lunes, 25 de marzo de 2019

A 43 años del Golpe de 1976

Resulta de interés recuperar los objetivos del poder económico, político, social y cultural para el Golpe del 24 de marzo de 1976, con antecedentes inmediatos en el “rodrigazo” [1] del mes de Julio de 1975; y aún antes, con la instalación del terror parapolicial y paramilitar de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) desde el propio Estado, luego continuado y exacerbado ya como terrorismo de Estado con la asunción de la Junta Militar.
Esos propósitos del Poder solo fueron posibles por el uso de la violencia estatal del golpe genocida, que buscó frenar la acumulación de poder popular, cultural, sindical y territorial del movimiento social en el país. Se buscó con el Golpe “des-acumular el poder popular” conquistado en décadas anteriores con la lucha social, política y cultural en la Argentina. Había que transformar regresivamente a la sociedad para recuperar el proyecto de acumulación capitalista.
Vale mencionar el poder popular acumulado, que era en rigor un clima de época, con extensión planetaria del anticapitalismo, incluso por el socialismo.
Evidencia de lo dicho pasa por el triunfo entre 1973-75 de Vietnam sobre la invasión militar de EEUU; y por cierto la situación latinoamericana y caribeña con la experiencia de Cuba desde 1959 y su objetivo por el socialismo luego de la invasión estadounidense a Playa Girón en 1961, lo que convalidaría la Constitución cubana de 1976.
A mediados de los 70 se verifican un conjunto de crisis simultáneas en el orden capitalista (monetaria, energética, medio ambiental), las que se manifiestan con una fuerte caída de la tasa de ganancia de los capitales más concentrados. Había que revertir esa situación e ir contra las políticas económicas del reformismo capitalista para reinstalar una lógica de libre mercado.
El diagnóstico de los monetaristas y neoliberales, con Milton Friedman a la cabeza, que fuera Premio del Banco de Suecia de 1976 (Nobel), uno de los padres del neoliberalismo, convocaba a desarmar el Estado del bienestar, a bajar el gasto público social y a dar aliento a la iniciativa privada y retomar la máxima del libre cambio.
Fueron postulados que se conocerán y generalizarán luego en los años 90, bajo la denominación del “Consenso de Washington” para aplicar en la región latinoamericana y caribeña.
Había que desarmar las políticas keynesianas aplicadas a la salida de la segunda posguerra en todo el sistema mundial. Ese era el objetivo del neoliberalismo.
El keynesianismo fue la política hegemónica en el mundo luego de 1945, asumida para contrarrestar la emergencia del socialismo desde 1917 en Rusia, en la URSS desde 1922 y en el campo socialista de Europa desde 1945, acrecido en 1949 en China. Hasta se podría considerar el carácter keynesiano de las políticas en el este de Europa y el llamado sistema socialista.
Por eso, el neoliberalismo hoy vigente como corriente principal de las políticas económicas surge en respuesta y para desarmar la política keynesiana y cualquier sentido de un rumbo socialista, aún de carácter reformista. Trump y Bolsonaro en su reciente encuentro manifestaron su apuesta por el fin del socialismo en la región.

Ofensiva capitalista

El neoliberalismo emergió con las dictaduras del Cono Sur de América entre 1973/76, como ensayo que coronaron Margaret Thatcher y Ronald Reagan en los años 80, más allá de matices actuales con los libertarios (Milei, Espert, Boggiano), liberales a ultranza, enemigos del propio Estado capitalista.
Las políticas de cuño neoliberal se consolidaron en los 90 en la Argentina, y ahora pretenden no solo afirmar el cambio estructural en materia de las relaciones entre el trabajo y el capital, con mayor flexibilidad salarial y laboral; sino también, avanzar con la reforma reaccionaria del Estado vía reformas laborales, previsionales o impositivas; tanto como profundizando la dependencia a la política exterior imperialista, especialmente estadounidense, siendo ese el caso de la agresión e injerencia en Venezuela.
Resulta de interés pensar estos temas de cara a la campaña electoral, con un gobierno que presenta nefastos resultados económicos y sociales para la mayoría empobrecida, combinando inflación con recesión, y una ofensiva ideológica y política, descalificando adversarios como expresión lo viejo, relativo a lo ocurrido entre 1945 y 2015.
Por eso aluden a que los problemas argentinos se remontan a los 70 últimos años, supuestamente hegemonizados por el “populismo”, forma de atacar la orientación keynesiana, hegemónica en el mundo para esos años, por lo menos hasta comienzos de los años 80. Claro que omiten los tiempos neoliberales bajo la genocida dictadura (1976-1983) o la década del noventa (1989-2001) del siglo pasado.
Convengamos que la respuesta no es volver hacia atrás, a repetir cualquier experiencia de orientación keynesiana o populista, aun cuando puedan demostrarse experiencias pretéritas de gobiernos con una progresiva distribución del ingreso, ya que los modelos de industrialización por sustitución de importaciones y sus Estados correspondientes en los 50/70, ya no se compadecen con ciclos productivos encadenados mundialmente bajo cierto desarrollo tecnológico unificado.
Lo que hace falta es gestar un proyecto que supere al orden capitalista, en momento donde los propios consultores del sistema, el FMI por ejemplo, aluden a las dificultades para superar los obstáculos que instaló la crisis del 2007/09, que todavía continua y que provoca el desorden político global con emergencia de gobiernos autoritarios, como Trump o Bolsonaro, o el mismo Macri, con destino para afirmar mecanismos represivos que limiten y superen la resistencia a los cambios que pretenden implementarse en un segundo turno de gobierno, entre 2019 y 2023.

Julio C. Gambina

Nota:

[1] Celestino Rodrigo era Ministro de Economía del Gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de Perón, quien en Julio de 1975 impulsó una serie de medidas de política económico de carácter antipopular para desarmar la lucha sindical por mejoras del ingreso. Ese conjunto de medidas de ajuste y shock fueron denominadas: “rodrigazo”.

domingo, 24 de marzo de 2019

La construcción del enemigo: dictadura, medios y mentira armada



La construccion del enemigo from tvpts on Vimeo.


En 1977 la entonces Editorial Atlántida, con sus revistas Gente, Para Ti y Somos, usó a Alejandrina Barry (secuestrada por militares) para un operativo de prensa. En este film, ella reconstruye la historia. Dirección de Gabi Jaime.
En noviembre de 2015 la directora de Boedo Films Gabriela Jaime estrenó La construcción del enemigo, documental protagonizado por Alejandrina Barry que a partir de hoy La Izquierda Diario difunde online para que pueda verse en todo tiempo y lugar.
El film reconstruye los hechos ocurridos en la navidad de 1977 en Montevideo, cuando un operativo en el marco del Plan Cóndor asesinó a Juan Barry y Susana Mata, secuestrando a la hija de la pareja de poco menos de tres años.
En ese mismo hecho otras cuatro niñas y otro grupo de militantes fueron secuestrados y conducidos a la ESMA, en Argentina. Poco después, el diario El País de Uruguay y las revistas argentinas Gente, Para Ti y Somos encabezaron un operativo de prensa planificado con los genocidas, mostrando a la niña (con fotos especialmente producidas para ello) como una víctima de sus propios padres “terroristas”.
“La película, además de demostrar el nexo poco explorado entre medios y dictadura, también es una reivindicación de la militancia de ayer y de hoy. Mi mamá era maestra y dirigente del sindicato docente de Almirante Brown, además de fundadora de la Ctera. Y mi papá era estudiante de Derecho de la UBA y dirigente montonero”, dice Alejandrina Barry a La Izquierda Diario. Y agrega que “la ex Editorial Atlántida montó aquel operativo de propaganda, justamente, para construir al enemigo, mostrándome como víctima de mis propios padres y no como víctima de la dictadura”.
La directora Gabi Jaime, por su parte, recuerda que para la investigación viajó dos veces a Uruguay, ya que “quería saber cómo habían sido los hechos que desencadenaron las notas de las revistas de la ex Atlántida, cómo habían sido los crímenes de Juan y Susana y el secuestro de Alejandrina”. Allí se dio cuenta de que la campaña de prensa contra la pareja “no empezó por las revistas argentinas sino que lo había empezado antes el diario El País de Montevideo”, donde a Alejandrina le sacaron una serie de fotos que luego reprodujo la ex Atlántida.
“La película tiene una actualidad impresionante”, destaca Myriam Bregman, compañera de militancia de Barry y con quien fundó el CeProDH. La abogada y diputada afirma que “el rol de los medios de comunicación en la tarea de armar una ‘verdad’, amplificarla y, según el caso, inventar un enemigo lo estamos viendo ahora con la crisis abierta por el caso del falso abogado Marcelo D’Alessio. Y lo vimos también cuando desapareció Santiago Maldonado, donde los grandes medios oficialistas actuaron codo a codo con el Ministerio de Seguridad para inventar un enemigo, que en ese caso fue la comunidad mapuche”.

Razones de un documental

Para Alejandrina la necesidad actual de este documental se basa en que, “al igual que en el pasado, la construcción del enemigo interno fue el sustento ideológico y político para lograr una base social que acepte el aniquilamiento como forma de represión. Hoy, aunque no hay dictadura militar, las operaciones políticas de gobiernos con el aparato de inteligencia que involucran también a la prensa buscan los mismos objetivos ”.
Gabi Jaime le propuso a Alejandrina la realización del film luego de que conociera su historia en 2006, cuando junto a Andrea D’Atri hicieron un trabajo audiovisual sobre mujeres luchadoras de la Argentina post 2001. “Una de las entrevistadas era Alejandrina, que era una de las fundadoras de HIJOS”, recuerda y asegura que así agrega que al escuchar la historia creyó “que había que investigar a fondo cómo había sido todo”.
Para la directora era “muy importante rescatar la militancia de los padres de Alejandrina, rescatar a esos militantes de los que se había construido la idea de que eran dos monstruos que habían abandonado a su hija en el medio de armas y de un accionar delictivo”. Pero investigando se fue dando cuenta, además, cómo los genocidas construían el enemigo. “Es decir cómo se hace que ese ‘otro’, que no conozco, se convierta en enemigo a partir de presentarlo como alguien que es capaz de abandonar a sus hijos en esas circunstancias. La construcción de ese enemigo era necesaria, los militantes populares debían ser convertidos en los enemigos de la nación. Y ahí los medios de comunicación cumplen un rol central. Hay un lenguaje y un uso de las fotografías que está pensado en pos de esa construcción del enemigo”, destaca Gabi Jaime.
Para Myriam Bregman “el caso de Alejandrina y de sus padres expone otro elemento grave: la existencia de archivos producidos por los genocidas y que el Estado guarda bajo siete llaves. Ningún gobierno ordenó su apertura. En este caso sabemos que están, ya que ante el pedido de Alejandrina fue la misma ex SIDE la que confirmó recientemente que tiene información sobre sus padres y su tío desaparecidos, que conserva hasta la actualidad. Así demuestran que la documentación permanece en poder del Estado”.
Hay una parte muy fuerte en la película que demuestra también la relación con la actualidad. Alejandrina buscaba información de sus padres en los archivos de la Dippba en La Plata. Además de encontrar fichas de Juan Barry y Susana Mata, encontró una ficha de ella misma, quien figuraba en un informe como delincuente subversiva por su militancia actual.

Memoria para el presente

“El tema de la memoria es como un tema recurrente en los intereses de las cosas que yo hago”, afirma Gabi Jaime, para quien “la memoria histórica, sobre todo, es un tema que siempre me interesa, porque si no tenemos en cuenta eso no podemos proyectar a futuro”. Y recuerda una frase del cineasta Patricio Guzmán, que cierra la película Nostalgias de la luz: “los que tienen memoria son capaces de vivir en el frágil tiempo presente, los que no la tienen no viven en ninguna parte”.
Para la realizadora “fue muy fuerte en lo personal conocer de primera mano la historia. Por ejemplo, escuchar a las amigas docentes de Susana, la madre de Alejandrina, contar quién era ella, una mujer muy sensible, humana, cálida. Escuchar cómo fue que se conocieron con Juan Barry. Esas cosas impactan y son fundamentales para deconstruir a ese ’enemigo’ que quisieron mostrar”.
Barry afirma que “al revés de lo que querían los genocidas y esa prensa colaboradora, lejos de espantarme al conocer las operaciones de prensa inventadas a favor del genocidio, la profunda indignación que me produjo fue un incentivo para la reivindicación total de mis padres y la decisión de hacerme militante revolucionaria, por juzgar y encarcelar a todos los genocidas militares y empresarios y por cambiar raíz esta sociedad de explotación y opresión abrazando la lucha por el socialismo”.
Bregman, además de compañera de militancia de Alejandrina la representa en la querella judicial a los exdirectivos de la ex Atlántida. “Investigamos juntas el caso durante mucho tiempo, con nuestra querida Andrea Bello. Presentamos una enorme cantidad de pruebas, pero lo que hemos encontrado en el camino son sólo obstáculos. El Poder Judicial fue muy “valiente” en juzgar tres o cuatro veces a Etchecolatz pero tardó mucho tiempo en designar al juzgado que debe intervenir en este caso. Decidieron no avanzar, salvo excepciones, con los civiles que participaron en la dictadura. Menos aun con los medios”, sentencia Bregman.
En su libro Recuerdo de la muerte Miguel Bonasso dice que la ex Editorial Atlántida montó con Alejandrina “una campaña al estilo Goebbels”. Bregman coincide, “porque los directivos de la empresa actuaron de manera orgánica y planificada con los marinos de la ESMA. Lo que se publicaba se discutía en esas esferas, para crear, una vez más, un enemigo, ‘los guerrilleros que abandonaban a sus hijos’ y hacían todo tipo de atrocidades”.
Por eso, agrega la diputada del PTS-FIT, “la exigencia de apertura de todos los archivos es uno de los reclamos por los que seguimos peleando cada 24 de Marzo. Es la única manera de saber toda la verdad y que se en que se podría condenar de una vez a todos y cada uno de los genocidas y los civiles que sostuvieron el golpe”.

Brexit: Implosión en la Unión Europea




La pulseada por el Brexit ha llegado a su punto límite. Theresa May, la primera ministra de Gran Bretaña, ha debido solicitar una prórroga de las negociaciones de salida de la Unión Europea, prevista para el próximo 29 de marzo, debido a que el Parlamento de su país ha rechazado en varias ocasiones el borrador de acuerdo al que había llegado con la Comisión Europea, el órgano dirigente de la UE. Ese acuerdo prevé un período de transición para el cese de la unión aduanera existente entre ambos bloques, aunque excluye de ellos al sector de los llamados ‘servicios’, esencialmente las transacciones financieras – en claro perjuicio para la City de Londres.
Por otro lado, el acuerdo establece una cláusula extremadamente sensible con relación a Irlanda, al mantener en forma indefinida el libre comercio entre el sur, la República de Irlanda, que es parte de la UE, y el norte, el Ulster, que se encuentra bajo soberanía británica. Esta norma excepcional obedece a la necesidad de evitar una caída de los acuerdos que llevaron al cese de la guerra civil en este territorio. Este status diferencial pone en cuestión la continuidad de la soberanía sobre el norte de Irlanda, que Gran Bretaña ha mantenido con los métodos de guerra más extremos. El mantenimiento por tiempo indefinido de la unión comercial entre los dos territorios implicaría asimismo que la continuidad transitoria de la unión aduanera entre Gran Bretaña y la UE se convierta en definitiva, dado que Irlanda del norte es, precisamente, parte de Gran Bretaña.

Crisis constitucional

El acuerdo para prorrogar las negociaciones ha desatado lo que puede llegar a convertirse en una crisis constitucional en Gran Bretaña. Ocurre que la UE reclama que ese acuerdo sea, en primer lugar, refrendado por el Parlamento, que ya lo ha rechazado en dos ocasiones. Lo rechazan los diputados que simplemente se oponen al retiro de Londres de la UE, en defensa de los intereses de la City; lo mismo ocurre, sin embargo, con quienes no aceptan el acuerdo, en defensa de la soberanía británica sobre Irlanda del norte y, presionan por un “no-acuerdo”, que provocaría una crisis generalizada que alcance a la Unión Europea. En caso de un tercer rechazo parlamentario, la prórroga de las negociaciones tendría como límite el 17 de abril próximo, en lugar del 22 de mayo, ofrecido por la UE, o del aún mayor 30 de junio, pedido por May -apenas tres semanas para tratativas que están empantanadas desde hace tres años.
La crisis constitucional sobrevendría como consecuencia de la falta de aval del Parlamento a una salida de la UE decidida en un referendo hace tres años. La convocatoria a elecciones generales adelantadas o a un nuevo referendo pondría en crisis el acuerdo de prorrogar las negociaciones. Podría ocurrir también que el presidente del parlamento vuelva a vetar la presentación del acuerdo con el argumento de que es ilegal la votación de textos ya rechazados. Cualquiera de las salidas políticas que se están pergeñando conduce a Gran Bretaña a una crisis de régimen político de gran escala.

Desplome económico

Se ha estimado que una salida sin acuerdo ocasionaría un enorme perjuicio a Gran Bretaña, que algunos informes del Banco de Inglaterra cifran en una caída del 10% del PBI en tres años. Afectaría, naturalmente, a la industria que exporta a Europa, como la automotriz, al punto que los ultra liberales partidarios del Brexit admiten que se verían obligados a nacionalizarla en forma provisional para evitar un cataclismo económico. Pero no todo es economía. Planea asimismo una ruptura del sistema financiero, de defensa y de seguridad. La UE tiene previsto invalidar, en caso de ruptura, el sistema de compensaciones de transacciones financieras, que hasta ahora se realiza en Londres (contratos nominales de centenas de billones de dólares). Es todo el sistema de alianzas ‘geo-político’ lo que se pone en juego. La UE añadiría un nuevo factor de desintegración al proceso que ya está atravesando, en torno a la cuestión de la inmigración, al surgimiento de gobiernos ‘populistas’ que infringen la legalidad europea, a la rebelión popular que crece en varios países y a los planes de ajuste impuestos especialmente a las naciones de Europa que tienen un endeudamiento impagable con Alemania. En las últimas semanas, Alemania y Francia han tomado medidas para bloquear las adquisiciones de activos europeos por parte de China, en tanto que Italia, al revés, estaría a punto de firmar un acuerdo de infraestructuras con esa misma China.
El Brexit, caracterizado por muchos como “irracional”, es una expresión de las contradicciones explosivas que se han desarrollado en Gran Bretaña. La hegemonía de la City ha provocado un crecimiento fuerte de la miseria social en el interior de Inglaterra y Gales, y una tendencia separatista en Escocia –e incluso un giro hacia la unidad de Irlanda. La misma City es alimentada por un endeudamiento internacional enorme, que afectaría la estabilidad de la libra en caso de una nueva crisis global. Hace dos años estalló el sistema de Participación Pública Privada, que era el gran negocio de obra pública y privada de los bancos y las desarrolladoras. El enorme mercado comercial y financiero de la UE se encuentra en retracción y rendimientos decrecientes, donde solamente avanza China. La reacción política saluda el Brexit para salir de las normas laborales que existen en la UE, que se formó, a su vez, para quebrar las conquistas laborales que existían en los estados europeos con anterioridad. La campaña anti-inmigratoria en Gran Bretaña es un método de presión para imponer mayor flexibilidad laboral a la clase obrera local. Frente a la crisis política abierta por el fracaso de los acuerdos de salida con la UE, el gobierno británico ha movilizado a las fuerzas armadas para hacer frente a las movilizaciones políticas que ocasiona esta crisis y a las huelgas y luchas que desatará la crisis sobre las masas.

Trump

El Brexit, por otra parte, no es sólo un ‘affaire’ europeo con la sombra de China. Donald Trump ha ejercido presión desde el primer momento para imponer una salida sin acuerdo con la UE, ofreciendo a May la alternativa de un acuerdo de comercio con EEUU, sin precisar los términos. Ha denunciado el acuerdo transicional con la UE como “un gran negocio para Europa”. Trump tiene en la agenda imponer aranceles elevados a la importación de autos desde Alemania. En este conflicto, la reversión del Brexit sería una derrota política para Trump y una victoria para Alemania.
“¿Por qué un Brexit sin acuerdo le interesa tanto a Trump” – se pregunta el Financial Times? Para el diario inglés, Trump quiere liquidar el acuerdo aduanero transitorio con la UE para favorecer las importaciones desde EEUU; de otro lado, busca quebrar la regulación de precios que ejerce el Servicio de Salud británico, en beneficio de las farmacéuticas norteamericanas (FT, 22.3). El FT advierte, sin embargo, que Trump no cuenta con el apoyo de los demócratas ni de los republicanos de origen irlandés, que se oponen a cualquier cuestionamiento a los acuerdos entre los territorios de Irlanda, donde EEUU ha intervenido como mediador. El FT apunta a otro objetivo de Trump, apoya al Bolsonaro de GB, Nikel Farage, en la discutible línea de organizar una Internacional de derechas, como herramienta política del imperialismo yanqui.
Bien mirado, el mercado mundial se encuentra copado por distintas potencias imperialistas, lo cual se manifiesta en los distintos bloques económicos que se han ido tejiendo en los años de ‘globalización’. Como diría Lenin, se plantea un nuevo reparto del mercado mundial, que es precisamente la política de Trump. Gran Bretaña, Brexit o no, solamente puede jugar de furgón de cola de esta lucha, y de ningún modo en una locomotora independiente, como fantasean los ‘brexiteers’. La City de Londres es el principal mercado internacional de capitales, pero solamente porque ofrece una estructura conveniente de operaciones al capital internacional –un intermediario.

Adónde va el Labour

La crisis enorme que se desarrolla en Gran Bretaña y en la propia UE, tiene un efecto convulsivo sobre la clase obrera, sobre la que recaerán los costos brutales de este enorme impasse. El Partido Laborista y más precisamente su líder ‘socialista’, Jeremy Corbyn, se encuentra en un inmovilismo completo; es incapaz de explotar esta crisis para derribar al gobierno de May y abrir paso a un gobierno del Labour. Corbyn ha pasado de abogado del Brexit, al cual presentó como una vía de salida al ‘ajuste’ que imponía la UE, a un vergonzante sostenedor de una permanencia en la UE, en función de evitar el caos que impondría una salida. Luego de haber conseguido imponer en el partido un programa de nacionalizaciones de transporte, energía y obras públicas, por un lado, y de aumentos salariales y reactivación de la economía, por el otro, no ha puesto este programa en el centro de la crisis política y defender una ruptura con la UE sobre la base de un programa obrero reformista. Parece haber caído víctima de “no le hagas el juego a la derecha”, o más precisamente, “no rompas con la City”, que necesita conservar los privilegios que tiene hoy en el mercado financiero europeo.
En el impasse del Laborismo británico se pone de manifiesto los límites insalvables que impone la falta de una política exterior de alcance internacionalista, en este caso en el reformismo. El carácter progresista de una reivindicación de la autonomía nacional de GB, por referencia a la UE, depende de que signifique una ruptura del capital y el establecimiento de un gobierno de trabajadores, y que empuje a los trabajadores continentales a luchar por la Unión Socialista de toda Europa. En el caso particular de Gran Bretaña, debe ir asociado a la defensa de la unidad e independencia de Irlanda y a la satisfacción de las aspiraciones nacionales de los pueblos bajo dominio político directo o disimulado de Gran Bretaña.

Jorge Altamira

jueves, 21 de marzo de 2019

Brasil: Plan de lucha para enterrar la reforma previsional




Es necesario superar la parálisis colaboracionista del PT y la CUT

La batalla de las batallas de Bolsanaro gira en torno de la aprobación de la reforma previsional reaccionaria.

El 20 de febrero, el mismo día que se realizaba una asamblea-concentración en San Pablo, convocada por la CUT y demás centrales sindicales, el presidente Bolsonaro en persona llevó al Congreso en Brasilia su proyecto de reforma jubilatoria. La prensa financiera lo ha caracterizado como el mayor paquete de ‘ajuste’. Es un intento no sólo de descargar la crisis económica sobre los trabajadores, sino también de tomar la ‘iniciativa’ para superar el empantanamiento en que se encuentra el gobierno.
El viernes 22 de marzo está anunciada por las centrales obreras una “jornada nacional de lucha contra la reforma previsional”. ¿En qué cuadro se inscribe?

Heterogeneidad

Una parte del gabinete está constituida por una camarilla fascistoide que pivotea en torno del clan de la familia Bolsonaro. Un 40% de los ministros son militares y responden ante el alto mando de las Fuerzas Armadas. Por otro lado, tenemos al ministro de Economía Paulo Guedes, un ultraliberal practicante.
Los más ligados al clan Bolsonaro se han lanzado desde el gobierno a montar una ofensiva de normas jurídicas de carácter facistoide que van originando crisis múltiples y alienta el desarrollo de resistencias populares. Así, por ejemplo, la ministro de Derechos Humanos impulsa una Carta de “derechos del niño por nacer”, que ataca directamente los casos limitados del derecho al aborto (incluso por violación), que reconoce la actual legislación vigente. La ministro, pastora evangélica, planteó la ridiculez de que iba a impulsar que los niños se vistieran de azul y las chicas con ropa de color rosa. Hace acordar a los seminaristas-corporativistas de la época de la dictadura argentina de Onganía (1966), que prohibieron el uso de pantalones a las maestras en el aula, en función de la defensa de la femineidad.
Estas y otras medidas reaccionarias y descabelladas, impulsadas por los fundamentalistas de Bolsonaro, han producido choques y enfrentamientos, con presentación de proyectos y retiro de los mismos, denuncias de corrupción y ‘renuncias’.
Donde se produjo el choque más importante es en la actitud que adoptó el canciller Araujo, de mayor intervención y coqueteo con una intervención militar sobre Venezuela, acompañando las posiciones más aventureras del gobierno de Donald Trump. Contra él se levantó públicamente la voz del vicepresidente, el general Hamilton Mourão, quien desanduvo, por el momento, la posibilidad de que las Fuerzas Armadas de Brasil se involucraran en una acción armada contra Venezuela.
Por su lado, el ministro de Economía, Guedes, el hombre del capital financiero, amenazó el jueves 14 de marzo con renunciar si Bolsonaro no impulsaba la reforma previsional, pivote central de su plan económico. Esta se encuentra frenada porque necesita de una reforma constitucional, que requiere de los votos de las tres quintas partes de cada una de las cámaras. Cosa que la bancada minoritaria de Bolsonaro no puede garantizar y está en pleno ‘mensalão’ -compra de votos de diputados corruptos.

Alineamiento semicolonial

Mientras, Bolsonaro ha viajado a Estados Unidos para entrevistarse con Trump. Su primera y principal entrevista fue… con la CIA, la ‘compañía’ encargada del espionaje y las operaciones políticas y provocadoras del Estado norteamericano, “coincidiendo en temas internacionales de primer nivel” (Clarín, 18/3). Firmó un acuerdo para habilitar la instalación de una base militar yanqui en Maranhão. Y habilitaría que “Estados Unidos participe en la extracción de uranio, que hasta hoy es monopolio estatal” (ídem). El viaje es una muestra de pleitesía del gobierno a Washington y también de búsqueda de un apoyo político directo del imperialismo para atravesar la crisis en desarrollo.
En el trasfondo de esta situación está el retroceso de la economía de Brasil. El PBI crece a cuentagotas, la desocupación subió al 12%.

La necesidad de Bolsonaro de imponer la reforma previsional

La batalla de las batallas de Bolsanaro gira -en esta etapa inicial de su gobierno- en torno de la aprobación de la reforma previsional reaccionaria.
La reforma previsional tiene un rechazo mayoritario en la población. La popularidad de Bolsonaro ha caído fuertemente en sólo tres meses de gobierno. Esto se evidenció en numerosas expresiones de protesta de las escuelas de zamba en el reciente carnaval. La comparsa ganadora en Río, hacía referencia al asesinato de la activista Marielle Franco (se han conocido en estos días datos sobre la participación en su ejecución de elementos paramilitares ligados directamente al clan Bolsonaro).
El carácter antiobrero de la reforma previsional golpea también a gran parte de la sustentación popular que apoyó a Bolsonaro (en la base del movimiento evangélico, entre los militares que ven reducidos sus ingresos, etc.). Para frenar la agitación en contra entre los militares, Guedes está planteando excluir a los mismos de este ajuste. Pero esto enerva más la oposición popular, porque se contradice con la demagogia bolsonarista que plantea eliminar los privilegios (léase conquistas) en materia previsional.
El problema de los problemas está planteado en cómo transformar la indignación de los trabajadores contra la reforma previsional en un movimiento de lucha nacional centralizado. Los trabajadores enfrentan un escollo y es que las burocracias sindicales al frente de las centrales y sindicatos obreros sabotean esta centralización. Las direcciones de la CUT, la CTB y otras centrales siguen subordinadas a la pasividad de Lula y el PT, que ha colocado el centro de su acción en el reclamo de la libertad a Lula.
La ‘estrategia’ de las burocracias del PT y la CUT se subordina a la búsqueda de apoyos en sectores parlamentarios que se reclaman ‘opositores’ para negociar y modificar los puntos más negativos de la reforma previsional. Este es un camino frustrante, sin salida.
La CUT, al igual que la burocracia de la CGT argentina, hace discursos opositores pero sabotea una real movilización. El 20 de febrero convocó a una Asamblea Nacional contra la reforma previsional en una plaza de San Pablo, que ella misma saboteó (menos de 10 mil trabajadores asistieron) y que no resolvió nada. Ahora ha sido convocada una Jornada Nacional de Lucha para el viernes 22 de marzo, pero tampoco la burocracia la organiza. No se realizan asambleas en las fábricas ni en los sindicatos para organizar la movilización y marchar hacia un paro general activo. Sin plan de lucha y paro general no se frenará el ataque antiobrero de un gobierno empantanado. Hace años que la CUT habla de que está preparando el paro general… La CUT ha sacado un comunicado planteando “la presión en las redes” porque “es tan importante como la acción en las calles, en los aeropuertos y en las bases electorales de los diputados y senadores”. Lucha por internet adaptada a la presión sobre el Parlamento que acompañó el golpe contra Dilma: ésta es una estrategia de derrota.
El reclamo por la libertad de Lula es un reclamo democrático elemental. Pedimos por su libertad y la de todos los presos y procesados políticos y gremiales. Pero no se debe usar este reclamo democrático para diluir la huelga general contra los ataques del gobierno.
La burguesía ve a Lula como un recurso político a utilizar en caso de un ascenso de las luchas populares que pongan en cuestión el dominio burgués del Estado. El mismo Lula desde la cárcel ha enviado una carta pública donde no dice una palabra de impulsar la huelga contra la reforma previsional reaccionaria y centra su accionar en la construcción de comités por “Lula libre” que “fortalezca cada vez más nuestra lucha por la democracia y la Justicia”. El PT y las burocracias sindicales actúan bajo la consigna hipotética de “hay 2022”, es decir participar en las elecciones con Lula libre dentro de tres años. Esta perspectiva desorganiza, desmoraliza y bloquea la lucha de las masas contra el ajuste bolsonarista. El bloqueo a la lucha obrera contra el ajuste de Bolsonaro no apacigua, sino que envalentona a la derecha en el poder. Esta semana ha salido un decreto por el cual se deroga el descuento por planilla que realizaban automáticamente las patronales a los afiliados a los sindicatos. Es un intento de debilitar el financiamiento de los sindicatos y la actividad gremial.
La jornada del 22 de marzo será utilizada por los sectores combativos para exigir a las centrales sindicales la convocatoria concreta del paro general. Hay que dar pasos en ese sentido: asambleas, plenarios, congreso de bases sindicales para avanzar en la organización independiente. La madre de las batallas está concentrada hoy en día en la derrota de la reforma previsional.

Rafael Santos

miércoles, 20 de marzo de 2019

Siria, Yemen, Palestina: Escenarios de Guerra


Dos fascistas en la Casa Blanca




Al finalizar la reunión que tuvo lugar en Washington, Jair Bolsonaro y Donald Trump realizaron anuncios que son una hoja de parra de otros acuerdos de carácter secreto o, más precisamente, la punta del ovillo de ellos – no en vano, el brasileño comenzó su gira con una visita inédita a la CIA, que siguió con reuniones con el grupo fascistoide que lidera Steve Bannon, el ex asesor de Trump.

Una base para los yanquis

A la opinión pública solamente se le hizo saber que Estados Unidos declarará a Brasil un aliado extra-Otan y que Brasil ofrecerá la base militar de Alcántara, situada en el norteño estado de Maranhao, para el lanzamiento de satélites por parte del Pentágono y de la industria aeronáutica norteamericana. Estos convenios facilitarían, en contrapartida, la adquisición de armamentos y de tecnología estadounidense por parte de las fuerzas armadas de Brasil y una asociación de la industria aeroespacial brasileña con la norteamericana, luego de la adquisición del área de la aviación comercial de la brasileña Embraer por parte de Boeing. “Brasil, dice el sito MercoPress, tiene la expectativa de obtener alguna porción del negocio de lanzamiento de satélites, que llega a los uSs300 mil millones, atrayendo a compañías norteamericanas de este rubro”. A nadie se le puede escapar, sin embargo, aunque los cables de noticias no lo mencionen, que la cesión de Alcántara viene a enfrentar la instalación de la base espacial de China en Neuquén.
Bolsonaro aseguró también que Brasil adquirirá 750 mil toneladas de trigo de EEUU sin pago de aranceles de importación, desatando la crítica inmediata del ruralismo de Argentina y del estado brasileño de Paraná, que viene intentando cubrir el déficit de abastecimiento interno del cereal con un aumento de la producción doméstica. Cede, de este modo, a la presión de Trump, que es atacado por el sector agrario norteamericano, a partir de la caída del precio de la soja, como consecuencia de la guerra comercial con China. China, en efecto, ha sobrevolado la reunión de estos dos misóginos de las corrientes evangélicas de derecha.

Socialismo

Más allá de estos acuerdos puntuales o limitados, que un especialista entrevistado por Clarín (20/3), los califica como “nada”, Trump y Bolsonaro se ocuparon de dejar nuevamente en claro sus objetivos estratégicos, que es “el combate al socialismo”, lo cual es una declaración inequívoca de guerra civil internacional. El personaje que debutó en la presidencia con la consigna de “volver a hacer grande a América”, ahora se bate contra un ascenso de la izquierda en su país, en especial de la nueva generación. La corriente fascistoide de EEUU se ha lanzado a la meta imposible de unir a la ultra-derecha mundial, que más allá del barniz ideológico reaccionario común se encuentra dividida por sus intereses nacionales. Lo mismo vale, en última instancia, para Brasil. Bolsonaro, sin embargo, aseguró que Brasil apoyaba la construcción del muro que Trump quiere erigir en la frontera con México, lo cual lo pone en ‘off side’ con los gobiernos del grupo de Lima y de la Unión Europea que apoyan el derrocamiento de Maduro y en un choque directo con el mexicano López Obrador. Bolsonaro se ha comprado un nuevo frente de crisis en su propio país.
El apuro de Bolsonaro por llegar a Washington, en contraste con la tradición de que la primera salida al exterior de un presidente brasileño es a Argentina, tiene que ver con Venezuela. Es el primer objetivo de quienes han puesto la agenda del ‘combate al socialismo’ (con independencia de la falacia de esta caracterización). La crisis venezolana domina por completo la política latinoamericana, incuestionablemente, pero con yapa, porque lleva a un primer plano la confrontación del imperialismo yanqui con China, incluso con Rusia y Cuba. Los gobiernos de derecha en América Latina se encuentran, en grados diversos, en la cuerda floja, azotados por un colapso económico que no logran dominar, y en varios casos por luchas populares de envergadura. El imperialismo asocia el derrocamiento del régimen chavista con la conquista de recursos políticos decisivos para desatar una ofensiva contra los trabajadores en todos los países. Históricamente, el imperialismo yanqui no ha iniciado ninguna ofensiva mundial sin asegurarse en forma firme su llamado “patrio trasero”.

Guerra mundial

La apuesta de una parte del ‘establishment’ militar brasileño a una alianza estratégica con Estados Unidos, parte de una caracterización de conjunto que tiene por eje la inevitabilidad de una guerra con los países del ex espacio ‘socialista’ (existe una logia que impulsa esta posición, que lleva el nombre curioso “De la dependencia”). La evolución que ha tenido la restauración capitalista en esos países ha abierto nuevas contradicciones en la economía y en la política mundial, en el marco de la mayor crisis capitalista desde los años 30 del siglo pasado. La cuestión de la guerra ha provocado una crisis severa incluso en Estados Unidos, con la renuncia del jefe del Pentágono hace un año, así como en la Otan y las relaciones de Estados Unidos con la Unión Europea. Como consecuencia de esta crisis de conjunto, Brasil ha pasado de ser un aliado preferencial de China, como se manifestó en el Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), a este intento de convertirse en satélite del imperialismo yanqui. El fenómeno no se limita a Brasil, porque gran parte de la tendencia política favorable al Brexit tiene por mira una alianza con el trumpismo contra las posibilidades de la que se empezó a tejer con China, cuando Londres ingresó, hace cuatro años, al Banco de Inversiones promovido por China.
Un alineamiento incondicional EEUU-Brasil enfrenta, claramente, obstáculos insuperables. China es el principal mercado de Brasil y de su gigantesca explotación sojera. Ofrece financiamiento de infraestructura que EEUU no tiene condiciones siquiera de igualar. La guerra económica parte por el medio a la burguesía brasileña. Esto explica que la economía de Brasil siga en terreno negativo, que la deuda externa haya llegado a niveles insoportables y que la industria (incluso la extranjera, como General Motors) denuncie la insostenibilidad de la situación. Los comentaristas de Brasil hablan de “un agotamiento político” de Bolsonaro y otros advierten que Bolsonaro podría recorrer el camino de Macri, en referencia a una fuga de capitales. Olavio de Carvalho, el llamado ideólogo de Bolsonaro, anticipa que éste podría no durar más que seis meses. Al fin de cuentas, es lo mismo que se prevé para Trump, que oscila entre irse por un juicio político o por una derrota electoral el año que viene.

Divisiones en Brasil

La oposición política a Bolsonaro parece estar encarnada por su vicepresidente Hamilton Mourao, quien acaba de explicar en detalle al diario Financial Times (15/3) cómo pretende poner fin al gobierno de Maduro. Aunque Brasil ha reconocido a Guaidó como presidente de Venezuela, Mourao asegura que está discutiendo con el alto mando venezolano la salida de Maduro, lo cual supone un gobierno de transición pactado con los militares. Es precisamente esta alternativa la que ha desatado ataques furiosos de la derecha venezolana contra lo que llama la ‘inacción’ de EEUU y el pedido de una intervención militar. O Globo (13/3) afirma que “Brasil mantiene canales de comunicación con militares de Venezuela”, y agrega que “los generales desconfían de Ernesto Araujo (el canciller) y Eduardo Bolsonaro (hijo)”, que impulsan una acción militar desde el exterior. Según el cable, en septiembre pasado se reunieron en Puerto Ordaz (estado Bolívar) el general brasileño Joaquim Silva Luna con Vladimir Padrino, el comandante en jefe de Venezuela. “Este canal continúa operando, insiste O Globo, en el más absoluto sigilo”.
El enfrentamiento sordo entre Mourao y Bolsonaro significa que en Brasil no se ha estabilizado un gobierno semi-bonapartista, con apoyo yanqui, mientras el vicepresidente reclama ese rol, en un esbozo de golpe de estado.
Lejos de estar descartada, la intervención militar en Venezuela está en la agenda, e incluso ha desatado una crisis política en Brasil. Mourao le dijo al FT que el armado operativo del golpe todavía se encuentra en pañales, lo cual alimenta la posibilidad de que divida al alto mando militar venezolano y cree una crisis que podría justificar la intervención extranjera (“una fuerza de paz”, a la Haití).
Estas son las alternativas que discutieron Trump y Bolsonaro en secreto, con el auxilio de la CIA.

Jorge Altamira

martes, 19 de marzo de 2019

Manini Ríos y el huevo de la serpiente




La salida del jefe del Ejército y la crisis política

Una nota de prensa catalogó el cese de Guido Manini Ríos como comandante del Ejército como un “final anunciado”. Luego de cesado, utilizando los canales oficiales de comunicación del Ejército, Manini Ríos se encargó de señalar los motivos de la decisión del presidente Tabaré Vázquez que hacen referencia a los choques mantenidos en torno la reforma de la Caja Militar, la reforma de la Ley Orgánica Militar y en torno a la actuación del Poder Judicial por su actuación en los casos de derechos humanos -Ríos envió un documento solicitando al Poder Ejecutivo que homologara un Tribunal de Honor para exonerar de responsabilidad a tres militares, lo que constituye una defensa de torturadores que actuaron en el marco de terrorismo de Estado. Ninguno de los “demócratas” que piden la intervención en Venezuela para defender la democracia denunció el desacato del ex comandante.

Recambio político

El portal Infobae (13/3) catalogó a Manini Ríos como el “Bolsonaro” uruguayo. Ciertamente, los mandos actuales y retirados del Ejército se miran en el espejo de su par brasileño, que con el ascenso de Bolsonaro y el alto mando militar se han colocado a la cabeza del Poder Ejecutivo. Con ese envalentonamiento, oficiales de alto rango que dejan las FF.AA se han lanzado a presentar lemas electorales, como el Movimiento Social Artiguista, el Partido del Orden Republicano y Movimiento Unidos Podemos, vinculados al Partido Nacional o al Partido Colorado (Brecha, 1/3/2019). Un nuevo agrupamiento, Cabildo Abierto, impulsa la candidatura de Manini Ríos. Esta intervención política del ahora ex comandante (y del resto de los militares) coincide con la campaña “Vivir sin Miedo” de Jorge Larrañaga [senador del Partido Nacional] que pretende militarizar la seguridad interior.
Hay, sin embargo, una gran diferencia con el proceso reaccionario de Brasil. El triunfo del bloque reaccionario en ese país, constituido por una fracción de la pequeña burguesía fascista, el capital agroexportador, el capital financiero y el alto mando del ejército es la culminación de un golpe de Estado iniciado con la destitución de Dilma Rousseff en 2016 y del fracaso de la mayoría parlamentaria (ex aliada del PT, el PMDB y el PSDB) de usufructuar la crisis en su favor -recesión industrial, crecimiento de la desocupación, creación de un bloque anti-corrupción más corrupto que sus adversarios. Sobre esta base, el avance del minúsculo grupo fascista a la cúpula del Estado se fue filtrando por todos los poros del derrumbe económico y político, captado en su alcance por el alto mando del ejército que ha tenido que reclutar sus peones en los círculos del lumpenaje fascista. En Brasil, la cúpula del Estado Mayor hoy en funciones se encuentra al frente del gobierno, no sin fuertes choques con el ministro de Economía (Guedes) y el capital financiero. Los militares también tienen sus representantes en el parlamento brasileño.
En Uruguay, no solo hay una diferencia de forma: formalmente son los militares retirados (y no en funciones) quienes se lanzan a la intervención política -aunque Manini Ríos navega en ese límite- bajo el paraguas de las instituciones políticas existentes. El capital financiero aún no le soltó la mano al gobierno del FA, pero establece las condiciones para un recambio político: impulso de la Reforma Previsional, laboral, privatizaciones, ajuste fiscal y limitación de libertades sindicales, es decir, un ataque brutal a las condiciones de vida de los trabajadores. El Intendente y precandidato Daniel Martínez ya levantó el guante de estas exigencias, impulsando en la Intendencia de Montevideo la privatización de la recolección de basura en abierta confrontación con Adeom y el PIT-CNT. Por su parte, Luis Lacalle y otros candidatos derechistas asumen como propio este recambio al decir que hay que terminar con el “cogobierno” con el PIT-CNT. Lacalle Pou planteó ya hace tiempo la necesidad de impulsar una coalición de cuatro partidos (Partido Nacional, Partido Colorado, Partido Independiente, Partido de la Gente), colocándose él mismo como el presidente que encabezaría esa coalición. En estos días, luego de confirmar que será candidato, Julio Sanguinetti [ex presidente y miembro del Partido Colorado] se postuló como un elemento de sostén a esa coalición. En este cuadro, la posible intervención de Manini Ríos en la campaña electoral vendría a fortalecer este intento de reagrupamiento.
Sin embargo, el problema de la oposición derechista uruguaya es su extrema fragmentación. No solo está dividido el voto entre distintos partidos, sino que al seno de cada partido existen múltiples candidatos y fracciones. De acá a las “internas”, y también hasta octubre (primera vuelta), los partidos y fracciones están incentivados para competir y disputar votos y cargos. Dependiendo de cuántos votos y bancas obtengan, tendrán mayor o menor representación en una posible coalición. En este sentido, el proceso de conformación de un posible gobierno de derecha se parece más al proceso macrista que al de Brasil. En primer lugar, porque se procesaría a través de elecciones, y en segundo lugar porque el presidente deberá ir a una negociación a nivel del parlamento para poder llevar adelante su programa.
A esta altura es pertinente una reflexión vital: ¿Quién le dio alas a Manini Ríos?

Cría cuervos…

Fue bajo el gobierno de José Mujica que Manini Ríos (un militar reaccionario perteneciente a la logia Tenientes de Artigas) fue nombrado comandante del Ejército, con Eleuterio Fernández Huidobro como Ministro de Defensa. Los militares que hoy toman distancia del gobierno del Frente Amplio, fueron apañados durante años por una política de conciliación y complicidad respecto de las FF.AA. a partir de garantizar la impunidad de los crímenes de Lesa Humanidad y mantener todos sus privilegios. La mentada reforma de la Caja Militar culminó con la orden de Vázquez de no tocar los privilegios el alto mando.
De conjunto, la política del oficialismo consistió en relegitimar el papel de las Fuerzas Armadas, expresada en las iniciativas del punto final, el “nunca más” y la reconciliación nacional, pero también en un fortalecimiento económico y político. Durante muchos años la bancada frenteamplista garantizó con su voto el envío de las tropas uruguayas a Haití, donde se entrenaron en la preparación para operaciones de represión urbanas y coordinación entre los mandos de la región, en especial con el Ejército de Brasil al frente de la militarización contra el pueblo haitiano. Bajo el gobierno de Mujica y la Intendencia de Ana Olivera, los militares fueron utilizados para quebrar la huelga de Adeom a quien le habían aplicado la “esencialidad”. Hace apenas unos meses, a iniciativa del gobierno, se aprobó la militarización de las fronteras y la creación de un Servicio de Inteligencia Estatal Centralizado, a sabiendas que el Ejército desarrolló durante décadas posteriores a la dictadura el espionaje a organizaciones políticas y sociales.
Como el huevo de la serpiente, el gobierno del Frente Amplio fue anidando a los Manini Ríos que hoy se lanzan a la oposición política -al igual que sucede con el ex comandante José Bonilla que creó su propia agrupación en el Partido Colorado- en busca de un giro político reaccionario y de ataque al movimiento obrero. De fondo, es lo que expresa esta crisis abierta: la manifestación de una tendencia a la fractura al interior del propio Estado, donde sectores del Ejército reclaman una intervención política para acompañar este giro.
Las lecciones son varias. Quizás la más importante sea que la estrategia de no disputar poder de clase y apostar a la gestión del capital lleva a un resultado conocido cuando se ha terminado el crecimiento económico que permite seguir conciliando intereses: a los gestores del capital se los exprime como un limón cuando ya han cumplido su cometido. El PT de Brasil es un testimonio vivo de esto.
Lo que sigue: el movimiento popular y los luchadores de izquierda tenemos por delante la enorme tarea de reagrupar fuerzas y enfrentar de forma independiente este giro reaccionario y represivo, impulsando la campaña contra la intervención del Ejército en tareas de seguridad interior (“Vivir sin miedo”), por el desmantelamiento de los aparatos represivos (organismos de espionaje, Policía militarizada -Republicana) y la lucha contra la impunidad de ayer y hoy.

Nicolás Marrero

“Nos alzaremos como el océano”: huelga mundial de jóvenes contra el cambio climático




Una enorme cantidad de jóvenes de todo el mundo participaron el viernes 15/3 de la huelga de estudiantes por el clima.

Con epicentro en Europa –donde tuvieron lugar manifestaciones de decenas de miles en París, Berlín, Munich, Madrid y Bruselas, entre otras-, la movilización se extendió a más de un millar de ciudades de todos los continentes, con un indudable protagonismo de adolescentes.
“Nos alzaremos como el océano”, rezaba una de las infinitas -e ingeniosas- pancartas que caracterizaron el clamor de este movimiento ante la depredación ambiental del capital y sus Estados: un calentamiento global sin precedentes (las dos décadas más calurosas de las que se tengan registro), inundaciones, sequías y desertificación, la creciente migración forzosa por estas causas (se estiman 210 millones de “refugiados climáticos” en la última década), contaminación de las napas y los mares y una lista interminable.
La movilización de hoy viene precedida por una intensa agitación de los jóvenes europeos, que tuvo como puntapié la decisión de la secundaria sueca Greta Thunberg de no asistir a la escuela los viernes para protestar frente al Parlamento de su país, en reclamo de medidas para la reducción de emisión de gases de efecto invernadero. Thunberg lleva meses manteniendo esta modalidad, que ha sido replicada con fuerza en países como Bélgica e Inglaterra, junto a fuertes concentraciones.
Thunberg denuncia el incumplimiento de los Acuerdos de París de 2015-2016, suscripto por 195 países con el propósito declarado de evitar que la temperatura global supere los 2 grados por encima de los niveles preindustriales.
La falta de medidas de fuste en estos años puso de manifiesto la impostura de aquel acuerdo, establecido en una cumbre financiada por los propios monopolios contaminantes (Volkswagen, empresas de energía nuclear) y realizada en un estado de excepción y de represión a las manifestaciones en su contra. El Acuerdo no establecía sanciones para quienes lo incumplan y se contradecía incluso con las planificaciones presentadas por los países en materia de emisión de gases de efecto invernadero, cuya suma suponía un aumento no menor a tres grados para fines de siglo XXI –con derivaciones catastróficas.
De allí a esta parte, Donald Trump –quien cataloga al cambio climático de “cuento chino”- retiró a Estados Unidos del Acuerdo (2017) y tuvo lugar en la ciudad polaca de Katowice una cumbre climática (2018) en la que tanto EEUU como Rusia, Arabia Saudita y Kuwait rechazaron precisar metas. Otros negacionistas del cambio climático han llegado al poder en estos años, como Jair Bolsonaro. Al calor de la crisis, los gobiernos cierran filas con los monopolios de sus países.
El tema es a su vez un terreno de demagogia para otras potencias. El mandatario Emmanuel Macron ha agitado la “defensa del medio ambiente” en sus choques contra Estados Unidos, y justificó con argumentos “anticontaminantes” el aumento de combustibles que detonó la rebelión de los chalecos amarillos. Esta semana discurseó sobre el asunto en la IV Asamblea de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (aunque recibió en su país una denuncia de ONG’s firmada por dos millones de personas por la falta de medidas concretas de su gobierno frente al cambio climático).
Debe advertirse sobre los múltiples intentos de sectores del imperialismo y la burguesía de cooptar para sus fines políticos a este vigoroso movimiento por el clima (como mostraron los elogios que le dedicó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker). El capitalismo y sus gobiernos se han demostrado definitivamente incompatibles con las aspiraciones de estos jóvenes.
En su discurso frente a la mentada conferencia climática de Katowice, Greta Thunberg señaló que “si las soluciones dentro del sistema son tan imposibles de encontrar, tal vez deberíamos cambiar el sistema en sí mismo”. Llevar la idea hasta sus últimas consecuencias plantea la unidad de estos jóvenes con la clase obrera, por el fin del capitalismo y sus gobiernos y el paso a una etapa superior de la humanidad y de su entorno.

Tomás Eps

lunes, 18 de marzo de 2019

Gloria eterna a las heroicas comuneras parisinas




Tumba de Louise Michel, en el cementerio de Levallois-Perret (París)

En cada corazón que late por la libertad, vive la memoria de las comuneras y los comuneros de París de 1871. Las mujeres, como en todos los procesos revolucionarios de la Historia, fueron protagonistas en las barricadas.

Para la época de la Comuna, en Francia, las mujeres ya tenían una larga tradición de participación en luchas revolucionarias. En 1789, durante la Gran Revolución Francesa, las mujeres de la burguesía habían asumido reivindicaciones políticas y derechos civiles, mientras las mujeres de los barrios populares desempeñaban un papel destacado en las movilizaciones contra la escasez y la carestía. Fueron estas primeras revueltas contra el hambre y la participación en las luchas revolucionarias las que posibilitaron a las mujeres de los sectores populares la experiencia de la acción social y política colectiva, rompiendo con el aislamiento del hogar.
Años más tarde, durante la Primavera de los Pueblos de 1848, se destaca la presencia de trabajadoras, inspiradas en ideas socialistas y comunistas, que sostienen la igualdad para las mujeres y la asocian con la emancipación de clase, con la superación del orden existente. En aquellos tiempos, regía en Francia el Código Civil napoleónico, uno de los instrumentos burgueses más restrictivos del status social femenino, ya que despojaba a las mujeres de cualquier derecho, sometiéndolas enteramente al padre o al marido. No reconocía las uniones consensuadas y los hijos que nacían de esas relaciones eran considerados bastardos. Las mujeres estaban privadas del derecho al voto, mientras las trabajadoras sufrían, además, la explotación en condiciones de vida miserables. El código establecía que las mujeres eran propiedad del marido y que su rol social era exclusivamente el de ser madres. Pero esa experiencia en la lucha de clases de Francia fue un bagaje revolucionario para las mujeres que, en 1871, ven en la Comuna la posibilidad de conquistar una república social con igualdad de derechos.

Los días del primer gobierno obrero de la Historia

Como se sabe, en 1870, el emperador Napoleón III había arrastrado al país hacia una guerra contra el poderoso ejército prusiano. Cuando las noticias de la derrota francesa llegaron a París, el emperador abdica y se funda la república, creándose un gobierno de defensa nacional, al tiempo que Prusia iniciaba el sitio de la capital francesa. Miles de parisinos formaban, entonces, la milicia de la Guardia Nacional, donde algunos batallones formados mayoritariamente por obreros, elegían a sus propios oficiales. Cuando en marzo de 1871, la Asamblea Nacional aprueba una paz humillante, la Guardia Nacional no acepta el desarme.
Esa experiencia en la lucha de clases de Francia fue un bagaje revolucionario para las mujeres que, en 1871, ven en la Comuna la posibilidad de conquistar una república social con igualdad de derechos
El 18 de marzo de 1871, las mujeres fueron las primeras en dar la alarma de que las tropas del gobierno intentaban retirar los cañones de las colinas de Montmartre y desarmar París. Se pusieron delante de las tropas e impidieron que los cañones fueran retirados, llamando al proletariado y a la Guardia Nacional a defender la ciudad. Así se inició, hace 148 años, la gesta heroica del proletariado parisino: la Comuna de París. La comunera Louise Michel relata: “Bajé la colina, con mi carabina bajo la capa, gritando ‘¡Traición!’. Pensábamos morir por la libertad. Nos sentíamos como si nuestros pies no tocaran el suelo. Muertos nosotros, París se habría levantado. De pronto ví a mi madre cerca mío y sentí una angustia espantosa; inquieta, había acudido, y todas las mujeres se hallaban ahí. Interponiéndose entre nosotros y el ejército, las mujeres se arrojaban sobre los cañones y las ametralladoras, los soldados permanecían inmóviles. La revolución estaba hecha”.
La Asamblea Nacional, ante la rebeldía de su propio ejército y el pueblo de París, se trasladó a Versalles con el objeto de someter, desde allí, a la capital rebelde. La rebelión del pueblo de París instauró entonces un poder revolucionario comunal y exhortó al resto de los municipios franceses a imitar su ejemplo y a unirse en una federación.
Izando una bandera roja en el mástil del ayuntamiento, este primer gobierno obrero y popular de la historia, en poco tiempo, decretó la separación de la Iglesia del Estado y declaró de propiedad nacional todos los bienes de la Iglesia, la revocabilidad de todos los cargos de gobierno, la obligación de que los parlamentarios no cobraran más que el salario de un trabajador; suprimió el ejército regular y le contrapuso el pueblo en armas, condonó los pagos de alquileres adeudados por los inquilinos y proclamó la igualdad de derechos para las mujeres. La Comuna fue un ejemplo brillante de cómo el proletariado puede cumplir las tareas democráticas que la burguesía sólo puede declamar.
Mientras tanto, el poder ejecutivo aceleró el ataque contra los rebeldes bajo la mirada de aprobación de los prusianos. La resistencia de la gloriosa Comuna de París sólo pudo quebrarse después de semanas de sangrientas luchas que concluyeron con atroces represalias y costaron miles de vidas, siendo una de las represiones más crueles que registra la historia. Murieron más personas durante la última semana de mayo que durante todas las batallas de la guerra Franco-Prusiana, y más que en ninguna masacre anterior de la historia francesa.

Las heroicas incendiarias

Valerosas mujeres participaron ardientemente de la Comuna, empuñando las armas, resistiendo contra las tropas francesas y de los prusianos, hasta que la derrota les impuso la muerte en combate, o las deportaciones y los fusilamientos.
Las mujeres, como lo hicieron siempre en todos los combates de la historia, hicieron uniformes, atendieron a los heridos, proporcionaron el abastecimiento a los soldados. Miles de mujeres cosían las bolsas para la construcción de barricadas. En corto tiempo, también crearon cooperativas y sindicatos; participaron de clubes políticos, reivindicando la igualdad de derechos y crearon sus propias organizaciones, como el Comité de Mujeres para la Vigilancia, el Club de la Revolución Social y la Unión de Mujeres para la Defensa de París, fundada por miembros de la Primera Internacional, influenciados por el pensamiento de Karl Marx.
Pero, además, en la Comuna, por primera vez, alrededor de tres mil mujeres, trabajaron en fábricas de armas y municiones, construyeron barricadas y recogieron las armas de los caídos para seguir el combate y formaron un batallón femenino de la Guardia Nacional, integrado por 120 mujeres que luchó en las barricadas de París durante la última semana de resistencia de la Comuna, cuando todas perecieron en el combate.
Eran trabajadoras, mujeres de los barrios populares, pequeñas comerciantes, maestras, prostitutas y “arrabaleras”. Estas mujeres se organizaron en clubes revolucionarios como el Comité de Vigilancia de las Ciudadanas o la Unión de Mujeres para la Defensa de París, de la misma manera que lo habían hecho anteriormente las mujeres en la Revolución Francesa de 1789. Pero a diferencia de las mujeres que participaron en la Gran Revolución, esta vez, las que así lo quisieron contaron con las armas que los proletarios parisinos no les negaron empuñar, como sí lo habían impedido los revolucionarios burgueses.
Nuestra bandera es roja como la sangre derramada de las Comuneras y Comuneros de París
El 21 de mayo, las tropas comandadas por Versalles, ingresan a París dando comienzo a la Semana Sangrienta. Los testimonios de la época, cuentan que cuando cayó la Comuna las mujeres, enfurecidas por la masacre, golpeaban a los oficiales y luego se lanzaban contra las paredes esperando ser fusiladas. La dueña de un restaurante enfrenta un juicio por haber saqueado un comercio de estatuas para iglesias, con el propósito de armar una barricada. “¿Usó usted las estatuas de los santos para alzar una barricada?”, preguntó el juez. “Sí, es verdad. Pero las estatuas eran de piedra y quienes morían eran de carne”, respondió la comunera.
Las mujeres y hombres de la burguesía que huyeron de París ante el poder obrero que se levantaba amenazante de sus privilegios de clase, colaboraron como agentes e informantes del gobierno represor.
Finalmente, cuando sobrevino la derrota de los heroicos comuneros, las mujeres de la burguesía retornaron a sus hogares y se pasearon por las calles de París, con regocijo por el regreso del “orden”, mojando –como lo muestran algunos grabados de la época- la punta de sus sombrillas en la sangre todavía fresca de aquellos hombres y mujeres que, trágicamente, se convirtieron en mártires.
Como no es difícil apreciar, la unidad con las mujeres burguesas era imposible en las barricadas. Dos clases se enfrentaban abiertamente y las mujeres se alinearon según sus intereses de clase a un lado y otro de la línea de fuego. El proletariado, que había sido aliado de la burguesía contra el absolutismo feudal, se transformó abiertamente en potencial enemigo. La burguesía, acobardada por el temor que le inspira el proletariado en armas, es ya impotente para llevar a cabo su misión histórica. Ese rechazo contra las masas se transformó en ríos de sangre en la Comuna de París, y ya no hubo vuelta atrás.
Ante cada levantamiento de la clase trabajadora, en todos los acontecimientos de la lucha de clases y en todos los lugares del mundo, cada vez que los explotados enfrentan la opresión, las mujeres ocupan un lugar de vanguardia, como lo han hecho en la Comuna. Es que, como decía el revolucionario León Trotsky, quienes más han sufrido con lo viejo son quienes pelean con más fervor por lo nuevo. O en palabras de la comunera Louise Michel: “Cuidado con las mujeres cuando se sienten asqueadas de todo lo que las rodea y se sublevan contra el viejo mundo. Ese día nacerá el nuevo mundo”.

Andrea D'Atri
@andreadatri

El apagón en Venezuela: un crimen de lesa humanidad

Decíamos hace unos pocos días que el fiasco con que terminó la operación “ayuda humanitaria” intensificaría la agresividad de la Casa Blanca por la vía de atentados y sabotajes selectivamente planificados para ocasionar el mayor daño posible a la población y, de ese modo, desatar lo que según los expertos de la CIA y el Departamento de Estado sería un masivo levantamiento popular en contra del gobierno de Nicolás Maduro. (ver dicha nota titulada: “Trump: la impotencia y la furia”, en https://www.pagina12.com.ar/179699-trump-la-impotencia-y-la-furia o también en http://www.atilioboron.com.ar/2019/03/trump-la-impotencia-y-la-furia.html y en ).
Algunos críticos pretendieron descalificar nuestro análisis aduciendo que quienes impidieron que llegara la “ayuda humanitaria” fueron los colectivos chavistas. Pero ahora, con un inexplicable retraso, el propio New York Times confirmó lo que quienes estuvimos en esos momentos en Venezuela supimos de inmediato: que el ataque a esa pretendida ayuda -que no era tal sino materiales para futuros atentados o brotes de violencia- fue obra de los mercenarios contratados por la oposición que de ese modo procuraron destruir las pruebas de sus mentiras y la exposición de sus designios. Cabe resaltar que, como ocurriera en tantas otras ocasiones este lumpenaje mercenario es exaltado por la prensa del sistema cual si fueran virtuosos combatientes por la libertad generosamente financiados con dinero de los contribuyentes estadounidenses y, en este caso, la descarada complicidad del narcogobierno colombiano. En suma, una iniciativa análoga a la que la CIA organizara en Bengasi para facilitar el ataque a Gadafi en Libia en 2011. El periódico neoyorquino publica esa noticia en sus ediciones en lengua inglesa y en castellano, y puede consultarse en (https://www.nytimes.com/es/2019/03/10/venezuela-ayuda-incendiada/?action=click&clickSource=inicio&contentPlacement=2&module=toppers®ion=rank&pgtype=Homepage )
Numerosos informes y notas aparecidas en estos últimos días confirman que el apagón fue precisamente producto de un atentado informático, obra de hackers de alto nivel de sofistificación técnica. No viene al caso dar mayores detalles del asunto pero basta con decir que un artículo de la revista Forbes, insospechada de simpatías chavistas, si bien dice que la causa más probable del apagón venezolano hayan sido fallas y deficiencias en el mantenimiento de la red de represas no puede descartarse que lo ocurrido hubiese sido parte de una operación del gobierno de Estados Unidos dada la manifiesta beligerancia de la Casa Blanca en contra de la República Bolivariana de Venezuela y la creciente importancia que la ciberguerra ha adquirido en los círculos políticos y militares de Washington. Según el autor de la nota, Kalev Leetaru, el “cyber first strike” tiene por misión debilitar a un estado adversario como preparación del terreno para una invasión convencional y el caos y la anarquía generados pueden forzar el derrocamiento de un gobierno extranjero sin que éste pueda acusar a su agresor. En artículo tiene un tono muy cauteloso, pese a lo cual no omite decir que “en el caso de Venezuela la idea de que un gobierno como el de Estados Unidos pueda interferir a distancia en su red eléctrica es completamente realística.” (https://www.forbes.com/sites/kalevleetaru/2019/03/09/could-venezuelas-power-outage-really-be-a-cyber-attack/#3e026e0b607c)
En efecto, el ataque se dirigió al cerebro informatizado de todo el sistema eléctrico venezolano. Como lo comenta un experto de ese país, El Guri es después de Itaipú la central hidroeléctrica más grande de Sudamérica (Venezuela tiene aparte otra gran represa, la de Macagua, también afectada por el ataque) y la cuarta a nivel mundial y es controlada en su casi totalidad por sistemas robotizados de apertura/cierre de compuertas del flujo hídrico que alimentan las turbinas generadoras de electricidad. Los sofisticados protocolos de seguridad del sistema, elaborados conjuntamente por la empresa estatal venezolana con otras dos privadas de origen europeo, fueron rebasados por una ofensiva fenomenal de “millones de incursiones por segundo de manera simultánea y multiubícua” que lograron penetrar los sistemas de seguridad de la enorme represa. Esta no es una tarea de aficionados, ni algo que Guaidó y sus rústicos compinches pudieran haber hecho desde Venezuela. Esto es guerra cibernética, la guerra de quinta generación cuyo objetivo es la destrucción física del territorio de una nación y de la nación misma, la quiebra definitiva de una conciencia nacional y la transformación de su hábitat en un páramo a ser reconstruido, parcialmente, por las grandes transnacionales que se apoderan de aquél con el sólo fin de saquear sus recursos naturales.
¿Paranoia, obsesión antiestadounidense? Nada de eso. Un crimen de lesa humanidad; terrorismo puro y duro meticulosamente planificado y perpetrado por Washington. En casos como estos la investigación siempre procura establecer los móviles de un crimen, su naturaleza e impacto, los instrumentos utilizados (el “arma homicida”) y las pruebas correspondientes. Veamos. ¿Los móviles de Washington? Claros como el agua. ¡Maduro debe irse, ya, braman Trump, Bolton, Pompeo, Abrams, Rubio! Y para ello nada mejor que crear un caos indescriptible que afecte la totalidad de la vida social porque en el mundo actual, desde la provisión de agua y la iluminación hasta el acceso a la internet, la telefonía, el combustible, el pago con tarjetas de débito o crédito, utilizar ascensores, movilizar el metro, prácticamente todo depende de la energía eléctrica. Pompeo lo confesó en su infame tuit del 7 de marzo a las 8:19 pm: “No Food. No Medicine. Now, No Power. Next, No Maduro.” (No hay comida, no hay medicamentos. Ahora no hay electricidad. Lo siguiente: no hay Maduro). O sea, el criminal ha manifestado sus intenciones. El motivo está claramente establecido. ¿El arma homicida? La ciberguerra, la aplicación militar de la informática, que no requiere instalar en el territorio agredido ni un solo hombre. Se puede librar esa guerra de quinta generación desde los bunkers ocultos en el desierto de Nevada, donde se manejan los drones que siembran muerte y destrucción en todo el mundo. O desde los refugios especiales en donde decenas de miles de hackers vigilan y monitorean absolutamente todo, inclusive las cuentas privadas de los gobernantes amigos de Washington. Recordar el caso Angela Merkel a comienzos de este año. ¿Pruebas? Todavía no las hay, pero son muchos los gobiernos y las organizaciones que a su vez están vigilando y monitoreando lo que la Casa Blanca hace y deshace. Y más pronto que tarde las pruebas aparecerán, para sorpresa de los engreídos imperialistas que se creen invulnerables. Pero a falta de pruebas hay presunciones muy bien fundadas de que allí reside la banda criminal responsable del atentado contra Venezuela. Misma a la cual se subordina por completo la “oposición democrática” de ese país ante el silencio cómplice de los medios hegemónicos y los desacreditados custodios de la democracia y los valores de la república, agrupados en el nauseabundo Cartel de Lima.
El sabotaje eléctrico es una versión perfeccionada de los proyectos de desestabilización y golpes de estado que el gobierno de Estados Unidos ha aplicado desde siempre. Tomemos el caso del plan concebido para acabar con la izquierda en El Salvador en la década de los ochentas. Según testificara ante el Senado Robert White, un ex embajador de EEUU en ese país, “los de Miami explicaron …. que para reconstruir el país primero había que echarlo totalmente abajo: se tenía que hundir la economía, el desempleo tenía que ser masivo, había que acabar con el gobierno y había que poner en el poder a un ‘buen’ oficial que llevase a cabo una limpieza completa matando a trescientos, cuatrocientas o quinientas mil personas. … ¿Quiénes son esos locos y cómo actúan? … Los más importantes son seis (empresarios) inmensamente ricos… Traman conjuras, organizan reuniones constantemente y dan instrucciones a XX”. ( Ver Oliver Stone y Peter Kuznick, Historia no oficial de Estados Unidos (Buenos Aires: El Ateneo, La Feria de los Libros, 2015, p. 630.) El gobierno de Estados Unidos, en nombre de la burguesía imperial, busca hacer exactamente lo mismo, pero apelando a un armamento muchísimo más perverso, si cabe, para demoler la economía y destruir la sociedad venezolanas para luego reconstruirlas para su exclusivo beneficio. Como hicieron en Irak, en Libia, como trataron de hacer en Siria y en el Líbano. Y los “XX” de ahora son los Guaidó, Borges, López, Machado, Ledezma, toda esa oposición cipaya y vendepatria que en un imperdonable e inolvidable alarde de ignominia aplaude el terrorismo que Washington descarga sobre tu propio pueblo.
¿Prevalecerá el imperio en su afán no sólo de acabar con el gobierno de Maduro sino de hacer lo propio con la nación venezolana, con la patria de Bolívar, de Miranda, de Zamora, de Chávez? No creo. Hay un dato significativo que abona mi esperanzada respuesta: en el fragor de un ataque brutal, masivo y persistente como el actual no se ha registrado ni un solo saqueo, ni un solo disturbio, ninguna bandera blanca agitándose para confesar su rendición. Inclusive en los barrios del Este de Caracas hay una tensa calma pero nada más. Hasta ahora la promoción del caos y la violencia ha fracasado, y esto es una gran noticia. Y una lección importante, que habla de enjundia de ese bravo pueblo al que le canta el himno nacional de Venezuela y que no se doblegará ante el criminal ataque de Estados Unidos. Mientras tanto, sería bueno que la fiscalía de la Corte Penal Internacional iniciara una investigación sobre la responsabilidad que le cabe al gobierno de Estados Unidos en la comisión de delitos de lesa humanidad como los que actualmente padece el pueblo de Venezuela.

Atilio A. Borón

domingo, 17 de marzo de 2019

EEUU dejó a Venezuela sin luz, transporte y agua: el Gánster Mayor no podrá con el pueblo venezolano




Esta tertulia de TV es, a su vez, un fragmento del programa semanal de Cubainformación Radio: Guerra eléctrica de EEUU contra Venezuela, Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas y más temas (programa 509)

Campaña por la Libertad de los Seis Campesinos




El 25 de abril de 2017 tuvo lugar en Buenos Aires la presentación del libro "Desde nuestro rincón de lucha: Memorias de una década de injusta prisión". Aquí parte de la exposición de Perla Álvarez.

Pasado y presente de un ‘relato’




A partir del discurso presidencial en el ANTEL Arena, se confirma que Tabaré Vázquez también está en campaña electoral. Aquí, un análisis de sus “caballitos de batalla”. Un pasado difícil de recrear y una oposición que no tiene nada nuevo para ofrecer.

La campaña electoral ya comenzó y los pre-candidatos de todos los partidos se encuentran recorriendo el país. El acto presidencial en el flamante ANTEL Arena fue un acto claramente electoral. Y el escenario elegido por el Presidente para su Rendición de Cuentas fue muestra de esto.
A la hora de presentar los números, el presidente tomó períodos de tiempo de forma arbitraria según la temática. Quizás sea porque los números de este segundo mandato sean demasiado magros. En algunas áreas se expusieron los logros del cuaternio, mientras que en otras se prefirió hacer un balance de los 14 años de gobiernos del Frente Amplio. Este período de tiempo es funcional a la comparación con los gobiernos blancos y colorados. Esa es la tarea de la hora.
Entre los logros del actual mandato se contaron el Sistema Nacional de Cuidados. El presidente Vázquez incluso lo planteó como un ejemplo de generación de empleo de calidad. En materia de educación se expusieron cifras tendientes a la “repetición cero” en secundaria, evitándose hablar de la promesa incumplida de alcanzar el 6% del PBI para la enseñanza pública.
De manera contradictoria uno de los principales ‘logros’ que se presentan es la firma del polémico contrato para la instalación de UPM2. Una inversión del Estado de más de 2 mil millones de dólares sin una confirmación de la inversión por parte de la multinacional finlandesa. Ya en 2017, el gobierno le concedió el decreto “antipiquetes” a la empresa. Ahora va por el tren y la obra pública.
Un punto en común entre el discurso de Tabaré Vázquez en el ANTEL Arena y el de los pre-candidatos del Frente Amplio es la pasión por recordar los primeros años de la gestión frenteamplista. Es el intento de ‘vender’ un pasado que fue ‘bueno’ en términos macroeconómicos y de recomposición salarial. El recuerdo de una bonanza excepcional que difícilmente pueda volver a repetirse. Cabe destacar que en ese pasado, los grandes ganadores fueron el sector financiero, el agro y los empresarios en general.
Pero en este juego de pasado, presente y futuro, seguramente aparecerá la polarización entre ese pasado y el presente de economías como la argentina, apelando al desastre que significó el macrismo en términos económicos.

Gobierno y oposición en el espejo regional

Si esta polarización aún es efectiva es porque frente al oficialismo hay una oposición cuya propuesta no resulta superadora en términos de creación de ilusiones. Desde el punto de vista económico, el bloque opositor pone sobre la mesa las reivindicaciones del movimiento Un Solo Uruguay. Mientras que desde lo ideológico se intenta una campaña de “los que creemos que Venezuela es una dictadura”, en palabras de Julio María Sanguinetti.
A diferencia de procesos electorales en la región, en nuestro país no hay una tendencia a polarizarse en los extremos. Pero sí la habrá entre los grandes aparatos y en la idea de recrear dos grandes bloques: el partido de gobierno y la oposición nucleada en torno a la perspectiva de un gobierno de coalición. Si algo quedó claro del discurso del Presidente el 1º de marzo y de los distintos pre-candidatos de la oposición del centro hacia la derecha del espectro político, es, por un lado, la perspectiva de votar al Frente Amplio para que todo continúe igual (o al menos esa es la ilusión) o lanzarse a la aventura de votar un cambio incierto y sin una perspectiva clara. Para el lector crítico e informado, el contenido de ese cambio es hacia la derecha, con un discurso más claramente pro-empresarial, contra los impuestos, y con un intento de restaurar al liberalismo de derecha como la ideología del Estado. El ataque de varios de los pre-candidatos de la oposición a los sindicatos frente a los cierres de empresas da la tónica de un eventual nuevo discurso oficial.
El desafío de Manini Ríosal gobierno y ahora la posibilidad de su entrada a la escena política exponen la necesidad de un sector de las FFAA de intervenir en la política con un representante propio y con “chapa” de caudillo.
Desde la perspectiva del pueblo trabajador, de los jóvenes y de movimientos que irrumpen en la escena nacional, el futuro no parece prometedor bajo el paraguas de las grandes opciones electorales. La pérdida de fuentes de trabajo producto de las fábricas que cierran sin plantear luchas serias y/o posturas como la que adoptó el PIT-CNT hacia el 8M, muestran los límites de esta herramienta y la necesidad de transformarla desde los cimientos. El movimiento de mujeres no solamente demuestra lo anacrónico del régimen político y la subrepresentación de las mujeres, sino también lo demuestra a cada paso en las propias organizaciones de los/as trabajadores/as.

El FA, incapaz de frenar el avance de la derecha

Para sectores importantes de la población, el Frente Amplio configura una especie de barrera contra la tendencia regional a la derechización política. Es un sentimiento válido y por demás respetable. Sin embargo, el espejo del Frente Amplio podemos verlo en el PT brasileño y su derrotero político de estos años. En el país norteño, la campaña de Dilma Rousseff en 2014 se centró en discutir contra el ajuste que representaba la derecha encarnada en su rival Aecio Neves. Pero para sorpresa de muchos, semanas después de triunfar en el ballotaje, la misma Dilma comenzó a aplicar el ajuste económico que luego sería profundizado por el gobierno naciente del golpe institucional.
Las posiciones de “defensa pasiva” por parte del PT ante cada ataque de la derecha durante todos estos años, y los llamados a confiar en la débil y cuestionada institucionalidad brasileña culminó con Jair Bolsonaro en el poder y con Lula preso. Esta triste experiencia deja sobre la mesa los problemas de la estrategia de conciliación de intereses y plantea rediscutir de qué forma y con qué programa se enfrenta a una derecha que quiere colocar a Uruguay a tono con la situación regional.
Para la intervención en la actual situación se hace necesario recrear un horizonte estratégico con la independencia política como norte. Para romper con la polarización actual y plantear la otra dicotomía: la de clases. Un proyecto político donde estén contenidas las demandas más sentidas del pueblo trabajador, las mujeres y la juventud y se plantee una salida política de fondo.

Damián Recoba

viernes, 15 de marzo de 2019

Vigencia del socialismo




Más que nunca, mejor que antes

Bastaría con escuchar el odio que inyecta la burguesía a sus denuestos contra el socialismo para deducir que algo muy bueno para los seres humanos implica terminar con la jerarquía de los opresores para ir a un sistema Socialista capaz de erradicar el interés del capital sobre los seres humanos y erradicar todo el fardo individualista, racista, excluyente y opresor que nos ha amargado la existencia durante demasiado tiempo. Poner a la sociedad como prioridad mayor para la sociedad misma, ha sido una lucha cuya vigencia es cada día mayor según se ven los estragos ecológicos y humanísticos que el capitalismo ha venido causando a lo largo de su historia. La realidad se encarga de reiterar la vigencia del socialismo.
Es aberrante el tono sepulturero con que la burguesía (y algunos “loros” amaestrados por ella) se empeña en dar por muertos al socialismo, al comunismo y al marxismo. En esas “exequias” propagandistas invierten tiempo, dinero y esfuerzos a granel. Pagan publicistas, académicos y mercenarios de todo tipo para convencernos del “fracaso” de un sistema económico, político y cultural del cual no hemos visto desarrollarse (para decirlo alegóricamente) ni un 10%. Y, en contraste con ese “fracaso”, nos pintan al capitalismo como s fuese un sistema exitoso que ha triunfado de una forma ejemplar y rotunda. “Hablan sobre el fracaso del socialismo, pero ¿dónde está el éxito del capitalismo en África, Asia y América Latina ?” Fidel Castro.
Reina la avaricia antes que el interés por lo social. Mientras el capitalismo es, según sus resultados macabros, una pesadilla generalizada que cada día empuja al planeta y a los seres humanos a un colapso tapizado por guerras, terrorismo, caos e inestabilidad de todo tipo, las riquezas naturales y laborales se concentran en unas cuantas manos. Unas pocas familias y empresas controlan la mayor parte de las actividades económicas de todo el mundo. La especie humana vive bajo una pauperización galopante mientras la monopolización registra records insalubres para toda forma de vida; mientras las diferencias entre ricos y pobres aumenta sin escrúpulos, sin pudor e impunemente. Se multiplica la inseguridad para los desposeídos y se reprimen las manifestaciones del malestar. Las evidencias son tan ofensivas como numerosas.
Es crucial resolver la contradicción Capital-Trabajo que tiene secuestradas las fuerzas productivas en todo el mundo y las destruye de manera irracional y procaz, pero hay que resolver tal contradicción con un sistema de planificación inteligente y participativo que permita a la humanidad superar todos los problemas y desarrollarse a un nivel de civilización y cultura profundamente nuevo. El capitalismo es un sistema socio-económico cuya razón de ser sólo sirve a unos cuantos opresores, “armados hasta los dientes”, que en la terquedad de enriquecerse sin límites está destruyéndolo todo y nos lleva a una fase que sólo implica daños irreversibles para la humanidad. Pero lo pintan como si fuese lo mejor que nos ha pasado.
Está vigente el socialismo que permite transformar la realidad impulsado por las fuerzas sociales unidas y organizadas igualitariamente. Un socialismo irreductible por burocracia alguna y sin totalitarismo de Estado. Un socialismo capaz de cambiar el orden de la realidad para desterrar definitivamente las clases sociales y toda forma de opresión. Un socialismo no utópico. Un socialismo científico. Es decir, sin dogmas. Ese que Marx explicó en su Manifiesto.
Un socialismo que ponga fin a toda confusión, desorientación o dispersión del movimiento emancipador de la clase trabajadora, que sea capaz de unir fuerzas contra el capitalismo para no repetirlo y para impedir que sobreviva con sus disfraces más socorridos. Que sea capaz de abrir un movimiento transformador a profundidad y sin exclusiones, donde se admita a todas las tendencias que luchan por la emancipación de la humanidad. socialismo para terminar con la dictadura del Capital, o él acabará con nosotros. Sin atenuantes, sin desviaciones, sin espejismos, sin ilusionismos. Esta vigente el socialismo porque es necesario para que la humanidad pueda resolver todos sus problemas y escale su desarrollo histórico sin lastres de clase, sin complejos y sin opresores. El socialismo está vigente porque es una necesidad para la especie humana. Y no hay salidas alternas, la disyuntiva objetiva es: socialismo o barbarie.
Socialismo como radicalización del amor por la vida… capaz de transformar, transformándose. No como un sistema que debe imponerse desde fuera sino como una necesidad que debe desarrollarse plenamente desde el seno de la contradicción histórica del Capital y el Trabajo. “ Un movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual ”. Marx. Una lucha que surge de lo concreto como posibilidad no realizada aun pero realizable. No como un ideal, utópico, sino como un socialismo científico, es decir, movimiento real emancipador y producto histórico de ese movimiento. Socialismo deseable, posible y realizable. socialismo transformador de las condiciones objetivas incluida la conciencia de su realización, la aspiración a realizarlo con la organización y la lucha correspondientes.
Porque la vigencia del socialismo como necesidad objetiva y subjetiva de transformar el mundo, es necesidad que no podrá ser ahogada por los “escuderos de la burguesía” que difunden pesimismo pueril e individualismo, irracionalismo, utopismo y consumismo. La vigencia del socialismo no podrá ser eclipsada por los desesperanzados ni los nihilistas padres del catastrofismo de ocasión. Decía Marx “de lo que se trata es de transformar el mundo” y eso supone luchar contra el capitalismo y el imperialismo pero también luchar -con las armas de la crítica- para que el socialismo sea, verdaderamente, además de deseable y posible… realizable. Como insistía Sánchez Vázquez.
No tenemos en nuestras manos la clave de la historia futura pero anidan en la praxis del socialismo los más vigentes anhelos humanos dispuestos a darse salidas objetivas y concretas por cuya realización hay que luchar permanentemente. Podemos experimentar ajustes y correcciones que son parte del camino, dejar atrás métodos que resulten inútiles, pero no podemos cambiar de camino -el camino socialista- porque no podemos confundir la táctica con los principios. Y es que en la vigencia del socialismo hay un componente crítico de importancia suprema que es, en sí mismo, complejo y contradictorio precisamente porque el socialismo no es la simple aplicación dogmática de una “idea” o “ideal inmaculado” despegado de la realidad. Todo lo contrario. Y, quizá, no sepamos, por ahora, cómo será el socialismo en su plenitud, pero sí sabemos cómo no queremos que sea. Y eso implica y exige luchar, organizados, por ello. Nada más vigente.

Fernando Buen Abad Domínguez

La reaccionaria despedida de Manini Ríos que el Ejército uruguayo ordenó bajar de su cuenta oficial




Manini Ríos en su despedida dejó en el canal oficial del Ejército en YouTube un reaccionario mensaje donde acusa implícitamente al gobierno de “peones bien pagos de los centros del poder mundial”, además de defender nuevamente a los criminales de lesa Humanidad de la dictadura, entre otras cosas.

En un discurso plagado de terminología de la época de la dictadura, apelando al rol mesiánico del Ejército frente a las amenazas externas y amenazando recorrer “todos los caminos posibles” para defender a la institución militar, Manini Ríos se despidió de su cargo.
Utilizando la cuenta oficial del Ejército, antes de irse y luego de ser destituido por el presidente Tabaré Vázquez, Manini espetó una serie de acusaciones contra el gobierno y amenazas en pos de defender “la institución militar”, el Ejército uruguayo eliminó a las pocas horas dicho video de su cuenta oficial en YouTube que según trascendidos fue "por órdenes recibidas".
En el reaccionario monólogo Manini se refiere implícitamente al gobierno como “peones bien pagos de los centros del poder mundial”. Tampoco se reservó en amenazar con que está dispuesto a "recorrer todos los caminos posibles y necesarios" para "defender a la institución militar y a los más frágiles de la sociedad". También entre otras perlas reafirma su defensa de los criminales de lesa Humanidad criticando el accionar del poder judicial por supuestamente “actuar sin pruebas” y “sin respetar los más elementarles principios del derecho”.

Acá no pasó nada

Ante la gravedad de este hecho, la reacción de las autoridades civiles y militares hasta ahora ha sido de silencio y dejar pasar, decidiendo únicamente ordenar bajar el video del canal oficial del Ejército en You Tube. Tampoco la reacción del sistema de partidos ha sido trascendente, limitándose apenas a algunas tímidas y formales declaraciones en referencia al sistema republicano.
Esta declaración de Manini y el silencio cómplice del Ejército no deben tomarse como un hecho aislado y anecdótico, sino que hay que ver en este nuevo hecho la imagen palpable de las concepciones nostálgicas y golpistas que mantienen las Fuerzas Armadas hasta el día de hoy. Evidencia de la impunidad y el poder que mantienen dentro de la sociedad y por fuera de las formas institucionales vigentes. Al margen y privilegiados se dan el lujo de realizar estas expresiones aberrantes sin ruborizarse, ni preocuparse por las consecuencias negativas que les podría aparejar, porque en realidad no las hay ya que el régimen de impunidad con la complicidad del conjunto del sistema político les garantiza eso.
La gravedad de este hecho no se corresponde con la medida tomada hasta ahora (solamente bajar el video del canal oficial del Ejército), el régimen de impunidad y el no desmantelamiento de las Fuerzas Armadas que mantienen su tradición golpista desde los setentas son las causas finales que explican este insólito abstencionismo.
Mientras tanto Manini que ya había dejado claro con su accionar las intenciones manifiestas de incursionar en una carrera política antes de ser destituido, contando con una agrupación política propia en las filas del Partido Nacional. Y que había también remarcado a su vez su perfil derechista al encontrarse en las últimas semanas con el presidente ultra derechista de Brasil Jair Bolsonaro, podrá continuar su camino impunemente tal cual lo hicieron varios de sus colegas represores de la dictadura.

La Izquierda Diario Uruguay

Yacob Sverdlov, el diamante del Partido Bolchevique




Fue uno de los hombres indispensables para llevar adelante la Revolución Rusa. El gran organizador del Partido Bolchevique. A 100 años de su muerte contamos aquí su historia.

"El trabajo que él realizó como organizador (...) sólo se podrá proseguir en el futuro si ponemos en su lugar a un grupo de hombres (…) que, si siguen sus pasos, podrán llegar a aproximarse a hacer lo que este hombre hizo solo". Vladimir Lenin, en el funeral de Sverdlov

Hijo de familia judía, nacido el 4 de junio de 1885, Yákov Mijáilovich Sverdlov será uno de los revolucionarios más destacados y con un papel fundamental entre marzo (cuando volvió del exilio) a octubre de 1917, que culmina con la Revolución Rusa.
Se afilió al Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia en 1901, a los 17 años y después junto a Lenin, será parte de la fracción Bolchevique. En 1912 es elegido como miembro del Comité Central del partido, aunque es encarcelado casi inmediatamente. En 1917, es reelegido como parte del mismo, mientras ejercía funciones en el Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado. Junto con Lenin y Trotsky, será parte del estado mayor que llevará adelante la Revolución de Octubre. Posterior a ésta, será el presidente del Comité Ejecutivo Central de los Soviets de toda Rusia hasta su muerte.
“Sverdlov era de mediana altura, de tez oscura, delgado y enjuto; su rostro magro; sus rasgos, afilados. Su potente y hasta resonante voz podría haber parecido fuera de relación con su físico. En medida aún mayor podría haberse dicho lo mismo de su carácter. Pero tal impresión solo podía ser pasajera. Luego, la imagen física se fundía con la espiritual". Así lo describía Trotsky en una carta en homenaje de su muerte.
Este hombre, de una “memoria enciclopédica”, que estaba atento a todas las tareas más importantes, que pasó la mayor parte de su militancia política preso o en el exilio, será el mas grande organizador del Partido Bolchevique.

1905: Organizando a los trabajadores de los Urales

Por orden del partido, Sverdlov, viaja a la región de Ekaterimburgo para colaborar con la organización del Partido Socialdemócrata. En esa región, como cuenta su compañera Klavdiya Timofeevna en la biografía del revolucionario, “los socialdemócratas tenían una red bastante desarrollada de grupos locales, pero estaban dispersos, tenían comunicaciones deficientes y con frecuencia se encontraban actuando de manera independiente bajo sus diversas direcciones".
A poco de su llegada, comenzó a participar de las distintas reuniones de militantes, destacándose como orador. “La gente valoraba su convicción sincera y apasionada, porque también era sensible y considerado, y respetaba las opiniones de los demás.” cuenta su compañera.
Gracias a su experiencia como organizador, su estudio de la teoría y cualidades personales, en poco tiempo organizó un núcleo confiable de experimentados trabajadores clandestinos liberados de prisión y jóvenes organizadores bolcheviques con estrechos vínculos entre los trabajadores.
Para el momento de la insurrección de 1905, funda el Soviet de Obreros y Soldados de Ekaterimburgo. Sin embargo, la contraofensiva zarista derrota la insurrección y su papel destacado en el levantamiento le valdrá a Yacob ser uno de los más buscados por la “Ojrana”, la policía zarista.
En 1906 es capturado y deportado a Siberia hasta 1909. En ese año, se encuentra en Moscú, organizando la estructura del partido y vuelve a ser detenido. Logra fugarse, pero le detienen otra vez para ser deportado por cuatro años. Su vida en estos años fue prácticamente una constante entre ser capturado y fugarse de la cárcel. Mientras aprovechaba la reclusión para formarse políticamente, recurriendo a todos los libros que pudiera acceder.
En 1912, durante un breve periodo de libertad, comienza a trabajar en el Pravda, el diario bolchevique. Poco dura esto, ya que es denunciado por un policía zarista y debe exiliarse. Es en este periodo, que se convoca a la Conferencia de Praga del POSDR, en donde Lenin enfrentará duramente a la fracción menchevique del partido y fundará (con una dirección completamente bolchevique) el POSDR(Bolchevique). En está conferencia, Sverdlov (sin estar presente) será elegido como miembro del Comité Central del partido y también de su Buró Político.

1917: Un revolucionario profesional

Después de regresar del exilio en marzo de 1917, posterior a la Revolución de febrero, Sverdlov fue enviado Ekaterimburgo nuevamente para organizar el trabajo de la Conferencia del Partido Regional de los Urales, y prepara un levantamiento proletario en los Urales, en caso de que no funcionara en Petrogrado.
En el mes de abril, durante la séptima conferencia del POSDR, Sverdlov se reunió personalmente con Lenin por primera vez. En ella, fue reelegido como miembro del Comité Central y y ocupó el puesto de secretario de Organización. No había dudas de que el era el hombre ideal para esa tarea.
Trotsky relata, en la carta publicada luego de la muerte de Sverdlov: “(Sverdlov) Abordaba todas las cuestiones de la revolución no desde arriba, es decir, no desde el punto de vista de las consideraciones teóricas generales sino más bien desde abajo, a través de los impulsos directos de la vida misma tal como los trasmitía el organismo partidario. (...) en cuanto era necesario pasar al aspecto organizativo del problema y a la cuestión de los cuadros, resultaba casi invariablemente que Sverdlov ya estaba preparado con propuestas prácticas de largo alcance, basadas en su memoria enciclopédica y en su conocimiento personal de los individuos”.
Tenia una visión global de lo que sucedía en el partido y conocía al detalle a sus cuadros, recordando cómo tal o cual militante se había comportado en tal o cual momento, y a partir de allí deducía si era adecuado o no para una determinada tarea. Contaba con una especial rapidez para resolver los problemas más urgentes. Sobre esto, Trostky cuenta que “Vez tras vez sucedía que Vladimir Ilich tomaba el teléfono para proponer a Sverdlov determinada medida de emergencia y en la mayoría de los casos la respuesta que recibía era: "Ya". Esto significaba que la medida ya había sido tomada. A menudo hacíamos chistes sobre esto, diciendo: "Bien; lo más probable es que Sverdlov lo tenga... ya". “Como ustedes saben”, recordó Lenin cierta vez "al principio estábamos contra su inclusión en el Comité Central ¡cómo subestimábamos al hombre!’ Hubo una fuerte discusión al respecto, pero la base nos corrigió en el Congreso y mostró que tenía razón...”. El respeto de Lenin a Sverdlov era indudable y podía verse en que para muchas de las tareas más difíciles confiaba de manera absoluta en la resolución que podía darle Yacob.
Sin embargo, Sverdlov no buscaba concentrar la resolución de los problemas en su persona, de manera individualista. Por el contrario, “todo su trabajo preparaba las condiciones para una solución más sistemática y regularizada de todos los problemas del partido y de los soviets. (…) Era mucho más claro y más fácil abordar cada problema desde el punto de vista de la política y de los principios que desde el punto de vista organizativo".
Así es cómo, este revolucionario de perfil bajo en los años previos a 1917, comenzaría a mostrar su verdadera talla con el desarrollo de la revolución.

La toma del poder

En julio de 1917 cuando los bolcheviques fueron declarados contrarrevolucionarios, con los principales dirigentes en la clandestinidad, él permaneció en Petrogrado para organizar al partido y la insurrección. Sus cualidades se mostraban en todo su esplendor en los momentos mas críticos.
Durante las reuniones del Comité Central del 10 al 16 de octubre, pocos días antes de la toma del poder, Sverdlov pasó a formar parte del Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado. Este comité sería el responsable de organizar el derrocamiento del gobierno provisional y la toma del palacio de invierno. “… las medidas más conspirativas se llevaban a la práctica por medio de la Organización militar de los bolcheviques, o de Sverdlov, "secretario general" no oficial, pero no menos efectivo por ello de la insurrección de octubre".
La revolución triunfa. El poder pasa de las manos del gobierno provisional a los trabajadores. Sin embargo no había un momento para sentarse a descansar. Era necesario formar un nuevo gobierno. Mientras Lenin y Trotsky debatían sobre llamar al nuevo gobierno Soviets de los Comisarios del Pueblo –“Eso huele formidablemente a revolución”, diría Lenin-, Trotsky cuenta en su libro Mi Vida la siguiente anécdota: “"– Y qué pasará –me preguntó Vladimir Ilich uno de esos primeros días, cuando yo menos lo esperaba– si las Guardias Blancas nos matan a usted y a mí? ¿Cree usted que Sverdlov y Bujarin sabrán salir del paso?" (…) Relaté por primera vez este episodio en mis recuerdos sobre Lenin, publicados en el año 1924(1). Según supe después, la noticia ofendió gravemente a la "troika" que entonces formaban Stalin, Zinoviev y Kamenev; sin embargo no se atrevieron a discutir su autenticidad. Las cosas son como son: Lenin sólo había nombrado a Sverdlov y Bujarin. No se le ocurrió pensar en otros”.(2)
Tiempo después, Yacob sería nombrado presidente del Comité Ejecutivo Central de los Soviets de toda Rusia. Y fue el encargado de redactar la constitución de la nueva República Socialista Federativa Soviética de Rusia.
Cuando en agosto de 1918, Lenin es herido en un atentado. Sverdlov toma provisionalmente sus funciones políticas, siendo el encargado de dirigir la lucha contra la contrarrevolución. Además dirigió un gran trabajo internacional preparando el 1er Congreso de la Internacional Comunista y participó en la organización de congresos de los partidos comunistas de Letonia, Lituania, Bielorrusia y Ucrania

El legado de Yacob Sverdlov

La muerte de Sverdlov fue un golpe para el partido y para la revolución. Murió a causa de fiebre tifoidea el 16 de marzo de 1919.
Trotsky cuenta que se encontraban en una reunión del Comité central, cuando se enteran que la salud de Yacob había empeorado bruscamente: “Vladimir llich fue al apartamento de Sverdlov y yo salí hacia el Comisariado para preparar inmediatamente la partida hacia el frente. En unos quince minutos llegó una llamada telefónica de Lenin, quien dijo con aquella voz peculiarmente alterada que significaba una gran tensión: "Se ha ido". "Se ha ido". "Se ha ido". Durante un momento, cada uno de nosotros sostuvo el teléfono en sus manos y cada uno podía oír el silencio al otro extremo. Luego colgamos. No había nada más que decir. Yakov Mijailovich se había ido. Sverdlov ya no estaba entre nosotros”.
En su discurso por la muerte de Sverdlov, Lenin pronunciaría estas palabras:
“Quien trabajó día a día con el camarada Sverdlov, recordará claramente que su excepcional talento organizativo nos proporcionó algo de lo que estábamos orgullosos con plena autoridad. Nos permitió llevar a cabo actividades concertadas, eficientes y realmente organizadas, actividades dignas de las masas proletarias organizadas y que satisfacían la necesidades de la revolución proletaria. Actividades concertadas y organizadas sin las cuales no podríamos haber logrado un solo éxito. (…) La memoria del camarada Yakov Sverdlov servirá no solo como un símbolo permanente de la devoción del revolucionario a su causa y como modelo de cómo combinar una mente, habilidad práctica, contacto cercano con las masas y capacidad para guiarlas; también es una promesa de que un número cada vez mayor de obreros, guiados por estos ejemplos, avanzarán hacia la victoria completa de la revolución comunista mundial.”

Andrés Sermux

Notas:

1. León Trotsky, Lenin, Ediciones IPS-CEIP, Bs. As., 2009, “El trabajo gubernamental”, p. 282.
2. León Trotsky, Mi vida, Ediciones IPS-CEIP y Museo Casa León Trotsky, OE 2, Bs. As., 2012, pp. 352-353.