miércoles, 16 de agosto de 2023

Santiago Maldonado: un fallo de impunidad al servicio de Patricia Bullrich


El juez federal Gustavo Lleral dictó el sobreseimiento de los cuatro gendarmes involucrados en la causa que investigaba la muerte de Santiago Maldonado, el mismo viernes del comienzo de la veda electoral. Maldonado era un joven artesano de 28 años que estuvo desaparecido el 1 de agosto de 2017 tras la represión a un piquete que realizaban en la Ruta 40 miembros de una comunidad mapuche. Su cuerpo apareció 78 días más tarde, sumergido en el río Chubut.
 Con este fallo, todas las causas que existían conectadas al caso han sido cerradas. Las responsabilidades políticas involucran a Patricia Bullrich y Mauricio Macri, en primer lugar. 
 El fallo del juez Lleral desestima cualquier tipo de responsabilidad sobre los gendarmes, incluso en la limitada carátula de la causa abierta por “abandono de persona”, muy alejada de una desaparición forzada seguida de muerte como varias pruebas y testigos inclinaban en la propia investigación. Para Lleral, “no existe absolutamente, ninguna conducta humana que sea susceptible de constituir un ilícito” (La Nación, 11/08). La represión y el desalojo comandado por la Gendarmería fue brutal. Pero el juez atribuye la conducta de Maldonado a “la desesperación, la adrenalina y la excitación naturalmente provocadas por la huida” (idem), persiguiendo con ensañamiento a quienes reclamaban por el derecho elemental a una tierra para vivir. 
 Las pericias realizadas durante todas las causas e investigaciones fueron observadas por sus vicios. La posibilidad de una investigación imparcial e independiente estuvo en duda desde el primer día. El cierre de la causa deja sin efecto la exigencia de la Cámara de Apelaciones para que se realicen una reconstrucción virtual y una pericia tecnológica, demorada casi un año por el juzgado de Rawson.
 Lleral llega incluso a acusar a la familia y a los cientos de miles que nos movilizamos exigiendo primero la aparición vida de Santiago y luego, llevar a fondo la investigación sobre su muerte, como “manipulaciones espurias”: 
 Las razones políticas que envuelven el sobreseimiento de los gendarmes acusados deben buscarse en la postulación de Bullrich, la preferida por Macri. Pero del asesinato de Santiago al de Facundo Molares, ocurrido a escasas horas de este fallo, existe un hilo conductor. La necesidad de dar vía libre a los cuerpos de la represión va de la mano de prohibir el derecho a la huelga, el piquete y la organización obrera. 
 Justicia por Santiago Maldonado y por todos los asesinados a manos del Estado. Por el juicio y castigo a sus responsables materiales e intelectuales. 

 Joaquín Antúnez 
 15/08/2023

martes, 15 de agosto de 2023

Nuevas huelgas en el Reino Unido


Pararon los médicos residentes y lo harán los ferroviarios. 

 La elevada inflación en el Reino Unido, que hoy llega al 8,7% interanual, desató en 2022 una oleada de huelgas. Algunos de esos conflictos se cerraron, pero otros se mantienen. He aquí un pequeño panorama. 

 El sector salud 

Los médicos residentes británicos culminaban este martes 15 un paro de 96 horas en reclamo de un aumento salarial del 35%. Se trata de la quinta medida de fuerza en lo que va del año para tratar de recomponer una pérdida acumulada del sueldo del 26% desde la crisis de 2008, según el sindicato BMA (Asociación Médica Británica). 
 Los doctores “juniors” denuncian el deterioro del sistema público de salud (NHS), otrora orgullo nacional, como resultado de las políticas de ajuste de los gobiernos. Los pacientes sufren largas listas de espera, y las ambulancias para urgencias demoran hasta 50 minutos, entre otros problemas. Para el 24 y 25 de agosto, está previsto un paro de 48 horas de los doctores “seniors”.
 No obstante, el gobierno conservador de Rishi Sunak logró que una oferta salarial de 5% de aumento fuera aceptada por varios sindicatos del sector. En el caso de las enfermeras, que protagonizaron ocho días de huelga desde diciembre de 2022, votaron masivamente en una consulta de fines de junio por nuevas medidas de fuerza (sobre un total de más de 100 mil participantes, 84% lo hizo a favor), pero no se pudieron llevar adelante debido a una ley anti-huelgas que exige que sufrague más del 50% del personal. 

 Otros conflictos 

El sindicato RMT, que reúne a los ferroviarios, anunció dos nuevos paros para el 26 de agosto y 2 de septiembre que envolverían a 20 mil trabajadores de catorce líneas. Demandan un aumento salarial y una mejora de las condiciones de trabajo. Es uno de los conflictos más prolongados, ya que desde junio de 2022 se vienen llevando a cabo medidas huelguísticas –solo hubo acuerdos en algunas líneas y regiones. Los maquinistas nucleados en Aslef están llevando a cabo este mes –también por reclamos salariales- una medida de fuerza que consiste en no realizar horas extras. 
 Para el mes de agosto se esperan también paros en el aeropuerto de Gatwick (el segundo más grande de Londres), en la empresa de servicios de aviación Menzies, del aeropuerto de Birmingham, y en la universidad John Moores de Liverpool, según un relevamiento publicado por The Independent.
 Todas estas luchas se encuentran aisladas unas de otras, e incluso dentro de cada sector suelen dividirse según región y empresas, cuando sería más efectivo golpear conjuntamente a las patronales y el gobierno. Un paro general puede derrotar el ajuste de Sunak. 

 Gustavo Montenegro

Milei y su embuste facilitado por el gobierno ajustador


Como el 90´, el liberal respalda su programa de privatizaciones en las consecuencias del deterioro social de los ajustadores. 

 El triunfo de Javier Milei en las Paso reaviva el debate respecto al programa económico reaccionario que agita el candidato liberal en medio de un deterioro de la educación, salud, trabajo y jubilaciones logrado por el ajuste sistemático de los sucesivos gobiernos capitalistas. Como con las privatizaciones en el menemismo, Milei expone los límites del vaciamiento público para justificar una privatización a fondo y la cercenación de los derechos de los trabajadores. 
 Un dato que no ha dejado de repetirse en los análisis políticos del momento es que la antesala de los altos guarismos de Milei ha sido el hastío de la población con la situación imperante. Salarios de pobreza, ingresos y jubilaciones de indigencia, salud pública vaciada y desfinanciada, educación pública al borde del colapso, son alguno de los principales ejes que alimentan el descontento popular. 
 El gobierno nacional, por medio de su ministro y principal candidato Sergio Massa, ahora apela a un discurso de defensa de los derechos colectivos y del sector público contra el privatizador Milei, ocultando que ellos son responsables del ajuste y el deterioro social sobre el cual opera el referente liberal. 

 El engaño de Milei 

El engaño de Milei parte de asociar los derechos laborales y los derechos públicos al Estado capitalista y sus gobiernos ajustadores, independientemente de que estos últimos actúan en detrimento de lo primero. 
 Para el caso de la educación, Milei ataca un sistema vaciado por el gobierno del Frente de Todos y la anterior gestión de Juntos por el Cambio, con establecimientos sin condiciones edilicias apropiadas, salarios de pobreza para docentes y auxiliares, y familias sumergidas en la pobreza. 
 La propuesta liberal de expedir vouchers para que cada familia “opte” a qué escuela enviar a sus hijos según una dinámica de competencia del mercado, descentralizando la gestión y el financiamiento, no hace más que profundizar el deterioro, ya que la calidad educativa estaría dada por el adicional económico que cada familia pueda sustentar y las “ventajas” competitivas de cada institución: escuelas pobres para los pobres, escuelas ricas para los ricos. Con el agravante de la posibilidad de cierre de establecimiento que no se autosustenten. Milei agrega una posibilidad más, la no obligatoriedad de la escolarización, lo que de paso ahorraría en vouchers no asignados e impulsaría el cierre de escuelas.
 Ocurre algo similar para la salud. La salud pública se encuentra cuestionada porque no se le asignan los recursos suficientes, por lo cual persisten problemas edilicios y se carece de profesionales suficientes para atender la demanda de la población. Como contraparte, la política el gobierno beneficia al sector privado de la medicina prepaga, con cuotas de cobertura inaccesibles para los trabajadores, mientras las obras sociales se encuentran desfinanciadas por el Estado, vaciadas por la burocracia sindical y prisioneras del negocio privado de la medicina. 
 Milei le opone a esto la descentralización y el avance en la privatización de todo el sistema de salud, lo que de paso favorecería a las patronales que dejarían de pagar aportes a las obras sociales de los trabajadores. Pero para el trabajador significaría la ruina total: pagar por una internación, y por cada prestación y consulta. Siempre con la posibilidad de vender un órgano “prescindible” para costear un medicación de alto valor o una práctica de alta complejidad.
 Además, se prescindiría de una política sanitaria centralizada en un sector controlado por un puñado de empresas privadas de medicina, farmacéuticas y proveedores y prestadores de salud. Algo de evidente necesidad con la reciente experiencia de la pandemia de Covid-19 y los inconvenientes ocasionados por la subordinación del gobierno a las exigencias del mercado.
 Milei desenvuelve su programa derechista y privatistas gracias a la colaboración de los ajustadores, como Massa, Cristina, Alberto Fernández, Macri, Bullrich, etc. Cuando denota al Estado, se refiere a las consecuencias de la intervención del propio Estado capitalista que él defiende. 

 Trabajo y jubilaciones

 Respecto al trabajo y las jubilaciones ocurre lo mismo. El programa liberal para recomponer el empleo implica ofrecer garantías excepcionales para los capitalistas. Esto quiere decir hacer más barato al trabajador, eliminando derechos indemnizatorios –fondo de desempleo que se aplica en la construcción-, liquidando los salarios por medio de la dolarización/devaluación, ampliando la masa de desocupados con despidos en el sector público y privado y eliminando y/o restringiendo del derecho a sindicalización y acción gremial. 
 Nuevamente, como los salarios son malos y los sindicatos se encuentran en manos de burócratas integrados al Estado, Milei explota el descontento popular construido por los ajustadores ¿Su salida? Ir a fondo con el ajuste de una vez por todas. 
 Como el Estado interviene para defender a las patronales y no a los trabajadores su desprestigio es patente. Pero Milei agrega una ecuación adicional, igualando la intervención del Estado a los derechos laborales, y así convertir la bronca contra el Estado en un instrumento contra los propios trabajadores.
 La reforma laboral que plantea Milei implica recortar el “costo laboral”, sacando los “impuestos al trabajo”. Se refiere a los aportes patronales destinados principalmente a las jubilaciones, la obra social y el Pami. 
 Acá entra también la reprivatización de las jubilaciones por medio de la liquidación total de la Anses -que ha sido vaciada sistemáticamente por los gobiernos capitalistas condenando a millones de jubilados a ingresos de indigencia- y la reimplantación de un sistema de capitalización como el de las AFJP, que embolsaron millones de pesos en aportes y no tuvieron que desenvolver casi ni un pago. 
 El aporte a estas jubilaciones debería salir del bolsillo de los trabajadores. De unos salarios ya golpeados por la devaluación y el crecimiento del desempleo, con la subsiguiente sobreoferta de trabajadores. Salario de pobreza para pagar educación privada, salud privada, jubilación privada, etc. 
 Las palabras de Milei “suenan bien” en el contexto del ajuste de Massa y compañía, asociando la defensa de los intereses colectivos de los trabajadores justamente al Estado que intenta destruirlos sistemáticamente. Un engaño solo posible gracias a la colaboración de oficialistas y opositores patronales, y que busca dinamitar los derechos de los trabajadores. 
 Lo que en verdad hay que dinamitar es la política de ajuste en marcha y el pacto con el FMI, ante el cual Milei proclama ser un servidor más aplicado que el propio Massa. Derrotemos esta orientación impostada con la organización independiente de los trabajadores y con el Frente de Izquierda Unidad. 

 Marcelo Mache

domingo, 13 de agosto de 2023

Abajo las amenazas de invasión imperialista contra Níger


Manifestación en Níger reclamando la salida de las tropas francesas

 La Comunidad Económica de Estados de Africa Occidental (Cedeao) volvió a amenazar este jueves 10 con una invasión militar a Níger, la nación mediterránea en que el 26 de julio se produjo un golpe de Estado de inspiración antifrancesa que rompió los acuerdos militares con París. 
 Si bien el presidente de Nigeria, Bola Tinubu, señaló en su discurso que el bloque regional –que actúa por cuenta y orden de la potencia gala- priorizará la “vía diplomática”, dejó en claro que la opción militar se mantiene sobre la mesa. Los países miembros activaron sus fuerzas de reserva, y el 2 y 4 de agosto, integrantes del espacio se habrían reunido para organizar la potencial invasión. Además de Nigeria, cabeza del bloque, Benín, Senegal y Costa de Marfil ya expresaron su disposición a participar. A la par de estas amenazas, la Cedeao dispuso sanciones. En el caso de Nigeria, cortó el suministro energético de su país vecino, sumiéndolo en una ola de apagones. 
 Junto a Níger se han alineado Malí y Burkina Faso, dos países que fueron apartados de la Cedeao en los últimos años, tras la instauración de juntas militares que expulsaron a las tropas francesas asentadas en sus territorios. Guinea también se pronunció en contra de una invasión. Lo mismo que Argelia, aunque está fuera de la órbita de la Cedeao. 

 Dominación imperialista 

Una invasión contra Níger sumiría al Africa Norooccidental en una guerra regional que agravaría dramáticamente la situación humanitaria, en una zona ya castigada en las últimas dos décadas por cruentas guerras civiles y la miseria más espantosa. Níger, de hecho, es uno de los países más pobres del mundo.
 El golpe militar de fines de julio desplazó del poder a Mohamed Bazoum, quien permanece detenido. Bazoum asumió en 2021 y durante su mandato reforzó la presencia del imperialismo francés y yanqui en el país. Tras los golpes en Malí y Burkina Faso, parte de las tropas francesas se reagruparon en Níger. También hay una base de drones de Estados Unidos y se estima que unos 800 efectivos. Por eso, para la estrategia militar del imperialismo, esta seguidilla de golpes es un baldazo de agua fría.
 Francia ya venía perdiendo posiciones en la región, debido al empantanamiento de la Operación Barkhane que se desplegó en 2014 con el pretexto de enfrentar a las organizaciones islamistas en el Sahel. El presidente Emmanuel Macron debió anunciar, a mediados de 2021, un repliegue parcial de este operativo, que ya era bastante impopular en la propia metrópoli, debido a sus costos materiales y en vidas humanas. 
 En los últimos años hubo importantes manifestaciones antifrancesas en varios países de Africa Occidental, reclamando la salida de las tropas. En Senegal, inclusive, se registraron ataques a sedes de compañías como Total o Carrefour, en 2021. También se ha tratado de detener convoys militares. La dominación francesa, vieja potencia colonial de la región, todavía se siente en múltiples aspectos, como el hecho de que ocho naciones tienen como moneda común al franco CFA (entre ellas Níger). La región es una fuente de aprovisionamiento de materias primas para las grandes metrópolis.

 Los recientes golpes militares 

Los golpes militares de Malí, Burkina Faso, y ahora Níger, se inscriben en este escenario de repudio a la presencia francesa. En la puja que mantiene con el imperialismo, la junta de Níger deja correr por ahora la movilización popular. El domingo pasado, se realizó un acto multitudinario (alrededor de 40 mil personas) en un estadio de fútbol en que la multitud reclamó la ruptura con Francia y la nacionalización del uranio, que es una de las principales exportaciones del país. 
 El uranio nigerino abastece a Europa, particularmente a París. Pero no es el único recurso codiciado por las grandes potencias. Níger es también productor de oro, y según un informe de S&P Global Commodity Insights, albergaría grandes reservas de petróleo. Niamey habría estado construyendo, por ello, un oleoducto hasta las costas de Benín (Sin Permiso, 6/8). 
 Las juntas militares de estos tres países denuncian el fracaso del imperialismo y de los gobiernos derrocados en el combate de los grupos islamistas, que han ganado terreno en un fenómeno que el presidente senegalés, Macky Sall, definió como “metástasis”, en referencia a que golpea ya no solo el Sahel sino también algunos países ubicados sobre las costas del Golfo de Guinea. En Níger, dos variantes del Estado Islámico operan en el este y oeste del país. 
 Se discute mucho en los medios acerca del rol jugado por Moscú en los recientes golpes de Estado. En las manifestaciones populares en Níger, se vieron ondear banderas rusas, fenómeno repetido en otros países próximos. Tal vez por aquella máxima de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. 
 Indudablemente, Putin saca provecho de la pérdida de posiciones francesas. El Grupo Wagner, por ejemplo, que ya estaba presente en la República Centroafricana, se instaló ahora también en Malí. El Kremlin mejoró, adicionalmente, sus relaciones con Burkina Faso. 
 Pero sería un error pensar que el golpe en Níger es una maniobra rusa. Ni los yanquis lo creen. Antony Blinken, el secretario de Estado norteamericano, dijo a la BBC: “Creo que lo que pasó, y lo que sigue pasando en Níger, no fue instigado por Rusia ni por Wagner, pero han tratado de aprovecharse de ello” (Europa Press, 9/8). Moscú, incluso, tomó el recaudo diplomático de demandar el restablecimiento del gobierno anterior, y reclamó un diálogo entre las partes, al igual que China. 
 En cualquier caso, las potencias occidentales no se privarán de la propaganda antirrusa en su intento de legitimar la potencial invasión ante los ojos del mundo. Vale señalar aquí la hipocresía de la Casa Blanca y la Unión Europea, que se la pasan hablando de que Rusia es la “potencia agresora” en Ucrania, pero no vacilan en respaldar ahora una posible incursión en Níger. Por cierto, no se trataría de una originalidad: basta recordar el ataque contra Libia en 2011, cuyo resultado fue una desintegración del país petrolero. 
 Las potencias imperialistas esgrimen también una defensa de la “democracia” frente a la junta nigerina, pero han apoyado a connotadas dictaduras como la de los Obiang en Guinea Ecuatorial, o de Idris Déby en Chad, quien falleció en 2021, tras más de 30 años en el poder. En su crítica de los golpes de Estado, son sugestivamente selectivas. Y la “democracia” que defienden es la de sus gobiernos títeres. 

 Rechazar la invasión

 Así las cosas, las próximos días serán claves para la definición de un posible ataque contra Níger. La Cedeao había dado el 30 de julio un ultimátum de siete días al régimen para que abandonara el poder, pero no procedió a una invasión al vencerse el plazo. La junta, por su parte, conformó un gobierno de transición con el civil Ali Mahaman Lamine Zeine como primer ministro y 21 carteras, de las cuales seis (entre ellas Defensa e Interior) quedaron en manos de los militares. Libia y Chad (que se manifestó en contra de una invasión), quienes no forman parte de la Cedeao, expresaron su intención de mediar entre las partes. 
 El Senado de Nigeria dejó trascender sus resquemores ante una ofensiva militar, considerando las graves dificultades que enfrenta en su propio territorio, donde el conflicto con Boko Haram ya ha dejado 35 mil muertos y 2 millones de desplazados (un conflicto que se extendió a Camerún y Chad), y donde una de las milicias que opera cerca del río Níger (Los Vengadores del Delta) busca formar un nuevo Estado. Todo esto, sin contar las disputas intercomunitarias entre pastores y agricultores.
 El propio empantanamiento militar de Francia en el Sahel; el rechazo popular a Francia en Níger y otros países de la región; y el hecho de que el imperialismo ya tenga otros frentes abiertos (Ucrania, tensiones con China), obligan a París, la Casa Blanca y a sus socios regionales a pensar en frío la carta de la invasión. Si, a pesar de estas cuestiones, habilitan una incursión, será porque es mucho lo que está en juego.
 La situación plantea un abierto rechazo a cualquier invasión contra Níger y el levantamiento de las sanciones. Por el armamento de las masas que se están movilizando y la expropiación de las inversiones mineras de uranio y oro, poniéndolas bajo control de sus trabajadores. Es preciso lanzar llamamientos a las masas trabajadoras de los países africanos, en primer y fundamental lugar, de aquellos que se han pronunciado por la invasión, a organizarse para oponerse a su ejecución. No queremos la extensión de nuevas guerras de defensa de los intereses imperialistas en el continente africano. 
 Es necesario que la izquierda francesa que se reclama socialista revolucionaria se pronuncie claramente y se movilice por el retiro incondicional del régimen de Macron y sus fuerzas armadas de todas las posesiones de ultramar, empezando por las africanas, pero sumando también a las existentes en otros dominios. 
 Fuera el imperialismo francés y yanqui de la región. Por la unidad socialista de Africa. 

 Gustavo Montenegro

sábado, 12 de agosto de 2023

El crimen de Facundo Molares


“Era sólo una asamblea y terminamos con un compañero muerto”. Los militantes de las organizaciones que este jueves se habían reunido en el Obelisco para hacer un acto “contra la farsa electoral” recuerdan con estupor la represión de la que fueron víctimas y que culminó con la muerte de Facundo Molares, militante de Rebelión Popular, de 47 años y una larga trayectoria política.
 Los testimonios recogidos por el portal ANRed son concluyentes. “Cuando nosotros llegamos, el jefe de calle se acerca a nosotros y nos pregunta si íbamos a movilizar, para dónde íbamos a ir, qué íbamos a hacer. Le dijimos que no íbamos a movilizar que nuestra idea era solamente hacer una asamblea aca en la plazoleta del Obelisco y que no íbamos a cortar ninguna calle. Eso es lo que hicimos. Nos dicen que nada de fuego, que no estaba permitido. Dijimos bueno, era una asamblea no más”, relata una compañera identificada como Delia, del MTR Votamos Luchar. Continúa: “De repente, Facundo termina de hacer su intervención, de hablar, se aleja un poco de donde estábamos nosotros y va a prender un cigarrillo. Cuando va a prenderlo se ve patente como lo agarran y ya lo estaban arrastrando. Lo agarran de atrás, traición porque nos habían dicho que no iban a reprimir. Lo arrastraron cinco metros, le hicieron una valla en círculo, en el medio, estaba un policía apretándole el cuello con la rodilla, los otros cuatro policías pateándolo, lo cagaron a patadas, lo mataron a golpes. Es lo que hicieron. Se acerca una compañera para ver qué es lo que estaba pasando, la empujan, un policía, un tipo gigante, un hombre grande. Le daba puños que la desfiguraron. Se acercaron otras compañeras para defenderla, agarraron a todas y se llevaron a seis detenidos”. 
 Luciano, de la organización Fogoneros, relata que “cuando estábamos desconcentrando un grupo de policías, irrumpe la columna y detiene a un compañero, no sabemos bajo qué pretexto. Fuimos a recuperar al compañero y ahí nos rodea la infantería y ahí detienen a Facundo, y otros compañeros más. En circunstancia de represión se le tiran arriba a Facundo, como cada vez que te detienen que te asfixian, te golpean. Ahí Facundo muere en manos de la infantería. Nos damos cuenta de la situación y le empiezan a hacer RCP en el mismo lugar donde estaba rodeado de camiones de la infantería pero no había ni una sola ambulancia, que tardó como 30/40 minutos en venir” (ANRed, 11/8).
 La versión oficial, por supuesto, es completamente distinta. Según los funcionarios de Horacio Rodríguez Larreta y los medios acólitos, Molares “se descompensó” y murió porque presentaba “factores de riesgo”. Al operativo desinformativo se sumó hasta el titular de Defensa Civil. Lo cierto es que la represión en el Obelisco contra un grupo de no más de 50 personas que ni siquiera estaban interrumpiendo el tránsito fue una provocación premeditada, como relatan los compañeros citados. En la noche anterior, en un programa de televisión pensado para hablar de las PASO pero que terminó dominado por el crimen de Morena Domínguez, todos los candidatos patronales se ubicaron en el campo de los aprestos represivos, el reforzamiento policial y la ´mano dura´. Rodríguez Larreta en particular se explayó sobre el “profesionalismo” de la policía porteña. “No entra cualquiera”, dijo. Habló de “decisión política”. Lo acompañaba su compañero de fórmula, Gerardo Morales, el represor de Jujuy. El crimen de Molares fue respondido inmediatamente con la denuncia y movilización de organizaciones populares. Se convocaron a una concentración y vigilia en el Obelisco y a una marcha al día siguiente. 
 El ´operativo´ que terminó con la muerte de Molares estuvo bajo la égida de Eugenio Burzaco, reemplazante de Marcelo D´Alessandro tras su salida por el ´escándalo´ de Lago Escondido. Burzaco tiene un largo historial en materia represiva. Era un asesor destacado de Jorge Sobisch, el ex gobernador neuquino, cuando el policía Poblete mató a Carlos Fuentealba lanzándole a la cabeza una granada de gas lacrimógeno por la espalda. Era el segundo de Patricia Bullrich en la cartera de Seguridad durante el gobierno Macri, cuando Santiago Maldonado “se ahogó” y a Rafael Nahuel lo fusilaron en un “enfrentamiento”. Es el actual jefe político de la policía porteña. 
 Las coaliciones capitalistas son conscientes de que el programa del FMI será un acicate de la luchas obreras y populares y por eso tienen el ojo puesto en el ´control de la calle´, un propósito que el kirchnerismo, a su turno, delineó tempranamente y en función del cual exploró toda clase de variantes represivas (´tercerización´ de la represión, Proyecto X, ´seguridad democrática´, Gendarmería en la Panamericana, récord de muertos en protestas, etc). Que el gobierno haya levantado el veto al desembarco de las pistolas Taser es una señal política en este sentido. Dicho sea de paso, no existe el ´armamento no letal´: la represión es una decisión política y las armas ´no letales´ se pueden convertir rápidamente en letales en manos de los elementos reclutados para las fuerzas represivas. Las consecuencias son contingentes para el poder político de turno. La determinación de reprimir es una escala en la lucha de clases. 
 La tarea más importante es la capacitación política de los trabajadores y activistas para enfrentar la convulsiva etapa que viene. 

 Jacyn 
 11/08/2023

Siempre Fidel


jueves, 10 de agosto de 2023

El crimen de un candidato presidencial expone el avance narco en Ecuador


Fernando Villavicencio, el candidato asesinado 

A diez días de las elecciones.

 El crimen del candidato presidencial Fernando Villavicencio, del Movimiento Construye, a diez días de las elecciones adelantadas en Ecuador, ha puesto de relieve el enorme desarrollo alcanzado en el país por las bandas del narcotráfico.
 Días antes de que un sicario disparara 40 balazos y le quitara la vida, Villavicencio había denunciado amenazas de un grupo delictivo conocido como Los Choneros, presuntamente vinculado al cartel mexicano de Sinaloa. 
 La banda que se atribuyó el hecho, sin embargo, es un desprendimiento y rival de aquélla: Los Lobos, que difundió un video en que se ve a varios hombres armados y encapuchados, amenazando con nuevos ataques. A esta banda se la asocia con otro grupo mexicano, el Cartel Jalisco Nueva Generación. Se estima que cuenta con 8 mil integrantes y se dedica al tráfico de cocaína, el sicariato y la minería ilegal. 
 El desarrollo de estos grupos criminales, concentrado en las zonas costeras, ha ido de la mano de un incremento de la tasa de muertes violentas, que alcanzó el récord de 25,32 personas por cada 100 mil habitantes en 2022.
 El accionar de estos grupos es inexplicable sin la complicidad y el entrelazamiento con el aparato estatal. Operan directamente desde los penales, donde se han encontrado inclusive armas de grueso calibre. Los sangrientos motines penitenciarios de 2021, en los que el hacinamiento inhumano se combinó con las internas entre bandas, propiciaron un cóctel devastador que dejó más de 300 muertos. 
 Villavicencio no es el primer candidato asesinado en el curso de la campaña. Ya había sido abatido el alcalde de Manta, Agustín Intriago, una ciudad portuaria clave para el narcotráfico. También fue asesinado un candidato a asambleísta en la provincia de Esmeraldas. 
 El gobierno de Guillermo Lasso decidió, ante el crimen de Villavicencio, dictar el estado de excepción por 60 días. Esto implica la movilización de la Policía y las Fuerzas Armadas, y la restricción de derechos como la libertad de reunión. Estas medidas apuntalan la represión contra las masas, mientras las bandas criminales continúan operando con total impunidad. 
 Ecuador se está hundiendo en una situación social calamitosa, como fruto del crecimiento del narcotráfico y de la pobreza, que se expande debido a la aplicación de las recetas del FMI por parte de los gobiernos capitalistas. 
 Es necesaria una salida política de los trabajadores. 

 Gustavo Montenegro

Estereotipos narrativos


Semiótica a las patadas con la realidad 

 Instalados como catalizadores emocionales y palestras “didácticas”, las escuelas y estilos de narración futbolera nada tienen de ingenuidad y nada de improvisación.

 Detrás de los modelos de relatos y de los comentarios, inoculados de manera inconsulta por los monopolios mediáticos a los tele-espectadores o a los radioescuchas, está el aparato ideológico hegemónico contándonos la historia (su historia) con sus medios, sus modos y sus relaciones de producción de sentido. Nadie los elige, pero todos los soportan, porque (casi) no hay escapatoria. Es un problema continental.
 Reina el individualismo, el productivismo, el patrioterismo, el sectarismo y el mercantilismo. La mediocridad se vuelve “mito” con héroes, asalariados como esclavos, que se venden y se compran en un mercado empresarial farandulizado e impune. Las masas son decorativas, corifeos y comparsa del negocio y del relato que las usa como razón y lavadero de todo el cuento. La estructura de ese relato tiene zonas de éxtasis prefabricado para que el relator grite una catarsis de mercado cronometrada por el “show bussines” aunque recientemente interrumpida por el “var”. Todavía no encuentran cómo superar ese “anticlimax” legaloide.
 Quienes relatan, ellos o ellas, asumen una pleitesía irrevocable con los vicios léxicos viejos de un deporte-espectáculo que no sólo ha fungido como reservorio conservador, sino que es refugio de silencios y escapatorias ante las realidades más hirientes. En las escuelas de relato futbolero se omite toda referencia a la política, a la verdadera, a la que se escribe y pronuncia con mayúsculas, a esa que se nota tatuada en la educación de las masas espectadoras, en vivo o a distancia, en esa que se nota en la civilidad entre los jugadores, en su ética y en la calidad de sus diálogos. A la solidaridad entre asalariados. No hay relator que aluda a la calidad paupérrima con que los jugadores o jugadoras logran hilvanar una frase cuando explican el resultado de un juego. Nadie alude a la crisis educativa y cultural que se trasmina en los léxicos y los gestos, en los uniformes y en los ademanes… en la historia misma de explotación a que se somete a la inmensa mayoría de los jugadores antes de ser vendidos en el mercado de las patadas. Nadie denuncia el show de escupitajos transmitidos. A todo color y en cadena nacional y trasnacional…y las piscinas de mocos en que se convierten los campos de juego. Nada de esto pesa en la narrativa ética de las escuelas de narración futbolera. Las miserias no se aluden. Todo se reduce a lo circunstancial y la coyuntura. 
Todo se reduce a sacarle brillo lenguaraz al momento “lúcido” o a un error “catastrófico”. Al brillo individual y al mercado de las transferencias. Es un gritadero infernal intoxicado con exageraciones sin freno. Todo es hiperbólico y estruendoso. Inyectan emociones inútiles en movimientos intrascendentes, describen como dramas helénicos los revolcones histriónicos de aquellos jugadores o jugadoras que aprendieron a dramatizarlo todo por alguna razón televisiva o de manipulación de tiempos. Poco importa porque la mediocridad de muchos partidos está envuelta con oropeles de saliva que encontrará el modo de hacer pasar por “intenso” el aburrimiento de las canchas y de las plateas. Se trata de un negocio de disfraces ideológicos que se arma con adjetivos, verbos y sustantivos inflamados de nadería para una forma del entretenimiento especializado, mayormente, en falsificar la realidad. Con algunas muy honrosas, y escasas, excepciones. 
 Aunque los relatores toman clases y se untan con ciertos barnices académicos, su escuela principal es la imitación, la suplantación y el plagio, consecuentados por los jefes que tienen el veredicto final del mal gusto y del negocio. El exitismo del “rating” manda. No se niega aquí la originalidad y riqueza narrativa que algunos tuvieron -y tienen- para “explicar” con palabras lo que ocurre en las canchas. Es un oficio basado en las reiteraciones y en las obviedades que terminan siendo absurdas por más acostumbrados que estemos. El relator o cronista (hay nombres para todo) pocos rubores muestra por sus incapacidades léxicas Algunos no logran siquiera conjugar correctamente los verbos especialmente ese con el que más contacto tienen que es el verbo errar. No tienen rubor por su limitada cultura general y desde luego ningún pudor por la realidad escandalosa del contexto, del subtexto y el pretexto de cada encuentro futbolero. 
 Predominan las premisas del funcionalismo y el estructuralismo en los relatos futboleros, aunque muchos de sus usuarios lo ignoran consuetudinariamente. Algunas de las mafias monopólicas más trasnacionalizadas como ESPN, que es ahora propiedad de Disney, también tiene protocolos narrativos estereotipados que se hacen carne en las frecuentemente pésimas entonaciones y estilos de cada relator que tienen asalariado y al que han convencido (pese a las evidencias contrarias) de ser “interesante” o “atractivo” para los públicos. En la fuerza aplastante de la costumbre, la plantilla de relatores futboleros, infiltrados en la Patria Grande, forma una nómina de atrasos y contrasentidos educativos, comunicacionales y culturales, realmente preocupante. Inaceptables. ¿Quién interviene? 
 Aunque algunos Estados se preocupen por educar a los pueblos con valores comunitarios y sentido de la cooperación, entre iguales y con justicia; aunque las burocracias educativas se desgañiten (si lo hacen) educando por el respeto, la solidaridad, la dignificación y la fraternidad entre compañeros; aunque prime la búsqueda de los valores sociales como causa mejor y ultima del esfuerzo colectivo, por encima de los valores mercantiles y para que el dinero no esté por encima de los seres humanos… si eso ocurriera en un país o en una comarca cualquiera, sepan que en un partido de fútbol, de los más comunes y corrientes, con sus relatos infestados de mercantilismo, individualismo, oportunismo y ventajismo patriotero y sectario, se echa por tierra a los mejores programas educativos. En 90 minutos, más lo que el arbitro añada. 

 Fernando Buen Abad Domínguez | 08/08/2023

miércoles, 9 de agosto de 2023

Otro aniversario del mayor acto terrorista de la historia


El número de Time del 13 de agosto de 1945 cita a Truman: “hace dieciséis horas un avión estadounidense lanzó una bomba sobre Hiroshima, una importante base del ejército japonés. Esa bomba tenía más poder que 20.000 toneladas de TNT… Es una bomba atómica. Es un beneficio del poder básico del universo; lo que se ha hecho es el mayor logro de la ciencia en su historia… […] ahora estamos preparados para destruir más rápida y completamente todas las empresas productivas que los japoneses tienen sobre su suelo… si no aceptan nuestros términos, pueden esperar otra lluvia de fuego, como nunca se ha visto en esta tierra”. En Londres, Winston Churchill también se refirió a estas proezas de la ciencia: “debemos orar para que este horror conduzca a la paz entre las naciones y que, en lugar de causar estragos inconmensurables en todo el mundo, se conviertan en la fuente perenne de la prosperidad mundial”.[i] 
 En su portada del 20 de agosto la misma revista recibía al lector con un gran disco rojo con fondo blanco y una X que tachaba el disco. No era la primera bomba atómica de la historia arrojada sobre una población de seres humanos sino el sol o la bandera de Japón. En la página 29, un artículo bajo el título de “Awful Responsability” (“Una responsabilidad terrible”) el presidente Truman trazaba las líneas de lo que iba a ser más tarde el pasado. Como un buen hombre de fe siempre que es colocado por Dios en el poder, Truman reconoció: “Le damos gracias a Dios porque esto haya llegado a nosotros antes que a nuestros enemigos. Y rezamos para que Él nos pueda guiar para usar esto según Su forma y Sus propósitos”.[ii] En la inversión semántica de sujeto-objeto, por “esto” se refiere a la bomba atómica que “nos ha llegado”; por “nuestros enemigos”, obviamente, se refiere Hitler e Hirohito; por “nosotros”, a nosotros, los protegidos de Dios. 
 En realidad, la barbarie de fuego había comenzado mucho antes. El general LeMay había sido el cerebro que planificó el bombardeo de varias ciudades de Japón, como Nagoya, Osaka, Yokohama y Kobe, entre febrero y mayo de 1945, tres meses antes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.
 En la noche del 10 de marzo, LeMay ordenó arrojar sobre Tokio 1500 toneladas de explosivos desde 300 bombarderos B-29. 500.000 bombas llovieron desde la 1:30 hasta las 3:00 de la madrugada. 100.000 hombres, mujeres y niños murieron en pocas horas y un millón de otras personas quedaron gravemente heridas. Un precedente de las bombas de Napalm, unas gelatinas de fuego que se pegaban a las casas y a la carne humana fueron probadas con éxito. “Las mujeres corrían con sus bebés como antorchas de fuego en sus espaldas” recordará Nihei, una sobreviviente. “No me preocupa matar japoneses”, había dicho el general LeMay. 
 Cuando la guerra estaba decidida y acabada, una semana después de las bombas atómicas, cientos de aviones estadounidenses regaron con otras decenas de miles de bombas diferentes ciudades de Japón dejando otro tendal de miles de víctimas prontas para el olvido. El general Carl Spaatz, eufórico, propuso arrojar una tercera bomba atómica sobre Tokio. La propuesta no prosperó porque Tokio ya había sido reducida a escombros mucho tiempo atrás y sólo quedaba en los mapas como una ciudad importante. 
 El Japón imperial también había matado decenas de miles de chinos en bombardeos aéreos, pero no eran los chinos lo que importaban por entonces. De hecho, nunca importaron y hasta fueron prohibidos en Estados Unidos por la ley de 1882. El mismo general Curtis LeMay repetirá esta estrategia de masacre indiscriminada y a conveniente distancia en Corea del Norte y en Vietnam, las que dejarán millones de muertos civiles como si fuesen hormigas. Todo por una buena causa (libertad, democracias y derechos humanos). 
 Poco después de los incontables bombardeos sobre civiles inocentes e indefensos, el heroico general LeMay reconocería: “si hubiésemos perdido la guerra, yo hubiese sido condenado como criminal de guerra”. Por el contrario, al igual que el rey Leopoldo II de Bélgica y otros nazis de Hitelr promovidos a altos cargos de la OTAN, LeMay también fue condecorado múltiples veces por sus servicios a la civilización, entre las que se cuentan la Légion d’honneur, otrogada por Francia.
 Nada nuevo. La narratura de los hechos no es sólo para consumo nacional. Se exporta. En el puerto de Shimoda, un busto del capitán Matthew Perry recuerda y recordará, por los siglos por venir, el lugar y la fecha en que el capitán americano liberó el comercio de Japón en el siglo XIX a fuerza de cañón e hizo posible la voluntad del dios de esos cristianos tan particulares. Un siglo después, en 1964, el mismo gobierno de Japón le otorgó la Orden del Sol Naciente al general Curtis LeMay por sus servicios a la civilización. ¿Cuál fue su aporte? El general LeMay innovó las tácticas militares durante la Segunda Guerra mundial bombardeando de forma indiscriminada media docena de grandes ciudades japonesas en 1945. Meses antes de las célebres bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, sólo en una noche murieron cien mil civiles en Tokio bajo una lluvia de otras bombas estadunidenses. LeMay reconoció: “No me molesta matar japoneses”.
 Claro que no todo fue a su gusto. Años después, le recomendó al joven inexperiente, el presidente Kennedy, lanzar algunas bombas atómicas sobre La Habana como forma de prevenir un mal mayor. Kennedy no estuvo de acuerdo. Un par de décadas más tarde, en una de las primeras conversaciones sobre el tema Cuba, Alexander Haig, nuevo Secretario de Estado, le dijo al presidente Ronald Reagan: “Sólo deme la orden y convertiré esa isla de mierda en un estacionamiento vacío”.
 En 1968, el general LeMay será el candidato a la vicepresidencia por el partido racista y segregacionista llamado Partido Independiente de Estados Unidos. 
 Si de algo no pecan los mayores criminales de la historia es en alguna forma de incoherencia. No de sus acciones con sus prédicas sino de sus acciones por un lado y de sus predicas por el otro. Sus víctimas también. Luego del mayor acto terrorista de la historia, los gobiernos de Japón no ahorrarán en pedidos de perdón por el crimen de haber sido bombardeados en todas las formas posibles y sin piedad.

 Jorge Majfud, 6 de agosto de 2023 

 De La frontera salvaje https://www.amazon.es/frontera-salvaje-fanatismo-anglosaj%C3%B3n-Am%C3%A9rica/dp/1737171031/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=1691343210&sr=8-2 Moscas en la telaraña (a publicarse en agosto de 2023)

[i] “Birth of an Era”, Time, 13 de agosto de 1945, p. 17.

[ii] “Awful Responsibility”, Time, 20 de agosto de 1945, p. 29.

martes, 8 de agosto de 2023

A 70 años de Moncada:Acto solidario por Cuba en El Galpón


Italia: Meloni declara la guerra a los pobres


El pasado 28 de julio, a través de un breve mensaje de texto por celular, la jefa de Gobierno de Italia, Giorgia Meloni, les dijo a 169.000 familias que perderán su reddito di cittadinanza (ingreso ciudadano) en los próximos cuatro días. Se estima que unos 2,5 millones de personas se verán afectadas por los recortes. Se espera que el dinero “ahorrado” termine en una fabulosa transferencia de capital a los grupos capitalistas en forma de exenciones impositivas. Esta arremetida sería solo el comienzo. 
 El ingreso ciudadano se había impuesto en 2019, bajo el gobierno del Movimiento Cinco Estrellas, lo que le había valido un gran apoyo sobre todo en el sur de Italia. 
La medida proporcionó un ingreso adicional de hasta 500 euros al mes. Los cónyuges podían recibir 200 euros adicionales, los hijos 100 euros por cada uno y un máximo de 280 euros destinados al pago de un alquiler. Con la reforma de Meloni, solo los hogares en los que vivan menores, personas con discapacidades o adultos mayores recibirán un máximo de 480 euros. Además, se suma que esta reforma contempla que las personas de 18 a 59 años se consideran “empleables” y no recibirán ningún subsidio. Solamente se hace la excepción si participan en cursos de educación y formación continua, donde recibirán 350 euros al mes, limitados a un máximo de un año. Sin embargo, hasta el momento no existen tales cursos y el Ministerio de Trabajo ni siquiera ha establecido una plataforma de Internet para que se desarrollen. 
 Esta medida es una declaración de guerra contra la clase trabajadora. De fondo, prepara una ofensiva en regla contra el mundo del trabajo. En primer lugar, busca presionar a los trabajadores a tomar los empleos más precarios y peor pagados para llevar, aunque sea, un mínimo ingreso a sus casas. Por otro lado, busca imprimir una división feroz en el seno mismo de la clase obrera entre los trabajadores más pauperizados y la clase media un poco más acomodada con los desocupados que reciben subsidios. 
 Este ataque era uno de los caballitos de campaña de Fratelli d'Italia, el partido político de Meloni, que denunciaba a la renta ciudadana como “una invitación a no hacer nada y quedarse en el sofá". La promesa electoral fue abrazada por asociaciones empresariales que se quejaron de la falta de personal en las industrias porque, según ellos, los beneficiarios de las ayudas se negaban a tomar los trabajos mal pagados.
 La medida fue saludada por los círculos capitalistas europeos. En nuestro país, la Argentina, los periódicos comentaron la noticia con grandilocuencia. Clarín, por ejemplo, tituló: “Giorgia Meloni eliminó los planes sociales de los italianos que rechazaron un trabajo”. El apoyo a la medida de Meloni muestra que la hoja de ruta de la burguesía mundial es mejorar la tasa de beneficio a costa de la superexplotación laboral. 
 La inflación desatada por la guerra en Ucrania, entre la OTAN y la oligarquía rusa, ha azuzado una enorme pérdida de poder adquisitivo como resultado del alza de los precios. Italia, por otra parte, no tiene regulado un salario mínimo, lo que genera que sean muchas las personas que necesiten del apoyo del gobierno para subsistir. Con esta quita, millones de personas no tendrán los suficientes recursos para sobrellevar el día a día. Los índices de pobreza son muy altos. En Nápoles, uno de cada seis hogares reciben Renta Ciudadana, y en la ciudad norteña de Bolzano es uno de cada 30. La situación social es catastrófica.
 Como resultado, hubo protestas frente a las oficinas de la agencia de bienestar social INPS en muchos lugares. En el municipio siciliano de Terrasini, un hombre irrumpió en la oficina del alcalde, arrojó gasolina por todas partes y amenazó con prender fuego a todo (WSWS, 3/8). 
 El ataque de Meloni es sin duda un laboratorio político para los demás países que buscan implementar las mismas medidas. Esto debe ser rechazado por todos los trabajadores del mundo. 

 Mauri Colón 
 07/08/2023

lunes, 7 de agosto de 2023

Libertad de expresión en tiempos de la esclavitud


El primero de enero de 1831 apareció en Massachusetts The Liberator, el primer periódico abolicionista del país y, más tarde, defensor del sufragio femenino. Por entonces, los esclavistas de Georgia ofrecieron una recompensa de 5.000 dólares (más de 160.000 dólares al valor de 2023) por la captura de su fundador, William Lloyd Garrison. Naturalmente, así es como reacciona el poder a la libertad y la lucha por los derechos ajenos, pero este intento de censura violenta no era por entonces la norma legal. La libertad de expresión establecida por la Primera Enmienda se aplicaba a los hombres blancos y nadie quería violar la ley a plena luz del día. Para corregir esos errores siempre estuvo la mafia, el paramilitarismo y, más tarde, las agencias secretas que están más allá de la ley―cuando no el acoso legal bajo otras excusas. 
 En su primer artículo, Garrison ya revela el tono de una disputa que se anuncia como algo de larga data: “Soy consciente de que muchos se oponen a la dureza de mi lenguaje; pero ¿no hay motivo, acaso? Seré tan duro como la verdad y tan intransigente como la justicia. Sobre este tema, no quiero pensar, ni hablar, ni escribir con moderación. ¡No! Dígale a un hombre cuya casa está en llamas que dé una alarma moderada, que rescate moderadamente a su esposa de las manos del violador, que rescate gradualmente a su hijo del fuego…”[i] 
 The Liberator, ejerciendo su derecho a la libertad de prensa, comenzó a enviar ejemplares a los estados del sur. La respuesta de los gobiernos sureños y de los esclavistas no fue prohibir la publicación, ya que iba contra la ley―una ley que fue hecha para que unos hombres blancos y ricos se protegieran de otros hombres blancos y ricos que nunca se imaginaron que esta libertad podía amenazar de alguna forma la existencia del poder político de todos los hombres blancos y ricos. 
 En lugar de violar la ley se recurrió a un viejo método. No es necesario romper las reglas cuando se pueden cambiarlas. Es así como funciona una democracia. Claro que no todos tenían, ni tienen, las mismas posibilidades de operar semejante milagro democrático. Quienes no pueden cambiar las leyes suelen romperlas y por eso son criminales. Quienes pueden cambiarlas son los primeros interesados en que se cumplan. Excepto cuando la urgencia de sus propios intereses no admite demora burocrática o, por alguna razón, se ha establecido una mayoría inconveniente, a la que aquellos en el poder acusan de irresponsable, infantil o peligrosa. 
 En principio, como no se podía abolir directamente la Primera enmienda, se limitó las pérdidas. Carolina del Norte aprobó leyes prohibiendo la alfabetización de los esclavos.[1] Las prohibiciones continuaron y se extendieron por los años 1830s a otros estados esclavistas, casi siempre justificándose en los desórdenes, protestas y hasta disturbios violentos que habían inoculado los abolicionistas entre los negros con literatura subversiva. 
 La propaganda esclavista no se hizo esperar y se distribuyeron posters y panfletos advirtiendo de elementos subversivos entre la gente decente del Sur y de los peligros de las pocas conferencias sobre el tema tabú. El acoso a la libertad de expresión, sin llegar a su prohibición, también se daba en las mayores ciudades del Norte. Uno de los panfletos proesclavistas fechado el 27 de febrero de 1837 (un año después de que Texas fuese arrancada a México para reestablecer la esclavitud) invitaba a la población a reunirse frente a una iglesia de la calle Cannon en Nueva York, donde un abolicionista iba a dar una charla a las siete de la noche. El anuncio llamaba a “silenciar este instrumento diabólico y fanático; defendamos el derecho de los estados y la constitución del país”.[ii] 
 Las publicaciones y las conferencias abolicionistas no se detuvieron. Por un tiempo, la forma de contrarrestarlas no fue la prohibición de la libertad de expresión sino el incremento de la propaganda esclavista y la demonización de los antiesclavistas como peligrosos subversivos. Más tarde, cuando el recurso de la propaganda no fue suficiente, todos los estados del Sur comenzaron a adoptar leyes que limitaban la libertad de expresión de ideas revisionistas. Solo cuando la libertad de expresión (libertad de los blancos disidentes) se salió de control, recurrieron a leyes más agresivas, esta vez limitando la libertad de expresión con prohibiciones selectivas o con impuestos a los abolicionistas. Por ejemplo, en 1837, Missouri prohibió las publicaciones que iban contra el discurso dominante, es decir, contra la esclavitud. Rara vez se llegó al oprobio de encarcelar a los disidentes. Se los desacreditaba, se los censuraba o se los linchaba bajo alguna buena razón como la defensa propia o la defensa de Dios, la civilización y la libertad. 
 Luego de estallar la Guerra Civil, el Sur esclavista escribió su propia constitución. Como lo hicieran los tejanos anglosajones apenas separados de México y por las mismas razones, la constitución de la Confederación estableció la protección de la “Institución peculiar” (la esclavitud) al mismo tiempo que incluyó una cláusula en favor de la libertad de expresión. Esta cláusula no impidió leyes que la limitaban para un lado ni que el paramilitarismo de las milicias esclavistas (origen de la policía sureña) actuaran a su antojo. Como en el “We the people” de la Constitución de 1789, como originalmente la Primera enmienda de 1791, esta “libertad de expresión” no incluía a gente que ni era “the people” ni eran humanos completos y responsables. Se refería a la raza libre. De hecho, la constitución del nuevo país esclavista establecía, en su inciso 12, casi como una copia de la enmienda original de 1791: “El Congreso no hará ninguna ley con respecto al establecimiento de una religión, o que prohíba el libre ejercicio de la misma; o coartando la libertad de expresión, o de prensa; o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y solicitar al Gobierno la reparación de agravios”.[iii] Más justo, equitativo y democrático, imposible… El secreto estaba en que, otra vez, como casi un siglo antes, eso de “el pueblo” no incluía a la mayoría de la población. Si alguien lo hubiese observado entonces, sería acusado de loco, de antipatriota o de peligroso subversivo. Es decir, algo que, en su raíz, no ha cambiado mucho en el siglo XXI.[2] 
 Para cuando el sistema esclavista fue legalmente ilegalizado en 1865, gracias a las circunstancias de una guerra que estuvo a punto de perderse, The Liberator ya había publicado 1820 números. Aparte de apoyar la causa abolicionista, también apoyó el movimiento por los derechos iguales de las mujeres. La primera candidata mujer a la presidencia (aunque no reconocida por ley), Victoria Woodhull, fue arrestada días antes de las elecciones de 1872 bajo el cargo de haber publicado un artículo calificado como obsceno―opiniones contra las buenas costumbres, como el derecho de las mujeres a decidir sobre su sexualidad. Como ha sido por siglos la norma en el Mundo libre, Woodhull no fue arrestada por ejercer su libertad de expresión en un país libre, sino bajo excusas de infringir otras leyes. 
 Con todo, esta no es una característica exclusiva del Sur esclavista ni de Estados Unidos en su totalidad. El Imperio británico procedió siempre de igual forma, no muy diferente a la “democracia ateniense”, veinticinco siglos atrás: “somos civilizados porque toleramos las opiniones diferentes y protegemos la diversidad y la libertad de expresión”. Claro, siempre y cuando no crucen determinados límites. Siempre y cuando no se conviertan en un verdadero peligro para nuestro poder incontestable.
 En este sentido, recordemos sólo un ejemplo para no hacer de este libro una experiencia voluminosamente imposible e impublicable. En 1902, el economista John Atkinson Hobson publicó su ya clásico Imperialism: A Study donde explicó la naturaleza vampiresca de Gran Bretaña sobre sus colonias. Hobson fue marginado por la crítica, desacreditado por la academia y la gran prensa de la época. No fue detenido ni encarcelado. Mientras el imperio que él mismo denunciaba continuaba matando a millones de seres humanos en Asia y en África, ni el gobierno ni la corona británica se tomaban la molestia de censurar directamente al economista. No pocos, como ocurre hoy en día, lo señalaban como ejemplo de las virtudes de la democracia británica. Algo similar a lo que ocurre hoy en día con aquellos críticos del imperialismo estadunidense, más si viven en Estados Unidos: “miren, critica al país en el que vive; si viviese en Cuba no podría criticar al gobierno”. En otras palabras, si alguien señala los crímenes de lesa humanidad en las múltiples guerras imperiales y lo hace en el país que permite la libertad de expresión, eso es una prueba de las bondades democráticas del país que masacra a millones de personas y tolera que alguien se atreva a mencionarlo. 
 ¿Cómo se explica todas esas aparentes contradicciones? No es tan complicado. Un poder imperial, dominante, sin respuesta, sin temor a la pérdida real de sus privilegios, no necesita la censura directa. Es más, la aceptación de la crítica marginal probaría sus bondades. Se la tolera, siempre y cuando no crucen el límite del verdadero cuestionamiento. Siempre y cuando el dominio hegemónico no esté decadencia y en peligro de ser reemplazado por otra cosa. 
 Ahora veamos esos contraejemplos del poder hegemónico y de sus mayordomos. ¿Por qué no te cas a Cuba donde la gente no tiene libertad de expresión, donde no existe la pluralidad de partidos políticos?
 Para comenzar, sería necesario que señalar que todos los sistemas políticos son excluyentes. En Cuba no permiten a partidos liberales participar de sus elecciones, las cuales son tachadas de farsa por las democracias liberales. En los países con sistemas de democracia liberal, como Estados Unidos, las elecciones básicamente son elecciones de un partido único llamado Demócrata-Republicano. No existe ninguna posibilidad de que un tercer partido pueda desafiar seriamente a Partido Único porque éste es el partido de las corporaciones, que son la elite que tiene el poder real del país. Por otro lado, si, por ejemplo, en un país como chile gana las elecciones un marxista como el actual presidente Gabriel Boric, a nadie se le ocurre siquiera imaginar que ese presidente va a salirse del marco constitucional, el cual prohíbe la instauración de un sistema comunista en el país. Lo mismo ocurre en Cuba, pero hay que decir que no es lo mismo.
 Ahora, volvamos a la lógica de la libertad de expresión en distintos sistemas de poder global. Para resumirlo, creo que es necesario decir que la libertad de expresión es un lujo que, históricamente, no se han podido dar aquellas colonias o repúblicas que luchaban por independizarse de la libertad de los imperios. Bastaría con recordar el ejemplo de la democracia guatemalteca, destruida por la Gran Democracia de Estados Unidos en 1954 porque su gobierno, democráticamente electo decidió aplicar las leyes soberanas de su propio país, las que no convenían a la megacorporación United Fruit Company. La Gran Democracia no dudó en instalar otra dictadura, la que dejó cientos de miles de muertos a lo largo de décadas.
 ¿Cuál fue el problema principal de la democracia de Guatemala en los 50s? Fue su libertad de prensa, su libertad de expresión. Por ésta, el imperio del Norte y la UFCo lograron manipular la opinión pública de ese país través de una campaña de propaganda deliberadamente planeada y reconocida por sus propios perpetuadores―no por sus mayordomos criollos, está de más decir.
 Cuando esto ocurre, el joven médico argentino, Ernesto Guevara, se encontraba en Guatemala y debió huir al exilio en México, donde se encontró con otros exiliados, los cubanos Fidel y Raúl Castro. Cuando la Revolución cubana triunfa, Ernesto Guevara, para entonces El Che, lo resumió notablemente: “Cuba no será otra Guatemala” ¿Qué quería decir con esto? Cuba no se dejará inocular como Guatemala a través de la “prensa libre”. La historia le dio la razón: Cuando en 1961 Washington invade Cuba en base al plan de la CIA que aseguraba que “Cuba será otra Guatemala”, fracasa estrepitosamente. ¿Por qué? Porque su población no se sumó a la “invasión libertadora”, ya que no pudo ser inoculada por la propaganda masiva que permite la “prensa libre”. Kennedy lo supo y se lo reprochó a la CIA, la cual amenazó con disolver y terminó disuelto. 
 La libertad de expresión es propia de aquellos sistemas que no pueden ser amenazados por la libertad de expresión, sino todo lo contrario: cuando la opinión popular ha sido cristalizada, por una tradición o por la propaganda masiva, la opinión de la mayoría es la mejor forma de legitimación. Razón por la cual esos sistemas, siempre dominante, siempre imperiales, no le permiten a sus colonias el mismo derecho que les otorgan a sus ciudadanos.
 Cuando Estados Unidos se encontraba en su infancia y luchando por su sobrevivencia, su gobierno no dudó en aprobar una ley que prohibía cualquier critica al gobierno bajo la excusa de propagar ideas e información falsa―siete años después de aprobar la famosa Primera Enmienda, que no surgió de la tradición religiosa sino de la ilustración antirreligiosa europea. Naturalmente, esa ley de 1798 se llamó Sedition Act. 
 Estos recursos del campeón de la libertad de expresión se repitió otras veces a lo largo de su historia, siempre cuando las decisiones y los intereses de un gobierno dominado por las corporaciones de turno sintió sus intereses amenazados seriamente. Fue el caso de otra ley también llamada Sedition Act, la de 1918, cuando hubo una resistencia popular contra la propaganda organizada por maestros como Edward Bernays en favor de intervenir en la Primera Guerra Mundial―y así asegurarse el cobro de las deudas europeas. Hasta pocos años antes, las duras críticas antimperialistas de escritores y activistas como Mark Twain fueron demonizadas, pero no hubo necesidad de manchar la reputación de sociedad libre poniendo en la cárcel a un reconocido intelectual, como en 1846 habían hecho con David Thoreau por su crítica a la agresión y despojo de México para expandir la esclavitud, bajo la perfecta excusa de no pagar impuestos. Ni Twain ni la mayoría de los críticos públicos lograron cambiar ninguna política ni revertir ninguna agresión imperialista en Occidente, ya que eran leídos por una minoría fuera del poder económico y financiero. En ese aspecto, la propaganda moderna no tenía competencia, por lo tanto la censura directa a esos críticos hubiese entorpecido sus esfuerzos de vender agresiones en nombre de la libertad y la democracia. Por el contrario, los críticos servían para apoyar esa idea, por la cual los mayores y más brutales imperios de la Era Moderna fueron orgullosas democracias, no desprestigiadas dictaduras. 
 Sólo cuando la opinión pública estuvo dudando demasiado, como durante la Guerra fría, surgió el macartismo con sus persecuciones directas y más tarde el asesinato (indirecto) de líderes por los derechos civiles y la represión violenta con presos y muertos en universidades cuando la crítica contra la Guerra de Vietnam amenazó con traducirse en un efectivo cambio político―de hecho, el congreso de los 70s fue el más progresista de la historia, haciendo posible la investigación de la comisión Pike-Church contra el régimen de asesinatos y propaganda de la CIA. Cuando dos décadas más tarde se produce la invasión de Afganistán e Irak, la crítica y las manifestaciones públicas se habían convertido en intrascendentes y autocomplacientes, pero la nueva magnitud de la agresión imperial a partir de 2001 hacían necesario tomar nuevas medidas legales, como en 1798.
 La historia rimó de nuevo en 2003, sólo que en lugar de Sedition Act se llamó Patriot Act, y no sólo estableció una censura directa sino otra mucho peor: la censura indirecta y frecuentemente invisible de la autocensura. Más recientemente, cuando la crítica al racismo, a la historia patriótica y a los demasiados derechos a las minorías sexuales comenzaron a expandirse más allá de lo controlable, se volvió al recurso de la prohibición por ley. Caso de las últimas leyes de Florida, promovidas por el gobernador Ron DeSantis directamente prohibiendo libros revisionistas y regulando el lenguaje en las escuelas y universidades públicas―como para empezar. La creación de un demonio llamado woke para sustituir la pérdida del demonio anterior llamado musulmanes. 
 Mientras tanto, los mayordomos, sobre todo los cipayos de las colonias, continúan repitiendo clichés creados generaciones antes: “cómo es que vives en Estados Unidos y críticas a ese país, deberías mudarte a Cuba, que es donde no se respeta la libertad de expresión”. Luego de sus clichés se sienten tan felices y tan patriotas que da pena incomodarlos con la realidad. 
 El 5 de mayo de 2023, se realizó la ceremonia de coronación del rey Carlos III de Inglaterra. El periodista Julián Assange, prisionero por más de una década por el delito de haber publicado una parte menor de las atrocidades cometidas por Washington en Irak, le escribió una carta al nuevo rey invitándolo a visitar la deprimente prisión de Belmarsh, en Londres, donde agonizan cientos de presos, algunos de los cuales fueron reconocidos disidentes. A Assange se le permitió el sagrado derecho de la libertad de expresión generosamente otorgado por el Mundo libre. Su carta fue publicada por distintos medios occidentales, lo que prueba las bondades de Occidente y las infantiles contradicciones de quienes critican al Mundo libre desde el Mundo libre. Pero Assange sigue funcionando como ejemplo de linchamiento. También durante la esclavitud se linchaban a unos pocos negros en público. La idea era mostrar un ejemplo de lo que le puede pasar a una sociedad verdaderamente libre, no destruir el mismo orden opresor eliminando a todos los esclavos. 

 Jorge Majfud | 04/08/2023

 Notas: 
 [1] Las leyes no prohibieron explícitamente que los esclavos aprendieran a leer y escribir. Prohibieron que quienes sabían hacerlo les enseñaran a leer y escribir a los esclavos. De la misma forma, hoy en día no hay leyes que prohíban la educación de nadie, sino todo lo contrario. Pero diversas políticas hacen que la educación sea inaccesible para quienes, por ejemplo, no pueden pagarla, al mismo tiempo que se estimula el comercio del entretenimiento, de la distracción, es decir, del ejercicio opuesto a la educación.
 [2] Esta interpretación quedaba grabada a fuego por la misma constitución de 1861 que, al mismo tiempo que consolidaba el derecho a la esclavitud, trataba de erradicar el mal ejemplo de “negros libertos” que podían ser introducidos desde el norte y a los cuales, en gran medida, se los exportó a Haití y a África, donde fundaron Liberia. La sección 9 establecía: “Queda prohibida la importación de negros de raza africana de cualquier país extranjero que no sean los Estados o Territorios esclavistas de los Estados Unidos de América; el Congreso está obligado a aprobar leyes que impidan efectivamente esta posibilidad”.
 [i] William Lloyd Garrison’s The Liberator. 11 de setiembre de 2015. http://www.accessible-archives.com/collections/the-liberator/
 [ii] Abolitionists and Free Speech. (2021). Mtsu.edu. http://www.mtsu.edu/first-amendment/article/2/abolitionists-and-free-speech
 [iii] Avalon Project. Constitution of the Confederate States; March 11, 1861. Yale University. avalon.law.yale.edu/19th_century/csa_csa.asp 
 Capítulo abreviado del libro de próxima publicación Moscas en la telaraña (2023) https://www.youtube.com/watch?v=4iuUou3H5Gs
 Ver: https://youtu.be/4iuUou3H5Gs

domingo, 6 de agosto de 2023

Científicos italianos: dramática advertencia frente al cambio climático


La semana pasada las temperaturas en la superficie del Atlántico Norte alcanzaron los 38,4 grados Celsius, obligando a los turistas a abandonar rápidamente las playas de Miami. En medio de la oleada de altas temperaturas el agua de mar en vez de refrescar transfiere su calor al cuerpo y daña la salud. La debacle no tiene fronteras: en la Antártida, se desprendió un bloque de hielo de 2,6 millones km², el mismo tamaño que la Argentina. 
 La falta de hielo en la Antártida plantea un peligro mortal: que el hielo terrestre caiga al océano, eleva el nivel de los océanos e inunde zonas costeras donde se calcula que viven 3.000 millones de personas. El calentamiento de los océanos amenaza la supervivencia de los sistemas coralinos y el plancton, lo que significa que pone en riesgo toda la cadena alimentaria. 
 Al mismo tiempo que se publicaban los datos récord, el secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó desde Nueva York un mensaje dramático: "la era del calentamiento global ha terminado, y hemos entrado en la de la ebullición global". A esta altura, nadie puede refutar que el calentamiento global es causado por la explotación de los recursos de la Tierra en las condiciones del capitalismo , en particular la quema esencialmente no regulada de carbón, petróleo y gas natural durante siglo y medio. 
 En este contexto, un centenar de científicos italianos, incluido el Nobel de Física, escribieron un documento público en el que piden que los medios informen sobre el cambio climático con el mismo rigor que -algunos- informaron sobre el Covid. 
 Por ejemplo, le piden a la prensa que no se hable de «mal tiempo» sino de las consecuencias de la crisis climática: «Omitir esta información condena a las personas a una sensación de impotencia, precisamente en el momento histórico en el que aún es posible construir un futuro mejor», advierten. 
 “Cuando hablan (del cambio climático), suelen omitir las causas y sus soluciones. Es como si en la primavera de 2020 las noticias solo hubieran hablado de hospitalizados o muertos por problemas respiratorios sin hablar de su causa, es decir, el virus SARS-CoV-2, o la solución, las vacunas. 
 Entre los científicos que firman el grito de alarma «para advertir claramente de la amenaza que supone el cambio climático para la salud pública», figuran Giorgio Parisi, Premio Nobel de Física; Luca Mercalli, presidente de la Sociedad Meteorológica Italiana; Cristina Facchini, presidenta de la Sociedad Italiana de Ciencias del Clima; el epidemiólogo Paolo Vilneis del Imperial College London y el epistemólogo y evolucionista Telmo Pievani. 
 Los académicos afirman: «Todavía estamos a tiempo de elegir nuestro futuro climático. Todavía estamos a tiempo de elegir un futuro sostenible que ponga en primer lugar la seguridad, la salud y el bienestar de las personas, tal y como contemplan los objetivos europeos de reducción de emisiones en un 55% para 2030 y neutralidad climática para 2050. Podemos hacerlo también gracias a una adecuada comunicación y cooperación entre todos nosotros».
 Si de algo no deberían quedar dudas tampoco es que el mismo régimen social que produjo esta catástrofe -largamente anunciada- no tiene la capacidad de revertirla; la explotación de la naturaleza es inseparable de la reproducción del capital. El virus es el capital y la vacuna la revolución socialista. 

 Olga Cristóbal 
 31/07/2023

Errática y pésima política internacional del gobierno de Lacalle

Nuevo escándalo internacional del gobierno derechista uruguayo de Luis Lacalle. 

 La primera senadora de la coalición oficialista (y cuando se desató el conflicto, vicepresidenta de la República en ejercicio) virtió dos virulentos tuits contra el gobierno español. Su política exterior se cuenta entre los fracasos más estrepitosos de los que se tenga memoria en el Uruguay posdictadura.
 Graciela Bianchi, tristemente célebre en Uruguay por hacer del barro político, tanto en redes como en el Parlamento, su modus operandi de confrontación; ahora se dio a conocer a nivel internacional y provocar un desencuentro diplomático. 
 Al otro día de las elecciones españolas y con los resultados a la vista, Bianchi tuiteó: “Debe leerse: con el PSOE se tiene asegurado la financiación y los valores de las narcodictaduras cubana, venezolana, nicaragüense, iraní, el terrorismo de la ETA, y el separatismo catalán que quiere terminar con España. Un lujo de opción. Pero ganó el PP.” 
 No contenta con ello, añadió: “El PSOE actual no es el de Felipe González; el sanchismo es el de la Guerra Civil en que predominaba el comunismo y el anarquismo; y si no hubiera implosionado se seguiría admirando el régimen soviético. Stalin fue el inspirador de ese PSOE. Con estudiar Historia se soluciona.” 
 Ambos tuits hablan por sí solos. Exabruptos, horrores históricos, una mezcla inverosímil de hechos que van en la tónica a la que la senadora tiene acostumbrada a la tribuna uruguaya. 
 Desde que asumió la Presidencia al frente de una coalición multicolor derechista, en marzo de 2020, fue estrechando sistemáticamente sus vínculos con Estados Unidos, con objetivos y métodos coincidentes, entre ellos continuos ataques a Cuba y Venezuela. 
 Este nuevo relacionamiento inspiró entonces al presidente del derechista Partido Popular (PP) español, Pablo Casado, a invitar a Lacalle para que incorpore a Uruguay a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), “para blindarlos frente a los regímenes totalitarios y las dictaduras caribeñas”.
 La cuestión es que este encontronazo con el gobierno español se da a la vez que España tiene la presidencia pro tempore de la Unión Europea. Lacalle pasó sin pena ni gloria por la reciente cumbre de los euroccidentales con la Comunidad de Estados de América y el Caribe (Celac). 
 Primero por sus dichos: “Nos parece una cosa buena en este mundo tan interconectado y vertiginoso, donde lo que hay que fortalecer y recuperar es la confianza”. Confianza justamente es lo que ha dinamitado su tercera al mando. “El optimismo crítico es el que nos indica que es la hora de avanzar. Basta de palabras y de 25 años de negociaciones”, sentenció como siempre con tono a semi orden. 
 Luis Lacalle ha desfilado por cuanto encuentro internacional estuvo a su alcance, vociferando sobre los derechos humanos y denunciando al gobierno bolivariano de Venezuela, acusando a Nicaragua y a Cuba de no ser democracias al estilo que pretende Lacalle. 
 Luego, en los hechos aconteció que se reunieron los representantes de Colombia, Argentina, Venezuela, España y Francia para buscar puntos de encuentro sobre la situación del pueblo bolivariano y Uruguay quedó afuera del juego. 
 Pero no es la primera vez que Bianchi despotrica contra un gobierno extranjero. En 2022 arremetió contra el recientemente electo (en ese entonces) presidente de Colombia, Gustavo Petro, cuando lo acusó de haber sido financiado por Pablo Escobar. 
 La senadora uruguaya subió a las redes un fotomontaje de ambas personas juntas y adjuntó este texto: “La terrible constante en Iberoamérica en las últimas décadas: guerrilla, narcotráfico y llegar al gobierno usando las formas democráticas que no se respetaron. Sobre Uruguay recae una gran responsabilidad histórica.” 
 La lista de ataques malintencionados de Graciela Bianchi no son nuevos, integran una larga lista y no vale la pena detenerse en cada uno. Aunque parezca un personaje desequilibrado, aislado y delirante, es la segunda en sucesión del presidente Lacalle y su conducta condice con la política externa de su gobierno. 
 En el caso colombiano, Lacalle no acudió a la asunción de Gustavo Petro así como tampoco su canciller Francisco Bustillo, pero sí fue a visitar antes de abandonar el gobierno a su amigo, el ultraderechista Iván Duque. Una acción que no se explicó en su momento y no se explica ahora. 

 No va más

 Lacalle en el casino internacional de las relaciones diplomáticas apostó y la ruleta política cantó otros números. Apostó por Jair Bolsonaro y perdió. Apostó por Iván Duque y Sebastián Piñera, y perdió. Apostó por Donald Trump y éste no sólo perdió las elecciones, sino que se quiso llevar puesto al Congreso en una intentona golpista, terminó procesado por la justicia y ahora tiene que rendir pleitesía a la administración de Joe Biden. 
 Lacalle votó al candidato de Donald Trump a la presidencia del BID, Mauricio Claver Carone, contra la opinión de los socios del Mercosur, rompiendo una tradición histórica de no apoyar estadounidenses a la presidencia del Banco. Claver también terminó mal: fue el primer presidente destituido del BID tras un escándalo sexual. 
 Recordemos que Lacalle inició su gobierno alegando que no se iba a guiar por afinidades ideológicas en materia internacional, pero ese mismo día ya demostró todo lo contrario al no invitar a los mandatarios de Nicaragua, Cuba y Venezuela. A la que sí invitó, siendo una golpista consumada, fue a la boliviana Jeanine Añez, hoy presa y ratificada su sentencia por 10 años. Por si faltaba algo, Graciela Bianchi salió a defender por redes a la golpista.
 En julio del año pasado, Lacalle anunció con bombos y platillos la concreción de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China de manera unilateral, dejando de lado los países que integran el Mercosur. Esto generó molestias en la región y más aún con la insistente y persistente afronta de Lacalle de flexibilizar al Mercosur y llamarlo de “lastre”, como sucedió en aquella cumbre del organismo cuando el mandatario argentino Alberto Fernández, tenía la presidencia pro tempore. 
 Lo que marcaba la oposición y los analistas se terminó cumpliendo: el TLC con China, de concretarse, no será en este gobierno y seguramente será en años. Incluso Mauro Vieira, canciller de Brasil dejó en claro que “un TLC entre China y Uruguay destruiría al Mercosur.”
 La decisión de Uruguay de seguir adelante con las negociaciones con China ha creado fricciones con Argentina y Paraguay también, a pesar que Lacalle tiene vínculos con el expresidente guaraní Mario Abdo, los cuales creen firmemente que los miembros del Mercosur deben negociar nuevos TLC como un bloque. 
 Como corolario, dentro del gabinete de Lacalle, su canciller Franciso Bustillo, la exvicecanciller Carolina Ache y el Ministro del Interior Luis Alberto Heber están siendo imputados por la otorgación de pasaportes para el narcotraficante Sebastián Marset.
 Uruguay cada vez es peor calificado en los foros internacionales, los exportadores, observan el desplome de las exportaciones, y no le va nada bien tampoco al propio gobierno, que no lo invitan a ningún lado, que cada vez se muestra más aislado. Y su presidente carga con la reputación internacional de ser jettatore, mufa, distribuidor internacional de mala suerte para aquellos que osen recibirlo, señala Caras y Caretas. 
 Todo este collar de perlas es una muestra de la errática política exterior del Uruguay, sumamente concentrada en la persona del presidente y con los lentes ideologógicos que parecen polarizados. Con su liberalización de la economía uruguaya y la pretensión de flexibilizar al Mercosur, Lacalle termina en un aislacionismo político que, de táctica de su gobierno, pasó a ser un capricho que ha cosechado nulos aciertos y comprado varios problemas. 
 Es curioso que toda su base social, tan militante de los acuerdos de libre comercio y una supuesta no ideologización de la política exterior, hagan silencio ante el desastre de improvisación que ha sido la cancillería y el lastimoso fracaso que se evidencia. 

 Nicolás Centurión | 01/08/2023

sábado, 5 de agosto de 2023

COP 28: de los intentos de cooperación internacional a la guerra mundial


La vigésimo octava edición de la Conferencia de las Partes, a celebrarse a fin de año en Dubai se encamina a otro fracaso. La COP se realiza en forma anual para reunir a los estados parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (1992-1994) y tiene como función hacer un seguimiento de los acuerdos realizados en torno a la problemática. Parte de la idea de que el cambio climático es producido por la acción “del hombre”, en forma general, abandonando incluso las declaraciones vertidas por las primeras conferencias referidas al tema (1989) que advertían sobre la presión ejercida sobre el medioambiente por una industrialización acelerada y la responsabilidad de las grandes empresas transnacionales en la contaminación. Los acuerdos de 1992 se inscribieron en el proceso general de la disolución de la Unión Soviética, la restauración del capitalismo en China y Rusia y las grandes movilizaciones políticas de la clase obrera contra la burocracia de estos estados, en pleno proceso de enriquecimiento a base de las privatizaciones de la propiedad estatal. Detrás de las conferencias de alto nivel, entre los países capitalistas y aquellos en vías de transición a una “economía de mercado” (sic Convención Marco) se operó una colaboración entre las burocracias de China y Rusia de un lado y de la UE y Estados Unidos de otro, para contener las rebeliones de los trabajadores contra la ola privatizadora… en todo el mundo.
 Naturalmente, este es el marco político sobre el cual la ONU, el organismo mundial del régimen social actual, se ve obligada a intervenir en la crisis del medio ambiente. La primera y la segunda guerra mundial, con sus consecuencias de destrucción masiva de vida humana, con la contaminación provocada por la producción de armas químicas como la bomba atómica y el agente naranja (hoy utilizado como materia prima de muchos herbicidas aplicados en la actividad agrícola) sumadas a la multiplicación de la emisión de gases de efecto invernadero, producto de la industrialización a gran escala, aceleraron todos los factores que colaboran en el cambio climático y la contaminación de suelos, agua, aire y personas. La naturaleza en su conjunto, entendida como una síntesis entre el hombre y su medio, esta “rota”. La restauración del capitalismo en los exestados soviéticos en los últimos 50 años ha expandido al conjunto del globo este proceso. La lógica de la producción basada en el lucro y la competencia, intrínsecamente unida a la explotación del hombre y los recursos naturales, se extendió por todo el planeta como nunca antes en la historia bajo la dirección política del imperialismo norteamericano y su compinche, el europeo. La destrucción del medio ambiente no opera en el vacío, sino bajo una lógica de producción determinada; una organización política de la sociedad basada en la división de clases y una organización del mercado mundial basada en la competencia entre estados.
 A 40 años de los primeros intentos de “cooperación” la situación política mundial y la crisis ambiental se han agravado. La acumulación de un gigantesco capital ficticio, el estallido financiero de 2007-2008 y su último episodio en 2018, junto al sobreendeudamiento de los estados y la perspectiva de una tercera guerra mundial, se combinan con un empobrecimiento y una precarización laboral históricos de la clase obrera mundial. De otro lado, asistimos a records históricos de aumento de la temperatura global con sus respectivas consecuencias en fenómenos meteorológicos extremos como olas de calor, inundaciones y sequías. Esto y la contaminación de aguas y suelos ha redundado en un aumento de las enfermedades infecciosas y psíquicas de los seres humanos y una extinción masiva del resto de las especies animales, poniendo en serio entredicho la vida en nuestro planeta. El capitalismo ha acelerado todos los factores que inciden en la destrucción del medio ambiente y en la inestabilidad política internacional. Si quiere acelerar el proceso de privatización y conquista de mercados, para no perder el control político del mercado mundial, la OTAN se verá obligada a extender la guerra con Rusia, hacia China, a la cual ha considerado en estos últimos días un peligro para la alianza y un potencial aliado de Rusia.
 Es en este marco global en el cual deben leerse los sucesivos fracasos de los encuentros preparatorios de la COP 28. Lula afirmó en la cumbre para un nuevo pacto financiero global de París que el FMI y el BM están agotados porque no son capaces de resolver el problema del endeudamiento de los países en desarrollo. Recientemente postuló como alternativa al banco de los Brics. Las afirmaciones del presidente Brasilero utilizando el caso de la deuda Argentina han sido llamativas. Lula está pensando en un cambio de acreedor mundial de los países “en desarrollo”, de Estados Unidos a China. Es lo que sucedió, por ejemplo, con los últimos pagos de la deuda al FMI, donde Massa usó los yuanes del Swap con China. El cambio de acreedor, sin embargo, no soluciona el problema de la deuda, solo traslada la tutela política a otro amo. China no es menos capitalista que Estados Unidos o la Unión Europea. El peso muerto de la deuda de los Estados permanecería intacto, sin desbloquear una gran movilización de recursos hacia una verdadera inversión en infraestructura y producción “resiliente al cambio climático”. La salida que plantean Estados Unidos y la UE es crear otra burbuja financiera, la de los bonos verdes y azules, que no harán mas que echar nafta al fuego del endeudamiento. Los bonos verdes han servido solo para exculpar, por ejemplo, al capital minero y petrolero de sus responsabilidades en el actual estado de cosas, han sido la vía ficticia opuesta a una verdadera acción progresiva en pos de un desarrollo sustentable: gravar a estos capitales. 
 El mismo enfrentamiento se ha observado en el encuentro de ministros de ambiente del G20. Las “diferencias” en torno a la reducción de emisiones provenientes de combustibles fósiles y sobre inversión en energías renovables echa luz sobre los intereses que están operando detrás de la “cooperación sobre el cambio climático”. El ministro de Transición Ecológica de Francia, Christophe Béchu, responsabilizó a Rusia, China y Arabia Saudita por los desacuerdos. La incidencia de la guerra en este fracaso quedó de manifiesto cuando afirmó que “hay intereses nacionales” que obstaculizan el diálogo. Son estos mismos intereses nacionales los que defienden Francia y Estados Unidos en su intervención en la crisis política de Níger, donde tienen fuertes inversiones en minerales estratégicos como el Cobalto. Biden, por su lado, habilitó recientemente la explotación petrolera en el Ártico. El reciente anuncio de Estados Unidos del envío de armamento a Taiwán ha demostrado que la intención última del enviado para asuntos climáticos John Kerry, en su visita a China el mes pasado, no era llegar a acuerdos sobre la reducción de la emisión de carbono sino condicionar su política exterior. 
 La COP 28 no opera en el vacío político, lo hace en el marco de un régimen social y político determinado. Las partes que la componen son estados que representan los intereses de sus respectivas clases capitalistas. Los estados imperialistas de la COP, están embarcados en una escalada bélica por un nuevo reparto del mercado mundial. En esta tarea quieren asegurarse la cadena de suministros, lo que ejerce una gran presión sobre los países sometidos a su tutela política. La deuda es el instrumento de esta presión, para consolidar posiciones en el control de las materias primas estratégicas: alimentos, energía y minerales. También es la forma de forzar un alineamiento con uno u otro bando en disputa. Por el lado de los estados “subdesarrollados” de la COP, su interés es más inmediato aún, promover cualquier inversión extranjera que les facilite las divisas para el pago de sus abultadas deudas. Estas mismas deudas, como sucede en el caso argentino, están en gran parte, en manos de los mismos empresarios locales, convirtiéndolos en los mayores interesados en pagarla. La crisis capitalista y su efecto, la guerra ha hecho un trabajo de topo sistemático para vaciar de contenido la conferencia. 
 De un modo general, la cooperación, que dijo tener como propósito en su comienzo la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, ha fracasado. No se trata de la mala voluntad de sus partes sino, nuevamente, de la lógica sobre la cual se estructuran las relaciones internacionales en el capitalismo, la competencia y el lucro. Una verdadera cooperación internacional que ponga en primer lugar la salud del medio ambiente, solo puede ser aquella que valore, en primerísimo lugar… la vida. La clase capitalista y sus estados, dispuestos a ir a una matanza de seres humanos a gran escala para salvaguardar sus intereses, ha mostrado hace años que carece de cualquier capacidad para cuidar la salud del medio ambiente. La única responsabilidad que le cabe a la clase obrera en esta historia es desbancar a la burguesía de la dirección política del mundo. Manos a la obra. 

 Patricia Urones 
 04/08/2023