lunes, 15 de diciembre de 2025
domingo, 14 de diciembre de 2025
Piratería imperialista: Trump asalta un buque petrolero venezolano
Según la agencia Reuters, el buque en cuestión se llama “The Skipper” y estaba sancionado por el Departamento del Tesoro yanqui, debido a que infringía las sanciones internacionales impuestas por la Casa Blanca para impedir la comercialización del crudo venezolano. La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, asegura que transportaba material a Irán. Habría zarpado de Puerto José con cerca de 1,8 millones de barriles de crudo que, sin mayores pruritos, se apropiaría la Casa Blanca. “Asumo que nos quedaremos con el petróleo”, dijo Trump.
Otro informe de la agencia Reuters asegura que el asalto de “The Skipper” es solo el comienzo de una serie de incautaciones de buques petroleros venezolanos. Se busca, por tanto, cortar una fuente esencial de obtención de divisas del régimen de Nicolás Maduro.
Esta misma semana, dos aviones F18 estadounidense invadieron el espacio aéreo venezolano. Cerca de 15 mil efectivos y una docena de buques militares están apostados a pocas millas de las costas venezolanas. Como parte del operativo “Lanza del Sur”, la Casa Blanca reactivó una base militar en Puerto Rico, trasladó aviones a El Salvador, tomó control de un aeropuerto en la República Dominicana e impulsó ejercicios militares conjuntos con Trinidad y Tobago. Esto se completa con el hundimiento de lanchas en el Caribe y el Pacífico, con más de 80 muertos hasta el momento.
El mismo día del asalto al buque “The Skipper”, el imperialismo montó en Oslo un show político en que la hija de la dirigente opositora, Corina Machado, recibió el premio Nobel de la Paz que el comité noruego asignó a su madre, una partidaria confesa de las operaciones de Trump. En la ceremonia participaron algunos de los principales secuaces de la Casa Blanca en América Latina: los presidentes Javier Milei, Daniel Noboa (Ecuador) y José Mulino (Panamá).
El apetito de Trump por la región aparece explicitado en la reciente Estrategia de Seguridad Nacional de Washington. En términos prácticos, además de las provocaciones y amenazas militares contra Venezuela, hemos visto en las últimas semanas la injerencia descarada de Trump en las elecciones argentinas y hondureñas (en estas últimas, el candidato trumpista está a punto de alzarse con la presidencia por medio de un fraude), las amenazas contra Colombia y la campaña para reinstalar una base yanqui en Ecuador.
Abajo las sanciones y provocaciones contra Venezuela. Fuera el imperialismo. Por la unidad socialista de América Latina.
Gustavo Montenegro
Rodney Arismendi - Solidaridad con Vietnam
En el marco de la conmemoración del 50.º aniversario del fin de la Guerra de Vietnam, compartimos este video que presenta un extracto de audio del discurso de clausura del XIX Congreso del Partido Comunista del Uruguay. En él, Rodney Arismendi destaca la necesidad de desarrollar la mayor solidaridad posible con el pueblo vietnamita, que enfrentaba la agresión del imperialismo norteamericano en su larga lucha por la independencia.
Esta guerra, cuyos orígenes se pueden encontrar con la lucha por la liberación nacional y la ruptura de los lazos coloniales con Francia, también implicó la resistencia frente a la ocupación japonesa y, posteriormente, a la intervención militar estadounidense. La contienda culminó en 1975 con la caída de Saigón, último bastión del poder lacayo de Estados Unidos en Vietnam.
➢El XIX Congreso se realizó en el mes de agosto de 1966.
📷 Descripción y origen de las fotografías utilizadas para ilustrar el discurso, en orden de aparición:
1- Proyección pública de cine en la explanada del Palacio Municipal, en el marco de festival de apoyo a Vietnam organizado por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Productor: Diario El Popular. Autor: S.d. (fotógrafos del Diario El Popular)
Código de referencia: 0014-03_08-03FPEP
Soporte: Plástico. Técnica Fotográfica: Gelatina y plata.
2 - Manifestación en apoyo a Vietnam, repudiando la invasión estadounidense. Avenida 18 de Julio y Andes. Fecha: Marzo de 1965.
Productor: Diario El Popular. Autor: S.d. (fotógrafos del Diario El Popular)
Código de referencia: 0181-25_27-26FPEP
Soporte: Plástico. Técnica Fotográfica: Gelatina y plata.
3- Armando González. Movilización del Movimiento de Trabajadores de la Cultura del Frente Izquierda de Liberación (FIdeL) contra la guerra en apoyo a Vietnam. S.l.
Fecha: Marzo de 1965.
Productor: Diario El Popular. Autor: S.d. (fotógrafos del Diario El Popular)
Código de referencia: 0181-25_27-27FPEP
Soporte: Plástico. Técnica Fotográfica: Gelatina y plata.
4- Pintada en repudio a la intervención estadounidense en Vietnam. Fachada de la filial uruguaya de la empresa Mc Gregor.
Fecha: Marzo de 1965.
Productor: Diario El Popular. Autor: S.d. (fotógrafos del Diario El Popular)
Código de referencia: 0138-04_05-05FPEP.
Soporte: Plástico. Técnica Fotográfica: Gelatina y plata.
Estas primeras cuatro fotos fueron tomadas de: https://cdf.montevideo.gub.uy/buscar/...
5- Sin datos, utilizada en varios sitios web para ilustrar el conflicto.
6- El general Vo Nguyen Giap y el Presidente Ho Chi Minh discutiendo tácticas de batalla con oficiales militares durante la campaña fronteriza en 1950. (Foto: Archivo de VNA)
7- Presidente Ho Chi Minh en la campaña de Viet Bac Otoño-Invierno de 1947
https://es.vietnamplus.vn/vietnam-des...
8 - Vietnam, 1965: Nguyen Kim Lai, miliciana vietnamita de 17 años conduce prisionero al piloto norteamericano W. H. Robinson.
9 - Guerrilleras cargando cajas de balas para abastecer a la resistencia
https://es.vietnamplus.vn/ejercito-po...
10 - Brigada de propaganda del Ejército Popular de Vietnam. Diciembre de 1944
https://es.vietnamplus.vn/ejercito-po...
11 - Rolán Rojas, militante de la Unión de Juventudes Comunista, escupe en la cara del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Dean Rusk, en su visita al Uruguay en 1965, al grito de "Por Vietnam y Cuba" (Archivo del PCU)
Desde ya agradecemos la difusión del presente vídeo.
Para conocer más de la Fundación Rodney Arismendi, les invitamos a visitar los siguientes sitios:
🌐 Web: http://fundacionrodneyarismendi.org/home
📘 Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?...
📸 Instagram: / fundacionrodneyarismendi
sábado, 13 de diciembre de 2025
Los dos años de Milei
A los acreedores de la deuda, en definitiva, se les ofreció la garantía de un presupuesto público progresivamente “liberado” de salarios estatales, jubilaciones, gastos sociales y obra pública. Sobre esa base, Milei y Caputo apostaron a un ingreso de capitales que provendría de los fondos financieros primero y, luego, de las inversiones directas en la minería y los hidrocarburos, para quienes crearon un régimen extraordinario de exenciones de impuestos. Sobre esa base, el Gobierno prometió que el Estado y la burguesía argentina volverían al crédito internacional.
El azar hizo que los resultados de esta tentativa se revelen en el “día del segundo aniversario”. El gobierno que debe reunir 20.000 millones de dólares para los vencimientos de 2026; que había anunciado una cifra similar por un megapréstamo de bancos internacionales, e incluso una “línea abierta” de crédito del Tesoro norteamericano por ese monto, acaba de lanzar una licitación de deuda por… 1.000 millones, para devolver en un corto plazo -algo más de tres años- y con una tasa de interés efectiva que estará por arriba del 10 % anual en dólares. Pero la prima de los eventuales inversores será superior, porque el Gobierno les ha desarmado varias regulaciones cambiarias para facilitar la operación. La colocación de deuda se regirá por ley local: el propósito es eludir a la ley vigente, que obliga a que las refinanciaciones de deuda con jurisdicción extranjera mejoren a los compromisos vigentes en términos de plazo, tasa de interés o capital adeudado. Es probable que la emisión de hoy no reúna ninguna de estas condiciones. Caputo y Milei, por lo tanto, están “viviendo al día”. Ni el Estado ni la burguesía argentina han recuperado su capacidad de financiamiento. Detrás de esta improvisación, la remuneración de los capitales especulativos atraídos por el “modelo” libertario consumieron dos años de superávit comercial, un blanqueo y un nuevo préstamo del Fondo Monetario, que debió ser activado este año ante la evidencia de que Argentina marchaba a una nueva cesación de pagos.
Crisis del Estado y crisis del capital
Antes de que el Gobierno acudiera nuevamente al Fondo Monetario, tuvo lugar un reguero de concursos de acreedores y quiebras entre grupos estratégicos de la gran burguesía, como los que operan en el agronegocio (Grobo, Agrofina y otros). El denominador común de estos casos es el apalancamiento con préstamos en dólares que no se pudieron afrontar, por la declinación del mercado interno, en algunos casos, y el impasse de un mercado internacional surcado por la sobreproducción, la guerra comercial y la caída de los precios. Las corridas cambarias de este año, con disparada del riesgo país incluida, pusieron de manifiesto que el régimen económico de Milei-Caputo había entrado en terapia intensiva. En el medio, la operación de los mesadineristas se cobraba un fantástico retroceso de las fuerzas productivas: el instituto Germani acaba de estimar una caída del empleo registrado que supera largamente los 300.000 puestos formales; la economía se encuentra, de conjunto, en los niveles de “salida de pandemia” (2022). El retroceso social, educativo y sanitario es extendido. La operación de rescate de Bessent y Trump ha servido para hacer zafar a Milei-Caputo de las elecciones de medio término, pero ella misma ha perdido oxígeno en las últimas semanas: a nadie escapa que el financiamiento de Argentina, incluso a cuentagotas, es una puerta giratoria que, en términos de comercio internacional, está asegurando un flujo extraordinario de importaciones... desde China. Esto es justamente lo que pretendía evitar el “alineamiento sin condiciones” con Trump y el rescate financiero. Un exdirector del FMI, Alejandro Werner, acaba de advertir que Bessent y Trump no le colocarán dos veces el respirador artificial a la Argentina. A dos años del “rodrigazo” de diciembre de 2023, el capital financiero le reclama a Milei un nuevo rodrigazo para juntar los dólares que no tiene. Pero lo que Milei no tiene, por sobre todas las cosas, son los recursos políticos para bancar una conmoción inflacionaria.
Un “orden” muy precario
Aunque no puede ofrecerles a sus mandantes una normalización financiera, en el balance de los dos años Milei les ofrece “la recuperación de la calle” y el “fin de los piquetes”. Es una “conquista” recurrentemente desafiada por las marchas educativas, universitarias, de jubilados y muchas otras. El protocolo represivo de Bullrich se ha ensañado con los desocupados o con demostraciones pequeñas, pero ha tenido que recular cuando las manifestaciones revistieron un carácter masivo. Sobre los Milei y sus esbirros campea el fantasma de las grandes huelgas y rebeliones populares que han terminado con gobiernos enteros. El único acatamiento de la calle que ha funcionado en el bienio libertario es el de la burocracia sindical, con su inmovilismo la mayoría de las veces y, cuando ha salido, a través de movilizaciones “de vereda”. En cualquier caso, la burocracia ha sido un peso muerto: las luchas obreras, que no han cesado ni un momento en estos dos años, se abrieron paso con independencia de los cómplices sindicales de Milei.
Nadie fue más claro que Donald Trump para caracterizar el contenido de la victoria electoral libertaria: “Perdía, salí a apoyarlo y ganó”. El sostenimiento fundamental de Milei se encuentra hoy en el régimen de Trump, para quien Milei es un mandadero de sus aventuras militares, presentes o futuras, en el continente. En el plano interior, la “fuerza” de Milei reside en haber colectado un elenco variopinto de tránsfugas políticos y lúmpenes, siempre dispuesto a fracturarse por diferentes corruptelas. Llamarle “primera minoría” a ese rejunte es presuntuoso. La fortaleza que Milei quiere presentar en el Congreso no pasa de querer librarse de un juicio político y, naturalmente, no está garantizada. El gobierno libertario marcha al reforzamiento de un régimen de poder personal, al que quiso blindar haciendo ingresar al jefe del estado mayor del ejército al gabinete nacional. En las condiciones de una crisis financiera irresuelta y de una tensión social creciente, ese régimen de arbitraje personal es el fermento característico de las rebeliones populares de Argentina.
Milei sólo ha sido sistemático en la explotación de una crisis política de alcance histórico. Es la que corroe al peronismo y que precede al propio gobierno libertario. Milei ha sido el producto de la extraordinaria descomposición del gobierno de Alberto y Cristina Fernández, que transcurrió sus últimos dos años en virtual vacancia política. Milei vive todavía del crédito de ese derrumbe político, del cual se sirve para anudar complicidades -gobernadores, burócratas- o, simplemente, asegurarse el inmovilismo del lado de la supuesta oposición.
Milei ha decidido pasar el segundo aniversario fuera del país, allí donde cree contar con su mayor fortaleza: en la banda de fascistas que apoyan una política de guerra internacional contra las masas bajo la batuta de Trump. En este caso, se fue a celebrar el premio Nobel a Corina Machado, o sea, a apoyar una invasión imperialista a Venezuela bajo la pátina de la “democracia”. Pero acá también pisó en falso: Machado no llegó al estrado, en medio de las protestas antiimperialistas contra una invasión a Venezuela. Si el destino de Milei se juega con Trump, entonces es un destino ultraprecario, porque el magnate yanqui se encuentra bajo el fuego cruzado de las disputas con los otros bloques imperialistas, las divisiones en la propia burguesía americana, las movilizaciones internacionales contra la guerra y con su propio país semiinsurreccionado.
¿Es muy diferente el ´estado de situación´ de la Argentina? Las terminales de colectivos, las grandes acerías, los parques industriales, las barriadas, están en estado de emergencia. La reforma laboral con la que Milei quiere dar el puntapié inicial de la segunda mitad de su mandato abre una guerra declarada entre el capital y la clase obrera. Los explotados argentinos tienen todos los motivos y reclamos para hacer oír su voz.
El peronismo fracasado ha hecho del “emparchado” aniversario de Milei un muro de los lamentos. Pero lo que tenemos por delante es un período extraordinario de crisis, luchas de clases y desplazamientos políticos, que deben ser orientados con una política socialista. El desenlace irrevocable que le espera a los Milei y Caputo es inseparable del impasse que atraviesa el capitalismo en su conjunto, en medio de guerras, genocidios, crisis financieras y, sin duda, revoluciones sociales.
Marcelo Ramal
10/12/2025
jueves, 11 de diciembre de 2025
miércoles, 10 de diciembre de 2025
“Tecnofeudalismo”, el credo del inmovilismo ante la decadencia capitalista y la guerra
Varoufakis asegura que “las siete magníficas” -Apple, Google, Meta, Nvidia, Amazon, Microsoft y Tesla- han creado “un nuevo tipo de capital (que) destruye los mercados, el hábitat del capital”. Citando a alguno de los CEOs tecnológicos, el economista griego señala que estas firmas “no sólo han eliminado la competencia para monopolizar, sino que han eliminado el mercado mismo”. A partir de allí, Varoufakis se entretiene describiendo al consumidor “prisionero” de las big tech, que han extendido sus tentáculos hasta dominar, por medio de las páginas de retail (compraventa de productos de consumo final), a los diferentes circuitos de distribución y venta de mercancías. De todos modos, para caracterizar al retail digital como una “extinción del mercado” Varoufakis no necesitaba esperar a las big tech: bastante antes de ellas, el supermercadismo representó una formidable concentración del capital comercial.
Desde el punto de vista del proceso del capital en su conjunto, la centralización del capital mercantil ha conducido a una fuerte reducción de los gastos de circulación. Pero ni los monopolios digitales, ni otras formas anteriores de centralización del comercio, abolen “al capitalismo y al mercado”, como pretende Varoufakis. Marx ya había observado que la concentración del capital progresa de un modo contradictorio, por un lado, agrupando el capital en núcleos cada vez más poderosos y, en ese trabajo, promoviendo la emergencia de nuevos capitales y ramas en los intersticios del gran capital. Mucho después, Lenin caracterizó al capital monopolista no como el “fin del mercado” sino como una forma “más aguda y exacerbada” de la competencia, donde la disputa por los mercados conduce al choque político y militar entre los estados nacionales que albergan a las corporaciones capitalistas.
Varoufakis, en cambio, nos presenta al reinado de las “Siete Magnificas” digitales como una “economía planificada”. Sin decirlo, reitera la posición de la socialdemocracia reformista y revisionista de finales del siglo XIX, que caracterizaba a la emergencia de los monopolios como una armonización del mercado mundial bajo la dirección del capitalismo, en extremo, como lo llegó a señalar Kautsky, un “monopolio único”, donde el capitalismo termina con la anarquía mercantil y extiende la planificación y organización industrial empresarial desde la fábrica al conjunto de la vida social. Naturalmente, este derrotero de armonía excluía la posibilidad de las guerras. Es significativo que, en su texto, Varoufakis apenas roce la cuestión de la guerra. Sólo señala, al pasar, que las Big Tech han intervenido en las operaciones de inteligencia militar en Ucrania o en Gaza. Pero no caracteriza a la guerra mundial como manifestación de la decadencia capitalista y del estallido de las contradicciones de un régimen social agotado. Sólo bajo ese prisma puede caracterizarse el lugar histórico de los monopolios digitales. Desprovisto de él, Varoufakis es sólo una colección de informaciones manipuladas y desaciertos conceptuales.
En primer lugar, la presentación de las Big Tech como una “economía planificada” omite la feroz competencia existente entre las propias tecnológicas por la captura de los mercados donde intervienen. Hasta hace poco tiempo, por los smartphones o las computadoras. Ahora, en torno del desarrollo de la inteligencia artificial, los motores de búsqueda o el propio rubro de retail (venta minorista) Entre otros casos, puede citarse la disputa de Amazon con e-Bay, Wall Mart, Ali Baba o la china Temu por el retail; entre Tesla y el coloso chino BYD, por el mercado de autos eléctricos; en la IA, la guerra de declarada por la china DeepSeek contra las Big Tech americanas, que generó a comienzos de año un terremoto bursátil en Wall Street. No hay en esto nada parecido al “fin del mercado” o de la competencia-mucho menos una “planificación”-.
En ausencia de ese análisis, Varoufakis se concentra en denunciar la manipulación que ejerce el capital digital sobre los consumidores -“el algoritmo te ha entrenado para conocerte mejor (…) conoce tus hábitos de gasto”. Varoufakis alude al modo como las tecnológicas orientan la información y las promociones que llegan a cada potencial comprador, en base a sus conductas anteriores de consumo. Pero en esto, no hay nada que los monopolios de consumo masivo no hayan ejercido antes a través de diversas maniobras; la publicidad, los estudios de mercado, los incentivos a la compra de determinada marca, y la lista podría ser interminable. Al quejarse por las manipulaciones en la “nube”, Varoufakis se erige como un defensor tardío de la tesis de la “soberanía del consumidor”, algo que no ha existido nunca bajo el capitalismo -sea éste digital o analógico-. Varoufakis se ha intoxicado con una de las principales tesis de los economistas académicos, a saber, la de los mercados que funcionan ´desde la demanda´. La presentación de la vida social como un “universo de consumidores” es funcional a la mayor mistificación del orden social vigente: presentar al vinculo mercantil como una relación entre iguales y, por lo tanto, como la consagración de la libertad humana. En cambio, Marx señalaba que “en la libre competencia no se pone como libres a los individuos, sino que se pone libre al capital”. Varoufakis Invoca la “libertad de consumir” del pequeño burgués ofuscado, sin tomarse el trabajo de liberar a la sociedad humana del yugo del capital.
En oposición a esa ficticia primacía del consumo, el marxismo demostró que las necesidades humanas no son una entelequia: se encuentran históricamente condicionadas por el desarrollo de las fuerzas productivas. O sea, la producción condiciona al consumo, y no al revés. “El hambre es hambre, pero el hambre que se satisface con carne guisada, cuchillo y tenedor, es un hambre muy distinta del que devora carne cruda con ayuda de manos, uñas y dientes”, sostuvo Marx en los “Elementos fundamentales para la Crítica de la Economia Política”. Varoufakis brama por el despotismo del gran capital sobre el consumidor atomizado, sin cuestionar las bases sociales de esa manipulación -el monopolio capitalista de los medios de producción-.
El capital comercial abocado a la distribución de mercancías de consumo final asimiló, tardía pero certeramente, las leyes que la competencia capitalista le había impuesto al capital industrial: la división técnica del trabajo, la potenciación del trabajo vivo por medio de la ciencia y la técnica aplicada al proceso de trabajo; la articulación a gran escala. Pero la planificación rigurosa que rige al interior del capital mercantil no puede confundirse con el “fin del mercado” o la planificación económica, como lo hace groseramente Varoufakis. El “orden” de los grandes capitales comerciales, digitales o no, termina en el punto exacto donde comienza el mercado. Las tecnológicas no suprimen la anarquía mercantil, como cree Varoufakis: solo la potencian a una escala superior. Las paginas web y los centros comerciales están pletóricos de mercancías invendibles y, por lo tanto, no evitan la tendencia a la crisis y a la sobreproducción. Cuanto más estricta y organizada es la articulación de la producción y el comercio al interior del monopolio capitalista, más brutales son los choques entre las diferentes corporaciones por prevalecer en el mercado.
Varoufakis, en definitiva, ha decretado el fin de la competencia; allí donde ésta se expresa asoma en su forma más encarnizada.
Big Techs y Gosplan
Queda claro, a partir de lo anterior, el absurdo de llamar a los modelos de negocio de las Big Tech como “sistemas de planificación económica que conectan a vendedores y compradores, fuera de cualquier cosa que se asemeje a un mercado”. Varoufakis escribe una contradicción en sus términos, porque una conexión de “compradores y vendedores” no tiene nada que ver con una economía planificada, sino, justamente, con un….mercado. Esa “conexión” une hoy a los compradores con Amazon o Mercado Libre. Ayer, lo hacía con los supermercados; más atrás, la “conexión” se producía en la feria del barrio, o sea, en la feliz idea de reunir a todos los puestos de venta en un mismo perímetro, algo que a nadie se le ocurriría equiparar con una forma de socialismo. La articulación de “compradores” y vendedores” corresponde al capitalismo y al mercado. El regulador social de esa conexión es la ley del valor. Por el contrario, una “economía planificada” en el marco de un estado obrero desarrollaría un equilibrio entre la producción y las necesidades sociales sobre bases sociales antagónicas -y sobre la violación conciente de la ley del valor-. Si, en ese cuadro, sobreviven aún las relaciones mercantiles o los propios precios, ello se deberá principalmente a la presión del mercado mundial capitalista sobre el estado obrero. La burocracia stalinista fue el vehículo conciente de esa presión contra las masas soviéticas, y sobre esa base constituyó su status privilegiado de casta parásita. Pero para Varoufakis, la burocracia sería “feudalista”; los usurpadores del Estado obrero revestirían un carácter precapitalista. Varoufakis no nos dice desde cuándo regiría ese “feudalismo soviético”. Es una forma sinuosa de gambetear una definición política sobre la Revolución de Octubre y su usurpación posterior . Cuando liquidó las bases sociales del Estado Obrero, la burocracia adquirió una forma social muy definida, la de una oligarquía capitalista. Lo que los Estados de la OTAN le confiscaron a esa oligarquía, al inicio de la guerra de Ucrania, no son tierras o títulos nobiliarios, sino 500.000 millones de dólares de capital monetario, trabajo no retribuido a los obreros rusos. Vaorufakis despacha a “los Soviets” con una frase que podría haber tomado de los libros de Mises o Hayek: el “fracaso del experimento soviético”. Quiere encerrar a una de las mayores revoluciones de la historia humana adentro de la probeta del académico o de la política pequeño burguesa, para quienes las masas son un campo de maniobras en función de la defensa de sus privilegios sociales. Sería bueno que Varoufakis caracterizara a su propio “experimento” woke, o sea, a la convalidación de un ajuste que llevó a la clase obrera griega a la peor condición de su historia.
Atormentado por las “Tecnos”, Varoufakis ensaya una explicación digital para el “frustrado experimento soviético”: el Gosplan no fue exitoso, nos dice, …”porque carecía de los algoritmos, centros de datos y fibras ópticas” que existen hoy. Una explicación tecnológica de la degeneración del estado obrero y de la restauración capitalista, la cual, por cierto, ni siquiera es original. Varios izquierdistas contemporáneos -incluso “trotskistas” argentinos- se anotan en la lista de los que han mandado al tacho al proceso histórico vivo y a la lucha de clases para juzgar el derrotero de la revolución de Octubre. Bien mirada, esta explicación “digital” lleva a considerar a la revolución de 1917 como un error histórico, porque habría carecido de la tecnología necesaria para emprender la planificación (ver. https://politicaobrera.com/revista/12919-la-escuela-austriaca-y-sus-criticos-de-izquierda). Pero Varoufakis no dice -o desconoce- que la burocracia stalinista fue enemiga acérrima de la programación y de sus científicos y matemáticos, a quienes persiguió. La planificación -y las propias herramientas tecnológicas- chocaban con la arbitrariedad de la burocracia, y no al revés.
La alusión denostativa a “los Soviets”, en definitiva, le sirve a Varaoufakis para dejar en claro que no levanta perspectiva socialista alguna frente a la presente crisis mundial.
Fin del capitalismo
Naturalmente, si no está planteada la abolición del capitalismo es porque, para Varoufakis, las “big tech” ya se han tomado el trabajo de hacerlo. Pero el economista griego ni siquiera se ha asomado a la verdadera conexión existente entre las Big Tech y la abolición del capitalismo.
Para denostar al capital digital, Varouafakis diferencia al “capital de Edison y Ford (que) era “productivo” -coches, electricidad, turbinas- del “capital de la nube de Jeff Bezos, que no produce nada, excepto el enorme poder de encerrarnos en su feudo de nube”. Romantiza al “capital productivo” y al hacerlo, manipula la historia. Como capitalista, Edison dejó el lugar de inventor independiente para convertirse en expropiador de invenciones ajenas, producidas por sus técnicos asalariados. Para constituir una corporación en regla, se asoció con alguien “no productivo”, el J.P. Morgan. Ford, en cambio, rechazó financiarse a través de bancos, pero ello le valió un estancamiento y su desplazamiento relativo del mercado. Más allá de este hecho, el “productivo” Ford era un fascista inveterado, y le enviaba fondos a Hitler en los años 30. Ya pasando a las Big Tech, Musk y Tesla están en el mercado de los “productivos” autos eléctricos, no solo en la nube. Por otra parte, y para potenciar el “capital en la nube”, todas ellas deben proveerse fuentes energéticas y de minerales -capital productivo- para acelerar su expansión. Varoufakis, en este punto, nos pasea por el macaneo liso y llano.
Como ocurre con los economistas vulgares, sustituye la forma social del proceso capitalista -la explotación del trabajo asalariado por el capital- con alguna diferenciación de tipo físico material -bienes, servicios o, en este caso, algoritmos-. Marx, en cambio, desarrolló la unidad entre producción y consumo, por un lado, y entre las diferentes formas funcionales del capital -productivo, comercial, monetario- del otro.
La producción capitalista de algoritmos, programas y otras formas del conocimiento objetivadas como capital sólo cobra sentido como formas de potenciar el rendimiento del trabajo para la producción de mercancías, cuyo último destino es el consumo humano. En el final de la cadena de la IA existen alimentos, vestimenta, necesidades humanas directas. Naturalmente, esa nueva potencia productiva acentúa el abismo existente con el consumo siempre limitado de las masas. Desde el punto de vista del carácter del capital invertido, la definición “Inteligencia Artificial” es en sí misma mistificadora, porque la Inteligencia está asociada al carácter creador y conceptual del trabajo humano vivo -otra cosa es la posterior vinculación de los conceptos o informaciones previamente elaborados por la mente humana a través del uso de algoritmos-. Lo primero, es capital creador de valor -capital variable-. Lo segundo, o sea, la mal llamada “Inteligencia” Artificial, es trabajo humano objetivado, o sea, capital constante. El desarrollo de la IA comporta un salto extraordinario en la proporción de trabajo pasado o muerto -no creador de valor- respecto del trabajo vivo. La conclusión de todo esto es la acentuación de las contradicciones que conducen al capitalismo a las crisis: un exceso de capital -sea bajo la forma de mercancías, de medios de producción o de capital dinerario- para las posibilidades de valorización a la tasa de ganancia reclamada por los capitalistas. En una economía dominada por el capital ficticio -o sea, por valores y pagarés fundados en meras promesas de beneficios futuros- el derrotero de estas crisis es el estallido de las burbujas bursátiles. Esto es lo que los analistas prevén, precisamente, en relación al actual boom de las IA. Mal que le pese a Varoufakis, las Big Tech no serán parteras de un “nuevo orden” o planificación económica, sino de una gran crisis capitalista.
Pero las IA y la economía digital son, al mismo tiempo, una poderosa señal del agotamiento del capitalismo como organización social: la liquidación del tiempo de trabajo como regulador social del valor, a partir del aumento fantástico en el propio rendimiento del trabajo, convierte a la economía de mercado y a la ley del valor en un trasto. “Lo que aparece como el pilar fundamental de la producción y de la riqueza no es ni el trabajo inmediato ejecutado por el hombre ni el tiempo que éste trabaja, sino la apropiación de su propia fuerza productiva, general , su comprensión de la naturaleza y su dominio de la misma gracias a su existencia como cuerpo social”, (Marx, Grundisse, escribió esto a casi doscientos años de la IA…). Al llegar a este estadio, la sobrevivencia del capitalismo reposa en el empeño brutal por sostenerlo por parte de la clase que se sirve de un orden social agotado. Esa tentativa se traduce en despotismo político, guerras, masacres y genocidios.
La concentración de la producción y el mercado digitales crean las premisas de una extraordinaria socialización del trabajo. En las gigantescas estructuras articuladas de Amazon, Meta o Google están las bases para una reorganización socialista. Pero la reasunción social de ese fantástico acervo exige la “expropiación de los expropiadores”, la conquista del Estado y del poder político por parte de la clase obrera.
Cuando Varoufakis compara a las Big Tech con los soviets, lo que nos pone de manifiesto es su oposición cerril a que la actual crisis mundial conduzca a una salida revolucionaria. Para Varoufakis, el mundo ha quedado en manos de una suerte de Gran Hermano digital e imbatible. Es una forma de justificar el inmovilismo y el conservadurismo políticos: lo único que resta es perorar a favor de un capitalismo “sano” -una suerte de impotente vuelta al pasado-. En el plano político, el ataque simultáneo a las Big Tech y a “los Soviets” es una forma sinuosa de acomodarse al imperialismo europeo, en momentos en que éste rumia su fastidio frente a los arreglos de Trump y de Putin. En la guerra mundial, la izquierda democratizante de Europa juega en el campo de su propio imperialismo, el cual funge de “democrático” mientras se rearma hasta los dientes.
De cara a la crisis mundial, los Varoufakis esconden la cabeza. Califican a la corriente política y empresarial del fascismo internacional como tecnofeudal, para no emprender una lucha contra el capitalismo; oponen a las Big Tech con un capitalismo pasado pretendidamente competitivo o “productivo”, al que quieren resucitar con regulaciones o exhortaciones. Pero las contradicciones planteadas por el capital digital miran hacia adelante, no hacia atrás: el dilema planteado es entre la guerra y la barbarie, de un lado, y el socialismo del otro. La clase obrera y la humanidad no necesitan “algoritmos”, éstos ya existen; sólo deben serle arrebatados al capital. Lo que necesitamos es un partido, o sea, la comprensión histórica de las tareas por delante a través de un programa y una organización.
Marcelo Ramal
07/12/2025
martes, 9 de diciembre de 2025
La versión venezolana de la llamada Trump-Maduro
Los voceros de Maduro ahora desmienten las filtraciones realizadas el lunes de la semana pasada por Reuters sobre el supuesto contenido de la llamada que tanto Trump como Maduro confirmaron haber mantenido el 21 de noviembre durante 15 minutos.
Según Reuters, en esa conversación Trump le había impuesto un ultimátum a Maduro hasta el viernes siguiente para que dejara el poder. Sin embargo, los comentarios públicos de Trump sobre esa charla se limitaron a decir que “no fue ni buena ni mala, solo una llamada”.
Los voceros del presidente venezolano recién este sábado comenzaron a desmentir la versión de Reuters, al afirmar que la conversación transcurrió con cierta cortesía y que incluso se habló de la posibilidad de realizar un encuentro presencial entre ambos mandatarios. Según esta versión, los trascendidos falsos de Reuters tuvieron por finalidad calmar a los gusanos encabezados por Marco Rubio, furiosos por la llamada.
El gobierno de Trump también quedó en ridículo el miércoles pasado al pedirle al gobierno venezolano autorización para retomar los vuelos de extradición de migrantes venezolanos, apenas tres días después de haber declarado —unilateralmente y fuera de todo derecho— cerrado el espacio aéreo venezolano.
Al respecto, Maduro también tuvo una conversación con Erdogan, el presidente de Turquía, en la que acordaron que retomaría los vuelos, en lo inmediato, la línea aérea de ese país.
Las autoridades venezolanas no ordenaron en ningún momento detener los vuelos y declararon que incluso los bombardeos a las barcazas que ha efectuado el Comando Sur en el Caribe nunca fueron en el mar venezolano, sino en aguas internacionales.
Según voceros del gobierno venezolano, las filtraciones de Reuters también podrían ser una gran cortina de humo para tapar la expropiación y el robo flagrante que tanto los gobiernos norteamericanos como el exgobierno paralelo de Juan Guaidó cometieron sobre CITGO, y que se terminó de consumar esta semana.
El saqueo de los activos venezolanos
CITGO Petroleum Corporation, el principal activo de la República Bolivariana de Venezuela en el extranjero, era la filial norteamericana de Petróleos de Venezuela (PDVSA), una empresa de refinación, transporte y comercialización que en Estados Unidos gestiona tres grandes refinerías y una red de 14.885 estaciones de servicio, y que tiene capacidad para refinar 800.000 barriles diarios.
Esta semana, la corte de Delaware —paraíso fiscal sin controles ni impuestos— aprobó la venta forzosa de las acciones de la empresa para repartir el producto de la subasta —con un oferente elegido a dedo— entre múltiples acreedores. El robo fue alevoso, ya que se otorgó al oferente por 5.900 millones de dólares un activo valuado entre 30.000 y 40.000 millones. El proceso judicial en Estados Unidos se originó por demandas de acreedores, encabezados por la minera canadiense Crystallex, que reclamaron indemnizaciones por expropiaciones realizadas por el gobierno de Chávez.
Esta fue la culminación de un proceso de despojo que comenzó con el reconocimiento internacional del gobierno de Juan Guaidó en 2019 por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y la OEA. Hay 1.600 personas comandadas por Guaidó y Machado que cobraban hasta ahora sueldos —del dinero confiscado a CITGO— en carácter de miembros del gobierno de Venezuela en el exilio. Recibían un sueldo directamente desde Washington. CITGO es el origen de la fuga de millones de dólares que han desaparecido. No lo dicen los bolivarianos, sino sus propios socios en el negocio. Lo dijo Julio Borges, un exsocialdemócrata de Acción Democrática que, tras saltar por múltiples partidos, finalmente recaló como canciller infiel de Guaidó: “Debemos pasar los bienes a un fideicomiso para evitar que la plata de los venezolanos vaya a las cuentas bancarias de Guaidó” (Tiempo Argentino, 6/12).
La venta forzada de CITGO ocurre cuando ya —pasadas las elecciones— Guaidó y sus funcionarios no tienen argumentos para seguir manejando sus finanzas. A CITGO se suma la expropiación de las 31 toneladas de oro venezolano confiscadas en Londres por el Banco de Inglaterra, el avión carguero de Conviasa confiscado en Argentina por el gobierno de Alberto Fernández y Monómeros, una petroquímica binacional colombo-venezolana usurpada por los gobiernos derechistas de Colombia —y que luego fue devuelta por el presidente Gustavo Petro—.
Crisis en el Pentágono por el asesinato de los náufragos
De los 23 ataques a barcazas que el Comando Sur realizó en el Pacífico y en el mar Caribe, el único que le está trayendo complicaciones a Trump es el del 2 de diciembre, cuando ocurrió un segundo ataque para rematar a dos sobrevivientes que flotaban en el agua alrededor de la barca prendida fuego. Hasta los republicanos están cuestionando este accionar, probablemente porque les permite desligarse de los hechos sin acusar directamente a Trump, ya que, aunque consideren legales los ataques en el mar, atacar enemigos a la deriva es considerado un crimen de guerra.
Todo el asunto es de una hipocresía despampanante, ya que Estados Unidos no le declaró la guerra a ningún país, razón por la cual todos son asesinatos ordinarios; y si lo hubiera hecho, las 83 ejecuciones en su totalidad también serían crímenes de guerra por la desproporción de la fuerza. El Pentágono no ha presentado ni una sola prueba de que alguna de las 23 barcazas haya contado con armas. El argumento que esgrime Washington es que las barcazas transportan drogas letales para los estadounidenses —de lo cual tampoco hay pruebas—, y todas las operaciones estarían avaladas por un memorándum secreto de la Oficina del Asesor Legal del Departamento de Justicia. Pero no hay ni declaración de guerra ni justificación legal para un ataque a gente desarmada y sin pruebas, y absolutamente todo queda desmentido por la capacidad de navegación de las barcazas, que hace imposible un viaje desde allí hasta las costas estadounidenses por la distancia a recorrer.
Sin embargo, la hipocresía de la burocracia norteamericana les permite cuestionar el asesinato de los dos náufragos, lo cual fue suficiente para desatar una crisis que pide un fusible: la pelota se la están tirando entre el llamado “ministro de Guerra” Hegseth, que impartió la orden, y el almirante Bradley, que la ejecutó. Mientras tanto, Hegseth acumula problemas legales y políticos. Además de su responsabilidad en los ataques, una investigación interna del Pentágono lo halló culpable de utilizar la aplicación Signal en su dispositivo personal para transmitir información confidencial sobre operaciones en Yemen, poniendo en riesgo a las fuerzas estadounidenses. (The New York Times, 3/12)
Además, el 12 de diciembre el jefe del Comando Sur debe dejar el cargo, al que ya había renunciado hace meses por desacuerdos con los operativos. Asumirá en su lugar el teniente general Evan L. Pettus, de la Fuerza Aérea. El viernes pasado, el gobierno de Trump publicó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, en la que se refirió explícitamente a la doctrina Monroe —América para los americanos— y habló de frenar la migración indocumentada, combatir el narcotráfico y expandir la presencia estadounidense en el hemisferio occidental. Como para Occidente Trump entiende América, queda claro que Washington profundizará su ofensiva en la región, pero sin cohesión y plagada de contradicciones.
El sábado, miles de estadounidenses se movilizaron contra la guerra en Venezuela. También hubo movilizaciones en ese sentido en Chile, México, Puerto Rico, República Dominicana, España, Colombia y el País Vasco. En cambio, las movilizaciones convocadas por María Corina Machado a favor de la invasión fueron raleadas de asistentes. Una de las mayores fue en Buenos Aires, con menos de 500 personas, y contó con la participación de Patricia Bullrich, es decir, con el apoyo del gobierno nacional. En Madrid, apenas llegaban a 30. El ataque del Comando Sur en el Caribe no es contra Maduro, sino contra toda América Latina.
Aldana González
08/12/2025
lunes, 8 de diciembre de 2025
domingo, 7 de diciembre de 2025
¿Todo Marcha Acorde al Plan en la Argentina de Milei?
La única salida es derrotar el "plan" de Milei y Caputo.
Según el gobierno "Todo Marcha Acorde al Plan". Milei dice que la quiebra de sectores de la economía es algo sano y hasta deseable, y festeja el anuncio de Caputo de emitir deuda como forma de juntar los dólares para pagar los vencimientos de enero. ¿Es el plan o es una crisis?
La vuelta a los mercados internacionales de crédito, para renovar los impagables vencimientos de deuda externa, era ciertamente el principal objetivo declarado del gobierno. Sin embargo, el anuncio es un manotazo desesperado, aún si prospera. Hay que ver a qué tasa logra Caputo colocar los bonos, siendo que ya fracasó con los Bonte anunciados a mediados de año. Tampoco dijeron el monto, sino solamente que esperan con eso "cancelar parcialmente" el vencimiento de alrededor de 4.500 millones de dólares de enero. Digamos que no quisieron jugársela mucho.
La emisión de bonos fue comunicada luego del tirón de orejas de grandes bancos internacionales como Barclays y el JP Morgan, y del FMI, alertando por el rojo de reservas del Banco Central. El consorcio bancario de Wall Street que había gestionado Bessent rechazó prestarle al gobierno e incluso se empantanó la operación del repo que implicaba la entrega de activos como garantía. Tampoco el Tesoro yanqui habilitó un nuevo tramo del swap, el cual incluso quedó legalmente cuestionado por la FED. Por último, el riesgo país no bajó a niveles que permitieran una renegociación de la deuda, a pesar de que lo mide el mismo JP Morgan al que reportan el Ministerio de Economía, el Banco Central y la Cancillería: una cosa es el banco como empleador y otra como prestamista, cuando se fija en la solvencia del cliente.
La reticencia oficial a comprar dólares en el mercado es un síntoma de la precariedad de la política económica, ya que admite que la inyección de pesos para comprar divisas implica empujar una mayor devaluación, con el consecuente fin del esquema de las bandas cambiarias porque el dólar ya cotiza en el límite superior. Esto cuando la inflación repunta aún en plena recesión. Con todas estas limitaciones, Caputo no tenía mucho margen. Ahora hay que ver si logra montos y tasas aceptables para su colocación. Aún así, sería simplemente zafar a última hora y a un alto precio, no sostenible ante cada vencimiento: en total el primer trimestre de 2026 vencen más de 6.800 millones de los cuales más de 3.000 son intereses, que si se pagan con nueva deuda se capitalizan y al costo de duplicar las tasas actuales.
Ahora bien. ¿Por qué la compra de dólares por el Banco Central implica indefectiblemente devaluación? Porque no hay demanda de pesos. Dicho con las palabras de Caputo, no se produce la remonetización de la economía. ¿Y eso por qué? Porque el mercado interno se va a pique; no solo no se invierte sino que estamos ante una ola de quiebras, cierre de empresas y despidos masivos. De hecho los bancos dicen que aunque bajaron las tasas de interés de los préstamos (desde los niveles delirantes previos a las elecciones) no se reactiva el crédito porque las empresas no lo demandan; mientras los créditos personales empezaron a contraerse por el récord de morosidad.
Contra lo que se afirma en la campaña antiobrera para avanzar en una reforma laboral esclavista, un consultor de grandes grupos fabriles declaró a Ámbito Financiero que "hoy el problema principal no es el costo: es la demanda". Hasta gigantes alimenticias como Mondelez y Georgalos pararon la producción, menos expuestas que otras ramas a la importación. Peor es el cuadro en las textiles y el calzado, mientras las autopartistas advierten por los efectos de la paralización de plantas automotrices y la menor composición de piezas locales. Las empresas descargan la crisis sobre los trabajadores, e incluso recurren fraudulentamente a quiebras y procedimientos de crisis para evadir indemnizaciones y deudas salariales mientras redirigen sus negocios.
Según Milei todo esto sería "parte del plan". Dice que si por las importaciones quiebran los sectores menos productivos el empleo no se pierde, se va a otras ramas más competitivas. Todo estaría joya. En realidad el trabajador queda en la lona, tiene que buscar laburo en Rappi, mientras el que se va a otras ramas más rentables es el capital, a la timba financiera y la fuga de capitales. La confesión presidencial tiene el valor de desnudar los intereses sociales antagónicos entre capitalistas y trabajadores aún en el marco de la crisis. Es algo que el peronismo y la burocracia de la CGT se esfuerzan por esconder, con planteos propios de reforma laboral en nombre de la defensa de la producción y el trabajo.
Esta descapitalización y el saqueo del país por el imperialismo es lo que está detrás de la interminable devaluación de la moneda nacional. En última instancia, refleja el parasitismo de la clase capitalista. Eso evidencia la perfidia de los que postulan como salida una devaluación que licúe salarios y encarezca los productos importados; solo es otra forma de cobrarle la crisis a los trabajadores, en una espiral devaluatoria que no tiene fin.
El problema de la economía argentina no es el "costo laboral" sino el "costo capitalista". La reforma laboral no va a resolver nada, sino únicamente incrementar la explotación y golpear la organización colectiva de los trabajadores como clase. Con eso no se despeja la crisis de deuda ni la constante depreciación del peso, ni la pérdida de competitividad local resultante de la huelga de inversiones. La única forma de empezar a salir del laberinto es con el repudio de la deuda externa fraudulenta y la ruptura con el FMI y la tutela de Trump, es decir derrotando todo el "plan" de Milei. El punto de partida es preparar la huelga general contra la reforma laboral esclavista y la ocupación de las empresas que cierran o despiden masivamente.
Iván Hirsch
sábado, 6 de diciembre de 2025
El ultimátum de Trump a Venezuela
Este martes circularon trascendidos sobre la conversación que Donald Trump mantuvo con Nicolás Maduro el 21 de noviembre pasado.
Hasta ahora, ni desde Washington ni desde Caracas se había brindado información sobre el contenido de la charla; solo había especulaciones.
En la conversación, que duró 15 minutos, se habría discutido un encuentro entre ambos mandatarios que finalmente no se concretó, lo cual -según medios como El País- habilita a pensar que “puede ser un primer paso para continuar con el diálogo”. Sin embargo, en esa misma comunicación también existió un ultimátum que Trump habría dado a Maduro para que dejara el país. El venezolano habría puesto tres condiciones que Trump rechazó para su salida del poder, según una persona presente en la reunión citada por el Miami Herald.
En primer lugar, Maduro pidió garantías absolutas de vida e inmunidad legal para él, su círculo cercano y todos los funcionarios venezolanos sancionados por Estados Unidos.
El mandatario venezolano también solicitó conservar el mando militar, en un esquema similar al ocurrido en Nicaragua en 1990 con Violeta Chamorro, quien asumió la presidencia sin controlar directamente las Fuerzas Armadas, que continuaron bajo liderazgo sandinista -quienes habían derrotado a la dictadura de los Somoza- hasta 1995, a pesar de que la coalición opositora que ella encabezaba había ganado las elecciones y gobernó Nicaragua durante siete años. A cambio de seguir controlando a las fuerzas, Maduro propuso convocar elecciones libres.
Por último, propuso un cronograma de salida paulatina del poder, que fue rechazado por Trump, quien pretende una renuncia inmediata.
Tras conocerse el contenido de la llamada, Nicolás Maduro redobló la verborragia antiimperialista y anunció que continuará con la construcción de una “Venezuela potencia, soberana, libre y socialista”, pese a que se supo que anteriormente había hecho numerosas ofertas a Trump que atentaban contra la soberanía de su país, como ofrecerle participación mayoritaria en PDVSA.
El ultimátum de Trump
Según Reuters, Donald Trump estableció un ultimátum para que Maduro abandonara Venezuela antes del viernes pasado.
Cumplido el plazo, el fascista anunció el sábado el cierre total del espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores, lo que redujo notablemente los vuelos, aunque sin restringirlos por completo.
El lunes, Trump convocó a su Consejo de Seguridad para discutir los pasos a seguir. Karoline Leavitt, portavoz oficial, aseguró que no podía revelar más detalles, pero indicó que “hay opciones disponibles para el presidente”. Sin embargo, este miércoles, violando sus propias declaraciones sobre el cierre del espacio aéreo venezolano, el gobierno de Trump solicitó reanudar los vuelos de repatriación de migrantes hacia el país sudamericano.
A la ilegalidad que atraviesa toda la operatoria del Comando Sur en el Caribe se suma otro cuestionamiento que le llega a Trump desde el Senado y desde el propio Ejército estadounidense.
La semana pasada, el Washington Post informó que, tras el primer ataque norteamericano contra un supuesto barco narcotraficante en el Caribe -un acto ilegal en sí mismo- el secretario de Guerra, Hegseth, dio personalmente la orden verbal de matar a dos sobrevivientes que se aferraban a los restos del naufragio en llamas (La Nación, 3/12).
La orden de matar a sobrevivientes de un ataque naval viola todo código militar, y cualquiera que emita o cumpla dichas órdenes debería ser procesado por crímenes de guerra.
Cinco congresistas -todos ellos veteranos de guerra- llamaron a desobedecer órdenes ilegales, lo que puso en cuestión la autoridad de Trump, ya que dicha acción no solo impugna sus órdenes, sino que además pone en riesgo su cumplimiento.
En el Ejército norteamericano existe un debate abierto sobre el resguardo legal que puedan tener los efectivos de cualquier jerarquía al violar el derecho internacional y el propio derecho estadounidense al seguir las órdenes de Trump, sobre todo cuando este no cuenta con garantías para un mandato eterno. Sin embargo, la historia estadounidense muestra que los únicos castigados siempre fueron los militares que se negaron a cumplir dichas órdenes y no quienes violaron los códigos de guerra.
Trump aprovechó la amenaza de una incursión terrestre para ampliar su campo de acción y aclaró que los ataques podrían dirigirse contra cualquier país que trafique droga hacia Estados Unidos, en una clara alusión a Colombia.
Ya había calificado a Gustavo Petro de narcotraficante, retirado su visa y sancionado a él y a dos familiares por las declaraciones del presidente colombiano contra el ataque a Venezuela y el genocidio en Gaza.
Como desafío, Petro confirmó que Colombia volvió a operar vuelos desde y hacia Venezuela, rechazando la advertencia de Trump de no volar sobre cielo venezolano. También invitó al fascista a ver cómo Colombia destruye nueve laboratorios de cocaína por día sin usar misiles.
Sin embargo, como Colombia tiene elecciones presidenciales el año próximo, Trump tiene preparado para ese país el mismo plan de amenazas que utilizó para extorsionar al electorado argentino, aunque sin hundir barcazas en mar abierto.
En cambio, el despliegue militar en el Caribe y la actividad bélica en la región constituyen una amenaza concreta para Cuba, la espina que el imperialismo norteamericano tiene clavada desde hace más de 60 años.
Milei
En La Haya, el encargado de negocios de la Argentina, Diego Sadofschi, tomó la palabra ante la Asamblea de la Corte Penal Internacional el lunes pasado para exigir que se activen “de manera inmediata” las órdenes de captura contra Nicolás Maduro y otros funcionarios, retomando una presentación iniciada por Mauricio Macri, retirada por Alberto Fernández y reactivada ahora por Javier Milei. La exigencia es ridícula, primero porque supone que la CPI cuenta con una fuerza propia para ejecutar sus decisiones y, segundo, porque Argentina argumenta “violaciones de derechos humanos” cometidas por Maduro como fundamento, cuando acaba de votar en contra de una resolución internacional contra la tortura en las Naciones Unidas. Ni hablar de su apoyo explícito al genocida Netanyahu, condenado por la misma CPI.
En realidad, el enojo teatralizado en la CPI es la vía que encontró Milei para apoyar un ataque de Estados Unidos a Venezuela y lograr el tan deseado cambio de régimen, cuando por los propios límites materiales de los destructores argentinos no pudo enviar efectivos al Caribe.
El antecedente más reciente es la invasión a Panamá en 1989 para derrocar y detener a Noriega. Carlos Menem, recién asumido, tuvo una posición ambigua: respaldó a Estados Unidos, pero evitó avalar explícitamente la invasión militar. Así, apoyó a Estados Unidos sin romper con el principio histórico argentino de la no intervención, algo que a Milei no le quita el sueño.
Milei necesita sobreactuar su alineamiento total con Trump, sobre todo porque hay parte del reciente acuerdo con Bessent que no puede cumplir, como el rompimiento total de relaciones con China. Los diarios del martes expusieron la cancelación de la visita de Bessent a la Argentina como consecuencia del enojo del gobierno de Trump por este incumplimiento.
En los primeros nueve meses de 2025, Argentina registró importaciones desde China que superaron los USD 13.091 millones, un salto del 66% respecto del mismo período del año anterior (LPO, 3/12).
Milei -que redujo la representación diplomática en Caracas y dejó la embajada en manos de Brasil- está plenamente alineado con la política belicista de Trump en América Latina, a la cual se ha sometido permitiendo el ingreso de marines al territorio nacional para realizar ejercicios conjuntos en agosto y noviembre de este año sin el aval del Congreso, es decir, violando la Constitución Nacional, y más aún al declarar que enviará efectivos y destructores al Caribe.
El despliegue del Comando Sur en el Caribe no es contra Nicolás Maduro, sino para afianzar el control del imperialismo sobre América Latina y sus recursos naturales. El silencio de los sectores nacionales y populares es una ofrenda al trumpismo. Solo la movilización independiente contra la injerencia yanqui y contra los gobiernos que la apoyan puede detener a los marines.
Aldana González
04/12/2025
viernes, 5 de diciembre de 2025
El despliegue militar del imperialismo contra Venezuela
Estados Unidos ni ha intentado ensayar una justificación legítima para lo que será, fuera de toda duda, una guerra de agresión no provocada. La congresista republicana por Florida María Elvira Salazar (puramente gusana) ha aventurado que “Venezuela está transfiriendo uranio(!!) a Hamás (!!!)” para luego agregar que sería “un ´golazo´ (N.d.T “field day”) para las empresas petroleras estadounidenses” (Raw Story 25/11). Todo lo que queda es la designación del gobierno venezolano como ´narcoterrorista´, lo cual habilita legalmente a la Casa Blanca a llevar a cabo acciones militares contra el mismo. Por otro lado, Trump ha anunciado un indulto a Juan Orlando Hernández -expresidente hondureño- que se encuentra preso en EE.UU. con una condena de 45 años por haber traficado unas módicas 400 toneladas de cocaína al país del norte mientras ejercía el poder (BBC 3/12). Al mismo tiempo, Trump ha intervenido de manera directa en las elecciones presidenciales de Honduras para apoyar a Nasri Asfura, del mismo partido que el mencionado Hernández.
Las preparaciones estadounidenses para iniciar ´operaciones cinéticas´ ya están en un estado ultramaduro. Todas las informaciones que llegan por canales abiertos indican que podría comenzar en cualquier momento. Precisamente un ultimátum dado por Trump en persona a Maduro para que abandone el poder (The Guardian 1/12). Hace por lo menos meses que la CIA recibió la orden de realizar operaciones directas en suelo venezolano. La semana pasada numerosos aviones de reconocimiento e inteligencia electrónica estadounidenses pasaron por las costas venezolanas, recabando todo tipo de información necesaria para planificar ataques aéreos. Son los mismos aviones que usan para hacer reconocimiento de las posiciones rusas desde el Mar Negro. Las imágenes que llegan de las pistas de aterrizaje en Puerto Rico muestran que a los cazas F-35B se los está equipando con el tipo y cantidad de armamento que sólo usan en misiones de combate.
La acumulación militar estadounidense -realizada con la cobertura de ´luchar contra el narcotráfico´- de los últimos meses es muy significativa. Es una fuerza muy robusta en términos de activos navales y aéreos, con mucha capacidad de hacer ataques masivos con armas de larga distancia.
El núcleo duro de esta acumulación es el Grupo de Ataque desplazado desde el Mar Mediterráneo que integra el portaaviones de última generación USS Gerald Ford -un coloso de 100 mil toneladas que es base de su propia fuerza aérea- acompañado por una flotilla de destructores Arleigh Burke (USS Mahan, Winston S. Churchill, y Bainbridge), capaces tanto de defender al portaaviones de misiles enemigos como de portar misiles crucero para ataque a blancos terrestres y otros navíos de apoyo. A éste Grupo de Ataque de Portaaviones se deben añadir navíos de guerra que están bajo el mando de SOUTHCOM y ya desplegados en la zona: los destructores Gravely y Stockdale y los cruceros Gettysburg y Lake Erie. Además, se encuentra en la región un submarino de clase Virginia no identificado, que también puede cargar con un arsenal de ataque a tierra. En conjunto, la flota tiene una capacidad potencial de lanzar voleas de unos 250 misiles crucero Tomahawk, cada uno con un alcance de hasta 2.500 km. Esto sin incluir la enorme cantidad de municiones que el ala aérea del portaaviones es capaz de lanzar.
El componente aéreo del Ford, que por el momento consiste en unas 64 aeronaves, se puede reforzar con seis bombarderos estratégicos (B-52 y B-1) ya asignados a la estructura del SOUTHCOM. Además de poder portar armamento nuclear, cada uno de estos puede cargar con hasta 24 misiles crucero para ataque terrestre. Finalmente, también hay que incluir un escuadrón de 10 cazas F-25B ´invisibles al radar´ y unos pocos obsoletos Harriers (usados por los ingleses en Malvinas) -ambos de despegue y aterrizaje vertical- aportado por Marines. Todo esto además apoyado por docenas de aviones de apoyo, reconocimiento, cisterna, etc.
El componente terrestre parece escuálido en comparación y se compone de una cantidad desconocida de equipos de operaciones especiales y la totalidad de la Vigésimo Segunda Unidad Expedicionaria de Marines (22nd MEU), que cuenta con tres pequeños ´portaaviones´, navíos de asalto anfibio que despliegan helicópteros, aviones de despegue y aterrizaje vertical y además pequeñas embarcaciones para tomar playas. Pasado en limpio (es decir, descontando todo el personal de apoyo y transporte), el 22nd MEU es capaz de producir una fuerza de combate terrestre de Marines de un batallón (1er. Batallón, 6to. Regimiento), hasta unos 1200 hombres. Es una fuerza que puede tomar algún sitio particular de alto valor -sea una localidad costera, una instalación petrolera o un aeropuerto en Caracas- pero de ninguna manera tomar grandes urbes y menos aún ocupar un país como Venezuela.
La composición dice mucho acerca del posible concepto operacional que probablemente llevarán adelante:
La Casa Blanca estima que el gobierno venezolano tiene una fragilidad extrema y es fácil de desestabilizar. Una campaña aérea que dure unos pocos días puede dejar inoperativa tanto a la infraestructura crítica del país, fundamentalmente la energética y comunicacional y, sobre todo secciones enteras del aparato estatal. El shock de ingobernabilidad podría ser aprovechado por grupos opositores para tomar el control de las calles en las ciudades más importantes y también es previsible una apuesta a la ruptura del aparato militar y policial venezolano, con una masa crítica de éste pasándose al bando golpista. La frutilla arriba del postre sería la toma por parte de las fuerzas terrestres estadounidenses de algún sitio con impacto político. En cierto modo puede pensarse en una inspiración ´a la Siria´: cuando Assad aún contaba con el apoyo de un ejército numeroso pero que se evaporó en el aire súbita y sorpresivamente.
La capacidad de las Fuerzas Armadas Bolivarianas para rechazar esta operación es mínima. Si bien a lo largo de los años han hecho algunas compras de material ruso o chino, en general son cantidades pequeñas y no sistemas de punta. Así como con el resto de la economía, los cuantiosos ingresos provenientes de las reservas petroleras más grandes del mundo tampoco han sido aprovechados para preparar al país para el escenario actual. El nacionalismo caribeño devaluado a lo largo de dos décadas ni ha modernizado la economía ni expandido sus fuerzas armadas ni ha mejorado de manera sustancial o permanente el estado material de las masas. Ni China ni Rusia, ni Irán, ni Corea del Norte han movido ni moverán el amperímetro para prevenir el sometimiento colonial de la nación caribeña. El único potencial de resistencia real anida en las masas venezolanas y la clase obrera mundial.
Trump está apostando a lograr un rápido cambio de régimen y que la operación, en términos políticos, sea una reedición de la invasión de Panamá llevada adelante por en la década de 1980. La caída estrepitosa de su imagen en todas las encuestas da cuenta tanto de la fragilidad de su gobierno como su necesidad de fabricar nuevo capital político y éste presidente en cuestión ha demostrado en varias oportunidades una tendencia al aventurerismo. La decadencia del imperialismo yanqui lo hace más agresivo y más peligroso...pero también más proclive a cometer errores.
Leib Erlej
04/12/2025
jueves, 4 de diciembre de 2025
Portugal va al paro general el 11 contra una reforma laboral
Las dos centrales sindicales portuguesas (CGTP y UGT) convocaron a un paro general de 24 horas para el próximo jueves 11 de diciembre en rechazo a un proyecto de reforma laboral del gobierno de Luis Montenegro, que entre otros puntos, facilita y extiende la contratación precaria, establece un banco de horas individuales y habilita jornadas de hasta 10 horas sin pago de horas extra, y restringe el derecho a huelga.
El proyecto lleva por nombre “Trabajo XXI”, lo que muestra que el gobierno portugués apela al mismo discurso que Milei y la clase capitalista argentina: presentar como “modernización” lo que no es más que un brutal ataque sobre los derechos laborales.
Decenas de sindicatos del transporte, los servicios y la industria emitieron comunicados de adhesión a la medida de fuerza, lo que prefigura un importante paro general.
Para imponer su proyecto en el parlamento, Montenegro (de la derechista Alianza Democrática) aspira a reunir una mayoría junto a los fascistas de Chega!, que quedaron en segundo puesto en las elecciones de mayo.
A pesar del paro del 11, el secretario general de la UGT (central sindical históricamente ligada al Partido Socialista), Mario Mourao, aclaró que se mantiene abierto desde julio un canal de negociación con el gobierno portugués. En una entrevista con Jornal do Noticias (30/11), señaló que “las negociaciones deben acercar posiciones y debe haber concesiones por ambas partes (…) UGT no se rendirá y seguirá luchando para garantizar que el documento que llegue a la Asamblea de la República sea mucho mejor que el que está sobre la mesa hoy”. Esta línea de contemporización no debilita los propósitos del gobierno, sino que los favorece.
El paro en Portugal viene precedido por tres días consecutivos de paros en Bélgica, el último de ellos –miércoles 26- de carácter general, que habría contado con los niveles de adhesión más altos desde los años ’80. El movimiento obrero belga enfrenta una ofensiva ajustadora del gobierno derechista de Bart de Weber (miembro del N-VA, un partido derechista flamenco), que, mientras recorta el gasto social, aumenta el presupuesto militar, en sintonía con la resolución de la última cumbre de la Otan. Al igual que Milei-Sturzenegger, el gobierno belga impulsa su propia agenda de “reformas estructurales” que atacan derechos históricos de la población trabajadora.
También en Italia, los sindicatos combativos (como SI Cobas y la USB) pararon este 28 de noviembre y se movilizaron masivamente contra un presupuesto 2026 de rearme imperialista, y en apoyo al pueblo palestino.
El ajuste, la represión, la flexibilización laboral y el militarismo de los gobiernos capitalistas, se topan con la lucha de los trabajadores.
Gustavo Montenegro
miércoles, 3 de diciembre de 2025
El operativo ‘Lanza del Sur’ cierra el espacio aéreo de Venezuela
Donald Trump ha advertido que el espacio aéreo sobre y cerca de Venezuela debe considerarse “completamente cerrado”, aumentando la amenaza sobre el país sudamericano. Esto se suma al fuerte despliegue militar del Comando Sur, al ataque a las barcazas —con un saldo de más de 80 víctimas fatales en el Caribe— y al anuncio de una inminente intervención terrestre, que Trump reiteró el pasado jueves al afirmar que comenzaría a perseguir a los narcotraficantes por tierra, utilizando un lenguaje calcado del que empleó Bush padre previo a la invasión a Panamá en 1989.
A la vez, el Comando Sur lleva a cabo maniobras militares con Trinidad y Tobago y Panamá, reactiva la base en Puerto Rico, y República Dominicana cede al Pentágono el uso del aeropuerto internacional de Santo Domingo.
El anuncio del “cierre” del espacio aéreo, además de escalar la amenaza, provoca un grave perjuicio al país.
Seis aerolíneas -entre ellas Iberia, TAP y Turkish Airlines- ya habían suspendido sus vuelos a Venezuela durante esta semana por la amenaza estadounidense, que primero se presentó de manera solapada como una advertencia de seguridad y ahora es una amenaza explícita de Trump. El gobierno de Nicolás Maduro respondió con la revocación de sus licencias para operar en Venezuela.
El argumento de Maduro es que las compañías no han suspendido los vuelos hacia los países limítrofes que comparten el espacio aéreo con Venezuela. Los aeropuertos, este fin de semana, continuaron operando, principalmente con líneas locales. Incluso siguieron llegando vuelos desde los “aliados” de Estados Unidos, como Trinidad y Tobago y Panamá, aunque con retrasos.
Maduro ha declarado el estado de alerta para la Fuerza Aérea del país y denunció que tales afirmaciones “representan una amenaza explícita de uso de fuerza, prohibida de forma clara e inequívoca” por la Carta de las Naciones Unidas.
Estas amenazas de Trump se dan al mismo tiempo que el New York Times revelara una conversación telefónica que el fascista tuvo con Maduro la semana previa, acompañado por Marco Rubio —el principal promotor de una invasión a Venezuela—. El NYT ya había publicado los generosos ofrecimientos de riquezas minerales de Maduro, que fueron rechazados por Trump porque ninguno incluía su dimisión como presidente.
En el Miami Herald se revelaron las propuestas de Delcy Rodríguez —vicepresidenta de Venezuela— a Estados Unidos a través de la mediación de Qatar, en las que ofrecía la dimisión de Maduro y un gobierno de transición encabezado por la vicepresidenta. Estas propuestas habían sido rechazadas por Trump en abril.
Trump busca un cambio de régimen, La verborragia belicosa también le sirve para sus planes fascistas hacia dentro de Estados Unidos, a pesar de que esto genera tensiones con su base MAGA, a la que le había prometido dejar de gastar el presupuesto en guerras “inútiles”.
Las presiones para impulsar un ataque militar a Venezuela se multiplican. A tono con María Corina Machado, la jefa de la oposición ‘mileísta’ en Venezuela, el diputado Armando Armas, desde el exilio, planteó que la única salida es una invasión estadounidense, para impulsar cambios de régimen también en Cuba y Nicaragua.
Para Elliott Abrams, quien se desempeñó como representante especial para Venezuela durante la primera administración de Trump, “ya pasó el punto de no retorno: el juego está en marcha, y o gana él o gana Maduro”. Abrams escribió que “no sería prudente ni necesario desplegar fuerzas terrestres en Venezuela”, pero derribar a Maduro “requerirá atacar algo más que lanchas narcotraficantes en aguas internacionales”. Por ello propone que el Pentágono amplíe su “lista de objetivos” y destruya “los sistemas de defensa aérea de Venezuela, los aviones F-16 en la base aérea de Palo Negro y los jets Sukhoi en la base aérea ubicada en La Orchila, una isla a unos 160 kilómetros de la costa”. También deberían atacar “las bases en el occidente venezolano usadas por el Ejército de Liberación Nacional (ELN)”, la guerrilla colombiana a la que se adjudica la condición de aliada de Maduro.
Según análisis publicados por la revista Estrategia, el Pentágono evalúa reclutar migrantes —particularmente venezolanos— bajo la promesa de regularizar su estatus migratorio a cambio de servir en operaciones de “seguridad hemisférica”. Hay antecedentes: la CIA armó ejércitos irregulares con migrantes y refugiados en Afganistán, Irak y Siria. La diáspora venezolana, según la ONU, es de más de siete millones de personas desde 2014.
La región
Sin embargo, la ofensiva no se limita a Venezuela. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum denuncia la intromisión directa de Estados Unidos en la política interna, mediante financiamiento a sectores opositores, operaciones mediáticas masivas —las convocatorias a las movilizaciones contra el gobierno fueron impulsadas por ocho millones de bots— y el uso del narcotráfico como herramienta para justificar intervenciones en materia de seguridad, mientras su policía y su ejército realizan tareas conjuntas con las fuerzas estadounidenses en territorio mexicano.
En Honduras, Trump ha amenazado con cortar el financiamiento si gana la oficialista Rixi Moncada y no el candidato del conservador Partido Nacional, Nasry Asfura, como finalmente ha ocurrido, en las elecciones presidenciales del pasado fin de semana.
Sin miedo a la alevosía, Trump anunció un inminente indulto al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (2014-2022), condenado el año pasado en Estados Unidos a 45 años de cárcel por narcotráfico. Hernández está acusado de usar el aparato del Estado para traficar cocaína hacia Estados Unidos y de recibir un millón de dólares del Chapo Guzmán. Lo mismo ha intentado con Bolsonaro en Brasil y ahora con Netanyahu en Israel, incluso antes de que le dicten la condena. Trump es un amnistiador de criminales
Colombia es uno de los países blanco de los ataques de Trump, donde hay una presencia activa de más de 20 grupos armados ilegales, según la ONU. La advertencia del presidente Gustavo Petro de que Colombia no será plataforma de ataques contra Venezuela, ha provocado la cancelación de visas a todo su gabinete por parte de Washington y la suspensión de ayuda militar.
Mientras tanto, la Armada argentina avanza en un nuevo proceso de modernización tecnológica para sus destructores y corbetas clase MEKO 360 y MEKO 140; los pilotos argentinos ya están recibiendo entrenamiento en Estados Unidos y en Dinamarca; y la Casa Rosada continúa evaluando el momento oportuno para sumarse al operativo de Estados Unidos en el Caribe, ponderando la necesidad de una capacitación previa. La Argentina inmersa en la guerra mundial: la letra chica del acuerdo Milei–Trump.
Aldana González
02/12/2025
martes, 2 de diciembre de 2025
El nuevo gobierno de Japón amenazó a China con enviar tropas a Taiwán
La nueva premier japonesa Sanae Takaichi amenazó con enviar tropas a Taiwán si es que China incurre en un conflicto contra el gobierno de la isla. Xi Jinping, el mandamás chino, respondió con maniobras militares y sanciones económicas; mientras que el gobierno nipón movilizó aviones de guerra y sacó a relucir sus misiles. Tokio es un aliado de Estados Unidos en su cruzada contra el gigante asiático, en un escenario político internacional signado por el recrudecimiento de los choques comerciales y de las tendencias a la guerra.
La posición que tomó Takaichi no cayó para nada bien en los círculos de poder del régimen chino. Pekín considera a Taiwán, que está a poco más de 100 kilómetros del territorio japonés y se encuentra situada en rutas marítimas vitales para Japón, como parte de su territorio. Xi Jinping impulsó la realización de maniobras con fuego real en el mar Amarillo y desplegó patrullas de guardacostas cerca de islas en disputa –Senkaku y Diaoyu– administradas por Tokio.
Además, suspendió las importaciones de productos marítimos japoneses e instó a la población a cancelar viajes a Japón –golpeando su industria turística.
El gobierno japonés, por su parte, movilizó aviones de combate tras haber detectado supuestamente un dron chino volando muy cerca de su isla Yonaguni –la más próxima a Taiwán–, desplegó misiles y anunció que movilizará nuevos sistemas antimisiles. El presidente norteamericano Donald Trump, aliado del régimen nipón, aconsejó a Takaichi no provocar a Pekín.
La lideresa del Partido Liberal Democrático (PLD) viene intensificando los rasgos guerreristas del régimen nipón. Comanda un gobierno nacionalista militarista de choque contra los trabajadores y se ha alineado a Estados Unidos tanto en el terreno económico como en el bélico. La premier quiere reformar la Constitución para darle un mayor protagonismo al Ejército y prepararlo para la guerra imperialista, y anunció que llevará el gasto en defensa al 2% del PBI.
El artículo 9 de la Constitución japonesa, que rige desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, coloca límites al gobierno para librar una guerra en el extranjero. En 2015, el gobierno de Shinzo Abe, de quien Takaichi se dice heredera, impuso una legislación que permite al país del sol naciente librar una guerra siempre y cuando impere una “situación que ponga en peligro la supervivencia” (ataques contra un país que mantenga una relación estrecha con Tokio, por ejemplo).
No obstante, los gobernantes que precedieron a Takaichi en el poder han avanzado de alguna u otra forma en el reforzamiento de las Fuerzas de Autodefensa, el Ejército (JSDF). Japón adquirió armamento ofensivo que incluye cazas F-35, vehículos anfibios y dos portaviones (EnOrsai, 12/1). Está en un proceso de rearme, con su presupuesto militar ininterrumpidamente en ascenso hace años, con vistas a transformarse en la tercera potencia militar más poderosa del mundo a fines de esta década.
Tokio adquiriría más misiles de largo alcance y está barajando la posibilidad de comprar submarinos de propulsión nuclear. El régimen nipón almacena suficiente plutonio como para fabricar hasta mil ojivas nucleares y tiene un sistema de misiles capaces de portarlas. Y, en el país de Hiroshima-Nagasaki y el desastre de Fukushima, Takaichi ya dejó en claro que está a favor de hacerse de pertrechos atómicos.
Japón flexibilizó en 2024 los controles a la exportación de armas, que está restringida por la Constitución. Como parte del mayor acuerdo de exportación en materia de defensa de Tokio, Australia le compró 11 fragatas construidas por Mitsubishi (Fortune, 5/8). Canberra también se está rearmando e integra Quad, la OTAN asiática de la que también son parte Japón, India y Estados Unidos.
Estados Unidos tiene establecidas miles de tropas y bases militares en Japón. Se calcula que la isla de Okinawa alberga el 70% de las bases, con unos 80.000 estadounidenses –de los cuales 30.000 son militares uniformados–, aunque hace tiempo se viene procesando una retirada. El imperialismo también posee miles de tropas en Corea del Sur, aliado en su lucha contra Corea del Norte. A esto hay que sumar las maniobras militares en el Mar de China Meridional, zona cuya disputa tensiona constantemente las relaciones entre Washington y Pekín.
El 97% de las armas que importa Japón proviene de Estados Unidos. Tokio fue el principal comprador de pertrechos en Asia y Oceanía, región que absorbió el 28% de las exportaciones armamentísticas estadounidenses entre 2020 y 2024.
Takaichi viene de refrendar el compromiso de Japón de invertir 550.000 millones de dólares en Estados Unidos, a cambio de que los aranceles contra su país se mantengan en un 15% –por debajo del 25% que anunció Trump en el “Día de la Liberación”. Ambos países han cerrado, asimismo, acuerdos vinculados a minerales críticos y tierras raras, sector en el que China mantiene una primacía; así como Japón se comprometió a comprar camiones Ford. Se ha dejado trascender que avanzarían en la construcción conjunta de reactores nucleares, de la que se beneficiarían empresas como Toshiba y Mitsubishi (El País, 28/10). Tras el cónclave Trump-Takaichi, que tuvo lugar hace poco, se anunció una “nueva era dorada” en las relaciones bilaterales.
Panorama japonés
Takaichi llegó al poder a fines de octubre pasado, con el apoyo del opositor Partido de Innovación (Ishin), una formación derechista. Con todo, tras las elecciones, la oposición terminó quedándose con una mayor cantidad de escaños. Este escenario se configuró luego de que el entonces primer ministro Shigeru Ishiba dimitiera por la derrota que sufrió en otro proceso electoral, que terminó con el oficialismo perdiendo la mayoría en las dos cámaras de la Dieta Nacional –el parlamento nipón. El PLD también se quedó sin el apoyo de su socio tradicional, el partido Komeito. La primera ministra nipona se define como admiradora de Thatcher y dijo que su objetivo es ser la “dama de hierro”.
Durante sus años en el poder, el PLD ajustó fuertemente el gasto público en atención sanitaria y en seguridad social. A la par, en los últimos 30 años, se redujo el impuesto sobre las ganancias corporativas de un 50 a un 15%. La economía japonesa está estancada hace años. El salario real promedio por hora de todos los trabajadores, que sufren una explotación extremadamente intensa, bajó un 10% desde su máximo en 1997. El ratio deuda/PBI es superior al 200%. Los precios se encuentran elevados. Hay una tendencia de los capitalistas a invertir en bonos gubernamentales y en el mercado de valores (Michael Roberts en The Next Recession, 19/7). En este marco, la inversión no repunta. Y los vientos de la crisis capitalista mundial soplan en contra de la economía japonesa.
Nazareno Suozzi
lunes, 1 de diciembre de 2025
Probado compañerismo
Cuba y Vietnam tienen una hermandad fuera de serie. He aquí algunos hitos
Los desastres naturales se ensañaron con Vietnam en 2025: la VNA informa sobre la muerte o desaparición de 409 personas y pérdidas económicas de 3.27 000 millones de dólares. Además, cientos de miles de viviendas, hectáreas de arrozales y otros cultivos fueron destruidos o quedaron bajo las aguas.
A pesar de dichos estragos, la nación vietnamita apela a ese espíritu de resiliencia tan suyo y se levanta. También las muestras de apoyo a nivel internacional no se han hecho esperar. En ese sentido las máximas autoridades de Cuba manifestaron sus condolencias, y reiteraron toda la solidaridad al Partido, gobierno y pueblo de Vietnam por las pérdidas en varias de sus provincias.
Así debe ser, porque entre nosotros hay lazos muy fuertes, los cuales se expresan vívidamente en acciones concretas: ante el huracán Melissa por el oriente cubano, Vietnam volvió a decir: “¡Aquí estoy!”.
Siguiendo la estela de nuestra hermandad es preciso referirnos a que Cuba fue el primer país del hemisferio occidental en establecer relaciones diplomáticas con la tierra de los anamitas. Eso sucedió el 2 de diciembre de 1960, cuando el joven gobierno revolucionario estimó la pertinencia de mantener vínculos estrechos con la nación asiática; los lazos bilaterales fueron promovidos por Fidel, el Che y otros altos dirigentes cubanos.
Debe destacarse la gran admiración hacia Vietnam del Comandante en Jefe, quien había leído sobre la épica batalla de Dien Bien Phu, en 1954, en la que fue derrotado el colonialismo francés. Luego vendrían nuevos sucesos y luchas contra el invasor estadounidense, cuyo final tuvo lugar en 1975, cuando se logra reunificar el país indochino.
En cada una de esas circunstancias la mayor de las Antillas siempre estuvo del lado de Vietnam, en un acompañamiento en diversos escenarios. Por ejemplo, en 1961 llega a La Habana la primera delegación oficial vietnamita para participar en las festividades del 1⁰ de Mayo. Al año siguiente recibimos en Cuba a un grupo de jóvenes para estudiar español; se dinamizó así la cooperación educativa, sostenida en el tiempo en disimiles carreras universitarias. Otro hito fueron nuestras donaciones de azúcar en miles de toneladas métricas.
En 1963 se crea el Comité Cubano de Solidaridad con Vietnam del Sur, antecesor de la Asociación de Amistad Cuba-Vietnam, cuya primera presidenta fue la Heroína del Moncada Melba Hernández. Tres años después, Fidel haría una declaración memorable en el marco de la Conferencia Tricontinental: “porque al pueblo de Vietnam estamos dispuestos a darle no ya nuestro azúcar, sino nuestra sangre, ¡que vale mucho más que el azúcar! Y eso lo sabe perfectamente bien el pueblo de Vietnam y la dirección del heroico Partido Comunista de Vietnam”.
Y cómo olvidar el encuentro entre el general de Ejército Raúl Castro y el líder Ho Chi Minh, o a los profesionales de la salud cubanos, quienes incluso desafiaron los bombardeos yanquis. Tampoco escapa de nuestra memoria la histórica visita de Fidel, en 1973. Entonces tuvo múltiples contactos con el pueblo, conversaciones oficiales, recorrido por la casa y el sitio de trabajo de Ho Chi Minh (fallecido en 1969), y su sumamente recordado intercambio en los territorios liberados del sur, aún objetivos de bombardeos estadounidenses.
En esa estela, Vietnam nos profesa un especial cariño, materializado en la cooperación bilateral y en un firme pronunciamiento contra del bloqueo de los Estados Unidos. El compañerismo es de parte y parte.
María Victoria Valdés Rodda
noviembre 28, 2025
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











