domingo, 17 de julio de 2022
sábado, 16 de julio de 2022
John Bolton, o cuando el imperialismo se confiesa
En 2019, Juan Guaidó se autoproclamó presidente venezolano, como parte de un plan para derrocar a Nicolás Maduro que incluyó un bloqueo económico yanqui contra el país caribeño, que se extiende hasta estos días. Es recordada una conferencia de prensa de entonces en la Casa Blanca, en que Bolton sostenía un papelito con la leyenda “5.000 tropas a Colombia”, lo que se interpretó como una amenaza de intervención armada sobre Venezuela, a través del país vecino.
Bolton fue asesor de Trump entre abril de 2018 y septiembre de 2019 y terminó fuertemente enfrentado con el mandatario tras ser apartado del cargo, en medio de discusiones internas sobre la política hacia Afganistán y Venezuela.
En la entrevista con la CNN, Bolton ponía en duda que el magnate tuviera la capacidad de organizar un golpe en Norteamérica, en referencia a la toma del Capitolio durante el fin de su gestión, planteando que aquel simplemente “estaba dando tumbos de una idea a otra”. El periodista, en cambio, le decía que “uno no tiene que ser brillante para dar un golpe”.
La arrogante declaración de Bolton, quien también supo apoyar la invasión de Irak y planteó el bombardeo de Irán, sigue a otra que tuvo menos repercusión. El exjefe de la Otan, el español Javier Solana, sostuvo en marzo que con la discusión de sumar a Ucrania y Georgia a la alianza atlántica, en 2008, “Rusia se quedó con la copla [la idea] de que Ucrania podía estar en la Otan y ahora estamos viviendo en cierto modo las consecuencias”.
El imperialismo es un promotor de guerras de saqueo, golpes de Estado y sojuzgamiento de pueblos.
Gustavo Montenegro
viernes, 15 de julio de 2022
Ucrania: dilema en la OTAN
Desde el punto de vista estratégico, se están expresando tendencias negativas para los ucranianos. Según una estimación del ejército austríaco [1], al comienzo de la Batalla del Donbass, ucranianos y rusos tenían respectivamente unas 81 contra 93 formaciones operativas del tamaño de batallones (no todas en el Donbass o en el resto del territorio ucraniano). Al momento de la caída de Lisichansk, pasaron a 60 batallones ucranianos contra 108 rusos. Esto quiere decir que pasando en limpio bajas contra reemplazos, en el balance neto Ucrania está sufriendo un desgaste mucho mayor que Rusia. Hace varias semanas, un general ucraniano por primera vez confirmó en público que han sufrido también enormes pérdidas en material militar, en promedio (y contando los envíos de armas de la OTAN) las formaciones ucranianas perdieron la mitad de sus armas pesadas (National Defence, 15/6). La situación se revela más desesperada aún si se tiene en cuenta que Ucrania ha estado realizando una movilización total desde los primeros días de la guerra, mientras que los rusos están haciendo una movilización mucho más limitada y de bajo perfil (y nunca tuvieron una superioridad numérica). Mientras que los rusos logran hacer rotaciones de sus unidades [2], una de las principales quejas que aparecen en los numerosos videos de protesta de las tropas ucranianas amotinadas es precisamente la falta de rotaciones.
En cuanto al ejército ucraniano profesional que existía antes de la invasión rusa, prácticamente ha dejado de existir. A modo de ejemplo, un comandante de fuerzas especiales declara que el 80 porciento de su unidad ha sido herida o muerta en combate y los reemplazos son conscriptos con mucho menor entrenamiento (Sky News, 25/6). Por su parte, los conscriptos movilizados en masa pueden tener un entrenamiento de unas pocas semanas (Sky News, 9/7). De esto se desprende que una parte muy importante de los 700.000 a un millón de soldados movilizados por Ucrania (estos son los números declarados por el gobierno ucraniano) son lanzados a las líneas del frente ni bien logran un entrenamiento mínimo para tapar los baches que las bajas y deserciones van produciendo, lo cual pone en duda la capacidad de Ucrania de poder acumular suficientes nuevas unidades para la tan anunciada ´gran contraofensiva´ (BBC, 11/7). En el mismo sentido, hace unas semanas la Rada aprobó una ley para enviar las Brigadas de Defensa Territorial fuera de sus áreas regionales como si fueran unidades del ejército regular [3] (TASS 12/7).
El principal argumento que los países de la OTAN han esgrimido para justificar el traspaso en masa de armamento a Ucrania era que permitiéndole continuar el combate, eventualmente iba a forzar a los rusos a llegar a un punto muerto a partir del cual poder negociar en mejores condiciones. La práctica está demostrando que al alargar la guerra, la posición de ucraniana ha empeorado significativamente. Esto ha provocado que, entre las filas de la OTAN, lentamente vayan resurgiendo los desacuerdos y las grietas que el triunfalismo y la fanfarronería de los primeros meses de la guerra estaba disimulando. Una Ucrania que marcha hacia la derrota ´en cámara lenta´ puede convertirse no sólo en una suerte de agujero negro que se va ´chupando´ los arsenales de la OTAN, también implica una extención indefinida de la guerra económica, cuyos efectos colaterales se están haciendo sentir también en los países que han sancionado a los rusos. Con respecto a lo primero, un estudio publicado por RUSI [4] titulado “El retorno de la guerra industrial” [5] revela que mientras los rusos tienen la capacidad industrial para sostener los actuales niveles de uso de munición y armamento, ningún país de la OTAN puede sostener el ritmo de desgaste que se está viendo en Ucrania. A modo de ejemplo, en sólo 4 días Ucrania usa (o mejor dicho, ´pierde´) la totalidad de la capacidad de producción anual de los misiles Javelin, a cargo de la Lockheed Martin. Estados Unidos ha transferido a Ucrania más de un tercio de la totalidad de su propio arsenal de esos misiles y le tomará años reponerlo, incluso si la Lockheed aumenta su capacidad de producción, para lo cual ya debe estar contando con un jugoso apoyo del presupuesto público. Esta situación se replica en la producción de todo tipo de armas y está exacerbada por los procesos de desindustrialización de algunas de las principales economías europeas. De acuerdo al mismo estudio, Gran Bretaña agotaría sus reservas de municiones críticas en sólo 8 días de combate contra los rusos. Con varios países, como Eslovaquia, que han donado la totalidad de sus flotas de aviones de combate (Bulgaria Military, 9/7), el problema del rearme de la OTAN después de la guerra adquiere una escala mucho mayor.
Un segundo problema es que la guerra económica que EEUU y sus auxiliares emprendieron contra Rusia no está yendo de acuerdo al plan. No sólo esta guerra ha catalizado las propias situaciones de crisis al interior de los países occidentales sino que ha fracasado en lograr un impacto negativo en la producción militar rusa para el esfuerzo de guerra. En la prensa británica incluso se habla de que “Rusia está ganando la guerra económica” (The Guardian, 2/6). La exacerbación de la penuria económica en los países occidentales ya está teniendo impactos políticos: Biden tiene una imagen positiva por el suelo, el italiano Draghi se acaba de sumar al inglés Johnson en la lista de primeros ministros que muerden el polvo, Macrón ganó unas elecciones presidenciales ´a lo Pirro´ (y luego perdió las legislativas), y todo parece indicar que esta tendencia continuará.
No es sorpresa entonces que se vuelvan a escuchar voces como la de Henry Kissinger llamando a llegar lo más rápido posible a un acuerdo con los rusos y que los ucranianos cedan ante sus demandas; después de todo, las condiciones sólo empeorarán para ellos con el paso del tiempo (New York Times, 26/5). Esto no contradice los objetivos estratégicos primarios que los estadounidenses persiguen en Ucrania, que no son la victoria ucraniana o ni siquiera garantizar su continuidad, sino un debilitamiento duradero de Rusia. No obstante, como todos los indicadores militares empeoran para Ucrania, la Casa Blanca sólo puede ordenarle seguir adelante ´hasta el último ucraniano´.
Leib Erlej
15/07/2022
Notas
[1] https://youtu.be/dEbLuAPobao?t=434
[2] Esto es, después de cierto tiempo, retirar a las unidades que han estado en combate a la retaguardia o a territorio ruso para descansar y recomponerse, lo cual requiere que haya otras unidad frescas para reemplazarla en el frente.
[3] Estas brigadas son una suerte de milicia cuyo atractivo era precisamente la garantía de que no iban a ser desplegadas por fuera de sus regiones asignadas.
[4] El think tank británico más antiguo.
[5] https://www.rusi.org/explore-our-research/publications/commentary/return-industrial-warfare
jueves, 14 de julio de 2022
El Estado de Israel y Alemania retiran un mural en la exposición Documenta
La obra pertenece al colectivo indonesio Taring Padi
Kassel es una ciudad mediana de Alemania conocida, además de por haber sido hogar de los hermanos escritores Grimm, por contar desde 1955 y cada cinco años con la exposición internacional de arte contemporáneo Documenta.
Este año fue noticia, además, por ser el escenario de una repetidísima puesta en escena.
En el día de la inauguración de la muestra, un clamor de censura se lanzó contra la obra People’s Justice, un mural colgante de grandes dimensiones creado por el colectivo indonesio Taring Padi. La pieza fue acusada de antisemitismo por incluir entre sus imágenes a un soldado representado con cabeza de cerdo y que lleva entre sus identificativos una estrella de David y el término Mossad (nombre de la tristemente célebre Agencia de Inteligencia israelí); así como a un hombre que lleva la sigla de la organización nazi SS en su sombrero y cuya vestimenta y peinado recordarían a un judío ortodoxo. La demanda escaló y llevó a que la obra fuese primero cubierta y luego retirada, intervención mediante de la Embajada de Israel y con complicidad del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier, que manifestó “sus dudas” sobre participar de la inauguración de la muestra.
El clamor fue tan grande que empujó incluso a Taring Padi a emitir un comunicado de disculpas, no sin dejar de señalar que estaban “shockeados y tristes por el furor mediático que nos ha catalogado de antisemitas”. Como señalan en el comunicado, People’s Justice fue creado en 2022 con el objetivo de representar “nuestra lucha contra la dictadura militar de Suharto”, un régimen parido en el genocidio anticomunista de medio millón de víctimas y extendido de forma directa hasta 1998 (año de su renuncia) e indirectamente hasta el presente. El mural denuncia, asimismo, el respaldo de la CIA y la complicidad de una gran parte de los gobiernos del mundo con el sangriento régimen de Suharto, entre ellos el del Estado de Israel, histórico aliado de Estados Unidos. La representación del soldado israelí apunta en esa dirección.
Se trata, por tanto, de un nuevo hecho de censura apoyado en la estratagema del sionismo de catalogar cualquier denuncia del Estado de Israel como antisemitismo, manipulando pérfidamente la memoria de las víctimas judías del genocidio nazi para justificar sus propios crímenes. En particular, la limpieza étnica del pueblo palestino, en que se apoya la existencia misma del Estado de Israel. Entre los antecedentes resonantes en el mundo del arte, en 2015 se impidió que la cantante húngara Boggie participase de la competencia Eurovisión con su canción “Guerras para nada”, en la que denunciaba la masacre acometida contra el pueblo de la franja de Gaza un año antes (apodada cínicamente “Margen protector”).
La censura había tenido sus episodios previos en la propia Documenta. Meses atrás, se lanzaron acusaciones de antisemitismo contra el colectivo encargado este año de la curaduría de Documenta, el también indonesio ruangrupa, por dar lugar a una exhibición del colectivo palestino The Question of Funding. El clima de persecución dio lugar a que en mayo la muestra palestina fuese atacada e intervenida con graffitis amenazantes. Un mes antes, ruangrupa había sido forzado a cancelar un panel de debate sobre antisemitismo e islamofobia.
No satisfecho con el ocultamiento del mural, el Consejo Central de los Judíos en Alemania exigió la renuncia de la ministra de Cultura, Claudia Roth, mientras que el presidente de la Sociedad Germano-Israelí demandó que hiciese lo propio la coordinadora general de Documenta, Sabine Schormann. Medios como Clarín informan que esta última estaría a la vuelta de la esquina, y que la exposición continuaría “de algún modo intervenida, bajo observación estrecha de (…) Roth, quien ya ha anunciado una reforma de sus estatutos y manejo municipal de sus fondos” (4/7).
Mientras Israel despliega pública y orgullosamente su política de Hasbará (“propaganda”, en hebreo), que supone la intervención sobre medios y foros para censurar denuncias contra el Estado sionista, corporaciones como Facebook instan a sus empleados de monitoreo a dar de baja cualquier publicación en esta dirección, y gobiernos de todo el mundo -incluido el argentino- se pliegan a esta política de persecución.
La manipulación de la Inquisición, los pogroms y el genocidio nazi para justificar la política proimperialista y genocida de Israel amerita ser denunciada sin miramientos.
Tomás Eps
miércoles, 13 de julio de 2022
Sri Lanka, una profunda rebelión popular
El presidente huye al exterior y los manifestantes ocupan las oficinas del primer ministro.
Una multitud irrumpe en las oficinas del primer ministro
El líder de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, escapó este martes de la isla en un avión militar con rumbo a las Maldivas, tras las manifestaciones masivas del fin de semana que ocuparon la residencia presidencial en reclamo de su renuncia. Sin embargo, como en este país insular también es objeto de un repudio masivo (de hecho, lo recibió una protesta en el aeropuerto), estudiaba la posibilidad de trasladarse a Singapur.
La rebelión popular, mientras tanto, continúa su curso, desbordando la represión, el estado de emergencia y los toques de queda. Los manifestantes erigieron barricadas cerca del parlamento y tomaron las oficinas del primer ministro Ranil Wickremesinghe. Este maniobraba para mantenerse en el cargo, pero su suerte parecía echada, ya que le han soltado la mano hasta los militares.
Sin Rajapaksa ni Wickremesinghe, quien asumiría transitoriamente el poder es el jefe del parlamento, Mahinda Yapa Abeywardena. Para el 20 de julio, está programada una sesión parlamentaria para elegir al nuevo gobierno, que debería completar el mandato hasta las elecciones de 2024.
Los partidos patronales negocian -exhortados por las fuerzas armadas y la burguesía- la formación de un nuevo gobierno que ponga fin a la rebelión. Uno de los nombres en danza es el del líder de la oposición, Sajith Premadasa, quien pertenece al SJB (Samagi Jana Balawegaya), una fuerza que encabeza una coalición de diez partidos. Otro de los nombres que circula es el de Dullas Alahapperuma, del oficialista SLPP (Sri Lanka Porujana Peramuna).
Pero mientras se desenvuelve esta rosca política, la residencia presidencial sigue tomada y las manifestaciones y mítines continúan, teniendo como uno de sus centros el bello parque Galle Face Green de Colombo, junto al mar.
Las últimas semanas de mandato de Rajapaksa estuvieron marcadas por un agravamiento dramático de la crisis. Se intensificaron los apagones eléctricos programados, las colas para conseguir combustible, y se cerraron las escuelas y oficinas para disminuir el uso del transporte (La Nación, 7/7). A su vez, el gobierno promovió que los empleados públicos tomaran parte de su jornada laboral para plantar alimentos en sus casas, e incluso ofreció licencias pagas para buscar trabajo en el exterior, con el objeto de que emigren y envíen las divisas. Ciertamente, los pedidos para irse del país se dispararon y se habla de gente huyendo en botes hacia la India (ídem). El gobierno insistió hasta el último momento en descargar la crisis sobre la población trabajadora. Una de sus últimas medidas fue el aumento del IVA.
El disparador de esta crisis fue la dificultad del país para seguir financiado las importaciones de combustibles y otros productos, ante la suba de precios a nivel internacional, tras el estallido de la guerra en el este europeo. La inflación en alimentos ya trepa al 57% interanual y el 70% de los hogares redujo su consumo de víveres, según una encuesta de la ONU.
El clan gobernante, los Rajapaksa (Mahinda, el hermano del actual presidente, renunció a su cargo de primer ministro en el curso de las protestas), hundió a Sri Lanka con la emisión de bonos de alto rendimiento que facilitaron un gran negocio para el capital financiero. El país entró en default en mayo y el gobierno depuesto negociaba un paquete de rescate con el FMI, que exige como condición un ajuste en regla.
Sri Lanka es la mayor expresión de las convulsiones políticas y sociales que acarrea la crisis capitalista mundial, que se agravó con la conflagración en Ucrania pero que es previa a ella. El desenlace positivo de esta situación sería un gobierno de trabajadores en la isla.
Gustavo Montenegro
martes, 12 de julio de 2022
Boris Johnson: game over
Entre los candidatos para una sucesión formal se han anotado un amplio abanico de funcionarios y ex funcionarios del gobierno conservador. Todos ellos son partidarios de un programa “gradualista” contra el “paquetazo” propuesto por Johnson para el aumento de tarifas y alimentos.
La “lotería de nombres” como ha sido señalado en varios diarios da muestras claras de una fractura al interior del partido conservador que no tardará en convertirse en una fractura del propio régimen político. Johnson ingresó al gobierno gracias a un voto de veto en el Parlamento, ahora la acción fue más brusca: una renuncia intempestiva (e indeclinable) de ministros, mientras el gobierno se derrumbaba por su propio peso. Las próximas fracciones que asuman el gobierno no serán más que meras camarillas, sin ninguna base de apoyo sustentable en el tiempo.
El punto nodal de esta crisis es el fracaso completo del hombre que encarnó el Brexit y la liberación total de la economía británica. La caída de este es la caída de la empresa apoyada por toda la gran burguesía de la isla. Lo que comenzó siendo una fiesta de los capitales y la bolsa londinense acaba por demostrarse como una salida impotente, sino regresiva para la economía inglesa, en particular, sus trabajadores.
La inflación ha tocado niveles récord no vistos desde hace 40 años. En una reciente encuesta difundida se afirma que el 49% de los británicos dejó de comprar alimentos por la suba del costo de vida. Otro 41% afirmó que debió destinar dinero que antes era utilizado en otras actividades para cubrir la compra de alimentos. En general, el 91% afirmó ver una elevación del costo de vida abrupta durante junio. (Destape, 08/07)
Las huelgas se han generalizado en los trabajadores, desde los ferroviarios, pasando por transportistas hasta las asociaciones de abogados. Las protestas por reclamos de salarios se han visto disparadas. Una continuidad de las elecciones de medio término, donde la cuestión del costo de vida y los salarios había otorgado una victoria a los republicanos en Irlanda del Norte.
El debate fundamental es cómo administrar el tarifazo que para agosto debiera oscilar en el 40% de las tarifas de gas y luz. Esto llevaría los cálculos inflacionarios interanuales por encima de los dos dígitos y proyectaría la inflación anual más alta del último medio siglo.
Este salto fenomenal ha sido impulsado por el quiebre de la cadena de pagos, producción y abastecimiento provocado por la guerra comercial y las sanciones devenidas de la guerra imperialista. La suba de la tasa de interés en los Estados Unidos busca generar una tendencia absorbente de capitales radicados en el exterior. De conjunto, se vislumbra el nivel intolerable que ha alcanzado la especulación financiera, es decir, el desfase entre su valor real y el de mercado. En el año 2016, advertimos sobre el carácter disolvente que tendría el brexit sobre la zona euro y como un incentivo a la guerra comercial misma.
Al momento de la asunción de Johnson, su programa de gobierno estaba centrado en una iniciativa para llevar el Brexit hasta sus últimas consecuencias. Ahora, ese programa se ha llevado puesto al propio Johnson en momentos que la deuda pública y privada alcanza niveles históricos nunca antes vistos. Una devaluación de la moneda sería un impulso a sucesivas devaluaciones del Euro y, a su turno, del propio dólar. Lo que se traduciría en una cadena de quiebres y defaults internacionales comenzando por Turquía y la Argentina.
La guerra de la OTAN contra Rusia que tenía como objetivo principal un cambio de régimen en Rusia se ha demostrado como un socavamiento de los ya debilitados gobiernos de occidente. Boris Johnson se ha convertido en la primera víctima de una larga lista de gobernantes que atraviesan dificultades crecientes y explosivas en sus países. La guerra mundial (contrarrevolucionaria) se ha convertido en el caldo de cultivo de situaciones revolucionarias. Sobre esta presente crisis debe centrarse la atención y la acción revolucionaria de los trabajadores y la clase obrera mundial.
Joaquín Antúnez
10/07/2022
lunes, 11 de julio de 2022
domingo, 10 de julio de 2022
Gavazzo y Etchecolatz, dos asesinos en memoria y presente
El 26 de junio en Montevideo, Peñarol empató 1 a 1 como local con Villa Española. El equipo visitante, que suele hacer de local en Flor de Maroñas, ingresó al Estadio con una pancarta en la que se leía –sobre fondo celeste– “ni olvido ni perdón”.
La frase hacía referencia al fallecimiento del represor uruguayo José Nino Gavazzo, uno de los militares que acumulaba más condenas por torturas y homicidios por su participación en el Plan Cóndor, encargado de aniquilar a una generación comprometida con sueños y realidades emancipatorias, gestadas y practicadas en inmenso coraje durante las décadas del ´60 y ´70.
Gavazzo murió a los 81 años en la noche del 24 de junio y los jugadores del equipo visitante decidieron hacer presente la consigna que acompaña aún hoy a gran parte de los organismos de Derechos Humanos y a los familiares de las víctimas de la represión genocida, tanto en Uruguay como en Argentina.
Además de la pancarta, uno de sus jugadores de Villa Española –el delantero Santiago Bigote López– ingresó con un buzo negro, cuya inscripción en letras blancas rezaba “Te fuiste sin hablar, cobarde”, en referencia al silencio cómplice pactado por Gavazzo junto a centenas de represores responsables de desapariciones y tormentos aplicados a víctimas indefensas.
En una entrevista posterior al empate con Peñarol, el jugador recordó el momento en que decidió comunicar su malestar por la actitud de genocida que se hallaba detenido en su casa, antes de ser internado en el Hospital Militar donde falleció: “quise transmitirle a este hijo de puta lo que tengo ganas de decirle (…) cuando caminé por el túnel y salí a la cancha sentí que era la voz de muchos que ya no estaban (…) Si estuviese Gavazzo vivo le escupiría la cara”.
La imagen de la bandera y la inscripción portada por Bigote tuvo su correlato en Buenos Aires, días después, con la muerte en Ezeiza de uno de los engendros más inhumanos del aparato represor argentino, Miguel Osvaldo Etchecolatz. En este caso, su muerte fue referida por su hija, Mariana Dopazo, quien decidió cambiarse el apellido ante la ignominia que significaba continuar con el patronímico de ese progenitor condenado a nueve prisiones perpetuas por los crímenes cometidos contra 84 personas.
El señalamiento de la bajeza de su silencio también fue subrayado por Mariana: “Detenido en una cárcel común hoy murió, y se lleva con él la verdad de cientos de desaparecidos.”.
Los Gavazzo y los Etchecolatz no se extinguen. Son herederos de quienes son capaces de destripar vidas para conservar un poder que sienten siempre amenazados. Por eso es tan importante que la perversidad sea señalada, recordada y puesta en el lugar de oscuridad que merece.
Muchxs sabemos de la existencia de sus acólitos contemporáneos: de aquellos que serían capaces de cometer los mismos crímenes en el marco de un odio que no pueden controlar. De un desprecio que teatralizan hoy en atriles políticos y que modelan a golpes de gritos televisivos o radiales.
Los torturadores de ayer resurgen hoy en quienes desprecian a lxs trabajadores y a lxs indigentes. En quienes condenan a las disidencias sexuales. E todxs aquellos que desdeñan la destrucción ambiental. Pero también en lxs que impulsan las estigmatizaciones hacia quienes se empecinan por construir un mundo más fraterno y vivible.
Las muertes de esos genocidas no nos liberan de estar atentos. Sus seguidores, admiradores –e incluso sus potenciales partidarios– están entre nosotros. Transitan por nuestras calles detentando los mismos principios que alguna vez enunció Adolf Eichman, frente a sus acusadores, en Jerusalén: “yo solo obedecí como un soldado”.
La banalidad del genocida siempre está en sus convicciones. En la posibilidad de dañar sin culpas. En la autorización para apoderarse de un cuerpo en sus distintos formatos posibles: como lógica esclavista, como apropiación patriarcal, como formato asalariado, como descarte humano.
Como sugirió Albert Camus en el último párrafo de La Peste. “Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa”.
Bigote y Mariana han cumplido, durante las últimas semanas, con la tarea reclamada por el médico Bernard Rieux, el protagonista de La Peste. Han señalado el lado feroz de un silencio que lleva inscripta la marca de la indiferencia más desalmada.
Pero también han hecho una advertencia –todavía necesaria– sobre la latencia de un calamidad capaz de volver a desparramar los huevos de las serpientes, en los pliegues de una sociedad que sigue instigando a futuros torturadores en las reglas de un sistema donde la compasión, la paz y la justicia son valores despreciados por la deidad del dinero.
Jorge Elbaum. Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
Pedagogía de la independencia
Martín Almada escribe este libro y con el libro escribe su vida. Cuenta simultáneamente su historia personal y la historia de su pueblo guaraní, de su país, de su continente.
Martín, el compañero de tantas luchas, intentó llevar a la práctica en Paraguay la experiencia de Paulo Freire, promoviendo una escuela que hiciera “educación como práctica de la libertad”, el Instituto Juan Bautista Alberdi de San Lorenzo. La osadía le costó la represión, la muerte de su compañera de vida, Celestina Pérez de Almada, y la cárcel.
Martín Almada escribe con la tinta del sobreviviente. Con la sangre de su compañera y la de sus compañeros asesinados por la dictadura de Stroessner, Martín escribe sobre la educación en Paraguay. Escribe con dolor. Pero también, escribe con rebelde esperanza.
Fundamenta en estas páginas que la educación dominante es uno de los engranajes aceitados que posibilitan y naturalizan la dependencia. Bucea en la historia del continente, buscando claves de interpretación del drama paraguayo. El papel de la oligarquía, de la Iglesia, del Estado, de las fuerzas armadas, de los gobiernos y de las oligarquías de los países vecinos, de los distintos agentes del poder, son analizados en esta perspectiva latinoamericanista.
Dice Martín Almada en el artículo que completa este libro –escrito 30 años después-, que esta publicación … “en el fondo es la carta de un sobreviviente dirigida a sus torturadores. Es la carta de un educador sobreviviente que busca un remedio para curar dolores del alma. No olvidemos que debajo del dolor está el amor…. Es la historia de la reconstrucción de mi mismo luego de tutearme con la muerte”.
En esa identidad de sobrevivientes se escribieron muchas páginas en Nuestra América, y en especial en Paraguay, donde el pueblo hermano sufrió sucesivos genocidios, el del pueblo guaraní, y de otros pueblos originarios, durante las guerras de conquista, las guerras por territorio y por petróleo, la Guerra de la Triple Alianza, y la prolongada dictadura stronista.
Me interesa decir en estas líneas, que el pueblo argentino no puede permanecer indiferente frente a la opresión vivida por el pueblo paraguayo. Hay una responsabilidad de la oligarquía argentina en la Guerra de la Triple Alianza, y en el sostén a la dictadura de Stroessner. También en las modalidades de opresión que llegan hasta la actualidad, con los acuerdos leoninos de saqueo de recursos hidroeléctricos. Tal vez estos tiempos en los que se buscan nuevas posibilidades de integración latinoamericana, sean momentos para poner en marcha profundas reparaciones frente a todo lo destruido, lo saqueado, y lo aniquilado por la imposición de los intereses imperialistas, que contaron con diversos gobiernos argentinos como instrumentos de ejecución de sus políticas. Y esto sólo puede ser impulsado activamente desde abajo y desde la izquierda, donde se tejieron también los lazos de solidaridad profundo con las víctimas de la dictadura, que por miles recibieron abrigo en nuestras tierras.
Pero Martín Almada no es sólo un sobreviviente. Es también un creador de nuevas posibilidades para la aventura libertaria. Abogado de causas justas. Defensor de los derechos humanos. Inventor de modelos que buscan el estímulo a la producción agroecológica, promoviendo los usos populares de la energía solar, impulsando la creación de aldeas solarizadas, y hasta editando un libro de recetas solares elaboradas con alimentos locales. Siendo la educación popular -fundamentalmente- pedagogía de la autonomía, Martín Almada contribuye en esta dirección, estimulando maneras de pensar la vida que no se basen en los paradigmas del desarrollo que destruyen a la naturaleza y a la gente en ella.
Educador. Investigador –por su obsesiva búsqueda de la verdad fue posible el descubrimiento de los “Archivos del Terror” y por su terca voluntad de denuncia fue posible la creación del Museo de las Memorias-. El descubrimiento y estudio de los Archivos del Terror, en los que se encontraron los documentos del Plan Cóndor, son una pieza fundamental para el momento actual de lucha por la justicia que se está llevando adelante en los Tribunales argentinos, con el enjuiciamiento a los criminales de lesa humanidad. Es un material de enorme valor, para desnudar la complicidad de los gobiernos latinoamericanos, y del gobierno norteamericano en la ejecución de las políticas de terrorismo de estado. Por estas contribuciones realizadas a la lucha por la justicia, Martín Almada recibió en el año 2002 el Premio Nobel Alternativo de la Paz, que al mismo que otros muchos premios que le fueron otorgados, es un reconocimiento a su coraje, a su coherencia como defensor de los derechos humanos, como pedagogo de la justicia.
Quiero decir que siempre pensé que Martín Almada cumple cabalmente con la recomendación de Paulo Freire, que es la de vivir “sanamente locos, y locamente sanos”, como condición para seguir siendo creadores… y creadores revolucionarios. Como el loco Simón Rodríguez, ha puesto en la libertad y en la educación su pasión completa.
Escribe Martín Almada: “El miedo, en nuestro país, se volvió cultural. La segunda piel del paraguayo es el miedo, porque la ignorancia y la tortura fueron la base de la represión, fueron el corazón del sistema dictatorial”. Con ese miedo, y contra ese miedo es la vida y la lucha de este pedagogo de las luchas libertarias. Y sabe que la educación, es uno de los caminos para aportar a la organización del pueblo en la lucha emancipatoria. Y que es la acción colectiva, un largo proceso de desafío al miedo que tiende a aislarnos y a desorganizarnos.
En este libro, el repaso de las prácticas educativas en Paraguay, terminan constituyendo una radiografía de la dominación, y también una búsqueda activa de caminos para la descolonización y para la desmercantilización de la enseñanza en América Latina, porque tal como él investiga y denuncia, las políticas educativas son producto de una estrategia continental ordenada por instituciones del gobierno mundial, que administran la subordinación cultural, en diferentes terrenos -incluido el pedagógico-. Martín Almada se concentra en el estudio de Paraguay, pero lo pone en espejo con los modelos educativos de Chile, y de otros países latinoamericanos. Hoy, cuando muchos de los gobiernos que se llaman progresistas siguen utilizando chalecos de fuerza como los modelos educativos que impone el Banco Mundial, o como las Leyes Antiterroristas que impone el CIADI[1], es interesante utilizar este texto para pensar una nueva pedagogía, que nazca y crezca contra todas las formas de dominación, las históricas y las actuales. Una pedagogía descolonizadora que sea regada desde las raíces con nuestras propias miradas del mundo. Una pedagogía originaria, libertaria, y audazmente democratizadora. En esta dirección, el libro de Martín Almada es sobre todo una invitación para esa búsqueda, y para crear –con la audacia y el riesgo ineludibles en todo acto transformador- un camino en el que todas las tradiciones de lucha de Nuestra América, se rebelen junto con los nuevos gritos de Ya Basta, frente a la mediocridad y el conservadurismo. Le agradezco por ello a Martín y a su locura, la posibilidad de mirarnos sin anteojeras, de pensarnos sin muros, y de atrevernos a caminar sin chalecos de fuerza, con la pasión intacta y ese alegre dolor que nos sigue conmoviendo.
Claudia Korol | 09/07/2022
Notas:
[1] Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones. Organismo del Banco Mundial que tiene por objetivo propiciar la solución de disputas entre gobiernos (N. del E.).
MARTÍN ALMADA
(Paraguay, 1937) Profesor, abogado y reconocido activista y defensor de los Derechos Humanos en su país natal durante la dictadura de Alfredo Stroessner. Líder del movimiento “Por un techo para cada educador” de la Federación de Educadores del Paraguay, fundador y director de la Escuela Juan Bautista Alberdi en San Lorenzo, que fue cerrada en 1974 por órdenes dictatoriales.
Ese año, Almada presenta su tesis doctoral “Paraguay, Educación y Dependencia” en la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina, siendo calificada de “subversiva y terrorista” por la Policía Federal Argentina, lo que le significó ser detenido y torturado, y que su primera esposa, Celestina Pérez, falleciera de un infarto al escuchar telefónicamente las torturas a las que era sometido Almada.
En 1977 es liberado después de una huelga de hambre y el apoyo de distintos grupos de derechos humanos, asilándose en Panamá, retornando a su país después de la caída del dictador Strossner, en 1989.
Con la ayuda del juez José Agustín Fernández, el 22 de diciembre de 1992, en la ciudad de Lambaré (Paraguay) descubre los “Archivos del Terror”, la prueba documental de la existencia de la Operación Cóndor en América Latina, que contiene las comunicaciones y acuerdos entre las autoridades militares y policiales, para reprimir las sociedades y mantener las dictaduras de Paraguay, Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, entre 1970 y 1980.
Martín Almada ha recibido varios galardones internacionales por su actividad a favor de la aclaración histórica de la Operación Cóndor y de las violaciones de Derechos Humanos en Sudamérica, donde destaca el Premio Right Livelihood, o Premio Nobel Alternativo de la Paz, en 2002.
viernes, 8 de julio de 2022
Los migrantes haitianos, retrato de la barbarie capitalista
Desde mediados del año pasado, decenas de miles de haitianos migran en busca de mejorar sus paupérrimas condiciones de vida. Haití es el país más pobre de América, con un 60% de su población que vive bajo la línea de la pobreza. Según el Banco Mundial, la tasa de desempleo es del 15,5%, aunque se estima que es muchísimo más alta y más de la mitad de la población vive con menos de 2 dólares al día.
Partiendo de su país, los migrantes haitianos deben cruzan nueve países pasando por las selvas más peligrosas, con el objetivo de ingresar a EEUU: Quienes no lo logran, optan por intentar ingresar a México, donde el número de solicitudes de haitianos creció más del triple en 2021 con respecto al 2020.
Las noticias de endebles embarcaciones llenas de haitianos intentando alcanzar por mar las Bahamas o EEUU se difunden frecuentemente a través de los medios, dando cuenta de la odisea que esto representa para numerosas familias haitianas.
Pero la realidad de los haitianos que logran cruzar la frontera hacia EEUU, es muy diferente a la que pintan los funcionarios de la OEA, dando cuenta de violentas expulsiones y brutales represiones, dentro del país. La suerte de los haitianos que logran ingresar es tan oprobiosa como aquella que encuentran los deportados. Las operaciones que desarrolla la Patrulla Fronteriza en Del Río, Texas, provocaron protestas generalizadas después de que los agentes fueran fotografiados golpeando y arreando a los migrantes que intentaban cruzar el río. La respuesta de la administración Biden fue suspender el uso de caballos en esa faena, como si la brutalidad y la violencia a pie fueran aceptables.
Al mismo tiempo, se registraron numerosos casos de refugiados haitianos que se rebelaron contra los intentos ilegales y brutales del gobierno estadounidense de expulsarlos. A lo largo de la frontera, los migrantes haitianos bajo custodia secuestraron varios autobuses que intentaban desplazar o deportar a los refugiados del campamento de Del Rio, obligando a los conductores a salir en situaciones que amenazaron con interrumpir las deportaciones.
Por otro lado, la Administración Biden ejecuta deportaciones de haitianos a su país en un puente aéreo donde muchos son encadenados y los refugiados son tratados prácticamente como esclavos, dejándolos con la perspectiva inmediata de quedarse sin hogar. La situación es tan grave que llegó a propiciar la renuncia de Daniel Foote, enviado especial del gobierno estadounidense en Haití, quien calificó como inhumanas a las expulsiones de migrantes. Al mismo tiempo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), mediante un contratista, tendría preparado un centro de detención para ellos, en Guantánamo.
Para los deportados, el futuro se presenta oscuro e incierto. Haití atravesó por sucesivas crisis como el devastador terremoto ocurrido en 2021 que mató a más de 2.200 personas, destruyó o dañó más de 137.000 hogares, 212.000 personas perdieron el acceso a agua potable segura y la mitad de los necesitados aún esperan ayuda, según Naciones Unidas. Esto se suma a la pandemia de coronavirus, un asesinato presidencial y la pobreza extrema, así como una desintegración general de la sociedad, donde gran parte del país está dirigido esencialmente por señores del crimen.
El porvenir del proletariado haitiano y del conjunto de América plantea una lucha decisiva contra el imperialismo y sus políticas expulsivas y represoras.
Sergio Escalas
08/07/2022
La barbarie de la guerra Rusia – Otan y sus consecuencias ambientales
La guerra presente expresa ante todo la inviabilidad del régimen de explotación capitalista para el progreso de la humanidad y la felicidad de los habitantes del planeta. Que es un sistema que ya no puede desenvolver las fuerzas productivas, y que, al contrario, las destruye (en especial a la principal que es la vida humana), ahora se expresa de una forma cruda e indiscutible. No hacía falta la guerra para comprenderlo, ya que la existencia de millones de hambrientos en el globo, en medio de los avances tecnológicos y científicos, revela una contradicción entre el modo de producción capitalista y la satisfacción de las necesidades más elementales.
Pero la guerra es la expresión más elocuente de esta contradicción, en la que el gran capital imperialista, cuyo brazo armado es la Otan, y el aparato del Estado ruso, representante de los intereses de la burguesía oligárquica del este europeo, se disputan la restauración capitalista. La tasa de beneficio del imperialismo está en juego y la arena donde se dirime está localizada hoy en Ucrania, pero amenaza con extenderse a toda Europa y China.
Los efectos directos
Los efectos en la planta atómica (clausurada) de Chernobyl, por los incendios en sus proximidades, han amenazado en marzo y abril con la pérdida de partículas radiactivas cuyas consecuencias se extenderían a Europa. Por otra parte, los misiles y cohetes contaminan las aguas subterráneas y la tierra donde se producen alimentos. Hay que añadir que otro de sus efectos es el costo en términos de vidas animales silvestres y el incremento del efecto invernadero.
La contaminación del agua y el aire producirá consecuencias en la salud de los niños que nazcan bajo esas condiciones. Se han detectado consecuencias en los ecosistemas marinos, con la muerte de delfines en el Mar Negro.
Los bombardeos a las fábricas de fertilizantes han dado lugar a la pérdida de amoníaco, sumamente contaminante para el agua y la tierra.
El vapor de hidrógeno y cianuro, consecuencia de los bombardeos, puede tener como consecuencia lluvias ácidas.
La guerra, la guerra comercial y las emisiones de carbono
La ofensiva de la Otan en el este europeo, con epicentro en Ucrania, ha tenido su continuidad en el boicot comercial en relación a la adquisición de gas ruso, cuya consecuencia es la interrupción del gasoducto Nord Stream 2 para transportar gas ruso hacia Alemania. Antes de la guerra, el imperialismo norteamericano había combatido ese gasoducto y amenazado con sanciones, lo cual interrumpió su finalización. Esto ha llevado a una carrera por sustituir al gas ruso y a acuerdos con países petroleros como Qatar o Arabia Saudita, que darían satisfacción a ese reemplazo con energía fósil. Al mismo tiempo, Europa terminó aceptando la técnica del fracking, comprando combustible obtenido de esa forma a Estados Unidos, levantando de esta forma el veto, cuyo origen son los acuerdos ambientales de París de 2015. De esta forma, las emisiones de CO2 aumentarán este año un 14% y marcarán un nuevo récord histórico. El beneficiado, como se ve, es el imperialismo norteamericano, pero también la monarquía reaccionaria saudita y el régimen opresor qatarí.
The Guardian, renombrado diario británico, ha salido a denunciar la explotación que las compañías petroleras están haciendo de la guerra entre la Otan y Rusia en el sentido de hacer subir los precios y obtener beneficios récord. Y señala que las grandes compañías petroleras han estado presionando agresivamente para obtener nuevos oleoductos y otros proyectos de infraestructura que darán satisfacción a sus intereses. Esta guerra, además de llevar a la carnicería a los pueblos de Rusia y Ucrania, es el caldo de cultivo de negocios más rentables, que al mismo tiempo propiciarán más víctimas.
Las llamadas bombas de carbono, consistentes en la explotación de carbón, petróleo o gas fósil con un potencial de emisión de una gigantonelada (mil millones de toneladas métricas) de CO2, están al acecho, esperando comenzar a explotarse. The Guardian ha hecho público que hay 425 de estos emprendimientos en todo el mundo que no incluyen la explotación de carbón, pero sí de gas y petróleo, situados en China, Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia.
Las mayores corporaciones del mundo ya están operando estas bombas de carbono (casi 200). Las compañías que lo hacen son Exxon (norteamericana), Gazprom (Rusia) y Aramco (Arabia Saudita), consistentes en proyectos masivos de petróleo y gas que podrían desatar 646.000 millones de toneladas de emisiones de CO2, lo cual desatará una crisis climática de enormes proporciones. Esto revela que los acuerdos climáticos de las grandes naciones capitalistas son cartón pintado y que lo que predomina es la tasa de beneficio. La guerra en el este europeo es también una oportunidad para hacer negocios.
Más contaminación
De acuerdo a un informe de Le Monde Diplomatique de junio de 2022, “la producción y el transporte de GNL (gas natural licuado) estadounidense tiene el doble de huella de carbono que la producción y el transporte de gas ruso convencional (58 gramos de CO2 por kilovatio hora para un viaje hacia Francia contra 23 (del gas ruso por gasoducto). Si se incluye en el cálculo la contaminación causada por la fracturación hidráulica (…) asciende a 85 gramos de CO2 por kwH”.
Cabe señalar que los verdes alemanes esta vez, por defender a la Otan en la guerra imperialista, han dado una voltereta sin explicarla, apoyando esta política de destrucción del medio ambiente, en consonancia con su apoyo a la política expansionista de la Otan. No hay política de defensa del ambiente genuina que sea ajena a la que puede y debe llevar a cabo el proletariado a escala planetaria, inscripta en el cuadro actual en la estrategia de guerra a la guerra, esto es: considerar a los gobiernos de la Otan y de Rusia como enemigos de sus respectivos pueblos y clases obreras y desenvolver la lucha contra ellos dentro de sus propias fronteras en la perspectiva de unirlos contra la opresión imperialista para luchar por la unidad socialista de Europa, a partir la conquista del poder por parte de la clase obrera.
Roberto Gellert
PIT-CNT Paro General Joselo López
Paro 7-7 con el Pueblo por Nuestros Derechos
contra el ajuste Regresivo
miércoles, 6 de julio de 2022
martes, 5 de julio de 2022
Ecuador: rebelión popular y pax social
Los puntos acordados fueron reducir el valor del combustible Diésel, Extra y Ecopaís en 15 centavos de dólar por galón, derogar el Estado de Excepción "en la medida en que se restablezca la paz en el territorio ecuatoriano", y restringir la actividad minera en áreas protegidas y territorios ancestrales; zonas declaradas como intangibles; zonas arqueológicas; áreas de protección hídrica; se garantizará la consulta previa, libre, e informada de las comunas, comunidades, pueblos, y nacionalidades indígenas (CNN, 30/06).
En un video publicado en las redes sociales, el presidente de la Conaie, Leónidas Iza, explica que ellos deben ser "responsables con el país" y firmar el acta. En la filmación, en cambio, puede oírse el rechazo de los presentes a suscribirla pues no contempla ni la mitad de las reivindicaciones que motivaron las movilizaciones.
En junio el galón de combustible aumentó en promedio 36 centavos de dólar; desde el comienzo de la guerra en Ucrania, el incremento asciende a 2 dólares.
Como ocurrió en 2019, la rebelión popular nuevamente es ahogada por las direcciones oficiales de los movimientos de lucha, ligadas completamente al Estado y al régimen político. La Conaie ha salido nuevamente al rescate del presidente Lasso, luego de haber sorteado el pedido de destitución presentado en el Parlamento por la oposición correísta, que reunió 80 de los 92 votos necesarios. La debilidad del gobierno es absoluta.
El papel firmado pronto será letra muerta, pues no ha llevado la satisfacción de ninguna reivindicación popular.
Joaquín Antúnez
03/07/2022
lunes, 4 de julio de 2022
Colombia: Jose Antonio Ocampo, un hombre del mercado
Ocampo no es nuevo en esto de la política. Durante la presidencia del liberal Ernesto Samper, entre 1996 y 1997, presidió la cartera económica. Además, fue director del Departamento Nacional de Planeación (1994-1996) y ministro de Agricultura (1993-1994). Y en 2012, fue candidato a la presidencia del Banco Mundial, nominado por el G-11, en representación de los países en desarrollo. Los medios colombianos definen a Ocampo como un “liberal progresista”, y destacan que tiene una gran interlocución con el mundo empresarial. Es decir, es un hombre del corazón del capitalismo colombiano. Es un hombre de confianza del imperialismo, sobre todo de Estados Unidos, que veía con temor el acercamiento de Petro a Venezuela.
Según los especialistas, el primer gran reto de Ocampo será la reforma tributaria, con la que buscará recolectar 50 billones de pesos. El último intento de reformas tributarias anunciadas por Duque terminó desatando una rebelión popular el año pasado. Las cuentas públicas están en rojo. La deuda privada alcanza los 724 billones de pesos colombianos y es equivalente al 61,5% del PIB colombiano.
Adicionalmente, Ocampo anunció que la reforma tributaria va a venir del brazo de "un ajuste fiscal de unos tres puntos del PIB". En un país donde el desempleo ronda el 11%, la informalidad el 45% y la pobreza afecta al 39 %, un ajuste de estas proporciones sería brutal. La contrapartida será un "ambicioso programa social" del cual no ha especificado ni una coma. La inflación sigue haciendo caer los salarios reales, mientras la burocracia sindical sigue sin aparecer.
La reforma agraria, tema central e histórico en Colombia, fue borrada de todos los portales, excepto una vaga mención acerca de “incorporar claramente el compromiso del Acuerdo de Paz de redistribuir tres millones de hectáreas”, sin decir cuándo o cómo el gobierno piensa instaurarla. Mientras tanto, las bandas paramilitares siguen operando. Colombia ostenta el récord mundial de refugiados internos.Finalmente, en tema de defensa del medio ambiente, el presidente Gustavo Petro había insistido en que va a detener la exploración de petróleo en Colombia. Pero Ocampo contradijo a Petro y aseguró que una de las prioridades del país para lograr una economía ´sustentable´ es seguir con la exploración y exportación de hidrocarburos.
Esta es la hoja de ruta del gobierno de Petro. El “Capitalismo progresista'' muestra, una vez más, sus límites insalvables y su sumisión a la patria financiera. Es incapaz de resolver sus contradicciones propias. En el Perú de Castillo y en la Argentina de los Fernández, los trabajadores van sacando sus propias conclusiones.
Mauri Colón
04/07/2022
domingo, 3 de julio de 2022
29 de junio, día nacional del camarógrafo: Leonardo Henrichsen presente
La corta y trascendental carrera de Leonardo se inició a temprana edad en el noticiero cinematográfico “Sucesos argentinos”. Más tarde llegaría a canal 7, donde se destacaría por cubrir golpes militares y rebeliones en América Latina. En 1969 recabó las escenas más famosas del Cordobazo, por las que sería contratado por la TV sueca.
El tanquetazo y el golpe en chile
El golpe pinochetista del 73 no fue un rayo en cielo sereno. Los golpes en Bolivia y luego en Uruguay marcaban la antesala de las dictaduras más violentas en el cono sur. Desde principio de la década del 70, cuya finalidad era liquidar de raíz la enorme irrupción de las masas en América del sur.
Para cuando se produce el arribo de Leonardo a Chile, la situación política era explosiva. Se venían desarrollado intentonas golpistas como el lok-out patronal y el desabastecimiento de alimentos. El 29 de junio se produce un levantamiento militar con utilización de tanques y carros pesados para atacar el palacio presidencial de La Moneda. Es en ese momento que, con 33 años, el “camarógrafo que filma su propia muerte”, empuñando su arma más poderosa, su cámara, logra retratar sus últimas imágenes con su último aliento, cuando es alcanzado por la bala de un carabinero. Imágenes que representan el clima de época, la crudeza de la reacción y el accionar cobarde de sus fuerzas armadas. El gobierno de Salvador Allende, tres meses más tarde, sería liquidado.
Casi medio siglo de impunidad
Héctor Hernán Bustamante Gómez es el nombre de uno de los autores materiales del crimen. Murió sin recibir algún tipo de condena. Los instigadores intelectuales del asesinato, identificados, tampoco han cumplido condena alguna. El Estado chileno ha garantizado su impunidad.
La familia de Leonardo, su esposa e hijos caratulan el caso como un crimen de lesa humanidad, pero la justicia chilena lo niega argumentando que, en la fecha del fusilamiento, existía un gobierno democrático. Si bien la causa está abierta desde el año 2005, hasta el día de hoy está completamente paralizada. Se refleja de esta manera el carácter de clase del Estado, luego de varias décadas de gobiernos “democráticos”, no se ha avanzado en nada en la condena a los autores.
El asesinato de Henrichsen es un crimen contra todos los trabajadores del foto periodismo, en beneficio de la censura, porque a la burguesía le aterra que los Leonardos, los Cabezas, los Julián Assange, retraten la barbarie capitalista y desnuden su régimen ante los ojos del mundo entero, demostrando lo que son capaces de hacer cuando su normal proceso de acumulación capitalista se ve comprometido.
A 49 años del cobarde asesinato exigimos justicia por Leonardo. Juicio y castigo a todos los responsables.
Carlos Villarroel
30/06/2022
sábado, 2 de julio de 2022
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