martes, 6 de octubre de 2015

América Latina: doscientos millones de personas pueden volver a la pobreza




Alrededor de doscientos millones de personas están en riesgo de volver a entrar en los índices de pobreza ante la desaceleración del crecimiento económico de la región. La desigualdad no cesó, el 1% de los más ricos acaparan el 44% de las riquezas.

La economista y coordinadora del reporte, Rosa Cañete, indicó a Efe que ese grupo vulnerable dejó de ocupar las tasas de pobreza al comenzar a ganar entre 4 y 10 dólares diarios mientras el producto interior bruto (PIB) de la región creció a un promedio del 6 por ciento en la década comprendida entre 2002 y 2012.
“Sin embargo, están muy amenazados de caer bajo la línea de los 4 dólares diarios porque en ese tiempo no se han desarrollado las políticas necesarias para tener servicios públicos de educación y de salud de calidad, que podrían proteger a estas personas de los choques externos de la economía”, comentó Cañete.
El informe indicó que más de la cuarta parte de la población latinoamericana (165 millones) seguía siendo pobre en 2013, con 69 millones en la indigencia, a pesar de que la pobreza de la región se redujo del 44 al 28 por ciento entre 2002 y 2012.
La economista señaló que abandonar los índices de pobreza de un país no significa dejar de ser pobre y formar parte de la clase media, que gana entre 10 y 50 dólares diarios.
“Se trata de personas que aún viven en condiciones de alta vulnerabilidad y de pobreza multidimensional si la medimos en otras variables que no sean solo la monetaria”, añadió.
Cañete advirtió que las principales amenazas para esas personas en riesgo de volver a ser pobres son la pérdida de su empleo, “que devolverá a la pobreza de un plumazo”, y enfermedades que les obliguen a costear una atención sanitaria al no estar cubiertos por un sistema de salud de calidad.

El 1% de los más ricos se queda con el 41% de la riqueza

El reporte incidió en que la persistencia de la pobreza en la región latinoamericana está causada por la desigualdad en el reparto de la riqueza, que según Cañete sigue sin abordarse con una voluntad efectiva por parte de los Gobiernos latinoamericanos.
El estudio destacó que el 1 por ciento de la población latinoamericana concentraba el 41 por ciento de la riqueza del continente en 2014, y estimó que abarcará el 99 por ciento en 2022 si se mantiene la misma tendencia.
“Los multimillonarios latinoamericanos incrementaron su riqueza en un 21 % de manera anual durante la última década, mientras que el Producto Interior Bruto (PIB) de Latinoamérica creció en un promedio del 6 % durante el mismo período", explicó la coordinadora del estudio.
“Eso significa que gran parte del crecimiento de la región es capturado por muy pocas personas, y eso es malo para todos, incluso para las personas más ricas, porque sus empresas no podrán vender más”, agregó.
El análisis de la ONG reveló además que los latinoamericanos que poseen al menos treinta millones de dólares tienen un ingreso per cápita que es 4.800 veces superior a los ingresos del quinto inferior de la población.
Esta diferencia es de 16.460 veces en Honduras y de 12.197 en Nicaragua, mientras que los países con menor diferencia son Venezuela con 1.012 veces y Uruguay con 1.018 veces.
Cañete indicó que Latinoamérica continúa siendo la región con mayor desigualdad del planeta, a pesar de que redujo su población bajo el umbral de pobreza del 44 al 28 % en la década comprendida entre 2002 y 2012.
Las perspectivas de un menor crecimiento de la región y la tendencia a una continua caída del precio de las materias primas encienden señales de alarma frente a los sectores más vulnerables. Los mismos pueden volver a perder, lo poco conquistado durante los años de crecimiento, como sucede ante cada fin de ciclo.

La Izquierda Diario

lunes, 5 de octubre de 2015

Violan libertades democráticas en Uruguay




Detenciones ilegales y procesamientos exprés. Metodologías similares a las empleadas bajo la dictadura. Avance en la criminalización de la protesta bajo el tercer gobierno del (ya no tan) “progresista” Frente Amplio.

Los agarran en la puerta de sus casas, actúan en grupos de policías de civil que desempeñan tareas de inteligencia, y en algunos casos sin mediar orden judicial ni notificación, los meten en un auto particular y los llevan incomunicados al juzgado, los hacen declarar por horas, y luego los procesan por "atentado agravado" por haber participado en la manifestación que fue reprimida en la puerta del Codicen. Luego, el procesamiento es exprés y la condena también: 200 horas de tareas comunitarias. ¿Garantías democráticas? ¿Para qué?

Los procesamientos aumentan día a día

Ya son 9 los procesados –y uno en suspenso- entre estudiantes y docentes que luchaban por el 6 % del PBI para la educación pública, y trabajadores de otros gremios, como el del taxi, que se solidarizaban con esta lucha.
Todo indica que seguirán los procesamientos y detenciones en los próximos días. Buscan escarmentar a quienes salen a luchar, es decir, criminalizar la protesta social. A los reclamos se les responde con represión, y en esa vía, se vulneran derechos básicos elementales.
En los últimos procesamientos se apeló a los servicios de inteligencia y se violaron todas las garantías: no se dejó una citación en ningún domicilio, se llevó por la fuerza sin mediar palabra, se mantuvieron incomunicados durante las horas que duró el interrogatorio, se actuó siempre de civil y con autos particular, etc.
Es inevitable la comparación de esta metodología con la que se utilizó durante la dictadura, donde los operativos eran “secretos” y se quería esconder el plan sistemático de persecución y aniquilamiento de una generación de luchadores sociales y sindicales que floreció en los 60 y 70.

La estrategia de criminalizar la protesta social

La represión en el Codicen, el trato vejatorio y humillante en el Cuartel de la Guardia Republicana y las posteriores detenciones ilegales develan el propósito del gobierno frenteamplista: dar un escarmiento a todo aquel individuo o grupo que mantenga una postura firme contra alguna de las políticas oficiales. Buscan quebrarlos, amedrentarlos y quieren que este castigo sea “ejemplar” para todo el resto.

Violan sus propias leyes

El Ministerio del Interior sigue afirmando cínicamente que en el operativo de desalojo no se violó ninguna ley y se preservaron los derechos humanos. Pero se sabe que las fuerzas represivas irrumpieron violentamente en el edificio por la puerta de atrás, es decir sin aviso previo, y en el medio de una negociación vigente con autoridades del gobierno, a lo que se suma el hecho de tratarse de menores de edad. Una vez desatada la represión, se escucharon amenazas de los policías contra los gurises que “no verían nunca más a sus padres”, se detuvo a personas que no opusieron resistencia, se arrastraron a jóvenes por el piso llevándolos de los pelos, se golpeó entre varios policías al abogado de los estudiantes. Es decir, Bonomi miente, dice que se hizo todo en los marcos de la ley, de esta ley que está hecha contra los pobres y en beneficio del poder, pero una ley que ellos mismos violan constantemente para poder reprimir mejor.

Las primeras manifestaciones de repudio

Tanto la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) como otros colectivos de estudiantes secundarios y terciarios se manifestaron enérgicamente contra la criminalización de la protesta. También lo hicieron los docentes agrupados en el sindicato de profesores de ADES Montevideo que venían realizando paros ante cada detención ilegal. La Asociación de Magisterio (ADEMU) también convocó a una jornada de repudio frente al Palacio Legislativo. ADES Montevideo, además, votó en asamblea, lanzar una Campaña contra la Criminalización de la Protesta y por el Desprocesamiento de todos los luchadores, y hacer extensiva la campaña al resto de los gremios de la educación en la próxima Asamblea Intersindical prevista para el próximo sábado.
Prácticamente todos los gremios de la educación salieron a las calles, en vez de amedrentados, se sintieron ofendidos por quienes se regodean en su pasado guerrillero pero que hoy se escudan detrás de las fuerzas represivas y no tienen empacho en violar la legislación nacional e internacional.
Es necesario rodear de solidaridad a los procesados y detenidos, y exigir el fin de estas prácticas que socavan las libertades democráticas y criminalizan la protesta social, un derecho constitucional de todos los ciudadanos. Es necesario un que miles en las calles expresemos nuestro repudio, en un gran movimiento por los derechos humanos y por la defensa de nuestras libertades.
Las organizaciones de derechos humanos deben salir a repudiar tajantemente estos atropellos, tal como lo hacen las federaciones estudiantiles y los sindicatos de la educación. Pero es necesario que este ataque sea enfrentado por todo el movimiento obrero organizado, por tanto el PIT-CNT debe convocar a una jornada de paro nacional con movilizaciones masivas en todas las ciudades del país para frenar el avance represivo de un gobierno que posa de izquierdista pero apela a las peores tradiciones para socavar el reclamo social.
A nivel internacional, ya están las primeras manifestaciones de solidaridad: en Argentina distintos colectivos de DDHH y organizaciones sindicales han salido a repudiar el accionar policial y exigen el cese de la persecución política y gremial.
En conversación con La Izquierda Diario, Sebastián Artigas, familiar de desaparecidos y miembro de la Agrupación Universitaria Tesis XI de Facultad de Humanidades, expresó en este sentido: “me parecen muy bien todas las manifestaciones de repudio que he visto en estos días. Están dadas las condiciones para que un gran movimiento por los derechos humanos emerja con toda la fuerza, no solo para frenar los abusos de hoy, sino también para exigir justicia por los crímenes de la dictadura que todavía siguen impunes”.

Karina Rojas
Montevideo

domingo, 4 de octubre de 2015

Figuras de los derechos humanos en Argentina se pronuncian contra la represión en Uruguay




Reproducimos el comunicado de María Victoria Moyano Artigas, hija de desaparecidos y nieta recuperada y Alejandrina Barry, hija de desaparecidos, ambas integrantes del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH), en solidaridad con los trabajadores, estudiantes y luchadores uruguayos que han sufrido la represión y persecución del gobierno.

Buenos Aires, 2 de Octubre de 2015

Hacemos llegar toda nuestra solidaridad para con los compañeros trabajadores, estudiantes y luchadores en general que han sufrido la represión estatal en los últimos días en Uruguay. Contra ellos se descargó la violencia estatal, desatada a partir de la operación de desalojo por parte del gobierno del edificio del Co.Di.Cen., ocupado por estudiantes secundarios que junto a universitarios y trabajadores vienen siendo protagonistas de la gran lucha por el 6% del PBI para la educación.
Queremos denunciar el abuso del estado uruguayo perpetrado a través de la violencia y la detención contra los compañeros en la misma represión, así como la persecución de la justicia y los aparatos de inteligencia del estado posteriores a los hechos, que desembocó en detenciones totalmente irregulares por parte de policías de inteligencia.
Consideramos que el gobierno uruguayo es también responsable de la “caza de brujas” desatada con la complicidad de los grandes medios de comunicación, donde se trata de estigmatizar a las organizaciones que luchan y criminalizar la protesta social.
Es alarmante la noticia del accionar del aparato de inteligencia, que se viene profundizando desde el año 2013 cuando perseguían a los luchadores movilizados ante la Suprema Corte de Justicia, y que oportunamente denunciamos en el Foro contra la Impunidad que se realizó ese mismo año. Hoy este aparato opera contra estudiantes universitarios y trabajadores, llevando a cabo detenciones ilegales, amedrentando a los militantes sociales. Hoy como ayer vemos la coordinación que existen entre el aparato de inteligencia, el DOE, la Justicia y el poder político en la tarea de criminalizar la protesta social. Pero no van a conseguir eso que buscan, con la unidad en la lucha no nos van a doblegar.
Por eso queremos expresar que nos ponemos a disposición de quienes hayan sido víctimas de la represión y persecución estatal. Nosotras sabemos bien los manejos intimidatorios de las fuerzas represivas y los servicios que espían y se infiltran en nuestras organizaciones, como ya denunciamos en Argentina con el Proyecto X.
No podemos permitir que esta situación avance. Nadie que diga defender los Derechos Humanos puede avalar este accionar del estado y del gobierno. Esperamos que se pueda organizar un gran movimiento solidario, amplio y unitario que logre terminar con la represión y persecución por parte del estado a partir de la movilización masiva de los trabajadores, los estudiantes y las organizaciones de derechos humanos.
Exigimos el cese de las persecuciones y las operaciones de inteligencia contra la protesta social, y el desprocesamiento inmediato de los estudiantes y trabajadores procesados.
La lucha que libramos día a día contra la impunidad de los crímenes cometidos en dictadura, esa lucha que nos hermana, pasa también por defender nuestras libertades hoy, conquistas de las anteriores generaciones, y es nuestro deber defenderlas.

Firman:

María Victoria Moyano Artigas, cuyos padres fueron detenidos desaparecidos en Argentina debiendo escapar de la dictadura uruguaya, nació en el Pozo de Banfield, y fue recuperada su identidad a la edad de 9 años.
Alejandrina Barry, a cuyos padres se los vio por última vez en las afueras de Montevideo escapando de una operación conjunta entre las fuerzas represivas argentinas y uruguayas enmarcadas en el Plan Cóndor. Fue secuestrada por éstos para hacer una operación de prensa a favor de la dictadura.

sábado, 3 de octubre de 2015

Comités de Defensa de la Revolución, 55 años con la guardia en alto




Ya han pasado 55 años desde que los Comités de Defensa de la Revolución —CDR— fueron creados en Cuba, la organización de masas que más cantidad de militantes alberga en su seno. Aquel 28 de septiembre de 1960 estaba recién llegada a la Isla la delegación cubana que, durante diez días, había permanecido en los Estados Unidos para participar en la XV Asamblea General de las Naciones Unidas. Raúl Castro, Osvaldo Dorticós —presidente por aquel entonces— y el Che, entre otros compañeros, les recibieron al pie de la escalerilla del avión que, por cierto, era soviético, ya que el gobierno yanqui embargó el “Britannia” que los había llevado a Nueva York, a pesar de que la delegación cubana gozaba de inmunidad diplomática.
También les esperó una multitud que, haciendo caso omiso al aguacero que aquella tarde caía en Rancho Boyeros, igualmente quería dar la bienvenida al líder de la Revolución y al resto de los compañeros. Tal fue el gentío que acudió a la zona que la caravana liderada por Fidel tardó más de dos horas en llegar al Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución. Numerosas pancartas, como: “Fidel: sacudiste al monstruo en sus propias entrañas” o “Fidel: hoy tu pueblo te recibe como el líder de los pueblos oprimidos del mundo”, fueron desplegadas entre los miles de hombres y mujeres que asistieron a los recién llegados.
Desde la terraza norte del Palacio, Fidel expuso sus impresiones acerca de los diez días transcurridos en la ciudad de los rascacielos, haciendo un balance altamente positivo del viaje. Durante su exposición al pueblo, se escucharon varios estallidos de bombas colocadas y detonadas por la contrarrevolución, momento en que Fidel anunció la puesta en marcha de una idea de vigilancia colectiva. Así lo dijo y así nacieron los CDR: “Estos ingenuos parece que de verdad se han creído eso de que vienen los ‘marines’, y que ya está el café colado aquí. Vamos a establecer un sistema de vigilancia colectiva, ¡vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva! Y vamos a ver cómo se pueden mover aquí los lacayos del imperialismo, porque, en definitiva, nosotros vivimos en toda la ciudad, no hay un edificio de apartamentos de la ciudad, ni hay cuadra, ni hay manzana, ni hay barrio, que no esté ampliamente representado aquí. Vamos a implantar, frente a las campañas de agresiones del imperialismo, un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria que todo el mundo sepa quién vive en la manzana, qué hace el que vive en la manzana y qué relaciones tuvo con la tiranía; y a qué se dedica; con quién se junta; en qué actividades anda. Porque si creen que van a poder enfrentarse con el pueblo, ¡tremendo chasco se van a llevar!, porque les implantamos un comité de vigilancia revolucionaria en cada manzana…, para que el pueblo vigile, para que el pueblo observe, y para que vean que cuando la masa del pueblo se organiza, no hay imperialista, ni lacayo de los imperialistas, ni vendido a los imperialistas, ni instrumento de los imperialistas que pueda moverse. Están jugando con el pueblo y no saben todavía quién es el pueblo; están jugando con el pueblo, y no saben todavía la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo”.
El paso de los años —55 años desde entonces— se encarga de certificar que la fuerza revolucionaria del pueblo siempre ha sido inmensa.
Fruto de la unificación de varias organizaciones con fines diversos, los CDR nacieron, pues, en el fragor de la lucha revolucionaria como respuesta fundamentalmente al terrorismo contrarrevolucionario. Se trataba de impedir la destrucción de la Revolución que tanto perseguían y anhelaban los enemigos imperialistas. De modo que, aunque no fue la única, la vigilancia siempre constituyó su razón de ser y su tarea prioritaria.
Otra tarea muy importante, a la que sin duda han contribuido los CDR durante todos estos años, ha sido la de preservar —con éxito— la unidad del pueblo manteniendo vivo y pujante el socialismo; no en vano, la cederista es una organización sociopolítica de masas estrechamente ligada al hecho histórico de la Revolución Cubana. A través de los CDR se canalizan los diferentes procesos políticos convocados por el Partido y el Gobierno, multiplicándose de esa manera la participación del pueblo.
Los CDR, que cuentan con unos ocho millones y medio de efectivos, aproximadamente, más del 80% de la población mayor de 14 años, se encargan de otras muchas tareas. Mediante el trabajo directo con las personas y las familias de la comunidad, combaten la especulación, organizan los suministros alimenticios al pueblo, promocionan los trabajos voluntarios, participan activamente en la recuperación de materias primas, en el ahorro de energía eléctrica, en las campañas de vacunación, en las donaciones voluntarias de sangre, en los actos conmemorativos, en la concepción de la Guerra de Todo el Pueblo, sobre todo a través de las brigadas de producción y defensa, que son las encargadas de la evacuación de las familias en caso de alarma ante cualquier agresión… En fin, ante cualquier tarea planteada por la Revolución, la militancia cederista siempre estuvo presta, siempre está presta para responder sin atrasos a la llamada.
Muchos años después de que él mismo anunciara la creación de los CDR, Fidel dijo de éstos: “A mi me parece que lo notable de la historia de nuestra Revolución es haber resistido todos esos intentos de destruirla, y, en ese sentido, aquel día en que se formaron los Comités de Defensa de la Revolución fue un día verdaderamente histórico”.
Cuando en 1996 el gobierno de los Estados Unidos —el de William Clinton—aprobó la ley Helms-Burton, que es una flagrante violación del Derecho Internacional, ésta contemplaba la desaparición de los CDR como paso previo para aprobar un gobierno de transición en la Isla; prueba evidente de que la organización de masas, que ya cuenta con 55 años de existencia, cumple eficazmente con su cometido: defender al socialismo que ellos mismos construyen.

Paco Azanza Telletxiki

Cuando en Tlatelolco corrió la sangre y el terror




El miércoles 2 de octubre de 1968, miles de personas se congregaron en la Plaza de las Tres Culturas en la Unidad Habitacional de Tlatelolco para escuchar un discurso del Consejo Nacional de Huelga (CNH), órgano dirigente del movimiento estudiantil. La masacre que siguió fue un parteaguas en la historia de México. Lo que publicamos a continuación es una crónica de lo sucedido aquella fatídica tarde de 1968.

Y el olor de la sangre mojaba el aire
Y el olor de la sangre manchaba el aire

—José Emilio Pacheco

La cita era a las 5 de la tarde, pero el inicio de la concentración se demoró por otra media hora. El ambiente era calmado, el cielo de la tarde mostraba un sol que se iba ocultando tras las nubes grisáceas. Era una indicación de que llovería en unas cuantas horas. Es el final de la temporada de lluvias, el “Cordonazo de San Francisco” –llamado así porque suele caer el 4 de octubre, día de San Francisco de Asís–, el que obligó a México a iniciar los Juegos Olímpicos hasta el 12 de octubre. Algunos de los contingentes que van llegando informan que el ejército está cerca: unos dicen que en el Monumento a la Raza, otros en la Estación de trenes de Buenavista. Dos helicópteros –uno de la policía y otro del ejército– sobrevuelan la Plaza de las Tres Culturas.
La Plaza está compuesta por una explanada amplia, al poniente están las ruinas la ciudad azteca, al sur poniente está una torre que en ese entonces albergaba la Secretaría de Relaciones Exteriores, al sur está la iglesia de Santiago-Tlatelolco y el exconvento del que se escapara en 1913 Bernardo Reyes, al oriente el Edificio Chihuahua y al norte los edificios 2 de Abril y 15 de Septiembre: un anfiteatro “natural” que es más bien una ratonera.
Los asistentes llevaron a sus amigos y familiares y los oradores del CNH dirigían el discurso desde el balcón del tercer piso del Edificio Chihuahua, aclarando que el acto sólo sería un mitin –y no una marcha al Casco de Santo Tomás del Politécnico como se había anunciado– para no provocar a los soldados. Se había votado que no iba a haber nadie en el balcón a excepción del orador, pero el CNH –de alrededor de 250 personas– en su totalidad abarrota la terraza del Chihuahua.
El orador, Florencio López Osuna, va anunciando los contingentes que vienen llegando. Uno de los últimos son los ferrocarrileros, que traen una manta que lee: “los ferrocarrileros apoyamos al movimiento estudiantil”. En el mitin hay, además, prensa nacional y extranjera. Están Francisco Ortiz Pinchetti del mexicano Excélsior, Oriana Fallaci de L’Europeo de Italia, John Rodda de The Guardian de Inglaterra y de Francia están Charles Courrièrre del Paris Match, Fernand Choisel de Europa Uno, René Mauriès de La Dépeche du Midi, Phillipe Nourry de Le Figaro, Guy Largoce de L’Equipe e Yvon Toussant de Pourquoi Pas?, entre otros.
La multitud escucha al “Flaco” Osuna insistir en el diálogo público y que era “indispensable continuar la lucha”. A la llegada de los ferrocarrileros, la multitud –de cerca de 8 mil– sentada en la explanada y las escaleras aplaude y vitorea. John Rodda describirá que la estudiante a su lado nombraría a los sectores que estaban en su apoyo: petroleros, telefonistas, médicos, Luz y Fuerza. Un verdadero apoyo estaba surgiendo y varias escuelas de los otros estados contestaban con manifestaciones y muestras de solidaridad la represión que a lo largo del mes de septiembre se vivía en el Distrito Federal. El movimiento estudiantil, lejos de aislarse como pretendía el gobierno, ganaba apoyo y simpatía especialmente en sectores importantes y estratégicos de la clase obrera, algunos de los cuales habían sido derrotados en sus luchas en años previos.
Súbitamente, a las 6 de la tarde, luces de bengala rojas son disparadas desde lo alto de la Torre de Relaciones Exteriores. Oriana Fallaci comenta que es “igual que en Vietnam, significa que van a atacar”.
Los estudiantes no le creen, pero la multitud comienza a correr de un lado a otro. El ejército entonces aparece desde la avenida San Juan de Letrán –situada hacia el poniente– con camiones y tanquetas y avanza por la zona arqueológica y por el costado sur desde la SRE.
Myrthokleia González, del Poli, anuncia al siguiente orador, pero la confusión obliga a Sócrates Campos Lemus a tomar el micrófono y exigir calma: “¡Compañeros! ¡Orden, por favor, compañeros! ¡Es un acto de provocación! ¡Compañeros! ¡Por favor! ¡No corran!”, pero nadie hace caso. Entonces uno de los helicópteros lanza dos bengalas verdes y comienza el tiroteo. Los oradores tratan de calmar diciendo que son de salva, pero todos pueden sentir el zumbido de las balas de cerca.
Hombres con guante blanco en la mano izquierda irrumpen en el tercer piso y obligan a tirarse al CNH, vecinos y periodistas a la pared de los elevadores a punta de pistola.
Comienzan a disparar a la multitud y a la tropa, que avanza a trote y contesta el fuego. Los manifestantes son obligados a replegarse por el lado norte de la explanada y corren en desbandada a los edificios cercanos a refugiarse de la lluvia de balas –y de la lluvia literal que más tarde se desata en la Plaza de las Tres Culturas.
La planta baja del Chihuahua está bloqueada por jóvenes con guantes blancos y la multitud corre despavorida. El tiroteo dura cerca de dos horas y el sol se oculta. Los del guante blanco gritan: “¡Batallón Olimpia! ¡No disparen!”, pero sólo provocan otra balacera. La refriega causa el incendio de un departamento y revienta las tuberías de agua; el Chihuahua se inunda.
Acabado el tiroteo y una vez identificados, Olimpias y soldados escoltan a los estudiantes a la planta baja del Chihuahua, donde son desnudados y golpeados. Será notoria la paliza al Flaco Osuna, que será fotografiado con los soldados sádicamente sonriendo.
Los departamentos de Tlatelolco son cateados uno por uno y los soldados entran sin orden a arrestar a todos: vecinos y estudiantes por igual. Varios cuerpos y miles de zapatos yacen en la explanada. Más de un negocio de la planta baja de los edificios será saqueado.
El exconvento y la Iglesia sirven como lugar de detención y allí estarán 300 personas en la obscuridad, muchas incluso desnudas, esperando a que se las lleven o les autoricen salir. Los periodistas son llevados a los departamentos contiguos y algunos son cacheados. A los franceses les requisan los rollos, pero otros no corren la misma suerte. Oriana Fallaci es herida en la espalda y los estudiantes que estaban con ella son arrestados. Se recogen aproximadamente 35 cadáveres de la explanada, pero los muertos son evidentemente más. Hay cerca de 2 mil detenidos y la zona entera es acordonada por la policía y el Ejército.
Vecinos que estaban fuera antes de la manifestación, como los entonces niños y futuros actores Bruno, Demián y Odiseo Bichir, tendrán que pasar la noche en casa de algún conocido. Las sirenas de las patrullas y ambulancias resuenan en la oscuridad.
Se escuchan tiros esporádicos y varios camiones llegan a “limpiar”. Los bomberos, la sangre; los de basura, los cuerpos. Familiares de las víctimas acuden a las cárceles y a las morgues en busca de sus parientes. John Rodda llega desecho al Hotel María Isabel, pero nota que todo sigue en orden: nadie se enteró del baño de sangre que ocurrió a unos kilómetros de la Villa Olímpica.
En los hospitales, los médicos no se daban abasto y pronto cundió el caos. Faltaba material de curación, anestesia y el quirófano se vio sobredemandado. El golpe al movimiento médico del 65 tuvo consecuencias terribles. Los detenidos son mandados al Campo Militar N°1 y de allí muchos irán a Lecumberri o a Santa Martha Acatitla.
Destaca entre las bajas Ana María Teuscher Krueger, quien no viviría para poder ser edecán olímpica y cuyo cuerpo fue fotografiado con una herida de bayoneta en el costado.
Los estudiantes permanecerán en las cárceles e insistirán –y siguen insistiendo– en la participación del Batallón Olimpia como responsable de la masacre; el gobierno, por su parte, repetirá la tesis de un complot internacional para desprestigiar a México durante sus Juegos; Octavio Paz renuncia como embajador en la India al enterarse de la matanza.
Se decreta una “tregua olímpica” entre el movimiento y los soldados se retiran de Tlatelolco el 9 de octubre, mientras que algunos agentes –supuestamente de los servicios de Luz y Teléfono– revisan los departamentos. Tres días después se inauguran los XIX Juegos Olímpicos con un sonriente Gustavo Díaz Ordaz en el palco del estadio de Ciudad Universitaria. Los muchachos que lograron escapar hacen volar un papalote en forma de paloma sobre su cabeza: lo responsabilizan de la matanza.

Días posteriores

En los días siguientes, la reacción internacional muestra lazos de apoyo. Manifestaciones en Caracas, California, Ecuador, Chile, Italia, Holanda, Finlandia, Alemania Occidental –donde los consulados amanecen grafiteados con cruces gamadas y SS rúnicas– y Centroamérica –donde apedrean los consulados mexicanos– responsabilizan al gobierno del baño de sangre y llaman a boicotear las olimpiadas.
El descontento de las bases obreras en la Confederación de Trabajadores de México (CTM) obliga a los charros a declarar como culpable de la masacre al gobierno. La imagen de Tommy Smith y John Carlos haciendo el saludo del poder negro como forma de visibilizar la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana —los cuales eran una expresión en EE.UU. de los convulsivos acontecimientos de ascenso de la lucha de clases que se vivía a nivel mundial—, los pondrá en primera plana, causando un escándalo internacional que será aprovechado por el capitalismo a nivel global (y el PRI a nivel nacional) para borrar de la memoria colectiva internacional el recuerdo de un México que seguía padeciendo muchas contradicciones y de una juventud que pudo haber tomado el cielo por asalto. Si bien no hay un número definitivo de los muertos de aquel día, es importante señalar que John Rodda había publicado originalmente un número de 325, pero aprovechando la “apertura” de Echeverría, logró tener acceso a los registros del Hospital Militar, haciendo que su cifra bajara a 267; cotejando con las cifras de la embajada de EE.UU. (“entre 150 y 200), es posible que el número real de muertos sea alrededor de 250. Por otra parte, la matanza de 1968 se ha convertido en una bandera de lucha para las generaciones siguientes para exigir justicia por este innegable crimen, así como un ejemplo a seguir en los métodos de lucha (asambleas por escuela, delegados con mandato de base, rotativos y revocables, etc.). El legado del 68 es uno que hay que mantener y recuperar para que la juventud tenga herramientas para que el día de mañana sepa vencer.

Óscar Fernández
@OscarFdz94

Fuentes consultadas:

Informe General de La Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP)

Cronología del movimiento estudiantil

Proceso: Los Muertos de Tlatelolco

Canal 6 de Julio, Tlatelolco: Las Claves de la Masacre (2003)

Proceso: Testimonios de Tlatelolco – 30 años después (número especial sacado en 1998)

Crónica 1968, Daniel Cazés, México: Plaza y Valdés, 1993.

1968: El Fuego de la Esperanza, Raúl Jardón, México: Siglo Veintiuno Editores, 1998.

De los 30,000 desaparecidos de la dictadura argentina a los 43 normalistas de Ayotzinapa




Una pose humanitaria para Jorge Bergoglio, cómplice de la dictadura militar: quería venir a dar misa en la escuela normal de los normalistas desaparecidos…y no lo dejaron. Pero en su gira por Estados Unidos no recibió a madres de estos jóvenes.

Una piedad de patas cortas. Poco después de la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa, en noviembre del año pasado, la arquidiócesis de México hizo pública una carta de solidaridad enviada a los familiares de los jóvenes desaparecidos.
Para enero de este año, nombró cardenal al arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda. Éste, en una conferencia de prensa dada en Roma en febrero declaró: “Percibo que hay una cierta manipulación y una cierta tendencia política, de intereses que se aprovechan del dolor de los padres de familia para provocar insurrecciones”.
Ésa es la jugada del Vaticano, en su cruzada eterna contra la protesta social: fingida empatía con gestos mediáticos por un lado, mientras que por el otro apuesta a la criminalización de la lucha por los desaparecidos.
Y es que desde que detenta el poder en la Santa Sede, Bergoglio se volvió un tanto más sofisticado.
Denuncia el narcotráfico como el origen de muchos males. Afirmó ante asamblea de la ONU que “va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción”. Pero al mismo tiempo, protege a la red de pederastas que anida en el Vaticano y extiende sus tentáculos por todo el mundo.
Newsweek en español dio a conocer que, como parte de su gira por Cuba y Estados Unidos, el papa Francisco tenía la intención de pasar por México y aquí dar una misa en la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, y que el gobierno de Enrique Peña Nieto se negó.
Ahora, cuando la gira se concretó, cinco madres de Ayotzinapa –Blanca Luz Nava, Luz María Telumbre Casarrubias, Hilda Legideno Vargas, Hilda Hernández Rivera y Angélica González–, con gran esfuerzo, viajaron a verlo a Estados Unidos. Querían entregarle el documento que contradice la “verdad histórica” del gobierno de Enrique Peña Nieto. No lo consiguieron. Nunca las recibió.

Bergoglio, cómplice de desapariciones forzadas

No extraña su actitud ante las madres de Ayotzinapa. Durante los años negros de la dictadura argentina, Bergoglio, hoy papa Francisco, estuvo vinculado al poder militar. Entregó a miembros de la compañía jesuita –la congregación a la que pertenece– a los militares. Fueron los curas Orlando Yorio y Francisco Jalics, quienes tras meses de torturas y vejaciones fueron liberados en la provincia de Buenos Aires.
Bergoglio también está vinculado a la desaparición en 1977 Elena de La Cuadra, una joven que estaba embarazada y dio a luz en un centro clandestino de detención. Su hija, nacida en cautiverio, le fue arrebatada. Bergoglio lo sabía, así como supo de otros casos de apropiación de bebés durante la dictadura.
Pero el papa Francisco no es una manzana podrida en un rebaño de blancas ovejas. Es toda la institución. El Vaticano tiene una larga tradición de ser agente aliado de regímenes militares así como “democráticos”.
Hace unos años, en el periódico The Guardian se dio a conocer que la fortuna de la Santa Sede viene en parte de un pago millonario realizado por Benito Mussolini en 1929 para que la Iglesia reconociera al gobierno fascista. Sólo en propiedades en Reino Unido, Francia y Suiza, posee 800 millones de dólares.
Entre 1931 y 1939, durante la Revolución Española, la Iglesia católica estaba alineada con los nacionalistas, entre ellos quien se convertiría en el dictador Francisco Franco. En 1941, el Vaticano avaló el genocidio croata perpetrado por las tropas de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.
Ante los genocidios, llama a la reconciliación nacional, como lo hizo Juan Pablo II en Chile, cuando incluso llegó a interceder por el dictador Pinochet, o en Guatemala en 2004, para invisibilizar las ejecuciones y desapariciones cometidas por el ejército guatemalteco.
Ésa es la verdadera cara de la Iglesia católica, una institución reaccionaria aliada al imperialismo estadounidense, impulsor de las dictaduras sangrientas en América Latina entre las décadas de 1970 y 1980, de la brutal guerra sucia que se vivió en México y en nuestros días, de la militarización y de la expoliación de la región.

Bárbara Funes
México D.F | @barbarafunes2

jueves, 1 de octubre de 2015

Jorge Risquet y los soles africanos




Las cenizas de Jorge Risquet reposarán definitivamente en el mausoleo que guardan los restos de sus compañeros de armas en la gesta de liberación, pero intuyo que un soplo mágico llevará una parte de ellas desde el Oriente cubano hasta el otro lado del Atlántico, a tierras africanas.
No sabía que estaba herido de muerte la última vez que nos vimos, hace apenas unos meses durante la presentación del libro Visiones de libertad, del historiador italonorteamericano Piero Gleijeses, en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.
Como era costumbre suya, me palmeó fuerte la espalda: “Sigues firme”, me dijo y luego comentó la entrevista que yo le había hecho a Piero. “Así que me ves como un Elegguá que abre los caminos”, bromeó acerca de la mención que hice sobre su papel imprescindible en el acceso a las fuentes consultadas por el investigador visitante para contar de manera fiel y objetiva la contribución de Cuba a la consolidación de la independencia de Angola, la emancipación de Namibia y el fin del régimen del apartheid en Sudáfrica.
La de Risquet fue una vida de servicio a favor de la justicia social y el triunfo de las ideas socialistas que abrazó desde temprana edad. Aunque no le gustaba hablar de sí mismo, es posible seguir la saga de su iniciación revolucionaria en el libro Jorge Risquet: del solar a la Sierra, de Gloria León Rojas, publicado hace un lustro por la Editorial Ciencias Sociales.
Las vivencias allí reflejadas permiten comprender las múltiples encrucijadas a las que se vio abocada su generación. Fue, como Blas Roca, Lázaro Peña, Juan Marinello, Flavio Bravo, Carlos Rafael Rodríguez y otros muchos, uno de los que entendió que a partir del Moncada la emancipación definitiva de la Patria transitaba por un nuevo tipo de liderazgo y de estrategia.
De todo ello se da fe en ese libro, pero también del flagelo de la pobreza sobre familias humildes, de una voluntad de lucha, de amistades y peligros, de dolores y alegrías, de sentimientos y heridas. Es sencillamente conmovedor saber cómo un muchacho mestizo que padecía la exclusión social de los habitantes de los solares habaneros se abrió al conocimiento de nuestro continente mediante un libro de ensayos del chileno Volodia Teitelboim y soñaba con ser Pavel, el protagonista de La madre, de Máximo Gorki.
Decididamente martiano, hizo suya la prédica de que Patria es Humanidad. A Guatemala fue en 1954 cuando el gobierno democrático de Jacobo Arbenz sufrió la conjura imperialista que lo derrocó.
Pero donde su vocación internacionalista se hizo más patente fue después del triunfo revolucionario de 1959. De manera especial destacó como jefe del Batallón Internacionalista Patricio Lumumba en el Congo Brazzaville entre 1965 y 1967.
Acerca de esa experiencia escribió el libro El segundo frente del Che en el Congo (Editora Abril, 2006). En el prólogo, el General de Ejército Raúl Castro expresó:
Era, en primer lugar, reserva de la columna del Che, a cuya fuerza se uniría en caso necesario y en el momento oportuno (…) Tenía además la tarea de prestar ayuda al gobierno progresista del Congo, amenazado de agresión por el régimen de Leopoldville (…) No menos importante era la misión de participar con un grupo de asesores combatientes en el Segundo Frente guerrillero del MPLA en Cabinda y entrenar columnas de combatientes angolanos, equiparlos y ayudarlos a emprender la ruta hacia el interior de Angola, hacia el Primer Frente al norte de Luanda. De esta múltiple misión eran responsables los compañeros Risquet y (Rolando) Kindelán.
Más tarde, en 1975, se desempeñó como jefe de la Misión Civil Internacionalista Cubana en la República Popular de Angola y en 1988 presidió la Delegación cubana en las negociaciones cuatripartitas (Cuba-Angola-EE.UU.-Sudáfrica).
Tanto en esas tareas como en otras que lo llevaron a apoyar las luchas africanas, Risquet conoció de cerca a los líderes más prominentes de ese continente y a ser admirado por estos.
Nunca olvidaré una mañana de suave invierno en Pretoria, hace cuatro años, en la que conversé largamente con Risquet sobre sus memorias africanas. El embajador cubano en Sudáfrica en ese entonces, Ángel Villa, era nuestro anfitrión. En un momento de la conversación, Risquet se asomó al cristal que nos separaba de la terraza: “Dicen que el sol africano cae duro sobre la gente y tú que escribes podrás entender el simbolismo de lo que estoy diciendo. Porque tenemos que preservar la memoria de los tantísimos hermanos que han hecho posible que los soles africanos alumbren”.

Pedro de la Hoz

“Nos hicieron un juicio totalmente parcial”




Entrevista a Gerardo Hernández, uno de los tres agentes cubanos liberados tras el acuerdo Washington-La Habana

Si hay una historia dentro de la historia que sintetiza el antagonismo entre Estados Unidos y Cuba, ésa es la de los agentes cubanos condenados en Norteamérica a penas desproporcionadas en relación con los actos cometidos.

Una orquesta de ancianos desafinados ejecuta en desorden un imposible “Bésame Mucho” en las escaleras de la estación Bruselas Norte. Algunas estaciones más adelante espera Gerardo Hernández, uno de los tres agentes de inteligencia cubanos liberados en diciembre pasado luego del acuerdo al que llegaron Washington y La Habana con la mediación del Vaticano para el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas. Si hay una historia dentro de la historia que sintetiza el antagonismo entre Estados Unidos y Cuba, ésa es la de los agentes cubanos condenados en Norteamérica a penas desproporcionadas en relación con los actos cometidos. Gerardo Hernández es uno de los 5 agentes de inteligencia cubanos (Ramón Labañino Salazar, René González Sehwerert, Fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo y Antonio Guerrero Rodríguez) que a mediados de los años 90 cumplieron misiones especiales en territorio estadounidense con el fin de descubrir y desarticular las acciones terroristas que los grupos contrarrevolucionarios planificaban en Miami y luego cometían en Cuba –sabotajes, atentados contra los hoteles y centros turísticos–. Los cinco fueron descubiertos y arrestados en 1998. Más tarde, en uno de los juicios más extensos de la historia judicial norteamericana, los agentes cubanos fueron condenados a penas que, más que a justicia, equivalían a un castigo político orquestado por la obsesión de las administraciones norteamericanas con Cuba. A Gerardo Hernández, acusado de “conspiración para cometer asesinatos”, le tocó lo equivalente a dos cadenas perpetuas. Por lo general, estos casos de agentes descubiertos en otro territorio se resuelven a puertas cerradas y mediante una negociación. Con los cinco cubanos fue todo lo contrario. Acusados de espionaje y otras barbaridades, los llamados “Cuban Five” fueron sancionados con un juicio celebrado en Miami y utilizados como instrumento de manipulación política. Hoy liberado, nada refleja en la frescura inteligente de Gerardo Hernández los 16 años pasados en las cárceles norteamericanas, ni los vejámenes sufridos, ni los largos meses de detención bajo el estricto régimen de aislamiento absoluto. Gracias a la intervención del senador estadounidense Patrick Lehay –uno de los más fervientes militantes por el fin del embargo contra Cuba– Hernández tuvo un hijo mientras estaba en la cárcel. El senador ayudó a organizar la inseminación artificial de la esposa de Hernández, Adriana Pérez. Tras 18 meses de negociaciones secretas y con el papa Francisco como garantía de lo que había sido imposible, los tres cubanos que permanecían encarcelados en Estados Unidos (Antonio Guerrero Rodríguez, Gerardo Hernández Nordelo y Ramón Labañino Salazar) recuperaron la libertad el mismo día del histórico anuncio, el 17 de diciembre de 2014.
–Los agentes cubanos condenados en Miami fueron el tema que bloqueó y, al mismo tiempo, desencadenó la negociación con Estados Unidos.
–Sí, exactamente. Nuestro caso duró tanto en el tiempo justamente por el conflicto y el tipo de relaciones, o de no relaciones existentes, entre Cuba y los Estados Unidos por más de medio siglo. Eso fue lo que le imprimió una connotación política al caso de los cinco cubanos, a eso se debió el ensañamiento con nosotros. Recuerden que años atrás hubo el caso de unos espías rusos que fueron arrestados. Pero acá, rápidamente hubo una negociación y fueron enviados a su país sin juicio ni nada. Lo que complicó el caso nuestro fue la historia del conflicto entre Cuba y los Estados Unidos. Paradójicamente, también facilitó su solución. Desde luego, la solución de nuestro caso no se puede resumir a esa negociación, sino también influyó el apoyo y la solidaridad que recibimos durante tantos años. Llegó un momento en que los cinco éramos ya muy conocidos, había presidentes pidiendo nuestra liberación, personalidades religiosas, políticas y culturales. Nos habíamos convertido en un caso bastante incómodo para los Estados Unidos. De todas formas, a nosotros nos costó mucho trabajo hacer que se lograra hacer conciencia sobre nuestro caso. Fue uno de los juicios más largos de la historia judicial de los Estados Unidos. Duró siete meses y hubo más de 100 testigos. La prensa mantenía un silencio casi absoluto. Poco a poco fue necesario el trabajo solidario de compañeros y compañeras que salían a manifestar a la calle.
–Hoy lo sabemos, el Papa desempeñó un papel primordial en este acuerdo. El Vaticano fue garante del proceso de liberación. ¿Usted sabía que el Vaticano estaba mediando?
–No, no sabía. Para mí fue una sorpresa porque nosotros estábamos ajenos a todo el proceso de negociación. No conocía el papel desempeñado por el Vaticano. Me enteré después de lo que ocurrió, del papel que jugaron varios cardenales, entre ellos el arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega, a quien le tengo mucho respeto. Estamos muy agradecidos. Nosotros siempre aceptamos la ayuda de cualquier persona de buena voluntad. Hay que recordar que nuestro caso, además de sus connotaciones políticas, fue una gran tragedia desde el punto de vista humano. Me alegra que el papa Francisco, siendo un papa latinoamericano, haya sido consecuente. Le puedo decir que siento una gran admiración por él. Ha tenido una actitud muy valiente, digna de admirar. En nombre de nuestros familiares y de los cinco, que nos beneficiamos con esa actitud, le enviamos nuestro agradecimiento.
–De hecho, si se observan las condiciones de la negociación, Cuba no cedió. Washington juró siempre que jamás negociaría con Cuba en las condiciones políticas actuales, y, sin embargo, así ocurrió.
–Mi opinión personal es ésta: por mucho tiempo, Estados Unidos se mantuvo diciendo que no negociaría nada con Cuba mientras existieran los Castro en el poder –es así como ellos se refieren a que la Revolución y el pueblo cubano estén en el poder–, también decían que no tenían nada que negociar con Cuba mientras el Partido Comunista estuviera en el poder y mientras que la Revolución socialista se mantuviera. Todas esas condiciones aún existen y sin embargo hemos conversado con la única condición que Cuba ponía siempre: una conversación de igual a igual, con absoluto respeto a nuestra soberanía y nuestra independencia.
–¿En algún momento sintió el peso de la historia que estaba sobre sus espaldas? Ustedes eran, en gran parte, la clave del nudo.
–Nunca vi el caso en esa magnitud. Recién empecé a sentir eso en los tiempos finales, cuando se rumoreaba que podría haber una solución, y sobre todo, cuando me enunciaron que iba a ser liberado. Ahí sí supuse que ese podría ser el camino para que se avanzara algo más. En ese momento no sabía que se había avanzado mucho más. Me enteré cuando el presidente Raúl Castro pronunció sus palabras y estaba a su lado junto a nuestros familiares. Los tres cubanos liberados no sabíamos nada de la negociación. Nos informaron un día antes de la liberación y nos enteramos del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con las palabras de Raúl.
–Su caso representa un ejemplo mundial de la utilización de la justicia como instrumento de un conflicto con otro Estado.
–Si, el caso de los cinco fue más una venganza contra le Revolución cubana, contra los cubanos revolucionarios. Estados Unidos vio la manera de anotarse un punto y lo hicieron tomando a cinco personas como rehenes. Nosotros reconocimos que habíamos violado algunas leyes de Estados Unidos, como tener un pasaporte falso o ser un agente de otro país sin inscribirnos en el Departamento de Estado. Ahora bien, legalmente, nosotros teníamos derecho a hacer una defensa de necesidad y explicar por qué, pero no se nos permitió. El juicio tuvo lugar en Miami y carecimos de toda garantía. Fue un juicio totalmente parcial. Fuimos encontrados culpable y se nos impuso la máxima sentencia posible en todos los cargos. Castigando a los 5 pensaron que castigaban a la Revolución cubana. El plan inicial era que, todos o algunos, traicionaríamos y podernos usar así en un show mediático contra la Revolución. No lo consiguieron y por eso vinieron los 17 meses en celdas de castigo, más otros meses que pasamos en las mismas celdas sin haber cometido ninguna indisciplina. Por eso nos negaron las visitas de nuestras esposas.
–Paradójicamente, mientras a ustedes los condenaban, en Miami circulaba gente con un prontuario muy espeso.
–¡Es increíble! Estados Unidos dice tener una guerra contra el terrorismo. Hay jóvenes norteamericanos que sirven en el ejército y han muerto en otros países en nombre de esa lucha contra el terrorismo. ¡Pero tienen a los terroristas ahí! Todavía hoy Luis Posadas Carriles se pasea libre por las calles de Miami. Posadas Carriles es el autor de un atentado contra un avión de Cubana de Aviación que, en 1976, les costó la vida a 73 personas, es promotor de bombas en hoteles de La Habana que se cobraron la vida de un italiano. Tiene un historial terrorista inmenso y se pasea libremente por las calles. Carriles y otros fueron entrenados por la CIA con el objetivo de derrocar a la Revolución cubana. Hubo un momento en la historia en que la CIA no tuvo nada más que ver con ellos, pero miraron hacia otro lado y han hecho lo que han querido.
–¿Esa fue su misión cuando fue enviado a Miami, investigar a esos grupos?
–Sí, Ibamos a investigar los planes de grupos terroristas como Alpha 66, los Comandos F4, Hermanos al rescate. Estos grupos todavía existen, tienen ahí sus campos de entrenamiento. Lo cierto es que Cuba se quejó muchas veces por las labores de estos grupos ante el gobierno norteamericano, pero Estados Unidos continuó dándoles impunidad a esas personas y, por consiguiente, fue necesario que Cuba enviara a sus operativos para investigar e infiltrar esos grupos, enviar información a Cuba y prevenir los actos terroristas.
–¿Su mirada sobre Estados Unidos y la Revolución cambió?
–Cambió en el sentido de que hoy mis convicciones y mi carácter de revolucionario son más sólidos, al igual que mi amor por el pueblo cubano. Viví 16 años en esas cárceles y en esa sociedad y en esos años compartí en las prisiones muchísimas historias, dramas humanos, vidas de jóvenes que pudieron haber sido ingenieros o doctores y, con apenas 20 años, están condenados a cadena perpetua. Esto es porque hay un sistema que, desde que nacen, les inculca que hay que tener más y pisotear a cualquiera con tal de triunfar en la vida y tener cosas. Es un embrutecimiento total, se trata de un verdadero drama humano. Haber pasado años en Estados Unidos, tanto en la calle como en la cárcel, ha reafirmado mi convicción de que no importa cuántos problemas tengamos en Cuba, tenemos que seguir trabajando para perfeccionar nuestro sistema y nuestro socialismo. Yo no quiero para Cuba nada parecido a lo que viví en Estados Unidos. De todas formas, yo no guardo ningún resentimiento ni ningún rencor hacia Estados Unidos. No siento odio por nadie. Acaso compasión.
–Usted también enfrenta otro cambio: recupera la libertad en otro momento de la Revolución y con el gran enemigo como, tal vez, nuevo aliado. La Cuba durante la cual usted estuvo preso no es la Cuba de su libertad.
–¡Claro, sería raro que fuese la misma Cuba porque entonces estaríamos negando la dialéctica nosotros mismos! Me alegro de que Cuba haya cambiado y de que la mayoría de los cambios sean para bien. Ninguna revolución puede quedarse estática. Estamos confiados en que el pueblo cubano podrá enfrentar los retos a los que se enfrenta con este proceso. Son retos importantes. Hay personas que apuestan por que, a través del abrazo del oso, podrán lo lograr lo que no consiguieron durante más de 50 años de bloqueo, de agresiones y amenazas.

Eduardo Febbro
Página/12

miércoles, 30 de septiembre de 2015

La Internacional de Karl Marx




El 28 de septiembre de 1864 se fundó la Asociación Internacional de Trabajadores, conocida como la Primera Internacional. El movimiento obrero daba sus primeros pasos de organización mundial para derrotar los planes de la burguesía que sólo significaban miseria para las mayorías. Los mismos objetivos de aquellos obreros, hoy continúan vigentes.

La Revolución Industrial marchaba a todo vapor. El Capitalismo se extendía por el mundo y con él la clase obrera.
Inglaterra, cuna de la industria, el país más avanzado del siglo XIX, fue el lugar donde primero comenzaron a manifestarse y desarrollarse los antagonismos de clase modernos, la lucha de clases entre burgueses y proletarios. Cerca de 1840, el Movimiento Cartista[1] se consagraba como la primer movilización política de los trabajadores como clase.
Al calor de esas primeras demostraciones de la clase obrera europea, Carlos Marx y Federico Engels escribían el Manifiesto Comunista por encargo de la Liga de los Comunistas, que saldría en 1848, donde pronosticaban que el espectro del comunismo recorría el viejo continente ya que los objetivos de los obreros eran comunes y, por eso mismo, que la lucha de clases era nacional en su forma pero que tenía un contenido internacional.
También en Inglaterra, al calor de las primeras huelgas de finales de la siguiente década, la clase obrera se organizó por primera vez en trade-unions (sindicatos), tomando en sus manos tanto demandas sindicales como políticas de los trabajadores. Y fue en este país donde el proletariado antes tuvo un sentido de solidaridad internacional y tuvo la necesidad de luchar contra el capitalismo basándose en esa solidaridad.

De la solidaridad entre obreros de distintos países a una organización internacional

En el marco de la crisis económica europea que había estallado en 1846, el Manifiesto adelantaba lo que se conoció como “la primavera de los pueblos”[2]. En 1848 la revolución se extendió por gran parte de los países del continente europeo, pero fueron derrotadas. Luego de estas oleadas, el capitalismo tuvo un importante desarrollo durante la década de 1850, provocando inmovilismo y depresión en el movimiento obrero. Fenómenos políticos enormes conmovían a la clase trabajadora.
Además de la gran crisis económica de 1857, Estados Unidos se encontraba inmerso en una guerra civil (1861-1865) donde los capitalistas del Sur del país luchaban contra el Norte para que se mantuviese la esclavitud. La causa de la liberación de los esclavos despertaba la solidaridad internacional de los trabajadores de Europa. En Francia se obtuvieron conquistas económicas y políticas, como poder votar en las elecciones y el rechazo de las leyes que prohibían las organizaciones sindicales. En Inglaterra, el derecho a sindicalizarse se había obtenido en 1825, pero las masas no tenían derecho a votar. A su vez, el desarrollo del capitalismo en el continente europeo había creado una competencia peligrosa para los obreros ingleses en forma de trabajo sobreexplotado y la burguesía británica amenazaba con importar fuerza de trabajo de otros países. Estas circunstancias hicieron manifiesta la necesidad de la lucha y organización a nivel internacional. En 1863 las trade-unions de Inglaterra harían un llamamiento a sus hermanos de clase de otras naciones para organizarse contra esta competencia entre obreros que quería imponerle la burguesía.
Pero además de la lucha de clases a escala internacional, fueron también las propias condiciones económicas y políticas del capitalismo, el carácter mundial de la economía y el desarrollo de las fuerzas productivas las que abonaron el terreno para el internacionalismo de la clase obrera. El proletariado luchó contra el capitalismo desde que nació como clase social hace más de doscientos años. La Primera Internacional será la culminación organizativa de ese período inicial de lucha y resistencia contra las condiciones de explotación capitalista.
Ese despertar de la clase obrera inglesa y francesa revivió la idea del internacionalismo. Un 28 de septiembre de 1864, en Londres, se reunían en el St. Martin’s Hall los representantes de obreros franceses e ingleses. Pero a dicha convocatoria, también concurrieron obreros alemanes, belgas, polacos, italianos y suizos. Así se fundaba la Asociación Internacional de Trabajadores, más conocida como la Primera Internacional. Marx fue el encargado de escribir el Manifiesto Inaugural, que al igual que en el Manifiesto Comunista hace una aguda denuncia al capitalismo y deja delineadas los objetivos de la clase obrera. Si bien no fue el fundador de la Primera Internacional, rápidamente se transformó en su principal dirigente y organizador. No era producto de la casualidad. Junto con Engels, ya eran veteranos revolucionarios y en el exilio habían cultivado una estrecha relación con los círculos obreros de Londres. Además, sus tesis expresaban las conclusiones más avanzadas del movimiento obrero de la época y se imponía a otras corrientes luego superadas por la misma experiencia histórica, como los socialistas utópicos, los sindicalistas ingleses, los anarquistas, entre otras.
En el discurso inaugural, Marx parte del hecho fundamental del desarrollo político de la lucha de clases, que no empieza con frases generales, con objetivos elevados, sino con los hechos que caracterizan la situación de la clase obrera. Plantea que entre los años 1848 y 1864, a pesar del desarrollo industrial y comercial, la miseria de las masas obreras no había disminuido. Basándose en los documentos de las comisiones parlamentarias, demuestra que la mayoría de los trabajadores se alimenta de forma insuficiente y sufre enfermedades producto de la miseria, mientras la burguesía incrementa sus riquezas insaciablemente. Remarca también que en esos años los trabajadores han obtenido importantes conquistas. La ley de la jornada de diez horas producto de la lucha del proletariado inglés. Además de las fábricas cooperativas, que demostraron en la práctica que los trabajadores pueden organizar la producción y sus intercambios sin necesidad de empresarios. Sin embargo, mientras la sociedad se mantenga sobre las mismas bases, los antagonismos de clases continuarán agudizándose. Por ello Marx deja claro en este texto que la gran tarea de los trabajadores es tomar el poder político. Los obreros “poseen un elemento para el éxito, su número. Pero el número pesa en la balanza sólo cuando está unido en una organización y dirigido hacia un fin consiente”. [3]

“¡Proletarios de todos los países, uníos!”

Con este grito profundamente internacionalista culmina el Manifiesto Inaugural, al igual que 16 años antes había sonado en el Manifiesto Comunista.
Si bien el movimiento obrero surge y se desarrolla dentro de cada nación, si quiere triunfar, no puede quedar restringido dentro sus fronteras. Una vez que se organiza tiende, por necesidad, a forjar lazos internacionales. Así como los gobiernos burgueses establecen relaciones internacionales contra los trabajadores, estos en contraposición para defenderse estrechan vínculos con sus hermanos de clase de otras tierras.
El internacionalismo es una necesidad estratégica, ignorar la solidaridad y organización que debe existir entre los trabajadores de todos los países, termina llevando a un fracaso general de todos los esfuerzos. El movimiento obrero tiene que seguir con atención la política exterior. La liberación de la clase obrera no puede realizarse si las clases que dirigen la política exterior aprovechan los prejuicios nacionales para enfrentar a los obreros de los distintos países, derramar la sangre de los pueblos en las guerras y despilfarrar sus riquezas. Marx aseguraba en el Manifiesto Inaugural que: “No ha sido la prudencia de las clases dominantes, sino la heroica resistencia de la clase obrera de Inglaterra a la criminal locura de aquéllas, la que ha evitado a la Europa Occidental el verse precipitada a una infame cruzada para perpetuar y propagar la esclavitud más allá del océano Atlántico. La aprobación impúdica, la falsa simpatía o la indiferencia idiota con que las clases superiores de Europa han visto a Rusia apoderarse del baluarte montañoso del Cáucaso y asesinar a la heroica Polonia (…) han enseñado a los trabajadores el deber de iniciarse en los misterios de la política internacional, de vigilar la actividad diplomática de sus gobiernos respectivos, de combatirla, en caso necesario, por todos los medios de que dispongan; y cuando no se pueda impedir, unirse para lanzar una protesta común y reivindicar que las sencillas leyes de la moral y de la justicia, que deben presidir las relaciones entre los individuos, sean las leyes supremas de las relaciones entre las naciones. La lucha por una política exterior de este género forma parte de la lucha general por la emancipación de la clase obrera. ¡Proletarios de todos los países, uníos!”.
El capitalismo, en su voraz competencia, ha dado muestras notorias de su barbarie desde su propia existencia. No ha dudado en invadir territorios, llevar a cabo genocidios, dos guerras mundiales con sus campos de concentración y sus bombas atómicas. La llamada crisis de los inmigrantes africanos en Europa a la que se asiste en estos días, que genera odio por ver morir a miles y a millones de hombres, mujeres y niños huyendo de terribles sufrimientos, es el subproducto de los planes imperialistas y sus políticas de hambre, guerras y destrucción para las poblaciones de los países que supieron ser antiguas colonias.
Como en 1864, cuando en la primera etapa del proletariado industrial, los obreros más conscientes sacaban la conclusión de que el peor enemigo era el patriotismo; que había que unirse internacionalmente, dado que tenían los mismos objetivos que sus hermanos de clases de todo el mundo: la abolición de las condiciones existentes El marxismo ha demostrado que esto sólo es posible con la abolición del capitalismo. La clase obrera tiene una rica historia, que nos ha dejado importantes enseñanzas. La AIT fue la primera de cuatro internacionales que pusieron en pie grandes revolucionarios, que enfrentaron no sólo a los capitalistas sino también la traición en sus propias filas. Hoy, 151 años después, ese gran objetivo de refundar una internacional continúa vigente.

Emilio Salgado
@EmilioSalgadoQ
Jazmín Jimenez
@JazminesRoja

[1] Cartismo: Se inicia en Gran Bretaña en 1837. El Cartismo fue el primer gran movimiento político de los trabajadores, en su primera etapa del movimiento obrero. Su nombre viene de “la Carta del Pueblo”, que era el documento que sintetizaba su programa que exigía una serie de derechos políticos como el sufragio universal masculino (el sufragio universal femenino recién se conquistó por primera vez en con la Revolución Rusa de 1917), el voto secreto, la posibilidad que los obreros puedan ser candidatos, que los diputados cobren un salario para que todo trabajador pueda ejercer esta función, etc.
[2] Primavera de los pueblos: última oleada revolucionaria de “las revoluciones burguesas” contra la dominación aristocrática, que comenzó en Francia en febrero de 1848 y rápidamente se extendió a numerosas regiones de Alemania, a Hungría, Polonia, Italia y otros pueblos de Europa central. El proletariado, aunque al lado de la burguesía que peleaba por la República y después lo traicionaría, aparece con grados avanzados de organización en estos procesos.
[3] Marx, Karl, Manifiesto Inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores

martes, 29 de septiembre de 2015

Ayotzinapa y la razón de estado




Acuñada por Maquiavelo para explicar las medidas extraordinarias que aplica un gobernante para mantener su poder, la razón de estado se justifica gracias a la idea de que la existencia del estado es un valor que está por encima de los derechos sociales o individuales. Así, el estado puede justificar sus acciones independientemente de que sean legales o ilegales, legítimas o ilegítimas. Soporte del estado liberal contemporáneo para mantener la dominación capitalista, la razón de estado no es otra cosa que la justificación de la violencia institucional, de los crímenes de lesa humanidad, de la corrupción y los fraudes electorales (recuérdese el fraude patriótico de 1988).
Utilizar el concepto de razón de estado para comprender las acciones del gobierno encabezado por Enrique Peña Nieto, sin el afán de justificarlo, puede servir para comprender la dinámica de la respuesta estatal a la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y de la ejecución extrajudicial de seis estudiantes, a los que hay que sumas 40 heridos, algunos de ellos de extrema gravedad. Lo que está en juego no es solamente la maltrecha legitimidad de Peña Nieto y su grupo para mantenerse en el poder, coordinando y beneficiándose de la venta de los recursos naturales y humanos. Además está en juego la legitimidad de las fuerzas armadas, actor clave en la noche de Iguala pero también actor clave en la política exterior estadounidense, materializada en el Plan Mérida y el Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Frente a la pérdida de popularidad de Peña Nieto y la creciente ola de protestas a lo largo y ancho del país, las fuerzas armadas devienen un actor central para mantener condiciones mínimas para mantener el saqueo y el robo sistemático.
De las investigaciones realizadas por el Grupo Interdisciplinar de Expertos Independientes (GIEI) para esclarecer los hechos en Iguala y Cocula hay un elemento que se destaca: el papel que jugó el ejército. Si bien no existen pruebas fehacientes de la participación directa del 27 Batallón de Infantería, del informe presentado por el GIEI se infiere que el comandante a cargo del mencionado batallón, coronel José Rodríguez Pérez, estuvo al tanto de todas los detalles de la operación efectuada por fuerzas policiacas locales. En el resumen ejecutivo del Informe Ayotzinapa el GIEI señala que, de acuerdo a “... un documento oficial de Protección Civil de la coordinación de Chilpancingo se señala que no tienen acceso a información a partir del C-4 en ciertos momentos esa noche porque la comunicación está intervenida por Sedena” y se agrega que en varios momentos del ataque a los estudiantes estuvieron presentes efectivo del ejército y la policía federal.
Las reiteradas peticiones del GIEI para entrevistar a elementos del 27 Batallón han sido ignoradas sistemáticamente por el gobierno federal, lo que sin duda pretende evitar cualquier filtración de información en lo relativo a la presencia y accionar de los elementos en cuestión. Pero en el resumen ejecutivo del GIEI se establece que, dado el número de efectivos policiacos fue necesaria la coordinación de los operativos, es decir, de un mando central que diera las órdenes. Tomando en cuenta el protocolo de seguridad vigentes en el país, la coordinación de los mandos policiacos viene desde los cuarteles por lo que resulta bastante probable que dicha coordinación fuera realizada por mandos militares o que, al menos, ellos estuvieron al tanto de todo a lo largo del operativo dejando que se desarrollaran los acontecimientos sin que interviniera para proteger a los estudiantes.
Si a lo anterior se agrega que el GIEI sugiere que el móvil del ataque a los estudiantes fue el tráfico de drogas (el quinto autobús contenía droga en tránsito a la frontera) las consecuencias de involucrar al ejército en el operativo son enormes. No sólo habría coordinado las acciones de la policía para operar el ataque sino que además lo hizo para proteger los negocios del narco, cosa que no sería una novedad en la historia del narcotráfico en México. Baste recordar al otrora todopoderoso zar del narcotráfico, el general José de Jesús Gutiérrez Rebollo, quien aplicó dicha estrategia a favor del Cártel de Juárez a finales de los noventa, para presentar resultados en la supuesta lucha contra el narcotráfico y que a la postre significó su caída y encarcelamiento.
Todo lo anterior apunta a señalar al ejército como un actor clave en los sucesos del 26 de septiembre de 2014. La 'verdad histórica' no tiene otro objetivo que deslindar a los mandos militares de cualquier intervención en el operativo, a pesar de que estuvieron enterados de la situación todo el tiempo y de su largo historial de corrupción y tráfico de influencias. La razón de estado, en este caso, está dirigida a proteger a una institución clave del estado mexicano para mantener al país alineado a la dinámica militarista para mantener el saqueo de sus recursos naturales. En el contexto de la cuarta guerra mundial es indispensable para el estado mexicano proteger a costa de lo que sea -incluso del desprestigio creciente del entramado institucional y de los partidos políticos, así como de la popularidad de Peña Nieto y su grupo- la imagen de las fuerzas armadas. De ellas dependen cada vez más para mantenerse en el poder. Y ésa si que es una verdad histórica del estado liberal en México y en el mundo.

Rafael de la Garza Talavera

lunes, 28 de septiembre de 2015

El Papa al rescate del Capitalismo Internacional




La visita del Papa a Estados Unidos fue bienvenida por republicanos y demócratas y elogiada por los grandes medios de comunicación. Con su discurso progre, el pontífice aporta un aire popular a las discusiones en las alturas del régimen político estadounidense y las estructuras de poder internacional.

Durante su discurso en el congreso de Estados Unidos (primera vez en la historia que un Papa da un discurso en el congreso yanqui), Bergoglio repartió regalos para todos. Tanto republicanos como demócratas se quedaron contentos y tomaron las partes del discurso que se alineaban con su agenda. Claro, también había millones de personas viéndolo por internet, por lo que el apoyo a las causas “progre” fue explícito y directo, mientras que los guiños a la derecha republicana fueron más bien vagos.
Así, habló de la necesidad de combatir la pobreza, de no dejar que la política sea dominada por el lucro económico y la especulación financiera, de frenar la guerra en medio oriente. Pero cuando habló de “defender la vida en todas sus etapas” –un espaldarazo a los grupos antiabortistas—continuó la frase señalando la necesidad de abolir la pena de muerte.
No caben dudas de que el posicionamiento público del Papa exhortando a dar solución a problemas urgentes de carácter social es algo inédito. Sus palabras logran dialogar con grandes márgenes de la población estadounidense y mundial que entienden que hace falta un cambio que dé solución a demandas postergadas y sentidas. Al mismo tiempo, su diálogo y el apoyo explícito a la administración Obama expresa una fuerte legitimación del régimen yanqui.
El discurso en la sede de Naciones Unidas siguió la misma lógica. Elogió los “logros de la ONU y su esfuerzo por resolver conflictos y garantizar los derechos humanos”, aunque la institución haya estado envuelta en un escándalo de prostitución infantil y abuso en sus misiones en el Congo, Haití, Liberia y Sudán. Instó a los líderes mundiales a combatir el cambio climático y criticó la política guerrerista de las potencias mundiales en Medio Oriente.
El Papa habló justo antes de la ceremonia de apertura de una cumbre especial de Naciones Unidas para tratar una propuesta de 17 “Objetivos de Desarrollo Sostenible”, de los cuales la Santa Sede se opuso únicamente a uno: el de “Igualdad de Género”, que busca garantizar el acceso universal a la salud reproductiva y sexual y a derechos reproductivos.

Agua bendita al establishment político estadounidense

El progresismo papal cayó como un bálsamo en la agenda conservadora de la política estadounidense. La editorial del New York Times presentó su aparición frente al congreso como un discurso de una “pasión y delicadeza memorables”, en el que desplegó un “pedido franco y creativo de enfrentar los problemas de la nación y del mundo, algo que el congreso ha evadido repetidamente.” Washington Post publicó una editorial en la misma línea, y manifestó el deseo de que la intervención papal logre penetrar los debates de campaña electoral en cuestiones sociales clave como la de los inmigrantes, que “han sido envenenados por los ataques asquerosos y falsos de Donald Trump hacia los inmigrantes mexicanos.”
Es que el congreso estadounidense está atrapado en una situación difícil de sortear. La agenda del ala más conservadora del partido republicano ha dominado la política de este bloque, que por otro lado posee la mayoría en ambas cámaras. El reciente ataque al programa de salud reproductiva (que incluye la realización de abortos) “Planned Parenthood” es una muestra de esto.
Basado en un video altamente editado, utilizando identidades falsas y en una causa completamente armada por la ONG fantasma Center for Medical Progress (CMP), la bancada republicana votó de forma unánime retirarle todo el financiamiento federal al programa Planned Parenthood. La causa es presentada por el New York Times y The Guardian como un espectáculo completamente armado. Sin embargo, la batalla en el congreso por su desfinanciamiento consiguió la aprobación en la cámara baja y podría llevar a un nuevo cierre administrativo del gobierno el 1ro de Octubre. Las fricciones dentro del partido republicano alrededor de este caso son, además, al menos uno de los factores detrás de la súbita decisión por parte de John Boehner –que tomó ayer por sorpresa a muchos—de renunciar al cargo de presidente de la bancada republicana en octubre.
El fortalecimiento desproporcionado de la derecha del partido republicano, que entre otras cosas ha llevado la actividad del congreso a un punto muerto en numerosos temas, tiene lugar gracias a la distancia cada vez mayor entre la voluntad popular y la casta política gobernante. Por distintas razones, el sistema electoral estadounidense es uno de los más antidemocráticos del mundo. Pero hay un factor determinante en la hipertrofia del ala derecha republicana: el re-trazado de distritos electorales.
Se trata de una práctica conocida como “gerrymandering”, que los republicanos han utilizado extensamente para armar “distritos seguros”, es decir, donde sus candidatos derrotan a los demócratas con holgura. El resultado es que las elecciones definitorias no son las generales, sino las primarias entre candidatos del mismo partido. Quienes aportan los votos suficientes para definir esta instancia electoral son los que conforman la base más reaccionaria del partido, porque son quienes acuden a votar en las primarias en mayor proporción. Es a esta base reaccionaria a quien están dirigidos los ataques contra la Reforma de Salud de Obama, los discursos anti-abortistas, la negación obstinada de algo tan evidente como el “cambio climático” y otras políticas de derecha que dominan la agenda republicana.

Populismo de exportación

La política de Bergoglio de mantener un perfil bajo, pero con un discurso progresivo y mucho más aggiornado que cualquier pontífice anterior a él, ha tenido un efecto revitalizador en una institución como es la Iglesia católica, que se encontraba en un profundo desprestigio y una crisis de seguidores histórica. El Papa Francisco es sin ninguna duda lo que el Vaticano necesitaba.
Su popularidad ha crecido tanto que todos quieren salir en la foto con él. Incluso el autoproclamado “socialista” Bernie Sanders se deshizo en halagos en una bienvenida al Papa pronunciada ante el congreso. Su éxito se convirtió en imagen favorable, suma votos, y además su discurso le calza a la mayoría de los políticos burgueses. Pero algo más. En un contexto de crisis capitalista mundial, con un régimen sacudido recientemente por movimientos anti-sistema como Occupy, los indignados en España, por la primavera Árabe, y ahora aún más desligitimado por la crisis migratoria, la imagen del Papa trae “esperanza”. Crea expectativas y confianza en las instituciones de un régimen descompuesto. Las estructuras de poder mundial dan la bienvenida y utilizan para su beneficio el populismo “made in Argentina” del Papa Bergoglio.

Juan Cruz Ferre

domingo, 27 de septiembre de 2015

Segunda Intifada: una historia de resistencia




Por estos días se cumplen 15 años del comienzo de la denominada “Segunda Intifada”, cuando el pueblo palestino se levantó contra las condiciones de vida extremadamente oprobiosas a las que era sometido por Israel, un Estado colonial. Tras el fracaso de los acuerdos de Oslo, que no habían constituido ninguna solución para los históricos reclamos palestinos, estalló el odio de las masas.

Una provocación digna de quienes se saben conquistadores, en septiembre del 2000, sólo ayudó a terminar de encender la chispa. Por aquel entonces el líder del Likud, que era el principal partido de centro derecha en el Estado de Israel: Ariel Sharon, realizó una “visita” a la explanada de la Mezquita Al Aqsa (el tercer lugar más importante para el islamismo). La presencia de quien fuera un halcón sionista, un asesino de palestinos, en esa explanada, fue interpretada por el pueblo palestino (musulmanes y cristianos) como un abierto desafío. Al día siguiente la policía israelí reprimió a jóvenes palestinos que indignados protestaban arrojando piedras a los israelíes que se encontraban en el muro de los lamentos. Esa represión termina con al menos 7 jóvenes árabes asesinados.
Pero este acontecimiento sólo sirvió para terminar de enardecer los ánimos de las masas palestinas.

Orígenes de la Segunda Intifada

La verdadera razón por la cual centenares de miles de palestinos salen a las calles en las grandes ciudades de Cisjordania y la Franja de Gaza, un mes después de este incidente - e incluso palestinos que vivían al interior del propio Estado de Israel- fue el odio acumulado contra la ocupación israelí. Ocupación iniciada en 1948, que provocó la Nakba (1). Pero también el hecho de que los acuerdos de Oslo, premeditadamente ambiguos, que en un primer momento habían sido apoyados por la gran mayoría de los palestinos, con el correr de los años mostraron ante sus ojos que no aportaban ninguna solución concreta para la vida de millones y su situación continuaba deteriorándose.
Estos acuerdos pactados en 1993 por Yasser Arafat (quien fuera un histórico líder palestino, dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina), el primer ministro israelí Yitzhak Rabin (dos años después es asesinado por un sionista de derecha), y el por entonces presidente de los EEUU, Bill Clinton, constituyeron migajas para las ansias de acabar con una ocupación que día tras día no hacía más que provocar miseria y muerte al pueblo originario de esos territorios. Sus principales puntos consistían en la promesa, por parte del Estado de Israel, de retirar su ejército de la Franja de Gaza y de Cisjordania. Se creaba un autogobierno palestino (la Autoridad Palestina), en parte de esos territorios, con una policía propia (2).
Una zona quedaba bajo control completo de la Autoridad Palestina, otra con control civil pero continuando bajo el mando militar de Israel y la tercera división de ambos territorios hacía que una parte de ellos siguiera bajo el control Israelí. El status de la Autoridad Palestina sobre esos territorios, se volvería a discutir en cinco años. Un mal chiste, sino se hubiese tratado de la vida de millones que siendo un pueblo, le habían arrebatado a sangre y fuego su nación.
De manera pérfida EEUU y el Estado terrorista por excelencia ideaban este acuerdo que la clase dirigente palestina negoció, que en nada garantizaba los reclamos históricos de todo un pueblo. Sin duda esto opinaba la gran mayoría de los palestinos que hacía décadas venían sufriendo no sólo la expulsión de sus propias tierras, sino también asesinatos por parte de las fuerzas sionistas, aldeas arrasadas por sus tanques, incontables malos tratos y vejaciones cuando cientos de obreros palestinos pretendían día a día irse a ganar el sustento en el Estado de Israel y un largo etc. Recordemos que la clase obrera palestina constituye la mano de obra barata para la burguesía israelí.
Los acuerdos también dejaban explicitado las cuestiones que deberían revestir un carácter permanente como la posesión de Jerusalén oriental; los asentamientos israelíes; la seguridad y fronteras de los territorios de la Autoridad Palestina que quedaban excluidas.
Otro intento de Clinton de “pacificar” esa región del globo, fue la cumbre de paz de Camp David, que se desarrolló entre el 11 y 24 de julio del 2000, tres meses antes de que estallara la intifada. Tanto Barack (primer ministro israelí), como Clinton responsabilizaron a la parte palestina del fracaso de las negociaciones.

El tercer ejército del mundo necesitó 5 años para derrotar a la Segunda Intifada

Las dos consignas que unificaron a los palestinos y que dieron comienzo a esta segunda intifada (la primera tuvo lugar en 1987) fueron el rechazo a la ocupación y a los acuerdos de Oslo. Esta última demanda, ponía en jaque a la misma Autoridad Palestina, cuyo líder, como dijimos, era por esos tiempos Yasser Arafat (quien tenía una mano derecha: el hoy líder de la AP, Mahmoud Abbas). Arafat se encontraba en una situación de debilidad: por derecha era presionado por el imperialismo yanqui y el Estado de Israel para sostener los acuerdo de Oslo y por izquierda por un pueblo que comenzaba con movilizaciones masivas, huelgas, centenares de jóvenes que día a día enfrentaban, en sus ciudades y con piedras, a uno de los ejércitos más poderosos.
Tan es así que el 16 de diciembre del 2001, a un año de dar comienzo al alzamiento, Arafat llamó a detener todo enfrentamiento armado por temor a una guerra civil entre palestinos y porque esa traición a su pueblo podía significar que masivos sectores populares se alzaran contra él, dos días después, llama a retomar la lucha armada contra la ocupación.
Ya por ese año el alcance de la lucha y la fuerte represión israelí provocó la unificación de los nacionalistas e islamistas en un frente único denominado Fuerzas Nacionalistas e islamistas. Este frente tenía una dirección mayoritaria: Al Fatah (el partido militar de los nacionalistas árabes, cuyo líder era el mismo Arafat). Hamas (islamistas) era otra de las fuerzas que lo conformaban.
La intifada fue girando de las manifestaciones masivas callejeras a tácticas de guerrilla urbana y otras acciones militares.
Este enfrentamiento, muy desigual por cierto, duró casi 5 años y se cobró la vida de más de cinco mil palestinos. Mientras que del lado israelí el número de fallecidos ascendió a mil, de los cuales en su gran mayoría eran militares.
Ya para fines del 2001, el Primer Ministro del Estado sionista era Ariel Sharon (3), quien le gana las elecciones al partido Laborista, basado fundamentalmente en el sentir de los israelíes de más seguridad. Sharon observó la incursión guerrerista imperialista en Afganistán contra los talibanes (incursión de los EEUU basada en la “guerra contra el terrorismo que iniciara el por entonces presidente Bush) y dedujo de esto que era un buen momento para propinar un golpe mortal a la intifada palestina. Por un lado continúa la política de su predecesor - Ehud Barack - de asesinatos selectivos a los líderes y activistas, sumado a que las tropas israelíes dieron muerte a decenas y decenas de niños y civiles palestinos.
Israel cerró el aeropuerto de Gaza. Los gobiernos de Jordania y Egipto, dándole la espalda al pueblo palestino, impidieron que los heridos atraviesen sus fronteras y la ayuda humanitaria internacional (medicamentos, alimentos, etc.) fue bloqueada por las fuerzas de ocupación sionistas.
Desde hacía un año, más exactamente el 26 de octubre del 2000, la Franja de Gaza había quedado partida en dos por controles militares israelíes y el territorio reclamado por décadas por los palestinos, Jerusalén, fue cerrada al paso de Cisjordania.
Clausura de fronteras; abusos en los puestos de control; demolición de casas; arrestos masivos y la construcción de un muro del apartheid con el fin de arrebatarle a los palestinos las tierras más fértiles y las reservas de agua dulce cercanas al río Jordán, además de obstaculizar la comunicación entre las aldeas, convirtiéndolas en un sistema de bantustanes, mientras el ejército y los colonos controlaban los principales caminos y checkpoints. Este conjunto de medidas fueron parte de la batería represiva del sionismo.
La estrategia de Israel era doblegar a los palestinos, acabar con su resistencia y lucha armada y establecer una nueva relación de fuerzas definitiva a su favor, haciendo retroceder las aspiraciones del pueblo árabe sobre sus propias tierras. Pero las masas palestinas continuaron por cinco años sosteniendo su resistencia y levantamiento armado para acabar con la opresión israelí.
La segunda intifada fue derrotada vía el asesinato selectivo y la represión masiva a las manifestaciones del pueblo palestino, pero una nueva configuración política en las fuerzas palestinas se fue gestando. Ya en el 2006 la Autoridad Palestina comienza a gobernar por completo Cisjordania y Hamas gana las elecciones en la Franja de Gaza. Pero al día de hoy, quince años después, todavía el reclamo tan sentido por los palestinos como es el derecho al retorno de los refugiados, que ascienden a siete millones y medio entre quienes viven en campos de refugiados y quienes pudieron emigrar a otros países, sigue sin ninguna solución.
Basándose en esta derrota, Sharon lanza el “plan de desconexión de Gaza”, aislándola de Cisjordania. El mismo ejército israelí tuvo que intervenir para retirar a los colonos de ultra derecha que se negaban a dejar esas tierras. Esta separación de los territorios sienta las bases para el bloqueo a Gaza que termina de imponerse en el 2007.
En el año 2012 la ONU reconoció a Palestina como un Estado Observador no miembro. Esto significó una derrota política para el Estado, artificial, de Israel y para su socio mayor: Estados Unidos (4). Esta derrota diplomática se basó en el descrédito internacional del sionismo por su política guerrerista, que quedó explícitamente manifiesta tras la segunda guerra del Líbano en el año 2006.
Queda claro que en los hechos es imposible pensar en un Estado palestino con todas sus prerrogativas, con dos territorios separados entre sí por puestos militares israelíes y asentamientos de judíos. Esto sumado a que decenas de palestinos siguen siendo diariamente hostigados y hasta asesinados por el ejército del Estado sionista.
Como plantea Ilan Pappe, el reconocido cientista político israelí, “la historia de Palestina es ante todo la historia de una población originaria, a la que vinieron a incorporarse unos recién llegados”.
Ese pueblo originario que desde largas décadas viene sufriendo además del robo de sus territorios, asesinatos masivos y selectivos, millones de refugiados sin derecho al retorno, cárceles sionistas y un sinfín más de vejaciones, es un pueblo heroico, a pesar de las derrotas que el Estado terrorista de Israel, le ha infligido (siempre con el apoyo de su “mentor” el imperialismo norteamericano). Un nuevo aniversario de la segunda intifada, viene a recordárnoslo.

Mirta Pacheco

Notas:

1- Al Nakba: Tragedia o catástrofe. Cuando se constituye el Estado de Israel, mediante una votación de las Naciones Unidas (antecesora de la ONU), en 1948 centenares de pueblos fueron arrasados por las milicias israelíes y su recientemente creado ejército y cientos de miles de palestinos fueron expulsados de sus hogares, condenados a vivir en campos de refugiados o en la diáspora.
2- La Autoridad Nacional Palestina (ANP), creada a partir de los acuerdos de Oslo, entendida como entidad política y administrativa que controla las zonas de Cisjordania y Gaza, dirigida por aquel entonces por Arafat y su partido Al Fatah, terminó siendo cooptada por el Estado de Israel y el imperialismo norteamericano, como así también, las creadas por aquel entonces, fuerzas de seguridad palestinas.
La ANP estableció un sistema de impuestos a los palestinos, que son cobrados por Israel. Estos fondos luego vuelven a la ANP en un porcentaje menor. Este sistema manejado a discreción por el Estado judío de Israel provoca el ahogamiento, conjuntamente con el bloqueo económico a Gaza de millones de palestinos.
3- El viejo militar que supo participar de casi todas las incursiones militares israelíes para ganar y ocupar poblados palestinos, a costa de innumerables asesinatos a sus habitantes, quien fuera el que “supervisó” con su unidad el asesinato en masa por parte de las milicias falangistas del campo de refugiados Sabra y Shatila, él fue el encargado de vigilar todas las salidas de ese campo, para que ningún palestino pudiera huir de esa masacre.
4- En la actualidad el gobierno de Obama sostiene diferencias con Netanyahu (primer ministro israelí), ya que éste mantiene sus amenazas no solo sobre la Franja de Gaza, sino sobre Irán, en momentos en que EEUU necesita esa región relativamente estable. Otros “frentes” reclaman la atención del imperialismo yanky que no pudo salir muy airoso de Afganistan y de Irak. Su guerra contra el Estado Islámico y la situación de conjunto en Medio Oriente, convirtieron por ahora en disfuncional la política guerrerista de Israel. Lo cual no implica un cambio en la alianza estratégica de ambos países.

Brutal represión del gobierno “progresista” contra estudiantes




Los hechos en el CODICEN. La represión de Guardia Republicana. Los compañeros detenidos y su liberación. Los sindicatos y organizaciones sociales y de DDHH convocan a movilizarse. Agrupaciones Tesis XI y 1º de Mayo se expiden.

En repudio paro nacional de FENAPES y varios gremios y federaciones de la educación

Sobre las 22hs de ayer la Guardia Republicana realizaba un cordón en las puertas del edificio del CODICEN e ingresaba violentamente para reprimir y desalojar a los estudiantes de secundaria que se encontraban ocupando en el marco de la lucha por mayor presupuesto para la educación pública desde el pasado viernes. Durante unos 45 minutos se libró la represión y la resistencia por parte de los manifestantes, en las inmediaciones al edificio público. Hay 12 detenidos y varios heridos.
La represión fue tanto contra los estudiantes que allí permanecían como hacia quienes se encontraban fuera del edificio en solidaridad con la ocupación. La acción represiva se mantuvo varias calles más allá del CODICEN, en una “cacería” de estudiantes.

Gobierno “progresista” represor

El gobierno “progresista” del Frente Amplio envió un claro mensaje político de que ya no está dispuesto a permitir que se ocupen edificios y que ni estudiantes ni docentes sigan en su intento de luchar por mejorar la educación pública. Utilizó las fuerzas represivas para atacar ferozmente a quienes salen a luchar, criminalizando una vez más la protesta social. Esta política va en sintonía con el aumento del presupuesto para el Ministerio del Interior y de Defensa utilizado para pertrechar mejor a las fuerzas policiales, dotarlas de mayores y mejores recursos logísticos para ejercer la represión, disponer de drones y cámaras que controlan las calles de las principales ciudades, y el famoso software “El Guardián” que posibilita controlar el flujo de información de las redes sociales, violando la privacidad.
En momentos en que se debate en el Parlamento el Proyecto de Ley de Presupuesto Quinquenal enviado por el Ejecutivo, donde se mantienen los subsidios a las grandes empresas, se habilita incluso a que el personal político de confianza aumente sus abultados sueldos, se prevé un aumento para el aparato represivo del estado, se garantiza el pago de la deuda externa, cínicamente se reprime a quienes defienden la educación pública, tratándolos como si fueran delincuentes y vándalos.

A “demonizar” a los que luchan

Hoy de mañana comenzaron a liberar a los detenidos, todos ellos con varias lesiones.
Pero los medios masivos de comunicación han salido con una campaña donde nuevamente acusan de “radicales” y “ultras” a los estudiantes, y también a las organizaciones solidarias con ellos, en este caso a la organización de Derechos Humanos Plenaria Memoria y Justicia – y a su principal referente Irma Leites – y al Sindicato del Taxi – SUATT. Las declaraciones de Bonomi y del Ministerio del Interior tienen un profundo carácter "macartista" que busca dejar como "incitadores de la violencia" a organizaciones y sindicatos solidarios.

Paros y movilizaciones en repudio

Hoy hay paro de FENAPES (secundaria) a nivel nacional, y la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) llamó a realizar paro estudiantil.
Por su parte, la mayoría de los gremios de la educación, entre ellos ADES Montevideo y ADEMU Montevideo y Canelones llaman a movilizarse hoy a las 18 hs.
Reproducimos aquí el comunicado a instantes de los incidentes de la Agrupación Universitaria Tesis XI y la Agrupación 1° de Mayo, ambas de Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.

COMUNICADO URGENTE

REPRESIÓN BRUTAL DEL FRENTE AMPLIO CONTRA ESTUDIANTES EN EL CODICEN

El gobierno del Frente Amplio mandó a la Guardia Republicana a desalojar el CODICEN que se encontraba ocupado por estudiantes que reclamaban más presupuesto para la educación pública.
Al momento, hay 12 detenidos y muchos de ellos están heridos, han sido brutalmente golpeados con palos y patadas, se han ensañado con los que estaban adentro pateándolos en la cabeza mientras se encontraban tirados en el piso. Sabemos que en el interior del edificio se reprimió con balas de goma. Entre los detenidos se encuentran compañeros como Sergio “El Pájaro” Pereira, dirigente del sindicato del Taxi y Marcelo “El Chelo” Magurno, estudiante de la Facultad de Humanidades y miembro de la Agrupación 1° de Mayo.
Ahora los detenidos están siendo trasladados al Cuartel de la Guardia Republicana, y a mutualistas a que reciban atención médica, lo cual indica que la golpiza ha sido terrible.
La represión se dio mientras los estudiantes se encontraban negociando con el gobierno. Inclusive Juan Faroppa, integrante del Instituto de los Derechos Humanos que se encontraba en la puerta del Codicen negociando con los estudiantes, afirmaba en esos momentos que si bien el gobierno se encontraba firme en su postura, sin embargo podía ser que se consiguiera algún acuerdo. Y en ese mismo momento la Guardia Republicana ingresó violentamente al Codicen rompiendo una de las puertas y reprimiendo a todo el que se le cruzó.
Repudiamos la brutal represión del gobierno a los estudiantes que estaban ocupando y a todos quienes nos estábamos solidarizando, entre ellos dirigentes de varios gremios estudiantiles y sindicales. Hacemos responsable a las autoridades de la Educación y del Ministerio del Interior de la integridad de los compañeros y compañeras.
La lucha educativa es por más y mejor educación pública. No somos delincuentes, queremos estudiar y trabajar en escuelas y liceos dignos.
Este gobierno, que ayer provocativamente decretaba la esencialidad, hoy reprime a quienes defienden la educación del pueblo trabajador.
Llamamos a todas las organizaciones estudiantiles, de derechos humanos y al PIT-CNT a realizar un Paro Activo con movilización a las 18 hs en la Plaza del Entrevero hasta liberar a todos los detenidos. En este sentido, el sindicato de ADES Montevideo ya anunció un Paro en repudio a lo feroz represión y otros gremios educativos están llamando a movilizarse.

BASTA DE REPRESIÓN. LIBERTAD INMEDIATA A LOS DETENIDOS.
PLATA PARA LA EDUCACIÓN, NO PARA LA REPRESIÓN.
6 % PARA ANEP-UDELAR YA

Agrupación Universitaria Tesis XI y Agrupación 1° de Mayo
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación - CEHCE - ASCEEP - FEUU

La Izquierda Diario Uruguay