sábado, 16 de marzo de 2024

Argentina: El impase económico y político de la “motosierra”


Antes del traspié político en el Senado, la 'semana económica' de Milei y Caputo había estado dominada por dos medidas que tomaron por sorpresa a los observadores financieros. La más notoria fue la decisión de bajar la tasa de interés que paga el Banco Central por el dinero que toma de los bancos privados –“pases”-. Al mismo tiempo, el gobierno eliminó la obligación a estos bancos de reconocer una tasa mínima a los ahorristas que ponen sus colocaciones a plazo fijo. Como consecuencia de ello, esa tasa de interés se desplomó al 70 % anual, lo que representa un rendimiento mensual que no llega ni a la mitad de la inflación presente. La reducción de los intereses, por lo tanto, implica una licuación de la deuda del Banco Central con los bancos privados; pero más fuertemente aún, es la pulverización de los ahorros privados colocados en pesos. A su manera, Milei-Caputo están cumpliendo con el pronóstico que tantas veces se formuló sobre la deuda del Banco Central –a saber, que ésta sólo podría eliminarse con un plan Bonex, o sea, con la confiscación de los ahorristas-. 
 Con vistas a la futura “competencia de monedas” que anuncia Milei, la reducción de tasas le asesta un golpe al peso argentino, pues promueve el traslado de colocaciones financieras de pesos a dólares, en sus diferentes modalidades. Como el gobierno carece de reservas suficientes para proveer a esa 'corrida', el resultado de la baja de tasas debía conducir a una suba de los dólares financieros y paralelos, que es lo que efectivamente ocurrió en los últimos días. El gobierno, en definitiva, actuó contra su propia orientación, que es la de “planchar” al dólar y favorecer un elevado rendimiento en divisas de las colocaciones financieras en el mercado argentino (carry trade). 
 A la luz de lo anterior, es claro que la leve recuperación del dólar –o devaluación del peso- de estos días ha sido promovida por el propio gobierno. Esta contramarcha se explica por las brutales distorsiones desatadas por la bicicleta financiera de estos meses: en primer lugar, el atraso cambiario y la inflación en dólares, que han anulado, virtualmente, el impacto de la devaluación sobre los precios (no sobre los salarios y jubilaciones, que han sido demolidos). 
 Es cierto que el gobierno podría contrarrestar la mayor demanda de dólares que resulte de un abandono del peso con los dólares de la cosecha gruesa. Pero el ingreso de ese “maná del cielo”, precisamente, entra en colisión con el atraso cambiario, y un posible almacenamiento de cereales hasta la llegada de otra devaluación. Esa decisión podría acentuarse, además, por la declinación de los precios internacionales. La reducción de la brecha cambiaria de estos meses–entre los dólares financieros y el comercial-, que el gobierno celebra todo el tiempo, ha fruncido el ceño de los exportadores agrarios, que reciben por sus despachos un mix entre uno y otro tipo de paridad (y consiguen por lo tanto una ventaja cuando el dólar financiero se dispara). 
 La deflación del dólar constituiría para el gobierno una victoria si, como resultado de ello, pudiera declarar enseguida la liberación del mercado cambiario (fin del cepo). Pero no cuenta para ello con un colchón suficientemente importante de reservas internacionales. Milei acaba de confesar esta imposibilidad, al asociar un eventual levantamiento del cepo con alguna una operación internacional de préstamo, sea del FMI o de fondos privados. Con la reducción de tasas, en definitiva, la política económica oficial ha girado sobre su propio círculo. 

 Precios y recesión 

Por las mismas razones -la violenta inflación en dólares- el gobierno ha debido apartarse del libreto “libertario” y 'retar' a los productores y comercializadores de alimentos, algunos de los cuales, según Caputo, “están un 50 % más caros que en Estados Unidos”. El ministro les ha implorado a los supermercadistas que cuando ofrezcan rebajas no lo hagan con el “2 x 1” sino que admitan una reducción real de los precios unitarios, para que ello “se refleje en el índice de precios”. Pero los pulpos alimentarios no quieren bajar precios que, suponen, volverían a subir en el caso de una devaluación. Como represalia, el gobierno anunció la liberación de las importaciones de ciertos alimentos, algo que fue celebrado por sus comercializadores –pero recibido con furia por los productores agroindustriales-. En cualquier caso, el gobierno no tiene los dólares para abrir mano de esta alternativa importadora, y los monopolios locales lo saben. La “liberalización” de precios oficial excluyó, por un lado, al dólar, sometido al cepo; por el otro, a los salarios y jubilaciones, derrumbados en el sector público y sometido a “techos” y vetos en las paritarias privadas que llegan a la secretaría de Trabajo. 
 Ese derrumbe de los ingresos del trabajo ha concluido en una recesión atroz, que aviva las contradicciones del plan oficial. El ficticio superávit fiscal -cosechado con la licuación de las jubilaciones y la postergación de pagos del Tesoro- recibirá un nuevo golpe con la caída en picada de la recaudación de impuestos. La industria registra caída de dos dígitos en sus rubros fundamentales –cemento, automóviles, acero-. Al desplome del mercado interno se suma la dificultad de exportar una producción cada vez más “cara”, en términos de dólares. 

 Disputa

 En este cuadro, la cuestión del dólar –y de una nueva devaluación- se ha colocado en el centro de las contradicciones y choques de la política oficial. La dolarización económica generada luego de la devaluación y la liberación de precios (https://politicaobrera.com/11313-la-implosion-financiera-y-las-perspectivas-politicas) ha representado una gigantesca operación especulativa, en beneficio de los fondos que ganaron un 9 % mensual en dólares y de los acreedores de la deuda pública transitoriamente valorizada –en primerísimo lugar, la propia burguesía nacional-. Las patronales de AEA y la UIA bancan al gobierno por la expectativa de recuperar el financiamiento internacional y, principalmente, por la contrarrevolución laboral que esperan del gobierno libertario. Al mismo tiempo, cargan con el peso de un derrumbe industrial. 
 Por un lado, la “corrección” cambiaria que empieza a reclamar una parte de la clase capitalista reavivaría la hoguera inflacionaria, tirando abajo todas las promesas de estabilidad que se formularon. Por el otro: seguir aguantando el dólar, a la espera de una deflación de precios promovida por una brutal recesión, acentuará los desequilibrios en danza. Las contradictorias medidas adoptadas por Caputo en estos días son una confesión de este impasse.
 Los choques y divisiones en el Congreso –y en el propio gabinete nacional- suelen ser presentados como “internas políticas” que transcurren en medio de los supuestos “logros económicos”. No: los “logros” son un verdadero castillo de naipes, lo que explica las divergencias que atraviesan a la burguesía y sus partidos. Este es el escenario “por arriba”, que la clase obrera debe reconocer para abrirle paso a su propia salida. 

 Marcelo Ramal 
 15/03/2024

viernes, 15 de marzo de 2024

China: se agravan los problemas económicos


Un eslabón de la crisis capitalista 

 En estos días tiene lugar la Asamblea Nacional china, el Parlamento del gigante asiático que se reúne anualmente. En medio del hermetismo general que caracteriza los actos de gobierno, el evento permite obtener algunas pistas del estado de situación en que se encuentra el país, de los problemas con que tropieza y de las medidas y acciones que tiene en vista Pekín. Sin nos guiamos por eso, las señales no son tranquilizadoras. La Asamblea Nacional china fue la ocasión para dar a conocer una nueva agenda económica. Todo sugiere que el plan dista de ser sólido para enfrentar la crisis económica y que algunos de sus objetivos son fantasiosos. 
 El primer ministro de China, Li Qiang, reveló un objetivo de crecimiento del PBI de alrededor del 5% en 2024. La meta es superior a las previsiones de los economistas, que promediaban el 4,6%. Hay quienes señalan que los anuncios oficiales pecan de optimismo, pues aún con el rebote que ocurrió luego de la salida del Covid y las expectativas que eso despertaron en las autoridades chinas apenas se logró ese porcentaje. 
 Además, para lograrlo, China necesitaría más incentivos del Estado, pero el déficit fiscal que se proyecta es del 3% para 2024, demasiado exiguo para revertir la curva descendente. Nada que ver con los grandes paquetes de estímulo que Pekín ejecutó en el pasado. Basta recordar que en 2008 representó, ni más ni menos, que el 15 por ciento del PBI. La situación del gigante, sin embargo, no es la misma que quince años atrás, cuya economía está condicionada por una deuda colosal que asciende a casi tres veces el PBI. China ha tratado de contrarrestar su creciente desaceleración económica, apelando a un endeudamiento, cuya persistencia en el tiempo se ha vuelto cada vez más insostenible. Ese endeudamiento, facilitado por la emisión estatal y el crédito barato, ha creado una gran burbuja inmobiliaria que ha comenzado a estallar, como se constata con la quiebra del gigante inmobiliario Evergrande y que se encuentran en la cuerda floja otras inmobiliarias, entre ellas, otra de las grandes, como Country Garden. 
 El estallido se terminó precipitando cuando el régimen chino quiso poner un freno a la especulación, cerrando la canilla monetaria. El colapso del sector inmobiliario afecta al conjunto de la economía china, si tenemos presente que es responsable, en forma directa o indirecta, del 25% del PBI de la economía china. Asistimos, en este contexto, a una retracción de la inversión y el consumo. Esto es lo que explica que, a diferencia de lo que sucede en las potencias occidentales azotadas por la inflación, en China se registra una deflación: los precios al consumidor cayeron un 0,8% interanual en enero. 
 Para revitalizar su economía, China necesitaría de un envión del sector privado. Las inversiones privadas representan la mitad del total nacional, pero cayeron un 0,4% en 2023, en gran parte debido a la caída del sector inmobiliario. La inversión extranjera está en su nivel más bajo en 30 años. Los inversores están tan desilusionados que la capitalización de las acciones chinas ha caído en picada. Mientras que la Bolsa norteamericana bate récords, estamos frente a un desplome de las bolsas de Shanghai y Hong Kong, donde se concentran las transacciones en el gigante asiático, que ha perdido más de 6 billones de dólares, lo que representa un tercio del PBI chino.
 La corriente se ha invertido y el fenómeno dominante ya no es el ingreso sino la huida de capitales, lo cual está unido a la tendencia cada vez más manifiesta del capital internacional a mudar sus inversiones y relocalizar sus empresas en otras plazas más seguras y con mano de obra más barata, especialmente en el sudeste asiático, pero también en México. Según las cifras publicadas por la Administración Estatal de Divisas el mes pasado, la entrada de capital extranjero en el país en 2023 fue de 33.000 millones de dólares, un 82% menos que el año anterior y la cifra anual más baja desde 1993. 
El  gobierno no tiene las espaldas para restaurar la confianza entre los empresarios y alentar la inversión privada y tampoco estimular la inversión pública. El régimen chino tropieza con límites insalvables para una política fiscal y monetaria expansiva. Encima, una parte de cada vez mayor del presupuesto debe ser destinada a los gastos de defensa en momentos que las tensiones con Estados Unidos y la escalada militar en torno de Taiwán se incrementa. Por más que se trató de no agitar las aguas y se puso énfasis a un “desarrollo pacífico” de las relaciones con Taiwán, el clima de “guerra fría “domina la escena e incluso la amenaza de una guerra caliente. El gasto en defensa aumentará un 7% este año, por encima de la mayoría de las previsiones para el PBI nominal. Al comenzar la reunión, China firmó un nuevo acuerdo de defensa con las Maldivas (un diminuto país, pero ubicado estratégicamente en cercanías de la India), lo que aumentó las tensiones en el Océano Indico. Importa señalar, además, que un relanzamiento de la emisión monetaria provocaría un debilitamiento del yuan, lo cual, en el actual contexto, podría acelerar una corrida hacia el dólar y un salto explosivo en la fuga de capitales. 

 Nuevo plan

 La burocracia gobernante presentó un plan a largo plazo bajo el lema “nuevas fuerzas productivas”. La idea es ir provocando un giro en la economía china pasando de un sector inmobiliario inflado, inversiones financiadas con deuda y manufactura básica a industrias de alta productividad, como la energía verde, la inteligencia artificial y la industria de alta tecnología.
 El nuevo giro plantea una serie de problemas. La cuestión a largo plazo es si la producción de alta tecnología puede reemplazar el lugar que ha ocupado esta última década el sector inmobiliario y la manufactura. Una cuestión inmediata si China expande la producción de alta tecnología, como vehículos eléctricos, almacenamiento de baterías y paneles solares, es donde se venderán estos productos en condiciones de débil demanda interna. 
 El discurso del primer ministro restó importancia a las exportaciones como motor de crecimiento, presumiblemente para evitar provocar una reacción en el extranjero. Pero la verdad es que el principal destinatario solo podría ser el mercado externo, incluso aplanado a prácticas de dumping, lo que podría amenazar con nuevas sanciones, tanto por parte de Estados Unidos como de la Unión Europea.
 No se puede ignorar la guerra comercial y la escalada militar emprendida por Estados Unidos, que impone una lista cada vez mayor de barreras a los chips y otros productos necesarios para el desarrollo de alta tecnología, por temor a que el crecimiento de China por esta vía socave aún más su dominio de la economía mundial. Biden, en este plano, no solo continuó sino que fue más lejos que su antecesor. Coincidentemente con las deliberaciones de la Asamblea Nacional, la Casa Blanca ha tomado nuevas prohibiciones contra los autos eléctricos del país asiático, planteando que sus dispositivos inteligentes, como los teléfonos, que viene al interior de sus unidades, podrían afectar la seguridad estadounidense. Esto es simplemente una pantalla para evitar la competencia china, que podría estar en condiciones de producir autos eléctricos iguales o mejores estándares técnicos, pero a menores precios. Recordemos que ese mismo tipo de argumentos relativos a la seguridad nacional fueron utilizados contra Huawei, antes de que Washington se lanzara a una cruzada contra la empresa. 
 Esta política proteccionista podría recrudecerse aún más en caso de un triunfo de Trump en la carrera presidencial. El magnate inmobiliario anunció que podría llevar los aranceles de importación a un 60%. Aunque no fue ventilado públicamente, la preocupación acerca del desenlace de las elecciones norteamericanas y sus consecuencias está fuertemente instalada entre los jerarcas chinos. 

 Perspectivas 

Lejos de sacar al mundo de la crisis capitalista, como se auguraba una década atrás, China se ha convertido en un factor de su agravamiento. A las contradicciones propias de la economía mundial capitalista se suman las contradicciones internas del gigante asiático, que asume características explosivas. Habrá que ver si la desaceleración actual termina en un aterrizaje brusco. Hay quienes señalan que las verdaderas cifras sobre crecimiento -que serían más bajas- permanecen veladas por el fuerte hermetismo oficial del régimen; de todos modos, el impasse estaría erosionando las bases de apoyo más cercanas a los círculos dirigentes, empezando por una capa más acodado de la población, que tenía sus ahorros invertidos en el sector inmobiliario e, incluso, parte de ellos, en la Bolsa china. El malestar también abarca a funcionarios y elementos asociados al aparato del Estado en los gobiernos locales, cuya fuente principal de ingresos y hasta de enriquecimiento personal se han visto a afectados por el descenso operado en la venta de terrenos, consecuencia del colapso inmobiliario. De un modo general, la crisis económica en desarrollo pone en jaque toda la base de sustentación del régimen chino. El propio Xi Jinping había señalado años atrás que sin un crecimiento del 8 por ciento peligraba la estabilidad social del país. Por lo pronto, el empleo juvenil supera la friolera del 20 por ciento. El desinfle que se está experimentando augura un panorama social explosivo. Resta ver cuándo este descontento que se está acumulando en la población se traduce en las calles. Sin lugar a dudas, esto le quita el sueño a la elite dirigente y en particular de Xi Jinping, cuya capacidad de arbitraje va a ser puesta a prueba más temprano que tarde. Por lo pronto, los trascendidos sobre cambios en el gabinete circularon con insistencia en el curso de las deliberaciones de la Asamblea Nacional. Antes de que tuvieran inicio las sesiones, se lo apartó de sus funciones al presidente de la Comisión de Valores, Yi Hiuman, en medio del desplome accionario del mercado chino. Todo indica que no será la última cabeza que ruede, exponiendo que la crisis económica empieza a tener una traducción más franca y descarnada en el plano político. 

Pablo Heller

jueves, 14 de marzo de 2024

Siete de cada diez niñxs son pobres en Argentina, según Unicef


La motosierra de Milei tala el futuro de las infancias. 

 El 2023 finalizó con 7 de cada 10 niñxs y adolescentes sumidxs en la pobreza. Se trata de 8,6 millones de pibes habitando hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica de bienes y servicios, o bien, están privados de algún derecho básico, como el acceso a la vivienda digna, a la educación y a la salud. Es sin dudas la muestra más inequívoca del fracaso al cual nos han conducido los sucesivos gobiernos capitalistas. Milei, lejos de intentar remediarlo, hace todo lo posible para seguir empobreciendo a las infancias con sus políticas de ajuste. 
 El dato fue dado a conocer por Unicef en un reciente informe. El mismo arroja que la pobreza estrictamente monetaria entre lxs menores de 18 años alcanzó el 57,5% (un universo de 7 millones de jóvenes), mientras que la indigencia en ese grupo etario se ubicó en el 19,4%. Es decir, 2 de cada 10 niñxs y adolescentes vive en hogares que no pueden costear la canasta básica alimentaria. Milei los termina de sentenciar al hambre desde el momento que decidió suspender la entrega de alimentos a los comedores populares, al cual recurren miles de familias en todo el país. 
 La pobreza monetaria infantil ascendió a 67,9% en los hogares monomarentales, demostrando que, a diferencia de lo que sostiene el presidente, la brecha salarial entre varones y mujeres sí existe y perjudica directamente a las niñeces. Por su parte, en los hogares cuya jefatura recae en unx asalariadx informal, dicho índice trepó al 75%, sin embargo, el decretazo del gobierno pretendía premiar el fraude laboral infligido por la patronales eliminando la doble indemnización en esos casos. 
 Las proyecciones son desoladoras. Según Unicef, el primer trimestre 2024 finalizaría con un 70% de chicxs pobres en términos de ingreso y con una tasa de indigencia infantil del 34%. Sucede que las partidas asignadas a la niñez -que corresponden al presupuesto 2023 prorrogado- muestran una caída real del 75% respecto al año pasado. A su vez, el gobierno está empeñado en demoler los ingresos de las familias trabajadoras estableciendo topes salariales en medio de tarifazos y disparada de precios. Como vemos, la motosierra de Milei destruye el porvenir de las infancias. 
 Mientras consolida este cuadro de barbarie, Milei, de manera hipócrita, culpa a los docentes que hacen huelga del deterioro del sistema educativo, esgrime una supuesta defensa de la vida de lxs niñxs atacando el derecho al aborto legal y estigmatiza a las mujeres piqueteras que llevan a sus hijxs a las marchas. Utiliza como chivo expiatorio, para dividir a las mayorías populares, justamente a aquellos colectivos que están cotidianamente preocupados por el bienestar de esas niñeces que el gobierno hunde en miseria: por un lado, la docencia que lucha por presupuesto para que funcionen los comedores en las escuelas y haya aulas en condiciones; por otra parte, el movimiento de mujeres y diversidades que combate el abuso sexual en las infancias, se moviliza para que aparezcan las pibas secuestradas por las redes de trata y promueve que las nuevas generaciones forjen vínculos más amorosos y libres de opresión. También centra su ataque en las mujeres del movimiento piquetero, cuando estas están al frente de los comedores comunitarios garantizando el plato de comida de lxs niñxs que habitan los barrios pobres del país. 
 Por otro lado, resulta inaceptable que Milei prometa combatir el narcotráfico en Rosario cuando está llevando la pobreza infantil a niveles sin precedentes. De esta manera, deja a los jóvenes de las barriadas completamente vulnerables a ser captados por estas mafias ante la falta de perspectivas. A lo sumo, con el envío de fuerzas federales montará una pantomima encarcelando a los eslabones más débiles de la cadena -los soldaditos dedicados al narcomenudeo-, mientras los dueños del negocio de la droga continúan impunes multiplicando sus ganancias a instancias del poder político. Se vale del flagelo que están viviendo los rosarinos para justificar una escalada represiva contra la población trabajadora, mientras mantiene intacto el narcoestado. 
 En la misma línea, intentó legalizar la doctrina del gatillo fácil mediante la frustrada Ley Ómnibus. De esta manera, fomenta el fusilamiento de los “pibes chorros” por parte de la policía, sin reparar que el propio Estado los condena a la marginalidad antes de que decidan salir a robar para, parafraseando a César González, “disfrazar la pobreza” -cuando no son los mismos uniformados los que los instigan a delinquir. El gobierno deja a la deriva a lxs jóvenes de los barrios, para luego proyectar sobre ellos la imagen de un “enemigo interno” al que hay que erradicar. Otra forma de distraer al pueblo sobre quiénes son los verdaderos responsables de sus padecimientos. 
 Que en Argentina haya más pibes pobres que pibes con sus necesidades básicas cubiertas debería ser motivo suficiente para que las centrales sindicales paren el país hasta que caigan los planes antiobreros de Milei y los gobernadores. No sucede debido a la naturaleza entreguista de sus direcciones burocráticas, por eso, debemos construir la huelga general desde abajo. A ese objetivo se subordinan la jornada de piquetes del lunes 18 y la convocatoria a una asamblea nacional de trabajadores ocupados, desocupados y sectores en lucha. Solo a través de la lucha podemos cimentar un futuro deseable para nuestras infancias.

 Sofía Hart

miércoles, 13 de marzo de 2024

Dengue, una epidemia que se extiende


La epidemia de Dengue se ha multiplicado y extendido en todo el continente, abarcando zonas y regiones que estaban fuera del alcance de la misma en años anteriores. 
 Brasil, con 1.500.000 casos (se esperan que superen los 4 millones), es donde la situación se encuentra fuera de control, especialmente en la capital, Brasilia, o en Rio de Janeiro, que concentran la mayoría de los casos. 
 Paraguay está llegando a los 700 mil infectados. Cifras elevadas también se han producido en Perú, pero han crecidos los casos en el resto de los países del continente, superando lo ocurrido en el periodo 2022-2023. 
 Argentina no escapa a este panorama. En 18 de las 24 provincias se han producidos casos de dengue de origen autóctono. Los contagiados suman hoy 100.000 casos, cuando en todo el periodo de octubre a octubre 2022-2023, llegaron a los 130.000. En Tucumán, por ejemplo, se acercan a los 7.000 los infectados, cuando el año anterior, para la misma fecha, los casos apenas sumaban 910. En toda la región norte del país la epidemia se ha transformado en endemia. En los países más afectados, los fallecidos se contabilizan por miles. En la Argentina, por ahora, son 47 los fallecidos. 
 Todos los especialistas coinciden en que los datos siempre se refieren a los casos registrados en los centros de salud pública o privada, pero que por cada caso registrado hay que sumarle otros 10 casos, ya sea porque se puede presentar como asintomático, o en forma leve y la persona afectada decida no concurrir al centro de salud.
 Otro hecho que destacan los especialistas es que en los países con más afectados ya circulan los 4 serotipos del dengue, lo cual complica la inmunidad de quien sufrió la enfermedad y se sobrepuso. Aunque queda inmunizado para ese serotipo, puede contagiarse con los otros, con el agravante de que las segundas infecciones siempre se presentan de manera agravada. En la Argentina ya circulan tres de esos serotipos. Desde los organismos oficiales se ha puesto el acento en la responsabilidad individual, en los que se denomina el descacharreo, el uso de repelentes, mosquiteros y tules de protección. 
 Está claro que gran parte de la población hundida en la pobreza o la indigencia, no está en condiciones de asumir estos gastos e inclusive tareas. Los repelentes más comunes superan los 1.000 pesos, otros están por encima de los 1.500, y está plenamente comprobado que los repelentes o las tareas de fumigación han perdido efectividad pues los mosquitos han generado gran resistencia a todos estos insecticidas.
 Estos mismos especialistas han señalado que el acento tiene que estar en las acciones de gobierno orientadas al saneamiento ambiental, la eliminación de charcos y aguas estancadas, de basurales y microbasurales (son centenares en las todas las ciudades), y la fumigación en zonas muy especiales y realizadas por personal especializados y con uso de insumos autorizados y verificados. 
 El vaciamiento del sistema de salud ha producido entre otros factores la carencia de personal para la atención multiplicada de los casos y la vez la falta de agentes sanitarios que puedan recorrer los barrios y zonas afectadas para enseñar y verificar las tareas necesarias de las familias y las acciones de los gobiernos para contener y evitar la propagación de los contagios. 
 Otro hecho que se ha introducido este año es la llegada de la vacuna contra el dengue, que el gobierno no ha incluido dentro del calendario (sí se aplica en Brasil, incluso reclamada por los sectores bolsonaristas), con el argumento de que no está comprobado que surta efecto, cuando ha sido autorizada por la ANMAT. La vacuna importada de Japón está en el país, pero solo la aplican en vacunatorios privados en dos dosis separadas por tres meses, y cuyo valor actual de la primera dosis es de 70 mil pesos, y la segunda es actualizada de acuerdo al costo de vida. 
 El dengue es una epidemia muy seria, con poca letalidad por el momento, pero que muchos casos requieren internación, es muy dolorosa en sus síntomas, incluso se están estudiando secuelas de diversos tipos productos de haberla sufrido, con el riesgo de volverse a infectar.
Los movimientos de lucha piqueteros y sindicales deben incluir en sus plataformas de reclamos, la aplicación gratuita de la vacuna contra el dengue, en segundo lugar, la provisión de todos los insumos para uso cotidiano en el hogar, (repelentes, espirales, telas mosquiteras, tules, etc.); la incorporación de agentes sanitarios que en combinación con delegados electos por manzana efectúen el recorrido y se establezca la hoja de ruta de las tareas de saneamiento ambiental y acceso al agua. Finalmente, la incorporación de personal especializado para la atención y eventual internación de los casos de mayor gravedad, lo cual supone el aumento del presupuesto de salud en todas las jurisdicciones.La política de Milei y de sus socios gobernantes en las provincias va a contramano de estas acciones. Con la organización y la lucha se debe imponer estas medidas de emergencia. 

Daniel Blanco 
 12/03/2024

lunes, 11 de marzo de 2024

La mítica foto del Che y la frase Patria o Muerte


Enfrentar a Milei… ¿con qué estrategia?


El ataque de ajuste de Milei se profundiza mientras los mercados financieros festejan. En la semana del cierre de Télam, policía mediante, se conoció que el ajuste fiscal, que alcanzó el 36% en febrero, recayó un 43% en la rebaja jubilatoria producto de la inflación imparable y una fórmula diseñada para que los aumentos lleguen con enorme rezago.
 Los despidos arrecian en el Estado y los privados, como lo muestra el pedido del Ministerio de Capital Humano de echar a 1.200 trabajadores en Cultura, el anuncio de 200 inmediatos sobre un plan de más de mil en Aysa, el cierre de los CDR de Desarrollo Social (más de 600), y, en el sector privado, en la ex Alpargatas Tucumán, o Acindar, que cerró por un mes la totalidad de sus plantas, entre otros. El festejo de los buitres y la “calma de los mercados” pintan de cuerpo entero un gobierno de camarilla del capital financiero. Bajo este cuadro de guerra, se anuncian tarifazos impagables en todo el país en el transporte, la electricidad, el gas y todos los servicios. 
 Esta realidad tremenda está echando leña al fuego a la caldera social. El ataque al movimiento piquetero, retirando la contención de los barrios más humildes del país, completa el cuadro. El gobierno avanzó en el desenganche del programa Potenciar Trabajo respecto del salario mínimo, eliminando los aumentos, y anunció que lo absorberá en dos nuevos programas, cuyo funcionamiento se desconoce pero que buscarán desarticular a las organizaciones sociales. 

 10 puntos 

Este ajuste detonó una enorme crisis política. Los golpes a las provincias venían de hacer detonar el tratamiento de la Ley Ómnibus. El anuncio del gobierno de Chubut, que después reculó, de cortar los envíos de petróleo para reclamar la devolución de la coparticipación agregó más leña al fuego. Esta crisis con los gobernadores puso a Milei al borde de una nueva derrota parlamentaria si el Senado sancionara el rechazo al decretazo 70. El discurso de Milei y sus “10 puntos” apuntan a ganar tiempo y capear esta crisis política para llevar a los gobernadores a un acuerdo de cogobierno. Las huellas de Gita Gopinath y el FMI en el planteo son indisimulables: buscar apoyatura política para que el ajustazo vaya adelante y no escale una pelea por arriba que puedan aprovechar los de abajo. Por eso también un foco en algún asistencialismo por afuera de las organizaciones sociales y de lucha. 
 ¿En qué consiste la estrategia de Milei? En enarbolarse de la agenda de la burguesía contra los trabajadores, para colocarla en el centro de un programa que resulta un “bocado de cardenales” para las patronales y que, por lo tanto, lleve a las fuerzas políticas del régimen a concentrarse en esa agenda.
 Allí figuran, por ejemplo, la “defensa de la propiedad privada” que vale para el gran capital y la deuda externa pero nunca para la propiedad del salario y las jubilaciones, confiscada por el gobierno. Figura la extracción de los recursos naturales de las provincias, la agenda minera. La rebaja impositiva para el capital, mientras se envía al Congreso un proyecto para restituir el impuesto a los salarios. Y, por supuesto, la reforma laboral y jubilatoria, esta última con la introducción de la jubilación privada, que acentuaría la crisis fiscal. El gobierno presentó el proyecto de nueva fórmula indexada pero a partir de abril, para descargar todo el shock inflacionario sobre las jubilaciones puesto que la movilidad actual no sólo es a la baja por la baja de salarios y recaudación, sino que opera con un trimestre entero de atraso.
 Milei busca valerse del apoyo de las patronales a estas medidas para condicionar a la oposición, fundamentalmente al radicalismo, pero también a los gobernadores del PJ y los partidos provinciales.

 Las crisis del “acuerdo de mayo” 

Pero este apoyo no alcanza para garantizar que la estrategia de Milei prospere. Es que la crisis hace su trabajo de zapa. La idea de llevar el presupuesto estatal al 25% del PBI es un golpe de ajuste monumental, que plantea la quiebra no solamente de los jubilados sino de provincias enteras. La reactivación de la ley ómnibus y su paquete fiscal amenaza con volver a colocar una crisis con diferentes sectores patronales de las provincias. Llaryora, el gobernador de Córdoba, ya advirtió contra el aumento a las exportaciones industriales y Pullaro, el de Santa Fe, contra el aumento de retenciones. Un acuerdo con los gobernadores requiere que estos depongan sus reclamos por el incentivo docente, los fondos del transporte, la renegociación de las deudas provinciales y una extensa agenda de golpes de ajuste a las provincias, o bien que sea el gobierno el que ceda y comprometa al menos en parte el objetivo de déficit cero. Para cerrar con ellos volvió a la escena el impuesto al salario, otro mazazo contra los trabajadores… pero coparticipable. Milei no quiere tocar la vaca lechera del impuesto país que va enterito a las arcas nacionales y a la deuda, obviamente. 
 El rumbo de esta crisis estará condicionado fundamentalmente por dos factores. Por un lado, por la marcha de la crisis económica que tiene serios puntos de crisis. La paridad cambiaria fija en un cuadro de alza inflacionaria está atrasando el tipo de cambio real. El “campo” especula con que una nueva devaluación, que sería un golpazo inflacionario previo a cualquier levantamiento del cepo. La recesión se acentúa, la baja de la recaudación fiscal se empieza a sentir, empujando nuevos ajustes. Y el clima social se empieza a caldear. 
 El segundo factor que condicionará la marcha (o no) del acuerdo será la intervención del movimiento obrero y popular. Por ahora, los mercados festejan que no hay una reacción popular a la altura del ajuste en marcha, a pesar de las huelgas y movilizaciones parciales que recorren el país.

 El peronismo

 Es a la luz de estos factores que hay que mensurar el “combativo” discurso de Axel Kicillof y la estrategia del peronismo en esta etapa. Dos días después del discurso, Kicillof visitó Expoagro, buscando coincidir en agenda con los gobernadores de la “zona centro” (Llaryora y Pullaro). Mientras buscaba un acuerdo con los gobernadores radicales, sus aliados sindicales Baradel y Maldonado carnereaban el paro docente del 4 de marzo, evitando una continuidad en el plan de lucha docente y debilitado las medidas, tal como lo habían hecho una semana antes los gremios de la CGT con el paro de Ctera. 
 No es casualidad que este discurso no estuviera anunciada ninguna medida concreta para contrapesar el golpe del ajuste nacional a costa del festival del capital financiero. Es que el peronismo no es más que una variante nacionalista en decadencia de los mismos intereses que hay detrás de los “10 puntos” de Milei. Y ajusta su política a esta situación. Nadie podría estar más de acuerdo con la línea megaminera de la habilitación a la explotación de recursos naturales que los gobernadores del PJ. Cristina Fernández dijo en su carta que “resulta ineludible discutir seriamente un plan de actualización laboral”, en sintonía con la “modernización” de Milei. Massa está trabajando para un fondo buitre y Scioli en el gobierno de Milei.
 Mientras tanto, la burocracia de la CGT sigue archivando el paro nacional y las paritarias cierran a la baja. En suma, el peronismo busca una estrategia en donde los paros parciales, choques y movilizaciones fortalezcan una capacidad de negociación frente a Milei de sus gobernadores y sus bloques parlamentarios, aunque desgasten a los trabajadores, sin ir a fondo en una lucha que se les iría de las manos inevitablemente, en un cuadro donde la bronca popular contra el gobierno está empardada con el recuerdo del desastre que dejó Alberto Fernández, quien se retiró de la presidencia con el 40% de pobreza. Así como Milei cuenta con el tiempo para que se produzca un rebote económico, el peronismo requiere que el paso del tiempo le permita rearmarse luego de una demoledora derrota en 2023. Por eso Cristina tituló su carta “Milei, 2023–2027”. Nada más lejos de la estrategia del helicóptero.

 Preparemos la huelga general contra Milei 

Pero para los trabajadores y el pueblo la estrategia de CFK es una línea de derrota que nos condena a terminar en un desastre. La consolidación de un gobierno como el de Milei es un golpe contra todo el pueblo. Las reformas de los 10 puntos son un mazazo de largo alcance contra la clase trabajadora y no deben pasar. Y frente a un gobierno que cuando se tropieza con un obstáculo, acelera, la única forma viable de frenarlo es con una acción de alcance histórico de la clase trabajadora: la huelga general.
 La huelga general es incompatible con el franeleo y las expectativas en sectores patronales, porque es un choque de clases de fondo y, en tanto tal, cuestiona el poder de clase de la burguesía sobre la clase trabajadora. 
 Por eso, se trata de explotar el cuadro de crisis política y las luchas que abre, para propiciar esta acción. En esta preparación, van a jugar un rol central las luchas parciales que se van imponiendo desde abajo; la enorme iniciativa del gremio docente en Neuquén y Córdoba, que van imponiendo planes de lucha masivos contra la burocracia de Ctera marca, por ejemplo, un camino a la docencia en todo el país. El movimiento piquetero marcha a una movilización masiva el próximo martes 12 contra el ajuste brutal en los barrios. En las universidades se empiezan a discutir las medidas para enfrentar el ajuste contra la educación. Rodear de solidaridad cada lucha es central para ir que avancen las tendencias combativas.
 Pero además, en un marzo de luchas y organización, el 8 y el 24 de marzo van a tener un peso central. Nuestro planteo coloca en ambas movilizaciones el planteo de plan de lucha y huelga general hasta derrotar al gobierno, en jornadas que van a desafiar abiertamente el protocolo de Bullrich. En cambio, la integración a las organizaciones del peronismo y la burocracia sindical con el argumento de la “unidad” disuelve este polo independiente y abreva en una “unidad de la oposición” con los gobernadores que negocian la entrega de todos los reclamos en el Congreso Nacional. 
 Por eso, finalmente, es clave marchar a una asamblea nacional de trabajadores ocupados, desocupados, asambleas y organizaciones populares, y de la cultura, para unificar fuerzas por un plan de lucha hasta derrotar a Milei, como la que está dispuesta en la coordinación unitaria para el 13 de abril. 
 En las asambleas populares, en los sindicatos, las universidades y todos los frentes, hay que colocar esta política: frente único siempre y cuando sea para impulsar la lucha por los reclamos, pero con una estrategia y un programa de independencia de clase. Al ajuste para el pago de la deuda hay que oponerle su investigación, desconocimiento y no pago. Frente a la entrega al capital financiero hay que plantear la nacionalización de la banca y el comercio exterior. La salida frente a la larga decadencia de la Argentina bajo todos los gobiernos patronales, dictatoriales y democráticos es un gobierno de los trabajadores.

 Juan García

viernes, 8 de marzo de 2024

Brasil: luchar contra la derecha, pero con las reivindicaciones de las masas trabajadoras


Banderas israelíes y norteamericanas en el acto de Bolsonaro 

El diario Clarín (26/2) agranda el peso de la derecha bolsonarista, afirmando que el ex presidente derechista de Brasil convocó “más de 600.000 partidarios que lo aclamaron”, en un acto del domingo 25/2, en “seis cuadras de la principal avenida” de San Pablo. Reproduce las cifras dadas por la Secretaría de Seguridad de San Pablo (entre 600.000 y 750.000 personas), dirigida por el bolsonarista gobernador del Estado de San Pablo, Tarsicio de Freitas, quien también habló en el acto. 
 Cifras graficadas con fotos aéreas afirman que en realidad hubo entre 185.000 (encuesta del equipo de la Universidad) y 300.000 (Poder 360). 
 Aunque menor de lo que esperaban los bolsonaristas (hablaban previamente de una asistencia no menor a 500.000), de todas maneras, fue el acto más grande de Bolsonaro, en el año y meses de existencia del gobierno de Lula. Fue notable, sin embargo, la ausencia de muchas figuras derechistas (de 13 gobernadores que asumieron bajo la fórmula presidencial bolsonarista, solo fueron 4). 
 El acto en la Paulista fue convocado para defender a Bolsonaro del avance de las acusaciones judiciales de ser el impulsor de un semigolpe de Estado, que culminó con la asonada del 8 de enero del año pasado con la ocupación dominical de las sedes de los tres poderes en la capital, Brasilia, por varios miles. Muchos de los cuales partieron de largos acampes en las puertas de los cuarteles, pidiendo la intervención del Ejército y la anulación de las elecciones. 
 Bolsonaro adoptó un discurso “conciliatorio”. Se declaró injustamente perseguido y pidió una “amnistía” para los encausados y condenados por su actuación en la asonada del 8 de enero (que frenaría también el avance de las acciones judiciales contra él mismo). Paso necesario, dijo, para “pacificar” el país. Se amoldó a algo que el gran capital y el gobierno yanqui, que siguen apoyando al gobierno Lula, vienen reclamando. 

 Las bases golpistas siguen en pie 

Después de la asonada del 8 de enero del 2023, Lula desplazó a la guardia militar del Planalto (oficiales y tropa) porque no garantizaba su seguridad. También cambió al Comandante en Jefe. Lula había esperado que este llevara adelante una autodepuración de los mandos bolsonaristas fundamentalistas. Pero no hizo nada. 
 Con tardanza, la Justicia lanzó un operativo, “Tempus Veritatis”, para investigar la preparación golpista que se había organizado. Que no era pura espuma. Lugar donde se toca, salta la pus golpista. Fue todo un operativo con proyectos de acciones militares, reuniones clandestinas, preparación de decretos y operativos, etc. Surge de las investigaciones hechas públicas que no llegó a consumarse, porque en momentos decisivos, no se logro la unanimidad mayoritaria de los altos mandos.
 El Tribunal Supremo Federal ha emitido recientemente órdenes de allanamiento y detenciones. Y las pruebas se van acumulando. Ya la Justicia inhabilitó a Bolsonaro para presentarse, por otras causas conexas, como candidato presidencial en el 2026. Lo que está precipitando el debate sobre la “sucesión” en la candidatura derechista. 
 Se sigue un libreto similar al que lleva el gobierno de Biden contra Trump en los EEUU (allá quizás con menos éxito). 
 Las Fuerzas Armadas no han sido depuradas de mandos fascistoides bolsonaristas hasta el momento.

 Crisis internacional

 En la movilización bolsonarista hubo muchas banderas sionistas del Estado de Israel. La misma se transformó en una acción de apoyo a la guerra sionista contra Gaza y el pueblo palestino. 
 La crisis internacional se metió así, abiertamente, en la realidad política brasileña. 
 Días antes el gobierno sionista de Netanyahu declaró a Lula “persona no grata” en Israel, debido a que este en una reunión internacional con países africanos, denunció la acción militar sionista sobre Gaza como “genocida”. Lo que motivó que el gobierno de Brasil retirara a su embajador en Israel. 
 Netanyahu forzó la mano contra una verdad inocultable, que incluso la Corte Internacional de Justicia de La Haya ha aceptado, iniciando un proceso/investigación. Sectores bolsonaristas recalcitrantes anunciaron que iniciarían un “impeachment” (juicio político) contra Lula por este accionar diplomático de apoyo a los “terroristas palestinos” contra la “justa guerra” que vienen ejecutando los sionistas. Otros incluso, invitaron al embajador sionista en Brasil, a concurrir al acto. 
 Hace dos semanas, estuvo el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, reunido con Lula en Brasil. Este le habría manifestado la necesidad de que Lula pase a apoyar abiertamente al régimen sionista. Pero Lula ha reiterado su llamado a que se busque un acuerdo para que se pare la matanza de palestinos. Y al día siguiente, recibió a Sergei Lavrov, ministro de relaciones exteriores de Rusia. Putin convocó a todas las fracciones palestinas para el jueves 29, a un plenario en Moscú, con el fin de explorar una posición de acercamiento entre el gobierno palestino de Cisjordania (colaboracionista con Israel) y las fracciones que llevan adelante la resistencia armada, principalmente en Gaza (Hamas, etc.), para “negociar” los términos de una negociación con el sionismo. 
 Lula, para no dejar dudas, aclaró que “no tenía ninguna duda” de que el actual presidente estadounidense es la opción que mejor representaría la democracia. “Obviamente pienso que Biden es una mayor garantía para la supervivencia del régimen democrático en el mundo y en Estados Unidos”, afirmó. Llegó a saludar: “He visto a Biden a las puertas de la fábrica. El discurso de Biden desde el principio hasta ahora es en defensa del mundo del trabajo”, añadió. 
Bolsonaro con Trump, Lula con Biden. Pero las líneas se cruzan y entrecruzan. Se trata de una lucha política internacional (en la cual también interviene Milei, que según versiones hasta podría dar “asilo político” a Bolsonaro, ante la eventualidad de un avance del proceso penal). La Justicia le ha retirado al expresidente el pasaporte, limitando sus salidas del Brasil. Las encuestas dan a Bolsonaro un retroceso (alrededor del 30% de apoyo) respecto al recibido en las elecciones del 2022. 

 Frente democrático o movilización independiente de los trabajadores 

Bolsonaro no está en ascenso, se halla a la defensiva. Su discurso no fue un típico discurso bolsonarista provocador, sino defensivo. Incluido el llanto público de su mujer, Michelle.
 Pero Lula lo quiere utilizar para polarizar política/electoralmente la situación, con vistas a las elecciones municipales de octubre de este año. El acto de la derecha bolsonarista ha llevado a que sectores de la izquierda plantearan la necesidad de “retomar” la movilización contra el fascismo. Cosa que en todo el año transcurrido no se ha llevado adelante. En general, la izquierda se ha colocado a la rastra de las resoluciones que adopte el Superior Tribunal Federal de justicia contra los golpistas, esperando que este resuelva el encarcelamiento de Bolsonaro.
 El Frente Popular Pueblo sin Miedo y las organizaciones de centroizquierda (PT, PSOL, PCB, etc.) organizaron la convocatoria a un acto “en defensa de la democracia” para el sábado 23 de marzo. 
 La presidenta del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, Gleisi Hoffman, reitera que Bolsonaro “ataca las instituciones” y plantea defender al gobierno. Pero el gobierno de Lula no ha depurado las Fuerzas Armadas de mandos golpistas (que actuaron en la destitución de la ex presidenta Dilma Rousseff, sostuvieron la llegada al poder de Bolsonaro integrando un cogobierno con ministros militares y alentaron la asonada golpista de enero del 23), ni de los sectores capitalistas que lo apoyaron. Por el contrario, Lula cooptó funcionarios provenientes del bolsonarismo y estableció un acuerdo con representantes del reaccionario Centrao derechista en el parlamento. 
 Pero lo fundamental, en su largo año de mandato, la situación de las masas trabajadoras del campo y de la ciudad no se ha modificado: no fueron anuladas las reformas laboral y previsional antiobreras y reaccionarias que impusieron Temer-Bolsonaro. El salario real sigue sumergido. Avanzan diversas privatizaciones impulsadas por la derecha. 
 El gran capital no es partidario de modificar la relativa estabilidad político-social existente bajo el gobierno de Lula. Por eso no le da aire al bolsonarismo. 
 No a la amnistía: cárcel para los golpistas. La centroizquierda centra sus afanes en que el Supremo Tribunal concrete este reclamo. La Justicia ha demostrado, en el caso de Brasil, en forma gráfica, que es voluble de acuerdo a lo que indique el gran capital (Lava Jato, destitución golpista de Dilma Rousseff, cárcel y proscripción de Lula, etc.). 
 Es necesario poner en marcha y movilizar a la poderosa clase obrera brasileña, que las centrales obreras (CUT, etc.) mantienen paralizada, en el apoyo al gobierno. 
 Solo encarando la lucha por las reivindicaciones obreras y democráticas (reforma agraria, derecho al aborto, etc.) se podrá poner en marcha una fuerte movilización del pueblo trabajador y explotado. Con las masas en la calle en lucha por sus reivindicaciones sociales y democráticas, se escindirán también las bases sociales provenientes de las iglesias evangélicas volcadas al apoyo a la derecha. 
 Es necesario reclamar a las organizaciones de masas que rompan con la tregua que tienen con el gobierno y salgan a organizar planes de lucha por los reclamos del pueblo. Un congreso nacional de trabajadores con este propósito sería un paso adelante. La subordinación político-electoral al PT y sus frentes de colaboración de clases abre el camino a la desmoralización de las grandes masas y al avance de la derecha fascistoide. 
 No a la amnistía, cárcel a los militares, políticos y capitalistas que impulsaron el golpe. Ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con el Estado sionista de Israel (al que se le sigue vendiendo armas, etc.). Derogación de las reformas laboral y previsional reaccionarias. Aumento salarial de emergencia para los trabajadores y pensionados.

 Rafael Santos

jueves, 7 de marzo de 2024

La crisis migratoria se instala en el centro de la campaña presidencial de EEUU


Mientras se preparan para un nuevo duelo en noviembre, tras los resultados del “supermartes” (ambos se impusieron en casi todos los estados, dominando las elecciones primarias de los partidos Demócrata y Republicano), Biden y Trump se concentraron en sus recientes discursos en una marcada política antiinmigrantes. 
 En una conferencia de prensa realizada el 29 de febrero por la tarde en la estación de Aduanas y Protección Fronteriza en Brownsville, Texas, el presidente Joe Biden convocó al expresidente Donald Trump para que se uniera a él en el apoyo a la legislación antiinmigrante. Menos de una semana después de que Trump y sus aliados de ultraderecha describieran en detalle sus planes para deportaciones masivas en la Conferencia Conservadora de Acción Política (CPAC, por sus siglas en inglés), Biden añadió: “podemos hacerlo juntos”.
 Biden tiene el propósito de llegar a un acuerdo con los republicanos sobre la política de fronteras y obtener, a cambio, el apoyo en la Cámara de Representantes controlada por los republicanos para aprobar su proyecto de ley de gasto militar suplementario de 95.000 millones de dólares, de los cuales 60.000 millones están destinados a la guerra de EE. UU.-OTAN contra Rusia en Ucrania y otros 15.000 millones de dólares para la campaña israelí de limpieza étnica en Gaza. 
 El Consejo Editorial del Wall Street Journal describió al proyecto demócrata como “la legislación migratoria más restrictiva en décadas”, ya que no contiene “nada para casi todos los Dreamers que fueron traídos aquí (...) cuando eran niños, ningún camino general hacia la ciudadanía, ni visas de residencia”. Un millar de migrantes muere por año intentando cruzar desde México a EE. UU. Biden adoptó los métodos antiinmigrantes de Trump para “proteger” la frontera. 
 El “proyecto de ley de seguridad fronteriza” que Biden pretende que Trump apoye, prácticamente eliminaría el derecho de los inmigrantes a solicitar asilo en Estados Unidos; propone expandir los centros de detención de inmigrantes, reforzar la policía fronteriza y otorgar prerrogativas al Poder Ejecutivo para cerrar los puertos de entrada. Este asalto masivo a los derechos democráticos se utilizará inevitablemente para atacar a la clase obrera en su conjunto. 
 Por su parte, Trump habló en su propio acto antiinmigrantes en Eagle Pass, Texas, aproximadamente a 523 kms al noroeste de Brownsville, donde fue recibido por el gobernador de Texas, Greg Abbott, por el jefe del sindicato de la Patrulla Fronteriza, Brandon Judd, y por el general de la Guardia Nacional de Texas, Thomas Suelzer. Allí denunció a los migrantes como “alimañas” que están “envenenando la sangre de nuestro país”, luego de darles las gracias a los diversos funcionarios políticos, policiales y militares presentes, destacando al general Suelzer, diciendo que “siempre estuvo allí y entiende este Departamento Militar de Texas. (...) Creo que entiende la guerra porque eso es lo que tienen, están en una guerra”. 
 Estados Unidos registró casi 2,5 millones de detenciones en la frontera sur durante 2023, una cifra inédita para un flujo de migrantes que acumuló estadísticas récord durante los dos años anteriores.

 Sergio Escalas
 06/03/2024

miércoles, 6 de marzo de 2024

Dengue, cambio climático y otras plagas del capitalismo decadente


En el marco del combate contra el dengue, mosquitos modificados genéticamente para combatir la proliferación del Aedes Aegypti -la especie que transmite dengue, zika, chikungunya y otros virus- fueron liberados en diversos barrios. Los investigadores asociados al World Mosquito Program (WMP) han determinado que la introducción de mosquitos machos inoculados con Wolbachia -un autolimitante que afecta a cerca del 50 % de los insectos naturalmente, pero normalmente ausente entre los mosquitos- permite reducir la población en sucesivas generaciones y, por lo tanto, un descenso de la transmisión de estas enfermedades.
 Desde el año 2011, esta estrategia ha sido puesta en práctica en diversos países del mundo. Tuvo resultado positivo en la zona de Yogyakarta (Indonesia), con una reducción cercana al 77 % de la incidencia del dengue. En Brasil, su eficacia descendió al 69 % en diversas zonas, y en Río de Janeiro los resultados se desploman al 39 % (El Confidencial, 18/4/23). 
 Un estudio de la Universidad de Yale del año 2019, publicado en la revista Nature, anticipaba este resultado contrario al esperado. Los científicos concluyeron que el método fue eficaz al principio, pero 18 meses después la población se habría recuperado con el agravante de haber desarrollado mutaciones genéticas que harían a los mosquitos más resistentes. Entre sus conclusiones, en el estudio del equipo dirigido por el biólogo estadounidense Jeffrey Powell se asegura que “las hembras optaron por no aparearse con los machos genéticamente modificados, por ser ´más débiles´” (RT, 18/9/19). La empresa que lleva adelante el experimento, OXITEC, acusó a los investigadores de formular "numerosas afirmaciones y declaraciones falsas, especulativas y sin fundamento sobre la tecnología" y desechar la discriminación de apareamiento, por no haberse demostrado en ningún otro experimento anterior (ídem).
 La polémica, que había quedado olvidada y confinada, ha retomado un relieve ante la crisis de dengue que azota a Brasil actualmente. Brasil se encuentra atravesando una epidemia de dengue que ha llevado al sistema de salud pública a niveles de alta presión, fundamentalmente en la zona de Río de Janeiro, donde se han declarado más de 42.000 casos este verano. A nivel nacional, Brasil ha sobrepasado el millón de casos durante los primeros meses del año.
 El programa para la mutación genética de mosquitos ha recibido un amplio apoyo de la fundación Bill & Melinda Gates, que ha permitido la producción y distribución de 5.000 millones de mosquitos en diversas partes del mundo hasta el día de hoy. Una fábrica ubicada en Calí, produce cerca de 30 millones de mosquitos semanales y la empresa OXITEC espera producir en la ciudad de San Pablo cerca de 5.000 millones más para el año 2024. 
 Todo este temerario plan de introducción de mutaciones genéticas sobre insectos ha sido ofrecido en diversos puntos del globo, incluida Catalunya, para combatir las moscas blancas en los cultivos de olivos. La Generalitat culminó por rechazar dicha propuesta ante la ausencia de certezas sobre su éxito. Dicho proyecto también estaba a cargo de OXITEC. 
 La proliferación de mutaciones genéticas en insectos y cultivos ha sido exacerbada en las últimas décadas, especialmente por el cambio climático resultante de la acción destructiva del capital sobre la naturaleza, y se ha convertido en un filón para los grandes laboratorios. 

 Cambio climático y las plagas del capital

 En un extenso artículo publicado por el New York Times (12/02), los científicos dan cuenta de los peligros que significan el crecimiento exponencial de casos y su extensión territorial. Refieren a su proliferación en Brasil, que ha tendido a extenderse a las zonas del sur y centro del país, donde antes solo existían casos excepcionales. Lo mismo vale para los propios Estados Unidos, donde también se han comenzado a registrar casos de dengue, cuando antes los pocos casos declarados correspondían a algún visitante proveniente de América del Sur. 
 Las proyecciones que recoge NYT aseguran el desarrollo de una crisis continental, como ya se está observando con la creciente ola de casos en Argentina, Uruguay y Paraguay, además de Brasil. La provincia de Buenos Aires se ha convertido en epicentro de una epidemia de dengue, algo impensado hace 10 años. 
 Gabriela Paz-Bailey, directora de la división de dengue del departamento de enfermedades transmitidas por vectores en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, ha advertido que “la resistencia [del mosquito] a los insecticidas está muy extendida”. Ernesto Marques, profesor asociado de enfermedades infecciosas y microbiología en la Universidad de Pittsburgh, agrega: “ahora mismo, en Brasil están circulando serotipos que no habían circulado en 20 años” (NYT, 12/02). 
 La Organización Mundial de Salud (OMS) se ha limitado a advertir que pronto el dengue será un problema central de la salud mundial. Mientras tanto, las investigaciones de mutación genética crecen y se expanden, mientras comienza a fomentarse un lobby que incluye a poderosos magnates internacionales, laboratorios y farmacéuticas. El Pentágono estadounidense también se ha involucrado, provocando alarma sobre su utilización bélica.
 Es precisa la publicación inmediata y exhaustiva de todas las investigaciones en curso y su suspensión hasta que comisiones independientes de científicos puedan examinar detalladamente toda la evidencia existente, bajo el auspicio más amplio de estos ante la opinión pública. 
 La sola publicación de nuevos y detallados informes sobre el avance destructivo del capital sobre la naturaleza colocará sobre la mesa que las plagas producidas por éste sólo pueden ser combatidas con la restitución de una relación armónica entre la humanidad y la naturaleza, es decir, el socialismo internacional. 

 Joaquín Antúnez
 06/03/2024

La atrocidad sin fin: Israel ejecuta una masacre contra palestinos que recogían ayuda humanitaria


La atrocidad sin fin: Israel ejecuta una masacre contra palestinos que recogían ayuda humanitaria Hay más de cien muertos.

 En la madrugada del jueves 29, tanques y artilleros israelíes abrieron fuego contra una multitud desesperada que intentaba recoger ayuda humanitaria en la ciudad de Gaza, ubicada en el norte del enclave costero. Hubo más de 100 muertos y centenares de heridos. El Estado israelí reconoce que sus militares dispararon, pero lo justifica, aduciendo que “la multitud se acercó a las fuerzas de tal manera que representaba una amenaza para las tropas”. La necedad no podría ser mayor: se trataba de gente hambrienta y desarmada que solo buscaba alimentos.
 Para intentar aminorar sus responsabilidades, voceros del gobierno israelí argumentan que el incidente se desató cuando los presentes intentaron asaltar los camiones que trasladaban la ayuda, lo que habría redundado en empujones, pisotones y que los mismos vehículos aceleren, causando decenas de muertes. Pero incluso si esto fuera así, no disminuye la responsabilidad del Estado sionista, que impuso desde el 7 de octubre un bloqueo casi total que dejó a la Franja de Gaza sin alimentos, agua, combustibles ni medicinas, lo que conduce inevitablemente a este tipo de aglomeraciones cuando aparecen insumos básicos para la vida. El punto al que ha llegado la deshumanización de los ocupantes se puede constatar en las declaraciones del ministro de seguridad, Itamar Ben-Gvir, quien respaldó a las tropas que ejecutaron la masacre. “Actuaron de manera excelente contra una turba de Gaza que intentó dañarlos” (El País, 29/2), dijo.
 Michael Fakhri, relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, denunció recientemente una política deliberada de Israel para “hambrear” a los palestinos. “Privar intencionalmente a las personas del alimento es claramente un crimen de guerra (…) no existe motivo alguno para bloquear intencionalmente el pasaje de ayuda humanitaria o destruir voluntariamente pequeños barcos de pesca, viveros y huertos en Gaza, sino el de negar a las personas el acceso al alimento”. 
 Un informe de la ONU señala que, al mes de enero, el 16% de los niños de menos de dos años estaba gravemente malnutrido en el norte de Gaza, donde hay 300 mil personas atrapadas. En Rafah, donde se encuentran más de un millón de personas desplazadas (posible próximo blanco de los asesinos), la cifra cae al 5%, porque se encuentra más cerca de la frontera con Egipto, por donde gotea la ayuda humanitaria. Aun así, son niveles que quintuplican los registros previos al 7 de octubre (La Nación, 28/2). 
 La masacre que acaban de cometer las tropas israelíes este jueves 29 solo tiene comparación con los ataques deliberados contra hospitales, escuelas y centros de refugiados que habitualmente practican las tropas sionistas. Esta operación de características genocidas contra el pueblo palestino cuenta con el apoyo directo de Estados Unidos, que proporciona bombas y asesoramiento militar a Tel Aviv.
 El mundo entero debe reclamar un alto a esta barbarie. 

 Gustavo Montenegro 
29/02/24

martes, 5 de marzo de 2024

domingo, 3 de marzo de 2024

Anibal Ponce. Educación y lucha de clases. Audiolibro completo.


Dos años de guerra en Ucrania


Han transcurrido dos años desde que Putin tomó la decisión de intentar clausurar la crisis y la guerra civil en Ucrania mediante una invasión. La transición a la guerra a escala completa ha reordenado la política internacional. En el terreno, cientos de miles de muertos y heridos, ciudades arrasadas e incontables crímenes de guerra. La guerra ha realineado la política internacional de manera general. De un lado, se vislumbra una masa de países que no están siguiendo la línea estadounidense; dentro del bloque de aliados, la guerra ha licuado la autonomía relativa de potencias imperialistas como Alemania.

 La invasión 

En retrospectiva, el concepto operacional inicial de los rusos se basaba en tres presupuestos que se demostraron falsos. Primero, que una campaña militar exitosa contra Ucrania podría ser breve, una hipótesis avalada públicamente por el Pentágono. Segundo, que la sociedad ucraniana, profundamente dividida en cuanto a los sentimientos hacia Rusia y con el gobierno de Zelensky con una popularidad por el piso, no iba a montar resistencia o en el mejor de los casos recibiría a los rusos con los brazos abiertos. Por último, los rusos especulaban acerca de la profundidad de la crisis de mando en la OTAN. La presidencia de Trump había creado diferencias con Alemania y Francia, que durante 2021 mostraron una posición diferente a la Casa Blanca con respecto a la crisis en Ucrania. Ya durante la guerra, Merkel confesó públicamente que las negociaciones impulsadas por estos países tenían el objetivo de hacer tiempo para que Ucrania fortaleciera sus fuerzas armadas. 
 En base a estos puntos, la campaña inicial no se preparó ni ejecutó con la seriedad que una invasión tal necesita. Llamó la atención poderosamente de analistas y conocedores de las fuerzas armadas rusas la evidente improvisación y falta de preparación y coordinación exhibida por las fuerzas rusas durante las primeras semanas de la guerra. Hay testimonios de comandantes que se enteraron que iban a entrar a Ucrania a menos de 24 horas del comienzo de la operación. La configuración de la fuerza invasora también expresa esta liviandad en la planificación y aún más en la ejecución. No más de 200 mil hombres participaron en esta fase, un número que palidece frente al tamaño alcanzado por ambos ejércitos durante la guerra. Las fuerzas rusas enviadas hacia Kiev, una ciudad de casi 3 millones de habitantes, se componían de alrededor de 30 a 50 mil soldados. Las unidades rusas no actuaban de manera doctrinaria y por lo tanto no sorprende que durante estas semanas hayan sufrido la tasa de bajas más elevada hasta ahora, con mucha diferencia. 
 Esto alimentó especulaciones acerca de que el concepto detrás de esta primera etapa era más una demostración de fuerza que una campaña sistemática para eliminar la capacidad de combate ucraniana. El objetivo habría sido forzar al gobierno ucraniano a negociar una rendición condicional. En ese sentido, en cambio, habría sido exitosa. Los ucranianos accedieron a negociaciones en Ankara durante el mes de marzo y, de acuerdo a lo reportado de varios involucrados en los procesos, se procedía hacia un acuerdo de manera inminente hasta que el Primer Ministro del Reino Unido de entonces, Boris Johnson (actuando en tándem con la Casa Blanca), presionaron a Kiev a romper las negociaciones y continuar la guerra con la garantía de apoyo material de la OTAN. Al mismo tiempo, EE.UU. y sus auxiliares desataron una ofensiva económica contra Rusia esperando que la falta de resultados militares y un bloqueo a su mercado articularan en un colapso del régimen putiniano. A pesar de que a todas luces el concepto operacional inicial fracasó, las condiciones que creó en el terreno dictaminó el desarrollo del resto de la guerra hasta hoy en día. 
A pesar de que la fuerza enviada hacia Kiev era a todas luces insuficiente para tomar la ciudad, forzó a los ucranianos a redireccionar una gran cantidad de fuerzas a interceptarla, dejando con pocas tropas el sureste del país. Esto les permitió a los rusos expandirse rápidamente y consolidar el control terrestre entre Crimea y el Donbass, ocupando desde Jersón todo el camino hasta Járkov. Esto incluyó la ruptura de los primeros cinturones defensivos construidos por Ucrania en torno del Donbass.

 El pivot de operaciones al Donbass y cambio de estrategia 

En base a esto el mando ruso improvisó un giro en la estrategia de la guerra, planteando una guerra de desgaste en aquella región. Para Rusia plantear este tipo de guerra es positivo por varias razones. Primero multiplica en población, recursos y material militar a Ucrania varias veces, lo cual de por sí suele predeterminar cuál bando puede lidiar mejor con un desgaste a largo plazo. Segundo, porque al tratarse del extremo suroriental del país, es Ucrania la que tiene que formar líneas logísticas más extendidas para llevar unidades y material desde el oeste del país, factor empeorado por estar la totalidad del territorio al alcance del armamento ruso. Tercero, en la medida que el objetivo de Kiev es recuperar la totalidad del territorio ucraniano, las unidades exhiben poca flexibilidad en situaciones defensivas, mostrando una predisposición a sacrificar soldados antes que retirarse a posiciones más ventajosas; en otras palabras, los rusos atraen (y desgastan) constantemente hacia la región más desventajosa para los ucranianos a gran parte de la población masculina en edad militar dispuesta a enfrentarlos por las armas. 
 No obstante, al inicio de esta segunda fase los rusos se enfrentaron a un problema numérico de origen político. Putin nunca fue capaz de justificar una guerra con todas las letras contra un pueblo supuestamente ´hermano´. Al público ruso se le explicó que las FF.AA. estaban realizando una “operación militar especial”, planteada como algo limitado y que no debería afectar la vida cotidiana del ciudadano ruso promedio. Sin una declaración formal de guerra, el Estado ruso está legalmente inhabilitado para movilizar sus contingentes de reservistas. Por lo tanto, las fuerzas rusas en Ucrania estaban limitadas al relativamente pequeño contingente con el que comenzaron la guerra (que ya estaban con cierto grado de desgaste en los primeros meses de las hostilidades), más algunas pequeñas unidades de voluntarios. Por otro lado, en Ucrania se produjo una movilización de masas contra de la invasión. Como resultado, hacia el mes de agosto, los rusos ya se encontraban superados en número en un factor no inferior de 3:1 hasta 5:1, dependiendo de cuál cifra de movilización ucraniana se eligiera creer. La fase activa de la ofensiva rusa culminó con la toma del conglomerado urbano de Donetsk-Lisichansk, tras lo cual la inferioridad numérica y el agotamiento de las unidades determinó el pasaje de la iniciativa al bando ucraniano.

 Las primeras ofensivas ucranianas 

Desde el mes de agosto de 2022 los ucranianos lograron efectuar una serie de ofensivas exitosas. Sobre las bases de esos éxitos. la OTAN amplió la transferencia de material bélico para lograr conducir ofensivas mayores al año siguiente. Fueron ofensivas efectuadas sobre los flancos laterales del territorio ocupado por los rusos: en Jersón, puntualmente la ribera occidental del río Dnieper y en Járkov hasta la sección norte de Lugansk, separada por el río Donetsk. 
 La fase activa de ofensiva ucraniana comenzó en la región occidental de Jersón. Durante varias semanas las unidades ucranianas empujaron desde tres vectores contra las fuerzas rusas emplazadas, compuestas principalmente de unidades elite VDV (asalto aéreo y paracaidistas). Hasta el comienzo de la ofensiva en Járkov, no se observaba ningún progreso importante en Jersón.
 La ofensiva de Járkov si fue mucho más exitosa desde un inicio. La localidad donde los ucranianos lograron la brecha ni siquiera estaba protegida por unidades militares sino por fuerzas policíacas y detrás de ellos no había segundas líneas ni unidades en reserva. Como resultado, la penetración ucraniana rápidamente provocó una retirada de las unidades rusas restantes hacia el este. Rápidamente también los ucranianos lograron cruzar el río Oskil en persecución de los rusos quienes finalmente lograron organizar una línea defensiva corriendo de norte a sur al oeste de Svatove. 
 Luego de la derrota en Járkov, el mando ruso se planteó la utilidad de mantener la ribera occidental del Dnieper en Jersón. Si bien es una de las regiones formalmente anexadas (y la ciudad capital se encuentra del lado occidental), el grupo de fuerzas ruso era vulnerable desde el punto de vista logístico. Con las espaldas contra el río, dependía únicamente de dos puentes para abastecerse y esos puentes eran atacados diariamente por sistemas de cohetes guiados HIMARS, recientemente donados por EEU.U. En ese entonces los rusos no habían desarrollado contramedidas. Por lo tanto si bien las unidades rusas eran capaces de mantener las líneas frente a la presión ucraniana, la amenaza de quedar aislados convenció al mando de evitar ese riesgo mayor. Se retiraron ordenadamente y pasaron a fortificar líneas defensivas al otro lado del Dnieper. Gracias a ello lograron preservar esta fuerza de combate relativamente completa.

 Reorganización y movilización en Rusia

 Los rusos cedieron aquellos flancos al elegir concentrar sus fuerzas en la defensa del corredor terrestre entre Crimea y Donbass, al cual otorgaron un valor estratégico y donde era esperable una ofensiva ucraniana también. En paralelo, la dirigencia rusa dio a conocer tres decisiones que necesariamente tuvieron que tomar meses antes pero cuyas preparaciones era extensas. La primera fue la anexión formal de los territorios ocupados durante la guerra (Jersón y Zaporiyia) y las regiones que ya estaban administradas por las milicias separatistas, aún si los rusos no controlaban la totalidad de sus jurisdicciones legales. De esta manera Ucrania era convertida formalmente en un país invasor de territorios de la Federación Rusa, dando base legal a una declaración de guerra formal que no obstante aún no se ha realizado. Segundo, la conformación de un mando unificado para las fuerzas actuando en Ucrania poniendo al frente de ésta al Gral. Surovikin. Por sí mismo la ausencia de esto hasta ese momento denota el carácter improvisado de la campaña rusa. Tercero, el gobierno ruso anunció la movilización de la industria para la producción militar así como una ´movilización limitada´ (coherente con la falta de declaración formal de guerra) de 300 mil reservistas. La movilización de la industria requirió una tarea enorme de recentralización de la industria bélica, que hasta entonces actuaba casi como industria completamente privatizada (pero de capitales mixtos) y fuertes incrementos del gasto para contratar mucha mano de obra, en la mayoría de las fábricas había una capacidad ociosa aunque también se constatan fuertes inversiones para ampliar dicha capacidad. Entre los stocks inmensos de armamento heredado de la época soviética y la capacidad de producción, los rusos reciben mucho más material bélico que Ucrania, sin contar las partidas de municiones y drones comprados a Corea del Norte e Irán. Por otro lado, la movilización de reservistas enfrentó enormes problemas organizativos esperables por lo oxidado del sistema y el rumbo hacia la profesionalización de las FF.AA. seguido por Rusia luego de la disolución de la URSS. Ni siquiera los registros de los reservistas estaban digitalizados. Luego de esta movilización, los rusos han podido garantizar el reclutamiento de voluntarios en niveles suficientes y se estima que unos 400 mil se unieron a las FF.AA. durante el 2023.
 La tarea de generar fuerzas militares a partir de movilizaciones de población e industria, cuando no existe un sistema bien aceitado para ello, suele demorar varios meses. Los reservistas tienen que organizarse en nuevas unidades, comandantes tienen que ser asignados y todos deben ser equipados en niveles suficientes. Durante los primeros meses de 2023 se pudieron ver todo tipo de situaciones de carencias en estos sentidos. Por ello no debe sorprender que el esfuerzo más grande en la primera mitad del año pasado recayó sobre la compañía de mercenarios conocida como ´Grupo Wagner´, que reclutó cerca de 40 mil presidiarios para reforzar su formación consistente de 20 mil profesionales con el fin de tomar por asalto la ciudad-fortaleza de Bajmut, en el Donbass. La batalla por esta ciudad se extendió durante meses y quizás sea la que provocó más muertes en la guerra. La mitad o la mayoría de la fuerza de Wagner fue muerta o herida y destino similar tuvieron las casi 30 brigadas que los ucranianos terminaron llevando para mantener la ciudad a como dé lugar. El elevadísimo gasto de soldados ucranianos en defensa de una ciudad que se sabía insostenible desde hacía meses le ganaron al comandante a cargo de la operación, el Gral. Sirsky el apodo de ´General 200´, siendo ´200´ una referencia al término ´carga 200´, que en la jerga militar rusa y ucraniana se usa para designar a transportes de cuerpos de soldados caídos en acción. 
 En paralelo a la carnicería en Bahamut, ucranianos y rusos se preparaban para afrontar la ofensiva más esperada y potencialmente más decisiva en Zaporiyia, mediante la cual los primeros se proponían cortar la conexión terrestre de 100 km. de profundidad entre Crimea y el Donbass. De tener éxito, esto prepararía las condiciones para un asalto hacia Crimea. Por el lado ucraniano, la OTAN amplió la transferencia de armas para incluir sistemas antiaéreos, tanques de combate, blindados en general y una cuantiosa parte de los stocks de artillería de sus ejércitos. Así mismo, la OTAN entrenó un total de nueve brigadas ucranianas en base a estos sistemas, específicamente para tomar parte en la ofensiva. Otras tres brigadas para este propósito fueron entrenadas en Ucrania misma. En total, estas 12 brigadas formaron la punta de lanza de la operación pero teniendo en cuenta el desgaste de otras 30 en la fútil defensa de Bahamut, Ucrania en el balance tenía menos fuerzas durante la ofensiva que a principios de año. 
 Por el lado de los rusos, Surovikin organizó la transición general del grupo de fuerzas rusas en Ucrania a una postura defensiva. Esto convivió con ofensivas puntuales en el nivel táctico, como por ejemplo la de Bajmut. Este esfuerzo consistió en varias tareas. En primer lugar Surovikin puso en marcha una campaña de bombardeo aéreo sistemática y coordinada sobre la infraestructura de energía ucraniana, hasta entonces ignorada. Como parte de esta hicieron acto de aparición los drones kamikazes de diseño iraní Shaheed-132 producidos en Rusia como Geran-2. Un efecto buscado de esta campaña fue forzar a las baterías antiaéreas ucranianas a usar gran parte de sus stocks de municiones que llegaron a una situación cercana al agotamiento. En segundo lugar, se realizó una reorganización de la cadena de mando de las unidades rusas que desde ese entonces actúan de manera coordinada. Tercero, se construyó una línea de fortificaciones, trincheras y obstáculos a lo largo de la totalidad del frente y que incluso continúa en regiones rusas como Belgorod. La llamada “Línea Surovikin” no tiene precedentes en la historia militar contemporánea por su extensión y profundidad. 
 Después de haber ordenado las filas rusas y poner la cara en oportunidad de la retirada de parte de Jersón, Surovikin fue inesperadamente reemplazado en sus funciones por el mismísimo Jefe de Estado Mayor de Rusia, el Gral. Gerasimov. Hasta el momento se consideraba que Surovikin había logrado sacar a la campaña rusa del pantano que parecía estar hundiéndose porque lo que no faltaron quienes sospecharon que ese desplazamiento se debía a una interna política, por la cercanía que se le adjudicaba al Surovikin con respecto al jefe de Wagner, Prigozhin. Por otro lado, que Gerasimov asumiera el mando directo del grupo de fuerzas en Ucrania apuntaba a la preparación para otra etapa de la guerra. No ayudó a la posición de Surovikin que al poco tiempo, y a pocos días de comenzada la tan anunciada ofensiva de verano ucraniana sobre Zaporiyia, Prigozhin y su Grupo Wagner se amotinaran contra el Kremlin. A pesar del carácter fugaz de la revuelta, ésta tuvo consecuencias en la interna rusa, consolidó la autoridad del Ministerio de Defensa y Gerasimov. Prigozhin, derrotado, fue enviado junto a sus mercenarios a Bielorrusia en donde se dedicaron a entrenar al ejército local. Aunque Surovikin a las pocas horas de comenzado el motín publicó un mensaje instando a la jefatura de Wagner a desistir de su aventura terminó siendo enviado por el mando ruso a cumplir un rol opaco en países africanos. A los pocos meses, el Ministerio de Defensa Ruso comenzó a absorber a la mayor parte de Wagner formalmente al Ejército, que es algo que Prigozhin advirtió tiempo atrás con la Batalla de Bahamut de fondo. A los pocos meses, Prigozhin junto a toda la cúpula de Wagner murieron en un accidente aéreo.

 La ofensiva ucraniana en Zaporiyia 

El fracaso estrepitoso de la esperada ofensiva ucraniana es el dato más importante del 2023. Preparada y planificada durante meses hombro a hombro con especialistas del Pentágono, el desenlace desfavorable abrió un intercambio de acusaciones cruzadas. Los oficiales occidentales acusaban a sus pares ucranianos de no poder ejecutar las tácticas enseñadas y los últimos respondieron recordando los enormes retrasos para la entrega de material y lo inadecuado de la doctrina y tácticas occidentales a las condiciones de combate moderno de alta intensidad. No obstante lo cierto es que el diseño operacional de la ofensiva era una suerte de quimera de principios soviéticos y occidentales sin poder garantizar condiciones mínimas y necesarias que ambas doctrinas requieren para ofensivas a gran escala. 
 El procedimiento occidental, específicamente norteamericano, para conducir operaciones ofensivas parte del presupuesto de que se ha logrado una situación de superioridad aérea. Esto significa, que la propia fuerza aérea se ha hecho con el control del espacio aéreo enemigo y puede funcionar con relativa libertad. Debido a esto, se le encarga a aviones de combate bombardear extensivamente las posiciones defensivas enemigas, tras lo cual se procede a ejecutar una brecha sobre un punto específico elegido en ellas, enfocando a las unidades de maniobra terrestre en ese lugar para penetrar y pasar a maniobrar profundo tras líneas enemigas. El enfoque soviético, heredado por los rusos, es diametralmente opuesto. Asume que la desventaja en el aire con respecto a la Fuerza Aérea de EE.UU. es irremontable y a lo sumo los propios aviones de combate pueden aspirar a entorpecerla o disputar un sector específico del espacio aéreo por tiempo limitado. Mismo rol se le asigna a los sistemas terrestres antiaéreos, que son mucho más numerosos que en las fuerzas occidentales. En vez de depender de las bombas aéreas para demoler y debilitar las defensas enemigas, se usa principalmente artillería. Por último, las operaciones ofensivas no se libran únicamente en un sólo punto débil sino en toda la extensión de un frente e incluso en múltiples frentes simultáneamente. La finalidad de esto es paralizar la totalidad de fuerzas enemigas en el lugar, evitando que las pueda mover para reforzar un punto específico. Para lograr esto, se asume una superioridad numérica sobre el enemigo en todos los frentes. 
 Como dijimos, la operación ucraniana muestra una mezcla quimérica de ambas doctrinas sin poder garantizar sus condiciones necesarias para el éxito. Primero, al estilo soviético, se designan múltiples ejes de avance en varios frentes en simultáneo pero sin contar con superioridad numérica necesaria en ninguno. Entre el desgaste ucraniano y la movilización rusa, tanto de reservistas como de voluntarios (unos 300 mil y 400 mil de los segundos a lo largo de 2023), en el mejor de los escenarios los ucranianos estaban en paridad numérica con respecto a los rusos. Segundo, salvo de manera muy puntual en ciertos sectores de frentes específicos y durante tiempo limitado, los ucranianos tampoco gozaron de superioridad en artillería. Tercero, la agotada fuerza aérea ucraniana prácticamente no pudo realizar misiones de bombardeo en apoyo a las fuerzas de maniobra ni pudo protegerlas de los medios aéreos rusos. Cuarto, la crisis de sistemas terrestres antiaéreos también impidió una defensa adecuada contra la fuerza aérea rusa. Por último, los misiles de largo alcance de tipo Storm Shadow o SCALP (británicos y franceses respectivamente) si bien lograron algunos impactos en la profundidad operacional rusa, estos fueron por lejos insuficientes para degradar la capacidad de combate de las unidades en defensa. Como resultado, avances marginales en los frentes secundarios (sobre todo, un poco en las afueras de Bajmut) y un avance de escasos cinco km. en el eje principal en Zaporiyia, de 100 km. de profundidad. Para peor, el desgaste (¿inesperadamente?) alto de las unidades ucranianas forzó un agotamiento temprano en el avance sin lograr sentar las bases para ofensivas posteriores. La ofensiva se estiró por unos agónicos tres-cuatro meses, tras lo cual la iniciativa volvió a pasar al lado ruso. 
 Quedará como interrogante contestar cómo esta operación fue autorizada cuando sus planificadores conocían al detalle cuáles eran las carencias. Lo cierto es que políticamente Ucrania no podía permitirse no atacar. Por un lado la propaganda oficial nunca abandonó el tono triunfalista de 2022, siendo que el objetivo declarado es recuperar la totalidad de los territorios de 1991 es ineludible la necesidad de atacar. Por otro lado e incluso más importante, el apoyo material de la OTAN a Ucrania se evidencia que depende de un cálculo especulativo como si fuese un negocio. En la medida que Ucrania demuestra que puede tener éxito en combate contra los rusos, la OTAN invierte más. Cuando Ucrania sufre reveses, los inversores se vuelven más aversos al riesgo. Y es efectivamente lo que ha pasado: no se espera que Ucrania vaya a volver a recibir la cantidad y calidad, por ejemplo, de medios acorazados y demás activos utilizados en esta ofensiva. 

 Invierno 2023-2024

 El fracaso de la ofensiva en Zaporiyia provocó una crisis en Kiev y la OTAN acerca del rumbo de la guerra. Objetivamente se observa que Ucrania no es capaz de recuperar territorio. Alguien tenía que terminar asumiendo la responsabilidad. Durante muchos meses circularon versiones acerca de los desencuentros crecientes entre Zalensky y su Jefe de Estado Mayor, el Gral. Zaluzhny. De acuerdo a uno de los rumores màs graves, Zaluzhny quería retirar a las unidades de Bajmut mucho antes cuando ya era obvio que la ciudad era indefendible pero Zelensky pretendía exactamente lo contrario y en la práctica permitía al Gral. Sirsky operar ignorando las órdenes de Zaluzhny. Y efectivamente Zelensky eligió a Sirsky como nuevo Jefe de Estado Mayor, reemplazando a Zaluzhny. Esto cayó como una bomba entre las tropas, entre las cuales Zaluzhny está bien considerado mientras que a Sirsky se lo ve como un comandante dispuesto a gastar las vidas de los soldados con tal de ganarse el favor del poder político. Lo último que se sabe de Zaluzhny es que se habría unido al partido político de la oposición encabezado por Petro Poroshenko. 
 Los rusos no tardaron en explotar el desenlace de la campaña de verano. Ni bien los ucranianos cesaron de atacar, los rusos pasaron a la contraofensiva en todos los frentes en simultáneo. El eje de avance más relevante se dio en la ciudad-fortaleza de Avdiivka. Esta ciudad es de los pocos grandes bastiones que quedan cercando la ciudad de Donetsk. Desde hace diez años Avdiivka está en la línea de contacto, en la zona de combate y con el tiempo fue siendo convertida en una de las posiciones ucranianas más fortificadas de la región. Tras reunir importantes fuerzas y medios acorazados, los rusos lanzaron desde noviembre una operación que terminó encerrando a la ciudad entre dos pinzas. Interrumpidas las líneas de suministro ucranianas, sus fuerzas dentro de la ciudad comenzaron a colapsar entre enero y febrero. Finalmente, la primera decisión tomada por el Gral. Sirsky fue declarar la retirada de la ciudad, cuando en la práctica ya había unidades que estaban abandonando sus posiciones por iniciativa propia. La retirada fue caótica, cientos de heridos fueron abandonados a su suerte dentro de la ciudad y los soldados que podían caminar tuvieron que huir a pie a través de campos ya que los caminos estaban cortados. Esos campos habían sido minados de manera remota por los rusos previamente.
 La caída de Avdiivka es seguida por una situación de colapso de las líneas ucranianas más al oeste, los rusos están explotando la desorganización y avanzando. Situaciones similares se viven en otros frentes, la escasez de municiones (fundamentalmente artillería) que la regla es que las unidades ucranianas tienen un déficit de personal y por el otro lado el incremento de la presión rusa permitió abrir brechas en varios puntos. En Zaporiyia los rusos tienen rodeado Robotino, el pueblo al que los ucranianos trabajosamente lograron avanzar durante meses. Cerca de Bajmut los rusos recuperaron el terreno perdido en la contraofensiva y avanzaron tomando nuevas posiciones en dirección a Chasiv Yar. Resta por ver si y como los ucranianos logran estabilizar los frentes. Comparado con el mismo momento del año pasado, la velocidad de avance ruso es mucho mayor. En algunas semanas tendrá lugar otra temporada de suelo barroso pero luego vendrá la primavera, el mejor momento para realizar grandes maniobras fuera de caminos preparados. 

 Perspectivas 

Por el lado de Ucrania, enfrenta problemas crecientes en reclutamiento y aprovisionamiento de material. Al mismo tiempo, no se observa evidencia que apoye la idea de que la capacidad de generación de fuerzas militares (reclutamiento y producción militar) vaya a menguar en Rusia. Estos días en la Rada se discute una ley de características draconianas para movilizar coercitivamente a toda la población masculina en edad militar (y también se amplió dicha edad), desde hace mucho tiempo se acabó la reserva poblacional dispuesta a alistarse voluntariamente. Por otro lado, también menguan las transferencias de armas y municiones por parte de la OTAN. Llamativamente, esta última no ha logrado movilizar y ampliar su propia industria militar. La Unión Europea entera solamente puede proveer la mitad de proyectiles de artillería que había prometido un año atrás. En otras palabras, el equilibrio de fuerzas, que durante parte de 2022 se inclinó levemente del lado ucraniano, se inclina cada vez con mayor diferencia del lado ruso. Si del lado proucraniano se admite este diagnóstico, entonces la única ruta racional hacia adelante significa al menos el renunciamiento a recuperar las fronteras de 1991 y entablar negociaciones con Moscú lo antes posible antes de que se degrade aún más la situación sobre el terreno. Por el contrario, la apuesta que realiza ahora la OTAN y Ucrania es pasar indefinidamente a un estado de defensa estratégica y esperar hasta que el agotamiento ruso vuelva a alterar la relación de fuerzas. Quienes esgrimen esta hipótesis nunca diagnostican o caracterizan el ritmo de desgaste de las fuerzas ucranianas.

 Leib Erlej
 29/02/2024

sábado, 2 de marzo de 2024

El discurso de Milei


Primeras reflexiones sobre la apertura de sesiones de un ajustador al pueblo. 

 El discurso de Javier Milei ante la asamblea legislativa volvió sobre todo el relato que escuchamos desde hace meses, mintiendo sobre un ajuste fiscal que no paga “la política” sino el pueblo trabajador, para concluir -después de tanto despotricar contra la casta- llamando a gobernadores y legisladores a un pacto basado en diez puntos a medida del gran capital. Una convocatoria que si bien parte de la extorsión de aprobar la frustrada Ley Ómnibus expresa que el presidente tiende un puente a la oposición “traidora”, a la cual ofrece “reforma laboral, más hambre a los jubilados y repartir la riqueza que nos vienen robando con los gobernadores. El programa de la casta”, como sentenció la diputada nacional del Frente de Izquierda, Romina Del Plá. 
 Milei aseguró que la madre de las batallas de su gobierno será contra el déficit fiscal. Lo presentó, como siempre, como una lucha contra los privilegios, cuando en la previa el molinetazo de estudiantes evidenció el impacto del boletazo, los jubilados perdieron un cuarto de su poder de compra en solo tres meses, y los salarios sufrieron una degradación histórica. Reivindicó el cierre de dependencias y las decenas de miles de despidos en la administración pública, prometiendo incluso nuevos ataques como la clausura de la agencia Télam; mientras lo aplaudían Bullrich, Menem, Caputo, Scioli, Macri… los ladrones de “la política” de toda la vida. 
 Se exculpó por la confiscación a los jubilados responsabilizando a la fórmula de movilidad del gobierno anterior, sin duda el principal aporte a la “licuadora” de los fondos públicos, pero al mismo tiempo cargó las tintas contra los cuatro millones de adultos mayores que se jubilaron por moratoria y hoy deben saldar deudas previsionales aportando de su jubilación mínima, cuando las que se beneficiaron fueron las patronales precarizadoras. Hasta postuló la vuelta de las AFJP que estafaron a millones tras el menemismo. 
 La reforma previsional y la reforma laboral -que centró en barrer con los convenios colectivos de trabajo para dar primacía a los convenios por empresa, liquidando así la organización y negociaciones por gremio- fueron elevados a puntos nodales de un programa económico sobre el cual articular su “pacto de mayo” con la oposición. Junto al remate de los bienes naturales y el ajuste sobre la salud y la educación pública en las provincias, intenta apoyarse en estos reclamos de la clase capitalista para lograr un acuerdo. 
 Sin embargo, no es cierto que la Ley Ómnibus fue cepillada por una casta que defiende sus privilegios, sino por una casta que responde a los diversos lobbies patronales; es que este gobierno que apenas representa una camarilla de intereses ligada al capital financiero internacional y el FMI choca en varios puntos con amplios sectores empresarios. Como sea, que entre tanta bravuconada la conclusión de su discurso haya sido el llamado a un pacto revela que no considera contar con los recursos políticos como para romper con el Congreso. 
 Milei aseguró que gracias al ajuste y al “saneamiento del Banco Central” nos salvamos de la hiperinflación. Lo cierto es que mientras le da manija a la suba de precios con tarifazos y naftazos sigue emitiendo millonadas para pagar intereses de deuda y recomprar bonos para garantizar el negocio de los fondos buitre, a la vez que sigue endeudando al BCRA con los seguros (puts) que respaldan la conversión de Leliq a bonos del Tesoro y acumulando una hipoteca de miles de millones de dólares entre los Bopreal y las importaciones no pagadas. Por eso la devaluación asoma a la vuelta de la esquina -especialmente con el capital agrario reteniendo la cosecha- y el fantasma de la hiper sigue sobrevolando a la Argentina pero con un pueblo más pobre que antes.
 La impostura más palpable de los supuestos beneficios de su mentada liberalización del mercado fue la reivindicación de la derogación de la Ley de Alquileres como el puntapié para el crecimiento de la oferta de propiedades, cuando ello no solo no abarató los precios sino que fomentó la dolarización de los contratos… luego de haber devaluado de un saque un 54% los ingresos de la población en diciembre. Similares resultados tuvo el DNU en el universo de la prepagas, con incrementos impagables en las cuotas en paralelo a una profundización del vaciamiento de las obras sociales. 
 Dedicó varios pasajes a enaltecer la política de represión a las manifestaciones populares y a la doctrina de gatillo fácil de Bullrich, así como atacar a los sindicatos y las organizaciones piqueteras. Sabe que la pulseada definitiva no se juega en el recinto parlamentario sino en la calle. Los trabajadores debemos prepararnos para eso. No podrá depender de la burocracia sindical, cuando la CGT se borró del cacerolazo que rechazó esta reaccionaria apertura de sesiones, ni de los gobernadores que replican el ajuste en sus provincias mientras dejan intactos los intereses de los grandes capitalistas y de los acreedores. La clave pasa por la organización independiente y la deliberación en los lugares de trabajo y estudio, en las barriadas y asambleas, en dirección a un nuevo paro activo nacional y un plan de lucha. 
 Digamos a modo de conclusión que su anuncio sobre el fin del financiamiento a los partidos políticos responde a la intención de limitar “la política” a aquellos que cuentan con la gracia de los grandes capitalistas. Como le enrostró el legislador porteño Gabriel Solano, a Milei lo financiaron magnates como Eurnekian, que acumuló fortunas a base de las concesiones y subsidios del Estado. Más que nunca, para combatir esta ofensiva reaccionaria apostemos a desarrollar una alternativa política de los trabajadores. 

 Iván Hirsch