lunes, 19 de septiembre de 2022

Contraofensiva ucraniana: ¿un giro en la guerra?


El alcance de los avances de Ucrania y la retirada rusa. 
 El retroceso de Rusia en Ucrania mella la imagen de fuerza que busca proyectar Putin. 

En cuestión de pocos días, Rusia perdió casi 6.000 kilómetros cuadrados de territorio que había ocupado en el nordeste de Ucrania. Lo que más sorprendió no fue la contraofensiva ucraniana que ya venía siendo anunciada hace casi un mes sino los avances logrados en un lapso brevísimo de tiempo, entre el 6 y el 12 de septiembre; la contracara es la huida de las tropas rusas que fueron acompañadas por el abandono de importante material bélico que se suman a las bajas provocadas por la acción de las tropas ucranianas. 
 El alto mando ucraniano se valió de un ardid pues venía proclamando que la contraofensiva se iba a concentrar en la reconquista de Jersón, en el sur, en tanto el blanco elegido era el noreste donde se concentró efectivamente el ataque. Los mandos rusos reforzaron con sus mejores tropas la región sur, que constituye un estratégico eslabón entre el Donbass y Crimea, donde Putin se proponía celebrar un referéndum de anexión antes de fin de año y dejaron desguarnecidos el territorio donde tuvo lugar el avance. El mando ucraniano sorprendió eligiendo presionar al Donbass por el norte, recuperando la ciudad de Kupyansk, un nudo ferroviario a 40 km de la frontera rusa, y la estratégica Izium, atravesada por una ruta que une Járkov con la ciudad de Slaviansk, en el Donetsk.
 Asistimos a un golpe táctico finamente elaborado, facilitado por una muy buena inteligencia militar, un armamento de máxima eficacia suministrado por los aliados, unas tropas muy bien entrenadas. Se dice que el sistema satelital puesto a disposición por las potencias de la Otan desempeñó un papel clave para identificar la ubicación de los centros de suministro, el desplazamiento de armamento y los movimientos de las tropas rusas. Las fuerzas rusas dejaron abandonados equipos y armas cruciales que a Moscú le resultará difícil reemplazar. Según estimaciones preliminares en su repliegue Rusia dejó atrás 40 tanques, 50 vehículos de infantería, 35 vehículos blindados y dos aviones a reacción.
 Esta operación rompe la situación de equilibrio que se venía prolongando durante varios meses a lo largo de un frente de 1.100 km que ha separado a las tropas rusas de las ucranianas, en la que nadie lograba sacar ventajas sensibles. Se puede trazar un paralelo con lo que fue la guerra desgastante de trincheras entre Alemania y Francia en la Primera Guerra Mundial.
 Aunque todavía es prematuro para un juicio definitivo, hay quienes señalan que estamos frente a un punto de inflexión. Lo cierto es que la retirada desordenada -más bien el desbande- revela el agotamiento de las fuerzas del gobierno de Vladimir Putin. Según los analistas militares eso abre la perspectiva de que las fuerzas rusas hayan agotado su capacidad ofensiva, al menos en un futuro inmediato e, inclusive, de que ni siquiera cuente con los recursos para defender la totalidad de los territorios ocupados. La agrupación rusa de análisis militar de código abierto, Conflict Intelligence Team, que ahora opera desde Tiflis, capital de Georgia, estima que las pérdidas de equipamiento militar y de tropas fueron tan terribles que el ejército ruso en Ucrania pasó de tener “capacidad de ataque” a tener “capacidad de defensa limitada” (La Nación, 12/9).
 Un problema muy serio es el deterioro que se viene registrando en el número de tropas. No olvidemos que las bajas superarían las 80.000, incluidos oficiales de alta graduación, de las cuales 15.000 han sido fatales.
 A corto plazo Rusia no tiene efectivos suficientes para defender los territorios que ocupó en el sur de Ucrania y al mismo tiempo sostener sus avances en la región del Donbass, en el este del país.
 El estrepitoso colapso del frente ruso cerca de Jarkov “refleja los problemas estructurales de reclutamiento y baja moral de las tropas de un ejército sobreexigido”, dice Michael Kofman, analista militar del grupo de investigaciones CNA, con sede en Virginia. “Las fuerzas rusas están exhaustas, tienen problemas para retener a los soldados y exhiben un deterioro sostenido de su eficacia en combate” (La Nación, 12/9). Pero, a la par de la falta de efectivo, se une la baja moral de los soldados unido a su baja preparación y experiencia. Son innumerables los testimonios que relatan la falta de entusiasmo y motivación. A esto hay que agregar que una parte son mercenarios. Incluso, el alto mando ha apelado a presos a los cuales se les han conmutado las penas a cambio de alistarse para la invasión. Putin ha evitado, hasta ahora, la convocatoria a un alistamiento masivo. El eufemismo de la “operación especial técnico-militar”, entre otras cosas, le ha permitido sortear este llamado que se hubiera vuelto inevitable en caso en que el Kremlin la reconociera como una guerra. Pero una decisión así es altamente impopular y peligrosa y abre el peligro de provocar protestas y revueltas. 
Putin quiso vencer en Ucrania sin que afectara la vida diaria ni recurrir al reclutamiento entre las clases medias de las grandes ciudades y especialmente en San Petersburgo y Moscú. Si las victimas falales empiezan a hacerse sentir en los principales centros urbanos, el humor popular puede pegar un giro violento. Por otra parte, aunque Putin asumiera el riesgo político de una movilización general, entrenar y equipar a nuevos soldados llevaría meses, y muchos de los problemas actuales de Rusia en campo de batalla seguirían sin resolverse.
 El otro escollo que cada vez resulta más insalvable es el que provocan los problemas logísticos, de abastecimiento y la pérdida de equipamiento bélico: el gobierno no está en condiciones de reponer el material perdido. No cuenta con los recursos ni los insumos y en el contexto de estas carencias se improvisan salidas de apuro y, por supuesto, precarias. La falta de chips provoca que se termine utilizando piezas de dispositivos de lavavajillas y lavarropas. 
 Aunque el Kremlin ha tratado de minimizar los perjuicios, se confirma que las sanciones, con el pasar de los meses, no son inocuas sino que están haciendo sentir sus efectos. El monto de las importaciones en junio fue un 40 % inferior en maquinarias y dispositivos mecánicos, 60 % menor en equipos eléctricos y 65 % inferior en motores para autos que el promedio del trimestre previo al comienzo de la guerra. La caída pronunciada en el uso de misiles revela hasta qué punto su capacidad de producción se ha visto afectada por ese hecho. Las aerolíneas rusas han informado que han comenzado a “canibalizar” sus flotas de aviones en la medida que las sanciones bloquean su acceso a equipos y material de mantenimiento (The Economist, 5/9). Aunque Moscú ha tratado de sortear el bloqueo económico de Occidente, apelando a otros países o a una triangulación, eso está lejos de poder reemplazar los faltantes. Aunque no se cumplieron los pronósticos iniciales de Occidente, la caída del PBI de Rusia sería del 6 %, lo cual constituye un perjuicio enorme en momentos que un despliegue bélico como el que está haciendo Moscú plantea reunirse de la mayor cantidad de recursos para esa finalidad. En la cumbre que acaba de tener lugar entre Putin y Xi Jinping, el líder chino fue reservado en su apoyo a Moscú. Pekín, hasta ahora, no aprueba ni condena las acciones del Kremlin en la guerra y ha puesto límites a su colaboración, en particular, se ha abstenido en lo que se refiere al envío de armas. Esta línea fue ratificada en la reunión de ambos mandatarios. 

 Repercusiones

 El retroceso de Rusia en Ucrania hace mella en la imagen de fuerza que busca proyectar Vladimir Putin. 
 El avance de las fuerzas ucranias en el este del país sobre posiciones que llevaban meses en manos rusas ha abierto las primeras fisuras en el discurso político en Rusia, hasta ahora poco dado a ventilar discrepancias sobre la línea oficial marcada por el Kremlin. Los líderes de la propaganda rusa acusan a los comandantes por su responsabilidad por el enorme territorio perdido. Esto empalma con otras voces entre los propios aliados de Putin quienes le empiezan a pasar factura y reclaman acciones más contundentes. 
 Ramzán Kadírov, el autócrata de la región de Chechenia, en el sur de Rusia, que ya envió miles de sus propios soldados para ayudar a Putin en Ucrania, ha hablado abiertamente de “errores” en la estrategia del Kremlin. Serguéi Mirónov, líder del partido pro-Putin en la Duma, el Parlamento ruso, criticó al gobierno por celebrar el Día de la Ciudad de Moscú, esta semana. “Debido a algunos errores que no conocemos, se está perdiendo el control de los procesos políticos”, disparó desde las redes sociales Sergey Markov, un analista pro-Kremlin que suele aparecer en la televisión estatal. “Le garantizo que esta confusión va a durar poco, pero por el momento, es todo un caos”. Desde los influyentes blogs militares que propagandizan la ocupación (milbloggers) se han lanzado pedidos de reemplazo del ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, por el jefe militar del Grupo Wagner, Yevgueni Prigozhin. 
 El histórico dirigente del Partido Comunista Ruso, Guennadi Ziugánov, a su turno, dijo que la campaña de Rusia en Ucrania ya no puede calificarse de “operación militar especial”: “Durante los últimos dos meses, la operación especial en Ucrania y Donbass se ha convertido en una guerra. Y toda guerra exige una respuesta. En primer lugar, exige la máxima movilización de fuerzas y recursos”, dijo Ziugánov (El País, 13/9).
 Por el momento, los rusos que apoyan la guerra culpan de los reveses del fin de semana a los burócratas de Moscú y a los altos mandos militares. Pero la primera señal de que la frustración de la opinión pública puede horadar el prestigio del propio Putin apareció por la red social Telegram, cuando Moscú decidió seguir adelante con los festejos por los 875 años de la fundación de la ciudad, justo el día más humillante para el ejército ruso en el campo de batalla desde que comenzó la invasión. “No vamos a apoyar a este gobierno en las elecciones de 2024″, publicaron los administradores de una cuenta de Telegram a favor de la guerra que tiene más de 400.000 seguidores, en referencia a las presidenciales previstas para ese año. “Se veía venir, pero esto es la gota que rebalsó el vaso.” 
 Esto coincide con un nuevo desafío de la oposición, aunque debilitada no deja de ser significativa. Con el acceso al Parlamento nacional vedado, la política rusa se desarrolla en buena parte en las Juntas de Distrito de las grandes ciudades. Más de 40 concejales de las dos mayores ciudades de Rusia, San Petersburgo y Moscú se han dirigido al Parlamento para proponer el cese de Putin, bajo la acusación de alta traición, una iniciativa que va ganando adeptos conforme avanzan las horas. Hasta el momento, los concejales son objeto de un proceso administrativo que puede acarrear multas, aunque no hay que descartar que las represalias puedan profundizarse. 
 El descontento era palpable incluso en Moscú, una ciudad que el gobierno se ha ocupado de blindar contra los sinsabores y los costos de la guerra.

 Perspectivas 

Llegado a este punto, está claro que marchamos a un agravamiento de la guerra. 
 Hay señales de que el Kremlin intenta escalar su campaña militar. Los rusos acaban de atacar la infraestructura ucraniana. Mientras Ucrania consolidaba sus avances, Putin redobló la brutalidad de su campaña bélica, como una concesión a los reclamos de los partidarios de la guerra en las redes sociales y la televisión rusas. Con ataques con misiles sobre la infraestructura eléctrica de Ucrania central y oriental, Putin dejó a oscuras a gran parte del país. 
 Habrá que ver hasta dónde está dispuesto a ir a Putin, con más razón si se siente a acorralado con sus arsenal cibernético, químico y nuclear. Y si se intensifica la política de tierra a arrasada a la que apelaron en la guerra de Chechenia 
 Por su parte, los éxitos militares obtenidos por Zelensky van a ser un acicate alentado por la Otan para redoblar la apuesta. Entre los planes dirigidos a profundizar la contraofensiva, uno de los objetivos sería la reconquista de Jersón, un enclave de importancia que le podría abrir las puertas para marchar sobre Crimea. Esta tentativa hasta ahora no ha sido exitosa y ha implicado para Kiev una enorme cantidad de bajas. En los planes está también avanzar hacia el este a partir de la ciudad de Zaporiyia, lo cual sería un golpe muy serio a Rusia porque cortaría la circulación entre el Donbass y Crimea. 
 Cualquiera sea la variante que prospere o una combinación de todas ellas, lo cierto que vamos a un verdadero baño de sangre. Habrá que ver también las huellas y reacciones que provoca en la población ucraniana. Y también es necesario seguir con atención el impacto que provoca una prolongación del conflicto en los países occidentales. La guerra ha representado un salto en la crisis capitalista mundial, que está haciendo estragos en todos los planos. Asistimos a una catástrofe alimentaria, energética migratoria y humanitaria de grandes proporciones de la cual nadie ha salido indemne y tampoco Europa y está golpeando con virulencia a todos los países del viejo continente. El descontento en la población viene creciendo al calor de la inflación que se ha vuelto intolerable y la recesión que empieza a asomar la cabeza y que ha ido de la mano de un aumento de la conflictividad laboral y de las tendencias huelguísticas. 
 Ni que hablar que una escalada de ambos bandos abre las puertas para su extensión más allá del territorio Ucrania y plantea el peligro de una conflagración mundial. Por lo pronto, estamos asistiendo al estallido de nuevos conflictos bélicos como el de Armenia-Azerbaiyán (que involucra nada menos que a Irán e Israel), o el que está teniendo lugar en Serbia, en el territorio de lo que fuera la ex Yugoslavia. Detrás de ellos, de una u otra manera, apoyando a uno u otro bando, están los principales actores de la guerra de Ucrania.
 Llamamos a hacer frente a esta amenaza por medio de una acción internacional común de los trabajadores que debe ser encarada sin dilaciones. Guerra a la guerra. Pongamos fin a la guerra, poniendo fin a los gobiernos que la promueven. Por gobiernos de trabajadores y la unidad socialista de Ucrania, Rusia, Europa y de todos los pueblos del planeta. 

 Pablo Heller

domingo, 18 de septiembre de 2022

Elecciones generales en una Italia turbulenta


Italia enfrenta las elecciones generales para todos los escaños parlamentarios tras la decisión del presidente Sergio Mattarella de disolver ambas cámaras luego de la caída del Primer Ministro Mario Draghi. Esta convocatoria a elecciones fue rechazada, en primera instancia, por todos los partidos salvo por los “Fratelli d'Italia” (Hermanos de Italia), un partido de extrema derecha dirigido por Giorgia Meloni. 

 Gobierno agotado 

La caída del banquero Draghi debe ser vista en una doble matriz: por un lado, asociada al alza inflacionaria así como la recesión económica -que se ha disparado desde la disolución del gobierno- y, por el otro, como una crisis dentro del principal partido de gobierno, el Movimiento 5 Estrellas (M5S).
 En el plano económico, Draghi había llegado a Premier tras el fracaso del gobierno de coalición inaugurado en 2018 por el propio M5S y la Lega de Salvati. El principal eje del gobierno de Draghi era lograr un equilibrio en los gastos estatales, es decir, un ajuste feroz. Italia, que es la tercera economía de Europa, presenta un endeudamiento a niveles “griegos”, por encima del 150% del PBI. Esto nunca se ha resuelto, incluso se ha agravado en el marco de la pandemia y los lockdowns. Todo este contexto explosivo fue detonado por la guerra imperialista. Italia enfrenta un alza sin precedentes en las tarifas de gas y electricidad. Draghi, al igual que Boris Johnson, era reacio al envío de ayudas económicas a las familias. 
 El Banco Central Europeo (BCE) había anunciado que continuaría comprando deuda pública de Italia, España y Portugal - como lo había realizado durante 2020 y 2021 - para evitar un escenario de quiebres masivos. Lo cierto es que la tendencia decreciente ha retornado a los bonos italianos, que si no han descendido a niveles de default es porque son absorbidos por el BCE - algo similar a lo que sucede en la Argentina con los títulos nacionales. Esta situación es completamente irregular, puesto que obliga al BCE a emitir billetes para lograr absorber los bonos que circulan promoviendo una devaluación más feroz del Euro, con resultados explosivos para todas las monedas del mundo, empezando por la libra esterlina y el dólar. 
 Según la prensa, Draghi había logrado gobernar 18 meses el país con “estabilidad” gracias a una unidad nacional que involucró a todos los partidos a salvedad de Meloni. Esto había permitido sortear los quórums necesarios para aprobar todas las medidas de gobierno. La fractura del M5S no había colocado esta mayoría numérica en crisis, pero ha hecho que diversos partidos, como la Lega o Forza Italia del ex primer ministro Silvio Berlusconi, se sumaran al pedido de Meloni de convocatoria a elecciones anticipadas, lo que finalmente ha ocurrido.

 Ascensos y caídas meteóricas 

Las elecciones han deparado un interesante panorama en favor del tridente derechista Meloni-Berlusconi-Salvini, quienes en conjunto alcanzarían el 45% de los votos. Sin embargo, la gran protagonista es Meloni en soledad, que concentra una expectativa de votos cercana al 25% siendo la primera fuerza del país. Es secundada por el Partido Democrático - del presidente Mattarella - y en tercer lugar figura una desgastada Lega con el 14% de los votos. El M5S orilla un 11% de los votos. Berlusconi, por su parte, alcanza un humilde 7%. Se espera que la abstención sea récord, superando el 30%. El M5S, que obtuvo el 33% en las elecciones generales del 2018, se ha convertido rápidamente en una sombra. Esta formación había surgido como una respuesta “antisistema” a los partidos tradicionales en el marco de la crisis mundial.
 El M5S, fundado por el actor Beppe Grillo en 2009, había prometido a sus votantes no formar gobierno de coalición, en rechazo a la casta política. Finalmente, al obtener la mayoría tranzó un gobierno de coalición. Primero con los derechistas de Salvati y tras el fracaso de este, con la casta del Partido Democrático.
 La ruptura entre Di Maio y Conte se da en el marco de esta conversión a la “casta” que comenzaron denunciando ambos ante sus electores. Di Maio es un defensor acérrimo de la guerra de la OTAN contra Rusia hasta sus últimas consecuencias. Mientras que Conte se ve más preocupado por enviar algunos cheques a las familias para no perder votantes y se muestra algo más escéptico sobre la guerra. Di Maio se ha quedado con la “casta” y ha roto con Conte, que no ha logrado entusiasmar a nadie con su recurso refritado. 
 Esa “rebeldía” al sistema fue aprovechada por Meloni en su rechazo a integrar el gobierno de Draghi. A medida que el gobierno se derrumbaba las encuestas fueron sumando puntos a los Hermanos de Italia. 

 Una coalición endeble 

El tridente Meloni-Salvati-Berlusconi se encuentra atravesado por una fuerte disputa interna por el liderazgo. Esta coalición podría obtener una mayoría absoluta en ambas cámaras, lo que habilitaría la votación de reformas constitucionales de manera directa y la posibilidad de concentrar poderes extraordinarios en el Primer Ministro. El acuerdo de estos partidos es que será primer ministro quien obtenga más votos, lo que llevaría a Meloni a ese lugar. Por esta razón, Salvati se ha convertido en los últimos días en el mayor rival de su futura socia de gobierno. En concreto, la ha acusado de no contar con un plan para hacer frente a la crisis energética. Lo curioso es que Salvati tampoco lo tiene. 
 Por otro lado, Salvati se encuentra realizando serios cuestionamientos a la guerra de la OTAN señalando que las consecuencias han sido más graves para Occidente que para Rusia. En la otra vereda, Berlusconi y Meloni han defendido el desarrollo de la guerra. 
 Tanto Salvati como Meloni se reclaman soberanistas italianos y han señalado varias veces que Italia no debe arrodillarse ante Europa. Berlusconi se muestra más equidistante ante estos dichos puesto que ha sido Europa, con préstamos cercanos a 200 mil millones de euros a tasas especiales, la que ha evitado que Italia se desplome.
 Como se ve, las votaciones del 25 de septiembre no avizoran ninguna solución a la crisis de gobierno en Italia. Las huelgas contra la carestía ocasionada por la guerra comienzan a hacerse sentir, hace solo días los aeropuertos de todo el país se vieron paralizados por una enorme huelga de los trabajadores portuarios, mediante una convocatoria conjunta de distintos gremios del sector. 

 Joaquín Antúnez 
 16/09/2022

sábado, 17 de septiembre de 2022

jueves, 15 de septiembre de 2022

Primer resumen del Paro Nacional de 24 hs


Reveses y reperfilamientos en la guerra de Ucrania


Por primera vez desde el comienzo de la guerra, Ucrania está atacando y Rusia está a la defensiva en el nivel operacional. En el nivel estratégico, sigue siendo Rusia el bando ofensivo y, a nivel táctico, ataques y contraataques menores ocurren en todos los frentes por ambos bandos. 
 Lo que las últimas dos semanas de contraataque ucraniano nos revelan es muy importante. Ucrania ha realizado dos grandes contraataques y está preparando un tercero. El drama estratégico ruso consiste en que actualmente tiene fuerzas suficientes, quizás, solamente para defenderse de dos simultáneamente. Créase o no, Putin decidió ir a la guerra con la OTAN sin intención alguna de movilizar a la población y la economía para tal monumental enfrentamiento. Del mismo modo, los rusos optaron por no emprender una campaña sistemática de bombardeos aéreos estratégica, es decir, no han destruido la infraestructura crítica de Ucrania (que es civil) ni sus instituciones oficiales. Esto le permite a los ucranianos, por ejemplo, usar su red de trenes para transportar tropas de un lado a otro más o menos sin obstáculos. Para quienes recordamos la invasión yanqui a Irak, la diferencia entre los ataques a Bagdad y Kiev es totalmente ejemplificadora. La finalidad de limitar y presentar la guerra como una “operación militar especial” era la de llegar a una negociación en última instancia con el imperialismo norteamericano, el santo y seña de Putin desde su primer día en el poder. No obstante, lejos de un compromiso estratégico, el objetivo último de EE. UU. para con Rusia es convertirla en otra Yugoslavia. Otras fracciones del imperialismo en Europa se han demostrado completamente impotentes para defender sus propios intereses y siguen a los norteamericanos a la rastra.
 En Rusia, la vida sigue más o menos con normalidad y sus fuerzas armadas son prácticamente las mismas que en tiempos de paz. El contraste con Ucrania en este sentido no puede ser más grande, su sociedad se encuentra en estado de movilización total, toda la economía ha sido puesta en función del esfuerzo bélico y la OTAN nunca jamás ha asistido a un país en escala similar, tanto a nivel financiero como transferencias de material y provisión de inteligencia y especialistas militares. Rusia comenzó la guerra con alrededor de 200.000 tropas y una parte significativa de ellas, tras más de medio año de combates de alta intensidad, ya no están en condiciones de combatir, ya sea por muertes, heridas o deserciones. La ultra minoritaria y voluntaria movilización de reservistas, en el mejor de los casos, quizás pueda reemplazar la mayoría de esas bajas. Es plausible que, teniendo en cuenta la rotación de tropas para descanso y recuperación, en las últimas dos semanas Rusia tenga quizás unos 120.000 combatientes y probablemente mucho menos, dispersos en una línea de contacto que se estira por cientos de kilómetros. Ucrania fácilmente posee múltiples veces esa cantidad de combatientes. A esa superioridad los rusos la vinieron compensando con ventaja aplastante en armas y municiones, particularmente en aviación y artillería de todo tipo. Se trata de dos ejércitos con ratios inversos de “carne” y “acero”. La diferencia fundamental radica en que, gracias a la OTAN, Ucrania ha podido compensar parcialmente la falta de material militar pesado, al menos suficiente para una cantidad limitada de ofensivas, mientras que los rusos no han tomado pasos para solucionar su problema relacionado con la falta de soldados movilizados. Rusia puede triturar brigadas ucranianas a fuerza de bombardeos, pero al no tener suficientes soldados para avanzar y tomar el terreno, los ucranianos simplemente rellenan los baches con otra brigada o refuerzos. 
 El primer contraataque tuvo lugar hacia la ribera occidental de la región de Jersón, que para Rusia es un puente a través del Dnieper y que le permite mantener la amenaza de avanzar sobre Odessa y dejar a Ucrania sin salida alguna al mar. Desde el punto de vista estratégico, Jersón ofrece un gran perímetro defensivo al norte de los accesos a Crimea, cualquier intento ucraniano de retomar aquella península requiere arrebatar Jersón a los rusos. Como hemos reportado hace dos semanas, los rusos han reforzado sus unidades en Jersón, donde conducen una operación de defensa móvil en profundidad. El progreso de este contraataque por el momento ha sido muy magro y a un altísimo costo humano y material para los ucranianos (Washington Post,7/10). Hasta ahora, este contraataque no ha sido exitoso pero tampoco ha sido derrotado. Los ucranianos siguen aplicando presión en la zona y los rusos no pueden liberar sus tropas allí desplegadas para llevarlas a otros lugares. Rusia simplemente no puede permitirse ceder Jersón. 
 El panorama de Jarkov ha sido exactamente el contrario. El éxito ucraniano se explica por la escasa presencia de fuerzas rusas en toda la región y sobre todo en la zona específica donde los ucranianos hicieron una brecha, que desarrollaron en un exitoso avance en profundidad de tipo “blitzkrieg”. Sin ir más lejos, las únicas fuerzas rusas en la ciudad de Balaklyia, donde los ucranianos atravesaron la línea de contacto, ni siquiera eran unidades del ejército regular sino de la Rosgvardia, una suerte de gendarmería. El avance ucraniano prácticamente no encontró resistencia y llevó a los rusos a evacuar toda la región en Járkov desde Balaklyia hasta la estratégica ciudad de Izyum, capturada hace meses tras durísimos combates, y la frontera rusa hacia el norte. Izyum es el punto de paso entre dos ríos, el Oskil y el Seversky Donetsk y también es la llave entre la región de Jarkov y el Donbass (Lugansk y Donetsk). Los rusos se retiraron al Este del Oskil (que corre de norte a sur) y siguen ocupando una pequeña franja de la región de Járkov entre éste y la rivera norte del Seversky Donetsk, al este del cual está la región norte de Lugansk. Si bien se trata de un perímetro más defendible, por ser de menor extensión y por estar demarcado al oeste y al sur por ríos, los ucranianos siguen aplicando presión desde la zona sur del Severski Donetsk y, de hecho, algunas unidades han logrado cruzar el río para tomar pueblos cercanos. Si los ucranianos logran expulsar también a los rusos de esta zona, pueden entorpecer en gran medida los esfuerzos de progresar en el Donbass. De por sí, la caída de Izyum hace prácticamente imposible para los rusos rodear completamente las ciudades de Slaviansk-Kramatorsk. No obstante, en lo inmediato, la derrota en Járkov no compromete la capacidad de los rusos de continuar con la guerra. 
 Hay un tercer contraataque en preparación (que bien puede haberse iniciado una vez publicadas estas líneas) cuya naturaleza explica el abandono de los esfuerzos rusos en la región de Járkov. Los ucranianos están concentrando una enorme cantidad de unidades en Zaporiyia, a lo largo de la línea que va de este a oeste entre Velika Novo Silka y Kamianski, de manera paralela y unos 100 km al norte de las costas del Mar de Azov, en cuya costa está la emblemática ciudad de Mariupol. Si los ucranianos tienen éxito en este sector, pueden efectivamente cortar las vías de comunicación terrestres a Jersón y Crimea y también invadir la región oriental del primero, abriendo las puertas para pasar a la segunda. En otras palabras, se trata de un peligro en órdenes de magnitud mayor para los rusos que perder la franja occidental de Jersón o ceder la totalidad de Jarkov, razón por la cual estuvieron las últimas semanas transfiriendo fuerzas desde allí para reforzar sus líneas defensivas. Se tratará de un enfrentamiento de características decisivas para el resto de la guerra, o sea, de carácter estratégico.
 Putin se halla ante un dilema estratégico. Incluso si rechaza la ofensiva Zaporiyia, los ucranianos seguirán movilizando a su población y seguirán siendo equipados y preparados por la OTAN, por lo que la presión sobre las pocas unidades rusas desplegadas irá en aumento. Por lo tanto, sobre los rusos el dilema consiste entre una rendición condicional o una escalada en la guerra. 

 Leib Erlej 
 14/09/2022

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Atentado a CFK: hasta dónde llega la conspiración política


El 1 de setiembre pasado, el editorial de Clarín suscripto por Pablo Vaca, hacía una referencia singular a "Cristina, entre la bala que no salió y el fallo que si saldrá", en alusión a la causa de Vialidad. Nadie se mosqueó durante diez días ante esta extraña metáfora que unía la eliminación política con la frustrada eliminación física de CFK. Además de anticipar una condena mucho antes de que deba expedirse el jurado, el editorialista daba crédito a la campaña kirchnerista de que se asiste a una “guerra judicial”, cuyo propósito sería perjudicar políticamente a la Vice en un año electoral e incluso, en último término proscribirla cuando se hayan agotado las instancias judiciales. El editorial hace propio, también, la especie de que el intento de magnicidio habría sido perpetrado por un par de marginales.
 Pero a medida que avanzan las investigaciones la balanza se inclina hacia una conspiración política. La jueza Capuchetti estableció secreto de sumario, mientras analiza las informaciones extraídas del teléfono de Brenda Uliarte. Está confirmado que hubo como minimo un intento de asesinato previo al día en que se instalaron las vallas frente al departamento de CFK. En escena entran ahora los vínculos de los llamados ‘copitos’ con una vecina del edificio donde vive Cristina Kirchner, y los vínculos de esta abogada con el espacio de Comodoro Py. Estas novedades agrandan, aunque nadie lo haya señalado, la responsabilidad de la Federal, de Aníbal Fernández y de la Agencia de Inteligencia que necesitaron un atentado para anoticiarse de semejantes circunstancias. Se da la ironía de que en Juncal y Uruguay existía un edificio liberado.
 Las pruebas demuestran el entrelazamiento de Sabag Montiel y su novia con una banda que se disfrazaba vendiendo copos azucarados, incluso en horas de la madrugada. "La banda de los copitos" como la dieron en llamar los medios, tiene un jefe a cargo, vinculado al grupo " Revolución Federal", partícipe en escraches a la Casa Rosada y con un discurso que podría emparentarse con el atentado. Uno de ellos, Gabriel Carrizo, publicó en su estado de Whatsapp: «El Gobierno es vulnerable, y espero que les quede claro… Nosotros somos los que mantenemos estos parásitos ahí arriba, van a juzgar a una persona que le estaría haciendo un gran favor a toda la Nación Argentina». También amenazó indirectamente al presidente de la Nación, Alberto Fernández. “El próximo sos vos, Alberto”, escribió. 
 Aparentemente, la banda de vendedores de algodón de azúcar -en medio de movilizaciones sin ninos- habría estado presente haciendo tareas de investigación previa durante varias jornadas al frente del departamento de CFK y, como se dijo, se reunía y filmaba con la vecina. A la luz de los acontecimientos, algunos hechos que sucedieron en la romería de Juncal toman otro significado. Días antes del atentado, un repartidor de Rappi insultó a Cristina K en medio de la guardia militante que rodeaba la casa y fue echado a empujones por los presentes. Los analistas señalan este hecho cómo un posible estudio preparatorio del atentado y la respuesta de la seguridad y de la militancia presente. 
 El día del atentado no estuvo al frente del operativo el jefe de la custodia de CFK, Diego Carbone, de máxima confianza de la Vicepresidenta. Sabag Montiel y Brenda Uliarte llegaron al lugar del hecho solo 15 minutos antes de que arribe CFK a su domicilio, como si hubieran tenido una información anticipada.
 El punto de fuga principal de la investigación es el formateo -supuestamente involuntario- del celular de Sabag Montiel. Según los expertos, los programas para extraer información de un celular son "a prueba de tontos, de gente que lo puede manipular mal y destruir la información. Es casi imposible borrarla a menos que uno quiera hacerlo". Pero es esto lo que ha ocurrido, sospechosamente. Quien haya borrado la información, según fuentes de la Policía Seguridad Aeroportuaria no está buscando proteger a Sabag Montiel ni a la banda de los copitos -expuestos ya, a más no poder- sino encubrir los vínculos hacia arriba. El ‘des-cuido’ de la custodia federal de CFK no puede ser rotulado como ineficencia, porque después de todo es el eslabón fundamental que permitió consumar el atentado. 
 Si la investigación descubre los hilos políticos y/o institucionales del atentado, estaríamos ante el caso de una tentativa de golpe de estado. 

 Pablo Busch 
 13/09/2022

martes, 13 de septiembre de 2022

Conversatorio Haití: Descomposición del Sistema Neocolonial


Paro Nacional 15/9 «En contra del modelo de desigualdad» Conferencia de Prensa - 13/9 - 11.30 hs


Con tanquetas y calles sitiadas: así ´conmemoró´ Boric los 49 años del golpe de Pinochet


Apenas 24 horas antes de la conmemoración de los 49 años del último golpe cívico militar en Chile (1973), el gobierno de Gabriel Boric sacaba las rejas del Cementerio General de Santiago, donde yacen los restos de los ejecutados políticos de Pinochet y hasta donde llegaría marchando una multitudinaria movilización de activistas políticos; su objetivo: facilitar el ingreso de los carros lanzagua y lanzagases de la policía militarizada chilena. 
 El levantamiento de rejas se realizó en conjunto con el militante del Partido Comunista Daniel Jadue, alcalde de la comuna de Recoleta, donde se encuentra el Cementerio.
 Y así fue. La movilización que comenzó desde muy temprano frente al palacio presidencial de La Moneda fue reprimida ferozmente por carabineros militarizados y culminó con golpes, heridos (entre ellos menores de edad) y detenidos. El Cementerio General quedó sitiado y los enfrentamientos en su interior entre los manifestantes y la policía se extendieron por horas.
 Durante la noche, la militarización se extendió por todo el país incluyendo rutas nacionales y barrios obreros. En la comuna de Estación Central de la capital, vecinos mostraron por redes sociales cómo se encontraban sitiados por carabineros militarizados e incluso una tanqueta militar. 

 Derechización y cambio de gabinete 

 Luego de la paliza que recibió la Constitución redactada por la Convención, Boric pudo hacer oficial la derechización de su gabinete. El cambio más importante ocurrió en el Ministerio del Interior y Seguridad Pública, de donde salió eyectada Izkia Siches, quien fracasó en su intento de diálogo con las comunidades mapuches en conflicto por las tierras, y fue nombrada la concertacionista y militante del Partido Por la Democracia (PPD), Carolina Tohá. 
 Aunque Boric pretendió hacer un guiño progre con la nominación de Tohá -quien es hija de José Tohá, Ministro del Interior de Allende, ejecutado por Pinochet- su arribo al gabinete es claro: extender la militarización en territorio mapuche y hacer cumplir la Ley Antiterrorista en el ascenso de las luchas callejeras (especialmente estudiantiles), que comienza a verse en las calles luego de la estafa de la Convención. 
 También otros ministros ingresaron al gabinete: Ana Uriarte del Partido Socialista y ex ministra de Bachelet, al Ministerio de Medio Ambiente; Diego Pardow del Frente Amplio, en el Ministerio de Energía; Ximena Aguilea, ex funcionaria del ex presidente Ricardo Lagos, en el mismo Ministerio; Silvia Diaz del PPD-Concertación, en el Ministerio de Ciencias. 
 Días antes, había ya entregado su renuncia como Ministra de Desarrollo Social Jeanette Vega, proveniente del PPD-Concertación, por realizar una llamada telefónica al dirigente mapuche de la Coordinadora Arauco Malleco, Héctor Llaitpul, quien fue detenido bajo Ley Antiterrorista recientemente.
 La represión del gobierno de Boric se da en el contexto de la aprobación en el Congreso de la Ley de Infraestructura Crítica, una reforma constitucional que faculta al presidente para “Disponer de las fuerzas de aire, mar y tierra, organizadas y distribuidas de acuerdo con las necesidades de seguridad nacional”. Esta ley faculta además a las fuerzas militares para dirigir distintos poderes del Estado como la Corte Suprema y la declaración de ‘estado de alerta’ (es decir, de excepción) durante 30 días con la posibilidad de prorrogarse a través del Congreso.
 El proyecto de Ley había sido presentado por el ex presidente Sebastián Piñera durante la rebelión chilena, y ahora consiguió su aprobación en diputados con el voto positivo de la derecha y la Concertación (esta última forma parte del gobierno) y la abstención del PC y el Frente Amplio. 
 La aplastante derrota de la nueva Constitución abrió una nueva etapa política en Chile. Los últimos sondeos reflejan un desplome de la imagen positiva del presidente y una imagen negativa trepando al 60%. El gobierno, golpeado, aceleró un acercamiento con la oposición derechista. El pueblo chileno, por otro lado, con los estudiantes a la cabeza, se mantiene en las calles y enfrentando la represión. La agenda política de octubre del 2019 se mantiene abierta. 

 Javiera Sarraz 
 12/09/2022

lunes, 12 de septiembre de 2022

El Estado de Chile “reconoce” a más de 40.000 víctimas de la dictadura de Pinochet


Pero no se hace cargo. 

 A 49 años del golpe militar en Chile, las comisiones de reparación entregaron el aterrador número de víctimas de la dictadura de Pinochet, la cual supera las 40.000 personas, pero de esos más de 40.000 sólo se reconocen como fallecidos o desaparecidos sólo a 3.065 personas entre septiembre de 1973 y marzo de 1990. 

 Comisiones de reparación que no reparan 

Tras la conformación de cuatro comisiones de reparación conformadas desde el “retorno a la democracia”, el Estado Chileno aún no es capaz de reconocer a todas las víctimas.
 Es más, el último informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, más conocida como “Comisión Valech” (nombrada así en honor al obispo Sergio Valech), fue entregado en agosto del año 2021 en La Moneda -casa de gobierno de Chile- al entonces presidente, Sebastián Piñera. Dejó fuera del informe a más de 22.000 de 32.000 denuncias presentadas, aceptando sólo una cantidad de 9.800 víctimas y 30 casos de personas desaparecidas o ejecutadas, por crímenes de lesa humanidad, tras 18 meses de investigación. 
 “No es que no sean víctimas, sino que no están dentro del mandato de la comisión”. De esta manera se justificó María Luisa Sepúlveda, portavoz de la comisión, quien hizo referencia a que si bien las personas se sienten víctimas, y que lo fueron, debían ser verificadas y entrecruzar la información con el acopio de material que tenía la comisión hasta ese momento. 
 También hizo alusión a que en algunos de los casos presentados, como los conscriptos que sufrieron vejaciones, violencias y tortura en pleno ejercicio del servicio militar, así como los detenidos en protestas y quienes vivieron el exilio, y que aunque hayan sufrido apremios y “malos tratos”, al no haber pasado por los tribunales, no están dentro del ámbito de estudio, es decir que, cómo no cuentan con un expediente judicial, quedan excluidos. 

 Aberrante rechazo 

Mireya García, vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) se refirió en ese entonces al informe presentado, donde rechazaron casi el 70% del total de los casos presentados y la comisión sólo certificó 9.800. 
 La forma para ser reconocidas como víctimas de estos atropellos era presentando la denuncia de violación a sus derechos humanos, probarlos y que la persona que vulneró este derecho hubiese participado como agente del Estado o personas al servicio del Estado y probar, además, que actuaron por causas políticas.
 En caso de fallecidos, desaparecidos o imposibilitados, fueron sus familiares quienes debieron presentar los documentos, debiendo ellos comprobar que fueron vulnerados sus derechos en tiempos de represión por parte del estado, brindando los informes de los recintos en los cuales estuvieron, recortes de prensa o archivo nacional.
 Muchos de los casos quedaron fuera por no cumplir los requisitos. Un claro ejemplo de esto es las niñas y niños víctimas de la dictadura no figuran como mártires de esta dictadura feroz, catalogada como la más cruenta de América latina. 
 Aun así, tras casi 50 años del golpe militar en Chile, y cuatro comisiones conformadas para esclarecer y reparar el daño contra las personas que sufrieron violaciones a los derechos humanos, estos crímenes aún no han sido aclarados. 
 Esto pone de manifiesto lo aberrante y poco claro de las comisiones, marcando la negligencia que aleja e impide encontrar la verdad y la justicia. Dentro de estas cifras aterradoras, no debemos olvidar que 2.200 niños, niñas y jóvenes que fueron torturados frente a sus madres, padres y abuelos mientras estaban cautivos, sólo 1080 son reconocidos en el Informe Valech. Dentro de esta espeluznante cifra, 32 corresponden a ejecutados, un desaparecido y un nieto recuperado 
 A 49 años del Golpe militar, todavía no hay justicia. Existe una cárcel cinco estrellas para los militares de alto rango involucrados en estos crímenes. 
 El Estado burgués nunca va a reconocer su implicación en estos hechos, simplemente trata de acallar las voces de quienes exigimos justicia, porque si verdaderamente buscara reparar como Estado al pueblo, sacaría a los presos implicados en estos crímenes de la cárcel cinco estrellas en que están (Punta Peuco), exigiría que dijeran dónde están y se reconociera como genocida, sería absolutamente distinto, por esto y mucho más… 
 No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.

 Lali Martínez 
 11/09/2022

sábado, 10 de septiembre de 2022

Isabel II y la opresión británica de Irlanda


Contra la corriente, los hinchas del Shamrock Rovers -un club de primera división de Irlanda- celebraron el deceso de la reina Isabel II cantando “Lizzy is in a box” (algo así como “ Lizzy está en un ataúd”) durante un partido por la UEFA Europa League frente al Djurgardens de Estocolmo. Una de las pocas referencias críticas que pudo romper en los medios de comunicación el monótono concierto de lamentaciones y saludos a la monarca. 
 Y cuando decimos contra la corriente, incluimos la reacción de los propios dirigentes del Sinn Fein, que se solidarizaron con la reina. Michelle O’Neill, la vicepresidenta del partido, expresó sus condolencias y saludó el rol jugado por Isabel II en la reconciliación en el Ulster. Y Mary Lou McDonald, quien en 2020 encabezó la lista que ganó las elecciones en la Irlanda independiente, se expresó por Twitter en un sentido similar. 
 Bajo el reinado de Isabel II se firmaron los acuerdos de Viernes Santo de 1998, que pusieron fin al conflicto en el Ulster que había estallado treinta años antes. Aquellos acuerdos mantuvieron a Irlanda del Norte bajo la órbita británica, aunque establecieron un cogobierno entre el nacionalismo católico (Sinn Fein), partidario de la reunificación de la isla, y los unionistas protestantes, partidarios de Londres. En 2011 y 2012, la reina visitó Irlanda para afianzar el pacto del ’98, estrechando en la segunda oportunidad la mano del viceprimer ministro Martin McGuiness, quien supo pertenecer al IRA. 
 Un periodista del Washington Post ha resaltado en su obituario como mayor virtud de la soberana su capacidad de hacer que la monarquía sea digerible para la era moderna. Con gestos diplomáticos que no alteraban el statu quo, Isabel II buscó en la etapa final de su vida relegar al olvido la negra historia colonial y los crímenes del ejército británico. 
 El visceral canto de los hinchas del Shamrock es una expresión de rechazo a ese colonialismo inglés, que se cierne sobre la nación irlandesa desde hace siglos. 

 “El gran dolor” 

En 1800, casi un siglo después de la unión entre Inglaterra y Escocia, se formó el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. El dominio inglés venía de larga data, ya que el rey Enrique II había desembarcado en la isla con el ejército en 1171, poniéndola bajo su control. Posteriormente, se transformó en un Reino formalmente independiente, pero realmente subordinado a Londres. 
 Marx supo definir a Irlanda en El Capital (de 1867) como “un distrito agrícola de Inglaterra, de la cual la separa un ancho foso, y a la que suministra granos, lana, ganado y reclutas industriales y militares” (Tomo I, edición de Siglo XXI, p. 878). En rigor, según el padre del socialismo científico, Irlanda abastece de cereales a la metrópoli hasta que la derogación de las leyes cerealeras empieza a transformar su suelo en zona de pasturas. “Luego de haber celebrado de 1815 a 1846 la fertilidad del suelo irlandés, declarando vocingleramente que la naturaleza misma lo había destinado al cultivo cerealero, repentinamente los agrónomos, economistas y políticos ingleses descubrieron, a partir de ese momento, ¡que no servía más que para producir forraje! (ídem, p. 890). 
 El rostro más espantoso de la dominación inglesa, y un acicate de la lucha por la independencia, fue la hambruna de 1845-1849. Los empobrecidos campesinos irlandeses trabajaban como aparceros en los dominios de los terratenientes británicos y tenían una dieta basada casi exclusivamente en patatas, fuente de enfermedades como la escrofulosis. En esos años, sin embargo, una plaga afectó los cultivos. Y los campesinos no tenían acceso al trigo que cultivaban, ya que era propiedad de los terratenientes ingleses. Entre la inanición y las enfermedades, dos millones de irlandeses perdieron la vida y otros dos millones debieron emigrar en condiciones penosas (los “barcos ataúdes”, ya que un tercio de los viajantes moría en el camino).
 Marx apoyó el planteo de un gobierno independiente en Irlanda y una revolución agraria, y llamó al proletariado inglés a incorporar en su programa político el aval a esa reivindicación.
 Frente al mal mayor de la independencia, la Corona fue otorgando desde fines del siglo XIX algunas atribuciones de gobierno a Irlanda.
 En 1916, se produjo un levantamiento armado dirigido por James Connolly, un dirigente obrero que se reconocía como marxista (1). Buscaba un acuerdo con los sectores más avanzados del nacionalismo, pero criticaba severamente a la clase dominante irlandesa. El nacionalismo había ganado una mayoría de bancas en las elecciones de 1910, forzando a nuevas concesiones autonómicas a Londres. El alzamiento de 1916 fue sofocado por los británicos. 
 En 1919, el Sinn Fein ganó otra vez las elecciones y proclamó la independencia, como lo había hecho el levantamiento de Pascua de 1916. Londres se opuso y estalló la guerra. En 1921, sin embargo, el sector mayoritario del nacionalismo pacta con Londres la división de la isla. 
 Esa partición artificial de Irlanda, pese a los acuerdos de 1998, nunca fue del todo digerida. El Brexit, con la reinstauración de las aduanas, sacó a relucir otra vez el conflicto, agitando el malestar tanto de unionistas como de los partidarios de una reunificación. 
 No hace faltar explicar que la Corona inglesa, que tiene ahora a Carlos III como mayor exponente, es enemiga de una reunificación socialista de Irlanda, como lo es de la lucha de los pueblos y los trabajadores del mundo. 

 Gustavo Montenegro 

 (1) Recomendamos el artículo de Christian Rath, “1916 no es un asunto terminado”, en En Defensa del Marxismo N°49, marzo 2017).

viernes, 9 de septiembre de 2022

La muerte de Isabel II abre una crisis potencial en el Reino Unido


Isabel II y el nuevo rey Carlos III 

Abolir la monarquía e instaurar una república obrera 

 A los 96 años y luego de 70 años de reinado, falleció la reina Isabel II del Reino Unido.
 Su objetivo reiterado fue defender la “unidad del Reino Unido”. Porque como es sabido el Reino Unido implica la unidad de Inglaterra, Escocia y Gales, tres entidades nacionales autónomas de la isla de la Gran Bretaña, a las que se suma el dominio-anexión sobre Irlanda del Norte. Entidades que históricamente vienen arrastrando tendencias separatistas-independentistas. En primer lugar Irlanda que después de siglos de levantamientos, fue militarmente anexionada en 1801 a la Gran Bretaña, constituyendo a partir de entonces el Reino Unido. 
Pero la lucha de los irlandeses por su independencia continuó durante más de un siglo, culminando luego de un importante levantamiento con la división de Irlanda, reconociendo una República de Irlanda en el Sur e integrando al Norte directamente como si fuera una provincia en el Reino Unido (Ulster). Esto no resolvió el problema, porque se volvió a recrear una y otra vez la lucha por una Irlanda unida, independiente de la corona de Gran Bretaña. Recientemente acaba de ganar las elecciones en Irlanda del Norte una lista encabezada por el Sinn Fein, organización ex “terrorista” que luchaba por la unidad e independencia de Irlanda. Pero también el problema reside en Escocia. La ruptura del Reino Unido con la Unión Europea (alentada por el imperialismo yanqui), el conocido Brexit, decidida en el 2016 y concretada en el 2020 no creó el bienestar que había prometido y perjudicó fuertemente a Irlanda y Escocia. En Escocia, en un referéndum de septiembre del 2014 sobre la independencia, triunfó por un margen reducido mantenerse en el Reino Unido: 55 a 45% (con una altísima votación). La crisis capitalista en marcha ha continuado su trabajo de radicalización en este terreno. El parlamento escocés votó realizar un nuevo referéndum en octubre del 2023 “quiera o no el gobierno británico”. 
 El retroceso imperial del Reino Unido se manifiesta no solo en el desmembramiento de sus colonias y el retroceso frente a otros imperialismos (particularmente el yanqui que se ha impuesto como hegemónico) sino directamente sobre la misma “unidad nacional”. La reina Isabel II era (y fue) alabada por ayudar a poner “estabilidad” en un mundo en crisis (Biden, el Papa, el secretario de la ONU, etc.). Eufemismo que tapa las fuertes medidas represivas que se descargaron sobre el pueblo irlandés y sobre el conjunto de la clase obrera británica. 
 No tuvo iniciativas de apoyo a causas populares y tampoco sociales, salvo algunos pequeños detalles filantrópicos. Por el contrario, fue la representante de un régimen que vivió chupando la savia del pueblo. La “casa real” recibe un estipendio de más de 100 millones de euros. Aparte tiene “sus” tierras y empresas. Difícil calcular el valor de la “monarquía” británica: pero son largos miles de millones de libras esterlinas. 
 Le tocó reinar desde 1952, en un Imperio que venía en una acelerada decadencia después de haber ganado con sus aliados la Segunda Guerra Mundial. Para esa época se había producido ya un gran salto en el llamado proceso de “descolonización” (India, Sri Lanka-Ceilán, etc.). Pero Isabel II se empeñó en defender los restos del “Imperio”. Reforzó la creación del Commonwealth, comunidad de países y territorios, que la reconocían como jefa de Estado (con relaciones especiales: comerciales, militares, etc.). 
 Isabel, de la dinastía Windsor, fue un instrumento-imagen de la propaganda sobre la vigencia del imperialismo, utilizado como ideología de las clases dominantes para lograr la unidad nacional (abandono de la lucha de clases) detrás de la añoranza de la grandeza imperial de viejos tiempos y para defender los negocios de la gran burguesía financiera. Su ascenso a la corona fue utilizado, también, para terminar de “blanquear” a parte de su familia (incluyendo su padre, el rey Jorge) que había tenido simpatías con los nazis. Se proyectó que con ella volvería la gloria con un nuevo “período isabelino”. Así fue como el Reino Unido participó junto a Francia e Israel en el ataque a Egipto en 1956, por la nacionalización del Canal de Suez, propiedad hasta entonces de un consorcio imperialista entre estas dos potencias. Lo que terminó en una crisis total. Se tuvieron que retirar las tropas imperialistas y reconocer la nacionalización del Canal de Suez, debido a la resistencia de las masas egipcias que se movilizaron masivamente en todo el país, y por la presión del imperialismo yanqui que quería que aquellas potencias reconocieran su retroceso, se retiraran y permitieran el avance del nuevo imperialismo dominante. 
 Bajo el reinado de Isabel II esta tendencia a recuperar la imagen imperialista se manifestó en diversas oportunidades en forma reaccionaria. Pero una de las manifestaciones que nos pegó directamente fue la guerra de las Malvinas. La reina envió en la flota thatcheriana a su hijo el príncipe Andrés (bien que este se mantuvo lejos del terreno de la lucha militar, a bordo de un portaviones alejado). Y luego, por supuesto, acompañó todas las aventuras, provocaciones y guerras de los diferentes gobiernos norteamericanos sobre Yugoslavia, Afganistán, Irak, etc. Y ahora, lo continúa haciendo en la guerra de la Otan contra Rusia. 
 El último de sus actos de reinado -48 horas antes de su fallecimiento- fue recibir al renunciante primer ministro Boris Johnson que le presentó a la nueva primer ministro, la reaccionaria thatcheriana Liz Truss, reconocida por su programa de llevar la guerra contra Rusia a fondo, incluso hasta el plano de la guerra atómica, y de lanzar una ofensiva policial-regimentadora contra las luchas del movimiento obrero en pleno desarrollo. La ungió con los oleos reales para que Truss se lance a este plan derechista.

 Abolir la monarquía 

Si tienen razón los estadistas burgueses de que Isabel II tenía una personalidad activa que le permitió actuar y mantener una autoridad, producto de una simpatía y adhesión mayoritaria en la población, no se visualiza al nuevo rey con la misma condición. Una encuesta realizada hace meses sobre cómo veía la población el ascenso de su hijo Carlos como sucesión de la corona fue respondida solo con una adhesión del 37%. En 1997 una votación realizada televisivamente daba un 33% de acuerdo en la abolición del sistema monárquico. Isabel II siempre tuvo miedo de una reacción popular que llevara al destronamiento de la dinastía y la instauración de una república. En amplios sectores (aunque probablemente minoritarios) se venía planteando que Isabel de Windsor fuera la última monarca, reclamando que se realizara un referéndum al respecto. 
 Pero rápidamente asumió su hijo con el nombre de Carlos III como rey del Reino Unido. Un cargo hereditario, no electo por el pueblo, y parasitario. 
 Al problema de la aguda crisis económica y social que viene impulsando las grandes huelgas de los trabajadores (ferrocarriles, hospitales etc.), amenazando incluso con el fantasma de una huelga general, se suma ahora este problema del recambio monárquico y la amenaza potencial de la ruptura del reino Unido. 
 Gran Bretaña tiene una gran tradición revolucionaria. Fue el primer país que destronó a una monarquía absoluta y semifeudal y llegó al extremo que en el marco de una guerra civil le cortó la cabeza al rey Carlos I. ¡Un siglo antes de la revolución francesa! 
 La guerra civil instauró una república, bajo la dictadura revolucionaria de Oliverio Cromwell, que dio un fuerte golpe a la monarquía absoluta, la nobleza palaciega y la iglesia cuasipapal. En poco más de una década, Cromwell hizo profundas transformaciones que abrieron el camino al desarrollo de la nueva clase burguesa. Poco después de su muerte vino la restauración monárquica, pero ya en un nuevo cuadro de desarrollo de la nueva sociedad burguesa. 
 El régimen parasitario y reaccionario que se mantuvo durante siglos –salvo el interregno revolucionario de Cromwell- se fue adaptando (no sin importantes crisis) a la burguesía. Como la Iglesia, que pasó de ser un puntal del régimen feudal a defender al capitalismo financiero. Para mejor completar la definición: la burguesía fue adaptando el dominio de su poder a la estructura monárquica.
 El proletariado británico es el sucesor revolucionario. Desarrolló hace dos siglos el primer movimiento obrero independiente y organizado (los cartistas) y tiene gloriosas páginas de luchas: la huelga general de 1926, la histórica huelga minera que enfrentó a la Thatcher y su política imperialista y antiobrera.
 De ahí vendrá la lucha por la abolición de la monarquía y sus privilegios y la instauración de una república que, dada la experiencia realizada, será una república obrera o una caricatura. 

 Rafael Santos

Murió la reina Isabel


Tras 70 años de reinado, deja una corona surcada por la crisis británica. Tenía 96 años. 

A los 96 años falleció la reina Isabel II del Reino Unido, completando el reinado más largo de la historia, tras 70 años con la corona. Su muerte se da en una Gran Bretaña convulsionada por una fuerte crisis política y una formidable ola de huelgas. 
 Su continuidad en el trono fue destacada por el gobierno británico como un estandarte de estabilidad política, pero en realidad recorrió la debacle del imperialismo inglés como potencia dominante del mercado mundial capitalista. Con todo, para los pueblos del mundo es un símbolo de la opresión colonial y el saqueo, y en Argentina está asociada en el ideario popular a la Guerra de Malvinas. Por eso es otro acto de cipayismo del gobierno peronista haber expresado a través de la Cancillería su “profundo pesar”. 
 La realeza viene además de una crisis abierta, en torno a la renuncia a sus funciones en la familia real del príncipe Harry y su esposa Meghan Mercle, en medio de feroces disputas de poder. Sugestivamente, la prensa británica bautizó aquel affaire con el nombre de “Megxit”, un juego de palabras que a su vez lo asociaba con el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea. 
 Es una analogía interesante. El Brexit fue una expresión mayúscula de las tendencias centrífugas de la UE, pero también potenció las tendencias disolventes dentro del propio Reino Unido, con la reactivación del conflicto en Irlanda y la intención del gobierno de Escocia de convocar un nuevo referéndum por la independencia. Este es el reino que deja Isabel a su sucesor, Carlos III. 
 Gran Bretaña aún está en una transición políticas desde la caída de Boris Johnson, un desenlace inseparable de la crisis económica y una inflación insoportable, y claro de su política de ajuste. De hecho se suceden fuertes procesos huelguísticos, que tuvieron a los ferroviarios protagonizando una lucha histórica, y la paralización de la actividad volvió a agitar el fantasma de una huelga general después de décadas. El panorama tampoco es prometedor, cuando el Banco de Inglaterra pronostica que la economía del Reino Unido entrará en recesión. 
 La salida anticipada de Johnson fue además un golpe al bloque de los mayores promotores de la guerra imperialista en Ucrania y otras latitudes. Expresa los límites de una tentativa derechista y seudonacionalista con la que los conservadores buscaban conjurar la debacle del Reino Unido, que sigue su curso. 
 Para el pueblo británico, independientemente de la simpatía o aversión individual de cada quien a la figura de la reina Isabel II y de su sucesor Carlos III, es un peso gravoso. A esta monarca cuya riqueza se aproximaba a los 500 millones de dólares y a esta corona con un gigantesco patrimonio terrateniente, los británicos deben financiarla pagando compulsivamente a un Fondo Soberano que recauda decenas de millones de libras al año.

 Iván Hirsch

jueves, 8 de septiembre de 2022

Ayotzinapa, crimen de Estado: la “Comisión por la Verdad” presenta un informe demoledor


Tras más de 8 años de lucha, encabezada por los familiares, compañeros y organizaciones políticas, sociales y Derechos Humanos en México y todo el mundo, la responsabilidad por el crimen de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa comienza a apuntar a políticos, funcionarios judiciales y militares.
 El pasado 19 de agosto, el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, utilizó la conferencia de prensa matutina que suele utilizar el presidente López Obrador como tribuna oficial para dar testimonio de lo actuado por la comisión -que el propio Encinas preside- ante la prensa. Esta información ha tenido un impacto descomunal en toda la opinión pública mexicana e internacional. 
 La comisión había sido convocada por el presidente, una de sus promesas electorales. Se conformó en 2020, luego de la desautorización de toda la investigación realizada por la Procuraduría General de la República (PGR), que había recibido el pomposo nombre de “verdad histórica” bajo el gobierno de Peña Nieto (2012-2018). En dicha oportunidad se solicitó la detención de Tomás Zerón, jefe de dicha investigación, actualmente refugiado fuera del país. La “verdad histórica” que fraguó Zerón afirmaba que, en los sucesos del 24 de septiembre de 2014, “policías municipales de Iguala entregaron a los alumnos al grupo de narcotráfico Guerreros Unidos, quienes confundieron a los jóvenes con sicarios de una banda rival, los Rojos”, tras lo cual habían sido asesinados e incinerados por esta banda. 
 Desde el primer momento las familias y diversas organizaciones desconfiaron de esta investigación, alegando un profundo entramado de las fuerzas policiales y militares con el narcotráfico y el poder político. La nueva investigación ha determinado, mediante más de 41.000 documentos que incluyen transcripciones de llamadas telefónicas, mensajes de texto, reportes y decenas de videos, una profunda red delictiva que comprueba la gran mayoría de las denuncias efectuadas por los familiares y otros estudiantes sobrevivientes. 
 Se ha determinado que todo lo actuado anteriormente fue orquestado por el propio aparato estatal para lograr la mayor impunidad en el caso. Ahora, aparecen involucrados un general -el entonces coronel José Rodríguez-, el alcalde de Iguala José Luis Abarca, el ex fiscal general Jesús Murillo Karam y una larga lista de, por lo menos, otros 83 funcionarios públicos de diversos estamentos. La propia comisión lo definió como un “crimen de Estado”.
 Los diversos documentos han permitido constatar una acción conjunta de la policía, el ejército y el cartel narco Guerreros Unidos para, en primer lugar, repeler a los estudiantes que buscaban llegar a Ciudad de México para participar de la conmemoración de la Masacre de Tlatelolco, ocurrida el 2 de octubre de 1968. Tras acribillar en una emboscada a 5 micros que transportaban estudiantes, el comando asesino se encargó de desaparecer a 43 de ellos. Las pruebas recolectadas han demostrado que “seis de los estudiantes estuvieron con vida hasta cuatro días después de los hechos, y que fueron ultimados y desaparecidos por órdenes, presuntamente, del coronel José Rodríguez Pérez” (El País, 27/8). Rodriguez Pérez se mantenía en contacto directo con “El Chino”, un capo del narco, y éste, a su vez, con el capitán José Martínez Crespo, a cargo de un grupo de militares que patrullaban Iguala la noche del ataque. También se establecieron comunicaciones entre el alcalde Abarca y “El Chino”.
 La investigación ha llegado a un punto que implica una investigación de todo el alto mando de dicho momento. La justicia ya ha comenzado por el general Alejandro Saavedra, responsable del Ejército en la zona. 
 La Marina también ha sido puesta bajo la mira. Es acusada de torturar y obligar a testigos a declarar bajo amenaza en 2014. En marzo pasado, informa El País, “el grupo de expertos independientes de la CIDH (GIEI) que investiga el caso en apoyo a la Fiscalía y la comisión presidencial, informó de que un grupo de marinos manipularon el basurero de Cocula, el escenario principal del relato que contó entonces Murillo Karam. Los marinos movieron bultos b
lancos en el lugar e hicieron fuego” (27/8). Sin embargo, esto no fue integrado al expediente oficial. La puerta abierta por la comisión presidencial augura una crisis y choques entre los poderes del Estado. Una investigación a fondo demostraría la connivencia de lo que ha denominado un Narco-Estado. La lucha por la verdad y la justicia está íntimamente ligada a una acción y organización independiente de los trabajadores mexicanos. Serviría, en primer lugar, para exponer la bancarrota del régimen vigente y la necesidad de su superación, en manos de los trabajadores. 

 Joaquín Antúnez 
 07/09/2022

miércoles, 7 de septiembre de 2022

martes, 6 de septiembre de 2022

La guerra en tiempo de descuento


A lo largo de la historia, los inviernos tuvieron impactos muy significativos en las guerras libradas en Europa Oriental. Tanto en Ucrania como en Rusia, las primeras y las últimas nevadas se alternan con el fenómeno conocido como “rasputitsia”, en el que básicamente el suelo se convierte en un mar de barro, en el que se hunden tanques, carretas y camiones por igual. Desplazarse por fuera de las rutas pavimentadas prácticamente garantiza perder los vehículos. Mantenerse exclusivamente en rutas limita enormemente el margen de maniobra para las unidades militares, impide que asuman formaciones tácticas necesarias y hace que su desplazamiento sea fácilmente predecible, ideal para ser emboscadas. Es precisamente lo que les sucedió a los rusos en febrero pasado, cuando comenzaron la invasión de Ucrania. El invierno impone una pausa operacional, dificultando las acciones ofensivas. Condiciona a ambos bandos a asumir mayores riesgos para mejorar su posición antes de que caigan las primeras nevadas. 
 Habiendo transcurrido casi 4 meses desde el anuncio de la “Fase 2” de operaciones militares, los rusos están próximos a lograr los objetivos declarados para ella. Esto es, la “liberación” de la parte ucraniana de la región del Donbass, compuesta por Lugansk y Donetsk. Hace aproximadamente mes y medio, con la caída de Lisichansk-Severodonetsk, los rusos completaron la conquista de Lugansk. Al día de hoy, tienen en sus manos entre 2/3 y 3/4 de Donetsk. Les resta tomar el territorio noroccidental, que se encuentra detrás de la línea defensiva que establecieron los ucranianos entre los pueblos de Siversk al norte y Avdivka al sur, este último pueblo transformado en una verdadera fortaleza por los ucranianos. Entre ellos, entre una cantidad innumerable de pueblos y centros urbanos, destaca Bajmut como un nodo logístico de gran importancia. Toda esta línea está bajo constante presión de las fuerzas rusas, que de manera lenta y sistemática van avanzando. Al oeste de Siversk, yace el conglomerado urbano de Slaviansk-Kramatorsk, último gran centro poblacional de Donetsk todavía en manos ucranianas. La batalla por Slaviansk-Kramatorsk marcará el último capítulo de la batalla por el Donbass y tras su caída los ucranianos no tendrán más alternativa que evacuar el resto de la región, que consiste en llanuras con pocos pueblos y cobertura. Hasta ahora, los ucranianos no han logrado revertir el curso de la batalla por el Donbass, pero también, a pesar de haber sufrido pérdidas colosales, los rusos no han podido dar un golpe decisivo. Los ucranianos bien pueden perder el Donbass pero están lejos de perder la guerra. 
 Para los rusos, la “liberación” del Donbass constituye sólo 1 de los 3 objetivos estratégicos declarados para la guerra. Los otros dos objetivos, la “desmilitarización” y “desnazificación” de Ucrania requieren una rendición general, que sólo puede darse luego de infligir derrotas mucho más duras a las fuerzas de Kiev. A esta altura, los rusos pueden decidir ir por Jarkov y Odessa. La primera es la segunda ciudad más grande del país y su principal centro industrial. Por otro lado, de conquistar Odessa, los rusos terminarían por quitar a Ucrania su costa al Mar Negro. Más importante, la toma de cualquiera de estas dos ciudades conlleva un gran riesgo político para Kiev, porque le permitiría a Putin demostrar que los ucranianos no pueden dar vuelta la guerra y que, por lo tanto, la guerra económica contra Rusia y la asistencia militar a Ucrania por parte de la OTAN son fútiles. Esto puede volverse un factor explosivo de cara a un invierno que en Europa vendrá acompañado de una crisis energética, producto en buena parte de las sanciones contra Rusia. Hace dos meses, desde Bruselas se propuso al resto de los países miembros de la Unión Europea una reducción del 15 porciento en el consumo del gas para mantener el suministro de éste a las industrias (Al Jazeera, 20/7). Los rusos no necesitan tomar de manera efectiva Jarkov u Odessa antes del invierno: con rodear completamente a las ciudades pueden evitarse los combates, dejando que el frío y el hambre hagan el trabajo. Por otro lado, el invierno también impediría a Kiev montar contraataques para romper el bloqueo a estas ciudades. Si bien podría haber una alternativa de aprovisionamiento marítimo para Odessa, un bloqueo invernal terrestre completo a Jarkov sería devastador para las fuerzas ucranianas allí apostadas y, por supuesto, también para su población. 
 Para los ucranianos, el tiempo apremia para mostrar algún tipo de logro a la OTAN que justifique la continuidad del aprovisionamiento de armas y apoyo financiero. A lo largo de todos estos meses, Kiev estuvo prometiendo una gran contraofensiva para recuperar terreno en Jerson, que está en un 95 por ciento en manos rusas. De hecho, los rusos planean realizar un plebiscito allí y también en Zaporizhia el próximo 11 de septiembre, cuyo resultado invariablemente arrojará que ambas regiones desean unirse a la Federación Rusa. Por otro lado, el volumen de transferencias -y compromisos de transferencias- de armas a Kiev menguó significativamente en los últimos meses. Un documental de la cadena CBS publicada hace unas semanas reveló que de todas las armas donadas, sólo el 30 por ciento de lo que entra a Ucrania llega al frente: el resto se pierde en el camino, en parte por los bombardeos rusos; pero sobre todo, en el mercado negro. La presión del Washington fue tal que la CBS tuvo que autocensurar su propio documental (Fox News, 8/8). Pocos días después, en una entrevista con el Washington Post, Zelensky admitió que fue una decisión consciente de su gobierno no advertir (ni preservar) a su población civil de la inminente invasión rusa (Washington Post, 19/8). Por si fuera poco, un reporte de Amnistía Internacional, publicado el 4 de agosto, corroboró las versiones (que en estas páginas advertimos hace meses) acerca de que las fuerzas ucranianas han estado usando a la población civil como escudos humanos. La cobertura de medios occidentales sobre Ucrania también empieza a resquebrajarse. 
 Kiev necesita cambiar la narrativa lo antes posible. El lunes 29 los ucranianos lanzaron el tan anunciado contraataque en Jerson, en la relativamente pequeña franja de territorio de aquel Oblast en la ribera occidental del río Dnieper. No es el primer contraataque que los ucranianos realizan allí, pero todos los intentos previos -aunque de escala mucho menor- fracasaron. No obstante, esta es la operación ofensiva más grande que los ucranianos realizan en lo que va de la guerra, involucrando a varias brigadas, quizás entre 30 y 40 mil soldados. Sería prematuro aventurar pronósticos para esta ofensiva. Una operación de este tamaño se desarrollará a lo largo de varios días, incluso semanas. No obstante, del lado ruso se han estado preparando para enfrentar esta ofensiva. Desde hace meses han estado fortificando posiciones y en las últimas semanas han estado transfiriendo tropas frescas desde Crimea. Es posible que, en este momento, los rusos cuenten con alrededor de 20 o 25 mil soldados en la zona, además de ventajas en el dominio del espacio aéreo y artillería. Los primeros partes de guerra del Ministerio de Defensa ruso referidos a la contraofensiva en Jerson declaran muy importantes bajas entre los ucranianos. 
 Para los ucranianos, esta contraofensiva es una apuesta. Si logran empujar a los rusos al otro lado del Dnieper, se anotarán una victoria muy importante pero si la ofensiva fracasa, se exponen al riesgo doble de dejar Nikolaev, Krivoy Rog y Odessa vulnerables ataques rusos posteriores y también perderán apoyo entre países europeos, que comenzarán a presionar a Kiev con más fuerza a negociar con Moscú.

 Leib Erlej 
 04/09/2022

domingo, 4 de septiembre de 2022

El borrador de la nueva constitución chilena rescata a las AFP


Un reclamo de años del pueblo chileno 

El siguiente texto fue publicado originalmente en el sitio de la Fuerza 18 de Octubre. 

 El fin de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) es un reclamo que el pueblo chileno levanta hace años, cuando se empieza a constatar que lejos de las promesas de sus ideólogos en relación al monto de las pensiones sólo sirvió para que los capitalistas accedan a financiamiento a bajo costo y las AFP tengan utilidades astronómicas mientras las y los trabajadores recibían pensiones miserables. Fue el 2016 el año donde las protestas contra el modelo privatizado de pensiones se tradujeron en masivas movilizaciones callejeras y en adelante siempre estuvo presente entre los reclamos centrales de la clase obrera. Fue una de las banderas insignas de la rebelión del 2019. Las razones del hartazgo popular con el modelo de pensiones privatizado, derivan de la evidencia de que se trata de un enorme despojo de los aportes del pueblo trabajador en favor del mercado de capitales. 
 Según un informe de la Superintendencia de Pensiones del 2021 “el monto promedio de la pensión autofinanciada en Chile a junio pasado alcanzó a $257.428, la diferencia entre la de hombres y mujeres es significativa. Mientras los hombres recibieron, en promedio, $ 312.240, las mujeres obtuvieron un pago promedio de $208.328, es decir, $ 103.912 menos” (1). Desde la Fundación Sol señalan que “La tasa de reemplazo, es decir, el porcentaje que representa la pensión respecto al ingreso percibido en el trabajo remunerado, es menor al 20 % para la mitad de las personas que se jubilaron durante la última década; si se consideran los aportes del Estado, la tasa de reemplazo mediana es del 40%” (2). Estos datos confirman que la gran mayoría de los trabajadores pensionados se encuentran en condiciones materiales paupérrimas, viviendo con pensiones por debajo del sueldo mínimo ($400.000), muy por debajo del salario que percibían como trabajadores activos y sin posibilidades de cubrir sus necesidades de subsistencia. 

 ¿Qué dice el texto propuesto por la convención?

 La respuesta a esta pregunta la encontramos en su mayoría en el artículo N° 45 de la propuesta de nuevo texto constitucional. Luego de establecer que “Toda persona tiene derecho a la seguridad social…” y dispone en el inc 2. “La ley establecerá un sistema de seguridad social público…”. Respecto del financiamiento se establece en el inc. 3. “…Esta se financiará por trabajadoras, trabajadores, empleadoras y empleadores, a través de cotizaciones obligatorias y rentas generales de la Nación. los recursos con que se financie la seguridad social no podrán ser destinados a fines distintos del pago de los beneficios que establezca el sistema.” En la dirección del sistema de seguridad social público que crea el borrador tienen derecho a participar sindicatos y cámaras empresariales conforme reza el inc. 4. del artículo en cuestión. La vigesimoséptima norma disposición transitoria se refiere a los plazos de creación del marco normativo del sistema: el presidente tiene 18 meses para presentar el proyecto de creación del sistema y el congreso tendrá 24 meses, desde su presentación, para sancionarlo. 
 Como se ve, con la nueva constitución se deja en pie a las AFP. No solo nos las elimina cuando podía hacerlo, rechazando las iniciativas de populares de normas constitucionales que así lo planteaban, sino que ahora tienen justificación “constitucional” para que sigan funcionando ¡La convención rescata a las AFP, dándole la espalda a uno de los reclamos más sentidos de las y los trabajadores chilenos! 
 El carácter “público” del sistema no significa que se acabe con estas entidades, seguirán operando dentro del mismo. Tampoco lo referido al destino de los recursos del sistema, que como lo señalamos más arriba, se establece no puede ser distinto al de financiar prestaciones, lo que no obsta a que se puedan crear fideicomisos y otras formas de mantener los negociados con los aportes de las y los trabajadores, todas legales por supuesto. 
 Si alguna duda cabía, el acuerdo oficialista termina por precisar intención de salvar a las AFP ya que en materia de pensiones se comprometen “a que la implementación del derecho a una pensión digna será en base a un nuevo modelo mixto, donde seguirá existiendo un componente de capitalización individual, en los mismos términos que en la actualidad, cuestión que es plenamente consistente con la nueva propuesta constitucional”. Es una reafirmación de la propiedad-gestión privada de las aseguradoras y la banca sobre los fondos aportados por las y los trabajadores. Contra las expectativas populares, al servicio de la continuidad del negocio de las administradoras de pensiones están desplegados oficialismo y oposición en función de que se sigan utilizando los dineros de las y los trabajadores para financiar al gran empresariado a tasas bajísimas.

 Por una salida independiente y de los y las trabajadoras 

El aporte estatal para las pensiones es una política de rescate de las AFPs por parte del gobierno y la oposición, llamamos a las y los trabajadores a no avalar este enorme operativo de reciclaje del régimen de los 30 años, pues lo institucionaliza definitivamente. El voto nulo cumple esa función y nos permite además oponernos a sus artífices. Las estafas no se aprueban, se enfrentan y para ello necesitamos organizarnos para terminar con este negociado con fondos obreros y sus pensiones de miseria, mientras financia las ganancias de las administradoras privadas. Una salida que ponga fin al modelo de pensiones pinochetista, por la nacionalización integral del sistema previsional expropiando sin pago de indemnización alguna a las AFPs que lucraron con los ahorros del pueblo trabajador. Una verdadera reforma constitucional al servicio de la clase trabajadora (y no de los banqueros) debiera plantear que no sean las y los trabajadores que aporten a los fondos previsionales con descuentos sobre sus salarios, sino que ésta debe estar integralmente financiada por las patronales. Que permite a su vez la industrialización con gestión obrera y la puesta en marcha de un plan de viviendas populares con estos fondos. El sistema previsional estatizado debe estar bajo gestión y control de trabajadorxs y jubiladxs para impedir que el estado robe los fondos para el pago de pretendidas “deudas” y subsidios a lxs capitalistas. El movimiento “No + AFP” no se debe disolver como producto de una eventual sanción de ésta constitución trucha. Más que nunca independencia política y organizativa del gobierno y los partidos patronales. Retomemos el camino de la movilización hasta lograr el fin de las AFPs.

 Fuerza 18 de Octubre 

Notas 

 (1) “Superintendencia de Pensiones publica primera Ficha Estadística Regional del Sistema de Pensiones chileno”, en la página de la Superintendencia de Pensiones (11/1/21). 
 (2) Francisca Barriga y Marco Kremerman, Pensiones sin seguridad social. ¿Cómo se calcula el monto de las pensiones en Chile? (Fundación Sol, agosto 2021).

La revolución pasiva | Gramsci con Joan Tafalla


sábado, 3 de septiembre de 2022

El atentado contra Cristina Kirchner


Los magnicidios o tentativas de magnicidios ejecutados por supuestos “llaneros solitarios” deben ser tomados con pinzas y, todavía más, con enorme desconfianza. Los servicios de seguridad, tanto nacionales como extranjeros, han penetrado todos los poros de la vida ciudadana, en especial cuando, como ocurre en la actualidad, cuentan con herramientas tecnológicas impresionantes. Hasta el aparato de espionaje menos sofisticado puede ´guiar´ a un individuo a cometer un asesinato político. La primera cuestión que plantea el atentado contra la vida de Cristina Kirchner es determinar, precisamente, si fue o no parte de una conspiración política criminal. De un modo general, el llamado “estado profundo” es proclive a encubrir estos hechos y a sus protagonistas; sabe que sus ramificaciones hacia arriba pueden comprometer al Estado en su conjunto. Es lo que estamos viendo en estos días con la indulgencia del poder político y judicial norteamericano frente a Donald Trump, que comandó un golpe de estado en enero de 2021 y en su retiro de la presidencia se apropió de documentos secretos con el propósito de extorsionar eventualmente a sus rivales políticos.
 Lo dicho hasta aquí es especialmente oportuno porque la tentativa de asesinato de ayer, jueves, contra Cristina Kirchner, no se produjo en el vacío. Fue precedida, en primer lugar, por un reclamo de condena de 12 años por parte de los fiscales de la causa Vialidad. También por una disputa política abierta entre los gobiernos nacional y porteño, y entre la policía de la Ciudad y la Federal, acerca de la romería que se había desarrollado en torno al domicilio de la Vice. Todo esto, en el marco de un renovado peligro de corrida cambiaria y estallido hiperinflacionario. El episodio criminal tuvo lugar luego de un acuerdo entre ambos gobiernos y ambas policías, más preocupadas por reglamentar la vigilia kirchnerista que por la custodia de la mandataria. El resultado fue que, a la hora de los hechos, la vulnerabilidad de la vicepresidente alcanzara ribetes de tragedia; la cosa incluso empeoró porque CFK siguió con la rutina de firmar dedicatorias por algunos minutos, cuidada por expertos. 
 El discurso en cadena que pronunció Alberto Fernández, un par de horas después de lo ocurrido, no hizo la menor alusión a estas circunstancias. Fue un discurso encubridor, mientras en los medios de comunicación se ventilaba que la custodia de Cristina Kirchner se había duplicado, y hasta para algunos cuadruplicado, sin que este celo se manifestara en el terreno. Como la Policía de la Ciudad responde al macrismo y la Federal al kirchnerismo, las responsabilidades se encuentran repartidas ´salomónicamente´. Obviarlas es simplemente encubrimiento. Con un enorme tendal de policías, el entorno del domicilio de CFK quedó convertido en “una zona liberada”. Antes de esto, los medios de comunicación del oficialismo denunciaban a los grupos de “escraches” que actuaron frente a la Rosada y el Congreso.
 Lo ocurrido el jueves no fue tampoco una suma de hechos inconexos. El kirchnerismo llevó la disputa en torno a la vigilia en la Recoleta a un cuestionamiento de la autonomía constitucional de la Ciudad. Acusó a la Policía de la Ciudad de “política”, o sea, al servicio de la camarilla de Larreta. Ambas cosas, sin embargo, tanto la autonomía de la Ciudad como la instalación de una policía local, fueron pactadas por todos los protagonistas actuales. Luego, buscaron otorgar su propia policía a los intendentes. Menemistas y radicales, frepasistas y duhaldistas, kirchneristas y macristas – todos juntos – pactaron sacar a la capital de la tutela federal. ´Alberto´ y ´Cristina; Zaffaroni y Vilma Ibarra la votaron con ambas manos. La función económica de la autonomía porteña había sido resumida, sin medias palabras, por Domingo Cavallo, cuando señaló el propósito de convertir a la Ciudad en “la Capital financiera y turística” del Mercosur. La autonomía fue la expresión política de los intereses inmobiliarios y financieros que, desde Puerto Madero, pretenden cubrir toda la ribera del Plata y del Riachuelo. Es un plan de desalojo masivo, que sólo ha disminuido de velocidad por la terrible crisis social y habitacional de gran parte de la urbe, sin por eso detener el negocio, que ahora acaba de recibir la bendición ´nacional y popular´ de un blanqueo.
 Alberto Fernández, luego de consultar por teléfono a Cristina Kirchner, adjudicó el atentado a ”los discursos de odio”. No hizo referencia a las enormes irregularidades de la custodia; ni a la disputa constitucional desatada entre el gobierno de la Nación, de un lado, y de la Ciudad, del otro; ni al proceso judicial por defraudación del estado; ni a los discursos de CFK para desmantelar el movimiento piquetero. Adjudicó al atentado criminal una “gravedad institucional”, lo que equivale a una tentativa de golpe, y dijo, para reforzar, que “afecta la democracia”. En este caso, Alberto Fernández sabe más de lo que se conoce acerca del atentado; de lo contrario ha recurrido al palabrerío para zafar de la responsabilidad del gobierno en la protección de la Vicepresidenta. Si detrás de lo ocurrido hay golpistas, hay que señalar que un par de horas antes, el kichnerismo había votado con los golpistas, en el Senado, el otorgamiento de un dólar de 200 pesos a la exportación adicional de la industria automotriz, y se apresta a hacerlo para favorecer a los exportadores de soja. Massa, la otra pata del trío, dijo lo mismo: “Cuando el odio y la violencia se imponen sobre debate de ideas, destruyen las sociedades y se generan situaciones como la de hoy: un intento de magnicidio”. Pero él mismo ha incorporado al gobierno a un tuitero del odio, que tuvo que disculparse por sus dichos pasados para poder asumir como vice ministro de Economía. Las proclamas de “repudio” y las convocatorias a “la solidaridad”, luego del atentado, no bajan ni un milímetro la crisis política que se ha desatado luego de las Paso de 2021. Es una crisis que no tiene que ver con el odio sino con la bancarrota del Estado propiciada por el capital financiero, y con el hambreamiento de los trabajadores. Tentativa de golpe fue la corrida contra el peso que llevó a la renuncia de Guzmán, y fue gestada desde el propio kirchnerismo. Un estallido del dólar había colocado al gobierno al borde del colapso. En lugar de denunciar el golpe, el gobierno de los Fernández les ofreció a los golpistas financieros dos cosas: el rescate de los bonos públicos en pesos que se habían desplomado en valor, y un “bono dual”, que se ajusta al mayor valor entre el dólar y la inflación. Alberto Fernández, en esa ocasión no convocó a cadena nacional, ni CFK usó las redes para denunciar el golpismo – nombraron a Massa para que arreglara con los golpistas. 
 La invocación a “la paz social”, otro plato del discurso, es una extorsión contra los trabajadores. El gobierno pretende usar el atentado para frenar los reclamos, las manifestaciones y las huelgas. Los punteros oficiales asumen que el atentado, la denuncia de un golpe y la defensa de la democracia son una buena platea para lanzar a la líder a la candidatura a la presidencia. El kichnerismo pretende contener con una operación “clamor” las luchas contra el ajuste, la precarización laboral, la recesión que levanta cabeza y la confiscación de los ingresos. Se trata de un ´operativo´ reaccionario – busca apoyo en el FMI contra los trabajadores.
 La “paz social” que reclama AF se resentirá considerablemente con el tarifazo de los servicios, el aumento de la nafta y las devaluaciones a medida que diseña el gobierno con el Banco Central. De otro lado, con la crisis financiera se acentuará el conflicto entre los distintos sectores patronales en torno al carácter de la “estabilización” de la economía, por un lado, y el conflicto judicial, por el otro. Hay una lucha a muerte por imputar a CFK y su camarilla la asociación ilícita, como si no alcanzara la defraudación al estado y la cadena de estancias de Lázao Báez. En oposición a los republicanos vacilantes, como el ex K Pichetto o el periodista Carlos Pagni, el profesor ´garantista´ Roberto Gargarella refuerza hoy en Clarín la importancia de la asociación ilícita, o sea la condena a doce años contra CFK. No alude en ningún momento a un vicio fundamental del juicio oral, como lo es la colusión del fiscal Diego Luciani con el juez Giménez Uriburu y, adicionalmente, la que afectaría al juez Gorini. Y, sucesivamente, la que atañe a los jueces de Casación que juegan al paddle con Macri. Argentina asiste a una disolución espectacular de su régimen político en medio de un descomunal impasse financiero – en un mundo capitalista en guerra internacional sin fecha de vencimiento.
El atentado contra Cristina Kirchner no es la causa eficiente de esta crisis, sino el accidente criminal que expone un derrumbe histórico descomunal. Las exhortaciones a contener el ´sobregiro´ alcanzado por esta crisis están condenadas al fracaso. 

 Jorge Altamira 
 02/09/2022

jueves, 1 de septiembre de 2022

Gran Bretaña: de la inflación a la ola de huelgas


Trabajadores ferroviarios británicos 

No tiene nada de exagerado afirmar que Gran Bretaña está en virtual colapso. Los titulares que vienen utilizando los principales medios para caracterizar la situación del país son de por sí elocuentes. “Prácticamente nada funciona en el Reino Unido”, dice el semanario conservador The Economist. “El país está crujiendo”, diagnostica otro pilar del establishment, el Financial Times” (Página/12, 27-8).
 La inflación más alta de los últimos 40 años, que se acerca al 13%, el hundimiento de los ingresos de los asalariados, el deterioro sin precedentes de la salud, la falta de agua en medio de la sequía que sacude el viejo continente, la disparada de los precios de la energía que está haciendo estragos en los hogares y que aumenta este mes un 80%, hablan de un malestar y inconformismo generalizado. Este clima ha sido el combustible que nutre la ola de huelgas que estremece el país. Hay que remontarse también 40 años para una reacción de los trabajadores de la misma envergadura. 
 Los trabajadores portuarios vienen de protagonizar un paro por ocho días en el muelle de Felixstowe, en la costa oriental británica, donde cada año se manejan unos 4 millones de contenedores de 2.000 buques. Felixstowe maneja casi la mitad de la carga que llega al país. 
La huelga podría obligar a desviar los buques comerciales a otros puertos en el Reino Unido o en Europa. La huelga ocurre en momentos en que el Reino Unido entraba en su tercer día un paro ferroviario, convocado para pedir mejores salarios y seguridad laboral. Apenas uno de cada cinco trenes cubría sus rutas y en algunas estaciones no llegó ni un solo tren. Los líderes sindicales afirman que es probable que haya más huelgas. El gobierno y los sindicatos de tránsito no han llegado a una solución a pesar de meses de negociaciones. 
 Esto empalmó con una paralización de las líneas del subterráneo de Londres, y con cancelación de vuelos. La onda expansiva llegó a empresas industriales y de servicios como Amazon. Quinientos mil enfermeros también están en conflicto. Los 120.0000 trabajadores postales, los abogados, el personal de British Telecom y los recolectores de basura, a su turno, han anunciado huelgas para finales de agosto. 
 Bajo este clima, crece la efervescencia entre los sindicatos británicos. Estos meses han pasado a la historia como “El verano del descontento”. El responsable de servicios públicos del Congreso de Sindicatos (Trades Union Congress), Kevin Rowan, que viene haciendo la plancha en medio del vendaval, se ha visto obligado a declarar que la organización sindical “apoyará y alentará” a los sindicatos en esta iniciativa, para que las huelgas sean “lo más eficaces” posible. 
 Los pronósticos es que la inflación, lejos de atenuarse, se va a agravar. Las previsiones de bancos y consultoras es que la inflación en Reino Unido alcanzará el 18%. Entre octubre del año pasado y el octubre que se aproxima, 24 millones de hogares británicos pagarán el triple por la energía, de lo que lo hacían un año atrás. La factura promedio pasará a ser de 350 dólares mensuales, lo cual actúa como caldo de cultivo para las demandas. A la par de la conflictividad laboral ha empezado a abrirse paso entre la población afectada un movimiento autoconvocado que plantea no pagar las boletas de servicios que llegan con los nuevos aumentos.

 Decadencia británica

 El colapso actual expresa no solo una combinación de factores recientes, sino que da cuenta de una crisis de fondo que viene madurando hace largo tiempo. Una de sus manifestaciones últimas fue el Brexit, pero data de varias décadas. “Uno de los diagnósticos más lapidarios pertenece a un columnista estrella del ultraconservador matutino Daily Telegraph. ‘Nuestro asombrosamente acelerado declive es trágico y, sin embargo, no sorprende. Estamos cerca del desenlace, del punto final, de un cuarto de siglo de fracaso político, intelectual y moral del cual la mayoría de nuestra clase política es cómplice’”, escribe Allister Heath (Página/12, ídem). 
 Históricamente, Gran Bretaña ya era una potencia en declinación. La clase capitalista apostó bajo el gobierno de Margaret Thatcher a recobrar parte del esplendor perdido a través de privatizaciones, ventajas impositivas, incentivos al capital y un ataque en regla, flexibilización mediante, de los trabajadores, reducción de los costos laborales, despidos y persecución gremial. Los laboristas que asumieron luego de la Dama de Hierro no se apartaron de ese derrotero. No obstante, esta ofensiva no logró remontar la pendiente descendente del capitalismo británico. 
 Los conservadores que asumieron después de 2010, tras el estallido de la crisis financiera de 2008, pretendieron darle un nuevo impulso a esta apuesta. El énfasis fue puesto en la reducción del déficit fiscal y que la solución residía en bajar el gasto y estimular la inversión privada, recortando los impuestos de ricos y corporaciones. 
 A pesar de tener una de las tasas impositivas más bajas, el Reino Unido está en los últimos escalones de la inversión privada y pública de los países del G7. Lo cual prueba, una vez más, los límites de la política monetaria y fiscal para contrarrestar las tendencias a la caída de la tasa de beneficio que operan en el marco de la crisis de sobreproducción y sobreacumulación de capitales presentes en la economía mundial.
 “Esta falta de inversión viene de décadas. Una obsesión con la eficiencia del gasto ha hecho que en vez de mantener y mejorar la infraestructura, se la haya dejado colapsar. En el Reino Unido se trabaja mucho más que en Alemania y Francia, pero estamos muy por detrás en términos de productividad porque invertimos muchos menos en rubros clave incluidos tecnología, capacitación e investigación”, señala el editor económico del The Guardian, Larry Elliot (Página/12, ídem). 
 La sequía en este verano dejó a la vista que las corporaciones que manejan el suministro de agua, privatizado en los ’80, no han construido ningún nuevo reservorio a pesar de que hubo un aumento poblacional de diez millones de personas en las últimas décadas. 
El mismo descuido se ve en el mantenimiento de un sistema que, en gran parte, viene de la época victoriana. Los impuestos a las corporaciones han bajado del 26 por ciento en 2010 al 19. Pero más que estimular la inversión, las ganancias se usaron para pagar dividendos a los accionistas: el equivalente a más de 70 mil millones de dólares (57 mil millones de libras) en los últimos treinta años.
 El sector energético, que registró ganancias extraordinarias con la guerra, está aumentando los precios, sin que ello se haya traducido en una expansión de la infraestructura. 
A nivel del sector público, el congelamiento y reducción de la inversión desde 2010 hizo que el Sistema Nacional de Salud (NHS) tenga hoy uno de los más bajos números de camas hospitalarias por persona de un país desarrollado, algo que se notó durante la pandemia. El virtual congelamiento de salarios desde 2010 llevó a un éxodo de enfermeras y médicos, éxodo compensado solo parcialmente con la contratación de profesionales de países en desarrollo. Aún así hay una faltante de enfermeras (Página/12, ídem).
 El gobierno británico viene de anunciar recortes parecidos en el ferrocarril que ascienden a 2.500 millones de dólares.

 Perspectivas 

Este escenario se potencia como resultado de una disgregación política, que está en pleno desarrollo. El primer ministro Boris Johnson renunció en junio y su sustituto recién se anunciará el 5 de septiembre. Pero los relevos en danza no representan una salida superadora. Los dos candidatos, por lo pronto, se aferran al mismo libreto que fracasó en las gestiones anteriores.
 La favorita, la canciller Liz Truss, promete una reducción impositiva de 27 mil millones de libras que favorecerá a empresas y multimillonarios para estimular la inversión en un país que todavía está lidiando con el agujero fiscal que le dejaron la pandemia y el Brexit. Su rival, el ex ministro de finanzas Rishi Sunak, es un poco más prudente y dice que ese es un objetivo a alcanzar más adelante. El aumento de la tasa de interés, por su parte, que defienden ambos candidatos, no ha logrado revertir la inflación, pero ha sido suficiente para avivar las tendencias recesivas.
 La transición que se abre, por lo tanto, está lejos de cerrar la crisis, más bien puede concluir acelerándola. El nuevo primer ministro debutará con una pobrísima base de sustentación: será electo por apenas 200 mil miembros del Partido Conservador. La abrumadora mayoría de la población, atravesada por fuertes tensiones económicas, sociales y políticas, será un convidado de piedra, una situación insostenible en medio de la actual convulsión nacional. 
 En caso de que tengan una luna de miel, que suelen contar los nuevos gobiernos, la misma será breve. Los recursos de la nueva administración son demasiados exiguos y precarios en relación a los desafíos que hay que enfrentar, por lo cual sus chances de finalizar el mandato en diciembre de 2024 son remotas y muy probablemente asistamos a un escenario de elecciones anticipadas. Una encuesta reciente le daba una ventaja a los laboristas de ocho puntos sobre los conservadores y ponía por delante a Keir Starmer como mejor primer ministro que Johnson, Truss o Sunak. 
 Pero más allá de los avatares políticos y electorales, cualquiera sea el partido o combinación que se abra paso, lo que estará en cuestión es cuál es su capacidad de pilotear la crisis. Una pulseada fundamental y estratégica del nuevo gobierno será con los trabajadores. Lo que está en juego es hasta qué punto se puede hacer refluir la ola de huelgas o, por el contrario, esa ola se termina abriendo camino. 

 Independencia política

 El gobierno de Boris Johnson culpó a los sindicatos de provocar el caos y propuso que otros trabajadores contratados por agencias reemplacen al personal para garantizar el servicio. Desde entonces, el gobierno ya derogó una ley que prohibía a las empresas contratar trabajadores temporales mientras durara la huelga ferroviaria.
 “Truss propone ilegalizar el sindicalismo efectivo en Gran Bretaña y robar a los trabajadores un derecho democrático clave”, dijo Mick Lynch, secretario general del RMT (sindicato de ferroviarios) y advirtió que el descontento actual puede terminar en una huelga general de facto (la última fue en 1927). “Es algo que decidirá la central de trabajadores. Pero lo que vamos a ver en educación, salud, transporte y el sector privado es acción sincronizada de huelga”. 
 Empieza a asomar la perspectiva de la huelga general. Las organizaciones gremiales están recorridas por tendencias contrapuestas: por un lado, una tendencia a la generalización de la lucha que está sostenida por los gremios más aguerridos y en conflicto y, por el otro, una tendencia a la integración al Estado, contemporizadora con el poder político de turno, representada por la cúpula de la central obrera. La máxima dirigencia sindical está alineada detrás del Partido Laborista, comandada en la actualidad por su ala derechista bajo el liderazgo de Keir Starmer, y viene jugando un rol clave en preservar la gobernabilidad del régimen político, bloqueando una acción de conjunto de la clase obrera británica. La ruptura de las ataduras del movimiento sindical con esta política de sometimiento al capital y sus partidos, y la defensa de la independencia política es una cuestión clave en las próximas y cruciales batallas que tiene por delante el proletariado británico. 

 Pablo Heller

Marcelo Abdala sobre el Proyecto Jubilatorio