima preelectoral, un diputado que se autodenomina antichavista pidió ante el Tribunal Supremo Electoral la suspensión de las elecciones hasta que Estados Unidos levanté las sanciones a Venezuela. La suspensión de las elecciones es una maniobra, por parte de Maduro, que la oposición viene previendo desde el año pasado. 
 Venezuela es un gran botín petrolero para los pulpos internacionales y un mercado en disputa entre China y Estados Unidos, mucho más ahora que Guyana, un estado limítrofe que Venezuela reclama como soberano, se ha convertido en un enclave petrolero extraordinario. La Nº 1, Exxon, lo ha convertido en el centro de sus inversiones internacionales. Por eso desea la victoria del candidato de la Milei venezolana, Maria Corina Machado, aunque un triunfo de Maduro no pondría en riesgo la hoja de negocios del capital financierio en el país.

 Luciana Diaz 
 27/06/2024

Capitalismo esclavista


El presidente de Argentina Javier Milei, actual abanderado de la política económica ultraliberal impuesta a las colonias del Sur desde el siglo XVIII y desde su púlpito X celebra, sin temor a repetirse como un bot, la caída de la inflación a un 2,5 por ciento. Obviamente, la inflación de un país no explota y luego se desploma en solo seis meses por ningún plan económico de «austeridad responsable» (esa que nunca tienen los centros imperiales pero que le recomiendan a punta de cañón a sus colonias), menos por el éxito de ninguna fórmula mágica, ni siquiera por la inundación de millones de dólares que solía descargar Washington sobre las dictaduras amigas, sino por una profunda crisis social y económica que está destruyendo la trama social y productiva del país. Un fenómeno que en su última fase había comenzado con el gobierno de Mauricio Macri y los mismos economistas que hoy reinan sin restricciones. Ya no lo llaman «sinceramiento de la economía» pero recomiendan privarse de productos y servicios básicos como ocho años atrás recomendaban no usar agua, gas y electricidad para calentarse en invierno. 
 No es necesario aclarar que esas recomendaciones, como las políticas de ajuste, siempre se refiere a la clase trabajadora antes, durante o después de su vida productiva. Los ricos no caminan de rodillas para agradecerle a la Virgen ni se revuelcan en el suelo de una iglesia pentecostal para exorcizar a los demonios. La obligación de sufrir es siempre cosa de pobres. 
 Ahora se continúa desde los medios privados del oficialismo (los mismos medios, los mismos políticos, los mismos economistas, los mismos intereses) la recomendación a dejar de consumir café, chocolates, alfajores, agua en botella de medio litro y cualquier otro producto prescindible. A los capitalistas salvajes y sus caricaturas neoliberales nunca les importó las externalidades derivadas del consumismo irracional y suicida, pero ahora ni siquiera les importa destruir su propio principio de consumo irracional y hasta la base misma de la economía: la producción y el consumo de la clase trabajadora. En otras palabras, un retorno a la logica de la esclavitud decimonónica: cuanto menos consuman los esclavos, mejor. 
 ¿Cómo? Promoviendo la reducción del consumo de productos básicos de las clases media y baja (es decir, de la clase trabajadora) mientras, a un costo millonario, el presidente y la primera dama viajan una vez cada pocas semanas a los centros imperiales para que el Narcisista en jefe que pusieron los argentinos en la Casa Rosada reciba alguna medallita adulatoria o llore emocionado ante un gigantesco cuadro de sí mismo. Ahora ni siquiera les importa destruir su propio principio de consumo ilimitado como base de crecimiento del PIB ni les importa destruir la base misma de la economía llevando a la quiebra a los pequeños y medianos empresarios aniquilando la producción y el consumo de la clase trabajadora. 
 ¿Por qué? Esta paradoja es una política «temporalmente anticapitalista» y se explica por la misma lógica el capitalismo depredador: las crisis cíclicas no son sólo parte de su naturaleza, parte de la lógica que ha divorciado primero producción de economía y, más recientemente, economía de finanzas, sino que es parte de la estrategia de acumulación capitalista, de la cual el imperialismo es su máxima expresión: cada vez que un país entra en crisis, quienes tienen dinero compran todo por nada y los centros financieros consolidan y expanden endeudados, es decir, esclavos modernos. Cuando la economía argentina inevitablemente se recupere para volver a producir para volver a pagar una nueva deuda faraónica, su pueblo será más dependiente que antes de la implantación del Plan Negrero–irónicamente, en el país más blanco de América después de Uruguay. 
 En otras palabras, están en fase retorno a la logica de la esclavitud decimonónica: cuanto menos consuman los esclavos, mejor. A los esclavistas no les importaba destruir la producción que no fuera la de sus propias haciendas porque siempre estaba la opción de importar productos de los centros industriales y éstos estaban felices de vender sus productos manufacturados caros y de comprar materias primas baratas gracias a la bestialización de los esclavos negros y de los esclavos asalariados. Cuanto menos educados, más dóciles, más fanáticos defensores del sistema que los explotaba y, por si fuese poco, más baratos. 
 Esta regresión incluso va más allá de 1833, año en que los británicos habían entendido que el sistema esclavista ya no les era un beneficio sino un estorbo a su nuevo producto de exportación, el dogma del libre mercado. Para decretar la abolición de la esclavitud de grilletes en sus posesiones de ultramar, comenzaron a promover un tipo de esclavitud deseada por los nuevos esclavos. El 10 de junio de 1833, un miembro del Parliament, Rigby Watson declaró: “Para hacerlos trabajar y crearles el gusto por los lujos y las comodidades, primero se les debe enseñar, poco a poco, a desear aquellos objetos que pueden alcanzarse mediante el trabajo. Existe un progreso que va desde la posesión de lo necesario hasta el deseo de los lujos; una vez alcanzados estos lujos, se volverán necesidades en todas las clases sociales. Este es el tipo de progreso por el que deben pasar los negros, y este es el tipo de educación al que deben estar sujetos”. 
 En Argentina han decidido volver aún más atrás en la historia, algo que, por otra parte, es una fascinación clásica del fascismo y del mesianismo: el pasado. 
 La historia sigue rimando y en cada verso deja un tendal de víctimas listas para el olvido. 

 Jorge Majfud | 25/06/2024

Bravo por Ernesto y Estela


Ellos han legado a la historia y a la cultura grandes materiales fílmicos.

Hace cinco años, dos grandes documentalistas del mundo nos recibieron en su apartamento de La Habana. Escuchamos historias y referencias sobre sus creaciones de mayor impacto.

“Yo soy un fanático de la justicia social desde que era un muchacho. Por esa razón y esos principios he luchado siempre, y el sentido justiciero me llevó a hacer pelotas de plomo para la defensa de los republicanos en la llamada Guerra Civil Española, lo que significa que desde muy temprano fui revolucionario”. 
 Junto a su esposa, la socióloga Estela Bravo, el doctor en Ciencias Ernesto Mario Bravo Matarazzo, nos recibe y nos habla con su honestidad y sencillez peculiares. Llevan más de 65 años de casados y han hecho casi 50 documentales ya exhibidos. Figuran, sin duda alguna, entre los más progresistas, prestigiosos y populares documentalistas cinematográficos a nivel internacional. 
 “Desde los primeros años de mi adolescencia –argumenta él– ya había consolidado mi sensibilidad al hermoso tema de la justicia y en el libro Mis Memorias, abordo episodios y vivencias importantes de mi vida y explico en detalle, por ejemplo, cómo adquirí una conciencia en ese sentido y lo que sufrí en mi primera juventud de manera cruel e injusta”.


 No había cometido ningún delito. Es apresado solo por el hecho de haber llevado a una imprenta un escrito para convertirlo en folleto sobre el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que iba a realizarse del 5 al 6 de agosto de 1951, en Berlín, Alemania.
 Lo vieron salir de la imprenta, lo siguieron con sigilo como si fuera un delincuente común y lo asaltaron sorpresivamente en su propia casa. El título del folleto que logró imprimir era noble y limpio como la juventud misma: Jóvenes, uníos en la lucha por la paz, contra la amenaza de una nueva guerra. 
 “Me torturaron sin piedad, de tal modo que muchos estudiantes al verme ensangrentado y casi moribundo, protestaron en masa y algunos corrieron enseguida en busca de un médico que me atendiera con urgencia y me salvara de la muerte. En el libro sobre los pasos de mi vida, reproduzco fielmente todo aquel salvajismo con que me trataron. El texto, que considero muy útil para los jóvenes de hoy, lleva por título De Buenos Aires a La Habana, con el subtítulo Memorias de un argentino que devino Doctor en Ciencias y Documentalista.
 “Afortunadamente los estudiantes que protestaron contra lo que me habían hecho, encontraron a un médico dispuesto a prestarme la ayuda que necesitaba sin pérdida de tiempo. Aquel profesional, que se arriesgó a curarme y devolverme mi salud, fue el doctor Alberto Caride, casualmente el galeno de la familia del joven Ernesto Guevara de la Serna. 
 “Tanta fue la crueldad de las torturas que días después el propio doctor Alberto Caride redactó una carta de protesta y condena del suceso en la revista estadounidense Colliers, bajo el título El caso Bravo, importante y oportuno escrito que en julio de 1952 reprodujo íntegramente la revista cubana BOHEMIA. Por supuesto que aquel médico escribió y publicó su rotunda acusación luego de haber huido hacia Uruguay. 
 “La prensa amarilla argentina de aquel tiempo, como era de esperar, mencionó insólitas mentiras en torno a mi persona. El Diario Noticias Gráficas, por ejemplo, dijo que yo había disparado contra la Policía y que era un desertor del Servicio Militar, pero en mis Memorias desmiento y demuestro con pruebas fehacientes, con palabras y con fotos históricas, tales calumnias. 
 “Nunca olvidaré que mi madre, Margarita Matarazzo, logró publicar en la prensa una carta abierta con el título Una Madre se dirige al pueblo, el 10 de junio de 1951, denunciando con el alma mi secuestro y mis torturas. Para entonces mi padre Julio Bravo se encontraba enfermo”.
 Ernesto nació en Buenos Aires, el 7 de abril de 1929 y con los años se graduó como bioquímico. Ha escrito otros libros, fundamentalmente científicos, como ¿Desarrollo en el subdesarrollo? y La Medicina Moderna Cubana, publicado por la Editorial José Martí, en 1998. 
 Pocos meses después de llegar a Cuba, el matrimonio recibió la visita del hermano del entonces presidente de la República Osvaldo Dorticós Torrado, quien como decano de la Facultad de Medicina, le pidió a Ernesto que fuera profesor del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas “Victoria de Girón”.
 Por el propio Ernesto supimos que él ha pertenecido siempre a la plantilla laboral de esa importante institución médica como docente e investigador. Más tarde él se convirtió en uno de los principales especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC) en la entonces deficitaria esfera de la Virología y los Cultivos de Tejidos. 
 En su momento Ernesto viajó a la URSS para continuar estudios superiores; allí hizo su Tesis de Grado como Candidato a Doctor en Ciencias sobre La significación de los Virus en la naturaleza. 
 “Esa Tesis –asegura– la defendí primero en el Instituto de Virología de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética y después hice una segunda defensa en la Escuela Victoria de Girón, frente a otro tribunal también competente, encabezado por la doctora Rosa Elena Simeón, entonces presidenta de la Academia de Ciencias de Cuba. Como Opositor estuvo el doctor y profesor Gustavo Kourí”. 

 Cómo se conocieron 

 De niño Ernesto estudió Inglés desde la escuela primaria, lo que, con el transcurso de los años, según nos dijo, le resultó “una ventana al mundo” en su formación cultural y científica; esto le facilitó mucho para conocer y comunicarse mejor con su compañera de la vida. 
 Se conocieron en Varsovia, Polonia, en el Congreso Mundial de Estudiantes de 1953. Estela compartió allí habitación con una estudiante de Sri Lanka. 
 “Aún no hablaba español, pero sabía algo de inglés. Entonces la muchacha estudiaba Química y yo Sociología. En 1963, casados los dos, viajamos a Cuba por un año y nos quedamos aquí”, rememora Ernesto. 
 Ambos profesionales nos mostraron un folleto que contiene el Catálogo completo de los 45 documentales que crearon juntos, desde 1980 a 2018, él como guionista y ella como directora, material donde se relacionan los temas, las fechas, los lugares y los títulos de tales obras fílmicas que se han exhibido con gran éxito en Cuba y en otras latitudes. Según aclararon, el más importante de sus documentales es el titulado Fidel, la historia no contada, concebido para el Canal 4 de la Televisión de Londres. 
 Al concluir el interesante diálogo, conocimos que se realizó hace poco tiempo un documental sobre sus vidas y obras, con el título Testigos de su tiempo. Nos tomamos unas fotos de recuerdo con ellos; nos mostraron las imágenes de sus hijos y nietos colocadas en la sala. Dos de esos hijos ya son médicos. Al despedirnos con un abrazo, pensamos enseguida: “¡Qué historia bella la de este matrimonio feliz. ¡Bravo por Ernesto y Estela!". Ellos han legado a la historia y a la cultura grandes materiales fílmicos.

Luis Hernández Serrano

domingo, 30 de junio de 2024

El debate Trump vs. Biden


Las crónicas del debate entre los dos principales candidatos a la presidencia de EE. UU. lejos de abundar en el contenido, pusieron el énfasis en el evidente deterioro cognitivo de Joe Biden. En estos momentos todos los medios norteamericanos, claman la urgencia de cambiar al candidato oficialista. 
 En realidad se trata de una muerte largamente anunciada. El informe del fiscal que investigó a Biden por tener documentos de seguridad clasificados en su garaje particular en Delaware se basó, para negarse a llevarlo a juicio, en que era “un anciano comprensivo, bien intencionado y con mala memoría” y abundó en ejemplos sobre la senilidad del presidente, sin apuntar el diagnóstico. 
 Durante su presidencia fueron abundantes sus balbuceos y lapsus: tuvo problemas para diferenciar el himno hindú del norteamericano, protagonizó escenas dándole la mano al aire y hasta tuvo que ser llevado de la mano para salir, totalmente desorientado, de un escenario televisivo. 
 El debate deja un claro escenario favorable a Trump, cuya sarta de mentiras fue opacada por el triste papel del presidente en funciones. Los demócratas tienen una última oportunidad en la Convención partidaria que se realizará el 19 y 20 de agosto, en la que podrían dar un giro oficializando otro candidato presidencial, algo a lo que Biden se niega. 

 Las consecuencias de un gobierno de Trump 

El líder del Partido Republicano pondrá énfasis en su principal caballo de batalla, que es el ataque a los inmigrantes. 
 Se espera que les intente negar la ciudadanía por nacimiento y ya prometió deportaciones históricas. Son su coartada para implantar un estado policial. 
 Y es que el principal temor de la oposición es que avance en la represión interna, procesando a sus adversarios y militarizando con fuerzas federales los distritos gobernados por los demócratas. En ese sentido, la protección judicial de la que goza Trump al dilatarse su proceso por el asalto al capitolio– el primer intento de golpe de estado en el país y que es reivindicado por él en cada ocasión que se le presenta– es un pésimo precedente sobre los mínimos resortes democráticos que se esperarían para el “país de la libertad”. En este plan de impunidad, hay completa responsabilidad del régimen político en su conjunto. 
 Trump también anunció la retirada militar de Europa y el mar Rojo, algo que cumplió durante su anterior mandato, cuando se retiró de Afganistán. Esto generaría un giro radical en la estrategia de la OTAN de cercar a China militarmente promoviendo una guerra mundial. 
 Con el mismo enemigo en la mira —China— la estrategia de Trump es replegarse y levantar una muralla proteccionista sobre el mercado interno yanqui, teniendo, al mismo tiempo, un replanteo de la guerra con Rusia y la ofensiva contra Europa.
 Según Moody 's Analytics, estas políticas de Trump desencadenarían una recesión a mediados de 2025. El desempleo y la inflación se dispararían. 
 Moody's basó su pronóstico en el antiguo plan de Trump de imponer un arancel del 10% a todas las importaciones y del 60% a los bienes procedentes de China. Según el Instituto Peterson para la Economía Internacional, una familia promedio pagaría 1.700 dólares más al año por el aumento de los precios (El Cronista 27/06). 
 A principios de junio, Trump explicitó esta idea de sustituir completamente el impuesto a las ganancias por los derechos de importación. Esta política fiscal, propia de las 13 colonias del norte del siglo XIX, es acorde a un sentimiento antiglobalización que se hizo muy popular, pero choca de frente con la economía actual de ensamblaje global. Además, esta política inflacionaria ataca a su base que son los trabajadores más precarizados, y se sumaría a la inflación pos pandemia que provocó un vendaval de huelgas durante 2023.
 Disparar el aumento del costo de vida, al mismo tiempo que pretende deportar a la mano de obra barata de Estados Unidos, no parece una buena ecuación.
 Sobre las importaciones chinas la diferencia entre Biden y Trump son las mismas que entre el “gradualismo” y la “terapia de shock”. Mientras que Biden planteó la “reducción” de daños y así, en su intención de reducir las importaciones de fábricas chinas solo logró que estas se instalaran en México, Trump plantea la desvinculación total, pero el horizonte es el mismo. 
 La visión de Trump es corta porque la guerra comercial no se disputa solamente el mercado interno norteamericano. 
 Lo que es seguro es que la política económica del candidato conservador –ultra proteccionista, planero con el agro– no tiene visos de beneficiar al plan de Milei, tan urgido de dólares. 

 Luciana Diaz 
 29/06/2024