domingo, 21 de diciembre de 2014

La cara oculta




Los procesados por delitos de lesa humanidad continúan disfrutando de sus retiros militares. El Estado les paga por los servicios cumplidos, por los años de “trabajo sucio”: por torturar, violar, asesinar y desaparecer gente. Más allá de este absurdo, al coronel Gilberto Vázquez se le estaban reteniendo las dos terceras partes de su jubilación; lo habían sancionado por quebrar la promesa de no fugarse del Hospital Militar. A ninguno de estos crimnales se les ha retenido un sólo peso por haber agredido los valores fundamentales de la humanidad, pero sí se los sanciona monetariamente cuando transgreden esa farsa llamada “honor militar”. Es más que una paradoja: ¡es una burla!
Como Vázquez ha tenido muy buena conducta en la cárcel privilegiada donde reside, el 18 de diciembre del 2012 una resolución del presidente Mujica le restituyó la porción retenida. Ahora el torturador, violador y asesino cobra el sueldo de un general en actividad, más de 60.000 pesos mensuales. La resolución fue vergonzosamente mantenida en secreto durante los últimos dos años. ¿Por qué la ocultaron a la opinión pública? No creo que sientan vergüenza de sus actos políticos, aunque entrañen un mensaje de impunidad hacia los culpables del terrorismo de Estado.
Ahora que se desubrió el estofado, su autor intelectual, Eleuterio Fernández Huidobro, salió a defender este contrasentido de la política de olvido y perdón. En una carta enviada a la prensa, Fernández se horroriza de que “ciertos periodistas e internautas” le reclamen que no cumpla con las leyes que protegen el privilegio de las jubilaciones militares. Las leyes que contravienen los principios generales de los derechos humanos no se deben cumplir. Fernández se aferra a lo puramente formal porque si buceara en las honduras de lo ético y lo moral se horrorizaría de sí mismo. Fernández fue fundador de un movimiento revolucionario. Fundamentó con convicción la necesidad de hacer la revolución armas en mano. Tras esa convocatoria, cientos de mujeres y hombres, sobretodo jóvenes, salieron a enfrentar el sistema y pasaron por las torturas y violaciones institucionalizadas y sistemáticas.
Dieron la vida por un mundo de justicia e igualdad social. De un día para el otro, a Fernández le vino amnesia total: se convirtió en bastión de la impunidad, en el protector de los peores criminales de la historia del Uruguay. Abandonó los principios que habían pautado su vida y, con total frialdad y desparpajo, adoptó los des-valores del sistema, de la clase dominante, del imperio y del terrorismo de Estado. El brutal y acelerado cambio de paradigmas revela la catadura moral del personaje.La necesidad de investigar y juzgar los crímenes del terrorismo de Estado es un imperativo ético y moral. No se lucha para cumplir con la legislación sobre los delitos de lesa humanidad, se lucha porque la memoria es imposible de apagar y la consciencia no deja dormir en paz. La condición humana no tolera tamaña injusticia, no puede soportarla, tiende naturalmente a crear mundos de justicia y libertad. Se lucha por un impulso ideológico, la sed de Verdad y de Justicia. Fernández podría haber hecho de su ministerio de defensa un pilar en la investigación de la verdad y de la justicia con los culpables.
Tenía todo en sus manos: archivos, cuarteles, calabozos... Eligió representar todo lo contrario, la cara oculta, lo moralmente reprobable, la defensa de los actos contra la humanidad, la sociedad de los seres sometidos por el terror y el poder de las armas. No brinda ninguna garantía ética o moral. Fernández debería renunciar al ministerio de defensa o, en caso de que no lo hiciera, ser despedido por la presidencia de la república.

Jorge Zabalza y Veronika Engler

Entrevista exclusiva con René González, uno de Los 5 antiterroristas cubanos




El sub director de ANNCOL Dick Emanuelsson entrevistó a René González en La Habana tres semanas ANTES del regreso a Cuba de Gerardo, Antonio y Ramón. Es un relato de una hora de unos de los capítulos más heroicos de la lucha del pueblo cubano en defensa a la Revolución.

Gerardo Ramon y Antonio ya estan en casa, primeras imagenes




Hoy Diciembre 17 2014, los Heroes cubanos Gerardo Antonio y Ramon regresaron a la Patria

Una gran victoria política de Cuba




Espectacular giro en las relaciones de Estados Unidos y Cuba

En lo inmediato lo que más impactó fue la liberación de los tres cubanos presos en EE UU y del espía estadounidense preso en Cuba. Pero la noticia va muchísimo más allá. El imperio debió admitir su fracaso del bloqueo.
Lo primero que se puede decir es que cuando Cuba negocia discretamente algún tema con un gobierno, en este caso el de EE UU, todo se mantiene en secreto hasta que llega el día de los anuncios. Y así fue en esta compleja discusión entre Raúl Castro y Barack Obama, con intervención colateral de Canadá y el Vaticano, a quienes agradecieron los dos primeros por su facilitación del diálogo.
Así discutieron bastante pero sin que se colara a la prensa, seguramente para que la derecha republicana y demócrata de EE UU, opuesta a la negociación con el gobierno cubano, no pudiera poner el grito en el cielo y estropeara el acuerdo.
Antes del mediodía de ayer 17/12, cuando el espía norteamericano Alan Gross ya volaba hacia su país y los tres prisioneros cubanos antiterroristas habían salido de sus prisiones rumbo a La Habana, recién allí se destapó la noticia “bomba”. Esas liberaciones habían sido acordadas en sus aspectos finales por los dos presidentes involucrados, en una conversación telefónica de la noche anterior.
Cuando Castro extendió su saludo a Obama en diciembre de 2013 en Sudáfrica, cuando se encontraron entre varios mandatarios en el sepelio del gran Nelson Mandela, ¿alguien habrá imaginado que entre ambos estaba por empezar una negociación como la que terminó felizmente ayer?

Los tres cubanos

Siempre se habló de cinco cubanos, lo que sucede es que dos de ellos fueron liberados en los últimos dos años y restaban tres en las prisiones estadounidenses. Incluso esos liberados seguían hablando de cinco, porque dijeron que recién se considerarían completamente libres cuando también lo estuvieran sus otros compañeros.
En mayo de 2013 cumplió su larga condena de 14 años René González y pudo volver a Cuba. En marzo de 2014 arribó Fernando González, al que tampoco le regalaron en el imperio ni un día anticipado de libertad.
Ambos eran miembros de la “Red Avispa”, montada por la seguridad cubana en territorio norteamericano pero al exclusivo fin de monitorear a los terroristas de la mafia cubano-americana que ponían bombas en los hoteles de La Habana para sabotear el turismo, entre varias otras acciones violentas. En 1997 asesinaron al turista italiano Fabio Di Celmo, luego que un mercenario centroamericano pusiera una bomba en un hotel, todo pagado por Luis Posada Carriles, el mismo agente ligado a la CIA que había organizado el atentado contra Cubana de Aviación en 1976 y que provocó 73 muertos en el avión que cayó sobre Barbados.
La “Red Avispa” no picaba a ningún objetivo estadounidense: ni a la General Motors, el Citibank, el Capitolio ni al Pentágono. Sólo husmeaba en los círculos cubano-americanos que hacían terrorismo contra la Patria de José Martí.
Cuando el gobierno cubano hizo llegar a Bill Clinton los elementos de prueba que habían colectado sus hombres “in situ”, el presidente del Salón Oral (léase Oval) ordenó las detenciones de éstos, en vez de desmantelar a los grupos terroristas.
Y así fue como el 12 de setiembre de 1998 los cinco cubanos fueron detenidos. Se los juzgó en Miami, capital de la intolerancia contra Cuba, sobre todo en ese tiempo (ahora las cosas están cambiando como se comentará más adelante). Y en una parodia siniestra de “juicio”, en 2001 fueron sentenciados a 4 cadenas perpetuas y 77 años de prisión, en conjunto.
Las apelaciones de la defensa lograron algunas revisiones a la baja, pero leves. Como quedó dicho, René y Fernando González cumplieron 14 y 15 años de prisión. Quedaban Gerardo Hernández, condenado a dos perpetuas y 15 años de prisión, que iba a morir en la cárcel; Antonio Guerrero, a 22 años y Ramón Labañino, a 30 años.
Estos tres últimos son los que salieron en libertad ayer, luego de estar 16 años presos, en cambiantes cárceles, nunca juntos y en algunos casos, como Gerardo, sin haber podido recibir nunca la visita de su esposa Adriana Pérez, porque Washington no le daba la visa.
El 17 de diciembre fue un día de júbilo para Cuba y sus más de 11 millones de habitantes, pero especialmente para esas familias. Es un gran día, dijo Ignacio Ramondet a Telesur. Estaba en lo cierto.

El espía

El norteamericano Alan Gross, liberado ayer por el gobierno de Castro, había estado detenido desde 2009 y juzgado en 2011.
Gross era contratista de la USAID, la agencia que muchas veces actúa como tapaderas de la CIA. Y con la excusa de visitar y organizar a la colectividad judía de la isla, ingresaba equipos de telecomunicaciones y tecnologías satelitales para organizar una red de espionaje.
Lo arrestaron en diciembre de 2009 cuando realizaba su quinto viaje a Cuba, con computadoras, teléfonos celulares, discos duros y equipos de telecomunicaciones, para trabajar con estos fines. Según la prensa cubana “entre sus materiales contaba con chips informáticos para teléfonos móviles como los que usa la CIA y el Pentágono para evitar la detección electrónica de señales telefónicas”.
El espía tuvo un juicio justo, con todas las garantías y defensas. Además de las varias pruebas en su contra, se le cayó la excusa de visitas a la comunidad judía, pues ésta dijo que no lo conocían. En cinco viajes no se había ocupado de ellos. Lo condenaron a 15 años de prisión, de los que cumplió 5. Junto con él la isla liberó a otro espía norteamericano de nacionalidad cubana, no identificado, que estaba preso hace tiempo y que círculos del gobierno de Obama admitieron que se trataba de “uno de nuestros mejores espías en Cuba”. Fue de yapa, en un momento de generosidad del gobierno de Raúl Castro, que quería asegurar el éxito de un intercambio espectacular y muy favorable para su pueblo, que a su vez abría una nueva etapa de las relaciones con el hasta ahora mal vecino.

Lo más importante

Desde el punto de vista del gobierno de Cuba lo acordado con Estados Unidos el miércoles no supuso ningún cambio a sus puntos de vista y declaraciones oficiales.
Desde 1961 –fecha de la ruptura de relaciones entre los dos países en el año de la invasión derrotada en Playa Girón- Fidel Castro y luego su reemplazante Raúl siempre dijeron que estaban dispuestos a normalizar las relaciones con EE UU sobre la base del respeto recíproco y en pie de igualdad. En esencia eso mismo dijo ayer el mandatario cubano en su esperada intervención por radio y TV de las 14 horas (hora de Argentina).
El orador reiteró ese deseo de normalizar las relaciones diplomáticas y solamente planteó, con mucha honestidad, que a pesar de gran paso adelante dado con las liberaciones de los detenidos, eso no quiere decir que lo principal esté concluido. Se refería a que Cuba quiere que el imperio levante el bloqueo, como lo demandó en setiembre pasado la 69° Asamblea General de la ONU una vez más, con 188 votos a favor y 2 en contra (EE UU e Israel).
Por el lado norteamericano hay que destacar el gesto positivo de Obama, que al comienzo de su primer mandato aprobó algunas flexibilizaciones del bloqueo en cuanto a viajes y remesas de dinero de los familiares a la isla, pero que luego se convirtió en el presidente que más multas impuso a las empresas y bancos que comerciaban con La Habana.
Evidentemente el afroamericano ha dado un volantazo notable, un giro sino de 180 grados al menos de unos cuantos grados. Ha admitido que el bloqueo había fracasado y que no se debía seguir aplicándolo con el fin de llevar a la población cubana al colapso, tal el sentido de esa política criminal comenzada en forma total en febrero de 1962.
Se abrirá la embajada norteamericana en La Habana, donde hoy hay una Sección de Intereses. Y a demanda de Cuba se mejorarán el correo postal y las telecomunicaciones. Todo eso es positivo pero a condición que sea la antesala del fin del bloqueo que hasta ahora provocó un perjuicio directo de 116.880 millones de dólares, a precios corrientes.
¿Levantará EE UU ese bloqueo? Los anuncios de Obama fueron en esa dirección, pero tendrán resistencia en el lobby anticubano que integran corrientes de su mismo partido y el republicano, entre ellos los senadores Marco Rubio y Bob Meléndez, y la congresista Ileana Ros-Lehtinen, entre varios más.
Los defensores del bloqueo hoy nadan contra la corriente, porque aún en La Florida el 63 por ciento de los cubanos que viven allí se han manifestado a favor de terminar con esa anacrónica medida.
En junio de 2001, al conocerse el vergonzoso fallo que condenó a los cinco cubanos en Miami, Fidel Castro dijo que “los cinco volverán”. Han vuelto ayer en un día histórico. El cronista elige como un destinatario del festejo a alguien que no llegó a verlo: el abogado de los Cinco y en especial de Antonio Guerrero, Leonard Gleinglass, que falleció en 2011 y no pudo ver cómo su defendido podía ganar su ansiada libertad. Gleinglass fue el letrado de los 7 de Chicago que protestaban contra la Guerra de Vietnam, Jane Fonda, Angela Davis, Mumia Abu Jamal y tantos otros perseguidos políticos en el imperio. Con toda sapiencia y dedicación defendió a Antonio pero no pudo salvarlo porque en 2001 en Miami hubo un linchamiento nada judicial. Gleinglass hubiera sido feliz como un cubano más este 17 de diciembre.

Emilio Marín
La Arena

jueves, 18 de diciembre de 2014

"Los Cinco ya están en Cuba"




Alocución del Presidente cubano

Compatriotas:
Desde mi elección como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, he reiterado en múltiples ocasiones, nuestra disposición a sostener con el gobierno de los Estados Unidos un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin menoscabo a la independencia nacional y la autodeterminación de nuestro pueblo.
Esta es una posición que fue expresada al Gobierno de Estados Unidos, de forma pública y privada, por el compañero Fidel en diferentes momentos de nuestra larga lucha, con el planteamiento de discutir y resolver las diferencias mediante negociaciones, sin renunciar a uno solo de nuestros principios.
El heroico pueblo cubano ha demostrado, frente a grandes peligros, agresiones, adversidades y sacrificios, que es y será fiel a nuestros ideales de independencia y justicia social. Estrechamente unidos en estos 56 años de Revolución, hemos guardado profunda lealtad a los que cayeron defendiendo esos principios desde el inicio de nuestras guerras de independencia en 1868.
Ahora, llevamos adelante, pese a las dificultades, la actualización de nuestro modelo económico para construir un socialismo próspero e sostenible.
Resultado de un diálogo al más alto nivel, que incluyó una conversación telefónica que sostuve ayer con el Presidente Barack Obama, se ha podido avanzar en la solución de algunos temas de interés para ambas naciones.
Como prometió Fidel, en junio del 2001, cuando dijo: ¡Volverán!, arribaron hoy a nuestra Patria, Gerardo, Ramón y Antonio.
La enorme alegría de sus familiares y de todo nuestro pueblo, que se movilizó infatigablemente con ese objetivo, se extiende entre los cientos de comités y grupos de solidaridad; los gobiernos, parlamentos, organizaciones, instituciones y personalidades que durante estos 16 años reclamaron e hicieron denodados esfuerzos por su liberación. A todos ellos expresamos la más profunda gratitud y compromiso.
Esta decisión del Presidente Obama, merece el respeto y reconocimiento de nuestro pueblo.
Quiero agradecer y reconocer el apoyo del Vaticano, y especialmente, del Papa Francisco, al mejoramiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Igualmente, al Gobierno de Canadá por las facilidades creadas para la realización del diálogo de alto nivel entre los dos países.
A su vez, decidimos excarcelar y enviar a Estados Unidos a un espía de origen cubano que estuvo al servicio de esa nación.
Por otra parte, basados en razones humanitarias, hoy también fue devuelto a su país el ciudadano norteamericano Alan Gross.
De manera unilateral, como es nuestra práctica y en estricto apego a nuestro ordenamiento legal, han recibido beneficios penales los reclusos correspondientes, incluida la excarcelación de personas sobre las que el Gobierno de los Estados Unidos había mostrado interés.
Igualmente, hemos acordado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.
Esto no quiere decir que lo principal se haya resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar.
Aunque las medidas del bloqueo han sido convertidas en Ley, el Presidente de los Estados Unidos puede modificar su aplicación en uso de sus facultades ejecutivas.
Proponemos al Gobierno de los Estados Unidos adoptar medidas mutuas para mejorar el clima bilateral y avanzar hacia la normalización de los vínculos entre nuestros países, basados en los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
Cuba reitera su disposición a sostener cooperación en los organismos multilaterales, como la Organización de Naciones Unidas.
Al reconocer que tenemos profundas diferencias, fundamentalmente en materia de soberanía nacional, democracia, derechos humanos y política exterior, reafirmo nuestra voluntad de dialogar sobre todos esos temas.
Exhorto al Gobierno de los Estados Unidos a remover los obstáculos que impiden o restringen los vínculos entre nuestros pueblos, las familias y los ciudadanos de ambos países, en particular los relativos a los viajes, el correo postal directo y las telecomunicaciones.
Los progresos alcanzados en los intercambios sostenidos demuestran que es posible encontrar solución a muchos problemas.
Como hemos repetido, debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias.
Sobre estos importantes temas volveremos a hablar más adelante.

Muchas gracias.

Raúl Castro

miércoles, 17 de diciembre de 2014

La sombra del ejército sobre Ayotzinapa




Desde principios de octubre los grupos guerrilleros del estado de Guerrero, en primer lugar el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), han estado emitiendo más de 10 comunicados implicando al Ejército Mexicano en la desaparición de los 43 normalistas en Iguala.
Sus llamados pasaron casi desapercibidos, aunque también numerosas declaraciones de los padres de familia y de integrantes de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), de la cual asimismo forman parte varios familiares de los estudiantes, se han orientado hacia la misma hipótesis que, mejor dicho, es una acusación.
El mensaje señalaba que, entre los responsables de la desaparición de los 43 normalistas,había dos oficiales del 27 batallón de infantería: el teniente Barbosa y el capitán Crespo, involucrados con la organización.
Además, justo esta semana, los propios padres de Ayotzinapa pidieron explícitamente a las autoridades y a la PGR que se vaya a fondo en la investigación, incluyendo asimismo a los militares, lo cual significa meterse en los cuarteles y romper el cerco de inaccesibilidad y distancia que, de alguna manera, protege al 27 batallón de infantería, operativo en los alrededores de Iguala y, más en general, a las fuerzas armadas en Guerrero.
Históricamente, al menos desde la década de 1970, en plena Guerra fría y guerra sucia, queda el hecho de que los militares estuvieron al frente del embate represivo del estado mexicano contra la población por medio de la tortura, la ocupación y el control militar y la desaparición forzada como unas de las “técnicas” para “ganar la guerra”.

Frases del Secretario de Marina

El Secretario de la Marina Armada de México, Vidal Francisco Soberón, pronunció una serie de frases que defienden el gobierno y, al mismo tiempo, desvían el foco de atención y apuntan a criminalizar la protesta social: “Me enoja más todavía que manipulen a los padres de familia, es decir, manipulen a esta gente, porque eso es lo que están haciendo, la están manipulando igualmente para no reconocer (al gobierno) o para seguir incrementando esto. Y más coraje me da de que esta gente que está manipulando a los padres de familia no les interesa ni los padres ni estos muchachos, no les interesa, les interesa únicamente alcanzar sus objetivos de grupo o de partido”. Las declaraciones del mes pasado de EPN en las que hablaba de “intentos de desestabilización” iban en la misma dirección.
“Creo que está perfectamente claro: sí hay grupos, y lo especifico, grupos y personas que son las que aparecen continuamente con ellos, creo que no hay necesidad de contestarte exactamente quiénes son, salen en televisión y tienen ahí su nombre, y este grupo que aparece en todos lados, cerrando caminos, y demás, y buscando otro tipo de cosas, ¿no?.. de partidos, no me referí a ningún partido”, siguió el Secretario quien apoya la idea, común y nada nueva, a menudo utilizada para desacreditar los movimientos sociales, de que quienes protestan lo hacen bajo el mando o la manipulación de alguien más que utiliza su dolor para otros fines. Parece otra manera de desviar la atención.

Señor Matanza

En muchas ocasiones, las fuerzas armadas se hicieron portadoras una tradición contrainsurgente en esa y otras regiones. Baste con recordar la matanza perpetrada por militares en El Charco en 1998, cuando Ángel Aguirre era gobernador sustituto. Igualmente, es un hecho que la militarización del territorio propulsada por Calderón y mantenida por Peña Nieto ha acrecido el protagonismo, el poder de facto y los recursos de Marina y Ejército y ha empeorado la de por sí ya tambaleante situación de los derechos humanos en el país, como los casos emblemáticos de Zongolica y Tlatlaya han mostrado. Y no serían los únicos ejemplos. El caso del líder social Rosendo Radilla Pacheco, detenido el 25 de agosto de 1974 y desaparecido después de su paso por el cuartel militar de Atoyac, provocó la primera histórica condena de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos contra el Estado mexicano en 2009.
El 28 de noviembre, en entrevista con Variopinto (Link), el General José Francisco Gallardo habló de maniobras del ejército y de su involucramiento en la desaparición de los 43 normalistas, ya que “Todo este show —agarrar al presidente municipal, encontrar a un único culpable— es para que no se concentre la mirada en el Ejército”, explicó. Y denunció también la creciente militarización, en su formación y en sus prácticas, de las mismas policías, tanto locales como estatales y federales.
En la encuesta levantada y comentada recientemente por el ex director del Cisen, Guillermo Valdés, uno de cuatro mexicanos entrevistados le atribuyen la responsabilidad de la matanza y las desapariciones de Iguala al ejército, entre otros actores, pero también a individuos (Aguirre, EPN, Abarca y su esposa), a partidos políticos (PRD, primeo, y también los demás), a grupos delincuenciales (Guerreros Unidos) y los cuerpos policiacos. Eso muestra que la idea de una colusión multinivel y multinstitucional cundió en la población.
En 2011, 2011 HRW (Human Rights Watch) denunció la desaparición de 6 personas en un club nocturno de Iguala, acaecida a las 22:30 del 1 de marzo de 2010, en parte grabada y confirmada por algunos testigos que describieron a los secuestradores y las personas que los acompañaban como pertenecientes a las fuerzas armadas por sus vehículos y uniformes. La procura estatal investigó, pero tuvieron que remitir el caso al foro militar que, en los 18 meses siguientes, no había formulado acusaciones relativas a ese crimen: HRW concluye que hay pruebas que sugieren decididamente el involucramiento del Ejército. Los seis desaparecidos siguen en esta condición y el caso no se esclarece.

Control social, protección de la economía y la inversión

Ahora Obama desea apoyar a México en la investigación. El negocio de la guerra es uno de los más rentables, como lo muestran, en épocas recientes, el Plan Mérida y la introducción masiva de armas al país, y no cabe duda de que, entre los beneficiarios de un “estado de sitio” permanente o de una guerra de “baja intensidad”, están los sectores castrenses. Luego, no importa mucho si estas operaciones de represión social, sobre todo en las entidades más pobres del país como Oaxaca, Guerrero y Chiapas, se disfrazan de protección de la infraestructura y de la inversión foránea, o bien, si se presentan como operativos para la seguridad turística, económica y logística de los territorios para que “estén en paz”, pues finalmente se traducen en militarización y garantía para los negocios, no para la población en general. De hecho, la misma gendarmería nació con la función de proteger inversiones e instalaciones. La misma idea del presidente de crear un “corredor” y áreas especiales para el “desarrollo” del Sur de México es vieja y se asemeja mucho a una reedición minimalista del Plan Puebla Panamá del periodo de Vicente Fox, pero con un control más férreo sobre recursos, inversiones y estructuras. En este contexto y con mayor conflictividad social, las tareas militares tienen más tazones de ser y prosperar. Además, la “guerra de baja intensidad” contra los movimientos sociales y la embestida de la propaganda oficial hacia las voces críticas se podrá transformar fácilmente en represión explícita y decidida cuando se apaguen los reflectores de la prensa internacional y nacional sobre Ayotzinapa y México. Ya lo hemos podido experimentar en cierta medida en el Distrito Federal, con intentos de desaparición, arrestos arbitrarios, infiltrados y agresiones policiacas, y en “dosis” mayores en Chilpancingo y en Guerrero, con choques violentos y aplastamiento de la protesta, pero el envío de 2000 policías federales en la capital de la entidad, junto a casi otros tantos en Acapulco, habla de una respuesta con mano dura, no frente al crimen organizado, sino frente al descontento social y a la exigencia de justicia y refundación de instituciones podridas.

Sombras

No son certezas, son hipótesis e indicios. Pero también, hasta la fecha, son hipótesis las declaraciones del procurador Murillo Karam quien, con “cansancio” y movido por el afán de cerrar el caso y presentarlo como un episodio local y no como un crimen de estado, el 7 de noviembre difundió la versión de tres detenidos del grupo Guerreros Unidos que presuntamente habrían quemado a los normalistas en el basurero de Cocula y arrojado sus restos en bolsas de plástico en un río.
Hay muchas dudas acerca de esta narración: las lluvias que habrían caído en la madrugada del día 27 en Cocula; los reportes de incendios en otros parajes cercanos pero no en aquel basurero; el comportamiento hostil de los militares, relatado por los estudiantes sobrevivientes, en la noche del 26; la no intervención de las fuerzas armadas ante lo que estaba ocurriendo y sus justificativas los días siguientes; y finalmente la declaración de los forenses argentinos quienes, si bien han confirmado la identificación de los huesos calcinados del normalista Alexander Mora realizada en Innsbruck, no han podido certificar cómo es que llegaron los restos en la zona en donde fueron recogidos en bolsas de plástico.
Finalmente, el día 11 de diciembre, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desmintieron la hipótesis de la Procuraduría General de la República (PGR): “Es imposible que hayan sido quemados en Cocula, y la autoridad está en un serio problema porque si no se quemaron en Cocula, ¿quién los quemó y en dónde se quemaron?”, afirma Jorge Montemayor, investigador titular del Instituto de Física de la UNAM. Según el investigador, para cremar 43 cadáveres se requieren 33 toneladas de troncos de cuatro pulgadas de diámetro, equivalentes a dos trailers de leña y 53 kilos de gas por cada cuerpo. Si, como también sostiene la PGR y los narcos confesos, el rogo se hizo con llantas, según los científicos de la UNAM, se hubieran necesitado unas 995 llantas de autos para llevarlo a cabo, por lo cual estiman que la hipótesis oficial no tendría “ningún sustento en hechos físicos o químicos naturales”.
Todo esto abre el espacio a interpretaciones distintas que, inclusive, podrían involucrar en la matanza a otros actores y, entre ellos, el ejército y, en especial, al 27 batallón que ha estado operando “como si nada” en una zona repleta de fosas clandestinas durante años. “Acuérdense que en la guerra sucia, si alguien era experto en desaparecer personas, era precisamente el Ejército”, dijo Omar García, uno de los normalistas sobrevivientes. Hasta una presunta narcomanta, firmada por el cabo Gil, lugarteniente del capo de Guerreros Unidos, Sindronio Casarrubias, colgada el 31 de octubre, apuntaba hacia el Ejército, pues mencionaba los nombres del teniente Barbosa y del capitán Crespo como responsables de la desaparición de los 43.
En efecto, no se han abierto oficialmente líneas de investigación que involucren al sector castrense, pese a indicios cuando menos “sugerentes”. Francisco Javier García, alcalde de Chilapa, Guerrero, declaró hace unos 10 días que pese a la fuerte presencia de las fuerzas federales en el municipio el crimen sigue actuando, básicamente a la sombra del ejército. Es otro ejemplo, evidentemente no el único. De la misma manera, Abarca no es que un ejemplo entre muchos, solapados por las autoridades durante años, pues también trascendieron las relaciones cercanas de la “pareja imperial”, los Abarca, no sólo con el narco guerrerense, brazo y cómplice dela policía municipal y del alcalde, sino también con los altos mandos militares en Iguala, aunque estos han declarado que se trataba sólo de relaciones institucionales.
En julio 2013, el portal del estado de Guerrero reportó la desaparición de otros 17 estudiantes en Cocula y, según algunos testimonios, hubo el involucramiento de la policía municipal. ¿Acaso no estaba allí el Ejército para brindar algún tipo de seguridad a la ciudadanía y combatir a los narcos en el marco de la llamada “guerra al narcotráfico”? Si la policía y los narcos ya se tornaron una corporación asociada y están coludidos, ¿no intervienen la Marina y el Ejército para frenar esa deriva? ¿Para qué están allí? Parece que las fuerzas de seguridad, no sólo las militares, se instalen más para garantizar la salvaguarda mínima de las compañías mineras, de las infraestructuras, de las multinacionales y para el control social que para “pacificar”, además de que el concepto de “hacer la paz” con las armas es un oxímoron de por sí.

Fabrizio Lorusso
Revista Variopinto

Entrevista a Fernando González, antiterrorista cubano encarcelado durante 16 años en EE.UU.




"La manera como se nos procesó nos indicaba que era un caso viciado por influencias políticas"

Fernando González Llort es uno de los cinco cubanos que por denunciar terrorismo contra Cuba fue injustamente encarcelado al igual que sus cuatro compañeros. Ha pasado 16 años en la cárcel de Oxford (USA). Ahora ya fuera y en Cuba, también su compañero René, Fernando lucha por que liberen al resto de los tres compañeros que aún quedan en cárceles norteamericanas.
Así de sencilla es su inmensa historia. Un sistema "patas arriba" lo condenó -y se ensañó aún más con sus cuatro compatriotas-, mientras los criminales que ellos penetraron y luego desenmascararon frente al tribunal y el jurado, siguen a sus anchas, dividiendo su tiempo en función de dos obsesiones fundamentales: destruir a Cuba y hacer más y más dinero.
Esta es una humilde y emotiva entrevista, que demuestra que la felicidad parece imposible tras las rejas. Pero la esperanza y la solidaridad de la gente suele obrar milagros.

lunes, 15 de diciembre de 2014

El imperio y la legitimación de la tortura




La publicación del Informe del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos dado a conocer días pasados describe con minuciosidad las diferentes “técnicas de interrogación” utilizada por la CIA para extraer información relevante en la lucha contra el terrorismo. Lo que se hizo público es apenas un resumen, de unas 500 páginas, de un estudio que contiene unas 6.700 y cuya primera y rápida lectura produce una sensación de horror, indignación y repugnancia como pocas veces experimentó quien escribe estas líneas.[1] Los adjetivos para calificar ese lúgubre inventario de horrores y atrocidades no alcanzan a transmitir la patológica inhumanidad de lo que allí se cuenta, sólo comparables a las violaciones a los derechos humanos perpetradas en la Argentina por la dictadura cívico-militar, o las que en el marco del Plan Cóndor se consumaron en contra de miles de latinoamericanos en los años de plomo.
El Informe es susceptible de múltiples lecturas, que seguramente animarán un significativo debate. Para comenzar digamos que su sola publicación produce un daño irreparable a la pretensión estadounidense de erigirse como campeón de los derechos humanos, siendo que una agencia del gobierno, con línea directa a la Presidencia, perpetró estas atrocidades a lo largo de varios años con el aval –caso de George W. Bush- o la displicente indiferencia de su sucesor en la Casa Blanca. Obviamente, si ya antes Estados Unidos carecía de autoridad moral para juzgar a terceros países por presuntas violaciones a los derechos humanos, después de la publicación de este Informe lo que debería hacer Barack Obama es pedir perdón a la comunidad internacional (cosa que desde luego no hará, o no lo dejarán hacer, como lo demostró el escándalo de los espionajes), interrumpir definitivamente la publicación de los informes anuales sobre la situación de los derechos humanos y del combate al terrorismo en donde se califica el comportamiento de todos los países del mundo (excepto Estados Unidos, juez infalible que no puede ser enjuiciado) y asegurarse que prácticas tipificadas como torturas por el Informe senatorial no sólo no volverán a ser utilizadas por la CIA o las fuerzas regulares del Pentágono sino tampoco por el número creciente de mercenarios enrolados para defender los intereses del imperio, lo que tampoco tiene demasiadas probabilidades de ocurrir. Precisamente, la idea de nutrir cada vez más a las fuerzas del Pentágono con mercenarios reclutados por sus aliados en el Golfo Pérsico (Arabia Saudita, Emiratos, Qatar, etcétera) o por compañías especializadas, como Academi (la tenebrosa ex Blackwater) es liberar al gobierno de los Estados Unidos de cualquier responsabilidad por violaciones a los derechos humanos que pudieran cometer estos “contratistas”, como eufemísticamente se los denomina.
Al “tercerizar” de este modo sus operaciones militares en el exterior la aplicación de torturas en contra de presuntos, o verdaderos, terroristas se realiza al margen de las estipulaciones de la Convención de Ginebra que establece que los prisioneros de guerra deben tener garantías jurídicas de defensa y ser tratados de modo humanitario. Los mercenarios o “contratistas”, por el contrario, son bandas contratadas por Washington para operaciones especiales, actuando al margen de toda ley. No tienen prisioneros sino “detenidos”, a los cuales pueden mantener bajo su custodia todo el tiempo que consideren necesario, negándoseles el derecho a la defensa y quedando a merced de los maltratos o las torturas que sus captores decidan aplicarles, gozando para ello de total impunidad.
En segundo lugar, el Informe obvia considerar que la tortura fue legalizada por el Presidente George W. Bush. Tal como lo hemos señalado en un estudio publicado en 2009 la tortura como una práctica habitual venía siendo utilizada desde mucho tiempo atrás por la CIA y otras agencias del gobierno federal. En dicho texto decíamos que “a partir de los atentados del 11 de Septiembre y la nueva doctrina estratégica establecida por el presidente George W. Bush al año siguiente (“guerra contra el terrorismo”, “guerra infinita”, etcétera) las torturas a prisioneros, sean éstos supuestos combatientes enemigos o simple sospechosos, se tornaron prácticas habituales en los interrogatorios, así como también los tratos inhumanos o degradantes infligidos a las personas bajo custodia de las tropas estadounidenses. A fin de evitar las consecuencias legales que se desprenden de esta situación Washington adoptó como una de sus políticas el traslado de sus prisioneros a cárceles situadas en países donde la tortura es legal o en los cuales las autoridades no tienen interés alguno en impedirla, sobre todo si se trata de favorecer los planes estadounidenses; o enviarlos a Afganistán, Irak o la propia base norteamericana de Guantánamo, donde se puede interrogar brutalmente a cualquier prisionero sin ningún tipo de monitoreo judicial y sin la presencia de molestos observadores como, por ejemplo, la Cruz Roja Internacional.”[2]
Para estupor de propios y ajenos, aún después de haberse dado a conocer el Informe del Senado el vocero de la Casa Blanca apeló a ridículos eufemismos cuando transmitió el repudio del presidente Obama por sus revelaciones: condenó los “duros y atroces interrogatorios” practicados por la CIA, obviando utilizar el término correcto para definir lo que según la Convención Contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes es simple y llanamente eso: tortura. En su artículo primero la Convención establece que “Se entenderá por el término ‘tortura’ todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión; de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido; o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimiento que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a estas.” [3]
De acuerdo a esta definición es imposible sostener que prácticas tales como la “rehidratación rectal”, la “hipotermia”, la “alimentación rectal”, colgar a una víctima de una barra, amenazar con violar a su esposa o hijas, la prohibición de dormir o el “submarino” (“waterboarding”, como se la llama en inglés) aplicadas cruelmente por horas y días para interrogar sospechosos de terrorismo no constituyen flagrantes casos de tortura.[4]
No obstante ello, en Marzo de 2008 el presidente Bush vetó una ley del Congreso que prohibía la aplicación del “submarino” a presuntos terroristas, dando cumplimiento a un anuncio previo en el cual advertía que vetaría cualquier pieza legislativa que impusiera limitaciones al uso de la tortura como método válido y legal de interrogación. En respuesta a sus críticos la Casa Blanca dijo que sería absurdo obligar a la CIA a respetar los preceptos establecidos por la legislación internacional porque sus agentes no se enfrentaban a combatientes legales, fuerzas regulares de un estado operando de conformidad con los principios tradicionales sino a terroristas que actúan con total desprecio por cualquier norma ética. De este modo Bush y su pandilla intentaron justificar la violación permanente de los derechos humanos bajo el pretexto del “combate al terrorismo”. No sólo eso: su Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, autorizó explícitamente en Diciembre del 2002 la utilización de por lo menos nueve “técnicas de interrogación” que sólo en virtud de un perverso eufemismo pueden dejar de ser calificadas como torturas. Lo interesante del caso es que Estados Unidos adhirió a la citada Convención (que cuenta con 145 estados partes) en el año 1994 pero se cuidó muy bien de ratificar el Protocolo que le otorga facultades de control al Comité de la Tortura de las Naciones Unidas. En otras palabras, la simple adhesión a la Convención fue una movida demagógica, carente de consecuencias prácticas en la lucha contra la tortura.
El horror que despierta el Informe no debería llevarnos a pensar que allí se encuentra toda la verdad. Si bien destruye el argumento central de la CIA en el sentido de que esas “duras tácticas de interrogación” eran necesarias para prevenir nuevos ataques terroristas contra Estados Unidos, lo cierto es que la estimación de los números de los detenidos y torturados se ubica muy por debajo de lo que permiten inferir otras fuentes documentales. En el Informe, por ejemplo, se dice que “la CIA mantuvo detenidas a 119 personas, 26 de los cuales aprehendidas ilegalmente”. Sin embargo, es sabido que para perpetrar estas violaciones a los derechos humanos Estados Unidos habilitó numerosas cárceles secretas en Polonia, Lituania, Rumania, Afganistán y Tailandia; y contó con la colaboración de países como Egipto, Siria, Libia, Paquistán, Jordania, Marruecos, Gambia, Somalía, Uzbekistán, Etiopía y Djibouti para realizar sus interrogatorios, a la vez que algunas ejemplares “democracias” europeas, como Austria, Alemania, Bélgica, Chipre, Croacia, Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Italia, Lituania, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rumania y Suecia, amén de otros países extraeuropeos, colaboraron en facilitar la entrega y traslado de prisioneros a sabiendas de lo que les aguardaba a esas personas.[5] El número de víctimas supera con creces las 119 del Informe. Téngase presente que según Human Rights First, una organización no gubernamental estadounidense, el número total de detenidos que pasaron por la cárcel de Guantánamo desde su inauguración fue de 779 personas.[6] Por otra parte, un informe especial de Naciones Unidas asegura que sólo en Afganistán la CIA detuvo a 700 personas y a 18.000 en Irak, todos bajo la acusación de “terroristas”.[7] Ni hablemos de lo ocurrido en el campo de detención de Abu Ghraib, tema que hemos examinado en detalle en nuestro libro.[8]
Para finalizar, tres conclusiones. Primero, el Informe pone el acento en la inefectividad de las torturas soslayando imprescindibles consideraciones de carácter ético o político. De las veinte conclusiones que se presentan en las primeras páginas del Informe sólo una, la vigésima, expresa alguna preocupación marginal por el tema al lamentarse que las torturas aplicadas por la CIA “dañaron la imagen de los Estados Unidos en el mundo a la vez que ocasionaron significativos costos monetarios y no- monetarios.” [9] No existe ninguna reflexión sobre lo que significa para un país que presume orgullosamente de ser una democracia -o la más importante democracia del mundo, según algunos de sus más entusiastas publicistas- además del “líder del mundo libre” incurrir en prácticas monstruosas que sólo pueden calificarse como propias del terrorismo de estado al estilo del que conociéramos en América Latina y el Caribe en el pasado. La tortura no sólo degrada y destruye la humanidad de quien la sufre; también degrada y destruye al régimen político que ordena ejecutarla, la justifica o la consiente. Por eso es que este nuevo episodio demuestra, por enésima vez, el carácter farsesco de la “democracia norteamericana”. De ahí que la expresión que mejor conviene para retratar su verdadera naturaleza es el de “régimen plutocrático.” Régimen, porque quien manda es un poder de facto, el complejo militar-financiero-industrial que nadie ha elegido y a quien nadie rinde cuentas; y plutocrático, porque el contenido material del régimen es la colusión de gigantescos intereses corporativos que son, como lo anotara Jeffrey Sachs días atrás, quienes invierten centenares de miles de millones de dólares para financiar las campañas y las carreras de los políticos y los lobbies que cabildean en favor de sus intereses y que luego obtienen como compensación a sus esfuerzos beneficios económicos de todo tipo que se miden en billones de dólares. Todo esto, además, justificado por una decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que legalizó los donativos ilimitados que, en su enorme mayoría, pueden beneficiarse del anonimato.[10]
Segundo, el Informe se abstiene de recomendar la persecución legal de los responsables de las monstruosidades perpetradas por la CIA. Ante una descripción que parece inspirada en las más horribles escenas del Infierno de Dante, los autores se abstienen de recomendar al Premio Nobel de la Paz que la justicia tome cartas en el asunto. Pero el pacto de impunidad está consagrado, y ante la inacción de la Casa Blanca los torturadores y sus numerosos cómplices, dentro y fuera de la Administración Bush, han salido a apoyar abiertamente las torturas y acusar a los redactores del Informe de parcialidad ideológica, todo esto en medio de una desaforada exaltación del chauvinismo estadounidense y de una cuidadosa ocultación de las mentiras utilizadas por Bush y su pandilla, desde las referidas a qué fue lo que realmente ocurrió el 11-S, en donde hay más incógnitas que certezas, hasta la acusación a Irak de poseer armas de destrucción masiva. Dado que Obama ha dado a entender que no enjuiciará a los responsables materiales e intelectuales de estos crímenes la conclusión es que no sólo se legaliza la tortura sino que también se la legitima, se la aprueba, tal vez como un “mal necesario” pero se la justifica. Ante ello sería bueno que algún tribunal del extranjero, actuando bajo el principio de la jurisdicción universal en materia de delitos de lesa humanidad, trate de hacer justicia allí donde el régimen norteamericano apaña la impunidad de los criminales y consagra la perversión y la maldad como una virtud.
Tercero y último: la deplorable complicidad de la prensa. Todos sabían que la CIA y otras fuerzas especiales del Pentágono tienen incorporada la tortura de prisioneros como un SOP (“standard operating procedures”, un procedimiento estandardizado de operación en la jerga militar de los servicios norteamericanos), como se ha dicho más arriba. Pero los grandes medios -no tan sólo los pasquines rabiosamente derechistas de la cadena de Rupert Murdoch y muchos otros de su tipo, dentro y fuera de Estados Unidos- conspiraron voluntariamente o no, es irrelevante, para no llamar a la cosa por su nombre y utilizar en cambio toda clase de eufemismos que permitieran edulcorar la noticia y mantener engañada a la población norteamericana. Para el Washington Post, el New York Times y la Agencia Reuters eran métodos de interrogación “brutales”, “duros” o “atroces”, pero no torturas; para la cadena televisiva CBS eran “técnicas extremas de interrogación” y para Candy Crowley, la jefa de la corresponsalía política de la CNN en Washington, eran “torturas, pero según quien las describa”. Para el canal de noticias MSNBC (fusión de Microsoft con la NBC) eran, según Mika Brzezinski, hija del estratego imperial Zbigniew Brzezinski y, por lo visto, fiel discípula de las enseñanzas de su padre, “tácticas de interrogación utilizadas por la CIA”. Esta es la gente que luego es señalada por los políticos y los intelectuales de la derecha para darnos lecciones de democracia y de libertad de prensa en América Latina y el Caribe. Sería bueno tomar nota de su complicidad con estos crímenes y de su absoluta carencia de virtudes morales como para dar lecciones a nadie.

Atilio Borón

Notas:

[1] El Informe puede consultarse en la siguiente dirección: https://es.scribd.com/doc/249652086/Senate-Torture-Report
[2] Cf. Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El Lado Oscuro del Imperio. La Violación de los Derechos Humanos por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009), pp. 43-44.
[3] Ibid., p. 44.
[4] Sobre el tema de la tortura el libro de Roberto Montoya, La impunidad imperial. Como Estados Unidos legalizó la tortura y “blindó” ante la justicia a sus militares, agentes y mercenarios (Madrid: La esfera de los libros, 2005) es una fuente absolutamente imprescindible por la meticulosidad de su investigación y la sólida fundamentación de los casos examinados. Particularmente instructivo es su análisis de las 35 “técnicas de interrogación”, las cuales, como dicen los miembros de una Comisión ad-hoc convocada por el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, podrían tener como resultado “que personal estadounidense involucrado en el uso de esas técnicas pudieran ser objeto de persecución por violación de los derechos humanos en otros países o que pudiera ser entregado a foros internacionales, como la Corte Penal Internacional. Esto tendría un impacto en futuras operaciones o viajes al exterior de ese personal.” Cf. Montoya, op. cit, pp. 130-134. Datos más específicos sobre las “técnicas de interrogación” se encuentran en http://globalsecurity.org/intell/library/policy/army/fm/fm34-52
[5] “¿Qué países colaboraron con el programa de torturas de la CIA”, informe elaborado sobre la base de documentación aportada por la American Civil Liberties Union y la Open Society Justice Initiative, y publicado por La Nación (Buenos Aires) el 10 de Diciembre del 2014. Ver http://www.lanacion.com.ar/1751052-que-paises-colaboraron-con-el-programa-de-torturas-de-la-cia
[6] http://www.humanrightsfirst.org/sites/default/files/gtmo-by-the-numbers-2014-11-24.pdf
[7] Cf. “Preliminary Findings on Visit to United States by Special Rapporteur on Human Rights and Counter-terrorism”, May 29, 2007, en El Lado Oscuro, op. cit., pp. 55-56.
[8] El lado oscuro, op. cit., pp. 47-48
[9] Informe, op. cit., pg.16.
[10] “Understanding and overcoming America’s plutocracy”, Huffington Post, 6 Noviembre 2014. http://www.huffingtonpost.com/jeffrey-sachs/understanding-and-overcom_b_6113618.html

¿Y si Syriza gobierna Grecia en 2015?




“Grecia debe evitar elegir fuerzas extremistas”. Las palabras son del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, pronunciadas esta semana en una clara referencia a la posibilidad de que Syriza pueda resultar ganadora en las próximas elecciones. ¿Y si Syriza llega al gobierno en 2015? ¿Y si los mercados reaccionan? ¿Y si sus propuestas no se cumplen? ¿Y si…?”. Estas son algunas preguntas que todos se hacen.

"Asumo que los griegos -que no tienen una vida fácil, sobre todo los más pobres- saben muy bien lo que un resultado equivocado de esas elecciones supondría para Grecia y la zona euro", dijo el líder de la Unión Europea. “No voten mal”, pidió Juncker, en lo que puede interpretarse como una amenaza a la población griega.
A su vez, el primer ministro griego, Antonis Samarás, aseguró el jueves que Grecia corría el riesgo de una “vuelta catastrófica" a la crisis financiera si su Gobierno cae como resultado de la votación parlamentaria que se producirá los próximos días.
En unos días, el Parlamento griego debe votar a favor o en contra del candidato a presidente propuesto por Samarás. Si durante el mes de diciembre no logra reunir 180 votos a favor, inmediatamente deberá convocar a elecciones generales, para el mes de febrero a más tardar.

Todas las encuestas dan como ganador a Alexis Tsipras, de Syriza.

El “fantasma” de Syriza estuvo muy presente en las elecciones de 2012. En mayo de ese año ningún partido obtuvo la mayoría absoluta. La Constitución griega prevé que en ese caso el presidente de la República consulte a los líderes de los partidos sobre su capacidad para “formar gobierno”. Como ninguno de los partidos pudo lograr un acuerdo, se llamaron nuevas elecciones generales para junio de ese año.
A continuación se desplegó una gran campaña por parte de Bruselas, Merkel y la Troika advirtiendo del “caos” que podía producirse si Syriza llegaba al poder y cumplía su promesa de revisar las medidas de austeridad y el plan de rescate.
Finalmente, el partido conservador Nueva Democracia resultó ganador, pero por escasa diferencia sobre Syriza. Entonces se produjo una coalición impensable antes de la crisis: Antoni Samarás fue elegido primer ministro de Grecia por un acuerdo entre los conservadores de Nueva Democracia, los socialistas del PASOK, y el partido de centroizquierda DIMAR.
La alianza entre los históricos representantes del bipartidismo griego dio lugar a la formación de un “partido de la austeridad”, para evitar cualquier cuestionamiento a la política de Bruselas e intentar una salida a la crisis política.
Syriza se comprometió desde ese momento a jugar el papel de una “oposición constructiva” y mostrarse ante Bruselas y los mercados como un partido “responsable”, defendiendo la posición de mantener a Grecia dentro de la Unión europea.
Ese verano de 2012 fue uno de los momentos más catastróficos de la crisis, en medio de las elecciones griegas y con el default español como amenaza inminente. Pero a pesar de que esa situación logró sortearse, la crisis siguió carcomiendo la estructura social griega.
Grecia tiene un 25% de desempleo, uno de cada dos jóvenes no tiene trabajo ni perspectiva de poder conseguirlo. Los ancianos sobreviven con pensiones miserables y los salarios han caído.
Desde el comienzo de la crisis en Grecia se han vivido 32 huelgas generales, miles de manifestaciones, represión y choques con la policía.
En esta situación, el “acuerdo histórico” entre los conservadores y el PASOK, en vez salvar al régimen, ha profundizado su crisis. Syriza puede ganar las elecciones, e incluso obtener mayoría absoluta.
¿Es Syriza un partido “extremista”, como advierte Juncker? ¿Representa una alternativa para millones de trabajadores y la población empobrecida para salir de la crisis, como afirma gran parte de la izquierda mundial?
La realidad es que Syriza defiende un programa de reformas parciales en la economía capitalista griega, como la propuesta de reestructuración negociada de la deuda, estímulos para el empleo y terminar con los recortes.
Ante las medidas draconianas de Bruselas y la “dictadura” de los bancos, la estrategia de Tsipras, como buen reformista, ha sido ceder posiciones, suavizar el discurso, mostrar “responsabilidad de Estado”. El argumento es que así conseguirán “llegar al poder”.
Pero una prueba de su papel en el poder se encuentra ya en la región de Áttica, donde la reciente electa Rena Dourou de Syriza hizo gala de gran pragmatismo, asegurando que: “Yo nunca prometí que iba a resolver el desempleo. Yo dije que iba a tratar de asignar fondos de la Unión Europea para proyectos que no agraven el desempleo. Esto muestra a qué nivel pongo la barra... Yo sé que este discurso poco romántico ha desestabilizado a una parte de mi formación, pero he trabajado trece años en el sector privado y soy realista."
Ni los grandes bancos y fondos de inversión, ni los representantes políticos de la Unión Europea están dispuestos a ceder ni un ápice en las medidas de ajuste. El “realismo” de los líderes de Syriza significa adaptarse a esa situación, limitándose a algunas medidas parciales que no cambian la vida de millones de parados y trabajadores.
Como se preguntaba hace unos días un analista de la situación griega: ¿de dónde dsacará Tsipras el dinero para planes sociales, aumentar salarios y terminar con el ajuste, sin pedir prestado a los acreedores? Para mantenerse dentro de los marcos de la Unión Europea, sin “preocupar” a los mercados ni a Bruselas, no tiene mucho margen.
Syriza está “atrapada” en sus propias redes, y sus promesas de terminar con la austeridad se diluyen con sus “compromisos” de mantener el statu quo en la Unión Europea.
La alternativa sería impulsar la movilización de los millones de trabajadores y parados contra los planes de austeridad, asumiendo las consecuencias de avanzar en medidas sobre la propiedad de las grandes fortunas y un programa anticapitalista, pero esto es algo que Tsipras ha descartado por completo desde el comienzo.
¿Y qué sucederá entonces si Syriza gana las elecciones en febrero? ¿Y si los mercados reaccionan? ¿Y si...? Pronto lo sabremos.

Josefina L. Martínez
Madrid | @josefinamar14

sábado, 13 de diciembre de 2014

Mentiras y verdades sobre los médicos cubanos en el mundo




Páginas y páginas se escriben cotidianamente en el mundo contra Cuba. En su gran mayoría, apoyándose en mentiras y tergiversaciones. Sin embargo, en el último tiempo algunos medios han intentado golpear en uno de los fuertes de la Revolución Cubana: su solidaridad internacional y sus profesionales de la medicina.
Cuba ha enviado más de 250 profesionales de la salud a combatir el virus del Ébola en África Occidental. Más que los que han aportado grandes potencias como Estados Unidos y China u organizaciones como Médicos Sin Fronteras.
Hoy por hoy son más de 48 mil los médicos cubanos que prestan servicio diariamente en más de 60 países, principalmente de América Latina, pero también en África y Asia.
En este escenario es que se ha dado una ofensiva reciente hacia este punto fuerte de la Revolución Cubana ya que es una de las principales herramientas diplomáticas de La Habana y un ejemplo mundial que va en contra de la propaganda estadounidense.

Estados Unidos financia la deserción

Hace algunas semanas, el prestigioso diario estadounidense The New York Times, publicó una editorial cuestionando el Cuban Medical Profesional Parole (CMPP).
Este programa implementado por Washington desde 2006 ofrece a los médicos cubanos que realizan misiones en el extranjero “asilo político”. Según explica el periódico solo acercándose a una embajada o consulado “pueden ingresar a Estados Unidos en cuestión de semanas” y en “pocos años convertirse en ciudadanos estadounidenses”.
El artículo es contundente al respecto: “Es incongruente que Estados Unidos valore las contribuciones de los médicos cubanos enviados por el gobierno para asistir en crisis mundiales, como aquella del terremoto en Haití en 2010, mientras procura desestabilizar al Estado facilitando las deserciones”.
Sin embargo, los medios de comunicación occidentales, siempre tan prestos a citar a los diarios estadounidenses cuando critican a los gobiernos de izquierda, en esta oportunidad decidieron olvidarlo. En cambio se despacharon con el dato de las deserciones de profesionales cubanos, como si esto sucediera por arte de magia.
“Los médicos enviados por Cuba a Venezuela huyen en masa a EEUU”. Ese es el título que eligió la corresponsal del diario ABC de España en Caracas para su artículo donde da cuenta que, en promedio, 15 profesionales cubanos desertan semanalmente y que “en total, han desertado de Venezuela y otros países unos tres mil profesionales encuadrados en los programas sociales auspiciados por La Habana en el exterior”.
Independientemente de que la fuente es simplemente la ONG con sede en Miami llamada Solidaridad Sin Fronteras, y que en ningún momento se menciona el programa CMPP, supongamos que ese dato es real.
Tal como se mencionó, hay 48 mil médicos cubanos brindando su solidaridad en el mundo y su estadía fuera del país en cada misión es de aproximadamente dos años. Considerando que el CMPP comenzó a funcionar en 2006, desde entonces casi 200 mil profesionales de la salud de la isla han sido potenciales receptores del beneficio de la ciudadanía estadounidense sólo con acercarse a cualquier consulado o embajada.
Ahora bien, según el artículo de ABC “en total” se han escapado tres mil. Esto quiere decir que sólo el 1,5% ha optado por desertar. Y aquí cabe la pregunta ¿cuántos profesionales latinoamericanos desean hoy tener los beneficios de trabajar en EEUU? ¿Por qué los cubanos, si viven en tan malas condiciones, teniendo esta posibilidad no la aprovechan masivamente?
La primera de estas preguntas fue respondida por Eugenio Martínez, embajador de Cuba en España, en una carta dirigida al diario ABC ante la publicación de ese artículo. Allí expresaba su “sorpresa” por darle tanta relevancia al asunto y omitir que en España, a mayo de este año, “3.400 médicos han pedido el certificado para emigrar”. Esto da un promedio de 85 por semana, seis veces más que los supuestos 15 médicos cubanos que “huyen en masa a EEUU”.

La solidaridad que no pueden tapar las mentiras

Aunque la propaganda internacional intente ocultarlo, la solidaridad cubana no tiene precedentes ni comparación. Más de 320 mil profesionales de la salud han participado en misiones internacionalistas desde la llegada al gobierno de los revolucionarios cubanos en 1959.
Varias de estas personas lo han hecho en más de una oportunidad. Actualmente en África hay algunos médicos que han estado anteriormente en dos o tres misiones distintas.
Sólo para dar algunos datos recientes, la ayuda cubana en Haití tras el terremoto de 2010 ha brindado hasta la fecha más de 22 millones de atenciones médicas; le ha devuelto o mejorado la visión a alrededor de 62 mil pacientes; ha efectuado más de 400 mil intervenciones quirúrgicas y ha salvado alrededor de 315 mil vidas humanas. Todo esto mientras el resto de los países ha enviado soldadospara garantizar las inversiones de empresas multinacionales y el saqueo de las riquezas haitianas.
Para sumar más información: 1.750.000 vidas fueron salvadas en Venezuela desde la llegada de los médicos cubanos en 2003, 292.640 en Guatemala desde 1998 y 74.946 en Bolivia desde 2006.
Por otra parte, el aporte cubano no se acaba en un apoyo temporal, si no que supone una construcción a largo plazo. La Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), con sede en Cuba y que recientemente ha cumplido 15 años, ha egresado desde su fundación a más de 24 mil profesionales de más de 30 países. Todas las personas que han estudiado allí lo han hecho de forma gratuita gracias al Estado cubano.
Estos son sólo algunos datos de muchos que se pueden agregar sobre la irrenunciable solidaridad cubana con todos los pueblos del mundo. Algunos datos que Ludmila Vinogradoff, la corresponsal deABC en Caracas debería tener en cuenta. Más cuando, hace algunos meses, la misma periodista encabezó una nota (que luego debió eliminar) en la que denunciaba la supuesta represión en Venezuelacon una foto de manifestaciones en Egipto.
Como decía John Lennon: “Mientras más realidad enfrentamos, más nos damos cuenta de que la irrealidad es el programa principal del día”.

Santiago Mayor

Che en la ONU: El mensaje imborrable




Hace cincuenta años, el 11 de diciembre de 1964, la Asamblea General de la ONU tuvo su encuentro definitivo con la Historia. En atuendo guerrillero, Ernesto Che Guevara compareció ante el gran salón repleto de delegados y un público que escuchó en silencio reverente sospechando quizás que les hablaba el futuro.
En discurso que aun se comenta en los pasillos del rascacielos neoyorquino, Che repasó los problemas principales que agobiaban al mundo y presentó la plataforma indispensable para una salida revolucionaria.
Aquel era año de definiciones y requería pensamiento claro capaz de mostrar el camino.
En el Golfo de Tonkin se había producido el incidente que luego se supo fue uno de los tantos embustes fabricados por Washington y le sirvió para escalar su intervención y desatar una guerra de la que sólo saldría, en humillante derrota, una década después. La intervención foránea en el Congo, usando ilegalmente el nombre de la ONU, y el alevoso asesinato de Lumumba frustró la independencia de ese país y lo hundió en el caos y el terror. En América Latina se afirmaba la hegemonía norteamericana con asesores militares y de seguridad que la imponían por todas partes. El derrocamiento de Joao Goulart en Brasil, seguido por el de Paz Estenssoro en Bolivia daría paso al sombrío capítulo de las dictaduras militares como instrumento de dominación. El intento de restaurar la democracia en República Dominicana, un año más tarde, habría de provocar la invasión militar norteamericana que la OEA santificó desvergonzadamente.
Estados Unidos había logrado que la OEA decretase la ruptura de relaciones con Cuba acatada por todos salvo México. La agresividad contra la isla condujo, también en 1964, a extender el bloqueo al área de la salud prohibiéndole adquirir medicinas y productos médicos. Desde el territorio usurpado en la bahía de Guantánamo se producían numerosas provocaciones, 1323 en 340 días, incluyendo 78 en que los marines dispararon contra las posiciones cubanas como ocurrió el 19 de julio cuando mataron al joven Ramón López Peña.
A esos temas se refirió el Che expresando solidaridad con todos los pueblos de África, Asia y América Latina y el Caribe sin olvidar a los que encaran las situaciones más complejas y suelen ser a menudo ignorados en la oratoria diplomática: Palestina y Puerto Rico (junto a él, integrando su delegación, estaba Laura Meneses, la viuda de Pedro Albizu Campos, el gran patriota puertorriqueño fallecido poco antes, luego de salir del sistema carcelario que lo encerró durante buena parte de su vida).
El discurso abordó también otros temas urgentes como la necesidad de lograr el desarme general y completo y la de poner fin a un orden económico internacional injusto que frustra el desarrollo de los países subdesarrollados. Trató especialmente la cuestión de la paz y lo que bajo el rótulo de “coexistencia pacífica” algunos concebían apenas como el equilibrio y el entendimiento entre las dos superpotencias a fin de impedir una nueva conflagración bélica. Para el Che la paz exigía mucho más. Para que fuese auténtica y perdurable debía alcanzar a todos los países independientemente de su poderío. Tampoco podía extenderse la “coexistencia” a la contradicción entre opresores y oprimidos, explotadores y explotados, a escala internacional o al interior de cada país. Su visión revolucionaria demandaba desplegar, junto al empeño por evitar un conflicto armado entre las potencias nucleares, la solidaridad efectiva con los pueblos que bregaban por emanciparse del yugo extranjero y con quienes querían conquistar un mundo mejor.
Era indispensable la acción de la comunidad internacional. Pero la ONU estaba paralizada. La Asamblea General, que normalmente concluía sus labores antes de la Navidad, a esas alturas aun no salía de su fase inicial, el llamado debate general y sus comisiones todavía no se habían instalado a mediados de diciembre. El estancamiento era consecuencia del chantaje norteamericano que amenazaba con privar del derecho al voto a la URSS y a sus aliados por su justa negativa a contribuir financieramente a la operación en el Congo. Para evadir el enfrentamiento y la crisis, sin consultar a los demás, se había llegado, tras bambalinas, a un arreglo tácito: no habría votaciones y todo quedaría en discursos. Che lo denunció al comenzar el suyo:
“Quisiéramos ver desperezarse a esta Asamblea y marchar hacia delante, que las Comisiones comenzaran su trabajo y que este no se detuviera en la primera confrontación. El Imperialismo quiere convertir esta reunión en un vano torneo oratorio en vez de resolver los graves problemas del mundo, debemos impedírselo. Esta Asamblea no debiera recordarse en el futuro sólo por el número XIX que la identifica”.
Algunos ejercieron el “derecho de réplica” intentando vanamente refutarlo. Lo hicieron el representante de Estados Unidos y los de varios gobiernos de una América Latina que ya no existe y no vale la pena nombrarlos.
Uno de ellos le reprochó que sus palabras apartaban a Cuba de lo que denominó la “órbita occidental”. Che respondió simplemente: “órbita tienen los satélites y nosotros no somos satélites. No estamos en ninguna órbita, estamos fuera de órbita”.
Otros, balbuceantes, ensayaron contrastar su acento argentino con el habla cubana mientras pretendían justificar la sumisión al amo yanqui.
A todos respondió el Che con voz serena, sin estridencia:
“si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie”.
Quien así hablaba pertenecía a una estirpe rara que se creía en peligro de extinción. Los que dicen sencillamente la verdad y respaldan sus palabras con la conducta.
Cuando habló ante la ONU ya el Che estaba enfrascado en los planes que lo llevarían a realizar la meta anunciada con toda naturalidad.
Unos meses después estaría combatiendo en África a los asesinos de Lumumba. Y luego en Bolivia entregaría su vida por la emancipación continental “sin pedirle nada a nadie”.
Mucho cambió el mundo desde entonces. De Indochina tuvieron que huir, derrotados, los agresores; Viet Nam es un país libre y próspero; China, ayer ignorada, es una potencia indispensable al nuevo equilibrio planetario; el Apartheid y el Imperio portugués quedaron como referencias del pasado; América Latina vive una época nueva y busca su destino “fuera de órbita”.
Nada de eso hubiera sido posible sin el ejemplo de Ernesto Guevara. Profeta militante no sólo anticipó el futuro, sacrificó su vida por alcanzarlo. Por eso vive hoy más que nunca.
P.S. Mientras Che hablaba, un tal Guillermo Novo Sampol, terrorista radicado en New Jersey, disparó un bazucazo contra el edificio de la ONU. Reportando el inusitado hecho, al día siguiente en primera plana, el New York Times señalaba que el artefacto utilizado sólo estaba al alcance de las fuerzas armadas. Iniciaba aquel personaje su larga carrera criminal que incluyó el asesinato de Orlando Letelier y Ronnie Mofit en plena capital norteamericana y más recientemente, el plan para atentar contra Fidel Castro y centenares de personas en Panamá. Perdonado por la ex Presidenta de ese país se instaló en Miami donde disfruta total impunidad junto a sus socios de la llamada Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA). Aun busca inútilmente un arma capaz de matar al Che.

Ricardo Alarcón de Quesada
Punto Final, Nº 818

viernes, 12 de diciembre de 2014

China: la juventud se detuvo en las máquinas




"Un tornillo cayó al suelo / en su negra noche de horas extra. / Cayó vertical y tintineante / pero no atrajo la atención de nadie, / igual que aquella última vez, / en una noche como ésta, / en la que alguien se lanzó al vacío".
Los versos, escritos por el poeta Xu Lizhi en 2013, se corporizaron en él: Xu se quitó la vida el 30 de septiembre de este año al arrojarse por la ventana de su dormitorio en la ciudad de Shenzhen. Tenía 24 años.
Su historia es la de muchos: fue uno de las decenas de obreros de Foxconn -la compañía que ensambla en China el iPhone- que se mataron desde 2010 por la explotación feroz en sus plantas.
Foxconn es el mayor fabricante global de componentes electrónicos. La firma es la mayor tercerizada del planeta. Instalada en China, emplea 1,4 millones de trabajadores, distribuidos en 28 centros de trabajo (Prensa Obrera, 21/2/13). En Shenzhen son 800 mil.
Cuentan que Xu Lizhi escribía poesía en sus ratos libres. Que nació en un pueblo de la sureña provincia de Cantón. Que viajó a la ciudad, para buscar trabajo, como millones de jóvenes de su edad. Que en 2011 consiguió ingresar en Foxconn (EFE, 29/11).
Sus versos hablan de la vida en la fábrica. De la explotación en la fábrica. Pero sus líneas también hablan del cielo. De mirar otra vez el mar. De subir una montaña. De querer ser libre. Sus poemas -el sentido de creación- empuñaron ese intento de pronunciar la vida. Su poesía fue la rebelión.
La rebelión, en Foxconn, no sólo se expresa en la poesía de jóvenes obreros como Xu. En China, las huelgas han aumentado casi un tercio en el primer trimestre de 2014 respecto al año anterior (ABC, 21/4) pasando por encima de la contención de las burocracias de los sindicatos. En abril de este año, por ejemplo, hubo una gran huelga por aumento salarial contra el fabricante de zapatillas Yu Yuan (tercerizada de Nike, Adidas, Reebook, etc.), en siete de sus diez plantas. En octubre, también lo hicieron los propios trabajadores de la Foxconn (EFE, 10/10).
Tras la ola de suicidios de 2010, el dueño de Foxconn dispuso un aumento salarial del 30%, entre otras medidas, que buscaron ser un dique de contención a la enorme presión obrera. Lo mismo sucedió en 2013 con el planteo de esta patronal (junto con el gobierno y las burocracias gremiales) de que se eligieran delegados en el conjunto de las plantas.
Pero la explotación siguió. Tras la jornada laboral, Xu Lizhi volvía una y otra vez a su dormitorio de trabajadores (se trata de "ciudades-empresas"). Como aquella vez, en 2013, donde anotó: "Soy como un muerto / que abre lentamente la tapa del ataúd". La opresión no tiene adjetivos.
La noche anterior a quitarse la vida dejó un último poema: "Quiero mirar otra vez el mar, observar la inmensidad de las lágrimas de media vida. / Quiero subir otra montaña, tratar de devolver la llamada al alma que he perdido. / Quiero tocar el cielo, sentir el tono azulado tan ligero. / Pero no puedo hacer nada de esto, así que estoy dejando este mundo".
Se mató a finales de septiembre. No hubo mares. No hubo cielos. No hubo nada. Sólo la muerte y las condiciones de explotación que la aceleraron. El poeta escribió: "La juventud se detuvo en las máquinas, murió antes de tiempo". A Xu Lizhi lo trepó la muerte pero no el olvido. Un trabajador de Foxconn le dedicó un poema: "Vos morís en mi lugar, y yo sigo escribiendo en el tuyo".
Tras el suicidio, amigos y compañeros del joven poeta decidieron recopilar sus poemas, traducirlos al inglés y publicarlos en internet, donde en las últimas semanas se han convertido en todo un símbolo para muchos jóvenes obreros emigrantes como Xu (ídem anterior).
En su poesía late el porvenir.

Daniel Mecca

Cuba: ¿socialismo de mercado o socialismo con mercado?



jueves, 11 de diciembre de 2014

Imperialismo hacia fuera y hacia adentro




Análisis de las editoriales de algunos de los principales diarios del mundo. El New York Times sobre EEUU en Afganistan.The Guardian/The Observer de Londres sobre la quiebra del sistema judicial norteamericano. Frankfurter Allgemeine Zeitung sobre la llegada de Die Linke al gobierno en Turingia.

Reincidiendo en Afganistán. El editorial del New York Times de hoy escribe que Obama de alguna manera está replanteándose su estrategia en Medio Oriente, dando un nuevo golpe de timón a lo que había decidido poco tiempo atrás.
“Nadie parecía más decidido a sacar a los Estados Unidos de Afganistán que el presidente Obama. ‘Es tiempo para dar vuelta la página’, dijo en mayo cuando anunció planes para reducir las fuerzas estadounidenses a 9.800 soldados para finales de diciembre, hasta llegar a una retirada total a finales de 2016. Ese objetivo parecía encaminarse… hasta hoy. El giro reciente del Sr. Obama y otros acontecimientos parecen estar llevando a EE.UU de nuevo hacia la guerra de Afganistán, un gran error.”
Obama autorizó un plan militar en Afganistán para 2015 de más alcance que el que se había estipulado originalmente. Esto incluye la entrada en combate nuevamente de tropas norteamericanas contra los talibanes. Sus órdenes también permiten la utilización de drones y cazas norteamericanos como apoyo de misiones de las tropas afganas. Antes de este giro, Obama había dicho que las tropas que había autorizado solamente se emplearían en operaciones de contraterrorismo contra grupos radicales islámicos.
Los nuevos planes de Obama llevarán al número de tropas desplegadas en Afganistán, incluyendo a contingentes adicionales de los países miembros de la OTAN, a un número entre 12 mil y 14 mil. Sin embargo, las tensiones en los países europeos sobre su involucramiento en misiones norteamericanas podría hacer que tal vez no lleguen esos refuerzos y EE.UU tenga que mantener permanentemente sus tropas allí e incluso desplegar más.
“[Obama] debe resistir el consejo de los comandantes militares, que presionan nuevamente para tener una mayor participación. No fueron capaces de derrotar a los talibanes cuando había más de 100.000 soldados norteamericanos en el país; no hay ninguna razón para pensar que una fuerza estadounidense tan limitada vaya a tener más efectividad ahora.”
El NY Times plantea que las razones por las cuales Obama podría haber dado este giro ante la crisis estatal brutal de Medio Oriente, donde surgió el Estado Islámico en Irak a partir de la crisis del ejército iraquí, donde gran parte de este se pasó a las filas del ISIS. El NY Times plantea que la única solución viable es el entrenamiento de las fuerzas represivas locales por parte de los norteamericanos, para que las primeras se hagan cargo de lidiar con los talibanes y el islamismo radical. El problema de EE.UU sigue siendo su sobre-extensión como fuerza represiva y ejército de ocupación mundial, mientras que le siguen apareciendo nuevos focos de conflicto que debe atender. Al mismo tiempo, desconfía de la capacidad de los ejércitos locales para lidiar con estas amenazas, habida cuenta de que el llamado “terrorismo islámico” no solo provino de fuerzas inicialmente financiadas por EE.UU contra sus antiguos rivales, sino que además se alimenta de la descomposición estatal de Medio Oriente.
El editorial de The Guardian/The Observer de Londres de hoy se dedica a “la quiebra del sistema de justicia norteamericano”. Se refiere a la actuación de la justicia, demostrando una evidente orientación racista, y toma como casos ejemplares los de las reacciones tras la absolución de Darren Wilson por el fusilamiento de Michael Brown en Ferguson, el mes pasado el fusilamiento de un niño negro de 12 años, Tamir Rice, en Cleveland, y en estos días el caso de Eric Garner, quien murió en Nueva York tras ser asfixiado por policías.
“No fueron las circunstancias que rodearon la muerte de Garner las que provocaron las manifestaciones callejeras en Nueva York y en otros lugares, sino la decisión incomprensible del jurado de no presentar cargos contra el agente de policía, Daniel Pantaleo, cuyo estrangulamiento, grabado en video, fue lo que lo mató. Una decisión similar en Ferguson de no procesar a Darren Wilson, que le disparó a Brown, también provocó llamados a reformar la justicia. Incluso en un país fuertemente armado y con una enfoque extrañamente permisivo hacia la violencia armada, esta confluencia de tres injusticias letales y de mucha repercusión tuvieron un impacto sorprendente. El sistema de justicia de Estados Unidos hizo famoso en el mundo la frase "tres strikes y estás fuera". Sobre esta base, deberían rodar varias cabezas. ¿No debería haber alguien que pague por todo esto? Al parecer no. La respuesta oficial a los asesinatos, tanto de Barack Obama como del fiscal general, Eric Holder, ha sido dilatoria, desapasionada y decepcionante. El presidente se muestra abatido en estos días posteriores a las elecciones de medio término.”
La respuesta del Guardian es que Obama debería hacer suyo el programa de reformas de la justicia levantado por los manifestantes de Ferguson. El punto central del manifiesto es el llamado a Obama a iniciar “un plan de acción nacional por la justicia racial”. Sin embargo, habría que decir, el problema de la reforma de la justicia y de las fuerzas represivas norteamericanas está en que, lejos de tratarse solamente de un problema de discriminación racial, el sistema la combina además con una justicia abiertamente clasista. Es la manifestación fronteras adentro de cómo actúa al Estado norteamericano como gendarme imperialista en el exterior, la contraparte necesaria del amurallamiento y la militarización de la frontera con México y de la existencia de campos de concentración como la base cubana de Guantánamo.
En el Frankfurter Allgemeine Zeitung la noticia más destacada se refiere a las repercusiones de la muy discutida llegada al poder del primer gobernador de un estado alemán perteneciente al partido Die Linke, Bodo Ramelow (el título propiamente es el de “ministro-presidente”, elegido por las legislaturas locales, a la manera del primer ministro a nivel nacional). Ramelow es desde el viernes gobernador del estado de Turingia, que hasta 1989 formó parte de la antigua Alemania Oriental. El gran escándalo fue armado por medios y sectores movilizados de la derecha, ya que el partido Die Linke es el sucesor aggiornado del antiguo Partido Socialista Unificado (SED), estalinista, que gobernó con una brutal dictadura burocrática que llegó a tener uno de los servicios de espionaje contra sus ciudadanos más numerosos del mundo, la Stasi, un equivalente de la KGB soviética. Esto llevó a la derecha a montar una campaña sobre la “vuelta al comunismo”, en un país como Alemania Federal (legalmente la antigua Alemana Oriental se disolvió para integrarse a la entidad estatal de la antigua Alemania Occidental), que luego de la Segunda Guerra Mundial se refundó en base a un mito de ser una democracia cuyo objetivo era superar a los “dos totalitarismos” locales, es decir, al nazismo y al régimen estalinista de la RDA, considerado como la expresión del “comunismo.”
Concretamente, el redactor del Frankfurter Allgemeine Zeitung habla de la desmentida, por parte de la democracia cristiana (CDU, el partido de la primer ministro Angela Merkel) local de haber formado una alianza con el partido populista de derecha AfD (Alternativa por Alemania) para intentar frenar la llegada al poder de Ramelow y Die Linke al gobierno de Turingia. La AfD es un partido que ha surgido en el último año al calor del fortalecimiento de las corrientes xenófobas y anti-europeas en el continente, como en Francia con el Front National de Marine Le Pen y en Gran Bretaña con el UKIP de Nigel Farage, entre otros. La AfD intenta ser la expresión electoral “moderna” que agrupe a las varias corrientes ultraderechistas que se expresan desde las distintas corrientes racistas y cercanas a los neonazis hasta el movimiento de hooligans o “barrabravas” que se manifiestan contra los inmigrantes, particularmente los provenientes de los países islámicos. Die Linke ya ha co-gobernado en distintos estados junto con la socialdemocracia aplicando recetas neoliberales, por lo cual no representa ningún peligro para el capitalismo alemán (el principal lema de campaña de Ramelow fue “No hay que cambiar todo el sistema, solamente debemos hacer las cosas mejor”). A Ramelow, que durante la existencia de las dos Alemanias por separado fue un ciudadano del sector occidental, los servicios de inteligencia lo consideran un antiguo agente de la RDA. Sin embargo, el escándalo sobre el caso Ramelow es un anticipo de las reacciones del Estado alemán ante un posible giro a izquierda dentro del electorado alemán, junto con una polarización incipiente hacia la derecha como podría encarnar un crecimiento electoral de corrientes como la AfD.

Guillermo Iturbide

La CIA y el imperio de la tortura




El martes 9 de diciembre se conoció un primer informe del Comité de Inteligencia del Senado norteamericano sobre la investigación del programa de interrogatorios de la CIA, llevado adelante entre 2001 y 2009, como parte de la llamada “guerra contra el terrorismo”. En algo más de 500 páginas se detallan no solo métodos aberrantes de tortura sino también el entramado político nacional e internacional que le dio legitimidad.

Submarino. “Walling” (que consiste en estrellar a una persona contra una pared). Golpes. Hidratación y alimentación rectal. Privación del sueño. Posiciones de estrés. Temperaturas extremas. Estas y otros crímenes atroces se pueden leer en el informe desclasificado del Comité de Inteligencia del Senado, apenas una décima parte de las 6500 páginas aun clasificadas, obtenidas a partir de la investigación de unas 6 millones de páginas de documentos de diversas agencias y departamentos del gobierno norteamericano, bajo la presidencia de George W. Bush. Además, nos enteramos de que la CIA contrató psicólogos a quienes les hizo un contrato por 180 millones de dólares, para que asesoraran sobre los métodos más adecuados de tortura psíquica para liquidar la voluntad de los detenidos y someterlos completamente a sus captores.
La lectura del catálogo de torturas a los que la CIA sometió a prisioneros sospechados de terroristas produce naturalmente una suerte de deja-vu por estas tierras. Los pueblos de América Latina sufrieron en carne propia el accionar de los dictadores en la década de 1970-1980, que como sabemos, se formaron en la academia de torturadores de la CIA, llamada “Escuela de las Américas”. Sin embargo, mientras que los militares latinoamericanos aplicaron los métodos de terrorismo de Estado contra una parte de la población nacional, la CIA los reserva, fundamentalmente, para ciudadanos extranjeros, a excepción por supuesto de resonados magnicidios como el asesinato del presidente Kennedy. En este caso se trata de musulmanes apresados en países como Pakistán, Afganistán o Gran Bretaña y torturados en cárceles clandestinas y bases militares fuera del territorio de Estados Unidos.
Se puede decir, con razón, que no hacía falta esperar este informe para saber que la tarea de la CIA es liquidar toda amenaza a los intereses norteamericanos en cualquier lugar del mundo. Creada por el presidente Truman en 1947 como una herramienta fundamental de la Guerra Fría y la “lucha contra el comunismo”, sus operaciones encubiertas son innumerables: golpe de estado contra Arbenz en Guatemala en 1954, la invasión a Cuba en Bahía de Cochinos en 1961, el asesinato del Che Guevara en Bolivia, el golpe contra Allende en Chile en 1973, armamento de los contra en Nicaragua para derrocar al Frente Sandinista en 1981, escándalo Irán-Contras, intervención en la guerra civil de El Salvador, o su rol en el sangriento Plan Cóndor, para dar solo algunos ejemplos de su accionar en América Latina.
A raíz de este escándalo, un medio dio a conocer una investigación que estima que hasta 1987, 6 millones de personas habían muerto como resultado de operaciones encubiertas de la CIA, lo que un exfuncionario del Departamento de Estado llamó el “holocausto americano”.
Indudablemente esto es así. Sin embargo, el temor es que, aun en forma limitada, esta exposición pública de los crímenes de Estados Unidos produzca un efecto potenciado de odio y, seguramente, de antinorteamericanismo en diversos lugares del mundo. Por eso el presidente Obama demoró más de dos años la publicación del reporte e hizo causa común con la CIA hasta último momento para censurarlo, a pesar de que el Comité que lo elaboró está presidido por una senadora demócrata.
No solo la revelación es escandalosa, sino también la hipocresía del Estado norteamericano, su personal político y los medios liberales “bienpensantes”.
Tanto en el Congreso como en los principales medios, uno de los argumentos de peso es que la tortura en realidad es ineficiente.
En la edición del 9 de diciembre, el diario New York Times publicó una editorial “políticamente correcta” repudiando el accionar terrorista del Estado, pidiendo que se juzgue a los responsables de estos crímenes. Llega incluso a denunciar el principal argumento que usó el gobierno de Bush para justificar la tortura como un método necesario para resguardar la seguridad nacional después de los atentados del 11S.
Lo que no dice es que medios como New York Times y Washington Post no solo fueron entusiastas propagandistas de las guerras de Irak y Afganistán bajo Bush, sino que recibieron y publicaron artículos basados en información de la CIA para demostrar la eficiencia de estos mismos métodos, para crear una corriente favorable a la tortura en el marco del trauma de los atentados contra el World Trade Center. Incluso desde las páginas de ese mismo diario, un columnista llama a Obama a “perdonar a Bush y a quienes torturaron”, como Gerald Ford hizo con Nixon luego del escándalo de Watergate.
El Comité de Inteligencia del Senado, que hasta enero tiene mayoría demócrata, condena las torturas diciendo que son ilegales e inmorales y acusa a la CIA de haber ocultado al Congreso el verdadero carácter brutal de sus “interrogatorios reforzados”. También denuncia a la benemérita Agencia por haber falseado la realidad, diciendo que estos métodos ayudaron a atrapar a terroristas –notablemente Bin Laden- y a “salvar vidas”, cuando después admitió que el problema con la tortura es que no dio ninguna información de inteligencia útil para la “guerra contra el terrorismo”.
Sin embargo, no nombra ni a un solo responsable político de esta banda de torturadores, empezando por el presidente George W. Bush que firmó la autorización para este tipo de interrogatorios días después de los atentados contra las torres gemelas. Tampoco hay siquiera un llamado a castigar estos crímenes aberrantes.
Los republicanos, como era de esperar, salieron abiertamente, a excepción de McCain, a defenestrar el informe, reivindicando todo lo actuado. El presidente Obama no disimuló y reconoció la “profunda deuda” que Estados Unidos tiene con la CIA antes de decir que las “técnicas” empleadas están en contra de los “valores” y la “moral” y que dañan la imagen internacional del país, pensando en que se hace menos creíble aun sus guerras imperialistas en Irak, Afganistán y ahora Siria en nombre de los derechos humanos.
Desde el 11S se vienen fortaleciendo las instituciones de control social, con un un ataque sostenido contra derechos democráticos elementales, con un estado cada vez más vigilante que espía a los ciudadanos, con policías cada vez más militarizadas y bravas, que asesina a jóvenes afroamericanos como en Ferguson
Difícilmente se pase del escándalo al castigo de algún responsable. Tanto los demócratas como los republicanos defienden que la CIA está formada por hombres y mujeres sacrificados, que se ven obligados a realizar el trabajo sucio para que el conjunto de los norteamericanos puedan gozar de su “libertad”. Pero lo que está en juego para la CIA no es la “libertad” y la “democracia” sino los intereses imperialistas de su clase dominante. Por eso la defensa de la CIA es una razón de estado.

Claudia Cinatti

martes, 9 de diciembre de 2014

A un año de la muerte de Nelson Mandela




Un año ha pasado desde la muerte de Nelson Mandela. Su funeral, transmitido a todo el mundo, fue un acto de cinismo mayúsculo, la reivindicación de Mandela por parte de los representantes de los gobiernos imperialistas, como Barak Obama, busco ocultar el papel que cumplieron durante el Apartheid apoyando durante décadas el régimen racista que les garantizaba fabulosas ganancias.

En Sudáfrica se dieron nuevas manifestaciones y actos recordando a quien fue una de las figuras del siglo XX, aunque menores comparados con el enorme luto de millones de trabajadores y pobres de Sudáfrica cuando conocieron la muerte de quienes ellos identifican como uno de los pilares de la lucha contra el Apartheid. Mandela representó para millones la lucha de los negros en Sudáfrica contra el régimen racista que rigió en el país por casi cincuenta años. Los 27 años en las cárceles del régimen le dieron la autoridad sobre millones que se movilizaban.
Aún hoy se utiliza la figura de Mandela para revindicar que firmó el pacto con el gobierno blanco De Klerk (y el aval del imperialismo), que impuso un fin ordenado y pacífico al Apartheid. El que buscó la “paz y unidad nacional” y puso en funcionamiento (durante su mandato como Presidente) la Comisión para la Verdad y la Reconciliación que garantizó la impunidad a los autores de los crímenes racistas y la violación de derechos humanos, dejándolos libres de culpa y cargo simplemente por reconocer sus actos, como forma de lograr la “pacificación nacional”.
Se lo utiliza para mostrar a millones de oprimidos que el camino es la conciliación, la búsqueda de la reforma dentro del régimen que oprime y explota a millones.
Su elección como primer presidente negro en Sudáfrica representando al Congreso Nacional Africano (CNA) y la Triple Alianza (alianza entre CNA, el Partido Comunista (PCSA) y la central sindical COSATU) fue la culminación de su lucha y al mismo tiempo lo que permitió que en Sudáfrica la caída del Apartheid, jaqueado por las movilizaciones obreras y populares, no se diera en forma revolucionaria.
Mandela luchó por la caída del Apartheid para lograr la igualdad de oportunidades de negros y blancos, para lograr la “libertad” dentro del marco del capitalismo. Para Mandela y para los dirigentes de la Triple Alianza la construcción de la democracia en Sudáfrica daría la oportunidad de terminar con la pobreza y la explotación que sufría la mayoría de la población. En sus discursos decían que la caída del Apartheid incluiría la nacionalización de las minas en manos de empresas imperialistas, la garantía de los servicios básicos para la mayoría de la población pobre y la respuesta a las demandas democráticas de la mayoría trabajadora y popular.
Lejos de esto, el gobierno de la Triple Alianza fue el que garantizó la estabilidad capitalista y, sobre todo desde la segunda presidencia del CNA (Thabo Mbeki), la aplicación de los planes neoliberales, las privatizaciones y la entrega de las riquezas nacionales al imperialismo a cambió de transformarse en socios menores de las multinacionales. Esto permitió que surja un sector minoritario de la población negra (que incluye a los propios burócratas sindicales mediante el control de las empresas tercerizadas, como ocurre en el sector minero) que se benefició con el fin del régimen del Apartheid y dio lugar a una nueva élite y burguesía negra, mientras para la mayoría negra (80% de la población) las condiciones sociales fueron las mismas, viviendo en ciudades hacinados, con la desocupación que llega al 25% y con condiciones laborales de explotación.
A un año de su muerte, lo que a pocos les agrada es que Mandela representó para millones de trabajadores y explotados de Sudáfrica el cuestionamiento y la lucha por terminar con la explotación capitalista de la burguesía blanca y el imperialismo sobre las grandes mayorías en Sudáfrica, aunque este no fuera el objetivo de su lucha.
Ese “sueño” de millones todavía queda por cumplirse, y será de las propias manos de los trabajadores y el pueblo pobre que se pueda cumplir.

Diego Sacchi
@sac_diego