domingo, 19 de abril de 2009

Cuba no aceptará condiciones por tan poco



Joven funcionario destinado en La Habana, vio la Revolución y la entrada de Fidel en la capital en 1959. Fue asesor de Kennedy y enviado de Carter, y hoy explica los límites de la apertura y la “falta de realismo” de Obama.
Conoce Cuba y a los cubanos como pocos estadounidenses. Estuvo allí durante la Revolución de 1959, vio la entrada triunfal de Fidel Castro en La Habana el 1º de enero y tuvo que hacer sus valijas y dejar la isla en 1961, cuando Washington rompió relaciones con el gobierno cubano. Por entonces Wayne Smith era un joven diplomático que empezaba a aprender el oficio de las relaciones internacionales. Después de 50 años de pensar y repensar el conflicto, la opinión del ex diplomático de 76 años se convirtió en una consulta obligada para los que debaten en Washington qué hacer con el último resquicio de la Guerra Fría en el hemisferio.
Es importante conocer y entender al gobierno o la persona con la que uno negocia”, señaló esta semana a Página/12 desde su oficina en el Center for International Policy en Washington. Aunque celebró el levantamiento de las sanciones anunciado hace una semana, advirtió que Barack Obama está errando la estrategia al pedir que el gobierno cubano responda con un gesto contundente, como liberar disidentes. “Las sanciones en esta historia son de Estados Unidos contra Cuba, no al revés. Si conozco un poco a los cubanos, sé que no aceptarán condiciones por tan poco; nunca lo hicieron por nadie y menos lo harán por Washington”, dijo al teléfono.Smith trabajó con John F. Kennedy como uno de sus asesores para la región y más tarde Jimmy Carter lo nombró número uno de la nueva Oficina de Asuntos Estadounidenses en La Habana. Desde entonces está convencido de que Estados Unidos debe buscar una forma de restablecer relaciones con la isla. Tan convencido estaba que renunció al Departamento de Estado norteamericano en 1982 porque no estaba de acuerdo con la política exterior del republicano Ronald Reagan.
–El vocero de Obama repitió ayer que están esperando un gesto de Cuba.
–Es absurdo poner la pelota del lado cubano. Lo que hizo Estados Unidos esta semana es muy poco. Obama quizá no conservó la hostilidad de su antecesor, pero el discurso sigue teniendo un tono duro. El gobierno estadounidense ni siquiera expresó un interés en iniciar un diálogo con Cuba y ahora espera un gesto de Cuba. Cuba no puso restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses ni bloqueó el comercio con los Estados Unidos. Las sanciones en esta historia son de Estados Unidos contra Cuba, no al revés. Si conozco un poco a los cubanos, sé que no aceptarán condiciones por tan poco; nunca lo hicieron por nadie y menos lo harán por Washington.
–O sea que no deberían esperar ningún cambio en la isla...
–Cuba podría hacer algunas declaraciones como para distender la situación, volver a decir que están dispuestos a dialogar con Estados Unidos. Pero los gestos que Obama está reclamando no son realistas.
–¿La Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago tampoco puede ayudar a destrabar la situación?
–Es como intentar ponerse el zapato en el pie equivocado. Hasta ahora no vimos un cambio en la política de Estados Unidos hacia Cuba. El Departamento de Estado sigue sin hablar con la Oficina de Intereses Cubanos en Washington y la Oficina norteamericana en La Habana tampoco tiene un relación formal con la Cancillería cubana. Hay que entender algo fundamental: la política de Estados Unidos hacia la isla es la misma. Más allá de lo que digan en Washington, la pelota sigue estando del lado estadounidense.
–Nada cambiará con la cumbre entonces..
–Me gustaría creer que después de la cumbre el gobierno de Obama se va a dar cuenta de que necesita hacer más y anunciará nuevos cambios, más significativos y profundos. Pero creo que eso no sucederá. Obama va a decir que ahora es tiempo de esperar un cambio de parte de Cuba... (se ríe). La verdad es que después de tantos años deberíamos saber que eso no sucederá. Los cubanos van a celebrar los cambios, pero no van a empezar a liberar prisioneros o a abrir el juego electoral a todos los grupos políticos.
–¿Obama está pecando de ingenuo o es una estrategia para evitar profundizar un acercamiento?
–Obama prometió muchos cambios en la campaña electoral, pero tengo la sensación de que no los veremos. Sin embargo, no hay que olvidar que la oposición al bloqueo es cada vez más fuerte en el país.
–¿De dónde viene esa oposición?
–De organizaciones y personas que creen que la política hacia Cuba es y ha sido contraproducente. Los sondeos de opinión muestran que la mayoría de los estadounidenses, alrededor del 71 por ciento, cree que deberíamos normalizar las relaciones y levantar por completo el embargo. Hay muchísimo apoyo, pero no hay que equivocarse, ese apoyo no se reflejará en multitudes en las calles protestando y manifestándose a favor de Cuba.
–¿Cuba es un tema que le interesa al estadounidense medio?
–Cuba ya no es el aliado de la Unión Soviética y los ciudadanos estadounidenses entienden que su gobierno ya no debe derrocar gobiernos extranjeros, sino establecer relaciones de respeto. En el contexto actual, Estados Unidos es quien está verdaderamente aislado, no Cuba.
–Usted viajó muchas veces a Cuba y conoce a muchos de los funcionarios que aún manejan el gobierno. ¿El sistema cubano está preparado para una apertura total de inversiones, ciudadanos y remesas estadounidenses?
–Necesitan cambiar, de eso no hay duda. Los cambios desde Estados Unidos pueden empujarlos un poco del sistema socialista puro, pero tampoco tienen eso ahora. Más allá de los ajustes, que deben darse, creo que el gobierno cubano está razonablemente preparado para controlar los cambios.

María Laura Carpineta

El muro invisible

Por Santiago O’Donnell

A juzgar por la reacción en Cuba y Estados Unidos al acercamiento de esta semana, queda la sensación de que se ha derrumbado un muro, uno de los últimos que quedaban de la Guerra Fría.
Puede sonar demasiado optimista, pero no quiere decir que dos países enfrentados desde hace un siglo se han reconciliado. Falta el regreso de Cuba a la OEA, un acuerdo migratorio, el intercambio de embajadores y sobre todo el levantamiento del bloqueo comercial que Estados Unidos busca canjear por la libertad de los presos políticos en Cuba. Pero esta semana una gran barrera que los separaba ha sido derribada.
Claro, no se trata de un muro de concreto como el muro de Berlín, sino de un muro imaginario, un muro simbólico construido a partir de relatos antagónicos, con el fin de dividir a dos sociedades enfrentadas por muchas razones, pero sobre todo por ideología.
A un lado Estados Unidos, un pueblo libertario y religiosamente capitalista, que cree que su “destino manifiesto” es liderar el mundo, y que sabe usar ese liderazgo en beneficio de sus intereses globales, necesarios para sostener su hábito de consumo y su promesa de oportunidad.
Al otro lado Cuba, un pueblo orgullosamente solidario, gobernado por un sistema de partido-Estado único, que defiende a ultranza su modelo, su historia, su independencia y su verdad.

Cuando caen los muros, los extraños se ven las caras.

De un lado Barack Obama extiende la mano en su intento por recuperar el componente moral del liderazgo de Estados Unidos en el mundo. Con el mismo discurso que usa para dirigirse a Rusia, a China o a Irán, admite que Estados Unidos se equivocó y mucho durante el gobierno de Bush en su enfoque para encarar sus problemas con esos países. Después menciona casi al pasar, sin entrar en detalles, que esos países también hicieron algunas cositas que en su momento podrían haber molestado a Estados Unidos, o herido la sensibilidad de su gente. Remata ofreciendo empezar de nuevo y resolver los problemas por medio de la negociación.
Del otro lado Fidel Castro, más vivo que nunca, intuye que la oferta es sincera pero toma resguardos. Celebra sin estridencias la caída del muro pero al mismo tiempo advierte que no está dispuesto a rifar la Revolución en una mesa de casino. La Revolución es su legado. No lo va a entregar justo ahora, que se acerca el final. Como líder del pueblo cubano no puede olvidarse de los complots, de los boicots, de Playa Girón. “¿Y qué pasa después de Obama?”, se pregunta. Puede venir otro Bush, se contesta. Y lo publica en CubaDebate.
Detrás de Obama hay murmullos, algo de sorpresa y sobre todo indiferencia. Hace mucho tiempo que Cuba dejó de importarle al norteamericano medio. Hasta los cubanos anticastristas de Miami, a partir del recambio generacional, perdieron interés en el enfrentamiento. Eso no quiere decir que Cuba les sea indiferente. Después de todo, Estados Unidos es el país que en la década del ’50 expulsó al comunismo de su sistema político a través de la represión ilegal. Después hizo un mea culpa por haber perseguido comunistas, pero nunca dio muestras de arrepentirse, de haber aniquilado la estructura política y cultural del partido. Es más, se pasó los siguientes treinta años demonizando al comunismo con la maquinaria de Hollywood funcionando a pleno. A partir de semejante relato, en Estados Unidos “socialista” es mala palabra. Se podría decir que el noventa por ciento de la población aborrece y teme al comunismo, y Cuba es un régimen orgullosamente comunista, para colmo vecino.
Detrás de Castro hay millones de cubanos eufóricos, porque intuyen que se vienen tiempos mejores, o que al menos se acaban las excusas. Y que entienden la dimensión de su victoria. Castro lo entiende mejor que nadie. Excitado, publica tres reflexiones en un día, el martes, para contestarle a Obama, que todavía ni siquiera había hablado, sino a través de los anuncios que habían hecho sus voceros. El triunfo consiste en que, a diferencia de Berlín, esta vez tuvieron que derribar el muro desde el otro lado. Al derribarlo, quien lo hizo quedó expuesto como el responsable de sostenerlo. Los peores estereotipos del imperialismo yanqui que sostienen el relato oficial cubano habían tomado forma durante el gobierno democráticamente electo, y dos veces, de George W. Bush. Ahora el país de la tortura, las cárceles secretas y el capitalismo salvaje reconoce su error. No son muchos los triunfos ideológicos de los que puede vanagloriarse el comunismo en las últimas décadas. Este puede ser el último, o no, pero no deja de ser un gran triunfo.
Es imposible dimensionar el impacto que tendrá, a partir de los anuncios de Obama, la llegada masiva a Cuba de personas, dinero y tecnología en comunicaciones provenientes de Estados Unidos. Pero no será insignificante.
Cuando dos pueblos empiezan a interactuar, es más difícil estereotipar y demonizar al otro. Por eso da la sensación de que se ha echado a rodar un proceso irreversible que culminará, más tarde o más temprano, con la normalización de las relaciones bilaterales.
Por eso y por el contexto internacional. A partir de la formación de un bloque latinoamericano, donde confluyen distintos procesos de integración regional, el bloque ha colocado la cuestión cubana al tope de su agenda de prioridades, casi como un acto fundacional de ejercicio de soberanía frente a los distintos bloques comerciales y políticos que se van consolidando alrededor del mundo. Se trata de los mismos países cuyos gobiernos apoyaban con entusiasmo el embargo estadounidense hace quince o veinte años.
Pero el tema les plantea un dilema a esos mismos países que hoy se reunieron en Trinidad y Tobago con la sola excepción de Cuba, el país cuyos derechos ahora reivindican.
Como les gusta recordar a los funcionarios estadounidenses, como no dejó de mencionar el propio Obama en su carta abierta a la región previa a la cumbre, existe un papel llamado Carta Democrática Interamericana. Ese papel fue firmado en el 2001 por todos los países que hoy le reclaman a Estados Unidos el regreso de Cuba a la OEA. La Carta ha resultado un instrumento muy útil para resolver algunos problemas graves de la región. Por ejemplo, sirvió en el 2001 para aislar y así derribar a la dictadura de Fujimori, que había violado la Carta al darse un autogolpe. También fue clave para apuntalar al gobierno de Evo Morales frente al intento de golpe de Estado cívico en las regiones autonómicas. La última vez que se usó fue para condenar el ataque colombiano a un campamento guerrillero en territorio ecuatoriano el año pasado.
La función de la Carta es facilitar la intervención regional en defensa del sistema de “democracia representativa” adoptado por los países firmantes. Pero resulta que el sistema político cubano no parece muy compatible con algunos de los requerimientos que aparecen en la Carta para que un país sea considerado “democracia representativa”.
Por lo menos da la impresión de que los redactores de la Carta no manejan los mismos criterios que el régimen cubano con respecto a qué significa “elecciones libres”, “régimen plural de partidos y organizaciones políticos” o “separación de poderes” y, sobre todo, “respeto por los derechos humanos”.
La Carta, a su vez, no impone a las “democracias representativas” la obligación de proveer salud y educación universal, ni la garantía de seguridad alimentaria, ni la existencia de desempleo cero. Esos son, precisamente, los pilares sobre los que se construye el modelo democrático cubano.
Ahora que cayó el muro, el desafío es compatibilizar las distintas ideologías dentro de un mismo sistema interamericano. Ese trabajo permitirá crear un nuevo marco legal, comercial, migratorio y de desarrollo para la región, uno que refleje el nuevo equilibrio alcanzado entre Estados Unidos y Latinoamérica, y que esté basado en el respeto por las diferencias, dejando atrás las doctrinas hegemónicas.

sodonnell@pagina12.com.ar

jueves, 16 de abril de 2009

Espartaco: un verdadero representante del proletariado de la antigüedad

En el primer siglo antes de Cristo un esclavo llamado Espartaco amenazó el poderío de Roma. Espartaco (190 a. C-71 a. C) fue el líder (o posiblemente uno de varios líderes) de la masiva insurrección esclava conocida como la Tercera Guerra Servil. Bajo su dirección, una minúscula banda de gladiadores rebeldes creció hasta convertirse en un enorme ejército revolucionario que ascendió a 100.000 personas. Al final fue necesaria toda la fuerza del ejército romano para aplastar la rebelión.
A pesar de la bien merecida fama de gran líder revolucionario y uno de los generales más excepcionales de la antigüedad, no se sabe mucho del Espartaco hombre. Siempre son los victoriosos los que escriben la historia y la voz de los esclavos a lo largo de los siglos sólo se puede escuchar a través de los relatos de los opresores. Disponemos de la escasa información procedente de sus enemigos mortales. Los registros históricos que han sobrevivido están todos escritos por historiadores romanos y, por tanto, hostiles. Con frecuencia son contradictorios.
Hubo otros líderes de la revuelta cuyos nombres han llegado a nosotros: Criso, Casto, Cánico y Enomao, gladiadores de Galia y Germania. Pero de éstos aún se sabe menos. La historia siempre está escrita por los vencedores y reflejan fielmente los intereses, la psicología y parcialidad clasista de la clase dominante. Intentar comprender a Espartaco a partir de estas fuentes es como pretender comprender a Lenin y Trotsky a partir de los escritos injuriosos de los enemigos burgueses de la Revolución Rusa. A través de este espejo distorsionado sólo se pueden conseguir visiones frustrantes del verdadero Espartaco.
Plutarco escribe lo siguiente:
"Tomaron un sitio naturalmente fuerte y eligieron tres caudillos, de los cuales era el primero Espartaco, natural de un pueblo nómada de Tracia, pero no sólo de gran talento y extraordinarias fuerzas, sino aun en el juicio y en la dulzura muy superior a su suerte, y más propiamente Griego que de semejante nación". (Plutarco. Vidas paralelas. Vida de Sacro).
Estas palabras de un enemigo de Espartaco tienen una visión personalmente favorable que requiere una explicación. No es difícil de encontrar. Un hombre que derrotó a un ejército romano tras otro y puso de rodillas a la república debía poseer unas cualidades extraordinarias. Sólo de esta manera los comentaristas romanos podrían comenzar a aceptar el hecho de que "simples esclavos" derrotaran a sus invencibles legiones.
Otros historiadores romanos intentan presentarle como un sanguinario, exactamente por la misma razón. Se dice que estaba dotado de atributos sobrehumanos. Dicen que su esposa fue una sacerdotisa y otras cosas por el estilo. Todo esto claramente forma parte de la propaganda romana que pretende presentar a Espartaco como alguien muy especial y, de esta manera, minimizar el sentido de vergüenza y humillación sentido por la clase dominante derrotada por trabajadores agrícolas, criados y gladiadores.
Los orígenes reales de Espartaco no están claros porque las fuentes antiguas no se ponen de acuerdo sobre su procedencia, aunque probablemente era nativo de Tracia (ahora Bulgaria). Parece que tenía formación y experiencia militar, puede que hubiera pertenecido al ejército romano en calidad de mercenario. Plutarco también dice que la esposa de Espartaco, una sacerdotisa, fue esclavizada por él. En cualquier caso, fue esclavizado y vendido en una subasta a un entrenador de gladiadores en Capua. Apio dice que él era "tracio de nacimiento, que había servido como soldado con los romanos, pero que fue hecho prisionero y vendido para gladiador". Flores dice que "se había convertido en soldado romano, de soldado a desertor y ladrón, más tarde, debido a su fuerza, fue un gladiador". (Ibíd.,)

La rebelión de los gladiadores

En el momento de la insurrección de Espartaco, la república romana entraba en un período de agitación que pondría fin al dominio de los césares. Los territorios romanos se expandían al este y al oeste; generales ambiciosos se hacían un nombre combatiendo en España o Macedonia, después se forjaban en Roma una carrera política. Roma era una sociedad militarista: se escenificaban batallas en el nuevo entretenimiento popular del combate gladiador. Mientras se idolatraban a los gladiadores de éxito, en términos de estatus social estaban un poco por encima de los convictos; en realidad, algunos gladiadores eran criminales convictos. Otros eran esclavos. En aquella época la esclavitud afectaba a un tercio de la población de Italia. Los esclavos estaban sujetos al castigo extremo y arbitrario de sus propietarios; mientras que apenas se recurría a la pena de muerte (y ejecutada de manera humanitaria) para los romanos libres, los esclavos eran rutinariamente crucificados.
Espartaco fue entrenado en la escuela de gladiadores (ludus) cercana a Capua, pertenecía a Léntulo Baciato. Fue aquí cuando en el año 73 a. C Espartaco encabezó una revuelta de 74 gladiadores, se armados, dominaron a sus guardianes y escaparon. Así es como Plutarco lo relata en la sección de su Historia de Roma, La vida de Craso:
"La sedición de los gladiadores y la devastación de la Italia, a la que muchos dan el nombre de guerra de Espartaco, tuvo entonces origen con el motivo siguiente: un cierto Léntulo Baciato mantenía en Capua gladiadores, de los cuales muchos eran Galos y Tracios; y como para el objeto de combatir, no porque hubiesen hecho nada malo, sino por pura injusticia de su dueño, se les tuviese en un encierro, se confabularon hasta unos doscientos para fugarse; hubo quien los denunciara, mas, con todo, los que llegaron a adivinarlo y pudieron anticiparse, que eran hasta setenta y ocho, tomando en una cocina cuchillos y asadores, lograron escaparse. Casualmente en el camino encontraron unos carros que conduelan a otra ciudad armas de las que son propias de los gladiadores; robáronlas, y ya mejor armados tomaron un sitio naturalmente fuerte y eligieron tres caudillos, de los cuales era el primero Espartaco, natural de un pueblo nómada de Tracia, pero no sólo de gran talento y extraordinarias fuerzas, sino aun en el juicio y en la dulzura muy superior a su suerte, y más propiamente Griego que de semejante nación". (Ibíd.,)
Así, armados con cuchillos de cocina y un carro lleno de armas que habían capturado, los esclavos huyeron a las laderas del Monte Vesubio, cerca del actual Nápoles. Las noticias de la explosión animaron a otros a seguirles. Una continua afluencia de esclavos rurales pronto se unió a los amotinados, cuyo número comenzó a aumentar. El grupo dominó la región, asaltaban las granjas en busca de alimento y suministros. De esta manera los rebeldes comenzaron a conseguir pequeñas victorias que llevaron a cosas más grandes. Plutarco continúa su relato: "La primera ventaja que alcanzaron fue rechazar a los que contra ellos salieron de Capua; y tomándoles gran copia de armas de guerra, hicieron cambio con extraordinario placer, arrojando las otras armas bárbaras y afrentosas de los gladiadores". (Ibíd.,)
Casi se puede dibujar el júbilo de estas primeras victorias y el gozo con el que los gladiadores desechaban el odiado uniforme de su mercader y se vestían como auténticos soldados, no como esclavos. Este pequeño detalle revela algo mucho más importante que las armas y el equipamiento. Revela la creciente confianza, el rechazo no sólo de la situación servil sino también de la mentalidad servil. Vemos lo mismo en toda huelga y en cada revolución en la historia, cuando los trabajadores corrientes, los descendientes lineales de los esclavos, se ponen a su verdadera altura y comienzan a pensar y actuar como hombres y mujeres libres.
Este motín esclavo de ninguna manera fue un acontecimiento único. Cuando llegaron las noticias a Roma, éstas provocaron cierta preocupación, pero no causaron sorpresa ni excesiva alarma. En el siglo anterior dos revueltas esclavas, ambas en Sicilia, habían costado la vida de decenas de miles. No hay duda de que las mentes de los augustos senadores que tenían el control del mundo en sus manos pensaban que el resultado de esta insurrección no sería diferente.
En primer lugar, por tanto, las autoridades romanas no tenían a Espartaco en tal alto aprecio como los comentaristas posteriores. El Senado ni siquiera se molestó en enviar una legión para reprimir a los rebeldes, sólo envió una milicia de unos 3.000 a las órdenes del pretor Claudio Glaber. Evidentemente consideraban que se trataba sólo de una simple operación policial y que se podría tratar fácilmente. Pensaban que sería más que suficiente para reprimir a un pequeño número de esclavos mal armados. Pero el campamento de Espartaco se había convertido en un imán para los esclavos de las zonas circundantes, se habían unido a él varios miles de esclavos. A diferencia de los soldados romanos y sus oficiales, los esclavos luchaban una batalla desesperada por la supervivencia. En contraste, los generales romanos subestimaron al enemigo y al principio estaban demasiado relajados.
Es bien conocido el hecho de que los revolucionarios sólo pueden ganar pasando a la ofensiva y demostrando la mayor de las audacias. Los romanos rodearon a los rebeldes en Vesubio, bloquearon su huida. Los esclavos se encontraron rodeados en una montaña accesible sólo por un paso estrecho y difícil, que los romanos mantenían vigilado, "rodeado por todos los lados de precipicios abruptos y resbaladizos". En un impresionante golpe táctico, Espartaco tenía cuerdas hechas de sarmientos y con sus hombres descendieron por un acantilado al otro lado del volcán, hasta ponerse a espaldas de los soldados romanos y lanzaron un ataque sorpresa.
Plutarco describe la situación:
"Por todas las demás partes, el sitio no tenía más que rocas cortadas y grandes despeñaderos; pero como en la cima hubiese parrales nacidos espontáneamente, cortaron los que se hallaban cercados los sarmientos más fuertes y robustos, y formando con ellos escalas consistentes y de grande extensión, tanto que suspendidas por arriba de las puntas de las rocas tocaban por el otro extremo en el suelo, bajaron por ellas todos con seguridad, a excepción de uno sólo, que fue preciso se quedara, a causa de las armas. Mas éste las descolgó luego que los otros bajaron, y después también él se puso en salvo. De nada de esto tuvieron ni el menor indicio los Romanos, y al hallarse tan repentinamente envueltos, sobresaltados con este incidente, dieron a huir, y aquellos les tomaron el campamento". (Ibíd).
Claudio Glaber, esperando una victoria fácil sobre un puñado de esclavos, probablemente no se molestó en tomar la precaución elemental de fortificar su campamento. Ni siquiera puso puestos de centinelas adecuados para mantener la perspectiva. Los romanos pagaron un precio elevado por esta negligencia. La mayoría de ellos fueron asesinados en sus camas, incluido el pretor Caludio Glaber. Fue una derrota ignominiosa para los romanos. Los esclavos ahora poseían armas y armaduras. Más importante aún, desarrollaron el sentimiento de que podían luchar y ganar. Esta fue la mayor conquista.

Espartaco se dirige al norte

Espartaco era excelente en las tácticas militares, lo que tiende a confirmar la idea de que había servido como soldado auxiliar bajo los estandartes de Roma. Si esto es cierto, habría estado familiarizado con las tácticas del ejército romano y esto, junto con la audacia es una cualidad necesaria para un revolucionario, lo que le convertía en un formidable enemigo. Sin embargo, su ejército estaba formado principalmente por antiguos trabajadores esclavos mal armados y entrenados. Este hecho determinaba las tácticas que al principio eran defensivas. Se ocultaron en los frondosos bosques del Monte Vesubio hasta que llegó el momento en que estaban entrenados adecuadamente para el enfrentamiento decisivo con el ejército romano.
Consciente de que el tiempo se agotaba antes de que llegase una batalla nueva y más seria, Espartaco delegó en los gladiadores la tarea de formar pequeños grupos, que después formaban a otros pequeños grupos y así sucesivamente. De esta manera fue capaz de crear a partir de cero y en cuestión de semanas un ejército totalmente entrenado. El ejército esclavo carecía de experiencia militar pero estaba formado por el heroísmo de la gente que lucha por su propia supervivencia, que literalmente no tiene nada que perder excepto sus cadenas.
Hubo muchas escaramuzas con el ejército romano, todas terminaron en victoria. Publia Varinio, el pretor, fue enviado contra ellos acompañado con dos mil hombres que combatieron y fueron derrotados. Después fue enviado Cosinio con unas "fuerzas considerables", por poco le capturan cuando se bañaba en Salenas. Se escapó con gran dificultad mientras Espartaco se apropiaba personalmente del bagaje de Cosinio. Los esclavos siguieron la retirada de los romanos matando a muchos. Finalmente, asaltaron el campamento romano y lo capturaron, el propio Cosinio fue asesinado.
Con cada victoria aumentaba la moral de los rebeldes. Los informes al Senado en Roma eran sombríos. Poco a poco, la verdad comenzó a aparecer en las mentes de incluso aquellos aristócratas más estúpidos, se enfrentaban al enemigo más peligroso, uno que poseía una gran número de reservas infiltradas en el corazón mismo del campo enemigo, en cada granja, en cada familia había esclavos, cada de uno de los cuales era un rebelde en potencial, al que se debía mirar con recelo y temor. Después de esta exitosa batalla creció la fama de Espartaco. El mensaje para todos era claro: los romanos ya no eran invencibles.
Un gran número de esclavos escaparon para unirse y pronto la pequeña banda de rebeldes aumentó hasta convertirse en un ejército. Según algunos relatos, el ejército esclavo finalmente ascendía a 140.000 esclavos fugados, solían vivir en unas condiciones duras, curtidos por años de trabajo pesado y con nada que perder luchando contra sus antiguos amos. Plutarco escribe lo siguiente: "Reuniéronseles allí muchos vaqueros y otros pastores de aquella comarca, gentes de expeditas manos y de ligeros pies; así, armaron a unos, y a otros los destinaron a comunicar avisos o a las tropas ligeras". La palabra "muchos" debería leerse como decenas de miles.
El ejército de Espartaco pasó el invierno del año 73 a. C acampado en la costa sur de Italia, en todo momento acumulando hombres, soldados y moral. En la primavera, se dirigieron al norte; el audaz plan era marchar a lo largo de Italia, cruzar los Alpes y escapar a la Galia (actualmente Francia, entonces una gran parte fuera del control romano). Según Plutarco: "Con todo, echó, como hombre prudente, sus cuentas, y conociendo serle imposible superar todo el poder de Roma, condujo su ejército a los Alpes, pareciéndole que debían ponerse al otro lado y encaminarse todos a sus casas, unos a la Tracia y otros a la Galia". (Ibíd.,)

Divisiones entre los esclavos

El Senado, ahora totalmente alarmado, envió dos legiones a las órdenes de los cónsules Lucio Gelio Publícola y Cneo Cornelio Léntulo Clodiano contra los esclavos. Espartaco se enfrentaba a su mayor desafío hasta ese momento: un ejército de dos legiones, 10.000 hombres, al mando de Casio Longino, el gobernador de la Galia Cispadana ("Galia de este lado de los Alpes", actualmente el norte de Italia). Los romanos lograron una victoria cuando derrotaron al contingente galo dirigido por Criso. La razón de este revés fue las divisiones en las filas de los rebeldes.
No debía ser fácil mantener la unidad y la disciplina en un ejército de esclavos procedentes de distintos lugares, que hablaban diferentes lenguas y profesaban cultos distintos. Conseguir eso requería de un líder con una estatura colosal y no siempre lo consiguió. Criso y los galos se habían negado a marchar bajo la dirección de Espartaco. Parece que Criso quería quedarse en Italia, seducido por la perspectiva del saqueo. Espartaco quería continuar hacia el norte hasta la Galia, como señala Plutarco:
"Mas ellos, fuertes con el número y llenos de arrogancia, no le dieron oídos, sino que se entregaron a talar la Italia. En este estado, no fue sólo la humillación y la vergüenza de aquella rebelión la que irritó al Senado, sino que, por temor y por consideración al peligro, como a una de las guerras más arriesgadas y difíciles, hizo salir a aquella a los dos cónsules". (Ibíd.,)
El comentarista romano comprendía la raíz del problema. Algunos de los líderes de los rebeldes estaban excesivamente confiados, intoxicados por sus primeros éxitos. Por esta razón Criso abandonó a Espartaco, llevándose consigo a unos 30.000 galos y germanos. Esta división fue un error desastroso: Criso fue derrotado por Publícola y cayó en la batalla. Los galos pagaron un precio terrible y 20.000 fueron asesinados. Fue la primera advertencia de las consecuencias peligrosas que tendrían las divisiones en las filas del ejército esclavo.
A pesar de las acciones desastrosas de Criso, Espartaco ordenó una ceremonia funeraria en honor del líder galo, incluido un combate de gladiadores entre soldados romanos capturados. Este detalle revela la nobleza de carácter y las verdaderas dotes de dirección. Más tarde Espartaco derrotó primero a Léntulo y después a Publícola, como relata Plutarco:
"De éstos, Gelio cayó repentinamente sobre las gentes de Germania, que por orgullo y soberbia se habían separado de las de Espartaco, y las deshizo y desbarató del todo. Propúsose Léntulo envolver a Espartaco con grandes divisiones; pero él se decidió a hacerle frente, y, dándole batalla, venció a sus legados y se apoderó de todo el bagaje. Retirado a los Alpes, fue en su busca Casio, pretor de la Galia Cispadana, con diez mil hombres que tenía; pero trabada batalla, fue igualmente vencido, perdiendo mucha gente, y salvándose él mismo con gran dificultad". (Ibíd.,)
Fue un duro golpe para el prestigio romano y sacudió la confianza del Senado. No sólo habían masacrado a su ejército, sino que Espartaco había capturado las fascias, el símbolo de la autoridad romana (de las que se deriva la palabra fascismo). En Mutina (ahora Módena), los esclavos derrotaron a otra legión dirigida por Cayo Casio Longino, el gobernador de la Galia Cispaldana. El líder de los esclavos ahora parecía ser totalmente invencible.

Los esclavos cambian de dirección

Lo que ocurrió después es uno de los grandes misterios de la historia. Los esclavos tenían a la vista los Alpes y podían haberlos cruzado hacia la Galia y entrado en Germania, donde podrían haber escapado del dominio romano, o incluso a España donde existía una furiosa rebelión. Entonces, por alguna razón, el plan cambió y Espartaco retrocedió: su ejército de nuevo marchó a lo largo de Italia. ¿Cuál fue la causa de este cambio? No lo sabemos. Quizás se desanimaron ante la perspectiva de conseguir que un ejército atravesara los Alpes, o quizá los esclavos estaban borrachos de éxito y les embriagó la visión del saqueo de las ricas ciudades italianas.
Sin embargo, los acontecimientos no siguieron el plan de Espartaco. Ahora el ejército de Espartaco estaba plagado de muchos seguidores, incluidas mujeres, niños y ancianos que se habían unido a los rebeldes con la esperanza de escapar de una vida de servidumbre. Los seguidores que no combatían podían ascender a unas 10.000 personas, todas debían ser alimentadas. Este hecho debía complicar considerablemente sus movimientos. Además, los romanos yo no cometían el error de subestimar las cualidades de su enemigo.
Cuando el Senado supo que Espartaco había conseguido nuevas victorias sobre los ejércitos de la República, se enfurecieron con los cónsules y les ordenaron mantenerse al margen del conflicto. En lugar su lugar, pusieron a cargo de la guerra a Marco Licinio Craso. Era el hombre más rico de Roma, un político ambicioso y sediento de gloria. Craso no era un loco y no cometía el error de subestimar a sus oponentes. Su objetivo fue construir cuidadosamente sus fuerzas y evitar una batalla decisiva, confiando en que finalmente los recursos superiores y la riqueza de Roma agotarían a los rebeldes y crearía las condiciones favorables para una victoria militar.
No obstante, muchos de los que se unieron a él en busca de gloria no compartían su comprensión del enemigo al que se enfrentaban. Eran jóvenes petimetres ricos que no eran conscientes contra quién luchaban. Debían salir tras los esclavos con el mismo espíritu con el que se embarcarían en la caza del zorro. Plutarco nos dice: "Una gran parte de los nobles que fueron voluntarios con él en parte lo hacían por amistad y en parte para conseguir honor". Una vez más, este exceso de confianza fue una receta para el desastre.
Mientras Craso permanecía en las fronteras de Picena a la espera de la llegada de Espartaco, él envió a su legado Munio con dos legiones para observar los movimientos del enemigo, pero le dio órdenes estrictas de no entrometerse ni emprender ninguna escaramuza. Se les ordenó capturar una pequeña colina, pero que lo hiciera lo más silenciosamente posible para no alertar al enemigo.
Demasiado confiado, a la primera oportunidad, el legado de Craso se unió a la batalla y fue severamente derrotado. Habrían sido aniquilados de no haber sido por el hecho de que Craso apareció inmediatamente y participó en la batalla. Demostró ser uno de los más sangrientos. Un gran número de sus hombres murieron y otros tantos sólo salvaron la vida abandonando sus armas y huyendo de manera vergonzosa. Plutarco escribe: "muertos doce mil y trescientos hombres, se halló que dos solos estaban heridos por la espalda, habiendo perecido los demás en sus mismos puestos, guardándolos y peleando con los romanos". (Ibíd.,)
Esta valentía de los esclavos contrasta con el comportamiento cobarde de los romanos en las primeras batallas, que obligó a Craso a recuperar el antiguo método romano de castigo: el diezmo. En un intento de restaurar la disciplina, Craso primero reprendió severamente a Munio. Después armó de nuevo a los soldados, pero con un gesto humillante les hizo pagar un depósito por sus armas, garantizando que partirían con ellas.
Después seleccionó a quinientos hombres que fueron los primeros en huir y los dividió en cincuenta grupos de diez, ordenó a suertes matar a uno de cada grupo, "restableciendo este castigo antiguo de los soldados, interrumpido tiempo había; el cual, además de ir acompañada de infamia, tiene no sé qué de terrible y de triste, por ejecutarse a la vista de todo el ejército", como relata Plutarco. Este terrible castigo hacía tiempo que había caído en desuso y Craso con su recuperación quería demostrar lo que estaba dispuesto a hacer. Desde ese momento cada soldado romano aprendió a temer a su general más que a los esclavos.

Bloqueado

A finales del año 72 a. C, Espartaco y su ejército acamparon en Rhegium (Regio de Calabria), cerca del Estrecho de Mesina. Espartaco intentó llegar a un acuerdo con los piratas de Cilicia para conseguir que los esclavos atravesaran el estrecho hasta Sicilia. Según Plutarco: "intentó pasar a Sicilia e introducir dos mil hombres en aquella isla, con lo que habría vuelto a encender en ella la guerra servil, poco antes apagada, y que con pequeño cebo hubiera tenido bastante. Convinieron con él los de Cilicia y recibieron algunas dádivas: pero al cabo lo engañaron, haciéndose sin él a la vela". (Ibíd.,)
Este hecho demuestra una comprensión de las tácticas y la estrategia. Si hubieran cruzado a Sicilia y alentado allí una nueva rebelión esclava, podrían haber sido capaces de defender la isla frente a Roma. Después de fracasar en su oportunidad de cruzar los Alpes, quizás esa era la única opción que le quedaba. Puede que les hubieran sobornado los agentes de Craso o simplemente que temían que al ayudar a los esclavos todo el peso del ejército romano habría caído sobre sus cabezas. Independientemente de la razón, el ejército de Espartaco se encontró atrapado en Calabria.
Podemos imaginar el terrible golpe que esto representó para Espartaco y sus seguidores. Fracasado el plan de escapar a Sicilia, la situación de los esclavos era desesperada. A principios del año 71 a. C, ocho legiones al mando de Craso fueron lanzadas contra ellos. Tenían a sus espaldas el mar y ningún lugar a donde poder escapar. Las peores noticias estaban por llegar. El asesinato de Quinto Sertorio, que había estado liderando una rebelión en España, permitió al Senado romano retirar a Pompeyo de esa provincia. Y para estar seguros también retiraron a Marco Terencio Varrón Luculo de Macedonia. El Estado romano que al principio demostró un desprecio absoluto hacia los esclavos ahora concentraba todas sus fuerzas contra ellos.
Parece que después de una pequeña escaramuza Espartaco había crucificado a un prisionero romano. Los propagandistas romanos citaron este hecho como una prueba de la "naturaleza bárbara y cruel" de los rebeldes. Sin embargo, la crucifixión era el castigo normal para los esclavos. Toda la historia demuestra que los dominadores, no los esclavos, son los que muestran la crueldad más bárbara. Puede que fuera un acto calculado de desafío, ya que la crucifixión era un método particularmente cruel y degradante de ejecución no utilizado normalmente contra los romanos. Con este acto Espartaco decía a sus enemigos: pensáis que las vidas de los esclavos son baratas, pero os haremos pagar muy caros vuestros actos. Este relato, como todos los demás publicados por los romanos, pretendía justificar su represión sangrienta de los esclavos. Pero realmente no necesitaban ninguna excusa para hacer lo que estaban decididos a hacer. ¡Debían dar una lección a estos esclavos que todo el mundo nunca olvidaría!
El exceso de confianza jugó un papel en la derrota de la insurrección, como explica Plutarco:
"Retirábase Espartaco, después de la derrota de éstos, hacia los montes Petilinos; Quinto y Escrofa, legado el uno y cuestor el otro de Craso, le perseguían muy de cerca; mas volviendo contra ellos, fue grande la fuga de los Romanos, que con dificultad pudieron salvar, malherido, al cuestor. Este pequeño triunfo fue justamente el que perdió a Espartaco, porque inspiró osadía a sus fugitivos, los cuales ya se desdeñaban de batirse en retirada y no querían obedecer a los jefes, sino que, poniéndoles las armas al pecho cuando ya estaban en camino, los obligaron a volver atrás y a conducirlos por la Lucania contra los Romanos, obrando en esto muy a medida de los deseos de Craso". (Ibíd.,)
El siempre cauteloso Craso no quería una batalla inmediata con enemigos cuya fuerza, coraje e iniciativa habían derrotado en muchas ocasiones a los romanos. En lugar de atacar ordenó a sus tropas construir un muro a través del istmo, en un intento de matar de hambre a los esclavos y obligarles a la sumisión. Toda la destreza tecnológica de Roma se reunió para derrotar a los esclavos. En palabras de Plutarco:
"La obra era grande y difícil, pero, contra toda esperanza, la acabó y completó en muy poco tiempo, abriendo de mar a mar, por medio del estrecho, un foso que tenía de largo trescientos estadios, y de ancho y profundo, quince pies; sobre el foso construyó un muro de maravillosa altura y espesor". (Ibíd.,) Con la construcción de este muro conseguía dos objetivos: alejar a sus soldados del ocio desmoralizador y negar al enemigo alimentos y forraje.
Todo este esfuerzo, sin embargo, fue en vano. A pesar de estas espantosas ventajas, Espartaco de nuevo mostró una extraordinaria gama de tácticas. En una noche tormentosa, en medio de una tormenta de nieve, Espartaco ordenó a sus seguidores llenar parte de la zanja con tierra y ramas de árboles, el último estallido de energía antes del colapso final de la revuelta. Con este atrevido golpe consiguió romper las líneas de Craso y escapar hacia Brundisium (ahora Brindisi), donde estaba acampado el ejército de Lúculo.
Cuando vio que Espartaco se había escapado, Craso quedó aterrorizado ante la posibilidad de que el ejército esclavo se encaminase directamente a Roma. En realidad, esa era probablemente la mejor opción para él, en realidad la única: arriesgar todo en un último golpe desesperado a la cabeza del enemigo. Pero fue imposible debido a nuevas divisiones en las filas de los esclavos. De nuevo parte del ejército de Espartaco se amotinó, abandonó a su comandante y estableció un campamento sobre el lago Lucano. Otra vez la falta de unidad tuvo consecuencias desastrosas. Craso cayó sobre los esclavos disidentes y les atacó en el lago. Les habría masacrado de no ser porque de repente apareció Espartaco, aglutinando a las tropas y preparados para luchar.

La batalla final

A pesar de este revés, Craso tenía claro que los esclavos estaban en una situación difícil. Sentía que la victoria estaba a su alcance y Craso comenzó a arrepentirse de su prematura acción de escribir al Senado para sacar a Lúculo de Tracia y a Pompeyo de España. Como un político típico de ese período, veía la guerra como una manera de ganar el prestigio y la gloria que le ayudarían a lograr un alto puesto en el Estado, como hizo efectivamente más tarde Julio César. Si los otros generales llegaban en el último momento, antes de la batalla decisiva, parecería que ellos y no Craso habían ganado la guerra. Eso es lo que ocurrió. Craso ganó la batalla decisiva contra Espartaco pero Pompeyo se llevó toda la gloria.
Por tanto, Craso estaba ansioso por entrar lo antes posible en la batalla:
"Ya había noticias de que se acercaba Pompeyo, y no pocos hacían correr en los comicios la voz de que aquella victoria le estaba reservada, pues lo mismo sería llegar que dar una batalla y poner fin a aquella guerra. Dándose, por tanto, priesa a combatir y a situarse para ello al lado de los enemigos hizo abrir un foso, el que vinieron a asaltar los esclavos para pelear con los trabajadores". (Ibíd.,)
Craso tenía fuerzas superiores y estaban preparadas para combatir la batalla decisiva. Interceptó al ejército de Espartaco y acampó muy cerca del enemigo en lo que se trataba una provocación obvia para que los esclavos lucharan. Los esclavos estaban obligados a atacar. Espartaco al ver que de todas partes llegaban refuerzos frescos, comprendió que no había ninguna posibilidad de evitar la batalla. Cada momento que pasaba significaba el fortalecimiento del hueste romano. Cuando observó que al campamento romano llegaban suministros frescos de cada zona, Espartaco tuvo que dar todo en un último esfuerzo sobre humano. Carlos Marx más tarde utilizó las siguientes palabras para describir la heroica insurrección de la Comuna de París, los esclavos decidieron "tomar el cielo por asalto". Por tanto, reunió a su ejército y se esforzó en elevar el espíritu de lucha para la batalla que se avecinaba.
Sólo podemos imaginarnos su estado mental en este momento fatídico, cuando todo el destino de la rebelión descansaba sobre el resultado de la última batalla. Mostrando las extraordinarias cualidades de un gran comandante, tranquilamente preparó a su ejército para la orden de luchar. Lo que siguió después es uno de los hechos más conmovedores de la historia. Cuando su caballo estaba ante él, Espartaco sacó su espada y lo mató frente a su ejército de esclavos diciendo: "Si ganamos tendremos muchos y mejores caballos del enemigo, y si perdemos no necesitaremos ninguno". Con este acto Espartaco no sólo mostraba un gran coraje personal sino también un desprecio total por su seguridad personal, pero también lanzó un mensaje contundente a los esclavos: ganamos esta batalla o morimos.
Los esclavos lucharon por última vez con un valor desesperado, incluso los historiadores romanos tienen que admitirlo. Pero el resultado de esta batalla nunca estuvo en duda. Según las fuentes romanas, Espartaco se abrió paso a través de la masa de hombres combatiendo y se dirigió directamente al mismo Craso. En medio de una lluvia mortal de golpes y cubierto de heridas, no alcanzó su objetivo, pero asesinó a dos centuriones que cayeron ante él. Finalmente, abandonado por aquellos que estaban con él, cayó sobre el terreno y rodeado por el enemigo, valientemente se defendió y fue cortado a pedazos. El historiador romano Apio describe la escena de la siguiente manera:
"Espartaco fue herido en el muslo con un arpón y hundió su rodilla, manteniendo su escudo frente a él y protegiéndose así contra sus agresores hasta que él y la gran masa de los que estaban con él fueron rodeados y asesinados". (Apio. Las guerras civiles).
Después de la batalla, los legionarios encontraron y rescataron en su campamento a 3.000 prisioneros romanos, todos ellos estaban ilesos. Este trato civilizado a los prisioneros romanos contrasta profundamente con el destino sufrido por los seguidores de Espartaco. Craso crucificó a 6.000 esclavos a lo largo de la Vía Apia entre Capua y Roma, una distancia de unos 200 kilómetros. Sus cadáveres alineados a lo largo del camino desde Brundisium a Roma. Como Craso nunca dio la orden de quitar los cadáveres, años después de la batalla final todo aquel que viajaba por ese camino se encontraba con este macabro espectáculo.
Unos 5.000 esclavos escaparon. Estos restos dispersos del ejército esclavo huyeron al norte y fueron interceptados por Pompeyo en las orillas del río Silarus en Lucania cuando regresaba de la Iberia romana. Los esclavos, que en ese momento ya estaban agotados por todos sus esfuerzos, se enfrentaron con las legiones frescas, bien entrenadas y confiadas del general romano más importante. Los masacró y más tarde utilizó la matanza de una banda de esclavos desanimados y agotados por la huida como un pretexto para presentarse como aquel que puso fin a la guerra esclava.
Pompeyo escribió inmediatamente una carta al Senado pretendiendo que, aunque Craso había derrotado a los esclavos en una batalla campal, él (Pompeyo) había terminado con la guerra. Consiguientemente, Pompeyo fue honrado por un magnífico triunfo por su conquista de Sertorius y España, mientras que a Craso se le negaba el honor del triunfo que tan ardientemente deseaba. En su lugar, tuvo que aceptar un honor menor, recibió una ovación. De esta manera fuer Pompeyo "el grande" quién fue recibido como un héroe en Roma, mientras que Craso, para su desazón, no recibió ningún crédito ni gloria por salvar a la República de Espartaco.
Esta ingratitud nos dice algo sobre la psicología de la clase dominante romana propietaria de esclavos. Estos adinerados sinvergüenzas e hipócrita nunca podían admitir que en Espartaco habían encontrado a un enemigo que les hizo temblar. Los nobles senadores olvidaron de manera conveniente el terror que el nombre de Espartaco provocaba en sus corazones sólo unos meses antes. ¿Cómo una guerra contra un ejército esclavo se merecía los honores de un triunfo?
Desesperado por ganar el triunfo militar que el Senado le había negado, Craso de nuevo intentó conseguir la gloria en Asia, donde se encontró con una muerte bien merecida en unas circunstancias ignominiosas. El propio Pompeyo fue asesinado después en Egipto después de su derrota en la guerra civil contra César. Se podría llegar a la conclusión de que después de todo en la historia existe algo de justicia. Los nombres de estos hombres hoy están medio olvidados, mientras que el nombre de Espartaco es honrado y su memoria es apreciada en los corazones de millones.

Mito y realidad

La leyenda de Espartaco vivió mucho tiempo después de su muerte. Para los romanos, la historia de la revuelta esclava fue una advertencia terrible: sugería que una sociedad construida sobre las espaldas de los esclavas y que sometía a pueblos enteros un día podía ser derrocada por ellos. Cuatro siglos después eso es lo que ocurrió exactamente y Roma cayó ante los bárbaros. La memoria de Espartaco vive como un símbolo del poder de las masas oprimidas a la hora de enfrentarse a sus opresores. Mantiene toda su fuerza y es una inspiración para todos aquellos que luchan por sus derechos.
No es casualidad que durante la Primera Guerra Mundial, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht adoptaran el nombre del revolucionario romano cuando lanzaron la Liga Espartaquista. Carlos Marx también fue un gran admirador de Espartaco. Marx decía que Espartaco era su héroe, citándole como el "mejor compañero que la antigüedad podía ofrecer". En una carta a Engels fechada el 27 de febrero de 1861, Marx dice que estaba leyendo sobre Espartaco en las Guerras Civiles de Roma escritas por Apio: "Espartaco... gran general... carácter noble, verdadero representante del antiguo proletariado. Pompeyo verdadera escoria [...]". (Marx y Engels. Obras Completas. Vol. 41. p. 265. En la edición inglesa). Cualquiera que tenga incluso un conocimiento superficial de la historia tendrá difícil estar en desacuerdo con esta afirmación.
La figura de Espartaco, y su gran rebelión, se ha convertido en una inspiración para mucha literatura y escritores políticos modernos. Howard Fast escribió una famosa novela sobre la insurrección. Stanley Kubrick adaptó más tarde la novela de Howard Fast para hacer su excepcional película Espartaco (1960). En su libro Espartaco, F. A. Ridley es desdeñoso tanto con Kubrick como con Fast, pero es injusto en ambos casos. Ese es sólo otro triste ejemplo de cómo una interpretación estrecha y mecánica dl marxismo siempre es incapaz de ver bosque por los árboles.
Fast no intentaba escribir un libro de historia sino una novela histórica, así que podía permitirse ciertas libertades, la novela recrea muy bien el espíritu del tema. Esto no es historia, sino el mejor tipo de novela histórica que representa acontecimientos reales de una manera imaginativa, sin partir seriamente del registro histórico. Por supuesto, hay algunas cosas que no son históricas, especialmente en la película. Contrariamente a la famosa secuencia en la que los supervivientes de la batalla nunca se les pide que identifiquen a Espartaco, porque él había muerto en el campo de batalla.
Pero debemos tener en mente que se trata de una obra de arte y como tal tiene derecho a cierta libertad a la hora de representar acontecimientos históricos de una manera dramática. Más importante, una obra de arte puede representar una verdad profunda cuando toma como punto de partida el estricto registro histórico de acontecimientos. Esta dramática escena, cuando uno por uno los esclavos se levantan para desafiar a sus amos, cada uno diciendo: "Yo soy Espartaco", en realidad contiene una verdad profunda que es aplicable no sólo a la rebelión de Espartaco sino a cada rebelión de un pueblo oprimido a lo largo de la historia. Pero la fuerza de Espartaco era precisamente el hecho de que en su persona encarnaba las esperanzas y aspiraciones de las masas de esclavos que deseaban la libertad. Y dentro de cada una de estas rebeliones de esclavos se puede decir que contenía una pequeña partícula de Espartaco. En cuanto a la escena de la posterior crucifixión en masa, es acertada históricamente.
¿Lo poco que sabemos de este gran hombre fue lo que escribieron sus enemigos sobre él? ¿Qué sabemos? Conocemos lo suficiente para deducir que Espartaco era un comandante brillante y tenía un genio para la táctica en el campo de batalla. Probablemente, fue el general más grande de toda la antigüedad. Pero probablemente, como le presentan la novela y la película, no fue el líder revolucionario de una fuerza de combate disciplinada. Si poseía una estrategia política claramente definida no lo sabemos. La poca unidad de su ejército excepto el objetivo de la continua supervivencia y al final, la disidencia interna y la total confusión sellaron su destino tan seguramente como las fuerzas superiores de Roma.
¿Fue Espartaco un precursor temprano del comunismo? En su novela, Howard Fast pone las siguientes palabras en boca del líder esclavo: "Cualquier cosa que tomemos, la tenemos en común, ningún hombre poseerá nada excepto sus armas y vestimentas. Será igual que en los viejos tiempos". De dónde sacó Fast la idea no lo sabemos, pero no es imposible que en aquella época existiera algún tipo de comunismo primitivo o ideas igualitarias, de la misma manera que más tarde surgieron entre los primeros cristianos.
Es posible que las corrientes utópicas y comunistas estuvieran presentes en la gran revuelta esclava del año 71 a. C, basadas en las oscuras memorias de un remoto pasado cuando los hombres eran iguales y la propiedad era una posesión común. Pero si ese fuera el caso, habría sido una visión atrasada más que progresista, y se habría manifestado como un comunismo de consumo ("compartición igual") y no producción colectiva.
En las condiciones concretas, esa opción no habría hecho avanzar a la sociedad, sino que habría retrocedido. El comunismo real (una sociedad sin clases) no se puede construir sobre la base del atraso y la austeridad. Supone un alto desarrollo de las fuerzas productivas, tal que permita a hombre y mujeres liberarse de la carga de trabajo y dispongan del tiempo necesario para desarrollar todo su potencial humano. Estas condiciones no existían en tiempos de Espartaco.
¿Qué habría sucedido si hubiesen ganado los esclavos? De haber conseguido derrocar al Estado romano, el curso de la historia se habría alterado de manera significativa. Por supuesto, no es posible decir con exactitud cuál habría sido el resultado. Probablemente habrían liberado a los esclavos, aunque esto no se puede dar por sentado. Incluso si eso hubiera sucedido, dado el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, la tendencia general sólo podría haber sido en dirección a algún tipo de feudalismo.
Varios siglos después eso comenzó a ocurrir bajo el Imperio, cuando la economía esclavista alcanzó sus límites y entró en crisis. Los esclavos fueron "liberados" pero atados a la tierra como siervos (colonii). Si eso hubiera ocurrido antes, probablemente ese desarrollo cultural y económico se habría dado más rápidamente y la humanidad podría haberse ahorrado los horrores de la Edad Media.
Sin embargo, eso es sólo especulación. La realidad es que la sublevación no triunfó y no podía hacerlo por varias razones. Marx y Engels en El Manifiesto Comunista explicaron que la historia de todas las sociedades existentes es la historia de las luchas de clases:
"Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes".
El destino del Imperio Romano fue un ejemplo notorio de la segunda variante. La razón básica por la que fracasó Espartaco al final fue el hecho de que los esclavos no se vincularon con el proletariado de las ciudades. En la medida que éste ultimo continuo apoyando al Estado, la Victoria de los esclavos era imposible. Pero el proletariado romano, a diferencia del proletariado modern, no era una clase productiva. Era una clase principalmente parasitaria, vivía del trabajo de los esclavos y dependía de sus amos.
El fracaso de la revolución romana está arraigo en este hecho. El resultado final fue el colapso de la República y el nacimiento de una tiranía monstruosa bajo el Imperio, que llevó a un prolongado period de decadencia interna, declive social y economic, y finalmente al colapso en la barbarie.
El espectáculo de este sector de la población más explotado con las armas en la mano e infligiendo una derrota tras otra a los ejércitos de la potencia más grande del mundo es uno de los acontecimientos más asombrosos y conmovedores de la historia. Pero esta página gloriosa de la historia nunca se olvidará en la medida que los hombres y las mujeres estén motivadas por el amor a la verdad y la justicia. Los ecos de esta titanic insurrección reverberaron durante siglos y aún son una fuente de inspiración para todos aquellos que hoy continúan luchando por un mundo mejor.

Alan Woods

Londres, 20 de marzo de 2009.

¿Quién pagará los platos rotos?



1
¿Qué se hicieron los neoliberales? Después de desaparecer en pocos meses la cuarta parte de la riqueza del mundo, desaparecieron ellos. Ya no predican que la omnipotencia del capital lleva al cielo, porque nos precipitó al infierno. Tampoco protestan contra la intervención del Estado, porque éste les arroja salvavidas de oro para premiarlos por causar el Diluvio. Menos proponen la desregulación, porque la anarquía de la competencia fue el arma con la cual ellos mismos se mataron. Sólo insisten en que quien debe pagar los platos rotos es el trabajador. Según dijo Eduardo Galeano, el socialismo, después de todo, no es tan malo a la hora de socializar las pérdidas.
2
Toda catástrofe desnuda el orden que la produjo. Durante el hundimiento del Titanic, se prohibió el acceso a los botes a los marineros, a la segunda y tercera clase, a los sirvientes y maquinistas y a la orquesta que amenizó el naufragio. Fuente de toda ganancia, el trabajador es asimismo remedio de toda pérdida. “El sacrificio debe ser compartido”, dijo Fedecámaras después de su fracasado cierre patronal del 2002, y despidió decenas de miles. La aseguradora AIG recibe $173 mil millones en auxilios financieros; y destina 450 millones a regalar primas a los altos ejecutivos que la arruinaron. El capitalismo siempre sacrifica a quienes crearon su riqueza.
3
En consecuencia, Estados Unidos envía 3.600.000 trabajadores a la calle, mientras la Organización Mundial del Trabajo predice que para fines de 2009 se perderán otros 51 millones de empleos en el mundo y revela brutales tasas de desempleo en los países hegemónicos: 14,4% para España, 8,1 para Francia, 8,1 para Estados Unidos, 7,2 para Alemania, 6,9 para Suecia, 6,7 para Italia, 6,1 para Gran Bretaña (Nelson D. Schwartz: “Empleos alterados”; The New York Times, 21-2-2009,p.3). La Unión Europea tiene 17,5 millones en paro, y se prevén 3,5 millones más para 2009. La situación no va mejor para los países que ataron sus economías a la piedra de molino del capitalismo. En China perdieron sus trabajos 20 millones de personas; en la India, sólo entre octubre y diciembre de 2008 hubo medio millón de nuevos desempleados. Para América del Sur la Organización Internacional del Trabajo prevé 2,4 millones más en 2009. El capitalismo ya no puede generar empleo.
4
Así como los especuladores se lanzaron a la rebatiña por las ganancias, sus trabajadores se pelean los pocos empleos que quedan. Para reservárselos, discriminan por sexo, raza o religión, endurecen las leyes de inmigración, cierran fronteras, aplican “Directivas de retorno” y erigen “Muros de la Vergüenza” contra inmigrantes legales o ilegales. Se plantea el imposible regreso a los 18 millones de emigrados mexicanos, los cinco millones de colombianos, los tres millones de peruanos, los tres millones de bolivianos, el millón y medio de salvadoreños, el millón de nicaragüenses, los 800.000 ecuatorianos que buscaron trabajo en las metrópolis. La crisis sacude a los países que dependen de las remesas de sus emigrados. México ve mermar los 4.224 millones de dólares que recibe anualmente de ellos; Brasil sus 1.213 millones, El Salvador sus 1.086 millones, República Dominicana sus 847 millones de dólares. La falta de remesas golpea también a casi toda África y gran parte de Asia.
5
Sin trabajo no hay salario; sin salario no hay consumo. Las economías desarrolladas disminuyen sus importaciones desde las subdesarrolladas: la crisis se desplaza hacia las víctimas tradicionales. Obama lanza el slogan Buy American! que significa: No compres a otros países. Es una condena de muerte viniendo del primer país importador del mundo, que para 2007 compraba $1.985.000.000.000.000 en el exterior. La producción de los países periféricos no encuentra demanda, los precios de sus productos caen en picada, sus industrias cierran, sus trabajadores van a la calle.
6
Pero a su vez los países en vías de desarrollo, afectados por la quiebra de sus empresas y el consiguiente desempleo, restringen su demanda de importaciones de bienes de los países desarrollados. En 2007 Estados Unidos exportaba bienes por US$ 1.149.000.000.000.000. Parte significativa de ellos no encontrará comprador. Quebrarán infinidad de empresas dedicadas a especular con ellos. La crisis se cierra como espiral que en cada vuelta agrava sus efectos, y librada a sí misma estrangulará sus bucles hasta el colapso total.
7
Una economía privada que no puede salvarse a sí misma sólo puede ser rescatada por el Estado. Pero no nos engañemos: la ayuda estatal es a su vez pagada por los trabajadores, primeras y últimas víctimas de todo. Los auxilios financieros, las grandes obras públicas, las inyecciones de créditos al sistema económico, el incremento del gasto militar, clásicas medidas “keynesianas” anticíclicas, se financian mediante arbitrios también clásicos: incremento desmedido del circulante que devalúa la moneda; creación de deuda pública que deberá ser pagada con alza de impuestos; déficit sistemático, que a fin de cuentas se cancela también con alzas tributarias. Todo saldrá del bolsillo del ciudadano común.
8
Pues en todo el mundo los sistemas tributarios están trucados para que las grandes empresas paguen poco o nada, y los pequeños contribuyentes la casi totalidad de la carga tributaria. Estados Unidos obligó a algunos bancos suizos a revelar los nombres de sus depositantes. En cambio nada hace contra los Paraísos Fiscales de las Islas Vírgenes y las Caymán, en su propia costa, donde van a parar los impuestos que las transnacionales no pagan en América Latina gracias a los “Tratados contra la Doble Tributación”.
9
Al reventar la crisis existían 1.400 millones de pobres, 963 millones de hambrientos y 190 millones de desempleados, en total 2.553 millones de personas, un 38% de los seres humanos en situación precaria. La crisis elevará esas cifras. Si usted quiere saber quién la pagará, mírese al espejo.

Luis britto Garcia

Militares con criterios acertados



No se sabe cuántas personas en Estados Unidos le escriben a Obama y cuántos temas diferentes le plantean. Es evidente que no puede leer todas las cartas y abordar cada uno de los asuntos, porque no le alcanzarían las 24 horas del día y los 365 días del año. Lo que sí es seguro es que los asesores, apoyados por las computadoras, equipos electrónicos y celulares responden todas las cartas. Su contenido será registrado y existen de antemano las respuestas apoyadas en múltiples declaraciones del nuevo Presidente durante su campaña por la postulación y la elección.
De todas formas, las cartas influyen y tienen un peso en la política de Estados Unidos ya que no se trata, en este caso, de un político corrupto, mentiroso e ignorante como su predecesor, que odiaba los avances sociales del New Deal.
Por ello fijé mi atención en un cable publicado ayer 14 de abril, procedente de Washington, suscrito por la agencia de noticias DPA:
"Un grupo de altos militares retirados estadounidenses instó al presidente Barack Obama a ‘apoyar y firmar’ una Ley para acabar con la prohibición de viajar a Cuba de todos los norteamericanos, argumentando que el embargo contra la isla no sirve a los propósitos políticos y de seguridad de Washington.
"‘El embargo ha provocado un significativo movimiento diplomático contra la política estadounidense’, advierten los 12 altos oficiales retirados, entre ellos el ‘zar de las drogas’ durante la presidencia de Bill Clinton, Barry McCaffrey, y el ex jefe del estado mayor de Colin Powell, Lawrence B. Wilkerson, en una carta dada a conocer hoy en Washington.
"‘Como militares profesionales, entendemos que los intereses de Estados Unidos están mejor atendidos cuando el país es capaz de atraer el apoyo de otras naciones hacia nuestra causa’, insisten los militares en la misiva enviada el lunes a Obama, en el mismo día en que el presidente norteamericano anunció el fin de las restricciones de viajes y remesas a cubano-americanos, pero no para todos los ciudadanos del país, como reclaman sectores progresistas.
"A juicio de estos militares, la ‘Ley sobre la Libertad para viajar a Cuba’ presentada ante la Cámara de Representantes por el demócrata Bill Delahunt ‘es un importante primer paso hacia el levantamiento del embargo’.
"Un tipo de política, agregan, ‘con más posibilidades de llevar el cambio a Cuba’ y también para cambiar la imagen internacional de Washington.
"‘En todo el mundo los líderes están reclamando un verdadero cambio político basado en las esperanzas que usted inspiró con su campaña’, sostienen los militares.
"‘Cuba se ofrece como el elemento más a mano para demostrar ese cambio y sería además una maniobra que quedaría profundamente grabada en la mente de nuestros socios y rivales en el mundo’, agregan."
Ubicada la noticia entre 315 páginas de cables parecería algo intrascendente. Sin embargo, aborda el meollo del problema que motivó cuatro reflexiones en menos de 24 horas, en torno a la Cumbre de las Américas, que se iniciará dentro de 48 horas.
En Estados Unidos las guerras las desatan los políticos y tienen que hacerlas los militares.
Kennedy, inexperto y joven, decretó el bloqueo y la invasión de Girón, organizada por Eisenhower y Nixon que de guerras sabía menos que aquel. El inesperado revés lo condujo a nuevas y desacertadas decisiones que culminaron en la Crisis de Octubre de la cual sin embargo salió airoso, pero traumatizado por el riesgo de una guerra termonuclear de la que estuvo muy cerca, como me contó el periodista francés Jean Daniel. "Es una máquina de pensar", añadió en elogio al Presidente, que lo había impresionado mucho.
Entusiasmado más adelante con los Boinas Verdes, los envió a Vietnam, donde Estados Unidos apoyaba la restauración del imperio colonial francés. Otro político, Lyndon Johnson, llevó aquella guerra hasta las últimas consecuencias. En esa ingloriosa aventura más de 50 mil soldados perdieron la vida, la Unión despilfarró no menos de 500 mil millones de dólares cuando el valor de estos en oro bajó 20 veces, mató millones de vietnamitas y multiplicó la solidaridad con aquel país pobre del Tercer Mundo. El servicio militar tuvo que ser sustituido por soldados profesionales, alejando al pueblo del entrenamiento militar, lo cual debilitó esa nación.
Un tercer político, George W. Bush, protegido por su padre, llevó a cabo la guerra genocida de Iraq que aceleró la crisis económica, haciéndola más grave y profunda. Su costo en cifras económicas se eleva a millones de millones de dólares, una deuda pública que caerá sobre las nuevas generaciones de norteamericanos, en un mundo convulso y lleno de riesgos.
¿Tienen o no razón los que afirman que el embargo afecta los intereses de seguridad de Estados Unidos?
Los que escribieron la carta no apelan al uso de las armas, sino a la lucha de ideas, algo diametralmente opuesto a lo que han hecho los políticos.
En general los militares norteamericanos, que defienden el sistema económico, político y social de Estados Unidos, poseen privilegios y son altamente remunerados, pero se preocupan de no incurrir en el robo de los fondos públicos, que los conduciría al descrédito y a la falta total de autoridad para su desempeño militar.
Ellos no creen que Cuba constituya una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, como han tratado de presentarnos ante la opinión pública norteamericana. Han sido los gobiernos de ese país los que convirtieron la base de Guantánamo en refugio de contrarrevolucionarios o emigrantes. Peor que todo eso, la convirtieron en un centro de torturas que la hicieron famosa como símbolo de la negación más brutal de los derechos humanos.
Los militares conocen también que nuestro país es modelo de lucha contra el tráfico de drogas, y que nunca desde nuestro territorio se ha permitido acción terrorista alguna contra el pueblo de Estados Unidos.
Como lo pudo comprobar el Caucus Negro del Congreso, incluir a Cuba en la lista de países terroristas es lo más deshonesto que se ha hecho nunca.
Al igual que a los senadores Lugar, Delahunt, el Caucus y otros influyentes miembros del Congreso, les damos las gracias a los que escribieron la carta a Obama.
No tememos dialogar; no necesitamos inventar enemigos; no tememos al debate de ideas; creemos en nuestras convicciones y con ellas hemos sabido defender y seguiremos defendiendo nuestra Patria.
Con los fabulosos avances de la tecnología, la guerra se ha convertido en una de las ciencias más complejas.
Es algo que los militares norteamericanos comprenden. Saben que no es cuestión de ordeno y mando al estilo de las viejas guerras. Hoy los adversarios posiblemente no se vean jamás las caras; pueden encontrarse a miles de kilómetros de distancia; las armas más mortíferas se disparan por programas. El hombre apenas participa. Son decisiones previamente calculadas y carentes de emociones.
He conocido a varios de ellos, ya retirados, que se dedican al estudio de las ciencias militares y las guerras.
No expresan odio ni antipatías hacia el pequeño país que ha luchado y resistido frente a un vecino tan poderoso.
En Estados Unidos existe en la actualidad un Instituto de Seguridad Mundial con el cual nuestro país mantiene contactos e intercambios académicos. Hace 15 años lo que existía era el Centro de Información de la Defensa (CID). Realizó la primera visita a Cuba a fines de junio de 1993. Entre esa fecha y el 19 de noviembre del 2004 realizaron nueve visitas a Cuba.
Hasta el año 1999 las delegaciones estuvieron integradas en su mayoría por militares retirados.
En la visita de octubre de 1999 comenzó a variar la composición de las delegaciones, disminuyendo la presencia de militares. Desde la visita número cinco todas las delegaciones estuvieron presididas por el prestigioso investigador Bruce Blair, experto en políticas de seguridad, especializado en fuerzas nucleares de control y mando. Profesor consultante en las universidades de Yale y Princeton. Ha publicado numerosos libros y cientos de artículos sobre el tema.
Conocí por esa vía militares que asumieron importantes papeles en las fuerzas armadas de Estados Unidos. No siempre coincidimos con sus puntos de vista, pero nunca dejaron de ser amables. Intercambiamos con amplitud sobre hechos históricos en los cuales ellos como militares habían participado.
Las visitas continuaron en el 2006, pero yo había tenido el accidente en Santa Clara y más tarde enfermé gravemente.
Entre los doce militares retirados que firmaron la carta a Obama estaba uno de los que participó en aquellas reuniones.
Supe que en el último encuentro que tuvo lugar, con franqueza, dijeron que los militares no tenían intención de agredir militarmente a Cuba; que había una nueva situación política en Estados Unidos, derivada de la debilidad de la administración por su fracaso en Iraq.
Para los compañeros que se reunieron con los norteamericanos estaba claro que se sentían mal dirigidos y se abochornaban por lo que estaba ocurriendo, aunque nadie podía ofrecer garantías sobre la política aventurera del presidente de Estados Unidos, que mantuvo hasta el último día de su administración. Aquella reunión tuvo lugar a principios de marzo del 2007, hace 14 meses.
Bruce Blair debe saber mucho más que yo sobre el espinoso tema. Siempre me impresionó su conducta valiente y transparente.
No deseaba que estos datos quedaran en los archivos esperando el momento en que ya no interesarían a nadie.


Fidel Castro Ruz
Abril 15 de 2009
9 y 16 p.m.

Investigan el asesinato en 1976 de legisladores uruguayos en Argentina

El gobierno uruguayo ordenó, por decreto, que la justicia investigue el asesinato en 1976 de dos legisladores en Argentina, tras anular el caso de una ley de amnistía a ex represores de la dictadura (1973-1985).
Los homicidios de los legisladores uruguayos ocurrieron "fuera del territorio nacional, donde tiene plena vigencia la ley penal extranjera", indicó un decreto del presidente Tabaré Vázquez divulgado ayer miércoles en Montevideo.
"El presente caso no se encuentra comprendido dentro de la hipótesis de caducidad" de la pretensión punitiva del Estado, se añadió en el texto difundido por medios locales.
La llamada Ley de Caducidad exime de responsabilidad penal a militares y policías acusados de violar los derechos humanos de los opositores del régimen dictatorial.
Desde la ratificación de la norma en un plebiscito, en 1989, la Justicia debe pedir autorización al Poder Ejecutivo para investigar los presuntos delitos de los ex represores.
Los legisladores uruguayos opositores a la dictadura, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez, fueron asesinados en Buenos Aires como parte de un operativo de colaboración entre los gobiernos represores de ambos países.
Durante el actual gobierno de izquierda del presidente Vázquez se establecieron en Uruguay algunas excepciones a la Ley de Amnistía que habilitaron el envío a prisión de más de una docena de ex represores.
Vázquez impulsó desde 2005 excavaciones en predios militares que llevaron, por primera vez, al hallazgo e identificación de los cuerpos de dos opositores desaparecidos, sobre un total de casi 200.

martes, 14 de abril de 2009

Primero de Mayo Clasista y Proletario

Compañeros, hermanos de clase, generadores de valor, de riqueza. Hoy mas que nunca la consigna se hace carne: UNIDAD, SOLIDARIDAD y LUCHA. Unidad en concreto, con los que no claudican, con los no se vendieron. Solidaridad con los hermanos de clase, con los gremios en conflictos, solidaridad militante e internacionalista. Lucha por la emancipación, por la ruptura con el yugo del capital, de las patronales. Lucha por la abolición de la explotación del hombre por el hombre.
En este 1ª de Mayo el punto de vista de clase, resurge. Resurge y rompe resueltamente con el reformismo y la conciliación de clase, que representa la dirección circunstancial del PIT-CNT.
En un cuadro histórico de profunda crisis capitalista, crisis esta, que las clases dominantes, la conciliación y el reformismo ya han asignado quien la pagara.
Cuadro histórico entonces, de pronunciamiento de la crisis estructural de capitalismo, a la que debe adjuntarse la crisis coyuntural, cuyo rasgo saliente, ha sido y es la conciliación, y es también la ruptura de los diques de contención del reformismo funcional a las clases dominantes. Por tanto, en este 1ª de Mayo se levanta una voz y una practica, que representa otros intereses, otra concepción y otra orientación sindical, imbuida ella por la ideología del proletariado.
Acto de lucha, de combate, de denuncia y de reafirmación del punto de vista de clase, enemigo del reformismo, del oportunismo zigzagueante, que siempre contribuye a la confusión, por tanto también funcional a las clases dominantes.
Los que se han afiliado a la política del “ñandú”, los que meten la cabeza dentro del agujero para no ver que pasa alrededor, son los mismos que ocultan la crisis. Los que enarbolan la voz para decirnos que hay que seguir avanzando, para profundizar la democracia.
Hablamos de crisis capitalista, cuando mueren de hambre 950 millones de personas, de mantener en la pobreza a 4.700 millones de seres humanos, de condenar al desempleo o a la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, condenar a millones de niños a la muerte y mas. Todo ello en nombre de la máxima ganancia, la mayor extracción de plusvalía.
En nuestro país nada es diferente. Es la reafirmación de un proyecto liquidacionista, conciliador y entreguista. Verdadero ajuste de cuenta a la clase obrera. Pero no pueden, no podrán robarnos la historia de generosa entrega proletaria, nada fue en vano. El velo de la traición, de la entrega cae hecho jirones. A caducado el reformismo. El “topo de la historia” los pasa por arriba, sin contemplación. Las masas despiertan de un sueño embaucador, la clase obrera sacude sus reservas y enfrenta con orgullo de clase, con odio de clase el nuevo tiempo. Los “pusilánimes” allá junto al gobierno, entreverados con las clases dominantes, los otros, los oportunistas vulgarizando el materialismo dialecto (la ideología del proletariado), haciendo coro al oficialismo reformista y claudicante. En ultima instancia trasladando su confusión a las masas. Vacilan, dudan, dudan de la ideología, le temen a las masas, maestros en conspiraciones, desmemoriados de sus orientaciones erráticas y aventureras. Todo esto estará presente este 1ª de Mayo. Primero de mayo muy particular. El reformismo y sus compinches apuestan, apuestan a convencer, que nada tienen que ver ellos con la crisis, con los despidos, con los consejos de salarios topeados, con la ley de libertad sindical negociada de forma vergonzante bajo presión de las cámaras empresariales, con el aumento de los seguros de paro o con la implementación de cambio de salario por puesto de trabajo, que es igual a desocupación, o que la corrupción que toca a las direcciones sindicales “pro gobierno” no existe. Falso, mienten porque esta a sido su practica. Ni que decir del crecimiento del PBI, ¿Cuál a sido el traslado a los salarios, cual a sido el mejoramiento de la calidad de vida de los trabajadores?, como explicar los salarios miserables de los trabajadores y los sueldos principescos, los banquetes de ADM, los viajes y sus viáticos impúdicos que cobran, por hacer de este gobierno Imperialista, Neoliberal, por tanto Continuista; un tema de Estado. De Estado Burgués, esto es lo que defiende el reformismo.
La clase obrera no dejara que le arrebaten su futuro, su historia. Por eso 1ª de Mayo, de reafirmación, de lucha, de compromiso con el pueblo. Una sola clase, un solo acto clasista, combativo, proletario, internacionalista.

Viva la Clase obrera

Viva el Internacionalismo Proletario

Hasta la Victoria Siempre

Refundación Comunista de Uruguay

domingo, 12 de abril de 2009

Pasionaria, "in memoriam"



Dolores, un nombre que ya no se lleva, si no es con la coartada de Lola, en tiempos de estúpidas Jessicas, Andreas, Cayetanas o Carlotas. Pasionaria es también una flor: passiflora incarnata o pasionaria lila, nombre común de una especie de Pasiflora. Una mujer de Gallarta, recia vasca, nacida a finales del siglo XIX (1895) eligió ese nombre en 1918 para un artículo publicado en la semana de pasión y titulado El Minero Vizcaíno. Esa mujer, entonces aún socialista, de formación católica denunciaba la situación de un grupo de obreros vascos en su primer escrito que habría de darle el nombre.
Primera comunista de la agrupación socialista de Somorrostro. No quiero hablar de todo lo que significó como lucha y coherencia, como sacrificio de madre, que perdió varios hijos, uno de ellos combatiendo al nazismo. No quiero hablar de ella como ejemplo, ni como enorme propagandista de una idea que incendió a la España curial, reaccionaria y dormida. No quiero hablar de cuánto significó como modelo de comunistas, ni como diputada elocuente en de la II República.
No quiero hablar de ella como viuda de la España democrática, siempre vestida de negro, ni como mujer bella llena de energía y fe en aquella causa a la que dedicó toda su vida.
Quiero quedarme con las más bellas y tristes palabras que se han dirigido a los demócratas antifascistas, a las Brigadas Internacionales que lucharon por una España progresiva, por una República de trabajadores:
“Es muy difícil pronunciar unas palabras de despedida dirigidas a los héroes de las Brigadas Internacionales, por lo que son y por lo que representan. Un sentimiento de angustia, de dolor infinito, sube a nuestras gargantas atenazándolas...Angustia por los que se van, soldados del más alto ideal de redención humana, desterrados de su patria, perseguidos por la tiranía de todos los pueblos...Dolor por los que se quedan aquí para siempre, fundiéndose con nuestra tierra y viviendo en lo más hondo de nuestro corazón, aureolados por el sentimiento de nuestra eterna gratitud.
De todos los pueblos y de todas las razas, vinisteis a nosotros como hermanos nuestros, como hijos de la España inmortal, y en los días más duros de nuestra guerra, cuando la capital de la República Española se hallaba amenazada, fuisteis vosotros, bravos camaradas de las Brigadas Internacionales, quienes contribuisteis a salvarla con vuestro entusiasmo combativo y vuestro heroísmo y espíritu de sacrificio. Y Jarama, y Guadalajara, y Brunete, y Belchite, y Levante, y el Ebro, cantan con estrofas inmortales el valor, la abnegación, la bravura, la disciplina de los hombres de las Brigadas Internacionales.
Por primera vez en la historia de las luchas de los pueblos se ha dado el espectáculo, asombroso por su grandeza, de la formación de las Brigadas Internacionales, para ayudar a salvar la libertad y la independencia de un país amenazado, de nuestra España.
Comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos, hombres de distinto color, de ideología diferente, de religiones antagónicas, pero amando todos ellos profundamente la libertad y la justicia, vinieron a ofrecerse a nosotros, incondicionalmente.
Nos lo daban todo, su juventud o su madurez; su ciencia o su experiencia; su sangre y su vida; sus esperanzas y sus anhelos...Y nada nos pedían. Es decir, sí: querían un puesto en la lucha, anhelaban el honor de morir por nosotros.
!Banderas de España!...!Saludad a tantos héroes, inclinaos ante tantos mártires!...
!Madres!...!Mujeres!...Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando; cuando el recuerdo de los días dolorosos y sangrientos se esfumen en un presente de libertad, de paz y de bienestar; cuando los rencores se vayan atenuando y el orgullo de la patria libre sea igualmente sentido por todos los españoles, hablad a vuestros hijos; habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales.
Contadles cómo, atravesando mares y montañas, salvando fronteras erizadas de bayoneteas, vigilados por perros rabiosos que ansiaban clavar en ellos sus dientes, llegaron a nuestra patria como cruzados de la libertad, a luchar y a morir por la libertad y la independencia de España, amenazadas por el fascismo alemán e italiano. Lo abandonaron todo: cariño, patria, hogar, fortuna, madre, mujer, hermanos, hijos y vinieron a nosotros a decirnos: !Aquí estamos!, vuestra causa, la causa de España, es nuestra misma causa, es la causa común de toda la humanidad avanzada y progresiva.
Hoy se van muchos; millares se quedan, teniendo como sudario la tierra de España, el recuerdo saturado de honda emoción de todos los españoles.
!Camaradas de las Brigadas Internacionales! Razones políticas, razones de estado, la salud de esa misma causa por la cual vosotros ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites, os hacen volver a vuestra patria a unos, a la forzada emigración a otros. Podéis marchar orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia, frente al espíritu vil y acomodaticio de los que interpretan los principios democráticos mirando hacia las cajas de caudales, o hacia las acciones industriales, que quieren salvar de todo riesgo.
No os olvidaremos; y cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República Española, !volved!...
Volved a nuestro lado, que aquí encontraréis patria los que no tenéis patria, amigos los que tenéis que vivir privados de amistad, y todos, todos, el cariño y el agradecimiento de todo el pueblo español, que hoy y mañana gritará con entusiasmo:
!Vivan los héroes de las Brigadas Internacionales! “

Dolores Ibarruri Gómez, Pasionaria, madre, hermana, amiga, camarada,...siempre serás guía y norte de los revolucionarios consecuentes, ejemplo de vida y compañera en la que mirar cada uno de los actos de quienes luchamos por un mundo mejor.

http://asaltarloscielos.blogspot.es

Prevención

Una noticia publicada en el mes de febrero pasó inadvertida como tantas otras que denuncian la codicia de los grandes monopolios a los cuales no le importa la vida humana para obtener su cuota de ganancia, garantizada en los bolsillos de sus magnates.
El día 13 de febrero del 2009 se publicó que la empresa Barewa Pharmaceuticals Limited distribuyó un jarabe en Nigeria –en fase de prueba--que causó la muerte a 84 niños con edades comprendidas entre dos y siete años.
Pero buscando en archivos anteriores nos encontramos que la multinacional farmacéutica Glaxo SmithKline experimentó en pequeños argentinos en las provincias de Estero, San Juan y Mendoza con un fármaco contra la bacteria que causa enfermedades como la meningitis o la neumonía. Se reclutaban bebés sin consentimiento de los padres y para cada trabajador de sanidad que entregaba un niño recibía la suma de 400 dólares.
La alarma surge cuando en el cable publicado por la agencia estadounidense AP, el 14 de agosto del 2008, se dice como un dato que 14 niños argentinos murieron en el intento pero que se tenían reclutado 17 mil para la prueba y fueron vacunados 14 mil sin tener certeza en los daños futuros para los infantes.
Pero lo terrible de la noticia es que en fechas anteriores se publicó, además, que en el año 1996 se probó un medicamento en Nigeria por parte de la multinacional farmacéutica Pfizer que causó malformaciones en decenas de niños y al menos, la muerte de 11 de ellos.
Lo sarcástico en todo ello es que los experimentos médicos se realizan en poblaciones infantiles del tercer mundo con gran incidencia de analfabetismo, deseosos de obtener medicina para sus dolencias cotidianas y una vez que se prueba la eficacia del medicamento se le impone un precio monopólico y se vende a los que no tiene recursos para adquirirlo.
Sin embargo en una pequeña Isla del Caribe, -bloqueada y agredida-, se investiga seriamente acerca de la inmunización de enfermedades crónicas con resultados destacados, que son silenciados por los grandes medios de la información.
Es válido mencionar que en 1960 se inició el Programa Nacional de Vacunación para una cobertura total de la población con mayor énfasis en la niñez. La primera gran acción se produjo en 1962 con la campaña antipoliomielítica para niños de 0 a 14 años. Su resultado fue que hasta esa fecha se habían notificado 46 casos con 7 fallecidos y a partir de ese momento no se reportaron más enfermos.
Otras patologías de la infancia que desde siempre afectaban a la población cubana eran el sarampión, la rubéola y la parotiditis (conocida como papera). Al disponerse de una vacuna antiviral que protegía contra las tres enfermedades, se introdujo ésta en el esquema de vacunación y ya están erradicados el sarampión desde 1993 y la rubéola y la parotiditis desde 1995.
Además, como las cohortes de mujeres en edades reproductivas ya están vacunadas, se logró erradicar desde 1989 el síndrome de rubéola congénito, y la meningoencefalitis post parotiditis, gracias a la cobertura lograda entre la población susceptible. Como parte de la atención integral a la mujer embarazada, ésta recibe la vacunación antitetánica, con lo que se ha logrado eliminar desde 1972 una de las formas clínicas severas de una enfermedad tan terrible y mortal como el tétanos neonatal.
Los niños cubanos reciben en el primer año de vida 12 vacunas pero luego esa cifra se incrementa cuando cursan el 1er, 5to, 8vo, 9no y 11no grado, que se reactivan algunas dosis y se inoculan de otras enfermedades. Lo novedoso, es que ese esquema se garantizan con producciones netamente cubanas elaboradas en instituciones científicas del país.
Esos centros concentran su quehacer en alcanzar un producto contra las enfermedades infecciosas, el cáncer, las cardiovasculares y los padecimientos neurosiquiátricos. Desde 1992 se trabaja en conseguir una vacuna preventiva del VIH-SIDA y desde el año 2000 se investiga en un medicamento terapeútico para pacientes seropositivos mediante la estrategia de células T, citotóxicas al virus.
A su vez se mantiene la producción de vacunas para despojar enfermedades como: Meningitis meningocóccica de los grupos B y C, Hepatitis B, Haemofilus influenzae, difteria-tétanos, leptospirosis. Los ensayos clínicos se realizan en los propios hospitales cubanos y son los científicos los primeros en brindar voluntariamente su cuerpo para tales prácticas.
Cuba no sólo erradica las enfermedades dentro de su frontera sino que envía toneladas de vacunas a países del tercer mundo que no siempre pueden pagar esos productos, pero así mismo en el año 2006 la Organización Mundial de la Salud emitió una carta al Instituto de Investigaciones Científicas Carlos J. Finlay donde se pedía apoyo para producir millones de dosis de vacunas contra la meningitis lo cual motivó la inauguración de una planta con capacidad productiva de cien millones de dosis al año.
Enumerar la cantidad de países que reciben vacunas cubanas sería emborronar cuartillas y dejar fuera un gran listado, lo meritorio de esta labor no es precisamente el alcance mundial, que de hecho es algo valioso, sino la forma anónima y humana en que se asume el encanto de salvar vidas a cualquier costo y sin escatimar recursos.
No es noticia en el mundo, la muerte de niños en países subdesarrollados por responsabilidad de los monopolios. Silencio es también, los esfuerzos de Cuba en su lucha por la vida. Fabriquemos, entonces, la vacuna contra el mutismo.

Nuria Barbosa León, periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba

miércoles, 8 de abril de 2009

Un bastión Proletario y Comunista

Desde este modesto bastión, plebeyo, empecinado y consecuente, desde el llano, casi desde la soledad a que nos conduce todo el andamiaje mediático, cultural y político, nos proponemos hacer un llamado a la reflexión serena y profunda de todos los militantes abnegados, de todos los que en menor o mayor medida han contribuido a las luchas de nuestro pueblo por lograr objetivos de igualdad, de justicia social, en fin, de bienestar colectivo de nuestra sociedad.
Refundación comunista no es un grupo iluminado y redentor, que se levanta en forma grandilocuente para estampar ante la historia su voz altisonante y petulante, para el registro bibliotecario de los acontecimientos políticos del presente.
Somos un modesto destacamento que nos hemos comprometido a sostener los principios del socialismo científico, de la necesidad de construir un partido de la clase obrera independiente de todas las demás, asentado en la propia clase para llegar al poder político y transformar la sociedad a través de la socialización de los medios de producción.
No somos anarquistas. Creemos en la organización y la lucha política para la toma del poder político.
No somos mesiánicos. No pretendemos por tanto, que un grupo de elegidos realice la gigantesca tarea que implica la revolución socialista.
Somos hoy una pequeña voz, modesta cuantitativamente, pero enorme desde el punto de vista de los intereses históricos de nuestra clase.
No nos es indiferente el desarrollo concreto de la lucha política de nuestro pueblo, y por lo tanto, pretendemos participar en los diferentes frentes en que se desarrolla dicha lucha.
Hoy, después de décadas de combates y de acumulación de las fuerzas populares, los dirigentes del FA han abdicado totalmente del programa histórico de la clase obrera, expropiando toda esa acumulación y dirigiéndola hacia la conciliación con el capital financiero internacional, transformándose estos mismos dirigentes en verdaderos gerentes del Imperialismo.
La derecha política, vernácula, venida a menos por los estrepitosos fracasos de los proyectos impulsados por los partidos tradicionales a través de décadas, con dictadura incluida, se afilan hoy los dientes pensando que podrán alcanzar nuevamente la dirección del estado y ajustar algunas cuentas pendientes con los trabajadores, que en el marco de algunas oscilaciones han alcanzado pequeñas concesiones a través de este gobierno.
En el FA, su dirigencia compite para ver quien engatusa mejor a la masa enorme de frenteamplistas que se aferra con uñas y dientes a viejas banderas que estos jefes han abandonado en la práctica, pero que aún flamea en la conciencia de estos militantes.
Para éstos, la vuelta a los partidos tradicionales es un retroceso histórico y no tienen en cuenta que la política económica y la política internacional de este gobierno es una mera continuación de las políticas de la coalición blanqui-colorada.
Los dirigentes del FA estafan las creencias populares, se basan en ellas, hablando de cambio, de justicia y hasta de revolución, bastardeando las palabras, apelando al corazón de la masa enorme de frenteamplistas honestos, con el fin de seguir aplicando el mismo programa de gerenciamiento del capitalismo internacional.
En medio de este marasmo, de este travestismo político e ideológico, se alza nuestra voz junto a la de cientos de militantes consecuentes de otros agrupamientos políticos nucleados hoy en Asamblea Popular.
No estamos fundidos en una misma organización, mantenemos diferencias en aspectos ideológicos, organizativos e instrumentales. Tenemos discrepancias en algunos casos hasta en el enfoque discursivo. Pero estamos comprometidos en alcanzar acuerdos que nos permitan abrir una perspectiva esperanzadora para los miles de decepcionados con esta dirigencia del FA.
Empezamos a construir un camino que es posible, que es viable, que no será corto ni fácil pero que es imprescindible para alcanzar los objetivos históricos de la clase obrera.
Marchamos por tanto, a paso firme, colocando ladrillo sobre ladrillo, contribuyendo a la refundación del partido de la clase obrera y a la unidad más amplia de los grupos y sectores comprometidos con la liberación nacional y el socialismo.
Desde esta tribuna llamamos a todos los camaradas, a todos los militantes honestos a reflexionar si la lucha debe seguir este camino o si por el contrario, se conformarán con ser el ala izquierda del proyecto pro-imperialista encarnado por los dirigentes del FA.

Refundación Comunista de Uruguay

Fidel Castro alerta una vez más



En sus Reflexiones titulada “La canción de Obama”, publicada por la prensa cubana este sábado 4 de abril, el Líder de la Revolución Cubana volvió a tratar el tema del cambio climático, y al respecto trajo a colación un cable de EFE que coincidió con la recién finalizada Cumbre del G-20, en el que se puede leer:
“Alrededor del 80 % del casquete glacial ártico podría desaparecer en una fecha tan próxima como el año 2040, en lugar de perdurar hasta el 2100 como se había estimado antes, de acuerdo a un nuevo estudio científico (sic)”.
A la par de este cable, del propio Fidel circuló sus Reflexiones “Otro gran problema del mundo actual”, en la que se refiere a cómo la crisis financiera no es el único problema, sino que peor aún es lo concerniente al cambio climático, y resalta el evento que a partir de este domingo 5 de abril abordará el asunto.
Sobre ese evento, un Comunicado de Prensa de la Secretaría de la Convención sobre el Cambio Climático, fechado en Bonn, Alemania, el 29 de marzo último, señalaba que había comenzado la primera sesión de las Naciones Unidas que tendrá lugar a lo largo de este año con el objetivo de llegar a un acuerdo sobre el tema en Copenhague, en el mes de diciembre.
Yvo de Boer, Secretario Ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), significó adrede: “El reloj está en marcha y los países tienen ante sí una labor muy ardua”.
Pienso que el núcleo duro del problema medioambiental radica en la ausencia de armonía en la triada persona-sociedad-naturaleza, aspecto decisivo para la existencia de la humanidad. La vida testimonia cómo la Formación Económico-Social Capitalista por su esencia cada vez más se aleja de responder a los intereses de los desvalidos de la Tierra.
En el marco del predominio de la propiedad privada y el Mercado, diversos reportes de Prensa develan la magnitud alcanzada por la desdicha: la economía mundial está fuera de control, reconoce el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman; el hambre azota a 963 millones de personas, con tendencia a empeorar, anuncia la FAO en voz de Brian Thompson; y la actual tempestad está generando indigencia, acota el Presidente de la Comisión de la U. E., José M. Durao.
En este orden de ideas, rememoro una sentencia de Fidel Castro en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 26 de septiembre de 1960, casi cinco décadas atrás: “¡Desaparezca la filosofía del despojo […]! ¡Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios, y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso!”.
Desde esa ocasión, Fidel ha venido advirtiendo acerca de los peligros que acechan. Por ejemplo, en la Conferencia de la ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo, efectuada en Río de Janeiro, Brasil, el 12 de junio de 1992, puntualizó:
“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.
Sobran fundamentos para que el pleno de la ONU —denominado por algunos como G-192— le dé oxígeno a la citada Convención sobre el Cambio Climático, pues urge tronchar la irresponsabilidad de las sociedades de consumo de cara a la agresión al medio ambiente: resulta incuestionable el envenenamiento de los mares y ríos, el debilitamiento y perforación de la capa de ozono, y la profanación del aire con gases contaminantes.
Otras tragedias revelan que los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar, el deshielo anda a grandes zancadas y numerosas especies se extinguen. Además, la pobreza conduce a esfuerzos desesperados para sobrevivir aun a costa de la naturaleza.
“La solución no puede ser impedir el desarrollo a los que más lo necesitan. Lo real es que todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología” ―dijo el entonces Presidente de Cuba en la mencionada oportunidad de Río de Janeiro.
Es interesante repasar sus Reflexiones “La injustificable destrucción del medio ambiente”, divulgada el 16 de diciembre de 2008, cuando faltaba un año para la realización de la referida Cumbre de Naciones Unidas en Copenhague, en la que finaliza subrayando:
“El problema es que ya no existe espacio habitable en nuestro planeta para repartir. El último fue Australia, de la que el Reino Unido se apoderó el 19 de enero de 1788. El medio ambiente hace ya rato que está comprometido. ¿Podrá nuestra especie superar esa barrera?”.
Con estos elementos de juicio, bien vale la pena atender la alerta del Comandante en Jefe Fidel Castro sobre los graves peligros que tiene frente a sí la humanidad, todavía más ante la sorprendentemente breve y poco fructífera Cumbre del G-20 en Londres el pasado 2 de abril.

Noel Manzanares Blanco