jueves, 17 de octubre de 2013

El derecho a la rebelión




Hace 60 años, Fidel Castro exponía su alegato conocido como “la historia me absolverá”. Allí expresó las causas que lo impulsaron a él, junto a un grupo de rebeldes cubanos disidentes al Gobierno del dictador Batista, a levantarse en armas por la dignidad del pueblo cubano.

El 16 de Octubre de 1953 Fidel Castro entró en la historia de Cuba y toda América Latina, al enfrentarse a un tribunal que lo juzgaba respaldado por el aparato de la dictadura del por entonces dictador cubano, Fulgencio Batista, quien había subido al poder a través de un golpe militar en 1952.
Fidel, junto a otros compañeros, estaba acusado del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de ese mismo año dónde fueron derrotados por las fuerzas armadas.
En la salita del antiguo hospital civil Saturnino Lora, (actualmente convertido en un Parque Museo llamado “Abel Santamaría”, en honor a uno de los caídos durante el asalto al Moncada), el revolucionario cubano no necesitó, frente a ese escéptico jurado, de los fusiles con los que había dado junto a sus camaradas de armas el puntapié inicial a la Revolución Cubana, meses antes. Esta vez, la palabra fue su única arma de la cual pudo valerse este joven abogado, que optó por ser su propio defensor en el juicio.
Durante el alegato, el lider revolucionario proveniente del Partido Orotodoxo, expuso con sobriedad todos y cada uno de los puntos que lo habían motivado a tal acción y que, de hecho, formaban parte del “Programa del Moncada”. El problema de la tierra, de la industrialización, de la vivienda, de la educación y de la salud del pueblo en un país en el cual, por entonces, más del 80% de los niños de zonas rurales se morían por enfermedades parsitarias. La gran mayoría de la población era sometida a onerosas condiciones de explotación y existencia trabajando horas enteras en torno a la producción de la caña de azucar, principal recurso de Cuba en aquellos años, concentrado en unas pocas manos de la oligarquía aliada a Batista y a los grandes capitales norteamericanos que mantenían a la ísla en una situación semi-colonial de saqueo. Mientras cientos de miles de cubanos y cubanas eran privados del derecho a la Tierra o se encontraban desempleados por la especulación que los grandes capitales hacían con la producción de azúcar cuando decidían bajar la producción para aumentar los precios en el mercado internacional, aún a costa del hambre y la miseria de millones.
Apoyándose en los ideales del padre de la Patria, Jose Martí, Fidel defendió durante aquel juicio los ideales de la soberanía y la dignidad para todo el pueblo. No le importaba la condena que pudiera recibir, ni su suerte; ni siquiera vencer en el terreno militar, puesto que su movimiento había sido completamente desarticulado en los meses siguientes al asalto al Moncada (la mayoría de los rebeldes habían sido muertos, encarcelados, se hallaban en la clandestinidad o habían conseguido asilo en la Embajada Argentina que les había abierto las puertas).
Pero se propuso, a pesar de la adversidad, lograr la victoria moral a través de la batalla de las ideas. El 26 de Julio de 1953, había significado un antes y un después.
Ese 16 de Octubre de 1953, Fidel expuso sin pelos en la lengua algunas de las futuras medidas que conformarían el programa del Movimiento 26 de Julio, que tras el desembarco del Granma en diciembre de 1956, lograría tener su revancha histórica. La liquidación del latifundio, la promoción de la alfabetización y la salud pública, gratuita y de excelencia, la nacionalización de grandes empresas, fueron algunos de los ideas que desfilaron en las palabras de ese joven abogado que sería encarcelado al concluir el juicio.
El mito de Fidel Castro, no obstante, se propagó a partir de allí por toda Cuba, encarnándose sus ideales en millones de cubanos que veían condensados sus anhelos de dignidad, de justicia social, en aquel joven dirigente que estuvo dispuesto a dar su vida junto a sus hombres, por el futuro de Cuba. Fue tal el respaldo popular que, en 1955, Batista no tuvo más remedio que amnistiarlo junto a varios de sus camaradas también encarcelados. Fue el principio de su propio fin, por que ese mismo año, el líder cubano se exilió en México, donde trabó amistad con un joven argentino que había recorrido toda América Latina motivado por los ideales Martianos, Bolivarianos y San Martinianos: Ernesto Guevara.
Junto a otros 82 a hombres, prepararían una nueva campaña a finales del siguiente año, aprendiendo de los errores de 1953, que los llevaría a la victoria final del 1 de Enero de 1959 con la entrada triunfal en La Habana y a la huída de Batista; pero esa es otra historia.
60 años después, “la historia me absolverá” muestra el compromiso de un hombre que tuvo sentido del momento histórico que le tocó vivir a él y a sus compatriotas, y que estuvo dispuesto con las armas en mano primero, y con la palabra después, a jugársela por su pueblo. Con la convicción de haber tenido la razón, independientemente de la suerte que pudiera correr, desconocida para sí mismo en aquel instante, pero frente a la cual no se acobardó ni siquiera en el punto final a su alegato. Fidel expresó ante aquel jurado: “En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no la ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, La historia me absolverá.”
Palabras que sintetizaban la convicción de lucha de un pueblo y reposaban en la confianza en su propia memoria histórica, más fuerte que la de todos los libros de historia que los poderosos pretendan escribir para tratar de borrar lo imborrable. Las cicatrices de los pobres, los dolores de los humildes que sufren y pelean a diario por su porvenir y que como decía el poeta salvadoreño Roque Daltón, “escribirán sus propios libros de historias”, como Fidel escribió el suyo.

Emanuel Muñoz.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Un siglo y medio de internacionalismo proletario




Hace 149 años, sindicalistas ingleses, anarquistas y socialistas franceses y emigrados de distintos países de Europa fundaban el 28 de septiembre la Asociación Internacional de los Trabajadores, popularizada como Primera Internacional. La vigencia del internacionalismo hoy como entonces.

Llamando a los trabajadores de todo el mundo a la unidad en la lucha contra el capital, Karl Marx y Friedrich Engels aportaron un programa revolucionario en el Manifiesto Comunista de 1848. Sin embargo, en ese momento de alta agitación por las revoluciones democráticas burguesas se encontraron con una masa trabajadora en formación, dispersa, heterogénea y fragmentada respecto a la capacidad de intervenir en pos de sus intereses como clase.
Quince años después, la realidad había cambiado. Los trabajadores habían hecho un proceso de maduración organizativa a través de la formación de los sindicatos, sobre todo en Inglaterra y Francia, luego de ser traicionados por las burguesías en las revoluciones de 1848 y a partir de la explotación a la que eran sometidos cotidianamente para paliar los riesgos de la especulación del capitalismo en pleno desarrollo. Así construyeron un nuevo derrotero basado en la certeza de que la lucha contra el capitalismo debía ser clasista e internacional.

“Arriba los pobres del mundo”

El 28 de septiembre de 1864, en un acto en el St. Martin´s Hall de Londres, se funda la Asociación Internacional de los Trabajadores, posteriormente conocida como Primera Internacional. Así surge esta experiencia impulsada por trabajadores ingleses y franceses, pero que desde su primera reunión contó con la participación activa de emigrados de otros países (entre ellos Marx) que sufrían la persecución política en sus lugares de origen.
Desde su inicio, la Internacional conformó un comité central, en el cual Marx tiene una participación decisiva. El desafío era agrupar en una sola organización a los trabajadores de todo el mundo, compuesta por seccionales nacionales que, con sus diferentes grados de desarrollo político, permitiera generar las condiciones de avance de la conciencia de clase como resultado del intercambio y la acción unificada.
En 1868 en su Congreso anual realizado en Bruselas, la Internacional se pronuncia por la legitimidad y la necesidad de la huelga, reafirma la importancia de la cooperación obrera y proclama las asociaciones cooperativas como base de la futura sociedad socialista emancipada. Asimismo, el Congreso se declara partidario de la apropiación colectiva de la tierra, de las minas, canteras, bosques y medios de transporte, lo que genera fuertes debates con el sector de delegados franceses que reivindicaban las ideas de Pierre Joseph Proudhon acerca de la compatibilidad de la persistencia de la pequeña propiedad en una sociedad justa y armónica.
El Congreso de 1869 en Basilea ya lograría una composición auténticamente internacional contando con la participación de 72 delegados en total provenientes de Francia, Suiza, Alemania, Bélgica, Austria, Italia, España y Estados Unidos, afirmando la necesidad de una organización sindical internacional: “El Congreso estima que todos los trabajadores deben afanarse en crear sociedades de resistencia en los diferentes cuerpos de oficios”.

Los debates entre Marx y Bakunin y la experiencia de la Comuna de París

El debate político más importante fue el que tuvo lugar entre Marx y el anarquista ruso Mijaíl Bakunin. En septiembre de 1868 la Alianza Internacional de la Democracia Socialista (creada por Bakunin) solicita adherirse a la Internacional. Tras largas vacilaciones, se acepta su adhesión en 1869. Las ideas libertarias ganan popularidad rápidamente en el seno de la Internacional, sobre todo en los países de desarrollo industrial incipiente (Italia, España, Suiza).
Las principales diferencias entre marxistas y anarquistas se centraban en que los primeros defendían la lucha contra el estado burgués y la imposición del poder estatal de la clase obrera a través de la Dictadura del Proletariado, como transición necesaria para abolir toda autoridad del estado y forma de coerción. Esto implicaba también la participación política de los trabajadores en dicho marco. Los anarquistas no sólo se oponían a esto último sino que estaban en contra de toda autoridad y todo tipo de estado, independientemente de su carácter de clase.
En 1871 estos debates se agudizan, cuando ante la derrota de Francia contra Prusia los obreros parisienses organizados en la Guardia Republicana resolvieron asumir la defensa de la ciudad y tomaron la dirección de París. La Comuna de París fue la primera experiencia de asalto de la clase obrera al poder político y de construcción de un gobierno obrero que se apoyaba en la movilización revolucionaria del proletariado en armas. De hecho Vladimir Ilich Lenin, años más tarde, se inspiraría en este proceso para escribir su libro El Estado y la Revolución. Sin embargo La Comuna de Paris terminó siendo masacrada por las fuerzas de la burguesía francesa aliada con sus antiguos enemigos de la guerra, las tropas prusianas. Con la derrota de esta experiencia en 1871, se dispersan las secciones francesas. La represión de las actividades de la Internacional se extiende a los otros países.
Los debates en cuanto a qué hacer ante esta derrota refuerzan las luchas internas entre las dos tendencias existentes en el seno de la Internacional hasta volverlas irreconciliables.
En 1872 se consuma la división en el Congreso de La Haya. Si bien ambas tendencias continúan reuniéndose y atribuyéndose el carácter legítimo de herramienta proletaria internacional luego de una larga agonía en 1876 se diluye la Asociación internacional de los Trabajadores.

“Agrupémonos todos en la lucha final”

Más allá de su final, la Asociación Internacional de los Trabajadores escribió el “internacionalismo” en la historia de lucha de la clase trabajadora, aportando un principio que unía a los trabajadores como clase más allá de las diferencias de religión, nacionalidad u ocupación.
Este espíritu es retomado posteriormente en 1889 en la Segunda Internacional, signada por el debate de reforma y revolución y partida por la traición del ala reformista al aprobar la participación en la Primera Guerra Mundial que dejó un saldo de 25 millones de muertos.
En 1917 tendría lugar otro intento con la Tercera Internacional o Internacional Comunista que también se vería vaciado de su carácter revolucionario luego de que Stalin expulsara a Trotsky por su defensa de la “revolución permanente”. Este último fundaría la Cuarta Internacional, la cual aún hoy continúan reivindicando como herramienta algunos partidos de izquierda.
Actualmente, el internacionalismo continúa siendo un desafío impostergable para la emancipación de las clases trabajadoras y los oprimidos del mundo. El capitalismo consolidado como sistema global ha creado nuevas formas de imperialismo que continúan sometiendo a los pueblos del mundo a sus lógicas depredadoras. El desafío de una tierra sin amos que hace 149 años impulsaron los trabajadores de la Internacional sigue más vigente que nunca, queda en nosotros retomar el legado de todas estas experiencias para no repetir sus errores y darle vida al fin a esa consigna que lanzaron Marx y Engels en el Manifiesto Comunista de 1848 y resume el objetivo máximo de la lucha contra el capitalismo ayer y hoy: “Trabajadores del mundo, UNÍOS”.

Ana Beatriz Villar.

Octubre de 1492, sangre, lodo y capitalismo


El presente texto busca ser una guía para el estudio histórico, religioso y filosófico del despegue del capitalismo. Cuando los conquistadores y los historiadores de este inclaudicable sistema lo interpretan como la civilización, como la pesada carga del hombre blanco que rescata a los pueblos subalternos de su barbarie para dirigirlos hacia el progreso que ellos encarnan, hablan de la invasión a las tierras de América en términos de “descubrimiento”. Para ellos –para el Occidente capitalista– lo fue. Lo que Europa miraba era “descubierto”. Se “descubría” a los pueblos salvajes para conducirlos a la civilización. Escribe Hegel: “El Nuevo Mundo quizá haya estado unido antaño a Europa y Africa (...) La conquista del país señaló la ruina de su cultura, de la cual conservamos noticias; pero se reducen a hacernos saber que se trataba de una cultura natural, que había de perecer tan pronto como el espíritu se acercara a ella (...) Los indígenas, desde el desembarco de los europeos, han ido pereciendo al soplo de la actividad europea (...) mucho tiempo ha de transcurrir todavía antes de que los europeos enciendan en el alma de los indígenas un sentimiento de propia estimación” (Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, Introducción especial: El Nuevo Mundo). Señalemos la sinonimia que se establece entre el capitalismo occidental en busca de riquezas y “el espíritu”. Cuando Colón “descubre” América, ésta es descubierta por el espíritu. ¿Qué podrá decir Hegel de los africanos? Cito: “El negro representa el hombre natural en toda su barbarie y violencia; para comprenderlo debemos olvidar todas las representaciones europeas. Debemos olvidar a Dios y a la ley moral. Para comprenderlo exactamente, debemos hacer abstracción de todo respeto y moralidad, de todo sentimiento. Todo esto está de más en el hombre inmediato, en cuyo carácter nada se encuentra que suene a humano (...) Si pues en Africa el hombre no vale nada, se explica que la esclavitud sea la relación jurídica fundamental” (idem).
En su diario, Colón escribe sobre los arawaks de las Antillas: “No llevan armas, ni las conocen. Al enseñarles una espada, la cogieron por la hoja y se cortaron al no saber lo que era. No tienen hierro. Sus lanzas son de caña (...) Serían unos criados magníficos (...) Con cincuenta hombres los subyugaríamos a todos y con ellos haríamos lo que quisiéramos” (citado por Howard Zinn, La otra historia de los Estados Unidos, Siglo XXI). Al mismo tiempo, España había expulsado de su santo territorio a los judíos y a los musulmanes. La reina Isabel ya había aceptado los castos proyectos de Torquemada y lo autorizó a castigar a los pecadores y herejes. El Santo Oficio empezaba su tarea: limpiar a las almas impuras de Europa en tanto Colón llevaba el espíritu a los nuevos territorios. Aunque más que eso se dedicó a la búsqueda de oro, pues había asegurado a su reina que regresaría con las naves cargadas de ese metal codiciado. “Como otros estados del mundo moderno, España buscaba oro, material que se estaba convirtiendo en la nueva medida de la riqueza, con más utilidad que la tierra pues todo lo podía comprar” (Howard Zinn, ob. cit.). En el poderoso capítulo de Marx sobre el carácter fetichista de la mercancía y su misterio, se explica cómo todas las mercancías terminan refiriéndose a una: el dinero. De lo contrario, no se habría superado la etapa del trueque. Pero añade que, a su vez, el dinero se refiere a una forma superior de representación: el oro. Así, los metales preciosos desempeñan “la función social de equivalente general” (El Capital, tomo I, vol. I, Siglo XXI).
En Hegel vemos que la criaturas ajenas al espíritu europeo carecen del espíritu de la civilización. Los conquistadores habían anticipado –desde el catolicismo– esta condición. Los indios carecían de alma. Se los trató de evangelizar pero, se dijo, no lo aceptaron. Así, fueron torturados, quemados, masacrados. ¿Qué es el alma? En el Cap. 5, artículo 3 del quinto tomo de la Summa Theologica, Santo Tomás se enfrenta al siguiente problema. En la Biblia se dice que El Verbo se hizo carne. ¿Significa esto que carecía de alma? No. “El Verbo es fuente de la vida como causa eficiente de la vida. Pero el alma es principio de la vida para el cuerpo en cuanto forma del mismo”. Los indígenas no tenían alma. Carecían del “principio de la vida para el cuerpo”. Eran, así, sólo cuerpo. Sólo carne. ¿Podían recibir el sacramento? Los sacerdotes que acompañaban a los héroes de la conquista lo ofrecían. Porque “es necesario para salvarse que los hombres se unan bajo el nombre de la única religión verdadera. Luego los sacramentos son necesarios para la salvación del hombre” (Santo Tomás, Ibid., Necesidad de los sacramentos, artículo primero). Por consiguiente, los buenos pastores informaban que los salvajes rechazaban los sacramentos. No tenían salvación posible. Son conocidos los horrores de las matanzas a que los conquistadores de la católica sometieron a los pueblos originarios de América. Escribe Marx: “El descubrimiento de las comarcas auríferas y argentíferas en América, el exterminio, esclavización y soterramiento en las minas de la población aborigen, la conquista y saqueo de las Indias Orientales, la transformación de Africa en un coto reservado para la caza comercial de pieles-negras caracterizan los albores de la era de producción capitalista. Estos procesos idílicos constituyen factores fundamentales de la acumulación originaria” (El Capital, ob. cit., p. 939). Bartolomé de las Casas: “La causa porque han muerto y destruido tantas y tales e tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por tener su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días” (Opúsculos, Cartas y Memoriales, Ver: Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, Ed. Edaf). Pero el capitalismo no habría de de- sarrollarse en España. Había otra nación más pujante, más consciente de su destino histórico: Inglaterra. Para quedarse con el oro que los españoles extraían de sus colonias decidieron atacar los galeones que lo transportaban. Así, podría decirse que los piratas fueron el engranaje fundamental (entre algunos otros) que permitieron el desarrollo del capital en la Gran Bretaña. Escribe Enrique Silberstein: “Todas las campañas de los piratas y filibusteros (o en su gran mayoría) se dirigían a robar a los barcos españoles que de América, cargados de oro o de mercaderías, se dirigían a España (...) Los filibusteros (y los piratas) fueron la cuña que introdujo Inglaterra (o mejor dicho sus empresarios) para ser los beneficiarios directos de los descubrimientos de los españoles y los portugueses. Pero, no sólo eso, sino que fueron ellos, los transportadores de la mano de obra, arrancada de Africa primero, comprada en Africa después, que era reclamada insistentemente por quienes trabajaban afanosamente para apoderarse de los metales preciosos que se encerraban en la tierra americana (...) Robar a los barcos españoles y transportar esclavos negros era la finalidad de los piratas y los filibusteros” (Los constructores del capitalismo, libro agotado por completo y absurdamente no reeditado aún). Así nace el capitalismo. Con los frutos extraídos al suelo suramericano y la matanza de sus pueblos originarios. Incapaz España de completar su empresa colonizadora con un sistema nuevo de producción, es Inglaterra la que, por medio de sus filibusteros, accede al desarrollo del capital comercial primero y del capital industrial después. Sabrá premiarlos: Henry Morgan será gobernador de Maracaibo. Y los lineamientos jurídico-filosóficos de su gobierno se los escribirá John Locke, uno de los grandes mentores económico-ideológicos del capitalismo. (Un necesario desarrollo de las lecturas aquí indicadas debiera ser el capítulo Colonias de Adam Smith en su dilatado y fundamental ensayo sobre la riqueza de las naciones y el bastante conocido cap. XXIV del primer tomo de El Capital sobre la acumulación originaria del capital.) Todo este desarrollo de la barbarie de los civilizadores lo resume Marx en una frase célebre: “Si el dinero, como dice Augier, viene al mundo con manchas de sangre en una mejilla, el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies” (ob. cit., p. 950). En Irak (y vaya a saber muy pronto en qué otro lugar hasta la hecatombe) lo sigue haciendo.

José Pablo Feinmann
Página 12

lunes, 14 de octubre de 2013

El más memorable encuentro con el Che




El azar situó en un mismo avión, en 1965, al guerrillero heroico y a Roberto Fernández Retamar. En aquella travesía de Praga a La Habana ocurrió un diálogo hondo, relatado aquí por el actual presidente de la Casa de las Américas.

Mi siguiente (y más memorable) encuentro con el Che se debió a un azar: un «seguro azar», en las palabras de Salinas. En los primeros días de marzo de 1965, al ir a abordar ese avión Praga-Habana que todo cubano toma, o aspira a tomar, alguna vez, y que se va haciendo familiar como un tranvía de barrio, tuve la alegría de saber que haría el vuelo no solo con muchos alumnos becados, sino también con el Che y otros compañeros del Gobierno (Osmany Cienfuegos, Arnol Rodríguez), además del secretario del Che, Manresa. Cruzamos unas palabras, y todo no habría pasado de allí. Pero, por desperfecto del aparato, el vuelo supuso una larga detención en Shannon, Irlanda, y significó dos días con sus noches. En esas condiciones, sin tabaco que fumar, prácticamente sin libros que leer (el Che acabó leyéndose la antología poética compilada por De Onís, que yo llevaba, así como mi ensayo Martí en su (tercer) mundo, con el que fue generoso, y a pesar de ocasionales incursiones en el ajedrez y el dominó, la conversación adquirió una importancia especial. Debo a ese hecho fortuito el haber hablado algunas horas con el Che, lo que es una de las cosas gratas y aleccionadoras que en estos tiempos me han ocurrido.
El Che es persona difícil de elogiar. Con una mirada, una sonrisa, o llegado el caso una frase mordaz, desarma al candoroso (o malicioso) alabador. Deplora a los turiferarios y sus variantes. Por otra parte, es imposible no sentir en su compañía, incluso en esa temporal y accidental intimidad, la impresión de rectitud y grandeza que emana de él. Y desde luego de austeridad. A la pobre aeromoza del avión de Cubana que en el aeropuerto de Shannon le llevó una caja de tabacos, le preguntó si la acababa de comprar en dólares, y al responderle ella afirmativamente, le pidió que la devolviera y reclamara el dinero.
La evidencia de la superioridad humana del Che la ha expresado admirablemente uno de los escritores más rigurosos de nuestra América en estos años: don Ezequiel Martínez Estrada. También él sintió esa impresión, y la dijo en su Che Guevara, capitán del pueblo. Véanse esas páginas del escritor menos áulico del continente, y me será más fácil hacerme entender. Ellas expresan, mejor de lo que yo podría hacerlo, la experiencia que me fue dado tener en esas horas. Que no estaban hechas, por supuesto, de meros asentimientos.
Se comprenderá que en horas se habla de muchas cosas. Algunas iban a adquirir después, para mí, valor especial. En general, el Che volvía entusiasmado con África, y lamentaba lo poco que entre los pueblos africanos habíamos divulgado nuestros hechos, y lo poco que nosotros conocíamos los suyos. Es menester salvar ambas lagunas: enviarles, traducidos al inglés y al francés, nuestros textos más importantes, y editar aquí los de ellos. Él había recomendado la publicación entre nosotros del libro fundamental de Fanon, Los condenados de la tierra, y hablamos de él. A partir de la experiencia concreta de África, Fanon llegó, por sus propios pasos, a conclusiones bien cercanas a las de nuestra Revolución. Nos es menester pensar por nuestra cuenta los problemas y las soluciones. Es bien pobre, por ejemplo, lo que existe en relación con la economía política del período de transición. Hay que ir a las fuentes, estudiar acuciosamente a Marx y Lenin. Sólido conocimiento de los clásicos, y fidelidad, en los planteamientos, a nuestras realidades, nos permitirán eludir el escolasticismo contemporáneo. Esa es tarea particularmente importante y difícil para nuestros países, los países de eso que ahora han dado en llamar el tercer mundo. Carecemos de cuadros especializados, pero no por eso podemos quedarnos de brazos cruzados. Hay que interrogarse ante los errores, dar con sus raíces, rectificarlos. Arriesgamos quedar presos en la ley del valor y sus consecuencias, aun cuando creamos asumir posiciones inequívocamente revolucionarias.
Hablamos de un trabajo que había aparecido recientemente en la revista de Sartre, Les Temps Modernes. Se trata de El castrismo: la larga marcha de la América Latina. Su autor, Régis Debray, joven estudioso francés que viviera en Cuba y en otros países de la América Latina, es un admirador irrestricto del Che. En su casa, que yo acababa de visitar, solo hay un retrato: una foto del Che que le tomó él mismo en La Habana. Esto no se lo dije al Comandante, pero de la lectura del artículo se desprendía más de lo que yo pudiera decir. Dicho artículo es sin duda notable, y al Che le interesaba, aunque aquí o allá hubiera propuesto rectificaciones.
No sé cómo pasamos a hablar de lecturas juveniles. El Che tuvo esa formación de francotirador propia de muchos intelectuales latinoamericanos y caribeños: se entusiasmó con Freud y se separó de él ante el fanatismo estrecho de muchos psicoanalistas; no desconoció a Spengler, quien tanto influiría precisamente en Martínez Estrada; le atrajo la literatura, pero estudió Medicina. El resto de lo que sus biógrafos llamarán su evolución, pertenece ya a la historia de nuestros años. El Che en Guatemala, en México, en Cuba; el Che guerrillero, estadista, economista, escritor, teorizante. Se trata de uno de esos grandes hombres múltiples que nuestras tierras mestizas dan de tiempo en tiempo, y es ya inimaginable en un país capitalista desarrollado.
Le mencioné la nueva edición de su libro La guerra de guerrillas, que yo le había pedido para hacer con él un Bolsilibro, en las ediciones de la UNEAC, donde ya habíamos publicado los Pasajes. El Che no estaba conforme con reeditar el libro tal como está en la actualidad: quiere reescribirlo, de acuerdo con nuevas experiencias, o al menos hacerlo preceder de un prólogo aclaratorio. Yo le expliqué que nos interesaba la obra en sí, por el valor histórico que ya posee, pero el Che pensaba sobre todo en la utilidad que podría prestar. También hablamos de sus Pasajes, y de una nueva estructura que hubiera querido darles.
Al abordar las publicaciones cubanas, mencionamos los libros de la colección "Arte y sociedad", que él había leído. La necesidad de arte, de Fischer, le parecía interesante y útil, aunque considerara excesivo nuestro entusiasmo por el libro. Yo le hablé de la posibilidad de dar a conocer allí alguna obra non sancta (concretamente, Literatura y Revolución, de Trotski), y ello no le preocupó, aunque me sugirió que le añadiera un prólogo mío. Pero mucho de lo publicado por autores cubanos lo estimaba distante todavía de la calidad requerida.
Coincidiendo en principio con él, le sugerí sin embargo que acaso esa opinión era un capítulo del contrapunto entre el hombre de acción y el hombre de contemplación. Este último aparece siempre a los ojos de aquel como defectuoso. Pero no: el Che no escatimó su elogio para aquellas obras cubanas de primer orden, especialmente la novelística de Alejo Carpentier, y fue generoso en muchos de sus juicios. Desde luego, consideraba imprescindible el mayor compromiso revolucionario por parte de nuestros intelectuales. Me prometió entonces dejarme ver copia de un trabajo que había escrito sobre esto.
El lector supondrá que se trataba de El socialismo y el hombre en Cuba, que ha sido amplia y justamente divulgado. Yo hubiera preferido, y así se lo hice saber personalmente y luego en una carta larga y acaso excesiva, que no metiera en un mismo saco a todos los escritores y artistas de su generación; pero los puntos de vista de ese trabajo son de una extraordinaria importancia, y enriquecerán mucho nuestro ámbito. Por cuestiones meramente profesionales, hablamos sobre todo de aquellas partes tocantes a la literatura y el arte. El Che ha desencuadernado, para siempre entre nosotros, los errores del llamado realismo socialista, si bien insiste en que no podemos bastarnos con esa actitud, sino proseguir hasta dar con un arte que sea expresión de nuestro grandioso proceso revolucionario.
Aunque me detuviera en esos puntos, por las razones mencionadas, ellos distan mucho de ser los más importantes del trabajo. Es tonto que ahora me ponga a glosar lo que ya está dicho, y muy bien dicho, en esas páginas memorables. Pero sí podría comentar sobre lo que no está escrito allí, y me pareció entender. Me pareció entender que el Che considera la conversión de un hombre en revolucionario genuino como una ascesis, un proceso de purificación similar a aquel a que aspiran algunos religiosos. De más está decir que estas palabras no pretendo atribuírselas a él. Se trata de hacerse mejor, para decirlo en términos sencillos, de darse a los demás, de olvidarse de sí, cumpliendo un deber exigente. No encontramos otras ideas en José Martí. Por supuesto, cuando la vara de medir es el propio Che Guevara, y él se considera como un aspirante a esa meta, no puede parecer extraño que su juicio sobre los demás (los intelectuales, por ejemplo) sea duro. El Che es él mismo un intelectual, pero un intelectual que ha sufrido la experiencia de esa conversión, de esa purificación, al contacto con el pueblo, con sus miserias, con sus padecimientos, con sus luchas. No es cierto que no haya habido intelectuales en la Sierra: los hubo, comenzando por el propio Fidel.
Ese es el caso del Che, sin duda. Pero se trata de intelectuales que fueron capaces de ir más allá, de transformarse, para servir más. En Martí, en Rubén Martínez Villena, Cuba nos había ofrecido ejemplos así. Naturalmente que no se supone que todos los intelectuales logren esa dimensión, que será alcanzada por los dirigentes, por la vanguardia, para decirlo en los términos del Che. Y son ellos los que, al hacer posible la configuración histórica del país, hacen posible, también, la tarea de los otros trabajadores intelectuales. A esos trabajadores intelectuales les ha sido dada una responsabilidad inmensa, que es un desafío: ser los contemporáneos, y alguna vez los contertulios, de los revolucionarios más importantes de estos años. Algo así como ser contemporáneo de Lenin, o, en nuestra área, de Bolívar. No cabe duda de que una zona de nuestro arte se ha lanzado a aceptar ese magno desafío; no cabe duda, tampoco, de que los resultados (y acaso los métodos) todavía no están por regla general a la altura de lo que se requiere. Negar lo primero, es equivocarse; también negar lo segundo. Pero no quiero desviarme hacia ese tema.

Roberto Fernández Retamar
Desinformémonos

domingo, 13 de octubre de 2013

El derecho a vivir en paz - Víctor Jara




Documental de la periodista Carmen Luz Parot que abarca la vida del músico y folklorista chileno Víctor Jara, militante de las juventudes comunistas de Chile, quien fue detenido y asesinado en septiembre del año 1973 por la dictadura militar fascista de Augusto Pinochet en el ex-Estadio Chile –hoy Estadio Víctor Jara.

Acto de apoyo al FIT en Buenos Aires.




Se realizó exitosamente el acto internacionalista de apoyo al FIT Hoy se hizo en el local de CS, Estados Unidos 1306, el acto internacionalista de apoyo al FIT, en el que hicieron uso de la palabra los compañeros de Refundación Comunista del Uruguay, que vinieron a apoyar al Frente de Izquierda junto al MRS de Brasil. Esta última organización envió un saludo, ya que el compañero que iba a viajar -secretario general del sindicato del correo de Porto Alegre- se encontraba en medio de un conflicto gremial. En el acto hablaron Juan Carlos Ceballos, de la Lista Verde del Suteba Esteban Echeverría/Ezeiza (independiente y organizador del comité de apoyo de ese distrito), Juan Marino de la TPR (que saludo al evento), Florencia Lezcano, secretaria de DDHH y género de ATEN Nequén, Orlando Cevallos de Refundación Comunista del Uruguay (quien estuvo presente con el camarada Roberto Servillo de la Liga Comunista de ese país), Ana Laura Lastra del PTS, el compañero Gueso de la Interdistrital y Juan Carlos Beica de CS. También hablaron Pablo Busch, de la comisión interna de Unilever, denunciando el ataque de la patronal contra ese cuerpo de delegados, iniciándole el pedido de desafuero. Y Oscar Castro, asesor de la Lista Naranja del SITRAIC, quien denunció el intento de la mayoría de la directiva de ese nuevo gremio de impugnar a la oposición combativa, encarnada en la Naranja, lista encabezada por Carlos Olivera y Víctor Amarilla. Al finalizar el acto y luego del llamado realizado por Juan Carlos Beica a intensificar la campaña por el FIT, por un lado y, por el otro, a que este espacio unitario se amplié a los grupos y personalidades dispuestos a sostener su programa, se cantó el himno internacional de los trabajadores, la Internacional. CCUR, Comité de Coordinación por la Unidad de los Revolucionarios (Convergencia Socialista e Interdistrital)

Solidaridad y apoyo por la Libertad y asilo de Julián Conrado: Entrevista a Virginia King


sábado, 12 de octubre de 2013

General Giap: genio militar y héroe antiimperialista




“Si la asombrosa revolución vietnamita está marcada por el signo del genio, éste habrá que buscarlo más bien en Vo Nguyen Giap que en Ho Chi Minh”.

Jean Lacouture, Ho Chi Minh

El día 4 de octubre de 2013 ha muerto en Hanoi el legendario general vietnamita Vo Nguyen Giap. Tenía 102 años edad. Creador del Ejército Popular de Vietnam, fue el artífice de grandes victorias militares que dieron como fruto la independencia y unidad del país asiático. Dirigente del Partido de los Trabajadores de Vietnam (posteriormente denominado Partido Comunista), colaboró estrechamente con el presidente Ho Chi Minh, padre de la independencia. Había ocupado los cargos de vicepresidente de la República y ministro de Defensa.
Pocos militares en la historia y ninguno en el siglo XX han logrado como él que un país pequeño dotado de tan escasas fuerzas derrotara a los grandes imperios de nuestra época a pesar de su inmensa superioridad técnica y logística. Como ha escrito Isidre Ambrós en La Vanguardia i, “considerado por los expertos como uno de más importantes estrategas militares de la historia y un genio de la logística, Vo Nguyen Giap se pasó más de treinta años luchando contra los invasores de su país. En 1945, derrotó a los soldados japoneses. Nueve años después, en 1954, venció al ejército francés, y casi veinte años más tarde, en 1975, entró triunfante en Saigón, hoy rebautizada Ho Chi Minh, tras expulsar del país a las tropas estadounidenses”.

Una vida de lucha

Hijo de familia campesina, comenzó pronto a incorporarse al clandestino movimiento nacionalista que se oponía al colonialismo francés. Siendo adolescente y estudiante de bachiller en la ciudad de Hué, fue detenido por la policía y condenado a tres años de cárcel. En 1937 obtuvo el título de licenciado en Derecho. Imparte después clases de historia para ganarse la vida y colabora en diversas revistas con artículos tanto en vietnamita como en francés. En esos años se incorpora al naciente Partido Comunista de Indochina, que integraba a militantes de Vietnam, Laos y Camboya, y se perfila como intelectual comunista tras publicar su obra en dos volúmenes titulada El problema campesino. Pronto la represión golpearía cruelmente a Giap y su entorno. En 1941 es detenida su esposa, Nguyen Thi Ming Giang, y condenada por un tribunal militar francés a quince años de trabajos forzados: junto con su hijo pequeño, moriría en la carcel. Antes, su hermana, también comunista, había sido guillotinada por los colonialistas acusada asimismo de conspiración.
En mayo de 1941 el Partido Comunista de Indochina organizó un amplio frente llamado “Liga para la Independencia de Vietnam” o Vietminh que pretendía unir a todos los patriotas sin distinción de sexo, edad, posición social, ideas religiosas o políticas. Pronto se iniciaría la lucha armada. En 1942 un pequeño grupo de treinta guerrilleros empieza a combatir en la zona de Tonkin. Dos años después, se crean unos destacamentos político-militares bajo el mando de Giap. A finales de 1944 la unidad militar del Vietminh da el primer golpe con éxito al liquidar dos guarniciones francesas junto a la frontera china. La invasión japonesa de Vietnam en 1945 haría florecer la resistencia armada. A mediados de ese año surge el Ejército de Liberación con 10.000 soldados al mando de Giap. Siete provincias del norte serían liberadas del yugo japonés. Desde entonces hasta finales de los años 70 la vida de Vo Nguyen Giap se funde por completo con la larga lucha del pueblo vietnamita por la libertad e independencia. La guerra popular contra los invasores, primero contra Japón, después contra Francia y finalmente contra los Estados Unidos de América, llevará el sello de este héroe legendario cuya inteligencia y tenacidad no tienen parangón.

Dien Bien Phu: derrota histórica del ejército francés

Intentando acabar con las guerrillas vietnamitas, el gobierno francés nombró al general Navarre nuevo jefe del cuerpo expedicionario en Indochina a mediados de 1953. Con la ayuda de generales estadounidenses, los estrategas franceses pusieron en marcha un plan militar que pretendía formar una potente fuerza móvil concentrando sus fuerzas en torno al Río Rojo para a partir de ahí tomar la iniciativa y aniquilar las unidades guerrilleras que operaban en distintas zonas del país. La fuerza de choque fundamental la formaban paracaidistas y soldados de la Legión Extranjera a la que ayudaban más de cien batallones del ejército mercenario recién reclutado. Eligieron como modelo de su nuevo plan y sede de su fortaleza inexpugnable un valle de la zona noroeste de Vietnam, importante nudo de carreteras próximo a la frontera con Laos, llamado Dien Bien Phu.
¿Cómo se desarrolló esta histórica y decisiva batalla? Contamos con el testimonio excepcional de su principal protagonista, el general Giap, escrito con la sobriedad propia de un informe oficial ii. “Al principio, había en Dien Bien Phu sólo diez batallones enemigos, pero fueron gradualmente reforzados para hacer frente a nuestra ofensiva. Cuando desencadenamos el ataque las fuerzas enemigas totalizaban diecisiete batallones y diez compañías, formadas principalmente por europeos y africanos, y unidades altamente preparadas de paracaidistas. Además, el campamento tenía tres batallones de artillería, un batallón de zapadores, una compañía de blindados, una unidad de transporte de doscientos camiones y un escuadrón permanente de doce aviones: en total, 16.200 hombres” iii. Las tropas francesas disponían también de dos aeropuertos que unían la base militar con las ciudades de Hanoi y Haiphong asegurando así más de setenta transportes diarios con toda clase de material incluidas las provisiones.
Al controlar las tropas colonialistas todas las carreteras de acceso a la zona y contando con dos aeropuertos que aseguraban los suministros necesarios, además de disponer de fuerzas paracaidistas, la base parecía inexpugnable. Pero de improviso de las colinas circundantes surgieron las piezas de artillería del ejército popular que estaban escondidas en tierra y que habían sido trasladadas en piezas a través de senderos de montaña. Camioneros a través de rutas recién abiertas, miles de porteadores y ciclistas, navegantes fluviales en sampanes y balsas de bambú, jinetes a caballo, hicieron llegar día y noche los alimentos, las municiones y el armamento que necesitaban los soldados que defendían heroicamente su tierra. En una planificada táctica, las tropas vietnamitas machacaron la base una y otra vez desde las colinas con piezas de artillería. Después, emplearon el armamento antiaéreo para derribar los aviones e impedir la llegada de los paracaidistas. Por último, tras inutilizar los aeropuertos y estrechar el círculo sobre la base, sucesivas oleadas de soldados de infantería asaltaron las trincheras y atacaron la base aniquilando al enemigo en la primera semana de mayo de 1954. “En Dien Bien Phu pusimos fuera de combate a 16.200 combatientes enemigos incluyendo todo el estado mayor del campamento, 1 general, 16 coroneles, 1.749 oficiales y suboficiales, derribamos o destruimos 62 aeronaves de todo tipo, y capturamos todo el armamento, munición y equipos del enemigo, así como más de 30.000 paracaídas” iv. Dien Bien Phu fue la tumba del imperialismo francés en Asia. La Conferencia de Ginebra ratificó la liberación de Vietnam del Norte y la independencia de Camboya y Laos. Pronto, sin embargo, los Estados Unidos irían aumentando su presencia militar en el Sur hasta bloquear la reunificación pacífica del país y provocar una nueva y espantosa guerra, la llamada Guerra de Vietnam.

Triple logro estratégico: liberación del Sur, reunificación del país y socialismo

Primero, de una manera encubierta, mediante el envío de varias decenas de miles de “asesores”, y más tarde con todo descaro, mediante una invasión en toda regla con más de medio millón de soldados, miles de aeronaves y decenas de bases militares, Estados Unidos ocupó Vietnam del Sur con la intención de crear allí un estado neocolonial desde el que atacar y destruir, si fuera posible, a la República Democrática de Vietnam (Vietnam del Norte). La Guerra de Vietnam duró diez años: el 30 de abril de 1975 la capital Saigón (después llamada ciudad Ho Chi Minh) fue liberada. Terminaba así la terrible destrucción por tierra, mar y aire del país asiático. La desbandada del ejército títere y la huida de las tropas yanquis fue tan desastrosa que hasta el embajador norteamericano fue rescatado de la terraza de la legación diplomática por un helicóptero … en calzoncillos.
Para dar una idea del descomunal ataque a ese pequeño país baste decir que las bombas arrojadas allí por el ejército estadounidense superaron el total de las que habían sido lanzadas durante la II Guerra Mundial. Una fuente nada sospechosa, The Wall Street Journal, diario financiero con sede en Nueva York, resumía así esta criminal agresión: Estados Unidos arrojó 338.000 toneladas de napalm sobre Vietnam que, según se calcula, mató a más de 2 millones de vietnamitas durante los años de guerra. Así como también cerca de 100.000 toneladas de herbicidas (agentes azul, naranja, y blanco) fueron arrojados en el intento de acabar con las fuentes de alimento y refugio del Viet Cong. Además de la enorme cantidad de muertos y heridos, el legado que dejó esta guerra química estadounidense fue de casi medio millón de niños vietnamitas que sufrieron serios defectos de nacimiento.
De especial peligrosidad en esta guerra química fue el Agente Naranja, fabricado por Monsanto y Dow Chemical para al Departamento de Defensa de EEUU. “Vietnam estima que 400.000 personas fueron asesinadas o mutiladas, y 500.000 niños nacieron con defectos de nacimiento como resultado de su uso. La Cruz Roja de Vietnam calcula que hasta un millón de personas son discapacitadas o tienen problemas de salud debido al Agente Naranja” v. En este contexto, y gracias a las denuncias de algunos científicos norteamericanos, nació el neologismo “ecocidio” , es decir, el exterminio del medio ambiente y de la vida en él inserta, incluida la humanavi . En contra de las mentiras del gobierno norteamericano acerca de la no peligrosidad para el medio ambiente y para la salud humana del empleo del Agente Naranja, un estudio de la prestigiosa NAS (Academia Nacional de Ciencias de EEUU) difundido en 1974 concluía que tendría que pasar un siglo para una completa recuperación ecológica vii. (Es un sarcasmo ver ahora cómo los EEUU, país que más ha usado las armas químicas, pretende encubrir la agresión a Siria usando como excusa precisamente un ataque de origen no identificado con ese armamento prohibido).
He traido a la memoria los datos anteriores no sólo para recordar en toda su crudeza a los atlantistas de variado pelaje (desde conservadores a socialdemócratas pasando por neoliberales) las “hazañas bélicas” del imperio norteamericano, sino especialmente para que nosotros mismos, desde nuestra lejanía, sepamos valorar el heroísmo del pueblo vietnamita en su lucha por la libertad y el socialismo. Gracias a la correcta estrategia trazada por el Partido Comunista de Vietnam bajo la dirección de Ho Chi Minh y a la acertada aplicación militar llevada al terreno bajo el mando del general Giap, se lograron los tres objetivos últimos que parecían inalcanzables para un observador imparcial: liberar el Sur, reunificar el país y mantener el socialismo. Para lograrlos había que derrotar antes al ejército norteamericano, ¿y quién le ponía el cascabel al gato? Bertrand Russell ya advirtió en 1962 que “ésta es una guerra de exterminio”. Y a ella respondió un pueblo en armas, no un ejército profesional y de mercenarios. La infernal maquinaria de guerra de la primera potencia mundial no pudo con el talento y el valor de cientos de miles de combatientes vietnamitas. Como anotó Eric Hobsbawm, no sin ironía, “no había ocurrido un desastre semejante desde que David derribó a Goliat de una pedrada”.
¿Cuál fue el secreto de las Fuerzas Armadas de la República Democrática de Vietnam y del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur? ¿Por qué la estrategia del general Giap acabó derrotando al casi omnipotente Pentágono? En una entrevista de 1969 él mismo explicó la clave de su histórico triunfo: “Los Estados Unidos tienen una estrategia basada en la aritmética. (…) Pero la estrategia aritmética no funciona aquí. Si lo hubiera hecho, ya nos habrían exterminado. Ellos no cuentan con el espíritu del pueblo que lucha por lo que saben que es justo, salvar al país de los invasores. (…) Cuando un país entero se levanta, nada en contra se puede hacer. Ningún dinero puede derrotarlos. Ésta es la base de nuestra estrategia y de nuestra táctica, que los norteamericanos no han llegado a entender” viii .

Andrés Martínez Lorca

Notas:

i http://www.lavanguardia.com/internacional/20131004/54388421805/muere-el-general-vietnamita-que-gano-a-las-tropas-francesas.html
ii The Military Art of People’s War. Selected Writings of General Vo Nguyen Giap, edición e introducción de Russell Stetler, New York and London, Monthly Review Press, 1970, pp. 117-160.
iii O. cit. p. 130.
iv O. cit., p. 139.
v http://es.wikipedia.org/wiki/Agente_Naranja
vi Véase el documentado estudio de David Zierler, The invention of Ecocide. Agent Orange, Vietnam and the scientists who changed the way we think about the environment, Athens (Georgia) and London, The University of Georgia Press, 2011.
vii David Zierler, o. cit., p.160.
viii The Military Art of People’s War , cit. pp. 329-330.

jueves, 10 de octubre de 2013

Una reflexión del Che sobre los intelectuales




En su magnífico escrito, El Socialismo y el Hombre en Cuba, el Che sentó las bases de algunos de los más importantes desarrollos recientes del pensamiento marxista al rescatarlo del asfixiante “economicismo” de las versiones canónicas de la teoría. Para Guevara el proyecto socialista era multifacético e integral, y uno de sus componentes esenciales era la creación del hombre y la mujer nuevos, y la construcción de una también nueva cultura que contrarrestara los quinientos años de “des-educación” para el sometimiento y la resignación padecidos por nuestras sociedades desde el amanecer del capitalismo. Precisamente para subrayar el carácter integral del proyecto socialista, irreductible a su sólo componente económico, el Che dejó repetidamente caer sentencias tales como “el socialismo como fórmula de redistribución de bienes materiales no me interesa”, o que "el socialismo económico sin la moral comunista no me interesa.”
En línea con todo lo anterior, en el texto arriba citado el Che hace una mención a los intelectuales, que quiero compartir con todos ustedes. Está hablando de su papel en Cuba, en la Cuba revolucionaria; pero el fondo de su argumento va más allá y es pertinente para comprender también al papel y las contradicciones de los intelectuales latinoamericanos en el momento actual. Sobre todo de los intelectuales en países como Bolivia, Ecuador y Venezuela, comprometidos con la construcción del socialismo del siglo veintiuno y de sus homólogos en países que sin proponerse sus gobiernos esas metas atraviesan -como Argentina, Brasil y Uruguay- por procesos de cambio cuyos reflejos en el plano internacional los acercan a los primeros. Por eso es que los invito a reflexionar sobre sus sabias palabras al cumplirse los cuarenta y seis años de su cobarde asesinato.
“Resumiendo, la culpabilidad de muchos de nuestros intelectuales y artistas reside en su pecado original; no son auténticamente revolucionarios. Podemos intentar injertar el olmo para que dé peras, pero simultáneamente hay que sembrar perales. Las nuevas generaciones vendrán libres del pecado original. Las posibilidades de que surjan artistas excepcionales serán tanto mayores cuanto más se haya ensanchado el campo de la cultura y la posibilidad de expresión. Nuestra tarea consiste en impedir que la generación actual, dislocada por sus conflictos, se pervierta y pervierta a las nuevas. No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial ni «becarios» que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas. Ya vendrán los revolucionarios que entonen el canto del hombre nuevo con la auténtica voz del pueblo. Es un proceso que requiere tiempo.”

¡Hasta la victoria siempre, Comandante Che Guevara!

Atilio A. Boron

Declaración sobre ley de Software Libre y Formatos Abiertos en el Estado uruguayo


Declaración del Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT) y Convención Nacional Trabajadores (CNT) sobre ley de Software Libre y Formatos Abiertos en el Estado

Ante la aprobacion de la Ley de Software Libre y Formatos Abiertos en el Estado, consideramos:

Respecto al Art. 1° del proyecto de ley, señalamos nuestro acuerdo, dado que la utilización de formatos abiertos en el Estado es imprescindible para la preservación y el control genuino de la información pública, ya que de esta forma la misma no queda sujeta a entidades externas para su lectura o escritura. De esta manera no estamos obligados a adquirir licencias de software de una ¿marca? determinada para el intercambio de información con la administración central.
Hoy en día, cuando desde las tecnologías de la información se gestiona absolutamente todo, es imposible pensar que sin control de la Tecnología se pueda tener control del resto de las cosas, es decir que no hay soberanía sin soberanía tecnológica.
Un Software es libre si puede ser ejecutado con cualquier propósito, estudiado, modificado y compartido, con la única restricción de que sus derivados continúen siendo libres. No debe confundirse el Software Libre con software gratuito, dado que hay diversas maneras de ofrecer servicios con Software Libre y cobrar por los mismos.
Respecto al Art. 2º, señalamos nuestro apoyo, dado que se otorga preferencia al Software Libre cuando se contraten licencias de software. Las libertades que otorga el Software Libre favorecen la soberanía tecnológica del país, ya que posibilitan a éste el estudio y la inspección del mismo, a la vez que se podrán realizar modificaciones al software, y compartir los resultados con otras dependencias del Estado, evitando el pago recurrente de licencias de uso de software así como la realización de múltiples desarrollos para una misma necesidad en las distintas reparticiones del Estado.
La aprobación de este proyecto de ley representaría un estímulo a la generación de un cuerpo interno de desarrollo de Software dentro del Estado, a la vez que se emplearán más compatriotas. Por otra parte, los beneficios se quedarán en el país ya que el gasto estatal millonario que hoy se hace en licencias, se reorientará hacia la industria de software nacional al abrirse la posibilidad de vender y dar soporte al Estado a muchas pequeñas empresas.
Mejorará la distribución de la riqueza, porque desplazará el centro de gravedad desde las grandes consultoras y empresas del software hacia cooperativas, pequeñas empresas, y equipos de trabajo estatales.
La libre disponibilidad de componentes, una vez desarrollados, facilita y abarata la realización de otros desarrollos similares.
Permitirá la acumulación y adquisición de masa crítica de conocimiento tecnológico. Al usar menos software ?en caja negra? y más componentes abiertos, los trabajadores uruguayos adquieren calificaciones y experiencias que en este momento pocos logran, mejorando la apropiación del conocimiento tecnológico.
Las libertades del Software Libre no representan obligaciones. Así, por ejemplo, el código fuente del software desarrollado o adquirido por las empresas públicas puede no ser difundido a la competencia. Con el licenciamiento de Software Libre, cada organismo tiene la libertad de elegir si opta o no por hacer público el código fuente adquirido así como las modificaciones realizadas. Por lo tanto, es falso asegurar que con este proyecto de ley se favorece a los competidores de las empresas públicas. Muy por el contrario, posibilita la colaboración entre las distintas reparticiones del estado, lo que permitiría racionalizar los gastos y mejorar la competitividad frente al sector privado. En este sentido se destaca el caso de la Agenda Electrónica desarrollada por la IMM y utilizada actualmente por el BPS y ANTEL.
Respecto al Art. 3º, consideramos que la Educación debe promover la formación de seres críticos, que puedan estudiar y desarrollar tecnologías, y no adiestrarse simplemente en el uso de las mismas. Es entonces importante promover el Software Libre en la Educación ya que permite a los actores educativos acceder, estudiar, modificar y compartir el conocimiento informático sin restricción alguna.
Por estos motivos solicitamos fervientemente a los Senadores de la República la aprobación del proyecto de LEY DE SOFTWARE LIBRE Y FORMATOS ABIERTOS EN EL ESTADO tal cual fuera aprobada en la Cámara de Representantes.
Reclamamos asimismo la efectiva puesta en marcha del Portal de Software Público Uruguayo de forma de generar una red nacional de desarrolladores de software y servicios asociados. De esta manera se promueve el desarrollo integral del país a través de la producción local, cumpliendo con desarrollos que satisfagan en condiciones adecuadas de precio, calidad y plazo de entrega dicha demanda y adaptados a las realidades nacionales.

SECRETARIADO EJECUTIVO
PIT-CNT

lunes, 7 de octubre de 2013

El nuevo modelo cubano sigue siendo socialista




La actualización del modelo económico cubano suscita críticas y controversias. Para unos, Cuba abandonaría la vía del socialismo. En realidad, lejos de renunciar a su modelo de sociedad, la Isla preserva sus conquistas y perfecciona su funcionamiento.
Desde 2011 Cuba procede a la “actualización de su modelo económico”. El proyecto inicial, elaborado en noviembre de 2010, se sometió a un amplio debate popular (8 millones de participantes) que duró cerca de cinco meses hasta abril de 2011 y fue adoptado durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.[1]
Unos estiman que se trata de un regreso al capitalismo, a causa de la introducción de algunos mecanismos de mercado en la economía nacional. En realidad, el objetivo de los cubanos es perfeccionar su sistema para preservar las conquistas sociales, únicas en América Latina y el Tercer Mundo. Para ello, deben superar dos retos mayores: unos recursos naturales muy limitados y las sanciones que impone Estados Unidos desde 1960, que constituyen el principal obstáculo al desarrollo nacional. A ello conviene agregar las fallas propias del sistema, como la burocracia o la corrupción. El Presidente Raúl Castro fue claro al respecto: “La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella dependen la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”.[2]
El nuevo modelo económico introduce mecanismos de mercado pero sigue basado en la “planificación socialista” a todos los niveles, y “la empresa estatal socialista es la forma principal en la economía nacional”.[3]No obstante, el país se abre a las inversiones extranjeras –para atraer los capitales indispensables para el desarrollo de la nación–, mediante empresas mixtas, en las cuales el Estado cubano siempre dispone de una mayoría de al menos un 51%. Este modelo de gestión económica actualizado promueve también las cooperativas, las pequeñas propiedades agrícolas, los usufructuarios y los trabajadores independientes en todos los sectores productivos, con el fin de reducir el papel del Estado en los campos no estratégicos.
El objetivo de estas reformas es conseguir una mejor eficiencia en la gestión de las actividades económicas, con un sistema de autonomía y descentralización que responsabiliza directamente a los dirigentes de las empresas de los resultados. Los lazos entre estructuras económicas se rigen ahora exclusivamente por contratos.
Las empresas estatales o las cooperativas estructuralmente deficitarias y no viables serán liquidadas o podrán ser transformadas y adoptar una forma jurídica no estatal. Del mismo modo, el Estado no subvencionará las pérdidas. En cambio, las empresas beneficiarias podrán invertir las ganancias para desarrollarse, aumentar los salarios de los trabajadores en los límites que establece la legislación, o contratar a nuevos trabajadores. Disponen así de una libertad total en lo que se refiere a la gestión de los recursos humanos.
El auge de las cooperativas ilustra la voluntad cubana de profundizar el desarrollo socialista de la economía en todos los sectores, con una propiedad colectiva. Disponen de una autonomía completa a todos los niveles. No obstante, para evitar toda concentración de riqueza, no pueden ser vendidas o entregadas a otras entidades que no sea el Estado.
A nivel agrícola, la prioridad nacional es la producción de alimentos para reducir la dependencia del exterior en un país que importa más del 80% de su consumo. Se entrega la tierra en usufructo a los campesinos que se convierten en productores independientes, remunerados por su propio trabajo, pero sigue siendo propiedad del Estado.
La nueva política monetaria permite otorgar créditos a las empresas y a los ciudadanos con el objetivo de favorecer la producción de bienes y servicios para la población. Uno de los grandes desafíos de la sociedad es la unificación monetaria. En efecto, la dualidad monetaria vigente en Cuba es fuente de serias desigualdades. Para ello, se deben realizar importantes esfuerzos en términos de productividad y de redistribución de la riqueza de acuerdo con la ley de redistribución socialista “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según su trabajo”.
La política salarial se sigue basando en el principio socialista “a cada cual según su trabajo”, con el objetivo de satisfacer “las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias”. Los salarios se incrementarán de modo gradual, en función de los resultados de producción. Para evitar el desarrollo de las desigualdades, la legislación prevé un salario mínimo y un salario máximo. Se favorece el sector no estatal como alternativa adicional para el empleo.
La elaboración de una imposición tributaria en Cuba tiene como meta permitir al Estado disponer de los recursos necesarios para cumplir su papel social con la población. Gracias al impuesto progresivo, las categorías más acomodadas contribuyen más al esfuerzo nacional,
según el principio de solidaridad socialista entre todos los ciudadanos. La cohesión social sigue siendo el objetivo prioritario. Así, para evitar todo crecimiento de las desigualdades en la sociedad, la concentración de propiedad está prohibida para las personas jurídicas o naturales, siendo una prerrogativa exclusiva del Estado. Por otra parte, la política de precios sigue siendo centralizada, particularmente en los productos de interés general desde un punto de vista económico y social.
A nivel de la política social, base del socialismo, el objetivo prioritario no sólo es “continuar preservando las conquistas de la Revolución, tales como el acceso a la atención médica, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la tranquilidad ciudadana, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesiten”, sino también “dar continuidad al perfeccionamiento de la educación, la salud, la cultura y el deporte”. El Estado garantizará “la protección de la asistencia social [a] las personas que realmente la necesitan”.
El Estado no abandona la cultura. La política cultural se basa en la defensa de la identidad, la conservación del patrimonio cultural, la creación artística y literaria y la capacidad para apreciar el arte, mediante las formaciones necesarias. El Estado seguirá su misión de “promover la lectura, enriquecer la vida cultural de la población y potenciar el trabajo comunitario como vías para satisfacer las necesidades espirituales y fortalecer los valores sociales”.
Así, el nuevo modelo económico cubano, basado en la planificación, una política de precios centralizada, la prohibición de concentración de riqueza, un salario mínimo y un salario máximo y la protección de todas las categorías de la población, particularmente de las más vulnerables (no hubo despidos masivos), es indudablemente socialista. Pero se adapta a su época basándose en la filosofía de José Martí, héroe nacional cubano, según el cual “el primer deber del hombre es ser un hombre de su tiempo”. Tiene como objetivo alcanzar una mayor eficiencia económica, luchar contra la burocracia y la corrupción –principales obstáculos internos al desarrollo del país –, preservar las conquistas sociales de la Revolución Cubana, reforzar la República Social y mejorar el bienestar material y espiritual de TODOS los cubanos.

[1] VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, « Información sobre el resultado del debate de los lineamientos de la política económica y social del Partido y de la Revolución”, mayo 2011. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/05/tabloide_debate_lineamientos.pdf(sitio consultado el 15 de agosto de 2013).
[2] Raúl Castro Ruz, « Discurso de Raúl Castro Ruz en la Clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas », 4 de abril de 2010.
[3] n°1

Salim Lamrani
Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.

domingo, 6 de octubre de 2013

Brasil: se viene la segunda vuelta




Las grandes movilizaciones que conmovieron al país en junio y parte de julio se han dado un respiro. El gobierno, en el marco de esta tregua, no logra poner en marcha sus planes de recuperación económica (en especial, las concesiones públicas: 7.500 kilómetros de rutas, 10 mil kilómetros de ferrocarril, puertos y, sobre todo, la exploración de petróleo), en los cuales pretendía inyectar 225 mil millones de reales (100 mil millones de dólares). La principal ruta licitada (Espíritu Santo-Minas) no atrajo siquiera una oferta. La “huelga de inversiones” continúa y va a afectar todas las ruedas de privatizaciones previstas. Esto pese a las condiciones ofrecidas, las cuales enrojecen de vergüenza hasta a los “neoliberales”: financiamiento del 70% de la “inversión” por bancos privados, con líneas de crédito del banco estatal (BNDES). Los generosos financiamientos estatales saltaron de 1,2 para 8,3% del PBI en los últimos cuatro años.
La llamada “beca (bolsa) capital” está en la base de la inflación, del aumento vertiginoso de la deuda pública (casi 64% del PBI) y de la fuga de capitales -también incentivada por el aumento de la tasa de interés en Estados Unidos. The Economist (7/9) dio la alarma: Brasil se encuentra en la “zona roja” de vulnerabilidad de pagos, debido a los flujos (y reflujos) de capital externo; empata en el cuarto lugar mundial con Argentina, en una lista encabezada por Turquía. La principal esperanza, ahora, es el remate del gigantesco campo petrolero marítimo (pre-sal) de Libra, el 21 de octubre, cuando el gobierno espera la oferta de PetroChina (la tercera petrolera mundial). China se ha transformado en el principal proveedor comercial de Brasil. La balanza comercial se ha convertido en deficitaria por primera vez en la década.

Elecciones

Las encuestas electorales para 2014 han cedido su lugar a la crónica de la explosión de la coalición de gobierno. Paulinho da Força, dirigente de una central sindical, rompió con el PDT (miembro de la “base aliada”) y se llevó 31 diputados para un nuevo partido “de oposición”. El PSB, el partido que más creció en las últimas elecciones, también ha salido del gobierno (entregó sus dos ministerios) para lanzar una candidatura opositora en 2014, la del gobernador pernambucano Eduardo Campos. El PT, en cambio, no entregó sus cargos en los gobiernos estaduales que dirige el PSB, a pesar de que estos son ahora plataformas de oposición al PT (obvio, los secretarios petistas de esos gobiernos se están llenando los bolsillos).
Frente al desbande político, el PT usa la fuerza. Para impedir la formalización de la candidatura presidencial de la ex ministra petista Marina Silva (una eco-evangélica reaccionaria que amenaza con sacarles decenas de millones de votos), le bocharon casi 250 mil fichas de afiliación. Aunque obviamente falsificadas, si ese criterio se aplicara a todos los partidos, no quedaría ni uno solo en Brasil (un estudio de abogacía dio a conocer la “tarifa” para legalizar un partido). El gobierno metió la mano también en el STF (Supremo Tribunal) para habilitar un segundo juicio a los dirigentes del PT responsables del mensalão (la coima pagada a parlamentarios por el gobierno Lula), los que ya han sido declarados culpables, para facilitar su absolución o una reducción de penas. Esto va a beneficiar a otros sobornadores, los del PSDB “opositor”, cuyas fechorías ya comprobadas se remontan a 1998 (con juicio previsto para ¡2014!). La crisis los divide, el chorreo los une.
La descomposición de la alianza capitalista que sustenta al gobierno “de los trabajadores” no es nada comparada con el mar de fondo en el propio PT, aunque no por cuestiones de principio. En las elecciones internas del PT (previstas para noviembre), hay nueve listas y seis candidatos a presidente inscriptos -de los cuales tres son “de izquierda”. Un núcleo de izquierda del PT expuso en los siguientes términos la confrontación interna: “¿Concejeros municipales petistas de San Pablo, que homenajean a la Rota (policía asesina que fue base de los “escuadrones de la muerte”) y a la dictadura militar merecen continuar en el PT? ¿Un ministro de (in)Justicia que ofrece la policía para espiar al Movimiento Pase Libre es petista? ¿Un ministro de Educación que elogia a la dictadura militar puede continuar en el PT? El acto desesperado del presidente del PT de enviar a las calles a sus soldados (en junio pasado, cuando los manifestantes les rompieron el culo a patadas), mientras los generales dormían en Brasilia, fue el punto final”.

Luchas

En ese cuadro, metalúrgicos, bancarios (en huelga nacional desde el 19 de septiembre) y correos han salido a la lucha por el salario y las condiciones de trabajo. Los metalúrgicos de San Pablo unificaron su campaña salarial, con paros de 24 horas en fábricas de San José dos Campos y del ABC, con más de 8 mil trabajadores parados. Los trabajadores postales han superado el carneraje de su dirección nacional (la Federación de Correos, que levantó la huelga a cambio de nada) y mantienen el paro en veinte estados. La juventud combatiente de junio-julio, en estado de deliberación y movilización latente, ve perfilarse un nuevo liderazgo social. La fusión de ambos exige un instrumento político. Para que el “punto final” no sea el de un “pliego” circunstancial, sino el de todo el régimen de entrega y explotación.

Osvaldo Coggiola

Habeas Corpus de PIT-CNT - Uruguay por JORGE JULIO LOPEZ




Texto del habeas corpus por Jorge Julio López presentado por el sindicato uruguay PIT-CNT

Señor Embajador de la Republica Argentina

Sr. Dante Dovena.

PRESENTE::

La Comisión de Derechos Humanos del PIT/CNT, con domicilio en la calle Jackson 1283 de la ciudad de Montevideo, se presenta y respetuosamente dice:
Que quiere sumarse a los recursos de habeas corpus que distintas organizaciones sociales hermanas de la República Argentina realizan por desaparición forzada de JORGE JULIO LOPEZ; quien se encuentra desaparecido forzadamente por segunda vez desde el 18 de septiembre del año 2006, hecho que aconteció el mismo día en que debían ser oídos los alegatos que esgrimirían los abogados de su querella, en el marco del histórico juicio llevado a cabo contra el genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz.
Por ello solicitan de vuestra parte, se realicen todas las diligencias necesarias a fin de que se cumplan con el objeto de dichos Habeas Corpus para conocer el paradero de Jorge Julio López a favor del cual se interponen dichas acciones ante laz Justicia de vuestro país.
Para tal fin solicitamos al Sr. Embajador realice las gestiones que correspondan ante las autoridades del Estado Nacional para que se cumplan las diligencias correspondientes que permitan saber donde se encuentra detenido y/o cual fue su destino, miembros de la fuerza de seguridad que lo mantuvo o mantiene en cautiverio.

HECHOS. SEGUNDA DESAPARICIÓN FORZADA

Jorge Julio López desapareció por segunda vez, en la madrugada del día lunes 18 de septiembre del año 2006, en el marco del primer juicio oral que se llevara a cabo en nuestro país por los crímenes de lesa humanidad acontecidos en la última dictadura militar, con posterioridad a la nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final, donde además dicha causa judicial sentó precedente dentro del derecho Argentino, tras utilizarse por primera vez la figura de genocidio, y en consecuencia la primer condena judicial por ese delito en nuestro país. Cuando la Causa seguida contra el represor Etchecolatz llegó a juicio oral, López participó como querellante en la misma y volvió a dar testimonio de las detenciones y ejecuciones vivenciadas en el “pozo de Arana” y demás Centros Clandestinos de Detención por los que transitó. López gozaba de una excelente salud mental y no estaba bajo ningún tratamiento médico. Su desaparición fue perpetrada el mismo día en que debían exponerse los alegatos de su querella. López no se hizo presente en la sala de audiencias, lo cual despertó en familiares y compañeros una gran incertidumbre. En la silla de su casa, quedaron el buzo color bordo de López, donde además encontraron preparada la ropa que había dejado lista la noche anterior, y que usaría para los alegatos, situación esta que no era un dato menor, ya que López concurrió a todas las audiencias y reconocimientos con la misma ropa: su boina azul, el buzo bordo, los zapatos de siempre, cualquiera fuera el clima. Julio en el momento de su desaparición calzaba borceguíes, los cuales solo usaba en ocasiones especiales, llevaba consigo un cuchillo, en su casa no se encontraron aberturas violentadas, y luego se encontraron sus llaves en el jardín de su propia casa. Entre noviembre y diciembre del año 2006, el Subsecretario de Derechos Humanos de la Nación, Rodolfo Mattarolo, admitió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que Jorge Julio López se encuentra desaparecido. Y bajo esa misma tesitura el entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner, reconoció por cadena nacional y ante la Asamblea Legislativa, que López fue secuestrado por grupos integrados por personal de las fuerzas de seguridad en actividad y retirados. Actualmente, tramita por ante el Juzgado Federal N° 1 de la ciudad de La plata, la causa caratulada “López, Jorge Julio s/ Desaparición forzada de personas” la causa número 16.060. Se encuentra desaparecido por segunda vez hasta la fecha.

I. PETITORIO.

Por lo expuesto, solicito a V.S.:

1. Se nos tenga por presentado

2. Se nos mantenga informado de toda las gestiones que se realicen a fin de conocer el paradero de Julio López a favor del cual se interpusieron los hábeas corpus.

3. Trasmitir a las autoridades argentinas nuestro interés en que se arbitren todas las medidas necesarias a fin de conocer el paradero de Jorge Julio López.

Por la Secretaria de DD.HH del PIT/CNT

Intrusos en el espectáculo




Coordinadora de Sindicatos de Trabajadores de Tiendas se movilizó frente al shopping Punta Carretas y también en su interior

La Coordinadora de Sindicatos de Trabajadores de Tiendas realizó ayer una movilización en el shopping Punta Carretas en reclamo de un aumento del salario mínimo nominal a 15.000 pesos, reivindicación que vienen haciendo desde hace unos meses. La actividad fue organizada por sindicatos de varias tiendas y librerías de ese centro comercial como Si-Si, Harrington, Lolita, Chic Parisien, Mosca y Yenny, entre otras, y acompañada por trabajadores de otros gremios que también integran la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicio (FUECYS).
Unos 250 trabajadores se concentraron durante una hora y media en la explanada principal del shopping, desplegaron algunas pancartas y repartieron volantes, mientras un altoparlante divulgaba las reivindicaciones sindicales. Posteriormente ingresaron al centro comercial, ocuparon la escalera principal y aplaudieron durante diez minutos. Muchos de los que participaron en la manifestación se encontraban en horario de trabajo y abandonaron sus puestos para sumarse a la medida.
El coordinador de los sindicatos de tiendas, Jorge Peloche, opinó que si bien la medida "parece muy ingenua", hay que "tener en cuenta que es la primera vez que se realiza una movilización de este tipo en un shopping".
El dirigente sindical añadió que el lunes 7 se volverá a reunir el Consejo de Salarios del sector y anunció que el Poder Ejecutivo va a presentar "una fórmula de acercamiento" debido a que las negociaciones "están estancadas". La Cámara Nacional de Comercio y Servicios y la Cámara Uruguaya de Tiendas proponen otorgar un aumento por crecimiento salarial de 3% para los salarios más bajos y de 1% para los sueldos superiores a 14.000 pesos. Según Peloche, este porcentaje significa un incremento de 150 pesos por año y por lo tanto "la propuesta empresarial es insostenible". "Los que trabajamos en las tiendas conocemos los volúmenes de ventas y sabemos que en todos lados se han multiplicado", añadió. La plataforma de los trabajadores incluye además el cese del pago de parte de los salarios con tickets de alimentación o de transporte, la regulación del horario comercial, porque "no pueden tener abiertos los comercios hasta la hora que se les cante", la equiparación de la licencia maternal con el sector público y la conformación de "tripartitas sectoriales para tratar temas de salud y seguridad laboral", indicó Peloche.

Rockefeller con Mujica




“Usted es símbolo de una realidad y nosotros siempre reconocemos las realidades”, dijo el presidente José Mujica al magnate estadounidense David Rockefeller. El mandatario uruguayo mantuvo una reunión de 45 minutos con el empresario, según informó Presidencia a través de su cuenta de Twitter.
En declaraciones a la prensa luego de la reunión Mujica dijo que el tema central del encuentro fue que Rockefeller conociera cómo Uruguay instrumenta la política con respecto a la regulación del mercado y el consumo de la marihuana. El presidente expresó que Rockefeller recuerda perfectamente que su padre había tenido una posición muy dura respecto de la Ley Seca en Estados Unidos. “Después que transcurrió algún tiempo y vio los efectos, cambió absolutamente y se fue para el otro lado. Se dio cuenta de que había sido un disparate por el efecto práctico. Entonces él tenía la preocupación intelectual de saber. Porque se da cuenta de que la política antidroga y antinarcotráfico que se aplica no da resultado”, afirmó Mujica, según informó Presidencia.Sobre la postura del magnate acerca del proyecto uruguayo agregó: “creo que tiene una visión positiva”. Mujica se encuentra en Nueva York con una comitiva del gobierno. Este martes el mandatario hizo un discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas, que incluyó duras críticas al consumismo y una reflexión de corte filosófico sobre la globalización, la pobreza, la guerra y la vida. David Rockefeller, de 98 años, es el actual patriarca de la familia Rockefeller, nieto del multimillonario magnate petrolífero John D. Rockefeller, fundador de Standard Oil.En la misma línea de visitas con empresarios importantes, el primer mandatario uruguayo se encontró este lunes en Nueva York con el multimillonario George Soros. El estadounidense es conocido como el "especulador más grande del mundo" y es un gran defensor de la legalización de la marihuana.

Violencia de Estado: La "norma obligatoria"




Fiscal Gustavo Zubía

El fiscal penal Gustavo Zubía ha pedido condena para siete luchadores y activistas sociales: Irma Leites, Patricia Borda, Jorge Zabalza, Álvaro Jaume, Aníbal Varela, Diego y Eduardo Jaume.
Es el mismo fiscal que, cuando actuaba en materia de menores, tuvo una influencia decisiva en las reformas al código penal adolescente (2004) que aumentaron las penas. A tal punto, que en los juzgados se las conoce como "ley Zubía". Se trata de un confeso derechista, fanático de las políticas de "seguridad pública". Esas que criminalizan a las víctimas de la extrema pobreza y la desposesión más atroz. Que encarcelan jóvenes y desempleados. Que penalizan a los rebeldes que protestan y se indignan por la impunidad que beneficia al terrorismo de Estado. Que amenazan a movimientos contestatarios y a militantes de la izquierda desobedientes que rompen el "consenso" que manda en la sociedad.
A los cuatro primeros quiere procesarlos con prisión. Los acusa de "atentado", una figura del orden jurídico que castiga a los que se atreven franquear -sin permiso- el umbral de las instituciones o corporaciones estatales. Que buscan "impedir el ejercicio de la autoridad". Porque ese fue el "delito" de los manifestantes el 15 de febrero, cuando llegaron hasta la Suprema Corte de Justicia a protestar por el "traslado" de la jueza Mariana Mota. No solo desafiaron una decisión arbitraria. Peor todavía: invadieron la soberanía de la justicia. Atacaron su "independencia".
La magistrada Gabriela Merialdo todavía no se expidió. Cavila por estas horas entre la "privación de libertad" o una sentencia menos rigurosa. Tiene plazo hasta los primeros días de octubre. Es una jueza con experiencia. Su currículum vitae dice, entre otros méritos, que permitió los "interrogatorios irregulares" realizados por el Departamento de Operaciones Especiales de la Policía (DOE) contra el Colectivo de Denunciantes. O sea, contra aquellos que denuncian a los torturadores y asesinos de la dictadura.
Los inquisidores son circunstanciales. Cumplen la función asignada. Apenas eso. Ni siquiera alcanzan el status de "enclave fascista" en el Poder Judicial. Que, recordemos por si acaso, es un poder del "Estado de derecho". Mejor dicho: del Estado capitalista. Allí donde la justicia actúa, en palabras de Marx, como mecanismo de la "compulsión silenciosa de las relaciones económicas". Bajo la apariencia de un "equilibrio" que garantiza el "interés general".
Obviamente, si alguno de los compañeros acusados es procesado, la "escalada represiva" subirá de tono. Pero la violencia de Estado ya ha demostrado que no se toma vacaciones en la era progresista. Bastaría con registrar algunos hechos recientes para confirmarlo. Desde las infiltraciones policiales en las marchas del 14 y 24 de agosto, al espionaje electrónico; desde la "esencialidad de los servicios" para romper huelgas, al acoso de pegatineros sindicales; desde el cierre de la radio comunitaria La Kandela, a la confiscación de carros y caballos de clasificadores; desde las palizas a los presos en el Comcar y Libertad, al horror de las cárceles del INAU; de los "operativos de saturación" en los barrios más pobres, a las torturas de adolescentes en Santa Catalina. Sin olvidarnos que en aplicación de la ley de faltas, unas 20 personas por día (en su mayoría "indigentes" y sin techo), son conducidas a comisarías.
Por eso, tan ilusorio como reivindicar la "independencia" del Poder Judicial, lo es pretender que este avance punitivo se debe, casi exclusivamente, a los "abusos policiales" y a los desvaríos autoritarios de quienes, desde el Ministerio del Interior, comandan las operaciones represivas. Por el contrario, las estrategias de control social, de "tolerancia cero", al igual que las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, no hacen más que revelar que esta violencia, por naturaleza, es una "política de Estado".
Hace más de cien años -cuando polemizaba con el oportunismo parlamentario y el socialismo revisionista-, Rosa Luxemburgo decía que "la legalidad burguesa no es más que la expresión de la violencia de clase, elevada a norma obligatoria por la clase dominante". El gobierno del Frente Amplio no es más ni menos represivo que los gobiernos de blancos y colorados. Simplemente, aplica con esmero esa "norma obligatoria" que distingue a todo Estado capitalista. A eso de reduce la "legalidad vigente" que jueces, fiscales y policías defienden.
Si alguien llegó a pensar que con el progresismo la "norma obligatoria" de la clase dominante iba desaparecer, evidentemente, se equivocó. O nunca entendió el verdadero significado de ser "partido de gobierno". Es decir, partido del orden. Por tanto, propietario del monopolio de la violencia de Estado. Y celador del ordenamiento legal.
El sistema capitalista, afirmaba Marx en El Capital, tiene colgado en sus puertas de oro un cartel que dice: "Prohibido el paso salvo para los negocios". Los compañeros de la Unión Nacional de Trabajadores Rurales (Unatra), pudieron comprobarlo hace pocos días durante en la Expo Prado: compraron sus entradas pero no pudieron ingresar al predio para denunciar sus pésimas condiciones laborales. Fue una cristalina demostración de cómo funciona el "Estado de derecho". Y un aviso más para los revoltosos. Las instituciones públicas no se pueden "invadir". Tampoco los centros del poder económico. Mucho menos la propiedad privada. Son infranqueables, por definición.

Editorial
En Lucha Nº 10, agosto/setiembre 2013
periodicoenlucha.enlucha@gmail.com

Fallece a los 102 años de edad el legendario general Vo Nguyen Giap




El cerebro militar que expulsó a Francia y a EEUU de Vietnam

El legendario general Vo Nguyen Giap, el cerebro militar que se valió de ingeniosas tácticas para expulsar a los franceses de Vietnam y posteriormente combatió a los estadounidenses que trataban de acabar con el comunismo en el país, falleció el viernes a los 102 años. Era el último revolucionario de la vieja guardia.
Giap falleció el viernes por la noche en un hospital militar de la capital Hanoi donde pasó los últimos cuatro años de su vida cada vez más débil, enfermo de males crónicos, dijeron un funcionario del gobierno y una fuente allegada a Giap. Ambos hablaron a condición de guardar el anonimato porque su muerte no ha sido anunciada oficialmente.
No se había hecho el anuncio oficial de su muerte en los medios controlados por el estado el viernes por la noche, pero la noticia se había extendido ampliamente en Facebook y en otras redes sociales.
Giap fue un héroe nacional cuyo legado sólo ha sido superado por el de su mentor, el ex presidente Ho Chi Minh, que condujo al país a la independencia.
Giap, conocido como el "Napoleón rojo", se erigió como el líder de un ejército de desharrapadas guerrillas que usaban sandalias fabricadas de neumáticos y cargaron su artillería pieza por pieza para poder rodear y aplastar al ejército francés en Dien Bien Phu en 1954. La improbable victoria, que se sigue estudiando en las escuelas militares, no sólo llevó a la independencia de Vietnam, sino también al colapso del colonialismo en toda Indochina y más allá.
Giap siguió adelante hasta vencer al gobierno de Vietnam del Sur, respaldado por Estados Unidos, en abril de 1975, con lo que reunificó a un país que había sido dividido en dos estados, comunista y no comunista. En general aceptaba grandes pérdidas en combate para lograr sus objetivos.
"Ninguna otra guerra por la liberación nacional fue tan encarnizada o causó tantas pérdidas como esta guerra", destacó Giap en declaraciones a The Associated Press en el 2005, una de sus últimas entrevistas conocidas con la prensa extranjera la víspera del 30mo aniversario de la caída de Saigón, la ex capital de Vietnam del Sur.
"Pero seguimos luchando porque para Vietnam, no hay nada más preciado que la independencia y la libertad", agregó, con lo que repitió una frase célebre de Ho Chi Minh.
Giap nació el 25 de agosto de 1911, en la provincia de Quang Binh en la región central de Vietnam. Incursionó en la política en la década de 1920 y trabajó como periodista antes de ingresar al Partido Comunista de Indochina. Estuvo en la cárcel por poco tiempo en 1930 por dirigir protestas contra los franceses y poco después se graduó en la facultad de derecho de la Universidad de Hanoi.
Huyó de la policía francesa en 1940 y conoció a Ho Chi Minh en el suroeste de China antes de volver a la zona rural del norte de Vietnam a reclutar guerrilleros para el Viet Minh, inicio del foco de la insurgencia sureña que poco después fue conocida como el Viet Cong.
Mientras estaba en el extranjero, su esposa fue apresada por los franceses y murió encarcelada. Poco después se volvió a casar y tuvo cinco hijos.
El 30 de abril de 1975, las fuerzas comunistas marcharon sobre Saigón con tanques y arremetieron contra la verja del entonces conocido como Palacio de la Independencia.
"Con la victoria del 30 de abril, los esclavos se convirtieron en hombres libres", destacó Giap. "Fue una historia increíble".
Desde entonces recibió a muchos dignatarios extranjeros, entre ellos a su amigo y camarada revolucionario Fidel Castro de Cuba.
El enemigo acérrimo del general Giap, el secretario de Defensa norteamericano Robert McNamara, vino a visitarlo en 1995. Entonces le preguntó por un controvertido episodio de la guerra de Vietnam, el incidente del Golfo de Tonkín en 1964 en el cual dos destructores de la Armada estadounidense presuntamente fueron atacados por dos lanchas norvietnamitas. Eso sirvió de justificación para que el Congreso de Estados Unidos intensificara la guerra.
Años después, muchos cuestionaron si el ataque realmente ocurrió. Durante su visita, McNamara le preguntó a Giap qué sucedió esa noche.
"Absolutamente nada", le respondió.
A los 97 años, el general asumió un importante papel en un debate sobre una propuesta de expansión de un mina de bauxita que afirmó significaba una amenaza ambiental y de seguridad, en parte porque iba a ser administrada por una empresa china en la inestable región montañosa central. Y también protestó por la demolición del histórico parlamento, Ba Dinh, de Hanoi. Sin embargo, ambos proyectos fueron realizados tal como se tenía previsto.
Giap celebró sus 100 años en el 2011. El general estaba muy débil y enfermo para hablar, pero firmó una tarjeta de agradecimiento a sus "camaradas" por la efusión de sus saludos de bienestar. Y aún entonces continuó siendo informado sobre los acontecimientos nacionales e internacionales, relató el coronel Nguyen Huyen, que fue su secretario personal durante 35 años.

Haití - MINUSTAH: Venían por 6 meses y están hace 10 años




Palabras pronunciadas por el senador haitiano Jean Charles Moïse en la sala Paulina Luisi del anexo de Diputados del Palacio Legislativo de Uruguay, en nombre de las organizaciones sociales haitianas, en homenaje al ex diputado Guillermo Chifflet.

Henry Boisrolin: Va dirigirles la palabra el Senador Moïse que va a hablar en creole por la simple razón que el video que están filmando lo vamos a pasar a Haití, donde la enorme mayoría del pueblo haitiano, todos, hablan creole y no francés. Yo voy a tratar de traducir al castellano.
Jean Charles Moïse: Buenas tardes a todos. Estoy emocionado por el recibimiento tan caluroso desde que llegué aquí. Tengo una vida política larga. Empecé a luchar desde el liceo, después continué con algunos grupos campesinos. Fui intendente de mi ciudad en 3 oportunidades y dirigente de la Asociación Mundial de intendentes y durante dos años asesor del presidente Preval. Hoy soy senador de la República de Haití. Tenemos una posición muy clara respecto de la situación actual del país, pero no vamos a detenernos en este tema, sino sobre la cuestión de la Minustah.
Es un honor homenajear al diputado Guillermo Chifflet por su decisión de tanto coraje (renunció a su banca en repudio al voto positivo del Parlamento uruguayo para enviar tropas a Haití). Sr. diputado, en nombre del pueblo haitiano y en el mío personal le damos las gracias por su acto de grandeza. Es un gesto que no encontramos tan fácilmente sobre esta Tierra. No hace falta esperar la muerte de alguien para rendirle homenaje. Estaba en Haití cuando escuché hablar de su acto, y nunca pensé que podría encontrarme con Ud. Su acción me dio más coraje para seguir luchando. una vez más, en nombre del pueblo haitiano le damos las gracias.
Ahora, vamos a hacer un pequeño resumen del accionar de la Minustah. Eso quizá va a ayudar a familiarizarnos con lo que está ocurriendo. Desde 1986 la comunidad internacional tiene un plan para Haití. Salvo en 1990, el pueblo haitiano no pudo desarmar ese plan. Habíamos elegido democráticamente como presidente a Jean Bertrand Aristide. Siete meses después, la comunidad internacional y la oligarquía haitiana lo derrocaron. Destruyeron el sueño del pueblo. También en 2004 el pueblo haitiano volvió a elegir a Aristide y Francia, Canadá y EE. UU. con un sector de la oligarquía, organizaron un grupo armado en República Dominicana, repartieron dinero en la Universidad y movilizaron a los narcotraficantes para masacrarnos y luego secuestraron al presidente Aristide y lo sacaron del país.
Esta misma comunidad internacional dijo que iba a yudar al pueblo haitiano. Dijeron que iban a mandar tropas para estabilizar el país, que no nos intranquilizáramos porque se trataba de un pequeño grupo que iba a ir nada más por 6 meses. Esos 6 meses se transformaron en 10 años. Así Uds. pueden darse una idea de la situación en la cual nos encontramos.

¿Cuál es el resultado de esta permanencia?

Violación de los Derechos humanos, en Cabo Haitiano, por el supuesto robo de U$S 30, los soldados de la MINUSTAH colgaron a un joven haitiano, en Port Salud violaron a un joven, en Gonaives a otro. Todos los años cambian los contingentes y quedan centenares de mujeres embarazadas de esta gente. Imagínense la cantidad de mujeres que parieron y los chicos que no tienen a sus padres.
Cuando se presenta algún problema de inseguridad en una zona, la Minustah responde que no están para hacer ese trabajo, pero cuando el pueblo se levanta contra el hambre o reclama el derecho a votar, aparecen para reprimir.
Hay un grupo de soldados nepaleses que defecaron en baldes y aunque la Minustah tiene suficientes herramientas para hacer un hueco y enterrar este material, sin embargo lo tiraron a un río donde la gente toma agua y se baña. Así trajeron el cólera. En Haití no es como acá que la gente dispone de baños, no hay agua potable para todos, entonces utilizan el río. esta enfermedad ya ha matado a varios miles. la Minustah nos trajo el mal.
Haití fue el primer país independiente de la región y hemos ayudado a varios a tomar su independencia, hoy nos hace mal ver que esos mismos países han enviado tropas para ocuparnos. Evidentemente eso afecta nuestra dignidad como pueblo.
Considerando todos estos casos presenté una resolución en el Senado de la República de Haití y tanto los senadores próximos al gobierno como los opositores la han votado a favor por unanimidad. La misma aclara que la decisión de enviar la Minustah no fue pedida por Haití, sino una resolución de la ONU.
Ellos votaron la Convención de Viena que dice que no se pueden enviar tropas a un país sino está en guerra. En Haití no había guerra. La resolución tiene 15 considerandos y 6 artículos. Uno de ellos dice que el 23 de mayo de 2014, la Minustah tiene que dejar Haití. Con los U$S 900 millones que gasta la ONU en el mantenimiento de las tropas, sería preferible construir hospitales y escuelas y la cantidad de carros de asalto que pululan en la calle intimidando al pueblo haitiano, reemplazarlos por tractores para ayudar a los campesinos.
En la Policía Nacional, que ellos dijeron que iban a ayudar, hay dos promociones que salieron de la Academia de policía y no cuentan con armas. Un policía haitiano cobra U$S 250 mensuales, si hubieran tenido realmente intenciones de ayudar, hubieran aumentado los efectivos, lo que hubiera permitido dar seguridad en todo el país.
Por todo lo que hemos dicho, consideramos que la comunidad internacional se está burlando del pueblo haitiano.

Las tropas brasileras, argentinas y uruguayas están en Haití para reprimirnos

Aparte de plantear esta resolución, nos transformamos en peregrinos para difundirla y viajamos a Brasil, Argentina, siete países africanos, próximamente estaremos en la ONU y hoy aquí. Esta es una batalla que no solo debe ser llevada adelante por el pueblo haitiano, sino pueblo con pueblo. Creo que se trata de una batalla difícil, pero nosotros tenemos determinación y los pueblos de la Tierra también, particularmente los pueblos cuyos gobiernos enviaron tropas a Haití.
La cuestión MINUSTAH no es simple. Hay una serie de intereses detrás y esto entra directamente en un plan global de la comunidad internacional.
Brasil, Argentina y Uruguay están ahí para reprimirnos, pero las minas son para Francia, Canadá y EE. UU. Esos países tienen compañías mineras nacionales explotando las minas haitianas, entre tanto, la situación está degenerando y nosotros nos estamos organizando. Saben muy bien que la cuestión de la ocupación, va de la mano con la globalización y el neoliberalismo. Los países que creen que fueron para ayudarnos, no lo están haciendo.
Hoy estamos en un momento que todos tienen que alzar la voz muy fuerte sobre esta cuestión. Cuando los veo a todos Uds. reunidos aquí me da una gran alegría porque significa que tienen en cuenta la situación del pueblo haitiano. Imagínense que después del terremoto que costó la vida de 200.000 personas, un año después desataron la enfermedad del cólera, imagínense en qué situación nos encontramos.Cuando escuchan hablar a la comunidad internacional que vienen a ayudarnos, sepan que es mentira. Todos esos millones que dicen que nos van a dar, es mentira. Pueden ir a Haití y ver cuántas personas todavía viven en carpas, cuántos chicos están en las calles y no pueden ir a la escuela, pero todos dicen que nos están ayudando. Eso nos parece ridículo. EE. UU. ofreció dinero después del terremoto, todas las cadenas de TV estadounidenses se refirieron a U$S 450 millones para Haití y resultó ser un 30% para USAID, otro tanto en subsidios para los granjeros norteamericanos que exportan arroz y porotos, un 20% para los marines que dicen que fueron a ayudarnos, 10% para la República Dominicana que también está mandando ayuda. Solo queda 10% para los haitianos. es ridículo.
Frente a todo esto necesitamos abrir los ojos. Para colmo EE. UU. nos ha impuesto un presidente y un primer ministro. Ambos con nacionalidad norteamericana. En cambio, el pueblo fue a votar y el Consejo Electoral haitiano dio los resultados diciendo la posición de cada candidato. Mediante una nota de prensa, la Embajada de EE. UU. aclaró que no estaba de acuerdo con este resultado y pusieron a alguien que salió quinto como presidente, y ese hombre está hoy entregando nuestras minas a las compañías mineras extranjeras.
Si no nos sentamos juntos para hablar, concertar pueblo con pueblo, corremos el riesgo de perder esta batalla. Con el apoyo de todos los pueblos la ganaremos. Muchas gracias.