domingo, 21 de julio de 2019
Lenin y el imperialismo
Con Vladimir Acosta, estudiamos "Imperialismo, fase superior del capitalismo" (1916), poniendo el texto en diálogo con el presente.
sábado, 20 de julio de 2019
Huelga internacional de los trabajadores de Amazon

“Somos humanos, no robots”
Los días 16 y 17 de julio, en el marco del Amazon Prime Day, la jornada de descuentos especiales del gigante de la venta minorista por internet (una suerte de Black Friday), miles de sus trabajadores en Estados Unidos y en Europa fueron a la huelga.
La oportunidad de la medida fue decidida estratégicamente, se trata del momento del año de mayores ventas e ingresos para la compañía, y de mayor explotación para los obreros. Los motivos que llevaron a la medida de fuerza son de fondo y la huelga es una respuesta promisoria a la ofensiva que, a nivel internacional de la mano de las apps y las empresas de tecnología, la burguesía desarrolla contra el conjunto de las conquistas laborales. Amazon, una de las 10 empresas más cotizadas mundialmente, se caracteriza por ofrecer salarios apenas por encima de la línea de pobreza (en Estados Unidos, de 15 dólares por hora) y otorgar adicionales sólo por productividad, los trabajadores de sus centros de logística denuncian que deben manipular hasta 600 artículos por hora y con estándares crecientes.
En Europa, donde hubo huelgas en ciudades alemanas y protestas en Polonia y en España, los trabajadores denuncian diferencias considerables entre los salarios de los distintos países y la utilización de la mayor precarización laboral existente en algunos estados (en particular en Europa oriental) para presionar al conjunto de los trabajadores y para desviar la logística en caso de medidas de fuerza. A estos reclamos se le suma, en Estados Unidos, en particular entre los obreros de la ciudad de Minnesota, la demanda de que se respeten las prácticas religiosas y tiempos para rezar ya que la mayoría del colectivo obrero es inmigrante y musulmán. En las movilizaciones, los manifestantes desplegaban y agitaban consignas como “somos humanos, no robots” y “nosotros creamos toda la riqueza de la empresa”. Se está reiniciando un proceso de sindicalización en una situación en la que la tasa de afiliación en EEUU es menor al 10 por ciento.
Amazon fue una de las primeras empresas en utilizar las nuevas tecnologías comunicacionales para montar nuevas estructuras de negocios cuya otra faceta es la pretensión de arrasar con cualquier tipo de convenio colectivo y organización sindical. A la vez, en términos propagandísticos, los ideólogos del capital pretendían mostrar un nuevo capitalismo, sin explotación laboral. En la realidad Amazon y todas las empresas de ese tipo produjeron una gran concentración de fuerza de trabajo, con miles de obreros en cada terminal logística y han producido una mayor conciencia respecto de la unidad internacional de los intereses de los trabajadores y un promisorio despertar de sus reservas de lucha. En el mismo sentido se desarrollaron el año pasado medidas de fuerza de los trabajadores de las empresas de fast food y los intentos de organización sindical en apps como Glovo o Rappi.
Para los trabajadores argentinos a los que se nos quiere vender la idea de que el porvenir laboral y el desarrollo nacional ocurrirían a través del desarrollo de este tipo de empresas y de terminar con los convenios colectivos (como lo expresa la disputa entre La Bancaria y Mercado Libre) estas medidas de fuerza ponen sobre la mesa la enorme explotación laboral que viene de la mano de las compañías tecnológicas y la vigencia de los métodos de lucha de la clase obrera para enfrentarla.
Leandro Morgan
viernes, 19 de julio de 2019
Bachelet y Almagro, almas gemelas

El informe de Michelle Bachelet sobre los derechos humanos en Venezuela contiene todos los requisitos para ocupar un lugar señero en una enciclopedia universal de la infamia. Mucho más porque la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos se debe a un conjunto de mandatos emanados de la Carta de esa organización, de los acuerdos de su Consejo de Derechos Humanos y de otras de sus instancias que resultan pisoteados en este documento.
El informe no menciona apenas la guerra económica de Washington contra Venezuela y sus terribles efectos en la población y mucho menos exige que se ponga fin a esa brutal agresión. Omite innumerables hechos de primerísima importancia. Entre ellos, la violencia feroz de la oposición dirigida por Estados Unidos, tanto en marchas como en guarimbas y en sus reiterados intentos golpistas, enmarcados en un contexto de guerra híbrida cuyo fin desde 2002 es derrocar al gobierno bolivariano, eliminar físicamente al chavismo y apoderarse de las enormes riquezas naturales del país suramericano.
¿Golpismo? ¿Guerra híbrida? ¿Guerra económica? Qué va. Para Bachelet lo único que existe en Venezuela son violaciones del gobierno a los derechos humanos. Tampoco existe una grave crisis humanitaria ni de derechos humanos en Haití, Honduras, Guatemala, Colombia, Yemen, Somalia, Libia, Afganistán, Palestina ocupada por Israel. Ni las políticas neoliberales que hunden hoy en la miseria a millones de argentinxs y brasileñxs antes elevados a niveles dignos de vida por los gobiernos de Lula y Cristina Fernández, acciones que constituyen violaciones masivas de los derechos económicos, políticos y sociales de esas poblaciones. Ni la campaña de terrorismo de Estado del gobierno de Trump contra millones de migrantes, su exacerbación del supremacismo blanco, la xenofobia, el racismo y la misoginia.
¿De qué país habla Bachelet? El que refiere en su informe no es el que he visitado muchas veces durante el periodo revolucionario. No es el de millones de personas marchando en apoyo a su gobierno, no es el de la alta matrícula en todos los niveles de educación, no es el del programa Barrio Adentro ni los Centros de Diagnóstico Integral, que con médicos venezolanos y cubanos han hecho de la salud un derecho universal, no es el de la igualdad entre hombres y mujeres ni el del reconocimiento de la diversidad sexual, no es el de la menor desigualdad en nuestro continente de acuerdo con datos de la respetada Comisión Económica para América Latina de la ONU, no es el democracia participativa y protagónica ejemplar, no es el de lxs jóvenes y el pueblo alegres y cultos. Tampoco el de los casi tres millones de viviendas dignas.
No está en mi ánimo edulcorar la realidad, tampoco oculto mi compromiso militante con la Revolución Bolivariana. Pero si de investigar y calificar una realidad se trata lo menos que debe exigirse es que predomine la observación y comprobación escrupulosa de los hechos y no el desequilibrio ni un ejercicio totalmente discriminatorio, unilateral, selectivo y sesgado. En Venezuela, como en todos los procesos revolucionarios, se han cometido errores. Hay burocratismo y corrupción, que cualquier chavista reconoce y denuncia. El Estado burgués dificulta el avance revolucionario y los cuerpos de seguridad pueden cometer excesos que se investigan y con frecuencia se sancionan. Pero nada de esto podría analizarse si no se considera la subordinación por mucho tiempo del país al sistema de dominación de Estados Unidos, expresado en el modelo petrolero rentista y el subdesarrollo. Mucho menos si se obvia la guerra en curso contra la Revolución Bolivariana precisamente por los éxitos que ha obtenido en la trasformación de aquella realidad en materia de soberanía, justicia social, solidaridad humana, amplias libertades democráticas y verdadero ejercicio de los derechos humanos, e incluso éxitos económicos, ahora velados por el bloqueo.
¿Cómo puede justificar Bachelet que de las 588 entrevistas que nutren su informe ninguna haya sido realizada en Venezuela? ¿A qué fueron entonces allí la señora y su equipo, que permaneció semanas en el país? ¿Cómo explicar que el secretariado redactor del informe sea el mismo que hacía esta labor al Alto Comisionado anterior, el príncipe jordano Zeid Ra'ad Al Hussein, de estrechos vínculos con el repugnante secretario de la OEA Luis Almagro y con Leopoldo López ?
María Eugenia Russian, presidenta de Fundalatin, ONG con Estatus Consultivo Especial dentro del Consejo Económico y Social de la ONU, denunció la exclusión de informes y testimonios de 12 ONG en el Informe Bachelet.
La Alta Comisionada no tomó como fuentes de su reporte los documentos confeccionados por dos expertos independientes de la ONU, Alfred de Zayas e Idriss Jazairy, quienes censuraron en términos muy duros las sanciones económicas contra Venezuela y las consideraron causantes de las privaciones que sufre la población.
El informe de Bachelet, en fin, parece redactado por Almagro. Tal para cual.
Ángel Guerra Cabrera
El sinsentido común
Semiótica del debate capital-trabajo
Todo aquel sedimento semántico, que se expande en una comunidad, debe ser analizado tanto por sus efectos como por sus orígenes. Ninguna “comunidad de sentido” es ajena a la historia ni a las tensiones económicas y de clase que le dan origen. Cierto “sentido común” acepta, sin chistar, que nada de los que nos ocurre, bajo el capitalismo, sería posible si lográsemos la unidad de los oprimidos y, sin embargo, no parece tener tanto “consenso” como el que imponen las operaciones mediáticas de odio contra Cuba, Bolivia, Venezuela… y contra todo cuanto suene a emancipación social. Nadie objeta, desde el “sentido común”, que una “buena vida” es posible (por ejemplo: alimentación inteligente, salud socializada, vivienda sin miedos, trabajo digno y felicidad colectiva) y sin embargo no hemos logrado afianzarlo como determinación política sin retorno. Paradójicamente suele dominar la idea de que los derechos sociales pueden ser subordinados por el “derecho” de unos cuantos a vivir oprimiendo a las mayorías. Reina el “sinsentido” de la lógica dominante.
“Sinsentido” no es ausencia de “semántica”, es el absurdo convertido en ideología para romper la cordura colectiva con aberraciones económicas y sofismas de clase. Por ejemplo, el derecho inapelable de la clase opresora para secuestrar la plusvalía y la “consuetudo” leguleya del Estado burgués como monopolio de gerentes autorizados para “apalear” legalmente todo malestar o protesta. Condiciones ambas para garantizar al establishment su predominio material y su dominio cultural donde las mayorías vivan en miseria y postergación mientras una élite goza en la abundancia y el privilegio. La sinrazón al poder.
Siglos y más siglos en el despojo crearon (para los subordinados) miríadas de “sentido común”. La moral del opresor invadiendo la conciencia de los oprimidos hasta que acepten, y con orgullo, su condición de parias. Abundan los argumentos teológicos, demográficos, místicos o metafísicos. Se hizo eso “sentido común” y no pocas comunidades de sentido hegemónico se esmeran en perfeccionar las tesis (y las síntesis) de su condición subordinada. El “sinsentido” común. Y, además, se especializa el sentido subordinador basado en la división social del trabajo y en la condición de género, edad y talentos. El debate capital-trabajo convertido en himno trágico, en “cosa del destino”, en asunto de suerte. “El que nace para maceta del corredor no pasa”, dicen algunos. Y armaron otra “comunidad de sentido”… especializado en la resignación. Un “valle de lágrimas”.
Esa es la panacea semántica de las máquinas de guerra ideológica llamadas “medios de comunicación”. En ellas se regodea la creatividad del opresor para penetrar, cada día más a fondo y de manera más durable, con sus dispositivos de control intelectual en todos los “segmentos” de población. Especialmente los oprimidos pero no solamente. Cada ser humano recibe según su edad, su género y su posición geopolítica, avalanchas ideológicas planificadas para conformar un ser humano adaptable y manso. Una persona coherente (con las premisas del establishment) y especialmente productiva, consumista, individualista y dócil. Por destacar lo más obvio. Cataratas de “sentido común” dominante sobre pueblos enteros a mañana, tarde y noche. Feligresías del “orden” amaestradas para agradecer un lugar en el mapa del modo de producción reinante.
También es parte de otro “sentido común” denunciar los resortes enajenantes oligarcas, sus intereses de clase y sus consecuencias. Se ha convertido en moda “progre” o en agenda de territorios académicos o políticos muy diversos. Casi nadie ignora las canalladas pergeñadas por la ideología dominante para someter las consciencias de los pueblos y ya es “lugar común” el despliegue de las manipulaciones psicológicas por todos los medios. Y sin embargo, saber no es sinónimo de movilizarse o luchar contra las causas y los efectos de la industria del “sentido común”. Que es otro “sinsentido”.
Entonces tenemos sociedades infestadas con fabricantes de “sentido común” que plantean la disputa en términos de lo más diverso. Los hay mesiánicos, mercantilistas, religiosos, académicos, artísticos… frecuentemente “sabelotodo” jactanciosos que dicen conocer los intersticios de las conductas humanas y se atreven a despegar su recetarios simbólicos para dominar -o contrarrestar- los efectos de las plagas más diversas del “sentido común” desperdigado en las cabezas y en los corazones de los pueblos. Piensan que un “sentido común” saca a otro “sentido común”.
En la base está el capitalismo y el debate debe ir hasta la base del modelo económico, absurdo como es, y desde ahí analizar toda la superestructura que estudió, con magníficos aportes, Ludovico Silva, por ejemplo. Elaborar desde ahí una tipología de los medios y los modos de producción del “ sentido común”, sus fuentes y sus nexos con la ideología dominante de su época y describir con precisión su poder y sus efectos económicos y culturales, cuantitativos y cualitativos. Desentrañar toda su estructura y disponerse a combatirla con un programa de transformaciones culturales que tenga por premisa la participación directa de las bases sociales. No se puede combatir la maquinaria del “sentido común” predominante sólo con elucubraciones doctas por más lúcidas que parezcan. En todo caso, ya han demostrado su inutilidad trabajando al margen de los frentes en las bases. Ahora mismo se multiplican los escenarios de guerra simbólica, por ejemplo en los campos de las luchas electorales, donde se pretende afianzar el “síndrome de Estocolmo” electoral para que las víctimas voten por sus verdugos y se sientan orgullosas de eso. Tal barbarie cultural no será derrotada sólo con bibliografías o conferencias, no seamos víctimas de tal “sinsentido”.
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Todo aquel sedimento semántico, que se expande en una comunidad, debe ser analizado tanto por sus efectos como por sus orígenes. Ninguna “comunidad de sentido” es ajena a la historia ni a las tensiones económicas y de clase que le dan origen. Cierto “sentido común” acepta, sin chistar, que nada de los que nos ocurre, bajo el capitalismo, sería posible si lográsemos la unidad de los oprimidos y, sin embargo, no parece tener tanto “consenso” como el que imponen las operaciones mediáticas de odio contra Cuba, Bolivia, Venezuela… y contra todo cuanto suene a emancipación social. Nadie objeta, desde el “sentido común”, que una “buena vida” es posible (por ejemplo: alimentación inteligente, salud socializada, vivienda sin miedos, trabajo digno y felicidad colectiva) y sin embargo no hemos logrado afianzarlo como determinación política sin retorno. Paradójicamente suele dominar la idea de que los derechos sociales pueden ser subordinados por el “derecho” de unos cuantos a vivir oprimiendo a las mayorías. Reina el “sinsentido” de la lógica dominante.
“Sinsentido” no es ausencia de “semántica”, es el absurdo convertido en ideología para romper la cordura colectiva con aberraciones económicas y sofismas de clase. Por ejemplo, el derecho inapelable de la clase opresora para secuestrar la plusvalía y la “consuetudo” leguleya del Estado burgués como monopolio de gerentes autorizados para “apalear” legalmente todo malestar o protesta. Condiciones ambas para garantizar al establishment su predominio material y su dominio cultural donde las mayorías vivan en miseria y postergación mientras una élite goza en la abundancia y el privilegio. La sinrazón al poder.
Siglos y más siglos en el despojo crearon (para los subordinados) miríadas de “sentido común”. La moral del opresor invadiendo la conciencia de los oprimidos hasta que acepten, y con orgullo, su condición de parias. Abundan los argumentos teológicos, demográficos, místicos o metafísicos. Se hizo eso “sentido común” y no pocas comunidades de sentido hegemónico se esmeran en perfeccionar las tesis (y las síntesis) de su condición subordinada. El “sinsentido” común. Y, además, se especializa el sentido subordinador basado en la división social del trabajo y en la condición de género, edad y talentos. El debate capital-trabajo convertido en himno trágico, en “cosa del destino”, en asunto de suerte. “El que nace para maceta del corredor no pasa”, dicen algunos. Y armaron otra “comunidad de sentido”… especializado en la resignación. Un “valle de lágrimas”.
Esa es la panacea semántica de las máquinas de guerra ideológica llamadas “medios de comunicación”. En ellas se regodea la creatividad del opresor para penetrar, cada día más a fondo y de manera más durable, con sus dispositivos de control intelectual en todos los “segmentos” de población. Especialmente los oprimidos pero no solamente. Cada ser humano recibe según su edad, su género y su posición geopolítica, avalanchas ideológicas planificadas para conformar un ser humano adaptable y manso. Una persona coherente (con las premisas del establishment) y especialmente productiva, consumista, individualista y dócil. Por destacar lo más obvio. Cataratas de “sentido común” dominante sobre pueblos enteros a mañana, tarde y noche. Feligresías del “orden” amaestradas para agradecer un lugar en el mapa del modo de producción reinante.
También es parte de otro “sentido común” denunciar los resortes enajenantes oligarcas, sus intereses de clase y sus consecuencias. Se ha convertido en moda “progre” o en agenda de territorios académicos o políticos muy diversos. Casi nadie ignora las canalladas pergeñadas por la ideología dominante para someter las consciencias de los pueblos y ya es “lugar común” el despliegue de las manipulaciones psicológicas por todos los medios. Y sin embargo, saber no es sinónimo de movilizarse o luchar contra las causas y los efectos de la industria del “sentido común”. Que es otro “sinsentido”.
Entonces tenemos sociedades infestadas con fabricantes de “sentido común” que plantean la disputa en términos de lo más diverso. Los hay mesiánicos, mercantilistas, religiosos, académicos, artísticos… frecuentemente “sabelotodo” jactanciosos que dicen conocer los intersticios de las conductas humanas y se atreven a despegar su recetarios simbólicos para dominar -o contrarrestar- los efectos de las plagas más diversas del “sentido común” desperdigado en las cabezas y en los corazones de los pueblos. Piensan que un “sentido común” saca a otro “sentido común”.
En la base está el capitalismo y el debate debe ir hasta la base del modelo económico, absurdo como es, y desde ahí analizar toda la superestructura que estudió, con magníficos aportes, Ludovico Silva, por ejemplo. Elaborar desde ahí una tipología de los medios y los modos de producción del “ sentido común”, sus fuentes y sus nexos con la ideología dominante de su época y describir con precisión su poder y sus efectos económicos y culturales, cuantitativos y cualitativos. Desentrañar toda su estructura y disponerse a combatirla con un programa de transformaciones culturales que tenga por premisa la participación directa de las bases sociales. No se puede combatir la maquinaria del “sentido común” predominante sólo con elucubraciones doctas por más lúcidas que parezcan. En todo caso, ya han demostrado su inutilidad trabajando al margen de los frentes en las bases. Ahora mismo se multiplican los escenarios de guerra simbólica, por ejemplo en los campos de las luchas electorales, donde se pretende afianzar el “síndrome de Estocolmo” electoral para que las víctimas voten por sus verdugos y se sientan orgullosas de eso. Tal barbarie cultural no será derrotada sólo con bibliografías o conferencias, no seamos víctimas de tal “sinsentido”.
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
jueves, 18 de julio de 2019
Terry Eagleton contra la caricaturización del pensamiento de Marx

Aún se viven las rémoras del fin de la Guerra Fría y el triunfo casi total del capitalismo en su fase neoliberal. El discurso anticomunista y el anti-marxismo perviven en las academias y en el comentario público. El pensamiento de Marx aunque no se conozca en su profundidad es caricaturizado con el fin de mostrar al capitalismo como lo mejor posible y desechar la idea de alternativa alguna. En “Por qué tenía razón Marx”[i] el crítico cultural inglés Terry Eagleton toma diez de las críticas más comunes hacia el pensamiento marxista para refutarlas. Con ello muestra la validez y actualidad del pensamiento de Marx y del socialismo como proyecto de trasformación.
Las críticas a refutar son las comunes, los cuestionamientos clásicos cuando alguien se define como marxista o se identifica como socialista-comunista. Críticas que de tanto repetirse han pasado como verdades irrefutables. “Que el marxismo está acabado y carece de actualidad en el siglo XXI”, “que está bien en teoría pero en la realidad sólo lleva al horror”, “que el marxismo es determinista”, “que es un sueño utópico”; “que reduce todo a la economía”, “que Marx era materialista y no reconocía aspectos espirituales del hombre”, “que si estaba obsesionado por las clases sociales y estas han cambiado desde entonces”; “que el marxismo llama a la violencia”, “que Marx cree en un Estado todo poderoso” y “que los movimientos radicales de hoy ya no tienen ninguna referencia marxista”.
A cada una de estas críticas Terry Eagleton le dedica un apartado para desmenuzarlas y refutarlas. No hace una defensa a ultranza del pensamiento de Marx, explica su complejidad y muestra la plausibilidad de sus ideas en la sociedad actual. Y es que Marx sigue siendo el intelectual clásico para entender al capitalismo.
“Por qué tenía razón Marx” es un libro que sirve como introducción a un pensamiento complejo cuyo horizonte es la libertad humana. Que contempla el fin del Estado como lo conocemos y pone atención central en las condiciones materiales de reproducción de la vida, pero que entiende la sociedad como un todo, en donde la acción humana, condicionada por su contexto, es el motor de la historia. Un pensamiento, el de Marx, que ve en las contradicciones de la sociedad la conformación de clases sociales y que recupera la idea de la Revolución y la asume como mecanismo de trasformación. Un pensamiento que explica la evolución del capitalismo, sus fuerzas que hay detrás y su capacidad de trasformación de la sociedad entera.
La utopía de Marx, el socialismo, parte en primer lugar de la comprensión y critica del sistema capitalista. El socialismo no es un sueño de la inteligencia, sino la superación de las contradicciones y limitaciones del capitalismo. Es resolver la explotación, la miseria y la barbarie inherente al capitalismo. El socialismo por ello se presentó como la superación del capitalismo, y este tendría que darse en sociedades modernas y desarrolladas. No ha sido así, los intentos de socialismo se han construido en situaciones extremas y con acoso extranjero. Desviaciones y errores han significado sufrimiento, muerte y tortura, que hay que señalar. Pero ello, hay que decirlo, no está inspirado en el pensamiento de Marx ni con la idea de socialismo, son más bien desviaciones. La historia del capitalismo es también una historia sangrienta, desde su gestación hasta nuestros días, lo mismo otras ideologías y movimientos como el cristianismo, señala Terry Eagelton.
Marx es una figura central del pensamiento humano, volver a él en tiempos de crisis e incertidumbre es acercarse a una herramienta poderosa. La idea de la acción transformadora del hombre, central en el pensamiento marxista, se establece como reflexión, conocimiento y acción. La lucha política necesita de la teoría, de conceptos y de conocimiento del sistema.
En la batalla de las ideas de nuestro tiempo Marx sigue siendo parte central. El discurso neoliberal siempre lo ha tenido como enemigo, y para desacreditarlo ha creado una leyenda negra sobre él. El pensamiento único posmoderno-neoliberal se impone inventando un Marx falso.
Discursos supuestamente académicos deforman el pensamiento marxista presentándolo como la encarnación de la tiranía, del colapso económico y la muerte. Ahí entran los neoliberales y tendencias radicales de derecha que se presenta como “libertarios”, que en América Latina tiene entre sus voceros a personajes como Gloria Álvarez. En lo político la derecha parece querer revivir fantasmas de la Guerra Fría acusando a cualquier política que se salga de la ortodoxia neoliberal, como marxista, socialista o comunista, cuando se ha desgastado el término de populismo. Usando la etiqueta de marxista como un insulto.
El libro de Terry Eagleton se inscribe en esta batalla de las ideas. Señala la deformación que buscan imponer al pensamiento de Marx, traza los ejes centrales del pensamiento marxista y reivindica su actualidad y sobre todo la necesidad de volver a su pensamiento en tiempos de barbarie como el presente, en donde la vida misma de la humanidad está en juego.
Hay también en estás paginas una lección para América Latina. Urge, rescatar y reivindicar el pensamiento de nuestros intelectuales y revolucionarios marxistas que también se ha buscado desechar en la tormenta neoliberal. Bajo el slogan de los tiempos nuevos, se abandonó la producción teórica y reflexiva del marxismo latinoamericano. La teoría de la dependencia se descartó por “incompleta”, “ortodoxa”, “anticuada”, y otros adjetivos, sin embargo, el fenómeno de la dependencia perdura en nuestras economías y sociedad. La reflexión sobre el imperialismo en nuestra América se abandonó, en el momento en que este se intensificó y adquirió nuevas formas. Una constelación de pensadores, reflexiones y propuestas teóricas de América Latina se enfrentan a los inquisidores del pensamiento único, a la ofensiva ideológica neoliberal que busca desacreditar el pensamiento crítico y las luchas políticas a las que se ligan.
Hay que revindicar con orgullo un pensamiento como el de Marx. Por su complejidad, sus aportes en la comprensión de la realidad, su proyecto de trasformación y los valores que invoca. Declararse marxista es asumir una identidad de lucha política, reivindicar una posición crítica ante la realidad. Es una corriente de pensamiento e identidad política de la que sentirse orgulloso, es este un mensaje que se encuentra implícito las páginas de “Por qué tenía razón Marx” de Terry Eagleton.
Hay una intención política en este libro. Es un llamado a recuperar para la lucha al gran pensador que es Marx, en un momento en que la humanidad corre peligro, en donde hay confusión ante el futuro y la moderación-claudicación se ha extendido. En coyunturas históricas donde el lema de “socialismo o barbarie” nunca fue tan cierto, la recuperación teórica de Marx y de la alternativa socialista es una cuestión de vital.
Aldo Fabián Hernández Solís
Nota:
[i] Terry Eagleton, Por qué Marx tenía razón, Ariel, México, 2018.
miércoles, 17 de julio de 2019
Triunfo de los trabajadores luego de meses de lucha

Luego de meses de lucha los trabajadores de Montevideo Gas lograron derrotar a la patronal anti obrera y preservar sus puestos laborales, al confirmarse un acuerdo entre el gobierno y Petrobras.
El gobierno uruguayo finalmente se tuvo que hacer cargo de la situación de los trabajadores y el servicio de gas por cañería, en las últimas horas informó haber llegado a un acuerdo con la patronal anti obrera de Petrobras.
El presidente Tabaré Vázquez confirmó el acuerdo en una conferencia de prensa y explicó su naturaleza en donde la empresa se compromete a retirar el juicio iniciado por el Estado y por el otro el gobierno se compromete a no hacer uso de un artículo que le permitiría reclamarle a la empresa por abandonar la concesión, por lo tanto Montevideo Gas y Conecta pasan a estar en manos del Estado.
Triunfo luego de una larga lucha
Se asegura también que se preservan las fuentes laborales, con esto los trabajadores del gas luego de meses de lucha con huelga de hambre, posteriormente una huelga general y sufriendo sanciones y despidos anti sindicales logran triunfar contra la patronal bolsonarista y anti obrera de Petrobras. Desde La Izquierda Diario Uruguay saludamos este triunfo de los trabajadores del gas con los que nos solidarizamos desde el principio, poniéndonos a su lado en esta pelea.
Vuelve a manos del Estado transitoriamente
En una conferencia de prensa Vázquez a su vez afirmó que es una medida transitoria hasta “encontrar un nuevo inversor” lo que haría que vuelva nuevamente a manos privadas.
Luego de la gran lucha librada por los trabajadores del gas el gobierno tuvo que buscar una salida para desactivar la presión ejercida por la lucha de los trabajadores que dejaron en claro su voluntad de no bajar los brazos frente a la política anti obrera y liquidadora de la empresa y el servicio que sostenía la patronal. La lucha da sus frutos y ahora con este triunfo parcial se abre una etapa que deja la posibilidad de lograr que las empresas (Montevideo Gas y Conecta) se mantengan 100 % estatal y bajo gestión de los trabajadores y usuarios.
LID
El Estado sigue bloqueando el acceso a los archivos de la represión franquista

El dictador Francisco Franco en una imagen de marzo de 1939.
Un libro impulsado por las fundaciones Primero de Mayo y Largo Caballero advierte que continúan registrándose trabas a la hora de obtener ese tipo de documentos. Un relator de la ONU lo denunció en 2013, pero no ha habido grandes avances.
Son las fotos prohibidas. Lo fueron hace 55 años, cuando la Guardia Civil detuvo a varios miembros del grupo de danzas vascas Eusko Lorak de Sestao. Su delito: atreverse a desafiar a la dictadura franquista y celebrar el 31 de julio, día de San Inazio. Hoy, aquel carrete con imágenes “subversivas” sigue escondido en alguna caja con sello de la Benemérita: aún resulta imposible recuperar ese material.
Se trata de un caso más en un largo listado de vetos y prohibiciones a investigadores que buscan recuperar la historia que la dictadura franquista ocultó y que la democracia, incluso más de 40 años después de muerto Franco, sigue manteniendo bajo secreto. De todo esto habla el libro electrónico elaborado por las fundaciones Primero de Mayo y Largo Caballero –pertenecientes a CCOO y UGT respectivamente– gracias a los textos aportados por 20 expertos, entre los que figuran historiadores y especialistas en legislación.
“En conjunto, nos ofrecen una información muy completa de la situación de nuestros archivos, el acceso a sus fondos, las limitaciones legales y materiales que existen, además de sus experiencias en la investigación ”, señalan Sebastián Pacheco Cortés y Ramón Górriz –representantes de ambas fundaciones– en el prólogo.
En las páginas de este trabajo colectivo se cita un dato relevante: en 2013, el Relator Especial para la promoción de la verdad, la justicia y la reparación y las garantías de no repetición de Naciones Unidas, Pablo de Greiff, advirtió sobre las “dificultades” que existían en España para acceder a archivos relacionados con el franquismo, al tiempo que reclamaba una normativa que “revise los criterios aplicables en materia de privacidad y confidencialidad , de conformidad con los estándares internacionales, incluyendo el derecho a la verdad”.
Sin embargo, “son ya proverbiales las quejas de los investigadores por las dificultades de acceso a la documentación de archivo cuando abordan determinados temas históricos en ciertas épocas del siglo XX español y, más concretamente, en el tramo cronológico que va de la Guerra Civil a la Transición democrática”, destacan Antonio González Quintana, subdirector general de Archivos de la Comunidad de Madrid entre 2010 y 2018-, y los investigadores Sergio Gálvez Biesca y Luis Castro Berrojo en el texto de presentación.
Allí señalan que “si bien es cierto que en las últimas décadas los servicios archivísticos han mejorado, no es menos evidente que su estado es manifiestamente perfectible, tanto en el plano normativo legal –en el que inciden el Estado y las Comunidades Autónomas– como en el de asignación de recursos humanos y técnicos y en el de la promoción pública del Patrimonio Documental”.
En tal sentido, advierten que “el descontento de los investigadores se hace extensivo a los familiares de víctimas de la Guerra Civil y del franquismo y a sus asociaciones cuando se trata de recabar información acerca de la represión habida durante esos períodos”. Esta situación obstaculiza con frecuencia la labor investigadora e incluso llega a impedirla, como podemos comprobar en algunas de las colaboraciones de esta obra”, subrayan.
"Intentos inútiles"
A lo largo del libro aparecen distintos ejemplos que ilustran las trabas que sufren los investigadores en España. Matilde Eiroa, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, relata el caso del proyecto de investigación colectiva sobre “Judicatura, Investigación y Penitencia” –en el que se pretendía abordar “el orden político y los instrumentos de represión, 1939-1982”-, coordinado por el ya fallecido historiador Julio Aróstegui y subvencionado por el Ministerio de la Presidencia bajo el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.
La investigadora relata una situación paradójica: a pesar de haber recibido el aval del Gobierno de entonces, los impulsores del proyecto no consiguieron acceder a los expedientes de la Comisaría General de Información y de la Brigada Político-Social. “Los intentos que realizaron algunos miembros del equipo, entre otros Carlos Jiménez Villarejo, por lograr acceder a los fondos, fueron inútiles. No valió de nada la justificación de la necesidad de conocer la estructura y organización de la policía política y su relación con la Magistratura, ni la solvencia académica del director del proyecto y su Equipo. Y tampoco tuvimos una explicación satisfactoria del destino de la documentación que solicitábamos”, destaca.
"En otras ocasiones el investigador ha tenido que recurrir a denuncias públicas y demandas judiciales"
Tal como se describe en la presentación de este informe, “en otras ocasiones el investigador ha tenido que recurrir a denuncias públicas y demandas judiciales para lograr el acceso a cierta documentación”. Citan el caso del historiador Francisco Espinosa, quien “relata su lucha con el Tribunal de Cuentas, que en principio le negaba la consulta de fondos relativos a Batallones y Campos de Concentración españoles durante la Guerra Civil y la posguerra”.
En el capítulo que lleva su firma, Espinosa “aborda también el caso, más conocido y denunciado, de los 10.000 expedientes clasificados como secretos o reservados en archivos militares del período 1936 a 1968, que durante el mandato de Carme Chacón como Ministra de Defensa se anunció que iban a ser liberados para su consulta”. “El expediente de desclasificación quedó entre los asuntos sin tramitar por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y, al hacerse cargo del ministerio Pedro Morenés, después de la victoria del Partido Popular en las elecciones generales de 2011, quedó completamente olvidado ”, denuncian.
A criterio de los investigadores, “las dificultades de acceso a cierta documentación son a la vez causa y efecto de esa deficiencia en la atención a los deberes de la ‘memoria histórica democrática’ en España”. “Sin duda, la capa de silencio y olvido hacia el inmediato pasado con que se pretendió cubrir el proceso de Transición política a la muerte de Franco tuvo un efecto deletéreo para la investigación de los aspectos más siniestros e impresentables de su régimen ; en especial los relacionados con las distintas formas de violencia, exclusión y control social que garantizaron su permanencia”, subrayan.
En tal sentido, denuncian que “la inconsistencia de la información aportada por algunos organismos del Estado es muy notoria”. “Las direcciones generales de la Policía, de la Guardia Civil y de Instituciones Penitenciarias se limitan a especificar el número de cajas y los kilómetros lineales que ocupa la documentación en sus servicios centrales y en sus unidades periféricas, pero sin definir demasiado –o en absoluto– la naturaleza de tales registros”.
Remarcan además que parte de la documentación policial sobre grupos políticos “está todavía clasificada –léase vetada– por una decisión del Consejo de Ministros de 28 de noviembre de 1986, aplicando la Ley de Secretos Oficiales que, en lo sustancial, sigue teniendo la misma formulación que en 1968”.
"Ocultación"
En ese contexto, González Quintana señala en su texto que “el abuso de la clasificación de documentos por razones de seguridad o la limitación desproporcionada del acceso a la información por razón de la protección de datos personales no pueden ser, de ninguna manera, puertas abiertas a la ocultación de las violaciones de DDHH y menos aún a la impunidad de los responsables de las mismas”.
“Sin duda, es en los procesos de transición desde regímenes represivos a sociedades democráticas cuando la ponderación y el equilibrio entre los dos derechos enfrentados se debe afrontar con mayor rigor, de modo que amparados en el secreto o en la defensa del honor o la intimidad personales no queden impunes los crímenes de guerra de lesa humanidad u otras graves violaciones de los DDHH”, señala. Por tales razones, remarca que “en ningún caso debe quedar amparado por el secreto ningún documento que sea prueba” de casos de vulneraciones de los derechos humanos.
Para muestra, un botón. González Quintana cita el ejemplo del comisionado federal para la administración de los archivos de la Stasi, en Alemania, que cuenta con “un presupuesto de 100 millones de euros y 1.600 empleados”. “Sin embargo, en el caso español, a pesar de todas las campañas publicitarias desarrolladas en torno a la Memoria Histórica y pese a la importancia mediática de tales campañas y de los debates subsiguientes, los avances reales en políticas archivísticas, para hacer aportes reales de testimonios oficiales, han quedado en muy poco ”, compara.
Danilo Albin
Público
Se levantó la huelga en Wal Mart en Chile

Este lunes por la noche llegó a su fin la histórica huelga de los trabajadores de Wal Mart en Chile, tras un acuerdo entre la empresa y el Sindicato de Interempresa Líder (SIL) que establece un aumento salarial del 5,1% y un aumento por multifunción de tareas del 3,5%, entendido como compensación por el avance en los procesos de automatización.
Si bien la multinacional debió elevar su oferta inicial, se consagra la flexibilización y quedan despedidos un conjunto de trabajadores (se les asigna planes de reconversión laboral), aparte de que en ninguno de los puntos se garantiza el respeto de los puestos de trabajo restantes, lo cual era el punto más fuerte de reclamo en las asambleas.
El sindicato ha levantado la huelga arbitrariamente, sin consulta con las bases, en una lucha que planteaba la cuestión estratégica del control de la introducción de nuevos instrumentos de trabajo por parte del colectivo obrero, para impedir que éstos afecten las condiciones y puestos laborales. Todo un desafío al despotismo patronal en uno de los mayores exponentes de la persecución gremial y la superexplotación obrera en el mundo.
La lucha de los trabajadores de Wal Mart fue una de las más convocantes en la historia del sector privado chileno. La huelga duró seis días y fue llevada a cabo por más de 17.000 trabajadores que, con el método de las asambleas y la movilización, coparon las calles junto a los docentes y mineros, que enfrentan también al gobierno ajustador de Sebastián Piñera. Sin embargo, el gabinete de Piñera minimizó cada vez que pudo este hecho, buscando reducir la enorme adhesión popular que tomaba la lucha.
La convergencia de los sectores en lucha en las calles ha mostrado la necesidad de un paro nacional contra el gobierno ajustador de Piñera.
Álvaro Chust
martes, 16 de julio de 2019
A 230 años: lo que tenés que saber de la Revolución francesa

Eugène Delacroix, La libertad guiando al pueblo, pintura que representa a Francia en la revolución de 1830.
Se cumplen 230 años de este hecho que marcó la historia de la humanidad. Columna de Historia de El Círculo Rojo, el programa de La Izquierda Diario en Radio con Vos.
Lo primero que tenemos que preguntarnos es ¿por qué estalla una revolución? Muy simplificadamente podemos decir se produce cuando los de arriba –los poderosos- ya no pueden gobernar como antes y al mismo tiempo los de abajo, el pueblo, ya no quieren vivir como hasta ese momento. Y esto pasaba en Francia a fines del siglo XVIII.
Gobernaba una monarquía absoluta, incuestionable, incluso se decía que tenían poderes divinos y que el rey hasta curaba enfermedades y la tartamudez. Tenía como aliados a la nobleza y el clero que representaban el 3% de la población, mientras que el 97% restante formaban el Tercer Estado que agrupaba: los comerciantes y profesionales que eran la pequeña y mediana burguesía cada vez más influyente, campesinos, los artesanos y pobres de la ciudad.
Francia había gastado todas sus reservas en la guerra de independencia de Estados Unidos, jugando contra Inglaterra (su histórico rival). Al mismo tiempo el campo atravesaba una sequía muy fuerte dejando hambre en la población.
Con el Estado estaba quebrado, Luis XVI aumentó los impuestos sin anestesia, un 65%, y claro pagaban todos menos el clero y la nobleza, lo que generaba un odio terrible.
Explotaron motines por todos lados, con las mujeres como protagonistas centrales porque el precio del pan se había disparado en las ciudades.
Presionado, el rey convocó a los Estados Generales – una especie de Congreso con representantes de las tres órdenes de la nación que ya nombramos (la nobleza, el clero –socios del rey-y el Tercer Estado). Se reunieron después de más de 170 años en Versalles el 5 de mayo de 1789.
Los defensores de la monarquía querían reformas tibias pero la burguesía en representación del Tercer Estado se rebeló planteando un voto por cabeza en lugar de un voto por cada orden. También reclamaron derechos individuales y la sanción de una constitución.
El rey fingió aceptar esta nueva forma de gobierno que limitaba sus poderes mientras preparaba un golpe de estado, pero el pueblo parisino se enteró saliendo masivamente a las calles y explotó todo. Se tomó la famosa Bastilla, una cárcel que era símbolo del poder y el autoritarismo real el 14 de julio de 1789.
Ese fue el inicio de la Revolución que cambiaría para siempre a Francia y en cierta manera al mundo.
La burguesía quería liberarse por las trabas jurídicas, económicas y comerciales propias del sistema feudal con el fin de potenciar las fuerzas del capitalismo, que gracias a la revolución industrial inglesa iniciada en 1760 alcanzó extensión mundial.
Por eso necesitaban, por un lado, cambiar las reglas de la propiedad de la tierra para que haya libre acceso a los que puedan comprarla y las usen productivamente. Y por el otro que los campesinos rompan los lazos de servidumbre para que vayan a trabajar a las ciudades.
La Revolución francesa fue una revolución nacional y burguesa porque justamente fue esta clase social –poderosa económicamente- la que disputaba el poder político con la monarquía. Claro que por sí sola no hubiese podido lograrlo, necesitaba del pueblo que fue el verdadero motor de la revolución pero al estar disperso y desorganizado, la burguesía lo utiliza como de presión pero ¡ojo!, controlándolo, cosa que no siempre pudo lograr y fue un conflicto constante.
Pasó a gobernar una monarquía constitucional, controlada por un parlamento y a la vez se abolió el feudalismo y los títulos de nobleza, se confiscaron tierras a la Iglesia y se eliminó el diezmo.
Un dato interesante es que en este momento surgió la división política entre la izquierda y de derecha. En agosto de 1789 los diputados decidían si el rey podía vetar las leyes y decisiones que ellos tomaban. Salvando las grandes distancias, es una poder que hoy mismo tiene el presidente pudiendo vetar las leyes sancionadas por el Congreso. De lo más retrógrado y antidemocrático de la política.
Para votar en aquella sala se dividieron. Los que estaban a la derecha votaron a favor del veto real, los girondinos, y los ubicados a la izquierda, los jacobinos, votaron en contra y pedían además que gobierne una república.
Así la derecha quedó asociada históricamente a quiénes quieren mantener el orden y la izquierda a quiénes quieren cambios sociales y políticos profundos.
La herencia de la Revolución francesa se vio también en el campo de las ideas. La “libertad, igualdad, fraternidad” no fue para todos, de hechos las mujeres se quedaron afuera, los habitantes de las colonias del imperio francés también; pero igualmente fueron ideas que influenciaron y mucho. En la primera revolución de esclavos triunfante, en Haití en 1804, en las revoluciones de independencia latinoamericanas incluida la argentina y -entre 1830 y 1848- en las revoluciones de los países europeos.
Incluso los estados nacionales tal como los conocemos hoy mucha de su liturgia: los himnos, las banderas, la idea de “patria”, surgieron en este momento. Además de que las revoluciones posteriores, entre ellas la rusa, la estudiaron mucho y buscaron reflejarse en ella con cambios y continuidades.
Si bien la monarquía volvió a reinar en Francia las cosas no volvieron a ser como antes, nunca más volvió el feudalismo que fue reemplazado definitivamente por el sistema capitalista y la burguesía se convirtió en la clase dominante.
Queda por decir que los revolucionarios franceses demostraron que en momentos claves la acción de las masas puede dar vuelta la historia, como ocurrió en Francia hace 230 años, tirando abajo instituciones que estaban arraigadísimas desde hacía siglos y siglos en la sociedad. Una enseñanza más que importante para todas las generaciones que le siguieron.
Claudia Ferri
Lunes 15 de julio | 22:39
lunes, 15 de julio de 2019
Trabajadores de Walmart en lucha: crecen las huelgas en Chile

Chile vive, por estos días, un verdadero cimbronazo en el sector público y del sector privado contra las reformas precarizadoras que el gobierno de Sebastián Piñera y sus socios empresariales intentan imponer. A la par de la huelga docente y la huelga de los mineros del cobre en Chuquicamata, más de 17.000 empleados de la multinacional Walmart iniciaron, desde el miércoles pasado, una huelga inédita en el susodicho país.
A caballo de un plan de “automatización” de tareas, la empresa busca una mayor precarización laboral (“multifunción”). A la vez, hay temor por los puestos de trabajo. En este contexto, Walmart ofreció un acuerdo al Sindicato de Interempresa Líder (SIL) -que nuclea casi una decena de primeras y segundas marcas de sucursales de electrodomésticos- en el que prometía, a modo de compensación, un aumento salarial del 3%, un bono de 50.000 pesos chilenos por cierre de negociación y un aporte a la caja del sindicato. El presidente del sindicato, Juan Moreno, presentó este acuerdo, en un primer momento, como positivo para los trabajadores, ya que en él se prometía también un bono de movilización, equivalente a dos transportes diarios. Pero esto no era sino la zanahoria del acuerdo, ya que los trabajadores advirtieron rápidamente que el acuerdo implicaba el despido de 3.000 empleados a cambio de unas migajas.
Los trabajadores en huelga denunciaron que la multifunción de tareas es, siempre, sinónimo de despidos masivos y flexibilización laboral, con el objetivo de reducir los gastos patronales y aumentar las ganancias capitalistas. En toda América Latina, incluyendo nuestro país, la burguesía reclama avanzar en planes de reforma laboral.
La huelga fue resuelta en una asamblea multitudinaria, con la adhesión del 90% de los trabajadores, según reportan algunos medios (Página 12, 11/7). La medida de fuerza tuvo éxito en más de un centenar de sucursales. Se vieron afectadas las actividades de la Central Mayorista, Superbodega Acuenta, Econo, Hiper Líder y Express de Líder, sucursales de Wal Mart, que debieron abrir a media jornada en algunos casos y no hacerlo definitivamente en otros. Algunas sucursales, cabe mencionar, debieron ser ocupadas por sus trabajadores, ya que estaba latente la amenaza de ser reemplazados para efectivizar el Plan de Continuidad que puso en funcionamiento la empresa.
Tanto mineros como docentes han expresado su solidaridad con los trabajadores de Wal Mart, y acompañaron la movilización de miles de personas al Ministerio de Trabajo, donde se exigió la renuncia del pro empresarial director de Trabajo, Mauricio Peñaloza y donde se repudió, además, la caída del salario y del poder adquisitivo y los más de diez mil despidos con cierres de fábricas en apenas año y medio del mandato de Piñera.
Para tratar de desactivar la huelga, la patronal ofrece negociar un 4% de aumento salarial con garantía de que no habrá ningún despido a causa de la multifunción de tareas.
Frente a la cantidad de sectores en lucha, es necesario un paro general y un plan de acción para llevarlas a la victoria, algo que la CUT se ha negado a convocar.
Viva la lucha de los trabajadores chilenos.
Álvaro Chust
Los “Chalecos Negros” ocupan el Panteón de París por los derechos de los migrantes

En el día de ayer un grupo de centenares de inmigrantes, encabezados por el colectivo La Chapelle Debout, ocuparon el Panteón (Panthéon) de París para reclamar por sus derechos y la regularización. Reproduciendo un gesto de la Comuna de París, que tuvo al edificio como su último bastión y depósito de armas, los sin-papeles (“sans-papiers”) denunciaron en este templo dedicado a los próceres (“les grands hommes”) de la nación francesa las condiciones de vida de los inmigrantes en Francia.
Frente a ello, fueron desalojados por la policía por la CRS -división especializada de represión de la policía francesa, que rodeó el edificio-, y al menos 37 de ellos detenidos. La protesta continuaba afuera. Del otro lado, en la Place du Panthéon, una concentración de manifestantes, inmigrantes y hasta algunos parlamentarios acompaña a los ocupantes en su reclamo de regularización.
Los Chalecos Negros, como se auto-denominaron en sintonía con el último movimiento de masas de Francia (los Chalecos Amarillos), denuncian un sistema de opresión y precarización donde primero son repelidos, luego perseguidos y explotados y hasta cazados a los tiros.
La Chapelle Debout, que lucha hace más de cuatro años por sus derechos, lideró esta medida de fuerza. Se han vuelto especialistas en este tipo de medidas impactantes para visibilizar esta lucha, como fueron las interrupciones de vuelos con deportaciones de inmigrantes y ocupaciones de edificios abandonados para reclamar por alojamiento. El colectivo nació solidarizándose con la ocupación por parte de sans-papiers de la estación La Chapelle del subte, con un gran asentamiento bajo las vías elevadas. En 2016, en otro gesto que señala la convergencia de luchas, adoptaron el agregado Debout al calor del movimiento Nuit Debout (“Noche de Pie”) de ocupación de plazas y huelga contra la reforma laboral impulsada por François Hollande y continuada por Emmanuel Macron. Para ese momento, numerosas organizaciones de estudiantes y trabajadores en lucha adoptaron el apelativo Debout reflejando la unidad obrera-estudiantil en un movimiento que precedió y preparó las huelgas de los ferroviarios y a los Chalecos Amarillos durante el período Macron.
El gobierno de Macron se sitúa en la línea de continuidad con el imperialismo europeo, cuya política hipócrita implica el doble juego de someter a la miseria y a las guerras a los vecinos africanos y demás países subdesarrollados y luego repeler a los tiros en las fronteras a los migrantes forzados a abandonar su país en barcazas precarias rumbo a España, Italia y Grecia. Para quienes logran pisar tierra firme en el Espacio Schengen, tras la guardia costera, los espera la “acogida” de la desidia de los campamentos de refugiados, cuando no los disparos de las fuerzas represivas y de las cuadrillas fascistas. La mayoría de los migrantes, cuando puede, procede a desplazarse hacia las potencias del Norte en busca de trabajo, condición cada vez más difícil de obtener en los quebrados países del Mediterráneo. Sin embargo, al atravesar una peligrosa ruta de peregrinación y vías férreas (con países como Hungría que han llegado a bloquear sus fronteras y estaciones de trenes); al llegar a Francia, Alemana, Gran Bretaña o a los “estados de Bienestar” nórdicos, se encuentran con lo que “les ofrece” el mercado: trabajos en negro y condiciones de vivienda sumamente precarias, cuando no es debajo de los puentes. Los Estados les hacen sentir que las condiciones mínimas de la ley laboral son “un privilegio” de los trabajadores ciudadanos (de segunda). En Francia, la propia policía tiene órdenes de proceder a raffles (corridas) donde se echa a los migrantes de los espacios públicos. Las fuerzas les gritan “¡Váyanse de aquí!” y los sans-papiers responden “¿A dónde?”. Para colmo, aquellos que consiguen un permiso de trabajo, tienen que esperar por lo menos siete años para aspirar a obtener una ciudadanía francesa y acceder a los derechos, en las mismas condiciones que denuncian los Chalecos Amarillos.
El Panthéon
Un párrafo aparte merece la historia del Panthéon, un monumento histórico en cuyas paredes puede leerse la historia reciente de Francia. La elección del blanco no es casual: el edificio hoy día es una oda a los valores burgueses republicanos que exporta el Estado francés. A la reivindicación de las consignas de la Revolución Francesa (Libertad, Igualdad y Fraternidad) en el marco de la economía burguesa. Este proletariado nómade no tiene ni libertad de circulación, ni igualdad de oportunidades económicas, ni qué hablar de derechos, totalmente pisoteados por el racismo, y la única fraternidad que encuentran es las de los colectivos y partidos que se acoplan a su lucha, frente a una sociedad que los condena a la marginalidad. Las mismas condiciones que se negaban a los sans-culottes de ayer se niegan a los sans-papiers de hoy.
El Panthéon, concebido en 1758 como una iglesia neoclásica, para el tiempo de su culminación en 1791 fue sorprendido por la Revolución Francesa y convertido en un templo para los “grandes hombres” de la República francesa, comenzando por Voltaire y Rousseau, los “padres” de la Revolución. El propio Napoléon I reconvirtió la nave principal en Iglesia, la restauración conservadora (1814-1830) lo hizo por completo y los reyes burgueses lo volvieron Mausoleo de nuevo. Napoléon III, tras su pelea con la ciencia foucaultiana y su reconciliación con el clero, lo reconvertiría en Iglesia y así quedaría hasta después de la Comuna de París de 1871. Los comuneros resistirían hasta último momento en el Panthéon (su depósito de armas) las balas de la Tercera República, cuyas marcas se encuentran en la puerta principal. Tras el fusilamiento de la Comuna, la Tercera República ornaría el monumento de pinturas sobre la historia de Francia imbricada con la Iglesia Católica. En 1905, con la ley “definitiva” de Separación de la Iglesia y el Estado, esta misma Tercera República lo redecoraría con estatuas y signos de una ideología “exclusivamente republicana”. Cabe aclarar que se encuentran pantheonizados grandes pensadores, artistas y científicos (una de ellas Marie Curie, una de las únicas tres mujeres de los 78 pantheonizados); sin embargo, la retórica prevaleciente es la del homenaje a la Patria y a la Ciudadanía, tarea de “próceres”. Con esta mística, hoy día la Quinta República reprime a los sans-papiers que toman el Panthéon para reclamar por sus derechos, retomando la tradición histórica de la acción directa de los comuneros y los sans-cullottes de 1873 y 1789.
Los cánticos adentro y afuera de los Chalecos Negros nos cuentan las raíces históricas de esta lucha: “¡Ayer colonizados, hoy desplazados, mañana regularizados!”. Hoy día los Chalecos Negros forman parte de un proletariado francés pluriétnico y de diversas nacionalidades. El caldo de cultivo del racismo y la segregación que sufre este proletariado nómade se conjugan con la olla a presión de una clase trabajadora francesa, cada día más cargada por un Estado que no tributa a los grandes capitalistas evasores de impuestos. Así, en una Francia convulsionada, sobre todo desde el 2015, se suceden los estallidos de bronca y las manifestaciones de rebeldía. Todas estas expresiones de lucha han dado pasos hacia la llamada convergencia de luchas; no pueden ser capitalizadas por un Estado francés impotente frente a estas demandas y ya es la hora de que la izquierda francesa logre aglutinar esa fuerza en pos de un programa de la propia clase trabajadora. Un gobierno de trabajadores para enfrentar a la “bancocracia” de Bruselas y a la extrema derecha que busca hacer demagogia sobre las reivindicaciones de los Chalecos Amarillos.
Nos solidarizamos con los Chalecos Negros, el eslabón más precarizado y oprimido de los Chalecos Amarillos, en su lucha por la regularización y por la unión de todos los trabajadores contra este sistema opresivo.
¡Por la regularización de todos los sin-papeles!
¡Solidaridad con los sin-papeles!
¡La clase obrera es una y sin fronteras!
Juani Espartaco
(ex trabajador del Panthéon en 2015-2016)
domingo, 14 de julio de 2019
Gregorio Selser. El "juntapapeles" de América latina

El libro "Gregorio Selser. Una leyenda del periodismo latinoamericano" rescata la figura inmensa de uno de los historiadores y periodistas argentinos más injustamente olvidados.
"Selser fue un hombre peligrosísimo para los sectores dominantes", dice su biógrafo Ferrer.
Ese hombre de anteojos gruesos, mirada inquieta y voluntad de acero para investigar, publicó más de 50 libros sobre la realidad y las luchas de los pueblos de América Latina y el Caribe. El periodismo fue un arma de combate para desmontar lo que él denominaba “la historia americana de la infamia”. Gregorio Selser. Una leyenda del periodismo latinoamericano, de Julio Ferrer, rescata la figura legendaria del autor de Sandino, general de hombres libres, uno de los historiadores y periodistas argentinos más injustamente olvidados.
Como si al exilio mexicano –país en el que fue muy reconocido, valorado y respetado desde su llegada en noviembre de 1976, hasta su suicidio en agosto de 1991- se agregara la más dolorosa de las expulsiones: el inexplicable destierro editorial en Argentina, donde ninguna editorial hasta ahora ha reeditado su prolífica obra. En el prólogo de esta monumental biografía, publicada por EPC (Ediciones de Periodismo y Comunicación) de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, Stella Calloni plantea que la obra de Selser “hace más falta que nunca, como falta el fuego de la memoria histórica que él recuperó para nuestros pueblos”.
Periodista, escritor y docente, Julio Ferrer trabajó durante cinco años en la investigación y escritura de la biografía. Lo ayudaron la propia Calloni, Osvaldo Bayer, Rogelio García Lupo, Oscar González y Carlos Aznárez, entre otros, que compartieron sus archivos, sus bibliotecas y sus memorias. También fue crucial el apoyo del Centro Académico de la Memoria de Nuestra América (CAMeNA), adscrito al Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).
“El Archivo Gregorio y Marta Selser, con más de dos millones y medio de documentos acopiados durante medio siglo por el maestro, es un material imprescindible que el CAMeNA ha garantizado sea de acceso gratuito a todos los interesados. La documentalista Bettina Gómez Oliver soportó estoicamente la infinidad de mis pedidos, consultas y sugerencias. El archivo es la columna vertebral de este libro”, reconoce Ferrer en la entrevista con Página/12.
--¿Por qué necesitamos “crear uno, dos o tres Gregorio Selser” como proponés en el libro parafraseando al Che Guevara?
--Selser investigó la realidad y las luchas de los pueblos de América Latina y el Caribe y rescató a los hombres y mujeres desterrados de la memoria por la historia oficial. Además, era un obsesivo del análisis de los medios masivos gráficos, radiales, televisivos, electrónicos y de las “noticias falsas”, que escribió innumerables artículos y ensayos donde denunciaba cómo los Estados Unidos junto a sus cómplices europeos utilizan los medios informativos como herramientas de embrutecimiento de las masas y como un arma de contrainsurgencia contra todo pueblo que intenta su libertad y soberanía, rechazando todos los postulados del Consenso de Washington. Fue un hombre antifascista, antiimperialista y anticolonialista que puso su máquina de escribir al servicio de las causas más nobles y justas de la humanidad, la de la libertad de los pueblos oprimidos y humillados.
--¿Qué importancia tiene un libro como “Sandino, general de hombres libres” a más de 65 años de su publicación?
--Selser rescató la figura de Sandino, líder de la resistencia de su "pequeño ejército loco" de campesinos contra la ocupación yanqui en Nicaragua en la primera mitad del siglo XX. Su lucha guerrillera logró expulsar a las tropas de Estados Unidos en enero de 1933, que con apoyo de la United Fruit Company había creado la Guardia Nacional con el general Anastasio Somoza García al frente, el iniciador de una larga dinastía derrotada casi medio siglo después por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) el 19 de julio de 1979. Los máximos líderes del Frente Sandinista, como Carlos Fonseca, Tomás Borge o Germán Pomares, se habían formado con el libro de Selser. Sandino y el libro de Selser son considerados hitos históricos en las luchas de liberación de los países de Centroamérica y el Caribe.
--¿Cómo analizás el debate entre Selser y el vicepresidente Nixon?
--En mayo de 1958 –con la proscripción del partido peronista y su líder Juan Domingo Perón en el exilio– fue elegido presidente de Argentina el dirigente radical Arturo Frondizi. Distintas delegaciones del mundo llegaron al país para participar en la asunción presidencial, entre ellas la de Estados Unidos cuya figura principal estaba representada por el entonces vicepresidente Richard Nixon. El 3 de ese mismo mes, la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) promovió un debate público en la rectoría de la universidad entre Nixon y dos representantes de los estudiantes argentinos: Gregorio Selser y Alberto Ciria. El debate fue muy interesante porque Nixon habló de las “bondades” del imperio y Selser le remarcó que sus políticas colonialistas solo darían hambre y desolación en América Latina. En nada se equivocó Selser.
--¿Qué impacto tuvo la Revolución Cubana en Selser?
--La revolución cubana impactó política y espiritualmente en Gregorio Selser y estará presente en su libro La Revolución cubana de casi 500 páginas, una compilación de cartas, discursos y declaraciones de Fidel Castro entre 1952 y 1959. Selser tuvo bajo su cuidado la selección, el prólogo y las notas del volumen. En mayo del 59, Jorge Ricardo Masetti visitó a Selser en la redacción del diario La Prensa para invitarlo a colaborar con la agencia de noticias cubanas Prensa Latina. Selser aceptó de inmediato y su primera colaboración la remitió desde Santiago de Chile, donde se realizó en agosto de 1959 una conferencia de cancilleres de la OEA. Gregorio se convirtió en colaborador de los Servicios Especiales, el departamento que dirigía Rodolfo Walsh. Su material tuvo gran repercusión en América Latina.
--¿Por qué Selser, “el juntapapeles de Latinoamérica”, ha sido tan olvidado al punto de que sus libros no hayan sido reeditados?
--Selser no escribía para recibir premios ni menciones, escribía para que los pueblos de América comprendieran que su dependencia histórica del imperialismo norteamericano y secuaces locales no tenía que ser eterna. Que la justa liberación de los condenados de la tierra era posible y necesaria, pero a partir de los hechos históricos y sin olvidar la siempre postergada unidad latinoamericana. La principal razón para que no sea reeditado es que Selser fue un hombre peligrosísimo para los sectores dominantes de la prensa y el poder financiero internacional. Él escribía para despertar y liberar conciencias aturdidas por tantos años de sometimientos.
Silvina Friera
Unas internas dominadas por la moderación presentan un octubre incierto

El resultado generó un efecto boomerang contra la fuerza de gobierno. Si bien no hubo sorpresas, excepto la relativa buena votación de Andrade, la baja votación del Frente Amplio y la definición de la fórmula blanca, dejaron al oficialismo con el pie cambiado y encerrado en peleas internas.
Es sabido que el resultado de la votación por partidos no debe proyectarse a octubre. Pero la ventaja de veinte puntos obtenida por el Partido Nacional y la escasa votación del Frente Amplio deberían encender una luz de alarma en la coalición gobernante. Las declaraciones y los festejos bastante apagados del domingo por parte del Frente Amplio, intentaron disimular un principio de crisis que era evidente. Es que el Frente Amplio no logró movilizar a su base electoral en sus dos principales bastiones de Montevideo y Canelones y esto se tradujo en una pérdida de 45 mil votos en el marco de una elección que superó levemente la participación del 37% del 2014. En los días previos, distintos rumores de prensa indicaban que la dirigencia del FA estaba preocupada por lo que, estimaban, sería una baja votación hacia su partido.
Quizás algunos de los problemas del Frente Amplio que posibilitaron esta magra elección tengan que ver con su propia campaña electoral. Donde en el afán de mostrar una campaña “tranquila” y en unidad (en contraposición a la interna blanca), hubo una ausencia total de debate entre los pre-candidatos frenteamplistas, que abonó en la opinión pública la idea de que eran esencialmente lo mismo. No existió un motivo o idea-fuerza que llamara al votante identificado con el FA a votarlo. Acaso la candidatura de Óscar Andrade intentó ser ese “revulsivo” que faltaba, apelando a retomar cierta mística y retórica de un FA “de los orígenes”, aún sin moverse un ápice del programa de todo el FA. Sin embargo, tantos años de ejercicio del poder y manejo del Estado, han borrado el programa original por completo de la coalición, quedando solo para algunos discursos.
Ya con los resultados servidos, en los días posteriores quizás haya habido dirigentes del partido de gobierno que agradecieron a Andrade por los servicios prestados por su candidatura. De no haber existido esta importante “colaboración” de Andrade, el FA aún tenía espacio para seguir cayendo y votar aún peor.
Deberá analizarse más detalladamente la geografía y la sociología del voto, pero en Montevideo y Canelones con niveles de abstención de alrededor del 65%, hace pensar que los sectores populares y trabajadores de las zonas urbanas tendieron a no votar. Los slogans de los candidatos del Frente Amplio no llegaron a conmover a sectores importantes de la población que están siendo afectados por una desaceleración de la economía, cierres de fábrica y pérdidas de puestos de trabajo.
Es que en el relato que ha construido el FA de sus gobiernos como garantía de inclusión y de creación de una nueva “clase media”, los más de 500 mil trabajadores (más del 30% de la fuerza de trabajo) con salarios inferiores a 25 mil pesos quedan afuera.
Recién después de 24 horas de conocidos los resultados, algunos dirigentes del FA, entre ellos Javier Miranda y el propio Daniel Martínez comenzaron a hacer acuse de recibo del importante golpe recibido el domingo. Los días posteriores a la elección han mostrado el desnorte de la dirección frenteamplista, con un Martínez que desde un primer momento dejó a un lado la posibilidad de que Carolina Cosse sea su vicepresidenta. Si analizamos los resultados fríos y la relación de fuerzas posterior a la elección, vemos que Mujica resultó un claro perdedor, no pudiendo imponer la compañera de fórmula y quedando desdibujado en la interna. Tan desdibujado y nervioso parece estar el ex-Presidente que después de meses de demagogia sobre la posibilidad de que una mujer acceda a la presidencia, se despachó de la forma despectiva como en general lo hace contra el activismo feminista. Una nueva versión del “como te digo una cosa, te digo la otra”.
El voto útil en la interna blanca y Talvi se queda con el Partido Colorado
En el Partido Nacional triunfó el espanto del aparato contra la posibilidad de una victoria de Sartori o un segundo lugar mucho más cercano en votos. En este sentido, los porcentajes de Larrañaga y Antía sugieren que hubo una tendencia a utilizar la candidatura de Lacalle Pou como un instrumento para derrotar al multimillonario de forma contundente. Primó el voto útil de un votante blanco no tradicionalmente “herrerista” ni “lacallista” y como consecuencia reafirmó un liderazgo que parecía venir en caída.
Lo que en los días previos parecía inminente, es decir, una crisis en la interna blanca que postergara la resolución de la fórmula presidencial, sorprendentemente se transformó en su contrario. Lacalle en su acto, se mostró como la autoridad partidaria con una mayoría clara y definió la candidatura de Beatriz Argimón a la vicepresidencia, logrando una fórmula que será competitiva para octubre.
En las filas del Partido Colorado, Talvi logró un triunfo histórico con el 53,7 % de los votos, derrotando por mucho al histórico de Julio María Sanguinetti, que logró un 32,8 % en la interna. Aquí también se confirma el desplazamiento de los dirigentes históricos partidarios para dar paso a un cambio generacional, apostando a un discurso que intenta cuidar las formas y dialogar con algunos temas temas de importancia como la educación y la seguridad social.
Talvi en su discurso logró empatizar con sectores de la clase media y sus aspiraciones. En Montevideo movilizó un caudal importante de votantes y sorpresivamente en el interior también, logrando que en el total de sus votos haya un 60% de personas que no habían votado al Partido Colorado en 2014. En muchos casos es un voto liberal-progresista que retorna al Partido Colorado, basado en el discurso de los 136 liceos en todo el país como parte del combate contra la inseguridad. Sigue la idea-ilusión de recrear un nuevo "Uruguay Batllista" o "Un país modelo". Es en definitiva un voto por un país "de clase media" y con expectativas en que sus propuestas económicas hagan marchar mejor al país. Talvi también plantea un discurso a favor de los derechos humanos y de la búsqueda de los desaparecidos.
Estas características lo hacen un candidato con buenas posibilidades de pelear el voto astorista y del propio Partido Independiente, que en estas internas fue definitivamente el más golpeado, entrando como octava fuerza con apenas dos mil votos.
El dilema de la oposición: ¿Coalición con Manini Ríos?
Uno de los fenómenos sociales y políticos de los últimos meses ha sido el crecimiento de la figura de Guido Manini Ríos. Contrario a los consejos de Sanguinetti, que veía con malos ojos la fragmentación del sistema de partidos, Manini Ríos se lanzó con su propio partido y obtuvo más de 46 mil votos, siendo cuarta fuerza nacional y llegando al tercer lugar en Cerro Largo y Artigas. Es un voto que muchos han caracterizado como de “la familia militar”, lo cual es cierto pero no explica el fenómeno completo. En la composición de voto a Manini Ríos también hay sectores populares de la ciudad y del campo que han visto en Manini la figura de un caudillo militar que no tendría nada que ver con los políticos o con el sistema político tradicional. Es un voto por la “antipolítica” que cautivó a los sectores bajos urbanos o de la clase trabajadora pauperizada y no organizada sindicalmente, que históricamente estuvieron referenciados en la corriente de derecha populista por excelencia que ha tenido nuestro país, el “pachequismo”.
Rumbo a octubre ya aparecen los primeros desencuentros en los intentos de lograr una coalición de la oposición patronal con miras a un posible gobierno. Lacalle, en su discurso en la sede del Partido Nacional, reconoció haber llamado a los candidatos de los principales partidos de la oposición con miras a la conformación de un gobierno “multicolor”. Mientras tanto, Ernesto Talvi puso en duda un posible acuerdo opositor con Manini Ríos adentro. El candidato colorado buscará mostrar una coalición de centro con Lacalle Pou y Mieres, con acuerdos programáticos previos a la elección de octubre. Talvi es consciente de que mostrarse en acuerdo con Manini Ríos previo a octubre contribuye a espantar a una base electoral que en los últimos 15 años se ha mantenido cautiva por el Frente Amplio en general y por el astorismo en particular y que en muchos aspectos rechaza las visiones militaristas o fascistizantes que puedan tener sectores ligados al ex comandante en jefe.
Las acciones de Manini Ríos en defensa de Radaelli (asesino del científico chileno Berríos) y de la actuación del Tribunal de Honor, así como también de Gavazzo, “endurecen” el voto de Cabildo Abierto, pero a su vez, lo acota a un espacio reducido de votos en la perspectiva de lucha por el poder y hacen de “mancha venenosa” de todo político que se muestre cercano. La contradicción surge de que, si Manini logró casi 50 mil votos en una interna sin competición, la proyección hacia octubre le da grandes posibilidades de ingresar al parlamento con un cantidad considerable de diputados y quizás algunos senadores.
Esta posibilidad se ve incrementada si Talvi en su intento de correrse más hacia el centro, no lleva a un compañero de fórmula que retenga el voto del ala derecha del Partido Colorado. En las últimas horas se conoció la designación de Robert Silva, todavía sujeta a discusión jurídica acerca de si puede o no ser candidato, pero que contaría con los consensos internos en el partido. Silva es una persona vinculada a la educación y los planes mercantilizadores y comenzó su intervención en política con Germán Rama.
La estrategia posible para la oposición será mostrar un acuerdo programático entre Partido Nacional, Partido Colorado y Partido Independiente rumbo a octubre, buscando aislar a Manini Ríos. Esta estrategia de todos modos, sería funcional a aumentar el caudal de votos para la oposición en un futuro balotaje, ya que seguramente Cabildo Abierto vote al candidato opositor en segunda vuelta y, de acuerdo a su fuerza parlamentaria, podría ser clave para dar gobernabilidad a un eventual gobierno opositor.
La idea de coalición de Talvi, al igual que su plan económico y modelo de sociedad surge del modelo chileno. El nuevo líder colorado se inspira en La Concertación, la coalición entre social liberales, liberales y demócratas cristianos que gobernó Chile por más de dos décadas después de la salida a la dictadura de Pinochet, y mantuvo los pilares económicos y sociales del régimen neoliberal que fueron instaurados sobre la base de miles de asesinados políticos y desaparecidos.
Comienza la lucha por el centro
Una de las reflexiones que planteó el resultado de las elecciones internas es que en los grandes partidos ganaron los candidatos que expresaban el centro político. En ese sentido, se pueden ver muchos puntos de contacto entre Martínez, Talvi y Lacalle. Más de lo que a muchos frenteamplistas les gustaría para poder polarizar.
Como ejemplo, esta semana comenzó a circular la entrevista de Lacalle Pou con Blanca Rodríguez en Subrayado horario central, donde el candidato nacionalista afirma que impulsará una reforma jubilatoria. Este video es compartido como una especie de “evidencia del mal” por parte de muchos militantes frenteamplistas. Sin embargo, Mujica y Astori ya han anticipado que también van por la reforma jubilatoria, y Talvi junto a Pablo Mieres también lo han confirmado.
En muchos temas importantes veremos esta intersección entre los candidatos.
La confirmación de Graciela Villar como candidata a la vicepresidencia es un intento que queda a mitad de camino. Una candidata desconocida no solo por la población, sino por la propia base electoral y militante del FA. De todos modos, es un intento de mostrar “radicalización” en la moderación, incorporando a una candidata que supo estar en el Frente Líber Seregni y rompió para apoyar la pre-candidatura de Mario Bergara. Si el concepto para elegir a la vice por parte de Martínez se basaba en la “complementariedad” y el respeto a los equilibrios internos, Villar se puede decir que “complementa” en su perfil menos de gestión y más político, pero representa un desequilibrio con respecto a casi la mitad de los electores del 30 de junio que entre Andrade y Cosse sumaron el 47% de los votos frenteamplistas.
Esta pelea por el centro político parece ser la tónica del próximo período. Una pelea que implicará para el Frente Amplio, tener que desdibujarse aún más, dejando por el camino su definición de “izquierda” para jugar en el centro político. Esto no beneficia en nada a los trabajadores y trabajadoras, al movimiento estudiantil y a los sectores oprimidos de nuestra sociedad, ya que postergará nuevamente sus demandas y seguirá priorizando los intereses de las multinacionales, del capital extranjero, de los patrones de la ciudad y del campo, etc. Se abre entonces un momento histórico donde la clase trabajadora deba ajustar cuentas con esta vieja dirección.
Damián Recoba
Martes 9 de julio
sábado, 13 de julio de 2019
Daniel Martínez: Entre “matar a los padres” y ser el “mariscal de la derrota”

En la política partidaria en épocas de recambio y surgimiento de nuevos líderes se habla de “matar a los padres”. En este sentido, la elección de Martínez de su vicepresidenta por fuera de los consejos y requerimientos de Astori-Mujica-Vázquez cumple el rol de intentar imponer el nuevo liderazgo, pero al costo de resultar a nivel de la opinión pública un circo lleno de desprolijidades que hunde aún más al Frente Amplio y que termina con la elección de una desconocida.
La elección de Daniel Martínez por Graciela Villar como candidata a la vice presidencia de la república dejó un tendal de heridos a la interna del Frente Amplio.
La primera y quizás la más expuesta fue la expre-candidata Carolina Cosse, que después de ser segunda en la interna en los días posteriores a la elección del 30 de junio mostró su predisposición a acompañar a Martínez en la fórmula. El MPP de Mujica fue uno de los más perjudicados, ya que no pudo imponer el complemento de la fórmula, mientras que Astori se quejó por las formas en el proceso de selección y que no se hayan tomado en cuenta los nombres sugeridos por el espacio del Ministro de Economía.
Es que, Martínez como figura de recambio generacional intentó demostrar “autonomía” de decisión respecto al tridente que se ha repartido el poder los últimos 15 años Astori-Mujica-Vázquez En la política partidaria en épocas de recambio y surgimiento de nuevos líderes se habla de “matar a los padres”. En este sentido, la elección de Martínez de su vicepresidenta por fuera de los consejos y requerimientos de Astori-Mujica-Vázquez cumple el rol de intentar imponer el nuevo liderazgo, pero al costo de resultar a nivel de la opinión pública un circo lleno de desprolijidades que hunde aún más al Frente Amplio y que termina con la elección de una desconocida. Por si fuera poco, Carolina Cosse realizó una conferencia de prensa para anunciar su candidatura al Senado por Lista Amplia y después de mostrar su desazón con Martínez declaró que tuvo que “googlear” el nombre de Graciela Villar porque no la conocía. Esta situación interna y lo cuesta arriba de la elección de octubre-noviembre deja a Martínez también a las puertas de convertirse en el “mariscal” de una posible derrota, lo que dejaría a la coalición gobernante en una crisis de liderazgo aún más profunda.
La fórmula con la que el FA concurrirá a octubre es débil. En primer lugar porque Villar, si bien tiene trayectoria sindical y en el área social, es una completa desconocida más allá de los reducidos círculos de militancia frenteamplista. Es una candidata que no conoce no solamente la mayoría del electorado en general, sino la gran mayoría del electorado que se identifica con el partido de gobierno. En política de masas un partido que quiere hacerse del poder o conservarlo por la vía electoral debe poder instalar a sus principales figuras con antelación. Más cuando en el caso del FA es creciente el malestar social y el declive de la hegemonía social y política que le pronostica un universo más reducido de votos en un eventual balotaje. Con menos de cuatro meses para la primera vuelta, el tiempo parece correrle en contra a un Frente Amplio del cual sobre su candidata a la vicepresidencia lo único que conoce la amplia opinión pública es que no es psicóloga social.
Esos no son los únicos problemas que debe afrontar el oficialismo. Esta semana se conoció la noticia del alejamiento de Álvaro García del Partido Socialista para conformar un nuevo grupo. Así, otra figura de peso identificada con el ala “renovadora” abandona el PS y enfila hacia otras tiendas políticas a la interna de la coalición de gobierno. Por otra parte, el Frente Líber Seregni ya no cuenta con el liderazgo exclusivo de Danilo Astori. Si bien Asamblea Uruguay fue la lista más votada del espacio “seregnista”, la candidatura de Mario Bergara duplicó a los votos del “astorismo” duro. Rumbo a octubre el FLS que había presentado una sola lista al Senado en 2014, seguramente concurra con al menos tres, encabezadas por Danilo Astori, Rafael Michelini y Mario Bergara, el gran ganador de las internas en ese espacio ideológico y político. Como dijimos aquí a principio de año, Bergara buscaba ser la canalización de un voto “centrista-seregnista” al interior del Frente Amplio y a la luz de su desarrollo electoral, se perfila para ser el nuevo líder o disputar el liderazgo del sector.
Lo que se constata a diferencia de otras elecciones es no solamente la fragmentación del sistema de partidos con el surgimiento de nuevas expresiones como Cabildo Abierto, la irrupción de Juan Sartori con una minoría para nada despreciable, y la posibilidad de llegar al parlamento de por lo menos ocho lemas-partidos, sino también la tendencia a la atomización política a la interna del Frente Amplio.
Danilo Astori sufrió por derecha el mismo problema que Constanza Moreira por izquierda. Ir con Daniel Martínez los desdibujó ideológicamente. Ambos se diluyeron en pos de apoyar a un pre-candidato con posibilidades de ser electo como candidato de todo el FA y con eso, negociar cuotas o espacios de poder hacia un futuro gobierno. Renunciaron a construir sus perfiles políticos en favor del pragmatismo y la realpolitik. Como decíamos arriba, en el caso del Ministro de Economía la renuncia a una candidatura del “seregnismo” y la irrupción de Bergara lo dejó en un tercer plano en los festejos de Martínez y en los días posteriores. El agradecimiento del ex intendente de Montevideo por su apoyo fue la elección de Villar, una ex militante de Asamblea Uruguay que se fue a apoyar a Mario Bergara para no votar a Martínez… y que ahora acepta ir en la fórmula en contra de la voluntad de Astori.
Constanza Moreira volvió al ostracismo político habiendo obtenido su grupo Casa Grande menos de 5 mil votos en el apoyo a la candidatura de Daniel Martínez. El espacio que en 2014 había votado a Moreira esta vez se dispersó centralmente entre Andrade, Cosse y Martínez. Es que para un sector importante de esa base militante, el apoyo al ingeniero constituía una contradicción política por parte de una figura que hace 5 años hablaba de “giro a la izquierda” y parecía querer construir su propio espacio político e ideológico. Parte de ese sentimiento de “giro a la izquierda” se lo quedó Óscar Andrade, ahora para pedir el voto por Martínez y reivindicar la elección de Villar.
El “rally” de campaña hacia octubre tendrá a un gobierno y un FA que en su corrimiento al centro del espectro político festeja con bombos y platillos el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, que, a vivas luces es la confirmación de un proyecto de país con una economía primarizada y sin ningún intento de industrialización de ningún tipo. La “complementariedad” de la que tanto hablan los sabios del libre comercio radica en que Uruguay coloque carne, soja y otros productos centralmente primarios, con la contrapartida del ingreso irrestricto de todo tipo de productos industrializados procedentes de la UE. En Argentina este tratado ha despertado las críticas de la tibia oposición peronista encabezada por la candidatura del moderado Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner por considerar que puede ser un golpe final a su industria, mientras los periodistas de los medios ligados al macrismo se preguntan por qué Uruguay y Bolivia siendo gobiernos de izquierda festejan el acuerdo. La respuesta es simple: son países con una industrialización mínima y con muy poca industria para proteger. En el caso de nuestro país ese proyecto comenzó en la década de la dictadura y a la salida con el país “plaza financiera y de servicios” que consistió en desmontar los restos de industrias aún vivientes desde el “neobatllismo”. El tratado con la UE y la inversión de UPM son a la vez para el gobierno demostración de la “firmeza” de su rumbo y la constatación de que “Uruguay hace los deberes” y los inversores extranjeros confían en el país. Una inversión privada que se presenta como la más importante de la historia, pero a costa de la inversión pública más importante de todos los tiempos para el país, en beneficio de una multinacional.
Hacia octubre vendrá una campaña polarizada entre dos variantes que utilizarán el mecanismo de la polarización para ganar el centro. De un lado el Frente Amplio agitando el fantasma de la vuelta de la derecha como último intento de reavivar cierta mística y base social que le permita revertir la situación de franco retroceso en la que se encuentra. Del otro lado una coalición de centro-derecha que de triunfar buscará a Cabildo Abierto para gobernar en una coalición aún más amplia en lo que en otros países se llama “partido del balotaje”. El camino de la segunda vuelta será finito y habrá que ver que es lo que prima a nivel de masas, si el hartazgo con 15 años de gobiernos del FA que dejan en el debe la resolución de importantes problemas económicos y sociales para las amplias capas trabajadoras, populares y medias de la ciudad y del campo, o si se impone el rechazo por los partidos tradicionales que, desde la crisis del 2002 tienen un techo rígido en la opinión pública que los ha hecho no sumar más del 44% de las voluntades en primeras y segundas vueltas de los últimos 10 años.
Damián Recoba
Miércoles 10 de julio | 19:35
viernes, 12 de julio de 2019
Un acuerdo que profundiza la dependencia de Uruguay y la región

Bolsonaro y Macri anunciaron la firma del acuerdo del Mercosur y la Unión Europea que el gobierno uruguayo pretende presentar como algo beneficioso para el país; pero el acuerdo solo profundizará la dependencia de Uruguay y sus aliados regionales.
El acuerdo necesita refrendarse en los poderes legislativos de cada país en un proceso que se estima que tome de dos a tres años según las visiones más optimistas.
Desde el gobierno se plantea que “permitirá abrir muchas puertas a los sectores productivos en Uruguay y también se vuelve nuestro país más atractivo a la hora de que se radiquen inversiones de calidad que generen puestos de trabajo bien remunerados” pero esto no pasa de ser un intento del gobierno de presentar al acuerdo como algo positivo para el país.
Sin embargo para el Uruguay, como para el resto de los países de la región, implica más dependencia con respecto a los centros de capital imperialista, favoreciendo solamente la reproducción del modelo agro exportador y la mayor dependencia con respecto al capital imperialista.
Entre otras cuestiones se liberaliza la exportación industrial por lo que se prevé un mayor beneficio para los países más industrializados como Alemania o Francia que tendrán nuevos mercados en nuestros países, pero pondrá en riesgo a los sectores industriales en la región, muchos de ellos ya muy afectados por décadas de políticas desindustrializadoras .
Desde una perspectiva general para los trabajadores del MERCOSUR son malas noticias por la desocupación que generará y por la presión que impondrán los gobiernos locales para flexibilizar las condiciones de trabajo para favorecer la “competitividad” a costa de la clase trabajadora.
Para la población de todos los países del MERCOSUR se trata de la reafirmación de un modelo que busca constantemente mejores oportunidades para los empresarios y el capital nacional e internacional, a costa de la exclusión de las grandes mayorías nacionales que solo reciben trabajo precario y mal pago o están condenadas al desempleo.
Con el acuerdo la Unión Europea tendrá trato preferencial en las licitaciones públicas y las empresas estatales deberán funcionar plenamente bajo reglas comerciales lo cual es un nuevo retroceso que favorece la penetración imperialista y generará peores condiciones laborales en el sector público.
Los ganadores
Para los exportadores de carne se establecerá el beneficio de la eliminación del arancel por la cuota Hilton lo que representaría para ese sector en Uruguay un “ahorro” de US$ 15 millones. Se ofrece además un plus de 99 mil toneladas de carne con hueso refrigerada y congelada (considerada de menor valor y calidad) a repartir entre los socios del MERCOSUR con una cuota del 7,5%.
También en función de los intereses uruguayos habrá una cuota de exportación de 6 mil toneladas de arroz con arancel al 0 %, como también acceso del sector cítrico al mercado europeo.
El aumento del comercio y las oportunidades de negocios que podrían tener estos sectores, solo generarán beneficios para los capitalistas, no significan mejores condiciones de vida para los trabajadores y sectores populares. Políticos como Nin Novoa pretenden instalar la idea de que estos acuerdos favorecen al país, pero en realidad los únicos beneficiados serán los empresarios.
Los perdedores
Por el contrario en Uruguay es posible se vean afectados el sector lácteo (en particular por la exportación de quesos hacia Brasil), el vitivinícola y el automotriz generando pérdidas de puestos de trabajo y mayor recesión en el sector. Desde la propia Cámara de Industriales Automotrices del Uruguay se ha aclarado que “el sector automotriz nacional difícilmente tenga algún beneficio, más bien se dedicará a mitigar los impactos”, porque se podrá dar el caso de que las autopartes europeas entren directo al mercado brasileño sin necesidad de que se produzcan en Uruguay.
Firmadores seriales
El canciller uruguayo Nin Novoa que se sumó al coro de alabanzas al tratado impulsado por Macri y Bolsonaro, destacó que el gobierno uruguayo logró el TLC con Chile, México, el acuerdo comercial con China y el trabajo iniciado para un acuerdo de libre comercio con Canadá y con la Asociación Europea de Libre Comercio.
Con sus propias palabras dijo: “Tenemos una asociación estratégica con China, que es la segunda economía del mundo, y hemos logrado acceso de carne con hueso a Estados Unidos. Todas estas cosas son parte de una agenda de inserción internacional que Uruguay nunca había tenido, y lo digo con satisfacción y orgullo, porque el mérito no es sólo mío”.
El canciller se muestra orgulloso del trabajo realizado que reafirma a Uruguay como un país cada vez más dependiente de las exportaciones de materias primas y del culto a la llegada (a cualquier precio) de inversiones extranjeras como las de UPM.
Muestra con orgullo la reafirmación del modelo de país agroexportador y excluyente de las grandes mayorías trabajadoras, en el que en pos de mantener la atracción de las inversiones a través de la precarización del régimen laboral las exoneraciones impositivas en favor de los grandes capitales.
En definitiva el acuerdo Unión Europea – MERCOSUR y el acuerdo del gobierno uruguayo con UPM son dos grandes reafirmaciones del modelo primarizador de la economía uruguaya. El discurso del país productivo y de desarrollo nacional enarbolados por el Frente Amplio quedan solo en eso, en un discurso sin conexión con sus acciones reales desde el gobierno nacional.
¿La economía al servicio de quiénes?
El gobierno intenta pasar al tratado como un éxito de su política internacional, pero en definitiva solo beneficiará a grandes intereses locales vinculados a las materias primas (la rancia oligarquía como gustan en llamarles en épocas de elecciones) y al capital imperialista extranjero (tanto por la importación de sus mercancías con arancel 0 o por la importación de sus inversiones de capital con grandes beneficios impositivos y de todo tipo).
Se presenta este modelo como “productivo” y generador de empleo, pero la realidad es que solo es funcional para sostener los números macros de la renta nacional (como las exportaciones y el ingreso de divisas), el beneficio para un puñado de terratenientes y exportadores locales y sobre todo para las grandes empresas imperialistas europeas que ahora dispondrán del acceso a un mercado “libre” de 260 millones de consumidores (la población del MERCOSUR).
Libertad para el movimiento de mercancías y capitales, pero no libertad para los migrantes que huyendo de la realidad de sus países buscan un futuro mejor y que en los países europeos son tratados como ciudadanos de segunda.
El rechazo a este modelo tampoco debe llevar a salidas capitalistas igual de perjudiciales para las grandes mayor como el proteccionismo promovido por Trump y algunas corrientes populistas latinoamericanas.
Los trabajadores sudamericanos deben pelear por una alternativa independiente de la clase trabajadora que cuestione la dominación imperialista y de los grandes empresarios locales sobre los medios de producción estratégicos. Medidas que solo un gobierno de los trabajadores puede satisfacer a favor de las necesidades de las grandes mayorías nacionales.
La Izquierda Diario Uruguay
Jueves 11 de julio | 15:01
jueves, 11 de julio de 2019
`Revolución que no se revoluciona se autodestruye: por eso Cuba sigue en pie´: Luis Suárez
Luis Suárez Salazar, sociólogo, es profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) de Cuba y experto en geopolítica de América Latina. Cubainformación TV lo entrevistó en el XV Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba (Rivas-Vaciamadrid, 7 al 9 de junio de 2019).
miércoles, 10 de julio de 2019
Ponencia: `Revolución cubana: presente, pasado y futuro´
Esta ponencia se desarrolló en el XV Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba (Rivas-Vaciamadrid del 7 al 9 de junio), a cargo de Enrique Ubieta Gómez, ensayista, filósofo y periodista cub Necrológica de un ajustador y represor que gobernó apoyado en el progresismo argentinoano, y actual director de "Cuba socialista".
Murió De la Rúa

Necrológica de un ajustador y represor que gobernó apoyado en el progresismo argentino
A los 81 años, murió Fernando De la Rúa, el presidente que pasó a la historia con la imagen de su huida en helicóptero, jaqueado por una inmensa rebelión popular, aquel 20 de diciembre de 2001.
No es casual que aquellos hechos sean hoy el recuerdo unívoco de De la Rúa, y no solo por el colosal derrumbe de un gobierno, con el correlato de la mayor quiebra nacional de la historia argentina. Es que ese fue el fin de su carrera política. Tras esos sucesos se recluyó en su vida privada, y luego de algunos años fue sobreseído tanto en la causa (a cargo de Claudio Bonadío) que investigaba su responsabilidad en los asesinatos de las fuerzas represivas durante las manifestaciones populares de diciembre de 2001, como en la que siguió el escándalo de las coimas a distintos senadores para aprobar una reforma laboral flexibilizadora. Murió, así, impune, pero inocultablemente marcado por ese categórico rechazo popular.
Una carrera derechista
De la Rúa comenzó su actividad política dentro del ala derecha de la Unión Cívica Radical como asesor del férreo partidario de la proscripción del peronismo, Juan Palmero, ministro de Interior de Aturo Illia. Apadrinado por Ricardo Balbín, logró la hazaña de ser electo senador nacional por la Capital en los comicios de marzo de 1973, cuando Cámpora ganaba en primera vuelta las elecciones presidenciales, en lo que fue el regreso del peronismo al poder tras 18 años de golpes y proscripción. Por su juventud -tenía 36 años- fue apodado desde entonces "Chupete", y compitió como vice del propio Balbín en las elecciones de 1974, contra el binomio Perón-Perón, cosechando un magro 25%.
Luego de la caída de la dictadura, fue el continuador del balbinismo derechista. Su primera iniciativa como senador bajo el gobierno de Raúl Alfonsín, fue una ley que favoreciera la represión en espectáculos futbolísticos. Siguió ocupando bancas en el Congreso hasta que se jugó a explotar la crisis del radicalismo para desplazar al alfonsinismo de la conducción de la UCR. Corría ya la década del '90, y se sellaba el Pacto de Olivos que permitió a Carlos Menem reformar la Constitución Nacional para poder ser reelecto presidente en 1995. La foto del apretón de manos entre Menem y Alfonsín es bien conocida, pero a partir de entonces será De la Rúa quien vaya ganando lugares hasta convertirse en el nuevo presidente radical.
Aquella reforma constitucional consagraría la autonomía porteña y el 6 de agosto de 1996 De la Rúa se convertiría en el primer Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Un año más tarde conformaría la Alianza junto al Frepaso, conformación política en ascenso del “progresismo” y la centroizquierda anti-menemista, que había dejado a la UCR tercera en las elecciones presidenciales de 1995, perfilándose como el relevo al PJ cuando Menem no pudo imponer una nueva reelección. Con Carlos "Chacho" Álvarez como compañero de fórmula, y otros exponentes “progres” como Graciela Fernández Meijide, fue electo presidente en 1999.
El gobierno de la Alianza
Desde su asunción, De la Rúa dejo en claro un profundo continuismo con el régimen menemista. Al mes de asumir, su ministro de Economía, José Luis Machinea, anunció la presentación de un proyecto para eliminar los regímenes previsionales especiales y aumentar la edad jubilatoria de las mujeres, junto a otros aspectos reaccionarios que formaban parte de una negociación con el Fondo Monetario Internacional. Sumado a un impuestazo contra los trabajadores, iniciaba una política de ajuste para paliar un déficit fiscal que superaba los 10 mil millones de dólares, siempre con el objetivo de sostener la convertibilidad, el pilar del menemismo. Con ese horizonte, debutaba con una sangrienta represión a desocupados en Corrientes, dejando un saldo de 4 muertes. Ese rumbo, en un país que ya tenía una deuda impagable y una creciente miseria social patentizada en una desocupación estructural de dos dígitos, selló el camino a la bancarrota y la rebelión popular.
Con el pretexto, tan común en nuestros días, de promover las inversiones, se embarcó en un reforma laboral que profundizaba la flexibilización impuesta por gobierno menemista, también exigida por el FMI. Sus puntos centrales eran extender el período de prueba, reducir los montos de las indemnizaciones para abaratar los despidos y descentralizar la negociación salarial a niveles de fábrica. La ley fue pactada con un ala de la CGT, a cabio de mantener las contribuciones obligatorias a las obras sociales, mientras se reprimía a quienes manifestaban en el congreso. La aprobación de esta norma, sin embargo, se convirtió rápidamente en un búmeran, ya que en agosto de 2000 estalló el escándalo de las coimas que viabilizaron su votación en el Senado, una crisis que en octubre de ese año llevaría a la renuncia de Chacho Álvarez a la vicepresidencia. Comenzaba la desintegración del gobierno aliancista.
A fines del 2000, frente a la enorme recesión, la disparada del riesgo país y las dificultades para el pago de la deuda, llegó el Blindaje, un préstamo de 40 mil millones de dólares que suponía alejar el fantasma del default, a cambio de un ajuste enorme monitoreado por los organismos internacionales. En marzo de 2001, Machinea fue reemplazado por Ricardo López Murphy, quien decretó un brutal ajuste contra las universidades públicas, disponiendo aranceles y ataques al salario docente. La gigantesca reacción de la comunidad educativa, con paros docentes y tomas de facultades, lo eyectó de su cargo. Los efectos de aquella rebelión serían profundos, ya que originarían el derrumbe de la Franja Morada en las principales federaciones estudiantiles del país.
Luego de López Murphy, De la Rúa conchabó al responsable primario del régimen económico que se hundía, Domingo Cavallo. Su plan de ajuste para rescatar la convertibilidad apuntaba a lograr un déficit cero, una política que buscó ser garantizada con la Gendarmería reprimiendo las movilizaciones del pujante movimiento piquetero y encarcelando a destacados luchadores. Patricia Bullrich fue entonces designada como ministra de Trabajo, e impulsó un recorte salarial y jubilatorio del 13% para los empleados públicos. Desde entonces, el crecimiento del descontento popular sería imparable, con expresiones inequívocas como el voto bronca en las elecciones legislativas, y también iría en ascenso la combatividad de los trabajadores, con paros y ocupaciones de fábrica.
Triste, solitario y final
Con el corralito, que confiscaba los depósitos bancarios desde el 1 de diciembre de 2001 para asegurar el pago de los vencimientos de deuda durante el verano, el gobierno de De la Rúa terminó de empujar a la clase media al apoyo a las luchas obreras. El emblema de esa confluencia fue el cántico "piquete y cacerola, la lucha es una sola", que se coreó en las calles aquel diciembre junto al “que se vayan todos” que marcó la incompatibilidad de la continuidad de su gobierno, y quienes lo habían precedido y colaborado con él, con la masa de la población. El Estado de Sitio fue el último intento por recomponer el orden a través de una salvaje represión, que se cobró unas 40 vidas. Pero las calles ya habían sido ganadas por la movilización popular, y la suerte del gobierno estaba echada. El 20 de diciembre el pueblo brindaba en la calle, en medio de los gases y la desesperación social, porque De la Rúa abandonaba la presidencia en helicóptero.
Los elogios que por estas horas recibió este ex presidente, tras su defunción, son un fiel retrato de las fuerzas políticas patronales. Macri reivindicó su "trayectoria democrática", intentando preservar el mote de democráticos para los gobiernos represores. Las condolencias de Alberto Fernández y Cristina Kirchner no tardaron en llegar. La conferencia episcopal lo despidió como “un servidor de la patria”. Bien mirado, tanto para el macrismo como para quienes se candidatean para relevarlo sin romper con el FMI, lo primordial es borrar de la memoria popular el Argentinazo, aquel derecho a revocatoria ejercido por los trabajadores cuando se descargan sobre sus espaldas las consecuencias del fracaso económico de quienes hunden al país para honrar sus compromisos con el capital financiero internacional.
Iván Hirsch
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