jueves, 21 de enero de 2016

Miércoles negro para las bolsas del mundo por desplome del precio del crudo




Las bolsas de Wall Street, Europa y Asia, junto con las de América Latina cayeron un 3 por ciento arrastradas por la continua caída de los precios del petróleo que traspasaron los 27 dólares por barril.

Sin dudas los mercados financieros vivieron ayer un nuevo “miércoles negro”, con caídas en las principales plazas del mundo, debido en gran parte a la continua baja de los precios de crudo y al recorte de las previsiones sobre el crecimiento global, publicadas ayer por el FMI en un reporte del mes de enero.
La bolsa de Wall Street llego a tener una baja de 3 por ciento para finalmente cerrar con una caída del 1%. El Dow Jones cerró 249 puntos a la baja o 1,56% a 15.766 puntos, el S&P 500 perdió 1,1% a 1.859 puntos y el Nasdaq retrocedió 0,12% a 4.471 puntos.
La principal causa del declive de Wall Street es la crisis del mercado petrolero y la desaceleración de China - mercado clave para las empresas de Estados Unidos- que vienen arrastrando a las bolsas desde principio de año, con fuertes derrumbes como el de la semana pasada cuando el mercado petrolero se hundió más de un 11% en Nueva York y un 14% en Londres.
Así las acciones de la petrolera Chevron perdían 4,6 por ciento, mientras que los de su rival Exxon bajaban 2,8 por ciento. Y las acciones de la tecnológica IBM caían casi un 5 por ciento, a 121,88 dólares, mientras Goldman Sachs perdía un 0,8 por ciento, a 155,88 dólares, después de que ambas empresas dieran a conocer decepcionantes informes de ganancias trimestrales.
En Europa, las principales plazas bursátiles han tenido caídas de entre el 3% y casi el 5% este miércoles negro. Muchos analistas, coinciden en afirmar que la preocupación sobre el crecimiento económico mundial, ajustado a la baja por el FMI; podría generar el desplazamiento de las inversiones a mercados “más” estables como el oro o la deuda pública.
Las bolsas de Asia también caían el miércoles a nuevos mínimos en cuatro años, el índice MSCI de acciones asiáticas fuera de Japón caía un 2,6% a su nivel más bajo desde octubre del 2011. Y el índice Nikkei de la bolsa de Tokio cerró con una baja de un 3,7%, lo que lo deja un 20 por ciento por debajo de su máximo del año pasado.
En China, el referencial CSI300 de las principales acciones que cotizan en Shanghái y Shenzhen cedía un 1,3%; y el índice compuesto de Shanghái se debilitaba un 0,9%. Al otro extremo del globo, la bolsa porteña de Buenos Aires registraba una caída de su índice Merval del 4,3%.

La crisis del petróleo: exceso de oferta y caída de precios

La merma o derrumbe de los precios del barril de crudo que comenzaron a mediados de 2014, pareciera no encontrar un “piso” que lo haga rebotar y cambiar de rumbo. Desde aquel año a esta parte el precio del crudo ha descendido más de un 75% desde mediados de 2014 y de un 25% desde que comenzó el año. Para muchos inversores, el petróleo “ya no es un valor seguro”.
Lo cierto es que la crisis del petróleo se ha instalado como un factor importante dentro de la compleja situación de bajo crecimiento económico mundial, que tiene a la escuálida “recuperación” de EE.UU. y la desaceleración de la transición China como protagonistas de principales.
Mientras ayer el barril de West Texas Intermidiate (WTI) cotizaba a mínimos no alcanzados desde 2003, incluso pasando la barrera imaginaria de los 27 dólares; en el mercado de Londres el Brent también caía 49 centavos a 28,27 dólares el barril.
Desde la Agencia Internacional de Energía (AIE), que asesora a los países industrializados sobre políticas energéticas, advirtieron que los mercados del petróleo podrían "ahogarse en sobreoferta" en el 2016. Este lunes la AIE levantó las sanciones contra Irán, lo que generó un desplome de los precios del crudo sustentados en el hecho de que esta decisión tendría como consecuencia aumentar el exceso de oferta de crudo.
El factor geopolítico es otro aspecto complementario para pensar la crisis del mercado petrolero, desde el cártel OPEP vienen sosteniendo una estrategia de “precios bajos” con el fin de desplazar a sus competidores de la producción de petróleo, para ganar mayor poder de mercado y sobre todo de dominación sobre un recurso estratégico como lo es el crudo y sus derivados.
Por tal motivo desde la OPEP pronostican “un mercado petrolero más equilibrado en 2016”. Restará esperar y ver cómo se desarrolla la crisis en curso.

Guadalupe Bravo
@GuadaBravo

miércoles, 20 de enero de 2016

Davos, la cumbre del 1%




El Foro Económico Mundial de Davos se llevará a cabo del 20 al 23 de enero. Contará con más de 2.500 participantes de 100 países: altos ejecutivos de grandes empresas, mandatarios mundiales, intelectuales y periodistas. La elite dominante mundial del 1%.

En medio de los Alpes suizos, en un paisaje nevado súper exclusivo a 1560 metros altura, se realiza la cumbre anual del Foro económico mundial de Davos.
Entre los 2500 participantes se encontrarán 40 mandatarios y jefes de estado. Este año el tema principal es la “Cuarta revolución industrial”, aunque en realidad otros temas económicos y geopolíticos mundiales ocuparán el debate.
Llegar a Davos es difícil y cuesta caro. Además de pagar un ticket de 20.000 dólares, el viaje requiere otros miles, a lo que se suma el hospedaje y las cenas en hoteles de lujo, lo que eleva el costo de la estadía por 5 días fácilmente hasta unos 40.000 dólares por persona.
Pero esto no es nada para los que concurren al Foro Económico Mundial (WEC por sus siglas en inglés) en Davos, una organización financiada por las más grandes empresas multinacionales, consideradas “socios estratégicos” de Davos.
Esta ciudad preparada para el turismo de multimillonarios, estará custodiada por miles de efectivos de las tropas suizas para controlar y blindar la cumbre de los “líderes mundiales”.
Cada año en este paraje de los Alpes suizos se reúne la elite mundial, los integrantes del 1% más rico del planeta, para debatir sobre los grandes problemas económicos y geopolíticos, y definir algunas líneas estratégicas.

La crisis migratoria y las tensiones geopolíticas

En el informe ’Riesgos Globales’ publicado para preparar la cumbre, la crisis migratoria se menciona como el “mayor peligro individual en términos de probabilidades” para el 2016.
Estamos ante la oleada de refugiados más grande desde la Segunda guerra mundial, que ha generado una crisis de magnitud en Europa, provocando reacciones xenófobas y racistas, cuestionando el espacio Shengen. Pero Davos no aportará ninguna solución a los cientos de miles de refugiados, sino que discutirá como “resguardar la seguridad” de los más ricos.
Otros temas que ocuparán el debate son el conflicto en Medio Oriente, la crisis en Siria, la guerra contra el Estado Islámico y otros conflictos geopolíticos que anuncian un 2016 de gran inestabilidad y tensiones políticas.
A nivel económico, las perspectivas “deprimentes” para el mundo en los próximos años (en palabras de la directora del FMI, Christine Lagarde), la situación económica en China, los precios del petróleo y los temblores financieros, estarán presentes en todas las conversaciones y conferencias durante el Foro.
"Casi todos los riesgos están ahora subiendo en los últimos dos años y muestran un ambiente general de inestabilidad", sostuvo el director de riesgo global de Marsh, John Drzik, quien fue parte de la elaboración del informe global.
En Davos se encontrarán mandatarios de países con fuertes tensiones políticas, como Irán y Arabia Saudita, el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden, el secretario de Estado John Kerry, el de Defensa Ashton Carter, el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, el primer ministro iraquí Haidar Abadi, el primer ministro turco Ahmet Davutoglu y el presidente afgano Mohamed Ashraf Ghani, entre otros.
Desde Europa, dirán presente el primer ministro francés, Manuel Valls y el presidente alemán Joachim Gauck. La sorpresa será la participación del primer ministro griego, Alexis Tsipras, quien en su país aceptó implementar el tercer memorándum de la Troika y próximamente enfrentará la tercera huelga general en tres meses.
El argentino Mauricio Macri se estrena en Davos después de varios años de ausencia del país, acompañado por otros derechistas como el presidente de México, Enrique Peña Nieto y el de Colombia, Juan Manuel Santos.

Una cumbre para defender los intereses del 1%

Actualmente, el 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante de las personas del planeta. Así lo afirma el informe que la ONG Oxfam preparó para entregar al Foro Económico Mundial de Davos.
Una cumbre que desde su fundación, en 1971, se ha transformado en símbolo del establishment económico y político mundial.
En los últimos años ha habido numerosas protestas contra la cumbre de Davos en ciudades alemanas y de Suiza.

Josefina L. Martínez
Historiadora | Madrid | @josefinamar14

lunes, 18 de enero de 2016

Cuando pienso en el Che - El testimonio de Fidel.


Grecia, Portugal y Estado español: algunas lecciones políticas sobre los “gobiernos antiausteridad”




El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, abraza a su homólogo portugués, Antonio Costa, tras su reunión en la sede del partido socialista en Lisboa.

El PSOE y su llamado a un “gobierno progresista” en el Estado español siguiendo el ejemplo de Portugal. Syriza y la experiencia de Grecia. Podemos y el diálogo con los socialistas “sensatos”. Lecciones sobre los “gobiernos antiausteridad” y las demandas democráticas pendientes.

El llamado del líder del PSOE, Pedro Sánchez, a formar un “gobierno progresista”, realizado desde Lisboa, reabre un necesario debate en la izquierda sobre la experiencia los llamados “gobiernos antiausteridad” (o para algunos sectores “gobiernos de izquierda”) en Europa.
Las experiencias de Grecia y Portugal en 2015 evidencian que los “gobiernos antiausteridad” no solo no han abierto un camino hacia medidas anticapitalistas, lo que ya sería mucho pedir, sino que ni siquiera se han propuesto resolver demandas democráticas elementales pendientes y tampoco han revertido las brutales medidas de ajuste impuestas por la Troika. En el caso griego, al contrario, el gobierno de Tsipras se ha transformado en su aplicador directo.

Grecia y la experiencia fallida del gobierno de “izquierda”

En 2012, cuando Syriza era una fuerza ascendente y ganaba cada vez más apoyo popular, la propuesta de “gobierno de izquierda” sin el PASOK que lanzó Alexis Tsipras sedujo a gran parte de la izquierda mundial. La mayoría de la izquierda europea colocó a Syriza como ejemplo de una “nueva izquierda” y muchos incluso le adjudicaron incluso un carácter “anticapitalista”, como sostuvo Stathis Kouvelakis.
En 2015, cuando Syriza llega al poder, el tan esperado “gobierno de izquierda” toma forma en una versión mucho más edulcorada de “gobierno antiausteridad” contra la Troika, en alianza con los nacionalistas de ANEL. Seis meses después, ya ni siquiera quedaban rastros de ese experimento: el gobierno liderado por Tsipras claudicaba sin lucha ante la Troika y se convertía en el gobierno que aplicaba el tercer memorándum redactado en Bruselas: recortes a las pensiones, privatizaciones y represión a la movilización popular.
Esta veloz experiencia mostró que Syriza no era nada parecido a una “coalición anticapitalista”. Pero no sólo aceptó las medidas de “austeridad”, sino que tampoco intentó resolver demandas democráticas elementales a las que aspira el pueblo griego.
La separación de la Iglesia del Estado, por ejemplo, en un país donde la Iglesia ortodoxa tiene gran influencia en la educación publica, es una cuestión democrática elemental. Pero esta tarea democrática básica fue aparcada por Syriza desde el primer momento, para poder lograr un gobierno común con los nacionalistas de ANEL y mantener buenas relaciones con el clero.
Otra cuestión democrática elemental, como la desarticulación de todo el aparato policial y represivo, con fuertes lazos orgánicos con los fascistas de Aurora Dorada, fue algo que ni siquiera se propuso. Y por decir algo más básico aún, ni siquiera anuló el antidemocrático sistema electoral que le otorga un “plus” de 50 diputados al partido más votado, un mecanismo que siempre criticó cuando era oposición, pero que dejó intacto una vez en el gobierno.
Respecto a las medidas de “austeridad”, como es sabido, se transformó en aplicador de los planes de la Troika, con un plan de privatizaciones que entrega gran parte del patrimonio nacional a empresas extranjeras mientras recorta pensiones.

Portugal y el regreso de los socialistas al poder

Los socialistas portugueses, al igual que gran parte de la socialdemocracia europea, gestionó la crisis capitalista, aplicando recortes y ajustes a los trabajadores y los servicios sociales. Además de esto, el Partido Socialista Portugués se destacó por estar implicado en resonados casos de corrupción, como el que involucró a José Socrates, anterior secretario general del PSP y primer ministro de Portugal entre 2005 y 2011.
A fines del 2015, ante el fracaso de los conservadores para obtener apoyo parlamentario a su gobierno, el socialista Antonio Costa asumió como primer ministro, con el apoyo del PC portugués, el Bloco de Izquierda y los Verdes. Rápidamente la prensa lo bautizó un “gobierno progresista” a la portuguesa.
A diferencia del caso de Grecia, donde el PASOK tuvo una debacle, los socialistas lusos se mantuvieron como segunda fuerza electoral detrás de los conservadores, y lograron sumar al carro de su gobierno a la izquierda comunista y del Bloco. Pero para sellar esta alianza, los últimos se comprometieron a abandonar todo vestigio “radical” de su programa, como la exigencia de ruptura con la OTAN o la ruptura con el Euro. Aún más, antes de asumir Costas aceptó el “pacto de estabilidad” que el conservador Passos Coelho le impuso para preservar la “disciplina presupuestaria”.
El “gobierno progresista” luso nació así mucho más condicionado por el régimen y los capitalistas que lo que ya estaba el gobierno de Syriza a sus inicios, con el compromiso de mantener el statu quo y, por ende, que la crisis la sigan pagando los trabajadores. El compromiso político del PC portugués y el Bloco con este gobierno, tan reivindicado desde entonces por sectores de la izquierda europea, expresa un conformismo completo, cuya principal consecuencia es el abandono de cualquier aspiración de cambio democrático y social profundo.

El “gobierno progresista” del PSOE, otro cuento de reyes

La propuesta de Pedro Sánchez de que el PSOE encabece un “gobierno progresista” junto con Podemos parece otro cuento de los Reyes Magos. Y de reyes se trata, justamente, porque si algo no cuestiona el socialismo español es el Régimen monárquico del ‘78 y sus instituciones reaccionarias, como la corona y el senado, que van de la mano con su españolismo centralizador y su negación del derecho de autodeterminación. Es decir, con el PSOE no solo no es posible un “gobierno de izquierda” sino ni siquiera un gobierno mínimamente “democrático”.
Cuando Pablo Iglesias hace llamados a los “sectores sensatos” del PSOE para “abrir un diálogo que permita formar un gobierno alternativo” a Rajoy, siguiendo los pasos de los comunistas y el Bloco en Portugal, lo que terminará haciendo será hipotecar las demandas democráticas y sociales fundamentales a las que aspiran millones de trabajadores, trabajadoras, jóvenes y sectores populares en el Estado español que le dieron su voto.
El derecho a la autodeterminación, la abolición de la monarquía y del senado, la instauración de una cámara única elegida por sufragio universal, la anulación de leyes antidemocráticas como la Ley mordaza y la reforma laboral, junto al aumento del salario mínimo, el no pago de la deuda, la nacionalización de banca y otras demandas básicas para crear empleo genuino, así como una asamblea constituyente libre y cuyas decisiones sean soberanas, donde puedan debatirse y resolverse todas estas cuestiones urgentes, solo pueden conquistarse con la más completa independencia de todos los partidos del régimen y los capitalistas e impulsando una profunda movilización obrera y popular. Un camino que Podemos, como antes Syriza y el Bloco, no parecen dispuestos a seguir.

Josefina L. Martínez
Historiadora | Madrid | @josefinamar14

domingo, 17 de enero de 2016

OSPAAAL: 50 años de solidaridad de los Pueblos




Hace 50 años, África y Asia luchaban por despojarse del colonialismo y América Latina por su segunda independencia, cuando líderes de la política y de las guerrillas en esas regiones, crearon en La Habana, la Organización de Solidaridad de los pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL)

sábado, 16 de enero de 2016

El asesinato de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht




El pasado 13 de enero, una multitud de más de setenta mil personas cubrió de claveles rojos la tumba de Rosa Luxemburg en el cementerio de Berlín al cumplirse el 89 aniversario de su cobarde asesinato a manos de los cuerpos especiales del ejército bajo órdenes del gobierno de la Socialdemocracia alemana, tras la derrota del llamado “levantamiento espartaquista”, el último episodio de la revolución alemana de 1918.

El clima de agitación y descontento causado por los padecimientos de la Primera Guerra Mundial había llevado al establecimiento de un gobierno “parlamentario” en reemplazo del káiser Guillermo II, encabezado por su primo, el príncipe Max von Baden y con participación del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). Pero las reformas llegaban muy tarde y los desastres militares llevaron a los soldados y obreros a la insurrección.
El 29 de octubre de 1918, los marineros de Kiel se negaron a obedecer las órdenes de sus superiores de enfrentar a la armada británica. A comienzos de noviembre se habían extendido los concejos de obreros y soldados a las principales ciudades de Alemania. Sin embargo, a diferencia de la revolución rusa de octubre de 1917 estos concejos bajo la dirección mayoritaria de la socialdemocracia y del Partido Socialdemócrata Independiente (USPD), no destruyeron el Estado burgués ni expropiaron a los capitalistas. El gobierno socialdemócrata decidió aplastar la revolución en curso y abrir el camino a la normalización burguesa por la vía de las elecciones. Para esto montó una provocación a comienzos de enero de 1919 a la que los obreros de Berlín respondieron con una semana de enfrentamientos, apoyados sólo por el recientemente fundado Partido Comunista Alemán (KPD) y aislados del resto del país. Para el 13 de enero los cuerpos especiales del ejército –Freikorps- ya habían derrotado el levantamiento de Berlín y lanzaron una persecución brutal contra los dirigentes del KPD y activistas obreros encarcelando y asesinando a miles.
El 15 de enero Rosa fue detenida en el Hotel Eden de Berlín y asesinada. Su cadáver fue arrojado a un canal. Poco antes las tropas de asalto habían matado a Karl Liebknecht. El entonces canciller (primer ministro) socialdemócrata Ebert se transformaría un mes después en el primer presidente de la República de Weimar, fundada sobre la sangrienta derrota de la revolución de 1918-19.
Reproducimos a continuación el último artículo de Rosa Luxemburg, escrito el día anterior a su muerte, en el que reflexiona sobre el significado histórico de la derrota del levantamiento de Berlín y su relación con la revolución socialista internacional.

El orden reina en Berlín

Rosa Luxemburg, 14 de enero de 1919

El orden reina en Varsovia”, anunció el ministro Sebastiani a la Cámara de París en 1831 cuando, después de haber lanzado su terrible asalto sobre el barrio de Praga, la soldadesca de Paskievitch había entrado en la capital polaca para dar comienzo a su trabajo de verdugos contra los insurgentes.
“¡El orden reina en Berlín!”, proclama triunfante la prensa burguesa, proclaman Ebert y Noske (1), proclaman los oficiales de las “tropas victoriosas” a las que la chusma pequeñoburguesa de Berlín acoge en las calles agitando sus pañuelos y lanzando sus ¡hurras! La gloria y el honor de las armas alemanas se han salvado ante la historia mundial. Los lamentables vencidos de Flandes y de las Ardenas han restablecido su renombre con una brillante victoria sobre... los 300 “espartaquistas” del Vorwärts. Las gestas del primer y glorioso avance de las tropas alemanas sobre Bélgica, las gestas del general von Emmich, el vencedor de Lieja, palidecen ante las hazañas de Reinhardt y Cía., en las calles de Berlín. Parlamentarios que habían acudido a negociar la rendición del Vorwärts asesinados, destrozados a golpes de culata por la soldadesca gubernamental hasta el punto de que sus cadáveres eran completamente irreconocibles, prisioneros colgados de la pared y asesinados de tal forma que tenían el cráneo roto y la masa cerebral esparcida: ¿quién piensa ya a la vista de estas gloriosas hazañas en las vergonzosas derrotas ante franceses, ingleses y americanos? “Espartaco” (2) se llama el enemigo y Berlín el lugar donde nuestros oficiales entienden que han de vencer. Noske, el “obrero”, se llama el general que sabe organizar victorias allí donde Ludendorff ha fracasado.
¿Cómo no pensar aquí en la borrachera de victoria de la jauría que impuso el “orden” en París, en la bacanal de la burguesía sobre los cadáveres de los luchadores de la Comuna? ¡Esa misma burguesía que acaba de capitular vergonzosamente ante los prusianos y de abandonar la capital del país al enemigo exterior para poner pies en polvorosa como el último de los cobardes! Pero frente a los proletarios de París, hambrientos y mal armados, contra sus mujeres e hijos indefensos, ¡cómo volvía a florecer el coraje viril de los hijitos de la burguesía, de la “juventud dorada”, de los oficiales! ¡Cómo se desató la bravura de esos hijos de Marte humillados poco antes ante el enemigo exterior ahora que se trataba de ser bestialmente crueles con indefensos, con prisioneros, con caídos!
“¡El orden reina en Varsovia!”, “¡El orden reina en París!”, “¡El orden reina en Berlín!”, esto es lo que proclaman los guardianes del “orden” cada medio siglo de un centro a otro de la lucha histórico-mundial. Y esos eufóricos “vencedores” no se percatan de que un “orden” que periódicamente ha de ser mantenido con esas carnicerías sangrientas marcha ineluctablemente hacia su fin. ¿Qué ha sido esta última “Semana de Espartaco” en Berlín, qué ha traído consigo, qué enseñanzas nos aporta? Aun en medio de la lucha, en medio del clamor de victoria de la contrarrevolución han de hacer los proletarios revolucionarios el balance de lo acontecido, han de medir los acontecimientos y sus resultados según la gran medida de la historia. La revolución no tiene tiempo que perder, la revolución sigue avanzando hacia sus grandes metas aun por encima de las tumbas abiertas, por encima de las “victorias” y de las “derrotas”. La primera tarea de los combatientes por el socialismo internacional es seguir con lucidez sus líneas de fuerza, sus caminos.
¿Podía esperarse una victoria definitiva del proletariado revolucionario en el presente enfrentamiento, podía esperarse la caída de los Ebert-Scheidemann y la instauración de la dictadura socialista? Desde luego que no si se toman en consideración la totalidad de los elementos que deciden sobre la cuestión. La herida abierta de la causa revolucionaria en el momento actual, la inmadurez política de la masa de los soldados, que todavía se dejan manipular por sus oficiales con fines antipopulares y contrarrevolucionarios, es ya una prueba de que en el presente choque no era posible esperar una victoria duradera de la revolución. Por otra parte, esta inmadurez del elemento militar no es sino un síntoma de la inmadurez general de la revolución alemana.
El campo, que es de donde procede un gran porcentaje de la masa de soldados, sigue sin estar apenas tocado por la revolución. Berlín sigue estando hasta ahora prácticamente aislado del resto del país. Es cierto que en provincias los centros revolucionarios –Renania, la costa norte, Braunschweig, Sajonia, Württemberg- están con cuerpo y alma al lado de los proletarios de Berlín. Pero lo que sobre todo falta es coordinación en la marcha hacia adelante, la acción común directa que le daría una eficacia incomparablemente superior a la ofensiva y a la rapidez de movilización de la clase obrera berlinesa. Por otra parte, las luchas económicas, la verdadera fuerza volcánica que impulsa hacia adelante la lucha de clases revolucionaria, están todavía –lo que no deja de tener profundas relaciones con las insuficiencias políticas de la revolución apuntadas– en su estadio inicial.
De todo esto se desprende que en este momento era imposible pensar en una victoria duradera y definitiva. ¿Ha sido por ello un “error” la lucha de la última semana? Sí, si se hubiera tratado meramente de una “ofensiva” intencionada, de lo que se llama un “putsch”. Sin embargo, ¿cuál fue el punto de partida de la última semana de lucha? Al igual que en todos los casos anteriores, al igual que el 6 de diciembre y el 24 de diciembre: ¡una brutal provocación del gobierno! Igual que el baño de sangre a que fueron sometidos manifestantes indefensos de la Chausseestrasse e igual que la carnicería de los marineros, en esta ocasión el asalto a la jefatura de policía de Berlín fue la causa de todos los acontecimientos posteriores. La revolución no opera como le viene en gana, no marcha en campo abierto, según un plan inteligentemente concebido por los “estrategas”. Sus enemigos también tienen la iniciativa, sí, y la emplean por regla general más que la misma revolución.
Ante el hecho de la descarada provocación por parte de los Ebert-Scheidemann, la clase obrera revolucionaria se vio obligada a recurrir a las armas. Para la revolución era una cuestión de honor dar inmediatamente la más enérgica respuesta al ataque, so pena de que la contrarrevolución creciese con su nuevo paso adelante y de que las filas revolucionarias del proletariado y el crédito moral de la revolución alemana en la Internacional sufriesen grandes pérdidas.
Por lo demás, la inmediata resistencia que opusieron las masas berlinesas fue tan espontánea y llena de una energía tan evidente que la victoria moral estuvo desde el primer momento de parte de la “calle”.
Pero hay una ley vital interna de la revolución que dice que nunca hay que pararse, sumirse en la inacción, en la pasividad después de haber dado un primer paso adelante. La mejor defensa es el ataque. Esta regla elemental de toda lucha rige sobre todos los pasos de la revolución. Era evidente –y haberlo comprendido así testimonia el sano instinto, la fuerza interior siempre dispuesta del proletariado berlinés– que no podía darse por satisfecho con reponer a Eichhorn en su puesto. Espontáneamente se lanzó a la ocupación de otros centros de poder de la contrarrevolución: la prensa burguesa, las agencias oficiosas de prensa, el Vorwärts. Todas estas medidas surgieron entre las masas a partir del convencimiento de que la contrarrevolución, por su parte, no se iba a conformar con la derrota sufrida, sino que iba a buscar una prueba de fuerza general.
Aquí también nos encontramos ante una de las grandes leyes históricas de la revolución frente a la que se estrellan todas las habilidades y sabidurías de los pequeños “revolucionarios” al estilo de los del USP, que en cada lucha sólo se afanan en buscar una cosa, pretextos para la retirada. Una vez que el problema fundamental de una revolución ha sido planteado con total claridad -y ese problema es en esta revolución el derrocamiento del gobierno Ebert-Scheidemann, en tanto que primer obstáculo para la victoria del socialismo- entonces ese problema no deja de aparecer una y otra vez en toda su actualidad y con la fatalidad de una ley natural; todo episodio aislado de la lucha hace aparecer el problema con todas sus dimensiones por poco preparada que esté la revolución para darle solución, por poco madura que sea todavía la situación. “¡Abajo Ebert-Scheidemann!”, es la consigna que aparece inevitablemente a cada crisis revolucionaria en tanto que única fórmula que agota todos los conflictos parciales y que, por su lógica interna, se quiera o no, empuja todo episodio de lucha a sus más extremas consecuencias.
De esta contradicción entre el carácter extremo de las tareas a realizar y la inmadurez de las condiciones previas para su solución en la fase inicial del desarrollo revolucionario resulta que cada lucha se salda formalmente con una derrota. ¡Pero la revolución es la única forma de “guerra” -también es ésta una ley muy peculiar de ella- en la que la victoria final sólo puede ser preparada a través de una serie de “derrotas”!
¿Qué nos enseña toda la historia de las revoluciones modernas y del socialismo? La primera llamarada de la lucha de clases en Europa, el levantamiento de los tejedores de seda de Lyon en 1831, acabó con una severa derrota. El movimiento cartista en Inglaterra también acabó con una derrota. La insurrección del proletariado de París, en los días de junio de 1848, finalizó con una derrota asoladora. La Comuna de París se cerró con una terrible derrota. Todo el camino que conduce al socialismo -si se consideran las luchas revolucionarias- está sembrado de grandes derrotas.
Y, sin embargo, ¡ese mismo camino conduce, paso a paso, ineluctablemente, a la victoria final! ¡Dónde estaríamos nosotros hoy sin esas “derrotas”, de las que hemos sacado conocimiento, fuerza, idealismo! Hoy, que hemos llegado extraordinariamente cerca de la batalla final de la lucha de clases del proletariado, nos apoyamos directamente en esas derrotas y no podemos renunciar ni a una sola de ellas, todas forman parte de nuestra fuerza y nuestra claridad en cuanto a las metas a alcanzar.
Las luchas revolucionarias son justo lo opuesto a las luchas parlamentarias. En Alemania hemos tenido, a lo largo de cuatro decenios, sonoras “victorias” parlamentarias, íbamos precisamente de victoria en victoria. Y el resultado de todo ello fue, cuando llegó el día de la gran prueba histórica, cuando llegó el 4 de agosto de 1914, una aniquiladora derrota política y moral, un naufragio inaudito, una bancarrota sin precedentes. Las revoluciones, por el contrario, no nos han aportado hasta ahora sino graves derrotas, pero esas derrotas inevitables han ido acumulando una tras otra la necesaria garantía de que alcanzaremos la victoria final en el futuro.
¡Pero con una condición! Es necesario indagar en qué condiciones se han producido en cada caso las derrotas. La derrota, ¿ha sobrevenido porque la energía combativa de las masas se ha estrellado contra las barreras de unas condiciones históricas inmaduras o se ha debido a la tibieza, a la indecisión, a la debilidad interna que ha acabado paralizando la acción revolucionaria?
Ejemplos clásicos de ambas posibilidades son, respectivamente, la revolución de febrero en Francia y la revolución de marzo alemana. La heroica acción del proletariado de París en 1848 ha sido fuente viva de energía de clase para todo el proletariado internacional. Por el contrario las miserias de la revolución de marzo en Alemania han entorpecido la marcha de todo el moderno desarrollo alemán igual que una bola de hierro atada a los pies. Han ejercido su influencia a lo largo de toda la particular historia de la Socialdemocracia oficial alemana llegando incluso a repercutir en los más recientes acontecimientos de la revolución alemana, incluso en la dramática crisis que acabamos de vivir.
¿Qué podemos decir de la derrota sufrida en esta llamada Semana de Espartaco a la luz de las cuestiones históricas aludidas más arriba? ¿Ha sido una derrota causada por el ímpetu de la energía revolucionaria chocando contra la inmadurez de la situación o se ha debido a las debilidades e indecisiones de nuestra acción?
¡Las dos cosas a la vez! El carácter doble de esta crisis, la contradicción entre la intervención ofensiva, llena de fuerza, decidida, de las masas berlinesas y la indecisión, las vacilaciones, la timidez de la dirección ha sido uno de los datos peculiares del más reciente episodio.
La dirección ha fracasado. Pero la dirección puede y debe ser creada de nuevo por las masas y a partir de las masas. Las masas son lo decisivo, ellas son la roca sobre la que se basa la victoria final de la revolución. Las masas han estado a la altura, ellas han hecho de esta “derrota” una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y por eso, del tronco de esta “derrota” florecerá la victoria futura.
“¡El orden reina en Berlín!”, ¡esbirros estúpidos! Vuestro orden está edificado sobre arena. La revolución, mañana ya “se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto” y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trompetas: ¡Fui, soy y seré!

Rosa Luxemburg (Polonia, 1871-Alemania, 1919)

Comenzó su actividad política muy joven en el partido Proletariat, más tarde Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia (SDKPL). Tuvo que abandonar Polonia por la persecución policial. Emigró primero a Zurich, Suiza, y luego a Alemania, donde se unió en 1898 al Partido Socialdemócrata (SPD). Enfrentó en E. Bernstein y su tesis de la evolución pacífica hacia el socialismo con su famoso folleto “¿Reforma o revolución?”. Luego de la revolución rusa de 1905 sostuvo una dura polémica con K. Kaustky sobre el rol de las masas en la revolución y la necesidad de tener una orientación revolucionaria.
En 1914 tras el apoyo del SPD a la Primera Guerra Mundial fundó la Liga Espartaco junto con Karl Liebknecht –el único diputado socialdemócrata que se opuso a los créditos de guerra– Clara Zetkin y Franz Mehring. Al igual que Liebknecht fue encarcelada por su actividad contra la guerra y liberada por la revolución de noviembre de 1918. El 1 de enero de 1919 participó de la fundación del Partido Comunista Alemán (KPD). A pesar de que no consideraba oportuno el levantamiento armado de los obreros de Berlín, el KPD acompañó esa experiencia que terminó ahogada en sangre y le costó la vida a Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht.
Sostuvo una discusión con Lenin con quien mantenía diferencias sobre la política hacia la cuestión nacional y sobre la relación entre el partido revolucionario y la actividad espontánea del movimiento de masas. En 1917 criticó también la política de los bolcheviques hacia la Asamblea Constituyente. Pero contra toda la socialdemocracia y los dirigentes históricos como Kautsky, fue una defensora acérrima de la revolución de Octubre y de la dictadura del proletariado.
Años después, muchos escépticos pretendieron usar su nombre para justificar un supuesto “espontaneísmo” en detrimento de la necesidad de un partido revolucionario o para denigrar la revolución rusa. Una escandalosa falsificación de esta revolucionaria que dedicó su vida a la construcción de un partido obrero revolucionario e internacionalista y a la lucha por el socialismo.
Fue además una destacada economista marxista.

* Reproducción de la nota publicada en La Verdad Obrera del 24 de enero de 2008.

1 Friedrich Ebert, dirigente de la Partido Socialdemócrata alemán, fue nombrado canciller (primer ministro) del gobierno provisional por el príncipe Max von Baden tras la abdicación del Kaiser Guillermo II. Junto con Philipp Scheidemann dirigía la fracción mayoritaria del partido que apoyó hasta el final la participación alemana en la Primera Guerra Mundial. El gobierno provisional estaba integrado exclusivamente por el SPD y el USPD (el Partido Socialdemócrata Independiente, fundado por K. Kautsky en 1917) en un intento por derrotar la revolución que se había desatado tras el fin de la Primera Guerra Mundial en noviembre de 1918. Gustav Noske era otro socialdemócrata que ocupaba el cargo de ministro de defensa y fue quien dirigió la represión de la revolución y el levantamiento de enero de 1919.
2 La Liga Espartaco fue fundada por Luxemburg y Liebknecht junto a otros dirigentes luego de que el SPD votara en agosto de 1914 los créditos de guerra. Posteriormente fue el ala izquierda del centrista Partido Socialdemócrata Independiente (USPD) fundado por K. Kautsky quien luego de apoyar la participación alemana en la Primera Guerra Mundial pasó a la oposición, al igual que E.Bernstein. Con el ingreso al gobierno socialdemócrata del USPD durante la revolución de 1918 la Liga Espartaco rompe y funda, junto con otros grupos socialistas menores, el Partido Comunista Alemán, el KPD afiliado a la III Internacional, el 1 de enero de 1919

viernes, 15 de enero de 2016

2016: Un mundo en el filo de la navaja




Adios Año Viejo. Feliz Año Nuevo". Ese fue siempre el mensaje alentador del Año Nuevo. Pero en medio de todas las fiestas y del estallido de botellas de champán, no había señal alguna de optimismo ni esperanza en el futuro por parte de la clase dominante y sus estrategas. Por el contrario, las columnas de la prensa burguesa están llenas de pesimismo y aprensión.

El 28 de diciembre el Financial Times publicó un artículo de Gideon Rachman con el título interesante: Maltratado, magullado y asustado - el mundo entero está en el filo de una navaja. En él se lee lo siguiente:
"En 2015, pareció asentarse una sensación de inquietud y aprensión en los principales centros de poder del mundo. Desde Beijing a Washington, de Berlín a Brasilia, de Moscú a Tokio –gobiernos, medios de comunicación y ciudadanos se mostraban temerosos y acosados.
"Este tipo de ansiedad globalizada es inusual. Durante los últimos 30 años y más, ha habido al menos una potencia mundial que era disparatadamente optimista. A finales de 1980 los japoneses todavía estaban disfrutando de un auge de décadas –y confiadamente compraban activos en todo el mundo. En la década de 1990 Estados Unidos disfrutaba de la victoria en la guerra fría y de una larga expansión económica. Al comienzo del 2000 la UE estaba en un excelente estado de ánimo, con el lanzamiento de una moneda única y la casi duplicación de sus miembros. Y durante la mayor parte de la última década, el creciente poder político y económico de China ha inspirado respeto en todo el mundo.
"Sin embargo, en este momento todos los grandes jugadores parecen sumidos en la incertidumbre –incluso temerosos. La única excepción parcial que me encontré este año fue la India, donde la élite de los negocios y de la política todavía parecía impulsada ​​por el celo reformista del primer ministro Narendra Modi.
"Por el contrario, en Japón, se está desvaneciendo la fe en que las reformas radicales, conocidas como Abenomics, puedan realmente romper el ciclo de deuda y deflación del país. La ansiedad japonesa está alimentada por las continuas tensiones con China. Sin embargo, mi principal impresión de una visita a China, a principios de año, es que este es también un país que se siente mucho menos estable que hace incluso un par de años. La época en la que el gobierno sin esfuerzo despachaba crecimientos anuales del 8 por ciento o más ha terminado. Las preocupaciones sobre la estabilidad financiera interna van en aumento, como revelaron los trastornos en la bolsa de Shanghai durante el verano".

Nuevas explosiones en Oriente Medio

El año nuevo se abrió con gran dramatismo en el escenario dispuesto, como era de esperar, del caldero hirviente de Oriente Medio, a raíz de la ejecución del jeque Nimr al-Nimr, un prominente clérigo musulmán chiíta, crítico persistente de la familia real de Arabia Saudita que participó en las protestas antigubernamentales que estallaron en Arabia Saudita en el período de la Primavera Árabe, hasta que fue detenido en 2012.
Washington considera la situación con una mezcla de alarma e impotencia. El portavoz del Departamento de Estado John Kirby pronunció palabras tranquilizadoras: "Vamos a seguir instando a los líderes de toda la región a adoptar medidas afirmativas para calmar las tensiones. Creemos que el compromiso diplomático y las conversaciones directas siguen siendo esenciales".
Pero mientras Washington predica dulzura y luz, sus amigos y aliados en Riyadh están vertiendo litros de gasolina a las llamas de la que ya era una región altamente explosiva. Las palabras de Kirby se asemejan a un discurso pronunciado por un vegetariano en una convención anual de caníbales. La única diferencia es que el hombre que lo pronunció es el representante de la potencia más caníbal de la tierra.
Las llamas que envuelven todo Oriente Medio son la consecuencia directa de la invasión criminal de Irak y de la continua injerencia del imperialismo estadounidense en esa infeliz región. Después de haber desestabilizado Irak y de reducirlo a ruinas humeantes tras una guerra devastadora, los estadounidenses y sus aliados han ayudado e instigado fuerzas reaccionarias en Siria que ahora plantean una grave amenaza para sus intereses. Pero la llamada "guerra contra el terror" que supuestamente ha sido llevada a cabo por los EEUU y sus aliados en los últimos años en Irak no ha conseguido absolutamente nada. La afirmación de que el patético y cobarde ejército iraquí, que está bajo control de Estados Unidos, ha retomado Ramadi de manos del ISIS, resultó ser una mentira.
Mientras escribo estas líneas, los yihadistas permanecen con el control de grandes partes de esa ciudad (o lo que queda de ella) y la lucha todavía se está librando. Sin duda, el ejército iraquí finalmente podría tener éxito en controlar un montón de ruinas humeantes. Pero el "triunfo" en Ramadi sólo ha servido para exponer al ejército iraquí como un instrumento inútil. Esta farsa vergonzosa expone la falsedad de todas las pretensiones jactanciosas del Pentágono, que paga sus salarios y pone armas en sus manos, que tirarán a la basura tan pronto como se presente la primera oportunidad conveniente.

Estados Unidos, Rusia e Irán

Después de haber despertado finalmente ante el peligro que representan las fuerzas que han escapado a su control, los estadounidenses están buscando desesperadamente a alguien que pueda ayudarles en acabar con los incendios que ellos mismos han provocado. Pero, ¿quién puede ser? De mala gana, murmurando en voz baja, los estadounidenses están obligados a recurrir a los más inesperados e indeseados de todos los aliados imaginables –Rusia e Irán.
No hace mucho tiempo, los estadounidenses y sus aliados de la OTAN estaban repitiendo constantemente el mismo canto monótono de "aislar a Rusia". ¡Oh si! "Rusia está aislada internacionalmente." Ese era el mantra, repetido día tras día. Pero ahora, como por arte de magia, Rusia no está en absoluto aislada, sino cortejada, festejada, y bañada en elogios, aunque proporcionados de una forma hosca y gruñona. "No tenemos ninguna intención de aislar a Rusia", "Tenemos que llegar a un entendimiento con Rusia", repiten ahora constantemente, y esperan que nadie notará el cambio de tono.
Esa no fue la única vuelta de campana realizada por Washington en el año del Señor de 2015. Un salto aún más sorprendente en el circo diplomático tuvo lugar en relación con Irán. El mismo Irán que, como Rusia, estaba condenado al papel de un paria internacional, que estuvo sometido a sanciones de castigo, e incluso estuvo a punto de recibir las atenciones amables de la fuerza aérea de Estados Unidos, se ha convertido ahora en un amigo de Estados Unidos. Y como todos sabemos, ¡un amigo en la necesidad es un amigo de verdad!
La razón de estas acrobacias diplomáticas sorprendentes no es difícil de ver. Las únicas acciones militares serias contra los yihadistas en Siria han sido llevadas a cabo por los rusos en colaboración con el ejército sirio de Bashar al-Assad. Y las únicas acciones militares serias contra el ISIS en Iraq (aparte de los kurdos, que sólo luchan en sus propias áreas) son llevadas a cabo, no por el llamado ejército iraquí y sus aliados estadounidenses, sino por la milicia chiíta respaldada por Irán y elementos del ejército iraní.
En la práctica, los estadounidenses se han visto obligados a reconocer esto y aceptar las demandas de Rusia e Irán de que Bashar al-Assad debe permanecer en el poder durante el futuro previsible. Un informe publicado en la London Review of Books por el destacado periodista de investigación estadounidense Seymour Hersh afirma que "el Estado Mayor Conjunto estadounidense proveyó de información de seguridad al Ejército sirio a través de Alemania, Rusia e Israel".
Esto concuerda con las declaraciones hechas por el ex director de la 'Agencia de Inteligencia de Defensa' estadounidense (DIA), Michael Flynn, quien dijo a la misma revista que entre 2012 y 2014 su agencia envió una serie de mensajes de advertencia sobre el impacto de derrocar al régimen de Assad. Su agencia comenzó a ofrecer al régimen información de inteligencia (sin, al parecer, la aprobación de los políticos) para avanzar en su guerra contra los "enemigos comunes".
Los estadounidenses y sus aliados están siendo obligados por la fuerza de las circunstancias a abandonar la ficción ridícula de una "oposición islamista moderada" en Siria. Esta "oposición moderada", como ahora todo el mundo sabe, se compone de bandas extremistas de yihadistas como las del Frente Al Nusra, apoyado por EEUU, y que es la rama siria de Al Qaeda. Una parte del imperialismo de Estados Unidos (la CIA) desea continuar esta política, pero se contradice directamente por el cambio de línea de la Administración de Obama en relación con Rusia e Irán. Mientras tanto, los rusos siguen bombardeando a placer a todas las fuerzas yihadistas, sin prestar la menor atención a los aullidos de protesta de Washington.

Saudíes y turcos

Estas divisiones en Washington crean una impresión de confusión e indecisión, que está personificada en la persona del presidente Obama. No puede haber ninguna duda de que el derribo de un avión ruso por los turcos fue una provocación deliberada por parte de Erdogan, cuya intención era abrir una brecha entre Estados Unidos y Rusia. Como predijimos, esta maniobra fracasó totalmente.
La ejecución de Nimr al-Nimr –un asesinato legal ordenado por la camarilla real saudí, es del mismo orden. Fue una provocación deliberada con la intención de provocar la violencia sectaria entre chiítas y sunitas y empujar al gobierno de Teherán a tomar una acción militar contra Arabia Saudita, para luego pedir ayuda a los estadounidenses.
La reacción inmediata a lo que fue claramente un asesinato judicial fue el asalto a la embajada saudí en Teherán. Arabia Saudita inmediatamente rompió relaciones diplomáticas con Irán. Todo esto fue cuidadosamente premeditado. Los acontecimientos han procedido paso a paso, al igual que los pasos de una bailarina de ballet. Pero este ballet es la danza de la muerte. Este fue un acto desesperado de un régimen que se encuentra en serios problemas y que se enfrenta a la perspectiva del derrocamiento.
Los gángsteres saudíes calcularon mal en Yemen, donde están involucrados en una guerra imposible de ganar. Ahora han despertado la ira de los chiítas, que constituyen al menos el veinte por ciento de la población saudí y están entre las capas más pobres y oprimidas. Manifestaciones masivas han estallado en ciudades saudíes con consignas como "¡Muerte a la Casa de Saud!" Al extralimitarse, la camarilla dominante saudí ha sembrado vientos y cosechará tempestades.

Crisis de los refugiados

El revisionista pseudo-marxista Hobsbawm, haciéndose eco de una idea que fue mucho mejor expresada por Kautsky, sostuvo que en la era de la globalización, las barreras nacionales dejarían de tener sentido y las guerras serían una cosa del pasado. En lugar de esto, el siglo XXI ha estado marcado por interminables guerras, violencia y conflictos nacionales de todo tipo. Oriente Medio es sólo un ejemplo de esto.
El caos sangriento de Siria está provocando un desplazamiento masivo de personas, probablemente no visto desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Miles y miles de refugiados ateridos de frío, agotados, y hambrientos golpearon con sus puños desnudos contra las alambradas que fueron apresuradamente erigidas por las fuerzas de la ley y del orden de la Europa civilizada. Nada puede ilustrar mejor la hipocresía fría y cínica de la burguesía europea que su reacción frente a la crisis de los refugiados.
Durante muchos años los pueblos de Europa y de Norteamérica fueron alimentados con la mentira de que cada acto de agresión imperialista estaba motivado por las más puras preocupaciones humanitarias. Estas "preocupaciones" han creado el mayor desastre humanitario desde la Segunda Guerra Mundial. Después de haber contribuido en gran manera al caos en Siria, los gobiernos de Europa están ahora ocupados diseñando la mejor manera de cerrar la puerta a las desafortunadas víctimas de la guerra.
La situación no es mejor en el otro lado del Atlántico. Hace cien años, EEUU inscribió en la Estatua de la Libertad las famosas palabras:
"Dadme vuestros cansados, vuestros pobres,
Vuestras masas hacinadas que anhelan respirar en libertad,
El desamparado desecho de vuestras rebosantes costas.
Enviadme a estos, los desamparados y náufragos, a mí:
Levanto mi lámpara junto a la puerta dorada ".
Ahora, estas palabras suenan como una cruel ironía. Esa misma Norteamérica está erigiendo vallas cada vez más altas para contener a las pobres masas hacinadas en el otro lado del Río Grande. El candidato presidencial que encabeza las preferencias por el Partido Republicano pide públicamente la prohibición de ingreso a los musulmanes que deseen entrar en los Estados Unidos. Esta es la auténtica voz del capitalismo del siglo XXI, la voz de la reacción abierta, del chovinismo, la xenofobia y el racismo, apenas disimulada.
En lugar de la utopía revisionista de un mundo sin fronteras, las barreras nacionales se están reforzando en todas partes. Los controles fronterizos están siendo reintroducidos no sólo en la periferia de Europa, sino también entre los países miembros del Acuerdo de Schengen. La bonita y democrática Suecia está introduciendo controles de los viajeros procedentes de la bonita y democrática Dinamarca. Nada queda del sueño de una Europa unida, que siempre fue imposible sobre bases capitalistas.

Europa en crisis

El estado de ánimo en Europa es sombrío. El año 2015 estuvo marcado tanto en su principio como en su final por dos atentados sangrientos en París. Los ciudadanos de Munich y Bruselas ni siquiera pudieron celebrar el Año Nuevo en el estilo acostumbrado por temor a nuevos atentados terroristas. En París, el castillo de fuegos artificiales tuvo que ser suspendido. El miedo y la incertidumbre están en todas partes.
Todos los economistas serios esperan que la economía global se dirija hacia otra caída, que puede comenzar en Asia como resultado de la fuerte desaceleración de la poderosa economía china. Pero igualmente podría comenzar en Europa. Alemania, anteriormente la locomotora del crecimiento económico de Europa, se ha estancado y quedó sumida en una crisis por la llegada de más de un millón de refugiados de Oriente Medio y de otras zonas en guerra.
El euro, que, junto con el Acuerdo de Schengen, se suponía iban a ser la base para una mayor integración económica, se ha convertido en su contrario. Un profundo abismo se ha abierto entre Alemania y los países del sur de Europa, mientras que la crisis de los refugiados ha abierto una brecha entre ella y los países del este. La larga agonía de Grecia va a continuar, ya que nada en absoluto ha sido resuelto. La salida de Grecia del euro es sólo cuestión de tiempo.
A su vez, será la causa de mayor dolor y sufrimiento para el pueblo griego, y puede actuar como un detonador que empujará a otros países hacia la puerta marcada con la salida. Gran Bretaña ha convocado un referéndum que podría terminar con la salida del Reino Unido de la UE. El sentimiento anti-UE se está acumulando en Francia y otros países. El futuro, no sólo del euro, sino de la propia UE, está en cuestión.

Fermento político

El pesimismo de la burguesía está bien fundado. Pero es sólo una cara de la moneda. La crisis del capitalismo engendra inevitablemente su opuesto: el nacimiento de un nuevo espíritu de revuelta que es lo único que puede ofrecer a la humanidad una esperanza en el futuro. Lenta, pero firmemente, la conciencia de las masas está despertando. Y si los brotes verdes de la recuperación económica son sólo producto de la imaginación de los economistas, los primeros síntomas del renacimiento de un estado de ánimo revolucionario son reales y tangibles.
Es una proposición elemental del materialismo dialéctico que la conciencia humana siempre va por detrás de los acontecimientos. Pero tarde o temprano se pone al día de una manera explosiva. Eso es precisamente lo que es una revolución. Y lo que estamos presenciando en Gran Bretaña es el comienzo de una revolución política. De la noche a la mañana toda la ecuación se ha transformado. Eso en sí mismo es un síntoma de los profundos cambios que se están produciendo en la sociedad. Los cambios bruscos y repentinos están implícitos en la situación actual.
Es cierto que la conciencia se forma en gran medida con los recuerdos del pasado. Tomará un tiempo para que las viejas ilusiones en el reformismo sean reducidas a cenizas y expulsadas de la conciencia de las masas. Pero bajo los golpes de martillo de los acontecimientos habrá cambios bruscos y repentinos en la conciencia ¡Ay de aquellos que tratan de basarse en la conciencia de un pasado que ya se desvaneció sin remedio! Los marxistas deben basarse en el proceso vivo y en las perspectivas para el próximo período, que no guardan ninguna similitud con lo que hemos experimentado hasta ahora.
Buscando una salida a la crisis, las masas ponen a prueba un partido tras otro. Los viejos líderes y programas son analizados y descartados. Esos partidos que son elegidos y traicionan las esperanzas del pueblo, llevando a cabo recortes en violación de las promesas electorales, se ven desacreditados rápidamente. Las que eran consideradas ideologías dominantes se vuelven despreciadas. Los líderes que eran populares se vuelven odiosos. Cambios bruscos y repentinos están en el orden del día.
Hay una ira creciente contra las élites políticas: contra los ricos, los poderosos y los privilegiados. Esta reacción contra el status quo, que contiene las semillas embrionarias de acontecimientos revolucionarios, puede durar mucho más allá del punto en el que la economía comienza a registrar signos de mejoría. La gente ya no cree lo que dicen o prometen los políticos. Hay una creciente desilusión con la clase política y en los partidos políticos en general. Hay un sentimiento general y profundo de malestar económico en la sociedad. Pero carece de un vehículo que sea capaz de darle una expresión organizada.
En Francia, donde el Partido Socialista arrasó en las últimas elecciones presidenciales, François Hollande tiene la tasa de aprobación más baja de cualquier presidente desde 1958. En Grecia vimos el colapso del Pasok y el ascenso de Syriza. En España tenemos el auge de Podemos, que salió de la nada para conseguir –junto con sus aliados– 69 escaños en el parlamento español, consolidándose como el único partido verdadero de oposición.
Vemos el mismo proceso que tiene lugar en Irlanda en el reciente referéndum. Durante siglos, Irlanda fue uno de los países más católicos de Europa. No hace mucho tiempo, la Iglesia mantenía un dominio absoluto sobre todos los aspectos de la vida. El resultado del referéndum sobre el matrimonio gay, donde el 62% votó Sí, fue un duro golpe a la Iglesia Católica Romana. Fue una protesta masiva contra su poder y su interferencia en la política y en la vida de las personas. Esto representó un cambio fundamental en la sociedad irlandesa.
En Gran Bretaña, contra todos los pronósticos, Jeremy Corbyn arrasó en las elecciones para líder laborista. Este fue un terremoto político que transformó toda la situación en Gran Bretaña prácticamente de la noche a la mañana. Este desarrollo fue anticipado por los acontecimientos en Escocia, donde la revuelta contra el Establishment se reflejó en el rápido crecimiento del Partido Nacional Escocés (SNP). Esto no fue un movimiento hacia la derecha, sino a la izquierda. No fue una expresión de nacionalismo sino de un odio ardiente hacia la élite decadente que gobierna en Westminster. El Partido Laborista, como resultado de las políticas de colaboración de clases cobarde de sus líderes, es visto justamente como una parte de dicho Establishment.
Durante décadas, el Partido Laborista bajo el liderazgo del ala derecha fue un pilar de apoyo al sistema existente. La clase dominante no lo abandonará sin una lucha feroz. La primera línea de defensa del sistema capitalista es el mismo grupo parlamentario del Partido Laborista (PLP). La mayoría de Blair del PLP es el agente directo y consciente de los banqueros y capitalistas en esta lucha. Eso explica su determinación fanática de deshacerse de Jeremy Corbyn a toda costa. Se está preparando el terreno para una escisión en el Partido Laborista, que creará una situación totalmente nueva en Gran Bretaña. Todo esto es una expresión del profundo descontento que existe en la sociedad y que busca una expresión política. En toda Europa existe el temor de que las políticas de austeridad no serán un ajuste temporal, sino un ataque permanente a los niveles de vida. En países como Grecia, Portugal e Irlanda estas políticas ya han dado lugar a profundos recortes en los salarios y las pensiones nominales sin haber resuelto el problema del déficit. Por lo tanto, todos los sufrimientos y privaciones de las personas han sido en vano. En todas partes los pobres son más pobres y los ricos son más ricos.
Estos procesos no se limitan a Europa. La elección presidencial estadounidense presenta un desarrollo más interesante. Es, por supuesto, imposible de predecir el resultado con algún grado de certeza, dada la coyuntura extremadamente inestable y volátil de la política estadounidense. El circo de los medios se ha centrado casi exclusivamente en la persona del Republicano Donald Trump. Parece poco probable que la clase dominante de Estados Unidos confíe sus asuntos a un payaso ignorante. Pero lo ha hecho al menos en dos ocasiones en el pasado reciente. Hillary Clinton es sin duda una apuesta más segura desde el punto de vista de la clase dominante.
Pero mucho más importante que Trump o Clinton fue el apoyo masivo a Bernie Sanders que habla abiertamente de socialismo. La aparición de Bernie Sanders como un rival por la nominación Demócrata a la candidatura presidencial es un síntoma del profundo descontento y fermento en la sociedad. Sus ataques contra la clase multimillonaria y su llamamiento a una "revolución política" resuenan en millones de personas, mientras decenas de miles asisten a sus mítines.
La palabra "socialismo" ahora se utiliza con mayor frecuencia en los medios de comunicación. Una encuesta de 2011 encontró que el 49% de los jóvenes de 18 a 29 años tenía una visión positiva del socialismo, frente a sólo el 47%, con una visión positiva del capitalismo. Una encuesta más reciente, de junio de 2014, encontró que el 47% de los estadounidenses votaría por un socialista, con un 69% de los menores de 30 a favor.
Un gran número de personas, muchas de ellas jóvenes, estaban ansiosas por escuchar el mensaje de Bernie Sanders. Es cierto que éste era más afín al estilo escandinavo de socialdemocracia que al verdadero socialismo. Aún así, este es un síntoma muy significativo de que algo está cambiando en los EEUU.
La situación en Rusia ha marcado diferencias con el resto de Europa. En la superficie puede parecer paradójico que Putin haya emergido fortalecido de la crisis en Ucrania y Siria. Los esfuerzos de Occidente para aislarlo han sido un fracaso miserable. En Siria él es el hombre que ahora está al mando. E incluso si los EEUU persisten en el mantenimiento de las sanciones sobre Crimea y Ucrania, podemos predecir con confianza que sus aliados europeos retirarán las suyas de manera silenciosa. La economía europea en crisis, necesita el mercado de Rusia y el gas ruso tanto como necesita la burguesía europea ayuda rusa para limpiar el desorden en Siria y (si Dios quiere) detener el flujo interminable de refugiados.
Pero, si miramos más profundamente en la situación, quedará claro que no es tan estable como parece. La economía rusa sigue cayendo, afectada por la caída del precio del petróleo y las sanciones occidentales. Los salarios reales están cayendo. La clase media ya no puede pasar fines de semana agradables en Londres y París. Se queja, pero no hace nada. Los trabajadores rusos estuvieron influenciados por la propaganda oficial sobre Ucrania. Ellos se escandalizaron por las actividades de los fascistas y ultranacionalistas ucranianos y Putin fue capaz de tomar ventaja de su simpatía natural hacia sus hermanos y hermanas del este de Ucrania.
Putin puede mantener su control del poder por algún tiempo, pero todo tiene sus límites y al final de la historia siempre llega la factura. La crisis económica ha llevado a una fuerte caída en los niveles de vida de muchos trabajadores, sobre todo fuera de Petersburgo y Moscú. Las masas son pacientes, pero la paciencia tiene límites definidos. Vimos una evidencia de esto al final de 2015, cuando los camioneros de larga distancia se declararon en huelga. Un pequeño síntoma tal vez; pero un síntoma, no obstante, de que tarde o temprano el descontento de los obreros rusos encontrará su expresión en graves protestas.

Panorama sombrío

En el fondo, todos estos fenómenos reflejan el hecho de que el sistema capitalista ha llegado a sus límites. La globalización, habiéndose agotado, se ha convertido en su contrario. De ser un factor poderoso que propulsaba el crecimiento, ahora está ayudando a arrastrar todo el edificio poco sólido hacia abajo. El hecho es que la llamada recuperación –que no es una recuperación en absoluto– es de carácter tan débil y anémica que cualquier choque, ya sea económico, político o militar, será suficiente para llevar toda la recuperación a una parálisis temblorosa.
La desaceleración de la economía china amenaza al mundo entero. China importaba grandes cantidades de productos de países como Brasil. Ahora la economía brasileña se contrae un 4,5 por ciento. Muchos otros de los llamados BRICS están en una posición similar. Las predicciones de los portavoces del capital son cada vez más pesimistas sobre el futuro. The Wall Street Journal informó de las palabras de Adam Parker, jefe de valores de EEUU, estratega jefe de la bolsa de valores del Morgan Stanley: "Creemos que estamos propensos a dirigimos hacia un año agitado de bajos rendimientos, y sospechamos que muchos otros piensan lo mismo".
El máximo ejecutivo de Hyundai Motor ha dicho que la perspectiva para este año "no es brillante". El presidente del Grupo Chung Mong-Ku dijo a los jefes de los fabricantes de automóviles en el extranjero que el crecimiento de las unidades en 2015 estuvo limitado por una economía global débil, por la desaceleración económica en el segundo mayor mercado de autos del mundo, China, y por una disminución de la demanda de los mercados emergentes. "Teniendo en cuenta muchos de los indicadores principales, las perspectivas para el mercado de automóviles del próximo año tampoco son brillantes", dijo. Ejemplos similares se pueden repetir a voluntad.
En el artículo que mencionamos al principio, Gideon Rachman saca las conclusiones más pesimistas:
"El pesimismo mundial hace que el sistema político internacional se asemeje a un paciente que todavía está luchando por recuperarse de una enfermedad grave que se inició con la crisis financiera de 2008. Si no hay malos choques adicionales, la recuperación debe proceder gradualmente y los peores síntomas políticos pueden desvanecerse. El paciente es vulnerable, sin embargo. Otro duro golpe, como un ataque terrorista o una recesión económica grave, podría significar un verdadero problema".
Esta es la verdadera voz de los estrategas del Capital. Miran el futuro con temor. Y desde su propia perspectiva de clase no se equivocan. 2016 producirá más turbulencia, crisis económica y ataques a los niveles de vida, más desigualdad e injusticia, más derramamiento de sangre y caos.
El Año Nuevo replicará al Viejo, pero con mayor intensidad. Las guerras en Oriente Medio, África y Asia producirán el mismo tsunami de miseria humana que continuará derramándose hacia Europa, donde será recibido por una barrera de alambres de púas y de inhumanidad.
El terrorismo, que se está extendiendo por el mundo como una epidemia incontrolable, es en sí mismo un síntoma de la naturaleza enferma del capitalismo en el siglo XXI. Más actos de terrorismo son inevitables. Los terroristas no pueden ser detenidos con métodos policiales. No hay suficientes policías en el mundo para hacer frente a un gran número de individuos determinados y fanáticos que deseen perpetrar actos de asesinato contra civiles desarmados e indefensos.
Cuando Lenin escribió que el capitalismo era horror sin fin, él estaba diciendo la verdad. Es tan inútil quejarse de estos horrores, como de quejarse de los dolores que acompañan al parto. La tarea de los marxistas no es quejarse de las consecuencias inevitables de la decadencia capitalista. Dejamos ese tipo de cosas a los predicadores y pacifistas.
Nuestra tarea es trabajar incansablemente para señalar a los trabajadores y los jóvenes las causas reales de estos horrores y explicar la forma en que el problema se puede erradicar de una vez por todas. Eso sólo se puede lograr mediante una transformación de raíz de la sociedad. Problemas drásticos exigen soluciones drásticas. Sólo la revolución socialista puede resolver los problemas a los que se enfrenta la humanidad. Esa es la única causa por la que vale la pena luchar hoy día.

Alan Woods
Londres, 4 de enero de 2016

jueves, 14 de enero de 2016

La dignidad del pueblo kurdo ante la hipocresía del mundo




A los poderes económicos no les interesa un Kurdistán independiente que reclame su soberanía, un Kurdistán sin fanatismo religioso y con un concepto de la sociedad mucho más socialista e igualitario…

Turquía ha entrado nuevamente a sangre y fuego en el Kurdistán y el mundo calla, la comunidad internacional no dice nada y para los medios de desinformación de masas no es noticia. Porque las noticias son política y la verdad está secuestrada, la información es poder y se utiliza cuando y como interesa para manipular a la opinión pública.
El pueblo Kurdo, un pueblo sin estado nunca ha sido noticia a pesar de ser un eterno torturado, solo cuando los EEUU firmaron la sentencia de muerte de Sadam Husein el mundo recordó que las guerrillas kurdas luchaban contra el ejército Iraquí por su independencia y de que más de una vez los inocentes habían sido gaseados con armas químicas, esas armas fueron luego la coartada perfecta para los EEUU y sus aliados para destruir Iraq; una vez conseguido el objetivo el pueblo Kurdo que sigue siendo masacrado con impunidad por Turquía, un miembro de la OTAN y por los bárbaros del Estado Islámico, financiado y apoyados descaradamente desde Turquía y Arabia Saudí ya no importa, el genocidio del pueblo Kurdo vuelve a ser un eco lejano ahogado intencionadamente por los amos del sistema.
Pero las valientes guerrilleras Kurdas continúan su lucha contra los asesinos del Estado Islámico y son su mayor pesadilla, porque estos fanáticos están convencidos que en caso de caer abatidos por una mujer en batalla, no podrán disfrutar del paraíso con sus vírgenes y manjares.... es el papel de la mujer en el proceso revolucionario del pueblo kurdo
Las guerrillas del Kurdistán siguen luchando sobre el terreno contra el fanatismo religioso, contra la barbarie, contra el patriarcado, claro está también luchan por su derecho a tener un estado, a su independencia, a poder gestionar su territorio de un modo autónomo y es en este punto donde a nadie le interesa su triunfo.
A los poderes económicos no les interesa un Kurdistán independiente que reclame su soberanía, un Kurdistán sin fanatismo religioso y con un concepto de la sociedad mucho más socialista e igualitario, a las superpotencias mundiales que trazaron con escuadra y cartabón después de la segunda guerra mundial las fronteras, sin tener en cuenta otra cosa que sus intereses, de los países que nacieron por obra y gracia del reparto geopolítico del mundo y de África y Oriente Medio.
A los amos del mundo no les interesan los pueblos, solo les interesan los recursos energéticos de los territorios sobre los que se asientan y para conseguirlos los psicópatas amos del mundo están dispuestos a todo, a inventarse guerras, destruir estados, instaurar dictaduras, apoyar a terroristas, o realizar genocidios.
La guerrilla del Kurdistán atacada por todos y apoyada solo circunstancialmente cuando alguno de los actores del teatro estratégico mundial la necesita, continúa luchando, sigue resistiendo, avanza ahora apoyando en Siria al ejército del gobierno gubernamental y Rusia y en Iraq supuestamente apoyada por países de Occidente que forman parte de la OTAN.
Mientras Turquía uno de sus miembros los ataca, los masacra sobre el terreno y los bombardea desde hace mucho con sus aviones, esa misma Turquía de derribo un caza ruso que luchaba contra el EI, esa Turquía que envía flotas de camiones a por el petróleo con el que se financia el Estado Islámico, esa Turquía gobernada con mano de hierro por el sátrapa de Erdoğan que mata a su propio pueblo cuando se manifiesta pidiendo paz y libertad, ese ejército turco que asesina extrajudicialmente a guerrilleras kurdas, que las tortura, que las arrastra muertas y desnudas por las calles para atemorizar aún más a la población y humillar en lo posible a las luchadoras, sin respeto a nada, ni derechos humanos, ni convenciones internacionales sobre el trato a las prisioneras y prisioneros.
El pueblo kurdo es un ejemplo de lucha y resistencia, las mujeres kurdas son la vanguardia y punta de lanza en esta lucha por sus derechos y su libertar, una lucha a la que también se ven empujadas para no ser ni ellas ni sus hijas esclavas sexuales vendidas en un mercado del EI o en Arabia Saudí, el Kurdistán se ha ganado el respeto de los pueblos del mundo que no conocen su historia, porque al sistema no le interesa que se escriba, que se sepa la oscura verdad, que los pueblos del mundo entiendan hasta donde llega la crueldad y la inmoralidad de la política exterior de aquellos países que se autoproclaman defensores de las libertades frente a la barbarie y el fanatismo.
Malditos hipócritas, psicópatas, genocidas, mentirosos, cobardes que os escondéis detrás de vuestros himnos y vuestras banderas empapadas en la sangre de millones de inocentes.

André Abeledo Fernández, sindicalista, concejal y coordinador de Esquerda Unida de Narón / elcomunista.net

China y Estados Unidos: dos que conmueven al mundo




Incertidumbres de la transición china y contradicciones de la economía norteamericana. El significado de las oscilaciones del yuan. Cartas que ya están echadas. Hacia una nueva etapa de la crisis mundial.

Hace algo menos de una semana la ebullición bursátil se apoderó nuevamente de China. La conmoción en las bolsas de Shangai y Shenzhen, una inicial devaluación del yuan -luego corregida- y los temores por la ralentización en el país que aportó el 35% del crecimiento mundial entre 2010 y 2015 (OCDE), actuaron como punta de lanza de un tembladeral. Las bolsas occidentales iniciaron el año con la peor apertura de su historia y aunque sus pares chinos recobraron el viernes terreno positivo, Wall Street –como dice el periodista argentino Siaba Serrate- “no fue capaz de replicarles los pasos. Volvió a hundirse –el 1%- denotando que la preocupación que empezó en el Lejano Oriente echó rápidas raíces locales”. Y es que no se trata sólo de China que, por su parte, volvió a sufrir una jornada negra el pasado lunes arrastrando a las bolsas europeas mientras ayer Wall Street sufrió un nuevo desplome del 2%. Otro componente clave que da un tono oscuro a la situación económica mundial es la decisión de la Reserva Federal norteamericana de elevar las tasas de interés junto con su aparente voluntad de continuar con leves incrementos progresivos en el período próximo. Política que se desprende de las profundas contradicciones de la recuperación de la economía de Estados Unidos.
La mixtura de la convulsiva e incierta transición china y los límites a las políticas monetarias expansivas norteamericanas, se retroalimentan y expresan una combinación inversa de los que fueron los dos factores fundamentales que contuvieron la Gran Recesión desatada tras la caída de Lehman.

Incertidumbres de una transición

Como se explicó en distintas oportunidades desde esta columna, la desaceleración de la economía china se encuentra estrechamente vinculada a los límites de un “modelo” esencialmente exportador de mercancías y promoción de la inversión interna y a la dificultosa necesidad de trocarlo por otro asociado al desarrollo del mercado interno, de los servicios y la exportación de capitales. De hecho China sufrió durante el año 2015 la primera contracción del volumen total de comercio con el resto del mundo respecto al año anterior, desde la crisis de 2008/9, incluyendo una caída de las exportaciones del 1,8% (El País, 13-1-16). Este límite pone de manifiesto a la vez el exceso de acumulación de capital en territorio chino y el exceso derivado de producción de mercancías (como cemento, acero, barcos, equipo pesado), en una situación internacional de crecimiento débil que tiende a estancarse. Pero la transición china desde un “modelo” a otro está muy lejos de representar una cuestión técnica o de economía pura. Involucra por el contrario y necesariamente, cuestiones que tienen que ver con la intención y necesidad de China de transformarse en algo más que la segunda economía mundial por volumen de producción.
Los obstáculos concretos y contradicciones que enfrenta esta transición, representan los fundamentos tanto de la ralentización e incertidumbre con respecto al crecimiento de los próximos años, como de las oscilaciones del yuan y las convulsiones bursátiles. Dentro de estos obstáculos y contradicciones se inscriben, como factores muy importantes, los movimientos y el estado de la economía mundial que es afectada y afecta a la vez a la economía china. De hecho tanto las declaradas intenciones de Estados Unidos de elevar las tasas de interés –manifestadas con distinta intensidad desde el año 2013- como su reciente incremento efectivo, vienen magnificando y acelerando las contradicciones y dificultades de aquella transición. Martin Wolf señala que los inversionistas globales retiraron más de 52 mil millones de dólares de los fondos de renta variable y fija de los llamados “mercados emergentes” en el último trimestre de 2015. Valor que representa el mayor flujo de salida trimestral de la historia y tiene a China y Rusia como principales víctimas (Financial Times, 12/1/16). A su vez el descenso de flujos de capital neto hacia el conjunto de los países denominados “emergentes” marcó en todo el 2015 su mayor declive en 30 años. Declive que muestra un movimiento inverso y de fuerte contraste con el crecimiento del endeudamiento del sector privado de esos países que se disparó desde 1,7 billones de dólares en 2008 hasta 4,3 billones en 2015. Siendo China el paradigma del incremento de la deuda privada que entre 2007 y 2014 creció un 70% con respecto al PBI (ver Summers, Wolf, Rogoff y el lugar de China en el estancamiento secular).
Es evidente que el proceso de reversión del flujo de capitales hacia Estados Unidos, tiene responsabilidad sobre las caídas bursátiles que comenzaron en agosto y recobraron vigor en los últimos días. Aunque el mercado bursátil conserva aún un lugar marginal en China –un tercio del PBI comparado con aproximadamente el 100% en los países centrales-, su estímulo por parte del gobierno desde fines del 2014, resultó a la vez un intento de reemplazar la burbuja inmobiliaria –que se desarrolló entre 2009 y 2014-, incrementar el poder adquisitivo de un sector importante de la población y sostener a la vez el crecimiento de la economía. Pero la burbuja que comenzó a desinflarse en agosto del año pasado y se profundizó en los primeros días del corriente año -ayudada por la aceleración de la reversión del flujo de capitales hacia los países centrales-, está estableciendo serios problemas en la cadena de pagos y alentando los temores de que la economía china fracase en el proceso de transición.

El destino del yuan

Las oscilaciones del yuan (o renminbi) derivan tanto de las dificultades propias de la transición señaladas más arriba como de la sensibilidad de la moneda a las presiones del capital internacional. Un yuan más fuerte estaría necesariamente asociado a la posibilidad de su transformación en una de las principales monedas de reserva del mundo y consolidaría las intensiones chinas de transformar al país en exportador de capitales. De hecho se produjeron avances importantes en ese sentido como su incorporación a la canasta de monedas del FMI que se efectivizaría en octubre próximo, la creación de un mercado de bonos off shore o la fundación del Banco de Inversión en Infraestructura con la adhesión de más de 60 países. Sin embargo tanto la devaluación de agosto –que alcanzó alrededor del 4,5%- como la reciente devaluación –posteriormente revertida, resultan otros tantos síntomas de las dificultades chinas de trasformar su moneda en una de las principales de referencia internacional.
En la medida en que China no logra transformar su modelo de acumulación de capital en uno de tipo mercadointernista, la devaluación del yuan y el control de la moneda por parte del gobierno, persiste como eventual mecanismo defensivo que podría ser usado para mejorar la competitividad de su economía en términos externos. A su vez las intenciones más liberalizadoras de Xi Jinping entran en colisión con la reversión del flujo de capitales hacia los países centrales y las consecuentes devaluaciones monetarias en una serie de países -como Brasil, Indonesia, Malasia, Rusia, Sudáfrica y Turquía cuyas monedas cayeron a mínimos de varios años frente al dólar- que debilitan aún más la ya reducida competitividad china. Esta situación le quita a China tiempo y margen para realizar maniobras relativas a las dificultades de la transición y vuelve más riesgosa cualquier política de liberalización del yuan. Cuestión esta que a su vez actúa como un límite estricto a la conversión del yuan en moneda de reserva internacional.

El rol de Estados Unidos y la Reserva Federal

Como también se expresó en distintas oportunidades desde esta columna, la economía norteamericana se encuentra sujeta a un movimiento contradictorio. Por un lado, resulta actualmente el país central que ostenta el mayor crecimiento económico, cuestión que le permite absorber gran parte del desempleo legado por la Gran Recesión. Aunque por el otro, el nivel de crecimiento resulta pobre frente a los ingentes estímulos monetarios implementados y a la vez extremadamente dependiente de aquellos estímulos. Mientras variables como la inversión y la productividad se mantienen en niveles de crecimiento particularmente deprimidos, el mercado bursátil muestra nuevos máximos históricos. Fundamentalmente el riesgo financiero junto con dificultad de reeditar medidas monetarias para responder a una eventual profundización de la crisis, son los factores que preocupan a la Reserva Federal norteamericana y que impulsaron la suba de las tasas de interés, con un plan nuevos incrementos para el año en curso.
Sin embargo y como era de esperar, la medida profundizó el giro de capitales hacia el centro, contribuyendo a la revaluación del dólar, a la devaluación del resto de las monedas y a profundizar las debilidades chinas. Los precios de las materias primas y el petróleo continúan cuesta abajo impulsados por el triple impacto del menor crecimiento chino, la revaluación del dólar y la amenaza de una mayor debilidad de la economía mundial. Cuestión que a su vez realimenta las debilidades de los llamados “mercados emergentes”. Concomitantemente el fortalecimiento del dólar impulsa hacia abajo las exportaciones norteamericanas repercutiendo sobre la industria, el flanco más débil de la recuperación. Fue justamente la caída del indicador adelantado de PMI (una medida que se considera que aproxima muy bien el pronóstico de crecimiento) tanto de Estados Unidos como de China, uno de los factores que azuzaron las inestabilidades de estos últimos días. Es muy probable que si la situación se agudiza mucho la Reserva Federal abandone su política de incremento de tasas –ya hay voces que indican cautela.
Pero por un lado habrá que ver si la Fed llega a tiempo para evitar una nueva debacle y por el otro, en gran parte la suerte ya está echada. Una cosa era la transición china en una economía mundial débil pero relativamente estable y otra cosa será dicha transición en un contexto crecientemente crítico. Los factores que contribuyeron a espantar el fantasma de la Gran Recesión desde el año 2010 están encontrando sus límites y todo indica que la economía mundial se encamina hacia una etapa claramente más crítica.

Paula Bach

Dilma contra las cuerdas




El gobierno de Dilma Rousseff arranca 2016 contra las cuerdas. El desplazamiento del ministro de Economía, el hombre de confianza del gran capital en el gabinete, es una consecuencia del fracaso del ajuste. Dilma venía de concretar recortes presupuestarios importantes, lo que fue acompañado de una devaluación de casi el 50 por ciento. Pero eso no detuvo la fuga de capitales y la crisis industrial. La caída del PBI ascendió al 5 por ciento en 2015, mientras avanza la ola de despidos y suspensiones. Un conjunto de empresas líderes, empezando por la Petrobras, a las que se agregan la poderosa Odebrecht y otras constructoras y proveedoras de servicios al Estado, están en una situación financiera y judicial comprometida.
Las exigencias del ministro de Economía, Joaquim Levy, de nuevos recortes, en particular del emblemático plan “Bolsa Familia”, despertó la resistencia generalizada del PT y fue el detonante que precipitó su caída. El nuevo titular de Economía, Nelson Barbosa, un hombre del riñón de Lula, está haciendo malabarismos para mantener el ajuste. Pretende compensar la atenuación de la poda en ciertos rubros con el recorte en otros. Barbosa plantea una reforma de las pensiones aumentando la edad jubilatoria y los haberes que reciben sus beneficiarios. Por otro lado, promueve una ampliación de las facultades del Ejecutivo para modificar y reasignar hasta el 30 por ciento de las gastos en salud, educación y en el gasto social. Esto superpoderes apuntan a una “racionalización” del gasto en esos rubros. Pero estos anuncios, sin embargo, no han aquietado al establishment, que ve con desconfianza el cambio de gabinete.
Por lo pronto, el alejamiento de Levy fue la señal para que el presidente de la Cámara de Diputados, el ex aliado Eduardo Cunha, haya finalmente iniciado el proceso de impeachment.
Detrás del “Petrolão” se esconde una pelea entre la burguesía local, empezando por los exponentes de la patria contratista y un sector del capital extranjero que reclama una apertura económica y comercial que termine con las preferencias en favor de la gran burguesía: pretenden una ola de privatizaciones, en el petróleo y en la contratación de obra pública. El agotamiento del régimen petista tiene su epicentro en Petrobras: un “rescate” brasileño pondría el desguace del esquema de explotación petrolera en el centro de la agenda.
Los movimientos sociales y los sindicatos, así como algunos grupos de izquierda, se movilizan a favor del gobierno en nombre de la amenaza de la derecha. Pero el PT le allanó las puertas: cogobernó con ella, la entronizó en los principales ministerios y le entregó -al PMDB- toda la línea de sucesión presidencial. El PT es responsable también del avance privatista sobre Petrobras. Esto vale también para el PSOL, que se ha colocado con matices en el campo de apoyo al gobierno, lo cual no impidió que el grupo brasileño del PTS (MRT) acordara candidaturas comunes para las elecciones municipales del año próximo y reclamara el ingreso al PSOL, en nombre de capitalizar “por izquierda” lo que caracterizan como una “crisis de representación”. De nuevo, quedan de manifiesto los límites insalvables de estas categorías de análisis cuando lo que se desarrolla es una bancarrota económica y política de fondo.
Estamos en presencia de una fractura del Estado. El petrolão ahora, como el Mensalão antes, ha puesto de relieve que el régimen en su totalidad no es más que un red corrupta al servicio del capital. Eso envuelve a todas las instituciones del Estado y se extiende a los partidos oficialistas y opositores.
El Congreso brasileño no tiene autoridad para encarar el juicio político. Una salida progresiva para Brasil depende de que la clase obrera emerja como un factor político independiente y ajuste cuentas con el régimen ajustador y coimero.

Pablo Heller

miércoles, 13 de enero de 2016

9 de enero de 1905: el “domingo sangriento” que inició la revolución




El 9 de enero (22 según el calendario actual) de 1905, una manifestación de unos 140.000 obreros (hombres y mujeres) y campesinos con sus hijos, fue reprimida por el ejército zarista. Sin embargo, esta primera gran derrota abrió el camino a la primera revolución obrera del siglo XX.

La manifestación se dio en San Petersbugo, en el imperio ruso de los zares, encabezada por el cura Gapón y levantando íconos religiosos y retratos del zar, llevaba una declaración a las puertas del Palacio de Invierno, donde le suplicaban al “padrecito zar” una serie de reclamos económicos y otros democráticos, dado que estaban atravesando una tremenda miseria y represión en el país. La represión a los manifestantes desarmados dejó un tendal de cientos de muertos y miles de heridos, pasando a la historia como “el domingo sangriento”
La marcha fue precedida por un movimiento de huelgas que, sobre todo desde 1903, venía desarrollándose en todo el país. Un movimiento obrero joven, que provenía en su mayor parte del campo, pero que venía realizando una “gimnasia” huelguística enfrentando a los patrones explotadores y la represión policial. Mientras, los burgueses e intelectuales llamaban a confiar en las negociaciones con el zarismo, que les prometía la formación de una Duma (especie de parlamento). En febrero de 1904, Rusia invade Port Arthur, iniciando la guerra ruso-japonesa que terminará con su derrota en marzo de 1905. En Bakú, en 1904, los petroleros ya habían empezado a exigir libertad de prensa y de asambleas obreras y la convocatoria a una Asamblea Constituyente, terminar con la guerra ruso-japonesa y por la jornada de 8 hs. Organizaron una huelga general que consiguió la primera convención colectiva. El 3 de enero de 1905 estalló la huelga en la gran fábrica Putilov. El 8 de enero se produjo una huelga general en San Petersburgo.

La importancia del 9 de enero

La masacre del 9 fue un punto de inflexión para la fe que aún mantenía el campesinado en el zar. Por eso las masas, al principio, confiaron en la dirección del cura Gapón (impulsado por la burguesía). Pero la matanza destruyó esa confianza. Ya no servía suplicar ni tratar de convencer al zar. Y los burgueses estaban temerosos de las acciones de las masas. El proletariado era el único que demostraba su fuerza y consecuencia. Para Trotsky (que estaba tratando de volver de su exilio), “El verdadero actor fue el proletariado. Comienza por una huelga, se unifica, formula exigencias políticas, baja a la calle, atrae hacia sí todas las simpatías, choca con la fuerza armada y abre la Revolución Rusa” (1905, “El 9 de enero”). Para Lenin: “reveló la agonía de la fe secular del campesinado en “el padrecito zar” y el nacimiento de un pueblo revolucionario encarnado en el proletariado urbano. (…) La última década del movimiento obrero produjo miles de proletarios socialdemócratas de vanguardia que rompieron con esa fe, plenamente concientes de lo que hacían. Educó a decenas de miles de obreros en quienes el instinto de clase, fortalecido en la lucha huelguística y en la agitación política, minó todos los fundamentos de semejante fe”. (1905, “El ‘padrecito zar’ y las barricadas”)
Abierta la dinámica de la revolución con el “domingo sangriento”, esta continuará con su período de auge obrero entre octubre y diciembre de 1905, hasta su derrota, el 19 de diciembre de 1905. Fue un ensayo general donde se delinearon los actores, las instituciones y sus interrelaciones, que se mostrarían plenamente en Febrero y Octubre de 1917. Se bosquejaron las respuestas a muchas de las incógnitas y debates que cruzaron al movimiento obrero revolucionario sobre la cuestión de la toma del poder: el desarrollo de los soviets (consejos) como la organización más democrática de lucha que se podían dar las masas (“embriones de un gobierno revolucionario para la conquista del poder” para Trotsky; “el embrión del gobierno provisional revolucionario” para Lenin). La huelga general política como método específico del movimiento obrero con el objetivo de paralizar la economía y desorganizar el poder del Estado, será otro de los grandes aportes de esta revolución; la necesidad de la alianza con los campesinos, los estudiantes y las nacionalidades oprimidas y el rol de las consignas democráticas en función de esta tarea; las barricadas y la formación de las milicias armadas y la política para quebrar y ganar sectores de la armada (en particular el levantamiento del acorazado Potemkin y el papel de los bolchequives dentro de él) y el ejército; el ejercicio de la libertad de prensa y en especial de la prensa obrera; la relación entre los soviets y los sindicatos y el partido; la relación entre la lucha económica, la política parlamentaria (o seudo parlamentaria en el caso de Rusia) y la lucha revolucionaria; la visualización de los sectores estratégicos para desorganizar el poder (que en el caso de Rusia eran los correos y telégrafos y ferroviarios).

Un “laboratorio” del pensamiento político ruso

Como plantea Trotsky: “La Revolución de 1905 no fue sólo el ensayo general de 1917 sino también el laboratorio del cual salieron todos los agrupamientos fundamentales del pensamiento político ruso, donde se conformaron o delinearon todas las tendencias y matices del marxismo ruso”. Tendencias y matices que se dieron alrededor del carácter del Estado ruso, del carácter de la revolución y del rol que las clases tendrían en ella en Rusia, discusión que luego se plantearía a nivel internacional. Antes de los acontecimientos de 1905, Trotsky había roto con los mencheviques (la minoría del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, POSDR) por su posición frente al rol de los burgueses “liberales” y de la clase media intelectual en la lucha contra el zarismo. Mientras los mencheviques proclamaban la conciliación con estos últimos, Trotsky sostenía: “La solución sólo puede venir de una huelga general, seguida necesariamente del levantamiento del proletariado, que se pondrá a la cabeza del pueblo contra el liberalismo”. Trotsky y Lenin coincidían en esta oposición irreconciliable. Frente a la Revolución de 1905, sus coincidencias crecieron, teniendo una visión común del surgimiento y rol de los soviets y de la huelga general como método revolucionario para la insurrección. Las diferencias entre Lenin y Trotsky en esos años giraban esencialmente alrededor del papel del campesinado en la revolución, el cual para Trotsky no podía cumplir un rol independiente sino que debía ser acaudillado por el proletariado, lo que fue confirmado por el posterior desarrollo de los acontecimientos. Las polémicas de este período alrededor de la revolución rusa dieron origen, un año antes de la Revolución de 1905, a las formulaciones iniciales de la “teoría de la revolución permanente” de Trotsky, expresada cabalmente por primera vez en su libro Resultados y perspectivas (1906).
Por otro lado, Trotsky evaluaba equivocadamente las profundas diferencias entre mencheviques y bolcheviques (la mayoría del POSDR), con relación a qué partido era necesario para la revolución. Aunque durante 1905 tendieron a la intervención común y que al término de la revolución votaron unificarse como partido (hasta 1912), las diferencias fueron cada vez más abiertas alrededor del balance de la revolución pasada y su dinámica. Trotsky no coincidía entonces con las concepciones de partido de Lenin, posición que cambiaría en la práctica frente a las Revoluciones de 1917, momento que marcaría la confluencia entre los dos principales dirigentes de la Revolución Rusa.
La Revolución de 1905 fue parte e impulsora de un ascenso en el movimiento obrero internacional tanto en los países imperialistas como en las colonias. Así sucedió en Alemania, Bélgica, Rumania, India, China. En muchos casos, como respuesta a estas luchas, las burguesías imperialistas se vieron obligadas a otorgar importantes concesiones democráticas. En EE.UU., la radicalización de sectores del movimiento obrero dio lugar ese mismo año a la organización del sindicalismo combativo, con la fundación de los I.W.W. Desde ese país, los socialistas, entre ellos el reconocido escritor Jack London, llamaron a la II Internacional a la realización de una manifestación y a la solidaridad activa internacional con la Revolución Rusa.

Gabriela Liszt

martes, 12 de enero de 2016

¿Nueva crisis de la deuda como en 1980 o una crisis asiática ampliada?




El temor a un aterrizaje brusco de China, la caída libre de los precios del petróleo a pesar del salto de la crisis en Medio Oriente, junto al deterioro económico de los llamados países emergentes, confirman nuestro pronóstico, adelantado ya en 2014: estamos decididamente en la tercer fase de la crisis mundial abierta en 2007/8.

En este marco, donde el precio de las commodities y las monedas de los “países emergentes” se debilitan, se hace más difícil para estos países, y en especial para sus corporaciones e instituciones financieras, obtener los recursos para para pagar la enorme cantidad de deuda denominada en dólares. La gran incógnita es si en el marco del fortalecimiento del dólar, este proceso va a llevar al mismo tipo de estrés que se vio en la crisis de la deuda latinoamericana en la década de 1980 o la crisis de Asia Oriental y Rusia a finales de 1990.
Es que a pesar de la acumulación de reservas del ciclo económico ascendente anterior, que por otra parte se viene deteriorando rápidamente, los llamados mercados emergentes han estado incubando una enorme burbuja de crédito de US$ 9,1 billones desde el 2008.
Esta burbuja está comenzando a estallar, debido tanto a las condiciones internas (límites del modelo de desarrollo en China, dependencia de las materias primas en otros países) como externas (fin de la relajación cuantitativa norteamericana, suba de la tasa de interés de la Reserva Federal por más mínima que esta haya sido), en el marco de la ralentización de la economía mundial.
Éste último elemento puede verse por la caída del índice Baltic Dry (ínidice de tarifas de transporte marítimo, utilizado como indicador del dinamismo comercial mundial) a los niveles más bajos en treinta años. Su caída ininterrumpida desde sus puntos más altos en 2008 muestra dos realidades preocupantes: por un lado, la creciente sobrecapacidad por el exceso en construcción de barcos (lo que a su vez puede generar una cadena de quiebras en una industria que venía apostando por la absorción del exceso de capacidad desde hace ocho años). La segunda es más problemática: el comercio global lleva mostrando crecimientos muy pobres, según la Organización Mundial del Comercio, desde hace varios años. El año 2015 fue un año especialmente complicado por la recesión brasileña y el frenazo en China. Lo que muestran los indicadores para 2016 es un más que probable empeoramiento. Por su parte, los últimos datos económicos publicados por China, EE.UU. e India hacen dudar de las expectativas de crecimiento global para 2016. El Banco Mundial ya ha rebaja al 2,9 % su previsión de crecimiento mundial en 2016 y también la de 2017. Esto es un 14 % inferior a sus estimaciones para 2016, realizadas en julio de 2015.

2016: ¿Un año de incumplimientos soberanos?

Antes de finalizar el año, Carmen Reinhart escribía un artículo en el que llamaba a 2016 el año de los impagos soberanos. En dicho artículo mencionaba lo que hemos comentado desde el comienzo de las primeras señales de crisis de los “emergentes”: la montaña de deuda acumulada, gran parte de la misma con vencimientos en 2016 y 2017.
Es cierto que, a diferencia de otros episodios de endeudamiento externo, los gobiernos tienen menos deuda en dólares, pero la deuda en dólares de las empresas la ha reemplazado con excesos en los mercados de bonos no bancarios. El acceso sin precedentes ni restricciones a los mercados mundiales de capital permitió a empresas y bancos de países emergentes pedir enormes sumas de dinero a una tasa de interés históricamente baja (1 %). Un instrumento financiero que se desarrolló especialmente fue la emisión de bonos en moneda extranjera, los cuales eran arrebatados por los gestores de activos financieros de riesgo occidentales, ávidos de grandes ganancias. Estos títulos de deuda internacionales alcanzan un valor de 2,6 billones de dólares, de los cuales tres cuartas partes se emitieron en dólares, según informes del BIS.
En el marco de la caída brutal del precio del crudo, junto a otras materias primas, el impacto en las economías de los llamados mercados emergentes que ya vienen sufriendo una fuerte desaceleración o más agudamente en algunos casos como Brasil, Rusia o Sudáfrica una fuerte recesión, será ya imposible de sostener. Esto provocará seguramente que sus monedas caigan aún más, generando fuga de capitales, disminución de la disponibilidad de crédito, freno a la inversión, aumento de la inflación e incapacidad de las empresas y gobiernos para financiar la deuda previa.

China y el fracaso de los planes de estímulo interno: el fantasma de la gran devaluación del yuan

Es evidente que el enfriamiento de la economía china es mucho más severo de lo que las cifras “oficiales” muestran. Pero el problema más grave con el que se enfrenta su economía es que en estos dos años no se ha desapalancado: la deuda sigue aumentando más que el PBI nominal, y la sobrecapacidad sigue generando enormes problemas.
La realidad es que después de la crisis del Lehman, la explosión crediticia y de deuda en EE.UU. y China marchó en paralelo. Con la deuda federal estadounidense subiendo 150 % en seis años y el balance de la FED inflado en un 400 %, el exceso de dólares fue inundando al Banco Popular de China (BPCh). Simultáneamente, el Banco Popular de China dio vía libre a una histórica expansión del crédito interno chino. Este crédito alimentó auges históricos de la capacidad manufacturera y de la construcción de viviendas. Esta “burbuja de crédito” a su vez fue fundamental para la burbuja de los mercados emergentes que tuvieron un auge del financiamiento barato, en economías relacionadas con las materias primas.
Este circuito fue facilitado por la fuerte ligazón de la moneda china al dólar. Su moneda anclada al dólar (“dollar peg”) aseguraba que cuando los flujos financieros llegaban a China fueran fácilmente convertibles en el balance en monedas locales del BPCh y luego reciclados inmediatamente a los mercados de activos (“securities”) norteamericanos. Esta fuerte ligazón al dólar también permitía importantes flujos especulativos.
Pero la existencia de fuertes intereses creados, así como el miedo de la burocracia a un estallido social, impide que la burocracia asuma la necesaria reestructuración de las empresas ineficientes y siga manteniéndolas artificialmente. Las distorsiones generadas son enormes: la sobrecapacidad alcanza ya el 40% y en algunas industrias hasta el 50%, generando un enorme problema para la economía. Primero, porque el capital circulante -el coste de mantener la actividad- se come la generación de caja y hace a las empresas muy débiles. Segundo, porque el endeudamiento generado por la construcción de elefantes blancos -proyectos innecesarios promovidos por el Gobierno local o nacional- contagia a otros sectores que pierden acceso a crédito a la vez que el sector financiero se debilita fuertemente. En este marco de masiva sobrecapacidad, un reducido margen de ganancias y una creciente tensión financiera, las manufacturas chinas están cada vez más expuestas a la desaceleración mundial y presiones competitivas de precios.
El sector financiero chino, ultra hinchado, podría ser aún más vulnerable. Los activos de los bancos chinos alcanzan niveles colosales, triplicando o cuatriplicando asombrosamente el nivel de 2008, según algunas investigaciones autónomas. Y esto sin considerar el sustancial “sector bancario en la sombra" que ha sido aparentemente un bastión de los préstamos de alto riesgo.
En este contexto de crisis de su modelo de crecimiento y las dificultades crecientes a un reequilibrio, el mecanismo del “dólar peg” es difícil que pueda mantenerse estable. De hecho, es crecientemente disfuncional para la economía china. Si su moneda sigue atada al dólar, sufrirá una fuerte revaluación, lo que redundaría en una pérdida importante de competitividad internacional. Por eso, considerando el masivo sector exportador y la estabilidad social, es probable que China deba devaluar, llevando a un salto de la actual guerra cambiaria (lo que a su agravaría la crisis de los llamados países emergentes).
Es esta perspectiva la que hace caer a los mercados bursátiles a nivel mundial. Es que nadie está preparado para el efecto de una devaluación del 25-30 % del yuan. Menos de un 10 % de devaluación y una subida irrisoria de tipos de interés en EEUU ha coincidido con un desplome de casi el 25 % de los activos de riesgo desde sus puntos máximos. Imaginemos una devaluación como la que podrían verse tentados a intentar para solucionar el brutal aumento de deuda de los últimos diez años. Afectaría a las materias primas, a los sectores de bienes de producción cíclicos, a la capacidad de repagar el enorme endeudamiento, y a la solvencia de la banca –al aumentar los préstamos de difícil cobro de los mercados “emergentes”-.
Sin embargo, el costo internacional de este movimiento podría ser muy alto para la burocracia de Pekín. Aunque sería lo más adecuado para su reequilibrio interno, si Pekín permite una revaluación de su moneda, el costo en lo inmediato para su sector exportador generaría una fuerte dislocación interna de difícil absorción para el sistema político.
Como vemos, la nueva fase de la crisis mundial pone a la burocracia china ante dilemas graves, que van a influir en el futuro histórico de este país, en los años y décadas por venir.

Juan Chingo
París | @JuanChingoFT