sábado, 22 de noviembre de 2008

Ché Guevara: Defensor de las ideas del Socialismo.


Cuando escuchamos hablar de humanismo, equidad y justicia social, no nos asombra, detrás de estas ideas se levanta la figura de un hombre invencible, nuestro Ché Guevara.
El Ché, era defensor de la equidad, en materia de distribución, proponía que todos los hombres recibieran parte del fruto de su trabajo.
Al inicio de la revolución, su mayor anhelo radicaba en que todos los ciudadanos cubanos, alcanzaran al menos las mínimas condiciones de vida que pudiera ostentar un ser humano. Por ello, proclamaba: “Hace falta que todo el mundo coma en Cuba, después hace falta que todo el mundo coma todos los días, …después, que además de todo eso todo el mundo se vista y viva decentemente en Cuba, que todo el mundo, tenga derecho a asistencia gratuita y a una educación gratuita…”
Para este teórico de alto vuelo, además de guerrillero, médico, compañero, internacionalista, el hombre debe cumplir con su primer deber social: trabajar. Por tanto, el carácter del trabajo en el socialismo al eliminar las relaciones de explotación del hombre por el hombre adquiere un nuevo contenido basado en la ayuda mutua y el compañerismo, donde el interés individual no prevalece, sino que este se suma al del colectivo y al de la nueva sociedad.
Su enfoque acerca del socialismo es abarcador, no solo refrenda a este sistema como un fenómeno económico, sino tiene en cuenta el desarrollo social y el factor conciente del hombre. Auguraba que en esta primera etapa de la Construcción del Socialismo cubano, la necesidad de producir, lo indispensable de la creación de la riqueza social con una condición: Producción y conciencia deben ir de la mano requiriendo de un mismo esfuerzo, pues un desequilibrio en estos elementos puede ocasionar un retardo en el crecimiento económico.
Su visión acerca del trabajo y el fortalecimiento de una conciencia económica en los dirigentes y en la masa de los trabajadores era de extraordinaria prioridad, la enunciaba como un proceso activo, un motor impulsor capaz de desarrollar la base técnica material del Socialismo, en sí, la fuerza material que entre otras condicionantes, nos permitiera el alcance de la tan esperada Eficiencia económica y en este sentido expresaba: “Si el comunismo descuida los hechos de conciencia puede ser un método de repartición, pero deja de ser una moral revolucionaria”.
Este pensador, previó la necesidad de la elevación del nivel cultural de los trabajadores, le imprimió un papel fundamental a la educación económica. Por ello, acotó la importancia de los conceptos, de que los mismos sean conocidos por todos, sobre todo en la etapa del tránsito de un régimen caduco, a una nueva forma superior de producción: “El Socialismo”.
La formulación de nuevos conceptos y modelos de construcción socialista, había que adaptarlo a las nuevas condiciones. Conceptos tales como: racionalizaciòn económica, la productividad y los costos son imprescindibles en la formación de nuestro proceso revolucionario y en la formación del Hombre Nuevo al que aspiramos hoy, un hombre completamente fortalecido y dedicado a la obra dignificadora de la revolución.
El Ché, es ejemplo de bondad, sacrificio, austeridad y tesón. Su vida no ha sido extensa, empero dejó plasmado un legado histórico en el decursar de la humanidad que trasciende las fronteras nacionales. Su ejemplo está vivo, nos fortalece. Sus valores son vividos por los hombres de esta sociedad.
La consigna ¡…Seremos como el Ché ”, muestra fehacientemente de que no hay ningún cubano que no la abrace.
Su pensamiento está vigente más que nunca, su figura permitirá enarbolar las banderas del siglo XXI, los pueblos se levantarán con ansias de libertad, acompañados de los imperativos de justicia, humanismo, solidaridad, equidad y dignidad para lograr que un mundo mejor sea posible.

Lic. Olga Lourdes Vila Pérez.
Escuela Provincial del Partido:” Alejandro Nápoles León”. Cienfuegos
Aspirante a Doctor en Ciencias Económicas.
E-mail: frank@mpcfg.co.cu

El ideario del Ché: En defensa de una distribución equitativa.



Introducir el pensamiento del Ché en un estudio específico, como lo es el de la distribución, constituye una de las contribuciones de este marxista a la Construcción del Socialismo. Este proceso él lo pensaba como tridimensional, donde se complementaban: lo económico, la conciencia y lo social. El valor de la comprensión de esta característica de su pensamiento radica en evitar el peligro de la absolutización de un elemento en detrimento de otro.
En materia de distribución, se destaca en la conformación de un sistema salarial, la conjugación de los estímulos materiales junto a los morales. Su pasión por el acceso a la equidad en cuanto al empleo; la electrificación y la industrialización; el alcance de niveles culturales a tono con la creación de la base técnico- material del socialismo; y el papel que ejercen la combinación acertada de los estímulos materiales y morales para que el trabajo constituya un deber social, son elementos que caracterizan su obra en beneficio de este sistema.
El Ché como continuador de las ideas marxistas leninistas, parte de sus postulados para estudiar la distribución en las condiciones de la Construcción del Socialismo en Cuba, lo que conduce a este marxista a realizar su análisis a partir de una economía subdesarrollada, que lo distingue de los teóricos que le anteceden en la historia de la humanidad, por lo que su pensamiento, constituye un punto de continuidad y ruptura en la forma de asumir y organizar las relaciones de producción socialistas.
Al realizar un análisis crítico acerca de la teoría de la distribución en la construcción del socialismo, expone la necesidad de la creación de una conciencia social en el tránsito de la humanidad del capitalismo al socialismo y su papel como arma ideológica, en la formación de los valores que la nueva sociedad que se gesta, necesita.
También esbozó diferentes ideas relacionadas con el principio de distribución socialista; “De cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo” y destaca como uno de sus aportes en esta teoría el papel que juegan las normas, la organización y planificación de la producción y el trabajo voluntario en el fomento de la creación de una nueva actitud ante el mismo.
El hombre nuevo en Ché, es concebido no como una individualidad, sino como una fuerza social capaz de impulsar el desarrollo humano. Su pensamiento humanista sobrepasa los límites del egoísmo burgués, es exponente de una mejor redistribución del producto social y la necesidad de producir más como una de las tareas necesarias de la revolución.
La preocupación por el acceso al estudio, a la educación, a los servicios de la salud y a la protección de la población, formó parte de la estrategia que puso en práctica en un país, que como el suyo y América Latina toda, sigue su ejemplo para enarbolar las ideas del socialismo.
Los imperativos de la justicia social, la equidad y la solidaridad, en materia de distribución, constituyen premisas en el ideario del Ché, que dejaron para siempre un legado histórico en la revolución cubana y en el mundo. Sus ideas, principios y valores, no mueren sino que renacen en defensa de la construcción del socialismo.

Lic. Olga Lourdes Vila Pérez. Profesora de la Escuela Provincial del Partido. Cienfuegos

jueves, 20 de noviembre de 2008

El "Supremo" casi solo... otra perla y van...

Nuevamente de espaldas al pueblo. Nuevamente a favor de la burguesía hipócrita. Nuevamente la soberbia autoritaria antidemocrática, de un presidente que se cree dueño de los destinos de cientos de miles de mujeres, pobres, explotadas, a las cuales, con soberbia y petulancia, condena, a coartar la libertad de elección.
Una lucha que lleva años de espera, se ve frustrada, (por lo menos en la primera instancia) por la soberbia de un presidente que parece no ver, ni leer, la realidad, acompañado solamente por la ministra Muñoz, que opta por la fidelidad con el supremo, antes que los compromisos con el pueblo. Una vez mas se impuso la hipocresía, una vez mas se impuso la opción por los ricos, una vez mas los pobres son condenados a no tener una ley de despenalización del aborto, para evitar muertes innecesarias, y el lucro criminal de un puñado de vivos, que sin garantía alguna, seguirá realizando abortos clandestinos, sin la seguridad imprescindible, pero cobrando jugosos precios.
¿Qué hará ahora el presidente? ¿saldrá con la ministra de la represión Tourné a buscar y encarcelar a las mujeres pobres que aborten clandestinamente? ¿saldrá a reprimir y cerrar las clínicas abortivas?
Las mujeres pobres deberán seguir luchando con mas fuerza para conquistar esa libertad anhelada, aunque mas no sea la de su propio cuerpo.
Según todas las encuestas de opinión, mas del 60% de la población está de acuerdo en legislar sobre la despenalización del aborto.
Los legisladores "progresistas" algunos por convicción y otros porque sienten la presión del pueblo legislaron a favor de la despenalización del aborto. Los ministros en su gran mayoría no le llevaron la iniciativa del veto. El presidente vuelve a mostrar la hilacha, barriendo para debajo de la alfombra un problema social muy grave, que afecta como siempre bajo este sistema capitalista, a los explotados.
El uso del "veto presidencial" es un instrumento que la derecha ha usado en defensa de los intereses de la oligarquía en varias oportunidades. Este instrumento salió con la reforma "naranja" en 1966, donde le otorga poderes especiales al presidente, ubicando al presidencialismo con mas fuerza que el parlamento. Es un instrumento de poder, es antidemocrático, es el primer escalón de un avance autoritario, dictatorial.
Una vez mas queda al desnudo el carácter de clase de esta "democracia" burguesa donde se combinan y confabulan los tres poderes que dicen en sus textos ser "independientes".
Este gobierno que ha tenido mayorías parlamentarias para anular la ley de impunidad, mira para el costado, este gobierno que se jacta de ser defensor de los derechos humanos, tiene en su presidente una actitud violatoria de derechos humanos, vetando una ley que ampara a los mas pobres.
El gobierno y sus mas connotados representantes, vuelven a quedar al desnudo. Tras las peleas mediáticas por cargos, mientras los trabajadores comenzamos a padecer los efectos de la crisis, reelección si o reelección no, candidaturas, precandidaturas, postcandidaturas, aparece una ley que contempla a sectores popular amplios, el presidente en su abuso de poder "veta".
Queda claro una vez mas para los trabajadores y el pueblo explotado que no podemos albergar ninguna esperanza bajo este gobierno, defensor a ultranza del capitalismo, los pequeños avances que logremos será producto de la lucha, solo el pueblo movilizado en defensa de sus intereses podrá conquistar las reivindicaciones mínimas e inmediatas.
A los avances represivos e intimidatorios, sobre los que luchamos, se le agrega esta nueva figura, usar el veto contra los intereses populares. Este retroceso solo podemos revertirlo a través de la UNIDAD PARA LUCHAR.
Este gobierno está dispuesto a poner en riesgo un próximo triunfo electoral con tal de satisfacer a rajatabla los mandatos imperiales y reaccionarios de la derecha.

COMUNA :: 14.11.08

El encuentro con Hu Jintao


Quise hablar poco, pero él me obligó a extenderme más; hice algunas preguntas y fundamentalmente lo escuché.
Sus palabras narraron las proezas del pueblo chino en los últimos 10 meses. Grandes y extemporáneas nevadas, un terremoto que devastó áreas de superficie equivalentes a tres veces la de Cuba y la crisis económica internacional más grave desde la Gran Depresión de los años 30 han golpeado a la inmensa nación de 1 300 millones de habitantes.
Por mi mente pasaba el inmenso esfuerzo del pueblo chino, de sus obreros, sus campesinos, sus trabajadores manuales e intelectuales; el tradicional espíritu de sacrificio y la cultura milenaria de ese país miles de años antes de la etapa colonial impuesta por Occidente, donde emergieron con su poder y sus riquezas las actuales potencias del Grupo G-7 que hoy hegemonizan la economía mundial.
¡Qué colosal tarea en estos tiempos de globalización caía sobre ese dirigente que tuvo el gesto de visitar nuestra bloqueada, agredida y amenazada patria! ¿No somos acaso un país terrorista entre otros 60 o más que pueden ser atacados preventiva y sorpresivamente? ¡Eso dijo hace ya más de seis años el demencial jefe del imperio, que se reunió en Washington hace solo cinco días con el G-20!
China es el único país de ese grupo que puede regular a través del Estado un elevado índice de crecimiento, al ritmo que se propone, no menor al 8 por ciento en el año 2009. La idea que lanzó el último Congreso del Partido fue la de cuadruplicar el Producto Interno Bruto per cápita entre el 2000 y el 2020, medido en valores constantes del 2007, año en que tuvo lugar el Congreso. De eso me habló en detalles. Alcanzaría por tanto el equivalente a no menos de cuatro mil dólares per cápita por año al final de ese período, en condiciones de paz. Pienso que no puede ni debe olvidarse que China es un país emergente, cuyo ingreso per cápita, con mucho menor población cuando triunfó la revolución, no alcanzaba los 400 dólares al año por habitante y fue totalmente aislada por el imperialismo. Compárese con los 20 mil per cápita o una cifra mucho mayor que disfrutan en la actualidad los países capitalistas desarrollados, como Japón, europeos occidentales, Estados Unidos y Canadá. Varios de estos superan los 40 mil dólares per cápita al año, aunque su distribución es sumamente desigual en la sociedad.
Empleando 586 mil millones de sus reservas en divisas convertibles, que se aproximan a los dos millones de millones de dólares, acumuladas a base de sudor y sacrificio, puede enfrentar la actual crisis y seguir avanzando. ¿Existe algún otro país con esa solidez?
El presidente de China, secretario general del Partido y presidente de las Comisiones Militares Centrales del Partido y el Gobierno, Hu Jintao, es un líder consciente de su autoridad y sabe ejercerla a plenitud.
La delegación presidida por él firmó con Cuba doce proyectos de acuerdos para un modesto desarrollo económico, en una zona del planeta donde la totalidad del pequeño territorio de la isla puede ser azotada por huracanes de creciente intensidad, una prueba de que el clima realmente está cambiando. El área afectada por el terremoto en China no rebasaba el 4 por ciento de la superficie de aquel gran Estado multinacional.
Hay circunstancias en que el tamaño del territorio de un país independiente, su ubicación geográfica y el número de sus habitantes desempeñan importante papel.
¿Estaría Estados Unidos, que roba en todas partes inteligencias ya formadas, en condiciones de aplicar una Ley de Ajuste para los ciudadanos chinos similar a la que aplica a Cuba? Es absolutamente obvio que no. ¿Podría aplicarla a toda América Latina? Desde luego que tampoco.
Mientras tanto, nuestra maravillosa, contaminada y única nave espacial prosigue sus vueltas sobre su eje imaginario, como repite uno de los más escuchados programas de la televisión venezolana.
No todos los días un pequeño Estado tiene el privilegio de recibir a un dirigente de la personalidad y el prestigio de Hu Jintao. Ahora continuará viaje hacia Lima. Allí habrá otra gran reunión. De nuevo estará presente Bush, esta vez con 7 días menos de mandato.
Se afirma que en Washington, con solo 20 líderes de los países asistentes, las medidas de seguridad propias y las demandadas del anfitrión contra cualquier intento de eliminarlos físicamente, cambió las costumbres y la vida habitual de la ciudad. ¿Cómo será en la gran urbe de Lima? La ciudad sin duda alguna será tomada por los cuerpos armados; moverse será una tarea complicada, pues en ella, además, estarán presentes los agentes bien entrenados de órganos supranacionales de Estados Unidos, cuyos intereses y planes se conocerían muchos años después de transcurridos los períodos presidenciales de los jefes eventuales del imperio.
Le expresé muy sintéticamente algunas apreciaciones de nuestro país sobre el hábito del vecino del Norte, que pretende imponernos sus ideas, su modo de pensar y sus intereses a través de sus flotas, repletas de armas nucleares y bombarderos de ataque; nuestra apreciación de la solidaridad de Venezuela con Cuba desde los momentos más críticos del período especial, y el duro golpe de los desastres naturales. Que el presidente Chávez, gran admirador de China, ha sido el más firme defensor del socialismo como el único sistema capaz de llevar la justicia a los pueblos de América Latina.
En Beijing se guarda un agradable recuerdo del líder bolivariano.
El presidente Hu Jintao reiteró su deseo de seguir desarrollando las relaciones con Cuba, un país hacia el que siente gran respeto.
El intercambio se produjo durante una hora y 38 minutos. Fue cálido, amistoso, modesto, e hizo patentes sus sentimientos de afecto. Lo vi joven, saludable y fuerte. Deseamos a nuestro ilustre y fraternal amigo el mayor éxito en su tarea. ¡Gracias por su estimulante visita y el honor de interesarse por un encuentro personal conmigo!

Fidel Castro Ruz
Noviembre 19 de 2008
1 y 12 p.m.

martes, 18 de noviembre de 2008

Fustiga duramente Fidel Castro Cumbre y Declaración Final del Grupo de los 20 en artículo titulado El parto de los montes



La Habana, 17 nov (RHC) El máximo líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, afirma en su reflexión El parto de los montes que la Cumbre del llamado Grupo de los 20, celebrada en Washington y su declaración final le rindieron pleitesía al imperio norteamericano, que no recibe crítica alguna, y lanzaron loas al FMI y el Banco Mundial, sostenedoras de las grandes transnacionales, que son además, subrayó, las responsables de la crisis.
Documento suscrito por Bush, campeón del neoliberalismo, responsable de matanzas y guerras genocidas, que ha invertido en sus aventuras sangrientas todo el dinero que habría sido suficiente para cambiar la faz económica del mundo y que no dice una palabra de lo absurdo de la política de convertir los alimentos en combustible que propugna Estados Unidos, del intercambio desigual de que somos víctimas los pueblos del Tercer Mundo, ni sobre la estéril carrera armamentista, la producción y comercio de armas, la ruptura del equilibrio ecológico, y las gravísimas amenazas a la paz que ponen al mundo al borde del exterminio, apunta Fidel Castro.
Desde mi punto de vista, enfatiza al referirse al documento final del evento, no fueron rozados ni con el pétalo de una flor los privilegios del imperio. Si se dispone de la paciencia necesaria para leerlo desde el principio hasta el final, podrá apreciarse cómo se trata simplemente de una apelación piadosa a la ética del país más poderoso del planeta, tecnológica y militarmente, en la época de la globalización de la economía, como quienes ruegan al lobo que no se devore a la Caperucita Roja, enfatiza finalmente Fidel Castro.

A continuación texto íntegro de la reflexión:

El parto de los montes

Bush se mostraba feliz con tener a Lula a su diestra en la cena del viernes. A Hu Jintao, al que respeta por el enorme mercado de su país, la capacidad de producir bienes de consumo a bajo precio y el caudal de sus reservas en dólares y bonos de Estados Unidos, lo sentó a su izquierda.
Medvédev, a quien ofende con la amenaza de ubicar los radares y la cohetería estratégica nuclear no lejos de Moscú, fue ubicado en un asiento distante del anfitrión de la Casa Blanca.
El rey de Arabia Saudita, un país que producirá en un futuro próximo 15 millones de toneladas de petróleo ligero a precios altamente competitivos, quedó también a su izquierda, al lado de Hu.
Su más fiel aliado en Europa, Gordon Brown, Primer Ministro del Reino Unido, no aparecía cerca de él en las imágenes.
Nicolás Sarkozy, descontento con la arquitectura actual del orden financiero, quedó distante de él, con el rostro amargado.
Al Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, víctima del resentimiento personal de Bush y asistente al cónclave de Washington, ni siquiera lo vi en las imágenes televisadas de la cena.
De esa forma fueron ubicados los asistentes al banquete.
Cualquiera hubiera pensado que al día siguiente se produciría el debate de fondo sobre el peliagudo tema.
Temprano en la mañana del sábado, las agencias informaban sobre el programa que tendría lugar en el National Building Museum de Washington. Cada segundo estaba programado. Se analizarían la actual crisis y las medidas a tomar. Se iniciaría a las 11 y 30 hora local. Primero, sesión gráfica: "fotos de familia", como las llamó Bush; veinte minutos después, la primera plenaria, seguida de una segunda a la mitad del día. Todo rigurosamente programado, hasta los nobles servicios sanitarios.
Los discursos y análisis durarían aproximadamente tres horas y 30 minutos. A las 3 y 25, hora local, almuerzo. De inmediato, a las 5 y 5, declaración final. Una hora después, a las 6 y 5, Bush marcharía a descansar, cenar y dormir plácidamente en Camp David.
El día transcurría, para los que seguían el evento, con la impaciencia por conocer cómo en tan breve tiempo se abordarían los problemas del planeta y de la especie humana. Estaba anunciada una declaración final.
El hecho real es que la declaración final de la Cumbre se elaboró por asesores económicos preseleccionados, bastante afines al pensamiento neoliberal, mientras Bush en sus pronunciamientos pre y pos cumbre reclamaba más poder y más dinero para el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones mundiales que están bajo riguroso control de Estados Unidos y sus más cercanos aliados. Ese país había decidido inyectar 700 mil millones de dólares para salvar a sus bancos y empresas transnacionales. Europa ofrecía una cifra igual o mayor. Japón, su más firme pilar en Asia, ha prometido una contribución de 100 mil millones de dólares. Esperan de la República Popular China, que desarrolla crecientes y convenientes vínculos comerciales con los países de América Latina, otra contribución de 100 mil millones procedentes de sus reservas.
¿De dónde saldrían tantos dólares, euros y libras esterlinas como no fuera endeudando seriamente a las nuevas generaciones? ¿Cómo se puede construir el edificio de la economía mundial sobre billetes de papel, que es en lo inmediato lo que realmente se pone en circulación, cuando el país que los emite sufre un enorme déficit fiscal? ¿Valdría la pena tanto viaje por aire hacia un punto del planeta llamado Washington para reunirse con un Presidente al que le quedan sólo 60 días de gobierno, y suscribir un documento que ya estaba diseñado de antemano para ser aprobado en el Washington Museum? ¿Tendría razón la prensa radial, televisiva y escrita de Estados Unidos al no concederle atención especial a ese viejo rejuego imperialista en la cacareada reunión?
Lo increíble es la propia declaración final, aprobada por consenso de los participantes en el cónclave. Es obvio que constituye una aceptación plena de las exigencias de Bush, antes y durante la cumbre. A varios de los países participantes no les quedaba otra alternativa que aprobarla; en su lucha desesperada por el desarrollo, no deseaban aislarse de los más ricos y poderosos, así como de sus instituciones financieras, que constituyen mayoría en el seno del Grupo G-20.
Bush habló con verdadera euforia, usando palabras demagógicas, leyó frases que retratan la declaración final:
"La primera decisión que tuve que tomar -dijo- fue quiénes venían a la reunión. Decidí que teníamos que tener a las naciones del Grupo de los 20, en lugar de solamente el Grupo de los Ocho o el Grupo de los Trece.
"Pero una vez que se toma la decisión de tener al Grupo de los 20, la pregunta fundamental es con cuántas naciones de seis diferentes continentes, que representan a diferentes etapas de desarrollo económico, es posible alcanzar acuerdos que sean sustanciales, y me complace informarles que la respuesta a esa pregunta es que lo logramos."
"Estados Unidos ha tomado algunas medidas extraordinarias. Ustedes, que han seguido mi carrera, saben, yo soy un partidario del libre mercado, y si uno no toma medidas decisivas, es posible que nuestro país se suma en una depresión más terrible que la Gran Depresión."
"Recién empezamos a trabajar con el fondo de 700 mil millones de dólares que está comenzando a liberar dinero a los bancos."
"De manera que todos entendemos la necesidad de promover políticas económicas a favor del crecimiento."
"La transparencia es muy importante para que los inversionistas y los reguladores puedan saber exactamente qué está pasando."
El texto del resto de lo que dijo Bush es por el estilo.
La declaración final de la Cumbre, que requiere por su extensión media hora para leerlo en público, se define a sí misma en un grupo de párrafos seleccionados:
"Nosotros, los líderes del Grupo de los 20, hemos celebrado una reunión inicial en Washington el 15 de noviembre entre serios desafíos para la economía y los mercados financieros mundiales "
" debemos poner las bases para una reforma que nos ayude a asegurarnos de que una crisis global como esta no volverá a ocurrir. Nuestro trabajo debe estar guiado por los principios del mercado, el régimen de libre comercio e inversión "
" los actores del mercado buscaron rentabilidades más altas sin una evaluación adecuada de los riesgos y fracasaron "
"Las autoridades, reguladores y supervisores de algunos países desarrollados no apreciaron ni advirtieron adecuadamente de los riesgos que se creaban en los mercados financieros "
" las políticas macroeconómicas insuficientes e inconsistentemente coordinadas, e inadecuadas reformas estructurales, condujeron a un insostenible resultado macroeconómico global."
"Muchas economías emergentes, que han ayudado a sostener la economía mundial, cada vez más sufren el impacto del frenazo mundial."
"Subrayamos el importante papel del FMI en la respuesta a la crisis, saludamos el nuevo mecanismo de liquidez a corto plazo y urgimos a la continua revisión de sus instrumentos para asegurar la flexibilidad.
"Animaremos al Banco Mundial y a otros bancos multilaterales de desarrollo a usar su plena capacidad en apoyo de su agenda de ayuda "
"Nos aseguraremos de que el FMI, el Banco Mundial y los otros bancos multilaterales de desarrollo tengan los recursos suficientes para continuar desempeñando su papel en la resolución de la crisis."
"Ejercitaremos una fuerte vigilancia sobre las agencias de crédito, con el desarrollo de un código de conducta internacional."
"Nos comprometemos a proteger la integridad de los mercados financieros del mundo, reforzando la protección del inversor y el consumidor."
"Estamos comprometidos a avanzar en la reforma de las instituciones de Bretton Woods, de forma que puedan reflejar los cambios en la economía mundial para incrementar su legitimidad y efectividad."
"Nos reuniremos de nuevo el 30 de abril de 2009 para revisar la puesta en marcha de los principios y decisiones tomadas hoy."
"Admitimos que estas reformas sólo tendrán éxito si se basan en un compromiso con los principios del libre mercado, incluyendo el imperio de la ley, respeto a la propiedad privada, inversión y comercio libre, mercados competitivos y eficientes y sistemas financieros regulados efectivamente."
"Nos abstendremos de imponer barreras a la inversión y al comercio de bienes y servicios."
"Somos conscientes del impacto de la actual crisis en los países en desarrollo, particularmente en los más vulnerables.
"Mientras avanzamos, estamos seguros de que mediante la colaboración, la cooperación y el multilateralismo superaremos los desafíos que tenemos ante nosotros y lograremos restablecer la estabilidad y la prosperidad en la economía mundial."
Lenguaje tecnocrático, inaccesible para las masas.Pleitesía al imperio, que no recibe crítica alguna a sus métodos abusivos. Loas al FMI, Banco Mundial y las organizaciones multilaterales de créditos, engendradores de deudas, gastos burocráticos fabulosos e inversiones encaminadas al suministro de materias primas a las grandes transnacionales, que son además responsables de la crisis.
Así por el estilo, hasta el último párrafo. Es aburrida, plagada de lugares comunes. No dice absolutamente nada. Fue suscrita por Bush, campeón del neoliberalismo, responsable de matanzas y guerras genocidas, que ha invertido en sus aventuras sangrientas todo el dinero que habría sido suficiente para cambiar la faz económica del mundo.
En el documento no se dice una palabra de lo absurdo de la política de convertir los alimentos en combustible que propugna Estados Unidos, del intercambio desigual de que somos víctimas los pueblos del Tercer Mundo, ni sobre la estéril carrera armamentista, la producción y comercio de armas, la ruptura del equilibrio ecológico, y las gravísimas amenazas a la paz que ponen al mundo al borde del exterminio.
Sólo una frasecita perdida en el largo documento menciona la necesidad de "afrontar el cambio climático", cuatro palabras.
Por la declaración se verá cómo los países presentes en el cónclave demandan reunirse de nuevo en abril de 2009, en el Reino Unido, Japón o cualquier otro país que cuente con los requisitos adecuados -nadie sabe cuál-, para analizar la situación de las finanzas mundiales, con el sueño de que las crisis cíclicas nunca vuelvan a repetirse con sus dramáticas consecuencias.
Ahora les corresponderá a los teóricos de izquierda y de derecha opinar fría o acaloradamente sobre el documento.
Desde mi punto de vista, no fueron rozados ni con el pétalo de una flor los privilegios del imperio. Si se dispone de la paciencia necesaria para leerlo desde el principio hasta el final, podrá apreciarse cómo se trata simplemente de una apelación piadosa a la ética del país más poderoso del planeta, tecnológica y militarmente, en la época de la globalización de la economía, como quienes ruegan al lobo que no se devore a la Caperucita Roja.

Fidel Castro Ruz
Noviembre 16 de 2008
4 y 12 p.m.

Sobre la Cumbre en Washington

La reunión en Washington sobre “Los mercados financieros y la economía mundial” es la primera de una serie que se sucederá en el tiempo para pensar como salir de la crisis actual, que ya es recesión en la Europa del Euro y aceleradamente se acerca en EEUU, y con desaceleración económica en los países emergentes, atrasados o dependientes, configurando un cuadro recesivo de la economía mundial. Existe una importante caída de las ventas en las empresas, expresado en bajas considerables de la facturación, afectando seriamente el empleo y el consumo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) indicó que serán 20 millones en el mundo los nuevos desempleados por esta crisis. El desempleo y la pérdida de ingresos agravan la tendencia decreciente del consumo popular y ello afecta a la inversión. Esa es la razón para que en la reunión del G20 se pensara en “medidas keynesianas” de reactivación de la inversión y el gasto público.
En realidad es poco lo que surge de la reunión y no podría ser de otra manera, pues hasta ahora el tema ha sido tratado en forma “nacional” por cada país, siendo que la crisis es un tema global que requiere respuestas integrales y mundiales. No alcanza con decir que la crisis es de EEUU, o que empezó en EEUU. Es evidente que la crisis es de la economía mundial. Otro de los problemas pasa por concentrar el tema en la dimensión financiera y es por ello que las principales recomendaciones estuvieron concentradas: a) en la regulación de las calificadoras de riesgo; b) los derivados financieros y el control sobre las entidades bancarias de inversión no controladas o insuficientemente reguladas y en el conjunto de instrumentos financieros productos de la ingeniería financiera desarrollada en los últimos años; c) en los organismos financieros internacionales, con el intento de reflotar al FMI en sus funciones de asistencia financiera, para lo cual hay que dotarlo de mayores recursos (Japón habla de contribuir con 100.000 millones de dólares al efecto). En rigor, el problema no es solo financiero, sino económico, e incluso de carácter civilizatorio, afectando el orden social en conjunto.
El problema de fondo es el orden capitalista, y no alcanza con pensar en “otro capitalismo” tal como indicó la presidenta de la Argentina en el cónclave de los jefes de gobierno. No alcanzan con cambios cosméticos en el orden capitalista, sino que hacen falta profundas modificaciones al orden socioeconómico vigente. No es un problema de que la crisis pasa ahora de lo financiero a lo productivo y por lo tanto resolviendo algunas regulaciones todo se normaliza; sino de cambiar también el modelo de producción y en consecuencia la circulación. En definitiva, producción y circulación en conjunto. La crisis no es de las finanzas y su difusión en la economía real, sino que es una crisis económica que objetivamente cuestiona el modelo de producción capitalista.
Nada de esto último fue parte del debate en Washington y por eso George W. Bush (desprestigiado internacional y localmente) insistió en la defensa del capitalismo, el libre cambio y la apertura de la economía. EEUU presionó al G20 para incluir en la resolución final una apelación para un final de la Ronda de Doha que se negocia en la OMC. El objetivo es la liberalización de la economía mundial y que varios países entre los presentes vienen rechazando, ya que los países capitalistas desarrollados piden facilitar el ingreso de bienes industriales a nuestros países y protegen sus mercados del ingreso de productos primarios. Mientras ellos demandan apertura, no dudan en destinar gigantescos subsidios a la producción y exportación, potenciando la asimetría de la inserción de las empresas y los países en el mercado mundial.
Algunos imaginaron que esta reunión sería un “Bretton Woods II”, a imagen y semejanza del de 1944 cuando al final de la segunda guerra se organizó el orden mundial bajo hegemonía del dólar y EEUU. El problema es que ahora no existe una potencia de reemplazo, sin perjuicio de que China puede terminar siendo una de los países que adquiera mayor protagonismo en el orden multipolar que pretenden los países en desmedro de la unipolaridad ejercida por EEUU. Hoy no existe esa potencia militar, económica con fortaleza suficiente para encarar un nuevo liderazgo del sistema mundial, tal como ocurrió en la posta traspasada de Inglaterra a EEUU en las postrimerías de la segunda guerra.
Al mismo tiempo que se realizaba el encuentro de los presidentes se realizó en varias ciudades del mundo un día de acción global. En la Argentina, en Rosario y Buenos Aires se realizaron acciones de un conjunto de organizaciones sociales y personalidades para difundir una carta dirigida a la Presidente de la Argentina relativa a la preocupación y rechazo por la presencia de Cristina Fernández en la Cumbre de Washington. La misiva encabezada por Adolfo Pérez Esquivel “pone en discusión las políticas hegemónicas en los últimos treinta años en el ámbito mundial que promovieron la liberalización de la economía a favor del capital transnacional”. La nota critica a quienes visualizan este encuentro “como una importante oportunidad para fortalecer los cimientos del capitalismo, al abordar como mejorar la liberalización del comercio y la inversión”. Se critica el libre comercio y a los organismos internacionales para proponer un conjunto de medidas que apuntan en resolver los problemas de los pueblos y no de los bancos o de quienes propiciaron la crisis. Se sustentan propuestas de integración alternativa y de nuevo orden mundial sobre la base del protagonismo popular en la toma de decisiones. Es el camino de la protesta y la constitución de sujetos para enfrentar la estrategia del poder.
Puede verificarse entonces la crisis y los problemas del capitalismo para superarla. Un asunto adicional a considerar es la capacidad de construir propuesta alternativa al capitalismo. Si el capitalismo está en crisis, es un problema también la estrategia de confrontación al capitalismo y la constitución de propuestas anticapitalistas y por el socialismo. Es un tema que empieza a discutirse en algunas de las realidades sociales y políticas de la región latinoamericana y caribeña, aunque debe consignarse que esas voces estuvieron ausentes en el debate en Washington, salvo en la protesta callejera, en esa y otras ciudades del mundo. Se discute la crisis, sí, pero también la posibilidad de otro orden social para la sociedad. No solo está cuestionado el neoliberalismo, sino también el capitalismo.

Julio Gambina
ALAI AMLATIN

- Julio C. Gambina es profesor Titular de Economía Política en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Miembro del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.

Los regímenes de centro-izquierda en América Latina y el colapso económico

Deslumbrados por el reaccionario y retrógrado modelo económico de los regímenes latinoamericanos de centro-izquierda, la casi totalidad de los intelectuales occidentales ignoraron el hecho de que se basaban en la “primarización” de la economía y en el auge de la inversión especulativa y prefirieron centrarse en sus medidas “populistas” marginales: en el Brasil de Lula, la cesta de la compra de 30 dólares mensuales (45 reales) para 10 millones de familias pobres (que pasaron a formar parte de la maquinaria clientelista electoral del presidente en el noroeste del país); la promoción de los derechos humanos y el subsidio mensual de desempleo de 50 dólares (150 pesos) promocionado por Kirchner en Argentina; el indigenismo cultural de Evo Morales y su colaboración con las compañías internacionales de gas y petróleo (falsamente tachada de nacionalización) y las declaraciones de Rafael Correa a favor del socialismo del siglo XXI y el aumento del gasto social en Ecuador.
Lo que los ideólogos de los regímenes de centro-izquierda no supieron analizar fue que esos aumentos marginales en el gasto social tenían lugar en el interior del marco socio-económico y político, el cual conservaba todos los rasgos sociales de una economía neoliberal. Tras el colapso exterior de los precios de los productos primarios, las primeras reducciones presupuestarias gubernamentales afectan a... los programas contra la pobreza, que eran la hoja de vid destinada a tapar las vergüenzas del rapaz modelo económico basado en la especulación y la explotación agromineral. Todo el "espectro de la izquierda" ignoró el hecho de que los excedentes presupuestarios de la balanza de pagos que financiaban las reformas sociales estaban subordinadas a la entrada de "dinero caliente" (especulativo) que, por naturaleza, entra y sale con rapidez en respuesta a cualquier adversidad en su mercado natural, por no mencionar ante un colapso financiero mundial. Por eso, las ya exiguas medidas sociales adoptadas por los regímenes de centro-izquierda eran frágiles y no dependían de la retórica de izquierdas de los presidentes progresistas, sino del volátil comportamiento del capital especulativo y de los mercados mundiales.
La alegación de los regímenes de centro-izquierda, según la cual América Latina se estaba divorciando del mercado usamericano e incrementaba sus lazos con Asia (China, Corea, Japón e India) para convertirse en un poder global (como parte del bloque BRIC, esto es, Brasil, Rusia, India y China) ha demostrado ser falsa. Las exportaciones agrominerales de Brasil a Asia estaban condicionadas por los precios mundiales, que a su vez estaban determinados por la demanda de Usamérica, la Unión Europea y otras muchas regiones y países. La profunda recesión mundial y el colapso del crédito han afectado profundamente las exportaciones de Asia a Usamérica y a la Unión Europea, lo que a su vez ha conducido a la disminución de las exportaciones de productos primarios latinoamericanos. Ninguno de los países asiáticos puede reemplazar los mercados de exportación con un aumento del consumo interior, porque la capacidad adquisitiva de millones de campesinos es muy baja.
América Latina no se divorció, formaba parte de la cadena global, que la vinculaba con los caprichos de la economía usamericana (una economía especulativa y de guerra, hoy en crisis). Los intentos del presidente de Lula por echarle la culpa de las crisis en Brasil al “capitalismo de casino” de Usamérica para desviar cualquier crítica de sus políticas de gran dependencia estructural de las exportaciones de productos primarios y del dinero caliente, carecen de base: fueron las políticas del gobierno brasileño lo que abrió las puertas de par en par a los efectos adversos del desplome del capital especulativo usamericano.
Ninguno de los regímenes de centro-izquierda se desvió del "modelo exportador" neoliberal ni tampoco hizo esfuerzo alguno para dinamizar la economía del mercado interno con la estructura de la renta. La industrialización estaba subordinada a las exportaciones de productos primarios y las rentas urbanas de la patronal eran siempre superiores a las de los trabajadores. Los intereses y regalías siguieron favoreciendo al capital, debilitando así el mercado interno. El énfasis absoluto que se puso en la elite de la agroexportación y el rechazo de la reforma agraria hicieron caer el poder adquisitivo interno de millones de campesinos sin tierra con lo justo para subsistir, de trabajadores rurales y de pequeños agricultores. Los subsidios impositivos y los incentivos reemplazaron a la imposición progresiva, eliminando así la posibilidad de reconstruir servicios sociales (salud pública, educación, pensiones y programas de seguridad social), que podrían haber incrementado la producción y la inversión internas. Las inversiones para crear una parrilla de producción que vinculase regiones diversas/internas (el denominado "modelo radial") con sectores económicos pasaron a segundo lugar por detrás de las inversiones que vinculan las áreas locales con los puertos relacionados con los mercados externos.

James Petras
Rebelión

Traducido por Manuel Talens

El sociólogo marxista usamericano James Petras ha publicado más de sesenta libros de economía política y, en el terreno de la ficción, cuatro colecciones de cuentos. Es colaborador permanente de Rebelión.

El escritor y traductor Manuel Talens es miembro de los colectivos de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.

sábado, 15 de noviembre de 2008

La reunión de Washington



Algunos de los gobiernos que nos apoyan, a juzgar por declaraciones recientes, no dejan de incluir en las mismas que lo hacen para facilitar la transición en Cuba. ¿Transición hacia dónde? Hacia el capitalismo, único sistema en el que religiosamente creen. Ni una sola palabra expresan para reconocer el mérito de un pueblo que, sometido a casi medio siglo de crueles sanciones económicas y agresiones, defendió una causa revolucionaria que, unida a su moral y patriotismo, le dio fuerzas para resistir.
También olvidan que, después de las vidas ofrendadas y tanto sacrificio defendiendo la soberanía y la justicia, no se le puede ofrecer a Cuba en la otra orilla el capitalismo.
Le hacen guiños a Estados Unidos, soñando que los ayudará a resolver sus propios problemas económicos inyectándoles sumas fabulosas de monedas de papel a sus tambaleantes economías, que sostienen el intercambio desigual y abusivo con los países emergentes.
Sólo de esta forma pueden garantizarse las ganancias multimillonarias de Wall Street y los bancos de Estados Unidos. Los recursos naturales no renovables del planeta y la ecología ni siquiera se mencionan. No se demanda el cese de la carrera armamentista y la prohibición del uso posible y probable de armas de exterminio masivo.
Ninguno de los que participarán en la reunión, convocada precipitadamente por el actual Presidente de Estados Unidos, ha dicho una palabra sobre la ausencia de más de 150 Estados con iguales o peores problemas, que no tendrán derecho a decir una palabra sobre el orden financiero internacional, como propuso el Presidente pro tempore de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel D’Escoto, entre ellos la mayor parte de los países de América Latina, el Caribe, África, Asia y Oceanía.
Mañana se inicia la reunión del G-20 en Washington. Bush está de plácemes. Proclama que de la reunión espera un nuevo orden financiero internacional. Las instituciones creadas por Bretton Woods deben ser más transparentes, responsables y efectivas. Es lo único que admitiría. Para señalar la prosperidad de Cuba en el pasado, habló de que una vez estuvo sembrada de campos de caña de azúcar. No dijo, por cierto, que se cortaba a mano y el imperio nos arrebató la cuota establecida durante más de medio siglo, cuando la palabra socialismo no se había pronunciado todavía en nuestro país, aunque sí las de ¡Patria o Muerte!
Muchos sueñan que, con un simple cambio de mando en la jefatura del imperio, este sería más tolerante y menos belicoso. El desprecio por su actual gobernante conduce a ilusiones del probable cambio del sistema.
No se conoce todavía el pensamiento más íntimo del ciudadano que tomará el timón sobre el tema. Sería sumamente ingenuo creer que las buenas intenciones de una persona inteligente podrían cambiar lo que siglos de intereses y egoísmo han creado. La historia humana demuestra otra cosa.
Observemos con atención lo que dice cada cual en esa importante reunión financiera. Las noticias lloverán. Estaremos todos un poco mejor informados.

Fidel Castro Ruz
Noviembre 14 de 2008
5 y 35 p.m.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Las éticas revelaciones de Fidel Castro



A partir de mañana en Cubadebate se podrá descargar la versión digital del nuevo libro del Comandante

"La paz en Colombia” de Fidel Castro Ruz. El título y el autor bastarían para convertir a este libro en el más demandado y leído de los días que corren en todo el mundo. Basta mirar el excelente empaque de esta obra de la Editora Política para suponer que sus páginas atesoran el juicio personal del estadista de talla extra que lo firma, sobre un capítulo complicado y oscuro de nuestra época y nuestra región.
Lo que no puede develarnos la vista de cubierta es lo que en realidad resulta ser este libro: nada más y nada menos que un trozo esencial de medio siglo de la historia contemporánea, narrada por uno de sus protagonistas fundamentales, con todos los encantos de una novela, sin faltar ni una letra a los hechos de la vida real.
Aquí se cuenta, con el rigor de detalladas anotaciones en informes y documentos, inéditos hasta hoy, todo aquello que alguna vez quisimos saber sobre las interioridades de las negociaciones entre los diferentes gobiernos de Colombia y la dirección de la Revolución Cubana –con o sin relaciones diplomáticas- para destrabar diálogos de paz, rescatar rehenes y hasta evitar matanzas, como la que pudo provocar el plan del gobierno de Julio César Turbay Ayala para asaltar la embajada dominicana, tomada en los primeros meses de 1980 por un comando del M 19.
Los 16 capítulos del libro –incluyendo la introducción y el Epílogo- contienen revelaciones trascendentes y documentan, por primera vez, acontecimientos que andaban dispersos en recortes de prensa o permanecían desconocidos para muchos, en libros de escasa divulgación.
Otros, dígase, por ejemplo, la narración que hacen al líder de la Revolución, dos cuadros del Departamento América del Comité Central del Partido, sobre la alucinante historia del secuestro y rescate de Juan Carlos Gaviria, hermano del ex Presidente y para entonces (1996) Secretario General de la OEA, César Gaviria, tienen todos los atractivos de la novedad absoluta y tanto de realismo mágico, que el propio Fidel los devela como “Sucesos de ficción”.
Desde las conspiraciones yanquis contra Cuba en la OEA y las dos Declaraciones de La Habana -¿alguien notó antes qué enormes piezas políticas y literarias son?-, hasta las conversaciones de paz de San Vicente del Caguán, el libro nos devuelve a sitios y circunstancias aparentemente conocidos, pero que adquieren un nuevo significado con las luces que de una vez le aportan, un analista político del calibre del autor y los acuciosos investigadores o testimoniantes de primera fila citados por él, como el cronista de El Bogotazo, Arturo Alape, el dirigente comunista Jacobo Arenas, el legendario jefe guerrillero Manuel Marulanda o el ex Presidente, Andrés Pastrana.
Escrito en el estilo directo y rotundo de las Reflexiones, “La paz en Colombia” las trasciende por su extensión y estructura, pero sobre todo por la manera en que ese invaluable testimonio personal se combina con otros, más o menos públicos, de los coprotagonistas de la historia.
Solo un estratega político y militar como Fidel Castro, vinculado además desde el origen y el sentimiento mismo a los acontecimientos que narra, podía armar un conjunto tan coherente con los fragmentos extraídos de esa diversidad de autores y fuentes que nutren los diferentes capítulos, sin demeritar ni desconocer a ninguna de las partes a la vez que sin desprenderse de sus firmes convicciones.
La guerrilla más antigua y el conflicto más largo y violento de América Latina dejan de ser así una circunstancia maldita, para mostrársenos, con sus antecedentes y precedentes, sus causas y consecuencias, desde la perspectiva del más experimentado combatiente e indiscutible líder revolucionario continental.
Más de 400 horas de intenso trabajo –lo confiesa en el Epílogo- desbordan las 265 páginas con las citadas revelaciones y muchas otras sobre los vínculos de la Revolución Cubana con otros destacados movimientos revolucionarios latinoamericanos.
Pero si hubiera que escoger alguna de sus partes como síntesis y resumen, “El valor de los principios” puede decirse que es la esencia misma y acaso ese momento en que adquirimos la certeza de que más que un libro, esta es una hermosa, insuperable, lección de historia y ética.

Arleen Rodríguez Derivet
Cubadebate
Fuente: http://www.cubadebate.cu/index.php?tpl=design/especiales.tpl.html&newsid_obj_id=13131

Así actuamos los cubanos

Quizás esta noticia referida a la situación de los evacuados por las lluvias en Centro América sea…, --una más--, dentro del trasiego de información diaria que se origina en todas partes del mundo, sin embargo peligra la vida de miles de personas.
El despacho cablegráfico llega desde Honduras y da cuenta: “Casi 4000 personas damnificadas por las lluvias de las últimas semanas en Tegucigalpa, la capital de Honduras, tendrán que abandonar los albergues y asumir la reconstrucción de sus casas con esfuerzos propios”.
En cambio, vamos a citar el ejemplo cubano donde en los medios nacionales tiene amplia repercusión la visita del presidente Raúl Castro y otros altos dirigentes del estado a los centros de evacuados en la provincia de Las Tunas y Camagüey, afectadas por el huracán Paloma
En el intercambio se dio a conocer que fueron trasladadas a lugares seguros más de un millón de personas (1 200 000) y se utilizaron más de 4000 medios de transporte, en menos de 24 horas.
A la par que se activaron los Consejos de Defensa en los territorios con alerta ciclónica se crearon las condiciones en los centros de evacuación previstos con anterioridad para dar cobertura en alojamiento, alimentación, sanidad y recreación a los albergados.
Se previó el traslado de las personas con sus pertenencias y el cuidado de sus casas por agentes del orden público, así como también el almacenamiento de algunos equipos electrodomésticos. A los animales se les buscaron soluciones alternativas con medios propios.
Son priorizados los niños, las embarazadas, los ancianos, los discapacitados físicos y motores a quines se les brindaron los mejores lugares en los centros de evacuación atendidos por los trabajadores del lugar.
Los centros universitarios de la ciudad de Camagüey alojaron, al paso del huracán Paloma, a más de mil 500 integrantes de las 400 familias que residen en la zona de La Playa del municipio Santa Cruz del Sur y fueron celosamente cuidados por estudiantes (incluidos extranjeros), trabajadores y dirigentes de la provincia. Hasta en el momento en que faltó el fluido eléctrico en la ciudad, estas instalaciones recibían energía a través de miniplantas instaladas al efecto.
Por supuesto, no se pueden pedir peras al olmo, porque estos lugares no son hoteles de lujos y sólo se habilitan en momentos de catástrofes con el equipamiento indispensable para la supervivencia en el espacio de tiempo necesario hasta que dure el meteoro y se vuelva a la normalidad.
La corresponsal para Radio Progreso en la provincia de Camagüey constató en la Universidad el estado anímico de los damnificados y todos expresaron la exquisita dedicación por quienes los atendieron, manifestaron recibir todos sus alimentos y lloraron cuando en la televisión se mostraron las imágenes de sus casas destruidas por el huracán.
Otro modo de evacuación que utilizamos los cubanos es el albergue en casa de familiares, vecinos y amigos que brindan, desinteresadamente, sus moradas en mejor forma constructiva como gesto de solidaridad humana hacia otras personas con menos posibilidades materiales.
Esa acción se realiza sin esperar orientaciones de arriba, y siguiendo el sentido común hacia los más desposeídos. La ayuda solidaria se da también en compartir los alimentos, en socorrer a los desvalidos, en transmitir las informaciones emitidas por la radio cuando no hay electricidad, e incluso por el solo hecho de brindar compañía.
Lo trascendental en todo ello, es que las personas tienen confianza en que el estado le va a reponer sus casas y sus pertenencias porque luego del paso del huracán se cuantifican los daños y en mayor o menor medida aparecen los materiales de construcción, las tejas y hasta los colchones.
No se puede dejar de mencionar el aporte de los artistas que integrados en brigadas se movilizan de una ciudad a otra, duermen en casas de campañas, en portales, no cobran por sus actuaciones y su placer es llevar un poco de arte recreativo a esas personas que lo han perdido todo.
Así lo dijo Raúl, en su visita a la comunidad costera “El Guayabal” en Las Tunas: “Sería una vergüenza para la Revolución que una vida se perdiera por no tomar a tiempo una medida. Lo que nosotros hacemos en ese sentido no lo hacen ni los países ricos”.
Son sabias sus palabras porque después del paso de Paloma no se cuantificó una sola víctima y todos lamentamos las pérdidas, pero en la misma medida estamos dispuestos a cavar una trinchera de combate ahí donde el huracán arrasó.
No es demagogia cuando cantamos: “Yo me quedo, con todas estas cosas, pequeñas, silenciosas…” porque reafirmamos nuestro amor propio hacia Cuba y su Revolución.

Por Nuria Barbosa León

Periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La internacional y la Comuna de París

El período 1869-1870 fue de auge para el movimiento obrero, pero al mismo tiempo de represión, sobre todo en Francia, donde la reacción organizaba toda clase de provocaciones en contra de los internacionalistas y de sus organizaciones con el fin de preparar el terreno para acudir a un plebiscito nacional con el cual Napoleón III esperaba consolidar el Imperio.
El Consejo General de la Internacional, el 3 de mayo de 1870, elevaba una protesta en contra de las acciones policíacas de persecución de las organizaciones francesas y de sus dirigentes.
En efecto, por siete millones de votos contra un millón y medio, el Imperio de Napoleón III aparecía refrendado por el “pueblo”...a través de un plebiscito.
En el mes de julio, las relaciones entre Prusia y Francia eran de una gran tirantez. El rey Guillermo I de Prusia apoyaba la candidatura del príncipe Leopoldo de Hohenzollern, ofrecimiento del general Prin en 1870 para ocupar el trono de España, y Bismark le aconsejó que aceptara el ofrecimiento. Francia, diplomáticamente, quedó aislada, Austria no intervino porque temía la movilización rusa, al igual que Italia, porque los franceses no le permitían ocupar Roma.
Y la guerra estalló. Frente al medio millón de alemanes al mando del general Moltke, Napoleón III sólo podía presentar unos 265.000 hombres.
Con la guerra francoprusiana, la Internacional entró en una etapa decisiva. Las persecuciones de que había sido objeto en Francia y Prusia, como preludio a la guerra, así como las consecuencias de la guerra misma, habrían de influir decisivamente en su presente y en su futuro. Como, en efecto, así fue. Declarada la guerra, El Consejo General de la Internacional lanzó un manifiesto dirigido a los trabajadores de Europa y de los Estados Unidos.
Dos meses más tarde, el Consejo General lanzaba un segundo manifiesto dirigido a todos los miembros de la Asociación en Europa y los Estados Unidos en el que analizaba la marcha de la guerra llamando al proletariado internacional a la solidaridad.
Los prusianos derrotan en Sedán el 3 de septiembre de 1870 a las fuerzas de Napoleón III, haciéndole prisionero. Con la derrota húndese su Imperio, proclamándose la Tercera República; estalla la guerra civil y prodúcense las gloriosas jornadas de la Comuna.
La organización del V Congreso de la Internacional, que debía celebrarse en París en 1870 y no pudo tener efecto hasta 1872, en la Haya, es inseparable de la guerra francoprusiana, de la guerra civil en Francia y de la gloriosa Comuna de París.
El 28 de enero de 1871, París sitiado, con los prusianos a las puertas de Versalles y una gran parte de la Francia ocupada, lleva al Gobierno de la burguesía a capitular. Los obreros parisienses, inflamados de patriotismo, quieren seguir la guerra contra los invasores. El divorcio entre el Gobierno y el pueblo aparece con toda su fuerza, demostrándose, una vez más, que sólo la clase obrera es la clase auténticamente revolucionaria y patriótica. El Gobierno huye a Versalles, y el 18 de marzo París despierta al grito de “¡Viva la Comuna!”
...Los proletarios de París –decía el Comité Central en su manifiesto del 18 de marzo-, en medio de desfallecimientos y traiciones de las clases gobernantes, han comprendido que ha llegado para ellos la hora de salvar la situación tomando en sus manos la dirección de la cosa pública. El proletariado comprende que es un deber imperativo y un derecho absoluto para él tomar en la mano sus destinos y asegurar el triunfo apoderándose del Poder...
El 26 de marzo la Comuna es elegida y el 28 proclamada. La clase obrera, por primera vez en la Historia, era dueña del poder político.
Exaltando la Comuna, Carlos Marx, en su carta dirigida a su amigo Kugelmann, el 17 de abril, le decía:
“Gracias al combate librado por París, la lucha de la clase obrera contra la clase capitalista y su Estado ha entrado en una nueva fase. Más, cualquiera que sea la salida, nosotros hemos obtenido un nuevo punto de partida de una importancia histórica universal...”
En una carta anterior ya había expresado a su amigo su entusiasmo y su admiración por los heroicos combatientes de París:
“... ¡Qué flexibilidad, cuanta iniciativa histórica y cuanto espíritu y capacidad de sacrificio en estos parisinos! Después de seis meses de hambre, minados por la traición interior más que por el enemigo de fuera, se alzan bajo las bayonetas prusianas, como si jamás hubiese existido tal guerra entre Francia y Prusia y el enemigo no estuviese a las puertas de París. La Historia no registra ejemplo semejante, de tamaña grandeza...”
El Comité Central de la Guardia Nacional, que hasta entonces había ejercido transitoriamente el poder, dimite y entrega sus poderes a la Comuna. El 30, la Comuna suprime el servicio militar obligatorio y reconoce a la Guardia Nacional como única fuerza armada a la que todos los ciudadanos útiles deben pertenecer; dispone una moratoria en el pago de los alquileres de octubre de 1870 a abril de 1871; suspende todas las operaciones de venta de los Montes de Piedad; el mismo día confirma la designación de extranjeros para funciones del gobierno porque “la bandera de la Comuna es la República mundial...” El 1º de abril establece que los emolumentos de un empleado o miembro de la Comuna no podrán ser superiores a seis mil francos. El 2 de abril decreta la separación de la Iglesia y del Estado y la supresión de toda clase de subvenciones a la Iglesia, así como la nacionalización de sus bienes.
Para contrarrestar la acción de sabotaje de las fuerzas reaccionarias patronales que paralizaban el trabajo, el 16 de abril ordena establecer un censo estadístico de las fábricas inmovilizadas por los fabricantes y la elaboración de planes para la puesta en marcha de estas fábricas bajo la dirección de los obreros que trabajan en ellas, reunidos en asociaciones cooperativas, y también para la organización de estas asociaciones en una gran federación de industria. El 20 de abril suprime el trabajo nocturno en las panaderías y el 30 ordena la supresión de los Montes de Piedad.
El poder de la Comuna fue breve. El 21 de mayo ábrese la puerta de la traición, y la Comuna, la primera revolución proletaria triunfante, gracias a la confabulación de la burguesía nacional con el invasor, es aplastada y ahogada en sangre. En la sangrienta represión de Thiers caen centenares de internacionalistas. Sus vidas y su sangre vivificaron el movimiento obrero y la revolución para todos los siglos.
En la reunión del Consejo General de la Internacional del 25 de abril, Marx decía: “...Los principios de la Comuna son eternos y no podrán ser destruidos; ellos serán siempre puestos de nuevo a la orden del día mientras que la clase obrera no haya conquistado su liberación.”
Derrotada la Comuna, el Consejo General de la Internacional, el 30 de mayo 1871, elabora el famoso informe La guerra civil en Francia, que dirige a todas las secciones, en el que hacía una exposición histórica de los acontecimientos desarrollados en torno a la guerra francoprusiana, que terminaba con los siguientes párrafos:
El espíritu burgués, todo empapado de policía, se imagina, naturalmente, que la Asociación Internacional de los Trabajadores funciona como una conjuración secreta, y que su órgano central manda, de vez en cuando, explosiones en diferentes países. Nuestra Asociación, en realidad, no es más que el lazo internacional entre los obreros más avanzados de los países del mundo civilizado. En cualquier lugar, bajo cualquier forma y en cualesquiera condiciones que la lucha de clases tome alguna consistencia, es muy natural que los miembros de nuestra Asociación se coloquen en el primer plano. El suelo en el cual que ésta se desarrolla es la sociedad moderna misma. De este suelo no podrá ser extirpada por ningún abuso de carnicería. Para ello, los gobiernos tendrán que extirpar el despotismo del capital sobre el trabajo, condición de su propia existencia parasitaría.
El País obrero, con su Comuna, será celebrado por siempre como el glorioso furriel de una sociedad nueva. Sus mártires permanecen vivos en el gran corazón de la clase obrera. A sus exterminadores, la Historia los ha clavado ya en una picota eterna, de la cual todas las oraciones de sus sacerdotes no llegaran a liberarles.
Londres, el 30 de mayo de 1871
Este informe determinó más tarde una polémica en el seno del Consejo General en virtud de la cual se apartaron del mismo Odger y Lacraft, que no se solidarizaron con la Comuna.
Ahogada en sangre la Comuna, algunos internacionalistas lograron refugiarse en Suiza, Bélgica, Inglaterra y España. La reacción francesa aprovechábase de aquella situación para intentar una acción internacional de represión en contra del movimiento obrero organizado. El ministro francés, Jules Favre, enviaba una circular a las cancillerías incitando a la persecución de los comunalistas y a la represión de las secciones de la Internacional, declaradas fuera de la ley en varios países, entre ellos España y Francia. Un poco más tarde, es el Gobierno español el que se dirige igualmente a las cancillerías europeas pidiendo una acción conjunta contra la Internacional.
En España se refugiaron Pablo Lafarge, yerno de Carlos Marx y uno de los más fieles discípulos de su pensamiento político; Carlos Alerini, amigo y colaborador de Bakunin; Paul Brousse, “posibilista”, y José Marquet. La llegada de Lafarge a España tuvo una importancia de primer orden para la Sección de la Internacional y para el socialismo español. “La presencia de este hombre fue decisiva para el movimiento y la organización –dice José Morato en su libro El Partido Socialista-, él fue el verdadero creador del Partido Socialista, porque de él partió el esfuerzo inicial...”
Eugenio Pottier escribía el himno “La Internacional” a los cinco años de haberse constituido la Asociación Internacional de los Trabajadores, al grito de “¡Proletarios de todos los países, uníos!” El himno era ya un canto de victoria.


L’INTERNACIONALE


C’est la lutte finale.

Groupons-nous, et demain

L’Internationale

Sera la gente humain.


Debout, les damnés de la terre!

Debout, les forcast de la faim!

La raison tourne en son cratère,

C’est l’éruption de la fin.

Du passé faisons table rase.

Foule esclave, debout! Debout!

Le monde va changer de base;

Nous ne sommes rien, sayons tout!


Il n’est pas de sauveurs suprèmes!

Ni Dieu, ni César, ni tribun.

Producteurs, sauvons-nous nous-mémes.

Décrétons le salut commun!

Pour que le voleur rende gorge,

Pour tirer l’esprit du cachot,

Soufflons nous-mèmes notre forge;

Battons le fer quand il est chaud!


L’Etat comprime et la loi triche,

L’impòt saigne le malheureux;

Nul devoir ne s’impose au riche;

Le droit du pauvre est un mot creux.

C’est assez languir en tutelle,

L’égalité veut d’autres lois!

“Pas de droits sans devoirs, dit-elle;

Egaux, pas de devoirs sans droits!”


Hideux dans leur apothéose

Les rois de la mine et du rail

Ont-ils jamais fait autre chose

Que dévaliser le travail?

Dans les coffres-forts de la bande

Ce qu’il a créé s’est fondu.

En décrétant qu’on le lui rende

Le peuple ne veut que son dù.


Les rois nous soulaient de fumées;

Paix entre nous, guerre aux tyrans!

Appliquons la gréve aux armes,

Crosse en l’air et rompons les rangs!

S’ils s’obstinent, ces caníbales,

A faire de nous des héros,

Ils sauront bientòt que nos balles

Sont pour nos propres généraux.


Ouvriers, paysans, nous sommes

Le grand parti des travailleurs.

La terre n’appartient qu’aux hommes,

L’oisif ira loger ailleurs.

Combien de nos chairs se repaissent!

Mais si les corbeaux, les vautours,

Un de ces matins, disparaissent,

Le soleil brillera toujours!


C’est la lutte finale!

Groupons-nous, et demain

L’Internationale

Sera le genre humain!

Salud Camaradas Revolucionarios.

Hasta la Victoria Siempre.

Patria. Socialismo o Muerte.

¡Venceremos!

Manuel Taibo
Fecha de publicación: 12/11/08

manueltaibo@cantv.net

Córdoba en las ideas y en los sentimientos ...



Desde hace más de medio siglo, llevo en el corazón las reformas de Córdoba como parte integral de los fundamentos de mi pensamiento político y cultural. Hoy, a nueve décadas de aquellos memorables acontecimientos académicos de 1918, se ve más claro la enorme trascendencia que tuvieron en toda América Latina y en la gestación de las ideas socialistas cubanas del siglo XX. En ellos están, con los antecedentes martianos y la interpretación leninista del pensamiento de Marx y Engels, las raíces más profundas de la revolución de Fidel y del Che.
Las reformas universitarias, a partir de sus antecedentes en 1918 en la ciudad de Córdoba, Argentina, están insertadas en la historia del movimiento de las ideas políticas y sociales del siglo XX. Aparecieron paralelamente al triunfo del leninismo en Rusia, a la Primera Guerra Mundial, que puso de manifiesto su carácter imperialista con el reparto de colonias y mercados y la radicalización que el plano de las ideas ello significó.
Por esas circunstancias podemos afirmar que en la historia del socialismo en América Latina, las reformas de Córdoba tuvieron un punto esencial de referencia. Fue por la vía de la cultura y del pensamiento universitario como llegaron a nuestra América las ideas socialistas y fue, desde la Argentina, donde primero se recepcionaron y multiplicaron.
Quiero subrayar el destacado lugar que en todo aquel proceso tuvieron las ideas de José Ingenieros, uno de los grandes pensadores de América. Al estudiar los jóvenes universitarios cubanos del siglo XX sus ideas, encontramos paralelo con las de José Martí. Sus textos llegaron desde el extremo sur de nuestra América a su porción más al norte, es decir, en las fronteras mismas con el imperio yanqui, y se sembraron para dejar una perdurable influencia. Tuvo conciencia de la trascendencia de Córdoba para Nuestra América y así lo señaló:
El generoso movimiento de renovación liberal iniciado en 1918 por los estudiantes de Córdoba va adquiriendo en nuestra América los caracteres de un acontecimiento histórico de magnitud continental. Sus ecos inmediatos en Buenos Aires y México, en Santiago de Chile y la Habana, en Lima y Montevideo, han despertado en todos los demás países un vivo deseo de propiciar análogas conquistas (1).
Recordemos sus ideas a favor de la integración y de la defensa de la soberanía de nuestras patrias expuestas en el documento de Constitución de la Unión Latinoamericana:
Propiciamos la Unión Latinoamericana viendo en ella la única defensa posible de nuestras respectivas soberanías nacionales contra los peligros comunes con que nos amenazan los imperialismos extranjeros, y de todos los peligros, lo declaramos sin ambages, el más inmediato en la hora actual está representado por Estado Unidos (2).
La generación revolucionaria cubana de los años 20 y 30 del pasado siglo que nos representamos en personalidades como las de Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Antonio Guiteras y Raúl Roa, entre otros, y aquella que desempeñó un papel protagónico en el Directorio Revolucionario de 1927 y en el de 1930, se sintió poderosamente influida por los programas de Córdoba que incluían entre sus principios la autonomía universitaria, el cogobierno, la extensión universitaria, la periodicidad de las cátedras, los concursos de oposición, la modernización científica y la gratuidad de los estudios.
Fue una luz que se extendió por América. En Cuba aquella simiente encontró un terreno abonado por la tradición patriótica y antiimperialista del XIX, cuya cúspide más alta está, precisamente, en José Martí. Es decir, el pensamiento de Córdoba y el socialismo fructificaron en Cuba en el siglo XX a partir de la tradición cultural decimonónica, le dimos continuidad a aquel legado cultural. He ahí una clave esencial de la revolución triunfante en 1959 y cuya significación es bien conocida.
Este significativo aniversario de aquel movimiento iniciado en Córdoba nos compromete a honrar la cultura de Martí y de Ingenieros, y ello constituye una necesidad para forjar el ideario latinoamericano del siglo XXI. Será posible en la medida en que nos apoyemos en la tradición independentista vinculada a la lucha por la liberación social y nacional iniciada por Simón Bolívar, José de San Martín, Bernardo O'Higgins, Tiradentes y tantos más en el siglo XIX, y en la de Aníbal Ponce, José Carlos Mariátegui, José de Vasconcelos, Augusto César Sandino, Emiliano Zapata, entre otros, en el XX.
Julio Antonio Mella y los revolucionarios cubanos de la década del 20, inspirados en estas ideas, se propusieron descender de la colina, en cuya cima se encuentra ubicada la Universidad de La Habana, ascender al pueblo y tomar el cielo por asalto con la revolución social.
En 1925, Julio Antonio Mella escribió al escritor y médico argentino Araoz Alfaro lo siguiente: "Creo que la Reforma Universitaria no podrá ser definitiva con este régimen social, ni que los estudiantes podrán, ellos solos, obtener todos los fines. (…) la Reforma Universitaria es parte de una gran cuestión social, por esta causa, hasta que la gran cuestión social no quede completamente resuelta, no podrá haber Nueva Universidad"(3).
Había comprendido el joven dirigente estudiantil, asesinado con solo 25 años en México por la tiranía proimperialista de Gerardo Machado, que las verdaderas soluciones a los problemas de los estudiantes universitarios sólo eran factibles con una revolución social. Así, fundó la Federación Estudiantil Universitaria, la Universidad Popular José Martí, el Partido Comunista de Cuba, en 1925, la Liga Antiimperialista de las Américas. Como un recordatorio permanente de la influencia esencial de aquellas ideas redentoras tenemos a nuestra vista la revolución cubana, la de Fidel, la del Che. Ella nació y se desarrolló en la tierra abonada por las ideas de Córdoba.
Para una comprensión cabal de los procesos que se desarrollaron en nuestro país en las primeras décadas del siglo XX hay que tener en cuenta algunas singularidades de nuestro devenir histórico. En 1892, José Martí había organizado el Partido Revolucionario Cubano y convocado a la guerra necesaria contra el imperio español y que resultó ser la antesala del combate al naciente imperio yanqui. Julio Antonio Mella recibió esa cultura, la de Córdoba y la de Martí y asumió el reto de completar la revolución trunca por la intervención de Estados Unidos.
¿Qué enseñanza podemos extraer hoy, en el 2003, de estos orígenes y sus consecuencias ulteriores? La primera y más importante lección está en que el déficit principal de lo que se llamó izquierda en la centuria concluida fue haber divorciado las luchas sociales y de clases de la mejor tradición cultural latinoamericana. Las desviaciones que dramáticamente tuvieron lugar se derivaron del dogmatismo, hijo del divorcio entre la práctica política socialista y la cultura representada en Córdoba. Por esto, venimos con la memoria histórica a repasar esos sucesos y a solicitar que juntos, cubanos y argentinos, estudiemos cómo y porqué sucedió. Para tales fines hacen falta, como he dicho, investigaciones concienzudas cargadas de inteligencia y amor. Permítanme referirme ahora a los procesos históricos que marcaron las ideas políticas cubanas en el siglo XX.
Las ideas contenidas en las aspiraciones de redención socialista que comenzaron en Córdoba fueron después enturbiadas por la mediocridad intelectual y moral, señaladas por Ingenieros en las conclusiones de sus investigaciones sicológicas y filosóficas. Esa mediocridad está en el fondo del hecho de que no fructificara de forma arrolladora el pensamiento socialista en nuestra patria grande. Si América se distanció del ideal socialista fue precisamente porque predominaron la torpeza y la mediocridad. Por esto, invito a estudiar de forma actualizada a José Ingenieros en relación con el tema esencial de la mediocridad humana. Para ello es necesario investigar el papel de las ideas, de un lado y, del otro, el factor que entorpece su crecimiento, es decir, la incultura, la ignorancia y las ambiciones mezquinas.
Debemos trabajar con la vista puesta en unir con amor e inteligencia todos los componentes sociales que constituyen la mayoría de América. Como antecedentes de estos principios está la tradición educacional, política y cultural de nuestra América que viene desde la época de Simón Rodríguez, el maestro de El Libertador, y aun de antes; ella se expresa en la aspiración a la integración de nuestras patrias. La esencia de esta cultura tiene fundamentación y raíces sociales en el objetivo de la liberación humana y de la justicia con alcance universal; es lo que se ha llamado la cultura de emancipación. Una caracterización de ella está expresada en este pensamiento de José Martí: "Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores (4)."
Así fue como muchos universitarios de las décadas anteriores al triunfo de la Revolución llegamos al pensamiento socialista y, dadas las dificultades existentes en aquella época, pienso que haber vencido muestra la validez del pensamiento de Marx y Engels, porque a pesar de tales dificultades, asumimos el más radical ideario socialista que está en Fidel y en el Che. Desde luego, disponemos del esclarecimiento que nos brinda la cultura de emancipación de nuestra América, cuya más alta expresión teórica se halla en José Martí.
Precisamente, su aporte singular a la historia de las ideas políticas universales se fundamentó en iluminar y esclarecer con su inmensa cultura y erudición las formas prácticas de hacer política a favor de los intereses de las grandes mayorías y de la nación en su conjunto. Sobre la base de la tradición de estas enseñanzas martianas, Fidel Castro, en la segunda mitad del siglo XX forjó la unidad de nuestro pueblo para hacer la Revolución, mantenerla, desarrollarla y vencer los inmensos obstáculos que le oponían el imperialismo y las condiciones internacionales. No es fácil encontrar en la historia de los países occidentales a políticos de la estatura de Fidel Castro y de su maestro, el héroe de Dos Ríos. Esto se fundamenta en los principios éticos de valor universal de nuestra cultura y en la sólida argumentación filosófica que resulta indispensable estudiar con mayor profundidad en nuestro país y ampliar su conocimiento universal.
Cuba encontró a partir del pensamiento de Julio Antonio Mella y los que propiciaron, desde los tiempos ya remotos de Córdoba, reformas universitarias radicales y las halló en el entronque de estos principios con las ideas que venían de Lenin. Esto, desde luego, sobre el fundamento de la tradición y el pensamiento de José Martí.
Hoy, frente a la crisis de la civilización burguesa imperialista que está a nuestra vista estamos llamados a encontrar las respuestas, y por consiguiente las acciones, que demandan los colosales desafíos que tiene ante sí la humanidad. Solo asumiendo con rigor las ideas esenciales que integran el legado de los próceres y pensadores de nuestra América y de todo el mundo, incluida la mejor tradición popular y democrática del pueblo de Estados Unidos podremos articular una acción política dirigida a lograr cambios en las relaciones objetivas actuales de dominación económica del capital transnacional.
Para impedir la tragedia y alcanzar ese mundo mejor al que aspiran millones de seres humanos en todo el planeta desterremos definitivamente los ismos que debilitan la actividad creadora del hombre. Consideremos a los sabios, llámense Einstein, Newton, Marx, Aristóteles, etc., o llámese también Che Guevara, no como dioses que todo lo resolvieron adecuadamente sino como gigantes, que descubrieron verdades esenciales que son puntos de partida para descubrir otras verdades que ellos, en su tiempo, no podían encontrar. Esto es, afirmarse en el pensamiento del Che Guevara, de Marx, Engels, Lenin, Martí y de todos.
Para establecer la verdadera significación y alcance del pensamiento de los grandes pensadores de la historia universal es necesario tomar en cuenta sus vínculos y relaciones con otras figuras sobresalientes de la historia. A manera de ejemplo podemos analizar los nexos entre las ideas y acciones de Eloy Alfaro con las de Simón Bolívar, Benito Juárez, Félix Varela que tiene en común representar la mejor cultura jurídica y ética de la tradición liberal latinoamericana y caribeña que es bien distinta a la de Europa y Estados Unidos.
Por eso he afirmado que hay dos liberalismos, el europeo, que nació con la Revolución francesa con su célebre consigna de libertad, igualdad y fraternidad pero referida al derecho de propiedad y que en la práctica abarcó incluso que unos hombres tuvieran derecho de propiedad sobre otros hombres, es decir, la esclavitud. La mejor tradición del siglo XVIII francés se trasformó así, sobre todo a partir de Napoleón y la Santa Alianza, en la negación de los derechos universales del hombre.
En cambio, en América Latina y el Caribe, la revolución de Haití condujo a la liberación de los esclavos y se promovieron principios liberales fundamentados en el derecho de libertad, igualdad y fraternidad de todos los hombres sin excepción. Aquí seguimos otro camino radicalmente diferente al europeo.
Es decir, lo que diferencia el liberalismo latinoamericano y caribeño del europeo norteamericano está en la raíz misma de su surgimiento y desarrollo a finales del XVIII y principios del XIX. Precisamente por estas razones, las ideas y cultura que representan el liberalismo latinoamericano se pudieron articular con el ideario socialista en el siglo XX. El cubano Julio Antonio Mella y el peruano José Carlos Mariátegui, constituyen símbolos de ese empalme ideológico entre la tradición liberal y las ideas socialistas que esta presente con fuerza en los acontecimientos que se iniciaron Córdoba.
Tiene, por tanto, una gran importancia teórica y práctica identificar la existencia de dos liberalismos diferentes: uno que pudo enlazarse con el pensamiento más elevado de Europa en el siglo XIX y principios del XX, el de Marx, Engels y Lenin; y otro que quedó estancado en las ideas decimonónicas que permitieron la sobrevivencia de la esclavitud en Estados Unidos hasta Lincoln, en 1865. Sus secuelas de discriminación racial llegan hasta nuestros días y se observa, además en el tratamiento que se les da a los inmigrantes. Estados Unidos es una sociedad integrada por inmigrantes que discrimina a todos los que no son blancos sajones.
Articular esas ideas nos facilitará encontrar los caminos que nos conduzcan al pensamiento filosófico que necesita el siglo XXI.
Nuestro sentido homenaje a todos los que lucharon y continúan luchando desde la Universidad por las radicales transformaciones que nuestros países reclaman haciendo realidad aquel mandato martiano contenido en estas dos ideas: "Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas (5)" . "Ser culto es el único modo de ser libre (6)".

Armando Hart Dávalos en Bohemia

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1 - Citado por Raúl Roa, La actitud política y social de José Ingenieros. Bufa subversiva, Habana, 1935. Conferencia leída el 31 de octubre de 1929 en la Asociación de Estudiantes de Derecho, Universidad de La Habana. p. 29
2 - Ibídem p. 33
3 - Froilán González y Adys Cupull. Hasta que llegue el Tiempo, Editora Política. 1989 P. 197
4 - José Martí, Obras completas, t. 6, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 19.
5 - J. Martí, O. C. Nuestra América, t. 6 p. 18
6 - J. Martí, O.C. t. 8, p. 289, Editora Nacional de Cuba, 1964

lunes, 10 de noviembre de 2008

Los gobiernos de todo el mundo al servicio de la banca

No, no es democracia: es la dictadura del capital financiero

El próximo 15 de noviembre, George. W. Bush y su colega francés Sarkozy han convocado en Washington una cumbre de jefes de Estado (el G-20), con el objetivo, en palabras del presidente de Francia, de "refundar el capitalismo sobre bases éticas" y evitar "una revuelta mundial". Para poner una nota pintoresca a semejante encuentro, el presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero, anda mendigando por las esquinas una silla en la reunión. ¡Cómo va a faltar el líder más carismático de la socialdemocracia mundial a una mesa con comensales tan importantes! ¿Llevaría el mensaje de angustia de los trabajadores, los desempleados, los jubilados a tan magna cumbre? Obviamente no. Zapatero, como su colega laborista Mr. Brown, como todos los líderes de la socialdemocracia, si por algo se han destacado en estos meses es por constituir una firme línea de defensa del capitalismo.

"El gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa"

C. Marx y F. Engels. El Manifiesto Comunista

La clase dominante intenta evitar, desesperadamente, que la economía mundial se precipite hacia una depresión de consecuencias incalculables. Pero la posibilidad de que lo logren es más bien remota. Después de aprobar planes para regalar a la gran banca una cantidad de dinero público equivalente a casi la mitad del PIB norteamericano (cerca de tres billones de euros), las bolsas siguen cayendo en picado tras la estela de una recesión que se agranda cada día que pasa. Todo son malas noticias, incluidas sus ilusiones en los países emergentes. En Brasil o México, en China o en la India, en Europa del Este, la contracción del consumo mundial, la caída de los precios de las materias primas y el desplome del precio del petróleo, que ha cotizado en el mes de octubre a 62 dólares el barril cuando en el mes de junio alcanzó los 145, están creando las condiciones para un auténtico cataclismo en estos países.

¿Una vuelta al keynesianismo?

Las decisiones adoptadas por los gobiernos se han vestido interesadamente como el triunfo de la cordura (regulación e intervencionismo) frente a la locura de la desregulación (neoliberalismo). Lo paradójico de la situación es que los mismos artífices de la burbuja financiera y especulativa, gente como Henry Paulson, secretario del Tesoro de EEUU y antiguo presidente de Goldman Sachs, Sarkozy o Brown, se arrogan el papel de bomberos para apagar el fuego que ellos mismos atizaron.
Tamaña estafa no cuenta para los socialdemócratas y sus amigos neokeynesianos que han festejado este remedo de "nacionalizaciones" y respaldo estatal como una buena señal. Pero la realidad indica que esta intervención gigantesca a favor de la banca privada poco se asemeja a la época dorada de las políticas keynesianas aplicadas en Europa occidental tras la Segunda Guerra Mundial. Más bien, por el momento, son lo contrario.
No se trata de una inyección dirigida hacia la economía productiva ni de nacionalizaciones de sectores como los ferrocarriles, las minas o la siderurgia; no se trata tampoco de fortalecer una red de sanidad y educación públicas gratuitas y universales, ni el establecimiento de un potente seguro de desempleo; ni de un plan estratégico para aumentar la demanda del mercado interno a través de la creación de empleo público financiado con el déficit presupuestario. Todo ello fue posible, en Europa occidental y en EEUU, después de la hecatombe de la gran guerra imperialista, y en un momento en que EEUU concentraba más de dos terceras partes de las reservas de oro y eran los acreedores de medio mundo. Estados Unidos salió de la gran guerra manteniendo intacto su aparato productivo, al tiempo que poseía una cantidad imponente de inventos y patentes militares que aplicaron con éxito a la producción civil.
En aquellas circunstancias, ante la amenaza de la revolución socialista en Europa occidental y después de constatar que la URSS se había fortalecido militar y políticamente, la clase dominante estadounidense estuvo dispuesta a ceder una parte de la abultada tasa de ahorro nacional para impulsar el plan Marshall y reconstruir Europa, y de paso hacer buenos y lucrativos negocios.
La clave de aquel periodo excepcional de crecimiento económico, de desarrollo de las fuerzas productivas, de división internacional del trabajo y de auge del comercio mundial, fue la constante reinversión productiva de la plusvalía obtenida. Las diferencias de aquellas circunstancias históricas con las actuales son sobresalientes en todos los sentidos (1).
A pesar de la propaganda del momento presente, el modelo keynesiano también se mostró impotente ante las contradicciones insolubles del capitalismo: no pudo sortear la crisis de sobreproducción que golpeó la economía mundial al inicio de la década de los setenta del siglo pasado, y terminó fracasando. Los gigantescos déficits presupuestarios de las naciones capitalistas más desarrolladas alimentaron la espiral de estancamiento e inflación, y de revolución social.
No, no estamos ante un proceso de nacionalizaciones en el sentido clásico, como se dio en ciertos periodos críticos del capitalismo, bajo el New Deal de Roosevelt o los gobiernos laboristas de la posguerra. Nacionalizaciones que, es necesario recordar, aliviaron a los empresarios privados de acometer grandes desembolsos en capital fijo en estas industrias básicas al tiempo que se beneficiaban de materias primas baratas y sistemas de transportes modernos; nacionalizaciones que en ningún caso alteraron los fundamentos del sistema capitalista ni sustituyeron a la iniciativa del capital a la hora de determinar la dinámica general de la producción y la inversión.
Esta intervención coordinada, de capitalismo de Estado, para asegurar los sacrosantos beneficios de las grandes corporaciones financieras se sostendrá, precisamente, gracias a un recorte salvaje del gasto social, de la sanidad y la educación pública, de adelgazar los sistemas públicos de pensiones, de atacar la cobertura a los parados.
Por el momento esto es lo que está ocurriendo. Obviamente hay un factor en la ecuación que puede trastocar todos los planes de la burguesía mundial, y ese factor es la lucha de clases y la amenaza de la revolución. La clase dominante ha adquirido una gran experiencia tras doscientos años de monopolio del poder político y económico. La historia ha sido testigo, en numerosas ocasiones, de la flexibilidad esgrimida por la clase capitalista para mantenerse al timón. Sin embargo, un hecho es incuestionable: su margen de maniobra se ha reducido, y las medidas que está adoptando para reencontrar el equilibrio económico son una receta acabada para una explosión de la lucha de clases.
Una depresión similar a la del crac de 1929 también acarreará unos efectos políticos proporcionales. Los ecos de los años treinta, tan manoseados estos días para comparar la magnitud de la actual crisis económica con la de aquellos años, presentan otra perspectiva que nadie se atreve a señalar: el auge la lucha revolucionaria de millones de trabajadores por derribar el capitalismo que convulsionó aquella época.

¿Democracia representativa o dictadura capitalista?

Para asombro de cientos de millones de personas, especialmente en los países desarrollados, que viven angustiados por la incertidumbre de perder sus empleos, sufren la pesadilla de ser desahuciados de sus viviendas, o sencillamente son víctimas de un brusco empobrecimiento, los acontecimientos de estas últimas semanas han supuesto una lección de política concentrada. La crisis mundial del capitalismo no sólo ha puesto patas arriba creencias económicas que parecían axiomas inviolables, también ha expuesto a una crítica demoledora la ideología y la moral de la burguesía, colocando en la picota los sagrados iconos de la democracia burguesa, sus instituciones y a todos aquellos que se esfuerzan en apuntalarla.
En estas semanas de acontecimientos históricos toda la parafernalia que envuelve la llamada "soberanía popular" ha dejado paso a una verdad incontestable: bajo el sistema de la propiedad privada de los medios de producción y cambio, el auténtico poder no reside en el parlamento ni en los votos sino en los consejos de administración de la gran banca y los grandes monopolios, en individuos a los que nadie ha elegido, que nunca se han sometido al escrutinio popular pero que deciden sobre el destino de la inmensa mayoría de la población (2). Forman parte de una oligarquía financiera que gobierna el mundo a través de una dictadura de hierro que no responde ante nada ni ante nadie. Los gobiernos electos se arrastran ante ellos, aprueban sus órdenes y velan por sus intereses (3).
Una oligarquía, en definitiva, que es el producto más depurado del desarrollo capitalista en su fase imperialista, cuando la concentración del capital ha alcanzado unas proporciones extremadamente agudas, y el capital financiero y los monopolios, la máxima expresión de esa concentración, se funden con el Estado.
No, no es democracia: es la dictadura del capital financiero y del capitalismo monopolista de Estado (4).

NOTAS

1. EEUU necesita actualmente el bombeo continuo de cien mil millones de dólares mensuales de China y Japón para financiar su déficit público. Pero lo más importante, su sistema financiero se ha desplomado, los activos bursátiles de sus principales empresas se hunden, y la recesión que afecta a su economía real deprime la inversión, acelera la destrucción de empresas, dispara el desempleo y contrae el consumo doméstico, factor este último que ha sido clave en el crecimiento del PIB norteamericano de la última década y en el de la propia economía mundial.
2. La prensa burguesa está llena de ejemplos que han salido a la luz de quiénes son y cómo vive esta oligarquía. Por ejemplo, las cinco mayores firmas de Wall Street (Merrill Lynch, JP Morgan, Lehman Brothers, Bear Stearns y Citigroup), pagaron más de tres mil millones de dólares en los últimos cinco años a sus máximos ejecutivos. Cuando el sistema financiero colapsó, las grandes firmas aprobaron finiquitos multimillonarios para los presidentes de las mismas: Stanley O'Neall obtuvo 161 millones de dólares cuando abandonó Merrill Lynch; Charles Prince otros 40 millones al salir de Citigroup; otro tanto obtuvo Richard S. Fuld después de la debacle de Lehman Brothers, que en el momento del colapso ganaba 17.000 dólares a la hora. El caso no es exclusivo de los EEUU. En el Estado español, el ex consejero del Banco de Santander, Ángel Corcóstegui, batió un récord mundial al cobrar en 2002 un total de 108 millones de euros al dejar el banco; igual que él, José María Amusátegui, ex copresidente del banco tras la fusión con el Central Hispano se llevó 56 millones de euros en 2001. Peter Erskine, consejero delegado de la compañía de telefonía móvil O2, comprada por Telefónica, recibió más de 30 millones. Alfonso Cortina, ex presidente de Repsol, se embolsó 19,5 millones y Manuel Pizarro, el desdichado número dos de Rajoy en las últimas elecciones generales, logró la friolera de 12 millones cuando abandonó la presidencia de Endesa. La prensa pone el grito en el cielo ante estos "malos" y "avariciosos" capitalistas. Pero la pregunta es ¿dónde están los buenos y sensatos? Emilio Botín acaba de anunciar que su banco ganará cerca de 10.000 millones de euros este año. ¿No forma parte de esta oligarquía? Amancio Ortega, presidente de Inditex, tiene una fortuna valorada en más de 10.000 millones de euros ¿Es un ejemplo de capitalista bueno y honesto? Lo mismo podemos decir de las hermanas Koplowitz, de la familia Entrecanales, de... no hace falta seguir.
3. Si alguien piensa que exageramos, puede reflexionar sobre el hecho de que Zapatero se dirigiera, antes que a nadie, a Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, para consultarle sobre el plan del gobierno a favor de la gran banca (150.000 millones de euros), o que recibiera en la Moncloa a seis presidentes de bancos y cajas para comentar dichas medidas dos días antes de que fueran aprobadas en el Consejo de Ministros.
4. "En la época del capital financiero los monopolios del Estado y los privados se entretejen formando un todo y, tanto los unos como los otros, no son en realidad más que distintos eslabones de la lucha imperialista que los más grandes monopolistas sostienen en torno al reparto del mundo" V. I. Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Fundación Federico Engels, Madrid 2007, p. 59.

Juan Ignacio Ramos