jueves, 16 de marzo de 2023

El sangriento aniversario de la guerra de Ucrania: balance y perspectivas


Hace exactamente 12 meses, los tanques rusos cruzaron la frontera hacia Ucrania. El aniversario de aquel acontecimiento no ha pasado desapercibido. Efectivamente, ha ocupado muchas horas de tiempo en televisión y otras tantas columnas en las páginas de la prensa.
 Tanto el presidente de la Federación Rusa como el de los Estados Unidos de América pronunciaron largos discursos sobre el mismo tema, aunque, a juzgar por el contenido, bien podrían haber estado hablando de hechos muy diferentes que tenían lugar en una galaxia lejana. 
 En su discurso sobre el Estado de la Unión, Putin afirmó que la guerra en Ucrania fue provocada por la acción deliberada del imperialismo estadounidense. Esta afirmación fue negada con indignación por los medios occidentales, que continuaron repitiendo la idea de que se trataba de la “guerra de Putin”, una guerra causada por las tendencias megalómanas, o la locura real, del hombre del Kremlin. 
 En respuesta al presidente ruso, Joe Biden aseguró a una multitudinaria audiencia de admiradores en Varsovia que la OTAN no era el agresor, que era una asamblea completamente inocente y amante de la paz de nobles amantes de la democracia que nunca amenazó a nadie. 
 “No tenemos nada contra el pueblo de Rusia”, aseguró a los polacos. No representamos una amenaza mayor para ellos de lo que lo sería un grupo de boy scouts que llaman a su puerta y se ofrecen a limpiar sus ventanas. Y así sucesivamente, en esta línea. 
 El hecho de que esta adorable variedad de boy scouts pacifistas estén armados hasta los dientes con todas las armas imaginables de destrucción masiva conocidas por la humanidad; esto es, por supuesto, únicamente con el propósito de defenderse. Porque el mundo, como sabemos, está lleno de tipos malos que siempre amenazan con derrocar nuestra forma de vida democrática. 
 Un discurso verdaderamente conmovedor que habrá servido para calmar los nervios de los amigos polacos de Biden. Pero antes de dejarnos arrullar por un sueño profundo, sometamos los hechos a un examen sereno y racional. 

 La guerra de informacion 

En cualquier guerra, la clase dominante debe tomar todas las medidas necesarias para movilizar a la opinión pública en apoyo de sus acciones. Es, por tanto, cuestión de suma importancia inventar toda una batería de argumentos que sirvan para unir a las masas detrás del carro de la guerra, para convencerlas, mediante toda suerte de mentiras y engaños, de que ‘nosotros somos los perjudicados’, y que ‘ la verdad y la justicia están de nuestro lado’ (así como Dios, quien, por algún milagro, está siempre del lado de cada ejército en conflicto). 
 Para ello, siempre es necesario demostrar que la guerra la inició el otro bando. Esto no es tan difícil de hacer, ya que si no ocurre ningún incidente que justifique tal afirmación, siempre se puede fabricar. Y la clase dominante tiene en sus manos una vasta y poderosa maquinaria de propaganda, que se moviliza inmediatamente para ese fin. 
 De hecho, la cuestión de quién disparó el primer tiro, quién invadió a quién, etc. es trivial, lo que no nos dice absolutamente nada sobre las verdaderas causas y el contenido del conflicto.
 Todos estos puntos se aplican a la presente guerra de la información, que en el conflicto actual difiere de sus predecesoras solo en la amplitud de su alcance y el descaro de sus mentiras. No hace falta decir que nunca se mencionan las razones reales por las que se libra una guerra. “La guerra de Putin” Durante los últimos 12 meses, con tediosa monotonía, día tras día, el mismo mensaje ha sido repetido por nuestra “prensa libre”. 

“Esta es la guerra de Putin”.

 El hombre del Kremlin es retratado alternativamente como un tirano sediento de sangre con aspiraciones de gobernar el mundo o un hombre de mente desequilibrada, presa de delirios megalómanos con quien un psiquiatra podría pasar media hora feliz en una conversación profunda. Un “lunático” desquiciado, para citar el elegante lenguaje del secretario de Defensa británico, Ben Wallace.
 Pero ninguna de estas reconfortantes descripciones puede encajar a la perfección. El mismo hombre fue descrito anteriormente como un astuto maquiavélico que, desde el rango de un humilde agente de la KGB, logró en poco tiempo elevarse a la cabeza de uno de los Estados más poderosos del mundo.
 ¿Puede uno realmente creer que un hombre así arrojaría toda precaución al viento y apostaría todo en el tiro de un jugador desesperado? Eso no estaría en absoluto en el carácter del personaje. Tampoco existe la más mínima evidencia que apoye la hipótesis de que Vladimir Putin está clínicamente loco. Esa etiqueta se aplicaría mucho más justamente a algunas de las damas y caballeros que actualmente ocupan el cargo más alto en el Reino Unido de Gran Bretaña, incluido el Sr. Ben Wallace. Pero hablaremos de ese tema en otro momento.

 ¿Quiere Putin restaurar la Unión Soviética?

 También se alega que Putin desea restaurar el Imperio Ruso, o incluso la URSS. Podemos descartar inmediatamente la segunda variante por carecer de todo contenido real. La Unión Soviética era lo que llamaríamos un Estado obrero burocráticamente deformado.
 A pesar de la degeneración que sufrió bajo Stalin, aún conservaba muchas de las conquistas más importantes de la Revolución de Octubre, a saber, una economía planificada nacionalizada. 
 La caída de la Unión Soviética, provocada por décadas de corrupción, estafa, mala gestión y la torpeza burocrática de una casta privilegiada de funcionarios, llevó al desmantelamiento completo de la economía planificada y a la liquidación de todo lo que quedaba del antiguo Estado obrero.
 En su lugar, lo que ahora tenemos en Rusia es un Estado capitalista en el que los medios de producción son propiedad y están controlados por una oligarquía que es 100 veces más corrupta y podrida que la burocracia estalinista. 
 Hay viejos estalinistas tontos que viven en sus sueños e imaginan que Putin es de alguna manera el hombre que restaurará la gloria de la Unión Soviética. Eso es una completa tontería. Vladimir Putin es hijo del régimen capitalista contrarrevolucionario que surgió de los escombros de la Unión Soviética y está a favor de la defensa de sus intereses. En el proceso se ha vuelto fabulosamente rico. 
 Putin es un bonapartista burgués reaccionario, cuyas políticas no pueden desempeñar un papel progresista, ni en la política interior ni en la exterior, ni en la paz ni en la guerra. Cualquier confusión sobre esta cuestión conducirá a los resultados más negativos.
 Es cierto que Putin una vez llamó al colapso de la Unión Soviética: “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”. Pero también dijo: “Cualquiera que no se arrepienta de [su] destrucción no tiene corazón; cualquiera que quiera verla recreada no tiene cerebro”. 
 No diría que los que asiduamente difunden el cuento de hadas del plan secreto de Putin para restaurar la Unión Soviética no tienen cerebro. Ciertamente tienen suficiente cerebro para vender una historia que no tiene fundamento, pero que puede ofrecer excelentes resultados para la OTAN. Y, después de todo, ¿por qué dejar que los hechos estropeen una buena historia? 
 La idea de que le gustaría restaurar el viejo y reaccionario imperio zarista es un poco más creíble, pero también se basa en las suposiciones más endebles y estúpidas. Se aduce una referencia pasajera a Pedro el Grande como “prueba” de esta teoría.
 Esta extravagante teoría se ha utilizado para provocar un ataque de nervios, no solo en los países bálticos y Polonia, sino también en Finlandia y Suecia. “Ucrania fue solo un primer paso”, insinuó sombríamente un ex ministro sueco a The Guardian, “no me sorprendería si, en unos años, Estonia y Letonia son los siguientes en la fila”.
 Los neutrales suecos y finlandeses no tardaron en meterse en la cama con la OTAN. Realmente no fue una sorpresa. El llamado pacifismo de la burguesía nórdica fue siempre una fachada hipócrita, detrás de la cual se escondía el interés propio más cínico. 
 Es cierto que Suecia se mantuvo neutral en ambas guerras mundiales. Pero es igualmente cierto que Suecia obtuvo grandes beneficios de la venta de material de guerra a ambos bandos, y engordó con las ganancias de ese dinero ensangrentado. Rasca a un pacifista escandinavo y encontrarás a un imperialista frustrado no muy por debajo de la superficie.
 La idea de que las acciones de Vladimir Putin están motivadas por algún gran plan para restaurar el Imperio Zarista no se corresponde en lo más mínimo con todo lo que sabemos sobre el hombre. Se busca atribuirle un nivel de delirante romanticismo histórico que difícilmente concuerda con lo que sabemos de su perfil psicológico. 
 No se trata en absoluto de un soñador con visiones románticas del pasado o del futuro, sino de la mentalidad fría, paciente y calculadora de un burócrata profesional ambicioso; un hombre que había pasado toda su vida adulta subiendo pacientemente la escalera resbaladiza, peldaño a peldaño, que conduce en dirección al poder. 
 The Guardian sacó la conclusión correcta de esta tontería cuando escribió:
 “Dejando de lado el hecho de que el ejército ruso ya está en apuros para lograr incluso éxitos modestos en Ucrania, un ataque a los Estados bálticos o a Polonia los pondría en conflicto directo con la OTAN, que es lo último que Moscú (u Occidente) ) quiere.» (The Guardian, 22 de agosto de 2022) 
 Los objetivos declarados de Rusia todavía eran bastante moderados: básicamente, evitar que Ucrania se uniera a la OTAN y neutralizar al régimen de Kiev. ¿Podría Occidente haber aceptado esto? ¡Por supuesto que podría haberlo hecho! Ellos mismos habían pospuesto continuamente la pertenencia de Ucrania, no solo a la OTAN sino incluso a la UE. 
 Durante muchos años, habían aceptado un papel neutral para Finlandia. ¿Por qué Ucrania no podría estar en una posición similar? Desde su propio punto de vista, habría muchas ventajas en mantener relaciones amistosas con Rusia y Occidente. Si no lo aceptaron, debe haber habido razones. Y había razones muy sólidas. 

 Una alianza imperialista agresiva 

La OTAN no es una organización amante de la paz cuyo objetivo sea únicamente la defensa de los valores democráticos occidentales. Es, de hecho, una alianza imperialista agresiva que existe exclusivamente como una tapadera para las ambiciones de su pagador, los Estados Unidos, y su objetivo de dominación mundial total.
 En la década de 1980, cuando la crisis de la Unión Soviética la obligó a buscar un acomodo con el imperialismo estadounidense, el entonces líder soviético Mijail Gorbachov solo aceptó la reunificación alemana –sobre la cual la Unión Soviética tenía derecho legal de veto– porque recibió garantías de que la OTAN no se expandiría después de que retirara sus fuerzas de Europa del Este. 
 Los líderes de EE. UU., Gran Bretaña y Alemania dieron garantías inquebrantables de que se respetarían las legítimas preocupaciones de seguridad de Rusia en este punto. El secretario de Estado de George H. W. Bush, James Baker, aseguró a su homólogo soviético, Eduard Shevardnadze, que en una Europa posterior a la Guerra Fría, la OTAN ya no sería beligerante: “menos una organización militar, mucho más política, [así que] no tendría necesidad de capacidad independiente”. O eso dijeron. 
 Baker prometió además a Shevardnadze «garantías férreas de que la jurisdicción o las fuerzas de la OTAN no se moverían hacia el este». El mismo día, en Moscú, le dijo al secretario general soviético que la alianza no se movería “ni una pulgada hacia el este”.
 Él mintió. Las promesas de no expandir la OTAN solo duraron hasta 1999, cuando Polonia, la República Checa y Hungría fueron invitadas a la alianza. En total, 13 estados de Europa del Este se han convertido en miembros de la OTAN desde entonces. 
 Y este defensor de la democracia y de los derechos soberanos de los Estados nacionales, amante de la paz, persiguió sus objetivos agresivos con el mayor vigor y brutalidad. El imperialismo estadounidense posee la maquinaria militar más poderosa del mundo. Hizo uso de este poder para invadir y aplastar cualquier Estado que no pudiera controlar.
 Después del colapso de la URSS, los estadounidenses aprovecharon el caos de los años de Yeltsin para afirmar su dominio a escala mundial. Intervinieron en áreas anteriormente dominadas por Rusia, lo que nunca se habrían atrevido a hacer en la época soviética. 
 Primero, intervinieron en los Balcanes, acelerando deliberadamente la desintegración de la antigua Yugoslavia. Bombardearon Serbia e interfirieron en sus asuntos internos para instalar un gobierno pro-occidental. A esto le siguieron las invasiones criminales de Irak y Afganistán, y una intervención fallida en la guerra civil siria, que los llevó a colisionar con Rusia. 
 Todo el tiempo, continuaron expandiendo su control sobre Europa del Este, expandiendo la OTAN al incluir antiguos satélites soviéticos como Polonia y los Estados bálticos. Esto en cuanto a las promesas hechas repetidamente por Occidente de que la OTAN no se expandiría «ni una pulgada» hacia el este.
 Esto trajo una alianza militar hostil hasta las mismas fronteras de la Federación Rusa. El imperialismo estadounidense hace uso de muchos métodos diferentes para perseguir su objetivo de dominación mundial.
 El argumento sobre la soberanía nacional, que ahora se usa con tanta frecuencia para calificar a Rusia de agresor en el caso de Ucrania, fue convenientemente ignorado en los casos de Serbia, Afganistán e Irak. 
 Se suponía que estos eran Estados soberanos e independientes. Pero eso no hizo ninguna diferencia para el imperialismo yanqui, que violó descaradamente su soberanía y los bombardeó y aplastó sin piedad. 

 Rusia y Estados Unidos 

Rusia es más que una potencia imperialista regional. Su posesión de enormes reservas de petróleo, gas y otras materias primas; su fuerte base industrial y su complejo militar-industrial; junto con su poderoso ejército y la posesión de un arsenal nuclear, todo se combina para darle un alcance global que lo pone en colisión con el imperialismo estadounidense. 
 Washington ve a Rusia como una amenaza a sus intereses globales, especialmente en Europa. El viejo odio y sospecha de la Unión Soviética no desapareció con el colapso de la URSS. Joe Biden es un excelente ejemplo de la generación de rusófobos que quedaron de los años de la Guerra Fría.
 Washington tiene una variedad muy grande de armas en su arsenal contrarrevolucionario. Utiliza su vasta riqueza para entrometerse en los asuntos internos de otros países, financiando y apoyando descaradamente a los partidos de oposición, amañando las elecciones y derrocando a cualquier gobierno que no sea de su agrado. 
 Las llamadas “revoluciones de colores” a partir de 2003 provocaron lo que se conoce como cambios de regímenes en los Estados del antiguo bloque soviético, rodeando así a Rusia con un número creciente de Estados dirigidos por gobiernos dominados por Washington y hostiles a Rusia. 
 Pero al intentar atraer a Georgia a la órbita de la OTAN, cruzaron una línea roja. Rusia se sintió humillada y amenazada, y usó la fuerza militar para que los georgianos volvieran a estar en línea. La derrota militar de la camarilla reaccionaria de Tbilisi pretendía mostrar a los estadounidenses que Rusia estaba mostrando sus músculos y haciendo retroceder al imperialismo estadounidense y a la OTAN.
 Esa fue una advertencia para Estados Unidos, pero éste continuó su política agresiva a pesar de todo. Y las cosas llegaron al punto de inflexión cuando intentaron atraer a Ucrania a la órbita occidental.

 “La más brillante de todas las líneas rojas” 

Los políticos occidentales descartan las objeciones del ruso como paranoicas. Describen a la OTAN como una alianza puramente «defensiva».
 Afirman que la decisión de Rusia de ir a la guerra fue un acto de «agresión no provocada». No fue tal cosa. La colocación de un miembro de la OTAN a las puertas de Rusia fue un acto muy claro de agresión no provocada y una provocación del tipo más flagrante y descarado. Moscú nunca podría aceptarlo. Este hecho era bien conocido por los estadounidenses, a quienes se les había advertido con mucha anticipación de cómo respondería Rusia. 
 Cuando se planteó la posibilidad en una cumbre de la OTAN en 2008 de que Ucrania debería unirse a la alianza como miembro de pleno derecho, Bill Burns (ahora jefe de la CIA, que entonces era el embajador de EE. UU. en Moscú) escribió en un cable secreto a la Casa Blanca: “La entrada de Ucrania en la OTAN es la más brillante de todas las líneas rojas para la élite rusa (no solo para Putin)”. 
 Y agregó: “En mis más de dos años y medio de conversaciones con actores rusos clave, desde los que arrastran los nudillos en los oscuros rincones del Kremlin hasta los críticos liberales más agudos de Putin, todavía tengo que encontrar a alguien que vea a Ucrania en la OTAN como algo más que un desafío directo a los intereses de Rusia… La Rusia de hoy responderá”. 
 Los estadounidenses habían arrinconado a Putin y lo obligaron a reaccionar. Putin respondió. En 2014, se anexó Crimea. Esto ocurrió prácticamente sin resistencia. Eso fue porque contó con el apoyo de la gran mayoría de su población, que se identifica como rusa. Este hecho nunca se menciona en la «prensa libre» occidental. 
 Las violentas políticas antirrusas seguidas por la camarilla nacionalista reaccionaria de Kiev también provocaron una revuelta separatista en el Donbás. Más tarde, Rusia intervino cuando los rebeldes se enfrentaron a un ataque salvaje de las fuerzas ucranianas. Ese fue el comienzo de una guerra que, en realidad, continúa, con mayor o menor intensidad, desde entonces. 

 La farsa de Minsk 

La guerra en el Donbás, que comenzó en 2014, fue ignorada casi por completo por los medios occidentales. Pero la población de habla rusa de esa región fue objeto de un bombardeo despiadado por parte de la abiertamente fascista división Azov, desde entonces. 
 El número total de muertes en Donbás al 31 de diciembre de 2021 se estimó en más de 14.000, incluidas las muertes de militares no combatientes. La mayoría de las muertes se produjeron en los dos primeros años de la guerra entre 2014 y 2015, cuando se produjeron importantes combates antes de los acuerdos de Minsk. Todo esto ha sido recibido con un muro de silencio en el oeste.
 Se suponía que los acuerdos de Minsk gestionarían la crisis de Ucrania y evitarían una escalada del conflicto. Pero esa era otra mentira más. Como señaló The New York Post, Putin se sintió traicionado por Occidente: “Ha resultado que nadie iba a aplicar los acuerdos”, se quejó. Y este fue de hecho el caso. 
 Occidente no tenía la menor intención de ejecutar las decisiones. La excanciller alemana, Angela Merkel, admitió que el acuerdo de Minsk fue solo un truco cínico. “El acuerdo de Minsk de 2014 fue un intento de darle tiempo a Ucrania”, dijo al semanario Die Zeit. «También usó este tiempo para volverse más fuerte, como puedes ver hoy». 
 Y, sin embargo, estas mismas damas y caballeros acusan a Rusia de ser el principal impedimento para la paz y la estabilidad en Ucrania. 

 El argumento de “defender la democracia” 

El presidente Biden dijo que su visita a Kiev “reafirmaría nuestro compromiso inconmovible e inquebrantable con la democracia, la soberanía y la integridad territorial de Ucrania”. Eso incluye tres mentiras descaradas en una sola oración, lo que no es un mal resultado, incluso para los estándares impresionantes de un presidente estadounidense.
 El argumento de que Occidente está “defendiendo la democracia” en Ucrania es igualmente falso e hipócrita. La UE ha rechazado durante mucho tiempo la entrada de Ucrania con el argumento de que sufre lo que ellos llaman un «déficit democrático».
 The Guardian informó que: “Los atractivos de Ucrania como modelo son limitadas. Es profundamente corrupta, el Estado de derecho es inexistente y sus oligarcas multimillonarios ejercen un poder desproporcionado”. 
 Los partidos de oposición son sistemáticamente reprimidos y perseguidos. La prensa está amordazada por una estricta censura. Las organizaciones de extrema derecha y abiertamente fascistas se han incorporado al aparato estatal y las fuerzas armadas. 
 Al Partido Comunista ya se le había prohibido presentarse a las elecciones, y los símbolos comunistas fueron prohibidos después del golpe de EuroMaidan de 2014. Mientras tanto, ha sido proscrita cualquier crítica a las organizaciones nacionalistas ucranianas que colaboraron con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y llevaron a cabo una limpieza étnica de judíos y polacos, ya que son consideradas «luchadoras por la libertad». 
 Con el inicio de la guerra hace un año, también se prohibieron toda una serie de otros partidos. Los periódicos y las emisoras de televisión han sido cerrados. La censura y las medidas antidemocráticas afectan no solo a quienes se oponen al tipo oficial de nacionalismo ucraniano reaccionario, sino también a los opositores nacionalistas burgueses de Zelenski.
 En realidad, temas como la democracia, los derechos humanos y la soberanía nacional no tienen el menor interés para los imperialistas estadounidenses, excepto como puntos de propaganda baratos. Siempre han estado dispuestos a respaldar a los regímenes más sangrientos y represivos, desde la dictadura asesina de Pinochet en Chile hasta el régimen empapado de sangre de Arabia Saudita. 
 La razón por la que están interesados en prolongar la guerra, independientemente de todo el sufrimiento humano, no tiene nada que ver con defender la democracia o cualquier otra causa moral altisonante. Corresponde al objetivo cínico de debilitar a Rusia y, por lo tanto, sirve a sus intereses como potencia mundial dominante. 

 “Política por otros medios” 

Clausewitz dijo que la guerra es sólo la continuación de la política por otros medios. Para tener una idea clara de los problemas involucrados y cómo podrían desarrollarse, es necesario concentrar nuestra atención en los procesos fundamentales y no distraernos con la ruidosa guerra de información o las inevitables vicisitudes en el campo de batalla. 
 El punto más importante es que esta es una guerra de poder entre Rusia y el imperialismo estadounidense. Rusia no lucha contra un ejército ucraniano sino contra un ejército de la OTAN; es decir, el ejército de un Estado que no es formalmente miembro de esa alianza, pero que está financiado, armado, entrenado y equipado por la OTAN, que también le proporciona apoyo logístico e información vital. 
 La guerra actual terminará cuando se satisfagan los fines políticos de los actores clave o cuando uno o ambos bandos estén agotados y pierdan la voluntad de seguir luchando. ¿Cuáles son estos objetivos? Los objetivos bélicos de Zelenski no son ningún secreto. Dice que no se conformará con menos que con la expulsión completa del ejército ruso de todas las tierras ucranianas, incluida Crimea. 
 Este punto de vista ha sido apoyado con entusiasmo por los halcones de la coalición occidental: los polacos, los suecos y los líderes de los Estados bálticos, que tienen sus propios intereses en mente, y, por supuesto, los chovinistas y belicistas de cabeza dura en Londres, que imaginan que Gran Bretaña, incluso en su actual estado de bancarrota económica, política y moral, sigue siendo una gran potencia mundial. 
 Estas damas y caballeros han estado presionando a los ucranianos para que continúen luchando hasta la «victoria final». Su deseo más ardiente es ver al ejército ucraniano expulsar a los rusos, no sólo del Donbás sino también de Crimea, provocando (esperan) el derrocamiento de Putin y la derrota total y el desmembramiento completo de la Federación Rusa (aunque no hablan frecuentemente de esto en público). 
 Hacen mucho ruido; sin embargo, ninguna persona seria presta la menor atención a las payasadas de los políticos de Londres, Varsovia y Vilnius. Como líderes de Estados de segunda categoría que carecen de peso real en la balanza de la política internacional, siguen siendo actores de poca monta que nunca pueden desempeñar más que un papel secundario en este gran drama.
 Es Estados Unidos el que paga las cuentas y dicta todo lo que sucede. Y al menos los estrategas más sobrios del imperialismo estadounidense saben que todo este delirio es pura palabrería. Bajo ciertas condiciones, los Estados imperialistas más pequeños pueden desempeñar un cierto papel en el desarrollo de los acontecimientos, pero en última instancia, es Washington quien decide. Pero sus políticas se han topado con serios problemas. 

 Las sanciones han fracasado

 Mark Twain dijo una vez: «Las informaciones sobre mi muerte han sido algo exageradas». Lo mismo ocurre con los numerosos informes de la «prensa libre» occidental sobre el supuesto colapso de la economía rusa. 
 Las sanciones impuestas a Rusia tras la invasión de Ucrania han sido un fracaso espectacular. De hecho, el valor de las exportaciones rusas creció desde el comienzo de la guerra. Aunque el volumen de las importaciones de Rusia se desplomó como resultado de las sanciones, varios países (China, India, Turquía, pero también algunos que forman parte de la UE, como Bélgica, España y los Países Bajos) han aumentado su comercio con Rusia.
 Además, los altos precios del petróleo y del gas han compensado los ingresos que Rusia perdió debido a las sanciones. India y China han estado comprando mucho más de su crudo, aunque a un precio reducido. Así, la pérdida de ingresos resultante de las sanciones se ha visto compensada por el aumento del precio del petróleo y del gas en los mercados mundiales.
 Vladimir Putin continúa financiando sus ejércitos con las ganancias, mientras que Occidente se enfrenta a la perspectiva de inestabilidad energética en los próximos años, con facturas energéticas vertiginosas y una creciente ira pública.

 Debilitamiento del apoyo

 La cuestión es: ¿qué lado de la guerra se cansará primero? Está claro que el tiempo no está del lado de Ucrania, ni desde el punto de vista militar ni político. Y en última instancia, esto pesará más en la balanza. 
 Europa se ha visto afectada por una grave escasez de gas y electricidad, lo que está debilitando el apoyo público a la guerra en Ucrania. El clima más cálido de lo habitual ha traído un respiro parcial y temporal, pero cada mes que continúen las sanciones, los problemas crecerán. 
 El apoyo estadounidense tampoco puede darse por sentado. En público, la clase dominante estadounidense mantiene la idea de su apoyo inquebrantable a Ucrania, pero en privado, no está nada convencida sobre el resultado. 
 Ninguna de las partes está de humor para negociar nada significativo en este momento. Pero eso cambiará. La demagogia de Zelenski, que repite constantemente que Ucrania nunca cederá ni un centímetro de tierra, está claramente diseñada para presionar a la OTAN y al imperialismo estadounidense; insistiendo en que los ucranianos lucharán hasta el final, siempre con la condición de que Occidente siga enviando ingentes cantidades de dinero y de armas.
 Sí, a Biden le gustaría prolongar el conflicto actual para debilitar y socavar a Rusia. Pero no a cualquier precio, y ciertamente no si eso implica un choque militar directo con Rusia. Mientras tanto, encuesta tras encuesta muestra que el apoyo a la guerra en Ucrania en la opinión pública de Occidente está disminuyendo lentamente. 

 Fatiga ucraniana 

En el primer mes de la guerra, los ucranianos estaban dispuestos a negociar con Rusia. Desde entonces, Zelenski ha rechazado por completo la idea de las negociaciones. Ha dicho en repetidas ocasiones que Ucrania solo está dispuesta a entablar negociaciones con Rusia si sus tropas abandonan todas las partes de Ucrania, incluidas Crimea y las áreas orientales del Donbás, controladas de facto por Rusia desde 2014, y si los rusos que han cometido crímenes en Ucrania se enfrentan a juicio. 
 Zelenski también dejó en claro que no mantendría negociaciones con el actual gobierno ruso. Incluso firmó un decreto especificando que Ucrania solo negociaría con un presidente ruso que haya sucedido a Vladimir Putin. 
 Estas declaraciones desafiantes causaron mucha irritación en Washington. The Washington Post reveló que los funcionarios estadounidenses advirtieron al gobierno ucraniano en privado que la «fatiga de Ucrania» entre los aliados podría empeorar si Kiev continúa sin negociar con Putin. 
 Los funcionarios advirtieron que la posición de Ucrania sobre las negociaciones con Rusia se está debilitando entre los aliados que están preocupados por los efectos económicos de una guerra prolongada. 
 En sus discursos en Kiev y Varsovia, Biden reiteró el conocido mantra de que Estados Unidos apoyaría a Ucrania “durante el tiempo que sea necesario”. Sin embargo, los aliados en partes de Europa, por no hablar de África y América Latina, están cada vez más alarmados por la presión que la guerra está ejerciendo sobre los precios de la energía y los alimentos, así como sobre las cadenas de suministro. “La fatiga de Ucrania es algo real para algunos de nuestros socios”, dijo un funcionario estadounidense.
 Naturalmente, los estadounidenses no pueden admitir públicamente que presionaron a Zelenski. Por el contrario, mantienen una apariencia de firme solidaridad con Kiev. Pero en realidad, están apareciendo grietas graves debajo de la fachada. 
 Para los líderes ucranianos, la aceptación de las negociaciones significaría una retirada humillante después de tantos meses de retórica beligerante sobre la necesidad de una victoria militar decisiva sobre Rusia para garantizar la seguridad de Ucrania a largo plazo.
 Una serie de éxitos en el campo de batalla en 2022, primero en la región nororiental de Járkov y luego con la toma de Jersón, animó a Zelenski a creer en la posibilidad de una “victoria final”. Pero los estadounidenses tienen una mejor comprensión de la realidad y saben muy bien que el tiempo no está necesariamente del lado de Ucrania. 

 ¿Corre Putin peligro de ser derrocado?

 La maquinaria de propaganda occidental repite constantemente la línea de que Putin pronto será derrocado por el pueblo ruso, que está cansado de la guerra. Pero eso es mera ilusión. Se basa en un concepto erróneo fundamental. En el momento actual, Putin todavía tiene una base de apoyo bastante amplia. Él no está bajo ningún peligro inmediato de derrocamiento. 
 En la actualidad, no existe en Rusia un movimiento significativo contra la guerra y el que existe está conducido y dirigido por elementos liberales burgueses. Esa es precisamente su principal debilidad. Los trabajadores echan un vistazo a las credenciales pro-occidentales de estos elementos y se dan la vuelta, maldiciendo. 
 La guerra cuenta con el apoyo general de la mayoría de los rusos, especialmente de los trabajadores, aunque no hay mucho entusiasmo por ella. La imposición de sanciones y el flujo constante de propaganda antirrusa en Occidente, y el hecho de que la OTAN y los estadounidenses estén suministrando armas modernas a Ucrania, confirma la sospecha de que Rusia está siendo asediada por sus enemigos. 
 La única presión sobre Putin proviene, no de ningún movimiento contra la guerra, sino por el contrario, de los nacionalistas rusos y otros que quieren que la guerra prosiga con mayor fuerza y determinación. Sin embargo, si la guerra se prolonga durante un período de tiempo indefinido, sin pruebas significativas de un éxito militar ruso, eso puede cambiar.
 Un síntoma significativo son las protestas de las madres de los soldados muertos en Ucrania. Todavía son de tamaño pequeño y se concentran principalmente en las repúblicas del este como Daguestán, donde los altos niveles de desempleo significaron que un gran número de hombres jóvenes se ofrecieron como voluntarios para el ejército. Si el conflicto actual se prolonga, estas protestas podrían multiplicarse a una escala mucho mayor, lo que representaría una amenaza, no solo para la guerra, sino para el propio régimen. 
 Si aumenta el número de muertes, es posible que veamos protestas de madres en Moscú y Petersburgo, que Putin no puede ignorar y sería incapaz de reprimir. Esto sin duda marcaría un cambio en toda la situación. Pero no se ha materializado, todavía.

 Los objetivos de guerra de Rusia 

El objetivo declarado de Rusia era evitar que Ucrania se uniera a la OTAN y “desmilitarizar y desnazificar” el país. Además, al principio Putin quería un gobierno neutral o prorruso en Kiev.
 Putin claramente calculó mal al principio, y los rusos no tenían fuerzas suficientes para lograr estos objetivos. Incluso la tarea de aferrarse a sus ganancias en el Donbás resultó ser difícil, un hecho que quedó claramente demostrado por la ofensiva ucraniana a principios de septiembre del año pasado. 
 Pero los fracasos en el frente actuaron como el estímulo necesario para reajustarse. Tomaron medidas para movilizar las fuerzas convenientes para hacer lo necesario. Rusia está llevando a cabo una movilización de masas. El envío de unas 300.000 tropas rusas frescas al frente cambiará drásticamente el equilibrio de fuerzas. 
 El argumento repetido con frecuencia de que los rusos se están quedando sin municiones es completamente falso. Rusia tiene una industria armamentística grande y poderosa. Tienen reservas muy considerables de armas y municiones. 
 No es Rusia, sino los ucranianos y sus patrocinadores imperialistas quienes se están quedando sin municiones. Estados Unidos y sus aliados ya han enviado casi $ 50 mil millones en ayuda y equipo al ejército de Ucrania solo en el último año. Pero los ucranianos están agotando sus suministros mucho más rápido de lo que pueden ser reemplazados. 
 El secretario de la OTAN, Jens Stoltenberg, tuvo que admitir en la reunión más reciente de la OTAN que tanto Ucrania como la OTAN corren el peligro de quedarse sin municiones y repuestos para armas pesadas. Dijo que los aliados occidentales necesitaban abastecerse de sus propios arsenales mientras se aseguraban de que Kiev recibiera las armas que necesitaba «para ganar esta guerra»:
 “No vemos señales de que el presidente Putin se esté preparando para la paz”, dijo Stoltenberg. “Lo que vemos es lo contrario, se está preparando para más guerra, para nuevas ofensivas y nuevos ataques. 
 “Esto se ha convertido en una guerra de desgaste y, por lo tanto, también es una batalla de logística.
 “Este es un gran esfuerzo de los aliados para poder obtener las municiones, el combustible, las piezas de repuesto que se necesitan”. 
 Estas admisiones ponen patas arriba toda la estúpida propaganda que se ha repetido durante muchos meses. 
 Mientras tanto, los rusos siguen pulverizando objetivos por toda Ucrania con artillería, cohetes, drones y misiles; destruyendo centros de comando militar, centros de transporte e infraestructura, lo que dificultará seriamente el movimiento de tropas y armas hacia el frente.

 Relaciones mundiales 

La guerra en Ucrania no puede verse aisladamente. El orden mundial (o más exactamente, el desorden mundial) que ha existido durante los últimos 30 años tras el colapso de la URSS, está llegando a su fin. 
 El imperialismo estadounidense está intentando afirmar su papel como potencia mundial dominante. Pero está encontrando resistencia. Rusia está impugnando el orden de seguridad liderado por Estados Unidos en Europa, mientras que China lo está desafiando en Asia. China también se ha acercado mucho más a Rusia, ya que ambos compiten con el imperialismo estadounidense.
 China ha advertido recientemente a los países occidentales que no «echen leña al fuego» en Ucrania y reiteró los llamamientos a las conversaciones de paz antes de la visita prevista a Moscú del diplomático de más alto rango de Beijing, Wang Yi. 
 Estos comentarios fueron interpretados en Washington como una amenaza de que China podría suministrar armas a Rusia. Estados Unidos emitió una airada advertencia a Beijing de que esto tendría graves consecuencias. Eso a su vez se encontró con una respuesta aún más enojada de Beijing. ¿Por qué Estados Unidos y sus aliados deberían tener rienda suelta para enviar suministros masivos de armas a Ucrania pero prohibir que China envíe armas a Rusia? 
 Una muy buena pregunta, a la que todavía estamos esperando una muy buena respuesta. 
 Ha comenzado una transición geopolítica, similar a los cambios en las placas tectónicas en la superficie de la tierra. Y como estas últimas, producirá terremotos. 
 De las cenizas del viejo orden, finalmente surgirá un nuevo equilibrio de poder. Pero esto tomará tiempo para definirse y no se logrará fácil ni pacíficamente. Ha comenzado un nuevo período de turbulencia y agitación.
 Aunque se descarta una guerra mundial en las condiciones actuales, habrá muchas guerras “pequeñas” y guerras interpuestas como la de Ucrania. Esto aumentará la volatilidad general y agregará combustible a las llamas del desorden mundial. 

 Estados Unidos y Europa 

En Europa, EE. UU. está utilizando el conflicto en Ucrania para perseguir su objetivo de obligar a los europeos a cortar sus lazos con Rusia, y así fortalecer el control completo del imperialismo estadounidense sobre todo el continente. 
 Antes de esto, la clase dominante alemana estaba, en efecto, utilizando sus vínculos con Rusia como palanca para asegurar al menos una independencia parcial frente a los EE. UU. 
 Su otra palanca principal era su dominio de facto de la Unión Europea, que esperaba construir como un bloque de poder alternativo, capaz de perseguir sus propios objetivos e intereses en un escenario global.
 Debajo de la apariencia de «unidad occidental», existen tensiones crecientes entre EE. UU. y Europa, que en realidad se han visto exacerbadas por esta guerra. Estas tensiones han resurgido en el reciente proyecto de ley de infraestructura proteccionista de EE. UU., que ejerce una presión adicional sobre la producción industrial en la UE.
 Las tensiones de Estados Unidos con Europa no son nuevas. Surgieron durante la Guerra de Irak y, más recientemente, sobre las relaciones con Irán. Los líderes de Francia y Alemania siempre sospecharon de las estrechas relaciones de Estados Unidos con Gran Bretaña, a la que correctamente consideraron como un caballo de Troya estadounidense dentro del campo europeo. 
 Los franceses, que nunca ocultaron sus propias ambiciones de dominar Europa, fueron tradicionalmente más expresivos en su retórica antiestadounidense. Los alemanes, que son los verdaderos amos de Europa, fueron más circunspectos, prefiriendo la realidad del poder a la jactancia vacía. 
 Los estadounidenses no se dejaron engañar. Vieron a Alemania, no a Francia, como su principal rival, y Trump en particular no ocultó su extrema desconfianza y disgusto por Berlín. 
 Para asegurar su independencia de Washington, los capitalistas alemanes entablaron una estrecha relación con Moscú. Esto enfureció a sus «aliados» al otro lado del Atlántico, pero les proporcionó beneficios considerables en forma de abundantes y baratos suministros de petróleo y gas.
 Ser privado de estos suministros es un precio muy alto a pagar por mantener felices a los estadounidenses. Bajo Angela Merkel, Alemania conservó celosamente su papel independiente. Se requirió una guerra en Ucrania para que Alemania se alineara, al menos por el momento. 
 Por el momento, Estados Unidos ha logrado utilizar la guerra para reforzar su control sobre Europa. Pero no está del todo claro cuánto durará la paciencia de los alemanes y otros europeos. Las contradicciones generadas por esta situación solo quedarán claras cuando el negocio ucraniano esté arreglado.

 ¿Qué victoria? 

En la guerra actual, sobre todo, es un error hablar de una victoria rusa o ucraniana. Primero es necesario definir qué significa victoria. 
 Por parte de Ucrania, la respuesta es simple: lograr la derrota militar de Rusia y obligar a las fuerzas rusas a retirarse de todos los territorios ocupados, incluida Crimea. Pero aunque pueda parecer simple, la mayoría de los expertos militares están de acuerdo en que es un objetivo cada vez más improbable. 
 Para Rusia, las cosas son aún más simples. En teoría, Putin podría reclamar la victoria si Rusia logra tomar el control de todo el Donbás y el puente terrestre a Crimea. Pero ciertamente le gustaría más, por ejemplo, tomar Odesa y la costa del Mar Negro. 
 Eso estrangularía económicamente a Ucrania y la reduciría a un Estado de vasallaje. Sería un golpe demoledor para la OTAN y expondría los límites del poder estadounidense. Naturalmente, los estadounidenses harán todo lo que esté a su alcance para evitarlo. Pero está lejos de ser seguro que puedan tener éxito.
 Biden acaba de anunciar más ayuda para Ucrania. Pero no será suficiente para cambiar el rumbo de la guerra, que ahora fluye en dirección a Rusia. Lo que Washington quiere es seguir suministrando armas suficientes para mantener el conflicto en Ucrania y, por lo tanto, socavar a Rusia. 
 Sin embargo, a pesar de todas las demostraciones públicas de valentía, los estrategas militares serios han entendido que es imposible que Ucrania derrote a Rusia. El general Mark A. Milley es el vigésimo presidente del Estado Mayor Conjunto, el oficial militar de más alto rango de los EE. UU. Por lo tanto, sus opiniones deben tomarse muy en serio cuando dice: 
 “Entonces, en términos de probabilidad, la probabilidad de una victoria militar ucraniana definida como expulsar a los rusos de toda Ucrania que incluiría lo que definen o que afirman que es Crimea, la probabilidad de que eso suceda en un momento cercano no es alta, militarmente”.
 Los imperialistas continúan con su juego macabro. Están avivando los fuegos de la guerra, lo suficiente como para mantenerlos encendidos, pero sin proporcionar a los ucranianos los medios necesarios para ganar. 
 El hecho de que este escenario signifique inevitablemente la destrucción, la miseria, la muerte y el sufrimiento más espantosos para innumerables personas es un asunto de completa indiferencia para ellos. Pero hay límites para todas las cosas. 
 A diferencia de los hipócritas imperialistas, la clase obrera de Occidente siente genuina simpatía por el terrible sufrimiento de millones de pobres en Ucrania. Donan dinero, ropa y alimentos, que no pueden pagar, para ayudar a las víctimas de la guerra. Abren sus casas sin esfuerzo y comparten lo que tienen con los refugiados sin hogar. Y esto es dice mucho a su favor. 
 Pero una cosa es expresar solidaridad con las víctimas de la guerra. Y otra muy distinta es apoyar, directa o indirectamente, la política cínica del imperialismo, que explota la miseria de millones de hombres, mujeres y niños para prolongar deliberadamente el conflicto en beneficio de sus propios intereses egoístas. 

 ¿Guerra nuclear? 

El único elemento realmente nuevo en el reciente discurso de Putin fue su anuncio de la suspensión de la participación de Rusia en las conversaciones sobre un tratado de control de armas nucleares. Además, anunció que se habían puesto en servicio de combate nuevos sistemas estratégicos y amenazó con reanudar las pruebas nucleares si Estados Unidos comenzaba primero.
 La insinuación de Putin de que podría considerar el uso de armas nucleares fue casi seguro un engaño, pero sus palabras inmediatamente hicieron sonar las alarmas en Washington y Bruselas. El semblante de Stoltenberg, el noruego con cara de piedra al que le gusta llamarse a sí mismo Secretario General de la OTAN, por una vez traicionó algunos leves signos de emoción por las declaraciones de Putin. 
 Cualesquiera que sean las intenciones de los estadounidenses, una guerra real con Rusia no figura entre ellas. Una confrontación directa entre la OTAN y Rusia, con todas sus implicaciones nucleares, será evitada por ambas partes a toda costa. 
 Los estadounidenses no tienen intención de dejar que las cosas lleguen tan lejos. Es precisamente por esta razón que los estadounidenses tienen varios canales abiertos con Rusia, para evitar cualquier posibilidad de eventos descontrolados que puedan conducir a desarrollos indeseables.
 Todo esto dará mayor peso a los esfuerzos de hombres como el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, para presionar a Zelenski para que inicie conversaciones con Rusia. Pero este es el beso de la muerte desde el punto de vista ucraniano. 
 “Cuando haya una oportunidad de negociar, cuando se pueda lograr la paz, aprovéchala”, dijo Milley. «Aprovechar el momento.» 
 Pero si las negociaciones nunca se materializan o fracasan, Milley dice que Estados Unidos continuará armando a Ucrania, incluso cuando la victoria militar absoluta de cualquiera de las partes parece cada vez más improbable.
 “Tiene que haber un reconocimiento mutuo de que la victoria militar probablemente, en el verdadero sentido de la palabra, tal vez no se pueda lograr por medios militares y, por lo tanto, es necesario recurrir a otros medios”, dijo. Esta es una clara advertencia a Zelenski de que el continuo apoyo al imperialismo estadounidense no puede darse por sentado. Y es esto, no las declaraciones retóricas de Joe Biden en Kiev y Varsovia, lo que finalmente determinará el destino de Ucrania. 
 Hay, de hecho, límites definidos a la voluntad de EE. UU. de continuar pagando la factura de una guerra costosa sin un final claro a la vista. Washington siempre se ha mostrado reacio a suministrar a Kiev el tipo de armamento avanzado que ha estado solicitando.
 Esto tiene la intención de enviar una señal a Moscú de que EE. UU. no está dispuesto a proporcionar armas que podrían escalar el conflicto, creando la posibilidad de un enfrentamiento militar directo entre Rusia y la OTAN.
 Esto subraya los peligros que están implícitos si se permite que continúe la guerra. Hay demasiados elementos incontrolables en juego, lo que podría dar lugar a una especie de espiral descendente que podría conducir a una guerra real entre la OTAN y Rusia. 
 El peligro de tales desarrollos se subrayó en noviembre de 2022, cuando el mundo se sorprendió al escuchar la declaración del presidente polaco de que su país había sido alcanzado por misiles de fabricación rusa, y los medios occidentales afirmaron que Rusia estaba detrás. 
 Esa mentira pronto quedó expuesta cuando el propio Pentágono reveló que el misil que impactó en una instalación de granos polaca en una granja cerca del pueblo de Przewodow, cerca de la frontera con Ucrania, fue disparado por el ejército ucraniano. 
 La OTAN y los polacos se apresuraron a explicar que todo fue “un lamentable accidente”. Pero a pesar de que el misil es un misil antiaéreo S-300 con un alcance muy limitado, que difícilmente podría haber sido disparado desde Rusia, Zelenski mintió descaradamente e insistió en que fue un ataque deliberado de Rusia. 
 Esperaba que le hubiera dado una poderosa palanca para exigir más armas y dinero. Y en el mejor de los casos (desde su punto de vista) podría empujar a la OTAN a tomar medidas de represalia contra Rusia, con interesantes consecuencias.
 Si ese incidente hubiera servido para empujar a la OTAN a actuar contra Rusia, podría haber desencadenado una cadena imparable de eventos que podría haber llevado a una guerra total. No hay duda alguna de que le vendría muy bien a Zelenski ver a la OTAN entrar en guerra y así sacarle sus castañas calientes del fuego. 
 Una conflagración europea general habría sido una pesadilla para millones de personas. Pero para Zelenski y su camarilla habría sido la respuesta a todas sus oraciones. Naturalmente, sería imposible para los estadounidenses permanecer al margen, calentándose las manos en las llamas. 
 Tendría que haber tropas estadounidenses sobre el terreno. Excelentes noticias desde el punto de vista del régimen de Kiev, pero nada desde el punto de vista de la Casa Blanca y el Pentágono. ¡Eso no se suponía que fuera parte del guión! 
 La perspectiva de una nueva ofensiva rusa llena de alarma a los hombres en Kiev. Esto explica la reciente intensificación de la ofensiva diplomática de Zelenski: los repentinos viajes a Londres y Washington, y las melodramáticas apariciones de Biden en Kiev y Varsovia. 
 Zelenski es un hombre desesperado. Y los hombres desesperados hacen cosas desesperadas. Claramente, hay elementos en el ejército y los servicios secretos ucranianos que están buscando cualquier excusa para organizar una provocación que esperan finalmente arrastre a la OTAN a una participación directa en la guerra. 
 El incidente del misil disparado en territorio polaco por una unidad del ejército ucraniano es un buen ejemplo. Hay muchas razones para creer que en este momento se están tramando provocaciones nuevas e incluso más graves en Kiev.
 Ayer, Rusia afirmó que Ucrania estaba intensificando sus esfuerzos para invadir Transnistria, la región separatista de Moldavia respaldada por Moscú, y prometió una “respuesta”. Eso es completamente posible. Ya sea que se materialice o no, alguna nueva provocación es completamente predecible.

 ¿Ahora qué? 

El dicho de Napoleón de que la guerra es la más compleja de todas las ecuaciones conserva toda su fuerza. La guerra es una imagen en movimiento con muchas variantes imprevisibles y escenarios posibles.
 La variante que la máquina de propaganda occidental ha presentado con confianza desde el comienzo de las hostilidades pareció validarse con el éxito de la ofensiva ucraniana en septiembre de 2022 y, más tarde, con la retirada rusa de la parte occidental de Jersón. Sin embargo, debemos guardarnos de sacar conclusiones impresionistas de un número limitado de acontecimientos. El resultado de las guerras rara vez se decide en una sola batalla, o incluso en varias batallas.
 La pregunta es: ¿esta victoria, o ese avance, alteró materialmente el equilibrio de fuerzas subyacente, que es el único que puede determinar el resultado final? Estas cuestiones fundamentales aún no se han determinado. Son posibles diferentes resultados, dependiendo de cómo se desarrollen las condiciones tanto en Rusia por un lado, como en Ucrania y sus amos occidentales por el otro.
 Rusia ha estado acumulando sus fuerzas en el este, fortaleciendo su presencia militar en Bielorrusia e intensificando su bombardeo aéreo tanto de objetivos militares como de la ya debilitada infraestructura ucraniana. 
 Hasta ahora, los ucranianos han mostrado un notable nivel de resiliencia. Pero no está claro cuánto tiempo se puede mantener la moral tanto de la población civil como de los soldados en el frente. 
 Sin embargo, una cosa está clara. La próxima ofensiva rusa no será como la anterior que fracasó de manera tan ignominiosa. Los rusos atacarán con todos los números y la potencia de fuego a su disposición. Y parece muy poco probable que los ucranianos, ya severamente debilitados por las grandes pérdidas y la destrucción de su infraestructura, puedan resistir. 
 Sin embargo, eso no significa el fin de las hostilidades. Para asegurar una victoria total, los rusos tendrán que ir mucho más allá, hasta que hayan socavado por completo la capacidad de combate del ejército ucraniano ¿Es posible? Sí, es posible. Rusia tiene reservas considerables que aún no se han puesto en juego y de las que Ucrania carece. Pero no será fácil ni rápido. Las noticias de serios reveses en el frente tendrán un efecto en la moral. Con el tiempo, estallarán divisiones en la capa dirigente de Kiev entre los nacionalistas de derecha, que desean luchar hasta el final, y los elementos más pragmáticos, que ven que una mayor resistencia sólo conducirá a la destrucción total de Ucrania y que algún tipo de acuerdo negociado es la única salida. Sea cual sea el resultado, no se puede hablar de un retorno al statu quo en Europa. Ha nacido un nuevo período de extrema inestabilidad, guerras, guerras civiles, revolución y contrarrevolución. 

 Alan Woods (CMI)
 Londres 24 febrero 2023

Un justo y sentido homenaje


El 9 de marzo se cumplieron 30 años del fallecimiento de José Germán Araújo; pilar de la lucha contra la dictadura fascista en Uruguay. 

 A la cabeza de CX 30 La Radio, fue el vivo ejemplo de cómo utilizar –con habilidad y astucia- un medio de difusión como espacio de libertad para burlar la censura de una cruel dictadura. 
 Todos los días, su espacio editorial “Diario 30” congregaba a la enorme mayoría del pueblo a escuchar su mensaje, que iniciaba con su proverbial “qué tal amigos”. 
 Tuve el privilegio de compartir más de una charla mano a mano en su despacho de “La Radio” en el Palacio Salvo, intercambiando visiones del momento político y sobre las formas de plantear los hechos para evadir la censura. 
 Recuerdo que me decía que su apuesta a crear buenos programas culturales que pudieran conquistar reconocimientos internacionales –como el Premio Ondas de España que ganara en dos oportunidades– era la manera de que la dictadura no tuviera más remedio que permitirle salir del país para recibir el premio. De esa forma podía comunicarse con los dirigentes del Frente Amplio y la CNT en el exilio. 
 Luego de la reconquista de la democracia fue electo Senador por el Frente Amplio en dos períodos consecutivos, destacándose por sus alegatos en defensa de los Derechos Humanos y en contra de la impunidad para sus transgresores. 
 Ha sido, sin lugar a dudas, uno de los mejores estrategas de la comunicación que ha tenido (y que hoy no tiene) la izquierda uruguaya. 
 Lamentablemente este aniversario pasó desapercibido. 
 Vaya este modesto artículo como merecido y permanente homenaje a nuestro querido Germán. 

 La comunicación: ese talón de Aquiles de la izquierda

 Hace pocos días me enviaron un excelente artículo publicado en Cuba que trata sobre carencias en la comunicación por parte del gobierno.[1] No dudé en difundirlo afirmando que si bien está referido a la realidad de Cuba, bien podría aplicarse a la izquierda de nuestros países, esté o no en el gobierno.

 El Frente Amplio y sus perspectivas 

 Iniciado el tercer año de gobierno de la coalición neoliberal en Uruguay, ya se están haciendo encuestas consultando a los encuestados a qué partido votarían si las elecciones fueran hoy.
 El Frente Amplio las encabeza cómodamente con porcentajes que van de un 41% a un 43%, con más de 10 puntos de ventaja sobre el Partido Nacional. Por lo tanto, no será una sorpresa para nadie su triunfo en las próximas elecciones de noviembre del año próximo. 

 La estrategia hacia el 2024 

 La nueva presidencia del FA está llevando adelante dos propuestas altamente positivas a saber: llegar a la cifra de 500 Comités de Base funcionando (a la fecha hay algo más de 430) y se están realizando visitas en todo el país para escuchar la opinión de las bases, como elemento importante de la autocrítica sobre lo actuado en los tres períodos de gobierno y la pérdida del mismo en las elecciones del 2019 y elaboración del próximo programa de gobierno. 
Pero el tema fundamental que deberá analizar y definir el FA, será qué alcances y características tendrá su estrategia de comunicación desde ahora y durante la próxima campaña electoral.
 A mi juicio, desde ya el FA debería estar elaborando esa estrategia de comunicación que incluso debería incluir acciones del nuevo gobierno a partir de marzo del 2025. 
 Sólo para mencionar algunos puntos medulares: que no bastará con ganar las elecciones de noviembre de 2024, sino con qué porcentaje será necesario hacerlo.
 Luego de hacer un breve diagnóstico ennumerando las nefastas leyes ya aprobadas en materia de educación, seguridad social, y el ruinoso estado en que dejarán sumida a la enorme mayoría de la población en materia de déficit de viviendas, pérdida de poder adquisitivo de los salarios, índices de desocupación, pobreza, e indigencia, es fundamental insistir desde ahora en la necesidad de ganar las elecciones con más del 50% de los votos, para así obtener las indispensables mayorías parlamentarias en ambas cámaras, que permitan derogar y sustituir las leyes aprobadas por la coalición neoliberal en los temas mencionados y en tantos otros. Para ello ir preparando equipos temáticos y por ministerio que vayan adelantando trabajos para la elaboración de un diagnóstico de situación por sector. 
Una vez en el gobierno realizar un exhaustivo registro del estado de situación en que se recibe cada ministerio; un verdadero “libro blanco” para informar a la población. 
Para ello, utilizar la cadena nacional de radio y televisión las veces que sea necesario. Nunca entendí la renuencia de los anteriores gobiernos frenteamplistas de utilizar este medio de llegada a la ciudadanía. Tal vez influenciados por la campaña de los grandes medios de comunicación privados, que por obvios motivos políticos nunca transmitirán “per se” estos informes.
 Se comportan como si fueran los dueños de los espacios de transmisión, cuando en realidad pertenecen al estado y ello son meros permisarios temporales de los mismos. No estaría de más tenerlo siempre presente y obrar en consecuencia, utilizando la obligatoria cadena nacional como instrumento democratizador de la rendición de cuentas de un gobierno a su pueblo. 

 Carlos Flanagan | 14/03/2023

 Nota: 
 [1] https://telegra.ph/Un-debate-sobre-Cuba-02-25

martes, 14 de marzo de 2023

Los ataques aéreos israelíes y el tablero de Siria


No a los bombardeos sionistas. 

 Desde comienzos de año, las fuerzas israelíes agredieron en al menos tres oportunidades el territorio sirio. El miércoles 8, un ataque con misiles desde el Mediterráneo dejó fuera de funcionamiento el aeropuerto de Alepo, que ya había sido atacado previamente en 2023. A mediados de febrero, una ráfaga de misiles desde los Altos del Golán contra un barrio residencial de Damasco dejó 15 muertos, entre ellos varios civiles. 
 Los lanzamientos se han intensificado con el paso de los años y se contabilizan 145 desde 2018 a 2022 (Monitor de Oriente, 8/3).
 El Estado israelí dice que están dirigidos contra objetivos del grupo libanés Hezbollah y contra Irán, que apoyan al régimen de Bashar al-Assad. 
 Obviamente, estos ataques recalientan el enredado tablero sirio. 
 El gobierno ruso los condenó públicamente, pero lo cierto es que, en la medida que controla el espacio aéreo del país, los deja correr. La presencia rusa en Siria es una de las principales razones por las que Israel sostiene una postura cautelosa con respecto a la guerra de Ucrania. Debido a sus lazos tanto con la Casa Blanca como con Moscú, el anterior gobierno de Naftali Bennett exploró una mediación (fallida) entre Kiev y el Kremlin. Ha proporcionado asistencia humanitaria e información técnica al gobierno de Volodomir Zelensky (sobre cómo contrarrestar los drones iraníes que emplean las tropas rusas), pero no armamento. 
El gobierno de Joe Biden presiona a Tel Aviv para que se involucre decididamente contra Rusia. 
 El temor actual del Kremlin, en lo que atañe a Siria, es que las fuerzas de al-Assad respondan las agresiones israelíes y se produzca una escalada. 

 Tiempos de guerra 

La guerra en Siria, que estalló en 2011, ya ha dejado más de 400 mil muertos y la mitad de la población desplazada de sus hogares. La pobreza envuelve al 80 o 90% de sus habitantes. El reciente terremoto en el norte del país agravó la catástrofe humanitaria.
 En los últimos años, gracias a la intervención rusa e iraní, el régimen de al-Assad recuperó posiciones y se estima que hoy manda en dos tercios del país, incluyendo las ciudades más importantes (El País, 9/3). La oposición, en la que revisten Tahrir-al Sham (grupo que rompió con Al Qaeda) y el Ejército Libre Sirio, entre otros, domina todavía la ciudad y región de Idlib, donde se siente la influencia de la vecina Turquía. Las fuerzas kurdas, en tanto, controlan parte del norte del país, aunque sufren cotidianamente las agresiones criminales del régimen de Erdogan –quien cuenta en esa accionar con la complicidad yanqui y rusa.
 Estados Unidos, que está enfrentado a al-Assad e impuso duras sanciones a Damasco, ha perdido relevancia en la zona a manos de sus adversarios internacionales (y de Turquía). Trump ordenó en 2019 el repliegue de sus tropas, aunque al día de hoy no se ha consumado. La Cámara de Representantes acaba de rechazar por mayoría un proyecto de dos legisladores republicanos que iba en ese sentido, pero el debate está abierto. Unos 900 soldados permanecen en el territorio.

 ¿Normalización?

 Turquía viene promoviendo una normalización de los vínculos con Siria, aunque incorporando en ese proceso a la oposición islamista, con la que tiene lazos. “Estados Unidos debe comprender que las políticas que se están siguiendo desde hace años no llegan a ninguna parte”, sostuvo recientemente el canciller turco Mevlüt Çavuşoglu (agencia TRT, 9/3). 
 Siria fue expulsada de la Liga Arabe en 2011, pero, a la luz del sostenimiento de al-Assad en el poder, algunos Estados de la región impulsan una reaproximación de características pragmáticas. Es el caso de los Emiratos Arabes Unidos, que reabrió su embajada y recibió al presidente sirio.
 Al-Assad visitó este mes Omán y recibió la comunicación telefónica del presidente egipcio, Abdelfatah al-Sisi, quien, de todos modos, debido a su alianza con Estados Unidos, aclaró que solo se propone brindar asistencia humanitaria ante el terremoto. 
 Arabia Saudita y Qatar, en tanto, condicionan cualquier aproximación con al-Assad a una reducción de la influencia iraní en el país. 
 Los intereses divergentes y las grandes contradicciones del tablero sirio dificultan la tentativa turca.
 La situación en Siria, con las grandes potencias involucradas, es la mayor expresión de la barbarie de la guerra imperialista. 

 Gustavo Montenegro

lunes, 13 de marzo de 2023

La prisión sin muros


Imagen: Barbara Kruger, "The future belongs to those who can see it" (El futuro le pertenece a aquellos que lo puedan ver) 

A principios de siglo, dos cosas me llamaban la atención de mis nuevos estudiantes en Georgia y luego en Pensilvania. Primero, la fe como principal instrumento de juicio. Lo segundo se refería a un sobreentendido: cada vez que los estudiantes leían una obra de ficción, sus análisis consistían en deducir qué había querido decir el autor y qué quería que sus lectores hicieran. 
 Una vez perdí la paciencia: “No sabemos qué estaba pensando el autor mientras escribía esta obra, pero es muy probable que le importase un carajo lo que pudiésemos pensar nosotros; ahora, si le importaba, igual podemos leerlo sin que nos importe”. El arte (como la ciencia desde otro punto de vista) explora, expone la infinita complejidad humana, incluidos los conflictos morales y políticos, pero no tiene por qué ser un texto religioso, moralista o proselitista.
 Ambas actitudes intelectuales debían proceder del entrenamiento de los lectores, de los individuos en las iglesias a la que casi todos asistían cada domingo desde niños. En el caso de un texto como la Biblia, el Corán o la Torá, es razonable pensar que los lectores busquen “lo que quiso decir el autor” y “qué quiere él de nosotros”―y que se odien unos a otros por las interpretaciones. 
 Este entrenamiento intelectual debió migrar de las iglesias hacia la política e intenta hacerlo ahora a la educación con todo tipo de leyes aprobadas para limitar la libertad de cátedra en nombre de la libertad.
 ¿Cómo se entiende esta contradicción? De la misma forma, el sistema esclavista combinaba el amor cristiano y la explotación de millones de hombres y mujeres condenados por el color de su piel. Si consideramos que las modernas corporaciones son la continuidad de los amos esclavistas y los trabajadores que se alquilan por un salario son casi una copia de los esclavos indenture del siglo XIX, la transición a un Jesús capitalista y protector de los millonarios es un proceso simple y hasta natural. 
 Hay dos motores culturales: uno es la cultura consumista que procede del capitalismo corporativo y el otro es la tradición religiosa que le exige fe incondicional al creyente―al consumidor, al votante. Alguien podría decir que cristianismo y capitalismo son contradictorios y, si vamos a los orígenes, lo es. Sin embargo, ambos han funcionado de la mano. El casamiento entre política y religión se ha dado siempre a lo largo de la historia. La lógica radica en que las elites en el poder, quienes dominan la economía y las finanzas, deben administrar también la política, y sin una gran narración ese dominio es muy frágil y limitado. A diferencia de un cuento, de una novela o de una obra de teatro, es una ficción que pretende no serlo. Cuando aparece una narrativa que diputa una hegemonía, inmediatamente es demonizada, por lo general invirtiendo realidad y ficción a conveniencia. Si los estudiantes universitarios se encuentran embrutecidos por la propaganda corporativa y consumista, embrutecidos por la indiferencia hacia lo que llamamos “la cultura radical”, ¿qué esperar del resto de la población?
 Este fenómeno pudo haber nacido en Estados Unidos, como muchos otros tics culturales, pero es fácilmente observable en otras regiones del mundo. Bastaría con mencionar un ejemplo: se acusa de gramscianos a los profesores de izquierda como si su objetivo fuese derrocar todo un sistema inoculando ideas en la juventud. De la misma forma, se acusa a los marxistas de “promover la lucha de clases”. Esto es el resultado de la falta de una cultura mínima y una abundancia de medios. Los influencers, resultados de esta fórmula (medios ricos, contenidos pobres) ahora devenidos en políticos, necesitan teléfonos de cinco cámaras para grabar su vacío interior. 
 Gramsci explicó la importancia de los medios en la consolidación de la ideología dominante. Es decir, lo que es. Lo que existe, en una sociedad capitalista (la creación de “sentido común” de la clase dominante). Antes, Marx explicó la dinámica del conflicto de clases (más materialista, menos gramsciano). Es decir, lo que es. Lo que existe, en una sociedad capitalista. La aceleración del proceso natural de las contradicciones capitalistas fue una idea de Lenin y del bolchevismo, luego adaptada por Ernesto Che Guevara al contexto de una larga tradición de muchas dictaduras militares y de algunas democracias bananeras en América Latina. 
 Recientemente, en una clase sobre los años 50 en América Central y el Caribe, noté que ninguno de mis estudiantes tenía alguna idea de qué es eso del marxismo. Me tomé quince minutos para ensayar una introducción básica sobre el materialismo dialéctico que explica diversos procesos históricos en Estados Unidos, el comunismo como etapa previa del anarquismo, etc. 
 Al terminar mi resumen noté que nadie se atrevía a preguntar más, como si hubiesen sido obligados a participar de una sesión con el demonio. Unos cuantos teléfonos me apuntaban. Nunca sabré qué uso le habrán dado, pero espero que hayan aprendido algo. Recordé lo que hace un par de años un general estadounidense (Mark Milley) dijo en el Congreso donde declaraba: “He leído a Mao Zedong. He leído a Karl Marx. He leído a Lenin. Eso no me hace comunista”. Recordé que una de las primeras aproximaciones que tuve del pensamiento marxista fue en la Facultad de Arquitectura de Uruguay. El profesor de economía, Claudio Williman, era un abogado experto en marxismo. No era marxista sino un político del Partido Blanco, el partido conservador de Uruguay. Ahora, gente así está demonizada, paradójicamente en lo que se llama democracia. En Estados Unidos hay que ir a alguna universidad especializada en estos temas para aprender sobre un clásico de la economía mundial. 
 A eso se ha reducido la educación: no pocos tienen miedo de leer algo que pueda hacerles temblar la fe. De ahí tantas prohibiciones de libros y de cursos de historia no oficial por parte de los libertarios. Aquellos que intentan ver el mundo desde un ángulo diferente son acusados de enemigos de la libertad.
 Recientemente, la profesora Brooke Allen publicó en el WSJ un artículo sobre sus clases en una prisión. Luego de lamentarse por el nivel intelectual de la nueva generación de estudiantes universitarios, escribió: “[Los presos] contrastan con los estudiantes universitarios de hoy. Estos hombres leen cada tarea dos o tres veces antes de ir a clase y luego toman notas. Algunos de ellos han estado encarcelados durante 20 o 30 años y no han parado de estudiar (…) Una gran proporción de ellos son negros y latinos, y aunque no les gusten las ideas sobre la raza de David Hume o de Thomas Jefferson, quieren leer a esos autores de todos modos. Quieren participar de la conversación centenaria que ha producido nuestra civilización”. 
 Los prisioneros están afuera, en la prisión sin muros. 

 Jorge Majfud | 10/03/2023

domingo, 12 de marzo de 2023

Estados Unidos: la quiebra bancaria más grande después del colapso de 2008


La Corporación Federal de Seguros de Depósitos de Estados Unidos (FDIC en inglés) se vio forzada a tomar el control del Silicon Valley Bank, cuando advirtió que la entidad estaba vendiendo en masa títulos del Tesoro e intentaba reunir capital mediante una emisión de acciones. Eran las señales de una inminente bancarrota de un banco con 209 mil millones de dólares en activos y 44 mil millones de capitalización bursátil. La movida del SVB había producido un sofocón en la bolsa de Nueva York con caídas, como en el caso del Morgan Chase del 7% en el valor de las acciones, que equivale a 22 mil millones de dólares, un monto superior al del propio SVB, que cayó en un porcentaje mucho mayor, un 60%, pero un monto de dinero menor. 
 La FDIC tomó el control del banco y activó el seguro a los depósitos inferiores a 250 mil dólares. El problema es que los depositantes del SVC son una fracción pequeña, el 12% del total, por 20 mil millones de dólares, en tanto que los que no acceden al seguro federal tienen depósitos por 150 mil millones de dólares. Estos últimos recibirán un certificado del FDIC, que les da derecho a una parte de lo que ingrese por la liquidación del banco. En contraste con el SVC, los clientes minoristas en el Bank of América representan el 68% del total. 
 El SVC reúne grandes clientes porque su actividad es financiar las ‘start-up’ y los unicornios vinculados a las inversiones en tecnología. El retroceso de la demanda del sector y la caída en los beneficios afectaron la rentabilidad del SVC. El golpe decisivo, sin embargo, se lo dieron las subas de la tasa de interés que viene impulsando el Banco Central de Estados Unidos (FED). En reemplazo de la atención al sector tecnológico en retroceso, el SVB fue acumulando en su cartera títulos del Tesoro norteamericano, que se multiplicaron por diez desde 2020, para llegar a unos 120 mil millones de dólares. Este aumento vertiginoso fue el resultado de la enorme emisión monetaria que tuvo lugar en la pandemia para rescatar a las grandes empresas y bancos. Esto dio un fenomenal impulso a lo que un columnista del Financial Times denomina crédito especulativo. Con tasas de interés inferiores a las que fueron subiendo, esa cartera de títulos se fue desvalorizando, en tanto se encarecían los depósitos por la misma razón. Este fenómeno recorre a toda la banca internacional, que tiene, además, una cartera de créditos al sector privado que se calcula insolvente en una tercera parte. La FED ha anunciado que seguirá aumentando las tasas de interés en porcentajes significativos – 0.50% - porque no consigue disminuir la tasa de inflación. La prensa financiera ha advertido que a este ritmo el banco central podría detonar una depresión de la economía. Todavía queda por ver las consecuencias que tendrá el impago a los depósitos en el SVC superiores a 250 mil dólares, que en gran parte representan las cajas de empresas relativamente importantes. 
 La puesta bajo control federal del SVB ha venido acompañada de sonoras quiebras de gestoras de bitcoins, cuyos propietarios desviaron el dinero digital para operaciones especulativas que terminaron en un desastre e incluso en desfalcos. Ha recibido menos atención del gran público la convocatoria a acreedores de dos grandes pulpos. Se trata de Lojas Americanas, la cadena de tiendas de Brasil, y el conglomerado hindú Andani, con un pasivo impagable fenomenal. Ambos acontecimientos han desatado crisis políticas en sus respectivos países, Brasil y la India. Lula arremetió contra el accionista principal de Lojas, que al mismo tiempo se quedó con la mayor parte de la privatización de Electrobrás. En India ya empezaron a emerger las denuncias de colusión de Andani con el primer ministro Modi. En estos casos, la volatilidad financiera ha atacado el bajo vientre de los pulpos: el sobreendeudamiento, la caída de la tasa de beneficios y las operaciones fraudulentas. En el caso de China, el conjunto del sector inmobiliario sigue en la picota, mientras sigue pendiente una decisión de rescate del gobierno 
 Aunque el Silicon Valley Bank es el décimo sexto en el ranking norteamericano, su quiebra es la segunda más importante de este siglo, que no ha llegado a reunir las medallas de “too big to fail” – demasiado grande como para no salir en su rescate. Sigamos el próximo capítulo. 

 Jorge Altamira
 11/03/2023

sábado, 11 de marzo de 2023

Los cientos de millones de muertos del capitalismo


Masacre de Amritsar (India, 1919). 

Uno de los libros más promocionados de los años 90s fue Le Livre noir du communisme, publicado por el exmaoísta Stéphane Courtois en 1997. No nos detendremos sobre la conocida psicología del converso. 
El libro fue una especie de Manual del perfecto idiota latinoamericano pero del primer mundo y con mucho más vida mediática. Falacias libertarias: ¿qué es el capitalismo y qué es socialismo? Massa refinanció la deuda y la bomba explotó enfrente 
De este libro proceden las infinitas publicaciones de las redes sociales sobre “los cien millones de muertos del comunismo”, aunque sus propios autores estimaron los muertos entre 65 y 95 millones, enlistando cualquier evento donde estuviese involucrado un país comunista y tomando la cifra más alta en cualquier caso.
 La Segunda Guerra mundial es atribuida a Hitler y a Stalin, cuando fue este último el primer responsable de la derrota del primero, y fue el primero el causante de esa tragedia. Es más, los autores llegan a la conclusión de que Stalin mató más que Hitler, sin considerar las razones de cada tragedia y atribuyendo parte de los 70 millones de muertos en la Segunda Guerra a Stalin, siendo que uno comenzó la guerra y el otro la terminó. Los veinte millones de muertos rusos son atribuidos a Stalin. Los especialistas en la Era soviética estiman la responsabilidad de Stalin en un millón de muertos, lo cual es una cifra horrenda, pero lejos de lo que se le atribuye y aún más lejos que cualquiera de las matanzas causadas por las otras superpotencias vencedoras. 
 En 1945, el general LeMay arrasó varias ciudades japonesas, como Nagoya, Osaka, Yokohama y Kobe, tres meses antes de las bombas atómicas. En la noche del 10 de marzo, ordenó arrojar sobre Tokio 1500 toneladas de explosivos desde 300 bombarderos B-29. 500.000 bombas llovieron desde la 1.30 hasta las 3.00 de la madrugada. 100.000 hombres, mujeres y niños murieron en pocas horas y un millón de otras personas quedaron gravemente heridas. “Las mujeres corrían con sus bebés como antorchas de fuego en sus espaldas”, recordará Nihei, una sobreviviente. “No me preocupa matar japoneses”, dijo el general LeMay, el mismo que menos de dos décadas después le recomendará al presidente Kennedy lanzar algunas bombas atómicas sobre La Habana como forma de resolver el problema de los rebeldes barbudos. A principio de los 80s, el secretario de Estado Alexander Haig le dirá al presidente Ronald Reagan: “Sólo deme la orden y convertiré esa isla de mierda en un estacionamiento vacío”. 
 El libro de Courtois enlista dos de los tres millones totales de muertos en Corea del Norte y los atribuye al comunismo, sin considerar que los bombardeos indiscriminados del General MacArthur y otros “defensores de la libertad” barrieron con el 80 por ciento del país. Desde el año 1950, se solían arrojar cientos de toneladas de bombas en un solo día. 
 Courtois también cuenta un millón de muertos en Vietnam debido a los comunistas, sin considerar que se trató de una guerra de independencia contra las potencias imperiales de Francia y de Estados Unidos, las que dejaron al menos dos millones de muertos, la mayoría no en combate sino bajo el clásico bombardeo aéreo estadounidense (inaugurado en 1927 contra Sandino en Nicaragua) y del uso del químico Agente Naranja, que no sólo borró del mapa a un millón de inocentes de forma indiscriminada sino que sus efectos en las mutaciones genéticas se siente aún hoy. 
 También atribuye la barbarie del régimen de los Jemeres Rojos en Camboya enteramente al comunismo, sólo porque el régimen era comunista, sin mencionar que había sido apoyado por Washington y las corporaciones occidentales, y que fue el Vietnam comunista que derrotó a Estados Unidos el que puso fin a esa barbarie, mientras Occidente continuó apoyando a los genocidas reconociéndolos en la ONU como gobierno legítimo hasta los años 80. Ente 1969 y 1973, cayeron sobre Camboya más bombas (500.000 toneladas) que las que cayeron sobre Alemania y Japón durante la Segunda Guerra. Lo mismo les ocurrió a Corea del Norte y a Laos. Pol Pot y los Jemeres Rojos, hijos de la reacción anticolonialista contra Occidente, fueron luego apoyados por China y Estados Unidos mientras exterminaban a un millón de personas. Vietnam puso fin a la masacre de Pol Pot luego de una matanza de 30.000 vietnamitas. 
 El mayor número que suman a los 94 millones de víctimas del comunismo se refiere a la catastrófica hambruna de la China de Mao en los 60s. Esta hambruna de 1958-62 no causó 60 millones, sino, muy probablemente, unos 35 millones y, en ningún caso, fue un plan de exterminio deliberado y racista, estilo nazi en Alemania o británico en India. La necesidad de industrialización se repitió en países como Brasil y Argentina y su único pecado fue haber llegado tarde. En el caso chino, combinó una política desastrosa con problemas climáticos. Pese a todo, la expectativa de vida en China comenzó a mejorar rápidamente a partir de los 60s. 
 Durante el mismo período, India comenzó a mejorar las expectativas de vida de su población solo por haber dejado de ser una colonia hambreada y expoliada por el Imperio británico, que sólo entre 1880 y 1920 fue responsable de la muerte de 160 millones de personas. Sin embargo, el economista y profesor de Harvard University Amartya Sen y Jean Drèze, de la London School of Economics, en 1991 habían publicado Hunger and Public Action, donde analizaron con rigor estadístico varios casos olvidados de hambrunas mundiales provocadas por políticas capitalistas, llegando a la conclusión de que en el mismo período, en la India democrática, habían muerto cien millones, también por razones políticas. 
 La gran prensa no se hizo eco de estos estudios y el mundo no se enteró. Seis años más tarde, saltó a la fama Le Livre noir du communisme y otros del mismo género comercial de venta rápida y de fácil digestión. Lo mismo ocurrió con los análisis del intelectual y diplomático Shashi Tharoor y los profesores Jason Hickel y Dylan Sullivan sobre el impacto de las políticas imperiales del capitalismo. 
 Si continuásemos contando, con el mismo criterio de Courtois, los millones de indígenas muertos en las Américas en el proceso que hizo posible le capitalismo en Europa, los diez millones de muertos que el rey belga Leopold II dejó en su empresa llamada Congo y tantas otras masacres en África, India, Bangladesh o Medio Oriente, pasaríamos fácilmente varios cientos de millones de muertos en cualquier Libro negro del capitalismo. 
 La reconocida economista y profesora Utsa Patnaik, ha calculado que Gran Bretaña le robó a India 45 billones de dólares sólo entre 1765 y 1938 y causó, a lo largo de esos siglos, la muerte no de cien millones sino de más de mil millones de personas. La cifra alcanzada en su libro publicado por Columbia University Press a primera vista parece exagerada. No lo es más que la alcanzada por Courtois en base a los mismos criterios -sólo mejor documentada.

 Jorge Majfud 
7 de marzo de 2023

jueves, 9 de marzo de 2023

El lavado de dinero narco en Argentina


Las patronales y sus políticos son responsables de la penetración del narcotráfico en el país. 

 El gobierno nacional y el de Santa Fe firmaron este miércoles un convenio para instalar una agencia de la Unidad de Información Financiera (UIF) en Rosario. Según Omar Perotti, el gobernador santafesino, es una herramienta para “ir sobre la pata financiera de la narcocriminalidad (lavado de activos)”. Se supone que esta medida, sumada al envío de fuerzas federales y efectivos del Ejército dispuesto por el presidente Alberto Fernández, ayudaría a combatir el narcotráfico en Rosario. 
 El lavado es un mecanismo utilizado por capitalistas y narcotraficantes para legalizar fondos obtenidos mediante actividades ilegales como el tráfico de drogas, la trata de personas, el contrabando, entre otros, e introducirlos en el circuito formal de la economía. Existen varios métodos para hacerlo, es un proceso que se caracteriza por su complejidad, en el que se ven involucrados varios eslabones de la economía, como la banca, que además de realizar negocios de todo tipo, es uno de los principales agentes del lavado de activos. 
 El dinero es ingresado en el sistema financiero a través de transacciones ficticias o mediante la compra de bienes o activos de alto valor que puedan ser fácilmente convertidos en efectivo. Luego, ese efectivo es utilizado en actividades legales. En Rosario, las inmobiliarias, financieras, constructoras y las concesionarias de vehículos son algunos negocios utilizados por los clanes criminales para lavar dinero.
 A modo de ejemplo, los rosarinos Guillermo y Fernando Whpei, dueños del grupo Unión S.A., están siendo investigados por la Justicia por delitos de estafa, asociación ilícita y lavado de activos. Los hermanos Whpei tienen vínculos políticos con Alberto Fernández. Unión S.A. oficia como prestador mayorista; “el acceso al código de descuento de las cuentas sueldos de empleados públicos, en todo el país a partir de una red de mutuales, fue la base del crecimiento exponencial del grupo”. 
 TMF Group, un fondo de inversión holandés que compró la cartera de préstamos de las mutuales, denunció por estafa a la compañía de los Whpei, en diciembre de 2021. TMF pagó $865 millones por los derechos, títulos e intereses de la mutual de jubilados, retirados y pensionados provinciales, pero el cobro de los préstamos continuaba en manos del grupo Unión. Los negociados que existen detrás de estas movidas son dantescos. 
 La banda narco más famosa de Rosario, Los Monos, lavó más de $1.200 millones a través de 40 sociedades ficticias. Sus integrantes no solo blanquearon el capital, sino que también accedieron a distintos beneficios fiscales, porque crearon esas empresas utilizando el régimen de Sociedades de Acciones Simplificadas (SAS), una figura creada durante el gobierno de Macri, que los estipulaba. 
 En Santa Fe, los puertos privados de la Hidrovía del Paraná cumplen un papel fundamental en el desenvolvimiento del negocio narco y el lavado de dinero.
 De conjunto, en Argentina sobran ejemplos de cómo grupos narco y capitalistas lavan dinero que es fruto de actividades espurias. En Nordelta, localidad del partido de Tigre, se investigó hace algunos años un entramado de negocios millonarios que involucró a fondos narco con un mega emprendimiento en barrios privados (Página 12, 5/6/2014). En Río Cuarto y en Posadas ha habido otros escándalos narco, vinculados a concesionarias de autos. La lista de casos es inacabable. 
 Es difícil saber con precisión la cantidad de dinero que mueve el narcotráfico en el país, porque se trata de negocios que están al margen de la ley. En 2017, un estudio señaló que solo la venta de cocaína movía unos U$S500 millones (Infobae, 3/2/2022). 
 En el lavado de dinero en sí, se han visto envueltos algunos políticos del sistema. La vicepresidenta Cristina Fernández fue sobreseída en noviembre de 2021 de la causa Hotesur-Los Sauces, en la que se la investigó por asociación ilícita, lavado de dinero y dádivas. Por su parte, Amado Boudou, quien fue vicepresidente durante el mandato de Fernández entre 2011 y 2015, fue detenido en 2017 por presunto lavado de activos y ocultamiento de bienes.
 La UIF acusó en 2020 al expresidente Mauricio Macri, a los extitulares del Banco Central y Nación, Guido Sandleris y Javier González Fraga, y a directivos del grupo Vicentin, de cometer varios delitos, entre ellos lavado de dinero. Nicolás Dujovne, exministro de Hacienda de Macri, también estuvo vinculado a este tipo de maniobras. 
 No hay grieta para los negocios turbios. Tampoco la hubo para aprobar las distintas leyes de blanqueo de capitales que han servido para legalizar dinero proveniente del narcotráfico, el tráfico de armas y las redes de trata. Los sucesivos gobiernos capitalistas (CFK, Macri, AF) han avanzado en esta dirección. Una parte significativa del dinero blanqueado fue utilizada por las patronales para realizar inversiones en el negocio inmobiliario, o en el de la construcción, que son fachadas legales para el lavado de activos. 
 Ni siquiera el fascista Javier Milei escapa a esta tendencia. Como se sabe, el diputado libertario es un defensor y promotor del mercado de criptomonedas. Este mercado es otra de las plataformas a través de las cuales las bandas criminales legalizan sus fondos. 
 En 2021, se lavaron U$S8.600 a través de operaciones con criptoactivos, un 30% más con respecto al año anterior. En enero de este año, el gigante de las criptmonedas Binance se vio implicado en el lavado de 346 millones de dólares. Si Milei llegase al poder y aplicara las políticas de desregulación del sistema financiero que propone, convertiría a Argentina en un paraíso narco. El narcotráfico ha penetrado de esta forma en el país gracias a la burguesía nacional y sus políticos. Las fuerzas de seguridad del Estado son cómplices del tráfico de drogas, como lo demuestra la existencia de gendarmes y policías narcos. 
El narcotráfico permite a grupos capitalistas obtener beneficios extraordinarios en un cuadro de sobreproducción de mercancías y capitales. Las salidas represivas que se proponen desde ambos lados de la grieta, como el envío de tropas federales de los Fernández, o la propuesta de introducir totalmente al Ejército para “combatir” al narcotráfico de Bullrich, no harán más que agravar la situación.
 El problema es el régimen social vigente, que está en un avanzado estado de descomposición. Hay que nacionalizar la banca, los puertos, y toda la economía, bajo control de los trabajadores, para afectar los intereses capitalistas que se encuentran detrás del narcotráfico. Sin un gobierno obrero, Argentina no tiene futuro. 

 Nazareno Kotzev

miércoles, 8 de marzo de 2023

Fidel Castro: "El revolucionario más feliz"


Lacalle a tres años de su gestión: el mundo del revés


El discurso anual del presidente Luis Lacalle ante la Asamblea General se ha vuelto un ritual cada vez menos interesante. Como en 2021 y 2022, el mandatario hizo una selección efectista de temas y datos, inútil para un análisis del período considerado o una comprensión de lo que le espera a los uruguayos hasta el próximo discurso, en 2024, que será su último sobre el estado del país. 
 En su discurso, en un mensaje dirigido a Argentina, Brasil y Paraguay, Lacalle pidió “salir de este corset” del Mercosur, a su entender una de las regiones más proteccionistas del mundo que perjudica a los uruguayos. “En julio de 2022 terminamos acuerdo de factibilidad con China. En 2022 también presentamos solicitud al CPTPP (Acuerdo del Transpacífico)”, expresó el mandatario. 
 En ese sentido, recalcó que, con el apoyo al agro, los productos de Uruguay “pueden competir en los mejores mercados”. Para Lacalle, actualmente Uruguay “es un país más abierto al mundo que en marzo de 2020”. Luego se refirió a la reunión que tuvo con el electo presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y que señaló que “no solo fue de cortesía”. 
 “Fue de trabajo con temas puntuales, que hemos hablado en esta casa con ustedes y se nos ha reclamado. Podríamos separarlo en dos: por un lado, obras. La hidrovía de las lagunas, enteramente en territorio Brasil, un nuevo puente en Yaguarón, y poder tener el aeropuerto binacional de Rivera”, contó. 
 También relató que conversó con Lula sobre la necesidad de Uruguay de abrirse al mundo junto con sus socios del bloque. “Pero no podemos quedar rehenes de la inmovilidad”, acotó. 
 Días antes la militancia del Partido Nacional y dirigentes varios intentaron viralizar el hashtag #LuisCumple en las redes sociales a la vez que pintaban muros de Montevideo con la misma consigna. Jóvenes del Movimiento de Participación Popular (MPP) sector frenteamplista que lidera José “Pepe” Mujica, se manifestaron con pancartas afuera del Parlamento, una de ellas decía: “Herrerismo con H de Hambre”.
 A lo largo de su discurso dejó frases polémicas y que se pelean con la realidad. Los silencios, lo no-dicho en este tipo de discursos también son importantes. Se le intenta dar luces de reflector a determinadas cuestiones del gobierno para dejar en las sombras otras. 
 El mandatario inició remarcando la democracia uruguaya y su fortaleza y asegurando que ha ido “cumpliendo los compromisos” de la coalición multicolor (derechista) de gobierno. Es interesante destacar como resalta el compromiso a la interna de la coalición y no con sus votantes o con el pueblo uruguayo. Lacalle insistió en que quiere lograr acuerdos comerciales con otros países, un deseo que se ha convertido en un emblema de su gestión y tema de confrontación con sus vecinos y socios del Mercosur. 
 La Ley de Urgente Consideración (LUC) fue “puntapié inicial” para la reforma a la Seguridad Social y para la llamada “transformación educativa”. Sobre las jubilaciones dijo que necesitamos un “sistema más justo” porque estamos atravesando “un proceso de envejecimiento porque se vive más y se vive mejor”. 
 Otro slogan de este gobierno que llama “transformación” a un brutal ajuste de horas docentes, de vaciamiento curricular en los contenidos, de persecución sindical y de condiciones educativas cada vez más perimidas. 
 “Durante el 2022 se aumentó y profesionalizó el sistema de alimentación escolar”, dijo Lacalle y la realidad porfiada contrasta con sendos casos que docentes y maestras viralizaron en redes sociales con una alimentación más que precaria enviada por las autoridades a los centros educativos. 
 El mandatario defendió la regulación de la personería jurídica para organizaciones sociales y sindicales, en otro intento de persecución sindical. 
 «Ya no hay nadie más en el país que ponga en duda que si al agro le va bien, le va bien al país», reflexionó y prometió «dar soporte a la familia rural» ante la sequía que afecta al país, la peor en varias décadas. Anunció que los productores podrán acceder a préstamos con bajas tasas de interés, que se hará una reducción en el costo de la energía eléctrica y se prorrogarán algunos aportes que estos debían hacer por sus ingresos. 

 Impuestos

 El presidente informó que el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) ficto pasará a pagarse con un esquema de tasas progresivas, en lugar de fijas. 
 “Estamos proponiendo un conjunto de medidas que profundizan los beneficios que hemos otorgado a las micro y pequeñas empresas, en reclamo de algunos de los miembros de la coalición. Estas empresas constituyen el corazón del motor económico de nuestro país”, afirmó Lacalle, en referencia a iniciativas impulsadas por socios de la coalición de gobierno, en particular de Cabildo Abierto, para beneficiar a los pequeños empresarios nacionales. 
 Anunció también una rebaja de impuestos por la que 63.000 contribuyentes dejarán de pagar IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas), y 20.000 IASS (Impuesto a la Asistencia de la Seguridad Social). El mandatario estimó que las medidas anunciadas representan una renuncia fiscal de 150 millones de dólares. Gabriel Oddone, doctor en Historia Económica, sostuvo que esta medida es “inoportuna, innecesaria, oportunista y desaconsejable”. “No obstante, es legítima, porque es parte de un compromiso de campaña del presidente”, aclaró en diálogo con el oficialista diario La Mañana. 
 Oddone preguntó “cuáles son los ahorros que se van a promover, en qué partidas de gastos, con el propósito de compensar esta rebaja impositiva de manera tal de no afectar el resultado estructural. O sea que por las dos razones creo que esto es inoportuno”. 
 Asimismo, señaló que la medida también es innecesaria dado que existen señales que visualizan un escenario con una recaudación afectada, frente a un menor crecimiento económico. 
 “A su vez, todos sabemos que hay un compromiso de parte del gobierno de recuperar salarios para que al final de este período el salario alcance el nivel que tenía a fines del 2019. Eso supone aumento de salarios, y eso va a pegar sobre las transferencias de asistencia a la seguridad social que el Poder Ejecutivo tiene que hacer”, analizó. 
 “Es oportunista porque probablemente también esté dirigida a restringir otras renuncias fiscales que son reclamadas por miembros de la coalición de gobierno. La Rendición de Cuentas que viene ahora es la última de este período y no va a haber un nuevo presupuesto hasta el debate de 2025, que va a entrar en vigor en 2026, lo cual hace que la batalla presupuestal del 2023 sea muy fuerte. Rebajar impuestos es atarte de manos”, sintetizó. 

 Otro país

 El senador del centroizquierdista Frente Amplio por el MPP, Alejandro Sánchez retrucó al Presidente: «Parece que viviéramos en países distintos» 
 El Uruguay cambió para peor y no hay discurso que pueda ocultarlo. En 2022, 66.000 personas cayeron en la pobreza con relación al 2019, de los cuales 21.000 son menores de edad. Desde 2019 se duplicó la cantidad de gente que acudió al Mides para no dormir en la calle. En 2019 eran 2.890. En 2022 fueron 6.689”, indicó.
 Además, Sánchez subrayó que el salario real en el 2022 “se encontró 3,7 % por debajo del 2019”, y en enero de 2022, “las jubilaciones y pensiones sólo aumentaron 6,16%, mientras que los precios de bienes de consumo crecieron un 7,96%”. A su vez, “en el acumulado a noviembre de 2022, los jubilados y pensionistas percibieron un 2,8% menos en términos reales respecto al año 2019”. 
 “Yo quiero vivir en el país de Luis, el que evoca en sus discursos, porque en el que vivimos la mayoría de las y los uruguayos. aumentó la pobreza, aumentaron los combustibles, bajaron los salarios y jubilaciones y hay más del doble de personas en situación de calle”, finalizó Sánchez. 

Nicolás Centurión | 06/03/2023 

Del derretimiento antártico a la deforestación amazónica


Las alertas mundiales por el derretimiento de la Antártida o la deforestación del Amazonas han caído sistemáticamente en saco roto. 
 Por lo primero, la humanidad está amenazada de sufrir grandes deshielos, en ambos polos de la Tierra, que elevaría los niveles de los mares inundando ciudades y regiones costeras (se estima que podría afectar hasta a más de mil millones de seres humanos). No el siglo que viene sino en poco tiempo más. 
 Según declaró a The Guardian el Dr. Will Hobbs, un experto en hielo marino antártico de la Universidad de Tasmania, Australia, “Todos deberían estar preocupados: el hielo marino antártico alcanza los niveles más bajos jamás registrados” (4/3). 
 En otro plano, la deforestación del principal pulmón verde del planeta, el Amazonas -pero también de bosques y yungas a escala global-, tiene ya consecuencias alarmantes. Hay quienes justifican lo anterior en la necesidad expandir la frontera agropecuaria a fin de satisfacer necesidades alimentarias de la humanidad. 
 El derretimiento de los Polos como la explotación despiadada del Amazonas son, en el primer caso, consecuencia directa del calentamiento global; en el segundo agrava este problema llevándolo a grado de catástrofe universal. El origen del fenómeno está en diferentes acciones, especialmente el uso de combustibles fósiles y otros procesos originados en la industrialización. Pero esas acciones no son fruto del azar, sino del modo de producción capitalista - la voracidad del capital por el lucro y la competencia privada.
 Veamos un ejemplo. Acaba de descubrirse que “la moda mundial por el colágeno está vinculada a la deforestación brasileña” (ídem, 6/3). “Los vínculos entre la carne vacuna y la soja y la deforestación en Brasil son bien conocidos, pero se ha prestado poca atención a la industria del colágeno en auge, con un valor estimado de 4.000 millones de dólares. El colágeno se puede extraer de peces, cerdos y ganado. Sus usuarios afirman que la proteína puede mejorar el cabello, la piel, las uñas y las articulaciones, ralentizando el proceso de envejecimiento. Una investigación del Centro para el Análisis de Delitos Climáticos (CCCA) de Brasil descubrió que el ganado criado en granjas fue procesado en mataderos que atienden cadenas internacionales de suministro de colágeno. Parte de este colágeno se puede rastrear hasta Vital Proteins, propiedad de Nestlé, un productor líder de suplementos de colágeno bovino. La gama de colágeno de Vital Proteins se vende en todo el mundo” (ídem).
 O sea que cuando se publicita que el colágeno es “el pegamento que mantiene todo unido” estamos ante un producto que nace de la destrucción de una fuerza productiva vital. He aquí la característica universal que tipifica la producción capitalista contemporánea. 
 Nestlé se defendió ante las acusaciones planteadas argumentando que garantizará que sus productos estén libres de deforestación para 2025. El colágeno bovino es un subproducto de la industria ganadera, que “en Brasil representa el 80 % de toda la pérdida de bosques amazónicos. Pero ´subproducto´ -dice el informe del CCCA- es un término engañoso. Los productos no cárnicos, de los cuales el cuero y el colágeno son los más valiosos, representan poco menos de la mitad del peso de una vaca sacrificada y pueden generar hasta el 20 % de los ingresos de las empacadoras de carne, según el USDA. La demanda de carne de res, cuero y colágeno ha provocado que cada vez más bosques hayan sido talados y reemplazados por pastizales en los últimos años, con tierras a menudo confiscadas ilegalmente” (ídem). 
 Según “Ricardo Negrini, fiscal federal en el estado brasileño de Pará que supervisa los compromisos climáticos de los procesadores de carne denuncia que el ganado a menudo se traslada de una granja a otra para diferentes etapas de crianza, por lo que una vaca nacida en tierras deforestadas puede engordarse para sacrificarla en un rancho de acabado ´limpio´”. Hecha la ley hecha la trampa.

 Norberto Malaj 
 07/03/2023

martes, 7 de marzo de 2023

El método de Marx | con Katya Colmenares

Francia: se debate la huelga general


La reforma previsional presentada por el gobierno de Macron continúa su trayecto parlamentario. El proyecto busca elevar la edad jubilatoria para 2030 de 62 a 64 años. Es rechazada por el 70% de la población. Durante enero y febrero se han desarrollado diversas huelgas y movilizaciones que han reunido a más de 10 millones de personas, pero las ocho centrales obreras de Francia han buscado aislar toda iniciativa para evitar una crisis política. El mismo camino ha adoptado el NUPES, la coalición izquierdista encabezada por Jean-Luc Melenchon (La Francia Insumisa) que incluye a los partidos Verde, Comunista y Socialista y a los restos del “trotskista” Nuevo Partido Anticapitalista (NPA).

 Pantomima parlamentaria

 Después de 45 días de “debate” parlamentario, la Asamblea Nacional (diputados) ha pasado el proyecto sin modificaciones directamente al Senado. Macron y sus aliados, los Republicanos, cuentan con la mayoría necesaria para aprobarlo. El gobierno cuenta con un mecanismo constitucional por el cual puede poner en ejecución la Ley si el Parlamento no sienta una posición bicameral antes del 27 de marzo. El bonapartismo ha cuidado, en Francia, todos los detalles para neutralizar contingencias parlamentarias 
 Las masivas movilizaciones habían creado una verdadera crisis en la Asamblea Nacional. A la falta de mayoría propia del oficialismo, se sumaba una fractura en el grupo de asambleístas de los Republicanos. Su vicepresidenta reunió a otros 37 diputados -sobre un grupo de 62- para votar en contra de diversos artículos de la Ley. El salvavidas al gobierno fue arrojado por el propio NUPES, mediante la presentación -fundamentalmente por parte de los parlamentarios de La Francia Insumisa- de cerca de 7.000 enmiendas, lo que hizo impracticable el debate. Fue el truco que encontró para no rechazar la reforma y para facilitar su aprobación. El jueves 2 de marzo, por lo tanto, el Senado ha comenzado a debatir el proyecto original.

 La huelga general 

La intersindical, que agrupa a las ocho centrales obreras, fue concebida como la herramienta para bloquear una huelga general en Francia. La CGT encubre su traición con la posición adversa de las centrales amarillas y Fuerza Obrera. La burocracia ha empujado paros generales de 24 horas en varias oportunidades. La CGT ha insistido infructuosamente en la presentación de un proyecto propio de reforma previsional, que devuelve a 60 años la edad de retiro y exige la restitución de aportes patronales, para llevar a los trabajadores a la vía muerta del parlamentarismo. 
 Ahora, los trabajadores del sector energético -principalmente de las usinas nucleares- y del transporte, que han sido la vanguardia en esta lucha, han votado huelgas generales e indefinidas de cara al paro nacional del 7 de marzo. Las usinas nucleares ya se encuentran trabajando a un tercio de su capacidad desde este viernes. Los trabajadores del gas también hicieron lo propio. Las refinerías han aprobado la huelga desde el domingo 6 de marzo. Mientras tanto, los ferroviarios han votado unánimemente iniciar la huelga el mismo lunes 7 y definir mediante asamblea su renovación, contra la dirección de la CGT, ligada al PC y al NUPES. Por su parte, la conservadora Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) se ha visto obligada a realizar una consulta a sus afiliados sobre la posibilidad de extender las huelgas de manera indefinida y el 80% de su base ha votado a favor de sostener la huelga hasta que se caiga el proyecto de reforma. 
 A estas acciones se han plegado decididamente los estudiantes secundarios y universitarios, que han realizado piquetes en apoyo a las huelgas docentes. En el sector público, la adhesión a la acción del 7 de marzo va en ascenso y promete paralizar casi la totalidad de la administración pública. 
 La persistencia del gobierno en la aprobación del proyecto se encuentra atada a la necesidad de profundizar la guerra imperialista y su financiamiento. Por su alcance y magnitud, la crisis de la reforma previsional ha superado ampliamente a una movilización sindical y ha colocado en el escenario la crisis de régimen que enfrenta Francia. 

 Joaquín Antúnez
 05/03/2023

lunes, 6 de marzo de 2023

Derrame en Ohio y toxicidad capitalista


El 3 de febrero pasado un tren de carga, que arrastraba 150 vagones, muchos de ellos con productos tóxicos, descarriló en el pueblo de East Palestina, en el límite del estado de Ohio con Pensilvania, EE.UU. El descarrilamiento afectó a más de 50 vagones. 
 El gobernador del estado, Mike DeWine, intimó a los residentes en el radio de una milla a desalojar la zona. Una semana después se autorizó a los residentes a retornar a sus viviendas. Sin embargo, desde entonces, las quejas -ahora en un radio 30 veces el inicialmente reconocido como peligroso- por secuelas sobre la salud de la población, en animales y aves, se han sucedido a una escala impresionante. El descarrilamiento se ha transformado así en una cuestión de estado.
 Stephen Lester, toxicólogo y director científico del Center for Health, Environment & Justice denuncia que “está bien documentado que la quema de productos químicos clorados como el cloruro de vinilo -el principal componente químico que se encontraba en los vagones afectados- genera dioxinas. ´Dioxina´ es el nombre que se le da a un grupo de sustancias químicas persistentes y muy tóxicas que comparten estructuras químicas similares … La forma más tóxica de dioxina es el tetraclorodibenzo-p-dioxina o TCDD … comúnmente reconocido como el el Agente Naranja” (ídem 2/3). 
 Frente a esta situación la empresa prestataria del servicio, Norfolk Southern, se ha lavado las manos. Todas las denuncias apuntan a la convivencia de las autoridades federales con el lobby de los grandes capitalistas del trasporte ferroviario. 

 Flexibilidad laboral

 Meses atrás los gremios ferroviarios de EE.UU. estuvieron al borde de una huelga nacional, como no ocurría desde 1992. El reclamo de los trabajadores tenía que ver con “horarios agotadores, malas condiciones de trabajo, por la obligación de estar disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año y estar de guardia para presentarse a trabajar dentro de dos horas o menos” a partir del momento que la patronal lo dispone (ídem, 14/9). Biden terció hacia fines de año prohibiendo la huelga: impuso una especie de “conciliación obligatoria” que hasta la fecha no dio ningún resultado. El ´demócrata´ esgrimió que el ferrocarril mueve cerca del 40 % del comercio de larga distancia de EE. UU. y una huelga podría costarle al país 2 mil millones de dólares al día. 
 Entre noviembre de 2018 y diciembre de 2020, la industria ferroviaria perdió 40.000 empleos en EE. UU., según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. La fuerza laboral de la industria ferroviaria de EE. UU. se redujo de más de 1 millón de trabajadores en la década de 1950 a menos de 150 000 en 2022” (ídem). La reducción de costos ha contribuido a grandes ganancias inesperadas; las dos corporaciones ferroviarias más grandes reportaron ganancias récord en 2021. Los ferrocarriles de EE. UU. pagaron u$s 196 mil millones en recompras de acciones y dividendos a los accionistas desde 2010. Esta ´reducción de costos´ incluye que “la industria ha tendido a agregar varios vagones más a los trenes, haciéndolos mucho más largos, lo que hace que los descarrilamientos sean más dañinos cuando ocurren. (…) las fuerzas en el tren aumentan exponencialmente cuando aumenta la longitud y el peso de un tren, la posibilidad de descarrilamiento y el aumento del daño (…) El tamaño del tren que descarriló en East Palestine, Ohio, era de 150 vagones, más del doble de la longitud promedio de los trenes operados por los principales ferrocarriles entre 2008 y 2017” (ídem, 3/3). Los trabajadores ferroviarios han estado denunciando los impactos en la seguridad incitados por años de recortes de personal, malas condiciones laborales y negligencia por parte de las corporaciones ferroviarias. 
 A pesar de que la tecnología ha puesto al servicio de la humanidad normas cada vez más óptimas en materia de seguridad, las leyes del beneficio capitalista están por encima: “la tasa de descarrilamientos de trenes ha aumentado durante la última década, a razón de dos descarrilamientos por cada millón de millas recorridas en comparación con 1,71 descarrilamientos en 2013. Sólo en 2022 se informaron 818 descarrilamientos, con 447 vagones de tren que transportaban materiales peligrosos dañados o descarrilados” (ídem, 3/3). The Guardian acaba de revelar un audio filtrado por una trabajadora ferroviaria que denuncia cómo las empresas obligan “a los trabajadores a saltarse las inspecciones” y no cumplir siquiera los protocolos de las propias empresas (3/3). 
 Los ferrocarriles del ´tercer mundo´ no llegan ni a los talones de los yanquis, franceses o alemanes. Pero por ´avanzados´ que sean los servicios públicos en esos países, como lo demuestra el accidente de Ohio, no están eximidos de la podredumbre capitalista. 
 Para erradicarla, sólo hay un antídoto: la revolución socialista. 

 Norberto Mala
j 06/03/2023

domingo, 5 de marzo de 2023

Corporaciones: el secuestro de las democracias


En 2014, los profesores Martin Gilens de Princeton University y Benjamin I. Page de la University of Northwestern analizaron datos de más de 20 años de procesos legislativos para responder una pregunta muy simple: “¿El gobierno representa a la gente?”. 

 En su exhaustivo estudio, encontraron que las leyes aprobadas en el Congreso de Estados Unidos ignoraban o iban en contra de la voluntad de la población ubicada en el 90 por ciento inferior en la escala de ingresos. En otras palabras, si en un tema político la gente fuera del 10 por ciento más rico estaba a favor de una opción, los legisladores aprobaban la ley que iba en contra de esta opinión. El mismo estudio identificó los sectores más influyentes y sus donaciones: Farmacéuticas 2,16 mil millones de dólares; Energía, 2,93; Defensa 1,26; Finanzas 3,29; Agronegocios 1,21; Comunicaciones 3,50… “Solo en los últimos cinco años, las 200 empresas políticamente más activas de Estados Unidos gastaron 5,8 mil millones de dólares para influir en nuestro gobierno mediante contactos y a través de donaciones a las campañas de los políticos. Esas mismas empresas obtuvieron 4,4 billones de los impuestos, lo que significa un retorno de 750 veces su inversión. Ellos invierten miles de millones para influir en el gobierno de Estados Unidos y a cambio nosotros les damos billones”. 
 Esta lógica no nace en Estados Unidos pero es aquí donde se desarrolla y se proyecta al resto del mundo. Bastará con considerar un solo ejemplo entre cientos. Al mismo tiempo que Washington endurecía el embargo y el discurso contra Cuba, los directivos de Disney enviaban a Henrry Kissinger a China para convencer al gobierno de darles un pase libre a su gigantesco mercado. Finalmente se llegó a un consenso: Disney iba a maximizar sus beneficios en China al tiempo que se comprometía a no producir algo que incomodase al gobierno comunista. 
 En la historia casi nada desaparece de un día para el otro, ni siquiera por una fulminante guerra mundial como la Segunda Guerra mundial o la conquista de las Américas contra las culturas y civilizaciones precolombinas. No por casualidad el auge de las corporaciones privadas surge al mismo tiempo que el sistema esclavista es abolido en las leyes. El 11 de marzo de 1889, el expresidente Rutherford Hayes ya denunciaba que el gobierno de Estados Unidos se había convertido en un instrumento de los millonarios y de las grandes corporaciones: “El dinero es poder. Es poder en el Congreso, en los Estados, en los ayuntamientos, en los tribunales, en las convenciones políticas, en la prensa, en las iglesias, en la educación—y la influencia del dinero es cada vez mayor (…) El problema radica en la gran riqueza y el poder en manos de unos pocos inescrupulosos que controlan los capitales. En el Congreso nacional y en las legislaturas estatales se aprueban cientos de leyes dictadas por el interés de estos hombres y en contra de los intereses de los trabajadores… Este no es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Es un gobierno de las corporaciones, por las corporaciones y para las corporaciones”. Luego advirtió:“La riqueza excesiva en manos de unos pocos significa pobreza extrema, ignorancia, vicio y miseria de unos muchos… Si el pueblo estuviese debidamente informado, si pudiese entender cuál es el problema, seguramente buscaría la solución… Una solución sería, por ejemplo, poder aprobar leyes que regulen el poder de las corporaciones, de sus propiedades… de los impuestos que pagan”. 
 A principios del siglo XX, durante el período que los historiadores llaman La era progresista (1896 a 1917, sobre todo por los nuevos movimientos sociales y antiimperialistas) no fueron los políticos progresistas sino los conservadores quienes se opusieron a la decisión de la Crote Suprema de reconocer a las corporaciones como personas de derecho. Casi al mismo tiempo se creaba uno de sus brazos públicos, la Reserva Federal, sin el control del pueblo. 
 Algunos conservadores consideraron este paso como una vuelta al feudalismo medieval. En realidad, no sólo estaban en lo cierto en sus efectos sino en sus orígenes: la misma palabra corpus deriva del latín cuerpo y, durante la Edad Media, varias asociaciones de intereses eran reconocidas como personas con derechos. Entre ellas la iglesia. Pero las nuevas corporaciones imperiales, como la británica East Indian Company, se convirtieron en empresas privadas con personería jurídica. 
 En el lapso de un siglo tendremos magnificas paradojas. En 1886 la Suprema Corte decidió que las corporaciones estaban amparadas en la enmienda 14 de la constitución que había reconocido pocos años antes que los negros también eran ciudadanos. Si los negros lo son, ¿por qué no las corporaciones? En 1917 se prohibió que las corporaciones donaran a las campañas políticas. No fue por sensibilidad democrática sino lo contrario. Su promotor fue el senador demócrata de Carolina del Sur Ben Tillman, un supremacista blanco, paramilitar, aficionado al linchamiento de negros libres y opositor al derecho de las mujeres a participar en las elecciones. Por entonces, los racistas estaban en desventaja económica con sus enemigos del norte industrializado. El actual juez ultraconservador negro, campeón de la lucha contra los derechos de gays y lesbianas en el siglo XXI, Clarence Thomas, se opuso a la ley Tillman por considerarla motivada por intereses contra las corporaciones que a principios del siglo XX, se creía, simpatizaban con la causa de los negros y reformistas. Pero en 1976 se reconoció que invertir dinero en política era parte de la “libertad de expresión” hasta que en 2010 la Corte Suprema abolió el límite de donaciones en base al mismo argumento. 
 Las leyes y los fallos de la Suprema Corte fueron en contra de la opinión pública, la que luego fue convencida post factum por la conocida propaganda de los “medios informativos”.
 En la campaña electoral de 2012, el candidato republicano, el hombre de negocios Mitt Romney respondió a una crítica del público sobre derechos ciudadanos afirmando: “amigo, las corporaciones son personas también”. La ironía consiste en que esas corporaciones, reconocidas como personas, poseen más capitales que muchos países y, según las nuevas leyes aprobadas bajo la acción de sus propios lobbies, pueden demandar países soberanos mientras son protegidas con inmunidad de que los países las puedan demandar. 
 Por un lado son individuos con derechos y por el otro son Estados soberanos que deciden por encima de países endeudados donde tienen intereses económicos. En todos los casos son perfectas dictaduras trasnacionales.

 Jorge Majfud | 02/03/2023

La palabra de Lacalle se devalúa día a día

La credibilidad del gobierno uruguayo se transformó en moneda de escaso valor. 

 Contradicciones flagrantes, casos de corrupción, mentiras a sabiendas, nula autocrítica y una empecinada actitud de seguir echándole la culpa a anteriores gobiernos del centroizquierdista Frente Amplio, marcan la tónica de los últimos dos años del gobierno de Lacalle. 
 Del “conmigo duerman sin frazada” que sentenció el presidente Lacalle en la campaña presidencial, pasando por el “estoy tan sorprendido como ustedes” en conferencia de prensa cuando recién habían detenido a su jefe de seguridad Alejandro Astesiano sobre el caso de los pasaportes rusos; llegando ahora a un cúmulo de mentiras conforme se destapan más chats y audios del caso. 
 Según el oficialismo, Astesiano es un “charlatán”, un “vende humo”, un “lengua larga”, un “mitómano, un “ególatra”. Todo eso y más. Incluso el Prosecretario de Presidencia Rodrigo Ferrés, hombre del riñón de Lacalle, negó que Astesiano sea seguridad del Presidente. Un intento de desviar la atención que no resistió el mínimo análisis. 
 “Estamos hablando de un custodio que en realidad traicionó la confianza del presidente de la República; tenía una cosa paralela, oscura, a partir de un tema de pasaportes que la Justicia empezó a investigar y resulta que la mayoría vienen de los gobiernos anteriores del Frente Amplio, desde 2013 a la fecha”, había declarado Álvaro Delgado Secretario de la Presidencia y uno de los precandidato a la presidencia por el Partido Nacional. 
 La cúpula policial fue removida, y en otro intento de doblepensamiento a lo George Orwell, el ministro del Interior Luis Alberto Heber, dijo que realizó dichas acciones “por el éxito” que esa dirigencia había tenido y que nada tenía que ver con el Caso Astesiano. 
 Uno de los apartados fue Jorge Berriel, ex subjefe de la Policía. Esa misma semana fue imputado por extraer información del Sistema de Gestión de Seguridad Pública y compartirla con el exjefe de la custodia presidencial, mientras recolecta evidencia sobre el delito de tráfico de influencias. En cambio, Lacalle dijo que la investigación contra Berriel fue “un elemento más” para definir su destitución. 
 El semanario Brecha publicó este viernes audios que dan cuenta de pedidos de acomodos en la Policía que involucran al prosecretario de Presidencia, Rodrigo Ferrés. 
 El 7 de abril del año pasado Astesiano le escribió a Berriel: “¿Te acordás de este muchacho que habíamos dicho, que era nuevito todavía?”, y agregó: “Te digo la verdad, es el hijastro del mano derecha del prosecretario Ferrés, del Fata”, detalló y recordó que tiempo atrás habían hablado sobre cómo en el balneario Cuchilla Alta “faltaba gente”, y tal vez podían “hacer un traslado para ahí”, ya que el joven “era de la zona”. 
 El excustodio le pidió ayuda a Berriel para facilitar los papeles del establecimiento que un amigo abriría en Canelones. “Bolacero. Ya te lo gestiono”, respondió rápido Berriel, y dio aviso a Víctor Trezza, jefe de Policía de Canelones, para ver qué se podía hacer. 
 Uno de los audios entre Berriel y Astesiano que forman parte de la carpeta de investigación es el relacionado con el viaje de la exesposa de Lacalle, orena Ponce de León. El 4 de julio el exjefe de seguridad presidencial le pidió información a Berriel sobre el destino de Ponce de León 
 En otra de las conversaciones entre Astesiano y Berriel, el exjefe de seguridad presidencial le pide al jerarca policial información sobre la denuncia de una violación durante una fiesta del oficialista Partido Nacional, aludiendo al interés de Lacalle por conocer sobre el caso. 
 El exjefe de seguridad de Presidencia admitió que quizá se haya tomado “atribuciones” por los pedidos de los integrantes del gobierno que le “abrieron la cancha”. 
Astesiano dijo en Fiscalía que Lacalle le dio “alas para hacer los trámites que tenía que hacer”. El excustodio dijo que en la Torre Ejecutiva “siempre se supo” que él “tenía mucha vinculación con Berriel. El presidente sabía que yo hablaba con Berriel”. Astesiano también declaró en aquella oportunidad sobre tareas de índole administrativa que llegaban a sus manos. Por ejemplo, era el encargado de revisar los pases en comisión de policías, los estudiaba y daba su punto de vista, luego de que se los entregara el secretario privado del prosecretario de Presidencia, Rodrigo Ferrés, quien también fue interrogado por la fiscal. 
 En una de las últimas entrevistas que le realizaran a Lacalle, se lo notó muy nervioso, petulante, casi que con tono burlón y soberbio respondía las preguntas de los periodistas. Incluso señaló a dos medios de prensa con “intencionalidad política” sobre las filtraciones de los chats. Lacalle siempre se ha demostrado preocupado por la filtración y no por los contenidos de la misma.
 A su vez, esta acusación es sumamente falsa, porque no son solo dos medios los que han filtrado chats. Estamos hablando de al menos La Diaria, Brecha, El Observador, Radio Sarandí, Búsqueda. Estos últimos tres son insospechados de tener vínculo y afinidad con la izquierda y/o la oposición. A últimas horas se sumó el mismísimo diario El País, diario que se declaro oficialista apenas asumió Lacalle. 
 La Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) mostró “preocupación por las presiones” que generan los dichos de Lacalle. En ese escenario, APU rechaza “este intento presidencial de estigmatización de algunos medios y colegas” y expresa su “preocupación por las consecuencias que este tipo de presiones generan para el trabajo de los profesionales de la comunicación”. 
 Pasamos de que a Astesiano nadie lo conocía, pero empresarios en el exterior lo contactaban para hacer negocios. Luego pasó a ser un “perejil”, pero los policías lo contactaban. Después un “charlatán”, pero espiaba estudiantes y profesores de secundaria así como también a senadores, líderes de la oposición y referentes sindicales. 
 La información llegaba y fluía hacia Astesiano y se usaba políticamente. 
 Pero también actuaba en las tramas grises de amiguismos, privilegios, seguimientos y corrupción. Una suerte de inteligencia y contrainteligencia paralela del presidente.
 Ese engranaje no tiene por qué haber desaparecido. Que Astesiano esté detenido no significa que el “trabajo sucio” haya terminado. Lacalle fingió demencia al inicio de la detención de su excustodio, luego intentó victimizarse, que fue traicionado en su confianza. Tiempo después otros chats de Astesiano demostraron que Lacalle sabía todos los antecedentes sobre Astesiano y que incluso no lo dejó renunciar una vez que al propio Astesiano le llegó la información de sus antecedentes. 
 El gobierno niega, miente, embarra la cancha. La credibilidad va en picada y se traspola al sistema político, a la política y sus dirigentes. No olvidemos que el Caso del narcotraficante Sebastián Marset sigue en pie y el gobierno decidió hacer saltar un fusible testimonial en la cadena de responsables.
 No han rodado cabezas importantes, como se dice coloquialmente, mientras Lacalle mantiene a ministros de su riñón, se cerca políticamente. El año que viene hay elecciones, ninguno de los otros partidos de la coalición derechista de gobierno tiene candidatos fuertes para disputar a la interna y el Partido Nacional tiene precandidatos que están implicados en estos casos. 
 El margen es escaso, ya lo dijo Manini Rios líder de Cabildo Abierto, en la victoria ajustada del oficialismo en el referendo contra la Ley de Urgente Consideración. 
 Mientras tanto el Frente Amplio se encarga de señalar los errores de este gobierno pero le sigue faltando la parte propositiva en un posible retorno al gobierno.

 Nicolás Centurión | 13/02/2023

 Nicolás Centurión. Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP).Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

jueves, 2 de marzo de 2023

#freepalestine Una ciudad que preocupa a Israel


El estadio actual de la guerra


Cómo paramos la escalada.

 La conmemoración del primer aniversario de la invasión de Rusia a Ucrania ha servido para demostrar que la OTAN está dispuesta a llevar la guerra contra Rusia hasta sus últimas consecuencias. Biden declaró, en un acto coreografiado en la ciudad de Cracovia, Polonia, que Estados Unidos estaba dispuesto a hacer “todo lo necesario” para asegurar una victoria contra Rusia. Putin, por su lado, denunció, en un discurso ante la Duma, el tratado de inspección de armas nucleares con Estados Unidos. En este discurso Putin dejó traslucir la crisis del régimen político de Rusia, al denunciar que la oligarquía rusa extraía las riquezas del país para acumular capitales en las bolsas extranjeras y en los paraísos fiscales. La reestructuración de un régimen estructurado en torno a la restauración del capitalismo, sin capital privado, constituye un callejón sin salida. Esto lo advirtió, antes que nadie, la misma OTAN, que confiscó, además de las reservas internacionales de Rusia, los activos y propiedades de la oligarquía en el exterior, con la perspectiva de ‘renacionalizarlas’ en los países capitalistas de destino, luego de un proceso legal. 
 Este desarrollo describe un escenario de guerra mundial. Los parlamentos occidentales no solamente han votado un incremento enorme de la ayuda militar a Ucrania; también ha acelerado el envío de drones, tanques alemanes y franceses. El martes 28 de febrero, drones de Ucrania atacaron el interior de Rusia, a cien kilómetros de Moscú, y paralizaron varios aeropuertos, en especial el de San Petesburgo. Al mismo tiempo, fueron hackeadas la televisión y la radio en Rusia, al punto que afectó la transmisión del discurso de Putin en el principal canal del país. La prensa occidental ya no oculta la presencia en Ucrania de brigadas extranjeras, cuyo objetivo es operar en la retaguardia del ejército de Rusia en Ucrania. En ese contexto, Anthony Blinken, el secretario de Estado de Estados Unidos, advirtió a China de no proveer armamento letal a Rusia, a riesgo de sufrir las consecuencias. Como el régimen de Pekin no está asistiendo militarmente a Rusia, la advertencia implica la intención de la OTAN de escalar la guerra. Esta escalada obligaría, en cierto punto, a China a asistir militarmente a Moscú. Los voceros de la OTAN, de Rusia e incluso de China advierten que enfrentan un desafío “existencial”. Un analista hostil a Rusia, Anatol Lieven, ha escrito en el periódico británico The Guardian, que “impedir que Rusia intente retener Crimea, significaría la paralización permanente o la destrucción del Estado ruso”. Crimea es una península, en territorio ucraniano, pero históricamente rusa y con predomino de población rusa o prorrusa, donde se encuentra la principal base naval de Rusia. Zelensky ha repetido que el objetivo de su gobierno es echar a Rusia de Crimea. 
 En el terreno de la guerra, el ejército ruso estaría a punto de tomar la ciudad de Bakhmut, un nudo vial que permitiría desencadenar una ofensiva en gran escala en la región del Donbas. La OTAN prepara una contraofensiva, para principios del verano boreal. El presidente de Bielorrusia fue recibido con pompa en Pekin, cuando la prensa pro-OTAN asegura que este país se apresta a intervenir, desde la frontera norte, en Ucrania. Al mismo tiempo, se ha desatado una crisis política en Moldavia; una parte del país, Transnistria es, desde hace tiempo, un satélite de Moscú. En un escalamiento de la guerra, los analistas advierten que Rusia podría ocupar Moldavia. En otro escenario, Alemania acaba de prohibir a Brasil la exportación a Filipinas de los tanques Iveco Guaraní, que se fabrican con componentes alemanes. La razón es que Brasil se ha negado a entregar tanques propios a Ucrania. Esto ocurre cuando Alemania reclama, vivamente, la implementación del acuerdo Unión Europea-Mercosur. La metástasis de la guerra ha penetrado en el Medio Oriente: el secretario Blinken ha discutido, de acuerdo a la prensa israelí, la posibilidad de un ataque de Israel a las instalaciones de investigación nuclear de Irán, en represalia por la provisión de drones a Rusia, por parte del régimen de Teherán. 
 Una manifestación relevante del escalamiento de la guerra es la destrucción parcial de los gasoductos NordStream 1 y 2 por parte de un grupo de tareas de Estados Unidos y Noruega. Es lo que ha probado, sin sombras de duda ni desmentidas, el prestigioso periodista norteamericano Seymour Hersh, en base a fuentes incluso norteamericanas. El veto a la utilización de estos gasoductos, que debían abastecer del fluido ruso a Alemania y a la Unión Europea, por parte de Trump y de Biden, fue una de las provocaciones estratégicas que llevaron a Rusia a la guerra. También fue la “Asociación Estratégica Estados Unidos-Ucrania”, de noviembre de 2021, para incrementar los asaltos del gobierno de Kiev a las regiones del este de Ucrania. El carácter mundial de esta guerra no sólo está determinado por las potencias que involucra sino también por el propósito estratégico que guía a la OTAN, de un lado, y a Rusia, del otro. En las últimas horas, Dinamarca y Suecia han rechazado la investigación del atentado por personal independiente. El sabotaje ocurrió en las profundidades del mar Báltico, surcadas por cables de fibra óptica y otros canales de comunicación internacional. 
 La perspectiva de una escalada en la guerra y en el espacio geográfico, ha reanudado las propuestas para bloquear la continuidad del conflicto. “Rusia perdió iniciativa estratégica, señala un especialista militar italiano, pero Ucrania no puede ganar”, informa el corresponsal de Clarín en Roma. Propone, en consecuencia, una “solución coreana”, que consiste en un armisticio como el que divide a Corea entre Norte y Sur, desde hace 75 años. Ese armisticio fue seguido por una ayuda económica y militar sin precedentes de Estados Unidos a Corea del Sur, y trazó un cuadro de guerra permanente, por parte de Francia y Estados Unidos, en el sudeste de Asia, que sólo concluyó con la derrota norteamericana en Vietnam, centenares de miles de muertos, el acuerdo Nixon-Mao Tse Tung y la renuncia de Nixon. Durante 70 años, EE.UU. estableció una cuarentena contra Corea del Norte, que dura hasta hoy. Sorprende que una propuesta de armisticio pueda sobrevivir con semejante cuarentena contra Rusia, que ahora mismo está fracasando en forma significativa. En función de ese modelo, el autor propone una integración veloz de Ucrania a la UE, una sucursal de la OTAN. Un retorno al status anterior a la guerra bajo la forma precaria de un armisticio. Con un agravante: ni Estados Unidos ni la UE reúnen la fortaleza económica que siguió, por un breve período, a la segunda guerra mundial. El planteo del armisticio tiene, precisamente, una fuerte motivación adicional: “el cansancio (de la población) en los países de occidente”. En efecto, la pandemia y la guerra han desatado una crisis en las cadenas de producción y una suba impresionante en los precios de los alimentos y materias primas.
 La ecuación del armisticio deja de lado la ofensiva de la OTAN contra China. El teatro global de la guerra no se restringiría. La OTAN ha señalado a China como “adversario estratégico”, o sea enemigo. El precario equilibrio que siguió a la restauración capitalista en China y Rusia -la globalización- se ha roto. Las condiciones sociales internas de las distintas potencias envueltas en la guerra se han deteriorado en forma marcada. Este es el contexto de la guerra provocada por la OTAN e iniciada por Rusia. La independencia de Ucrania está fuera de juego; Ucrania “está de facto” en la OTAN, proclamó su ministro de Defensa. 
 El escalamiento de la guerra es, precisamente, lo que urge el editorialista del Financial Times (28/2), Martín Wolf, un vocero del capital financiero, no solamente británico. “Occidente debe darle a Ucrania lo que necesita”, titula el artículo, seguido de una bajada significativa: “La guerra es un interés nacional vital de los países europeos y de los Estados Unidos”. Quien escribe esto no representa al ´establishment geopolítico´ – representa al de los fondos financieros internacionales, con trecientos billones de dólares en activos. Wolf señala que la carga de la asistencia a Ucrania “es excepcionalmente alta” para los países de la Unión Europea, incluido el sostenimiento de los refugiados de guerra –cuyo número y nacionalidades crecerá con la escalada del conflicto. Rusia puede ser derrotada militarmente en una guerra larga, dice, para lo cual se necesita una economía de guerra, no obstante la carga económica actual. En función de promover una guerra prolongada, respalda la propuesta de un analista militar de “invertir en capacidad industrial y apoyo a Ucrania en la escala que demanda lo que está en juego”. ¿Qué es lo que está en juego? “Rusia puede ser derrotada en el campo de batalla este año”, cita con aprobación. 
 Esto es lo que está, en efecto, en la agenda de las potencias de la OTAN –el pasaje a una economía de guerra. Las compañías de armamentos necesitan órdenes de producción de largo plazo para satisfacer las necesidades de la guerra, porque, además, sus derivaciones (guerras en Medio Oriente o Asia-Pacífico) deben ser planificadas de antemano. Esto que vale para los grandes pulpos norteamericanos, lo es todavía más para Alemania, más próxima al territorio de guerra y con una base industrial armamentista relativamente menor. En simultáneo con estos planteos, el FMI ha reclamado la participación de China en las reestructuraciones de deuda de países en default, para no provocar una quiebra del FMI, si tuviera que tolerar el incumplimiento del pago de deuda de esos países con el organismo. La UE, por su lado, ha decidido contrarrestar la penetración de China en los países que han adherido a la Ruta de la Seda, como se llama a las inversiones internacionales de China en infraestructuras y en empresas asociadas. La guerra se sustenta en un escenario de gran crisis económica y política internacional. 
 La guerra de la OTA guarda diferencias importantes con guerras mundiales precedentes. De un lado, porque Estados Unidos es la expresión de un imperialismo realmente mundial, que tiene subordinadas a las potencias menores. El pasaje de su época de ascenso a la de declinación, abraza a la economía mundial en su conjunto; no se manifiesta en el ascenso de un imperialismo rival. Del otro, porque Rusia y China participan de esta guerra, no como potencias cuyas estructuras sociales son el resultado de un período histórico de formación del capital financiero, sino como un intento tardío de llegar a ese estadio, sin estaciones intermedias, como resultado de la conversión de la propiedad estatal en privada y de la economía dirigida a una economía mercantil. Emergen en un cuadro internacional establecido, al que no concurrieron en su formación. De importadoras de enormes sumas de capital extranjero, la exportación de capital de esas economías y Estados, con posterioridad, choca con los límites de la economía mundial. En este proceso no han desarrollado un capital financiero independiente del Estado, lo que debe llevar a un choque mortal entre uno y otro, como ha venido ocurriendo. El imperialismo mundial no ha podido conquistar una base de apoyo en ese capital financiero advenedizo, a pesar de haberlo integrado como apéndice de la corriente financiera internacional. Estas contradicciones explosivas tienen lugar en el cuadro de una crisis extraordinaria del clima y de un arsenal de armas nucleares –ambos capaces de provocar un gigantesco paso atrás de la humanidad.

 Jorge Altamira 
 02/03/2023

miércoles, 1 de marzo de 2023

Pogromo de colonos sionistas en Cisjordania


En un hecho sin precedentes 400 colonos sionistas armados “arrasaron este domingo la ciudad palestina de Hawara en Cisjordania” (Haaretz, 27/2). Mataron a un palestino de 37 años, dejaron 98 heridos y destruyeron decenas de viviendas. Un hecho similar se produjo en la aldea palestina de Burin, al norte de Hawara. 
 El ejército israelí detuvo a seis colonos. Por supuesto que se trata de un gesto pour la galerie. El pogromo de los colonos sionistas está inscripto en la estructura social del Estado sionista. “Daniella Weiss, una figura destacada del movimiento de asentamientos, declaró ´¿Por qué deberíamos parar? Estamos protegiendo la vida de los judíos... Es una pena que el ejército se hiciera presente … los colonos ´tienen muchas armas´, no hay necesidad de una presencia militar en el sector. ´Cualquiera que piense que tenemos que usar el ejército para hacer frente a estos atacantes y no mediante el fortalecimiento de los asentamientos está equivocado´” (ídem). 
 Los hechos se produjeron 24 horas después de una cumbre en Aqaba, Jordania, de “altos funcionarios de defensa israelíes con funcionarios palestinos para discutir cómo prevenir una mayor escalada en Cisjordania”. Según el Departamento de Estado norteamericano, “las medidas tomadas en Aqaba representan un punto de partida para construir una coordinación regular y continua para garantizar que ningún extremista pueda poner en peligro la seguridad de israelíes y palestinos por igual” (ídem). El gobierno israelí respondió con un proyecto ley que de reinstala la pena de muerte judicial contra los luchadores (‘terroristas’) palestinos. 

 Norberto Malaj 
 28/02/2023