sábado, 6 de abril de 2013

Las dos Coreas




La nación coreana, con su peculiar cultura que la diferencia de sus vecinos chinos y japoneses, existe desde hace tres mil años. Son características típicas de las sociedades de esa región asiática, incluidas la china, la vietnamita y otras. Nada parecido se observa en las culturas occidentales, algunas con menos de 250 años.
Los japoneses habían arrebatado a China en la guerra de 1894 el control que ejercía sobre la dinastía coreana y convirtieron su territorio en una colonia de Japón. Por acuerdo entre Estados Unidos y las autoridades coreanas, el protestantismo fue introducido en ese país en el año 1892. Por otro lado, el catolicismo había penetrado igualmente en ese siglo a través de las misiones. Se calcula que actualmente en Corea del Sur alrededor del 25 por ciento de la población es cristiana y una cifra similar es budista. La filosofía de Confucio ejerció gran influencia en el espíritu de los coreanos, que no se caracterizan por las prácticas fanáticas de la religión.
Dos importantes figuras ocuparon los primeros planos de la vida política de esa nación en el siglo XX. Syngman Rhee, que nace en marzo de 1875, y Kim Il Sung 37 años después, en abril de 1912. Ambas personalidades, de distinto origen social, se enfrentaron a partir de circunstancias históricas ajenas a ellos. Los cristianos se oponían al sistema colonial japonés, entre ellos Syngman Rhee, que era practicante activo del protestantismo.
Corea cambió de status: Japón anexó su territorio en 1910. Años más tarde, en 1919, Rhee fue nombrado Presidente del Gobierno Provisional en el exilio, con sede en Shanghai, China. Nunca empleó las armas contra los invasores.
La Liga de las Naciones, en Ginebra, no le prestó atención.
El imperio japonés fue brutalmente represivo con la población de Corea. Los patriotas resistieron con las armas la política colonialista de Japón y lograron liberar una pequeña zona en los terrenos montañosos del Norte, durante los últimos años de la década de 1890.
Kim Il Sung, nacido en las proximidades de Pyongyang, a los 18 años se incorporó a las guerrillas comunistas coreanas que luchaban contra los japoneses. En su activa vida revolucionaria alcanzó la jefatura política y militar de los combatientes anti japoneses del Norte de Corea, cuando solo tenía 33 años de edad.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos decidió el destino de Corea en la posguerra. Entró en la contienda cuando fue atacado por una criatura suya, el Imperio del Sol Naciente, cuyas herméticas puertas feudales abrió el Comodoro Perry en la primera mitad del siglo XIX apuntando con sus cañones al extraño país asiático que se negaba a comerciar con Norteamérica.
El aventajado discípulo se convirtió más tarde en un poderoso rival, como ya expliqué en otra ocasión. Japón golpeó sucesivamente décadas más tarde a China y Rusia, apoderándose adicionalmente de Corea. No obstante, fue astuto aliado de los vencedores en la Primera Guerra Mundial a costa de China. Acumuló fuerzas y, convertido en una versión asiática del nazi fascismo, intentó ocupar el territorio de China en 1937 y atacó a Estados Unidos en diciembre de 1941; llevó la guerra al Sudeste Asiático y a Oceanía.
Los dominios coloniales de Gran Bretaña, Francia, Holanda y Portugal en la región estaban condenados a desaparecer y Estados Unidos surgía como la potencia más poderosa del planeta, resistida solo por la Unión Soviética, entonces destruida por la Segunda Guerra Mundial y las cuantiosas pérdidas materiales y humanas que le ocasionó el ataque nazi. La Revolución china estaba por concluir en 1945 cuando la matanza mundial cesó. El combate unitario anti japonés ocupaba entonces sus energías. Mao, Ho Chi Minh, Gandhi, Sukarno y otros líderes prosiguieron después su lucha contra la restauración del viejo orden mundial que era ya insostenible.
Truman lanzó contra dos ciudades civiles japonesas la bomba atómica, arma nueva terriblemente destructiva de cuya existencia, como se ha explicado, no había informado al aliado soviético, el país que más contribuyó a la destrucción del fascismo. Nada justificaba el genocidio cometido, ni siquiera el hecho de que la tenaz resistencia japonesa había costado la vida a casi 15 mil soldados norteamericanos en la isla japonesa de Okinawa. Ya Japón estaba derrotado y tal arma, lanzada contra un objetivo militar, habría tenido más tarde o más temprano el mismo efecto desmoralizador en el militarismo japonés sin nuevas bajas para los soldados de Estados Unidos. Fue un acto incalificable de terror.
Los soldados soviéticos avanzaban sobre Manchuria y el Norte de Corea, tal como lo habían prometido al cesar los combates en Europa. Los aliados habían definido previamente hasta qué punto llegaría cada fuerza. En la mitad de Corea estaría la línea divisoria, equidistante entre el río Yalu y el Sur de la península. El gobierno norteamericano negoció con los japoneses las normas que regirían la rendición de las tropas en su propio territorio. Japón sería ocupado por Estados Unidos.
En Corea, anexada a Japón, permanecía una gran fuerza del poderoso ejército japonés. En el Sur del Paralelo 38, límite divisorio establecido, prevalecerían los intereses de Estados Unidos. Syngman Rhee, reincorporado a esa parte del territorio por el gobierno de Estados Unidos, fue el líder al que apoyó, con la cooperación abierta de los japoneses. Ganó así las reñidas elecciones de 1948. Los soldados del Ejército Soviético se habían retirado de Corea del Norte ese año.
El 25 de junio de 1950 estalló la guerra en el país. Todavía se discute quién realizó el primer disparo, si los combatientes del Norte o los soldados norteamericanos que montaban guardia junto a los soldados reclutados por Rhee. La discusión carece de sentido si se analiza desde el ángulo coreano. Los combatientes de Kim Il Sung lucharon contra los japoneses por la liberación de toda Corea. Sus fuerzas avanzaron incontenibles hasta las proximidades del extremo Sur, donde los yanquis se defendían con el apoyo masivo de sus aviones de ataque. Seúl y otras ciudades habían sido ocupadas. MacArthur, jefe de las fuerzas norteamericanas del Pacífico, decidió ordenar un desembarco de la infantería de Marina por Incheon, en la retaguardia de las fuerzas del Norte, que estas no podían ya contrarrestar. Pyongyang cayó en manos de las fuerzas yanquis, precedidas por devastadores ataques aéreos. Ello impulsó la idea por parte del mando militar norteamericano en el Pacífico de ocupar toda Corea, ya que el Ejército de Liberación Popular de China, dirigido por Mao Zedong, había infligido una derrota aplastante a las fuerzas pro yanquis de Chiang Kai-shek, abastecidas y apoyadas por Estados Unidos.
Todo el territorio continental y marítimo de ese gran país había sido recuperado, con excepción de Taipei y algunas otras pequeñas islas próximas donde se refugiaron las fuerzas del Kuomintang, transportadas por naves de la Sexta Flota.
La historia de lo ocurrido entonces se conoce hoy bien. No olvidar que Boris Yeltsin entregó a Washington, entre otras cosas, los archivos de la Unión Soviética. ¿Qué hizo Estados Unidos cuando estalló el conflicto prácticamente inevitable bajo las premisas creadas en Corea? Presentó a la parte norte de ese país como agresora. El Consejo de Seguridad de la recién creada Organización de Naciones Unidas, promovida por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, aprobó la resolución sin que uno de los cinco miembros pudiera vetarla. En esos precisos meses la URSS se había manifestado inconforme con la exclusión de China en el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos reconocía a Chiang Kai-shek, con menos del 0,3 por ciento del territorio nacional y menos del 2 por ciento de la población, como miembro del Consejo de Seguridad con derecho al veto.
Tal arbitrariedad condujo a la ausencia del delegado ruso, a consecuencia de lo cual se produjo el acuerdo de ese Consejo dando a la guerra el carácter de una acción militar de la ONU contra el presunto agresor: la República Popular Democrática de Corea. China, ajena por completo al conflicto, que afectaba su lucha inconclusa por la liberación total del país, vio cernirse la amenaza directa contra su propio territorio, lo cual era inaceptable para su seguridad. Según datos publicados, envió al primer ministro Zhou Enlai a Moscú, para expresar a Stalin su punto de vista sobre lo inadmisible que era la presencia de fuerzas de la ONU bajo el mando de Estados Unidos en las riberas del río Yalu, que delimita la frontera de Corea con China, y solicitarle la cooperación soviética. No existían entonces contradicciones profundas entre los dos gigantes socialistas.
El contragolpe chino se afirma que estaba planeado para el 13 de octubre y Mao lo pospuso para el 19, esperando la respuesta soviética. Era el máximo que podía dilatarlo.
Pienso concluir esta reflexión el próximo viernes. Es un tema complejo y trabajoso, que demanda especial cuidado y datos tan precisos como sea posible. Son hechos históricos que deben conocerse y recordarse.
El 19 de octubre de 1950 más de 400 mil combatientes voluntarios chinos, cumpliendo las instrucciones de Mao Zedong, cruzaron el Yalu y salieron al paso de las tropas de Estados Unidos que avanzaban hacia la frontera china. Las unidades norteamericanas, sorprendidas por la enérgica acción del país al que habían subestimado, se vieron obligadas a retroceder hasta las proximidades de la costa sur, bajo el empuje de las fuerzas combinadas de chinos y coreanos del Norte.
Stalin, que era sumamente cauteloso, prestó una cooperación mucho menor que lo que esperaba Mao, aunque valiosa, mediante el envío de aviones MiG-15 con pilotos soviéticos, en un frente limitado de 98 kilómetros, que en la etapa inicial protegieron a las fuerzas de tierra en su intrépido avance. Pyongyang fue de nuevo recuperado y Seúl ocupado otra vez, desafiando el incesante ataque de la fuerza aérea de Estados Unidos, la más poderosa que ha existido nunca. MacArthur estaba ansioso por atacar a China con el empleo de las armas atómicas. Demandó su uso tras la bochornosa derrota sufrida. El presidente Truman se vio obligado a sustituirlo del mando y nombrar al general Matthews Ridgway como jefe de las fuerzas de aire, mar y tierra de Estados Unidos en el teatro de operaciones. En la aventura imperialista de Corea participaron, junto a Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Grecia, Canadá, Turquía, Etiopía Sudáfrica, Filipinas, Australia, Nueva Zelanda, Tailandia y Colombia. Este país fue el único participante por América Latina, bajo el gobierno unitario del conservador Laureano Gómez, responsable de matanzas masivas de campesinos. Con ella, como se vio, participaron la Etiopía de Haile Selassie, donde todavía existía la esclavitud, y la Sudáfrica gobernada por los racistas blancos.
Hacía apenas cinco años que la matanza mundial iniciada en septiembre de 1939 había concluido, en agosto de 1945.
Después de sangrientos combates en el territorio coreano, el Paralelo 38 volvió a ser el límite entre el Norte y el Sur. Se calcula que murieron en esa guerra cerca de dos millones de coreanos del Norte, entre medio millón o un millón de chinos y más de un millón de soldados aliados. Por parte de Estados Unidos perdieron la vida alrededor de 44 mil soldados; no pocos de ellos eran nacidos en Puerto Rico u otros países latinoamericanos, reclutados para participar en una guerra a la que los llevó la condición de inmigrantes pobres.
Japón obtuvo grandes ventajas de esa contienda; en un año, la manufactura creció un 50 %, y en dos recuperó la producción alcanzada antes de la guerra. No cambió, sin embargo, la percepción de los genocidios cometidos por las tropas imperiales en China y Corea. Los gobiernos de Japón han rendido culto a los actos genocidas de sus soldados, que en China habían violado a 25 decenas de miles de mujeres y asesinaron brutalmente a cientos de miles de personas, como ya se explicó en una reflexión.
Sumamente laboriosos y tenaces, los japoneses han convertido su país, desprovisto de petróleo y otras materias primas importantes, en la segunda potencia económica del mundo.
El PIB de Japón, medido en términos capitalistas –aunque los datos varían según las fuentes occidentales–, asciende hoy a más de 4,5 millones de millones de dólares, y sus reservas en divisas alcanzan más de un millón de millones. Es todavía el doble del PIB de China, 2,2 millones de millones, aunque esta posee un 50 % más de reservas en moneda convertible que ese país. El PIB de Estados Unidos, 12,4 millones de millones, con 34,6 veces más territorio y 2,3 veces más población, es apenas tres veces mayor que el de Japón. Su gobierno es hoy uno de los principales aliados del imperialismo, cuando este se halla amenazado por la recesión económica y las armas sofisticadas de la superpotencia se esgrimen contra la seguridad de la especie humana.
Son lecciones imborrables de la historia.
La guerra, en cambio, afectó considerablemente a China.
Truman dio órdenes a la VI Flota de impedir el desembarco de las fuerzas revolucionarias chinas que culminarían la liberación total del país con la recuperación del 0,3 % de su territorio, que había sido ocupado por el resto de las fuerzas pro yanquis de Chiang Kai shek que hacia allí se fugaron.
Las relaciones chino-soviéticas se deterioraron después, tras la muerte de Stalin, en marzo de 1953. El movimiento revolucionario se dividió en casi todas partes. El llamamiento dramático de Ho Chi Minh dejó constancia del daño ocasionado, y el imperialismo, con su enorme aparato mediático, atizó el fuego del extremismo de los falsos teóricos revolucionarios, un tema en el que los órganos de inteligencia de Estados Unidos se convirtieron en expertos.
A Corea del Norte le había correspondido, en la arbitraria división, la parte más accidentada del país. Cada gramo de alimento tenía que obtenerlo a costa de sudor y sacrificio. De Pyongyang, la capital, no quedó piedra sobre piedra. Un elevado número de heridos y mutilados de guerra debían ser atendidos. Estaban bloqueados y sin recursos. La URSS y los demás Estados del campo socialista se reconstruían.
Cuando llegué el 7 de marzo de 1986 a la República Popular Democrática de Corea, casi 33 años después de la destrucción que dejó la guerra, era difícil creer lo que allí sucedió. Aquel pueblo heroico había construido infinidad de obras: grandes y pequeñas presas y canales para acumular agua, producir electricidad, abastecer ciudades y regar los campos; termoeléctricas, importantes industrias mecánicas y de otras ramas, muchas de ellas bajo tierra, enclavadas en las profundidades de las rocas a base de trabajo duro y metódico. Por falta de cobre y aluminio se vieron obligados a utilizar incluso hierro en líneas de transmisión devoradoras de energía eléctrica, que en parte procedía de la hulla. La capital y otras ciudades arrasadas fueron construidas metro a metro. Calculé millones de viviendas nuevas en áreas urbanas y rurales y decenas de miles de instalaciones de servicios de todo tipo. Infinitas horas de trabajo estaban convertidas en piedra, cemento, acero, madera, productos sintéticos y equipos. Las siembras que pude observar, dondequiera que fui, parecían jardines. Un pueblo bien vestido, organizado y entusiasta estaba en todas partes, recibiendo al visitante. Merecía la cooperación y la paz.
No hubo tema que no discutiera con mi ilustre anfitrión Kim Il Sung. No lo olvidaré.
Corea quedó dividida en dos partes por una línea imaginaria.
El Sur vivió una experiencia distinta. Era la parte más poblada y sufrió menos destrucción en aquella guerra.
La presencia de una enorme fuerza militar extranjera requería el suministro de productos locales manufacturados y otros, que iban desde la artesanía hasta las frutas y vegetales frescos, además de los servicios. Los gastos militares de los aliados eran enormes. Lo mismo ocurrió cuando Estados Unidos decidió mantener indefinidamente una gran fuerza militar. Las transnacionales de Occidente y de Japón invirtieron en los años de la Guerra Fría considerables sumas, extrayendo riquezas sin límites del sudor de los surcoreanos, un pueblo igualmente laborioso y abnegado como sus hermanos del Norte. Los grandes mercados del mundo estuvieron abiertos a sus productos. No estaban bloqueados.
Hoy el país alcanza elevados niveles de tecnología y productividad.
Ha sufrido las crisis económicas de Occidente, que dieron lugar a la adquisición de muchas empresas surcoreanas por las transnacionales.
El carácter austero de su pueblo le ha permitido al Estado la acumulación de importantes reservas en divisas. Hoy soporta la depresión económica de Estados Unidos, en especial, los elevados precios de combustibles y alimentos, y las presiones inflacionarias derivadas de ambos.
El PIB de Corea del Sur, 787 mil 600 millones de dólares, es igual al de Brasil (796 mil millones) y México (768 mil millones), ambos con abundantes recursos de hidrocarburos y poblaciones incomparablemente mayores. El imperialismo impuso a las mencionadas naciones su sistema. Dos quedaron rezagadas; la otra avanzó mucho más.
De Corea del Sur apenas emigran a Occidente; de México, lo hacen en masa hacia el actual territorio de Estados Unidos; de Brasil, Suramérica y Centroamérica, a todas partes, atraídos por la necesidad de empleo y la propaganda consumista.
Ahora los retribuyen con normas rigurosas y despectivas.
La posición de principios sobre las armas nucleares suscrita por Cuba en el Movimiento de Países No Alineados, ratificada en la Conferencia Cumbre de La Habana en agosto de 2006, es conocida.
Saludé por primera vez al actual líder de la República Popular Democrática de Corea, Kim Jong Il, cuando arribé al aeropuerto de Pyongyang y él estaba discretamente situado a un lado de la alfombra roja cerca de su padre. Cuba mantiene con su gobierno excelentes relaciones.
Al desaparecer la URSS y el campo socialista, la República Popular Democrática de Corea perdió importantes mercados y fuentes de suministros de petróleo, materias primas y equipos. Al igual que para nosotros, las consecuencias fueron muy duras. El progreso alcanzado con grandes sacrificios se vio amenazado. A pesar de eso, mostraron la capacidad de producir el arma nuclear.
Cuando se produjo hace alrededor de un año el ensayo pertinente, le transmitimos al gobierno de Corea del Norte nuestros puntos de vista sobre el daño que ello podía ocasionar a los países pobres del Tercer Mundo que libraban una lucha desigual y difícil contra los planes del imperialismo en una hora decisiva para el mundo. Tal vez no fuera necesario hacerlo. Kim Jong Il, llegado a ese punto, había decidido de antemano lo que debía hacer, tomando en cuenta los factores geográficos y estratégicos de la región.
Nos satisface la declaración de Corea del Norte sobre la disposición de suspender su programa de armas nucleares. Esto no tiene nada que ver con los crímenes y chantajes de Bush, que ahora se jacta de la declaración coreana como éxito de su política de genocidio. El gesto de Corea del Norte no era para el gobierno de Estados Unidos, ante el cual no cedió nunca, sino para China, país vecino y amigo, cuya seguridad y desarrollo es vital para los dos Estados.
A los países del Tercer Mundo les interesa la amistad y cooperación entre China y ambas partes de Corea, cuya unión no tiene que ser necesariamente una a costa de la otra, como ocurrió en Alemania, hoy aliada de Estados Unidos en la OTAN. Paso a paso, sin prisa, pero sin tregua, como corresponde a su cultura y a su historia, seguirán tejiéndose los lazos que unirán a las dos Coreas. Con la del Sur desarrollamos progresivamente nuestros vínculos; con la del Norte han existido siempre y continuaremos fortaleciéndolos.

Fidel Castro Ruz
Cubadebate

Franco: entre la muerte y el odio




Mala suerte la del Paraguay. Un país de gente tan noble sometida a la insaciable voracidad de propios y ajenos. Salvajemente castigado por sus vecinos en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) y saqueado hasta lo indecible por su clase dominante desde entonces, tiene para colmo la desgracia de contar con un personaje como Federico Franco como usurpador de la primera magistratura del país. Este personaje –mezquino e insignificante- instalado en la presidencia por una criminal conspiración utilizada como pretexto para desalojar a Fernando Lugo, declaró días atrás durante su visita a España que "es un milagro que el señor Chávez desapareciera de la faz de la tierra porque le hizo mucho daño a mi país". En su incontenible vómito verbal dijo también que Chávez dio “protección” a miembros del Ejército Paraguayo del Pueblo (EPP) y en ese sentido responsabilizó al mandatario fallecido "del secuestro y la muerte" causada por el grupo guerrillero. Fiel a su condición de simple mandadero del imperio y de la mafia de narcos y contrabandistas que se apoderó de su país, Franco invitó a los empresarios españoles a invertir en el Paraguay, garantizándoles que si así lo hacían sus ganancias serían tan fenomenales que tendrían que “llevarse el dinero en carretilla”. Habrá sido por eso que Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno de España y un hombre que por lo visto no tiene demasiadas preocupaciones, consideró que era del todo apropiado subir la foto de su reunión con Franco en su cuenta de Twitter.
Pero la bajeza moral del usurpador quedó retratada en toda su miserabilidad cuando manifestó, al terminar sus declaraciones, que “ni me arrepiento ni me avergüenzo de haber obtenido la presidencia en esas condiciones.” ¡Claro que no! El arrepentimiento y la vergüenza son atributos de quienes poseen un cierto espesor moral que Franco no tiene como tampoco lo tienen sus mandantes: la “embajada”, a la cual solicitó una vez tomada por asalto la Presidencia el reforzamiento de las tropas norteamericanas acantonadas en las bases de Mariscal Estigarribia y Pedro Juan Caballero. Franco, presidente ilegítimo e ilegal si los hay, es no sólo hijo putativo de la “embajada” sino también de Cargill, Monsanto, la minera de aluminio Río Tinto, la oligarquía local y los latifundistas "brasiguayos". La oscura trama en torno al misterioso Ejército Paraguayo del Pueblo –una de las artimañas más elementales utilizadas por la CIA para desestabilizar gobiernos que no son del agrado del imperio: inventar un pseudo grupo guerrillero y acusar de complicidad con él a algún enemigo a quien se quiera perjudicar- ha quedado al descubierto en los meses recientes. A raíz de ello el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas exigió, el pasado 29 de Marzo, que la Justicia paraguaya realice una “investigación inmediata, independiente e imparcial de la muerte de 17 personas con ocasión del allanamiento de Curuguaty, el 15 de junio de 2012, así como todos los hechos vinculados que han sido denunciados por las víctimas.” Prominente entre lo que la Comisión denomina como “hechos vinculados” fue la posterior “destitución express” del Presidente Fernando Lugo, para la cual los sangrientos sucesos de Curuguaty aportaron el necesario pretexto. El Comité también manifestó su preocupación “por las alegaciones de importantes irregularidades del Ministerio Público, la judicatura y las fuerzas de seguridad en el caso”, así como la “falta de imparcialidad e independencia en los procesos de investigación”. Por esto y muchas cosas más Franco descenderá a la historia sentado a la diestra de su homónimo español, el sanguinario “caudillo de España por la gracia de Dios” y uno de los que, como todos los fascistas españoles, gritaban "viva la muerte."
Representante genuino de la derecha más primitiva y corrupta de Sudamérica, Franco es la expresión política de una banda a la cual le queda grande el nombre de oligarquía. La palabra “cleptocracia” transmite con más rigor la naturaleza de ese impresentable conjunto de rufianes que construyeron sus grandes fortunas desangrando al país bajo la protección del dictador Alfredo Stroessner. Este organizó el saqueo de las tierras fiscales, el contrabando en gran escala y el tráfico de droga y de personas, con la abierta complicidad de sucesivos gobiernos de Estados Unidos, Israel y Taiwán, sumiendo a la población en el atraso, la ignorancia y la extrema pobreza. Mentiroso sin escrúpulo alguno, Franco acusa a Chávez de haberle hecho daño al Paraguay: debe ser porque incorporó a este país al programa de abastecimiento preferencial de petróleo bajo muy favorables condiciones de precio y largos plazos de pago, por debajo de los que rigen en el mercado petrolero mundial. Para Franco la generosidad de Chávez causó un daño enorme a los paraguayos. Es más: el líder bolivariano persistió en su “maldad” y por solidaridad con el pueblo paraguayo mantuvo esta política aún después del golpe de estado, para cancelarla definitivamente una vez que los continuos insultos, calumnias y falsas denuncias de este bufón de opereta hicieron insostenible su mantenimiento. Este desecho moral es quien celebró como un venturoso milagro la desaparición física de Chávez. ¡Pobre Franco! Mientras su ineluctable destino será pudrirse en su tumba, olvidado y despreciado por su propio pueblo, Chávez tiene su lugar en la galería de los grandes patriotas de América Latina y el Caribe y en el corazón de los oprimidos de todo el mundo.

Atilio A. Boron

Los misiles que Estados Unidos tiene apuntando a Corea del Norte también pueden alcanzar a China.




El análisis de James Petras

La columna de análisis de la coyuntura internacional que realiza cada semana el sociólogo norteamericano James Petras por CX36, Radio Centenario (*), estuvo dedicada este lunes casi exclusivamente a la arremetida imperial contra Corea del Norte. “Washington empezó a acelerar sus medidas de intimidación, empezaron a extender y profundizar los ejercicios en el sur de Corea, empezaron a poner aviones bombarderos hacia el cielo, muy cerca de la capital de Corea del Norte”, dijo Petras, subrayó que eso motivó que Corea Popular movilice a su pueblo y utilice “una retórica muy bélica, demostrando a la población que ellos tienen la voluntad de enfrentar cualquier amenaza de los Estados Unidos” y cuestionó la falta de solidaridad de Rusia y China con Corea Popular. Hubo tiempo también para que James Petras comentara la realidad venezolana de cara a las elecciones del 14 de abril, la política privatizadora del nuevo gobierno mexicano y la nueva forma que toma la lucha de clases. A continuación transcribimos en forma íntegra el análisis de James Petras del lunes 1º de abril.

Efraín Chury Iribarne: Buenos días Petras, ¿Cómo está?
James Petras: Estamos bien.
EChI: Hoy tenemos un tema casi excluyente para escuchar su análisis, me refiero a la situación en Corea, el momento actual y las posibles consecuencias.
JP: El problema de Corea tiene que ver con una larga historia, de la cual voy a hacer un pequeño resumen.
En los primeros años de la década pasada, Washington y otros países mantuvieron negociaciones con Corea del Norte sobre como llegar a un acuerdo pacífico, cómo terminar las acciones, cómo aceptar a Corea entre los países de Asia. Y estas negociaciones -con George Bush en su primera Presidencia- avanzaron, a tal punto que en el año 2006 casi firmaron un acuerdo que establecía que Corea del Norte se comprometía a limitar sus actividades nucleares y por su parte Estados Unidos se comprometía a cesar las sanciones que imponen un bloque comercial a Norcorea y permitía un comercio en todo sentido.
Pero en último momento, cuando Corea del Norte estaba pronto a firmar, Washington suspendió el acuerdo, se repliega diciendo que Corea del Norte no estaba en condiciones de cumplir con su parte del acuerdo, sin dar mayores explicaciones, excepto algún escándalo por aquí y por allá en contrabando de armas.
A partir de ese momento, era 2006 – 2007, se comienzan a aplicar otras políticas. Es decir, la razón pro la cual Estados Unidos rechazó el acuerdo pendiente fue porque las fuerzas militaristas en Washington ganaron en importancia y eso siguió con el régimen de Barack Obama, junto con su nueva política, de girar hacia Asia.
La razón es que, mientras se apunta a Corea del Norte, también se están militarizando las áreas cerca de China. O sea, lo que estamos diciendo es que hay una militarización generalizada de Estados Unidos hacia China, que incluye a Corea del Norte. Los misiles que Estados Unidos tiene apuntando a Corea del Norte también pueden alcanzar a China.
Ahora, Corea del Norte es muy defensivo, están muy bien armados militarmente -relativamente digo- y podrían hacer bastante daño a los aliados de Washington y tal vez alcanzar bases militares. No es un país al que uno simplemente puede imponer criterios o políticas.
En ese marco, Washington empezó a acelerar sus medidas de intimidación, empezaron a extender y profundizar los ejercicios en el sur de Corea, empezaron a poner aviones bombarderos hacia el cielo, muy cerca de la capital de Corea del Norte y todo eso tenía el efecto de subir la temperatura en la zona. Entonces Corea, para movilizar su población, movilizar sus Fuerzas Armadas, empieza a utilizar una retórica muy bélica, demostrando a la población que ellos tienen la voluntad de enfrentar cualquier amenaza de los Estados Unidos.
Ahora, los medios de publicidad, los medios de comunicación de masas, sólo enfocan sobre las declaraciones de Corea del Norte descontextualizándolas de las últimas amenazas de Estados Unidos, olvidándose de toda la historia de los últimos siete años en los cuales Corea del Norte demostró una capacidad de negociar bajo condiciones de igualdad y disposición a llegar a un acuerdo para terminar con las sanciones económicas. Pero mientras Crea del Norte enfrenta sanciones y enfrenta amenazas, empieza a ponerse de una forma aparentemente agresiva y ofensiva. Desafortunadamente gran parte de las fuerzas progresistas sólo miran a lo que está diciendo Corea del Norte y no lo que está haciendo Estados Unidos frente a Corea. Entonces piden que Corea deje de amenazar, piden que Corea se desnuclearice, pero de forma asimétrica, porque no dicen lo mismo a Washington, con excepción de algunos países latinoamericanas como Brasil y Bolivia que piden que los Estados Unidos también deje de amenazar a Corea del Norte.
Ahora, hay otra cosa que debemos tener en cuenta: el cambio de gobierno en Corea del Sur.
El gobierno anterior era un gobierno que exigía una apertura con Corea del Norte, abrir empresas socias entre norte y sur; aumentar el intercambio turístico y de visitas entre ambos países; prestar ayuda económica para financiar proyectos en el Norte. Ahora, la idea era sembrar el capitalismo para un proceso de largo alcance para asimilarla, o sea unificar las Coreas. Pero el nuevo gobierno derechista está mucho más en la política de confrontación, deja de apoyar estos programas y se presta para apoyar las políticas agresivas de Bush y ahora de Obama. Queremos enfatizar que la agresividad y el militarismo de Obama supera lo que existía antes con Bush y eso está en acuerdo con los análisis que hemos venido haciendo sobre lo que está pasando en otras regiones del mundo, donde Washington está interviniendo, como Libia, Siria y otros lugares conflictivos.
Entonces no nos debe sorprender que Estados Unidos hoy en día tenga ejercicios militares casi en la frontera con Corea del Norte, actos concretos frente a la retórica de Corea del Norte.
EChI: Acá no se sabe por ejemplo, que posición ante esta situación han adoptado Rusia y China.
JP: Bueno, China es una aliado económico y supuestamente político de Corea del norte, pero también tiene grandes negocios con Corea del Sur y obviamente está buscando pacificar la región. Por eso está avisando a Estados Unidos sobre la necesidad de entrar en negociaciones y dejar estas provocaciones, pero está posición está condicionada por el hecho de que en China la principal fuerza es económica y no militar, por eso buscan a cualquier costa evitar un conflicto. Por eso están advirtiendo a Corea del Norte de que no caigan en provocaciones, que bajen la temperatura, etc.
Con Rusia pasa algo similar. Rusia dice que ambas partes deben sentarse a discutir.
Hay menos declaraciones de solidaridad con Corea del Norte.
En contrapartida Estados Unidos declara su solidaridad con Corea del Sur, y están involucrados allí, tienen bases militares, etc.
China y Rusia no tienen inversión en Corea del Norte, no tienen fuerzas militares ni cohetes, ni bases, etc. como Estados Unidos tiene en el Sur. Ni participan en ejercicios juntos con Corea del Norte, la agresividad, el militarismo es solamente de Estados Unidos con Corea del Sur, en contra de Corea del Norte que aparentemente enfrenta a Estados Unidos solos. Por eso ellos quieren balancear este desequilibrio haciendo declaraciones más agresivas.
EChI: ¿Se corre real riesgo del uso del arma atómica si estalla la guerra?
JP: Es difícil decirlo. Obviamente nadie quiere ver ninguna conflagración nuclear, por las millones de personas que se verían directamente afectadas y las miles de millones que sufrirían las consecuencias, porque con una bomba nuclear los efectos se extienden en miles de kilómetros y afectará e aire que respiramos hasta en Estados Unidos y Uruguay.
Pero yo no creo que vayamos a una guerra ahora por varias razones.
Primero, porque Estados Unidos me parece que no quiere correr el riesgo de perder más tropas, tiene 40.000 efectivos en Corea del Sur que obviamente están al alcance de los misiles de todo tipo de Corea del Norte. En segundo lugar, perjudicaría a Corea del Sur y a Japón, además de su economía y con ello afectar la economía mundial.
Además, tampoco creo que Corea del Norte cometa el error de lanzar una guerra preventiva.
Entonces, creo que en el corto plazo una guerra es poco probable y muy irracional.
Ahora, diciendo esto, es posible un mal cálculo por parte de un general norteamericano o norcoreano, que produzca una confrontación local y que luego se extienda a nivel internacional. Ojalá que no pase esto.
EChI: ¿Esto tiene incidencia en la economía mundial?
JP: Obviamente que si se desata una guerra va a perjudicar todas las economías de Asia y generar un derrumbe mundial, por las consecuencias de la tercera economía mundial –Japón- y la quinta, que es Corea del Sur; y también tendrá efectos enerotes en China, que es la segunda economía mundial. Afectará a Estados Unidos por sus vínculos con la economía asiática, etc. Tendrá un enorme impacto negativo n todo el mundo.
EChI: El militarismo de Obama queda en evidencia ¿y sigue en ascenso?
JP: No hay dudas. Pero las consecuencias en este momento de una guerra van a perjudicar los próximos cuatro años de su gobierno.
De todos modos, uno tiene que reconocer que el militarismo está en ascenso todavía, el pacto Israel – Estados Unidos es una indicación de esto; la escalada de ayuda militar hacia los terroristas en Siria es otra; las continuas sanciones y amenazas a Irán es otra; son todas indicaciones de que Washington sigue en la onda militarista.
EChI: Pasemos a otros temas. Estamos a días de las elecciones en Venezuela, ¿cómo va esa campaña electoral?
JP: Tenemos que decir que obviamente en este momento, políticamente el candidato del chavismo, del Partido Socialista Unido de Venezuela, Nicolás Maduro está ganando por lejos. Es obvio también que los militares, en su gran mayoría, están apoyando el proceso constitucional, con un fuerte influencia chavista entre los altos mandos y suboficiales del Ejército.
Lo que queda para la oposición es únicamente el sabotaje económico, y están activos en ese marco y a todos los niveles. Tenemos por ejemplo ataques especulativos, donde los capitalistas que todavía son muy fuertes, están escondiendo bienes de primera necesidad, están tratando de provocar miedo y dar la idea de que la Economía anda mal.
Han conseguido incluso que las agencias de calificación como Moody’s, salgan a decir que los Bonos venezolanos están en peligro y le rebajan la calificación casi al nivel de basura. A pesar de que Venezuela tiene todas las grandes reservas de petróleo, un crecimiento anual del 5% y sus balances fiscales en orden. Obviamente Moody’s y las otras agencias están haciendo el juego de la derecha. También tenemos la fuga de capitales intentando generar desestabilización y el desabastecimiento de productos básicos.
En otras palabras, al faltarle apoyo mayoritario popular en la vía electoral, al faltarle el apoyo militar para dar un golpe de Estado, perdiendo la posibilidad de un ataque desde Colombia; ante la imposibilidad de Estados Unidos de intervenir en América Latina que está en desacuerdo con cualquier intervención norteamericana; lo que queda, el lazo fuerte de Washington sólo son las élites económicas que quedan con poder. Y mientras el gobierno no pueda eliminarlos como factor económico, por ejemplo nacionalizando los bancos u otras empresas que tengan que ver con el abastecimiento de la población, quedan como punta de lanza. La táctica económica de la derecha tiene consecuencias políticas.
Para ellos el proceso es así: perjudicar al economía para que el pueblo sufra y sienta frustración; segundo utilizar los medios de comunicación para culpar al gobierno de la falta de mercaderías básicas; y a partir de culparlos, pedir el voto del pueblo chavista para castigar al gobierno por –precisamente- la política fomentada por las élites económicas. Eso es lo que queda de la política de la oposición.
Mientras el gobierno tenga que tomar medidas más fuertes, no simplemente por razones económicas, sino por razones políticas. Mientras la clase dominante siga controlando sectores económicos esenciales para el pueblo, van a tener que enfrentar este tipo de sabotaje.
EChI: Bien, casi en el final, no se si tiene algún otro tema para comentarnos hoy.
JP: Si, hay dos o tres temas que quería comentar.
Últimamente los grandes medios de comunicación, por ejemplo los diarios El País de España, el Nueva York Times aquí, el Financial Times de Londres, etc., han dado una enorme cobertura favorable a l nuevo presidente de México, el señor Enrique Peña Nieto.
Ahora, hoy en día salió una noticia que en los primeros cuatro meses de gobierno de Peña Nieto han ocurrido 2.800 ejecuciones. O sea, los grupos narcotraficantes siguen dominando ese país y matando miles de personas, no solamente a quienes están involucrados en el tema drogas, porque están tomando autobuses y robando a los pasajeros, atacando y violando a los turistas.
Pero nada de eso no aparece como crítica al gobierno de Peña Nieto. Es que Peña Nieto propone abrir y privatizar Pemex, la principal empresa petrolera multi mil millonaria.
Y si Peña Nieto tiene éxito es una enorme oferta para las grandes multinacionales, por esa razón están dispuestos a no discutir todos los aspectos continuistas que afectan a los mexicanos en este momento.
El otro tema que quiero señalar hoy es la importancia de la lucha de clases.
Hay muchos comentaristas que hace años vienen hablando del fin de la lucha de clases, sostienen que pertenece al viejo lenguaje de la izquierda del pasado, y mientras tanto, un artículos en el Times Magazine, que no tiene nada de izquierda, se titula “La venganza de Marx. Como la lucha de clases está influyendo el mundo”.
Y tiene toda la razón, porque si analizamos la política de austeridad, ¿qué es? No es otra cosa que una lucha de clases desde arriba, las clases dominantes están involucradas intensamente en la lucha de clases, todas las medidas son perjudiciales para la clase obrera.
Por ejemplo, los recortes de pensiones, es una lucha de clases entre capital y pensionistas. Si hablamos de baja de salarios, es lucha de clases. Y si hablamos de privatización, es transferir empresas públicas a manos privadas, es lucha de clases
Entonces la determinación de la política económica es la lucha de clases.
Ahora, Marx decía que la lucha de clases es la fuerza motor de la historia, y la clase dominante dice que la lucha de clases es la forma de revertir la historia y liminar 50 años de avances de la lucha de clases de abajo.
Entonces, hay dos luchas de clases: una de arriba y afuera y otra desde abajo. Lo que hemos visto en los últimos años es la lucha de clases desde arriba pero poco a poco está provocando la otra lucha, que no es más familiar, la de los trabajadores.
EChI: Muy bueno Petras. Nos despedimos hasta el próximo lunes.
JP: Bien, un saludo a los oyentes.
Hasta el lunes.

(*) Escuche en vivo los lunes a las 11:30 horas (hora local) la audición de James Petras por CX36, Radio Centenario desde Montevideo (Uruguay) para todo el mundo a través de www.radio36.com.uy

viernes, 5 de abril de 2013

Marx, más vivo y actual que nunca a 129 años de su muerte




En un 14 de marzo, hace 129 años, moría plácidamente en Londres, a los 65 años de edad, Karl Marx. Corrió la suerte de todos los grandes genios, siempre incomprendidos por la mediocridad reinante y el pensamiento encadenado al poder y a las clases dominantes. Como Copérnico, Galileo, Servet, Darwin, Einstein y Freud, para mencionar apenas unos pocos, fue denostado, perseguido, humillado. Fue ridiculizado por enanos intelectuales y burócratas académicos que no le llegaban ni a los tobillos, y por políticos complacientes con los poderosos de turno a quienes le repugnaban sus revolucionarias concepciones.
La academia se cuidó muy bien de sellar sus puertas, y ni él ni su amigo y eminente colega, Friedrich Engels, jamás accedieron a los claustros universitarios. Es más, Engels, de quien Marx dijera que era “el hombre más culto de Europa” ni siquiera estudió en la universidad. Sin embargo Marx y Engels produjeron una auténtica revolución copernicana en las humanidades y las ciencias sociales: luego de ellos, y aunque sea difícil separar su obra, podemos decir que después de Marx, ni las humanidades ni las ciencias sociales volverían a ser las de antes. La amplitud enciclopédica de sus conocimientos, la profundidad de su mirada, su empecinada búsqueda de las evidencias que confirmaran sus teorías hicieron que Marx, tantas veces dadas por muertas sus teorías y su legado filosófico, sea más actual que nunca.
El mundo de hoy se parece de manera sorprendente a lo que él y su joven amigo Engels pronosticaron en un texto asombroso: El Manifiesto Comunista. Este sórdido mundo de oligopolios rapaces y predatorios, de guerras de conquista, degradación de la naturaleza y saqueo de los bienes comunes, de desintegración social, de sociedades polarizadas y de naciones separadas por abismos de riqueza, poder y tecnología, de plutocracias travestidas para aparentar ser democracias, de uniformización cultural pautada por el American way of life es el mundo que anticipara en todos sus escritos. Por eso son muchos quienes ya, en los capitalismos desarrollados, se preguntan si el siglo veintiuno no será el siglo de Marx. Respondo a esa pregunta con un sí sin atenuantes, y ya lo estamos viendo: las revoluciones en marcha en el mundo árabe, las movilizaciones de los indignados en Europa, la potencia plebeya de los islandeses al enfrentarse y derrotar a los banqueros y las luchas de los griegos contra los sádicos burócratas de la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo, el reguero de pólvora de los movimientos Occupy Wall Street que abarcó a más de cien ciudades estadounidenses, las grandes luchas que en América Latina derrotaron al ALCA y la supervivencia de los gobiernos de izquierda en la región, comenzando por el heroico ejemplo cubano, son tantas otras muestras de que el legado del gran maestro está más vivo que nunca.
El carácter decisivo de la acumulación capitalista, estudiada como nadie más en El Capital, era negada por todo el pensamiento de la burguesía y por los gobiernos de esa clase que afirmaban que la historia era movida por la pasión de los grandes hombres, las creencias religiosas, los resultados de heroicas batallas o imprevistas contingencias de la historia. Marx sacó a la economía de las catacumbas y no sólo señaló su centralidad sino que demostró que toda la economía es política, que ninguna decisión económica está despojada de connotaciones políticas. Es más, que no hay saber más político y politizado que el de la economía, dando al traste con los tecnócratas de ayer y hoy que sostienen que sus planes de ajuste y sus absurdas elucubraciones econométricas obedecen a meros cálculos técnicos y que son políticamente neutros. Hoy ya nadie cree seriamente en esas patrañas, ni siquiera los personeros de la derecha (aunque se abstengan de confesarlo). Podría decirse, provocando la sonrisa socarrona de Marx desde el más allá, que hoy son todos marxistas pero a laMonsieur Jordan, ese personaje de El Burgués Gentilhombre de Moliere, que hablaba en prosa sin saberlo. Por eso cuando estalló la nueva crisis general del capitalismo todos corrieron a comprar El Capital, comenzando por los gobernantes de los capitalismos metropolitanos. Es que la cosa era, y es, muy grave como para perder el tiempo leyendo las boberías de Milton Friedman, Friedrich von Hayek o las monumentales sandeces de los economistas del FMI, el Banco Mundial o el Banco Central Europeo, tan ineptos como corruptos y que por causa de ambas cosas no fueron capaces de pronosticar la crisis que, como un tsunami, está arrasando los capitalismos metropolitanos. Por eso, por méritos propios y por vicios ajenos Marx está más vivo que nunca y el faro de su pensamiento arroja una luz cada vez más esclarecedora sobre las tenebrosas realidades del mundo actual.

Atilio Borón

jueves, 4 de abril de 2013

El gobierno cuestiona a científicos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República




La capacidad de filtrado de OSE en el proceso de potabilización del agua es “insuficiente” para eliminar las sustancias disueltas con potencial tóxico. Así lo afirmó a El Observador el ingeniero agrónomo Daniel Panario, director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad ...
Científico advierte que OSE no filtra debidamente el agua potable

Experto de la Facultad de Ciencias recomienda instalar filtros en hogares para evitar absorción de contaminantes.

La capacidad de filtrado de OSE en el proceso de potabilización del agua es “insuficiente” para eliminar las sustancias disueltas con potencial tóxico. Así lo afirmó a El Observador el ingeniero agrónomo Daniel Panario, director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias, respecto a las microcistinas y restos de plaguicidas que pueden llegar hasta la canilla y, vaso a vaso, acumularse en el organismo humano. Por tal motivo, recomienda instalar filtros en la cocina.
Siempre se había dicho que la calidad del agua era muy buena. Sin embargo, se ha hecho público que no es confiable. ¿Cuáles son las amenazas actuales?
Yo vengo diciendo que no siempre es necesariamente confiable desde hace 15 años. Ahora tuvo mal olor y mal gusto, sino ni nos enterábamos. Lo que ocurre es que OSE no tiene filtros adecuados para potabilizar agua que contenga microcistina. Esta vez tuvimos suerte; no era un genotipo que produjera toxinas. El decano de Agronomía (Fernando García) dijo que la soja en la cuenca del Santa Lucía es insignificante. Eso no es cierto hoy. Parte del problema son los fertilizantes. Se ha extendido la agricultura intensiva a la cuenca del Santa Lucía. Los tambos también son parte del problema. Son el nitrógeno y el fósforo, fundamentalmente, los que producen las floraciones de algas.
¿Cómo se mitiga el problema?
Teniendo los filtros adecuados. Hoy el filtrado es insuficiente para las sustancias que están disueltas en el agua. Lo que se detiene son las partículas y microorganismos. La ventaja de un filtro de carbón activado es que absorbe (fija sobre su superficie) microcistinas y plaguicidas. Ahora OSE dijo que va a hacer todo lo que tendría que haber hecho siempre. Pero hay que hacer más. Es carísimo filtrar el agua para 1,5 millones de personas. OSE no dispone de una sola fuente por lo que se podría sacar agua de otro lugar por un tiempo. Es importante tener un sistema de alerta que pueda prever las condiciones. Por ejemplo, saber con anticipación si en algún afluente se está gestando un problema según los parámetros de temperatura del agua, concentración de nutrientes, velocidad de la corriente y concentración de clorofila. A lo mejor lo que hay que hacer con la cuenca del Santa Lucía es decretar una zona de exclusión de cierta forma de agricultura, controlar el agua que sale de los tambos y que OSE haga tratamiento de efluentes en las localidades urbanas con saneamiento.
Usted dijo que esta vez tuvimos suerte. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias severas?
A este directorio le cayó una cosa sin comerla ni beberla. Es el primero que realmente sale a responder como corresponde. Todos los demás salían a negar todo. Éste es el primero que acepta que hay cosas que hacer. Me acuerdo que (Fernando) Nopitch (exvicepresidente de OSE) y el presidente anterior (Juan Justo) Amaro me insultaron por radio. Decían que OSE sabía como resolver el tema de la microcistina. Pero lo que hacían era mezclar el agua contaminada con otra agua para bajarle la concentración, o metían el chupón a más profundidad, intentando evitar las algas.
¿Con eso alteraban resultados?
Con eso paliaban un poco la situación. ¿Se acuerda de la pelea que hubo entre La Española y la OSE por las diálisis? Ahí hubo muertos. O el caso actual de las ovejas en Rincón del Bonete. Las ovejas se murieron casi seguramente por tomar agua con microcistina y eso que se trata de animales que toman muy poca agua. Ahí se ve el impacto. Se debería, además, hacer bioensayos con peces u otros organismos aún más sensibles. Cuando los peces empiezan a tener malformaciones, es muy probable que nosotros también estemos siendo afectados.
Hace un tiempo usted informó sobre una posible vinculación entre el índice elevado de cáncer de la población de Rincón del Bonete y el agua. ¿Se investigó esa asociación?
No se confirmó la sospecha. De todas maneras diría que la prevalencia de cáncer en Uruguay es extremadamente alta y que es más alta en el sur del país. La vinculación con el agua es difícil de demostrar. Requiere estudios muy largos y que todos los casos sean registrados y hay que saber cuál es la fuente de agua. Hay que desligarlo de otras causas. Por ejemplo, los transgénicos en el maíz eran fantásticos hasta que un investigador francés demostró que producían cáncer en ratas. Por supuesto le dijeron que utilizó una variedad de ratas muy sensible, pero estos son animales que se usan habitualmente para probar los medicamentos que son suministrados al hombre.
El presidente de OSE y el subsecretario del MSP dijeron que no es necesario instalar filtros en los hogares. ¿Usted lo recomienda?
Por supuesto. Vea de qué color queda un filtro de papel. Queda negro. Es parte del carbón que se ha usado que corre por las cañerías. Es conveniente filtrarlo. Aunque sean concentraciones mínimas. Por otro lado, las microcistinas no se resuelven con hervir el agua. No se desintegran. Ni los plaguicidas. Ni el plomo. Yo siempre digo: los plaguicidas siempre cotizan a la baja. Los niveles aceptables bajan; el estándar de plomo es más bajo hoy que hace poco tiempo. El organismo humano no puede defenderse de cosas que aparecieron hace 100 años. Nuestra evolución no nos permitió evolucionar contra los plaguicidas. Y son concentraciones que se acumulan. El presidente de OSE dijo que los filtros requieren mantenimiento y que el uruguayo no mantiene. Pero mantenimiento requiere el auto, la moto, hasta el reel de pesca. Decir eso es menospreciar a la gente.
¿Hay poblaciones más vulnerables a la bioacumulación de las sustancias disueltas en el agua potable?
Los bebés son los más vulnerables. Cuanto antes empezamos a acumular, más vamos a tener. Son organismos más sensibles. Los ancianos y la gente mal alimentada también. A ellos habría que regalarles los filtros.
¿Qué uso le da usted al agua que brinda OSE?
Solo para bañarme. Yo tomo agua de pozo. Mi madre tiene 96 años y sigue tomando de ese pozo. Las concentraciones de algunas sustancias organocloradas en el agua de OSE son mínimas pero yo no quiero nada. Son indetectables por los instrumentos usados para detectar plaguicidas, pero existen. Y, por lo general, no se analizan porque Uruguay no está en condiciones de hacerlo. Microcistina
La microcistina es una cianobacteria de efecto hepatotóxico y neurotóxico, aunque también da lugar a alteraciones gastrointestinales, reacciones alérgicas o irritación y sintomatología similar a la de la neumonía. Este riesgo se puede producir tras el contacto con la piel durante el baño o tras una exposición prolongada a niveles crónicos de estas toxinas en el agua bebida.

Fósforo y nitrógeno

Son los nutrientes necesarios para el crecimiento de plantas y organismos del fitoplancton, por lo que su presencia en concentraciones elevadas conduce a la eutrofización de los cursos de agua. Esto altera las características de estos ecosistemas. Las plantas en descomposición consumen todo el oxígeno del agua, acabando con la vida subacuática.

Cuestión de honestidad intelectual

El ingeniero agrónomo Daniel Panario, director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales y coordinador de la Maestría en Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias, se ha enfrentado más de una vez ante organismos e instituciones públicas por sus declaraciones. “El científico con cierta actitud reactiva al sistema por supuesto que trae inconvenientes”, dijo a El Observador. Y agregó: “El decano (Juan Cristina) me dice que yo le hago mucho daño a la facultad haciendo las declaraciones que hago. Son visiones diferentes de la Universidad. Yo creo que le hago mucho bien del punto de vista de lo que la gente piensa; probablemente le hago mal en función de los fondos que la Universidad puede recabar para proyectos”. Panario renunció a su cargo en medio de la polémica por la contaminación de plomo en La Teja a comienzos del 2000. En esa oportunidad, el experto criticó que la Facultad de Química no hubiera advertido el problema años antes cuando publicó trabajos científicos al respecto. “Eso lo que existe (en la comunidad científica): papers que nadie lee. Es bastante frustrante. Y, por supuesto, después te la cobran cuando vas a presentar un proyecto, o para ascender en el Sistema Nacional de Investigadores”, afirmó.

Problemas en el agua enfrenta a científicos y gobierno

Desde el Ejecutivo y OSE se asegura que las críticas no tienen “sustento científico”
El ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Francisco Beltrame, aseguró que no hay nada que genere alarma sobre la calidad del agua de OSE y señaló que comentarios contrarios provenientes de la Universidad de la República son “cañitas voladoras” que incrementan innecesariamente la alarma pública.
“En cuanto a la calidad, no hay nada que alarmarse. Hay preocupaciones lógicas por determinados eventos, pero hay trabajo serio, constante y permanente por parte de la Dirección Nacional de Agua, Dirección Nacional de Medio Ambiente y por la propia OSE”, declaró ayer a radio Sarandí.
Beltrame hacía referencia a los cuestionamientos que han surgido desde la Universidad de la República. El director del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias, Daniel Panario, criticó la capacidad de filtrado de OSE en el proceso de potabilización del agua.
El científico calificó al sistema como “insuficiente” para eliminar sustancias disueltas con potencial tóxico, como microcistinas y plaguicidas y, por tal motivo, recomendó instalar filtros en el hogar. “Yo vengo diciendo que (el agua potable) no siempre es necesariamente confiable desde hace 15 años. Ahora tuvo mal olor y mal gusto, sino no, ni nos enterábamos (…) Esta vez tuvimos suerte; no era un genotipo que produjera toxinas”, afirmó Panario.
A principios de marzo se detectó mal olor y sabor en el agua que salía de las canillas. La noticia echó sombras sobre la calidad del vital elemento que pasó a no ser confiable luego de décadas de sostener que era muy buena. La responsable de la polémica fue la sustancia llamada geosmina que fue liberada por algún tipo de alga microscópica en el río Santa Lucía y que, contrario a la microcistina, no tiene incidencia sobre la salud de la población.
Panario no fue el único académico en debatir la calidad del agua. Luis Aubriot, doctor en Ciencias Biológicas, advirtió que si no se controla la contaminación por exceso de nutrientes en un futuro cercano podrían detectarse toxinas en los acuíferos que podrían comprometer la potabilidad. El biólogo expresó que este fenómeno “es algo que se repite cada vez con mayor frecuencia y gran intensidad”.
El presidente de OSE, Milton Machado, también salió al cruce y manifestó a radio Rural que “las acusaciones de Panario las tiene que demostrar científicamente”. No obstante, los científicos citados tienen entre sus trabajos publicados diversos estudios sobre los impactos ambientales de las tecnologías agroindustriales en el que se identifica a la forestación, la expansión de los cultivos de soja y las floraciones de algas tóxicas como amenazas para la calidad del agua.
“Nosotros brindamos agua segura y potable que es monitoreada permanentemente en todo el territorio nacional”, apuntó Machado. Esto fue compartido por Beltrame quien dijo a El Observador que el Estado está trabajando en protocolos de prevención de posibles nuevos incidentes de afectación del agua debido a que “puede ser que haya mayores presiones sobre el recurso”.
Beltrame destacó que el Ministerio de Ganadería, ya aplica un software que permite establecer la trazabilidad de las fumigaciones sobre la cuenca del Santa Lucía. “Es mucho más difícil transmitir esto que largar una cañita voladora que lo que genera es más bien alarma cuando no debemos estar ansiosos. Podemos dar la tranquilidad que un organismo a través de más de 60 años ha venido produciendo agua de calidad”, aseguró.

Con filtro

En declaraciones a El Observador, Panario recomendó la instalación de filtros de carbón activado en los hogares para evitar el pasaje de sustancias contaminantes que, aunque pueden tener concentraciones mínimas, se acumulan en el organismo humano, elevando los riesgos de sufrir, entre los síntomas más leves, un cuadro hepático.
En plaza venden modelos con capacidad para retener más de 6.000 sustancias, entre ellas, cloro, sulfato de aluminio, metales pesados y fertilizantes.
Machado, en cambio, refutó que sea necesario su uso. “No recomiendo instalar filtros en los hogares; no es necesario y hay temas de mantenimiento. De no hacerlo, los usuarios toman las bacterias que quedan acumuladas”, dijo. No obstante, un filtro con carbón activado con incrustaciones de plata evita que crezcan las bacterias en el interior. Debe cambiarse cada 4 meses.

Laberinto Social

miércoles, 3 de abril de 2013

Stiglitz y Krugman, dos de los principales mentores económicos de la « progresía »


Con matices ligeramente diferentes pero con rasgos ideológicos similares, Joseph Stiglitz, ex economista jefe del Banco Mund
dial y Paul Krugman (formador de opinión que difunde sus ideas desde el año 2000 en su columna bisemanal del « New York Times ») ambos consagrados con el premio « Nóbel » de Economía, son dos de los principales mentores en materia económica de la « progresía » a escala mundial. Tienen en común que critican algunos efectos y, a veces, aspectos del sistema vigente pero se abstienen de criticar al sistema mismo.

I. Stiglitz, muy solicitado en tribunas académicas y políticas de todo el mundo, recibió en 2001 , junto con Akerlof y Spence, el llamado Premio Nobel de Economía (más exactamente Premio en Ciencias Económicas del Banco de Suecia creado en Memoria de Alfred Nóbel) por su contribución a la teoría de la asimetría de la información, que sostiene que las fallas del mercado capitalista no se deben a la inexistencia en la práctica de una competencia « pura y perfecta » (« la mano invisible del mercado ») sino que es el resultado de una información asimétrica e imperfecta que, dice, podría “tener profundos efectos en la forma en la que se comporta la economía” .
Escribe Stiglitz :
…”Durante doscientos años los economistas utilizaron modelos económicos simples que asumían que la información es perfecta, por ejemplo, que todos los participantes tienen el mismo transparente conocimiento de los factores relevantes. Ellos sabían que la información no era perfecta, pero tenían la esperanza de que un mundo con moderadas imperfecciones en la información sería semejante a un mundo con información perfecta. Nosotros mostramos que esa noción estaba mal fundamentada: incluso las pequeñas imperfecciones en la información podrían tener profundos efectos en la forma en la que se comporta la economía (nuestro el subrayado). El Comité del Premio Nobel citó nuestro trabajo acerca de la "asimetría de la información", un aspecto de las imperfecciones causadas por el hecho de que distintas personas en un mismo mercado saben distintas cosas. Por ejemplo: el vendedor de un auto puede saber más sobre su auto que el comprador; quien compra un seguro puede saber más sobre sus posibilidades de tener un accidente (tales como la forma en la que maneja) que quien vende el seguro; un trabajador quizá sepa más acerca de sus habilidades que un patrón potencial; la persona que pide prestado tal vez sepa más sobre sus posibilidades de pagar un préstamo que quien otorga el crédito. Pero las asimetrías de la información son sólo una faceta acerca de las imperfecciones de la información, y todas ellas -incluso cuando son pequeñas- pueden tener fuertes consecuencias. ( http://www.project-syndicate.org/commentary/asymmetries-of-information-and-economic-policy/spanish
En la misma línea de pensamiento, Stiglitz también formuló con Shapiro la teoría del salario de eficiencia y explica la existencia del desempleo por las deficiencias en la estructura informativa del empleo (http://links.jstor.org/sici?sici=0002-828).
Entre otras cosas, Stiglitz sostiene que la productividad está principalmente determinada por el nivel del salario del trabajador (el empleador tiende a pagar un salario más elevado a fin de incentivar al trabajador a ser más productivo: salario de eficiencia). Si bien es cierto que un salario más elevado motiva al trabajador no hay que ser muy experto para saber que no es el salario el que determina la productividad sino a la inversa: la productividad (bienes o servicios producidos por hora trabajada) es uno de los determinantes del nivel del salario: por eso un ingeniero que produce más valor por hora trabajada que un trabajador manual sin calificación gana más que este último.
Cabe agregar que la productividad ha aumentado enormemente en los últimos decenios, como consecuencia del progreso técnico y del aumento de la intensidad en el trabajo y de la jornada laboral y sin embargo los salarios reales no han seguido – ni aproximadamente- el mismo ritmo de crecimiento. Esto vale también para los cuadros profesionales, cuyos salarios se mantienen congelados y sus condiciones de trabajo no cesan de deteriorarse.
No hace falta haber recibido el premio “Nóbel” del Banco de Suecia para darse cuenta que no es la asimetría de la información o la información imperfecta la causa de los males del sistema capitalista (entre ellos el desempleo). Las víctimas del sistema saben –o deberían saber- que las verdaderas causas son la concentración en pocas manos (gran capital y capital financiero parasitario) de las riquezas producidas por el trabajo humano.
Con el aumento de la productividad el desempleo tiende a aumentar y no a disminuir por la sencilla razón que menos trabajadores activos pueden producir más bienes y servicios.
Es la política que prefiere el gran capital para aumentar su tasa de beneficio y mantener una alta tasa de desocupación que presiona a la baja el salario real de los trabajadores activos.
Una prueba de la ineficacia de las teorías y de los métodos de Stiglitz para analizar la economía real es un informe que elaboró en 2002, encomendado por los grupos financieros Fannie Mae y Freddie Mac, donde afirmó que la actividad de dichos grupos, que garantizaban los préstamos hipotecarios concedidos por los Bancos a clientes poco solventes, no implicaban prácticamente ningún riesgo para el sistema bancario. Según Stiglitz el riesgo era del orden de entre uno y medio millón y uno y tres millones (sic). Concluia el Informe: This analysis shows that, based on historical data, the probability of a shock as severe as embodied in the riskbased capital standard is substantially less than one in 500,000 – and may be smaller than one in three millions. Given the low probability of the stress test shock occurring, and assuming that Fannie Mae and Freddie Mac hold sufficient capital to withstand that shock, the exposure of the government to the risk that the GSEs will become insolvent appears quite low. » (Implications of the New Fannie Mae and Freddie Mac Risk-based Capital Standard. Joseph E. Stiglitz, Jonathan M. Orszag and Peter R. Orszag).
Contra las « previsiones » de Stiglitz, basadas en modelos matemáticos, las políticas de Fannie Mae y Freddie Mac contribuyeron en buena medida a desencadenar la crisis financiera que dura hasta hoy.

II. Paul Krugman, otra figura mediática muy apreciada y citada por la “progresía”, fue miembro del Consejo de Asesores Económicos (Council of Economic Advisers) de la administración de Reagan de 1982 a 1983. En 1999 fue consultor en el Consejo Asesor de Enron, el gigante transnacional de la energía que quebró en 2001 reconociendo una deuda de 40 mil millones de dólares y dejando en la calle a su personal (12000 personas), al que, por añadidura, despojó del capital previsional de su jubilación, invertido en acciones de la propia empresa.
Desde el año 2000 Krugman tiene una columna bisemanal en el New York Times y recibió el premio « Nóbel » de economía en 2008. En 2012 publicó un libro titulado « Acabad ya con esta crisis ». Subrayamos esta. Es decir no se trata de acabar con las crisis en general, con su cortejo de concentración de las riquezas y expansión de la miseria, sino de acabar con esta crisis.
El enfoque de Krugman aparece claro en la Introducción (Y ahora ¿qué hacemos ?) de su libro. Allí dice que muchos se preguntan « ¿Cómo ha pasado esto ? » Y que él, en cambio se pregunta : « Y ahora ¿qué hacemos ? ». Y continúa : « Cada vez que leo artículos, académicos o de opinión, que analizan lo que deberíamos hacer para prevenir futuras crisis financieras …me despiertan cierta impaciencia ». Más claro imposible: salir del pozo actual como fuere, pero sin cuestionar el sistema.
Comentando este libro de Krugman, Michael Hudson escribe: “Por desgracia, la incapacidad de Krugman para contemplar el problema económico de hoy como una cuestión de deflación de la deuda refleja su fracaso (que sufre la mayoría de los economistas, a buen seguro) a la hora de reconocer la necesidad de reducciones de la deuda, de reestructurar el sistema bancario y financiero, y de volver a transferir los impuestos del trabajo a las ganancias de la propiedad, de la renta económica y de los precios de activos (de “capital”). El efecto de este estrecho conjunto de recomendaciones consiste en defender el statu quo y, pese a su reputación como liberal, eso convierte a Krugman en conservador… Haciendo uso de la prestidigitación neoclásica de dar gato por liebre, restringe el significado de “reforma estructural” en el sentido de los economistas de la Escuela de Chicago que culpan al desempleo actual por ser “estructural,” en el sentido de que los trabajadores ocupan empleos que no corresponden a su formación. Con ello se desvía la atención de los apremiantes problemas que son genuinamente estructurales ».
Esta “explicación” de Krugman sobre las causas del desempleo se relaciona con la teoría del “salario de eficiencia” de Stiglitz, mencionada más arriba, que explica la existencia del desempleo por las deficiencias en la estructura informativa del empleo.
En el curso de su libro, Krugman, con un estilo de serie B estadounidense, acumula sofismas y datos falsos.
Por ejemplo en el párrafo “Comprender las tasas de interés”, en la página 147 de la edición argentina escribe: “Recordemos que, como vimos en el Capitulo 2, la trampa de liquidez se produce cuando, incluso con tipos de interés cero, los residentes del mundo, en su conjunto (el subrayado es nuestro), no están dispuestos a comprar tantos bienes como están intentando producir. O, lo que es equivalente: la cantidad que la gente desea ahorrar – es decir los ingresos que no desean gastar en consumo corriente - es superior a la cantidad que las empresas están dispuestas a invertir”.
En este párrafo Krugman mete en la misma bolsa al ahorro familiar (que en las clases modestas tiende a ser inexistente) y al capital financiero improductivo y parasitario (que alcanza cifras siderales) con el denominador común de “residentes del mundo” para intentar ocultar la raíz de las crisis: la transferencia de la mayor parte de las riquezas producidas por el trabajo humano al gran capital, al financiero en particular, que se ha acentuado enormemente en los últimos treinta años. (A Krugman le “impacienta” que se hable de las crisis en general).
Su presunta preocupación por la situación de las clases populares queda al descubierto cuando en el párrafo “El problema esencial en Europa” (páginas 192 y siguientes) escribe que para hacer más competitiva la economía (por ejemplo de España, véase pág. 182 de su libro) hay que reducir los salarios manteniéndose en la zona euro o salir del euro y devaluar la moneda nacional. Según Krugman, en este último caso los salarios reales no caerían. Sólo se devaluarían con relación al euro. Todo el mundo sabe, menos Krugman, que una devaluación de la moneda nacional afecta negativamente el nivel del salario real, pues no existen economías nacionales cerradas.
Comenta Hudson: “El punto ciego de Krugman con respecto a la deuda general hace descarrilar también la teoría del comercio. Si Grecia abandona el euro y devalúa su moneda (el dracma), por ejemplo, las deudas cifradas en euros o en otra divisa fuerte aumentarán de modo proporcional. De manera que Grecia no puede marcharse sin repudiar sus deudas en la en la litigiosa economía global de hoy. Sin embargo, Krugman cree en el viejo sinsentido neoclásico según el cual todo lo que se necesita es la “devaluación” para rebajar el coste laboral interno. Es como si se mostrase indiferente al sufrimiento que impone esa austeridad, como la que sufrieron los países latinoamericanos a manos de los planes de austeridad desde 1970 en adelante. Los costes se pueden “poner bajo control ajustando los tipos de cambio”. El problema es sencillamente, por lo tanto, una cuestión de tipos de cambio (que se traduce al poco en costes laborales). La depreciación de la moneda reducirá (según la teoría del comercio de Krugman) los costes laborales y otros costes internos hasta un punto en que los gobiernos puedan exportar lo bastante no sólo para cubrir sus importaciones sino pagar sus deudas en divisas extranjeras (que se dispararán en términos de moneda local) ».
Krugman insiste con la necesidad de aumentar el gasto gubernamental y en su libro (ver pág. 250) no parece desdeñar como “solución” el llamado “keynesianismo armado” es decir una carrera armamentista o la guerra. Que practican periódicamente las grandes potencias.

Alejandro Teitelbaum

Un análisis crítico de las ideas de Stiglitz y Krugman puede verse en Paulo Nakatani y Rémy Herrera, Crise financiere ou…de surproduction? http://www.ucm.es/info/ec/jec12/archivos/A1FUNDAMENTOS%20ECONOMIA%20CRITICA/ORAL/NAKATANI-HERRERA/NAKATANI-HERRERA.pdf.

Sobre Stiglitz también puede leerse de Jean-Marie Harribey:
»Commission Stiglitz : l’économie, la montagne et la souris. http://alternatives-economiques.fr/blogs/harribey/2009/09/16/commission-stiglitz-l%E2%80%99economie-la-montagne-et-la-souris/
Sobre Krugman puede leerse: de Michael Hudson, Las anteojeras económicas de Paul Krugman, Theleme, 13/06/2012 y www.sinpermiso.info 11/06/12. El mismo texto en inglés: www.nakedcapitalism.com 14/05/12; de Vincenç Navarro Por qué Paul Krugman está equivocado en sus recetas para España. en SistemaDigital, 15 de abril

Así se planeó y ejecutó la emboscada contra el dictador Pinochet en septiembre de 1986.




Dick Emanuelsson
Santiago de Chile / 2013-03-26
Entrevista a César Bunster, jefe logístico del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) de la acción política-militar que sacudió la dictadura y Chile durante varios días.

martes, 2 de abril de 2013

Gramsci: De la Contrarreforma a la democracia cristiana




La relación entre filosofía “superior” y sentido común es asegurada por la “política”, así como es asegurada por la política la relación entre el catolicismo de los intelectuales y el de los “simples”. Las diferencias entre ambos casos, sin embargo, son fundamentales. Que la iglesia deba afrontar un problema de los “simples” significa precisamente que ha habido una ruptura en la comunidad de los “fieles”, ruptura que no puede subsanarse elevando a los “simples” al nivel de los intelectuales (la iglesia no se propone ni siquiera esta tarea, ideal y económicamente desproporcionada a sus fuerzas actuales), pero con una disciplina de hierro sobre los intelectuales para que no traspasen ciertos límites en la distinción y no la hagan catastrófica e irreparable. En el pasado estas “rupturas” en la comunidad de los fieles eran subsanadas por fuertes movimientos de masas que determinaban o eran resumidos en la formación de nuevas órdenes religiosas en torno a fuertes personalidades (Domingo, Francisco). (Los movimientos heréticos del Medioevo como reacción simultánea a la politiquería de la iglesia y a la filosofía escolástica que fue una expresión suya, sobre la base de los conflictos sociales determinados por el nacimiento de las comunas, fueron una ruptura entre masas e intelectuales en la iglesia “cicatrizada” por el nacimiento de movimientos populares religiosos reabsorbidos por la iglesia en la formación de las órdenes mendicantes y en una nueva unidad religiosa.) Pero la Contrarreforma esterilizó este pulular de fuerzas populares: la Compañía de Jesús es la última gran orden religiosa, de origen reaccionario y autoritario, con carácter represivo y “diplomático”, que marcó con su nacimiento el endurecimiento del organismo católico. Las nuevas órdenes surgidas después tienen poquísimo significado “religioso” y un gran significado “disciplinario” sobre la masa de los fieles, son ramificaciones y tentáculos de la Compañía de Jesús o se han convertido en tales, instrumentos de “resistencia” para conservar las posiciones políticas adquiridas, no fuerzas renovadoras en desarrollo. El catolicismo se ha convertido en “jesuitismo”. El modernismo no ha creado “órdenes religiosas” sino un partido político, la democracia cristiana.

*Gramsci, Antonio, 1999: Cuadernos de la Cárcel. Edición crítica del Instituto Gramsci. Ediciones ERA, México. IV, Cuaderno 11 (1932 – 1933): “Apuntes para una introducción y una iniciación en el estudio de la filosofía y de la historia de la cultura”, p. 251 – 252. (Enviado por Guillermo Castro Herrera)

El Estado y la revolución de V. I. Lenin




La lucha por arrancar a las masas trabajadoras de la influencia de la burguesía en general y de la burguesía imperialista en particular es imposible sin luchar contra los prejuicios oportunistas en lo concerniente al Estado.
(Nota de Lenin en el prefacio a la primera edición)

En pleno desarrollo de la revolución rusa, Lenin asumió la tarea de reafirmar la teoría marxista del Estado abordada por Marx y Engels en El Manifiesto Comunista y ampliada en obras como La Guerra Civil en Francia (tras la experiencia vivida por los obreros parisinos en la primera revolución proletaria de la historia en 1871), en Crítica del programa de Gotha y en el AntiDühring. Con la redacción de El Estado y la revolución, Lenin perseguía un fin teórico y práctico: desenmascarar la política social-patriota de los dirigentes de la Segunda Internacional y su capitulación ante las burguesías de sus respectivas naciones. Una degeneración oportunista que condujo a la clase obrera europea al desastre de la Primera Guerra Mundial.
Desde el estallido de la revolución de febrero de 1917, el ala derecha de la socialdemocracia (mencheviques) aliada al partido de los “socialistas revolucionarios” (eseristas) se implicó en una política de colaboración de clases con la burguesía rusa. Una postura similar a la de los reformistas alemanes, desde Bernstein a Kautsky, cuya tergiversación de la teoría de Marx sobre la necesidad de destruir la maquinaria del Estado burgués había constituido la base del revisionismo socialdemócrata, y el sostén más importante del orden capitalista en los años de la guerra.
Para la redacción del libro, Lenin se basó en un análisis escrupuloso de los textos fundamentales de Marx y Engels y en la experiencia de la Comuna de París, expurgando decenios de tergiversaciones reformistas, hasta convertir este balance teórico en una guía imprescindible para la acción revolucionaria. La cuestión planteada por Lenin es concreta: ¿Es posible seguir utilizando el viejo Estado una vez que el proletariado ha conquistado el poder? ¿Con qué sustituir al Estado burgués?

La naturaleza del Estado y el ejercicio del poder

El Estado, tal como lo entendemos los marxistas, no es ningún ente abstracto sino un instrumento de dominación resultado de una sociedad dividida en clases, y sus funciones vienen determinadas por la lucha entre las clases por imponer su hegemonía. Por lo tanto, la función primordial de un Estado concreto es la defensa de los intereses concretos de la clase dominante en determinado país y fase de su desarrollo histórico.
El dominio de la burguesía se basa en unas relaciones sociales de producción determinadas, fundamentadas en la propiedad privada de los medios de producción. De manera que para acabar con el Estado burgués es necesario arrebatar el poder político a la burguesía y poner fin a las relaciones de producción capitalistas en un proceso de transición, donde la clase obrera y la mayoría explotada se organizan para aplastar la resistencia de los antiguos explotadores.
Es evidente que la teoría marxista del Estado se había envilecido a manos de los reformistas; para ellos la transición al socialismo se podría realizar gradualmente utilizando el propio aparato del Estado capitalista, los escaños parlamentarios, los ayuntamientos, las cooperativas. El cretinismo parlamentario y la adaptación a los privilegios y comodidades pequeñoburguesas, fueron el santo y seña y lo sigue siendo hoy en día, de la burocracia socialdemócrata. Por eso, Lenin insiste en despojar a la teoría marxista de toda esta manipulación y distorsión oportunista, trazando además un puente con aquellos sectores del anarquismo revolucionario que criticaban, y con razón, la política y conducta de los viejos prohombres de la Segunda Internacional.

Democracia obrera

Lo que diferencia a los marxistas de los anarquistas no es que los primeros queramos conservar el Estado. El Estado es el resultado de la sociedad de clases y no puede desaparecer de un plumazo. Los marxistas estamos por la destrucción del Estado capitalista, pero somos conscientes que debe ser sustituido de manera transitoria por otra forma de poder democrático y que refleje los intereses de la mayoría explotada. Un régimen de democracia obrera que, apoyándose en la nacionalización de las palancas fundamentales de la economía, consiga el predominio de la propiedad colectiva en los medios de producción y de cambio. Entonces será posible igualar el trabajo manual con el trabajo intelectual, conseguir la verdadera igualdad (“de cada uno según su capacidad y a cada uno según su necesidad”), lograr aumentar la productividad del trabajo muy por encima de lo que se consigue en la sociedad capitalista a través de la explotación sin límites de la fuerza de trabajo asalariada.
Lenin explica la necesidad de sustituir el ejército de la burguesía por el pueblo armado, y destruir la vieja maquinaria burocrática suprimiendo los privilegios, mediante la elegibilidad y revocabilidad constantes de todos los representantes del pueblo elegidos para tareas de administración, que deben contar con un salario no superior al de un obrero cualificado. Así pues, cuando la clase obrera conquista el poder político tiene que implantar un nuevo Estado capaz de imponer medidas coercitivas suficientes para eliminar toda resistencia de la clase capitalista a abandonar sus privilegios. Lenin explicaba que la participación consciente y entusiasta de la mayoría de la población es imprescindible para levantar esa nueva sociedad que conduzca a la eliminación final de las clases sociales. El socialismo no se puede decretar “desde arriba”, es necesario contar con la creatividad y el compromiso de la inmensa mayoría de la clase obrera. El socialismo necesita de auténtica democracia, de la participación y el control de la población desde abajo, o no será socialismo, tal como demostró trágicamente la experiencia de la degeneración burocrática del estalinismo, que finalmente socavó las conquistas revolucionarias de Octubre y abrió el camino a la restauración capitalista.
En el Estado obrero, a través de la centralización y la planificación de la economía se podrá avanzar en unos pocos años más que la burguesía en décadas. Se desarrollarán formidablemente las fuerzas productivas, elevando el bienestar común y reduciendo la jornada de trabajo para permitir la participación y el control democrático del conjunto de la población en todas las esferas de la vida política y social. Un avance que revertirá en beneficio de toda la sociedad, y que provocará una auténtica revolución cultural, de las artes, del deporte, de la filosofía… En una palabra, que dignificará la condición humana hasta límites que hoy nos son desconocidos.
El marxismo explica que ninguna forma de Estado desaparece hasta haber agotado las funciones para las que fue levantado, de la misma manera el Estado obrero está abocado a su propia extinción una vez haya conseguido eliminar todo resto de privilegio y haya conducido a una sociedad sin clases, que es el anhelo de todo revolucionario. En palabras de Lenin “cuanto más democrático sea el Estado constituido por los obreros armados, no será ya un Estado en el verdadero sentido de la palabra, y más rápidamente comenzará a extinguirse”.
Hoy en día la podredumbre del aparato del Estado burgués se muestra descaradamente ante nuestros ojos en todos los frentes: en la monarquía, en el parlamento, en la judicatura, en los cuerpos represivos del Estado, en el gobierno. La inmensa mayoría de la sociedad se considera oprimida por un poder que no satisface sus necesidades y que no es democrático. En realidad, vivimos bajo una dictadura no declarada pero dirigida con mano de hierro por el capital financiero, que permite el juego electoral mientras este no amenace su poder. Un régimen en crisis y decadencia, que conduce a la miseria a la mayoría de la población en todo el planeta. Por eso la obra de Lenin cobra toda su actualidad en estos momentos, y debe ser leída y estudiada por todos aquellos que aspiramos a cambiar la sociedad.

Soledad Rodríguez

lunes, 1 de abril de 2013

Independencia y socialismo en la América nuestra.




Hay que llamar a las cosas por su nombre. El socialismo es la forma nuestra, latinoamericana, de ser independientes.

El 12 de junio pasado, el Comandante Hugo Chávez Frías escribió, en su Programa de Gobierno para 2013-2019: “a la tesis reaccionaria del imperio y de la burguesía contra la Patria, nosotros y nosotras oponemos la tesis combativa, creativa y liberadora de la independencia y el socialismo como proyecto abierto y dialéctica construcción”. La riqueza de esa proposición me inspira a hacer un breve comentario sobre algunas de las cuestiones que ella plantea.
La primera independencia, obtenida en la gesta continental que va de 1791 a 1824, fue insuficiente, pero fundó a nuestras naciones cuando la idea misma de nación era incipiente en Europa, creó nuevas identidades y nos aportó una extraordinaria acumulación cultural revolucionaria, un legado inapreciable al que atenernos y la necesidad de promover nuevos proyectos de liberación.
La gran Revolución haitiana, el Grito de Murillo, la obra, el pensamiento y el proyecto de Bolívar, Sucre --el antioligarca de virtud sin par--, la epopeya de Hidalgo y Morelos, y después la trascendente propuesta de Martí, confirmada por la sangre del pueblo cubano, le pusieron metas muy altas a la libertad, mucho más altas que las vigentes en Europa. Esos revolucionarios bregaban por el gobierno del pueblo desde mucho antes de que el liberalismo europeo se decidiera a aceptar y utilizar su democracia. Le dieron un lugar preferente a la igualdad y la justicia en sus combates, algo que negaba los fundamentos mismos del sistema colonialista-imperialista que se fue desarrollando en el mundo, y que puso al derecho internacional y a la conciencia común a su servicio. La resistencia, la rebeldía y el proyecto de la América nuestra resultaban opuestos incluso a los fundamentos ideales burgueses de la civilización como misión patriarcal colonial de las potencias, y a su racismo “científico”, que eran dominantes hace un siglo en el mundo espiritual y de las ideas.
En América del Sur, las guerras de independencia se internacionalizaron, la independencia se consideró parte de una épica y un proyecto americanos y así quedó fijada en la conciencia social. Hidalgo se proclamó “General de los ejércitos de América”; Morazán intentó lograr la unión centroamericana. Esa experiencia nos permite hasta hoy referirnos a hechos históricos cuando pretendemos una integración continental.
En estos dos últimos siglos, los que han ejercido la dominación les han negado a amplios sectores de la población la igualdad real, la justicia social y muchos derechos en sus repúblicas, en todo lo que consideraron necesario y todo el tiempo que han podido hacerlo, para defender y ampliar sus ganancias, mantener su poder político y social y su propiedad privada, con un ordenamiento legal y político favorable a ellos. Han preferido no ser clase nacional y, cada vez que ha sido necesario, han sido antinacionales. Al mismo tiempo, el capitalismo mundial se impuso en la región de acuerdo a las características de sus fases sucesivas, mediante su viejo y su nuevo colonialismo, aplastando resistencias y rebeldías, cooptando y subordinando, hasta que en la actualidad su propia naturaleza imperialista saqueadora, parasitaria y depredadora ha cerrado la posibilidad de que bajo su sistema la América Latina pueda satisfacer las necesidades básicas de sus pueblos, mantener las soberanías nacionales, desarrollar sus economías y sus sociedades, defender y aprovechar sus recursos y organizar su vida en comunión con el medio natural.
Pero una constante latinoamericana y caribeña de resistencias, ideas, combates y sentimientos ha mantenido vivo el carácter popular del legado patriótico, sin entregarlo a los burgueses cómplices y subalternos del capitalismo imperialista, y le ha ido aportando desarrollos. El Presidente de Venezuela, compañero Nicolás Maduro, recordó en el funeral de Estado del Comandante Chávez en la Academia Militar los avatares póstumos del Libertador y de Sucre. Cada época tuvo sus logros y sus avances, porque, en su saldo histórico, ninguna revolución verdadera es derrotada.
El largo camino ha brindado conocimientos y certezas, que ayudan a los que se han puesto en marcha en este continente a tener una conciencia superior. La primera región del Tercer Mundo que logró crear Estados independientes y mantenerlos aprendió que el capitalismo también podía desarrollarse y establecer sistemas de dominación nuevos, neocoloniales, más funcionales a su madurez que el bárbaro colonialismo, y así subordinarnos, dividirnos y perpetuar nuestra condición mísera e inerme, teniendo a las relaciones económicas capitalistas como centro de esa dominación. Pero no por eso los revolucionarios despreciaron a sus repúblicas. Al contrario, levantaron en una sola bandera la causa del verdadero patriotismo y la causa de las luchas de las clases explotadas y oprimidas.
Hemos tenido que ir más lejos que compañeros de otras regiones, que no lograron entender que esta mitad del mundo no podía considerarse “atrasada” y resignarse a vivir en supuestas etapas intermedias en espera de una providencia ajena. Que para poder ser nosotros, y para pelear por ser realmente libres, teníamos que pensar con cabeza propia.
Cuando la libertad y la justicia son planteadas de tal modo y con tanta hondura desde el inicio, la independencia tiene que tornarse liberación nacional, y la justicia social, socialismo. Experiencias y estudios, combates y debates, han sido el taller y la escuela. Un avance fundamental está en la comprensión de la relación que ha existido históricamente entre la independencia y el socialismo. No ha sido fácil ni rápido, una cultura entera universalizante ha estado en contra de que lo entendamos, sobre todo desde el imperialismo, que levantó promesas sucesivas, como el progreso, el panamericanismo y el desarrollo, siempre dirigidas a conducir a los emprendedores, confundir a todos y neutralizar y vencer a los rebeldes y a los que querían avances para sus países. El capitalismo actual ha perdido la posibilidad de ofrecer promesas, solo propone palabras como éxito y fracaso, imágenes e informaciones controladas en un sistema totalitario de formación de opinión pública y conversión de la gente en el público --el rostro de un mundo despiadado en que todo es mercancía--, y reparte algunos premios para los cómplices. Sin embargo, no podemos subestimar su poder, su agresividad y su criminal inmoralidad, ni los atractivos de su colosal capacidad de manipulación cultural.
Pero también hemos encontrado muchas dificultades y obstáculos en nosotros mismos. En la nación independiente que no sabe ser la nación para todos sus hijos, y el gobierno que ante las crisis no lleva su desafío frente a enemigos tan poderosos hasta cruzar la frontera de darle más poder al pueblo, que es al final su única fuerza, y convertirse en un poder popular. En la educación y la cultura que, en países formalmente independientes, siguen siendo escuela y agencia de colonización de las mentes y los sentimientos, sostén de desprecios y exclusiones de una parte del propio pueblo y refugio de la legitimación de las dominaciones de unas personas sobre otras. En los Estados que no logran liberarse de las marcas infamantes de la época de balcanización, y en los que levantan demasiado la ventaja particular en sus tratos con los países que su interés estatal bien entendido debiera considerar como hermanos.
Otra América nuestra es posible, porque hemos ido creando sus cimientos. Para que tomemos posesión de esa fuerza fue que el Presidente Chávez se lanzó a liberar el pasado. Una historia en la que Simón Rodríguez enseñó a Simón Bolívar que es necesaria una revolución social, cultural y económica junto a la revolución política. En la que Sandino dirigió una gran insurrección de campesinos pobres que pelearon durante seis años contra el invasor yanqui sin ser derrotados, y le pudo escribir a un dirigente comunista que su ejército era la vanguardia del proletariado de la América Latina. En la que el Che, entre tantas lecciones incomparables de pensamiento y de acción que dio, afirmó que en este continente se hará “revolución socialista o caricatura de revolución”, y que para triunfar, habrá que instaurar gobiernos de corte socialista. Y el líder de la herejía cubana, Fidel, que es tan grande y es de todos, aclaró hace más de cuarenta años que el gran revolucionario Carlos Marx concibió el socialismo como consecuencia del desarrollo, pero en nuestro mundo, será el socialismo el que haga posible el desarrollo.
Ese socialismo, dice Chávez hace dos años, tiene que ser un poder, pero un poder del pueblo, una nueva concepción de poder y una nueva forma de crear poder y distribuir poder. Como reza la Constitución venezolana, en un Estado democrático y social de derecho y de justicia que propugna como valores superiores la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia y los derechos humanos. Y en su texto de junio de 2012: “Este es el tiempo, como nunca antes lo hubo, de darle rostro y sentido a la Patria Socialista por la que estamos luchando”.
Ya sabemos que la bonanza económica por sí sola no trae ningún avance real para las mayorías, y las modernizaciones bajo un régimen de dominación traen consigo, en el mejor caso, la modernización de la dominación. La actividad liberadora es lo decisivo, ella es la que será capaz de darle un sentido a las fuerzas sociales económicas. El carácter de una revolución no está determinado por la medición de la estructura económica de la sociedad, sino por la práctica revolucionaria. En las condiciones desventajosas de la mayoría de los países del mundo, la transición socialista y la sociedad a crear están obligadas a ir mucho más allá de lo que su “etapa del desarrollo” supuestamente le permitiría, y ser superiores a la reproducción esperable de la vida social: consistir en simultáneas y sucesivas revoluciones culturales, que las vuelvan invencibles. Es preciso acometer la creación de una nueva cultura, que implica una nueva concepción de la vida y del mundo, al mismo tiempo que se cumplen las tareas imprescindibles, más inmediatas, urgentes e ineludibles.
Lo decisivo es que existe una gran acumulación cultural en este continente, de capacidades económicas, cultura política y social, identidades, experiencias e ideas, de poderes populares y procesos autónomos que buscan bienestar para sus pueblos y tienen voluntad de integración y unión. Esa acumulación cultural nos hace capaces de enfrentar en mejores condiciones que las otras regiones del mundo los males a los que ha sido sometido en las últimas décadas y la rapacidad y las guerras actuales del imperialismo, y de emprender en consecuencia transformaciones profundas que hagan posible y conviertan en realidad lo que impide el sistema capitalista.
Somos los herederos de una tradición maravillosa, que convirtió lo que en el Viejo Mundo y en las ideas colonizadas se consideraban luchas nacionales burguesas o rebeldías primitivas de grupos sociales arcaicos en unas formidables revoluciones de los humildes y sus guiadores y representantes, lanzados a conquistar la asunción de la plena soberanía sobre nuestras patrias y el pleno dominio sobre nuestros recursos, y desde ellos, como plantea el Plan de la Patria, asegurar la mayor suma de seguridad social, estabilidad política y felicidad.
Hay que llamar a las cosas por su nombre. El socialismo es la forma nuestra, latinoamericana, de ser independientes.

- Fernando Martínez Heredia, investigador cubano, galardonado con el Premio Nacional de Ciencias Sociales 2006.

Intervención para el X Encuentro Internacional de intelectuales, artistas y luchadores sociales en defensa de la humanidad, Plan de la Patria: pensamiento y acción de Hugo Chávez, celebrado en Caracas los días 25 y 26 de marzo de 2013.