lunes, 17 de febrero de 2020

Un debate sobre drogas legales e ilegales




Muchos partidarios de la legalización integral de las drogas refieren a casos como el de los opioides en Estados Unidos -donde recientes condenas judiciales contra laboratorios han vuelto a llamar la atención sobre la crisis sanitaria alrededor del consumo de estos medicamentos- para ilustrar que la barrera entre sustancias legales e ilegales es arbitraria. Evidentemente, es monumental la hipocresía de los campeones de la “guerra contra el narcotráfico”, como el Estado yanqui, cuando sus principales empresas envenenan a la población con medicamentos adictivos. De paso, vale recordar que son sustancias utilizadas para intentar paliar las miserias de salud física o mental que el propio sistema causa, como se evidencia en la venta y consumo exponencial de psicofármacos.
Sin embargo, concluir de estas consideraciones que deba impulsarse una lucha por la legalización “de todas las drogas”, especialmente para la izquierda que se reclama socialista, es un completo desatino. Es obvio que “las sustancias son sustancias, depende el uso que se les dé” o que “hay sustancias más dañinas que otras”. Esa verdad de Perogrullo no resuelve el problema de qué salida política brindar. Precisamente de eso se trata: es imposible abstraer las drogas de las circunstancias concretas que imponen las condiciones sociales. Bajo el dominio del capital, y consideradas en su conjunto, las drogas -legales o ilegales, vale también para el alcohol- operan como un factor de desorganización de las masas y de descomposición especialmente de la juventud. Así como el narcotráfico es una de las principales fuentes de ganancia en un régimen social descompuesto, la legalización opera como otra cara de la misma moneda. Por eso no es casual que grandes pulpos se anoten en el negocio millonario de la legalización del cannabis. Traer a colación experiencias individuales o parciales es impropio para un marxista -no se trata del escrutinio de lo que cada quien hace, sino de trazar una política-. Contra lo que afirma el liberalismo burgués, la libertad de elección o recreación es mutilada y segmentada socialmente en el capitalismo.
Por eso, un planteo socialista no cae en la trampa de “legalización sí, legalización no”; es preciso mirar más allá, partiendo, indudablemente, de la despenalización incondicional de cualquier consumidor. Es indispensable desmantelar el negocio de las drogas legales e ilegales que envenenan a la población con una reapropiación colectiva de la producción social. Nuestro planteo a los trabajadores y la juventud es la organización socialista y la pelea por un gobierno de trabajadores para terminar con la destrucción de la salud en beneficio de un puñado de parásitos.

Alejandro Lipcovich

domingo, 16 de febrero de 2020

Orden Ejecutiva 3447, documento añejo que Trump se empeña en reforzar




Kennedy inició el más criminal y largo asedio, y todo tipo de agresiones de una gran potencia contra un pequeño país, que no obstante mantiene su proyecto social.

La estrategia estadounidense, que no ha cambiado hasta nuestros días, buscaba con el bloqueo el colapso de la economía cubana para provocar hambre y miseria en el pueblo y provocar una insurrección popular y las acciones de las organizaciones contrarrevolucionarias en la ciudad, junto con las redes de la CIA para generalizar el terrorismo y las bandas de alzados en el campo
Orden Ejecutiva 3447, documento añejo que Trump se empeña en renovar

El tres de febrero de 1962, el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, firmó la Orden Ejecutiva 3447 del bloqueo total del comercio con Cuba cuya redacción se basó, principalmente, en la empolvada Ley de Comercio con el Enemigo del año 1917, promulgada en ocasión del proceso previo a la entrada de EE.UU. en la Primera Guerra Mundial contra el antiguo imperio alemán y sus aliados.
Los medios estadounidenses y buena parte de la gran prensa occidental reflejaron el acontecimiento como una acción legal y pública del mandatario, en defensa de los intereses de Estados Unidos ante la amenaza “Castro comunista” de la nación vecina.
Pero la realidad fue muy diferente y solo se conocería más de 20 años después por documentos oficiales desclasificados que la medida del presidente era solo una parte de la guerra no declarada e ilegal de la CIA y la administración de entonces contra el proyecto social cubano, conocido como Proyecto Cuba y también Operación Mangosta.
Estas operaciones fueron creadas a instancias de John F. Kennedy, en febrero de 1962, y eran controladas y muchas veces dirigidas desde el despacho del propio director de la CIA por su hermano Robert Kennedy, Fiscal General, quien tenía una gran adicción a involucrarse en detalles de las acciones, en especial las referidas al asesinato del líder cubano Fidel Castro, lo que se había convertido en una obsesión.
Para la Operación Mangosta se estableció un grupo de dirección altamente secreto integrado por representantes de la CIA, el Departamento de Estado, el Pentágono y la Agencia de Información de los Estados Unidos, entre otros representantes y jefes de la administración que rendían cuenta a la presidencia de forma sistemática y acompañados por la entusiasta supervisión de Robert Kennedy.
La estrategia estadounidense, que no ha cambiado hasta nuestros días, buscaba con el bloqueo el colapso de la economía cubana para provocar hambre y miseria en el pueblo y provocar una insurrección popular y las acciones de las organizaciones contrarrevolucionarias en la ciudad, junto con las redes de la CIA para generalizar el terrorismo y las bandas de alzados en el campo.
Además, se preveía que dicho caos convirtiera al país en un estado fallido que justificara la invasión directa estadounidense en octubre de 1962.
El fracaso de todas estas agresiones a lo largo de 60 años y el desespero de más de 10 administraciones estadounidenses, conllevaron al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra la el archipiélago cubano a niveles alucinantes ejemplificados en las Leyes Torricelli y Helms Burton, esta última aplicada por la actual administración de forma total, extendiendo las medidas de extraterritorialidad de Washington a terceros países.
Las acciones del bloqueo contra Cuba que proclamó el entonces presidente Kennedy en el lejano febrero de 1962, a pesar de ser repudiado por la inmensa mayoría de los países durante más de un cuarto de siglo en las votaciones de la ONU, inició el más criminal y largo asedio y todo tipo de agresiones de una gran potencia contra un pequeño país, que no obstante mantiene su proyecto social. (ACN).

Jorge Wejebe Cobo

¿Cómo combatimos el calentamiento global?




Por primera vez en la historia de los registros climáticos, se vio en la Antártida una temperatura superior a los 20°C. Ya la semana anterior a este pico del día jueves 13, el Servicio Nacional de Meteorología había apuntado en la base argentina Esperanza el valor histórico más alto, arriba de los 18°C.
Estamos ante el punto de llegada de una evolución constante durante las últimas cinco décadas, que tuvo en la península Antártica una de las regiones del planeta con mayor aumento de temperatura (casi 3°C), lo que generó que la cantidad de hielo derretida se multiplicara por seis entre 1979 y 2017 (Noticias de las Ciencias, 11/2).
El impacto de este calentamiento es notorio sobre las pautas climáticas y oceánicas de todo el planeta, y particularmente en el aumento del nivel del mar -en esos glaciares se encuentra el 90% del agua dulce del mundo. Mientras tanto, las consecuencias sobre la biodiversidad ya se hacen sentir, como ejemplifica un estudio de Greenpeace que arroja que las colonias de pingüinos en la Antártida han disminuido hasta en un 77% desde la década de 1970, por el retroceso de hielos y la suba de las temperaturas del océano (La Tercera, 14/2).
A nivel global, la última década fue la más calurosa de todos los tiempos, y el enero de 2020 superó todos los registros. La magnitud de los incendios forestales en Australia llamó la atención del mundo entero acerca de los efectos de esta situación. El derretimiento de los hielos también preocupa en el otro extremo del planeta, el océano Ártico, donde las temperaturas del mes pasado superaron en 5°C el promedio de las últimas cuatro décadas. Investigaciones científicas alertan además sobre el crecimiento de las zonas áridas a partir de la alteración de los ecosistemas que superan umbrales críticos de sequedad.
Este panorama no es ya ningún secreto. Las masivas movilizaciones de jóvenes en distintas latitudes, pero principalmente en Europa, han impactado en la opinión pública internacional. Con bombos y platillos se buscó dar repercusión a las cumbres climáticas de la ONU, el tema fue eje de exposiciones en Davos, los partidos verdes cosecharon sus mejores elecciones europeas, y el Green New Deal se convirtió en parte de la plataforma electoral del ala izquierda del Partido Demócrata en Estados Unidos –liderada por Bernie Sanders.

El capital y sus límites

A pesar de la repercusión política de la crisis climática, sigue agravándose el calentamiento global, con la emisión de gases de efecto invernadero como su principal causa. El año 2019 fue el de mayor cantidad de esas emisiones, y enterró definitivamente la entrada en vigencia del Acuerdo de París, que se proponía reducir un 45% la generación de estos gases para 2030 y alcanzar la neutralidad (emitir lo que la Tierra puede absorber) para 2050. En particular, crece en flecha la utilización de petróleo y gas.
El fracaso de aquel Acuerdo, tras casi tres décadas del inicio de las conferencias internacionales para tratar la cuestión, evidencia la incapacidad de los Estados capitalistas en reorientar la producción y la economía hacia formas no depredadoras del medio ambiente. Por el contrario, se agudizan cada vez más las tendencias a la anarquía de la competencia capitalista, en un mercado mundial surcado por las guerras comercial, monetaria, además de los choques militares.
Sin embargo, importantes sectores del capital financiero internacional y de las potencias imperialistas han trazado ambiciosos planes basados en la promoción de “finanzas verdes” (orientar la inversión financiera hacia empresas no contaminantes) y de certificados que indiquen a los clientes los productos que no generan daño ambiental. Para patrocinarlo, la última conferencia climática de la ONU (COP25) incluyó por primera vez a grandes empresarios. Estas iniciativas no pasan, en realidad, de meras estrategias comerciales. El mejor ejemplo es el intento –fallido- de poner en pie un Mercado de Carbono, que pretende convertir en una mercancía la capacidad de absorción de los bosques y los derechos de contaminación. Angela Merkel, por su parte, busca reposicionarse en medio de la crisis de su gobierno con un plan de descarbonización de Alemania que consumirá 40.000 millones de euros en subsidios a empresarios del sector; un negoción.
Los programas tipo Green New Deal están condenados al fracaso, porque pretender reorientar la producción capitalista hacia formas ecológicas a partir de estímulos crediticios es un planteo autista. La tasa de interés internacional promedio tiende a 0% (un tercio de la deuda global tiene tasas negativas) mientras la economía mundial marcha hacia la recesión -y caen los niveles de inversión de capital. Las guerras comerciales y la proliferación de conflictos bélicos ahuyentan toda perspectiva de firmar acuerdos productivos en gran escala. Las tendencias a la desintegración de la Unión Europea ejemplifican estas limitaciones. De fondo, se trata de la imposibilidad de comandar una transformación ecológica sin destruir el dominio del capital, caracterizado en esta etapa por la competencia despiadada entre grandes monopolios respaldados por sus Estados imperialistas.
En ello radica la impostura de esos programas, que bregan porque Europa o Estados Unidos se conviertan en líderes de la acción climática. Su liderazgo de la economía mundial se vincula a la expoliación y el saqueo de las naciones oprimidas. En efecto, muchas de las prácticas prohibidas por sus efectos ambientales en el viejo continente y en América del Norte son practicadas por los capitalistas de esas nacionalidades en el resto del planeta –como sucede con el fracking y la megaminería a cielo abierto.

Saqueo imperialista y postración nacionalista

Al mismo tiempo, la cuestión ambiental también es utilizada como una herramienta de las potencias imperialistas. La promoción de energías renovables (en la medida en que requieren grandes inversiones de capital, y por lo tanto importantes créditos) se volvió un mecanismo de sometimiento de otros países vía la deuda externa. Macron, por su parte, aprovechó los monstruosos incendios del Amazonas para presionar por sanciones contra Brasil en búsqueda de amplificar las ganancias de los agronegocios galos, y cuestionó el manejo del Estado carioca sobre los recursos naturales en pos de abrir a la francesa Total la explotación el petróleo pre-sal destruyendo los 9.500km2 de corales del arrecife amazónico (grandes generadores de oxígeno).
En este terreno, el de la depredación de los recursos naturales en América Latina, hay que tomar nota de la postración del nacionalismo burgués, que en nombre del desarrollo ha enfrentado a importantes movimientos populares que protagonizaron verdaderos levantamientos para defender sus condiciones de vida. Evo Morales reprimió las imponentes movilizaciones indígenas que cruzaron el país para impedir la construcción de la carretera que se quería trazar sobre el Tipnis (territorio indígena y reserva natural) con el fin de entregar la zona a la explotación petrolera de Total y Petrobras. Rafael Correa también apeló a la represión contra los indígenas de la Conaie y sindicatos que se plantaron contra la ley que buscaba atraer a los pulpos internacionales de la megaminería, en un país que carga con uno de los mayores pasivos ambientales por los sucesivos derrames que provocó la rapacidad petrolera de Chevron en la región amazónica del país, y las comunidades campesinas e indígenas nunca consiguieron ser indemnizadas. Cristina Kirchner, por su lado, le dio la espalda a Ecuador en esa pulseada, en pos de firmar el leonino acuerdo secreto entre YPF y la petrolera yanqui para entregarle la explotación de Vaca Muerta burlando el cepo cambiario –lo que hoy pretenden emular Alberto Fernández y Guillermo Nielsen “off shorizando” la explotación de los pulpos del fracking. Mencionemos, de paso, que también el modelo Barrick Gold que promociona hoy Fernández tuvo en los Kirchner a acérrimos defensores contra las puebladas de Famatina, Esquel o Andalgalá, antecedentes de la que vimos hace semanas en toda la provincia de Mendoza.
Ninguno de esos mega emprendimientos sirve a un desarrollo nacional en sus países, sino que por el contrario llevaron a los gobiernos a moldear los regímenes económicos en beneficio del saqueo de los pulpos imperialistas. Lo que queda a las poblaciones es un deterioro notorio de sus condiciones de vida y de la riqueza productiva de esas regiones, por los enormes pasivos ambientales.
La lucha contra el cambio climático está por todo ello asociada a la lucha contra el imperialismo y el capital. Como tal, solo puede vencer si es tomada en sus manos por los trabajadores y todos los explotados. La juventud que ha puesto en pie este movimiento imponente ha levantado consignas que identifican la responsabilidad del capitalismo y llaman a destruirlo, pero sin llegar a cuestionar el dominio del capital en la producción social. El control del proceso productivo por comités de obreros y científicos, la expropiación sin pago de las multinacionales contaminantes, la ruptura con el imperialismo, son planteos fundamentales que deben servir de puente a la lucha por terminar con este régimen social de rapiña. Para combatir el calentamiento global es necesario, entonces, luchar por una reorganización social, por socialismo.

Iván Hirsch

sábado, 15 de febrero de 2020

La CIA, Alemania y un escándalo mundial: se confirmó que espiaban a 120 países




Una investigación de The Washington Post y cadenas de noticias de Alemania y Suiza sacaron a la luz un servicio de espionaje monumental que duró casi 50 años.

El vencedor y el vencido de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y Alemania -Occidental en esos años- colaboraban entre sí para obtener información secreta de un centenar de países, gracias a unos dispositivos de la compañía suiza Crypto AG.
Se trata de unas pequeñas máquinas o aparatos de encriptación y de líneas de comunicación que esa empresa le vendía, desde fines de los años 40 hasta el 2018 según la investigación que salió a la luz recientemente, a un centenar de países.
Esos dispositivos eran previamente manipulados por la CIA y el servicio de inteligencia alemán (BND en sus siglas alemanas), de esta manera podían “romper” con facilidad los códigos que usaban los países compradores del aparato de comunicación, cuando enviaban mensajes encriptados.
Algunos de esos países que habían comprado el dispositivo y que sufrieron ese espionaje van desde Irán, Pakistán, India, Japón, pasando incluso por el Estado Español, la Organización de Naciones Unidas (ONU), el mismo Vaticano y por supuesto varios Estados de Latinoamérica, considerado el patio trasero del imperialismo yanqui.
Según esta investigación llevada adelante por Washington Post y los canales de televisión ZDF (alemán) y SRF (suizo), ya en la década de los 80 a esta operación de espionaje la denominaron Rubicón y empezaba a haber roces entre las agencias de inteligencia estadounidense y alemana que tenía que ver con qué objetivos perseguir y a quién espiar.
El informe relata que varios países, colonialistas todos ellos, pagaban millones de dólares para hacerse de esa información obtenida de aquella manera por Estados Unidos y Alemania. Además de los millones que le pagaban a la empresa los países que luego serían espiados, cuando compraban los aparatos.
Quienes compraba la información serían los países de la alianza de inteligencia anglófona llamada Five Eyes (cinco ojos) –FVEY-, integrada además de la principal potencia imperialista, por Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Gran Bretaña.
El truco consistía entonces en que Crypto AG le vendía los aparatos que supuestamente les servirían para enviar y recibir mensajes cifrados, a países y organizaciones que la CIA (y Alemania durante la llamada guerra fría) autorizaban y luego eran fácilmente descifrados debido a que conocían cómo fueron fabricados y que era falso el sistema aleatorio de mensajería que en teoría generaba.
Los archivos de la CIA a los que el diario norteamericano accedió hablan de varios hechos políticos donde esa agencia de inteligencia interceptó y descifró comunicaciones.
En 1978, durante el acuerdo de Camp David al por aquel entonces presidente egipcio Anwar Sadat y el ex primer ministro israelí Menahen Begin, Estados Unidos monitoreó las comunicaciones supuestamente secretas que Sadat mantuvo con miembros de su gobierno que estaban en Egipto. Por supuesto, este país había comprado un dispositivo a Crypto AG.
Otro ejemplo que cita The Washintong Post es cómo durante la llamada crisis de rehenes en 1979, la CIA pudo espiar a Irán que por aquel entonces era un comprador de la empresa suiza.
Tres años después, Estados Unidos durante la guerra de Malvinas pudo brindar información a Gran Bretaña sobre los movimientos de los militares argentinos. También Argentina usa el “sistema Crypto”.
Estos pocos ejemplos demuestran que esta operación fue realmente el espionaje del siglo, como tituló el Washington Post y las cadenas de información de Alemania y Suiza.
Ahora se sabe que ni China ni la ex Unión Soviética compraron nunca esos dispositivos, pero mantenían comunicaciones (que todos pensaban que estaban “selladas” por el sistema de encriptación) con países que sí los habían adquirido.

El origen

El origen de esta operación fue un empresario ruso que emigró cuando se creó el Estado obrero y se expropió a la burguesía, dando paso a la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Boris Hagelin, tal su nombre, vivió hasta 1940 en Noruega donde crea la empresa Crypto, luego se establece en Estados Unidos.
Una vez establecido en el país que más tarde sería el gendarme del mundo, continúa vendiendo su dispositivo y entra en contacto con la agencia de inteligencia. En 1951 acuerda con la CIA mudar a Suiza su empresa. A partir de ese momento sus clientes serían solo los indicados por Estados Unidos.
Durante la “guerra fría” Alemania colabora con la potencia victoriosa de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo en lo que a operaciones de inteligencia contra la ex URSS se refiere.
En 1970 la CIA y la BND compran en secreto la compañía de Hagelin y según lo publicado por el Washington Post es recién a fines de los 90 que Alemania le vende su parte a Estados Unidos, que continúa con esas operaciones de inteligencia por lo menos hasta 2018 cuando la empresa se disuelve.
Al conocerse esta historia de espionaje imperialista sobre enemigos y aliados, el gobierno suizo inició una investigación y por ahora prohibió exportar cualquier producto de la marca Crypto.
Esta no es solo una “historia de espías”, además es el modus operandi de países centrales y sobre todo de las agencias de inteligencia de la potencia, aunque en crisis, hegemónica como es Estados Unidos, que rompe sus propias leyes y ni hablar de las de otros Estados con tal de ver cumplidos sus objetivos.
Muchos analistas plantean que es la propia CIA, debido a su propio accionar que ahora tiene sospechas sobre la compañía china Huawei, en el sentido de que no sea un posible vehículo de espionaje oriental, ya que la competencia entre ambos países no aminora. Debido a la crisis capitalista, no tiene miras de hacerlo.

Mirta Pacheco
@mirtapacheco1
Jueves 13 de febrero | 01:40

Ambientalistas de Uruguay le responden al presidente de la pastera UPM




Organizaciones sociales y ambientalistas de Uruguay difundieron una carta en rechazo a distintas apreciaciones del presidente de la pastera UPM sobre los supuestos beneficios de la industria de la celulosa publicadas en su libro "Kuinkas tässä näin kävi?". Reproducimos el comunicado completo.

Hace pocos días se conoció el contenido de un libro publicado recientemente en Finlandia, "Kuinkas tässä näin kävi?", en el que el presidente de la pastera UPM, Björn Wahlroos, hace un conjunto de apreciaciones sobre los supuestos beneficios que tendría la industria celulósica para el Uruguay y el apoyo existente en el país ante tales iniciativas.
La Carta Abierta expresa la indignación generada en Uruguay ante tales planteos, y es una iniciativa a la que se han sumado más de 30 organizaciones sociales. La misma será envíada además a los legisladores, miembros del Gobierno, medios de comunicación y organizaciones sociales de Finlandia.

Publicamos a continuación la carta íntegra:

CARTA ABIERTA AL SEÑOR WAHLROOS, PRESIDENTE DE UPM

Sr. Björn Wahlroos, Montevideo, 20 de enero de 2020
Presidente de UPM

Los abajo firmantes queremos hacerle llegar nuestra profunda indignación por los conceptos vertidos en su libro recientemente publicado en Finlandia, del que nos enteramos por el artículo de un diario de Uruguay titulado "El Presidente de UPM dice que la industria de la celulosa ha hecho “milagros” en Uruguay" (Natalia Uval, La Diaria, 18 de enero 2020).
En su nuevo libro, publicado solo en finlandés expresa usted su descontento con las crecientes exigencias sociales y ambientales de su país y para ello recurre como contraste a una caricatura del Uruguay. Si usted publicara este libro en nuestro país, sería simplemente el hazmerreír de l@s uruguay@s.
Usted ya evidenció su ignorancia en la entrevista concedida al periódico finlandés Maaseudun Tulevaisuus, en abril de 2019, cuando dijo que la industria celulósica “les encanta” a l@s uruguay@s “por la biodiversidad: no hay muchos animales que viven en los pastos, pero ahora hay ciervos y jabalíes que los lugareños pueden cazar y disfrutar” (sic).
Señor Wahlroos, ¿usted realmente desconoce la biodiversidad de los pastizales de nuestro país o miente a propósito? Nuestro principal ecosistema natural es el pastizal, también denominado Bioma Pampa, donde coexisten más de 2000 especies vegetales y varios centenares de especies de aves, reptiles y mamíferos, está siendo sustituido por monocultivo de árboles para celulosa.
Díganos, por favor, señor Wahlroos ¿cuántas especies de plantas y animales pueden sobrevivir en las plantaciones de eucaliptus donde se plantan a razón de 1100 a 1400 eucaliptus por hectárea? Las plantaciones de UPM son "desiertos verdes" silenciosos, ya que no hay pájaros que puedan vivir allí. ¿Usted no sabe que los jabalíes son una plaga en Uruguay, expandida gracias justamente a los monocultivos de árboles?
Sus apreciaciones sobre la historia uruguaya vuelven a mostrar una profunda ignorancia del tema, pero en esa equivocada reseña queda en evidencia su intención de convencer a los finlandeses de que abandonen el “estado de bienestar” al cual considera como el mayor enemigo del progreso. ¿El progreso de quiénes?
Su ignorancia, o intencionalidad, se manifiesta aún más claramente cuando atribuye un sesgo positivo en la economía del Uruguay a la llegada de la industria forestal finlandesa en la década de los 90’s pasando por alto que la mayor crisis económica del país ocurrió en 2002.
¿Cómo puede usted afirmar que la llegada de las empresas forestales multinacionales mejoró la situación del Uruguay?
Las empresas forestales han estado exentas de impuestos y las fábricas de celulosa instaladas en zonas económicas especiales (zonas francas) también. De esa forma su actividad no se traduce en beneficios más que para esas empresas.
Ahora el gobierno uruguayo está gastando más de 3.000 millones de dólares en obras de infraestructura para facilitar la segunda planta de UPM en el país que será la mayor del mundo, con una capacidad de producción de 2:100.000 toneladas anuales de celulosa y de cuya operación el Uruguay no recibirá ningún beneficio.
Justifica usted esa situación especial, alcanzada de alguna manera por su empresa en Uruguay, hablando de “milagros” y pretende trasponer esa situación a Finlandia por haber trabajado aquí con un gobierno de izquierda
Eso se pone de manifiesto cuando se pregunta por qué los socialistas finlandeses no pueden seguir el ejemplo de Uruguay y nombrar calles con apellidos de socialdemócratas y comunistas pero, “al mismo tiempo, hacer políticas que favorezcan el crecimiento económico”.
Dicho de otro forma, lo que a usted le molesta son los gobiernos con políticas sociales que beneficien a la población trabajadora porque reduce sus ganancias empresariales.
Usted Wahlroos, está queriendo justificarse, pero ni Finlandia ni Uruguay tienen para usted otro atractivo que no sea permitirle aumentar sus ganancias. Y si esto no ocurre, usted buscará el lugar donde pueda hacerlo y ese será el país más maravilloso del planeta.
Nosotr@s somos algun@s de los much@s uruguay@s que hoy estamos trabajando para anular el negocio nefasto para el país como lo son la forestación y las plantas de celulosa de multinacionales como UPM, que intervienen en forma creciente en nuestras instituciones, en la educación y en las relaciones laborales, buscando llevar a nuestro país a un estado de dependencia colonial.
Desde Uruguay le decimos que haremos todo lo posible por alcanzar ese objetivo.

Lo saludan atentamente,

Movimiento por un Uruguay Sustentable (MOVUS)

Coordinación Nacional contra UPM

Comisión Nacional de Defensa del Agua y la Vida

Colectivo Ñangapiré de San Gregorio de Polanco

Asamblea por el agua del río Santa Lucía

Asociación Civil Ambientalista de Salto (ACAS)

Colectivo No al tren de UPM

Comisión en defensa de la Laguna del Cisne

Comisión Rivera por la vida sustentable y el agua

Consejo de la Nación Charrúa

Ecofeminismos Río Negro

Grupo Guayubira

Movimiento de Protección Ambiental Sarandí del Yi

Casa de Filosofía

Clan Choñik

Revista La Bicicleta

El Faro.Colectivo Cultural de La Paloma

Asociación Civil Siempre Juntos de Barros Blancos

Periódico La Fragua

RAPAL/ Uruguay

Grupo Aguas de Cerro Largo

Asociación Uruguaya de Guardaparques (AUG)

Grupo Alas de Piriápolis

Maldonado por la Tierra y el Agua

Sociedad para la Conservacion de la Biodiversidad de Maldonado (SOCOBIOMA)

Colectivo Ecofeminista Dafnias

La Campana Verde

Confederación de pueblos costeros y vecino autoconvocados de La Paloma
Mesa Nacional de Colonos

viernes, 14 de febrero de 2020

Estados Unidos atenta contra la paz mundial




El peligroso proceso de descomposición del precario orden internacional sigue su curso. La presencia en la Casa Blanca de un personaje como Donald Trump le agrega notas extravagantes y macabras a lo que es una tendencia profunda del imperio dirigida a evitar lo inevitable: su irreversible declinación. Ningún estudioso serio, mismo en Estados Unidos, pone en duda este diagnóstico. Lo único que realmente está en discusión es la forma o el ritmo del declive, no su concreción histórica. No podrán evitarlo las clases dominantes de Estados Unidos, pero sin duda harán todo lo que sea necesario, aunque esto requiera atropellar cualquier principio moral o estatuto legal, para dilatar lo más posible el fatal desenlace.

El asesinato de Kassen Suleimani en Irak es una prueba irrefutable de esto: celebrado con alborozo por Trump, quien se jactó de haber dado la orden de “eliminarlo”, y la deshonrosa complicidad del Secretario General de la ONU, el portugués Antonio Gutérrez, que no emitió opinión alguna sobre el crimen, son síntomas elocuentes de la putrefacción que corroe los fundamentos del orden mundial amenazado por una superpotencia canalla que no respeta legalidad alguna. Objeto privilegiado de la estrategia defensiva de Washington es reforzar su control sobre lo que en la jerga del Pentágono se llama “la gran isla americana”, es decir, esa enorme extensión de tierra que va desde Alaska a Tierra del Fuego. Protegido por dos grandes mares en sus vertientes orientales y occidentales, el “Talón de Aquiles” del imperio lo ubican los estrategas norteamericanos en la “Tercera Frontera”: México y su extensión centroamericana y la cuenca del Gran Caribe. De momento el reforzamiento de la dependencia del país azteca en relación a Estados Unidos a partir de 1994 -cuando se firmara en nefasto Tratado de Libre Comercio de América del Norte, renovado recientemente con más ventajas para el país del Norte- torna innecesario establecer un bloqueo estadounidense en contra de México. Pero si el gobierno mexicano siguiera un curso de acción percibido como hostil por parte de la Casa Blanca no sería de extrañar que una enorme batería de sanciones comenzara a descargarse en su contra.
Esto es lo que ha ocurrido con Cuba desde hace sesenta años, prueba más que suficiente de que los márgenes de tolerancia del imperio en estas latitudes son muy estrechos. Laos y Nepal, por ejemplo, tienen dos gobiernos constituidos por variopintas alianzas hegemonizadas por maoístas probados y confesos sin que Washington haya desplegado una ofensiva siquiera remotamente parecida a la que viene aplicando con inusitado rigor en contra de Cuba y Venezuela. No se conocen sanciones económicas contra aquellos gobiernos asiáticos ni mucho menos las persistentes ofensivas diplomáticas o las sistemáticas campañas de difamación mediática que padecen los gobiernos de Cuba y Venezuela.
Desde el 2019 hasta la actualidad Donald Trump ha impuesto 85 muevas medidas restrictivas en contra de Cuba que afectan vitalmente los ingresos de la isla rebelde, erigiendo toda suerte de obstáculos al comercio internacional, las inversiones, el turismo, la salud y el suministro de insumos esenciales como el petróleo, la gasolina (utilizada por camiones de carga y transporte público) y el gas licuado requerido por los hogares para la cocción de los alimentos. El siniestro plan del Nerón estadounidense es lograr, mediante la aplicación de criminales agresiones que se encuadran en la figura del genocidio, detonar un levantamiento popular en contra del gobierno de Miguel Díaz Canel y así lograr el tan anhelado “cambio de régimen” que ponga fin a la Revolución Cubana.
Es obvio que fracasarán en su intento, pero el daño y los sufrimientos que le están produciendo a la población cubana es gravísimo y algún día deberán pagar por ello. Lo mismo vale en relación a la brutal agresión que también se ejerce en contra de la República Bolivariana de Venezuela, donde el bloqueo al ingreso de alimentos y medicamentos ya pagados por Caracas ha provocado ingentes sufrimientos. Según un informe firmado por Mark Weisbrot y Jeffrey Sachs, del prestigioso Center for Economic and Policy Research basado en Washington, las sanciones económicas aplicadas por la Casa Blanca contra Venezuela desde Agosto del 2017 produjeron una tremenda crisis humanitaria y causaron decenas de muertes en ese país. En dicho informe se habla de por lo menos 40.000 muertos hasta el año 2018, y la suma sigue.
El robo de los patrimonios del pueblo venezolano, CITGO siendo el caso más importante pero lejos de ser el único, hablan a las claras de la absoluta impunidad imperial y de su total desprecio por las más elementales normas del derecho internacional y lo estipulado en la propia Carta de las Naciones Unidas. Inventariar el daño hecho por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba y Venezuela exigiría escribir un libro de mil páginas. A diferencia de Laos y Nepal, aquéllas se encuentran en lo que en Washington se sigue dominando “el patio trasero” de Estados Unidos, y lo que en Asia pasa por completo desapercibido o se considera una travesura intrascendente se convierte en una inverosímil amenaza a la seguridad nacional cuando gobiernos progresistas o de izquierda se instalan en esta región. Pensar que podrán poner de rodillas a los pueblos de Cuba y Venezuela no sólo es signo de una monumental ignorancia histórica; también de profunda estupidez política.
Nada detendrá el curso declinante del imperio americano, por más bloqueos, sanciones, agresiones y ridículas operaciones como las de “Guaidó” intente la Casa Blanca en su afán por detener su lenta pero inexorable caída. Ante esto sería bueno que la así llamada comunidad internacional y sobre todo los principales gobiernos del mundo y las organizaciones internacionales reaccionaran más vigorosamente frente a estos atropellos contra dos países cuyos únicos dos pecados son el estar situados en esta parte del mundo y tratar de gobernarse a sí mismos, rechazando la opción de ser una colonia de los Estados Unidos. Hay una llamativa y alarmante desproporción entre el ataque genocida que están sufriendo Cuba y Venezuela y la nula, o excesivamente tibia, reacción internacional ante estos crímenes. Es imperativo lanzar una campaña de alcance mundial de concientización en contra de estas prácticas brutales del imperialismo porque al arrasar con la legalidad internacional no sólo se agrede a los pueblos de Cuba y Venezuela sino que se empuja al mundo al borde de un abismo, donde podría darse cumplimiento a la lóbrega profecía de Thomas Hobbes de un sistema internacional basado en la violencia y la muerte, en la “ley del más fuerte” que no es ley sino simple prepotencia. Y eso sería la ruta segura hacia la violenta implosión de lo poco que queda del orden internacional establecido a la salida de la Segunda Guerra Mundial con la creación de las Naciones Unidas. En un escenario de ese tipo nadie estaría a salvo; no sólo los países sometidos al dominio imperial sino todos los demás, incluyendo a Estados Unidos. Aun estamos a tiempo para evitar tan catastrófico desenlace, pero hay que poner manos a la obra ya mismo. La campaña internacional contra las prácticas genocidas de Estados Unidos no puede demorarse ni un segundo más.

Atilio A. Boron

jueves, 13 de febrero de 2020

Moreira representa la clase política corrupta, feudal y machista




La investigación sobre el Intendente Carlos Moreira quedó archivada y fue proclamado candidato en Colonia.

Carlos Moreira fue proclamado candidato en Colonia para las próximas elecciones departamentales. Él está denunciado por acoso sexual y abuso de funciones, sin embargo la Fiscalía coloniense decidió archivar la investigación contra él sobre los audios en los que se ofrecía pasantía a cambio de sexo.
Moreira representa a esa casta política que se maneja desde la impunidad, el abuso de poder y el machismo. Después de los hechos recientes en los que fue protagonista, ni siquiera corresponde que sea considerado una "opción" en las elecciones.

Colonia de corruptos

El escándalo y la indignación de los colonienses por lo sucedido, hacen visible la corrupción reinante y otras problemáticas que sufre el pueblo trabajador del departamento. Por ejemplo, se "destapó" lo que todos sabían: las irregularidades y parcialidad en el procedimiento de asignación de pasantías. El régimen de pasantías y ofertas laborales en la Intendencia de Colonia son consideradas importantes oportunidades laborales para muchos y una minúscula "solución" para un gran problema que afronta sin éxito el gobierno departamental desde hace varios años: el desempleo y la precarización laboral. En las redes sociales y en el "boca a boca" entre vecinos, se podía percibir el enojo ante la prueba que confirmaba públicamente que en ese ámbito, las poquísimas oportunidades laborales se manejaban a dedo.
A la falta de empleo genuino se le suman otros pesares a la clase trabajadora: los costosos boletos de transporte tanto en la ciudad y demás localidades del departamento, y la ausencia del boleto gratuito para escolares. También podemos mencionar las tarifas injustas como la inclusión del cobro del alumbrado público en las boletas de UTE que afecta a varios barrios de trabajadores. Todos estos son factores que afectan directamente a la economía de muchas familias en un contexto de desempleo y precarización.
Frente a esta situación de escandalosa corrupción y de atropellos a la clase trabajadora, es inconcebible que el responsable político se vuelva a postular y que encima la justicia sea cómplice en archivar su investigación es este momento pre electoral.
Colonia necesita empleos, salarios dignos y deshacerse de personajes corruptos que tanto daño han hecho al departamento, beneficiando los bolsillos de unos pocos.

El "feminismo (neo) liberal", ¿dónde está?

En un contexto donde las mujeres están luchando en diferentes ámbitos contra la violencia machista, las conductas misóginas e intentando cambiar estructuras patriarcales, consideramos indignante la postulación de este personaje y una clara indiferencia al reclamo del movimiento de mujeres de Uruguay.
También es lamentable la indiferencia o silencio de algunas "feministas", como es el caso de las mujeres simpatizantes de la Coalición Multicolor, y principalmente de la electa vicepresidenta Beatriz Argimón. En su últimas declaraciones sobre el archivo de la investigación, se limitó a hacer pocos comentarios sin repudiar ni denunciar la situación, y se desligó indicando que el tema se iba a evaluar y debatir en el Directorio del PN.
Nuevamente estas actitudes nos llevan a plantearnos si es posible un "feminismo de derecha", si es posible luchar por los derechos de las mujeres y disidencias al compartir espacios políticos con figuras misóginas como los que tiene la coalición.
La lucha feminista va más allá de ocupar cargos empresariales o políticos, romper con el famoso "techo de cristal" o buscar igualdad en algunos ámbitos. La lucha consiste también en combatir cotidianamente actitudes machistas, prácticas misóginas y trabajar desde cada espacio para que este sistema patriarcal algún día quede obsoleto. También implica buscar una verdadera igualdad para las mujeres al terminar con todo tipo de explotación y la opresión de las mujeres trabajadoras.
Desde Pan y Rosas, como feministas socialistas combatimos al capitalismo y al patriarcado. No nos sorprende las actitudes de ciertas figuras del feminismo liberal, que representan la clase social que sostiene nuestra subordinación y que guardan neutralidad o silencio ante casos como el de Moreira. Seguimos sosteniendo que “el género nos une, la clase nos separa”.

¡Ni un paso atrás!

Ante el avance de la derecha, las mujeres nos organizamos para dar pelea, para no retroceder en ninguna conquista. Este 8 de marzo será una fecha significativa para el movimiento de mujeres de Uruguay, será una de las primeras manifestaciones bajo un gobierno integrado por figuras que se han opuesto a nuestros derechos.
Nos espera un período donde van a intentar arrebatar nuestras conquistas y golpear a las clases trabajadoras con más ajustes y recortes (como lo vienen haciendo en Colonia), por eso organicémonos para no dar ni un paso atrás.
Este 8 de Marzo tenemos que ser cientos de miles en las calles enfrentando las políticas represivas y neoliberales que querrá imponer el nuevo gobierno. Y el movimiento de mujeres tiene el desafío de convertirse en un sector claramente opositor a los intentos de echar para atrás los derechos conquistados y profundizar más la pobreza y la precariedad laboral.

Eleonora González
Lunes 10 de febrero | 20:44

Moreira y la clase política uruguaya

Los audios de Moreira desnudan no solo la impunidad con que se maneja la clase política, sino también las redes de corrupción y la misoginia que circula con total libertad.

En el día de ayer se filtraron audios de Carlos Moreira, intendente de Colonia, donde pedía sexo a cambio de pasantías de trabajo a una mujer con cargo electivo de su propio partido. Los audios se viralizaron rápidamente y los medios de comunicación se hicieron eco de la situación confirmando que se trataba del intendente.
Para muchos y muchas no es una sorpresa esta actitud machista y autoritaria de este personaje, conocido en la localidad por su misoginia, sin olvidarnos que pertenece a un partido que siempre se ha opuesto a los derechos de las mujeres y disidencias.
Es conocido que sectores del Partido Nacional, al cual pertenece Moreira, se han opuesto a la interrupción voluntaria del embarazo, al matrimonio igualitario y la reciente ley trans, además de impulsar y apoyar la campaña "Vivir sin miedo".

Acomodos y tráfico de influencias

Moreira dio por la tarde de ayer una conferencia de prensa, donde argumentó que el diálogo ocurrió hace meses y se dio con una mujer con quien había mantenido una relación sentimental en el pasado.
Sin embargo, más allá de sus justificaciones, el audio destapa ciertas cuestiones, como por ejemplo el proceso de otorgamiento de pasantías en la Intendencia. La metodología queda evidente: llamada telefónica, de por medio algún contacto del intendente y parece que también algún "pedido extra". Un procedimiento que es "vox populi" en el departamento para ingresar a trabajar en la intendencia, esquivando concursos y otros requisitos.

Estos políticos son los que dan miedo

Así se manejan estos políticos, piden mano dura contra los pobres y apoyan campañas que criminalizan a los más vulnerables, pero ejercen abuso de poder extorsionando, manipulando o acosando a sus compañeras en el ámbito laboral o político, aprovechándose de cualquier tipo de vínculo.
El autoritarismo también lo aplican al pueblo, al tomar decisiones que oprimen a las clases trabajadoras de Colonia, como la suba de boletos, tarifas injustas como la inclusión del cobro del alumbrado público en las boletas de UTE, además de ser copartícipe en la precarización laboral y abusos del negocio inmobiliario. Muchas de estas medidas contra los trabajadores fueron apoyadas por el Frente Amplio que le ha votado prácticamente todas las leyes y decretos departamentales.
Se habla tanto de "Vivir sin miedo", cuando en realidad lo que da miedo son los personajes que están de las puertas de la Intendencia para adentro, tomando decisiones que oprimen al pueblo, indiferentes a las problemáticas de género, y negándose a escuchar los reclamos de las mujeres y disidencias, además de ser cómplices de las redes de trata que operan en el departamento.
El pueblo debe condenar estas acciones que atentan contra todo el pueblo trabajador de Colonia y exigir la renuncia de este misógino, que abusa de su poder, que hace y deshace en beneficio de una "selecta clase" y que se aprovecha la necesidad de las y los colonienses.

Contra esta clase política corrupta, feudal y machista

Políticos como Moreira concentran todo el poder en relación a un montón de decisiones del departamento. Es hora de que nos preguntemos si es correcto que un Intendente tenga poderes de rey.
Más allá de las justificaciones que de Moreira, es necesario que el pueblo coloniense exija su renuncia inmediata. Y que se aproveche el momento para cuestionar los procesos de asignación de pasantías para que los mismos sean claros, y exigir la funcionalización de toda la plantilla departamental evitando la precarización de la fuerza de trabajo y eliminando todos los procesos basados en prácticas de corrupción y amiguismo.
Es hora de exigir también que todo cargo político cobre lo mismo que un trabajador o trabajadora con un sueldo medio, y así evitar que la clase política se enriquezca con la función pública.

Eleonora González
Sábado 19 de octubre de 2019 | 16:18

miércoles, 12 de febrero de 2020

Las elecciones en Irlanda




Las elecciones en Irlanda arrojaron un triunfo del Sinn Féin, una fuerza centroizquierdista que es partidaria de la reunificación de la isla que se encuentra partida desde 1921 entre una república independiente (el Eire) y una región (el Ulster) adscripta al Reino Unido.
El ascenso del Sinn Féin (que obtuvo un 25% de los votos y 37 bancas conquistadas, sobre 160) es un revés para los dos partidos tradicionales del país, Fianna Gael (FG) y Fianna Fáil (FF). El derrotado primer ministro, Leo Varadkar, de FG, gozó del apoyo político del FF a lo largo de todo su mandato. Los primeros lograron ahora el 22% (y 38 bancas) y los segundos un 21% (y 35 bancas).
Los dos grandes partidos, que en los ‘90 concentraban el 80% de los votos, caen ahora al 40%. A comienzos de la década pasada, tras el estallido de una gigantesca burbuja inmobiliaria, Irlanda rescató al Anglo Irish Bank y otros grandes bancos por 50 mil millones de dólares. El banco mencionado poseía vínculos con el entonces partido de gobierno, el Fianna Fáil (El País, 3/2/10). Las consecuencias de las políticas de ajuste para compensar el salvataje de los bancos, llevadas a cabo por ambas fuerzas, despertaron un gran repudio popular.
Con los resultados de esta última elección, ninguna de las fuerzas está en condiciones de armar un gobierno por sí misma. Se estima que Sinn Féin explorará la conformación de un gobierno centroizquierdista con otras fuerzas de ese espacio (como el Partido Verde, que cuadruplica su cantidad de bancas al pasar a 12, los socialdemócratas, laboristas y el grupo El Pueblo antes que las Ganancias). Otra variante es la de un gobierno del Sinn Féin con FF, o bien una repetición de la coalición actual de gobierno que deje al Sinn Féin en la oposición.
Los medios indican que la campaña electoral estuvo centrada en el problema de la enorme desigualdad social, las dificultades para acceder a la vivienda propia y el alto precio de los alquileres, y el deterioro del servicio de salud. El Sinn Féin, al que muchos asemejan con Podemos y Syriza, capitalizó esta situación con planteos del estilo de construir 100 mil viviendas.
Irlanda, un país profundamente religioso, se ha visto sacudido también en estos años por las revelaciones sobre los abusos en la Iglesia Católica. El debilitamiento de esta institución y el ascenso del movimiento de mujeres lograron la conquista del matrimonio igualitario y la despenalización del aborto en 2016, que se contagió a Irlanda del Norte, que los legalizó en octubre del año pasado.

La cuestión irlandesa

Si bien la cuestión de la independencia no parece haber sido el eje de la elección irlandesa, el triunfo del Sinn Féin, partidario de un referéndum de reunificación, replantea la cuestión.
Los acuerdos de Viernes Santo de 1998 implicaron el desarme de las milicias independentistas (el IRA, partidario de la unificación) y unionistas (partidarias del mantenimiento del Ulster dentro del Reino Unido). En el caso del Norte, pautaron un esquema de gobierno entre republicanos y unionistas por el que ambas fracciones podían bloquearse mutuamente en el parlamento.
Todos estos equilibrios entraron en crisis a partir del Brexit. En Irlanda del Norte, como en Escocia, una mayoría de la población votó en contra de la ruptura con la Unión Europea (56%). Algunas encuestas indican que entre la juventud una amplia mayoría es partidaria de una reunificación de la isla. En cambio, habría un rechazo en franjas de la clase trabajadora de origen protestante. En las últimas elecciones, el Sinn Féin del Ulster obtuvo por primera vez más bancas que el conservador DUP, Partido Democrático Unionista, partidario de mantenerse dentro del Reino Unido. El parlamento viene de sufrir una larga parálisis de tres años como resultado de las disputas entre ambas formaciones.
El planteo de colocar una aduana en el mar entre el Ulster e Inglaterra, por parte de Boris Johnson y la Unión Europea, como parte de las negociaciones por el Brexit, ha despertado un gran rechazo del DUP, que se siente entregado por el mandatario británico. Del otro lado del espectro político, los republicanos protestaron ante las primeras versiones del acuerdo, que establecían la posibilidad del resurgimiento de una frontera “dura” entre ambas Irlanda.
Todo este cuadro se completa con un resurgimiento de los choques armados. En abril de 2019, una periodista murió durante un choque entre el Nuevo IRA y la policía en la localidad de Derry. El Ulster Volunteer Force (UVF), heredero de las milicias unionistas, viene amenazando por su parte con retomar las armas (La Nación, 27/1). Si bien no tienen obviamente la envergadura de la época del conflicto, son hechos a tener en cuenta.
La crisis capitalista, de la cual el Brexit es una de sus más grandes manifestaciones, erosiona todos los viejos equilibrios políticos. En este contexto debe leerse la situación irlandesa.

Gustavo Montenegro

martes, 11 de febrero de 2020

¿Autogolpe en El Salvador?




El presidente irrumpe con el Ejército en el Parlamento y lanza ultimátum a la oposición

Este domingo, el presidente salvadoreño Nayib Bukele se apersonó en el parlamento junto a efectivos del Ejército para forzar la aprobación de un préstamo por más de 100 millones de dólares para financiar un plan de seguridad. La sesión, impulsada desde el Ejecutivo, se cayó porque contó con la participación de sólo 28 diputados sobre más de 80, por lo que el mandatario emplazó al Legislativo a rever su posición en el plazo de una semana. Bukele se jactó en una entrevista con El País de España de que “si hubiera querido hubiera tomado el control de todo el Gobierno esta noche” (10/2). Pero ha elegido ser prudente, dice, por un consejo celestial. "Todos los poderes fácticos del país lo saben. Si quisiéramos apretar el botón, sólo apretamos el botón. Pero, pero, pero yo le pregunté a Dios y Dios me dijo: ´paciencia, paciencia, paciencia...´" (La Prensa Gráfica, 9/2).
La oposición, encabezada por el derechista Arena y el centroizquierdista Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), denuncia que hay un autogolpe en desarrollo y reclama la intervención de la OEA. El FMLN presentó una denuncia judicial contra el mandatario por “sedición” y “rebelión”. La Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU y la delegación de la Unión Europea en El Salvador han llamado al diálogo.
Por el momento, las Fuerzas Armadas se mantienen fieles al gobierno. El ministro de Defensa, René Marino, planteó que “la Fuerza Armada es una institución apolítica y no deliberante (…) en consecuencia, serviremos a la Nación acatando las órdenes del presidente”. Javier Simán, un empresario que fue candidato presidencial por Arena, reprochó esta actitud de “sumisión” y las llamó a defender la Constitución. Frente a una agudización de la crisis, las Fuerzas Armadas pueden ser el fiel de la balanza.
En las calles ha habido movilizaciones en apoyo al presidente, pero por el momento no se han producido movilizaciones antigolpistas. Está por verse el desenvolvimiento del proceso: si evoluciona hacia una disolución del parlamento, un adelantamiento de las elecciones legislativas, o algún tipo de acuerdo con la oposición.
Bukele, ex alcalde de la capital salvadoreña que fue expulsado del FMLN en 2017, llegó al poder el año pasado tras barrer a los dos partidos principales del país (compitió con el Gana, Gran Alianza por la Unidad Nacional). Logró más del 50% de los votos, en tanto que Arena retrocedió y el FMLN se derrumbó –perdió un millón de votos. Sin embargo, como la cámara legislativa recién se renueva en 2021, estos dos partidos siguen dominando el Congreso.
Bukele hizo una campaña en la que se proclamó como un candidato “antisistema” y “sin ideología”. Centró su discurso en la lucha contra la corrupción y el crimen y compensó la falta de una estructura partidaria con un uso frenético de las redes sociales. Algunos medios indican que cosechó un apoyo abrumador entre los menores de 35 años, que constituyen el grueso del padrón electoral.
Bukele ha sumado el voto de franjas de masas decepcionadas con los partidos tradicionales, especialmente el FMLN, la fuerza guerrillera que se reconvirtió en partido político tras los acuerdos de Chapultepec (1992) y que llegó al poder en 2009. Las administraciones de Mauricio Funes (asilado hoy en Nicaragua) y Salvador Sánchez Cerén estuvieron marcadas por escándalos de corrupción y no revirtieron un cuadro de pobreza dramático que afecta a un tercio de la población. Sostuvieron, asimismo, todos los pactos con las iglesias, que en las últimas décadas han impuesto un fuerte retroceso en los derechos de las mujeres y una de las legislaciones más duras del mundo contra el aborto (actualmente hay cerca de 20 mujeres encarceladas por ese motivo). En materia de Derechos Humanos, el FMLN ha recibido el repudio de familiares de víctimas de la dictadura el año pasado por negociar una nueva ley de amnistía que podría dejar en la impunidad masacres como la de El Mozote, que se cobró la vida de mil campesinos en 1981, y que está en juicio actualmente.
Los gobiernos del FMLN tampoco lograron avances frente a los alarmantes índices de homicidios. El año pasado se registaron 50 por cada 100 mil habitantes, uno de los niveles más altos del mundo. Ante la ausencia de toda perspectiva, muchos jóvenes se integran a bandas delictivas conocidas como “maras”, que también ofrecen un espacio de pertenencia. Hay 60 mil jóvenes salvadoreños en estas bandas.
La desintegración social, que es común a otros países de la región (Honduras, Guatemala, México), está en la base de la estampida migratoria hacia los Estados Unidos. Entre 2015 y 2017, 50 mil salvadoreños emigraron, la mayor parte al país del norte.
En sus seis meses de gobierno, Bukele no ha resuelto ninguna de las demandas de las masas. Ha ensayado, en cambio, un alineamiento con Trump. Selló un acuerdo con el magnate yanqui para recibir inmigrantes deportados y reforzó policialmente las fronteras tras su pedido.
Munido de una reciente elección plebiscitaria, Bukele apuesta a someter a la oposición y gobernar sin obstáculos parlamentarios. El proceso en curso es un capítulo más de los golpes y tendencias bonapartistas que recorren la región, en el cuadro de un continente convulsionado.

Gustavo Montenegro

lunes, 10 de febrero de 2020

¿El referéndum es una salida?




Una vez conocido el borrador de la Ley de Urgente Consideración elaborada por el partido Nacional se comenzó a plantear desde dirigentes del PIT-CNT la posibilidad de convocar a un referéndum para derogarlo. ¿Se puede derrotar el ajuste en base a estas propuestas? La necesidad de la movilización y organización popular para enfrentar a la derecha

Hace ya dos semanas se conoció el primer borrador de la Ley de Urgente Consideración (LUC) anunciada por el presidente electo Luís Lacalle Pou. Desde entonces ha circulado por todos los sectores políticos, los que se han expresado con distintas opiniones sobre este primer documento.
Desde los partidos integrantes de la coalición se ha dicho que puede haber cambios y desde el Frente Amplio se han mostrado abiertos a negociar algunos ítems de este borrador.

Los dirigentes del PIT-CNT frente al nuevo gobierno

El PIT-CNT también viene estudiando la propuesta de Lacalle Pou y sus principales dirigentes han hecho hasta el momento declaraciones de distinto tenor en relación al proyecto de ley.
Aunque no se conocía el contenido concreto del borrador, los anuncios no han sorprendido a nadie y continúan en la línea de lo que propone tradicionalmente la derecha, así como de lo declarado durante la campaña presidencial por el propio Lacalle Pou.
En este sentido no se puede dejar de señalar que el presidente del PIT-CNT Fernando Pereira, se venía mostrando conciliador con el futuro presidente con conceptos elogiosos acerca de sus capacidades, remarcando una supuesta actitud dialogista y una especie de “sensibilidad social” (es más Pou que Lacalle). La postura de la coalición sobre las ocupaciones, piquetes y huelgas eran ampliamente conocidas y mostrarse tan “amigable” no parece la mejor señal para prepararse para enfrentar estos ataques a conquistas históricas de los trabajadores.
En estas últimas semanas, luego de conocido el borrador, el oficialismo de la central se ha mostrado un poco más crítico frente a los anuncios, señalando que “si el proyecto se mantiene como está, habrá conflictos”, lo que también se puede entender como una especie de pedido de negociación y de que el gobierno considere la posición del PIT-CNT y acuerde en los puntos centrales para de esa forma evitar los conflictos.

Un gobierno de ajuste

Aunque estos dirigentes apuesten al dialogo y la negociación las bases trabajadoras saben que el futuro gobierno será un gobierno de ajuste y que la Ley de Urgente Consideración es un primer paso para tomar medidas antiobreras y antipopulares.
El propio Marcelo Abdala ha señalado que en la actividad realizada el miércoles pasado en la Sede de la Central Obrera, que contó con la presencia de más de 350 trabajadores, las filiales mostraron “posiciones muy críticas” frente al proyecto de Ley.
En esta actividad Abdala anunció que la Mesa Representativa que se reunirá el 20 de febrero será la que comience a definir los próximos pasos del movimiento sindical
La respuesta de los trabajadores debería ser acorde a la magnitud del ataque que se plantea la derecha, y eso sin olvidar que el programa del futuro gobierno va más allá de lo enunciado en esta Ley de Urgente Consideración e incluye más privatizaciones, una reforma previsional y una reforma laboral.
Por un lado ya han anunciado (y en esto cuentan con el apoyo del Frente Amplio) que quieren subir la edad jubilatoria y por otro buscan una reforma del mercado de trabajo que implicará pérdidas de salarios y derechos laborales (es decir mayor explotación) así como aumentar el margen de ganancia de los empresarios. La desmonopolización de ANCAP es un anticipo de la política privatizadora y tercerizadora que tendrá el gobierno de la coalición.
En esta Ley de Urgente Consideración se ha avanzado especialmente en el aspecto represivo, planteando una serie de medidas que criminalizan la pobreza y también la protesta; es decir el futuro gobierno se prepara para enfrentar las consecuencias sociales del modelo económico que quiere implementar y las resistencias que genere en los trabajadores y sectores populares.

¿El referéndum es una salida?

Así las cosas parece oportuno discutir seriamente que tipo de medidas son las que permitirán derrotar los planes del gobierno.
En declaraciones recientes Marcelo Abdala ha señalado que se manejan distintas alternativas que van desde pedir una reunión con el presidente electo, interponer un recurso de inconstitucionalidad o "directamente ir a un referéndum para que nuestro pueblo pueda decidir si está bien o mal esa herramienta" (por la LUC).
En este abanico de posibilidades parecería que para la dirección del PIT-CNT un hipotético referéndum sería la opción “más radical” para evitar la Ley de Urgente Consideración.
Sin embargo, al escuchar esta propuesta nos parece importante realizar un balance acerca de las experiencias anteriores en las que se utilizó el recurso del referéndum.
Como se ha señalado en las últimas semanas en distintas ocasiones ya hubo al menos dos pronunciamientos populares acerca de Ancap y las empresas públicas. En el plebiscito del 92 el pueblo por amplia mayoría votó por no privatizar, y aunque se logró frenar el proyecto de la derecha también es cierto que los sucesivos gobiernos (incluido el propio Frente Amplio) tercerizaron servicios y apelaron a privatizaciones parciales de estas mismas empresas (hay ejemplos de sobra de sectores privatizados en UTE, ANTEL, OSE). Luego en el 2003 se votó en un referéndum la no desmonopolización de ANCAP frente a una propuesta de ley del entonces presidente Batlle que eliminaba el monopolio estatal de los combustibles y autorizaba a asociarse con otras empresas de capitales privados.
Que a pesar de los claros pronunciamientos populares haya habido avances privatizadores, o que se esté planteando nuevamente que no haya monopolio de ANCAP muestra que los referéndum no son suficientes para que se respete la voluntad popular.
Tampoco podemos olvidar que muchas de las medidas que proponía Larrañaga con la reforma constitucional “vivir sin miedo” que fue derrotada en las urnas están siendo impulsadas ahora por el gobierno de la coalición a través de la Ley de Urgente Consideración; es decir que también se puede ver en este ejemplo como el régimen político desconoce los pronunciamientos de la ciudadanía.
Para frenar leyes antipopulares se puede apelar a todos los recursos, incluidos los legales, pero lo que realmente hará posible que se frenen estas medidas de ajuste es la movilización y organización popular.
Si se toma como herramienta principal el referéndum y además se genera expectativa en los mecanismos legales de esta democracia para ricos confiando en que los pronunciamientos electorales serán respetados corremos el riesgo de ir hacia un callejón sin salida.
Los dirigentes del PIT-CNT saben que los resultados de las consultas populares han sido históricamente burlados, que la derecha no se detendrá para llevar adelante sus proyectos y que las leyes las aplican en función de sus intereses y cuando ellos quieren.
Si realmente se quiere enfrentar a este gobierno de ajuste hay que discutir democráticamente desde las bases un plan de lucha que tome las principales reivindicaciones del pueblo trabajador, apuntando a la movilización popular como el camino principal para derrotar los planes de la derecha.

Hernán Yanes
Jueves 6 de febrero | 15:45

domingo, 9 de febrero de 2020

Lepa Radić: volver a los 17




Un día como hoy, mataban en la horca a Lepa Radić

Tenía la estética eslava en la cara. Redondeada, rubia. Alta, de caderas pronunciadas. Aun le faltaba crecer un poco. A los 17 hay tramos del cuerpo que todavía no están pulidos como para siempre. El frío cortaba la piel y, de cuajo, las esperanzas. El febrero de 1943 era un invierno feroz en Yugoslavia. Cuando Lepa Radić decía no y no y no y se ahogaba con su propia sangre y con su no irreductible a dar los nombres de sus compañeros.
Lepa Radić vuelve hoy a los 17. Después de vivir un siglo. O casi. Vuelve de los rincones de la historia, desde los desvanes donde son confinados los nadies, los ningunos, los anónimos que murieron en los páramos helados de la guerra. Cuando se trataba de trasformar el mundo o legitimar el infierno. Y los niños, sujetos políticos como nunca, se sublevaban en Varsovia. O a los 15 se enrolaban como partisanos para resistir esa Europa a punto de volverse una inmensa cámara de gas donde respirarían la muerte los distintos, los insurgentes, los revulsivos. Los mejores.
Lepa nació el 19 de diciembre de 1925 en la aldea de Gašnica cerca de Gradiška. Podría tener 94 años hoy si las moiras no hubieran acortado tanto pero tanto el hilo de su vida. Si no le hubiera tocado un tiempo en que la vida valía menos –diría León Felipe- que el orín de los perros. Si no le hubiera tocado un país que ya no existe, en un mundo viejo, frente a los que sacrificaron a seis millones de personas en pos del hombre perfecto, sin caderas anchas ni sexo circuncidado ni piel de café puro ni mirada gitana ni sexualidad alternativa.
Lepa era áspera. Con un carácter propio de los sobrevivientes. Con la ternura en las manos puestas sobre las plantas, sobre el barro, sobre los animales. Después de terminar la primaria pasó por la Escuela de Artesanías Femeninas en Bosanska Krupa. Dicen que era seria, trabajaba duro y complementaba la factura de sus días con literatura grande. Bebía de Maiakosvsky y esa poesía de la revolución. Y lo llevó colgado del alma desde que aquella tarde fatal de abril del 30 el poeta Vladimir se disparó en medio del corazón. Mientras tanto, fue el tío Vladeta Radić quien le marcó los caminos de la insurgencia y le puso el espejo donde mirarse justo en la rebeldía del movimiento obrero.
Los quince en la Yugoslavia de 1941 estaban lejos de los festejos y los oropeles. Lepa estrenó con la edad su membresía en la Liga de Juventudes Comunistas de Yugoslavia (SKOJ), pasillo que la llevó directamente al Partido Comunista. Y 1941, en un abril de once años después de que el corazón del poeta se partiera en mil pedazos, trajo como presente oriental la invasión de Yugoslavia por parte de las potencias del Eje y la fundación de un estado de cartón, funcional a la dominación: el Estado Independiente de Croacia.
Pocos meses después Lepa y parte de su familia fueron arrestados por la Ustacha, la policía paralela que buscaba la independencia de Croacia y tenía entre su caja de herramientas las metodologías más crueles. Este sueño de la autonomía croata volvió a estallar, muerto el mariscal Tito, caído el muro y desgranada la URSS, con una de las guerras más horribles del siglo XX.
La piedra tallada que recuerda a Lepa quedó en una plaza periférica en Bosnia Hertzegovina. Tiene una cara de adulta, de extrema dureza. Su martirio y su silencio no hablan de ella con esa estética.
Lepa y su hermana escaparon de la prisión de la Ustacha un mes después, apenas a horas de la Navidad del 41.
Su camino libertario fue indetenible. Y en ese febrero helado de 1943, cuando la nieve se hacía agua roja bajo el aliento de los caídos vivos en la batalla de Neretva, Lepa Radić decidió llevarlos a un refugio de Grmech. En la resistencia contra la Séptima División de Montaña Voluntaria de las SS lograron cazarla. Como a una fiera indomable de 17 años que había erizado los nervios de los poderosos. En Bosanska Krupa la torturaron sin respiro. “No soy traidora de mi gente”. Se turnaban para hacerlo. Al fin y al cabo era una mujer. “No soy traidora de mi gente”. En algún momento se doblaría. Débil, como las mujeres. Un día, otro. Y otro más. “No soy traidora de mi gente”. Y ella no habló.
Entonces la sentenciaron a muerte. La ahorcarían colgada de un árbol en los campos nevados de la era más triste de la humanidad. En su país, que dejó de existir como sus sueños. Que se fue junto con las pretensiones de hacer vida en un mundo justo. Igualitario. Colectivo. Setenta y seis años después esta tierra es tan sangrienta como aquella, pero sin revoluciones en las puertas ni soles luchando por asomar en un cielo rojo que promete. Si Lepa vuelve a los 17 en estos días de milenials del vigésimo primer siglo, el desaliento la sentaría de prepo ante una laptop con dragonball y snapchat. Y un twitter para convocar a muchedumbres que resistan las políticas antiinmigratorias del neonazismo europeo. Con sede privilegiada en Croacia.
Lepa soñaba con un mundo entero en comunidad. Pero hoy es una tierra plagada de mojones nacionalistas gendarmes de las fronteras. Repelentes de lo distinto. Xenófobos y talibanes. Segregacionistas e intolerantes.
Le exigieron por última vez que dijera los nombres a cambio de una clemencia incompatible con su dignidad. “Mis camaradas darán sus nombres cuando venguen mi muerte”, dijo.
En un juicio sumarísimo la condenaron a muerte. Sobre un tronco, mientras el ustacha le ataba la soga al cuello Lepa gritó: “¡Larga vida al Partido Comunista y a los partisanos! ¡Luchen, pueblos, por su libertad! ¡No se rindan ante los infames! ¡Seré asesinada, pero ya vendrán quienes me vengarán!”
La que gritó antes que la soga le cortara el aire tenía apenas 17 años. Le dieron la Orden de Héroe del Pueblo ocho años después.
El mundo sabe más del genocida croata Ante Pavelic –Argentina tuvo el privilegio de alojarlo en su huida- que de Lepa Radić. La historia suele sostenerles estantes en la memoria a quienes no lo merecen.

Silvana Melo
08/02/2020

* Publicado originalmente en Surgentes

El efecto invernadero y las catástrofes ambientales




El capitalismo es enemigo de la naturaleza y de la humanidad.

Las catástrofes ambientales ocurridas en Brasil hace algunos meses -incendio de la Amazonia- y la más reciente ocurrida en Australia revelan con un dramatismo superlativo la amenaza que se cierne sobre la especie humana y el conjunto de las especies vivas como fruto de la depredación ambiental y del calentamiento global por efecto invernadero.
Ese efecto es el producto de la explotación de minerales fósiles (petróleo, carbón) que libera gases (dióxido de carbono, monóxido de carbono, anhídrido sulfuroso, hidrofluorocarbonos, óxido nitroso) cuyo efecto es impedir que el calor liberado por el sol pueda escapar de la atmósfera, contribuyendo al calentamiento del planeta.
El aumento de la temperatura global, combinada con la rapacidad capitalista sobre los recursos naturales, ha tenido consecuencias devastadoras. Los incendios y los desmontes en la Amazonia han afectado también a Bolivia (medio millón de hectáreas quemadas), mientras que la dramática situación que vive hoy Australia cuenta también con antecedentes en Siberia -una región clave en el enfriamiento del planeta- donde hubo incendios de tres semanas de duración, o en la Gran Canaria donde el fuego perduró una semana.

La hipocresía e impotencia de las cumbres climáticas imperialistas

Desde el Protocolo de Kioto en 1997 a la reciente cumbre de Madrid, pasando por el Acuerdo de París de 2015, se ha asistido a rimbombantes saludos a la bandera sobre los pasos a seguir para detener el calentamiento global. En la última conferencia, a fines de 2019 setenta y siete países se pronunciaron por reducir drásticamente la emisión de gases de efecto invernadero, pero sin llegar a ningún compromiso práctico. El dato más saliente es el desacuerdo total entre las principales potencias capitalistas sobre la reducción del uso de combustibles fósiles, cuando esos países son responsables en un 70% de las emisiones de carbono.
Detrás del fracaso de las cumbres climáticas se encuentra, en primer lugar, el capital financiero. En efecto, tras el Acuerdo de París los grandes bancos británicos Barclays, HSBC, Standard Chartered y RBS invirtieron más de 32.000 millones de dólares en la financiaron a cincuenta y dos empresas carboníferas. El Banco Europeo de Inversiones invirtió en los últimos cinco años nada menos que 65.000 millones de euros en esta rama, aunque se comprometió a concluir su financiamiento al sector en 2021.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) señala que solo el 35% de las plantas eléctricas de carbón a nivel global tienen más 30 años de uso, y que en Asia la mayoría de ellas son relativamente nuevas. Las de la India, por ejemplo tienen un porvenir de uso de quince años. El informe pone énfasis en algo decisivo para la inversión de capital en energía: “las plantas de gas y carbón continuarán operando mientras que sus costos variables sean menores al costo nivelado de energía de la generación eléctrica, con proyectos nuevos renovables a gran escala necesarios para abastecer la demanda eléctrica en el futuro”.
Trump, mientras tanto, ha decidido retirarse del Acuerdo de París, desoyendo a los científicos de la Universidad de Harvard que aseguraron que continuar el camino actual provocará 80.000 muertes adicionales por década y causará problemas respiratorios a más de un millón de personas en diez años, sobre todo niños. La iniciativa del presidente norteamericano es reactivar la industria minera del carbón sobre la base de una inversión de 100.000 millones de dólares, al igual que la expansión de las perforaciones marítimas y lacustres para la explotación de petróleo.
China, por su parte, está impulsando el crecimiento continuo de su flota de carbón, de acuerdo con un informe de noviembre de 2019 llamado “Fuera de Sintonía”. El estudio agrega que Pekín está construyendo y reviviendo centrales para producir una cantidad de electricidad en base a carbón equivalente a toda la capacidad energética de la Unión Europea. La contaminación del aire en el gigante asiático ocasiona un millón de muertes por año. A su vez, China está financiando gran parte de las minas de carbón en África, según un informe de National Geographic del 9 de noviembre de 2017.

Argentina también

En nuestro país, para promover las energías renovables fue sancionada en 2015 durante el gobierno de Cristina y reglamentada un año más tarde por Macri la ley 27.191. La norma establecía prebendas financieras descomunales: exenciones de aranceles a la importación de equipos, partes, repuestos, componentes y materias primas, amortización acelerada, devolución anticipada de IVA, exención del impuesto a la ganancia mínima presunta, exención del impuesto a los dividendos ante la reinversión en infraestructura y garantías públicas para reducir el riesgo empresario. Sin embargo, este régimen de seducción al capital internacional se estampó -en las postrimerías del gobierno de Macri- con el cepo cambiario, a partir de lo cual comenzaron los despidos masivos en diversas empresas y parques eólicos.
Pero más importante aún es la orientación del gobierno de Alberto Fernández de privilegiar la explotación de Vaca Muerta, lo cual se deriva del eje de su política que es la recaudación de dólares para garantizar el pago de la deuda externa al FMI y los bonistas. Cabe decir, que de acuerdo a declaraciones de Eduardo Kiper, asesor energético de Fernández, el precio actual de la energía renovable es más caro que el de hidrocarburos importados, al revés de lo que pasaba en 2016. En consecuencia, es de esperar que los subsidios a la energía eólica sean redirigidos a las petroleras, que en el caso de Vaca Muerta han recibido durante los últimos seis años la friolera de 140.000 millones de dólares. Esto parece confirmarse con el proyecto de ley que elabora Guillermo Nielsen (ahora presidente de YPF) para blindar las ganancias de los pulpos petroleros y garantizarles que no se vean afectados por el cepo al dólar. Esto cuando los combustibles fósiles representan el 85% de la generación de energía primaria en Argentina

En defensa del planeta, contra el capitalismo

La descripción que hemos realizado sobre la gravedad de la situación a escala mundial, la impotencia de los acuerdos internacionales sobre el calentamiento global por el incumplimiento de las potencias imperialistas y la gran banca, pone de relieve el peso específico que conserva el negocio de los hidrocarburos y la energía contaminante. Es también una muestra del predominio de la rapacidad capitalista para incrementar la tasa de beneficio, por sobre la consideración de la amenaza de destrucción del planeta.
La lucha por un planeta limpio y por evitar las catástrofes solo puede ser, en definitiva, una pelea a escala mundial para que gobiernen los trabajadores, por la supresión del modo de producción capitalista cuya anarquía basada en la búsqueda despiadada de ganancia hunde en la miseria, en la guerra y en la destrucción ambiental al planeta entero. El libre desarrollo de las fuerzas productivas requiere de una planificación consciente de la producción y de la explotación de la naturaleza que solo puede ser liderada por la clase obrera. La construcción del partido mundial de la revolución socialista es una tarea impostergable.

Roberto Gellert

sábado, 8 de febrero de 2020

Trump exonerado, Biden en baja y la polarización en aumento




No hay vuelta a la normalidad en EEUU.

En su discurso de “Estado de la Unión” que inaugura el año parlamentario, Donald Trump no se refirió a la reciente exoneración votada en el Senado sobre la acusación de abuso de poder y encubrimiento elevada por la cámara baja. Pero el triunfalismo que proyectó, junto a una demagogia derechista recargada, muestra la tónica con la que Trump encara la elección de este año, ahora que el episodio del impeachment llegó a su previsible final en el Senado de mayoría republicana.
“Hace tres años lanzamos el gran resurgir americano. Hoy estoy frente a ustedes para compartir los resultados increíbles. Explotamos de trabajo, los ingresos están por las nubes, la pobreza está en picada, el crimen está en caída y nuestro país nuevamente es próspero y muy respetado”, se mandó la parte el colorado.
La realidad es que la industria ha estado cayendo, aunque el desempleo sigue bajo. Los sueldos más bajos han subido un 16% en gran medida por un extendido movimiento de lucha por 15 dólares la hora que ha puesto un límite a la superexplotación. La economía más bien tiende al estancamiento, pero se ha logrado evitar la catástrofe que muchos consideraban inminente en el marco de la guerra comercial que ha sido política de Trump promover. Un empate que Trump festeja y factura como un triunfo.
No mencionó en su discurso las superganancias que lograron las grandes fortunas con su medida económica central, los recortes impositivos a los grandes capitalistas, que acumulan cinco billones de dólares transferidos del Estado (Democracy Now, 5/2).
El discurso ha sido una muestra teatral de la profunda polarización y resquebrajamiento de un sistema político de más de un siglo de colaboración bipartidista entre demócratas y republicanos. Trump se rehusó a darle la mano a Nancy Pelosi, la presidenta demócrata de la cámara baja que promovió el juicio político. Al terminar su discurso Pelosi rompió su copia del discurso de Trump delante de las cámaras, diciendo que fue un “manifiesto de mentiras”. Otros legisladores demócratas se ausentaron o se retiraron durante el discurso.
El discurso reivindicó las deportaciones y el muro antiinmigrante, que han dado lugar a la cárcel, la separación de sus familias e incluso la muerte de ocho niños inmigrantes. Se reivindicó la ejecución del general iraní Soleimani que acercó el escenario de Medio Oriente a una guerra generalizada y también la política de golpismo “democrático” en América Latina, con el golpista venezolano frustrado Juan Guaidó, presente en vivo y en directo. Que esta política haya dado lugar a triunfos muy escasos a nivel internacional no quitaba la oportunidad de darle un fuerte tono macartista al discurso presidencial, que hace eje en asemejar al ala izquierda ascendente en el partido demócrata detrás de Bernie Sanders como una “amenaza socialista” contra los EEUU.

Polarización al límite

La popularidad de Trump, en el punto más alto de su mandato (49% según Gallup), ha mantenido unidos a los republicanos detrás de él. Sólo un senador de su partido, Mitt Romney, votó por su destitución junto a los demócratas. Trump ha salido fortalecido de la pelea, y con un mayor control de su partido. El apoyo popular a la destitución se mantuvo de todas maneras alto, alrededor de un 50%. Se trata de una polarización política verdaderamente violenta.
Un vocero del centro liberal-progresista del partido demócrata balanceaba que con el rechazo del juicio político se había desvanecido un canal institucional que pudiera hacer un “reboot” que volviera a Washington a su status quo de normalidad (Vox, 5/2).
Esta ilusión se desvanece también con los primeros pasos de la interna demócrata, donde el centro demócrata no logra instalar un candidato que compita con el ascendente Sanders. Sanders, desde la centroizquierda, es tan outsider del establishment político de Washington como el millonario Trump y su entorno de extrema derecha.

Demócratas a la deriva

La disposición del centro demócrata a manipular el proceso de las primarias y boicotear la candidatura de Sanders tuvo una primera expresión bochornosa en las asambleas partidarias de Iowa este lunes 3 de febrero. Allí, habría fallado el funcionamiento de una aplicación electrónica para recabar el escrutinio instalada por una empresa (Shadow Inc.) contratada por el Comité Nacional Demócrata, vinculada a exmiembros de la campaña de Hillary Clinton y a quienes promueven en la actualidad a Joe Biden y a otro precandidato de centro, Pete Buttigieg, alcalde de la pequeña ciudad de South Bend, Indiana (Jacobin, 6/2).
Mientras se cayeron tanto los canales electrónicos como telefónicos para que el partido recogiera los datos se suspendió el conteo por casi dos días y circulaban resultados divergentes. Buttigieg se proclamó ganador, y Sanders dio a conocer datos que lo daban arriba. Una vez conocida la relación entre Buttigieg y la app que hizo caer el recuento, se hizo tendencia #AlcaldeTramposo, descontando que se está frente a nuevas maniobras contra la nominación de Sanders, como las que dieron lugar a la candidatura de Hillary en 2016.
El resultado final una vez retomado el conteo arroja un complicado empate técnico. Sanders sacó más de 6.000 votos de ventaja en la primera vuelta sobre Buttigieg, que se reducen a 2.600 en la segunda vuelta. A pesar de que gana en ambas rondas, la ingeniería electoral demócrata ha permitido proclamar ganador a Buttigieg, con una leve ventaja en un coeficiente que calcula cuántos delegados se eligen a una representación local del partido. Tercera salió la liberal-progresista Elizabeth Warren, con Joe Biden, el candidato favorito del establishment demócrata y favorito en las encuestas nacionales, en un cómodo cuarto lugar con la mitad de los votos de Sanders.
Todo indica que Sanders puede lograr un triunfo neto para su política de reformas parlamentarias y demagogia en la próxima primaria, en el estado de New Hampshire. Lejos de alarmarse por las muestras de que el establishment demócrata está más dispuesto a un sabotaje (como muchos dicen que sufrió Corbyn de parte de la derecha laborista) que a acompañar una candidatura autoproclamada socialista, la izquierda yanqui se alista entusiasmada en “el ejército de Bernie” (Socialist Alternative, 6/2).
El fiasco de Iowa muestra la verdadera crisis del manejo de la interna del Comité Nacional Demócrata. Biden ha pretendido ser un candidato que puede restaurar la “normalidad” en Washington y restablecer la colaboración bipartidista (The Nation, 5/2). El proceso del impeachment, donde el Partido Republicano respaldó las maniobras de Trump para usar su peso presidencial para que avancen causas de corrupción contra Biden y su hijo, muestran que esto es una quimera.
Pete Buttigieg, otra prueba largada por el mismo sector político, pretende repetir la misma fórmula de Obama, dando un barniz de “política identitaria” a la política neoliberal con su condición de gay (Jacobin, 2/2). El otro anotado para la carrera (aunque no llegó a competir en Iowa) para tratar de lograr un candidato demócrata confiable al estabishment es Michael Bloomberg, octavo hombre más rico del mundo y exalcalde de Nueva York. El Comité Nacional Demócrata, que recibió una donación de 800.000 dólares de Bloomberg en noviembre, modificó los límites a donaciones de un único aportante para que este pudiera competir en la carrera, así como otras regulaciones para que participara de los debates televisados. Bloomberg ha anunciado que invertirá 1.000 millones de dólares en la campaña, lo cual ya le ha conseguido el apoyo de más alcaldes que cualquier otro candidato. Algunos comentaristas ven en estos preparativos el armado de un aparato de ruptura contra una candidatura de Sanders si no lo logran frenar en la convención (Black Agenda Report, 6/2).
Quienes promueven invasiones y golpes en nombres de las garantías democráticas en todo el mundo (Bolivia es el ejemplo más reciente) están hundiéndose en un fango de choques cada vez más violentos y salvajes. La crisis mundial ha colocado a Estados Unidos en un camino de polarización política y social que va a tener consecuencias explosivas.

Guillermo Kane

viernes, 7 de febrero de 2020

El legado político de Franz Mehring a 101 años de su muerte




Además, sólo puedo repetir sobre su libro lo que dije, reiteradamente, sobre sus artículos publicados en la revista Neue Zeit: es, por lejos, la mejor exposición existente de la génesis del Estado Prusiano. En realidad, puedo decir que es la única buena exposición que se desarrolla correctamente, hasta en los detalles, las interconexiones, en la mayoría de los asuntos. (Carta de Friedrich Engels a Franz Mehring, 14 de julio de 1893 - sobre el libro La leyenda de Lessing)

El 28 de enero, se cumplieron 101 años de la muerte del marxista alemán Franz Mehring, en el contexto de la derrota de la Revolución alemana de 1919, de la brutal represión contra el recién creado Partido Comunista Alemán (KPD) y sólo dos semanas después de los asesinatos de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, bajo el gobierno socialdemócrata.
Pero, ¿quién fue este destacado intelectual y político revolucionario, el "viejo" Mehring y por qué es tan importante rescatar su legado político y mantener el hilo rojo de la continuidad histórica? Franz Mehring nació en Pomerania, en ese momento una provincia de Prusia en 1846 y tiene una curiosa trayectoria política.
Desde un punto de vista político y académico, paradójicamente tiene un doctorado en la Universidad de Liepzig por sus tesis antisocialistas en 1882, y desarrolla sus posiciones que evolucionan desde sus ideas liberales y democráticas radicales iniciales, hasta que tenía 45 años, cuando entró, ya en su madurez, en el Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania (SDAP).
En 1891, se incorpora a la redacción editorial de la revista teórica de la socialdemocracia alemana Die Neue Zeit y escribe en 1892, La leyenda de Lessing, un libro elogiado incluso por Friedrich Engels, publicación que definitivamente lo coloca en el debate teórico del marxismo. En 1894 escribe Gustavo Adolfo II de Suecia, La guerra de los treinta años y la construcción del Estado nacional, en otro contrapunto a la historia oficial, hegemónica.
El Rey de Suecia, en la Guerra de los Treinta Años invade Alemania, pero la burguesía alemana y sueca lo convirtió en un héroe como luchador por la libertad de conciencia contra la servidumbre de jesuitas y católicos. Mehring hace un análisis materialista histórico de estas luchas y conflictos, en el sentido de Engels en las Guerras Campesinas en Alemania, cada conflicto en su forma teológica o política expresa los intereses de las clases y las fracciones de clase en conflicto.
Sus posiciones políticas giran hacia la izquierda, y cuando estalla la Primera Guerra Mundial, está totalmente ubicado en el campo de los revolucionarios, de los socialistas internacionalistas, siendo un destacado líder del ala izquierda de la socialdemocracia. Encontrándose en esa posición de izquierda en todos los debates políticos del socialismo. Por mencionar solo unos pocos ejemplos podemos mencionar, primero la lucha contra el revisionismo de Eduard Berstein, luego, después de romper con Karl Kautsky en 1912, generalmente defendiendo las posiciones políticas de Rosa Luxemburgo. Salió de la redacción de Die Neue Zeit y tomó una posición firme contra el militarismo y la guerra en la Primera Guerra Mundial, continuando su trayectoria política en la Liga Spartacus primero y más tarde en el Partido Comunista Alemán (KPD).
En la sesión de Reistag del 4 de agosto de 1914, el grupo de diputados socialdemócratas, incluidos los que estaban en contra de la guerra, debido a la disciplina partidaria, votó a favor de los créditos de guerra por unanimidad. Existía, todavía había una cierta idea que si solo hay una clase trabajadora, debería haber sólo un partido de la clase trabajadora.
Pero ya en septiembre de 1914, tanto Rosa Luxemburgo como Karl Liebknecht enviaron una carta a los diarios difundiendo su posición política contra la guerra, y enviaron cientos de cartas de solicitando apoyo, sólo Clara Zetkin y Franz Mehring deciden firmar y hacer publicar esta posición.
En esta perspectiva, Karl Liebknecht será el único diputado que votará en contra de los créditos de guerra en la segunda sesión sobre el tema realizada el 2 de diciembre de 1914, vota con coraje de forma contraria a la decisión del SPD, un hecho político muy importante, que además denuncia los objetivos reales de la guerra, una guerra imperialista, con el objetivo de dividir el mundo entre las grandes potencias, razón por la cual no respondía a ningún interés de los pueblos involucrados y que tenía como objetivo destruir el creciente ascenso del movimiento obrero.
Franz Mehring, funda con Rosa Luxemburgo, en 1915, Die Internacionale, que era el periódico de los socialistas internacionalistas. En 1916, siendo un destacado propagandista, en términos leninistas, fue encarcelado con Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht por su actividad anti-militarista, antiimperialista y antiguerra.
Franz Mehring, fue elegido diputado por la Dieta Prusiana de 1917 a 1918, llevando a cabo una política parlamentaria revolucionaria. Aplica esta táctica política en Alemania, como también lo hicieron otros parlamentarios revolucionarios, como el mencionado Karl Liebknecht, el diputado Otto Rühle, la diputada socialista feminista Clara Zetkin o Hans Kippenberg.
El parlamentarismo revolucionario es la participación de revolucionarios en el parlamento burgués, es decir, la participación de los partidos políticos revolucionarios en el Parlamento de una manera específica en términos tácticos, no estratégicos, dentro del marco institucional, con la característica fundamental de mantener la independencia política de los patrones, de los gobiernos y del Estado. Estos parlamentarios revolucionarios, son tribunos del pueblo, del punto de vista de presentar las demandas del conjunto de los sectores oprimidos en la sociedad, pero esta participación en el parlamento se realiza en una perspectiva que articula esa lucha en el Parlamento con los conflictos sociales en curso en el país, la lucha antiinstitucional y subordinada a esta en el marco de una estrategia revolucionaria. Actualmente, esta táctica tiene continuidad en la experiencia del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), que forma parte del Frente de Izquierda y de los Trabajadores - Unidad (FIT-U) en Argentina, que forma parte de la Fracción trotskista - Cuarta Internacional (FT-CI), experiencia de la cual la izquierda latinoamericana debe extraer lecciones.
Franz Mehring, como mencionamos, fue primero dirigente la Liga Espartaquista (LE), la cual funda junto con Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht, Clara Zetkin, Leo Jogiches y Paul Levi, y más tarde, incluso en ausencia debido a sus graves problemas de salud, es fundador de la Partido Comunista Alemán (KPD).
Hugo Eberlein, en su impecable informe sobre el trabajo clandestino de la Liga Espartaquista, afirma que Mehring, fue uno de los siete participantes en una reunión en la casa de Rosa Luxemburgo un día después de la aprobación de los créditos de guerra por la socialdemocracia oficial y forma parte del colectivo que toma la decisión política de continuar de forma inmediata la lucha contra el militarismo y la guerra. Es este grupo el que decide enviar doscientas cartas solicitando firmas precisamente para un manifiesto contra la guerra, pero contra las expectativas iniciales solo obtienen unas pocas respuestas, entre ellas Clara Zetkin y el mismo Mehring como mencionamos.
Con relación a su enorme trabajo intelectual, Rosa Luxemburgo lo reconoció de esta manera en una carta escrita en Südende dirigida a él, fechada el 27 de febrero de 1916, con motivo del 70 aniversario del nacimiento del revolucionario alemán:
Usted ha ocupado una posición entre nosotros durante décadas que nadie más que puede asumir: es el representante de la verdadera cultura intelectual en todo su esplendor y esplendor. Si en opinión de Marx y Engels el proletariado es el heredero histórico de la filosofía clásica alemana, usted fue el ejecutor de este legado. Usted salvó de la burguesía lo que quedaba de los tesoros dorados de la antigua cultura intelectual y nos los trajo en el campo de los desheredados sociales (...) Con cada una de las líneas que salen de su maravillosa pluma, educó a nuestros trabajadores en que El socialismo no es una cuestión de "cuchillo y tenedor cuchillo", sino un movimiento cultural, una gran y orgullosa visión del mundo.
Es posible destacar dos características de este gran intelectual orgánico y líder del proletariado revolucionario alemán. Primero, su tránsito y vínculo entre la primera generación de revolucionarios como Karl Marx y Friedrich Engels y la generación de la Revolución Rusa.
En segundo lugar, otro tránsito, en esta ocasión desde su liberalismo antisocialista hasta un democratismo radical, cuya consecuencia lo lleva a través de un lasallianismo inicial, en referencia al líder del movimiento obrero alemán Ferdinand Lasalle, por su preocupación por lo social, hasta su vinculación al marxismo en 1891 y la socialdemocracia, para luego ser parte de sus alas izquierdas hasta la creación de la Liga Espartaco y el Partido Comunista Alemán (KPD).
El filósofo húngaro, George Lukacz, escribe en Franz Mehring 1846-1919, contribuciones a la historia de la estética, que lo que distingue a Mehring de otros defensores de las ideologías en el campo burgués que pasan a las filas del proletariado es su sincera decepción con la democracia burguesa y su límites, lo que colocó a Mehring en el campo del movimiento obrero desde esta perspectiva, especialmente en momentos en que la socialdemocracia mayoritaria en su chovinista giro nacionalista y reformista comienza una idealización de este régimen político.
El impacto de su libro La leyenda de Lessing fue tan fuerte que, debido a su repercusión, como ya se mencionó, el propio Engels se manifiesta. Friedrich Engels, en una carta a Agust Bebel fechada en 1892, ya había elogiado este libro. El mismo Mehring recibe tres cartas de Engels, donde en la primera explica que la negativa a responder sus cartas anteriores se debió a que Mehring apoyaba las leyes antisocialistas y por el hecho de estar en diferentes trincheras carecía de sentido y, además, las leyes antisocialistas, aún estaban vigentes.
La segunda y tercera cartas de Engels, enviadas en 1893, son complementarias abordando también sobre el libro La leyenda de Lessing, ya que expresa una desmitificación de la historia prusiana oficial y destaca la importancia de realizar un buen estudio de las mediaciones de ideología y las representaciones, yendo más allá estructuras, estando ya los dos en la misma trinchera de combate. Como el libro es objeto de algunas críticas, Mehring responderá algunas de estas en otros escritos agrupados bajo el título: Sobre Materialismo histórico.
Como intelectual, profesor y propagandista, enseñó la materia de Historia en la Universidad Obrera de Berlín, escribiendo una importante obra que se titula Historia de la socialdemocracia alemana, entre los años 1897 y 1898.
También podemos mencionar un artículo escrito en julio de 1914, “La clase obrera y la guerra mundial”, en el que, preocupado por la situación de guerra y militarismo, es uno de los marxistas que originalmente incorporó el estudio del general prusiano Karl von Clausewitz. Compara el Anti-Duhring de Engels con De la Guerra de Clausewitz, destacando la importancia del primero para el materialismo histórico y tomando la relación entre economía y guerra, pero también se preocupa por la relación entre guerra y política, defensiva y ofensiva llevada a cabo por el general prusiano. Para Mehring, la guerra entre naciones es una confrontación en segundo plano en comparación con las contradicciones de una guerra civil entre las clases en el marco de una determinada formación económico-social. Fue uno de los marxistas revolucionarios interesados, así como Engels, Lenin o Trotsky, por la cuestión militar.
Mehring defiende la Revolución Rusa de octubre de 1917, es un bolchevique y en 1918 publica su famosa biografía de Marx, que se titula: Karl Marx: La historia de su vida, que está dedicado a Clara Zetkin. Tiene un impacto político tal que el propio Karl Kaustky escribe una contribución sobre la historia de la socialdemocracia alemana conocida como anti-Mehring, titulada Franz Mehring y la socialdemocracia alemana.
En términos de confianza política, podemos mencionar que la hija de Marx, Laura Lafargue, le pidió que la representara en el consejo editorial que publicaría las cartas entre Marx y Engels, después de la muerte de ambos. Dos semanas después de los asesinatos de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, con su salud muy frágil, aún en el marco de la derrota de la revolución alemana y de la brutal represión contra el Partido Comunista Alemán (KPD), murió el 28 de enero de 1919. a los 72 años de edad.
Ciento un años después de su muerte, como Rosa Luxemburgo afirma correctamente, es importante recuperar sus obras para que el movimiento obrero y la juventud puedan hacer del comunismo no sólo un cambio en el modo de producción, como pretendían los estalinistas en su visión economicista, sino una vida que valga la pena ser vivida. Para esto, los intelectuales revolucionarios como Franz Mehring y su legado teórico y político son indispensables.

Gonzalo A. Rojas
Shimenny Wanderley