martes, 13 de septiembre de 2016

Sindicato denuncia privatizaciones y tercerizaciones de la gestión del Frente Amplio




El sindicato de los trabajadores municipales de la Intendencia de Montevideo (ADEOM) denunció en la reunión de la comisión de presupuesto de la Junta Departamental la política privatizadora de la gestión del intendente Daniel Martínez.

Un modelo neoliberal

Con casi 30 años de gestión frenteamplista ininterrumpida la política que han llevado adelante sus distintos intendentes no se aparta de una visión con características neoliberales bastante cercana a la que impulsan los partidos tradicionales.
Así lo ha denunciado históricamente ADEOM quien ha visto en estas décadas un importante aumento de becarios y pasantes que reemplazan a los propios trabajadores municipales así como la mayor presencia de ONGs, cooperativas y otras empresas que realizan las tareas de la intendencia de manera tercerizada.
El modelo de gestión que se implementa en distintas reparticiones implica el reemplazo de trabajadores estables por trabajadores precarizados, con ingresos sensiblemente menores y sin los derechos laborales correspondientes.

Trabajos precarizados con sueldos miserables

Los becarios y pasantes que desarrollan tareas en la intendencia solo tienen contratos temporarios sin ningún tipo de estabilidad laboral con salarios inferiores a los que marcan los convenios salariales de los trabajadores municipales permanentes.
Mientras la intendencia señala como un logro la disminución de trabajadores de la plantilla municipal oculta que muchas de las tareas son realizadas vía empresas tercerizadas como cooperativas y ONGs o empresas subcontratistas. Con la excusa de generar primeras experiencias laborales para jóvenes o de inserción laboral para sectores con dificultades en ingresar al mercado formal (personas en situación de vulnerabilidad) distintas ONGs lucran con la “intermediación” y gestión de los recurso humanos mientras sus trabajadores son “capacitados” en la disciplina y la obediencia que los intenta transformar en mano de obra dócil apta para insertarse en el mercado. Sin los derechos propios de un trabajador son también una presión para incidir a la baja los salarios de los funcionarios permanentes.
Mientras tanto, el sindicato denuncia también que abundan los contratos de asesores y personal de confianza con sueldos de privilegio.

Hernán Yanes

Si los trabajadores acuerdan en mejores condiciones Vázquez tira abajo el acuerdo




Finalmente el viernes pasado el Directorio de ANCAP cesó al gerente general de ALUR y rechazó el acuerdo al que se había llegado con los trabajadores de Bella Unión.

Finalmente el viernes pasado el Directorio de ANCAP cesó al gerente general de ALUR (alcoholes del Uruguay) y rechazó el acuerdo al que se había llegado con los trabajadores de Bella Unión. Ancap es dueña del 91% de las acciones de la empresa, mientras que las restantes pertenecen a Pdevsa de Venezuela.
El presidente Tabaré Vázquez ya había manifestado su disconformidad en la última sesión del Consejo de Ministros señalando que el acuerdo alcanzado iba contra las pautas salariales que plantea el poder ejecutivo al proponer aumentos salariales cada dos meses y otras mejoras en las condiciones laborales (pago por nocturnidad y un plus del 70% por trabajar los días domingo en tiempos de zafra).

Una señal para el conjunto de los trabajadores

Tal como sucediera con el acuerdo logrado por la FOEB en el 2012 que lograba una cierta recuperación salarial para los trabajadores de la bebida, el gobierno del Frente Amplio nuevamente frena acuerdo que beneficia a los trabajadores.
La firme negativa del presidente, que derivó en la resolución que tomó el directorio de ANCAP parece más una señal para el conjunto de los trabajadores que una medida concreta para los 500 empleados de ALUR.
La mayoría de ellos percibe un sueldo que ronda los 25000 pesos y el acuerdo que se había logrado era por el término de un año por lo cual el costo real de la medida no era significativo.
Sin embargo el gobierno necesita dar un mensaje claro cuando se están negociando muchos convenios salariales. Al igual que sucedió con la Rendición de cuentas Tabaré Vázquez señala que la variable de ajuste son los trabajadores y que si la crisis se instala en el Uruguay los que perderán poder adquisitivo son los asalariados y no los empresarios y capitalistas.

Gerentes con sueldos millonarios

Mientras que el gobierno rechaza algo tan básico como que empleados con sueldos muy por debajo de la canasta familiar no tengan pérdida salarial en un contexto de inflación, parece no escandalizarse cuando se conocen que gerentes y autoridades de la empresa reciben ingresos fabulosos alejados de la realidad del resto de los trabajadores.
Las idas y vueltas del convenio permitieron conocer que los gerentes ganan por encima de los 300 o 400 mil pesos, casi 15 veces lo que percibe un trabajador común. Con la complicidad de la casta política, que también recibe sueldos siderales, un puñado de directivos se llena los bolsillos mientras se ataca el derecho a un ingreso digno para los trabajadores.
Aunque el gobierno intenta demagógicamente dar mensajes de austeridad, y también por eso removieron al gerente de ALUR cuando se conocieron sus ingresos, existen cientos de cargos de confianza que siguen ganando grandes sueldos, tal como sucede con ministros, diputados y senadores.

Hernán Yanes

lunes, 12 de septiembre de 2016

Los comunistas no buscamos extender la vida del capital ni oxigenarlo.




XXIII entrega

Este material o documento data del año 2001 a muy pocos días del “supuesto” atentado contra las torres gemelas, fecha que coincide con aquel ataque real del terrorismo fundamentalista e integrista al pueblo chileno, a la clase obrera chilena, al gobierno socialista de Salvador Allende (11 de setiembre 1973). En aquel momento (11/9/2001) la maquinaria propagandista del enemigo de clase busco hacer un haz de condena al terrorismo en general y levantar un canto de paz y de plegaria a la no violencia. Violencia que por cierto el enemigo emplea cotidianamente contra los pueblos del mundo y visto esto en particular y concreto, es tambien el grito histérico de las patronales y cámaras de industria, comercio y asociaciones de bancos contra los trabajadores. Desde luego que cuentan siempre con el ESTADO de CONSENSO-CONTROL-REPRESIÓN, el ESTADO de clase que el reformismo y revisionismo oculta, unos de puros ignorantes y funcionales que son y otros a sabienda de lo que dicen y hacen. Cómplices ambos y esto pasa aún hoy con los llamados gobiernos “...populares, de izquierda del sistema, reformistas y conciliadoras...”
Quienes lean este material tendrán que hacer el esfuerzo de ubicarse en aquel contexto que por otra parte no es muy diferente a este. En realidad aquella fecha significó taxativamente todo lo que hoy es parte de la escena mundial. regional y nacional.

El final de la guerra fría, significó un reordenamiento en el orden mundial, un cambio de la correlación de fuerzas a escala planetaria. Al mismo tiempo el papel hegemónico del Imperialismo marca la impronta de la época, sin poder por ello ocultar su profunda crisis, esta de carácter terminal.
El criterio belicista de los EEUU es una necesidad existencial, que sufren los pueblos del tercer mundo y todos aquellos que se oponen a su política anexionista. A poco menos de un año de comenzado el nuevo milenio, la orientación en la Casa Blanca cambiaría radicalmente. Con el gobierno republicano asciende al poder el “integrista y fundamentalista” George W. Bush, con él los “halcones” y el fascismo. A partir del 11 de setiembre del 2001 el gobierno de EEUU, ha lanzado entre otras medidas, una profunda ofensiva ideológica y política, tendiente a crear el máximo de confusión, sobre los métodos y formas de lucha, que en el curso del desarrollo de los mismos, van poniendo en práctica los pueblos, sus clases oprimidas y las organizaciones que lo representan. Esta campaña tiene como objetivo principal, desacreditar la lucha revolucionaria de los trabajadores y los pueblos, aislar a las vanguardias que se van conformando durante las luchas, crear las condiciones políticas para poder reprimirlas y llegado el caso, eliminarlas físicamente. Estados Unidos y quienes lo acompañan se plantean elevar al terrorismo como política mundial con el fin de asegurar su dominio a escala planetaria. Esta descomunal campaña política ideológica, reproducida por la mayoría de los medios masivos de comunicación, arrastra también a buena parte de los sectores democráticos y antiimperialistas y a un considerable número de fuerzas de izquierda, que desde una condena general del llamado terrorismo, no se preocupan de esclarecer frente a las masas, las formas y métodos de la lucha de clase, su desarrollo, la vinculación dialéctica entre los mismos, contribuyendo de este modo a generar confusión y parálisis en el movimiento popular, a privilegiar el pacifismo, el parlamentarismo y toda otra forma de lucha que de hecho, rechazan los métodos y formas de lucha, en donde los pueblos y sus organizaciones despliegan la violencia revolucionaria en combinación con otras formas de lucha, con el objetivo de poner fin a la explotación, el hambre y la miseria de millones de personas. Objetivo que no se puede lograr sin derrocar a la burguesía del poder, poner fin al capitalismo y sus consecuencias, y abrir paso a la construcción del socialismo.
En este cuadro, se hace imprescindible reafirmar que la lucha antiimperialista se hace extensiva al oportunismo y a la conciliación, de lo que se deduce la importancia de fijar posición. 1) La burguesía considera toda acción de lucha de los trabajadores y los sectores populares como actos subversivos violentos, que atentan contra sus leyes y orden. En determinadas ocasiones, llegan al extremo de considerar a las más elementales formas de lucha como las huelgas, cortes de rutas, piquetes, etc., como una forma de terror que se ejerce contra una parte de la población. 2) Al tiempo que difunde esta opinión, intenta ocultar que desde el aparato del estado, - que no es otra cosa que el aparato de dominio de una clase sobre otra, - y a medida que crecen las luchas de los trabajadores y el pueblo, la burguesía, profundiza todos los mecanismos de represión utilizando la justicia, las cárceles, los servicios de información, los grupos parapoliciales, hasta llegar a la aplicación lisa y llana del terrorismo de estado. 3) Para enfrentar esta política, los trabajadores y las fuerzas populares, van ampliando y profundizando sus formas de luchas, combinando unas con otras, reemplazando las anticuadas y ahora inservibles, por otras más efectivas para la nueva situación dada. Desde esta perspectiva afirmamos que es un deber de las fuerzas revolucionarias, organizar, alentar y contribuir a desarrollar todas las formas de lucha que las masas desarrollen para conquistar sus objetivos, tanto los inmediatos como los históricos. No hacerlo, es apartarse del camino revolucionario, es claudicar política e ideológicamente frente al enemigo, es arrastrar a los trabajadores y al pueblo a la confusión y la parálisis. 4) Que en este sentido el marxismo-leninismo, hace ya mucho tiempo que delimitó su posición frente a otras corrientes del campo popular, que negando el papel de las masas en los cambios históricos, empujadas por la desesperación, la inmadurez política o ideas falsas sobre la lucha de clases, emprenden acciones al margen de las mismas, renunciando al trabajo paciente de educación en las ideas del socialismo, a desarrollar el espíritu, la disciplina y la organización revolucionaria en el seno de la clase obrera y los sectores oprimidos por el capital, e intentan reemplazar a las mismas por la acción individual o de un grupo. 5) Que si bien los marxistas rechazan el terror individual como forma apta para la lucha de clases, por su carácter desorganizador de las masas, que reduce a las mismas a simples espectadoras y en definitiva porque resulta inocuo frente al enemigo; al mismo tiempo considera, que en el marco de las luchas de las masas y en función de las necesidades de esa misma lucha, es un deber de los revolucionarios llevar adelante medidas de castigo contra los elementos provocadores, los contra revolucionarios, los torturadores y toda clase de elementos que se ensañan contra los trabajadores y el pueblo. 6) Que considerar actos terroristas estas y otras acciones que en el curso de las luchas los pueblos y sus vanguardias ponen en práctica, no solo es hacerle el juego a la burguesía y confundir a los trabajadores, sino también, constituye una claudicación en el terreno ideológico y práctico que facilita la labor del enemigo en su política por aislar y exterminar a la vanguardia revolucionaria. 7) Estos problemas, de enorme importancia para contribuir al avance del proceso revolucionario, deben ser planteados con la máxima claridad, en momentos en que el Imperialismo yankee se plantea extender a nivel mundial su guerra contra los pueblos e impedir por todos los medios a su alcance la formación de una organización revolucionaria capaz de desarrollar todas las forma de lucha. América Latina es considerada por los yankees como parte del teatro de operaciones en donde Cuba, las FARC, Venezuela, Bolivia han sido incluidas como parte de los movimientos “cuasi” terroristas. En nuestro país, en complicidad con el cogobierno del NM-EP-FA-Partido Colorado y Blanco, se plantean introducirse como “cuña”y romper todo intento de Unidad de los pueblos. De todas formas, es utilizar a nuestro país como una base desde donde controlar todo el Cono Sur. Esta situación nos plantea a los trabajadores, campesinos pobres, a los pueblos indígenas, a los jóvenes, mujeres y a las fuerzas antiimperialistas y revolucionarias de toda América Latina, tareas que tendremos que saber cumplir con responsabilidad, serenidad y la firmeza, que la situación requiere. 8) Que teniendo en cuenta la experiencia vivida en nuestro país, todos tenemos la obligación de no repetir los errores y aprender las lecciones de la historia. En la década de los 60-70 muchas organizaciones fueron caracterizadas como terroristas, porque en sus accionar supieron combinar las distintas formas de lucha, desde lo electoral, hasta la armada. Esta caracterización, en su momento fue amplificada por distintas organizaciones, incluso de izquierda, que hoy, 30 años después, reivindican a muchos de estos compañeros como verdaderos revolucionarios. 9) Que desde esta perspectiva manifestamos nuestra más amplia solidaridad, con todos los pueblos del mundo que luchan por su liberación, por la independencia, contra el imperialismo y por el socialismo.
A modo de síntesis, se hace necesario aclarar y afirmar un aspecto que nos parece central: el imperialismo le a declarado la guerra a la humanidad, entendiéndose esta, por los pueblos que luchan contra la explotación y el saqueo, entre otras cosas. Por lo tanto conviene precisar que, estamos en guerra, y que la guerra, a pesar de los escandalizados “pacifistas”, es violenta. Guerra, violencia y terrorismo, reinstalan un debate que no es nuevo, que en el fondo intenta justificar la violencia de arriba, el terrorismo, la guerra que desatan los enemigos del pueblo, de la clase obrera, de los sectores expulsados y cantegrilizado por las ortodoxas políticas imperialistas que ejecutan la derecha y para no ser menos, también el “progresismo”. Quienes dicen defender la vida en general, que están contra toda guerra o contra la guerra en abstracto, detrás de esas orientaciones, se esconde siempre el interés de clase funcional al imperialismo. Es esta también una forma de deslegitimar toda actividad de resistencia violenta a la opresión, por parte de los pueblos o de cualquier sector oprimido o sojuzgado en el mundo. En principio, no repudiamos al terror en abstracto, ni descartamos a priori ningún método de lucha que puedan utilizarse los pueblos contra sus agresores y opresores. Mucho menos estamos dispuestos a sumarnos en estas condiciones concretas, a sostener el paraguas del antiterrorismo, con que el imperio pretende oxigenar su campaña neocolonialista en Oriente, Asia, en fin, en todo el mundo. Frente a este tipo de hechos hay que realizar un análisis de clase. En cada caso delimitar quien ejerce el terror, la violencia o el método que sea. En el contexto de una guerra que está en curso ¿qué intereses concretos de clase la promueven- cual es el contenido de esos intereses y que es lo que se debe repudiar?. Lenin dijo a este respecto en su momento “...que al terror blanco había que oponerle el terror rojo...”, y esto es olvidado habitualmente, aun por los que se dicen Leninistas.

Por la Unidad Obrero -Campesino
Por la Unidad Latinoamericana
Por la Unidad Antiimperialista
Por la liberación y el Socialismo.

Osbaldo Zuñiga

Fernández Huidobro: 45 años coqueteando con las FF.AA




Hace unas semanas se celebró en el Ministerio de Defensa el sepelio del exministro de defensa y fundador del MLN- Tupamaros Eleuterio Fernández Huidobro. La bandera uruguaya y la del MLN cubrieron su ataúd. Un puñado de fieles seguidores -civiles y militares- lo despidieron. Ese “viejito” con aires de patriarca, barba blanca y bastón, fue un personaje político que estuvo durante más de cincuenta años en la primera plana de la política nacional.
¿Cómo llegó un exguerrillero rehén de la dictadura a ser tan apreciado por sus enemigos de otrora? La respuesta hay que empezar a buscarla varias décadas atrás.
En 1971 sale a la luz pública el documento N° 5 del MLN redactado por Huidobro -como la enorme mayoría de textos tupamaros-. Era considerado dentro de la guerrilla el principal cuadro político y militar. En esos tiempos estaba preso en el penal de Punta Carretas desde octubre de 1969 -toma de Pando-. El extenso documento discurre por varios temas: situación internacional y nacional, tesis política, análisis de sectores fundamentales.
El documento es de un eclecticismo ideológico extremo: reivindica el “nacionalismo revolucionario”, cita a Mao, plantea la toma del poder y la revolución socialista, el acuerdo con políticos profesionales blancos y colorados, con sectores de la iglesia y… con supuestos “militares peruanistas” al interior de las FF.AA (por el régimen militar nacionalista de Velazco Alvarado en Perú). Es decir que el coqueteo Huidobro (MLN)- FF.AA precede a la dictadura. No lo inicia en un momento de derrota, para ese entonces -1971- había, según el documento, condiciones favorables para el MLN y éste estaba fuerte (un año después fue derrotado y desmantelado totalmente por las fuerzas represivas).
Cómo caracterizaba Huidobro (el MLN) a las FF.AA en 1971? Merece citarse: “Las FF.AA de algunos países han demostrado que frente al atraso de las masas y a la inexistencia de un fuerte proletariado, pueden asumir el rol de vanguardia y de partido (…) Por ello, las FF.AA, no pueden descalificarse masivamente y no puede renunciarse a la política en su seno”. Atribuirle la vanguardia de una revolución socialista -sustituyendo al proletariado- a las fuerzas represivas aliadas, financiadas y entrenadas por la CIA y el Pentágono es -como mínimo- un disparate político. No puede extrañar que meses después en 1972 -ya prácticamente derrotado el MLN- Huidobro y otros dirigentes tupamaros negociaran en el Batallón Florida con los supuestos “militares peruanistas” -entre ellos ¡el Goyo Álvarez!-.
Las negociaciones tenían como eje los llamados “ilícitos económicos” cometidos por empresarios y políticos. Meses después los famosos comunicados 4 y 7 de las Fuerzas Conjuntas -anticipo del Golpe de Estado de junio de 1973- recogen buena parte de los planteos negociados el año anterior con parte de la cúpula del MLN. Jorge Zabalza en una entrevista reciente de Gerardo Tagliaferro para Montevideo Portal expresó: “ (En febrero de 1973) hubo un planteo de Fernández Huidobro, en el penal de Libertad, de apoyo a los comunicados 4 y 7”.
Luego de la dictadura -años ’90- se dan las “conversaciones” de Huidobro, Mujica y Marenales con represores de las FF.AA de la logia de los “Tenientes de Artigas” -entre ellos Radaelli y Casella, presos en Chile por el asesinato del químico chileno pinochetista Eugenio Berríos-. Ya en esos años el MLN se proponía constituir la “columna parlamento”, inicio del ascenso electoral que llevó a Mujica a la presidencia y a Huidobro al Ministerio de Defensa.
La integración al aparato político y represivo del Estado capitalista se dio en su máxima expresión. La bandera del MLN cubrió el cajón de Huidobro en la sede central de las FF.AA, pero los miles de tupamaros honestos que se jugaron por la revolución socialista y no fueron cooptados por el Estado ni el capital, no derramaron ni una lágrima.

Andrés Mancioni

domingo, 11 de septiembre de 2016

Chile, laboratorio neoliberal en América Latina




El golpe de Estado del general Augusto Pinochet no sólo puso un sangriento punto final a la experiencia de la Unidad Popular en el gobierno. Inició también, un experimento de índole económica, política, social e ideológica, cuyas consecuencias continúan hasta hoy.

El bombardeo a La Moneda la mañana del 11 de septiembre de 1973 significó un duro revés para quienes se proponían honestamente la construcción del socialismo en Chile. Financiado por la CIA, el golpe de estado de Pinochet puso fin a la experiencia de la Unidad Popular en el gobierno y al proceso de conciencia de vastos sectores de trabajadores que veían en la UP y en la figura de Allende la posibilidad de mejora de sus condiciones materiales de vida y una forma de avanzar hacia el socialismo.
Tres años antes, el 4 de septiembre de 1970, la UP llega al poder con cerca del 36 % de los votos, poco más de un punto de ventaja sobre Alessandri y sin mayoría parlamentaria. En su programa de gobierno, de carácter reformista, se planteaba la nacionalización de empresas y fábricas, minas de salitre, hierro y del estratégico cobre –que representaba el 75% de las exportaciones del país en 1970-, y la realización de la reforma agraria sobre los grandes latifundios. Allende llega al gobierno en un momento en que la situación económica era favorable, por lo cual pudo avanzar en un principio con su programa de reformas. La “vía chilena al socialismo”, incluyó la expropiación de 6,6 millones de hectáreas en un total de 4490 predios. Se avanzó en un relativo control del comercio exterior y, con una política de promoción de la demanda a través del aumento de salarios, se impulsó cierta redistribución del ingreso. También llevó adelante un programa de reformas en materia educativa: para 1973 el número de estudiantes universitarios había aumentado un 89% en relación a 1970.
Desde el minuto cero del gobierno de Allende, Nixon y Kissinger conspiraron para voltearlo, con un plan que comenzó con el golpe en Uruguay dos meses antes que el golpe en Chile. Lo que finalmente se concretaría en septiembre de 1973, fue organizándose lentamente. Promediando el gobierno de la UP, el ahogo financiero internacional, el sabotaje y el desabastecimiento por parte de los empresarios y una huelga de los sindicatos dirigidos por los demócratacristianos, pusieron en jaque su poder. La formidable respuesta de los trabajadores ante el desabastecimiento por el lock out patronal, fue la creación de los Cordones Industriales que abarcaban las cuencas de cobre y avanzaron en el control de la producción y la distribución de insumos y productos básicos entre la población. También organizaron formas de defensa con armamento, frente el crecimiento de grupos de ultraderecha. Además Chile se convirtió en la base de operaciones (en los edificios de la DINA, Servicio de inteligencia local) del Plan Cóndor, diseñado por los EE.UU. y que permitía coordinar la represión hacia la vanguardia obrera y juvenil en gran parte de Sudamérica.
Ante el fortalecimiento de la derecha, los trabajadores exigieron al gobierno, aunque sin éxito, no solamente el pase a la órbita estatal de talleres y empresas, sino también el tan necesario armamento para enfrentarla. A principios del 73 la polarización política era notable, la resistencia obrera y popular a cada embate de la derecha, radicalizó su respuesta. Cuando fracasó en las elecciones de marzo de 1973, y una vez derrotada la huelga general minera dirigida por sindicatos propatronales, la derecha optó por la estrategia del golpe militar para salvar sus privilegios.
Después de la sublevación del Regimiento de Blindados, el 29 de junio del 73, verdadero “tiro de reglaje” del golpe posterior, parecía que la suerte estaba echada. Sólo dos meses mediaron entre el “ensayo general” y el golpe de Estado que terminará con el gobierno de Allende.

El primer experimento neoliberal

Una vez instalado el gobierno militar, a la persecución, la tortura, el exilio y la muerte de trabajadores y jóvenes de esa generación que defendió y le exigió a Allende la ruptura radical con la burguesía, se sumó una política económica “innovadora”. De la mano de economistas formados en la Universidad de Chicago y a través del Proyecto Chile, financiado por la Fundación Ford y organizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos (los “Chicago Boys”), el gobierno llevó adelante una reestructuración total de la economía.
En efecto, la reestructuración fue total. Fiel al programa neoliberal, el gobierno de Pinochet llevó adelante pautas económicas que llevarían a una desregulación drástica de la economía, desempleo masivo, una concentración de la renta en favor de los sectores económicos más concentrados, la privatización de bienes públicos, etc., lo cual fue posible aplicando un duro esquema de represión sindical.
En los primeros tres años de la dictadura, llegaron al país empréstitos por 141,8 millones de dólares del Export-Import Bank y otros bancos, y 304,3 millones de dólares del Banco Mundial y del BID (Allende solo recibió poco más de 16 millones de dólares provenientes de estos organismos).
Las máximas pregonadas por F. Hayek, M. Friedman y sus seguidores de la Sociedad de Mont Pelerin desde 1947, parecían encontrar por fin un suelo donde hacerse realidad.
Estado mínimo: el estado se retiró de gran cantidad de áreas donde antes había jugado un papel importante. Aparte de las compañías en las cuales había intervenido el gobierno de la UP, el estado poseía, por medio de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), unas trescientas empresas en 1973. En 1980 el número había descendido hasta 24, y la mitad de esas compañías se encontraba en proceso de traspaso. El porcentaje de gasto fiscal del PIB bajó del 29,1% en 1972 al 19,7% en 1978. Hubo reducciones significativas de los gastos sociales per cápita en educación, sanidad, seguridad social y vivienda. El gasto estatal se redujo en un 27%.
Tasa “natural” de desempleo: la desocupación subió del 9,7% en 1974, al 18,7% en 1975, presionando los salarios de los sectores ocupados a la baja. La estructura del empleo también cambió. El número de trabajadores industriales disminuyó en un 22% entre 1970 y 1980. El sector informal del empleo creció un 13,3% en el mismo período.
En 1995 Perry Anderson en su “balance provisorio” del neoliberalismo, destaca el interés que la experiencia chilena despertó en ciertos consejeros del gobierno de Margaret Tatcher. Los intelectuales de Mont Pelerin también podían ver con interés y agrado esta experiencia, de hecho la economía creció –por lo menos hasta el gran parate de 1982-83-. Diez años después del “experimento” chileno, las burguesías norteamericana e inglesa deciden avanzar de lleno en el proyecto neoliberal. Los 80 verán no solamente esta experiencia, sino también, hacia finales de la década, el colapso y desmembramiento de la URSS –con la consiguiente penetración del capital imperialista- lo que significará un avance del neoliberalismo no sólo en términos económicos sino también ideológicos.
En su balance, Anderson destacaba hace 20 años que los logros del neoliberalismo en materia económica no habían sido tan marcados, ya que no logró una revitalización básica del capitalismo avanzado. Sin embargo, planteaba que en materia social, sí había obtenido fuertes triunfos al lograr sociedades claramente más desiguales. Finalmente, según Anderson, el plano en el que había triunfado meridianamente, era el ideológico, como “un movimiento ideológico a escala verdaderamente mundial, como el capitalismo jamás había producido en el pasado (…) un cuerpo de doctrina coherente, autoconsistente, militante, lúcidamente decidido a transformar el mundo a su imagen, en su ambición estructural y en su extensión internacional”.
Veinte años nos separan de aquel “balance”. Luchas a lo largo y ancho de América Latina lograron frenar ciertos planes neoliberales (como la Guerra del Agua en Bolivia en el 2000) e hicieron que las burguesías de algunos países optaran por darle luz verde a gobiernos con una fraseología “antineoliberal” en la primera década del siglo XXI.
Ante el nuevo fortalecimiento de la derecha en América Latina, la herencia neoliberal no solo se mantiene sino que intentará ser profundizada, lo que pareciera reactualizar el balance de Anderson.
Quizás las nuevas generaciones de estudiantes y trabajadores chilenos (los jóvenes “sin miedo”), así como las luchas y huelgas de trabajadores, luchas de pueblos originarios que a lo largo de todo el continente pelean no sólo contra la herencia económica del neoliberalismo –que los gobiernos “progresistas” no cuestionaron de fondo y los nuevos gobiernos de derecha pretenden profundizar-, sino también contra su legado ideológico y cultural (“no hay alternativa al capitalismo”, “sálvese quien pueda”, el individualismo, la competencia, etc.), comiencen a relativizar ese balance.

Marisol Ruiz Delegada docente | Godoy Cruz, Mendoza
Fuentes:

Anderson, P., “Neoliberalismo, un balance provisorio”, en Sader E. y Gentili P. (comp.), La Trama del Neoliberalismo. Mercado, crisis y exclusión social. Bs. As., Eudeba, 2003.

Ansaldi, W. y Giordano V., América Latina. La construcción del orden. Tomo II. Bs. As., Paidos, 2012.

Bethell, L. (ed.), Historia de América Latina. Tomo XV. Barcelona, Ed. Crítica, 2002.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Canciller de Cuba presenta ante la prensa Informe #CubaVsBloqueo 2016



“Mujica es una figura completamente nefasta”




Entrevistado en Chile, Leo Maslíah dijo que José Mujica “es una figura completamente nefasta”, que “no hizo otra cosa que proteger a criminales de lesa humanidad” y que tiene “un absoluto desdén por la gente trabajadora”.

El músico, escritor y humorista Leo Maslíah toca este viernes en Chile en el Teatro Nescafé de las Artes. En la ronda previa de prensa, Maslíah fue entrevistado ayer por el programa Podría ser peor de Radio Biobío, ocasión en que el conductor Julio César Rodríguez le preguntó sobre José Mujica.
Según recogió The Clinic, respondió que “Mujica es un individuo que ha tenido una especie de marketing internacional muy activo y muy exitoso, pero lamentablemente su presidencia en Uruguay significó varias cosas muy oscuras y muy pesadas”.
“Durante su presidencia el grado de extranjerización de la tierra llegó a superar la mitad del país. Es una persona pese a tener una imagen internacional de ser una especie de paladín de los derechos humanos, en Uruguay no hizo otra cosa que proteger a criminales de lesa humanidad todo lo que pudo y obstaculizar todo lo que pudo las investigaciones por los crímenes de la época de la dictadura”, consideró luego.
El músico agregó que el ex presidente “es un individuo que ha manifestado reiteradamente un absoluto desdén por la gente trabajadora”. “Él habla de tener una vida muy humilde, pero no sabe lo que es que los maestros tengan que desarrollar el trabajo que hacen ganando un sueldo que no alcanza ni para pagar un alquiler. Y encima fue capaz de decirles que, si querían ganar más, debían trabajar más horas, cosas de ese tipo”, manifestó.
“Realmente es una figura, a mi entender, completamente nefasta. Sé que no es la imagen que ha dado en muchos países. Creo que hay una película que estaba rodando Emir Kusturica sobre él, donde no creo que la imagen que se dé coincida mucho con la que acabo de dar yo”, concluyó.

viernes, 9 de septiembre de 2016

El Brexit tiene cría




Hundimiento del tratado entre la Unión Europea y Estados Unidos

Apenas transcurridos dos meses del Brexit, asistimos al naufragio de las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea en torno del Tratado de Libre Comercio entre ambas partes. Francia acaba de señalar su voluntad de proceder a una paralización definitiva de las tratativas en curso. Aunque Merkel es partidaria de continuar, el ministro de Economía alemán fue concluyente y señaló, días atrás, que se está ante un fracaso "de facto". Esto tiene una relación estrecha con el retiro del Reino Unido de la Unión Europea, desde el momento que Gran Bretaña era el principal aliado de Estados Unidos en el continente y el más entusiasta en el fomento del acuerdo.
El 25% de las exportaciones de Estados Unidos hacia la Unión Europea tienen por destino el suelo británico. A partir del Brexit, el acuerdo quedó herido de muerte. Francia denuncia un “desequilibrio” del proyecto en favor de Washington, Su primer ministro, Manuel Valls, planteó que “el acuerdo en sus términos actuales es inaceptable”. Las exigencias francesas ante el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) se concentran en la protección de sus intereses agrícolas y culturales o en la reciprocidad en el acceso a los mercados financieros y contratos públicos en ambos lados del Atlántico. Estados Unidos pretende tener libre acceso a las licitaciones públicas en Europa pero excluye ese beneficio para las empresas europeas en su propio territorio. Esa “asimetría” también se constata en las transacciones bancarias y financieras.
Si desaparecen los aranceles y se armonizan los controles, Francia teme la masiva llegada a Europa de productos agrícolas y ganaderos más baratos y, además, tratados con hormonas o antibióticos. También ha condicionado la continuación de las negociaciones a que, en caso de conflicto entre una multinacional y un Estado, el litigio se resuelva con mayor “transparencia”. El proyecto actual contemplaría la creación de un fuero especial integrado por técnicos o jueces nombrados para tal fin que estarían por encima de la justicia actuante en los países firmantes. Estaríamos frente a una suerte de arbitraje supranacional, otorgándole blindaje legal al accionar de las corporaciones y derechos de excepción para demandar a los Estados.
Tampoco el TTIP cuenta con un respaldo entusiasta en Estados Unidos. Aunque en junio Obama garantizó, en un viaje a Alemania, el compromiso de su gobierno con la negociación, su mermado poder político en la recta final de su mandato pone incluso en duda el apoyo del Congreso al acuerdo comercial, de características similares al ya sellado con los países de Asia-Pacífico (conocido como TTP). Ninguno de los candidatos a las elecciones presidenciales de noviembre respalda el TTIP. No sólo Trump ha tomado distancia sino que la propia Hillary viene desmarcándose del contenido del acuerdo.

Más allá de la guerra comercial

El TTIP ha caído presa y víctima de la bancarrota capitalista, que ha potenciado las tendencias proteccionistas y la guerra comercial entre las diferentes potencias capitalistas. Las tentativas por fomentar una mayor integración o coordinación entre las naciones entran en choque con el creciente dislocamiento y fractura de la economía mundial. La reciente reunión del G 20 ha estado atravesada por este fenómeno. ”No se esperan grandes progresos durante la cumbre… en un contexto de repliegue y rechazo a la globalización de muchos países del mundo” (La Nación, 5/9). La tendencia a la guerra comercial va unida a las tendencias a la guerra misma. Este escenario también tuvo su expresión en las deliberaciones del G20 donde “los problemas geopolíticos, incluyendo la guerra en Siria o las tensiones de China meridional, opacaron también las cuestiones económicas” (ídem).
Lo cierto es que la propia bancarrota capitalista va diferenciando bloques que anticipan conflictos internacionales de mayores dimensiones. Hollande y Merkel están pactando una hoja de ruta para una Unión Europea sin el Reino
Unido, lo que implica, por elevación. una mayor autonomía respecto de los Estados Unidos, con su correlato en el campo militar. “Europa debe dotarse de todas las capacidades militares y de los medios industriales necesarios, para construir su autonomía estratégica”, ha declarado el jefe del Estado francés (El País, 26/8). Hollande quiere que la Unión Europea cree un fondo de seguridad y defensa y la formación de un ejército europeo con una fuerza militar operativa desplazable a lugares en conflicto.
La creciente militarización apunta también a un segundo frente: consolidar la capacidad represiva de los Estados para someter a las masas, que son blanco de las consecuencias desesperantes de la actual bancarrota capitalista y que salen a enfrentar sus efectos. La crisis capitalista mundial es el caldo de cultivo de las guerras, pero también de la sublevación social y de la creación de situaciones revolucionarias.

Pablo Heller

La Conferencia de Zimmerwald




Entre el 5 y el 8 de septiembre de 1915 se reunieron en Zimmerwald. ¿Quiénes eran los asistentes a esta atípica reunión en un paraje rural de la neutral Suiza mientras la guerra devastaba a Europa y parte del mundo?

Eran 40 delegados provenientes de 11 países. Socialistas de todo el mundo, los pocos que no apoyaban a sus respectivos Estados imperialistas en su guerra contra otros Estados de la misma índole. Los asistentes bromeaban que, 50 años después de que Marx fundara la Primera Internacional, los internacionalistas de todo el mundo “cabían en apenas cuatro coches”. El chiste no ocultaba un sabor amargo. Y a pesar de todo, “combatiendo a la historia con los puños”, allí se estaba poniendo la primera piedra de una nueva Internacional que protagonizaría apenas dos años después las grandes revoluciones obreras que terminarían con la carnicería imperialista.

El hilo roto de la continuidad histórica

Hace un año estábamos conmemorando un siglo del comienzo de una de las más grandes catástrofes de la era moderna, la Primera Guerra Mundial. Hace poco lo recordábamos en La Izquierda Diario. En “Marxistas en la Primera Guerra Mundial”, la antología de textos de Lenin, Trotsky, Luxemburg, Liebknecht y Mehring que Ediciones IPS-CEIP publicamos hace un año, dábamos cuenta del derrumbe de la Segunda Internacional. Esta organización había sido fundada por Friedrich Engels en 1889 con el objetivo de preparar fuertes partidos socialistas que se templaran para hacer frente al pronóstico de que las tendencias de desarrollo del capitalismo llevarían a una catástrofe y una guerra mundial, la cual los revolucionarios debían utilizar para acabar con el capitalismo mismo y establecer el socialismo. Pero esta organización falló en el momento de su tarea decisiva y traicionó sus propios principios. El hilo de la continuidad revolucionaria con el socialismo revolucionario de Marx y Engels se cortaba. La Internacional Socialista oficial había muerto. Nadie le había extendido un certificado de defunción oficial. Sin embargo, ¿cómo podía seguir existiendo, cómo podían reunirse sus dirigentes para planificar la lucha contra el capitalismo mundial si cada partido socialista apoyaba que los trabajadores de cada país se masacraran en las trincheras con los trabajadores de otros países en función de los intereses imperialistas de los dos bandos enfrentados?

Ajuste de cuentas

Es en medio de este terrible escenario que los partidos socialistas suizo e italiano convocan a los socialistas que se oponen a la disolución de la Internacional y a la guerra a discutir un plan de acción en Zimmerwald. Karl Liebknecht envía desde la cárcel en Alemania una emotiva carta de saludo a la conferencia:
“No puedo estar allí porque me encuentro encarcelado y encadenado por el militarismo. Aún así, mi corazón, mi mente y todo mi espíritu están con ustedes.
Tienen dos tareas solemnes ante ustedes, una se desprende del deber y la otra desde el sagrado entusiasmo y la esperanza:
*Un ajuste de cuentas inexorable con los desertores y traidores de la Internacional en Alemania, Gran Bretaña, Francia, y el resto del mundo.
*Comprensión mutua, aliento y el estímulo para aquellos que son fieles a su bandera y han decidido no ceder una pulgada al imperialismo internacional, aun al precio de ser suprimidos. Y orden en las filas de quienes que estén decididos a aferrarse, mantenerse firmes y luchar con los pies firmemente plantados sobre las bases del socialismo internacional.
Los principios de nuestra actitud hacia la guerra mundial se pueden explicar brevemente como un caso especial de nuestra visión del orden social capitalista. En pocas palabras, espero que todos nosotros estemos unidos en esto.
La tarea es, sobre todo, establecer las conclusiones prácticas que se derivan de estos principios, y hacerlo sin vacilaciones en todos los países.
¡No a la paz civil! ¡Sí a la guerra civil!”

Tres visiones distintas

Sin embargo, entre los asistentes había tres posiciones distintas. La conferencia se debatía entre un ala derecha representada por Ledebour y Hoffmann en Alemania y Martov en Rusia, que se negaba a romper con la mayoría de derecha de la dirección de sus partidos, el ala izquierda representada por Lenin, y sectores que se ubicaban en una posición intermedia, entre los que se encontraban Trotsky y la corriente espartaquista. A pesar de estas limitaciones, Lenin consideró a Zimmerwald como un paso importante.
El histórico Manifiesto de Zimmerwald (1), redactado por Trotsky, trata de sintetizar a estas tres posiciones. Declara que “la guerra que ha provocado todo este caos es producto del imperialismo, de los esfuerzos de las clases capitalistas de cada nación para satisfacer su apetito por la explotación del trabajo humano y de los tesoros naturales del planeta… están enterrando, bajo montañas de escombros, las libertades de sus propios pueblos, al mismo tiempo que la independencia de las demás naciones.” También vuelve sobre el capital político que significaron las antiguas resoluciones de la Internacional contra el militarismo y llamaba a los proletarios de todos los países a unirse y luchar contra la guerra. No obstante, su principal déficit fue no plantear más concretamente cómo se podía implementar esto último. Tampoco condenaba abiertamente a la dirección de la Segunda Internacional por su traición. Los bolcheviques rusos eran el ala izquierda de esta conferencia, y quienes más tenían en claro ambos problemas. La moción de Lenin que plantea la derrota de los gobiernos capitalistas y convertir la guerra imperialista en guerra civil fue rechazada.
La propuesta de resolución, redactada por Karl Radek, del ala izquierda de Zimmerwald que dirigía Lenin, plantea:
“Esta lucha exige el rechazo de los créditos de guerra, la salida [de los socialistas] de los ministerios de gobierno y la denuncia del carácter capitalista y anti-socialista de la guerra - en el ámbito parlamentario, en las páginas de las publicaciones legales y, cuando sea necesario, en las ilegales, junto con una lucha franca contra el social-patriotismo. Cada movimiento popular que surja de las consecuencias de la guerra (contra el empobrecimiento, como reacción ante las bajas en el ejército, etc.) debe ser utilizado para organizar manifestaciones callejeras en contra de los gobiernos, la propaganda de la solidaridad internacional en las trincheras, demandas de huelgas económicas y tratar de transformar esas huelgas, donde las condiciones sean favorables, en luchas políticas”.
El resto de los participantes de la conferencia tuvo una actitud vacilante sobre estas posiciones.

Qué discutían Lenin y Trotsky

Por aquél entonces, Lenin y Trotsky, quienes dos años después serían los dos principales dirigentes de la Revolución Rusa, aún transitaban por caminos separados. Mientras Lenin condujo a los bolcheviques durante ese período, Trotsky, dentro del movimiento socialista ruso, se mantuvo por fuera tanto de los bolcheviques como de los mencheviques, aunque sus posiciones estaban más cerca de los primeros. En rasgos generales, Trotsky consideraba que una consigna central para la agitación era la lucha por la paz. Para Lenin esto era una concesión al sector centrista de Kautsky, y para él “la transformación de la actual guerra imperialista en guerra civil es la única consigna proletaria justa, indicada por la experiencia de la Comuna, señalada por la resolución de Basilea”. Los kautskianos planteaban la paz en los marcos del capitalismo. Por el contrario, el contenido de la paz para Trotsky implicaba arrancarla por medio de la lucha revolucionaria contra la burguesía de los países beligerantes y sus ejércitos. Para Trotsky, la consigna que coronaba el programa de paz debía ser la de los Estados Unidos republicanos de Europa. Estaba ligada a la lucha revolucionaria por la paz. Las clases obreras de los países beligerantes debían tomar el poder de sus Estados y unir los gobiernos obreros por encima de las fronteras. Solo así sería verdaderamente posible una Europa unida sin más guerras, que al mismo tiempo sería un gran aliciente para la revolución mundial. Nuevamente, Lenin veía aquí la influencia de Kautsky. Además, para el líder bolchevique, no existían los pre-requisitos económicos necesarios para esto, dada la gran desigualdad en el desarrollo de los distintos países europeos.

La fórmula del "derrotismo"

En este último punto, las diferencias entre Lenin y Trotsky se basaban claramente en dos puntos teóricos de partida distintos del análisis del capitalismo. Trotsky partía del capitalismo como una realidad mundial que determina a los distintos Estados nacionales (que es la base de su teoría de la revolución permanente) volviendo obsoleta la vieja distinción entre países maduros e inmaduros para el socialismo, tradicionalmente mantenida por la Segunda Internacional, y a la que Lenin aún adhería. Este último, además, planteaba que “no puede caber duda alguna de que, desde el punto de vista de la clase obrera y de las masas trabajadoras de todos los pueblos de Rusia, el mal menor sería la derrota de la monarquía zarista, el gobierno más reaccionario y bárbaro que oprime a un mayor número de naciones y a una mayor masa de población de Europa y de Asia.” “Es indudable que la importante labor de agitación contra la guerra, efectuada por una parte de los socialistas ingleses, alemanes y rusos, debilitó la potencia militar de sus respectivos gobiernos, pero tal agitación fue un mérito de los socialistas. Estos deben explicar a las masas que para ellas no hay salvación fuera del derrocamiento revolucionario de ‘su’ gobiernos y que las dificultades con que tropiezan estos gobiernos en la guerra actual deben ser aprovechadas con ese fin.” Esta posición se hizo conocida como “derrotismo”. Trotsky temía que esto se tradujera mecánicamente en una política de boicot sistemático al ejército para lograr la derrota del propio país, con el objetivo de provocar la revolución. Si bien esto podría ocurrir en este caso, para él, era muy factible que, por el contrario, tras una derrota militar se produjera una revolución prematura y débil que terminara rápidamente aplastada. El error de Trotsky fue no entender que el planteo de Lenin consistía en no detener la lucha de clases durante la guerra, ni siquiera ante la posibilidad de que, a consecuencia de ello, el propio gobierno imperialista pudiera ser derrotado por los Estados enemigos.
Con la Revolución Rusa y la fundación de la Tercera Internacional, o Internacional Comunista, estas diferencias entre Lenin y Trotsky desaparecieron. Las posiciones del ala izquierda de la Conferencia de Zimmerwald fueron el embrión de esa nueva Internacional.

Zimmerwald hoy y un internacionalismo militante

Hoy en día volvemos a ver el surgimiento de nuevos partidos que se consideran de la “izquierda radical” como Syriza en Grecia, que terminan llegando al gobierno sobre la base de las ilusiones de sectores populares que creen que pueden implementar un programa radical de ruptura con el imperialismo europeo. Pero esas ilusiones se ven rápidamente defraudadas en pocos meses. Partidos como Syriza son versiones “modernizadas” de la vieja socialdemocracia reformista que desbarrancó en la Primera Guerra Mundial y que son utilizados por la burguesía para engañar y desalentar a las masas. En el horizonte de los próximos años se ven nubarrones de un período más convulsivo, donde el drama actual de Grecia y la brutalidad de la crisis migratoria en Europa y el fortalecimiento de tendencias xenófobas hacen necesario la reconstrucción de una Internacional revolucionaria. Es el sentido que puede tener recordar los 100 años de la Conferencia de Zimmerwald hoy, el de construir una corriente marxista internacional que sepa remar a contracorriente, arraigada en la clase trabajadora y que rechace la tentación de transformarse en administradores “de izquierda” de los planes de ajuste del imperialismo. Las organizaciones políticas que hoy no ajusten cuentas con la idea de que se puede lograr una ruptura con el imperialismo o una nueva “vía pacífica al socialismo” simplemente gestionando el Estado capitalista con un “gobierno de izquierda” corren el riesgo de repetir continuamente la desastrosa experiencia de Syriza.

Guillermo Iturbide
Ediciones IPS-CEIP

Notas:

1.El Manifiesto se puede leer en Marxistas en la Primera Guerra Mundial, Ediciones IPS-CEIP, Buenos Aires, 2014, p. 241.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Gobierno no atiende reclamo de los “cincuentones”




En la reunión del Consejo de Ministros abierto que sesionó este lunes en Fray Bentos un grupo denominado de como “cincuentones” planteo al Presidente Vázquez la necesidad de encontrar una solución a su problemática vinculada a las jubilaciones.

A tono con lo que sucedía en Latinoamérica y las reformas neoliberales que se llevaban adelante en la región, en el año 1996 se implementó una reforma provisional basada en un modelo privatizador que instaló en Uruguay un régimen con participación privada (Ley 16.713) a través de las Administradoras de Fondos de Ahorro Provisional (AFAP).
En ese momento un conjunto de trabajadores menores de 40 años y con determinado nivel de ingresos fue obligado a afiliarse a alguna de las administradoras que se crearon. Los hoy denominados “cincuentones” plantean que el régimen mixto en el que se encuentran desde entonces (sin haber tenido opción) implica una pérdida que va del 2 al 32% en sus ingresos al momento de retirarse si se compara con la que obtendrían si se jubilaran a través del Banco de Previsión Social (B.P.S.)

Un reclamo que recorre la región

Al igual que en otras países de Latinoamérica los trabajadores se movilizan para cuestionar estos sistemas privados de jubilación al constatar el negocio millonario que representa para los empresarios del sector y los perjuicios que les ocasionaran cuando termine la etapa laboral. Lo que no es más que un mecanismo más de expropiación que realiza el capital con ayuda del estado y el respaldo del régimen político, sobre los ingresos de determinadas franjas de trabajadores.
El ejemplo más cercano es Chile donde hace pocos días más de un millón de personas reclamaron en las calles el fin de las AFP, herencia del modelo pinochetista aún vigente en el país trasandino.
En nuestro país, si bien el presidente Vázquez reconoce el problema y el impacto negativo que tendrá en las jubilaciones de los cincuentones, ya se ha anunciado que no hay margen para buscar una solución.
El propio ministro Astori ha dicho que no hay plata para atender estos reclamos enfatizando que es el modelo vigente y que no está en agenda impulsar algún cambio en el sistema. En estos 3 periodos de gobiernos frenteamplistas el régimen provisional mixto se ha mantenido casi sin modificaciones, aún reconociendo que ocasionará perdidas de ingresos jubilatorios para muchas trabajadores.

Hernán Yanes

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Los comunistas no buscamos extender la vida del capital ni oxigenarlo.




XXII entrega

Retomo un material que tiene ya algún tiempo, lo hago en la perspectiva y porque no, tambien en el íntimo deseo de sacar a la luz un debate oculto, oculto interesadamente, que desvíe la atención a las grandes masas y particularmente a la clase obrera. Desviarla de una tarea que es fundamental, es humana e historica. Eso es el COMUNISMO.
La confianza restañada o el restañar la confianza es una de las grandes tareas, claro que hay muchos agazapados pronto para burlar la confianza, viejas y nuevas operaciones.
La caída del campo socialista se puede y se debe considerar como uno de los principales retrasos para la clase obrera mundial. Tal ha sido el impacto para la clase obrera y desde luego, para su “vanguardia” el Partido. Desde luego que no hablamos de cualquier Partido, hablamos del Partido Comunista, este debería sintetizar la Ideología del Poder de los que no tienen Poder.
Este fenómeno socio político y geopolítico, alentó a diferentes concepciones, todas ellas negadoras del marxismo-leninismo, del comunismo en términos de concepción de mundo. Concepción de mundo negadora de las actuales relaciones de producción y por tanto del Modo de Producción Capitalista.
No puede llamar a extrañeza que la clase dominante, es decir el enemigo de clase opere de esta forma, se inscribe ni más ni menos que en el antagonismo irreconciliable que surge de la base material (estructura) y del tipo de relaciones. Por tanto la súper estructura es condicionada y es funcional a la dominación que somete una clase minoritaria a la otra, clase esta que es al mismo tiempo absolutamente mayoritario y generadora de valor. Todo este fenómeno está situado en el Poder, en quien tiene el Poder. El Poder de una clase (la burguesía) se instrumenta a partir de un órgano de dominación llamado Estado, esta estructura representa siempre a un tipo de Estado de clase. Esto naturalmente confirma la concepción leninista. Lenin advertía que no se puede entender, no se puede concebir el tema del PODER sin entender el tema del ESTADO. El revisionismo histórico utilizó para sus intereses la confusión que surgía y surge aún hoy sobre este aspecto, el PODER y el ESTADO, para ello se sirvió de una categoría abstracta, la DEMOCRACIA y ella sin formular el contenido de clase no dice nada, o dice en todo caso lo que dice su definición etimológica: “El concepto conocido en español como democracia tiene sus bases en el antiguo griego y se forma al combinar los vocablos demos (que se traduce como “pueblo”) y kratos (que puede entenderse como “poder” y “gobierno”). La noción comenzó a ser empleada en el siglo V (A.C) en Atenas”. Por cierto otros concepto similares se fueron adaptando a los largo de los años de forma tal que el “embuste” sea creíble y le dé razón y sentido a tal formulación. Otro ejemplo es: “en la práctica, la democracia es una modalidad de gobierno y de organización de un Estado. Por medio de mecanismos de participación directa o indirecta, el pueblo selecciona a sus representantes”. Bien todo este montaje es también y fundamentalmente sostenido por el revisionismo histórico, por el reformismo político que en el fondo hoy mundo 2016 no puede ocultar que este camino lleva siempre a la conciliación de clase. La confusión parte de la ausencia de análisis dialéctico y por tanto la no aplicación de las leyes de la dialéctica, que explican de forma contundente de que se trata esto. La primera ley y la más importante resuelve esta confusión interesada del revisionismo. Unidad y Lucha de Contrarios, esta es la primera ley y es la que desvela esta operación engañosa. La unidad inestable y tensa marcada por la contradicción antagónica es la que se da entre capital y trabajo y es también entre clases (burguesía-proletariado) y que al mismo tiempo es entre contrarios, entre clases con intereses antagónicos e irreconciliables. Este antagonismo está en la base material y es entre capital y trabajo, entre producción social y apropiación privada. ¿De qué se apropia la clase dominante? se apropia del valor generado, construido por la clase explotada, es decir la mayoría que no posee medios de producción y por tanto está obligada a vender su fuerza de trabajo. La clase dominante se queda con lo que es el núcleo central del capitalismo, la plusvalía, tema que seguiremos desarrollando en otra oportunidad. Retomamos nuevamente el concepto DEMOCRACIA y desde luego la primera ley de la dialéctica. Democracia entonces no es una categoría abstracta, es concreta y es además la forma que puede adoptar un ESTADO y el ESTADO es siempre de clase, por tanto la primera ley me dice claramente que democracia no es más que un polo de la contradicción, que está unido y en lucha con su contrario, es decir DICTADURA. De lo que se deduce entonces que hay democracia burguesa y dictadura burguesa, que además están UNIDAS y en LUCHA. Que la clase dominante adoptará una u otra conforme sus necesidades. Por tanto de ella surge que DEMOCRACIA y DICTADURA son categorías concretas a la que se le debe siempre formular el contenido de clase, no hacerlo es caer en una imperdonable desviación de clase. Este mismo fenómeno está planteado en su contrario, es decir la categoría DEMOCRACIA y DICTADURA por ser concretas y de clase, se deben adoptar para explicar lo que es DICTADURA DEL PROLETARIADO que está unido y en lucha, y por tanto le corresponde su contrario, es decir DEMOCRACIA PROLETARIA.
El revisionismo histórico logra su objetivo principal en el XX Congreso del PCUS, de este Congreso surge también su línea y su concepción que es táctica y estratégica, táctica en el sentido concreto, es decir aborda la coyuntura y estratégico en tanto está planteado con sentido estratégico y la estrategia es el objetivo. Estos fenómenos como se ve, deben ser analizados dialécticamente, partir de un análisis dialéctico es no transigir con el punto de vista de clase y no vulgarizar el materialismo dialéctico. La actual etapa de tránsito del capitalismo al comunismo sigue abierta, tal cual lo afirmara el camarada Lenin, esta es la época del IMPERIALISMO y las REVOLUCIONES PROLETARIAS, aun con todo el esfuerzo que realiza el enemigo de clase y sus socios, es decir los revisionistas, oportunistas y por tanto reformistas. En tanto la sociedad humana está dividida en clase este antagonismo no es superado, de ahí surge la virulenta campaña de desprestigio a la concepción COMUNISTA.
Las diversas operaciones circunstancialmente le han dado un paréntesis histórico a estas concepciones negadoras de la REVOLUCIÓN y por tanto concepciones CONTRA REVOLUCIONARIAS. La falta de convicción, la ausencia o vaciamiento ideológico a las grandes masas y particularmente a las masas en concreto, es decir a la clase obrera a posibilitado el ascenso de concepciones revisionistas y reformistas. El revisionismo histórico ha tomado la casa, es decir a podido situarse en las direcciones del estado mayor del proletariado, los Partidos Comunistas. Estos han sido ganados para un proyecto reformista y conciliador (no sus masa militante en su totalidad) por ello no es novedosos ver hoy tanto en la región como en múltiples lugares en el mundo, que los Partidos Comunistas acompañen como furgón de cola proyectos y gobiernos reformistas, negadores de la revolución, es decir de la dilucidación dialéctica de la contradicción antagónica en estas sociedades divididas en clases. La vulgarización del materialismo dialéctico e histórico, llevó a plegarse a un discurso revisionista, ya no hay más países guías ni hombres guías. Lo que olvidan estos señores es que no se trata ni de países ni de hombres guías, se trata de ideas guías.
Seguiremos en próximas entregas, para el debate y la polémica, con los “infantilistas”, con los que apelan a un ultra leninismo rayano con lo demencial, pero eso será para otra oportunidad.

Osbaldo Zuñiga

martes, 6 de septiembre de 2016

Revelan que militares continúan realizando espionaje en democracia




Existen pruebas de un sistema de espionaje sobre personalidades políticas, partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales durante todo el período que va desde 1985 hasta, por lo menos 2009, aplicando los mismos criterios de la dictadura, según una nota de Brecha respecto al informe sobre el archivo del militar fallecido Castiglioni.

En la pasada edición del 2 de setiembre del Semanario Brecha se difunde información acerca del contenido de los documentos y carpetas hallados en poder del Coronel Castiglioni, quien fue cesado en 2006 y fue vocero del Foro Libertad y Concordia y activo defensor de los criminales de la dictadura.
A fines del 2015 se había realizado un allanamiento en el domicilio del militar y la documentación encontrada en ese momento está desde entonces en poder de la justicia por orden de la jueza Beatriz Larrieu quien había ordenado y dirigido el operativo.
La información que se difundió en su oportunidad indicaba que entre el material hallado estaba también el archivo del tío del coronel Castiglioni, el inspector Victor Castiglioni, quien fuera una de las principales figuras de la inteligencia policial durante la dictadura y en los primeros años del retorno democrático. Con ese material se esperaba poder acceder a información sobre violaciones a los derechos humanos cometidas durante el régimen militar y de esta manera permitir que avanzaran muchos de los juicios actualmente en curso sobre estos hechos.
La nota también expresa que según el material hallado en una de las cajas existieron “conversaciones de la dirección uruguaya de la inteligencia militar con su par argentina para analizar la propuesta del embajador estadounidense Cristopher Ashby sobre la apertura de una oficina de la CIA en Montevideo", dando cuentas una vez más de la coordinación de militares de la región con el servicio de inteligencia de los Estados Unidos.

Espionaje en democracia

De la nota publicada esta semana por Samuel Blixen surge “que la inteligencia militar mantuvo un sistema de espionaje sobre personalidades políticas, partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales durante todo el período que va desde 1985 hasta, por lo menos 2009 (aunque la fecha es tentativa), aplicando los mismos criterios de la dictadura.”
La nota se basa en dos informes elaborados en forma paralela para la jueza Larrieu por Isabel Wschebor de la Secretaría de Derechos Humanos del Pasado Reciente y por el decano de Humanidades Álvaro Rico como coordinador del equipo de historiadores de la UdelaR, quienes realizaron una primera aproximación al contenido de las 65 cajas incautadas.
La documentación encontrada muestra la existencia de una vasta red de espionaje con colaboradores, infiltrados e informantes actuando luego de la restauración democrática.
Tal como plantea el artículo de Blixen se trata “de todo el esquema de espías que, en democracia, hasta hace poco tiempo (si es que no continúa activo) se infiltraba en partidos políticos y organizaciones sociales, y operaba cerca de las personalidades cuyas actividades interesaban a los jefes de la inteligencia militar. Muchos de los informantes fueron reclutados durante la dictadura entre detenidos sometidos a tortura; otros fueron reclutados mediante pagos por sus servicios.”
La documentación da cuenta del espionaje realizado en democracia sobre las organizaciones y partidos políticos de izquierda, sindicatos y organismos de derechos humanos, incluyendo escuchas ilegales, seguimientos y vigilancia sobre políticos y militantes. Los datos muestran como los servicios de inteligencia se mantienen activos luego de la dictadura y la continuidad de estas actividades claramente ilegales así como la autonomía y poder que aún hoy mantienen para actuar por fuera del control de las instituciones democráticas.

El pacto de impunidad y las trabas a las investigaciones

El informe de Isabel Wschebor señala que “El Estado ha tenido la tendencia a privatizar o seleccionar a los actores que tienen la competencia de investigar sobre este período, generando procesos de desclasificación parcial o selectiva de la documentación, lo que constituye una política de poca transparencia con relación al tema.”
Pese a que los tres partidos que gobernaron el Uruguay tienen personalidades que fueron objeto del espionaje militar (aunque mayoritariamente pertenecen a sectores de izquierda), es evidente que todo el régimen político, incluyendo el propio Frente Amplio, no tiene voluntad política de terminar con la impunidad y evita que las investigaciones avancen poniendo mil trabas para acceder a la información. El uso arbitrario, restrictivo y discrecional de los datos existentes impide el conocimiento de la verdad y que se haga justicia, así como oculta y protege a los responsables de las violaciones a los derechos humanos.
La nota también da cuenta de que el allanamiento estaba previsto desde 2008 y que Vázquez fue informado en ese momento de la situación. Llama entonces la atención que no se proceda hasta el 2015, luego de la muerte de Castiglioni, lo que impidió su posible declaración ante la justicia.
Con posterioridad a la renuncia de la ministra Azucena Berruti en el año 2008, en cuya gestión también se habían encontrado otros archivos; sus sucesores José Bayardi, Gonzalo Fernández, Luis Rosadilla y Eleuterio Fernández Huidobro, hicieron todo lo posible para evitar acceder a la información en poder de los militares, mostrando la complicidad de todo el poder político con la impunidad para los responsables de los crímenes de la dictadura.

Hernán Yanes

domingo, 4 de septiembre de 2016

Inmigrantes en el rascacielo: la foto más famosa de la clase obrera




Almorzando en el rascacielos, es reconocida mundialmente. Detrás de ella, se esconden las historias de los inmigrantes que levantan el imperio americano: del Rockefeller Center a la Trump Tower.

Veintinueve de septiembre de 1932. Once hombre sentados en una delgada viga de acero, los pies colgando. La mayoría lleva gorra encima de su cabello colorado. Algunos charlan, otros comparten un cigarrillo, terminan el almuerzo. Sólo uno mira la cámara. Parece recortado del resto por un cable que se gana su lugar en la foto. Detrás, la inmensidad del Central Park y un hilo del Río Hudson. Debajo, 250 metros debajo, 57 pisos debajo, las calles de Nueva York. Los taxis, el asfalto, las filas de desocupados de la Gran Depresión.
Lunch atop a Skyscraper, almorzando en el rascacielos. Así se llama la imagen.
¿Cuántas veces la viste? ¿Cuántos la cuelgan en su pared o guardan en algún cajón? ¿Cuántas veces miramos esos rostros, nos preguntamos si era trucada, una puesta en escena o simplemente estaban todos locos?

Doce hombres entre el cielo y la tierra

La foto se publicó por primera vez en el New York Tribune el 2 de octubre de 1932. Estados Unidos se debatía en una crisis económica y social profunda. 17 millones de desocupados, largas colas por una ración de sopa y pan. En medio de la hambruna, la foto perseguía un valor simbólico: “a medida que los rascacielos crecían en la altura, la ciudad se hundía. Con la Gran Depresión sobre sus pies, los 11 trabajadores serían los posters motivadores de la época”.
Así lo cuenta uno de los protagonistas del recomendable documental Men in lunch, de Seán Ó Cualáin. Durante poco más de una hora, recorre las historias y significados que guarda aquella famosa foto.
Christine recorre el archivo del Rockefeller Center para intentar aclarar fechas y nombres. ¿Cómo se llaman los obreros que almuerzan en la viga? ¿Por qué la mayoría son irlandeses? ¿Y los fotógrafos que arriesgan la vida para retratarlos? Solo logra confirmar la identidad de dos de ellos, quizá tres. Sin embargo, todos los años alguien se acerca al archivo para decir que conoce a uno de esos albañiles. Es mi padre, mi hermano, mi tío. De repente, en la delgada viga, a 250 metros del piso, son 45 hombres apretados.
A lo largo de la película nos vamos dando cuenta que se trata de una foto preparada. Pero ni siquiera ese dato le quita algo del tremendo poder y realidad que transmiten esa imagen.

Ciudad de golpes duros

En medio de la crisis, Nueva York se cubría de grandes edificios. “Cuando los estadounidenses se sintieron atestados, construyeron una cuadra en forma vertical y la llamaron rascacielos”. Así fue. En esa época se terminaban los grandes edificios de la ciudad: el Rockefeller Center, el Empire State, el Radio City. Pero no se levantaban solos.
“Era una ciudad de golpes duros”, sigue el relato. “Una ciudad que necesitaba el trabajo salvaje del 99% de su gente. Era gente que escapaba de enfermedades, hambrunas, persecución. No eran soñadores ingenuos. Sus rostros devuelven el sueño opacado de todos los inmigrantes. Podían ser de 20 lugares distintos, lo que los unía en esa viga de hierro, ese mediodía de 1932, era construir rápido un rascacielos”.
Desde el Queens y el Bronx llegaban a las obras a trabajar por 1,5 dólares la hora. Por esos días no era una mala paga pero debían estar preparados para morir. “Era un negocio desagradecido y traidor. Un día bueno para esos trabajadores era el que no terminaban en la morgue. Y si eso pasaba, había cola para ocupar su lugar”.
Los promotores de las torres estimaban en sus presupuestos que cada 10 pisos moriría un trabajador. Cerca del 2% de los trabajadores de la construcción morirían en el año, y otros 2% sufriría discapacidad permanente. En un gremio de 1000 obreros como el de Nueva York, eran 40 por año.
Quizá por eso su lema era “No morimos, nos matan”.
Sin embargo seguían subiendo. Escapando del hambre. “Allí arriba tenían el esplendor que sabían que no tendrían cuando volvieran a pisar la calle”.
La crisis golpearía duramente a la clase obrera, nativa e inmigrante. Millones de desocupados, condiciones de trabajo precarias, sindicatos perseguidos, huelgas reducidas a su mínima expresión. Recién a mediados de la década comenzarían a resurgir las fuerzas obreras, con históricas luchas como las que dieron los mecánicos en Flint o los camioneros de Minneápolis.
Aunque no nos hayan dejado imágenes tan famosas.

Torres de racismo

Las últimas imágenes de Men in lunch muestran a los hombres que reconstruyen las Torres Gemelas. Otros fotógrafos suben a retratar a otros albañiles que siguen haciendo equilibrio entre los metales. Buscan, seguramente, nuevos pósters motivadores del sueño americano.
Sin embargo, los grandes edificios norteamericanos se siguen levantando hundiendo a la clase obrera. Nativa e inmigrante. Los irlandeses que levantaron el Rockefeller, se transformaron luego en los polacos que levantaron la Trump Tower.
El actual candidato republicano hizo su fortuna con el negocio inmobiliario y de la construcción. En los años 80 levantó, en medio de la Quinta Avenida de Manhattan, su emblemático edificio. Cada día, cientos de obreros, la mayoría inmigrantes sin papeles, trabajaban 12 horas por un sueldo miserable, en pésimas condiciones y sin los aportes correspondientes. La “brigada polaca” hizo casi todo el trabajo de demolición.
Hoy, mientras dispara su campaña xenófoba, Trump sigue apelando al sudor y la sangre de los inmigrantes para levantar su fortuna. Ahora no son polacos sino mexicanos. Como Diego Reyna, que se cansó de los comentarios racistas de su jefe y colgó una bandera de su país en la cima del Trump International Hotel & Tower Vancouver. “Porque en el vertido de hormigón, el terminado, la mezcla, el tallado de la madera y todos los trabajos en general, estamos los mexicanos”.
80 años después de aquella famosa foto, son los mismos hombres que levantan las torres del sueño americano. Y los que siguen cayendo de ellas.
Eso mismo denunciaron los trabajadores de la construcción que marcharon hace poco a la Alcaldía de Nueva York, sosteniendo 20 ataúdes negros. El 75 % de los obreros accidentados no estaban sindicalizados, y el 60% eran inmigrantes.

Lucho Aguilar

Fidel en la Mesa Redonda




La Mesa Redonda, en su aniversario 15, hace un recuento de varios de los momentos en los que el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, intervino en el programa para analizar importantes asuntos del país y el mundo.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Uruguay critica la destitución de Dilma Rousseff




Uruguay hizo declaraciones críticas sobre la destitución de Dilma Rousseff. Roces diplomáticos del conflicto geopolítico que asoma en la región.

Siguen las divergencias en el Mercosur. Primero ligadas a la participación de Venezuela al interior del bloque. Ahora en relación al golpe en Brasil. Los juegos diplomáticos de una lucha geopolítica en curso.
Uruguay engrosó la lista de los países que criticaron el impeachment de Dilma Rousseff. En un comunicado que la presenta como “electa legítimamente por el pueblo brasilero”, la canciller uruguaya declaró considerar “una profunda injusticia” la destitución de la presidenta, a pesar de la “legalidad invocada”.
El pasado jueves, luego de la votación que anuló el mandato de la líder del PT en el Senado, los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Venezuela solicitaron a sus embajadores dejar el país. Los embajadores brasileros en los tres países mencionados también retornaron a su país, según informa Itamaraty.
El comunicado uruguayo amplia la distancia entre la diplomacia de los dos países, que ya ha expuesto sus diferencias al interior del bloque del Mercosur. Incluso Uruguay acusó a José Serra (PSDB), actual ministro de Relaciones Exteriores, de intentar comprar a la cancillería del país vecino para que se posicionara de manera similar a Brasil frente a la cuestión venezolana. El país vecino se negó y denunció el chantaje de los golpistas brasileros.
Uruguay defiende la pose de Venezuela en la presidencia semestral frente a la oposición brasilera y, desde entonces el bloque está dividido y acéfalo. Por un lado, el gobierno de Macri de Argentina saluda al gobierno golpista, por otro Bolivia y Venezuela convocan a sus embajadores y Uruguay hace críticas públicas.
El gobierno golpista de Brasil actúa junto a la Argentina como sustento del intento de fortalecer una derecha más pro imperialista en toda la región. De ahí los recurrentes choques con Bolivia y Venezuela, y ahora con el vecino del sur.
Se trata de una guerra en el terreno diplomático, primeros síntomas de un conflicto geopolítico que se está abriendo en el continente, en el contexto de reubicación estadounidense en la región y la crisis de los gobiernos pos-neoliberales, ahora agravada por el golpe en Brasil.

Daniel Andrade

Breve Historia del PT




Para comprender la caída actual del gobierno del Partido de los Trabajadores de Brasil por medio de un Golpe de Estado Institucional, es necesario entender las contradicciones internas de un partido que nació como anticapitalista en la década del 80 y que termina con un vicepresidente de derecha.

Como una de las consecuencias de la crisis económica de 1978 que llevo a la debacle de la dictadura militar que se encontraba en el poder desde 1964 (que se había mantenido allí por el modelo económico de desarrollo que había impulsado), se inicio un ciclo prolongado de huelgas y paralizaciones de la actividad industrial. Se inicia entonces un proceso de lucha encabezado por un “nuevo sindicalismo”, que agrupaba a un conjunto de dirigentes que combinaban demandas de tipo económico con reivindicaciones políticas, así como una mayor participación de los trabajadores de base y la vinculación con otros movimientos de la sociedad civil, rompiendo con las antiguas practicas sindicales. El “Partido dos Trabalhadores” nace como producto de esta experiencia bajo la premisa necesaria de extender la representación política por fuera del ámbito sindical y a partir de la iniciativa de una fracción de líderes sindicales que reconoció las insuficiencias de esa práctica para transformar la sociedad y admitió claramente la necesidad de articular una organización política nacional, no formada solo por trabajadores industriales sino por todos aquellos que viven de su trabajo.
El PT se constituyo como un partido popular abierto, democrático y de lucha, que pretendía ser el instrumento político de los más desplazados. En torno al partido se reúnen una cantidad importante de movimientos de desocupados, campesinos y de los sin tierra. Tal unidad sentara las bases de un colectivo social articulado y de fuerte presencia en torno a la democratización del país, cuyo advenimiento señalaba el PT en su Manifiesto como el pasaje hacia una sociedad igualitaria, donde no hubiese explotados ni explotadores (Partido dos Trabalhadores; 1980), capaz de revertir las desigualdades que atravesaban al pueblo brasilero desde sus orígenes.
Por otro lado, el fenómeno del “nuevo sindicalismo” derivo en la conformación de la Central Única de los Trabajadores (CUT) hacia el año 1983. La CUT se definió como una central sindical clasista que adhería al socialismo como perspectiva general, defendiendo la autonomía de los trabajadores respecto del Estado e independiente a los gobiernos y partido políticos.
Durante los años noventa, la implementación de las conocidas políticas neoliberales, la CUT y el PT sintieron de lleno el golpe. En el interior de la Central Única de Trabajadores se dio un intenso debate acerca de la situación de la clase trabajadora y los rumbos a seguir; en detrimento de sus cuadros más combativos, prevaleció a lo largo del periodo una postra que sostenía la inevitabilidad de las trasformaciones económicas y la necesidad de negociar con las dirigencias político-empresariales con el fin de mantener los niveles de empleo. A su vez, se evidencio un cierto desacople entre las dirigencias y el conjunto mayoritario de los trabajadores.
Con respecto al PT, desde la primera derrota electoral de Lula en 1989 –que se repetirá hasta 2003-, el partido atravesó una serie de trasformaciones con miras a incrementar su representación y alcance en la sociedad brasilera. Ya en el año 1988 el PT accede a las alcaldías de ciudades importantes y posteriormente a las gobernaciones de algunos Estados. Se inicia entonces un proceso en el cual el PT comienza a acoplarse a las estructuras del Estado y a amoldarse a los criterios del sistema capitalista.
La llegada de Lula a la presidencia en 2003 fue a contramano de la tradición de lucha del PT. La estructura económica neoliberal se mantuvo y se exacerbo. La atención de los reclamos de muchos de los sectores que fueron parte de las primeras formaciones del PT, fueron desoídos. Tal es el caso del MST, que hasta el 2006 mantuvo su apoyo al presidente, pero que para su segundo mandato se enfrentara directamente y de manera abierta.
Si bien durante la primera presidencia se produjeron las principales fragmentaciones en el ámbito sindical, así como las mayores críticas al gobierno desde sus espacios más próximos, la reelección de Lula encontró nuevamente un apoyo por parte de un conjunto amplio de los movimientos, dejando entrever la persistencia de afinidades que a pesar de las tensiones todavía eran latentes. Durante el segundo mandato el panorama se rebeló más nítido: mientras que el Estado se oriento a canalizar algunas de las demandas populares consolidando los vínculos de proximidad con algunos movimientos, en otros casos la posibilidad de dialogo se quebró definitivamente.
La asunción de Dilma a comienzo del 2011 no altero en gran parte los realineamientos ocurridos en la década pasada, aunque el proceso mantiene su dinamismo. La fragmentación política de la base de apoyos del PT impulso nuevas alianzas con los partidos de la derecha más recalcitrante como se observa a partir de su reelección en 2014 con Temer como vicepresidente. El golpe de estado no es casual, el fin de las alianzas y de la matriz ideológica que reunió a aquellos militantes sindicales en los ’80 había sido abandonado paulatinamente. El golpe abre un nuevo proceso de lucha donde las masas de trabajadores de Brasil deben definirse por la independencia política de clase para derrocar el gobierno golpista, en pos de un verdadero gobierno de los trabajadores.

Pablo Javier Coronel
Director de Huellas de la Historia

Bibliografia utilizada:

- Lucas Benielli; “Los años de Lula: trabajadores y movimientos sociales en la historia reciente de Brasil” en Alejandro Schneider (comp.) America Latina hoy…; Ediciones Imago Mundi, Bs As 2014.

Los comunistas no buscamos extender la vida del capital ni oxigenarlo.




XXI entrega

"Antes, la burguesía se permitía cierto liberalismo, defendía las libertades democráticas burguesas y se granjeaba de este modo popularidad en las masas. Ahora del liberalismo, no queda ni rastro. No existe ya la llamada "libertad del individuo"; los derechos del individuo se reconocen hoy tan sólo a los que poseen capital, y todos los demás ciudadanos no son considerados más que como materia prima humana, apta únicamente para ser explotada".I. V. Stalin; Discurso en el XIX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (Octubre de 1952)

Año 2015, vinculado al justo conflicto de los docentes y ante algunas actitudes cuestionadoras y críticas de la lucha de estos trabajadores decíamos: "En estas horas de tanto "pedo" si pedo, cuando no de actitudes reaccionarias, "cuasi" fascistas. Manipulando a la opinión pública, desvirtuando la razón y justeza de un conflicto. En líneas generales los militantes, lo que equivale decir hinchas, arremeten contra los trabajadores. La práctica social lauda y laudo claramente, estamos ante una sociedad conservadora, donde aunque no se llamen Sanguinetti, Lacalle, Batlle y otros nuevos apellidos que han venido para quedarse con la clase dominante, actúa como tal. Nada del punto de vista de clase, nada de solidaridad, menos y nada de igualdad y de lucha, solo los que aun habiendo votado a este gobierno, se paran con su clase, a esos que no son muchos, mi mayor respeto, aún en la diferencias, que la hay".
Hace un año de esto y no es que nada ha pasado, si pasó ya el primer ajuste fiscal, está pasando la rendición de cuentas de recortes claro está. En la región avanza la égida del capital financiero con visos de legalidad de clase, de clase dominante debí decir, los analistas y periodistas más algún que otro militante, todos hacen caso omiso a formular el contenido de clase de toda DEMOCRACIA, por tanto tampoco formulan el tema del PODER y del ESTADO en términos de clase. Llegan si a una conclusión imbuida por la lógica formal, si es CONSTITUCIONAL es democrático. Ven que cuando se pierde el punto de vista de clase, siempre ocurre, se adopta el punto de vista aunque sea de manera inconsciente, de enemigo de clase. A partir de la lógica formal quieren explicar el fenómeno entonces concluyen: " golpe sí pero blando, golpe si pero parlamentario, golpe no porque la constitución lo prevé, golpe no porque los parlamentarios han sido elegidos por el voto". Es embromado tener que hacer el análisis con la lógica burguesa porque te lleva al famoso " ni, ni".
Ya son más de tres o cuatros décadas de derrotas y retrocesos, ya son muchos los años del abandono del punto de vista de clase, mucho tiempo razonando y analizando la realidad social y política con el punto de vista del enemigo de clase. Son tantos y tanto años de un discurso reiterado y mentiroso "sofista" para decir "hay que buscar una salida a la uruguaya, o podria ser tambien, porque ademas se dice, a la chilena o a la española, o a la griega" y barbaridades de esa naturaleza.
Aún hoy se sigue sosteniendo que "rareza" u "originalidad" es sinónimo de bueno, algunos amigo han descubierto que el fenómeno Frente Político y particularmente el uruguayo es casi que el desideratum, muchos le agregan el componente FORMA orgánica para profundizar la "rareza" y es ahí donde te tiran "somos coalición y movimiento", bueno ni que decir ¿no? confunden FORMA con CONTENIDO. Por tanto este "barullo" ideológico no es nuevo, tiene algunas décadas.
En síntesis, hay un cambio de etapa, tal cambio se pronuncia en la estructura de dominación, la ascensión del capital financiero es sin dudas un cambio de FORMA en el tipo de ESTADO, mas no un cambio de CONTENIDO. La FORMA se adapta al actual CONTENIDO. En la región y tambien en el mundo se pronuncia abiertamente un viraje de derecha cerrada y confirma de manera clara que estamos transitando lo que bien define el camarada Dimitrov " Los círculos imperialistas intentan descargar todo el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. Para esto, necesitan el fascismo.
Tratan de resolver el problema de los mercados mediante la esclavización de los pueblos débiles, mediante el aumento de la presión colonial y un nuevo reparto del mundo por la vía de la guerra. Para esto, necesitan el fascismo.
Intentan adelantarse al crecimiento de las fuerzas de la revolución mediante el aplastamiento del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos...".
Qué duda puede haber que ese es el fenómeno actual y tan actual es que este axioma marca la época, acá lo esencial del fenómeno: "la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero". Este es el rasgo de la época, claro está que con envolturas de colores han llevado a la confusión a las grandes masas y particularmente a la clase obrera. Las pasadas derrotas y no "fracasos o implosiones" como le gusta decir a las dos variantes de revisionistas han planteado una suerte o desgracia de "estación terminal". No es solo un problema uruguayo y del FA, es de los argentinos, brasileños, chilenos, griegos e incluso de los españoles con PODEMOS, es decir nunca mejor empleada y aplicada la categoría de análisis de lo GENERAL A LO PARTICULAR.
Si aun no pasa, ya pasara, las grandes masas y sobre todo, la clase obrera irá desbrozando la maleza y con ello tambien queda demostrado que los reformismo que han buscado acuerdos y anclajes con la burguesía, sucumben y condenan a las grandes masas a continuar pagando un duro precio por las "oniricas" aventuras de los progresismos claudicante, estos aun siendo serviles a la clase dominante son barridos cuando esta entiende que su tarea debe concluir, no son pocos los ejemplo, los históricos y los actuales. Desde luego que las fisuras apuntan a esto que tambien magistralmente definió el camarada Dimitrov:
"En el seno de todos los partidos socialdemócratas, se opera un proceso de diferenciación. En sus filas se destacan dos campos básicos;: junto al campo existente de los elementos reaccionarios, que intentan por todos los medios mantener en pie el bloque de la socialdemocracia con la burguesía y rechazan rabiosamente el frente único con los comunistas, comienza a formarse el campo de los elementos revolucionarios, que abrigan dudas acerca de la justeza de la política de colaboración de clase con la burguesía, que abogan por la creación de un frente único con los comunistas y comienzan a pasarse cada vez en mayor grado a las posiciones de la lucha revolucionaria de clases". Será así porque la etapa no fue y no será clausurada con la derrota del primer ESTADO PROLETARIO en alianza con el campesinado, la gran revolución de octubre. Esa etapa sigue abierta y más temprano que tarde los pueblos se alzaron con valor. Sera tambien el dia en el que muchos tomaran conciencia que los reformismo son la antesala de la reacción.

Osbaldo Zuñiga

El nuevo curso escolar en la educación general cubana.






La Ministra de Educación y otros dirigentes del sector responderán opiniones y preguntas de la población sobre el nuevo curso escolar en la educación general cubana

jueves, 1 de septiembre de 2016

Brasil: final anunciado




Los desafíos de la izquierda en la nueva etapa.

Como era previsible, el Senado brasileño votó la destitución de Dilma Rousseff. Su mandato será completado por Michel Temer, hasta ahora vice.
El martes, apenas un centenar de manifestantes se congregaron en Brasilia y otras 1500 personas se reunieron en San Pablo para apoyar a Dilma cuando compareció ante el Senado brasileño.
Esta raquítica presencia preanunciaba el capítulo final de la bancarrota del PT. La burguesía brasileña, largamente beneficiada durante más de una década de cogobierno del PT-PMDB, abandonó a Dilma Rousseff cuando se convenció de que ésta ya no tenía capacidad para pilotear el ajuste contra las masas que exige la crisis. Asistimos a un cambio de frente de la clase capitalista. El PT en el gobierno hasta último momento pretendió sobrevivir intentando llevar adelante la agenda que reclama la burguesía.
Desde un comienzo, Rousseff se adaptó mansamente a un proceso completamente viciado, habiendo podido desconocer el voto del Congreso y plantear un conflicto de poderes. Esto se funda, en buena medida, en el temor a abrir una brecha para una intervención de las masas que escapara de su control. Esto revela los límites insalvables de la experiencia petista, cuya función política más relevante ha sido la contención del gigantesco proletariado brasileño en una década de rebeliones populares en el subcontinente latinoamericano.
Pese a las exhortaciones a la resistencia, Rousseff circunscribe su accionar antigolpista al planteo de nuevas elecciones –que debería votar el mismo Congreso que la destituye– y a una apelación ante la Corte Suprema –y, llegado el caso, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, como señaló en una entrevista su defensor, el ex ministro José Cardoso (La Nación, 29/8).
Un verdadero monumento a la impotencia, pues no pasa de una resistencia simbólica. La capitulación del PT estaba cantada cuando parte de su bloque de legisladores apoyó la designación de Rodrigo Maia, un hombre aliado a Temer, como nuevo presidente de la cámara de Diputados, que votó a favor del juicio político contra Dilma. Con todas las fichas echadas, Rousseff intentó persuadir en su alocución a los senadores “indecisos”, los mismos que dieron curso al proceso de impeachment por amplia mayoría y, finalmente, votaron su destitución. Ha sido fiel hasta el final a las instituciones políticas podridas del país.

Giro político

Este desenlace está en sintonía con el viraje que reclama la burguesía. El golpe se inscribe en la tentativa de armar una nueva coalición de gobierno que apunte a modificar las relaciones entre las clases. Pasar de un gobierno de contención a un de ataque frontal contra las masas. Bajo esta perspectiva, la clase capitalista brasilera ha cerrado filas y colocado sus fichas detrás de Temer para encarar esta transición. El apuntalamiento del gobierno Temer ha sido acompañado con un acorralamiento mayor contra Lula, sobre el cual se viene cerrando un cerrojo judicial que puede terminar confinando entre rejas al líder del PT.
No se puede dejar escapar que las bases sobre la cuales se asienta el vicepresidente ahora en ejercicio de la presidencia son extremadamente frágiles: su popularidad está por el suelo y está salpicado por las denuncias de corrupción, al igual que la mayoría de los miembros del Congreso que destituyeron a Dilma. Temer no estuvo en condiciones de asistir –menos de hablar– al cierre de los Juegos Olímpicos, aleccionado por la silbatina que recibió durante la ceremonia inaugural. Al sancionar el alejamiento definitivo de Dilma, el establishment confía que este hecho ayudará a despejar la incertidumbre política reinante, darle oxigeno el gobierno interino y permitirle comenzar a encarar la vasta agenda de medidas que ha anticipado. El cerebro y el garante de esta agenda y figura clave del gabinete es Henrique Mereilles, ex presidente del Banco Central durante el gobierno Lula y hombre de confianza en los círculos financieros internacionales.

Lo que se viene

Consumado el desenlace del juicio político, uno de los primeros proyectos en la agenda del nuevo gobierno es el cambio del régimen de explotación de los yacimientos petrolíferos del pre sal, permitiendo que las petroleras puedan ser titulares del 100% de la misma sin necesidad de compartir su explotación –como ocurre hasta ahora– con Petrobras. Por otra parte, se eliminaría el obligación actual de contratar proveedores de origen local para el equipamiento y realización de las obras. En forma coincidente con las deliberaciones del Congreso por el juicio político, tuvo lugar la visita a Brasil de las máximas autoridades de Shell, a quienes Temer brindó precisiones sobre los planes del gobierno en la materia. El golpe forma parte de un plan ambicioso de desembarco y colonización imperialista, que se extiende al conjunto de América Latina. También es la señal de largada para poner en marcha los recortes que ya han sido aprobados en el Congreso y que afectan a sectores claves como la salud y educación (la inversión en Universidades bajará un 45 % en 2017). También está en la gatera una reforma laboral, que apunta a acentuar la precarización en las condiciones de trabajo, y una reforma jubilatoria que, entre otras cosas, contempla subir la edad jubilatoria, que ahora fluctúa entre los 55 y 60 años.
Este ataque de enormes proporciones pone a la orden del día la necesidad de una respuesta colectiva de los trabajadores. La izquierda clasista tiene una oportunidad de presentar un programa de conjunto frente a la crisis y de plantear una alternativa política de clase. Sin embargo, tiende a limitar sus perspectivas a las elecciones municipales de octubre.
Ingresamos en una nueva etapa política de carácter convulsivo. El nuevo gobierno deberá probar si es capaz de pilotear la crisis y doblegar a los trabajadores. Hay que abrir un debate para desarrollar la consigna “Fuera Temer” y la huelga general, en función de una crisis de poder con una posible irrupción de masas.

Pablo Heller