jueves, 18 de abril de 2013

Kissinger, el premio Nobel, instigador de genocidios




Testimonio de Oscar Vásquez Ocampo sobre el crimen de su hermana y otros seis militantes.

Vásquez Ocampo contó cómo fueron secuestrados en 1976 su hermana María Marta y otros jóvenes que trabajaban en el Bajo Flores, luego trasladados a la ESMA. Pocos días después fueron secuestrados los curas jesuitas Yorio y Jalics.

“María Marta nació en el ’52, se la llevan en el ’76, tenía 24 años. Nació el 28 de diciembre, una ironía, el Día de los Inocentes.” Carlos Vásquez Ocampo era hermano de María Marta, secuestrada el 14 de mayo de 1976 entre el grupo de siete jóvenes que trabajaban en la villa del Bajo Flores. Fueron llevados a la Escuela de Mecánica de la Armada. Carlos declaró en el juicio unificado que se lleva adelante en Comodoro Py. Con su testimonio comienza la historia del grupo del Bajo Flores, que abarca la avanzada de los marinos sobre el movimiento villero de base peronista. Nueve días después de la caída del grupo, secuestraron a los curas jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics. Hoy declara la hermana de Yorio.
Carlos Vásquez Ocampo describió durante su relato el trabajo de búsqueda de su hermana y del grupo. Habló de Emilio Mignone (su hija Mónica era parte de los siete y amiga íntima de María Marta). “Mi hermana y Mónica Mignone se conocieron en el Colegio de la Misericordia. En ese colegio estaba Mónica Quinteros, la monja que las contacta para trabajar en asistencia social. Tenían apenas 14 o 15 años y se la llevan a los 24.”
En los veranos viajaban a trabajar al sur y en los inviernos al Bajo Flores. Mónica y María Marta hicieron la universidad en El Salvador, se recibieron de psicopedagogas y trabajaron en el Hospital Piñero. En alguno de los viajes al sur, el grupo se cruzó con jóvenes del Ateneo de la Juventud. Ahí estaba Horacio Pérez Weiss, otro de los desaparecidos, y César Lugones, quien se casó con María Marta. Era veterinario, trabajaba en Cañuelas y daba clases en la Universidad de Luján.
“A Mónica (Quinteros) la conocía socialmente, había estado en mi casa, era una persona muy comprometida con los sacerdotes del Tercer Mundo. Recuerdo haber ido a la parroquia del Padre Mugica, ella era muy amiga de Mugica.”
El 14 de mayo de 1976, a las 6.30, Carlos recibió un llamado de Emilio Mignone. Lo llamó para ver si sabía algo de María Marta, porque a las cuatro de la mañana identificó a un grupo con ropa de fajina, mientras intentaba que no se llevaran a su hija. “Nadie imaginó lo que un año después era ya una rutina”, dijo Carlos.
Carlos era abogado, se había casado. Sus padres estaban en México: él era diplomático, ella es Marta Vásquez, dirigente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
Carlos y el hermano de César, Eugenio Lugones, fueron el 15 de mayo al departamento de su hermana y cuñado. No pudieron entrar. “Fuimos al día siguiente y ya con el portero subimos y encontramos todo dado vuelta.” Faltaban documentación, pasaportes, cédulas. El encargado les contó que a las cuatro o cinco de la mañana tocó el timbre un grupo con armas largas. Le preguntaron por el veterinario César Lugones y su esposa. Cuando los del operativo subieron al piso 9º, él se escondió en algún lugar desde donde fue testigo de la salida de César y María Marta con esa gente, vestida de fajina y camperas. Dos o tres autos en la puerta. Un tercero enfrente.
A partir de ese momento, Carlos reconstruyó en la sala qué supo de cada uno. Un cuñado de Pérez Weiss logró ver cuando se lo llevaron a él y a su esposa, Beatriz Carbonell. Siguió al auto por calles de Flores. Cuando notan que los siguen, el auto espera, se atrasa y al alcanzarlo le muestran las ametralladoras: “Suficiente mensaje para no seguir”, dijo Carlos. A la monja Mónica Quinteros la secuestraron esa misma mañana. A María Esther Lorusso la sacaron esa noche de un departamento de la calle Bulnes.
“Nos empezamos a mover básicamente Emilio Mignone, Quique Lugones y yo en representación de María Marta. Empezamos a mover todo lo que cada uno podía averiguar. Emilio era un hombre vinculado con la Iglesia, había sido subsecretario de Educación de Onganía, estaba vinculado con el Opus Dei y lógicamente tenía muchos contactos a nivel militar. Emilio empieza a moverse por un lado, nosotros por otro. Y cuando estábamos en eso ocurre otro hecho dentro de la misma villa, que es el secuestro de los padres Jalics y Yorio.” Los curas pertenecían a la Compañía de Jesús, a cargo de Jorge Bergoglio. Carlos explicó que los dos curas trabajaban en la villa del Bajo Flores, no exactamente con su hermana ni con su grupo, que se reunía en la parroquia Santa María del Pueblo. Jalics y Yorio estaban en otro sector de la villa, pero los dos grupos tenían una relación. El 23 de mayo del ’76, los secuestraron en un procedimiento con movilización de más de cien personas, mientras estaban dando misa. “Estaba dando la misa el cura (Gabriel) Bossini, me parece, que no era de la villa. Los curas de la villa no podían darla porque habían sido suspendidos en sus ejercicios sacerdotales por el cardenal Aramburu, por su vinculación con el pueblo.”
Entre los muchos contactos vieron a Angel Federico Robledo, que había estado en la Embajada de México. Les dijo que buscaran por el lado de Marina. Se hicieron gestiones con Jorge Olivera Rovere, que les negó a Mignone y a Quique Lugones que los tuviera el Ejército. “A fines de junio, mi padre viene al país. Los primeros días de julio tiene una entrevista con el almirante (Oscar) Montes, que era jefe de los Navales (Operaciones Navales). Van Mignone y mi papá. En esa entrevista, Montes niega que la Armada haya tenido algo que ver. Mignone, que era un hombre perspicaz, le dijo: ’Usted miente’. Esa frase fue dicha por Mignone en el Juicio a los Comandantes. Montes le dijo: ‘¿Cómo voy a mentir?’. Mignone respondió que porque de los padres Jalics y Yorio se dijo que se los llevó la Infantería de Marina. Entonces Montes dijo: ‘A los curas sí los tiene la Marina, porque uno de ellos es muy peligroso’. Bueno, Mignone muy irónicamente, le respondió’: ‘Bueno, vamos avanzando’. Evidentemente, el almirante Montes en un lapsus no reconoció lo del grupo de mi hermana, pero sí que los curas estaban ahí.”
Carlos dijo que eso generó una “situación” entre el gobierno militar y el Episcopado. Tres días antes de la Conferencia Episcopal de octubre, aparecieron Jalics y Yorio en Cañuelas, en un campo. Algún vecino escuchó un helicóptero y ellos aparecieron anestesiados. El 23 aparecen, el 26 se hizo la Conferencia Episcopal, dijo Carlos, “que no sacó ningún documento de condena”. Carlos y Mignone fueron a ver a Yorio a la casa de su madre. Jalics tenía parientes en Alemania y lo sacaron del país inmediatamente.
“Yorio nos relata que había estado en la ESMA los primeros cuatro o cinco días del cautiverio. Me lo dice a mí y a Mignone. Está dicho en el Juicio a los Comandantes. ¿Y por qué lo supo? Porque Jalics, que estaba con él, escuchó y le dijo que a los dos o tres días de estar ahí escuchó un discurso y el Himno Nacional y un acto militar. En el discurso, aunque parezca ridículo, dijeron: ‘Aquí, en la Escuela de Mecánica de la Armada’.”
Luego se los llevaron a una casa en Don Torcuato. En la ESMA estuvieron encapuchados, engrillados, sin poder ir al baño y sin alimento. Yorio escuchó un “Ay, Orlando...”, y por la voz entendió que era Mónica Quinteros, porque tenía una voz muy suave, muy de monja, dijo Carlos. A Yorio lo interrogaron. Le preguntaron por “Mónica” y María Marta. Quisieron saber por qué se había visto con ella un mes antes del secuestro. Y a partir de esa pregunta Carlos entendió que su hermana había estado en el mismo lugar.
“Como frutilla del postre, (Yorio) nos dijo que lo interrogaban para saber si eran recuperables. Frase que me quedó grabada de por vida. Yo personalmente tomé conciencia con esa frase de cuál era el destino de unos y de otros. Indudablemente, Jalics y Yorio creo que estaban vivos por esa presión que ejerce Mignone a partir de la gaffe del almirante Montes.”
Mónica Quinteros era hija de un capitán de corbeta. Oscar Quinteros se mantuvo al margen de la búsqueda del resto porque pensó que iba a recuperar a su hija con los contactos en la Marina.

Alejandra Dandan

Desde Argentina analizan la manipulación de medios nacionales y extranjeros en contra del presidente Maduro


Elecciones en Venezuela.




El análisis de James Petras

Tras el triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones del domingo 14 de abril, “creo que lo primero es volver a los lugares a donde existe el corazón del chavismo, lugares de trabajo, vecindades, comunidades, para hacer una ofensiva que permita revitalizar los programas sociales que han quedado en una forma medio muertos. Pero junto con eso, deben cambiar el estilo del os programas sociales, imponer la responsabilidad colectiva de los beneficiarios”, opinó este lunes el sociólogo norteamericano James Petras (*) que dedicó toda su audición en CX36, Radio Centenario, a analizar la coyuntura venezolana de cara al nuevo gobierno. Lo que sigue es la transcripción de este análisis.
Efrain Chury Iribarne: Como cada lunes a esta hora, estamos recibiendo y dando la bienvenida a James Petras, que ya está en contacto desde los Estados Unidos.
James Petras: Buen día. Estuvimos toda la mañana analizando las elecciones en Venezuela, con entrevistas y comentarios, tratando de organizar algunas explicaciones.
EChI: Si, hoy es el tema casi excluyente y estábamos aguardando este contacto para escuchar tu análisis. Así que adelante nomás.
JP: Bueno, lo primero que debemos anotar es que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ganó las elecciones. No fue por tanto como algunos creímos, pero en todo caso ganó la Presidencia otra vez, después de trece años en el gobierno, lo que es muy raro porque en general los gobiernos sufren desgastes y tienen el problema de mantener el ánimo de la gente.
En segundo lugar, el gobierno queda también con mayoría en el Congreso, los militares siguen apoyando la Constitución la legalidad, la legitimidad, y siguen controlando las calles a pesar de que la oposición trata de fomentar el caos.
También tenemos que marcar que buena parte de la Economía sigue bajo el control del gobierno y que tienen el apoyo de los gobiernos en la región, el nuevo gobierno recibió el apoyo y el saludo de casi toda América Latina, de casi toda América, menos de los Estados Unidos que hasta ahora no ha saludad la victoria de Nicolás Maduro.
Ahora, con todo eso, debemos anotar que bajó el margen de victoria a menos del 2%, según las cifras que dieron hoy es de 1,6% de margen.
¿Cómo explicamos esta caída desde octubre a abril?
Creo que es un factor que Chávez personalmente no esté involucrado. Pero creo que un factor importante fue la política de devaluación que golpeó los ingresos efectivos de los consumidores, incluso las clases populares, porque hay un enorme porcentaje de los alimentos básicos que son importados y que cuestan más porque el Bolívar vale menos.
Además, junto a la devaluación, el factor de inflación sigue corriendo a ritmo bastante alto y se suma a esto, el desabastecimiento, por el sabotaje, por la ineficiencia en la distribución, porque sectores productivos y de distribución concientemente intervienen para que la mercancía no circule. Pero a la vez, tuvimos los apagones, fruto del sabotaje pero que -pese a que el gobierno intervino e incluso encarceló a cuarenta funcionarios del sistema eléctrico por los hechos- tuvo un claro impacto.
Creo que el hecho fundamental, en relación con la campaña es que Maduro y su equipo, enfatizaron demasiado en la personalidad de Chávez, en la personalidad de Maduro que tocaba música folclórica, etc.; y no enfatizaron en el Programa de gobierno.
La gran diferencia con la última campaña de Hugo Chávez, es que Chávez formuló un programa e hizo toda la campaña explicando exactamente las medidas económicas y sociales que iba a impulsar. Mientras, Maduro hablaba de los temas de la muerte Chávez, de la continuidad de Chávez, pero no expuso las ideas programáticas, las medidas concretas que va a realizar. Y eso permite que la oposición, demagógicamente, trate de aparentar, de decir que ellos sí van a multiplicar los programas de Chávez, van a aumentar los salarios, forzando las ideas sociales sobre la agenda, poniendo a Maduro más como una figura religiosa, celebrando la mística de Chávez, en vez del programa económico y social.
Creo que estos factores influyeron mucho en esta campaña, influyeron en el voto de muchos sectores que no eran los ‘duros’ chavistas. Creo que el chavismo consigue el 50% de los votos por lo que cumplieron en estos 12 años de gobierno. Pero en el corto plazo, en la coyuntura, creo que Maduro y su equipo, cometieron algunos errores por ejemplo, no esperar a después de las elecciones para devaluar la moneda, no movilizar al Ejército y a las fuerzas publicas para mantener la circulación de mercancías, en vez de permitir que la gente tenga que andar atrás del papel higiénico, de arroz, jabón, etc.
Con una intervención más fuerte del gobierno esto se hubiera evitado.
Ahora bien, más allá de esto, hay una acumulación de problemas estratégicos que debemos tener en cuenta.
Uno es la ineficiencia. Una cosa es pronunciar un programa y forzosamente Chávez intervenía cuando algo no funcionaba para rectificar. Pero la fuerza de personalidad de Chávez para compensar por la ineficiencia ahora no está. Y la ineficiencia es un gran tema, porque se puede decir que hay un mejoramiento en los servicios sociales –como recolección la basura o mejora de caminos- pero no cumplen, porque los funcionarios no cumplen y eso empieza a perjudicar a la gente en los barrios populares. Porque lo que hay que anotar de estas elecciones es que algunos sectores amplios y populares dieron el voto a la derecha, porque precisamente están a favor del programa pero ven que no cumplieron, no hay resultados. Y eso tiene que ver con otro problema: la corrupción endémica entre sectores de la administración pública.
Ese es un problema que existía antes del gobierno de Chávez en forma virulenta, existe en estados donde gobiernan los opositores, es un fenómeno generalizado, peor en la campaña presidencial es el Presidente el que asume la responsabilidad.
El tercer problema estratégico es la inseguridad y la delincuencia. A pesar de que temían algunas iniciativas, preparando un nuevo modelo de Policía para combatir la delincuencia, las tasas de homicidios y crímenes violentos siguen demasiado altos. ¿Estos problemas qué indican? Debemos reconocer que el gobierno tiene que enfrentar una guerra permanente, la oposición no va a dejar un período de luna de miel, no va a permitir -ahora que perdió las elecciones- que el gobierno lance sus programas ni a formar una oposición en el Congreso, en la prensa, etc. No. La oposición, financiada por los Estados Unidos y estimulada por las instituciones y organizaciones financiadas por Estados Unidos, mantendrá una guerra permanente. En cualquier momento van a poner obstáculos, empezando por hoy, no aceptando los resultados, llamar a una auditoría, si el gobierno ganó o no ganó van a denunciar fraude, van a obstaculizar todo lo posible la realización del programa económico.
Ahora, frente a una oposición financiada por Estados Unidos, la primera cosa que debe hacer el gobierno es una Ley que ilegalice el financiamiento de organizaciones desde el exterior y obligarlos a registrarse como agentes de poderes externos, que es lo que son. Y esa es la ley que tenemos aquí en Estados Unidos, cualquier organización que recibe financiamiento de cualquier otro gobierno está obligado a registrase y si no lo hacen, son acusados de espionaje, son sometidos a juicios criminales y podrían pasar hasta cinco años en la cárcel.
Pero eso no existe en Venezuela y si existe no se aplica. Por esa razón en esta campaña, Capriles recibió millones de dólares para financiar su campaña y ahora van a necesitar millones más para mantener la política de guerra permanente.
¿Qué opciones tiene Maduro frente a esta situación?
Uno puede pensar que hay tres posibilidades.
Uno es radicalizar el proceso. Segundo, buscar consolidar y mejorar lo que hay. Y tercero, la conciliación, buscar un consenso, un pacto con la derecha.
Ahora, en primera fase, debemos decir que la posibilidad de conciliación existe porque dentro del equipo de Maduro hay un sector importante burgués, funcionarios bastante conservadores que tienen un pie en el gobierno y otro con la oposición. El problema es que los conciliadores no tienen interlocutores, con la táctica ofensiva que busca derrocar el gobierno no hay ninguna posibilidad de pacto, ni pacto de paz ni de consenso ni pacto social. No hay.
Entre la radicalización y la consolidación, yo creo que ambas cosas deben ser combinadas, pero dentro –y quiero enfatizar en esto- de una estrategia ofensiva. El gobierno no debe quedarse tratando de legitimizarse, pidiendo auditorías, pidiendo la legalidad, porque ya ganaron las elecciones. Si van a pedir auditorías, que lo hagan, pero mientras, el gobierno debe empujar programas productivos, programas sociales, programas de rectificación de administración, lanzar la ofensiva y no quedarse simplemente respondiendo a las acusaciones de la oposición. O sea, tomar la iniciativa, tiene la presencia de la fuerza pública para empujar lo que ganaron en las elecciones.
¿Y qué significa en este contexto radicalizar?
Creo que lo primero es volver a los lugares a donde existe el corazón del chavismo, lugares de trabajo, vecindades, comunidades, para hacer una ofensiva que en primer instancia permita revitalizar los programas sociales que han quedado en una forma medio muertos. Pero junto con eso, deben cambiar el estilo del os programas sociales, imponer la responsabilidad colectiva de los beneficiarios, porque una cosa es financiar programas sociales de Educación, de vivienda, infraestructura, Salud, pero que la gente queda pasiva simplemente exigiendo más, sin asumir responsabilidad por el funcionamiento, por la eficiencia. No se puede solamente tomar el control de empresas si los trabajadores, técnicos, administradores, no asumen mayores responsabilidades, hay que acabar con eso de ‘ellos y nosotros’ dentro de las empresas públicas. Resulta que hasta hay robos dentro de las empresas públicas, pasa en la distribución de alimentos, camioneros y almaceneros estatales roban y venden en el mercado negro, y en esto hay que inculcar la necesidad de tomar responsabilidades. Me parece muy importante, porque no basta con que formalmente el gobierno tome tal o cual empresa sin ningún comité de responsabilidad que supervise que esas cosas funcionen eficiente y honestamente y sus beneficios lleguen a quien deben llegar.
Ahora, finalmente creo que la lucha contra la delincuencia no puede ser secundaria. Hay que formar un nuevo modelo, con mayor inteligencia, porque en Venezuela falta un mapa de dónde están los delincuentes, cómo se organizan, donde hay que concentrar esfuerzos, dónde están los grupos que manifiestan estas actividades antisociales. Es un problema político y para solucionarlo hay que concentrar recursos junto con la organización de los barrios. Se necesitan milicias locales contra la delincuencia. Actualmente es una guerra, si tomamos el número de muertos.
Por otro lado, hay que rectificar la delincuencia en la administración pública. En eso necesitan lo que en Estados Unidos llaman whistle-blower (1), es decir los que alertan a las autoridades sobre la corrupción entre oficiales administrativos, y se llegan a procesos criminales no alcanza con reprimendas.
Creo que la legalidad necesita una mayor revolución cultural, porque en Venezuela la incapacidad de los administradores de auto rectificarse es bastante evidente.
Entonces, el gobierno ganó las elecciones, el gobierno tiene la legalidad, tiene el respaldo de la mayoría de la gente, incluso muchos de los que votaron en contra son simpatizantes del programa chavista, siempre que el gobierno lance el programa y no se quede con el fetichismo de Chávez que no marchó en estas elecciones. Es evidente, la gente quiere obras y no simplemente rituales.
Hasta aquí mis comentarios sobre las elecciones venezolanas del domingo.
EChI: A la oposición le queda aún una carta a jugar, el referéndum revocatorio.
JP: Si, pero eso es dentro de tres años. Pero desde aquí hasta allá hay mucho para hacer y muchas oportunidades. Se puede arrinconar a la oposición a partir de una ofensiva.
Si uno empieza a anticipar las elecciones tres años, vas a perderlas.
Lo que necesita el país no es política coyuntural, política electoral, lo que necesita el países cambios estructurales ya. Cambios estructurales en el funcionamiento del gobierno, cambios estructurales en relación a la administración de la justicia y el combate a la delincuencia, cambios estructurales en relación con la organización de producción y distribución. Esa, me parece, es la base para acercar las elecciones. Tienen dos años y medios para lanzar las bases fundamentales para esta transformación, golpear a la derecha en todo sentido a partir de reformas que favorecen al pueblo y su participación directa. Pero es muy negativo que ahora empiecen a anticipar un referéndum, esa es la mentalidad del perdedor.
Creo que hoy la mejor defensa es una ofensiva, con un programa económico al frente y realizarlo en todos los aspectos, paso a paso. Creo además que no puede establecer problemas generales, sino que debe ser una enumeración de 60 puntos que se vayan a realizar en tres años.
Por ejemplo, mejorar servicios, reducir trámites para –por ejemplo- obtener un permiso para construir una casa, no puede demorar años. Y si no se obtiene de inmediato, en una semana, deben existir mecanismos para sancionar a los burócratas que lo demoran, porque los trámites matan cualquier programa económico y social.
EChI: Muy bien Petras, ha quedado clarísimo todo este análisis.
JP: Bien, antes de terminar quiero comentar una cosa sobre la política de Estados Unidos en esta coyuntura.
Estados Undios está jugando la carta de deslegitimizar las elecciones, los medios aquí están dando mucha publicidad a las acusaciones de Capriles, no quieren reconocer el resultado, van a cuestionar a Maduro, van a prolongar el proceso electoral para que el gobierno siempre quede a la defensiva. Es la táctica de Obama que busca crear una situación caótica, obstaculizando el quehacer, para frustrar la mayoría.
Esta política de Obama es la política del golpismo disfrazada de forma electoral, es el golpismo desde el proyecto electoral buscando de alguna forma frustrar la posibilidad del funcionamiento efectivo del gobierno y negar su posibilidad de alcanzar metas que podrían aumentar el apoyo popular.
Esta política es una guerra de la traición, es un golpe incremental, creando las condiciones para un derrocamiento institucional a partir del referéndum dentro de tres años o antes incluso.
EChI: Felicitaciones por estos comentarios y muchas gracias.
JP: Muchas gracias. Un saludo a la audiencia.

Nota de Redacción

(1) Se trata de un alertador, (en inglés whistleblower, persona que hace sonar un silbato o pito), es alguien que da a conocer el comportamiento erróneo que existe dentro de una organización o conjunto de personas. Generalmente, la persona pertenece a esa misma organización.

(*) Escuche en vivo los lunes a las 11:30 horas (hora local) la audición de James Petras por CX36, Radio Centenario desde Montevideo (Uruguay) para todo el mundo a través de www.radio36.com.uya

miércoles, 17 de abril de 2013

Golpe en marcha




Henrique Capriles (foto) llamó a desconocer los resultados electorales

El libreto empezó a ejecutarse: la derecha venezolana, envalentonada por la estrecha diferencia por la que perdió el domingo, comenzó a aplicar el plan desestabilizador.
La ofensiva golpista -que ya se cobró al menos dos víctimas- abre un repentino escenario de fuerte confrontación que pone en peligro a la revolución bolivariana.
La combinación de las múltiples estrategias desplegadas por la oposición venezolana, orquestada y financiada por los centros de poder mundial, tiene un gran paralelismo con la agenda desarrollada durante el golpe de Estado de abril de 2002. Un torbellino de protestas y episodios violentos protagonizados por militantes opositores durante la jornada de ayer intenta abonar el terreno para los capítulos siguientes del guion: generar un escenario de caos y pedir la intervención extranjera.
Tras el desconocimiento de los resultados electorales, que dieron la victoria a Nicolás Maduro por unos 263 mil votos, Henrique Capriles ofreció una conferencia de prensa el lunes al mediodía en la que convocó a un cacerolazo para la noche y a movilizaciones al Consejo Nacional Electoral (CNE) el martes y miércoles.
En la tarde comenzaron a multiplicarse las agresiones que dejaron, según el ministro de Comunicación Ernesto Villegas, al menos dos chavistas asesinados. Se registraron incendios de las sedes del Partido Socialista Unido de Venezuela en los Estados de Barinas, Táchira y Anzoátegui; ataques a Centros de Diagnóstico Integral (salas sanitarias atendidas por médicos cubanos), edificios de la Misión Vivienda Venezuela y a la casa de Tibisay Lucena, presidenta del CNE; amedrentamientos con motorizados armados en distintos edificios públicos; y asedios a las sedes del canal público VTV y Telesur con amenazas a sus trabajadores.
La maniobra golpista incluye también acciones que se vienen repitiendo sistemáticamente como la incursión de grupos paramilitares colombianos y centroamericanos (al menos seis operativos fueron desactivados en las últimas semanas), el desabastecimiento de productos básicos y sabotajes al servicio eléctrico.
La arremetida cuenta además con su elemento estrella: la articulación de los grandes consorcios mediáticos que potencian en esta coyuntura su embestida contra el proceso bolivariano, en este caso silenciando estos hechos.
Volviendo a los puntos en común con el golpe de 2002, aparece como elemento negativo para las fuerzas bolivarianas la ausencia del mentor y motor del proceso. Por múltiples razones, este escenario sin Chávez aporta una gran cuota de desconcierto.
Como signos positivos se destaca la lealtad que vienen demostrando las fuerzas armadas. El jefe del Comando Estratégico Operacional, Wilmer Barrientos, se posicionó de manera categórica: “La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, apegada a la Constitución y las leyes, hará respetar los resultados que han salido de las urnas electorales".
También el contexto internacional aporta un signo favorable: buena parte de las y los mandatarios latinoamericanos ya manifestaron su apoyo a Maduro. Extendiendo fronteras, gobiernos de muchísimo peso como China y Rusia se posicionaron en el mismo sentido. En tanto, la derecha venezolana recibió el espaldarazo del gobierno español y del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

Lo que viene

Los cacerolazos de anoche sonaron con fuerza en las zonas de clase media y alta, pero también se sintieron en algunas barriadas populares. Para hoy están previstas movilizaciones opositoras a las sedes regionales del CNE y para mañana a la sede central en Caracas.
El presidente electo Nicolás Maduro, diferentes ministros y gobernadores llamaron al pueblo a movilizarse, mientras que todos los colectivos y movimientos populares ratificaron la firmeza de defender la revolución en las calles. En la madrugada, miles de personas ya se encontraban en los alrededores del Palacio de Miraflores.
En un comunicado, la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora declaró: “El dilema histórico sigue planteado. Es entre colonia o independencia, es entre ricos y pobres, es ente socialismo y capitalismo. El combate es ya, es ahora, es en la calle. No nos dejaremos arrinconar por la contrarrevolución, no caeremos en inmovilidad ni cundirá en nosotros la desmoralización. Un chavista no se rinde, no se cansa. Lucha, lucha y lucha, rodilla en tierra”.

Gerardo Szalkowicz, desde Caracas.

martes, 16 de abril de 2013

Maduro: una victoria necesaria




Era fundamental que ganase Nicolás Maduro, y ganó. Pero ganó a duras penas, lo cual exige desentrañar las causas del bajón sufrido por el chavismo y el notable aumento experimentado por la derecha. Fue una victoria que puso en evidencia la endeblez metodológica de las encuestas que de uno y otro lado pronosticaban una holgada victoria del candidato chavista. Sobre el veredicto de las urnas lo primero que hay que decir es que su desconocimiento por parte de Henrique Capriles no es en modo alguno sorprendente. Es lo que señala para casos como éste el manual de procedimientos de la CIA y el Departamento de Estado cuando se trata de deslegitimar un proceso electoral en un país cuyo gobierno no se somete a los dictados del imperio. Si bien la distancia entre uno y otro fue muy pequeña, no tuvo nada de excepcional a la luz de la historia venezolana: en las elecciones presidenciales de 1978 Luis Herrera Campins, candidato del Copei, obtuvo el 46,6 por ciento de los votos contra el 43,4 de su rival de Acción Democrática. Diferencia: 3,3 por ciento, y el segundo reconoció de inmediato el triunfo de su contendor. Antes, en 1968, otro candidato del Copei, Rafael Caldera, accedió a la presidencia con el 29,1 por ciento de los sufragios, imponiéndose sobre el candidato de AD, Gonzalo Barrios, quien obtuvo el 28,2 por ciento de los votos. Diferencia: 0,9 por ciento y asunto concluido. Más próximo en el tiempo, contrasta con el autoritario empecinamiento de Capriles la actitud del por entonces presidente Hugo Chávez que, en el referendo constitucional del 2007, admitió sin más trámite su derrota cuando la opción por el No obtuvo el 50,6 por ciento de los votos contra el 49,3 por ciento del Sí a la reforma que él favorecía. A pesar de que la diferencia fue de poco más del uno por ciento, Chávez reconoció de inmediato el veredicto de las urnas. Toda una lección para el ofuscado perdedor.
Resultados electorales muy ajustados son más frecuentes de lo que se piensa. En Estados Unidos, sin ir más lejos, en la elección presidencial del 7 de noviembre de 2000 el candidato demócrata Al Gore se impuso en la votación popular con el 48,4 por ciento de los votos, contra el republicano George W. Bush, quien obtuvo el 47,9 de los sufragios. Como se recordará, una fraudulenta maniobra efectuada en el Colegio Electoral del estado de Florida –cuyo gobernador era casualmente Jeb Bush, hermano de George W.– obró el milagro de “corregir los errores” en que había caído un sector del electorado de la Florida posibilitando el ascenso de Bush a la Casa Blanca. En suma, el que perdió ganó, y viceversa: todo un ejemplo de soberanía popular de la democracia estadounidense. En las elecciones presidenciales de 1960 John F. Kennedy, con el 49,7 por ciento de los sufragios, se impuso a Richard Nixon que cosechó el 49,6. La diferencia fue de apenas el 0,1 por ciento, poco más de 100.000 votos sobre un total de unos 69 millones, y el resultado fue aceptado sin chistar. Pero en Venezuela las cosas son diferentes y la derecha grita “fraude” y exige un recuento de cada uno de los votos, cuando ya Maduro accedió a efectuar una auditoría. Llama la atención, no obstante, la intolerable injerencia del inefable Barack Obama que no dijo ni una palabra cuando le robaron la elección a Al Gore pero encontró tiempo ayer por la tarde para decir, por boca de su vocero, que era “necesario” y “prudente” un recuento de los votos dado el resultado “extremadamente reñido” de las elecciones venezolanas. ¿Admitiría que un gobernante de otro país le dijera lo que tiene que hacer ante las poco transparentes elecciones estadounidenses?
Dicho lo anterior, ¿cómo explicar la fuga de votos experimentada por el chavismo? Por supuesto, no hay una sola causa. Venezuela transitó desde la aparición de la enfermedad de Chávez (8 de junio de 2011) por un período en donde las energías gubernamentales estuvieron en gran medida dirigidas a enfrentar los inéditos desafíos que tal situación planteaba para un experimento político signado por el desbordante activismo del líder bolivariano y por el hiperpresidencialismo del régimen político construido desde 1998. Esa caracterización en un primer momento molestó a Chávez, pero luego hidalgamente terminó por reconocer que era correcta. Premonitoriamente Fidel le había advertido, ya en el 2001, que debía evitar convertirse “en el alcalde de cada pueblo”. En todo caso, el desconcierto que emanaba de la forzada inactividad de Chávez impactó fuertemente en la gestión de la cosa pública, con el consecuente agravamiento de problemas ya existentes, tales como la inflación, la estampida del dólar, la paralizante burocratización y la inseguridad ciudadana, para no mencionar sino algunos. Problemas, no está de más recordarlo, a los que se había referido más de una vez el propio Chávez y para enfrentar los cuales había planteado la necesidad del “golpe de timón” anunciado en el primer Consejo de Ministros del nuevo ciclo iniciado luego de la victoria del 7 de octubre del 2012, durante el cual el líder bolivariano hizo un fuerte llamado a la crítica y la autocrítica, exigiendo a sus colaboradores mejorar radicalmente la eficiencia de ministerios y agencias, fortalecer el poder comunal y desarrollar un sistema nacional de medios públicos como ineludibles prerrequisitos de la construcción del socialismo. Señalaba en su intervención que “a veces podemos caer en la ilusión de que por llamar a todo socialista ... uno puede pensar que con eso, el que lo hace cree que ya, listo, ya cumplí, ya le puse socialista, listo; le cambié el nombre, ya está listo”. De ahí su fuerte exhortación a fortalecer los consejos comunales, la socialización de la economía, la cultura y el poder. Decía, con razón, que “no debemos seguir inaugurando fábricas que sean como una isla, rodeadas del mar del capitalismo, porque se las traga el mar”. Pero junto a estos problemas de la gestión estatal hubo otros factores que también contribuyeron a la creación de un malestar social y un malhumor público: la derecha y el imperialismo trabajaron activamente, como lo hicieran en el Chile de Salvador Allende, para sabotear el funcionamiento de la economía y exasperar el ánimo de la población mediante el metódico desabastecimiento de productos esenciales, los cortes de energía eléctrica, la sospechosa actividad de grupos de paramilitares sembrando el terror en los barrios populares y la persistente campaña de denuncias y agravios en contra de Maduro vehiculizadas y agigantadas por su enorme gravitación en el manejo de los medios de comunicación de masas, facilitando así la deserción de un numeroso contingente de votantes.
La Revolución Bolivariana enfrenta una situación delicada pero que está lejos de ser desesperante o provocar la caída en un angustioso pesimismo. El desfachatado entrometimiento de Washington refleja su urgencia para acabar con la pesadilla chavista “ahora o nunca”, consciente de que se trata de una situación pasajera. Ante esto, Maduro como presidente tiene que responder con serena firmeza, evitando caer en las previsibles provocaciones que le tiendan sus enemigos. Es innegable que tiene ante sí una sociedad partida al medio, donde la derecha por primera vez demuestra tener la capacidad para encuadrar y movilizar, al menos en el día de las elecciones, al 50 por ciento del electorado. Recuperar el predominio en ese terreno no es imposible, pero dependerá menos de la radicalidad de los discursos del oficialismo que de la profundidad y eficiencia de las políticas concretas que adopte Miraflores; dependerá, en suma, de la calidad de la gestión gubernamental para enfrentar los principales problemas que agobian a la población, tema sobre el cual Maduro insistió sensatamente en su discurso de anteanoche. No habría que subestimar, en este cuadro, el hecho de que hasta el 2016 la Asamblea Nacional tendrá una holgada mayoría chavista (95 sobre 165) y que el nuevo presidente contará con el apoyo de 20 de los 23 gobernadores de la República Bolivariana. La correlación de fuerzas, por lo tanto, sigue mostrando un claro predominio del chavismo, y la respuesta de numerosos gobiernos de la región y de fuera de ella –como China y Rusia, entre otros– agrega un importante reaseguro para la necesaria gobernabilidad y para avanzar en el impostergable cumplimiento del testamento político de Chávez, el ya aludido “golpe de timón”. Estamos seguros de que el bravo pueblo venezolano estará a la altura de las circunstancias y de los retos que plantea la actual coyuntura.

Atilio A. Boron - Director del PLED, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

Los capitalistas lucran con la crisis capitalista


Se acaba de conocer un nuevo archivo (“offshoreleaks”) sobre actividades ilegales y lavado de dinero, que contiene una mina de informaciones sobre el sistema financiero de los paraísos fiscales: los movimientos de dinero de 120 mil empresas y de alrededor de 130 mil personas o entidades en los llamados bancos “extraterritoriales” (offshore en inglés). Se estima que por esos canales circulan fondos gigantescos, del orden de los 20 a 30 billones de dólares.
Los datos fueron entregados por una fuente anónima hace quince meses al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, según la sigla en inglés), una red global de 160 periodistas de más de 60 países. El archivo contiene 2 millones y medio de archivos digitales, correos electrónicos y otros documentos. Su volumen es 160 veces mayor que el correspondiente a los cables diplomáticos y militares secretos que hizo público Wikileaks en 2010. El desciframiento de semejante “caja negra” llevará mucho tiempo.
Lo que se dio a conocer ya comenzó a provocar problemas políticos. El vapuleado gobierno francés ha sido golpeado por la revelación de que el jefe de finanzas de su campaña, Jean-Jacques Augier, era un activo operador de transacciones sucias en los paraísos fiscales. Un ex ministro de Hacienda, Jérôme Cahuzac, que defendía la política de “austeridad” del presidente “socialista”, manejaba una cuenta con dinero “non sancto” en Suiza. Se ha revelado también el manejo en negro de frondosos fondos vinculados con PVDSA por parte de empresarios del chavismo. Entre los “clientes” con tránsito fluido en el territorio “offshore” aparecen figuras tan disímiles como el presidente de Azerbaijan, la esposa del viceprimer ministro ruso, y empresas de su gobierno y de la oligarquía rusa; una baronesa española, viuda de uno de los capos de la industria del acero en Alemania; la hija del ex dictador filipino Ferdinando Marcos, banqueros de Wall Street, traficantes de armas; grandes capitalistas de la Unión Europea. A la fiesta no ha faltado nadie y la historia recién comienza.
El punto político crucial es que esta es la clase social que pretende imponer su salida al derrumbe capitalista.

Crisis mundial

El informe pone de relieve que los bancos “más serios del mundo” trafican, formal e informalmente, con empresas “pantallas”. James S. Henry, un hombre de larga trayectoria en una de las consultoras financieras más grandes del mundo (McKinsey) señala que los fondos de los 50 mayores bancos privados del mundo que circulan por los centros “offshore” para preservar los intereses de sus “grandes cuentas”, pasaron de 5 a 12 billones de dólares entre 2005 y 2010.
La crisis mundial ha potenciado el lavado de dinero de la evasión fiscal, el narcotráfico, el contrabando de armas y el negocio de la trata. Han contribuido a garantizar la liquidez de los grandes bancos frente al derrumbe del mercado interbancario. Las multas que aplican los Estados, cuando descubren estas operaciones, apenas rozan las ganancias obtenidas. El Wells Fargo, el principal banco de Estados Unidos, fue obligado a pagar más de 100 millones de dólares por lavado de dinero del narcotráfico mexicano, que involucró más de 300 mil millones de dólares. Los fondos de las Islas Vírgenes británicas tienen la participación mayoritaria en el negocio inmobiliario de Londres. Papel similar juega la mafia rusa.
El “offshore leaks” está relacionado con el hecho de que los Estados han llegado a su límite último para rescatar a la banca con dinero público. Hay una gigantesca masa de capital privado que podría absorber el peso del rescate, pero que solamente lo haría en sus propios términos, previa desvalorización del capital afectado por la quiebra. Es, por ejemplo, lo que ocurre con el llamado ‘banco malo’ en España, que fue creado con los activos incobrables del fundido Bankia. El ‘banco malo’ es manejado, entre otros, por el Santander y el BBVA, que buscan vender esos activos (inmuebles, por ejemplo) a un precio mayor al reconocido por el gobierno cuando puso el dinero para compensar la parte ‘buena’ que dejó el Bankia. El rescate de los bancos con dinero del Estado ofrece a los capitales refugiados en los paraísos fiscales la posibilidad de lucrar, como lo hacen los ‘fondos buitres’, con la diferencia entre el precio al que compraron la entidad quebrada, por un lado, y la venta posterior de sus activos, por el otro.
Lo que corresponde es usar la denuncia del “offshoreleaks” para promocionar que la crisis la paguen los capitalistas, y por medio de esta lucha acercar el momento para instalar gobiernos de trabajadores.

Pablo Rieznik

domingo, 14 de abril de 2013

Los grandes bancos y el lavado de dinero sucio




La legalidad de las mafias internacionales

La Afip presentó una denuncia contra el banco HSBC por maniobras de desvío y lavado de dinero, para lo cual, entre otras cosas, esa entidad utilizaba facturas apócrifas de empresas también vinculadas con esos delitos. El asunto huele mal, porque involucra, según la denuncia, al gobierno de Córdoba y a la municipalidad de San Isidro, ambos en manos de la oposición. Por cierto, sólo alguien demasiado ingenuo confiaría en una investigación por lavado de dinero y facturas apócrifas impulsada por el gobierno del caso Skanska.
La denuncia, sin embargo, refresca el papel de los grandes bancos en el lavado de dinero sucio procedente del narcotráfico, el contrabando de armas, la evasión y otros rubros por el estilo. El HSBC, de origen británico, está sospechado fuertemente de lavar dinero de los carteles mexicanos de la droga y de traficantes de armamento, y por eso se le impuso en los Estados Unidos una multa de 1.900 millones de dólares. Es un monto récord, pero equivalente a menos del 10 por ciento de los 19.400 millones de dólares que el HSBC recibió de bancos árabes vinculados con distintas transacciones ilegales.
Medios judiciales norteamericanos, además, consideran probado que el HSBC lavó el año pasado al menos 880 millones de dólares del cartel de Sinaloa. Todo eso es apenas lo que llegó a saberse, de modo que los 1.900 millones de multa no son más que un vuelto.
¿Hay procesos judiciales por todo eso? No. La Justicia norteamericana, en una decisión que constituye una radiografía del capitalismo de hoy, admitió que ese banco es “demasiado grande” para ser juzgado, porque su derrumbe pondría en riesgo la economía mundial. Apenas conocido ese fallo, The New York Times dijo que se trataba de “un día oscuro para el ejercicio de la ley”. Entretanto, las acciones del HSBC treparon un 33 por ciento durante 2012. Un negocio de apariencia robusta, como puede verse.
No es el único caso. En los últimos años, varios bancos (Wachovia, Wells Fargo y varios otros) pagaron en Estados Unidos multas elevadas por maniobras de lavado de dinero. En otras palabras: el gobierno y la Justicia norteamericanas han decidido cobrarle impuestos a las maniobras financieras del narcotráfico y el contrabando de armas con la gran banca, convertidas así en una fuente de ingresos fiscales. Las actividades mafiosas adquieren, de esa manera, legitimidad legal.

Los “demasiado grandes”

A principios de diciembre del año pasado, el Departamento de Justicia norteamericano presentó cargos contra cuatro hermanos, los Treviño Morales, financistas de Los Zetas, el grupo de narcos más violento de América central (sus integrantes son ex militares de elite, formados en academias yanquis). Los Treviño Morales habían efectuado maniobras de lavado con el banco más influyente de los Estados Unidos: el JP Morgan.
Aquella investigación permitió comprobar que Los Zetas habían lavado también unos 20 millones de dólares en el Bank of America, donde tenían abiertas dos cuentas. El FBI indicó que ese cartel lavaba allí no menos de 1 millón de dólares por mes. El Bank of America tiene sucursales en México desde 1954.
Poco antes, en 2010, había estallado una bomba financiera al probarse que Western Union lavaba dinero del narcotráfico por lo menos desde el año 2000. Luego todo quedó en la nada: el WU pagó 94 millones de dólares de multa al estado de Arizona y desembolsó dinero para “contribuir a la lucha contra el narcotráfico”. Eso fue todo.
La lista de bancos involucrados en ese tipo de maniobras es larga. No podía ser de otro modo: según diversas estimaciones, el narcotráfico mueve en el mundo unos 2 billones de dólares anuales, y más aún el comercio ilegal de armas. Semejante masa de dinero no puede circular si no es por el sistema financiero legal, por los bancos.
En el pasado reciente, buena parte de esos capitales de la droga se invirtió en el mercado inmobiliario de los Estados Unidos. Tuvieron, por lo tanto, un papel para nada menor en la gestación de la “burbuja” que derivó en el derrumbe de las hipotecas en ese país y la consiguiente crisis. Al mismo tiempo, el dinero sucio es un sostén indispensable para el sistema bancario internacional.
En definitiva: en tiempos de la descomposición final del capitalismo, la mafia internacional es perfectamente legal.

A. Guerrero

Ciberactivismo




Las nuevas tecnologías, internet, las redes sociales han llegado a la ciudadanía con una aureola de democratización, participación e igualitarismo. No solamente se trataba de aparatitos, formatos y soportes fascinantes tecnológicamente -como toda tecnología innovadora-, sino que además resultaban -en tanto que igualitarias y baratas- libertadoras puesto que rompían el monopolio de la difusión de los grandes grupos de comunicación y las grandes empresas. No se podía pedir más. No negaremos que parte de todo esto es verdad, pero no basta con esa conclusión, existen muchos más elementos en torno a las nuevas tecnologías para los que debemos estar alertados y preparados. “El riesgo de internet es pensar que se vive la democracia en directo, cuando sólo es una democracia virtual. Internet no es más que la continuación de la utopía de querer hablar directamente con todo el mundo; el problema es pensar que eso va a resolver nuestros problemas reales”. Así de contundente se expresa Patrice Flichy, profesor de Sociología en la universidad francesa de Marne-la-Vallée, cofundador y director de la revista bimestral Réseaux y experto en internet.
Soy de los que piensan que corremos el peligro de que nuestro activismo político se despeñe por una pendiente hacia la virtualidad de los manifiestos y firmas en la red, los tuits y los comentarios de facebook. No dejamos de enorgullecernos porque se han recogido un millón de firmas en internet para que dimita Rajoy. ¿Y qué? Podrían haber sido diez mil o diez millones y hubiera tenido el mismo resultado. Recientemente se ha sabido que una de los principales portales de internet donde se alojan campañas de recogidas de firmas y envíos de emails, Change.org, está operado por la corporación estadounidense con ánimo de lucro Change.org Inc., con sede en el estado de Delaware, (uno de los tres estados norteamericanos, junto a Wyoming y Nevada, que permiten una exención de impuestos para sociedades limitadas (La Marea, 4-3-2013). Con algo menos de 100 trabajadores, la empresa facturó más de 15 millones de dólares en 2012. Change.org, según consta en su página web, no se hace responsable absolutamente de nada, ni tan siquiera de que los datos recogidos en la base de datos sean correctos o se encuentren duplicados por miles, como se ha demostrado más de una vez. No existe una Change España como tal, simplemente se trata de una página web traducida al castellano, cuya legislación aplicable de competencia y cuya jurisdicción se basan en la aceptación de las leyes del Estado de Delaware. En la página web de Change.org/es se hace gala de ser una empresa social (“Tenemos el orgullo de ser una empresa social, utilizando lo mejor de una empresa para promover el bien social”), pero Change Inc. no se ajusta al marco legal vigente en España para las empresas sociales se regulan por la Ley 5/2011, de 29 de marzo, de Economía Social. Es, por tanto, una empresa normal y corriente que gana dinero con las cibercampañas.
No olvidemos que las guerras y las hambrunas no son nada virtuales, con sus muertos no virtuales y los armamentos y criminales que las provocan, tampoco virtuales. Igualmente, nuestro salario y nuestras prestaciones sociales nos las están disminuyendo de forma real, mientras seguimos conectados al mundo virtual. La ofensiva tecnológica-virtual parece diseñada para sacarnos de la realidad auténtica y meternos en una realidad virtual con el objetivo de neutralizarnos. Existen juegos en internet para niños -y adultos- en el que el sistema te premia con “créditos” para comprar objetos virtuales previo envío de SMS con un coste en euros reales. Es decir, cambian con toda impunidad dinero real por dinero virtual. Del mismo modo actúa gran parte de la revolución tecnológica: nos roba nuestra vida real, sobre todo si puede ser potencialmente crítica y subversiva, y nos la cambia por vida virtual. Mientras los empobrecidos del mundo mueren de hambre, los que tienen para comer son aprehendidos y llevados al mundo virtual.
Frente a las redes virtuales, debemos apostar por construir redes reales. El primer paso es reconocer que las virtuales nunca pueden sustituirlas. Las redes de internet son precarias, coyunturales e impiden establecer lazos firmes entre sus miembros. Aunque resulte una obviedad, no hay que dejar de insistir en que los “amigos” de Facebook no son amigos. Unas redes firmes, sólidas y duraderas requieren personas que se encuentren físicamente en el mundo real, que se enfrenten a situaciones de la vida real en lugares físicos, cara a cara, que discutan sobre problemas comunes, objetivos y planes de acción. Todo ello sin la mediación de máquinas. Las redes sociales y el mundo virtual han socavado el histórico derecho de reunión y lo han sustituido por un hecho social alucinatorio: la falsa conciencia de reunión, la ‘ilusión de reunión’. La conciencia espectadora, presa de la pantalla, tras la cual ha sido deportada la propia vida, sólo encuentra interlocutores ficticios que desemboca en un autismo espectacular. En palabras premonitorias de adónde nos ha llevado internet, Guy Debord afirmó que “la ‘misión histórica de instaurar la verdad en el mundo’ no pueden realizarla ni el individuo aislado ni la muchedumbre atomizada”. Y, hoy, cada uno de nosotros, frente a nuestro ordenador, no somos otra cosa que muchedumbre atomizada. La alternativa según Debord era el Consejo Obrero como forma desalienada de la democracia. Sí, un término, el de Consejo Obrero, que puede parecer arcaico, pero que no es otra cosa que el encuentro físico de seres humanos oprimidos con el objetivo de liberarse y de cambiar el mundo.

Pascual Serrano

Argentina: La cumbre de los enemigos




Llueve sobre mojado en Buenos Aires. Mientras no terminan las secuelas de la diluviana inundación que remeció mortalmente a La Plata producto del cambio climático y de la ineficacia e indolencia de los gobiernos nacional, provincial y de la Capital Federal, la Fundación Libertad reunió a lo más graneado de la inteligencia ultraliberal de Hispanoamérica para celebrar su cuarto de siglo en Argentina entre el 8 y 12 de abril.
Cuando las encuestas de la Universidad Católica de Argentina, empleando la misma insuficiente y mañosa metodología del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), arrojaron que en el país hay 12 millones de pobres y 3 millones de indigentes, aumenta el desprecio de las grandes mayorías por las expresiones partidistas de los administradores del Estado en todos sus escalones. Si el actual Ejecutivo nacional se derrumba entre pugnas internas que no le importan a nadie, lo mismo ocurre con el radicalismo y la derecha más explícita. Es el sistema político el que está en la mira del argentino medio y empobrecido: una democracia sin pueblo que mal encubre la tiranía del capital en su fase del despojo, el ajuste y la hegemonía de su momento financiero. Una democracia de baja intensidad y con representaciones políticas de los intereses de fracciones corporativas de la burguesía transnacional caracterizadas por su discurso doble, cortoplacismo, consistencia corrupta, concesionista, carentes ‘por naturaleza’ de proyecto propio y leal a la fórmula de reducción del gasto público y derechos sociales y políticos + programas sociales cada vez más acotados.
En la división internacional de la acumulación capitalista organizada por los imperialismos centrales y una audaz arremetida del capitalismo chino y su expansión, la plataforma geoeconómica argentina tambalea sobre la exportación primario agrominera y del sector servicios, con resabios de la industria textil, alimenticia y del montaje automotriz. Esto es, una geoeconomía dependiente de los polos imperialistas bursátiles, la demanda de commodities, la financiarización y la deuda, y la subsecuente destrucción ambiental y de trabajo (el salario representa el 1,8 % del PIB), y la intensificación de la explotación del trabajo asalariado.
Sus expresiones culturales, como un todo en las relaciones sociales de clase y poder, permanecen ancladas en el patriarcado, componentes abyectos de racismo, la elitización de los bienes culturales, el analfabetismo funcional, la exclusión ampliada de la población morena, indígena y de los migrantes fronterizos; y la infantilización política de la sociedad.
El descontento aún no tiene cauce. Todavía se escriben las primeras líneas de una futura alternativa política donde el movimiento real anticapitalista sitúe a los trabajadores y el pueblo como protagonista de las transformaciones de acuerdo a sus intereses históricos. Gran parte de la propia izquierda autoproclamada como ‘revolucionaria’, dentro y fuera de la institucionalidad de los que mandan, por abajo y por arriba, se mantiene fragmentada, y sus innumerables banderas de referencia, oscurecen, confunden y distancian a las fuerzas sociales convocadas a cambiar la vida. Muchas de sus manifestaciones orgánicas reducen su estrategia a la táctica de la lucha electoral. Como si el solo acceso a la democracia representativa fuera el objetivo que subordinara al movimiento social, sustituyendo el proyecto creativo y la hazaña multidimensional para hacerse del poder y posteriormente, según los tiempos de la lucha de clases regional y mundial, caminar hacia la disolución del Estado y no lo contrario. Dicen lo que no hacen y piensan lo que callan. Sus conductas orgánicas resultan atávicamente verticalistas, como si fueran agrupaciones subversivas de combate, clandestinas, al borde de una revolución social, cuando en la realidad se limitan a estructuras de propaganda y agitación, presentistas, cuyas formas y contenidos sólo persiguen su reafirmación identitaria y la fijación de diferencias con otros empeños hermanos. La unidad y politización de los que luchan, como tarea necesaria, es postergada por la agenda del poder, la ausencia del análisis concreto de la realidad concreta, y de la crítica y autocrítica democráticamente producida por sus propios militantes; el economicismo y la miopía.

VARGAS LLOSA Y MARGARET THATCHER

La Fundación Libertad bautizada en Rosario, la porteña Fundación Pensar y la española FAES, son centros de producción política e ideológica cuyo fin es traducir para América Latina y España los dictados de los Estados corporativos imperialistas. Por eso entre los convocados entuvieron los peruanos Mario y (su cachorro) Álvaro Vargas Llosa; los españoles José María Aznar y Esperanza Aguirre; el ministro secretario general de la Presidencia de Chile, Cristian Larroulet; el uruguayo Luis Alberto Lacalle; el boliviano Jorge Quiroga; y el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, entre otros.
"En Latinoamérica es necesario hacerle frente a lo que se ha dado en llamar el socialismo del siglo XXI y a los movimientos populistas, y la mejor manera de hacerlo es con un partido de centro-reformista", dijo el dirigente del Partido Popular español, Floriano, y “El modelo se inspira en el Partido Popular europeo, el partido de referencia para una mayoría de ciudadanos en Europa", deliró.
Lo cierto es que al mediodía del 12 de abril, diversas organizaciones sociales y políticas se reunieron en el Obelisco de Buenos Aires para marchar hasta el Teatro Colón donde se realizó la parte final de la cumbre de los encargados de gestión del imperialismo en América Latina y España.
Ante la reciente muerte de Margaret Thatcher (http://www.kaosenlared.net/territorios/t2/internacional/item/52977-... ), el escritor Mario Vargas Llosa declaró que la impulsora fundamental, junto al ex presidente norteamericano Ronald Reagan, del ultraliberalismo antisocial “defendió los valores de la democracia y la libertad ante el avance del comunismo” y añadió que “con las privatizaciones hizo renacer el espíritu empresarial y devolvió la confianza a los británicos”.
“Repudiamos los dichos de Mario Vargas Llosa que homenajeó a la responsable política de la muerte de cientos de muchachos argentinos en Malvinas. Ella representaba a un poder colonialista cuya acción militar aún tiene hondas huellas en nuestro pueblo”, replicó Rubén Verón, miembro del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba.

“CREAR MUCHOS CHE, MUCHOS SANTUCHO, MUCHOS COOKE, MUCHOS WALSH”

Frente al Teatro Colón se quemó una bandera norteamericana. Nahuel, joven estudiante de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y parte del Frente Estudiantil Revolucionario, afirmó que “este tipo de reuniones son parte de una clara estrategia del imperialismo para Latinoamérica con el fin de dar nuevos impulsos al programa neoliberal. No es casualidad que quien haga de auspiciador sea el jefe de gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri y la Fundación Pensar.”
Liliana señaló que “junto a muchas mujeres agrupadas en el Frente por las Mujeres Perseguidas y Refugiadas y Presas, repudiamos la presencia de la derecha golpista internacional que se junta para seguir ‘pensando’ en cómo explotarnos mejor y en particular, a las mujeres. Son unos personajes nefastos para el planeta.”
Por su parte, César del Frente de Resistencia Nacional ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165760 ) fustigó la cita, evaluando que “Esta camarilla de ultraderecha es la misma de mata de hambre a los pueblos de América Latina y Europa, y hará acá un examen teórico para continuar planificando con años de anticipación su política económica que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial es la misma: hambre y miseria para los pueblos y la concentración de privilegios para unos pocos. Se trata de una estrategia de la clase social opresora. Pero si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir."
María del medio independiente Resumen Latinoamericano (http://www.resumenlatinoamericano.org/ ) dijo que “Rechazamos a los personeros de la derecha indeseable que se reúne para programar la pobreza de los pueblos. Vienen a la Argentina para desde aquí enviar un mensaje a los gobiernos antiimperialistas de la Región.”
Uno de los oradores principales de la protesta, Rubén Zaccaro, denunció que “En este grupo se concentran los mentores intelectuales de los genocidios contra nuestros pueblos. Son los responsables de todas las masacres en el continente. Cuando hablamos de dictaduras cívico-militares, estamos refiriéndonos a estos personajes. Ellos son los que aplican las recetas colonialistas: son nuestros enemigos que tenemos adentro. No nos queda más que seguir uniéndonos y desenmascarando su campaña”, y agregó, “Pero el domingo 14 de abril, en el corazón de Nuestra América, se dilucida una vez más nuestro destino. Y estamos seguros que el pueblo de Venezuela le va a decir Sí al proyecto de la Revolución Bolivariana”.
Finalmente, Darío Amador (http://www.generacion80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=15723 ) de Resistencia analizó que “América Latina viene siendo víctima de ataques permanentes de EEUU y sus aliados en la Región y esta reunión que se realiza en Argentina es coherente con la opinión y postura de ciertos sectores políticos, incluyendo al jefe de gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, que se identifica ideológicamente con sus invitados. Hablamos de los aliados permanentes del gobierno de EEUU en su política hacia América Latina y el mundo. En el Frente de Resistencia Nacional siempre hemos planteado que los cambios en América Latina vendrán de la mano de los pueblos y no de dirigentes pagados y convencidos de que el destino de nuestros países pasa por las decisiones que toma el Departamento de Estado de EEUU. En ese sentido, EEUU, entre sus múltiples aventuras bélicas en todo el mundo tiene todavía aventuras pendientes en América Latina en función de la ‘recuperación’, según su criterio, y de la apropiación ilegítima, según el nuestro, de los recursos naturales. De esa apropiación proviene la megaminería, la deforestación, una política alimentaria basada en la destrucción intensiva y extensiva del suelo a través del cultivo de la soja, la represión contra los pueblos indígenas en lucha que han estado originariamente en estas tierras. Esa misma resistencia, que lleva más de 500 años, es la que proponemos como bandera para toda América Latina. Y si bien, hoy la situación es distinta a la vivida cuando el Che llamó a crear una, dos, tres Vietnam, la tarea actual consiste en crear muchos Che, muchos Santucho, muchos Cooke, muchos Walsh, y millones y millones de hombres y mujeres capaces de enfrentar y resistir a los planes del imperialismo, que como bien sabemos, no desaparecerá por sí solo.”

Andrés Figueroa Cornejo

Matrimonio y algo más

Uruguay se pone a la vanguardia de América Latina

Ahora que los diputados convirtieron en ley la extensión del matrimonio para parejas del mismo sexo, es posible repasar los laberintos que se recorrieron hasta llegar al histórico desenlace. Los argumentos, los silencios, los nervios, las razones de un avance social con el que Uruguay se pone, como a principios del siglo XX, a la vanguardia de América Latina.
El matrimonio igualitario ya es ley en Uruguay. Después de cinco horas de sesión ininterrumpida, después de un año de discusión parlamentaria, después de décadas de movilización de la comunidad gay, la Cámara de diputados aprobó este semana el proyecto de ley que establece la posibilidad de que las parejas del mismo sexo puedan casarse en igualdad de condiciones que las parejas heterosexuales. La última votación registró 71 diputados en 92 a favor. Uruguay se convirtió así en el segundo país sudamericano -detrás de Argentina- en legalizar los matrimonios homosexuales. Como en los grandes debates, los momentos previos a la votación del matrimonio de personas del mismo sexo relegaron una serie de discursos y perlas que quedarán en el recuerdo de una noche histórica (véase nota aparte). Cuando el presidente de la Cámara, Germán Cardoso, anunció la aprobación en general de la ley de matrimonio entre iguales, la sociedad civil ganó una nueva disputa. Les sobraban motivos para el festejo a los dirigentes, militantes y ciudadanos de a pie que se movilizaron hasta el Palacio: con sobradas pruebas de madurez del movimiento social, la sociedad uruguaya había institucionalizado un logro igualitario, un formidable progreso en una tarea siempre inconclusa.
La militancia y las vanguardias dieron los primeros pasos. Especialistas en persuadir, en adecuar sus formatos y palabras a auditorios profanos, los miembros del colectivo Ovejas Negras fueron ganando escucha y espacio en el sentido común. Ejercitaron la paciencia, batallaron ante los poderes del Estado, superaron reveses. Antes, sucedió con el proyecto de despenalización del aborto, pero también con la modificación del Código del Niño en relación a las adopciones y la violencia doméstica. "Estos proyectos que emanan de la sociedad civil y que llegan al Parlamento ponen de relieve que este lugar no es solamente un lugar donde se legisla según la iniciativa del gobierno, sino que se legisla de acuerdo al interés de la gente. Empiezo por celebrar esto que llamo una alianza virtuosa entre Parlamento y sociedad civil", dijo durante el debate en el Senado Constanza Moreira. Antes, el colorado Ope Pasquet había hecho gala del ideario batllista, siguiendo la línea que en Diputados había trazado su compañero de filas Fernando Amado -seguramente en el mejor discurso de aquella velada-, cuando recordó los escollos que debió enfrentar José Batlle y Ordóñez al promover la secularización o el divorcio: "Todo lo nuevo, todo lo diferente es visto como enemigo, y así comienzan a aparecer las encendidas argumentaciones en defensa de la moral y de las buenas costumbres. Es una película vieja".
Tras una reyerta drástica sobre cuestiones reglamentarias, diputados y senadores intentaron sesionar guardando estilo, evitando griteríos o interrupciones. En la Cámara alta se ufanan de ser más ponderados y atinados que los alborotados diputados, una característica que recordó, en la sesión del miércoles, el frenteamplista Jorge Orrico. Si el buen tono es de agradecer, no lo es el promedio del debate, que en líneas generales fue entre mediocre y aburrido, sostenido básicamente por el suspenso sobre el desenlace. No hubo discursos descollantes, de esos que quedarán grabados a fuego. La esgrima verbal alcanzó, sin embargo, picos apasionados. Durante el debate inicial en Diputados, el nacionalista Gerardo Amarilla sorprendió al sindicarse como el principal discriminado en la polémica y aludir al "freudomarxismo" y "la satanización del matrimonio de hombre y mujer". Hasta el ex presidente Luis Alberto Lacalle fue más cauto: apenas se detuvo en la defensa del término "matrimonio" y algunas alabanzas a "la maravilla de la creación", producto de la unión entre el hombre y la mujer. Y es que, en general, los cruzados contra el proyecto trataron de ahorrar argumentos trogloditas trillados con anterioridad. Se amarretearon las advertencias, onda Mirtha Legrand, sobre los peligros de perversión de eventuales parejas adoptantes de un mismo sexo. Primó la mención al respeto a las minorías, aunque algunos senadores, traicionados quizá por su idiosincrasia, se fueron de boca. Otra vez Amarilla fue quien estuvo más cerca de merecerse "la roja": acusó a los representantes de la sociedad civil de "terroristas aislados que denuncian sobre homofobia ante cualquier opinión discordante sobre el tema". Tan rústico fue que le enmendaron la plana algunos integrantes de su propio partido. Otros se llamaron a silencio. A la cabeza de esta troupe, Luis Lacalle Pou, el único presidenciable en sala.
Quienes votaron por la afirmativa, en general, no pudieron trascender los argumentos acumulados en el debate público y mediático. Aníbal Pereyra, del Movimiento de Participación Popular, se robó los aplausos de las barras cuando leyó la carta enviada al Senado argentino de un joven hijo adoptado de una pareja homosexual que en su momento publicó el diario La Nación: "Por favor señores senadores, los gays se van a casar entre ellos, no tengan miedo, no se van a casar con ustedes". En su nombre fundó su voto y lo fundó bien. El colorado Fernando Amado se valió de un argumento costumbrista digno de repetición. Hizo hincapié en los muchos homosexuales anónimos que, estigmatizados e invisibilizados por las reglas legales y sociales, siguen siendo discriminados en varios ámbitos, incluido el legislativo. Al respecto, preguntó: "¿No les parece raro que de los 130 legisladores no haya ninguno homosexual?". Él mismo se respondió: "¡Por supuesto que los hay!, pero la presión no permite decirlo". Este cronista lo confirmó: una vez votado el proyecto en Diputados, no faltó quien en los pasillos o los ascensores hiciera luego algún chiste relacionado con el tema. "Están tus novios ahí arriba", susurró un mozo palaciego a uno de los secretarios de la Cámara. Si el del Parlamento fue un hito por la libertad y la igualdad, por la fraternidad aún queda demasiado por hacer.
La gravitación política de la jerarquía de la Iglesia Católica goza de muy mala salud. Impactó la ausencia de referencias a la religión, a Dios, a la fe. La huella de la laicidad, sospecha este cronista, aún permanece indeleble en Uruguay. El palo eclesiástico careció de inteligencia para no mostrarse como un emblema medieval aunque, puesto uno en el sitio de su liturgia retórica, ¿qué hubieran podido hacer, diferente de gritar más alto? Callarse está bien, y tratar de negociar alguna cosa por debajo de la mesa. Pero eso no va con su espíritu reaccionario. Se sabe de cruces muy fuertes entre los monseñores que tenían claro lo inevitable de la derrota, dispuestos a transar condiciones de rendición, y los finalmente triunfantes, que quisieron apostar al todo o nada. El contexto potencia el valor de la amplia victoria cultural lograda en el imaginario ciudadano. Y también el coraje de los cristianos de ley que contrariaron a los popes de la institución a la que pertenecen. Por citar un ejemplo, el del diputado suplente por Cerro Largo, Federico Ricagni, de veintipico de años, que en la primera vuelta pidió al titular de la banca, Pedro Saravia, votar el proyecto. Lo hizo en nombre de los jóvenes de su partido, de los que hasta hace poco fue presidente. El miércoles, cuando los diputados debían aprobar las modificaciones del Senado, Saravia no le concedió la misma posibilidad. "Le había pedido a mi titular para estar, porque esto es histórico. Hoy, mi titular votó en contra. Me deja un sabor amargo. Hay un cambio de cabeza, esto honra al Uruguay, que se pone a la vanguardia sudamericana. Fue histórico. Me hubiera gustado votar", contó ayer a Brecha. Como Ricagni, una nueva generación asoma entre el mármol legislativo. Y ningún partido está exento de ese tránsito saneador. Sobran ejemplos: Valeria Rubino (la primera diputada que se asume como lesbiana), Sebastián Sabini, pisando con sus championes All Star la alfombra roja, o el colorado Nicolás Ortiz de Lucía, que en setiembre pasado acompañó la Marcha de la Diversidad y que el miércoles prestó su voto favorable.
¿Y la izquierda? Ni el pluralismo ni la apertura eran características propias de la izquierda clásica, que tendía a ignorar a las minorías, prestaba poca atención a las demandas particularistas y nunca contempló a la discriminación como un verdadero problema. Sobran ejemplos en el vecindario latinoamericano. El caso más interesante es, sin dudas, el de Cuba. En 1961, dos años después de la toma del poder, el gobierno de Fidel Castro lanzó una serie de redadas masivas en La Habana con el objetivo de detener, según la documentación oficial, a pederastas, prostitutas y homosexuales. Este proceso llegó a su punto máximo en 1965, con la organización de las unidades militares de ayuda a la producción, que funcionaron como campos de trabajo forzado para aquellos considerados "antisociales", entre los que figuraban militantes católicos, testigos de Jehová y homosexuales. Detrás de estos ejemplos aparentemente aislados hay un hilo invisible, un motivo estructural por el cual los ciclos de transformación más radical del siglo xx latinoamericano excluyeron sistemáticamente este tipo de planteos: me refiero a la idea, propia de un izquierdismo superficial, de que la igualación económica acabará de manera mecánica con todas las demás inequidades, y que, por lo tanto, cabe sólo ocuparse de esta primera y fundamental desigualdad, pues el resto viene después, automáticamente. Uruguay no fue la excepción. Conocida es la represión que buena parte de la izquierda ejerció sobre los homosexuales. Por supuesto, sería injusto reclamarles a los viejos comandantes revolucionarios que se pusieran al día con demandas como la del reconocimiento a las minorías sexuales o la aceptación de la diversidad. Pero en todo caso, el debate en el Senado tuvo su momento reparador cuando el comunista Eduardo Lorier, en un encendido discurso, se puso el sayo, y esbozó una autocrítica del maltrato infligido a la comunidad gay.
Fernando Frontán, pionero en la lucha por la igualdad desde que allá por los noventa se puso la camiseta de Homosexuales Unidos, dijo, ya en los festejos, que "la de mañana va a ser una sociedad mejor". De eso se trata, de un tránsito imprescindible, sanador, que abre un nuevo escenario. No es el fin de nada, menos que menos de la estigmatización, el prejuicio o el maltrato al diferente. Es un inicio, en un estadio superior. Lo demás, que incluye el fluir vital de nuevas familias y modificaciones a las leyes, está por hacerse. La política siempre guarda ese plus que se puede experimentar ante el triunfo final de una idea, de una sociedad. Y de pronto, sin que nadie lo esperara, las viejas palabras vuelven a tener sentido. Las palabras tan manoseadas, tan gastadas, se pueden repetir como una declaración de amor: ¡Igualdad!, ¡igualdad!, ¡igualdad! Es la emoción de la política, de una epifanía común, de un cambio histórico. Y ni siquiera tiene tanto que ver con el matrimonio. Tiene que ver con que una parte de la sociedad ahora existe. Es. Está. Y lo que es mejor: con la certeza de que si esto fue posible, si la sociedad civil organizada ha podido atravesar en conjunto ese corsé de hierro al que someten la pacatería y la violencia moral de ciertas religiones, muchas cosas más serán posibles. Sobre todo cuando hay un río de voluntades empujando la corriente.

Ricardo Scagliola
Brecha, Montevideo

sábado, 13 de abril de 2013

El robo de bebes y los vuelos de la muerte.




Documental de las abuelas de la TV holandesa

La supuesta carta de Amodio


Zabalza: si yo hubiera consentido negociar con militares, hoy era ministro


Asquerosa impunidad en Uruguay


Un país rojo rojito




La campaña más corta de la historia venezolana cerró ayer. En nueve días se dibujaron los trazos gruesos de los dos proyectos que se enfrentan en el país desde hace casi 15 años.

Caprichito, burguesito, mantenido. Son sólo algunos de los apodos que el candidato chavista a la presidencia venezolana, Nicolás Maduro, esgrimió contra su contrincante conservador Henrique Capriles durante la última campaña. Las elecciones están pautadas para el próximo domingo, y al cierre del periodo proselitista previsto por la ley, los chispazos entre ambos candidatos han tenido banca en la mayoría de las presentaciones oficiales.
Una campaña reducida pero intensa. “No he dormido casi nada en diez días”, aseguró Maduro durante el cierre del jueves en Caracas. Su gira por el país comenzó el pasado 2 de abril en Sabaneta, tierra natal del comandante Hugo Chávez.
Junto con la familia del líder bolivariano, Maduro se presentó ante miles de personas para comenzar una travesía que en nueve días lo llevó a dar 25 discursos, tocando todos los Estados del país. Es en aquella ocasión en la que nace la 'figura del pajarito', una anécdota según la cual Chávez se habría aparecido ante Maduro bajo la forma de un pajarito justamente en su Estado natal. Algo que provocó las feroces críticas de la oposición, que cuestionó duramente al actual presidente encargado. Sin embargo la inventiva popular transformó lo que podía llegar a ser un gaffe en un símbolo, el enésimo, de la campaña chavista. Desde ese entonces Maduro no para de silbar como pajarito en todos los actos, y sus seguidores usan la figura de un pajarito para disfrazarse, pintar carteles o llevar inflables a los mítines.
Una inventiva popular que ha sido la gran protagonista de esta campaña. Según los asesores de Maduro que Marcha pudo consultar, la fantasía desplegada durante las multitudinarias reuniones en todo el país fue uno de los signos distintivos con respecto a las campañas electorales de Chávez. “Ahora no se limitan a pintar carteles divertidos sino que los que participan se disfrazan, pintan su cuerpo por entero, traen maquetas, cuadros pintados en sus casas. Esto antes no era tan común” explicó uno de los encargados de llevar adelante la gira presidencial en lo que es la campaña más corta de la historia del país.
Es que luego del fallecimiento de Hugo Chávez, el gobierno comenzó de inmediato los trámites para llamar a nuevas elecciones, tal como consigna la constitución bolivariana, y el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció el calendario electoral el pasado 8 de marzo.
Así las cosas, ambos bandos debieron apurar sus iniciativas. Maduro, ex chofer de autobuses caraqueños, llegó manejando un colectivo a todos los lugares donde se presentaba. “Voy a conducir el país”, era la frase que acompañaba cada una de estas apariciones. Y sus seguidores se divirtieron creando autobuses de papel, remeras con todo tipo de alusión a la conducción y, en especial, a los bigotes del candidato del Gran Polo Patriótico.
Capriles por su parte mantuvo la estructura elaborada antes de las elecciones del 7 de octubre de 2012, en las que fue ampliamente derrotado. Con la diferencia de tener que enfrentarse a la inmensa conmoción popular creada por la muerte de Chávez.
La primera característica que llama la atención en la campaña opositora es la apropiación de símbolos y discursos históricamente chavistas. El comando de campaña de Capriles se llama “Simón Bolivar”, libertador venezolano y uno de los fundamentos ideológicos más fuertes del socialismo chavista. El mismo candidato apareció en más de una ocasión vistiendo una camisa roja, tal como impulsó el mismo Chávez dentro de su movimiento.
“Maduro no es Chávez”, es una de las escritas más populares en los carteles y las calcomanías que Capriles ha distribuido en todo el país. Una línea llamativa especialmente desde lo político, donde la centroderecha parece haber asumido la irreversibilidad del cambio cultural y social que ha producido la revolución en Venezuela. A tal punto de querer destronar a Maduro del lugar de legítimo heredero del líder bolivariano. Si bien su plan de gobierno tiene una índole fuertemente neoliberal -se propone, entre otras cosas, la privatización de PDVSA-, Capriles ha debido mitigar su discurso empresarial y conservador para mostrarse como un 'mejorador' del sistema instaurado por el ex presidente venezolano en los últimos 15 años. Y así cuestionar la legitimidad de Maduro.
Es así como surgen los encontronazos entre ambos bandos, que se resuelven desde los palcos de los comicios más que en las calles. El oficialismo acusó a Capriles de querer desconocer los resultados de las próximas elecciones y generar de esta manera el caos suficiente como para poder desestabilizar el país. La salida de consenso, planteada por el propio CNE, consistía en la firma de un entendimiento entre ambas coaliciones del respeto absoluto a los resultados emitidos por ese mismo organismo. Algo que Capriles se negó a hacer y se presentó con un documento firmado unilateralmente donde se cambia el respeto hacia los resultados emitidos por el CNE, por el respeto “a la voluntad popular”.
Pero el gran espectáculo lo da el pueblo. Son millones las personas que se han manifestado en las calles venezolanas, en recuerdo al comandante Chávez y en apoyo a Maduro. Una lealtad infranqueable que ha volcado a una enorme mayoría del pueblo a sostener el heredero de su líder. Y parece que Maduro ha encontrado la forma de contener a todos aquellos que se sienten afectados por la muerte de Chávez. Las encuestas lo dan como el favorito en todos los planos, y su victoria se da ya por descontada.
Mientras tanto, el 'bravo pueblo' venezolano demuestra un despliegue que ningún otro ha sabido demostrar en las últimas décadas. La apropiación y politización de esta campaña han sido inclusive mayores a las de los años con Chávez. A tal punto que Maduro ya lanzó el desafío: juntar 10 millones de votos, que implicaría una diferencia electoral de 15%. Sólo queda esperar al domingo.

Federico Larsen, desde Caracas.

Margaret Thatcher ha muerto: recordamos sus crímenes contra los trabajadores




Está la televisión llena de efusiones aduladoras por parte de comentaristas de derecha y políticos acerca de la repentina muerte de Margaret Thatcher. El establishment se ha reunido para alabarla. La Reina ha enviado un mensaje personal de condolencias a la familia Thatcher. Las noticias están llenas de homenajes, retratando a Thatcher como una especie de paladín de la libertad. Por supuesto, nada podría estar más lejos de la verdad. Era un paladín, sí, pero del capitalismo, de la clase dominante, y de todo lo que representa.
Ahora su muerte está siendo utilizada para "rehabilitarla", para presentarla como una heroína. Por supuesto, Margaret Thatcher es muy admirada por los representantes de su clase, las damas y caballeros de la clase dominante, como una ferviente defensora del capitalismo, el orden social existente, y sus intereses de clase. Para nosotros, Thatcher representaba y personificaba el privilegio, la riqueza y la desigualdad de la sociedad de clases.
Mientras fue Primer Ministro, entre 1979 y 1990, personificó el capitalismo en su forma más cruda. Se dedicó a intentar destruir el poder de los sindicatos y a saquear el Estado a golpe de privatizaciones, todo en un vano intento de restablecer la posición del capitalismo británico. Trató de devolver a la clase obrera a la época victoriana, atacando a todos aquellos que se resistieran, en especial a los mineros, considerados como "el enemigo interno". Una larga legislación antisindical fue concretada en los Estatutos. El derecho de huelga quedó casi eliminado.
Atrás quedó la imagen del conservadurismo de Una Sola Nación. Los Grandes Tories quedaron apartados por la chusma Tory, quien le entregó el liderazgo del partido Conservador a Thatcher. Ella representaba a una nueva generación de Tories: la de la estrechez de miras de una advenediza hija de tenderos. Reflejaba la degeneración del capitalismo británico, sumido en un proceso de declive a largo plazo.
Sus políticas, basadas en las doctrinas económicas del monetarismo -que simplemente representaban una vuelta a los presupuestos equilibrados del periodo de preguerra– resultaron en la destrucción del 20% de la industria manufacturera entre 1979 y 1981. Esto causó una destrucción mayor de la industria que la que ocasionó la Luftwaffe alemana durante la Segunda Guerra Mundial y elevó los niveles de desempleo a más de tres millones, mientras que el dirigente tory Norman Tebbit instaba a los desempleados a "montar en su bicicleta" para ir a buscar trabajo.
En 1984–85, Thatcher se dedicó intentar destruir el Sindicato Nacional de Mineros y a aplastar a la industria minera. Hizo lo que fuera para que el hambre devolviera a los mineros al trabajo. Thatcher esperaba una victoria rápida, algo así como su "Guerra de Malvinas en la industria", pero los mineros resistieron durante otros doce meses. En última instancia, fue el sabotaje de los dirigentes del TUC y del Partido Laborista lo que selló el destino de los mineros, entregándole la victoria a Thatcher.
Al igual que con los acontecimientos de 1926, la experiencia de la huelga de 1984-85 quedó marcada a fuego en la conciencia de la clase obrera. Nunca olvidarán ni nunca perdonarán.
El credo del monetarismo (del thatcherismo) eleva la codicia y el egoísmo a la condición de principios. Su filosofía es que cada uno debe agarrar todo lo que puede, a pesar de las consecuencias. Deben ascender en la escala social a expensas de los demás. Los más ricos de la élite se elevan hasta los cielos, mientras que los pobres son condenados como perezosos e indolentes. Representan al "pobre indigno”, como los describió la época victoriana, los "gorrones del bienestar", como los describe la prensa Tory hoy, que han de encontrar el empleo que no existe o verse privados de ayuda. Esta es la ley de la selva, la ley del capitalismo, la que Thatcher abrazó.
Ella negó la existencia de la Sociedad (con decía) y promovió el egoísmo individual, que resume las perspectivas de la burguesía en esta época de declive. El mercado tiene a sus sumos sacerdotes, y Thatcher era uno de estos apologistas. Junto con Reagan, su homólogo en los Estados Unidos, encabezó una "contrarrevolución" contra los trabajadores, despojándolos de sus derechos y conquistas pasadas. Thatcher reflejaba el hecho de que el capitalismo en declive ya no podía permitirse las reformas del pasado.
Para los súper ricos, la carrera sin sentido por la riqueza y la veneración de la codicia son los principios primordiales. Esta es su moral, su religión. Por supuesto, todo esto se oculta detrás de una pantalla moralizante de patriotismo, de libertad y de espíritu emprendedor. Esto, por supuesto, no es otra cosa que la libertad de explotar y enriquecerse a expensas de los demás. El sistema capitalista se basa en esto, en la búsqueda del máximo beneficio, y la extracción de trabajo no remunerado de la clase obrera.
Thatcher representó al establishment -un establishment que se encuentra en crisis y está quedando cada vez más desacreditado: el Parlamento, el Gobierno, la prensa, la Policía, la Iglesia. Un escándalo tras otro, que involucran a empresarios, políticos, jefes de policía y jueces, han puesto al descubierto el pozo negro de la corrupción que se extiende hasta lo más alto. Bajo la “democracia” de Thatcher, los jefes de policía fabricaban pruebas contra los mineros en huelga en Orgreave y contra los hinchas del Liverpool en Hillsborough. Pero todo quedaba perfectamente en orden. Los medios se justificaban por los fines.
Uno se espera lo de la adulación de los políticos conservadores hacia Margaret Thatcher, pero la dirección laborista, para su vergüenza, también se rebaja a este nivel. Consideran la “política" no como una guerra entre las clases, sino como un juego parlamentario. Son ajenos a las vidas de los trabajadores de a pie que han sido afectados directa e indirectamente por el thatcherismo.
"Ella será recordada como una figura única", afirma Ed Miliband. "Remodeló la política de toda una generación. Fue la primera mujer británica Primer Ministro. Desplazó el epicentro de la política británica y fue una figura muy importante en la escena mundial¨.
Pero toda esta "remodelación" y "desplazamiento" se hizo en nombre del genuino conservadurismo azul y en perjuicio de la clase trabajadora. Ed Miliband añadió: "El Partido Laborista no estuvo de acuerdo con mucho de lo que hizo y ella siempre seguirá siendo una figura polémica. Pero podemos estar en desacuerdo y también respetar mucho sus logros políticos y su fuerza personal. "
¿Y cuales eran esos logros? Thatcher hizo al rico más rico y al pobre más pobre. Destruyó comunidades obreras en beneficio de la Renta, el Interés y la Ganancia.
Es vergonzoso que el Partido Laborista haya anunciado que suspenderá su campaña en las elecciones locales hasta nuevo aviso después de la muerte de Thatcher. Hubiera sido más apropiado haber declarado que iban a compensar a todos los mineros que fueron despedidos por el gobierno de Thatcher, mientras actuaban en defensa de su clase.
Los ex primeros ministros laboristas, Blair y Brown, se han perdido en alabanzas a la mujer despreciada por millones de personas. Brown sacó la siguiente declaración: ¡"conmemorando las muchas décadas de servicio de Lady Thatcher a nuestro país"! Hubiera sido más correcto hablar del servicio a los banqueros y especuladores, a la City de Londres y a los gigantescos monopolios.
Brown continuó: "Ella será recordada no sólo por ser la primera mujer en llegar a Primer Ministro de Gran Bretaña y ocupar el cargo durante 11 años, sino también por la determinación y la resistencia con la que llevó a cabo todas sus tareas a lo largo de su vida pública. Incluso aquellos que no estaban de acuerdo con ella nunca dudaron de la fuerza de sus convicciones y de su fe inquebrantable en el destino de Gran Bretaña en el mundo".
Hacer semejante afirmación es escupir a la cara de todos aquellos que estaban preparados para hacer frente a Thatcher y al thatcherismo. Es un insulto a los que estaban con la clase obrera cuando enfrentó la ofensiva de los Tories a lo largo de los años ochenta y noventa.
"Durante el tiempo en el que estuvimos en el número 10, Sarah y yo invitamos a Lady Thatcher a regresar a Downing Street y a Chequers. Algo que sabemos que disfrutaba mucho" [el nº10 de Downing Street es la residencia del Primer Ministro, y Chequers, la casa de campo del mismo – NdT]
Una vez más, esto pone de manifiesto cómo se codean los dirigentes laboristas con los conservadores, a los que no miran como enemigos de clase, sino como amigos. Estos últimos también “disfrutaban mucho” de la compañía de esta dama burguesa.
Tony Blair también hizo su propio homenaje. Describió a Lady Thatcher como "una figura política imponente" y continuó: "muy pocos dirigentes llegan a cambiar no sólo el panorama político de su país, sino del mundo. Margaret era una líder de este tipo. Su impacto global era enorme. Y algunos de los cambios que hizo en Gran Bretaña fueron, en algunos aspectos, al menos, mantenidos por el gobierno laborista de 1997, y llegaron a ser implementados por los gobiernos de todo el mundo".
Blair fue, como él mismo reconoce, un continuador de las políticas de Thatcher. Es por eso que mantuvo las leyes antisindicales. Por eso continuó con las privatizaciones. Es por eso que él también se inclinó ante el Mercado. Blair era un agente del capitalismo en las filas del movimiento obrero.
Incluso el antiguo izquierdista y ex ministro del Interior David Blunkett describió a Thatcher como una "líder extraordinaria y, en tanto que fue la primera mujer Primer Ministro en el Reino Unido, una política pionera".
Mientras tanto, Harriet Harman, líder adjunta del Partido Laborista, tuvo la audacia de sacar el siguiente mensaje: "Mis condolencias a la familia Thatcher. La primera mujer PM [Prime Minister], una figura destacada de la política británica. "
Muchas feministas se rindieron ante esta tontería de que Thatcher como Primer Ministro representaba un progreso para las mujeres. Era la línea de 'La Dama de Hierro', la reciente película, donde Thatcher era interpretada por Meryl Streep, tratando una vez más de justificar su papel. Esta gente sólo tenía que haberles pedido a las esposas de los ex mineros que las enderezaran. Se trate de un hombre o una mujer quien ataque a la clase obrera, es completamente irrelevante. Son los intereses de clase los que son importantes y no el sexo de un político. Para la gran mayoría de las mujeres, especialmente en las zonas mineras antiguas destruidas por su gobierno, Thatcher no era una persona a quien admirar, sino una persona a quien despreciar.
Se desprende de estas observaciones que la dirección laborista se encuentra a un millón de kilómetros de distancia del movimiento sindical y de los trabajadores de a pie. Sabíamos que Thatcher representaba nuestro enemigo de clase. Ahora tenemos que limpiar el movimiento obrero de aquellos que simplemente lo utilizan para sus propios fines y carreras. Los líderes procapitalistas deben ser reemplazados por verdaderos luchadores a favor de los intereses de la clase obrera.
La única cosa que podemos decir sobre Thatcher es que luchó lealmente por los intereses de su clase, aunque ciegamente. Es hora de que tengamos líderes de nuestro movimiento que, en vez de hacerle el juego al enemigo, representen leal y vigorosamente nuestros intereses de clase, a saber, la lucha por acabar con el capitalismo y por el establecimiento del socialismo. Sólo entonces habremos pagado la deuda con todos los que lucharon hasta el final contra el thatcherismo y el sistema al que representó.

Rob Sewell

miércoles, 10 de abril de 2013

Murió Margaret Thatcher, una brutal guerrera de la clase dominante




La respuesta oficial (incluyendo, por supuesto la de los medios de la clase dirigente) a la muerte de Margaret Thatcher consistirá en tratar de embalsamarla en su “calidad de estadista”.

Quienes recuerdan lo que Thatcher hizo a los mineros (y a muchas otras comunidades de la clase trabajadora) preferirán inmortalizarla como el poeta Shelley inmortalizó a otro político conservador, Lord Castlereagh, después de la masacre de Peterloo en 1819: “Encontré el asesinato en el camino/ tenía una máscara como Castlereagh”.
Y es que a lo que se dedicaba Tatcher era al asesinato. A veces el asesinato era metafórico (de industrias y comunidades). Con todo, destruyó vidas humanas.
Otras veces el asesinato era real. Supervisó la guerra sucia que se estaba desarrollando entonces en Irlanda. La crueldad de Tatcher también se hizo manifiesta cuando condenó a los huelguistas de hambre irlandeses a la muerte en vez de concederles el reconocimiento como presos políticos por el que estaban luchando.
Los 907 miembros del personal militar argentino y británico muertos en las Islas Malvinas en 1982 no habrían muerto si Thatcher no hubiera decidido retomar por la fuerza una absurda anomalía colonial. Su legado fue que continuara la posesión británica de las Malvinas, lo que sigue envenenando las relaciones con Argentina.
Thatcher se regodeaba con la guerra. Cuando finalmente su gobierno decidió prescindir de ella en noviembre de 1990, suplicó permanecer como primera ministra hasta que terminara la guerra que estaba por llegar contra el Iraq de Saddam Huseín.
Aunque fue moralmente despreciable, probablemente Thatcher podía afirmar que fue la última dirigente británica de importancia histórica mundial. Asumió el cargo en mayo de 1979 en una coyuntura histórica crítica.
En aquella década la economía mundial estaba entrando en su segunda gran recesión, prueba de que el largo periodo de bonanza de las décadas de 1950 y 1960 había más que acabado. Por debajo de la crisis económica hubo un brusco descenso de la tasa de beneficio sobre el capital en comparación con los años del último periodo de bonanza.
Recuperar la rentabilidad exigía forzar la tasa de explotación de los trabajadores. Pero, particularmente en Gran Bretaña, la clase dirigente estaba atrapada entre la espada y la pared. Se enfrentaba a una clase trabajadora bien organizada y combativa que durante el periodo de bonanza había construido en los centros de trabajo una poderosa estructura organizativa de base.
El movimiento de los trabajadores británicos, dirigido por los mineros y estibadores, había acabado con el predecesor conservador de Thatcher, Ted Heath, entre 1972 y 1974. La gran revuelta por el jornal de 1978-1979, el “invierno del descontento” que destruyó el Contrato Social introducido por los laboristas después de Heath, mostró la persistente fuerza de este movimiento.
Antes de que Thatcher ganara las elecciones generales de 1979, ya se había calificado a sí misma de “Dama de Hierro” para representar una forma de hacer política de la clase dirigente mucho más dura y combativa de lo que se había vuelto común en los años del periodo de bonanza. Desenterró las ortodoxias del libre mercado que habían sido enterradas con la Gran Depresión de la década de 1930.
Más que cualquier otro prominente político capitalista Thatcher promovió lo que pronto se conocería como el neoliberalismo. Pronto tuvo un aliado inmensamente poderoso en el nuevo presidente republicano de derecha de Estados Unidos, Ronald Reagan.
Pero Reagan se enfrentaba a un movimiento de los trabajadores menos poderoso y en la época en la que asumió la presidencia en enero de 1981 se pudo beneficiar del impacto de la brutal recesión impuesta por Paul Volcker, director de la Reserva Federal estadounidense, en octubre de 1979.
A Thatcher y a sus aduladores les gustaba elogiar su valor. De hecho, particularmente en sus primeros años en Downing Street, fue cautelosa y a menudo hizo todo lo posible para evitar confrontaciones prematuras que pudieran provocar una respuesta demasiado poderosa de la clase trabajadora.
Gozó de una enorme ventaja que heredó de sus predecesores, el primer ministro laborista Harold Wilson y después de él, Jim Callaghan. El Contrato Social finalmente falló, pero consiguió integrar a una cada vez más burocratizada capa de prominentes representantes sindicales para colaborar en la administración y el Estado.
Esto significó, por ejemplo, que los jefes de la gigante empresa del automóvil British Leyland podían actuar en contra de uno de los más poderosos de estos representantes. Derek Robinson, el enlace sindical de la fábrica Longbridge en Birmingham, se encontró apartado del taller y se consiguió discriminarle.
También significó que a menudo el sectarismo falsificó la solidaridad. Esto hizo que para Thatcher fuera más fácil aislar la épica huelga de mineros de 1984-1985.
Pero también tuvo suerte. Si los armeros argentinos hubieran colocado las espoletas adecuadas en sus bombas, la mayoría de los barcos de guerra británicos habrían acabado en el fondo del Atlántico sur y Thatcher habría tenido que dimitir en medio de la ignominia.
También fue afortunada con sus enemigos, lo cual fue cierto respecto a sus oponentes laboristas: primero Michael Foot y después Neil Kinnock ocultaron una política cada vez más de derecha detrás de un globo de aire caliente de retórica.
Por encima de todo esto fue cierto respeto a los dirigentes sindicales que para su eterna vergüenza permitieron que los hombres y mujeres de las comunidades mineras lucharan solos durante un año. Escuadrones militarizados de policía ocuparon pueblos mineros y los compinches de Thatcher organizaron un sindicato esquirol a medida que la desesperación y las privaciones minaban la voluntad de lucha de los mineros.
Pero hubo momentos en los que se la podría haber derrotado, sobre todo en julio de 1984, cuando una operación organizada de esquiroles provocó una huelga nacional de estibadores y también ese mismo otoño cuando los sustitutos de los mineros (supervisores) amenazaron con abandonar el trabajo. En ambas ocasiones la burocracia sindical acudió a rescatarla.
En el periodo subsiguiente a su victoria Thatcher trató de radicalizar sus intentos de remodelar Gran Bretaña para el individualismo posesivo del mercado. Para finales de la década de 1980 ella y su ministro de Hacienda Nigel Lawson habían maquinado la primera bonanza creada por la burbuja financiera de la era neoliberal.
Pero al final Thatcher intentó hacer demasiado. Jactanciosamente en 1989-1990 impuso el impuesto de capitación [poll tax] por el cual todo el mundo, fueran millonarios o indigentes, tenía que pagar la misma cantidad [de impuestos] para financiar el gobierno local.
Llegó una explosión social caída del cielo, los mayores disturbios que había visto Londres desde la década de 1930 y un movimiento de masas de 14 millones de personas que se negaban a pagar ese impuesto. Finalmente, el instinto de supervivencia obligó a los conservadores a echar a Thatcher de su búnker y a abolir el impuesto.
Esta es la lección más importante del mandato de Thatcher. Por suerte ha muerto cuando está entrado en vigor un ataque aún mayor al estado de bienestar que cualquiera de los que ella preparó.
La mejor forma de venganza de clase de Thatcher sería crear un movimiento social aún mayor para acabar con el gobierno de coalición y sepultar todo lo que ella levantó aún más profundamente que el ataúd en el que va a yacer.

Alex Callinicos