sábado, 21 de enero de 2017

Asumió Donald Trump




Donald Trump asumió hoy la presidencia de los Estados Unidos en medio de fuertes protestas y luego de una ajetreada transición política.

En Prensa Obrera hemos caracterizado al triunfo del magnate como una manifestación de la crisis capitalista. Pese a la activa intervención estatal, el país no pudo recuperarse de la crisis que explotó en 2008. La deuda supera el 120% del PBI y las tasas de crecimiento pronosticadas son anémicas. En las vísperas de las elecciones, a su vez, diversas crónicas periodísticas mostraron la envergadura del derrumbe social norteamericano: cinco millones de puestos de trabajo perdidos en la industria, precarización de la fuerza de trabajo, etc. Las rebeliones contra el gatillo fácil policial revelaron, a su vez, la existencia de verdaderos cinturones de miseria en algunas regiones del país.
Trump es un emergente reaccionario y fascistizante de esta crisis. Su promesa de "hacer grande a Estados Unidos otra vez" enfrenta el obstáculo de una crisis de fondo a nivel internacional, en la que se inscribe también el Brexit y que implicará una agudización de los enfrentamientos interimperialistas.
Los que agitan el fantasma de una destrucción del legado de la presidencia de Obama omiten decir que la presidencia de este estuvo marcada por la bancarrota económica, la represión contra las protestas sociales, la precarización laboral, y el bombardeo de Siria y Yemen. Los hilos de continuidad de la política imperialista están certificados en la presencia de Hillary Clinton y de Obama en la ceremonia de coronación del magnate.
Aun así, es indudable que la crisis capitalista ha provocado un debate en la burguesía norteamericana y su personal político. Trump esgrime planteos proteccionistas -con los que la propia Hillary también coqueteó durante la campaña- que han salido a resistir aquellas compañías que se benefician de la deslocalización de la producción en países con mano de obra más barata.
Las filtraciones cruzadas durante la campaña electoral pusieron en evidencia una fractura del aparato estatal norteamericano. A los carpetazos contra Hillary por el manejo negligente de su correo electrónico (y contra su marido por abusos sexuales) se le agregaron otros más conocidos contra Trump por abusos, inclusive una vez que la campaña ya había concluido. El punto culminante de esta crisis ha sido la denuncia de la injerencia rusa en el proceso electoral.
El nivel de descomposición lo ilustra que servicios secretos "amigos" de los Estados Unidos, como el Mossad, el MI6 británico, la DGSE francesa y los alemanes, querrían detener la cooperación de información reservada con sus pares norteamericanos por temor a que cierta información sensible termine en las manos de Rusia e Irán (La Nación, 16/1).

Polarización (es)

Numerosas movilizaciones contra Trump han tenido lugar desde su elección, generalmente concentradas en los núcleos urbanos donde el magnate perdió por amplio margen en las elecciones, y con gran protagonismo de estudiantes y activistas antibélicos por los derechos de los negros y latinos.
Las protestas del día de la asunción se han saldado con noventa detenciones. La que se prevé de mayor magnitud es la movilización de mujeres del sábado 21 en Washington (con réplicas en 616 ciudades), para la que se esperan entre 200.000 y 600.000 manifestantes; mientras que su masividad muestra el gran descontento en amplios sectores de la población contra los planteos fascistizantes de Trump, el capitaneo de su programa y convocatoria por parte del Partido Demócrata pone de manifiesto el intento de encorsetar tal indignación en el marco de una falsa polarización política.
En este cuadro, la afiliación de la izquierda a un abstracto planteo de "organizar la resistencia contra Trump", sin cuestionar al conjunto del régimen político, puede resultar fatal.
La izquierda debe intervenir para desarrollar una polarización política real, entre los trabajadores y los capitalistas.

Gustavo Montenegro y Tomás Eps

viernes, 20 de enero de 2017

Rosa Luxemburgo, la rosa roja del socialismo




Espada y llama de la revolución, su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional.

Mehring dijo una vez que Luxemburgo era “la más genial discípula de Carlos Marx”. Brillante teórica marxista y polemista aguda, como agitadora de masas lograba conmover a grandes auditorios obreros. Uno de sus lemas favoritos era “primero, la acción”, estaba dotada de una fuerza de voluntad arrolladora. Una mujer que rompió con todos los estereotipos que en la época se esperaban de ella, vivió intensamente su vida personal y política.
Era muy pequeña cuando su familia se muda desde la localidad campesina de Zamosc hacia Varsovia, donde transcurre su niñez. Rozalia sufrió una enfermedad de la cadera, mal diagnosticada, que la deja convaleciente durante un año y le produce una leve renguera que dura toda su vida. Perteneciente a una familia de comerciantes, siente en carne propia el peso de la discriminación, como judía y como polaca en la Polonia rusificada.
La actividad militante de Rosa comienza a los 15 años, cuando se integra al movimiento socialista. Según su biógrafo P. Nettl, tenía esa edad cuando varios dirigentes socialistas fueron condenados a morir en la horca, algo que impactó profundamente en la joven estudiante. “En su último año de escuela era conocida como políticamente activa y se la juzgaba indisciplinada. En consecuencia, no le concedieron la medalla de oro por aprovechamiento académico, a la que era acreedora por sus méritos escolares. Pero la alumna más sobresaliente en los exámenes finales no solo era un problema en las aulas; para entonces era, de seguro, un miembro regular de las células subsistentes del Partido Revolucionario Proletariado”(1)
Alertada de que había entrado en el foco de la policía, Rosa emprende una huida clandestina hacia Zúrich, donde se convierte en dirigente del movimiento socialista polaco en el exilio. Allí conoce a Leo Jogiches, quien será amante y compañero personal de Rosa durante muchos años, y su camarada hasta al final.
Después de graduarse como Doctora en Ciencias Políticas -algo inusual para una mujer en ese entonces-, finalmente decide trasladarse a Alemania para integrarse en el SPD, el centro político de la Segunda Internacional. Allí conoce a Clara Zetkin, con quien sella una amistad que dura toda la vida.

La batalla por las ideas

En Berlín desde 1898, Rosa se propone medir sus armas teóricas con uno de los integrantes de la vieja guardia socialista, Eduard Bernstein, quien había comenzado una revisión profunda del marxismo. Según él, el capitalismo había logrado superar sus crisis y la socialdemocracia podía cosechar victorias en el marco de una democracia parlamentaria que parecía ensancharse crecientemente, sin revoluciones ni lucha de clases. El “debate Bernstein” sumó muchas plumas, sin embargo, fue Rosa Luxemburgo quien desplegó la refutación más aguda en el folleto “Reforma o Revolución”.
La revolución rusa de 1905, la primera gran explosión social en Europa después de la derrota de la Comuna de París, fue sentida como una bocanada de aire fresco por Luxemburgo. Escribió artículos y recorrió mítines como vocera de la experiencia rusa en Alemania, hasta que logra introducirse de forma clandestina en Varsovia para participar de forma directa en los acontecimientos. Es el “momento en que la evolución se transforma en revolución”, escribe Rosa. “Estamos viendo la revolución rusa, y seríamos unos asnos si no aprendiéramos de ella.”(2)
La revolución de 1905 abrió importantes debates que dividieron a la socialdemocracia. En esta cuestión, Rosa Luxemburgo coincidía con Trotsky y Lenin, frente a los mencheviques, defendiendo que la clase trabajadora tenía que jugar un papel protagónico en la futura revolución rusa, enfrentada a la burguesía liberal. El debate sobre la huelga política de masas atravesó a la socialdemocracia europea en los años que siguieron. El ala más conservadora de los dirigentes sindicales en Alemania negaba la necesidad de la huelga general mientras que el “centro” del partido la consideraba como una herramienta únicamente defensiva, válida para defender el derecho al sufragio universal. Rosa Luxemburgo cuestiona el conservadurismo y el gradualismo de esa posición en su folleto “Huelga de masas, partido y sindicatos”, escrito desde Finlandia en 1906. Este debate reaparece hacia 1910, cuando Luxemburgo polemiza directamente con su anterior aliado, Karl Kautsky.

Socialismo o regresión a la barbarie

La agitación contra la Primera Guerra Mundial es un momento crucial en su vida, un combate contra la defección histórica de la socialdemocracia alemana que apoya a su propia burguesía, en contra de los compromisos asumidos por todos los Congresos socialistas internacionales.
En su biografía, Paul Frölich señala que cuando Rosa se entera de la votación del bloque de diputados del SPD, cae por un momento en una profunda desesperación. Pero como mujer de acción que era, rápidamente responde. El mismo día que se votaban los créditos de guerra, en su casa se reunían Mehring, Karski y otros militantes. Clara Zetkin envía su apoyo y poco después se suma Liebcknecht. Juntos editan la revista La Internacional y fundan el grupo Spartacus. (3)
En 1916 Rosa Luxemburgo publica “El folleto de Junius”, escrito durante su estadía en una de las tantas prisiones que se han transformado en residencia casi permanente. En este trabajo plantea una crítica implacable a la socialdemocracia y la necesidad de una nueva internacional. Retomando una frase de Engels, Luxemburgo afirma que, si no se avanza hacia el socialismo, solo queda la barbarie. “En este momento basta mirar a nuestro alrededor para comprender qué significa la regresión a la barbarie en la sociedad capitalista. Esta guerra mundial es una regresión a la barbarie.”
En mayo de 1916, Spartacus encabeza un mitin del 1 de mayo contra la guerra, donde Liebknecht es arrestado, pero su condena a prisión provoca movilizaciones masivas, se anuncia un tiempo nuevo.

1917: atreverse a la revolución

La revolución rusa de 1917 encontró en Rosa Luxemburgo una firme defensora. Sin dejar de plantear sus diferencias y críticas, sobre el derecho a la autodeterminación o acerca de la relación entre la asamblea constituyente y los mecanismos de la democracia obrera -sobre esta última cuestión cambia de posición después de salir de la cárcel en 1918-, Rosa escribe que “los bolcheviques representaron todo el honor y la capacidad revolucionaria de que carecía a social democracia occidental. Su Insurrección de Octubre no sólo salvó realmente la Revolución Rusa; también salvó el honor del socialismo internacional.”(4)
Cuando la sacudida de la revolución rusa impacta directamente en Alemania en 1918 con el surgimiento de consejos obreros, la caída del káiser y la proclamación de la República, Rosa aguarda impaciente la posibilidad de participar directamente de ese gran momento de la historia.
El gobierno queda en manos de los dirigentes de la socialdemocracia más conservadora, Noske y Ebert, dirigentes del PSD -este partido se había escindido con la ruptura de los socialdemócratas independientes, el USPD-. En noviembre de ese año el gobierno socialdemócrata llega a un pacto con el Estado mayor militar y los Freikorps para liquidar el alzamiento de los obreros y las organizaciones revolucionarias. Rosa y sus camaradas, fundadores de la Liga Espartaco, núcleo inicial del Partido Comunista Alemán desde diciembre de 1918, son duramente perseguidos.
El 15 de enero, un grupo de soldados detuvieron a Karl Liebknecht y a Rosa Luxemburgo cerca de las nueve de la noche. Rosa "llenó una pequeña valija y tomó algunos libros”, pensando que se trataba de otra temporada en la cárcel. Enterado del arresto, el gobierno de Noske dejó a Rosa y a Karl en manos de los enfurecidos Freikorps -cuerpo paramilitar de exveteranos del ejército del Kaiser-. Se organizó una puesta en escena: al salir de las puertas del Hotel Eden, los dirigentes Espartaquistas fueron golpeados en la cabeza con la culata de un rifle, arrastrados y rematados a tiros. El cuerpo de Rosa fue tirado al río desde el puente de Landwehr a las sombrías aguas. Recién se lo encontró tres meses después.
Un año antes, en una carta desde la prisión dirigida a Sophie Liebknecht, en la víspera del 24 de diciembre de 1917, Rosa escribía con un profundo optimismo sobre la vida: "Es mi tercera navidad tras las rejas, pero no lo tome a tragedia. Yo estoy tan tranquila y serena como siempre. (…) Ahí estoy yo acostada, quieta y sola, envuelta en estos múltiples paños negros de las tinieblas, del aburrimiento, del cautiverio en invierno (...) y en ese momento late mi corazón con una felicidad interna indefinible y desconocida. (…) Yo creo que el secreto no es otra cosa más que la vida misma: la profunda penumbra de la noche es tan bella y suave como el terciopelo, si una sabe mirarla.”
Clara Zetkin, tal vez quien más la conocía, escribió sobre su gran amiga y camarada Rosa Luxemburgo, compartiendo ese optimismo después de su muerte: “En el espíritu de Rosa Luxemburgo el ideal socialista era una pasión avasalladora que todo lo arrollaba; una pasión, a la par, del cerebro y del corazón, que la devoraba y la acuciaba a crear. La única ambición grande y pura de esta mujer sin par, la obra de toda su vida, fue la de preparar la revolución que había de dejar el paso franco al socialismo. El poder vivir la revolución y tomar parte en sus batallas, era para ella la suprema dicha (…) Rosa puso al servicio del socialismo todo lo que era, todo lo que valía, su persona y su vida. La ofrenda de su vida, a la idea, no la hizo tan sólo el día de su muerte; se la había dado ya trozo a trozo, en cada minuto de su existencia de lucha y de trabajo. Por esto podía legítimamente exigir también de los demás que lo entregaran todo, su vida incluso, en aras del socialismo. Rosa Luxemburgo simboliza la espada y la llama de la revolución, y su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional.”

Josefina L. Martínez
Historiadora | Madrid

Este artículo fue publicado originalmente en la Revista CTXT y el diario Publico.es

(1) P. Nettl, Rosa Luxemburgo, Ediciones ERA, 1974, México
(2) Rosa Luxemburgo, El Folleto de Junius, MIA
(3) Paul Frölich, Rosa Luxemburgo, vida y obra, Ediciones IPS, 2013, Buenos Aires
(4) Rosa Luxemburgo, La Revolución Rusa, MIA

jueves, 19 de enero de 2017

Una revolución obrera en el Atlántico Sur




En 1920, los balleneros de las Georgias se sublevaron y proclamaron una “revolución bolchevique”, conservando el poder durante diez días.

La región austral tiene una fecunda historia de luchas obreras, aunque no son muy conocidas. En las últimas décadas, hubo intentos de historiadores y periodistas por a la luz esas confrontaciones sociales.
En Punta Arenas se gestó una poderosa fracción de la oligarquía argentina. Los estancieros se enriquecieron aceleradamente ocupando las tierras y exterminado a los nativos.
Ese desarrollo convocó a miles de trabajadores. No llegaron solos, muchos de ellos trajeron consigo su rebeldía. Su capacidad de organización les permitió superar las dificultades climáticas y generar las inéditas movilizaciones y huelgas de la Patagonia Rebelde y hasta una reedición de la Comuna de París en Puerto Natales. Ese proceso llegó a ser calificado como “el más importante proceso de lucha social de América Latina”.
En los últimos meses se sumó un nuevo hecho a esa legendaria historia, al conocerse la rebelión de los balleneros y su “revolución socialista” en las Georgias del Sur.

Una factoría ballenera en el Atlántico Sur

A mediados del siglo XIX, los navegantes del hemisferio norte descubrieron que existía una enorme riqueza virgen en los mares australes. Llegaron decenas de barcos para convertir en aceite a millones de cetáceos y lucrar con el abastecimiento de las luminarias de las ciudades europeas y norteamericanas.
La depredación de lobos y elefantes marinos fue tan grande, que en pocos años desaparecieron enormes colonias que habían perdurado durante milenios. Luego, los cañones apuntaron hacia las numerosas ballenas.
En las aguas del Atlántico sur se encontraba, entre otras, la famosa ballena azul de 150 toneladas de peso. Con el aceite y otros subproductos extraídos se podía “ganar 2.500 libras” por ejemplar [1]. En 1912 varó en Grytviken el mayor cetáceo jamás capturado: una ballena azul que medía 33,58 metros [2].
Las Georgias del Sur están ubicadas a 1.300 kilómetros de las Malvinas y a 1.700 de Tierra del Fuego, y en el mismo paralelo que Ushuaia. Allí se desarrolló el centro de operaciones ballenero del Atlántico Sur.
En 1904, la Compañía Argentina de Pesca (CAP) -una sociedad entre la empresa argentina de Ernesto Tornquist y capitales noruegos- se instaló en Grytviken con dos veleros, a los que posteriormente sumó una veintena de barcos. Ese año pudieron capturar 195 cetáceos. Pero, en algunas temporadas se llegaron a procesar 95 mil ballenas.
Hubo varios centros productivos: Grytviken fue el primero y permaneció activo hasta 1965, Leith operó entre1909 y 1933; Prince Olav (1916 -1934), Stromness (1912 -1931), Nueva Fortuna (1909 -1920) y Godthul (1908 -1929) (3).

Una factoría con más de mil obreros

La actividad ocupaba a muchos operarios, “un porcentaje menor y calificado en la pesca, y una participación – menos especializada- pero bastante mayor, involucrados en el procesamiento”. Los obreros que participaban en esas “duras tareas”, se integraban a la industria por “distintos incentivos, en primera instancia algunos continuaban la tradición de sus orígenes o de sus familias, una mayoría se unía por el atractivo de los buenos salarios, y otros se sumaron tomando en cuenta que las condiciones de trabajo se habían vuelto menos rígidas, mejor organizadas al operar en flotillas, con apoyos de radio, médicos, etc.” [3].
La gran mayoría de los balleneros eran noruegos. La población oscilaba entre un millar de habitantes en el verano (llegando a unos dos mil en ciertas temporadas) y unos doscientos en invierno. Predominaron los nórdicos pero también se sumaron argentinos, chilenos y uruguayos.
La elevada rentabilidad de la industria permitía pagar excelentes salarios y en Grytviken se podía gozar de una vida confortable. Algunos trabajadores de las factorías vivieron en el lugar con sus familias. La aldea contaba con cine, cancha de fútbol, iglesia, hospital, panadería, carnicería, estación de radio, biblioteca, tres muelles, un dique flotante y una usina hidroeléctrica. También operaron trayectos ferroviarios para el transporte de cargas.
La CAP llegó a producir mil barriles de aceite diarios, además de procesar la carne, los huesos y otros subproductos de las ballenas.

La revolución más austral del mundo

De las luchas libradas por los obreros patagónicos, en las primeras décadas del siglo XX, existen testimonios y literatura que aportaron a su conocimiento. Pero, hasta ahora se ignoraba lo ocurrido, en esa misma época, en Grytviken.
Pablo Fontana publicó recientemente un libro que aborda la pugna de las grandes potencias y la política de Argentina y Chile en la Antártida, entre 1939 y 1959. En un capítulo de ese trabajo, el investigador del Conicet dio detalles de la ignorada sublevación obrera ocurrida en las Georgias.
“A principios de 1920 en Grytviken, a poco más de dos años de la Revolución de Octubre en Rusia, un grupo de treinta y seis trabajadores contratados en Buenos Aires organizó una huelga en la que se sumaron doscientos trabajadores del lugar, salvo tres a los que se consideró expulsar de la isla. Los huelguistas amenazaron con atacar a las autoridades británicas y declarándose bolcheviques intentaron instaurar un gobierno siguiendo el modelo soviético bajo ideales marxistas además de plantearse como objetivo la organización de todos los trabajadores balleneros del mundo. Los revolucionarios lograron hacerse del poder en la isla…” [4].
El historiador amplió los detalles de lo ocurrido: “Esa historia es impresionante y se sabe poco de ella. Solicité documentos al archivo histórico en Puerto Argentino, donde se explica que el conflicto” con la CAP “se originó porque los trabajadores exigían que les pagaran en moneda argentina, entre otras mejoras. Al no recibir respuesta, decidieron nada menos que tomar el poder en la isla, declarándose “bolcheviques”, y proclamaron “la primera república socialista fuera de Rusia”.
Tomar el poder en ese contexto para los 200 trabajadores no debe haber sido muy difícil. Allí había un gerente noruego y una autoridad británica –una suerte de juez de paz– quienes dejaron testimonio de haberse asustado mucho cuando los trabajadores se pusieron violentos al no recibir respuestas. El poder lo tuvieron por unos diez días, hasta que llegó por casualidad un crucero de guerra británico…” [5].
El 17 de enero de 1920, “el crucero británico HMS Dartmounth comandado por el capitán H.W.W. Hope arribó a Grytviken y envió un grupo de marinos armados bajo el mando del teniente Moon que reprimió y desarmó a los trabajadores. Los líderes de esta pequeña revolución comunista fueron deportados el día 21 en dos arponeros a territorio continental argentino. Los trabajadores de las Georgias del Sur quizás con la experiencia de la “Semana Trágica” de enero de 1919, fueron de esta forma la vanguardia desconocida que se adelantó a los eventos de la Patagonia Rebelde” [6].
Fontana constató que luego de haber sofocado la rebelión “los líderes fueron expulsados a Buenos Aires. No existe información clara sobre quienes fueron” [7]; como tampoco sobre la represión y las consecuencias que pudieron sufrir al llegar al país.
El joven historiador procura avanzar sobre esos detalles ocultos: “Contacté a historiadores noruegos de la industria ballenera que me van a facilitar los nombres de aquellos huelguistas, a ver si alguno tuvo participación en las luchas obreras del continente y si existe relación entre los tres episodios (La Patagonia Rebelde, la Semana Trágica y la sublevación en Georgias)” [8].
Más allá de lograr estas precisiones, la revelación permite mensurar la magnitud de la rebeldía obrera existente, que llegó a manifestarse hasta en las puertas de la Antártida.

Bernardo Veksler
Escritor
*Publicado en la Revista Fuego N°3, de noviembre de 2016.

Consternados, rabiosos




Familiares de uruguayos víctimas del Plan Cóndor apelarán fallo de Roma

El silencio que acompañó la lectura del fallo por parte de la presidenta de la Tercera Corte de Asís de Roma, Evelina Canale, siguió luego de que la Corte se retiró. Ningún grito, muy pocas lágrimas. Una rabia contenida, una indignación feroz, una incredulidad dolida atravesaban las caras de los muchos uruguayos presentes. Mirtha Guianze, palidísima, se esforzaba por hablar, pero las palabras casi no salían; en voz bajísima dijo a la diaria que no comprendía la sentencia y que esperaba que hubiera posibilidad de apelar: “Está absuelta la mayor parte de los uruguayos que en Uruguay fueron condenados, y son casos sobre los que teníamos muchísimas pruebas”, dijo. “No comprendo”, fue lo único que pudo decir pocos segundos después de la lectura de la sentencia. El vicepresidente Raúl Sendic, opaco, con la cara contraída, quedó en medio de la gente de la embajada de Uruguay en Roma, igualmente angustiada. No quiso dar declaraciones en los momentos sucesivos a la sentencia y se encerró con el abogado de la República Oriental del Uruguay, Fabio Maria Galiani, en una sala contigua, para acordar una declaración para la numerosa prensa, italiana y extranjera, que se hizo presente el último día del juicio. Los fiscales Giancarlo Capaldo y Tiziana Cugini salieron del Aula mudos, sin hacer declaraciones. Francesco Guzzo, abogado del ex marino prófugo en Italia Jorge Néstor Tróccoli, guardaba las hojas del expediente dentro de su maletín, visiblemente satisfecho: “Todavía no he hablado con mi asistido y, claramente, estamos contentos”, dijo antes de salir.
De los 33 imputados durante el juicio del Plan Cóndor en Roma, de los cuales seis fallecieron en el curso del procedimiento, sólo ocho resultaron condenados: los chilenos Hernán Jerónimo Ramírez Ramírez y Rafael Ahumada Valderrama; los bolivianos Luis García Meza Tejada y Luis Arce Gómez; los peruanos Francisco Morales-Bermúdez Cerruti, Pedro Richter Prada y Germán Ruiz Figueroa; y el uruguayo Juan Carlos Blanco. Todos los otros, la mayor parte uruguayos, fueron absueltos. Y una vez más se precisa recordar los nombres de esas personas que la Justicia italiana declaró inocentes: los chilenos Pedro Octavio Espinoza Bravo, Daniel Aguirre Mora, Carlos Luco Astroza, Orlando Moreno Vásquez, Manuel Abraham Vásquez Chauan; el peruano Martín Martínez Garay y, finalmente, los uruguayos José Ricardo Arab Fernández, José Horacio Nino Gavazzo Pereira, Juan Carlos Larcebeau Aguirregaray, Pedro Antonio Mato Narbondo, Luis Alfredo Maurente Mata, Ricardo José Medina Blanco, Ernesto Avelino Ramas Pereira, José Sande Lima, Jorge Alberto Silveira Quesada, Ernesto Soca, Jorge Néstor Tróccoli Fernández, Gilberto Vázquez Bissio y Ricardo Eliseo Chávez Domínguez.
Aurora Meloni, esposa de Daniel Banfi, asesinado en Buenos Aires en 1974, agregaba a su emoción por la condena de Juan Carlos Blanco, condenado por la muerte de su esposo, el dolor y la incredulidad por las muchas absoluciones: “La condena de Blanco fue justa y era lo que esperábamos después de 42 años, no sólo por Daniel, sino porque con él perdieron la vida otras dos personas que están siempre presentes: Guillermo Jabif y Luis Latronica. Esta condena sirve mucho por mis hijas, que ahora tienen justicia, porque no tuvieron a su padre. Pero sobre la absolución de las otras personas estoy muy apenada y prefiero no hablar”.
Mientras la sala empezaba a vaciarse y los abogados intercambiaban opiniones y sacaban cuentas de condenados y absueltos, Cristina Mihura, que desde hace 40 años lucha para saber el paradero de Bernardo Arnone, su esposo, trataba de entender lo que había pasado y qué “faltas” podían explicar este resultado: “Me siento mal, me siento muy mal. Hemos luchado tanto, y ellos son culpables. Nosotros no pudimos llevar elementos suficientes para poder probar lo específico y las responsabilidades directas. Es como si la Corte hubiese reconocido la existencia del Plan Cóndor, y condenó sólo a los que tenían responsabilidades. Creo que tenemos elementos para apelar, y lo vamos a hacer. Estoy muy sorprendida por la decisión de la Corte”. Su abogado, Paolo Sodani, dijo que le parecía increíble que no se hubieran tomado en cuenta las muchísimas pruebas que había en contra de Gavazzo y Arab.
Era tan fuerte y visible el dolor y el desaliento de los uruguayos presentes -en su mayoría, familiares y amigos de las víctimas, que viajaron a Roma en algunos casos desde muy lejos- que los chilenos, que obtuvieron justicia, no lograban festejar. María Paz Venturelli -hija de Omar, desaparecido en 1973-, quien tuvo que enfrentar hace seis años la absolución de Alfonso Podlech del homicidio de su padre, logró que fuera reconocida la culpabilidad de Ramírez Ramírez, uno de los seis imputados en ese juicio por la muerte de Venturelli: “Estoy contenta porque por lo menos a uno lo condenaron. Ramírez Ramírez era el general de la provincia de Cautín. Lo que pasó hoy es que reconocieron la responsabilidad de los jefes en la cadena de mando. Los demás que estaban imputados para mi caso son unos carniceros que están vivos y libres y no los condenaron porque no hay la relación directa en la jerarquía. Para mi caso, es la primera condena. Algo es algo. Todavía falta”.
Los policías del tribunal empezaron a pedir con fuerza que la gente saliera del Aula, y el aire helado de Roma golpeó a los grupos de personas que se iban tristemente. Al pasillo abierto entre las dos aulas salió para dar su declaración el vicepresidente de Uruguay, Sendic: “El Estado uruguayo estuvo al lado de los familiares y las víctimas. Las violaciones a los derechos humanos coordinadas entre los gobiernos represivos han sido demostradas en distintos tribunales y juicios. En relación a la sentencia de hoy, es evidente que esperábamos otra cosa y que nos sentimos defraudados, pero respetamos la separación entre poderes. Esta era una posibilidad y sabíamos que podía ocurrir. Yo no juzgo al tribunal por esta sentencia; soy el vicepresidente de Uruguay y tengo responsabilidades institucionales. Nos queda la tranquilidad de haber hecho todo lo que teníamos que hacer: haber presentado pruebas y testimonios, haber apoyado a los familiares. Entiendo el dolor de los familiares, un dolor acumulado a lo largo de los años. Conozco la situación porque me tocó vivirla de cerca, por lo tanto entiendo la indignación”. A mitad de su declaración, Sendic fue interrumpido por María Victoria Moyano, hija de María Asunción Artigas y Freddy Moyano, que cuestionó la política de derechos humanos del Estado uruguayo y soltó toda su rabia y su decepción: “Tengo todo el derecho a cuestionar al gobierno de Uruguay. Estamos acá porque en Uruguay los juicios no existen. Me declararon ciudadana ilustre por ser hija de desaparecidos y lo más perverso es que en Uruguay no puedo iniciar un juicio a los asesinos de mis padres, porque hay ley de impunidad. Es una vergüenza”.
Los abogados recuperaron sus togas, armaron sus maletas y empezaron a salir, casi todos con la mismas explicaciones ante una sentencia de este tipo: “No fue probada la responsabilidad respecto a hechos específicos, mientras que sí se condenaron las posiciones apicales, porque se reconoció la existencia del Plan Cóndor”, dijo Alessia Liistro, que llevó las causas de Stamponi (Argentina) y Gómez Rosano (Uruguay), mientras que Arturo Salerni, que representaba los casos de Recagno, Bellizzi, Río Casas, Moyano (Uruguay), Montiglio y AFDD (Chile), Stamponi, Campiglia (Argentina) y ASOFAMD (Bolivia), expresó su sorpresa por la falta de condena para Tróccoli: “En su caso había muchas pruebas y, encima, además, una autorreivindicación de los hechos. Espero que la Fiscalía decida apelar; nosotros vamos a acompañar”.
El abogado Galiani, que representó a la República Oriental del Uruguay y a la parte civil Soledad Dossetti, mostró, al salir del Tribunal, toda su indignación con una sentencia que consideró injusta: “En estos nueve años hicimos de todo para contribuir en este juicio, y nuestra contribución fue decisiva. La del Estado uruguayo no fue una participación formal; hemos llevado pruebas y hechos. La sentencia es fruto de una gestión del juicio que no fue eficaz. Varias veces la presidenta de la Corte lo dijo, e invitó a la Fiscalía a retomar el hilo del juicio y a llevar pruebas. En toda mi experiencia nunca vi en Italia una absolución frente a un compendio probatorio como este. Con el vicepresidente acordamos tomar un poco más de tiempo para reflexionar y no tomar decisiones temerarias”. Interrogado por la diaria sobre la polémica que surgió durante el juicio con la ex fiscal uruguaya Guianze, Galiani dijo que no habló con ella. Relató, en cambio, que, aunque todavía no haya hablado con Dossetti, cree que apelarán en contra de Tróccoli.
Cuando ya casi todos se habían ido, Moyano, su tío Dardo y otros pocos seguían en las afueras del Tribunal, entre el estacionamiento y la carretera. Ya la noche había caído en Roma, y ella clavó sus ojos negros en los de los presentes y contó su verdad y su lucha: “Me parece que la sentencia no muestra la realidad. Nadie puede decir que esto no existió. Yo nací en un centro clandestino, y decir que Tróccoli no es responsable porque no fue él directamente el que apretó el gatillo es absurdo. Me voy completamente indignada de que se fortalezca ese personaje. Uruguay tiene un problema importante por la vigencia de las leyes de impunidad. Esto no termina acá, vamos a seguir adelante mientras nuestros padres no tengan justicia y nuestros hermanos no recuperen su identidad. La indignación no se convierte en derrota. Me voy más fortalecida”.

Nadia Angelucci
La Diaria

El informe que confirma la tendencia a una creciente polarización social bajo el capitalismo




Ocho hombres poseen la misma fortuna que los 3,600 millones que componen la mitad más pobre de la humanidad. Así lo destaca el estudio ‘Una economía para el 99 por ciento’, de la organización Oxfam –que lo presentó en el encuentro que se está realizando en Davos y que reúne a la cúpula del empresariado mundial-, donde también plantea que la actual brecha entre ricos y pobres es mucho mayor de lo que creían.
El informe detalla, a su vez, cómo las grandes empresas y las elites alimentan la crisis evadiendo impuestos, pagando salarios a la baja y usando su poder para influenciar al arco político.
Con nuevos datos, particularmente de India y China, la organización corrige su informe del año anterior, que contabilizaba 62 billonarios para igualar la riqueza de medio planeta. Ahora se supera el nivel de polarización alcanzado en 2015, cuando el 1% de la población llegó a poseer más riqueza que el 99% restante.
Un enriquecimiento que se produce sobre la base del sistemático incremento en la explotación de la fuerza de trabajo. Pese a los años de crisis económica mundial, que alcanza con brutalidad a las grandes potencias capitalistas y al satélite mexicano, de los cuales son oriundos esos ocho multimillonarios, el crecimiento de su riqueza y la polarización no solo no ha disminuido sino que se ha acrecentado.
El estudio resalta también la inequidad salarial que enfrentan las mujeres. Y advierte sobre los peligros políticos potenciales que implica para la burguesía mundial la creciente polarización social. El objetivo y las conclusiones del informe se orientan a “sensibilizar” a los capitalistas y los llama a buscar una salida a la situación potencialmente explosiva, sin tocar las bases del sistema que lleva a este cuadro de inequidad y polarización crecientes.
Hablando en números absolutos, la fortuna de estos ocho megamagnates alcanza los 426 mil millones de dólares, contra los 409 mil millones que poseen los 3,600 millones de personas más pobres del planeta. Ocho personas, entonces, controlan más riqueza que el 50% de la humanidad.
Los números expuestos suenan obscenos cuando 1 de cada 10 personas sobrevive con menos de 2 dólares al día. En todo el mundo, nuevas capas sociales están siendo sumergidas en la pobreza. Los presupuestos de salud y educación son recortados mientras las corporaciones evaden impuestos. Por poner un ejemplo, Apple solo tributa un 0,005% de sus ganancias en Europa.
En El Capital, Marx destacó que la lógica objetiva del sistema capitalista, basada en la búsqueda de ganancias, produce acumulación de capitales por un lado y acumulación de miseria por el otro.
El pronóstico marxista de la tendencia capitalista a la polarización social ha sido atacado desde su concepción hasta la actualidad, muchas veces por renombrados economistas, arguyendo que el crecimiento económico, por decantación, llegaba hasta las capas más bajas.
Este informe confirma el acierto de la caracterización marxista y refuerza la necesidad de la lucha por el socialismo y una salida de los trabajadores a la debacle capitalista.

Federico Silvero

miércoles, 18 de enero de 2017

Victoria Moyano en el juicio por el Plan Cóndor: “Voy a seguir peleando por el juicio y castigo”




Victoria Moyano Artigas viajó a Roma a escuchar la injusta sentencia. “Nos vamos como vinimos” expresó indignada. Además, descargó responsabilidades contra el estado uruguayo. Una pelea que continúa.

Frente a la sentencia del juzgado romano que absuelve a 13 de los 14 acusados uruguayos, los familares presentes en el juicio salieron indignados y llenos de rabia. Una de ellas fue la nieta recuperada María Victoria Moyano Artigas, que nació en el centro clandestino de detención Pozo de Banfield.
En Roma se encontró con su tío, Dardo Artigas, quien también fue víctima de la dictadura uruguaya y que comparte el dolor de no saber al día de hoy el destino de su hermana Asunción Artigas (madre de Victoria) y su cuñado Alfredo Moyano, ambos desaparecidos.
Al salir de la audiencia donde se leyó la sentencia, Victoria fue entrevistada por distintos medios internacionales, donde declaró: “Me voy completamente indignada, viajé miles de kilómetros para tener alguna respuesta y para tener condena, porque repito, mis padres están desaparecidos, yo no sé el destino de ellos. Tengo 39 años, nací en un centro clandestino y Tróccoli va a salir libre y yo no sé dónde está mi madre y dónde está mi padre, y ellos (por los militares) no tienen condena”.
La condena fue a los responsables políticos de los distintos países – como al ex canciller de la dictadura uruguaya Juan Carlos Blanco o al dictador boliviano Luis García Meza - pero dejó libres y sin condena a los militares que fueron los autores materiales de los crímenes de lesa humanidad. Frente a esto, un periodista italiano preguntó a Victoria Moyano si tenía pruebas contra los militares. “¿Y yo dónde nací si no soy la prueba viviente de que este señor (en referencia a Jorge Tróccoli) hizo ésto, y que era el máximo responsable” respondió.
“Porque no es necesario, a este nivel, solamente agarrar y apretar el gatillo y torturar, sino que hay que saber quiénes son los responsables de que se haya desarrollado este gigantesco sistema represivo en Latinoamérica, del que este señor era parte, este y todos los uruguayos implicados. Y no puede ser que nos vayamos así”. Victoria expresaba así la indignación de muchos familiares y víctimas que como ella buscaban una condena ejemplar, y no la encontraron en Roma, como tampoco en Uruguay.

Responsabilidad del estado uruguayo

Victoria Moyano denunció además la imposibilidad de juzgar a los represores en el Uruguay porque todavía se mantienen las leyes de impunidad que impiden su juzgamiento. “Y acá se presentó como querellante el Estado uruguayo que no condena en su país, y acá Tróccoli volvió a quedar libre. Esto es una vergüenza, y quiero repetir que veníamos a buscar condena porque en Uruguay no hay condena para los genocidas”.
En este sentido, Victoria fue directamente contra la persona del vicepresidente Raúl Sendic – también presente al momento de la lectura de la sentencia – quien deslindó responsabilidades por parte del estado uruguayo. “Acá hay que venir y decir la verdad. (Raúl Sendic) vino acá a hacer toda una representación, un teatro, cuando a nosotros no nos representa. Yo viajé miles de kilómetros para escuchar esta sentencia, y que este señor venga a decir que no puede cuestionar nada es una vergüenza. Sí, obviamente, nosotros cuestionamos que en su país hay impunidad” expresó.
Raúl Sendic había expresado a la prensa que respetaba el fallo aunque no lo compartía. “Esperábamos otra cosa. Nos sentimos defraudados … no puedo juzgar al tribunal, nosotros reconocemos la independencia de los poderes … Nos queda la tranquilidad de haber hecho todo lo posible” declaró.
Pero esto mentira siendo que en Uruguay sigue reinando la impunidad. Al momento, y habiendo pasado más de 3 décadas desde la salida de la dictadura, solo se han juzgado a una docena de militares y civiles responsables por la tortura, muerte y desaparición de centenares de uruguayas y uruguayos, militantes políticos y sociales.
En Uruguay existe una complicidad entre el régimen político y el poder judicial para frenar (o directamente eliminar) las causas que pretenden juzgar y condenar a los responsables de estos crímenes, además de haber sostenido durante décadas la vigencia de la Ley de Caducidad que impedía directamente toda presentación judicial por parte de las víctimas y familiares.

Por los desaparecidos y los hijos que faltan recuperar

Victoria lucha desde los 9 años – momento en que recuperó su verdadera identidad – para saber qué pasó con sus padres y para que haya justicia y que paguen los responsables. Pese al resultado del fallo judicial, Victoria no bajará los brazos y ya confirmó que seguirá en la lucha.
Concluyendo sus declaraciones, Victoria expresó firmemente “voy a seguir peleando por el juicio y castigo, como lo vengo haciendo desde que recuperé mi identidad, el juicio y castigo a los militares responsables del Plan Cóndor y del genocidio de miles y miles de personas. No sabemos el destino de nuestros familiares, hay jóvenes como yo que hasta el día de hoy siguen apropiados, no tienen su identidad, como me pasó a mí que pude conocer mi identidad, pero hay otros que no. Vamos a seguir luchando como lo hemos hecho todos estos años”.

La Izquierda Diario Uruguay

martes, 17 de enero de 2017

Ante el fallo del juicio del Plan Cóndor en Roma




El próximo martes 17 de enero será la próxima audiencia del juicio del Plan Cóndor en la ciudad de Roma, se espera la lectura del fallo y la expectativa sobre la sentencia correspondiente al mismo. La lucha por el juicio y castigo a los represores de las dictaduras del Cono Sur seguirá y no pararemos hasta que se juzgue a todos los represores, hoy día con la mayoría de sus delitos impunes, y que la justicia también llegue a nuestros países.

El próximo fallo sobre el Plan Cóndor, en el juicio de Roma, será en la audiencia de este martes 17 de enero. Como señalamos aquí y aquí, involucra la responsabilidad de represores de distintos países de Sudamérica, entre los cuales hay varios uruguayos sobre los que recae el pedido de perpetua por parte de la fiscalía y los abogados querellantes.
El represor uruguayo Jorge Troccoli, que se encuentra residiendo en Italia, aparece como uno de los principales imputados por su participación en la represión, desde su puesto en el FUSNA de la armada uruguaya y en coordinación con la ESMA de Argentina, contra los GAU en los años 1977-1978.
Ante la impunidad todavía reinante en Sudamérica, quienes luchamos por verdad, justicia y el castigo a los represores, tuvimos que ir hasta Europa para lograr que enjuicien a los torturadores y asesinos, lo que en su mayor parte nos niegan en nuestros países.
Donde incluso a los pocos militares condenados se le otorgan beneficios como la cárcel domiciliaria.

Fallos en el juicio del Plan Cóndor no resultaron acordes a lo esperado

Mi prima Victoria Moyano Artigas, hija de mis tíos desaparecidos Asunción Artigas y Alfredo Moyano, y mi padre Dardo Artigas familiar y victima de la dictadura,
fueron querellantes en la causa y declararon en su momento como testigos por la desaparición mis tíos, y ambos estarán el próximo martes en la audiencia final, donde se emitirá el fallo del Tribunal de Roma.
Para nosotros este juicio es un eslabón más en la lucha por la verdad y el juicio y el castigo a los represores, al igual seguramente que muchos otros familiares y militantes de DDHH, una lucha que en nuestra familia llevamos desde hace décadas y no pararemos hasta que se juzgue y encarcele en nuestros países, a todos y cada uno de los represores, y que se sepa toda la verdad de la barbarie que sufrieron nuestros familiares y todos aquellos que lucharon y sufrieron la represión.

Un juicio revelador

Ante la impunidad de los delitos de lesa humanidad en nuestros países, el juicio en Roma revela la lucha incansable de los familiares y organizaciones de DDHH en búsqueda del juicio y castigo a los represores, más allá de las fronteras. El peso de las pruebas y de los testimonios de números testigos y víctimas, recae sobre estos represores, la expectativa está puesta en el próximo fallo que debe considerar los alegatos de los abogados de los familiares y la fiscalía, con el pedido de perpetua incluido.
Durante el proceso, se ha reabierto la discusión pública, sobre todo en Uruguay, acerca del acceso a las fuentes documentales de la represión, con la repercusión que tuvo en el propio juicio la presentación de pruebas por parte de familiares del fallecido Daniel Rey Piuma y en el camino, incluso, se ha revelado la continuidad del accionar de los aparatos de espionaje y represión de la dictadura, durante la democracia, como lo demuestra el affaire sobre los archivos Castiglioni.
Los procesos por los delitos de lesa humanidad en las dictaduras del Cono Sur, revelan crecientemente con las pruebas recaudadas, la responsabilidad estatal coordinada y sistemática bajo el nombre del Plan Cóndor, para torturar, asesinar y desaparecer a miles de trabajadores y militantes políticos. Con el objetivo de destruir a toda una generación de trabajadores y militantes revolucionarios, a favor de beneficiar el poder y los intereses económicos de las clases dominantes de la región y del extranjero.
La lucha por la verdad y la justicia no es solo una lucha por algo que pasó hace ya muchos años, sino que esta lucha revela la continuidad y amenaza que significan los aparatos represivos heredados de las dictaduras que se mantienen a la orden de ser usados cuando los sectores de poder lo consideren necesario.

La lucha sigue

La lucha por el juicio y castigo a los represores y por saber el destino de nuestros familiares no se termina acá. Debe tomarse como un punto de partida para avanzar en este camino también en nuestros países, en Uruguay, en Argentina y en el resto del Cono Sur y acabar de una vez con la impunidad reinante garantizada por los regímenes políticos de cada país.
Ejemplo de ello es Uruguay donde el gobierno del Frente Amplio mandará, para lavarse la cara, a la audiencia a su vicepresidente Raul Sendic, mientras el régimen político ha protegido a los represores con los pactos de impunidad como el del Club Naval, les han otorgado privilegios como las cárceles vip y la prisión domiciliaria o protegido con declaraciones como las de José “Pepe” Mujica diciendo que no quería “viejitos” presos, estancando o haciendo retroceder las causas en complicidad con el poder judicial.
Las pruebas reveladas en el mismo juicio y las repercusiones políticas acerca del manejo de las fuentes documentales, dan muestra de todo lo que hay por hacer. Exigimos la apertura total de los archivos de la represión en todos los países, que se constituyan comisiones independientes integradas por familiares y organismos de DDHH, que profundicen en las pruebas que se puedan encontrar en las fuentes documentales.
Si el tribunal de Roma condena a perpetua a Troccoli y los demás militares procesados será un triunfo de la lucha de los familiares y víctimas que no han descansado un minuto para ello, y no de los gobiernos que supuestamente se dicen "de izquierda". Tiene que ser un impulso muy grande para redoblar fuerzas en nuestros países y hacer nuevas presentaciones judiciales acompañadas con la movilización popular. ¡Queremos juzgar a los milicos en nuestros países! Por eso llamamos a los familiares, las organizaciones de DDHH, las organizaciones obreras y demás organizaciones sociales, a unirnos y redoblar la lucha por terminar con la impunidad en nuestros países, lograr el juicio y castigo a todos los represores. Porque en esta lucha no solo nos jugamos nuestro pasado, sino también nuestro futuro.

Sebastián Artigas

lunes, 16 de enero de 2017

Claves del anticapitalismo y el antimperialismo hoy




El primer homenaje que recibió Fidel al morir fue una consigna de hoy, una invención de jóvenes que hizo suya todo el pueblo de Cuba: “yo soy Fidel”. Así se demostró que Fidel es del siglo XXI, y que cuando el pueblo entero se moviliza con conciencia revolucionaria es invencible.

En esos días del duelo Fidel libró su primera batalla póstuma, y volvió a mostrarle a todos, como en 1953, el camino verdadero.
Hoy, cuando vamos a compartir acerca de los caminos de las luchas –porque lo verdadero son las luchas–, es natural comenzar con la ayuda de Fidel, y emular con sus ideas y sus actos para sacarles provecho, no imitándolos, sino traduciéndolos a nuestras necesidades, situaciones y acciones.
Para sacarle provecho a Fidel, tenemos que evitar repetir una y otra vez lugares comunes y consignas. Conocer más las creaciones y las razones que lo condujeron a sus victorias, las dificultades y los reveses que Fidel enfrentó, lo que pensó sobre los problemas, sus acciones concretas, puede aportarnos mucho, y de esa manera será más grande su legado.
En el tiempo de su vida pueden distinguirse tres aspectos: Fidel, joven revolucionario; el líder de la Revolución cubana y el líder latinoamericano, del Tercer Mundo y mundial Fidel brinda un gran número de enseñanzas, tanto para el individuo como para las luchas políticas y sociales. Quisiera enumerar muy brevemente algunas de las características de su legado que me parecen importantes para nuestros objetivos:
1-Partir de lo imposible y de lo impensable, para convertirlos en posibilidades mediante la práctica consciente y organizada y el pensamiento crítico, conducir esas posibilidades actuantes hacia la victoria al mismo tiempo que se forman y educan factores humanos y sociales para poder enfrentar situaciones futuras, y mediante las luchas, los triunfos y las consolidaciones convertir las posibilidades en nuevas realidades.
2- No aceptar jamás la derrota. Fidel nunca se quedó conviviendo con la derrota, sino que peleó sin cesar contra ella. Me detengo en cinco casos importantes en su vida en que esto sucedió: 1953, 1956, 1970, el proceso de rectificación y la batalla de ideas. En 1953 respondió a la derrota del Moncada con un análisis acertado de la situación para guiar la acción. Cuando todos creían que era un iluso, se reveló como un verdadero visionario. En 1956, cuando el desastre del Granma, respondió con una formidable determinación personal y una fe inextinguible en mantener siempre la lucha elegida, por saber que era la acertada.
En 1970, comprobó que lograr el despegue económico del país era extremadamente difícil, pero entonces apeló a los protagonistas, mediante una consigna revolucionaria: “el poder del pueblo, ese sí es poder”. En1985, fue prácticamente el primero que se dio cuenta de lo que iba a hacer la URSS, que le traería a Cuba soledad, desastre económico y más grave peligro de ser víctima del imperialismo, pero su respuesta fue ratificar que el socialismo es la única solución para los pueblos, la única vía eficaz y la única bandera popular, que lo necesario es asumirlo bien y profundizarlo. Entonces movilizó al pueblo y acendró su conciencia, y sostuvo firmemente el poder revolucionario. En el 2000, ante la ofensiva mundial capitalista y los retrocesos internos de la Revolución cubana en la lucha para sobrevivir, lanzó y protagonizó la batalla de ideas, con sus acciones en defensa de la justicia social, su movilización popular permanente y su exaltación del papel de la conciencia.
No me va a dar tiempo a exponer cada punto, aunque fuera brevemente, así es que me limitaré a mencionarlos, con la intención de estimular el interés en el estudio de Fidel.
3- La determinación de luchar en todas las situaciones. Sería muy conveniente considerar como concepto a la determinación personal, en el estudio de los que se lanzan a lograr transformaciones sociales. La praxis es decisiva.
4- Organizar, fue una constante, una fiebre de Fidel. Ojalá que este sea uno de los temas principales de este taller.
5- La comunicación siempre, con cada ser humano y con las masas, en lo cotidiano y en lo trascendente, es una de las dimensiones fundamentales de su grandeza y es uno de los requisitos básicos del liderazgo.
6- Utilizar tácticas muy creativas, y estrategias impensables, y sin embargo factibles.
7- Luchar por el poder y conquistarlo. Mantener, defender y expandir el poder. Se puede discutir casi eternamente acerca el poder en términos abstractos, pero solo las prácticas revolucionarias logran convertir al poder en un problema que pueda resolverse.
8- Crear los instrumentos y los protagonistas. Tomar las instituciones para ponerlas a nuestro servicio, no para ponernos al servicio de ellas.
9- Ser más decidido, más consciente y organizado, y más agresivo que los enemigos.
10- Enseñar y aprender al mismo tiempo con los sectores del pueblo que participan o que simpatizan, y después con todo el pueblo. Avanzar hacia formas de poder popular.
11- El gran logro cubano, unir la liberación nacional a la revolución socialista.
12- Ser siempre un educador. Hacer educación a escala del pueblo. Que el pueblo se levante espiritualmente y moralmente, para que se vuelva participante consciente y capaz de todo, complejice sus ideas y sus sentimientos y enriquezca sus vidas.
13- Que la concientización esté en el centro del trabajo político, no solo para avanzar y ser mejores, sino para que la política llegue a convertirse en una propiedad de todos.
Siento que la mayor lección que le brinda Fidel a los luchadores de América Latina actual es lo que pensó y lo que hizo entre 1953 y 1962.
Puede ser muy valioso ponernos de acuerdo para estudiar, discutir y socializar ese período.
Desde hace un año estamos oyendo decir que la situación en nuestro continente se ha vuelto cada vez más difícil, por que acontecen hechos adversos a los pueblos, y por la ofensiva del imperialismo y sus cómplices de clases que son a la vez dominadas por él y dominantes en sus países. Aunque parezca que empiezo por el final, quisiera comenzar con un comentario acerca de las relaciones que existen entre dificultades y revolución.
Para los revolucionarios, y durante los procesos de revolución, hay momentos felices y procesos felices, pero en las revoluciones verdaderas no hay coyunturas fáciles. Cuando puedan parecernos fáciles es solamente porque no nos hemos dado cuenta de sus dificultades. Y es así porque estas revoluciones, a las que amamos y por las que estamos dispuestos a todo, son las iniciativas más audaces y arriesgadas de los seres humanos, que emprenden transformaciones prodigiosas liberadoras de las personas y de las relaciones sociales, a tal grado que nunca más quieran, ni puedan, volver a vivir en vidas y sociedades de dominación y de violencias y daños de unos contra otros, de individualismo y afán de lucro. Son revoluciones que pretenden ir creando personas cada vez más plenas y capaces, y realidades que contengan cada vez más libertad y justicia, donde entre todos se logre cambiar el mundo y la vida. Es decir, crear personas y realidades nuevas.
Si lo que acabo de decir le parece imposible al mundo existente y las creencias vigentes en la prehistoria de la humanidad, al sentido común y al consenso con lo esencial que mantiene a las sociedades sujetas al capitalismo, ¿cómo no va a ser sumamente difícil todo lo que hagamos y proyectemos? Si jamás las clases dominantes estarán dispuestas a admitir que se levante el pueblo y adquiera dignidad, orgullo de sí mismo y dominio de la situación, conciencia y organizaciones suyas, a su servicio y eficaces, que esté en el poder y que lo convierta en un poder popular, entonces hay que convenir en que en esas épocas todo se vuelve muy difícil para la causa del pueblo. El joven Carlos Marx avizoraba bien cuando escribió que solamente mediante la revolución podrán los dominados salir del fango en que viven metidos toda su vida, porque los cambios y la creación de nuevas sociedades exigen también liberaciones colosales de los enemigos íntimos que todos albergamos dentro. ¿Cómo no van ser tan difíciles las revoluciones de liberación?
Pero, si miramos bien y no nos dejamos desanimar, constataremos que el campo popular ya tiene mucho a su favor. Entremos con esas armas en un problema inmediato, que no es pequeño. La coyuntura actual expresa de manera escandalosa una carencia del campo popular que se ha ido acumulando en las últimas décadas, al mismo tiempo que esa carencia dejaba de ser percibida como una grave debilidad: la de un pensamiento verdaderamente propio, capaz de fundamentar su identidad en relación con su conflicto irremediable con la dominación del capitalismo, y capaz de servir para comprender las cuestiones esenciales de la época, las coyunturas, los campos sociales implicados y las fuerzas en pugna.
Un pensamiento, por consiguiente, fuerte, convincente y atractivo, al mismo tiempo que útil como instrumento movilizador y unificante de lo diverso, y como herramienta eficaz para guiar análisis y políticas acertadas que contribuyan a la actuación y a la formulación de proyectos.
Esa ausencia del desarrollo de un pensamiento poderoso del campo popular, crítico y creador, puede constatarse ante el estupor y la falta de explicaciones válidas que han abundado frente a los acontecimientos en curso en varios países latinoamericanos, que han registrado diferentes quebrantos, derrotas o retrocesos de procesos que han sido favorables a sus poblaciones y a su autonomía frente al imperialismo en lo que va de este siglo. En lugar de análisis coherentes, profundos y orientadores hemos escuchado o leído más de una vez comentarios superficiales revestidos con palabras que quisieran ser conceptos, o dogmas que quisieran cumplir funciones de interpretación.
Nada se avanza cuando se tilda de malagradecidos a sectores pobres o paupérrimos que mejoraron su alimentación y sus ingresos, y tuvieron más oportunidades de ascender uno o dos peldaños desde el fondo del terrible orden social, porque no han sido activos en defender a gobiernos que los han favorecido, o hasta les han vuelto la espalda en determinados eventos que les aportan triunfos a los reaccionarios. Y hasta se intenta explicar esos sucesos con retazos de una supuesta teoría de las clases sociales, como cuando se repite la proposición absurda de que “se convirtieron en clase media, y ahora actúan como tales”. Es preferible comenzar por ser precisos ante los hechos y partir siempre de ellos, como cuando el dirigente del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, Joao Pedro Stedile, dice: “Tenemos muchos retos de corto plazo para poder enfrentar a los golpistas. La clase trabajadora sigue en casa, no se movilizó. Se movilizaron los militantes, los sectores más organizados. Pero el 85 por ciento de la clase sigue viendo novelas en la televisión”.
Tampoco se va lejos cuando se elaboran y discuten explicaciones de los eventos y las situaciones políticas e ideológicas candentes de la coyuntura a base de menciones acerca del fin de ciclos de altos precios de las materias primas, ni siquiera cuando economistas capaces ofrecen datos serios y añaden el descenso de la dinámica de la economía mundial y otros factores y procesos adversos.
Simplificando un poco más, habríamos tenido unos quince años de victorias electorales, gobiernos llamados progresistas y notables logros por medidas sociales, una fuerte autonomización de gran parte del continente respecto a los dictados de Estados Unidos y avances en las relaciones bilaterales y las coordinaciones de los países de la región hacia una futura integración, solamente porque tuvimos un largo ciclo de altos precios de exportación de las materias primas, algo que es explicable por los avatares de la economía mundial. Y como ahora esta se mueve en otro sentido y bajan los precios, debe terminar el ciclo político y social, y “la derecha” debe avanzar y recuperar sin remedio la posición dominante que había perdido.
Una persona con buena memoria y escasa credulidad se preguntaría enseguida cómo fue posible que a inicios de los años setenta del siglo pasado no sucediera en la región lo mismo que a inicios de este siglo, en cuanto a elecciones victoriosas, buenas políticas sociales y más autonomía de los Estados y horizontes integracionistas. Porque en aquella coyuntura subieron mucho los precios de las materias primas y, además, en buena parte de la región se vivían aumentos más o menos grandes del sector industrial, con ayuda de aquellos redesplazamientos jubilosos del gran capital en busca de maximización de ganancias que hoy tanto disgustan a Donald Trump.
Lo que sucedió entonces fue totalmente diferente: dictaduras, represiones que llegaron hasta el genocidio, conservatización de las sociedades y otros males, que no deben ser olvidados. Por consiguiente, hay que concluir, no es verdad que a determinada situación económica le “correspondan” necesariamente ciertos hechos políticos y sociales, y no otros.
En este caso estamos ante una de las deformaciones y reduccionismos principales que ha sufrido el pensamiento revolucionario, quizás la más extendida y persistente de todas: la de atribuir una supuesta causa “económica” a todos los procesos sociales. Detrás de su aparente lógica está la cosificación de la vida espiritual y de las ideas sociales que produjo el triunfo del capitalismo, que es aceptada por aquellos que pretenden oponerse al sistema sin lograr salir de la prisión de su cultura, y la consiguiente incapacidad de comprender que son los seres humanos los protagonistas de todos los hechos sociales.
Tres procesos sucedidos dentro las últimas cuatro décadas han tenido un gran impacto y muy duraderas consecuencias para nuestro continente.
El estrepitoso final del sistema que llamaban del socialismo real y sus constelaciones políticas en el mundo, con consecuencias tan negativas en numerosos terrenos. El de la imposibilidad para la mayoría de los países del planeta de lograr el desarrollo económico autónomo de un país sin que necesariamente saliera del sistema del capitalismo. La terrible realidad fue la continuación de regímenes de explotación, opresiones y neocolonialismo, sin que fuera posible desplegar economías nacionales autónomas y capaces de crecer en beneficio del pleno empleo, más producción y productividad, servicios sociales suficientes para todos y una riqueza propia que repartir. El tercer proceso fue el de la consumación del dominio de Estados Unidos sobre casi todo nuestro continente. El capitalismo en América Latina transitó un largo camino de evoluciones neocolonializadas, sobredeterminadas por el poder de Estados Unidos, que lo dejó mucho más débil y subalterno.
Las lecciones que nos brindan esos tres procesos están claras y son sumamente valiosas. Una, todos los avances de las sociedades son reversibles, aun los que se proclamaban eternos; es imprescindible conocer qué es realmente socialismo y qué no lo es. Hay que comprender y organizar la lucha por el socialismo desde las complejidades, dificultades e insuficiencias reales, sin hacer concesiones, como procesos de liberaciones y de creaciones culturales que se vayan unificando. Dos, el capitalismo es un sistema mundial, actualmente hipercentralizado, financiarizado, parasitario y depredador, que solo puede vivir si sigue siéndolo, por lo que no va a cambiar. Las clases dominantes de la mayoría de los países necesitan subordinarse y ser cómplices de los centros imperialistas, porque no existe espacio ni tienen suficiente poder para pretender ser autónomos. La actividad consciente y organizada del pueblo, conducida por proyectos liberadores, es la única fuerza suficiente y eficaz para cambiar la situación. Para la mayoría de los países del planeta, serán los poderes y los procesos socialistas la condición necesaria para plantearse el desarrollo, y no el desarrollo la condición para plantearse el socialismo, como dijo Fidel en 1969.
Tres, Estados Unidos hace víctima a este continente tanto de su poderío como de sus debilidades, como una sobredeterminación en contra de la autonomía de los Estados, el crecimiento sano de las economías nacionales y los intentos de liberación de los pueblos. La explotación y el dominio sobre América Latina es un aspecto necesario de su sistema imperialista, y siempre actúa para impedir que esa situación cambie. Por tanto, es imprescindible que el antimperialismo forme parte inalienable de todas las políticas del campo popular y de todos los procesos sociales de cambio.
Como era de esperar, el capitalismo pasó a una ofensiva general para sacarle todo el provecho posible a aquellos eventos y procesos, y establecer el predominio planetario e incontrastado de su régimen y su cultura. El objetivo era, más allá de las represiones y las políticas antisubversivas, consolidar una nueva hegemonía que desmontara las enormes conquistas del siglo XX, manipulara las disidencias y protestas inevitables, y las identidades, impusiera el olvido de la historia de resistencias y rebeldías, y lograra generalizar el consumo de sus productos culturales y el consenso con su sistema de dominación.
Esa ofensiva no terminó, sino que se consolidó como una actividad sistemática, que sigue siéndolo hasta hoy. Es dentro de ese marco general que en cierto número de países de América Latina y el Caribe, que es la región del mundo con mayor potencial de contradicciones que pueden convertirse en acciones contra el sistema, movimientos populares combativos y victorias electorales produjeron cambios muy importantes de la situación general, a favor de sectores muy amplios de la población y de la capacidad de actuación independiente de una parte de los Estados.
La institucionalidad y las reglas políticas del juego cívico no fueron violadas para acceder y mantenerse en el gobierno, pero dentro de ese orden se han logrado reales avances, que sintetizo en seis aspectos: políticas sociales que benefician a amplios sectores necesitados; ejercicios de la ciudadanía mucho más amplios y mejores; cambios muy positivos en la institucionalidad en algunos de esos países; un rango apreciable de autonomía en el accionar internacional; más relaciones bilaterales latinoamericanas; y adelantos en las relaciones y coordinaciones de los países de la región, bajo la advocación de la necesidad de una integración continental.
No me detengo en esas nuevas realidades, que han alentado muchas motivaciones y esperanzas de avanzar hacia cambios más profundos, y han recuperado la noción del socialismo como el horizonte a conquistar, pocos años después de aquel colapso europeo que el capitalismo pretendió que fuera definitivo a escala mundial. Pero si quiero enfatizar dos cuestiones que el militante social y político debe analizar, conocer y manejar en sus prácticas. Primera, cada país tiene características, dificultades, acumulaciones históricas y condicionamientos que son específicos de él y resultan decisivos, al mismo tiempo que existen rasgos y necesidades comunes a la región que pueden ser fuente de aumento de la fuerza y el potencial de cada país, si somos capaces de desarrollar la cooperación y el internacionalismo.
Segunda, los poderes establecidos en estos países confrontan enormes limitaciones, porque tienen muy poco control de la actividad económica, y padecen la hostilidad de una parte de los propios poderes del Estado y de los medios de comunicación.
Al hacer un balance de 2016, podemos constatar lo específico de cada país. La gran victoria electoral legislativa de la reacción venezolana no consiguió deponer a Maduro, y ahora se encuentra sin fuerza, unidad ni líderes suficientes para intentarlo. Pero en Brasil una pandilla de delincuentes logró todo lo que quiso, sin que haya fuerzas populares organizadas para resistir con alguna eficacia. Los procesos de Bolivia y Ecuador se mantienen fuertes y estables ante sus situaciones específicas, y en Nicaragua el FSLN acaba de ganar otra vez las elecciones muy holgadamente. En México no es probable un triunfo de partidos opositores en 2 018, aunque el prestigio del equipo gobernante está muy deteriorado y existen manifestaciones de protesta y resistencia no articuladas.
Estas especificidades, y muchas otras de tamaño y sentido diferentes, podrían irse enumerando, pero seguiría en pie un problema de gran envergadura: Estados Unidos continúa su ofensiva general dirigida a recuperar todo el control neocolonial sobre América Latina –incluida una “ofensiva de paz” contra Cuba–, y el bloque que forma con los sectores reaccionarios y entreguistas de cada país continúa tratando de cancelar o ir debilitando los procesos de los últimos quince años de la región.
¿Será suficiente el voto, la voluntad popular expresada en las urnas, al menos para defender con éxito las políticas sociales, los funcionarios electos y la legalidad existente, y que ellos no sean burlados, quebrantados o eliminados por la reacción? ¿Podrán seguir existiendo los procesos basados en una institucionalidad sin cambios en el suelo social y político para lograr transformaciones que beneficien a la población y abran paso a sociedades más justas y mejor gobernadas? ¿O, en unos casos, esa vía solo franqueará una forma intermedia de reconstitución a mediano plazo del poder del capitalismo en la región, en apariencia más avanzada que las formas previas, pero que en realidad habría sido solamente su puesta al día, sin afectar a lo esencial del sistema de dominación? Mientras que en otros países del continente se ha permanecido bajo el control del sistema y de camarillas que detentan o administran el poder.
Nada está decidido, ni nuestros enemigos ni nosotros tenemos la victoria al alcance de la mano. Pero albergo la certeza de que las batallas ideológicas y políticas serán las que determinarán la decisión en el enfrentamiento general. Destaco tres direcciones principales para el trabajo de análisis: a) buscar con rigor y sin omisiones todos los datos y todas las percepciones y formulaciones ideológicas que tengan alguna importancia –porque tanto unos como las otras constituyen las realidades que existen–, analizarlas por partes e integralmente, encontrar y formular lo esencial y describir al menos lo secundario; b) examinar y valorar los condicionamientos que sean relevantes para nuestra actuación, institucionales, económicos, ideológicos, políticos o de otro tipo; c) analizar y conocer las identidades, motivaciones, demandas, capacidad movilizativa y grado de organización con que contamos, y lo que está a favor de nuestros adversarios en esos mismos campos, es decir, la correlación de fuerzas. E insisto en que son las actuaciones de los seres humanos la materia principal de los eventos que mañana serán históricos.
La reacción no está proponiendo ideas, está produciendo acciones. No maneja fundamentaciones acerca de la centralidad que debe tener el mercado, la reducción de las funciones del Estado, la apología de la empresa privada y la conveniencia de subordinarse a Estados Unidos. No es a través del debate de ideas que pretende fortalecer y generalizar su dominio ideológico y cultural. El anticomunismo y la defensa de los viejos valores tradicionales ya no son sus caballos de batalla, ni los viejos organismos políticos son sus instrumentos principales.
Desde hace veinte años vengo planteando que el esfuerzo principal del capitalismo actual está puesto en la guerra cultural por el dominio de la vida cotidiana, lograr que todos acepten que la única cultura posible en esa vida cotidiana es la del capitalismo, y que el sistema controle una vida cívica despojada de trascendencia y organicidad.
Lamento decir que todavía no hemos logrado derrotar esa guerra cultural.
Obvio aquí la mayor parte de lo que he expuesto acerca de sus rasgos, los factores a su favor y en contra suya, y sus condicionamientos, y comento solo lo más cercano a nuestro tema. El consumo amplio y sofisticado, que está presente en todas las áreas urbanas del mundo, pero al alcance solamente de minorías, es complementado por un complejo espiritual “democratizado” que es consumido por amplísimos sectores de población. Se tiende así a unificar en su identidad a un número de personas muy superior al de las que consumen materialmente, y lograr que acepten la hegemonía capitalista. La mayoría de los “incorporados” al modo de vida mercantil capitalista son más virtuales que reales. Pero, ¿formarán ellos parte de la base social del bloque de la contrarrevolución preventiva actual? El capitalismo alcanzaría ese objetivo si consigue que la línea divisoria principal en las sociedades se tienda entre los incorporados y los excluidos. Los primeros – los reales y los potenciales, los dueños y los servidores, los vividores y los ilusos– se alejarían de los segundos y los despreciarían, y harían causa común contra ellos cada vez que fuera necesario.
La reproducción cultural universal de su dominio le es básica al capitalismo para suplir los grados crecientes –y contradictorios– en que se ha desentendido de la reproducción de la vida de miles de millones de personas a escala mundial, y se apodera de los recursos naturales y los valores creados, a esa misma escala. Para ganar su guerra cultural, le es preciso eliminar la rebeldía y prevenir las rebeliones, homogeneizar los sentimientos y las ideas, igualar los sueños. Si las mayorías del mundo, oprimidas, explotadas o supeditadas a su dominación, no elaboran su alternativa diferente y opuesta a él, llegaremos a un consenso suicida, porque el capitalismo no dispone de un lugar futuro para nosotros.
Les he aclarado a compañeros que aprecio mucho que el capitalismo no intenta imponer un pensamiento único, como ellos afirman, sino inducir que no haya ningún pensamiento. Está en marcha un colosal proceso de desarmar los instrumentos de pensar y la costumbre humana de hacerlo, de ir erradicando las inferencias mediatas, hasta alcanzar una especie de idiotización de masas.
La situación está exigiendo revisar y analizar con profundidad y con espíritu autocrítico todos los aspectos relevantes de los procesos en curso, todas las políticas y todas las opciones. Esa actitud y las actuaciones consecuentes con ella son factibles, porque el campo popular latinoamericano posee ideales, convicciones, fuerzas reales organizadas y una cultura acumulada. Una enseñanza está muy clara: distribuir mejor la renta, aumentar la calidad de la vida de las mayorías, repartir servicios y prestaciones a los inermes es indispensable, pero no es suficiente. Alcanzar victorias electorales populares dentro del sistema capitalista, administrar mejor que sus pandillas de gobernantes, e incluso gobernar a favor del pueblo a contracorriente de su orden explotador y despiadado, es un gran avance, pero es insuficiente. Vuelve a demostrar su acierto una proposición fundamental de Carlos Marx: la centralidad de una nueva política en la actividad del movimiento de los oprimidos, para lograr vencer y para consolidar la victoria.
Estamos abocándonos a una nueva etapa de acontecimientos que pueden ser decisivos, de grandes retos y enfrentamientos, y de posibilidades de cambios sociales radicales. Es decir, una etapa en la que predominarán la praxis y el movimiento histórico, en la que los actores podrían imponerse a las circunstancias y modificarlas a fondo, una etapa en la que habrá victorias o derrotas.
Comprender las deficiencias de cada proceso es realmente importante.
Pero más aún lo es actuar. Concientizar, organizar, movilizar, utilizar las fuerzas con que se cuenta, son las palabras de orden. No se pueden aceptar expresiones de aceptación resignada o de protesta timorata: hay que revisar las vías y los medios utilizados y su alcance, sus límites y sus condicionamientos. Y hacer todo lo que sea preciso para que no sea derrotado el campo popular. La eficiencia para garantizar los derechos del pueblo y defender y guiar su camino de liberaciones debe ser la única legitimidad que se les exija a las vías y a los instrumentos. Las instituciones y las actuaciones tendrán su razón de ser en servir a las necesidades y los intereses supremos de los pueblos, a la obligación de defender lo logrado y la confianza y la esperanza de tantos millones de personas. Esa debe ser la brújula de los pueblos y de sus activistas, representantes y conductores.
En la época que comienza se está levantando una concurrencia de fuerzas muy diferentes e incluso divergentes, a quienes unirán necesidades, enemigos comunes y factores estratégicos que van más allá de sus identidades, sus demandas y sus proyectos. Y solamente tendrá probabilidades de triunfar una praxis intencionada, organizada, capaz de manejar los datos fundamentales, las valoraciones, las opciones, la pluralidad de situaciones, posiciones y objetivos, las condicionantes y las políticas que están en juego.
La radicalización de los procesos deberá ser la tendencia imprescindible para su propia sobrevivencia. Serían suicidas los retrocesos y las concesiones desarmantes frente a un enemigo que sabe ser implacable, pero lo principal es que –dado el nivel que han alcanzado la cultura política de los pueblos y las esperanzas de libertad, justicia social y bienestar para todos– los movimientos, los poderes y los líderes prestigiosos y audaces solo podrán multiplicar las fuerzas populares y tener opción de vencer si ponen la liberación efectiva de los yugos del capitalismo en la balanza de sus convocatorias a luchar.
La política revolucionaria no puede conformarse con ser alternativa.
La naturaleza del sistema lo ha situado en un callejón sin salida en general, pero su poder y sus recursos actuales le permiten un amplio arco de respuestas contra los procesos en curso, y también puede dejarle un nicho de tolerancia a algunas alternativas mientras combina la inducción y la espera hasta que se desgasten. En la medida en que vayamos obteniendo triunfos y cambios de nosotros mismos, convertiremos las alternativas en procesos de emancipación humana y social.
Mientras exista la opresión, la explotación y la dominación capitalista, no habrá soluciones ni regímenes políticos y sociales satisfactorios para las mayorías, ni serán duraderos. La liberación de los seres humanos y las sociedades es lo que abrirá las puertas a la creación de un mundo nuevo. ¿Parece demasiada ambición? Sí, naturalmente. Pero es lo único factible.

Fernando Martínez Heredia

La votación de la ONU y los asentamientos israelíes




La reciente votación en la ONU, con el aval de Estados Unidos, en rechazo a la extensión de los asentamientos del sionismo sobre el territorio palestino, tuvo algo de farsesco: se produjo a pocos días de que Obama abandone su cargo. De todos modos, en esta decisión no deja de colarse el impasse de la política internacional del imperialismo, que viene haciendo aguas en diferentes frentes.
La declaración emitida por la ONU no pasa de una condena tímida y pusilánime. Rechaza nuevos asentamientos, pero no condena los concretados hasta ahora. Más que un cuestionamiento de la colonización sionista, estamos ante una oficialización de dicha práctica, con la bendición de la comunidad internacional. Como lo admite el diario Haaretz, es una decisión "sin carga efectiva", dado que ha sido aprobada sin mecanismos sancionadores y, por lo tanto, a corto y medio plazo no deja de ser una "resolución declarativa".
Las colonias judías en territorio palestino se vienen expandiendo en forma vertiginosa. Según organismos de derechos humanos, como B’Tselem, habría ya cerca de 500.000 israelíes, repartidos en más de un centenar de colonias. El Ministerio de la Vivienda israelí decidió lanzar licitaciones para la construcción de 238 alojamientos destinados a la población judía en dos barrios de Jerusalén este. Se trata de las primeras licitaciones desde el 26 de septiembre, cuando expiró la moratoria de diez meses sobre las nuevas construcciones en las colonias de Cisjordania. El gobierno israelí le ha dado un nuevo impulso a estos asentamientos, haciendo caso omiso a sus promesas previas.
Esta escalada ha puesto al desnudo la inviabilidad de la solución basada en la existencia de dos Estados, consagrada en su momento en los acuerdos de Oslo. El Estado de Israel sólo puede existir sobre la base del despojo y expulsión de la población palestina. No hay un punto de conciliación posible, lo que hace de Palestina una bomba de tiempo.

Trump

Trump ya ha señalado que no comparte la declaración de la ONU y que su gobierno estrechará vínculos con Israel. Esta postura se inscribe en un giro más general de la política exterior del magnate, que tiene a Irán como blanco principal.
El "lobby" sionista, con mucho peso en el partido republicano (Trump), rechaza el acuerdo nuclear alcanzado con los iraníes y es partidario de una salida militar al conflicto. Esta tendencia se ha recrudecido a partir de los avatares últimos de la guerra en la región. La caída de Aleppo y la expulsión del Isis de Mosul, que podrían precipitarse en forma inminente, dejaría un amplio corredor territorial que va desde Teherán hasta el Mediterráneo bajo el control iraní. Esto refuerza las presiones en favor de pasar de una política de compromisos a una de confrontación con el régimen de los ayathollas.
Finalizando 2016, el Congreso norteamericano votó de común acuerdo entre republicanos y demócratas (con la excepción de Sanders) extender por diez años más las sanciones económicas a Irán. Trump anticipó que no está dispuesto a ceder frente a la presiones de Teherán, y en las conversaciones con Rusia, el distanciamiento del régimen moscovita respecto de Irán sería una de las prendas de negociación.
La adaptación de años de la Autoridad Palestina a esta escalada le significó una gran pérdida de ascendiente en la población (en menor medida sucede lo mismo con Hamas). La estrategia puramente diplomática de los líderes palestinos, aprovechando los cortocircuitos entre Obama y Netanyahu, presagia un callejón sin salida ante la tendencia actual al alineamiento de Trump con el gobierno sionista. La crisis política y el agravamiento de las penurias de las masas por el efecto de la crisis económica, dejan planteada la necesidad de una nueva dirección política del pueblo palestino en su territorio histórico.

P. H.

domingo, 15 de enero de 2017

Temer gobierna con decretos para aprobar medidas antipopulares




Presionado para aplicar los ajustes y con poca base parlamentaria, Temer viene haciendo uso de esa forma autoritaria de gobernar para complacer a los empresarios y quitar derechos a la población.

Desde que asumió el cargo, el presidente Michel Temer (PMDB) ya ha enviado para el análisis de los parlamentarios 41 Medidas Provisorias (MPs) o decretos, dos de ellas en la primera semana de este año.
El uso de las medidas provisorias ha sido blanco de críticas del propio Temer, cínicamente, cuando presidió la Cámara de Diputados durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002). A finales de 1997, Temer declaró a la prensa que en un encuentro con Fernando Henrique Cardoso (FHC) le había solicitado que incluyera en las discusiones de las sesiones extraordinarias del Congreso un proyecto para reglamentar las MPs. En ese momento, Temer consideró como un "abuso de autoridad por parte del Ejecutivo" la cantidad de medidas despachadas para ser discutidas por diputados y senadores.
Desde el retorno a la democracia, Fernando Henrique Cardoso (PSDB) fue el presidente que más emitió este tipo de decretos o medidas provisorias al inicio de su mandato. En total fueron 241 en los primeros siete meses de su gobierno. Además de FHC, solo el ex presidente Fernando Collor (PTC) supera a Temer. Al hacerse cargo del Ejecutivo, en marzo de 1990, Collor firmó 20 MPs en su primer día de gobierno. Entre ellas, la que creó el programa nacional de desestatización y la que instituyó el cruzeiro como moneda nacional. En los siete primeros meses de gobierno Collor envió un total de 97 medidas.
Sin embargo, Temer supera a los ex presidentes Itamar Franco, Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff. Itamar emitió 15 medidas provisorias en los primeros siete meses de gobierno. Dilma, 16 y Lula, 20. Este hecho puede explicarse por la buena situación económica en la que el PT estuvo al frente del gobierno, aunque eso no impidió que también hayan aplicado medidas de ajuste.
"Creo que él sólo está enviando las MPs que son necesarias. Nadie envía una MP por deporte, sino por necesidad", dijo el líder del gobierno en el Senado, Aloysio Nunes Ferreira (PSDB-SP). Cuando fue cuestionado acerca de una posible contradicción del presidente con sus declaraciones pasadas, Aloysio contestó: "Está previsto en la Constitución y algunas cuestiones exigen acciones inmediatas". Las necesidades descriptas por el senador y Temer son una serie de ataques como la reforma previsional, la reforma laboral y recortes en derechos sociales.
Funcionarios cercanos a Temer también apelaron al discurso de "urgencia" y afirmaron que el presidente ha tomado estas decisiones sin mucho agrado. En realidad, se trata de un gobierno que justifica con falsa demagogia "populista" las medidas autoritarias para responder a las presiones "urgentes" del mercado.

Redacción Esquerda Diário

sábado, 14 de enero de 2017

Ernesto 'Che' Guevara (inédito 1963)




Discurso completo del Comandante en el Fórum de
Energía Éléctrica. La Habana. Cuba. Noviembre de 1963.

El asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, crimen de la socialdemocracia




El 15 de enero de 1919, en el curso de la Revolución alemana, son asesinados Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht bajo la represión del gobierno socialdemócrata contra los consejos obreros.

Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht representaban el espíritu de la revolución y del internacionalismo proletario. Sus figuras condensan la lucha contra el reformismo y contra la traición social patriota de la Segunda internacional que había apoyado a su propia burguesía en la Primera Guerra mundial.
La Segunda Internacional se había convertido en un “cadáver maloliente”, en palabras de Rosa Luxemburgo, al apoyar los créditos de guerra en el Reichstag, el 4 de agosto de 1914. Pero ese mismo día “se reunían en casa de Rosa Luxemburgo un reducido número de camaradas” que “resolvieron emprender la lucha contra la guerra y contra la política belicista de su propio partido. Este fue el comienzo de la rebelión que cerró filas bajo el nombre de Spartakus.” Clara Zetkin dio su apoyo desde Stuttgart y Karl Liebknecht no tardó en unirse a ellos. (1)
Con el asesinato de estos dirigentes -poco después será asesinado también Leo Jogiches-, líderes del naciente Partido Comunista Alemán, la represión del Estado bajo el gobierno socialdemócrata buscaba liquidar la revolución de los consejos en Alemania y aislar la revolución rusa. El crimen de la socialdemocracia consolida todo el curso reformista y social patriota de los últimos años, convertido en agente directo de la reacción del Estado burgués.
“Hemos perdido a nuestros mejores compañeros, ¡y sus asesinos siguen formando parte del Partido Socialdemócrata que osa remontar su genealogía hasta Carlos Marx! ¡Estos son los hechos, camaradas! El mismo partido que traicionó los intereses de la clase obrera desde el principio de la guerra, que apoyó al militarismo alemán (…) ¡ese mismo partido y sus jefes (Scheidemann y Ebert) se autodenominan marxistas al mismo tiempo que organizan las bandas reaccionarias que han asesinado a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo!”. León Trotsky escribe estas palabras tan solo tres días después del asesinato de los dos revolucionarios. (2)
En el caso de Karl Liebknecht, ganó reconocimiento mundial por haber sido el único hombre que en 1914 tuvo el coraje de levantar su voz en la tribuna del Reichstag alemán contra la burguesía y su guerra, al mismo tiempo que se enfrentaba al patrioterismo de los diputados de su propio partido.
“Cuando el militarismo alemán festejaba sus primeras victorias, sus primeras orgías sangrientas (…) en medio de estos días sombríos y trágicos una sola voz se levantó en Alemania para protestar y maldecir: la de Karl Liebknecht. Y su voz resonó en todo el mundo”, escribe Trotsky.
Rosa Luxemburgo no podía hablar en esa tribuna, porque como mujer no tenía derechos electorales. Pero en su agitación incansable contra la guerra recorrió mítines obreros en todo el país, llamando a las masas obreras a movilizarse. Puesta en el ojo de la represión del Estado alemán, entre 1915 y el momento de su muerte pasó más tiempo la cárcel que en libertad.
El mismo día de su asesinato, Karl Liebknecht escribe sobre la derrota de la revolución alemana y el rol traidor de la socialdemocracia: “El mundo jamás conoció unos Judas semejantes, pues no sólo han traicionado lo más sagrado, sino que han clavado la cruz con sus propias manos. Al igual que la socialdemocracia alemana oficial se hundió más que ninguna otra en agosto de 1914, ahora, en el alba de la revolución social, ofrece la misma imagen repulsiva. En junio de 1848 y en mayo de 1871, la burguesía francesa tuvo que buscar los verdugos en sus propias filas. La burguesía alemana no ha tenido necesidad de esto porque los “socialdemócratas” les hicieron el despreciable y sangriento trabajo sucio.”
Estas palabras parecen premonitorias de las nuevas tragedias por venir para la clase obrera mundial en los años siguientes. Ya que el rol que juega la socialdemocracia en 1919 en Alemania lo repetirá trágicamente y en escala muy superior el estalinismo, “clavando la cruz con sus propias manos” mediante la traición de la revolución mundial.

Rosa Luxemburgo, águila de la revolución

Mehring dijo que rosa Luxemburgo era “la más genial discípula de Carlos Marx”, una mente brillante que desde joven devoró las obras del marxismo y elaboró teóricamente sobre las grandes cuestiones del socialismo y la estrategia revolucionaria.
Recién llegada a Alemania en 1898, la joven socialista polaca se dispuso a entrar en batalla con un representante de la vieja guardia del SPD, Eduard Bernstein. Después de algunos años sin grandes conmociones sociales, gran parte la dirección socialista se había adaptado a la “rutina de la táctica” parlamentaria y sindical, transformándola en estrategia. Para estos socialistas, el capitalismo había logrado superar sus crisis y la socialdemocracia podía dedicarse a cosechar posiciones en el marco de una “democracia” que parecía ensancharse. Impregnado de este hálito posibilista, Eduard Bernstein revisa la teoría marxista y sostiene que el socialismo ya no necesita revoluciones ni lucha de clases, sino que puede expandirse desde el seno del capitalismo de forma gradual. El “debate Bernstein” tuvo muchos participantes, sin embargo, la refutación más general y aguda la hizo Rosa Luxemburgo. En su folleto “Reforma o Revolución” desarrolla argumentos que cien años después mantienen una actualidad impresionante.
Sus aportes son innumerables: las lecciones de la revolución rusa de 1905, las elaboraciones en el ámbito de la economía marxista, la polémica sobre la huelga general y la estrategia con Kautsky desde 1910, su agitación contra la guerra imperialista, la defensa de la revolución rusa de 1917 y finalmente su participación en la insurrección de los consejos obreros en Alemania y en la fundación del Partido Comunista. Por todo ello, a pesar de las diferencias que mantuvo en muchas cuestiones con los dirigentes bolcheviques, Lenin y Trotsky, ambos la homenajeron y reivindicaron su nombre como “bandera de la revolución”.
Lenin escribió en 1924 contra los que pretendían oponer la figura de Rosa a los bolcheviques, como Paul Levy -quien había sido expulsado del Partido Comunista y terminaría regresando a las filas de la socialdemocracia-. Lenin dice sobre éste que “suele suceder que las águilas vuelen más bajo que las gallinas, pero una gallina jamás puede remontar vuelo como un águila”. (3)
“Rosa Luxemburgo se equivocó respecto de la independencia de Polonia; se equivocó en 1903 en su análisis del menchevismo; se equivocó en la teoría de la acumulación de capital; se equivocó en junio de 1914 cuando, junto con Plejanov, Vandervelde, Kautsky y otros abogó por la unidad de bolcheviques y mencheviques; se equivocó en lo que escribió en prisión en 1918 (corrigió la mayoría de estos errores a fines de 1918 y comienzos de 1919 cuando salió en libertad). Pero, a pesar de sus errores fue -y para nosotros sigue siendo- un águila”, dice Lenin.
Años después, en 1931, Stalin lanza sus dardos envenenados contra Rosa Luxemburgo, acusándola de haber sido “oportunista” y no haber combatido el curso reformista de Kautsky. Según Stalin, en 1905 ella y Parvus: “Inventaron un esquema utópico y semimenchevique de revolución permanente”. (4)
Trotsky responde a Stalin en el artículo “¡Fuera las manos de Rosa Luxemburgo!” (5), donde asegura que entre 1903 y 1914 Rosa Luxemburgo dio una batalla contra el oportunismo de Kautsky, de forma cada vez más tajante, mientras que Lenin estaba absorbido por los problemas rusas y seguía pensando que el bolchevismo era la “traducción rusa” de la tendencia kautskiana. En 1914, sorprendido por la debacle del SPD, es Lenin quien saca las conclusiones más radicales de esa traición y entonces escribe: “Rosa Luxemburgo tenía razón, hace mucho que comprendió que Kautsky poseía en alto grado el ‘servilismo de un teórico’…”
En 1935 Trotsky retoma la polémica sobre Rosa Luxemburgo (6), en este caso enfrentando las interpretaciones “espontaneistas” de su obra, y a los que pretendieron crear un “luxemburguismo” como corriente enfrentada al bolchevismo. Marcando los puntos débiles de algunas elaboraciones de Rosa, y sin dejar de marcar las diferencias existentes, Trotsky es categórico en sus conclusiones: “Los trasnochados confusionistas del espontaneísmo tienen tanto derecho a referirse a Rosa como los miserables burócratas de la Comintern a Lenin. Dejemos de lado las cuestiones secundarias, superadas por los acontecimientos, y con plena justificación podemos colocar nuestro trabajo por la Cuarta Internacional bajo el signo de las "tres L", no sólo bajo el signo de Lenin, sino también de Luxemburgo y Liebknecht.

Josefina L. Martínez
Historiadora | Madrid

(1) Rosa Luxemburg, Paul Frölich, Ediciones IPS, 2013, Buenos Aires
(2) Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, 18 de enero de 1919, León Trosky, Publicado por fundación Federico Engels.
(3) Notas de un periodista”, 1922, Lenin.
(4) Sobre algunas cuestiones de la historia del bolchevismo, 1931, Stalin, Marxists Internet Archive
(5) “¡Fuera las manos de Rosa Luxemburgo!”, 1932, León Trotsky