martes, 7 de noviembre de 2017

El análisis de James Petras, 6 de noviembre de 2017.




El sociólogo norteamericano James Petras en su columna de análisis político, económico y social internacional analizó la visita que está haciendo el presidente Donald Trump en Asia, “la visita de Trump en Asia no va a cosechar grandes resultados, con los peores regímenes como Filipinas, algo positivo, un abrazo entre los tiranos es lo más que podemos esperar”.

Diego Martínez: Bueno, y el contacto es con James Petras, como todos los lunes, antes que nada bienvenido. ¿Petras, qué tal, cómo está? Buen día...
James Petras: Estamos bien.
¿Cómo están ustedes, Diego y Hernán?
DM: Muy bien por suerte.
Bueno, Petras, hay varios temas de la agenda internacional para conversar con usted, el primero es esta visita que está realizando Donald Trump por Japón que tiene también en los próximos días pensado arribar a Corea, a la parte sur, en sonidos de guerra que se empiezan a escuchar y también algunas protestas en contra de esa posible guerra en Corea...
JP: Es evidente que Trump busca de alguna forma contrarrestar las malas noticias que constantemente está recibiendo en Estados Unidos junto con los fracasos en su política exterior, particularmente en relación con las condiciones de la OTAN y los Tratados de Libre Comercio con México, con Asia. Entonces, busca alguna noticia positiva, y empieza simplemente por el viejo canto de que se están preparando para una guerra con Corea del Norte, tratando de fortalecer las alianzas con el militarismo en Japón y trata de fortalecer la alianza militar entre los países que en realidad buscan en la parte más importante, en las relaciones económicas.
Yo creo que la visita de Trump podría conseguir algunos éxitos diplomáticos, particularmente con el presidente loco de Filipinas que está matando como moscas a los acusados de adicciones. Podría fortalecer con el militarista Abe en Japón que quiere cambiar la Constitución pacifista.
En Corea del Sur va a encontrar mucha oposición en las calles entre los sectores opositores, los sectores menos bélicos, eso tal vez podría limitar el éxito en Corea del Sur. Y lo problemático de todo es cómo se va a tratar con China porque Trump ha multiplicado sus opiniones. Un día dice que China es un gran aliado, otro día dice que China es un gran enemigo. Dice que va a cortar las relaciones comerciales, al día siguiente dice que va a mejorarlas. Las contradicciones y confusión de Trump es un contraste con la coherencia de China.
China está allá para hacer negocio, no firmar acuerdos militares ni fortalecer los pronunciamientos bélicos con Corea del Norte.
En China son hombres de negocio para negocio, y no sé qué puede ofrecer Trump más allá de amenazas y sanciones. En este sentido es dudoso que Trump vaya a cumplir alguna misión positiva con China, lo mejor que podríamos esperar es por lo menos alguna normalidad diplomática.
Entonces, la visita de Trump en Asia no va a cosechar grandes resultados, con los peores regímenes como Filipinas, algo positivo, un abrazo entre los tiranos es lo más que podemos esperar.
DM: Bien, Petras, hay algunas movilizaciones que se han dado para recibir a Trump en Corea del Sur que plantean que no quieren ser el trampolín de la guerra de Donald Trump. ¿Esto se podría considerar que es una tónica, no digo mayoritaria pero sí importante en Corea del Sur de no querer una guerra y no querer ser el brazo de Trump?
JP: Sí, la gran mayoría del pueblo busca una solución negociada, la desmilitarización de la península, el acuerdo sobre la forma de no nuclearizar las fuerzas en Corea, son propuestas positivas, propuestas antibélicas. Pero Trump no está dispuesto a tomar en serio las manifestaciones, las movilizaciones. Trump busca a los generales, los militares de las dictaduras en el pasado.
Entonces, yo creo que las manifestaciones van a crecer, el gobierno va a endurecer su alianza con Trump. Pero las presiones podrían tener algún efecto sobre algunos sectores parlamentarios del régimen, impedir que Trump deje de pronunciar tantas cosas, tantas fanfarronerías entre los gobernantes.
Hernán Salina: Bien, Petras, antes de preguntarle como siempre otros temas de actualidad que usted quiera mencionar, siendo que hoy estamos en la víspera del aniversario del triunfo de la Revolución Rusa de acuerdo a nuestro calendario actual, 7 de noviembre, 25 de octubre en el momento de 1917, no podemos eludir esa fecha histórica, queremos aprovechar el contacto de esta semana con usted para pedirle una reflexión sobre este aniversario, mirando esa Revolución Rusa y mirando la revolución de Lenin desde este 2017
JP: Varias cosas, primero la Revolución Rusa era el detonante para las grandes movilizaciones anticoloniales en Asia, África y otras regiones.
Segundo, a partir de la Revolución Rusa empiezan los Partidos Comunistas y anticapitalistas a ganar fuerza en Europa y también a abrir paso para los estados de bienestar social.
Y más allá de eso, era el detonante para la gran Revolución China y era una fortaleza para la revolución en Vietnam e Indochina.
Tampoco podríamos descartar la importancia de la Revolución Rusa para la industrialización del país, autoprecio con muchos errores y la subida del stalinismo eran factores negativos. Pero no debemos negar que a partir de los años 30 Rusia era la principal fuerza, derrotaron al nazismo. Los nazis se tuvieron que enfrentar con dos tercios de su fuerza en el este con Rusia y por eso los países occidentales pudieron derrotar a los alemanes.
Y finalmente podríamos recordar que gracias al hecho de que Rusia existía, los Estados Unidos no podrían utilizar la bomba atómica para dominar al mundo. Podríamos ver los resultados negativos una vez que la Unión Soviética la fase revolucionaria, pos revolucionaria, Rusia cayó en el peor abismo que cualquier país en períodos de no guerra.
Entonces, como negativo, el período pos soviético era un desastre, los estándares de vida cayeron un 50 o 60%.
Y ahora con Putin hay alguna recuperación, pero un régimen muy contradictorio, muy capitalista. Y a pesar de que han encontrado oposición del Occidente, no han reconocido la significación de la Revolución Rusa en la construcción de un país, un poder, una justicia social que servía como referente para todos los anticomunistas en Occidente que querían resistir a la votación popular
DM: Bien, Petras, como siempre queremos darle la oportunidad de hablar de esos temas en los que está trabajando. ¿Petras, le parece?
JP: Sí, podríamos empezar con los Estados Unidos, hay dos ítems de gran importancia, la masacre en Texas donde mataron a 26 personas en una iglesia bautista, 10 heridos y otra vez tenemos que decir por qué tantas masacres a ciudadanos inocentes en Estados Unidos.
Debemos entender dos cosas, al cultura norteamericana, las guerras norteamericanas, las guerras imperialistas fomentan una cultura de violencia, una cultura de fusiles, un lugar donde cualquier desequilibrado podría comprar un fusil automático, ir a cualquier lugar, supermercados, discotecas, iglesias, fiestas familiares, constantemente, cada semana, una masacre por alguna región en el país.
La televisión, las películas, todos los medios publican historias de violencia, policía violenta, asesinos violentos y cualquier desequilibrado mirando estas cosas podría pensar que las imágenes de los medios son reflejo de su propia forma de actuar.
Esa es una cosa que debemos reconocer cuando quieren hablar de "the american way of life" (el estilo de vida americano) deben decir "the american way of killing" (el estilo americano de matar).
Segundo tema de gran importancia en Estados Unidos es que la presidenta del Partido Demócrata denuncia que Clinton podría comprar a los miembros del Comité Nacional del Partido Demócrata antes de las Primarias para arreglar a los candidatos, la máquina y el financiamiento del Partido Demócrata para derrotar al candidato social demócrata Sanders. Y Sanders no habla. ¿Por qué no denuncia ahora que está reconocido que Clinton con su dinero compró a todo el Comité Nacional para arreglar su candidatura en las Primarias?
Es la corrupción del sistema político. Incluso Bernie Sanders no quiere denunciar porque su propia esposa está implicada en algún fraude en la región donde vive con su pareja.
Todos corruptos, el Partido Republicano corrupto con Trump, el Partido Demócrata corrupto con Clinton; y los votantes dicen para qué vamos a votar entre un ladrón y otro, un robo y otro.
Y el tercer punto que debemos considerar es el enorme escándalo de evasión de impuestos y lavado de dinero, los papeles de Panamá que implican ahora a la reina de Inglaterra que estaba implicada lavando 10 millones de dólares para evitar cualquier impuesto.
Apple, Nike, Uber están implicados, presidentes como Macri, Manuel Santos, incluso la mala cantante Madonna tenía su dinero escondido en las cuentas en el Caribe y otras regiones. ¡Todos corruptos! Para cargar al ciudadano trabajador con los impuestos y poder acumular millones y miles de millones de dólares. Reyes, políticos, cantantes, empresarios, todos implicados en el lavado de dinero y evasión de impuestos.
Y finalmente quiero comentar otra cosa, que hay una purga ahora entre los reyes y príncipes en Arabia Saudita, hay una purga entre los príncipes para ver quién puede tomar los millones y miles de millones en el petróleo y financiar qué, una guerra contra Irán, una forma de comprar alianza con Israel, cualquier cosa es posible. Pero la purga y las expulsiones son la forma en que este gran despotismo democrático, fiel a los gobiernos de Occidente, busca consolidar su poder y establecer una dictadura modernizadora, como dicen los diarios, capaz de oponerse a las guerras norteamericanas e israelitas en el Medio Oriente.
DM: Muy bien Petras, muy completo hoy el panorama, con varios lugares del mundo reflejados también en su análisis. Le mandamos un fuerte abrazo
JP: Un abrazo para ustedes, pero Diego, quiero decir una cosa, supimos que murió Daniel Viglietti que conocí en muchas ocasiones en Uruguay y una vez compartimos con Viglietti y Galeano el lugar en Chiapas durante esta gran reunión global en los 90. Y también en una fiesta en la casa de Zitarrosa, tuvimos una gran compañía, tomando cervezas y saludando la gran lucha de la Revolución Cubana.
Recuerdo y quiero saludar la memoria de Viglietti, una gran persona, un gran compañero, un gran poeta
DM: Muy bien, le mandamos un fuerte abrazo, como siempre, Petras
JP: Un abrazo, chau.

Cien años que seguirán conmoviendo al mundo




“Bolshiness is back” fue el título que eligió hace unas semanas el semanario The Economist para advertir acerca de “las similitudes con el mundo que produjo la Revolución Rusa". “El bolchevismo está de vuelta”, admite la revista, en una impensada admisión del “fantasma que recorre Europa”. En el ‘slang’ del Reino Unido, ‘bolshiness’ se aplica a las personas desafiantes y rebeldes. Interesante.
Las circunstancias similares que The Economist señala con ese pasado son, por un lado, la bancarrota financiera corriente y el estancamiento de la economía y la productividad, y las guerras internacionales que proliferan en el Medio Oriente y en el este de Europa, por el otro. Es el crecimiento del desempleo, la pobreza y vulnerabilidad laboral. La humanidad asiste a una aguda decadencia del capitalismo e incluso a la barbarie; Centenares de miles de personas sucumben por los “daños colaterales” de los misiles y pueblan de cadáveres el Mediterráneo. La revista del capital financiero enciende luces de alarma.
La Revolución de Octubre, sin embargo, que es lo que se conmemora este año, supera sin embargo a sus circunstancias. Por eso recupera un escenario que no abandonó nunca. La disolución de la Unión Soviética y su conversión en economía de mercado no ha dado lugar, veinticinco años después, a la esperada expansión del capitalismo sino, por el contrario, a una desintegración imparable de la Unión Europea y a la mayor crisis capitalista desde los años 30 del siglo pasado. Ha dado lugar a Trump y a una crisis política inédita en Estados Unidos, al menos desde la guerra civil. No ha abandonado "la guerra fría" por la "paz universal", sino que ha engendrado un estado de guerras permanentes. El reflujo que ha sufrido el proceso revolucionario mundial, desde fines de los 70, es circunstancial. La Argentina de 2001 no es un fenómeno local. A la orden del día se encuentra de nuevo "la catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla".
Lo que distingue históricamente a la Revolución de Octubre es su condición universal. No reemplaza a una clase explotadora por otra, sino que plantea la abolición de toda forma de explotación. No afirma un interés nacional, sino internacional. Entre su inicio, en el mes de febrero, y octubre, agota todas las formas políticas que al mundo occidental ha llevado doscientos años: desde un gobierno burgués, distintas coaliciones, un intento bonapartista, el golpe militar, un pre-parlamento y una tentativa final de régimen de “democracia pura” de partidos socialistas – los explotados son llevados a la instauración de un régimen político por completo original. A través de esta experiencia emerge un régimen revocable de Consejos obreros y campesinos – donde los trabajadores deliberan y gobiernan.
Todas las formas de transición política de la democracia formal fueron incapaces de terminar con la guerra, entregar la tierra a los campesinos y establecer una Asamblea Constituyente. Lo hizo el gobierno soviético en horas y días. También revolucionó enseguida la legislación de derechos políticos y sociales – entre ellos el divorcio, el aborto seguro, la descriminalización de la homosexualidad y el acceso de la enseñanza pública con contenidos renovados. La reacción staliniana, fruto del reflujo revolucionario y de una confiscación del poder político, barrería con estos derechos en el curso de una década. En medio de crisis internas y debates inmensos, un partido político sin parangón en la historia, de decenas de miles de miembros activos, se convirtió en herramienta decisiva para llevar la revolución a la victoria, y evitó la tragedia de una salida pinochetista o hitleriana.
La universalidad de la Revolución de Octubre se resume en lo siguiente. Fue dirigida por la clase obrera en un país abrumadoramente campesino; por un partido de intelectuales en un país de analfabetos; por un partido internacionalista en un imperio de nacionalidades oprimidas; por un partido ateo en una sociedad misticista; y hasta por un partido con numerosos cuadros judíos en una sociedad fuertemente antisemita. La necesidad histórica barrió las divisiones y contingencias particulares más arraigadas.
Este es el legado de Octubre de 1917 para la época actual de bancarrotas, guerras y revoluciones.

Jorge Altamira

Julio Castro y la tradición vareliana




El presente ciclo de Pedagogos nacionales, abordará las principales corrientes, tendencias y variantes del pensamiento pedagógico nacional, expresados en diferentes textos emblemáticos y autores fundamentales del campo. Agradecemos a los compañeros de Reactiva contenidos por compartir el material audiovisual de su "Ronda de pedagogos nacionales", programa emitido por Radioactiva FM 102.5; en la que participa nuestro compañero columnista de La Izquierda Diario Uruguay, Matías Matonte.

Hablar de Julio Castro, es hablar de uno de los más importantes intelectuales orgánicos en la historia del Uruguay y uno de los elementos más lúcidos de la intelligentsia nacional. No sólo fue un notable pedagogo y pensador del campo de la educación, sino que además fue un activista del movimiento sindical que participó desde su nacimiento en la FUM (Federación Uruguaya de Magisterio), pluma destacada del semanario "Marcha", polemista audaz y comprometido con la lucha popular; mártir de la resistencia a la dictadura cívico-militar.

El puente roto

Julio Castro, es autor de uno de los clásicos de la pedagogía nacional, "El banco fijo y la mesa colectiva" (1944), que desde nuestra humilde consideración y valoración constituye junto a "Vida de un maestro" de Jesualdo Sosa, y "El derecho a educar, el derecho a la educación" de Reina Reyes, de los puntos más altos de la elaboración teórico-pedagógica en Uruguay y también en América Latina.
En la próxima entrega analizaremos más profundamente este texto fundamental de la pedagogía local, sin embrago en este primera parte queremos detenernos en otro texto, que rebosa una frescura increíble en el contexto actual del sistema educativo uruguayo, en ese sentido "Coordinación entre Primaria y Secundaria" del año 1949, analiza la problemática de la transición de primaria a secundaria, teniendo en cuenta el conflicto que genera en el preadolescente que abruptamente es obligado a saltar un puente roto que une dos universos pedagógicos completamente diferentes, cuando el proceso de aprendizaje es uno solo.

Superaciones y permanencias históricas

A pesar de que el debate, en el cual Julio Castro participa en el mencionado texto, fue parcialmente superado históricamente, en otros rasgos mantiene una extraordinaria actualidad sobre los problemas estructurales del sistema educativo uruguayo, dificultades y limitaciones que no han sido resueltas.
Sin lugar a dudas, que resultó encomiable desde todo punto de vista la lucha pedagógica, ideológica y política de Julio Castro en el movimiento educativo, contra la educación secundaria vigente hasta fines de los años cuarenta, de concepción fuertemente elitista encarnada en el modelo preuniversitario, en el que el liceo era concebido como la educación previa al ingreso a la Universidad para los hijos de la burguesía y de la aristocracia profesional, es ante este panorama histórico que reacciona Castro, demandando la democratización y universalización de la educación media.
En la actualidad, aunque ha quedado en el basurero de la historia el sistema elitista del pasado, sin embargo podemos constatar que algunos de los problemas educativos del pasaje de Primaria a Secundaria, permanecen aún vigentes.
Entre ellos una desidia institucional que no se responsabiliza de las consecuencias pedagógicas, psicológicas y sociales de la brecha artificial que media entre los dos sistemas, en que el niño pasa bruscamente de un ambiente educativo con un maestro único, que es depositario de una profunda carga de afectividad, a otro ambiente en que cada cuarenta y cinco minutos el preadolescente sufre un verdadero "sacudón pedagógico", en el que el profesor a ritmo fabril se apura en "ajustar un tornillo" y darle paso a otro colega que hará lo mismo urgido por "la tiranía del reloj y el cumplimiento del programa".

El liceo para todos y la tradición vareliana

Ahora bien, después de casi setenta años del texto de Castro, comprobamos como la educación media se ha convertido más que en un espacio de disputa en un verdadero campo de batalla, asediado sin descanso con artillería pesada desde la derecha, la tecnocracia institucional, y los medios de prensa de la burguesía.
Porque resulta que, si en el pasado la democratización y universalización de la educación media era atacada por las clases dominantes, que querían conservar a través del liceo preuniversitario, sus privilegios de clase; hoy en cambio la burguesía al haber sofisticado todo un mecanismo de subsidio estatal a la educación privada, ya no necesita una educación secundaria de calidad; y por tanto se justifica un ataque en toda regla al liceo público.
Los aportes de Julio Castro en favor de la democratización de la enseñanza media, que es continuidad histórica de lo mejor de la tradición vareliana, resultan imprescindibles a la hora de defender una educación con calidad pedagógica y humanística para los hijos de los trabajadores y los sectores populares.

Querer que el niño se haga al modo escolar
o al modo liceal tomando la expresión "modo"
en su más amplia generalidad, es poner la carreta
antes que los bueyes. Los niños no se hicieron para
la escuela o el liceo, liceos y escuela se hicieron
para los niños

( Julio Castro. Coordinación entre Primaria y Secundaria, 1949)

Matias Matonte en "Ronda de pedagogos nacionales". Radioactiva FM 102.5:

https://www.youtube.com/watch?v=WtCfRc5uK24
https://www.youtube.com/watch?v=D6DANGl2-sg&t=581s

lunes, 6 de noviembre de 2017

Las jornadas de julio




Foto: Manifestación política el 18 de junio de 1917 en Petrogrado. La bandera izquierda dice "Paz para el mundo entero - Todo el poder al pueblo - Toda la tierra al pueblo " y la bandera derecha dice: "Abajo los ministros capitalistas"; éstas eran consignas bolcheviques.

Los bolcheviques querían evitar el destino de la Comuna de París. Es por eso que no tomaron el poder en julio de 1917.

El trasfondo histórico

Rusia tenía una población de más de 165 millones en 1917, mientras que Petrogrado tenía una población de 2,7 millones. Petrogrado tenía aproximadamente 390.000 obreros, de los cuales alrededor de un tercio eran mujeres, y la guarnición de Petrogrado abarcaba entre 215.000 y 300.000 soldados, a los que deberían agregarse los alrededor de 30.000 marineros y soldados de la base naval de Kronstadt, en la cercana isla Kotlin.
Después de la Revolución de Febrero, que dio como resultado la abdicación del zar Nicolás II, los soviets, bajo la dirección de los mencheviques y socialistas revolucionarios, cedieron graciosamente el poder a un Gobierno Provisional burgués no elegido que continuaba la guerra imperialista y posponía la reforma agraria hasta la elección de una Asamblea Constituyente en un futuro indefinido. Sin embargo, dado que los mismos soviets habían ordenado la elección de comités de soldados en el ejército y les habían dado instrucciones de desobedecer todas las órdenes de los oficiales contrarias a los decretos emitidos por el Soviet de Diputados de los Trabajadores y de los Soldados, el resultado final fue la temblorosa estructura de doble poder, signada por constantes crisis gubernamentales. La primera de dichas crisis, sobre la continuación de la participación de Rusia en la guerra imperialista, estalló en abril de 1917 y resultó en la expulsión del Gobierno Provisional de los principales líderes políticos burgueses, Pavel Miliukov del Partido Kadete (Partido Constitucional Demócrata) y de Alexander Guchkov, del Partido "Octobrista". La crisis de abril proporcionó una prueba evidente de la impotencia del Gobierno Provisional en la guarnición de Petrogrado, porque las tropas respondieron a la autoridad del Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado en lugar de responder al General Kornilov, entonces comandante del Distrito Militar de Petrogrado.
La crisis de abril derribó al Primer Gobierno Provisional y dio lugar a la formación de un segundo gobierno, que fue también el Primer Gobierno de Coalición, y que incluía nueve ministros de los partidos burgueses y seis de los partidos "socialistas". El Primer Ministro y Ministro del Interior seguía siendo un príncipe con el nombre de Georgy Lvov, pero la estrella ascendente y candidato a Bonaparte era el Ministro de Guerra y de la Marina de Guerra Alexander Kerensky, miembro de la organización trudovique (una escisión de los socialistas revolucionarios que se opuso al boicot por éstos de las elecciones a la Primera Duma). El gabinete también incluía a los mencheviques Irakli Tsereteli como Ministro de Correos y Telégrafos y a Mijail Skobelev como Ministro de Trabajo, así como al "teórico" de los socialistas revolucionarios, Víctor Chernov, como Ministro de Agricultura, y a su compañero de partido Pavel Pereverzev como Ministro de Justicia.

El Partido Bolchevique a mediados de 1917

El partido bolchevique experimentó múltiples sacudidas de febrero a junio de 1917. Inicialmente se opuso a las manifestaciones del Día Internacional de la Mujer que condujeron al estallido de la Revolución de Febrero (el 23 de febrero en el calendario Juliano era el 8 de marzo en el calendario gregoriano), luego experimentó un agudo giro a la derecha a mediados de marzo, cuando el trío formado por Kamenev, Stalin y Muranov regresó de Siberia y tomó el control del órgano partidario, Pravda, que comenzó a abogar por un apoyo crítico al gobierno provisional, el rechazo de la consigna "Abajo la guerra" y el fin de las actividades desorganizadoras en el frente. Esta posición contrastaba fuertemente con las opiniones expresadas por Lenin en sus “Cartas desde lejos”, y por lo tanto no es sorprendente que Pravda publicara sólo la primera de ellas, y además censurada. Según el testimonio de Alexander Shlyapnikov:
El día de la primera edición de "Pravda reformado" - el 15 de marzo - fue un día de júbilo para los defensistas. El conjunto del Palacio Táuride, desde los miembros del Comité de la Duma al Comité Ejecutivo del Soviet - el corazón mismo de la democracia revolucionaria - se llenó con la misma noticia: la victoria de los bolcheviques moderados y razonables sobre los extremistas. En el Comité Ejecutivo del Soviet nos recibieron con sonrisas venenosas. Fue la primera y única vez que Pravda recibió la aprobación del ala defensista, incluso de los más reaccionarios. Cuando ese número de Pravda fue recibido en las fábricas, causó perplejidad entre los miembros y simpatizantes de nuestro partido y satisfacción entre nuestros oponentes más virulentos. El Comité de Petrogrado, el Buró del Comité Central y el Consejo Editorial de Pravda recibieron muchas interpelaciones - ¿qué estaba pasando? ¿por qué nuestro periódico renunciaba a la línea bolchevique y tomaba la ruta defensista? Pero el Comité de Petrogrado, al igual que toda la organización, estaba sorprendido por este golpe de timón, y, profundamente indignado, culpaba al Buró del Comité Central. El resentimiento en los barrios obreros era muy grande, y cuando los proletarios se enteraron de que Pravda había sido capturado por los tres ex líderes recién llegados de Siberia [Kamenev, Stalin y Muranov], exigieron su expulsión del partido.
Tales eran los puntos de vista de los dirigentes bolcheviques en Petrogrado, cuando el 3 de abril Lenin llegó a la estación Finlandia y al día siguiente presentó ante los delegados bolcheviques a la Conferencia Panrusa de Soviets de Diputados de Obreros y Soldados su famosa "Tesis", las cuales, en contraste con la posición de Kamenev-Stalin sobre la guerra, reafirmaban el llamado anterior de Lenin rechazar totalmente el "defensismo revolucionario" y abogaban por la fraternización en el frente, adoptando las perspectivas de Trotsky y caracterizando al "momento actual" como una transición entre la primera etapa "liberal-burguesa" de la revolución y la segunda etapa "socialista", durante la cual el poder sería transferido a manos del proletariado. En cuanto al Gobierno Provisional, las tesis de Lenin rechazaban la fórmula de "apoyo limitado" de Stalin-Kamenev y pedían en cambio el rechazo total del Gobierno Provisional, descontando como absurda la posibilidad de reunificación con los mencheviques. El principal eslogan bolchevique desde entonces sería la transferencia de todo el poder a los soviets, lo que daría como resultado el armamento del pueblo, la abolición de la policía, el ejército y la burocracia estatal, la confiscación de todas las propiedades de los terratenientes y la transferencia del control sobre la producción y distribución de bienes a manos de los trabajadores. En la Séptima Conferencia de Rusia del POSDR(b), que se reunió en Petrogrado del 24 al 29 de abril, las posiciones de Lenin sobre el Gobierno Provisional y sobre la guerra obtuvieron el apoyo de la mayoría.
Los miembros del Partido Bolchevique en el momento del derrocamiento del zar eran muy escasos. En febrero había unos 2.000 bolcheviques en Petrogrado, es decir, los bolcheviques constituían entonces alrededor del 0,5 por ciento de la clase obrera industrial de la capital. En la apertura de la Conferencia de abril, la afiliación al partido de la ciudad había aumentado a 16.000. A finales de junio había llegado a 32.000, mientras que 2.000 soldados de la guarnición se habían unido a la Organización Militar Bolchevique y 4.000 soldados se habían asociado al "Club Pravda", un club "no partidario" de personal militar operado por la Organización Militar Bolchevique. Este crecimiento masivo de la militancia partidaria fue acompañado por una transformación en la composición de la organización partidaria de Petrogrado, cuyas filas se inflaron con reclutas impetuosos que sabían poco de marxismo y estaban sobre todo sedientos de acción revolucionaria.
A este reclutamiento sobre una base individual debe agregarse la incorporación al Partido Bolchevique de organizaciones existentes. El 4 (17) de mayo, un día antes de la formación del Gobierno de la Primera Coalición, León Trotsky regresó del exilio. Sus posiciones ahora coincidían con las de Lenin, y por lo tanto comenzó a trabajar con el Partido Bolchevique junto con su organización, la “Organización Inter-Distrito” de Petrogrado, un grupo de unos 4.000 militantes formado en noviembre de 1913 que se fusionó con el Partido Bolchevique en su sexto congreso, celebrado a fines de julio y principios de agosto de 1917.
Pero, no obstante el crecimiento exponencial de la afiliación partidaria, los bolcheviques todavía eran una minoría relativamente pequeña dentro del país a mediados de 1917: los bolcheviques obtuvieron el 9,63 por ciento de los delegados en el Primer Congreso Panruso de Soviets de Diputados Obreros y Soldados que se reunió en Petrogrado del 3 de junio al 24 de junio de 1917. Este congreso nacional soviético incluyó 1.090 delegados, 822 de ellos con derecho a voto, lo cuales representaban a 305 soviets de trabajadores, soldados y campesinos, y a 53 soviets regionales, provinciales y de distrito. La distribución de los delegados por partido era la siguiente: 285 socialistas revolucionarios, 248 mencheviques, 105 bolcheviques, 32 mencheviques internacionalistas y otros.
En dicha época existían en Petrogrado tres organizaciones distintas del Partido Bolchevique: el Comité Central de nueve hombres, elegido a fines de abril de 1917; la Organización Militar, bajo la dirección de N.I. Podvoiski y V.I. Nevsky; y el Comité de Petersburgo, cada una de ellas con sus propias responsabilidades. Dichas organizaciones sometían al partido a presiones diferentes y a veces conflictivas. El Comité Central, que tenía que tomar en consideración la situación de todo el país, debía a menudo contener a las organizaciones más radicalizadas de la capital.

Los Días de Junio establecen el escenario

Una manifestación armada prevista para el 10 de junio por iniciativa de la Organización Militar bolchevique como expresión de oposición masiva a los preparativos del Gobierno Provisional para una ofensiva militar, y en particular a los intentos de Kerensky de reinstaurar la disciplina militar y a las crecientes amenazas de traslados al frente, tuvo que ser cancelada a último momento debido a la oposición del Congreso de los Soviets. En el momento de la abortada manifestación del 10 de junio, algunos elementos del Partido Bolchevique, particularmente en el Comité de Petersburgo y en la Organización Militar (en contraposición al Comité Central y a Lenin), la consideraron una oportunidad potencial para un levantamiento en la capital. Lenin tuvo que comparecer en una reunión de emergencia del Comité de Petersburgo celebrada el 11 de junio a fin de defender la decisión del Comité Central de cancelar la manifestación armada. Explicó que el Comité Central no podría haber actuado de otra manera debido a la orden formal del Soviet que prohibía la manifestación y porque habían sabido de fuentes confiables que la contrarrevolución pretendía hacer uso de la manifestación. Lenin agregó:
Incluso en la guerra a veces sucede que las ofensivas programadas deben ser canceladas por razones estratégicas, y es tanto más probable que esto ocurra en la guerra de clases. ... Es necesario analizar la situación y ser audaz en las decisiones.
Después de la cancelación de la manifestación del 10 de junio, el Congreso de los Soviets decidió organizar una marcha propia el domingo 18 de junio, en la que todas las unidades militares de la guarnición de Petrogrado debían tomar parte sin armas. Los bolcheviques convirtieron esta idea mal concebida en una masiva manifestación de oposición al Gobierno Provisional, con más de 400.000 participantes.
En sus memorias de la Revolución Rusa, Sujanov recuerda:
Todos los trabajadores y soldados de Petersburgo participaron en ella. Pero ¿cuál era el carácter político de la manifestación? « Bolcheviques », comenté, mirando las consignas, « y detrás de ellos hay otra columna bolchevique ». . . . « ¡Todo el Poder a los Soviets! » « ¡Abajo los diez ministros capitalistas! » « ¡Paz a las chozas, guerra a los palacios! » De esta manera robusta y pesada, el trabajador-campesino de Petersburgo, vanguardia de la revolución rusa y mundial, expresaba su voluntad. La situación era absolutamente inequívoca. Aquí y allá, la cadena de banderas y columnas bolcheviques era interrumpida por consignas soviéticas oficiales y de los Socialistas Revolucionarios. Pero éstas estaban sumergidas en la masa; parecían ser excepciones que confirmaban la regla. Una y otra vez, como un inmutable invocación saliendo de las profundidades de la capital revolucionaria, como el propio destino, como la madera fatal de Birnam, avanzaban hacia nosotros: « ¡Todo el Poder a los Soviets! », « ¡Abajo los diez ministros capitalistas! ».
La abortada manifestación del 10 de junio había sido planificada por los bolcheviques junto con la Federación de Anarquistas-Comunistas de Petrogrado, una de las dos principales organizaciones anarquistas que operaban en Petrogrado en el verano de 1917, siendo los anarcosindicalistas el segundo grupo. En su planificación para la manifestación de junio de 18, el “Comité Revolucionario Provisional” anarquista, acuartelado en la mansión de Durnovo, decidió ser más audaz que los bolcheviques. Irrumpiendo en la prisión de Vyborg, liberaron a F.P. Jaustov, el editor del periódico de la Organización Militar bolchevique en la primera línea, Okopnaia Pravda. En respuesta, el 19 de junio el Gobierno Provisional organizó una incursión en la mansión de Durnovo, matando a Asnin, uno de los líderes anarquistas-comunistas. Esto, junto con la ofensiva de julio lanzada por Kerensky y la recepción por parte de varios regimientos de la guarnición de Petrogrado de órdenes de entregar armas y hombres, condujo al surgimiento de disturbios entre los soldados y al aumento de la tensión en las unidades militares, particularmente en el Primer Regimiento de Ametralladoras, en el que planes para que un levantamiento inmediato, avivado por los Anarquistas-Comunistas, fueron esbozados ya el 1 de julio.
En la Conferencia Rusa de Organizaciones Militares Bolcheviques, los 107 delegados, que representaban a 26.000 miembros del partido (en su mayoría soldados que se habían unido al partido en 1917), fueron advertidos de no caer en el juego del gobierno, que intentaba empujarlos a una sublevación desorganizada y prematura. En su discurso de Lenin el 20 de junio hizo la siguiente advertencia:
Debemos ser especialmente atentos y cuidadosos para no ser caer en una provocación. . . . Un movimiento equivocado de nuestra parte puede arruinarlo todo. ... Si pudiéramos ahora tomar el poder, es ingenuo pensar que habiéndolo tomado podríamos conservarlo.
Hemos dicho más de una vez que la única forma posible de gobierno revolucionario es un Soviet de diputados obreros, soldados y campesinos.
¿Cuál es el peso exacto de nuestra fracción en el Soviet? Incluso en los Soviets de ambas capitales, para no hablar de los otros, somos una minoría insignificante. ¿Y qué demuestra este hecho? No se puede dejar de lado. Muestra que la mayoría de las masas está vacilando pero todavía cree en los socialistas revolucionarios y los mencheviques.
Este es un hecho básico, y determina el comportamiento de nuestro partido. ¿Cómo podemos empujar a la pequeña burguesía a tomar el poder, si esta pequeña burguesía ya es capaz de hacerlo pero no quiere tomarlo?
No, para tomar el poder seriamente (no mediante métodos blanquistas) el partido proletario debe luchar por la influencia dentro del Soviet, paciente, inquebrantablemente, explicando a las masas día a día el error de sus ilusiones pequeñoburguesas.
Lenin retomó esta idea al día siguiente en un editorial sobre la ofensiva de Kerensky publicado en Pravda:
El ejército marchó a la muerte porque creía que estaba haciendo sacrificios por la libertad, la revolución y la paz temprana.
Pero el ejército lo hizo porque es sólo una parte del pueblo, que en esta etapa de la revolución está siguiendo a los partidos socialista revolucionario y menchevique. Este hecho general y básico, la confianza de la mayoría en la política pequeñoburguesa de los mencheviques y los socialistas revolucionarios, que dependen de los capitalistas, determina la posición y la conducta de nuestro partido.
Seguiremos esforzándonos por exponer la política gubernamental, advirtiendo resueltamente a los obreros y soldados, como en el pasado, que no deben centrar sus esperanzas en acciones descoordinadas y desorganizadas.
Pero, en palabras de Trotsky, los obreros y los soldados "recordaban que en febrero sus líderes habían estado dispuestos a batirse en retirada justo en vísperas de la victoria; que en marzo la jornada de ocho horas había sido obtenida por la acción de abajo; que en abril Miliukov había sido expulsado por regimientos que salieron a la calle por iniciativa propia. El recuerdo de estos hechos acentuaba el humor tenso e impaciente de las masas".
Entre los dirigentes a nivel de unidad de la Organización Militar de Petrogrado, el sentimiento en este momento estaba fuertemente a favor de una acción directa inmediata contra el Gobierno Provisional, y muchos miembros del Partido Bolchevique a nivel de distrito ya consideraban inevitable e incluso deseable un levantamiento temprano. La divergencia entre el Comité Central y la Organización Militar en su estimación de la situación revolucionaria y de la fuerza del partido se reflejó en sus respectivos órganos, Pravda y Soldatskaia Pravda.
Justo cuando la ofensiva estaba a punto de colapsar, el Gobierno Provisional experimentó una crisis en torno a Ucrania: cuatro ministros del partido Kadete dejaron la coalición en protesta contra el compromiso alcanzado entre Kerensky y la Rada Central en Kiev sobre la autodeterminación de Ucrania. La abrupta deserción de los Kadetes dejó al Gobierno Provisional, compuesto ahora de seis ministros "socialistas" y sólo cinco "capitalistas", en una posición desorganizada y completamente vulnerable en vísperas de las Jornadas de Julio. Y en el transcurso mismo de las Jornadas de Julio los bolcheviques obtuvieron la mayoría en la sección obrera del Soviet de Petrogrado, un testimonio de su creciente influencia entre las masas.

El levantamiento del 3 de julio de 1917 en Petrogrado

La serie de acontecimientos conocidos como las Jornadas de Julio comenzó con una rebelión del Primer Regimiento de Ametralladoras, apoyada por varias otras unidades militares, el 3 de julio. El estallido del levantamiento encontró a los bolcheviques en la capital celebrando su Segunda Conferencia de la Ciudad de Petrogrado, que se inauguró el 1 de julio en la mansión Kshesinskaia, la sede de los bolcheviques. Fue sólo a último momento que el Comité Central decidió unirse al movimiento, cuando quedó claro que varios regimientos, apoyados por masas de obreros, ya estaban en la calle y que los bolcheviques en todas partes participaban en la manifestación. Se aprobó la recomendación de que las manifestaciones callejeras continuaran el día siguiente bajo los auspicios bolcheviques, pero, aunque se entendía que las manifestaciones estarían armadas, no se dijo nada sobre un levantamiento armado ni sobre la ocupación de edificios gubernamentales. En cambio, la resolución oficial pedía "la transferencia del poder al Soviet de Diputados de Obreros, Soldados y Campesinos".
Así, la Organización Militar Bolchevique asumió el liderazgo de un movimiento callejero que originalmente se había desarrollado fuera de su control. Por otra parte, la erupción de la revuelta desbarató al Partido Bolchevique: aquellos de sus agitadores que obedecían las directrices del Comité Central e intentaban posponer un levantamiento a menudo se encontraron en conflicto, en lugares como la fábrica Putilov y la base naval de Kronstadt, con otros miembros del partido, en particular los pertenecientes a la Organización Militar y al Comité de Petersburgo, que favorecían un levantamiento.
Un partido revolucionario inevitablemente experimenta un crecimiento exponencial durante una revolución: hemos visto que durante el período considerado el Partido Bolchevique en Petrogrado creció 1.600 por ciento, desde apenas 2.000 miembros a finales de febrero a 32.000 miembros a finales de junio. En dichas circunstancias, un partido está casi inevitablemente sujeto a presiones sin precedentes, que se manifiestan con diferentes grados de intensidad en los diferentes órganos del partido, dando lugar a un desorden potencial en momentos críticos. Ningún método organizativo, por más "leninista" que sea, puede evitar que esto ocurra de antemano; el resultado de tales eventos depende de un conjunto de circunstancias, entre las cuales la confianza obtenida por el liderazgo del partido entre sus miembros durante un largo período de tiempo no es la menos significativa. Esta es la razón por la que la construcción de un partido revolucionario no es una tarea que se pueda emprender en el curso de los acontecimientos revolucionarios mismos, como lo demostrarían posteriormente, por la negativa, los acontecimientos de la Revolución alemana.
Los manifestantes armados del 3 de julio, después de un intento infructuoso de detener a Kerensky, se trasladaron al Palacio Táuride, sede del Comité Ejecutivo Central de los Soviets, con la intención de obligarlo a tomar el poder de manos del Gobierno Provisional. La multitud, estimada en sesenta a setenta mil personas, abrumó las defensas y presentó su exigencia de que todo el poder se transfiriera a los soviets, sólo encontrase con una negativa cerrada. Trotsky capturó la ironía del momento cuando observó que, mientras cientos de miles de manifestantes exigían la transferencia del poder a los líderes de los soviets, éstos buscaban fuerzas armadas para emplear contra los manifestantes. Los mencheviques y los socialistas revolucionarios, después de haber recibido el poder de los obreros y soldados luego de la revolución de febrero, trataban de entregárselo a la burguesía imperialista contra la voluntad de las masas, prefiriendo una guerra civil contra el pueblo a una transferencia sin sangre del poder a sus propias manos. Cuando los manifestantes de julio se encontraron ante la negativa frontal de los dirigentes soviéticos a prescindir de sus aliados capitalistas (la mayoría de los cuales habían dejado al gobierno por su cuenta) en nombre de la "democracia", la situación llegó a un punto muerto.

"¡Toma el poder, hijo de puta, cuando te lo dan!"

Al día siguiente, 4 de julio, Lenin llegó a Petrogrado desde Finlandia y se dirigió a la mansión Kshesinskaia, donde pronto tuvo que enfrentarse a los marineros de la base naval de Kronstadt, que habían venido armados en una flotilla hacia la capital. El último discurso público de Lenin hasta después de la revolución de Octubre no fue lo que los marineros esperaban escuchar: puso énfasis en la necesidad de una manifestación pacífica, expresó la certeza de que el lema "Todo el poder a los Soviets" eventualmente prevalecería y concluyó pidiendo a los marineros autocontrol, determinación y vigilancia. De este modo, los acontecimientos de los Jornadas de Julio muestran al Comité Central bolchevique, y particularmente a Lenin, en un rol muy inusual: intentando impedir un levantamiento prematuro en la capital que, de haber tenido éxito, podría haber llevado al aislamiento de los bolcheviques y al eventual aplastamiento de la Revolución Rusa, como ocurrió con la Comuna de París en 1871 y con el Levantamiento Espartaquista en Berlín en enero de 1919.
Una procesión armada de unos sesenta mil hombres se dirigió hacia el Palacio Táuride, sólo para ser emboscada por un francotirador en la esquina de las calles Nevsky y Liteiny, y de nuevo en la esquina de las calles Liteiny y Panteleimonov. Pero la mayor cantidad de bajas resultó de enfrentamientos con dos escuadrones de cosacos, los cuales incluso emplearon artillería contra los manifestantes. Para entonces los manifestantes ya habían acumulado varias docenas de muertos y heridos. Fue después de estas batallas campales que los marineros de Kronstadt, encabezados por el bolchevique Raskolnikov, llegaron al Palacio Táuride, donde fueron recibidos por los soldados del Primer Regimiento de Ametralladoras.
Y aquí, en el Palacio Táuride, sede de la dirección soviética, tuvo lugar uno de los acontecimientos más dramáticos y tragicómicos de la época: el Ministro de Agricultura, el "teórico" de los socialistas revolucionarios, Victor Chernov, fue enviado por los líderes soviéticos para calmar a los manifestantes. Chernov fue arrastrado por la muchedumbre, y un trabajador sacudió su puño ante su cara diciendo: "¡Toma el poder, hijo de puta, cuando te lo dan!". Chernov fue declarado bajo arresto, llevado a un coche cercano y finalmente salvado sólo por la oportuna intervención de Trotsky, quien con extrema dificultad persuadió a los manifestantes para que lo liberaran. Sujanov describió la escena en las siguientes palabras:
La turba estaba en un estado de excitación hasta donde alcanzaba la vista. . . . Todo Kronstadt conocía a Trotsky, y se habría pensado que confiaban en él. Pero Trotsky empezó a hablar y la multitud no se calmó. Si en ese momento se hubiera disparado un tiro por provocación, habría podido ocurrir una tremenda matanza y todos nosotros, tal vez también Trotsky, podríamos haber sido destrozados. Trotsky, excitado y sin encontrar palabras en esta atmósfera salvaje, apenas podía hacer que las filas más cercanas lo escucharan. ... Cuando trató de liberar a Chernov, encontró una viva resistencia. "Has venido a declarar tu voluntad y a mostrar al Soviet que la clase obrera ya no quiere ver a la burguesía en el poder" (declaró Trotsky). "Pero, ¿por qué herir a tu propia causa con pequeños actos de violencia contra individuos casuales? . . . Cada uno de ustedes ha demostrado su devoción a la revolución. Cada uno de ustedes está dispuesto a dar su vida por ella. Yo sé eso. ¡Dame la mano, compañero! ¡Tu mano, hermano!" Trotsky estiró la mano hacia un marinero que protestaba con especial violencia. Pero éste se negó a responder ... Me pareció que el marinero, que debía haber oído más de una vez a Trotsky en Kronstadt, ahora tenía una sensación real de que era un traidor: recordaba sus discursos anteriores y estaba confundido. No sabiendo qué hacer, los marineros de Kronstadt liberaron a Chernov.
Chernov regresó al Palacio Táuride y se tomó la revancha escribiendo ocho editoriales contra los bolcheviques, de las cuales el periódico socialista revolucionario, Delo nadora, finalmente publicó cuatro. Pero el Gobierno Provisional en su conjunto, uno de cuyos ministros era Chernov, se vengó de los bolcheviques al día siguiente de una manera mucho más pérfida: lanzando, por iniciativa del Ministro de Justicia P.N. Pereverzev, una campaña de calumnias que describía a Lenin (a quien se había permitido llegar a Rusia viajando por Alemania en un coche sellado) como agente del Estado Mayor alemán.

El triunfo temporal de la reacción

El 5 de julio, el Comité Ejecutivo Central de los Soviets y los funcionarios del Distrito Militar de Petrogrado lanzaron una operación militar para retomar el control en la capital. Las tropas leales al gobierno ocuparon la mansión Kchesinskaia y destruyeron la planta editorial de Pravda. Lenin, que había decidido ocultarse, se les escapó por poco. Es inútil especular si, de haber sido capturado, habría sufrido el mismo destino que Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht después de la Revuelta Espartaquista, pero una pista sobre lo que podría haberle sucedido es ofrecida por la caricatura publicada en el periódico de derecha Petrogradskaia Gazeta dos días más tarde: "¿Lenin quiere un alto puesto? ¡Muy bien! ¡Un puesto está listo para él!!!" (caricatura de Petrogradskaia Gazeta, 7 de julio de 1917, con la etiqueta "un alto puesto para los líderes de la rebelión")
Tropas leales al gobierno también ocuparon la fortaleza de Pedro y Pablo, abandonada por los soldados del Primer Regimiento de Ametralladoras a instancias de la Organización Militar bolchevique. El Comité Central bolchevique también instruyó a sus seguidores para que pusieran fin a las manifestaciones callejeras, invitando a los trabajadores a volver a trabajar y a los soldados a regresar a sus cuarteles. Mientras tanto, el Gobierno Provisional ordenó la detención de los principales líderes bolcheviques tales como Lenin, Zinoviev (que también pasó a la clandestinidad) y Kamenev, y de los jefes de la Organización Interdistrital Lunacharsky y Trotsky. Aunque algunos de los detenidos, como Trotsky, salieron de la prisión durante el golpe de Kornilov para organizar la resistencia obrera, otros sólo serían liberados por la Revolución de Octubre. Así terminaron las Jornadas de Julio, las cuales fueron, en palabras de Lenin, "mucho más que una demostración y algo menos que una revolución".
Sin embargo, aunque algunos de los principales sus líderes tuvieron que pasar a la clandestinidad y sus periódicos Pravda, Soldatskaia Pravda, y Pravdy Golos fueron clausurados, el retroceso experimentado por el Partido Bolchevique fue de corta duración. El colapso de la ofensiva del Undécimo Ejército en el frente del suroeste ante un masivo contraataque de los ejércitos austro-alemanes y el deterioro de la situación económica hicieron que las consignas bolcheviques conservaran toda su validez. En consecuencia, los periódicos bolcheviques pronto reaparecieron con títulos ligeramente alterados y los comités del partido también volvieron a ponerse rápidamente de pie. El desarme de las unidades rebeldes ordenado por el gobierno provisional era más fácil de decir que de hacer, y pronto el aplastamiento del golpe de Kornilov en agosto de 1917 revirtió la situación y creó las condiciones para el éxito de la insurrección organizada por los bolcheviques para tomar el poder.
¿Cuáles fueron las lecciones de las Jornadas de Julio para el Partido Bolchevique? Según el libro magistral del que tomamos la mayor parte de los datos de este ensayo, Prelude to Revolution: The Petrograd Bolsheviks and the July 1917 Uprising de Alexander Rabinowitch:
La derrota sufrida por los bolcheviques resultó ser mucho menos grave de lo que cabía esperar. En el momento del abortado golpe de Kornilov, el partido más que recuperó sus pérdidas. El último día de agosto, los bolcheviques resurgidos obtuvieron la mayoría en el Soviet de Petrogrado por primera vez, y apenas dos semanas más tarde Lenin exhortó a los dirigentes bolcheviques de la capital a derrocar al Gobierno Provisional de inmediato. Es significativo que durante la segunda quincena de septiembre y en octubre, cuando el Partido Bolchevique se dividió una vez más en torno a la cuestión de la toma del poder, el alto mando de la Organización Militar insistió en la absoluta necesidad de una cuidadosa preparación antes de tomar la ofensiva contra el Gobierno Provisional. Como la Revolución de Octubre lo habría de demostrar, para el liderazgo de la Organización Militar, como para los bolcheviques de Petrogrado en general, las lecciones de julio no fueron inútiles.

Daniel Gaido

domingo, 5 de noviembre de 2017

Asesinato de Yitzhak Rabin: el día que el “Gran Israel” asesinó al Israel colonialista




El 4 de noviembre de 1995 era asesinado por un joven colono de extrema derecha en el centro de Tel Aviv cuando festejaban los acuerdos con la Autoridad Palestina que daba mínimas garantías de autonomía a ciudades de Cisjordania y a la Franja de Gaza.

"Cría cuervos y te sacarán los ojos" reza un viejo refrán popular, que bien puede aplicarse al destino final de Rabin, baleado en el pecho y el abdomen por Yigal Amir, un estudiante de derecho del centro religioso de altos estudios, la universidad Bar Ilán. Amir era un joven de 25 años, un colono que tenía en su vida el horizonte de seguir expropiando tierras a los palestinos, poniendo en pie cada vez más colonias (hoy denominadas territorios ocupados) y hacer realidad el proyecto del “Gran Israel”, así mencionado en el antiguo testamento. Un gran territorio que abarca desde la ribera de Egipto hasta el Éufrates, e incluiría partes del Líbano, Jordania, Siria, así como también partes de Irak y Arabia Saudita.
Ese era el sueño del sionismo en sus inicios, pero el ala de extrema derecha de ese movimiento (que no supo de giros pragmáticos, ni de situaciones internacionales que los condicionaran, como sí lo comprendió el Partido Laborista de Rabin y en menor medida el Likud), continuó con ese sueño ultra reaccionario y Yigal Amir era un colono ortodoxo que militaba en las filas de la “Irgún Iehudí Noken” (“Organización judía vengadora”), para hacerlo realidad.

Otro cínico Premio Nobel de la Paz

El año anterior a su asesinato, en 1994, Rabin que por esos años era primer ministro de Israel, junto a Shimon Peres –con el cargo de ministro de Relaciones Exteriores- y Yaser Arafat dirigente de la Organización para la liberación de Palestina (OLP), reciben el Premio Nobel de la Paz.
El argumento (o excusa) para otorgar este premio fueron los acuerdos de Oslo, firmados un año antes entre el Estado de Israel, la OLP, con la mediación –y la venia- de Estados Unidos con intereses geoestratégicos en la región y como potencia hegemónica a la salida de la Segunda Guerra Mundial y socia mayor de Israel.
Todo el mundo imperialista celebró estos acuerdos, que a instancias de EEUU –con Bill Clinton como presidente- buscaban en primer lugar cerrar los levantamientos de la primera Intifada y con Shimon Peres como su principal mentor, que fue convenciendo de su conveniencia a Rabin, ambos excompañeros de armas, competidores y líderes del Partido Laborista, devenidos hábiles políticos, luego de ser durante décadas jefes militares que garantizaron la colonización de tierras palestinas en el territorio que hoy conocemos como el Estado de Israel.

Rabin, Clinton y Arafat en los acuerdos de Oslo

El otro vértice de este acuerdo, Arafat, también lo presentó como un muy buen avance para el pueblo palestino, pero en realidad solo significó que lograban una relativa autonomía de algunas ciudades de Cisjordania y para ello se creaba la Autoridad Palestina. La situación de la ciudad de Jerusalén y el derecho a retorno de los millones de palestinos que a lo largo de los años tuvieron que huir de sus propias tierras, nunca formaron parte de esos acuerdos y ni hablar de la imposibilidad de constituir un verdadero Estado, siendo solo la autoridad civil de un puñado de ciudades separadas entre sí.
Este fue básicamente el gran acuerdo que le valió a Rabin el cínico Premio Nobel de la Paz.
Pero al interior del Estado sionista de Israel, los líderes del laborismo, con el lema “paz por tierra” estaban convencidos de lo beneficioso de esos acuerdos para preservar las fronteras conquistadas en 1967, neutralizar la resistencia palestina e internacionalmente reposicionar a Israel que con la represión de su ejército a la Intifada volvía a mostrar al mundo su cara guerrerista.

Los asentamientos y la extrema derecha sionista

A pesar de los beneficios muy limitados que ese acuerdo produjo para los palestinos, el hecho de una mínima concesión de territorios, enemistó a la gran mayoría de los colonos, judíos ortodoxos, con Rabin, cuestión que fogoneaba el partido de derecha Likud, que se opuso a esos acuerdos, cuyo líder por aquel entonces ya era Benjamín Netanyahu.
Por las calles de Jerusalén, pero también en Tel Aviv y otras ciudades menores se podían ver afiches con insultos al primer ministro o dibujado como palestino o con un uniforme de las SS nazis. Esto fue así porque para los colonos, a pesar de que con la firma de los acuerdos de Oslo, Israel continuaba con el control militar de todos los pasos fronterizos, además de que no todas las ciudades eran cedidas de manera integral, para ellos el solo hecho de abandonar aunque más no sea un puñado de hectáreas de esas tierras significaba una traición.
Rabin pasó a ser un “traidor” y “entregador” (moser y rodef, las palabras en hebreo) para la derecha y ultra derecha sionista. Esta adjetivación de Yitzhak Rabin tiene importancia si tenemos en cuenta que en el pasado cuando una autoridad judía llamaba moser o rodef a alguien, estaba permitido ejecutarlo sin juicio previo.
Toda esta propaganda se exacerbó con la firma a fines de septiembre de 1995 de los “acuerdos de Oslo II”, donde se establecían tres zonas para Cisjordania: A, B y C.
La zona A quedaba bajo control de la Autoridad Palestina (AP); la zona B tendría control civil de la AP, pero el poder de Policía lo detentaba Israel y finalmente la zona C, que tendría el control absoluto del Estado sionista. En realidad este “Oslo II” no hacía más que ratificar e intentar concretar lo que rubricaron un año atrás.
Esto terminó de enemistar al rabinato de Israel con el Partido Laborista. Abrahan Shapira, uno de los rabinos más influyentes, sobre todo entre jóvenes colonos, fue el impulsor ese mismo año, de la firma de una declaración donde entre otras cosas similares, decía: “hay una prohibición bíblica de evacuar asentamientos y transferir esos lugares a gentiles. Está prohibido que cualquier judío ayude a la evacuación de un asentamiento o base militar”.

¿Rabin enemigo de las colonias judías?

Definitivamente no. Pero como la casi totalidad de los líderes políticos hebreos, que habían sido “halcones” militares, responsables de lo que en cualquier otro país se considerarían crímenes de lesa humanidad, Rabin comprendía ya como estadista, que era necesario unas mínimas concesiones para seguir garantizando su hegemonía en la región. Por eso su política hacia los asentamientos de colonos, no es que fuera ambivalente, sino que sostenía un doble discurso con la esperanza de que podría convencer a los colonos de que era mejor no poner en peligro las fronteras conquistadas también a sangre y fuego en 1967 (como en 1948), que arriesgarse a una resistencia palestina cotidiana o peor aún: a que esa resistencia se volviera a generalizar como con la intifada anterior.
Prueba de ese doble discurso eran las millonarias sumas de dinero que transfería a las colonias, con el argumento de que eran poblaciones en crecimiento, mientras que en sus discursos hablaba de congelar los asentamientos. De hecho, Rabin inyectó más dinero en las colonias de los territorios ocupados que sus antecesores primer ministros.
De ninguna manera se puede ver al Partido Laborista como “palomas” que intentaron poner límites a los asentamientos. Este partido fue el pionero de que aumentara la colonización de territorios, tan solo en un año (de julio del 67 a julio del 68) se construyeron 14 colonias judías, de las cuales 9 pertenecían al movimiento kibutzim íntimamente ligado al Laborismo israelí.
Pero esto no importaba para la ultraderecha religiosa y Rabin, el hombre que formó parte del cuerpo de élite (Palmaj) de la Haganá (milicias clandestinas sionistas) en 1941 y luego fue uno de los creadores de las Fuerzas de Defensa Israelí (Tzahal), el estratega militar responsable de asesinatos en masa, robos, y todo tipo de vejámenes hacia el pueblo palestino, pasó a ser su enemigo.
Bastaba que alguien tomara como propias las declaraciones de los rabinos extremistas de derecha, a quienes como dijimos el Likud azuzaba, para que el moser y rodef tuviera su destino bíblico. Yigal Amir fue ese instrumento ejecutor. Terminó condenado a cadena perpetua.

Mirta Pacheco

Ronda de intercambio: Mujeres y Feminicidio / Femicidio

En el marco del Encuentro de Mujeres del Uruguay, se vienen realizando diferentes rondas de intercambio, entre ellos ya se realizo la ronda de "Mujeres y Feminicidio/Femicidio".

En la ronda de intercambio participaron alrededor de treinta personas, entre ellas varias familiares de mujeres asesinadas por parejas con las cuales tenían relaciones íntimas, o varones conocidos por ellas, e incluso en algunos casos también se presume que han operado la redes de trata en complicidad con la policía.
Entre los diferentes testimonios de madres que han perdido a sus hijas, manifestaron que en el proceso de exigencia por justicia, se sintieron totalmente desamparadas por parte del Estado, tocando puertas en la búsqueda de verdad y justicia, y obteniendo por respuesta la indiferencia estatal, la falta de responsabilidad por parte del Estado, y reevictimizando a las mujeres víctimas de la trata.
Por otra parte se abordó la problemática teórica y conceptual, acerca de la distinción entre los términos femicidio y femenicidio. En el caso del femicidio, se lo concibe como el acto de violencia individual de un hombre contra una mujer por el sólo hecho de ser mujer, en cambio con el feminicidio, el movimiento feminista quiere visibilizar la omisión por parte del Estado, y por tanto una responsabilidad en no velar por los derechos de la mujeres, de no proteger a las mujeres en los casos de violencia machista, y que en última instancia las muertes podrían ser evitadas y evitables, si el Estado actuara a través de diferentes políticas institucionales, principalmente educativas, y no a través de la vía punitiva.
Por lo tanto se planteo que la diferencia entre femicidio y feminicidio, consiste en la primera es una acción individual, y la segunda involucra también una responsabilidad estatal.
La centralidad del debate giró en torno a como enfrentar los feminicidios, evitando reevictimizar a las mujeres por un lado, y por otro constatando que los feminicidios en realidad constituyen la punta del iceberg de muchas situaciones anteriores de violencia, en donde la sociedad las naturaliza y por eso ocurren los casos de feminicidios, que son totalmente evitables.
Se comentaron varias experiencias de organización de las mujeres que estando en una situación de riesgo de vida, se originan redes solidarias y empáticas con otras mujeres, organizándose en la lucha contra los feminicidios,
También se habló de la necesidad de la organización de las familiares de las víctimas, y se reconoció que para enfrentar los feminicidios es indispensable la organización y la movilización, tomando las calles y organizándose en espacios que empoderen a la mujer, y le permitan combatir todo tipo de machismo, para prevenir los feminicidios.
Se reivindicó la lucha de la mujeres, como un combate contra el Estado patriarcal, contra sus aparatos represivos y el Poder Judicial que sistemáticamente reevictimizan a las mujeres, y defienden a los feminicidas. También como una lucha contra las Iglesias que muchas veces imponen un modelo de familia, en donde la mujer esta supeditada a soportar diferentes formas de violencia por parte de su pareja masculina, incluyendo la violencia física, que muchas veces termina en un feminicidio.
Rescataron también la importancia de generar un gran movimiento de mujeres que tome el tema de los feminicidios como la punta de lanza de la lucha por los derechos de las mujeres; organizando comisiones de género en todos los lugares de trabajo y estudio, para que desde ahí las mujeres organizadas y empoderadas puedan combatir el machismo de sus propios compañeros de trabajo, o sus compañeros de facultad o del liceo.
En este sentido se planteó que el enemigo no lo constituyen los varones, sino el Patriarcado, al que se debe enfrentar.
Por otra parte, con respecto a la temática de la legislación sobre el feminicidio, y a las leyes que se sancionaron recientemente en Uruguay, reflexionaron que si bien están de acuerdo con la visibilización a través de la categoría del feminicidio, como un crimen contra la mujer; en realidad la última ley que votó el Frente Amplio no habla de Feminicidio, sino de Femicidio, demostrando que a pesar de la políticas públicas que el FA dice haber llevado a cabo en favor de la mujer, no llevan hasta el final la lucha por los derechos de la mujeres, entre ellos los más elementales.
En último lugar, se arribó a la conclusión de que la lógica punitiva no puede solucionar los problemas estructurales de la violencia machista ni ofrecer su superación; y que esta tarea recae sobre la organización independiente de las mujeres.

LID

sábado, 4 de noviembre de 2017

Triunfo de Eisenhower: cuando los republicanos volvieron a la Casa Blanca




En las elecciones del 4 de noviembre de 1952 Eisenhower-Nixon se imponían sobre el candidato demócrata Adlai Stevenson. En enero de 1953 Dwight D. Eisenhower se consagraba como el 34° presidente de los Estados Unidos.

En las elecciones del 4 de noviembre de 1952 la dupla Eisenhower-Nixon se imponía con el 55,2 % de los votos sobre el candidato demócrata Adlai Stevenson, gobernador de Illinois. ​De esta forma, en enero de 1953 Dwight D. Eisenhower se consagraba como el 34° presidente de los Estados Unidos, y gobernaría durante dos mandatos hasta 1961. El retorno de los republicanos al gobierno luego de dos décadas marcaba el recrudecimiento de la política anti-soviética de los círculos dirigentes norteamericanos en el marco de la Guerra Fría.

Ike. De la guerra al salón oval

Eisenhower, más conocido popularmente como Ike, alcanzó su prestigio durante la Segunda Guerra Mundial siendo primero Comandante en Jefe de la operación de desembarco anglo-norteamericano en el norte de África (que posibilitó el desembarco en Sicilia) y luego designado a la cabeza de la organización y dirección militar del desembarco de Normandía, la llamada operación Overlord que fue decisiva en el Frente Occidental y considerada una de las grandes hazañas militares de la guerra. Eisenhower dirigió la ofensiva contra la Alemania nazi a través de Francia hasta el encuentro en el río Elba con las tropas soviéticas que venían desde el Frente Oriental y que, avanzando de manera mucho más rápida, fueron las auténticas protagonistas de la liberación de Berlín.

En el desembarco a Normandía

Tras la rendición alemana fue Comandante en Jefe de las tropas de ocupación estadounidenses en Alemania y en 1951 se convirtió, por designación de Truman, en el primer Comandante Supremo de la recientemente creada OTAN. Desde esta plataforma de enorme gravitación en los asuntos internacionales Eisenhower fortaleció su perfil político, clave para promover su candidatura presidencial que fue alentada por el ala del Partido Republicano reticente a apoyar candidatos extremos como William Howard Taf cuyas ideas aislacionistas no encontraban eco en los grupos políticos dirigentes ni en la opinión pública norteamericana.
De la doctrina de la contención de Truman a la represalia masiva de Eisenhower
La llegada de Eisenhower al poder se dio en el contexto de la inmediata postguerra. Su predecesor, Harry Truman (que asumió la presidencia tras la muerte de Franklin D. Roosevelt en abril de 1945) había sido el responsable directo del lanzamiento de las bombas atómicas en Japón sobre el final de la Segunda Guerra Mundial y luego de la política de reconstrucción de Europa bajo control norteamericano conocida como Plan Marshall. Por estos años Estados Unidos determinaba su hegemonía imperialista a nivel económico, político y militar en el mundo y comenzaba a ser el epicentro del llamado “boom de posguerra”, un excepcional período de recuperación capitalista posibilitado por la histórica destrucción de capitales que había implicado la Gran Depresión primero y la guerra después. Comparado con las cifras de 1929, año del crack bursátil, las cifras de 1952 mostraban que la producción de bienes y servicios se había duplicado, la semana laboral se había reducido de 48 a 40 hs. en simultáneo a un incremento de la productividad de un 80 % y el número de automóviles y de equipos electrodomésticos en manos de la población se había elevado en un 100%.(1) Un acelerado crecimiento económico que cimentó la consolidación de la hegemonía económico-militar norteamericana. En este contexto, la disputa con la Unión Soviética pasó a jugar un papel central en la política tanto interior como exterior de Estados Unidos, con el avance de la persecución anti comunista y el recorte a las libertades democráticas encabezados por el senador republicano McCarthy (política conocida como macartismo) y el declive definitivo del alas aislacionista en los círculos dirigentes norteamericanos. Si la administración Truman fue una expresión de esto, la de Eisenhower lo acentuaría aún más.

Eisenhower y Franco

En su biografía sobre Eisenhower, Stephen Ambrose señala que su plataforma programática durante la campaña electoral de 1952 prometía “repudiar todos los compromisos contenidos en los acuerdos secretos, tales como los de Yalta, que ayudan a la esclavitud hacia el comunismo”, criticando la política de contención de Truman como “negativa, fútil e inmoral”, pues la contención “abandona incontables seres humanos al despotismo y al terrorismo sin Dios.”(2) De hecho, su política, que estuvo muy influenciada por el ultraconservador John Foster Dulles, Secretario de Estado y una de las figuras más prominentes de su gabinete que entre otras cosas recomendó a Francia el empleo de bombas nucleares en Vietnam, se presentó como un giro en la doctrina de contención que había sostenido Truman en materia internacional (sustentada en el criterio de evitar la expansión de la órbita de influencia soviética) hacia la llamada “doctrina de represalia masiva”, basada en el desarrollo de armamento que permitiera a los Estados Unidos imponer una “represalia masiva” a cualquier amenaza soviética. Uno de los focos de interés de su política exterior estuvo puesto en la región de Medio Oriente, donde la Unión Soviética pretendía ampliar su esfera de influencia. La compra por parte de Nasser de tanques checoslovacos, su reconocimiento diplomático de la República Popular China y su estrechos vínculos con Siria, aliada de la Unión Soviética, marcaban una preocupación para Estados Unidos que desde la guerra del Sinaí de 1956 -donde Inglaterra, Francia e Israel entraron en guerra contra el Egipto de Nasser por su pretensión de nacionalizar el estratégico canal- incrementó su influencia en la región. Asimismo, bajo la presidencia de Eisenhower comenzó en 1955 el apoyo norteamericano a Vietnam del Sur a través de equipamiento y entrenamiento a las fuerzas de seguridad sur-vietnamitas que torturaron y asesinaron a decenas de miles de campesinos en el contexto de la guerra civil contra el Frente de Liberación Nacional que más tarde llevaría a una intervención militar directa por parte de Estados Unidos.

El “Estado en las sombras” de la CIA

En el contexto de la Guerra Fría, la CIA (Agencia Central de Inteligencia) creada en 1947 a partir de la nueva Ley de Seguridad Nacional sancionada ese mismo año se convirtió en una pieza clave de la política antisoviética norteamericana. Como señalan distintos autores, se fue articulando una suerte de estructura estatal paralela –un Estado dentro de otro Estado, con un presupuesto cuantioso, separado y parcialmente encubierto, dotado de enormes poderes y recursos para el despliegue de la actividad militar sin control del Congreso. Si antes de la administración de Eisenhower las llamadas “actividades encubiertas” de la CIA se venían incrementando –“el presupuesto para las operaciones encubiertas había crecido, de los 4,7 millones en 1949, a 82 millones en 1952, el personal involucrado de 302 a 2.812 con un ‘personal por contrato’ adicional de 3.142 en ultramar”(3)- con su gobierno aumentaron aún más su escala, estando la CIA dirigida por Allen Dulles, hermano del ultrarreaccionario secretario de Estado. En marzo de 1954 se amplió el alcance de lo que se consideraban “operaciones encubiertas”: “propaganda, acción política, guerra económica, medidas de huida, evasión y evacuación, subversión contra estados hostiles o grupos que incluyan asistencia a los movimientos de resistencia, guerrilla y grupos de liberación; respaldo a elementos vernáculos y anticomunistas en los países amenazados del mundo libre; planes y operaciones engañosas, y todas las actividades compatibles que sean necesarias para lograr los propósitos de esta directiva.”(4) Operaciones que promovieron el golpe contra Mohammed Mossadegh en Irán en 1953 y contra Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, además de la enorme cantidad de atentados, sabotajes y ataques terroristas contra la revolución cubana en sus primeros años, son ejemplos del incremento de la actividad de la CIA.
Uno de los mayores fracasos de las operaciones encubiertas de la administración de Eisenhower fue la derrota de la invasión a Bahía de Cochinos en 1961, que si bien se dio ya bajo la presidencia de Kennedy había sido organizada bajo el gobierno de Eisenhower y a pedido expreso de éste. Un fracaso tan significativo que se cobró la renuncia de Allan Dulles como Director de la Central.
La administración de Eisenhower concluyó en enero de 1961. En América Latina había logrado estabilizarse, pese a todas las operaciones norteamericanas, la Revolución Cubana, y comenzaba a extenderse un ascenso de la lucha de clases a nivel internacional que hacia fines de la década hizo peligrar la hegemonía de Estados Unidos, que entró severamente en crisis con su derrota en la guerra de Vietnam unos años después.

Paula Schaller
Licenciada en Historia - Conductora del programa Giro a la Izquierda

Notas:

1. Harold Underwood Faulkner: Historia económica de los Estados Unidos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1972, pg. 821.
2. Stephen E. Ambrose: Eisenhower: soldado y presidente, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1993, pg. 153.
3.John Lewis Gaddis: Estrategias de la contención. Una evaluación crítica de la política de seguridad norteamericana de postguerra, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1989, pg. 34.
4. Ibídem.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Los documentos JFK y las revelaciones sobre Cuba


Con Viglietti en el corazón




La tarde del día de ayer dejó de latir el corazón y se apagó la voz del cantautor y músico uruguayo Daniel Viglietti.

Nacido en el seno de una familia de músicos; hijo de la pianista Lyda Indart y el guitarrista Cédar Viglietti; Daniel Viglietti se convertiría en uno de los músicos más importantes en la historia del canto popular uruguayo junto a figuras consulares como Alfredo Zitarrosa y Aníbal Sampayo.
Comprometido con la luchas sociales y políticas de las décadas de los sesenta y los setenta del movimiento popular en nuestro país, Viglietti fue preso en el año 1972, un año antes del golpe de 1973, por "cometer" la canción "Solo digo compañeros" que fue denunciada por un militar; una gran campaña de solidaridad internacional encabezada por figuras de la cultura, la intelectualidad y la izquierda en todo el mundo, como Jean Paul Sartre, Julio Cortázar y Óscar Niemeyer lo arrancaron de la cárcel.
En 1973 se exilia en Argentina, y luego en Francia durante once años, a su regreso a Latinoamérica protagonizará históricos y memorables recitales, entre los más importantes: Nicaragua en 1983; en Buenos Aires (Luna Park) 1984 y finalmente el concierto a su regreso del exilio al Uruguay, en Montevideo el 1ero de Setiembre de 1984, en un estadio Luis Franzini repleto de miles de personas.
Junto a otros artistas del campo cultural uruguayo, protagonizó otros conciertos como el recordado "A dos voces", junto al escritor Mario Benedetti; por varios años condujo el programa "Tímpano" en radio El Espectador, y también fue responsable del programa en Tv Ciudad "Párpado".
En los últimos treinta años, Daniel Viglietti fue uno de los músicos más comprometidos con la causa de los DD.HH, la memoria y contra la impunidad de la última dictadura cívico-militar; poniendo su voz y su guitarra al servicio de las organizaciones y colectivos de DD.HH, en diversos homenajes y convocatorias.
Con la muerte de Viglietti, se pierde una de las voces más importantes de la cancionero latinoamericano, y un entrañable amigo de los explotados y oprimidos de este continente, a los que supo cantar como profeta que anuncia la hora de su liberación definitiva.

LID

El IAVA en conflicto

Desde La Izquierda Diario entrevistamos a Victoria Olivera, integrante del gremio estudiantil del IAVA, con respecto a la ocupación que están llevando adelante, acompañando la medida del sindicato docente.

LID: ¿Cuáles son los motivos del conflicto?
Victoria: El principal conflicto es el problema edilicio que existe actualmente en el IAVA, los docentes tomaron la resolución de ocupar, y nosotros como estudiantado apoyamos la causa.
LID: ¿Además de la ocupación junto a los docentes, que otras medidas tienen previstas?
Victoria: Lo que se decidió hasta ahora fue, en la asamblea de ayer a las cuatro de la tarde, que se levantaba la ocupación, hoy martes siete y media de la mañana se volvía a ocupar, y continuamos con la ocupación hasta que nos den un plan de riesgo de todo el edificio, incluyendo la parte del gimnasio. Porque lo que se había resuelto, es que nos iban a dar un plan de informe de riesgo, pero solo sobre las galerías y cierta parte que solo tiene control una empresa en particular.
Lo que nosotros exigimos es un plan de riesgo de todo el edificio, y además el gimnasio.
LID: ¿Cómo afecta el problema edilicio?
Victoria: El problema edilicio afecta en un derecho básico que es, en venir a estudiar en condiciones dignas; eso no se está cumpliendo, no se está respetando, y nosotros entre funcionarios, docentes y estudiantes queremos hacerlo cumplir, y velamos por nuestra propia seguridad. Lo que estamos haciendo es ocupar, pero desde la parte de afuera, porque tampoco es que podamos estar adentro, puesto que el riesgo sigue estando; entonces a los únicos que se les permite pasar son a los arquitectos, los obreros y a toda la gente que tenga que ver con la movida de lo que va a ser la remodelación y los arreglos, o mismo el informe.
No sólo eso, sino que además hay compañeros que no han tenido un salón fijo durante todo el año, se han tenido que ir transportando de salón en salón por problemas de estructura, y sobre todo por la reducción de cupos, años atrás se implementó eso como forma de no sobrecargar las clases, porque estamos teniendo grupos de treinta y pico de personas; y eso no es algo productivo, ya que afecta como dan las clases los docentes.
LID: ¿Cómo sigue el conflicto en los próximos días, y qué actividades se realizan en el marco de la ocupación?
Victoria: Eso lo vamos a resolver hoy a las cuatro de la tarde en una asamblea, que vamos a hacer junto a docentes, estudiantes y funcionarios, en la que se va hablar cómo seguimos enfrentando esto; y que hacemos si no se presenta un plan de riesgo.
Además de eso, queremos recalcar que la ocupación no se hace por motivos de no querer estudiar, sino todo lo contrario; sabemos lo que es una ocupación, de lo que conlleva y de por qué se hace; todo lo contrario, nosotros queremos estudiar y estudiar en condiciones óptimas y dignas; por lo tanto se están impartiendo clases en lo que es la parte de afuera del edificio, y también se están haciendo talleres realizados por docentes y estudiantes, para docentes, estudiantes y todo aquel que quiera acercarse.
También estamos haciendo movidas musicales, porque el IAVA se caracteriza mucho por la intervención artística; así que el que quiera acercarse está más que bienvenido a participar, y a escuchar, para aprender un poco de todos; y para que se vea reflejado también de que queremos continuar con las clases de forma normal, sin que estemos en un riesgo de lo que pueda pasar con respecto a la situación edilicia.
También estamos una etapa complicada, porque hay parciales, y no nos agarró en el mejor momento, pero fue nuestro límite tolerable; hace dos años que venimos planteando el reclamo, y por eso la razón de nuestra medida.

LID

El mundo contra el bloqueo


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Viglietti, el trovador muerto por exceso de solidaridad




Daniel Viglietti montevideaneaba habitualmente, con su guitarra-compañera y era fácil cruzarse con él por la calle, o encontrárselo en cualquier café del centro. Lejos de cualquier prototipo de artista exitoso, era popular, querido.
¿Quién era Viglietti? Él se autodefine: “Soy eso, una especie de referencia de una etapa que se ha venido viviendo, con aciertos, errores, desajustes, con emociones, con valentía, con miedos, una etapa de hallazgos, de pérdidas… Seguimos buscando lo humano, eso que el Che simbolizaba como el hombre nuevo lo seguimos buscando, aún cuando seamos generacionalmente veteranos… Creo que no hay conciencia sin emoción”.
En realidad, decía, uno siempre se está componiendo, porque se está pensando, soñando, sufriendo, respirando la porción de realidad que al trovador le toca vivir, siempre se está como afinando ideas…Pero tampoco creer que uno es una máquina de cantos políticos. Así como me nacen canciones de opinión, me nacen otras sobre el paisaje, sobre el amor, sobre seres entrañables, siempre desde un modo de concebir la vida.
Y hablaba de “una vida igualitaria, lo más parejita posible, sin soberbia, sin codicia, defendiendo la alegría, como nos pedía nuestro entrañable Mario (Benedetti); la ternura, el compañerismo. “Defendiendo las arenas rochenses de Valizas al cantar El vals de la duna, defendiendo el amor al cantar “Anaclara”, defendiendo la educación al recordar a la maestra uruguaya desaparecida Elena Quinteros, cuestionando la impunidad al cantar mi música para el poema de Circe Maia "Otra voz canta".
Y “defendiendo nuestra cultura cuando abordamos a Violeta Parra o a Atahualpa Yupanqui o a Mario Benedetti o a Eduardo Galeano, defendiendo la libertad de pensamiento cuando evocamos al sacerdote colombiano Camilo Torres que, en su momento, cambió la sotana por un fusil, o al capitán Carlos Lamarca que cambió la puntería del suyo, defendiendo la memoria de Salvador Allende, de Miguel Enríquez, de Víctor Jara en Chile, como en mi país la de Raúl “Bebe” Sendic, o en el mundo la del nuestroamericano que fue el argentino Ernesto Guevara”.
Quizá el lacónico título de la primera página de La Diaria lo expresa todo: Sólo digo compañero.
Muchos lo recuerdan por A desalambrar, un himno popular desde hace 50 años: “Ese verbo que inventé en 1966 es un símbolo que me nació del Reglamento de Tierras que Artigas creó en 1813. Se trata, todavía hoy y no solamente en Uruguay, de desalambrar los latifundios”. Y con Viglietti llegamos a la conclusión –ron mediante, en Caracas- que ahora había que desalambrar también los latifundios mediáticos.
“Permanece el latifundio, sobrevive, se realimenta, se redimensiona. El yugo de la banca internacional nos sigue sometiendo, salvo rarísimas excepciones como son los casos de Cuba y del proceso bolivariano, o una experiencia altamente positiva como la de Bolivia con Evo Morales. Todos esos elementos que permanecen hacen que la canción -en el caso mío- tenga un eco y pueda encontrar nuevos oídos”, decía a principios de octubre en Chile.

Seis décadas

Lo conocí hace 60 años, por su amistad entrañable y creativa con mi hermano Coriún. Quizá por eso se me hace difícil escribir. Recuerdo el estuche de su guitarra que antecedía a su enorme jopo mientras bajaba por la empinada Susviela, allá en El Prado, en el norte montevideano.
Dice La Diaria que “cuando cantaba no tenía edad. La memoria del cuerpo, ejercitada en la escuela exquisita de Abel Carlevaro, lo despojaba de los años y era cada vez el de siempre, como iluminado en integración perfecta con la guitarra, como si aquel mechón de pelo joven le cayera todavía sobre la frente.
Era parte de aquel renacer cultural uruguayo de los años 1960, junto a Los Olimareños, a Alfredo Zitarrosa, al Sabalero (José Carvajal), el payador Carlos Molina, y tantos otros, que –decía él- cantaban “a coro sin saberlo [...]. Todos amantes de la libertad en el sentido más profundo y menos manoseado del término; me gustaría decir libertarios”. “Ojo: no estoy olvidando a los luchadores anónimos. Todos son una especie de sujeto colectivo que impulsa a seguir”.
Recorrió medio mundo llevando su humildad y su solidaridad, su rebeldía y esperanza, su excelsa guitarra y su canto. Compuso hitos como A desalambrar, Canción para mi América, Declaración de amor a Nicaragua, La Patria Vieja, Duerme Negrito, Canción para el hombre nuevo…
Nicolás Casullo comentaba, en setiembre de 1971, el recital en el Teatro Ópera de una revolucionada Buenos Aires: “De pronto cientos de voces cobijadas por las estrellitas del cielo raso: Lucha, lucha armada, viva el Che Guevara…. De golpe: la toma del escenario, muchedumbre sobre las tablas suben y suben. Solo dejan un pequeño círculo en el centro, vacío. Iluminado, con tres micrófonos apuntándolo. Allí se ubica, recibido por miles de palmas que aplauden, Daniel Viglietti”.
“El uruguayo cantará, sin ningún tipo de histrionismo ni histerismo. Le cantará a Guevara, a Camilo Torres, a los estudiantes, a las guerrilleras. Contará de los tupamaros sin nombrarlos, hablará del Sendic, del chueco Maciel, dirá con música, con una guitarra pausada, que crece, que desaparece, dirá con una letra, coherente en lo político e ideológico, zonas de la epopeya de una liberación que se asume un continente”, narraba en la revista Nuevo Hombre.
Cuando lo detuvieron en 1972, los estudiantes rodearon en una manifestación relámpago la Jefatura de Policía y volantean una imagen con dos manos y una leyenda que dice “en Jefartura se está torturando a un patriota”, que obliga a las autoridades a visibilizarlo. Lo que permite la protesta internacional y su posterior liberación y exilio.
La tarea más dura en su exilio francés, fue abastecerlo de jalea y licor de pétalos de rosa negra, manufacturados por doña Victoria, la madre de su amigo Coriún. A éste se le dio por morirse tres semanas antes que Daniel, rompiendo seis décadas de amistad. El jueves último, lo recordó cenando comida armenia con su compañera Lourdes (mexicana y para peor psicoanalista) y Nairí, la hija de Coriún, extrañando a su propia hija, Trilce, quien vive en París.

Nuestroamericano soy

Recordaba El Flaco que “en 1982 en la Nicaragua sandinista inicial, se me ocurrió el término “nuestroamericano” en la letra de mi canción Declaración de amor a Nicaragua; me nació de un sentimiento de siempre que nos viene de Bolívar, de Martí, del Che, del propio Artigas, la idea de la unidad latinoamericana. Pero con el tiempo me doy cuenta que esto no borra las identidades, en sus aspectos positivos y negativos, de cada una de nuestras patrias”.
“Somos todos uno, pero cada una de nuestras historias es un mundo y tiene sus coordenadas propias. Pienso que hay que lograr aunar toda esa diversidad y los logros obtenidos”, remarcaba, grabadora en mano, dispuesto para hacer su próxima entrevista.
Últimamente se había decidido mezclar temas de vieja y nueva cosecha –“es una despedida en continuado”, me dijo a principios de octubre-, como en su última presentación en Piriápolis, en Santiago de Chile, en Vallehermoso, “un paseo por diferentes estilos de músicas, seres que está prohibido olvidar, historias de amor y resistencia, algo de humor, con canciones en su mayoría de mi autoría, que voy a elegir desde mis comienzos en 1957 hasta este 2017, en que conmemoramos los cien años del nacimiento de ‘la única violeta que nació de una parra’”.
Le gustaba estar al tanto de la realidad y le preocupaba mucho el terrorismo mediático: “nos abarcan y nos manipulan en una hipnosis que rompe conciencias, que adormece el sentido crítico. No es fácil ni es habitual ejercitar la contralectura de lo que vemos, de lo que leemos, de lo que escuchamos en esa suerte de nueva iglesia inquisidora que son los medios. Las imágenes intentan dominar el imaginario colectivo, y muchas veces lo consiguen. Y lo cultural es infiltrado por la seducción de los mensajes del poder”.
“Si un día crece la rebelión popular, ahí está siempre latente la amenaza de la represión, de encarcelar, torturar, y si la situación se agrava, aplicar la receta de los misiles y las bombas, ahora muchas veces en ataques anónimos desde los siniestros drones no tripulados. En nuestro sur esto fue muy claro en los años de plomo, aunque sin la guerra generalizada. Y hoy continúa este otro conflicto, la guerra invisible, la de los medios… sin olvidar las de destrucción y las desesperadas migraciones de tantas poblaciones, como en campos de concentración móviles”, señalaba a principios de este octubre, 100 años después del otro.
“Como mínimo son cinco las prioridades para un mundo mejor: la alimentación, la vivienda, la salud, la educación y el trabajo: es un buen resumen de la sed de estos tiempos. Como los cinco dedos de la mano izquierda. En ese caso, de puño abierto”, le decía a periodistas curiosos.
Elegí recordar dos anécdotas, una de 1971 y la otra de 2005.

La patria chueca

Nelson El Chueco Maciel, a quien la prensa sensacionalista montevideana llegó a bautizar como “el enemigo público número uno”, nació en Tacuarembó y recaló junto con su familia en los cantegriles del barrio Marconi, por Aparicio Saravia, en la periferia de Montevideo.
Cantegril era una zona de más lujo en Punta del Este y el pueblo con ese humor crítico que lo caracteriza, le aplicó a los lugares más pobres, a las villas miseria, el término cantegril. “Y allí creció un muchacho que venía del interior del Uruguay, en el proceso de migración campo-ciudad, que se llamaba Nelson Maciel y le decían “Chueco”, porque allá nombran así a los que caminan con los pies un poco hacia adentro”, recuerda Viglietti.
“Este muchacho comenzó a hacer algunos asaltos para acercar comida a los miembros del cantegril. Asaltó camiones de comestibles y bancos para conseguir dinero para ayudar a los del cantegril y así se convirtió en un símbolo creciente. Se le defendió mucho en el cantegril, hasta que un día de 1971 fue capturado y asesinado dentro de una camioneta. Esto despertó una enorme cantidad de sentimientos. Así yo hice la canción. Tuve la oportunidad de cantarla incluso delante de la madre del propio Chueco Maciel”.
Era época de persecución política, de medidas “prontas” de seguridad. En ese 1971, el general Líber Seregni, líder del recién fundado Frente Amplio, fue a visitar el comité de base que se había formado en el cantegril, mientras Viglietti componía con mucho cuidado su canción, para que no sirviera de excusa para alguna represión o prisión por ejemplo por apología del delito. Por eso, el Chueco “aprieta el gatillo y no quiere matar”.

Con Chávez, vía Alí Primera

Viglietti llegó por primera vez a Venezuela en 1974 para encontrarse con el cantautor Alí Primera. “Yo capté la autenticidad, profundidad, y el hecho de que no había que detenerse en dos o tres canciones para juzgar una obra. Cuando empecé a recorrer su obra, en la medida que lo conocí hablando de cosas políticas, ideológicas, en seguida me sentí cerca, amigo. Si alguien lo cuestionaba yo era de los que defendían”, explica, 40 años después de esos días de playa, cuando Viglietti dio algunos recitales en la aula magna de la Universidad Central de Venezuela.
En 1983, Daniel y Alí arriba de un avión de combate, sobrevolando el cielo de Nicaragua junto a la chilena Isabel Parra, y el cura y poeta sandinista, Ernesto Cardenal, cuatro años después de aquel ingreso triunfal rojo y negro por las calles de Managua, de la victoria revolucionaria. En cuartel de San Carlos, en la zona de frontera con Costa Rica, Alí tomó su cuatro y cantó a un grupo de milicianos sobre las luchas de ese país en revolución, que resistía contra una guerra dirigida desde Estados Unidos.
Ese recuerdo lo llevó de regreso a Venezuela, cuando se conmemoró un aniversario de su muerte, y se lo participó en 2005 al presidente Hugo Chávez, cuando lo conoció, frente a frente, guitarra en mano y asado y vino adelante, en los quinchos del Pepe Mujica. “Alí Primera es la banda sonora del chavismo”, me comentó entonces. Estaba la larga mesa en U, con ministros, ex guerrilleros, dirigentes, trabajadores, disfrutando del asado y la presencia del “comandante”, y venezolanos y uruguayos intercambian opiniones y tarjetas. Chávez ya había anticipado que iba a estar un ratito, y que quería descansar.
De repente, con el postre ya servido y el vino mermado, aparece un flaco melenudo con una guitarra, sentado delante de Chávez, los embajadores Jerónimo Cardoso y María Urbaneja y otros homenajeantes, tocando unos acordes, en espera del silencio. Chávez miraba con cara de “no entiendo nada”, hasta que –como si hubiera un protocolo preestablecido – se fue haciendo silencio en la concurrida sala.
Obvio: ni un micrófono, ni una cámara de video, ni un grabador. Apenas tenedores y cuchillos. Hubo que explicarle silenciosamente a Chávez quién era ese señor tan serio que insistía con su guitarra. La segunda canción fue una de Alí Primera ("Techos de Cartón", si no recuerdo mal) y a Chávez se le fue enseguida el cansancio y terminó cantando las coplas de Florentino y el diablo.
Numerosas veces Viglietti visitó, desde entonces, Venezuela. Siempre solidario, siempre presente. Siempre buscando material para sus audiciones de radio y televisión. Y su último mensaje a Chávez fue: "Los combates de la vida son tantos, tantos y tantos, por ellos canto".
“Mi deseo de cantar de nuevo en Venezuela, Cuba, Chile, Ecuador, Colombia, Bolivia, Perú, El Salvador, siempre es fuerte, pero se pospone por razones de organización, de producción, o porque no hay eventos que hayan requerido de mi solidaridad. Siempre ando navegando a dos aguas; la de la solidaridad y la de mantenerme con mi trabajo. Es evidente que no formo parte del show business... Más de la mitad de mis actuaciones son por causas solidarias”, recapitulaba dos semanas atrás.
Ya no habrá más A dos voces con Benedetti, ni actuaciones donde la solidaridad lo reclamara. Todos saben que El Flaco murió de exceso de solidaridad, a las 78 años, en la misma Montevideo, cuando "La Cumparsita" cumplía cien años. Pero la ciudad no era la misma: ya no estaban Benedetti ni Galeano, hacía mucho que se habían ido Zitarrosa, El Sabalero, Capagorry, Carlitos Molina, Lazaroff. Y reciencito nomás, se fue Coriún…

Aram Aharonian

Viglietti y un rumor en el viento…




Daniel Viglietti y Mario Benedetti, carátula del disco "A Dos Voces" (1985).

La primera vez que vi a Daniel fue en un recital durante la campaña del Frente en 1971 en un comité de base cerca de mi casa, ubicado en Juan Paullier. Yo era un gurí. Mi hermano mayor estaba preso. La gente en coro cantaba “ la sangre de Tupac, la sangre de Amaru, la sangre que grita libérate hermano ”.
Después, fueron muchas las veces que nos vimos, ya sea en algún recital o en alguno de los caminos de la vida. En los últimos años siempre intercambiamos opiniones sobre un mundo que naufragó y una América Latina que nos preocupaba, sobre los gobiernos progresistas, sobre Ecuador y Uruguay y, en particular sobre la necesaria solidaridad que debíamos mantener con Venezuela.
La última vez que lo vi fue en la rambla de Montevideo en 2013, durante una reunión con algunos amigos escritores y músicos, donde conversamos mucho de todo. Aquel día Galeano no pudo estar porque andaba mal. A través un teléfono mandó un saludo a todos, quienes también estábamos pendientes de su salud. Al final de la reunión nos quedamos unos diez, creo, entre ellos el amigo escritor cubano Abel Prieto, el escritor Mario Delgado Aparaín y otros escritores.
Ante de irnos Daniel dijo pucha no hay guitarra, pero hagamos algo… Y de repente empezó a tamborilear “A desalambrar”, y a cantar como en una especie de rumor, como un viento que refrescaba y traía recuerdos muchos… Y todos seguimos esa especie de rumor despacito, como dejándose llevar por el viento y por las olas de ese río ancho como mar.
Aquel rumor sigue en el viento… y en la olas, contra el naufragio. El viento es ahora un rumor en la memoria… A desalambrar...

Kintto Lucas