martes, 8 de enero de 2013

Los lineamientos de Cuba a la luz de la crítica de El Che a la economía de la URSS



Resumen

Este texto es la continuación de uno que introdujo el tema a partir de la carta que el Che le dejó a Fidel al partir en misión de combate al Congo. El mismo se intitulaba “El pensamiento maduro del Che y los actuales lineamientos de la política económica y social en Cuba: una introducción”, y las ideas del mismo están recogidas y englobadas aquí. Como los respectivos títulos lo indican, tratamos de leer críticamente los actuales Lineamientos cubanos a la luz de la crítica que el Che hiciera a la economía de la URSS, para destacar las diferencias (y alguna coincidencia) entre ambas perspectivas.

Introducción

Este texto es la continuación de uno que introdujo el tema a partir de la carta que el Che le dej ó a Fidel al partir en misión de combate al Congo (carta de la que sus editores de 2006 recogieron sólo un fragmento, y que intitularon “Algunas reflexiones sobre la transición socialista”). Aquel trabajo nuestro se intitulaba “El pensamiento maduro del Che y los actuales lineamientos de la política económica y social en Cuba: una introducción”, y las ideas del mismo están recogidas y englobadas aquí. Como los respectivos títulos lo indican, tratamos de leer críticamente los actuales Lineamientos cubanos a la luz de la crítica que el Che hiciera a la economía de la URSS, para destacar las diferencias (y alguna coincidencia) entre ambas perspectivas.
Aquí incluiremos la minuciosa crítica que el Che hiciera al Manual de Economía Política de la URSS, que Guevara estudió en su versión española de 1963, en su estadía clandestina en Tanzania y en Praga en 1965 y 1966 (y comentó, casi página por página, ubicando su crítica inmediatamente después de reproducir cada uno de los pasajes criticados). La mencionada carta y la crítica al Manual aparecieron por primera vez en un libro publicado en Cuba en 2006 (Guevara 2006), o sea, 40 años después de escritos (lo que nos hace pensar que quizá muchos errores se hubieran evitado en la Isla y en los intentos revolucionarios en A. Latina y en el mundo, si hubieran visto la luz antes). Por supuesto que todo eso sería/será mucho mejor realizado por los revolucionarios cubanos, ilustrados por su larga experiencia y su vida cotidiana. Claro que se podrá objetar que desde 1965 y 1966 (cuando Guevara escribió aquellos dos textos) mucha agua pasó debajo de los puentes de Cuba y del mundo; pero permítasenos replicar que precisamente por ello es necesario decir con claridad lo que hay que cambiar en Cuba y por qué hay que hacerlo, en relación a las ideas de Guevara (expresando sin censura las divergencias con ellas, cuando sea preciso, desde que las mismas vengan acompañadas de los argumentos teóricos y/o de experiencia vivida que las sustentan, para que el lector esté bien informado y pueda sacar sus propias conclusiones). Nos interesa mucho saber qué piensan los revolucionarios cubanos acerca del pasado, presente y futuro de su país y del socialismo, no sólo por la importancia de Cuba en la trayectoria revolucionaria de los pueblos, sino también para que podamos utilizar su reflexión como una referencia que nos ayude (en la concordancia o discordancia) a mejor pensar el pasado, el presente y el futuro del posible socialismo del siglo XXI en A. Latina (y en el mundo).
Las citas referirán al libro de Guevara publicado en 2006, indicado como ACEP, y los Lineamientos serán indicados por “Lin”, seguido del número del correspondiente lineamiento aprobado en el VI Congreso del PCC en mayo de 2011.

Los períodos económicos en Cuba y el guevariano Sistema Presupuestario de Financiamiento

Por lo que sabemos la Cuba revolucionaria ha pasado hasta ahora por los siguientes momentos en materia de directrices económicas, que por sus características e implicaciones, traducen directa o indirectamente visiones acerca de cómo construir el socialismo y caminar hacia el comunismo: a) el Sistema Presupuestario de Financiamiento, SPF (ideado por el Che y que en la parte de salarios rigió en Cuba sólo desde 1963 a abril de 1965), b) el Cálculo Económico implementado simultáneamente al SPF en 1963 por el Ministerio de Agricultura e INRA (dirigidos por Carlos Rafael Rodríguez), c) el Sistema de Registro de Control Material (que sustituyó al SPF en 1965), d) el Cálculo Económico implantado en 1975 cuando Cuba ingresó al CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica, que nucleaba al llamado campo socialista europeo, bajo la dirección de la URSS; en 1975 gozaba yo de la generosa acogida solidaria de Cuba, pero mi juventud y dedicación a las cuestiones del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros de Uruguay, me impidieron apreciar la trascendencia de ese cambio), e) las directrices de la "Rectificación de errores y tendencias negativas" (de 1986), f) el "Período especial en tiempos de paz" (instaurado tras la caída de la URSS y el fin de la ayuda soviética), y, f) los actuales Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, en mayo de 2011. Cuando estos últimos lineamientos empezaron a ser discutidos en 2010 le preguntamos a varios intelectuales revolucionarios cubanos si de ese debate haría parte alguna especie de balance del SPF instaurado por el Che. [Recordemos que en el resumen que le dedicó a ese sistema, Guevara decía que es “un concepto global” aplicado a “todos los aspectos de la economía”, donde el Ministerio de Industrias “tiene también autoridad para mover los medios básicos entre distintas empresas (y) los fondos no tienen carácter mercantil, solamente se hace la correspondiente anotación de los libros, dándoles de baja de un lado y de alta en otro”; y aclara: “Nuestro concepto fundamental es que en todo este proceso el producto va adquiriendo valor por el trabajo que se ejerce sobre él, pero que no hay ninguna necesidad de relaciones mercantiles entre empresas…” (Guevara 1970, p. 278-279). Como cuarta ventaja del SPF anota el Che: “…integrado en un sistema único de normas, hace de todo el Ministerio (de Industrias), en un caso, y de todos los Ministerios, si fuera posible, una sola gran empresa estatal en la cual se puede pasar de un lado a otro e ir ascendiendo en ramas distintas y en lugares distintos sin que haya problemas salariales y simplemente cumpliendo una escala de tipo nacional”; y agregaba: “Es importante señalar que se va creando en el obrero la idea general de la cooperación entre todos, la idea de pertenecer a un gran conjunto que es el de la población del país; se impulsa el desarrollo de su conciencia del deber social” (ídem p. 283); y remataba: “Con respecto al interés material, lo que queremos lograr con este sistema es que la palanca no se convierta en algo que obligue al individuo o a la colectividad de individuos, a luchar desesperadamente con otros por asegurar determinadas condiciones de producción o de distribución que lo coloquen en condiciones privilegiadas. Hacer que el deber social sea el punto fundamental en el cual se apoya todo el esfuerzo del trabajo del obrero, pero vigilar la labor consciente de sus debilidades, premiar o castigar, aplicando estímulos o desestímulos materiales de tipo individual o colectivo, cuando el obrero o la unidad de producción sea o no capaz de cumplir con su deber social” (ídem p. 284). Recordemos que el Che preferirá el estímulo material individual indirecto al directo, al tiempo que instauró tan sólo ocho fajas salariales para todo el país; además, como se vio, consideró que en el socialismo las transacciones entre empresas no deberían tener el carácter de intercambios de mercancías, y aclaró luego que no siempre se ajustarían necesariamente a la ley del valor]. En un libro de Carlos Tablada Pérez de 1987, o sea en el período de “Rectificación de errores y tendencias negativas” (Tablada, 1987) se cita con bastante detalle (aunque infelizmente sin exponer todos los detalles) la escala salarial de ocho franjas que el Che propuso dentro de su SPF, ajustadas según la normalidad-nocividad-peligrosidad del trabajo, y según las primas (o castigo-reducción) por sobrecumplimiento (o infracumplimiento) de las normas (metas) establecidas (y que admitió como excepción transitoria los "salarios históricos" conquistados por los viejos sindicatos, pero que no serían pagados a los nuevos trabajadores que relevasen a esos viejos obreros en sus funciones; también establecía que el valor de la prima no podría hacer alcanzar el valor de la franja salarial superior, a la que sólo se podría acceder por calificación, para incentivar la calificación de todos los trabajadores). No obstante aclaraba Tablada que esa política salarial sólo duró hasta abril de 1965, y que su alteración aparejó luego una serie de cambios (que el autor juzga en su mayoría como errores): 1) La creación de nuevos sectores productivos, cuyos salarios fueron establecidos por resoluciones especiales dictadas al efecto, las que no coincidían con las escalas establecidas, 2) La realización de promociones que no se atenían a los requerimientos de calificación y otros que establecía el sistema, 3) la instrucción nº 20 de 4-8-1967, dictada por la Dirección de Trabajo y Salarios del Ministerio de Trabajo, que contiene el reglamento sobre las condiciones salariales, de manutención, avituallamiento, etc., que regirían las movilizaciones de jóvenes y adultos por dos años hacia el sector agropecuario, donde se planteó que "Estos salarios son fijos y no serán afectados por el incumplimiento ni el sobrecumplimiento de las normas, ni por la realización de labores correspondientes a otros grupos, ya sean superiores o inferiores a lo que se ha tomado como base para la fijación de su salario", 4) La instrucción nº 20A de la propia Dirección y de fecha 10-8-1967 (NB: nótese que corrige a la anterior sólo una semana después de publicada) modificaba la anterior y establecía que el salario sería de acuerdo a lo establecido para los obreros habituales y estaría sujeto al cumplimiento de las normas de trabajo, aunque se mantendría la gratuidad del albergue y la alimentación, 5) Los acuerdos masivos de la ofensiva revolucionaria de 1968 de renuncia al cobro de las horas extras, propinas, etc., 6) La instrucción nº 50 de la Dirección de Trabajo y Salarios del Ministerio del Trabajo de 17-10-1968, que contenía el reglamento para la aplicación del sistema de salario a tiempo con normas en el sector industrial. El reglamento incluía la eliminación del descuento como penalidad por el incumplimiento (Tablada 1987, p. 143). Y Tablada agrega: "...el deterioro del aparato administrativo iniciado a partir de los errores cometidos en la aplicación de las medidas tomadas contra el burocratismo en 1966 maduró alrededor de 1968 con la pérdida de los controles económicos -las normas entre ellos- de la fluidez y disciplina estadística. Desapareció, incluso, la posibilidad de construir los necesarios macroindicadores para el análisis de la gestión administrativa. El salario se desvincula de la norma en 1968. Se estimulan los horarios de conciencia y la renuncia al cobro de las horas extras...Al no tomarse en cuenta la retribución con arreglo al trabajo, el exceso de dinero circulante se incrementó notablemente ante una escasez de oferta de bienes y servicios, lo que creó condiciones favorables y el caldo de cultivo para el ausentismo y la indisciplina laboral (Fidel en su Informe al I Congreso del PCC). Esta situación determinó que la aplicación del salario a tiempo con normas no fuera cabal, ya que la ausencia de controles impedía medir el cumplimiento de aquellas. Por otra parte, estas mismas circunstancias posibilitaban graves indisciplinas financieras, como el pago indebido a ausentistas y a trabajadores con licencias sin sueldo. La situación imperante en esa etapa, debida a la ausencia de controles, se resume en lo siguiente: la fuerza laboral del país recibía un ingreso constante independientemente de las fluctuaciones en su producción y productividad, así como de su disciplina laboral, en unos momentos en que el volumen de bienes de consumo a su alcance decrecía, reduciéndose así también las posibilidades de recaudar ese circulante y provocándose un agudo desequilibrio financiero (Tablada 1987, p. 144).
Como dijimos, aquí me propongo interrogar muy esquemáticamente y punto a punto a los actuales Lineamientos, a la luz de la crítica que el Che hizo al Manual soviético citado y a la economía soviética, en la mencionada carta.

Transición al comunismo y formas de propiedad de los medios de producción

E n la carta el Che dice que si Marx había distinguido entre un primer período poscapitalista, llamado “socialismo” y uno más avanzado, denominado “comunismo”, después de Lenin se hizo (en la URSS) una tripartición entre la transición al socialismo, el socialismo, y el comunismo. Y anota que si los soviéticos afirmaban (en 1965) que habrían superado el primer período, se equivocaban pues “existen una serie de propiedades privadas en la URSS”, con lo que da a entender el Che que cree que mientras haya propiedad privada de medios de producción el socialismo no estará instaurado, y que para él la única forma de propiedad de los medios de producción que apunta hacia el socialismo y el comunismo es la estatal; y agrega que “la economía política de todo este período no se ha creado y, por tanto, estudiado” (ACEP, p. 7-8).
Dic e el Manual “... En las condiciones del socialismo, por el contrario, rige la propiedad social sobre los medios de producción, bajo sus dos formas: la propiedad estatal (de todo el pueblo) y la propiedad cooperativo-koljosiana. En este régimen no se conoce ya la explotación del hombre por el hombre y los trabajadores producen para sí mismos, para su sociedad. Las relaciones de producción, libres aquí de contradicciones antagónicas, se caracterizan por ser relaciones de fraternal colaboración y mutua ayuda socialista”.
Y comenta el Che “Frente a esta justa afirmación es bueno recabar una respuesta con respecto a hechos denunciados por la prensa soviética de casos en que los koljosianos (y hasta ciertos sovjosianos) contratan mano de obra para determinadas cosechas. Si es considerado como un caso aislado o se puede mantener esas explotaciones ocasionales de mano de obra dentro de un régimen socialista. Por otra parte, se anuncia la liquidación de las contradicciones antagónicas, pero el sistema koljosiano permite una forma de propiedad que necesariamente debe chocar con el régimen establecido, y hasta con la misma organización, del koljos, ya que lo que el campesino trabaje para sí le pertenece y tratará de restar trabajo a la colectividad en su provecho”; y agrega el Che: “No es la forma koljosiana propia del socialismo, sino de la URSS”; para terminar anotando: “Ampliar…Ver índice Temático, Tomo 41, El Campesino Pobre (sobre todo la afirmación de Lenin de que el campesinado genera capitalismo). También el campesinado en su conjunto” (ACEP, p. 54-55); y luego se repetirá: “ Habitualmente en este libro se confunde la noción de socialismo con lo que ocurre prácticamente en la URSS. La propiedad cooperativa koljosiana debe considerarse como una característica del régimen soviético y no del socialismo, no es imprescindible para la formulación teórica del mismo ni ha demostrado en la práctica ser ineludible” (ACEP, p. 140). Y abordando el inevitable choque entre la propiedad koljosiana y la propiedad de toda la sociedad, dirá el Che: “…cuando choquen (y puede que no sea en un futuro muy lejano) la superestructura tendrá fuerza para exigir más ‘libertad’, es decir, imponer condiciones, vale decir, regresar hacia formas capitalistas” (ACEP, p. 187).
No vemos que los L ineamientos discutan en qué momento del camino hacia el comunismo se encuentra Cuba, ni que ofrezcan un balance de la “economía política” de los diversos períodos que la Isla vivió según los reseñábamos más arriba, ni que discutan la esencia de la cooperativa agrícola; al mismo tiempo, abren la puerta a diversas modalidades empresariales, además de la estatal. Allí se dice: “La planificación tendrá en cuenta el mercado, influyendo sobre el mismo y considerando sus características”(Lin. 1); “El modelo de gestión reconoce y promueve, además de la empresa estatal socialista, que es la forma principal en la economía nacional, las modalidades de inversión extranjera previstas en la ley (empresas mixtas, contratos de asociación económica internacional, entre otras), las cooperativas, los agricultores pequeños, los usufructuarios, los arrendatarios, los trabajadores por cuenta propia y otras formas, todas las que, en conjunto, deben contribuir a elevar la eficiencia” (Lin. 2).
Por nuestra parte creemos que Cuba hizo durante medio siglo la experiencia de estatizar casi todos los medios urbanos de producción (incluyendo a los pequeños) y que la misma no se reveló la mejor manera de atender a las necesidades básicas del “buen vivir” (aclarando que una cosa es el “buen vivir” en la frugalidad ecomunitarista, que se elige libremente en aplicación de la primera norma fundamental de la ética, y otra, muy distinta, es la privación obligada impuesta por la escasez de productos y servicios de primera necesidad; López Velasco, 2010); de ahí que la vida parezca obligar a ceder los espacios de los medios de producción pequeños (en la ciudad y el campo) a actores no estatales, esperando así ver mejor cubierta la demanda social de productos y servicios básicos. Queda la pregunta por los riesgos que ello implica en una posible capitalización de la economía, como la que temió el Che al oponerse a las cooperativas koljosianas en la URSS, como lo veremos más adelante. En otra escala se plantea la misma pregunta acerca de las cuantiosas inversiones capitalistas extranjeras (que el Che criticó duramente en su apreciación del Manual soviético, recordando que Lenin las había aceptado forzado por las circunstancias, como lo había hecho con la paz de Brest- Litovsk), que solas o en actividades mixtas con el Estado han ocupado y/u ocuparán sectores clave de la economía cubana, como sucede en el turismo. Así, por ejemplo el Lin. 96 dice: “Continuar propiciando la participación del capital extranjero como complemento del esfuerzo inversionista nacional, en aquellas actividades que sean del interés del país, en correspondencia con las proyecciones de desarrollo económico y social a corto, mediano y largo plazos”.

LA NEP y las categorías capitalistas

Dice el Che en la carta que Lenin, “presionado por el inmenso cúmulo de peligros y de dificultades que se cernían sobre la URSS, (y) el fracaso de una política económica sumamente difícil de llevar a cabo, vuelve sobre sí y establece la NEP (Nueva Política Económica, en 1921) dando entrada nuevamente a viejas relaciones de producción capitalistas”. Y antes había advertido que la URSS se equivocó al transformar esas peripecias de su historia particular en leyes para la edificación del socialismo. Dice el Che que en la NEP “se mantienen las viejas categorías del capitalismo, es decir, existe la mercancía, existe, en cierta manera, la ganancia, el interés que cobran los bancos, y, naturalmente, existe el interés material directo de los trabajadores”. Y tras afirmar “me da la impresión de que si Lenin hubiera vivido (más)…hubiera variado con notable celeridad las relaciones que estableció la NEP”, proclama: “En resumen, eliminar las categorías capitalistas: mercancía entre empresas, interés bancario, interés material directo como palanca, etc., y tomar los últimos adelantos administrativos y tecnológicos del capitalismo, esa es nuestra aspiración” (ACEP, p. 15)
En su crítica al Manual, tras registrar la afirmación de Stalin de que ‘La NEP instaurada con vistas al triunfo de las formas socialistas de la economía, había conseguido el fin que se proponía’, retruca el Che: “ La referencia a la NEP es escueta pero constituye uno de los pasos atrás más grandes dados por la URSS. Lenin la comparó a la paz de Brest-Litovsk. La decisión era sumamente difícil y, a juzgar por las dudas que se traducían en el espíritu de Lenin al fin de su vida, si este hubiera vivido unos años más hubiera corregido sus efectos más retrógrados. Sus continuadores no vieron el peligro y así quedó constituido el gran caballo de Troya del socialismo, el interés material directo como palanca económica. La NEP no se instala contra la pequeña producción mercantil, sino como exigencias de ella” (ACEP, p. 112). Y a propósito de Stalin, dirá el Che en sus críticas finales al Manual: “…el tremendo crimen de Stalin: el haber despreciado la educación comunista e instituido el culto irrestricto a la autoridad” (ACEP, p. 195). En nuestras reflexiones acerca del socialismo del siglo XXI en perspectiva ecomunitarista hemos alertado una y otra vez contra la tentación del culto a la personalidad (visible en países latinoamericanos que intentan avanzar hacia aquel socialismo), y hemos abogado incansablemente en favor del papel central que debe caberle a la educación en la construcción de la nueva sociedad poscapitalista.
Acerca del crédito observó el Che comentando el Manual (estableciendo implícitamente una diferencia con su SPF): “El que el dinero sea medio de pago no presupone la necesidad del crédito; puede funcionar como dinero aritmético en todas las transacciones entre empresas estatales y cooperativas. El crédito (su necesidad) responde a la forma adoptada por la sociedad soviética para controlar y dirigir su economía; una vez más, no es privativo del socialismo, sino de esta forma específica de socialismo” (ACEP, p. 175) Y sobre los bancos dirá: “Lo importante es que en el socialismo el banco podría ser una simple caja, función indispensable, por otra parte. Toda la importancia asignada a los bancos nace de lo varias veces repetido: el establecer un sistema de control con todas las características capitalistas, buscando al máximo la automatización del proceso por la vía del dinero” (ACEP, p. 177); y dirá que el gran problema en la URSS es que “el dinero es, si no el árbitro, al menos el gran censor, el que mide triunfos y fracasos(ACEP, p. 178).
Notamos que los Lineamientos incorporan todas las categorías capitalistas aludidas por el Che, sin esbozar una discusión sobre su significado de permanencia o vuelta en/al capitalismo, o de construcción del socialismo y rumbo hacia el comunismo. Así se lee: “Las empresas deciden y administran su capital de trabajo e inversiones hasta el límite previsto en el plan” (Lin. 16, planeando la duda sobre qué ha de entenderse por la categoría “capital de trabajo”); y también se lee: “Estructurar un sistema de tasas de interés más racional y fundamentado, así como potenciar el uso de los instrumentos de política monetaria para administrar desequilibrios coyunturales, a partir del fortalecimiento de las relaciones entre las instituciones del sistema bancario nacional” (Lin. 48); y para el sector agroindustrial: “Adoptar un nuevo modelo de gestión, a tenor con la mayor presencia de formas productivas no estatales, que deberá sustentarse en una utilización más efectiva de las relaciones monetario-mercantiles, delimitando las funciones estatales y las empresariales, a fin de promover una mayor autonomía de los productores, incrementar la eficiencia, así como posibilitar una gradual descentralización hacia los gobiernos locales” (Lin 178).

Ley del valor y precios

En su carta el Che deja ver (y será muy explícito sobre ello en su crítica al Manual soviético) que la transición al socialismo no se debe dejar guiar por la ley del valor y que hay que tener la osadía de fijar precios que se aparten de ella, admitiendo incluso pérdidas en función de las necesidades sociales atendidas (diciendo que aquéllas deberían ser compensadas de alguna manera en la economía global del país). Dice, en la carta, criticando la introducción del cálculo de rentabilidad mercantil en las empresas de la URSS: “Es necesario garantizar una serie de productos a la población, de precios a la población, etc., etc., y cuando se resuelve que la rentabilidad debe ser general para todas la unidades, se cambia el sistema de precios, se establecen nuevas relaciones, y se pierde totalmente la relación con el valor del capitalismo que, todavía, a pesar del período monopólico, mantiene su característica fundamental de guiarse por el mercado…”(ACEP, p. 10, mientras, recuerda el Che, que en la URSS esa nueva situación es causa de desbarajuste pues allí está vedada la libre competencia entre productores). Y refiriéndose al Manual dirá: “ bajar los precios porque baja el valor es la forma capitalista, la socialista lo puede hacer aún cuando el valor permanezca inalterable, o, incluso, suba. Esa es su ventaja social” (ACEP, p. 144) ; y luego : “ Esto equivale a decir que el plan puede dictar el valor, o si no que toda la economía se rige por la ley del valor, dos absurdos. El precio individual, en el socialismo puede alejarse del valor tanto como considere necesario. Lo fundamental son las proporciones globales ” (ACEP, p. 148) ; y aclarará: “entonces no es el Estado el que fija el valor mediante el plan, sino el plan que aprovecha, dentro de lo posible y con innúmeras variaciones, la ley del valor” (ACEP, p. 149). Ahora, encarando la cuestión del comercio internacional, había aclarado : “ Al desarrollarse el mercado mundial se crea un valor mundial con el que hay que comparar el valor local. El desdeñar esto provocó la caída vertical del comercio exterior de los países socialistas con un amplio comercio exterior. El cambio de trabajo vivo se hacía cada vez más desigual hasta el momento en que la técnica impuso un cambio cualitativo y los productos dejaron de encontrar mercado. Además, es importante esto para el intercambio entre países socialistas de distinto desarrollo” (ACEP, p. 146).
Una sección muy interesante de esas reflexiones es la que el Che dedica, en el contexto de su crítica al Manual, al tema del valor de la fuerza de trabajo, cuestionando nada menos que el llamado principio de distribución socialista que reza “A cada uno según su trabajo”; y dice: “…¿Cuánto trabajo invierte un mariscal y cuánto un maestro?, ¿cuánto un ministro y cuánto un obrero? Lenin en El Estado y la Revolución tenía una idea (marxista) que luego desechó de la equiparación de sueldos de funcionarios y obreros pero no estoy convencido de que su marcha atrás sea correcta” (ACEP, p. 103). Por nuestra parte y sin saberlo, coincidíamos con el primer cuestionamiento del Che cuando (en López Velasco 2010, p. 71-72) observábamos: “…Marx sostiene que el valor de la fuerza de trabajo está determinado por el valor de los medios necesarios para su reproducción; y cuando advierte que las ‘fuerzas de trabajo’ son muy disímiles según las especialidades y estudios requeridos por cada labor, avanza la hipótesis de que el valor de la fuerza del ‘trabajo complejo’…sería reductible/calculable a/en unidades de ‘trabajo simple’ (el no calificado, realizado por cualquier obrero sin especialización, como por ejemplo, por aquél que debe levantar y bajar una manivela para hacer funcionar o parar una máquina)…; ahora bien, que yo sepa, Marx nunca nos legó una fórmula precisa que nos permitiera realizar esa reducción/cálculo”. Comentando las diferencias salariales que el Manual reconoce y justifica dentro de la URSS (en especial en zonas de especial importancia económica, o muy remotas), dirá el Che: “Todo esto se produce porque han fallado los estímulos morales; es una derrota del socialismo”(ACEP, p. 154); y cuando el Manual aconseja ‘elevar el papel de las primas para estimular la introducción de la nueva técnica, la elevación de la productividad del trabajo y la reducción del precio de costo de los productos’ , el Che replica: “Sostengo que esta es una de las graves fallas del sistema soviético pues los estímulos morales son olvidados o relegados” (ACEP, p. 155).
Los Lineamientos insisten una y otra vez en la rentabilización de las empresas y sus intercambios, con la fijación de precios adecuados (imaginamos que a la luz de la ley del valor), al tiempo que orientan en el sentido de eliminar o disminuir subsidios y gratuidades en todas las áreas (para que sean ayudados por el colectivo únicamente aquellos que no tengan otra manera de garantizar sus medios de subsistencia). Se lee: “Establecer políticas de precios en correspondencia con la actualización del modelo económico. (Lin. 66); “Revisar integralmente el Sistema de Precios para que posibilite medir correctamente los hechos económicos, estimule la eficiencia, el incremento de las exportaciones y la sustitución de importaciones (Lin. 67); “Se mantendrá el carácter centralizado de la determinación de los precios de los productos y servicios que económica y socialmente interese regular, descentralizándose los restantes” (Lin. 68); “Continuar eliminando gradualmente los subsidios excesivos y gratuidades indebidas a productos y servicios, formando los precios minoristas a partir de los costos sin cubrir ineficiencias, teniendo en cuenta los niveles de ingreso de la población” (Lin. 69).

Estímulo moral y técnica

Dice Guevara en su carta: “El interés material individual era el arma capitalista por excelencia y hoy (N.B. en la URSS) se pretende elevar a la categoría de palanca del desarrollo, pero está limitado por la existencia de una sociedad donde no se admite la explotación” (ACEP, p. 10). Como sabemos, el Che pensaba que el estímulo material individual en la construcción del socialismo debía ser indirecto (en su crítica al Manual soviético insiste varias veces en este punto, defendiendo la idea de que el trabajador que superase la norma establecida debería recibir como premio un curso de capacitación, que luego le permitiese reinsertarse en la actividad laboral en un puesto donde recibiría un salario mayor al hasta entonces percibido; el estímulo material individual directo, consiste, por el contrario, en el simple hecho de que el trabajador que sobrecumple una meta o norma, recibe una cantidad mayor de dinero que el que corresponde a su salario habitual). En su carta dice Guevara que dos son las líneas fundamentales para llegar al comunismo: la conciencia, y la técnica. “El comunismo es un fenómeno de conciencia y hay que desarrollar esa conciencia en el hombre, de donde la educación individual y colectiva para el comunismo es una parte sustancial de él” (ACEP, p. 12).
En su crítica al Manual, observa el Che : “ Notemos que no se dice una palabra del estímulo moral y, ¿cuál será el valor real —en términos monetarios, por ejemplo — de un trabajador con el resultado de su trabajo para la sociedad? Un zapatero puede hacer 10 pares de zapatos por día, supongamos, unos 3000 por año. Supongamos que arroje un plus valor de 1500pesos su trabajo y que reciba en diversos subsidios del Estado 300 pesos. Es obvio que si hace 12 pares u ocho por día de trabajo su ingreso mediante formas indirectas no variará en nada. Vale decir, sólo se interesará por su trabajo si este es pagado más o menos, de acuerdo con la calidad y cantidad, pero esto mismo le ocurre a un trabajador capitalista. El problema está en hacer ver a estos obreros su indisoluble ligazón a todos los problemas de la construcción. Aquí es donde juega el estímulo moral al constructor, base de la nueva conciencia socialista y la educación” (ACEP, p. 118). E insiste: “El Estado actúa sobre el individuo que no cumple su deber de clase, penalizándolo, o premiándolo en caso contrario, estos son factores educativos que contribuirán a la transformación del hombre, como parte del gran sistema educacional del socialismo. El deber social del individuo [es] el que lo obliga a actuar en la producción no su barriga. A eso debe tender la educación” (ACEP, p. 133); se repite: “La disciplina del trabajo se impone por la fuerza en una sociedad de clases. La socialista todavía es una sociedad de clases y, por ende, debe ejercer la compulsión sobre los trabajadores para implantar su disciplina, sólo que lo hará (lo debe hacer) auxiliada por la educación de las masas hasta que la disciplina sea espontánea. Para ser consecuentes, aquí debían haber puesto la palanca del interés material como factor disciplinante, lo que es cierto, pero también lo es que va contra la educación comunista, en la forma actual de aplicarse” (ACEP, p. 138). Y antes había machacado: “El error consiste en tomar el estímulo material en un solo sentido, el capitalista, pero castrado. Lo importante es señalar el deber social del trabajador y castigarlo económicamente cuando no lo cumple; cuando lo sobrepase premiarlo, material y espiritualmente, pero sobre todo con la posibilidad de calificarse y pasar a un grado superior de técnica” (ACEP, p. 136). Explicando históricamente la situación vigente en la URSS, dice el Che: “El interés personal debe ser reflejo del interés social; basarse en aquél para movilizar la producción es retroceder ante las dificultades, darle alas a la ideología capitalista. Es en el momento crucial de la URSS saliendo de una guerra civil larga y costosa cuando Lenin, angustiado ante el cuadro general, retrocede en sus concepciones teóricas y [ello es] el comienzo de un largo proceso de hibridación que culmina con los cambios actuales en la estructura de la dirección económica” (ACEP, p. 157).
Como sabemos el est ímulo moral (diplomas, homenajes, etc.) y el trabajo voluntario (más allá de la jornada laboral obligatoria) son para el Che dos pilares en la formación de la conciencia del nuevo ser humano que aspira a ser “hombre nuevo” libre de las taras capitalistas. En su crítica al Manual y refiriéndose a la emulación a través de las brigadas del trabajo comunista, el Che había dicho: “ Este es un auténtico movimiento socialista y al que se debe dar prioridad sobre los otros. En la emulación socialista debe recibir mayores estímulos el que logra los mayores éxitos en la educación de sus compañeros para el trabajo” (ACEP, p. 140).
Ahora bien, parte de los cubanos ha constatado que, salvo excepciones, (como la familia del propio Che mientras él vivió en Cuba), hubo un buen pasar de muchos dirigentes y sus familias a lo largo de todos los períodos de la Revolución, mientras el común de los ciudadanos debía apretarse el cinturón; ello pudo y puede comprometer el deseo de Guevara de que cualquier trabajador (“un tornero o una secretaria”) tuviera el mismo entusiasmo de encarar el trabajo como un placer (y deber social solidario), como lo hace (haría) un dirigente a la hora de abocarse al esfuerzo productivo en pro de la felicidad colectiva (ACEP, p. 16). Comentando el Manual, había dicho el Che: “…Entre un koljosiano y un sovjosiano hay muy pocas diferencias en su nivel y estilo de vida, no así entre estos y los habitantes de la ciudad, sobre todo los burócratas de elevado rango y algunas otras capas; esto indica que lo que las diferencia actualmente no es el tipo de propiedad sobre los medios de producción, sino el diferente desarrollo de ambas partes de la sociedad, y ciertas superestructuras creadas en el transcurso del poder soviético” (ACEP, p. 182-183).
Por otro lado dirá que la técnica permite mejorar la productividad y la administración de la producción (y según él la URSS mostraba un claro rezago en relación al capitalismo en ambos campos, y en el terreno donde la tecnología soviética alcanzaba un alto grado, a saber la defensa, sus innovaciones no eran transferidas, al contrario de lo que ocurre en EEUU, para la esfera de la producción civil).
En su crítica al Manual, observa el Che que algunas carencias de la URSS se deben no “sólo a la poca madurez de la tecnificación, sino a la negativa de las propias empresas a adoptar métodos que podrían traerle dolores de cabeza y pocas mejoras económicas, ya que, al mejorar la técnica aumentan las exigencias del plan. Esto se debe en última instancia a la contradicción creada entre la sociedad y las células aisladas pero también es el producto de una mecánica irracional en el tratamiento del problema” (ACEP, p. 115). Y declara: “Pretender aumentar la productividad por el estímulo individual es caer más bajo que los capitalistas. Estos aumentan la explotación al máximo de esta manera, pero es la técnica la que permite dar los grandes saltos de calidad en cuanto a la productividad” (ACEP, p. 198).
Los Lineamientos dan importancia a la innovación tecnológica y sus aplicaciones, y legitiman la palanca del estímulo material directo (individual y/o colectivo); no vemos que en ningún momento recojan la expresión “estímulo moral”, ni discutan el por qué y el cómo usar uno y otro. Leemos: “Los ingresos de los trabajadores y sus jefes en las empresas estatales y las formas de gestión no estatal estarán vinculados a los resultados que se obtengan” (Lin. 20); y “Deberán evaluarse y proponerse sistemas de pago y de estimulación y penalización salarial a todos los sujetos del proceso inversionista, vinculados con los resultados alcanzados en las diferentes fases de la inversión, incluyendo el nuevo sistema de estimulación del doble turno, donde existan las condiciones para ello (antiguo Lin 115, integrado con los Lin. 20, 141, 170 y 288).
El Che, en su crítica al Manual soviético había mencionado el fervor inicial existente en las revoluciones jóvenes; ahora bien, la experiencia de medio siglo de privaciones en el “buen vivir” quizá refuerce en Cuba la necesidad de apelar al estímulo material directo; también se puede aducir que no se puede exigir a todo un pueblo que se contente con tantas privaciones durante tanto tiempo (algo muy distinto es un esfuerzo por un tiempo determinado más o menos previsto de antemano), y tampoco es dable exigir de todos los ciudadanos una conducta frugal heroica, porque Che hubo sólo uno; concluyéndose así que el común de los mortales necesita algo más que el estímulo moral para contribuir con el bien común. Si todo eso es plausible, queda la pregunta acerca de si en Cuba se discute la previsión del Che (en especial en su crítica al Manual soviético) de que la preeminencia del estímulo individual material directo sería una de las causas que llevaría a la URSS de vuelta al capitalismo (y eso fue anunciado 26 años antes de que dicho hecho se consumase abiertamente!), y también queda la pregunta por el lugar que el estímulo moral está llamado a ocupar en el presente y el futuro de Cuba.

El cálculo económico y la administración

E n su carta el Che consideró que el Cálculo Económico soviético (que incentivaba la autonomía financiera de las empresas y el intercambio mercantil entre ellas) estaba inspirado del capitalismo premonoplista, y no del más avanzado, representado por los trust. (ACEP, p. 8 y 13). Por eso parece alegrarse de la sorna con la que Lenin trató al Presidente del Banco (de la URSS) cuando “se rió de las presuntas utilidades de éste y hace una crítica de las empresas y las ganancias entre empresas (papeles que pasan de un lugar a otro)” (ACEP, p. 9). En sintonía con esas tesis el Che reivindica para el socialismo el sistema administrativo centralizado de los trust (capaz de ahorrar recursos humanos y materiales). En su crítica al Manual dice: “Siempre ha sido oscuro el significado de la palabra ‘cálculo económico’, cuya significación real parece haber sufrido variaciones en el transcurso del tiempo; lo extraño es que se pretenda hacer figurar esta forma de gestión administrativa de la URSS como una categoría objetivamente necesaria. Es usar la práctica como rasero, sin la más mínima abstracción teórica, o peor, es hacer un uso indiscriminado de la apologética. El cálculo económico constituye un conjunto de medidas de control, de dirección y de operación de empresas socializadas en un país dado, con características particulares” (ACEP, p. 157-158); y: “Entre las categorías económicas, junto a las importantes del capitalismo y a definiciones, como día de trabajo, se introduce el cálculo económico. Hay que tenerlo presente, para examinar las razones en que se basan para hacer de un método de administración una categoría económica” (ACEP, p. 55). Y luego, insiste, cuestionando algunos conceptos presentados como categorías económicas en el Manual: “ Es muy discutible la existencia de estas llamadas categorías económicas. A lo más, se podría decir que son categorías económicas de la URSS, no del socialismo (cálculo económico por ejemplo)” (ACEP, p. 121).
Notamos que los Lineamientos incentivan a las empresas a la autonomía financiera y al intercambio rentable entre sí y con el mundo extra--empresarial, al tiempo que al parecer se intenta conciliar la orientación del Plan con la autonomía de gestión empresarial (que el Che hubiera bautizado como premonopolista). Leemos: “Las relaciones económicas entre las empresas, las unidades presupuestadas y las formas de gestión no estatal se refrendarán mediante contratos económicos y se exigirá por la calidad del proceso de negociación, elaboración, firma, ejecución, reclamación y control del cumplimiento de los mismos como instrumento esencial para la gestión económica” (Lin. 10); y “Las empresas, a partir de las utilidades después de impuestos, cumplidos los compromisos con el Estado y los requisitos establecidos, podrán crear fondos para el desarrollo, las inversiones y la estimulación a los trabajadores” ( Lin. 19). Recordemos que sobre esto, abordando la utilización de los recursos de la sociedad y el comportamiento de las empresas en la URSS, había dicho el Che en su crítica al Manual (estableciendo un contraste implícito con su Sistema Presupuestario de Financiamiento): “No todos los fondos se emplean en interés de toda la sociedad; hay un fondo de empresa que sirve para satisfacer las necesidades de ese colectivo y por aumentar el cual luchan los miembros del mismo, en contradicción con los restantes” (ACEP, p. 161).
Por otro lado, no se discute en los Lineamientos la diferencia administrativa entre la etapa premonopolista y la de los trust, ni se aclara qué se piensa que Cuba podría aprender hoy de los países y corporaciones capitalistas más tecnificados.

Centralización o descentralización

Vinculado íntimamente a lo anterior, constatamos que el Che tiene un punto de vista claramente centralizador (aunque con matices al afirmar que no sería conveniente instalar una, creemos que única, fábrica de zapatos en La Habana, para abastecer a toda la Isla, porque habría que considerar los inconvenientes y costos de transporte). Dice en la carta: “En la parte técnica, nuestro sistema trata de tomar lo más avanzado de los capitalistas y por lo tanto debe tender a la centralización. Esta centralización no significa un absoluto; para hacerla inteligentemente debe trabajarse de acuerdo con las posibilidades. Podría decirse, centralizar tanto como las posibilidades lo permitan; eso es lo que guía nuestra acción”. (ACEP, p. 15); y cuestionando la descentralización defendida en el Manual a través del diverso rol de las regiones económicas de la URSS, dirá: “ Esta ‘distribución socialista de la producción’ no es más que la aplicación de la planificación a problemas concretos de la URSS. Un trasplante mecánico puede provocar errores serios. Compárese el tamaño y la población de Cuba con cualquiera de las regiones de la URSS” (ACEP, p. 129). Y no vacilará en cuestionar nada menos que al mismísimo centralismo democrático, diciendo: “ El centralismo democrático es uno de los mitos ampliamente divulgados. Una frase sonora que esconde las más disímiles estructuras políticas, por ende, para mí, carente de contenido real” (ACEP, p. 123).
Por su lado, los Lineamientos defienden el Plan central, pero incitan a la descentralización. Se lee: “Se propiciarán las condiciones para el logro de una descentralización del Plan de Inversiones y un cambio en su concepción, otorgándoles facultades de aprobación de las inversiones a los Organismos de la Administración Central del Estado, a los Consejos de la Administración, a las Empresas y Unidades Presupuestadas (Lin. 121).
Todo indica que Cuba sufrió mucho con procesos de planificación-decisión-administración-producción-distribución centralizados, que hicieron (sumándose al bloqueo de los EEUU) que en la mesa y la casa de los cubanos hayan sido tan escasos durante tantos años, tantos productos necesarios a un frugal “buen vivir”.
Quizá la experiencia de Cuba ha mostrado los peligros de la centralización defendida por el Che, y que la articulación entre Plan y descentralización es una de las (difíciles) claves de una economía capaz de, en base a su eficiencia, poner poco a poco en práctica el lema que reza “de cada uno según su capacidad y a cada uno según su necesidad, respetando los equilibrios ecológicos” (dentro de una vivencia frugal basada en las tres normas fundamentales de la ética; López Velasco 2010).

Participación obrera en la gestión

Acorde a su visón centralizadora de la gestión económica, el Che, so pretexto de su oposición al estímulo material directo, no fue partidario de la participación obrera en la administración empresarial, ni de los sindicatos (en su crítica al Manual soviético llega hasta augurar la desaparición de los mismos!). Dice en la carta: “…se nos critica el que los trabajadores no participan en la confección de los planes, en la administración de las unidades estatales, etc., lo que es cierto, pero de allí se concluye que esto se debe a que no están interesados materialmente en ellas, están al margen de la producción. El remedio que se busca para esto es que los obreros dirijan las fábricas y sean responsables de ellas monetariamente, que tengan sus estímulos y desestímulos de acuerdo con la gestión. Creo que aquí está el quid de la cuestión; para nosotros es un error pretender que los obreros dirijan las unidades; algún obrero tiene que dirigir la unidad, uno entre todos como representante de los demás, si se quiere, pero representante de todos en cuanto a la función que se le asigna, a la responsabilidad o el honor que se le confiere, no como representante de toda la unidad ante la gran unidad de Estado, en forma antagónica. En una planificación centralizada, correcta, es muy importante la utilización racional de dada uno de los distintos elementos de la producción y no puede depender de una asamblea de obreros o del criterio de un obrero, la producción que se vaya a hacer” (ACEP, p. 17).
Quizá aquí el Che asimiló la empresa a una guerrilla, en la que el Comandante debe decidir en cada combate, sin asamblea de combatientes. En un plano más filosófico se puede notar en sus palabras una invasión de la “racionalidad instrumental” (aquella que decide medios para fines predeterminados) en un espacio en el que la discusión-revisión permanente de los fines por parte de todos los ciudadanos es necesidad vital de la continuidad de la revolución. Creemos que Guevara no vio los peligros de la fórmula soviética que puso en manos de la dirección unipersonal a las empresas (los chinos optaron por la dirección colegiada, y a tono de lo que ocurre hoy allí parece que no les fue mucho mejor), sentando un pilar fundamental de la “nomenklatura” que ayudó a acabar con la URSS y se apropió como propiedad privada de los medios de producción tras la caída de aquélla. A la vista de aquella realidad, hoy el socialismo del siglo XXI reivindica como uno de sus pilares la democracia participativa y protagónica (siempre que posible, directa), también en la esfera de la producción y la administración; no en vano la consigna fundadora de la Revolución Rusa fue “todo el poder a los Soviets”. (López Velasco, 2010).
En su crítica al Manual el Che había reafirmado su punto de vista, al oponerse a la prédica de aquél cuando decía que ‘ la participación activa de las masas en la lucha por el cumplimiento y la superación de los planes de desarrollo de la economía nacional constituye una de las condiciones más importantes para acelerar el ritmo de construcción de la sociedad comunista ’, argumentando: “ Es una formulación teórica. No se cumple en la URSS, no se ha cumplido en Cuba y creo que en pocos lugares, si los hay, se cumplirá. Mas, es casi un contrasentido; las masas tienen que tener participación en la enunciación del plan que es de su incumbencia, el cumplimiento debe tender a hacerse mecánico porque debe ser dominio de la técnica” (ACEP, p. 132). Luego desarrollará la idea como sigue: “…Lo que sucede (o debe suceder) es el cambio cualitativo siguiente: los obreros, el pueblo en general, decidirán sobre los grandes problemas del país (tasa de crecimiento, es decir acumulación-consumo, tipos fundamentales de producción, obras sociales, artículos perecederos, o de largo uso), en las localidades, decidirán sobre problemas concretos (los que rebasan su ámbito), pero el plan y la producción será obra de los especialistas y no puede cambiarse por voluntades individualizadas, aunque [lo] sean en forma colectiva. El quid está en considerar la organización económica como una gran maquinaria; el pueblo tiene derecho a dictarle las normas a esa maquinaria y vigilar que las cumpla, pero no [a] introducirse en su engranaje” (ACEP, p. 183).
Por mi parte anoto que si en la parte final de su pensamiento el Che ratifica su posición anterior, en su parte inicial hay una hermosa base para defender la democracia participativa y protagónica también en la esfera económica; en ese sentido hemos planteado varias veces la idea de que en el socialismo del siglo XXI en perspectiva ecomunitarista, podrían celebrarse plebiscitos (muy facilitados por los actuales medios de internet, desconocidos y ni soñados por el Che) en los cuales el pueblo (tras amplia discusión) sería llamado a hacer sus grandes opciones macroeconómicas, y así se abocaría con la alegría de lo que se hace por elección, a su ejecución.
Notamos que los Lineamientos incluyen la participación de los trabajadores, aunque la vinculan al mejoramiento tecnológico que aumenta la productividad (y a los cuidados ambientales), como lo hace el Lin. 139: “Definir nuevas vías para estimular la creatividad de los colectivos laborales de base y fortalecer su participación en la solución de los problemas tecnológicos de la producción y los servicios y la promoción de formas productivas ambientalmente sostenibles”.

Cooperativas

El Che enfocará el tema de las cooperativas a partir del único ejemplo de los koljoses, para criticarlos por: a) su diferencia en relación a la propiedad verdaderamente socialista que sería aquella en manos del Estado, y, b) su tendencia a pensar en su propia ganancia financiera, en detrimento del bien común. En su carta sólo de manera indirecta podemos ver la oposición y desconfianza del Che en relación a las cooperativas. En su crítica al Manual dice el Che: “No hay una negación convincente de que la cooperativa no engendre capitalismo. Aunque tienen tendencias colectivas, es una colectividad con contradicciones frente a la gran colectividad. Si no es un paso hacia formas más avanzadas desarrolla una superestructura capitalista y entra en contradicción con la sociedad" (ACEP, p. 104). E insiste, discrepando con la afirmación de Lenin de que la cooperación es una forma socialista de economía (y de que ‘El régimen de cooperadores cultos bajo la propiedad social de los medios de producción, bajo el triunfo de la clase del proletariado sobre la burguesía, es el régimen del socialismo’): “ Me parece que esto es uno de los grandes errores del socialismo. Hay, en el principio una cuestión semántica... ¿qué es una cooperativa? Si se considera como tal una agrupación de productores, propietarios de sus medios de producción, frente al capitalismo es un adelanto, en el socialismo un atraso, ya que coloca a estas agrupaciones frente a la sociedad propietaria de los otros medios de producción. En la URSS la tierra es propiedad social pero no los otros medios de producción que pertenecen al koljos; sin contar con la pequeña propiedad koljosiana que suministra cantidades crecientes de alimentos básicos y ahonda la brecha entre la sociedad y el koljosiano, si no monetariamente, sí ideológicamente ” (ACEP, p. 108) . Y luego remachará: “Insisto: la propiedad cooperativa no es una forma socialista ” (ACEP, p. 119). Cuando el Manual se refiere a la relación entre la propiedad cooperativo-koljosiana y la propiedad de todo el pueblo, el Che anota: “…el gran problema: cómo transformar la propiedad colectiva individualizada en propiedad social” (ACEP, p. 180). Y constatando que el comercio estatal al por menor es pequeño en la URSS, dirá: “Todavía es pequeño y a pesar de que el comercio cooperativo es grande, deja margen amplio a la especulación de colectividades individualizadas” (ACEP, p. 172)
Los Lineamientos, por su parte, incentivan fuertemente entre las modalidades no estatales de la propieda d y la producción, a la creación de cooperativas de primer grado y de segundo grado. Leemos: “Se crearán las cooperativas de primer grado como una forma socialista de propiedad colectiva en diferentes sectores, las que constituyen una organización económica con personalidad jurídica y patrimonio propio, integradas por personas que se asocian aportando bienes o trabajo, con la finalidad de producir y prestar servicios útiles a la sociedad y asumen todos sus gastos con sus ingresos.(Lin. 25); y: “Se crearán cooperativas de segundo grado, cuyos socios son cooperativas de primer grado, las que tendrán personalidad jurídica y patrimonio propio y se forman con el objetivo de organizar actividades complementarias afines o que agreguen valor a los productos y servicios de sus socios (de producción, servicios y comercialización), o realizar compras y ventas conjuntas con vistas a lograr mayor eficiencia” (Lin. 29).
Por su parte el Lin. 189 dice: “Lograr que la entrega de tierras en usufructo propicie que los resultados productivos se asemejen a los actuales del sector cooperativo y campesino, donde el productor no será un asalariado y dependerá de sus ingresos…”.
Por nuestra parte hemos defendido la forma cooperativa como importante componente del socialismo del siglo XXI (López Velasco 2010), pero ahora nos damos el tiempo de la reflexión (y si fuera necesario de la revisión de conceptos) a la luz de las advertencias formuladas por el Che (que no sabemos hasta qué punto son recordadas y discutidas hoy en Cuba); no obstante, podemos recoger el importante matiz de Guevara cuando criticando a la cooperativa dice “…Si no es un paso hacia formas más avanzadas…” con lo que deja entender que considera que esa forma organizativa puede ser sí una herramienta de transición al socialismo.

Sindicatos

Sobre los sindicatos ya dijimos que el Che en su crítica al Manual soviético llegará hasta desear su extinción. Dice: “ Para que nada falte en el cuadro, aparecen los sindicatos, anacronismo sin sentido, sobre todo en su organización nacional, que no es sino el resultado de una especial situación de la URSS, en un particular momento histórico, trasladado luego a los demás países socialistas. En una sociedad donde el proletariado ha tomado el poder, ese órgano de lucha de clases debe desaparecer, transformarse. Su sostenimiento ha llevado a dos cosas: de un lado la burocratización del movimiento obrero; por otro, la diferencia entre obreros, pues las prestaciones sociales dependen de la riqueza de cada sindicato y estas de las diferencias salariales existentes” (ACEP, p. 123-124). Y rematará diciendo que en la organización económica socialista: “…el papel de los sindicatos debe ser nulo y la misma institución desaparecerá” (ACEP, p. 184).
No recordamos haber visto en los L ineamientos ninguna mención al papel de los sindicatos. Por nuestra parte defendemos la importancia que los sindicatos deben tener en la transición al socialismo (¿y más allá?) en la defensa de la vida sana de los trabajadores y de su constante participación protagónica en la definición, gestión y control de las políticas productivas y socioambientales en general. En la Cuba de hoy ello es tanto más imprescindible por cuanto (si el Che decía en su carta que en la URSS estaba vedada la explotación) la empresa capitalista clásica ha sido amparada por los Lineamientos (el Lin 2. habla de “otras formas” de propiedad), y ya se ha autorizado la contratación capitalista de mano de obra (o sea, la explotación).

Rentabilidad Superpoblación y desempleo

El Che daba como propio del capitalismo (“ideal”, diríamos, por las ventajas que de hecho hoy tienen las grandes empresas, incluso para cubrir a costa del Estado eventuales pérdidas) la situación de un “mercado libre donde productores rentables y no rentables, eficientes y no eficientes, compitan, y los no eficientes mueran de inanición”(ACEP 10); y criticando en su carta la adopción de la política de rentabilidad mercantil en las empresas de la URSS y otros países del campo socialista de Europa, anota que “se produce un reajuste en la economía de acuerdo con la eficiencia de los distintos sectores y unidades y aquellos sectores o unidades que no son suficientemente eficientes desaparecen. Se cierran fábricas y emigran trabajadores yugoeslavos (y ahora polacos) a los países de Europa Occidental en plena expansión económica” (ACEP, p. 12). En su crítica al Manual anotará que “La rentabilidad es una noción relativa en una economía planificada” (ACEP, p. 158).
Los Lineamientos contienen una macro-orientación en el rubro “Empleo y salario”, que dice: “Modificar la estructura del empleo, reducir las plantillas y ampliar el trabajo en el sector no estatal”; también se dice: “Las empresas estatales o cooperativas que muestren sostenidamente en sus balances financieros pérdidas, capital de trabajo insuficiente, que no puedan honrar con sus activos las obligaciones contraídas o que obtengan resultados negativos en auditorías financieras, serán sometidas a un proceso de liquidación o se podrán transformar en otras formas de gestión no estatal, cumpliendo con lo que se establezca al respecto” (Lin. 17). Un autor cubano, revolucionario, estimó en un millón y medio el número de asalariados del sector estatal que serían puestos en la calle, y juzgó imposible que todos ellos pudieran transformarse en cuentapropistas, cooperativistas o pequeños empresarios (lo que significa, inminencia de desempleo, marginalización y criminalidad).
El Manual soviético decía: ‘El socialismo no admite la existencia de ingresos que no provengan del trabajo propio’ ; y el Che comenta: “…el socialismo no admite la existencia de ingresos que no provengan del trabajo socializado, condenando así a todos los trabajadores por cuenta propia” (ACEP, p. 180).

La vocación latinoamericanista e internacionalista

Creemos que los Lineamientos siguen el espíritu latinoamericanista e internacionalista que siempre mostró el Che en su pensamiento y acción; así se dice: “Dar prioridad a la participación en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y trabajar con celeridad e intensamente en la coordinación, cooperación y complementación económica a corto, mediano y largo plazos, para el logro y profundización de los objetivos económicos, sociales y políticos que promueve” (Lin. 114); y, “Continuar la participación activa en la integración económica con América Latina y el Caribe, como objetivo estratégico, y mantener la participación en los esquemas regionales de integración comercial en que Cuba logró articularse: Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), Comunidad del Caribe (CARICOM), Asociación de Estados del Caribe (AEC), PETROCARIBE y otros; y continuar fortaleciendo la unidad entre sus miembros” (Lin. 115).

Medio ambiente y energías limpias

Nada dice el fragmento de la carta del Che acerca de los cuidados medioambientales y el uso de energías limpias (en 1965 el tema recién empezaba a despuntar con fuerza en Occidente y no había llegado a los países del socialismo real, aunque en Cuba participamos a mediados de los años 70 de campañas de colecta de vidrios tirados en terrenos baldíos, para proceder a su reutilización o reciclaje). Los Lineamientos, por el contrario, recogen en varios pasajes esas cuestiones y hacen lugar a la importancia de la educación ambiental; por ejemplo, el 133 dice: “Sostener y desarrollar investigaciones integrales para proteger, conservar y rehabilitar el medio ambiente y adecuar la política ambiental a las nuevas proyecciones del entorno económico y social. Priorizar estudios encaminados al enfrentamiento al cambio climático y, en general, a la sostenibilidad del desarrollo del país. Enfatizar la conservación y uso racional de recursos naturales como los suelos, el agua, las playas, la atmósfera, los bosques y la biodiversidad, así como el fomento de la educación ambiental” ; y el 247 reza: “Potenciar el aprovechamiento de las distintas fuentes renovables de energía, fundamentalmente la utilización del biogás, la energía eólica, hidráulica, biomasa, solar y otras; priorizando aquellas que tengan el mayor efecto económico”.

Una breve observación final y el análisis de Camila Piñeiro acerca del debate cubano actual

Haciendo una especie de balance general del uso de las categorías en el Manual, y de la situación imperante en la URSS, dijo el Che: “Objetivamente, los intereses de las empresas se contraponen a los de la sociedad y crean contradicciones que sólo se han podido salvar dando mayor vigencia a las categorías capitalistas dentro de la organización económica. La impresión que da el libro es que cada palabra es tomada aislada, se le da un nombre de significado nebuloso y se trabaja luego con apoyo de la práctica, dejando que esta explique a las palabras. Así se mezclan categorías y leyes sin ton ni son y se salva los obstáculos anunciando que en el socialismo el modo de abordar los problemas es diferente al del capitalismo” (ACEP, p. 160). En una de las veces en la que se opone a la recomendación del Manual (que se apoya en una decisión del PCUS de 1953) de ‘…reforzar los estímulos materiales de los koljoses y los koljosianos en el desarrollo de la producción agrícola’ , el Che anota: “Diez años después, miremos el resultado: la URSS comprando trigo y con un déficit como nunca en su historia”, y agrega que esos resultados negativos fueron “unas de las causas de la caída de Jruschov” (ACEP, p. 166-167). Habría que saber qué balance-explicación se hace-da hoy en Cuba acerca de las reiteradas penurias sufridas en el suministros de bienes y servicios al pueblo, y no sólo en el renglón agrícola (pero especialmente en éste, responsable por buena parte de los alimentos).
En otro orden de cosas, n otamos que los Lineamientos no fijan plazos/metas cronológicas para objetivos mayores (por ejemplo, estipulando que hasta tal año se acabarán en las grandes ciudades los problemas con la falta o irregularidad de los medios públicos de transporte, etc.); además de parecernos una carencia en materia de planificación-gestión-control táctico-estratégicos, creemos que ello puede conspirar contra un mayor entusiasmo de una buena parte de la población en la ejecución-mejoramiento de esas directrices, a la vista de un cierto desánimo que puede brotar de las privaciones sufridas a lo largo de tantas décadas, y que no fueron subsanadas hasta hoy tras diversos cambios y rectificaciones de orientación.
Por su parte, Camila Piñeiro (2012) distingue en el debate que gestó y acompaña la aplicación de los actuales Lineamientos en Cuba, tres tendencias que se distinguen por su manera de ver el presente y el futuro del socialismo en la isla: la estatista, la economicista y la autogestionaria. Dice que los estatistas consideran que no es necesario “hacer cambios profundos: con mayor control y exigencia por los directivos y el Partido, junto con cierta descentralización y consulta con las masas, las instituciones actuales pueden funcionar adecuadamente; sobre todo si el Estado se descarga de la gestión de pequeñas y medianas empresas y los gobiernos locales tienen sus propios recursos para resolver problemas en sus territorios”; pues “En su opinión, si los salarios estatales pudieran satisfacer las necesidades básicas, la mayoría de los problemas estarían resueltos. Repiten el llamado del presidente Raúl Castro de ‘cambiar los métodos de trabajo’, pero no incluyen en ello permitir a las instituciones ser más autónomas y democráticas, y ni siquiera establecer niveles mínimos de transparencia que posibiliten hacer público el presupuesto de los gobiernos locales y las empresas estatales”; y continúa Piñeiro: “Según los estatistas, los principales problemas de la sociedad cubana son la indisciplina y la falta de exigencia por los administradores, funcionarios de ministerios y miembros del Partido. Ello ha resultado en bajos niveles de productividad y calidad, descontrol y desorganización, lo que ha permitido que el desvío de recursos del Estado se haya hecho natural y que se haya expandido la corrupción”. Y aclara Piñeiro: “Sería un error suponer que la mayoría de los funcionarios del aparato estatal se identifica con la posición estatista… Sin embargo, el estatismo tiene una buena representación en los administradores y funcionarios estatales de nivel medio que temen perder sus puestos de trabajo y por tanto su vida profesional (estatus, reconocimiento social) y/o su capacidad de beneficiarse del Estado a través de la corrupción. Esta posición es además respaldada por muchos cubanos que, cansados de burócratas incompetentes, quieren que regrese el orden. También por aquellos preocupados por el descontrol social de las últimas décadas que se manifiesta en comportamientos antisociales dañinos económica y culturalmente. Algunos cubanos rechazan cambios más sustanciales por temor a perder los logros sociales de la Revolución. Además, hay unos cuantos intelectuales educados en el marxismo de tipo soviético que se oponen a cualquier tipo de descentralización y a la apertura a organizaciones que no estén directa y estrechamente controladas por el Estado, tanto privadas como colectivas. Aunque se podría pensar que los oficiales de las Fuerzas Armadas están más cerca del estatismo, algunos —en especial, gerentes de empresas militares— consideran la posición economicista como más pragmática, mientras que otros entienden las ventajas de la participación y los riesgos de promover lo privado y el mercado para la cohesión social”. Por su parte para los economicistas “el objetivo principal del socialismo debe ser el desarrollo de las fuerzas productivas, entendidas como la capacidad tecnológica para crear más riqueza material, es decir, crecimiento económico. El socialismo es entendido como redistribución de la riqueza; por lo tanto, los representantes de la corriente economicista sostienen que la construcción de este no es posible hasta que las fuerzas de producción se hayan desarrollado lo suficiente: si no hay riqueza no hay nada que distribuir. De ahí que los actuales cambios en Cuba deban buscar, sobre todo, un mejor desempeño de la economía cubana con el fin de poner al país en una senda de desarrollo capaz de satisfacer las necesidades materiales crecientes de la población. Además, argumentan que, con una redistribución efectiva de la riqueza, todas las instituciones y modelos de gestión eficientes y productivos son útiles para la construcción del socialismo: ‘no importa el color del gato mientras que cace ratones’”. Y continúa: “Según los economistas, la privatización y mercantilización son esenciales e imprescindibles para el desarrollo económico de cualquier sociedad, socialista o no; mientras que para los estatistas las empresas privadas y las relaciones de mercado son males riesgosos pero necesarios, que pueden ser domesticados por el Estado, y para los autogestionarios estos pueden ser superados gradualmente con la expansión de organizaciones alternativas que fusionen objetivos económicos y sociales. Los economicistas identifican las principales causas del bajo rendimiento de la economía cubana en la centralización, el monopolio estatal del comercio y la producción de bienes y servicios, las restricciones blandas de presupuesto y la ausencia de incentivos materiales resultantes de la iniciativa privada y las relaciones de mercado”. Y explica: “Aunque no siempre es reconocido públicamente, consideran que el modelo de gestión privada capitalista (empresa autónoma, autoritaria, guiada por intereses privados) es la forma más efectiva de dirigir una empresa, y que los mercados son la más eficaz de coordinar las actividades económicas. Asimismo, subrayan la importancia de la eficiencia y argumentan, con razón, que la ineficiencia del sector empresarial estatal, al hacer insostenible las conquistas sociales alcanzadas por la Revolución, afecta a todos los cubanos. Según esta postura, para que los agentes económicos se comporten de manera óptima —es decir, para que los gerentes tomen las decisiones correctas y los trabajadores aumenten la productividad— son ineludibles, y en gran medida suficientes, los incentivos materiales y la ‘disciplina del mercado’. Los productores y los consumidores deben sufrir las consecuencias de sus acciones en la forma de mayores/menores ingresos, incluso si no tienen control sobre sus propias opciones. Los economicistas están en contra de las relaciones paternalistas entre los cubanos y las instituciones del Estado, que han provocado que muchos esperen que sus problemas se los resuelvan otros. Pero los representantes de esta tendencia parecen olvidar que el papel del Estado —aun en una sociedad capitalista— es proteger a sus ciudadanos; no satisfacer directamente sus necesidades, sino asegurar que cuenten con las condiciones y capacidades para hacerlo, si fuera posible, por sí mismos. Esta posición resta importancia a las preocupaciones de que la privatización y mercantilización resultarán en aumentos en la desigualdad, la marginación de grupos sociales, la explotación de los trabajadores asalariados, y el deterioro del medio ambiente. Tales inquietudes sociales, se nos dice, deben dejarse para más adelante, y no interferir en el avance de los cambios. Las consecuencias colaterales de las reformas son naturales, y se pueden tomar algunas medidas para reducirlas, arguyen los economicistas. Además, hacen un llamado a aceptar el hecho de que habrá ‘ganadores’ y ‘perdedores’ en función de sus capacidades de lidiar con las nuevas reglas del mercado. La justicia social parece ser una expresión incómoda. Para los economicistas, los objetivos sociales son demasiado abstractos, y será suficiente con un sistema de impuestos que controle la brecha de ingresos junto con legislaciones que proteja a los clientes, los trabajadores asalariados y el medio ambiente. Buscando la manera de lograr un crecimiento económico acelerado, defienden la necesidad de insertar a Cuba en el mercado internacional y atraer la inversión extranjera”. Y remata Piñeiro: “Al igual que con los estatistas, sería un error identificar como suscriptores de esta posición a todos los académicos o profesionales graduados de Economía o que ejercen ocupaciones afines. Hay economistas que no subvaloran las metas sociales porque reconocen la necesidad de mirar integralmente todo el sistema social y ver las actividades económicas como interdependientes y, por tanto, responsables de sus efectos sobre él. Por otra parte, el economicismo tiene un terreno fértil en los tecnócratas estatales y burócratas a cargo de diseñar nuevas políticas, pues es más fácil para ellos asumir que los agentes privados se van a auto-regular a través del funcionamiento de las leyes del mercado, y, por lo tanto, pueden pasar por alto las preocupaciones sociales. Los economicistas más fervientes seguramente son aquellos administradores de las empresas estatales que esperan que se les transfiera su gestión —saben que la propiedad legal, al menos inicialmente, seguirá en manos del Estado— para finalmente poder administrarlas según sus intereses, así como evitar todos los obstáculos y el sin sentido que el sistema de ‘planificación’ actual significa para ellos. Más autonomía y menos control, menos seguridad laboral y solo participación formal de los trabajadores, les parece una situación casi perfecta. Sin embargo, el economicismo no solo está presente entre los economistas, tecnócratas y directivos estatales. Muchos cubanos, expuestos a la idea de que los objetivos sociales son irreconciliables con la eficiencia y la sostenibilidad económica, así como a que el crecimiento económico de China y Viet Nam se basa en su amplia privatización y mercantilización, ven las propuestas economicistas como las únicas soluciones posibles a las deficiencias actuales de la economía cubana”. Por último “Los autogestionarios argumentan que no puede haber socialismo verdadero, sin solidaridad, sin igualdad —no igualitarismo—, sin participación sustantiva de las personas en la toma de decisiones en todos los ámbitos de organización social —política, económica, cultural, etc. Para ellos, la esencia del socialismo es la autogestión o autogobierno por las personas en sus lugares de trabajo y sus comunidades y hasta el nivel nacional; y eventualmente hasta abarcar toda la familia humana. Es decir, socialismo es control social, de la sociedad, sobre el Estado, la economía, el sistema político y todas las instituciones sociales. Inspirados en las conceptualizaciones del socialismo del siglo XXI, y reafirmando los ideales humanistas, emancipadores e igualitarios que han marcado la revolución cubana desde sus inicios, los autogestionarios sostienen que el objetivo del socialismo debe ser el desarrollo humano integral de todas las personas. Esta suprema felicidad, autorrealización, libertad plena puede lograrse, básicamente, permitiéndole a cada persona desarrollar todas sus capacidades mediante la participación activa en las actividades sociales cotidianas, sobre todo en la toma de decisiones que les afectan”. Y continúa Piñeiro: “Para ellos, el objetivo del socialismo cubano no debe ser cubrir las necesidades materiales crecientes de sus ciudadanos, sino también establecer las condiciones que les permitan desarrollar plenamente sus capacidades como seres humanos y así satisfacer sus necesidades materiales y espirituales; y asumen que las primeras van a cambiar cuando la vida cotidiana sea más liberadora. Aunque las relaciones de trabajo asalariado y de mercado son también formas de opresión, la mayoría de los autogestionarios concuerda en que no deben ser prohibidas, y que la sociedad puede avanzar hacia su gradual superación o eliminación —no absoluta— haciendo que las empresas gestionadas democráticamente y las relaciones horizontales socializadas (o ‘mercados socializados’ sean más efectivas y atractivas”. Y aclara: “La posición autogestionaria subraya la necesidad no solo de redistribuir la riqueza, sino sobre todo de cambiar cómo ella se produce, de que las instituciones estén organizadas de modo que permitan el ejercicio de verdaderas relaciones socialistas. Esto desarrollaría la productividad y creatividad de las personas, y la riqueza se generaría desde el comienzo de manera más equitativa y justa. Para los autogestionarios, ‘democratizar’ o ‘socializar’ es establecer las relaciones sociales de trabajo [libre] asociado y asociación en general, es decir, la propiedad social que Marx identificó como la base sobre la que descansa una sociedad que se propone trascender el orden capitalista. Además, señalan que dichas relaciones, y no solo salarios más altos o mayor autonomía para los gerentes, son una fuente importante de incentivos para la productividad y la eficiencia, y que al mismo tiempo promueven el desarrollo de los hombres y mujeres ‘nuevos’ sin los que la construcción socialista es impensable. Los autogestionarios enfatizan la necesidad de promover una conciencia socialista, solidaria y el compromiso revolucionario con los históricamente marginalizados, y agregan que ello solo se puede lograr como resultado de la práctica cotidiana bajo relaciones de asociación y cooperación”. Y remata diciendo: “Es difícil definir qué sectores de la sociedad cubana se identifican con esta tendencia. De hecho, ante los constantes mensajes en defensa de la privatización y la mercantilización a través de diversos medios nacionales y extranjeros, no es sorprendente que muchos cubanos vean la propuesta autogestionaria como utópica. En Cuba ha habido pocas experiencias de empresas y gobiernos locales gestionados democráticamente, antes y después de 1959. Además, la idea de la participación democrática puede haber perdido su significado entre los cubanos porque las autoridades han repetido que el sistema político cubano y las empresas estatales son lo más participativos posible, y también porque la autonomía de gestión e incluso de operación de las ‘cooperativas’ agropecuarias han estado seriamente limitadas. De ahí que es comprensible que los defensores más convencidos de esta postura sean intelectuales y profesionales que han leído acerca de la forma ‘alternativa’ de pensar y construir el socialismo, o que han estado expuestos a los discursos sobre el socialismo del siglo XXI. Sin embargo, la preferencia por la gestión democrática de organizaciones sociales es intuitiva (resulta de la intuición o instinto humano) para todos los cubanos que perciben que la mejor manera de resolver algunos de sus problemas más apremiantes es mediante el trabajo colectivo, o cooperando con aquellos que sufren las consecuencias del autoritarismo en sus empleos y sus comunidades, o los que comienzan a sufrir las consecuencias negativas de la privatización y mercantilización —incremento de precios, evasión de impuestos, relación de subordinación de los trabajadores contratados, etc. Además, los trabajadores estatales, ante la vinculación de los salarios al desempeño de sus empresas, están cada vez más interesados en tener control sobre ellas, e incluso han planteado poder elegir a sus directivos. Algunos incluso están llamando a crear cooperativas en las empresas estatales no estratégicas. En determinadas localidades (Cárdenas, en Matanzas, y Santos Suárez, en La Habana), los ciudadanos han intentado resolver de forma autónoma ciertos problemas de la comunidad”. Ahora, aproximándose a los Lineamientos, dice Piñeiro: “De la visión autogestionaria hay muy poco en los Lineamientos... y los cambios actuales. Estos no reflejan ni los objetivos —satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de las personas, es decir, las relativas al desarrollo humano—, ni los medios —democracia participativa, control democrático de la sociedad, en particular, de la política y la economía— propuestos por los autogestionarios. Aunque el presidente Raúl Castro y otros altos funcionarios del Estado han mencionado varias veces la importancia de la ‘participación’, el documento partidista solo lo hace tres veces, y realmente en el sentido de consulta o implementación de decisiones tomadas por otros. El único acercamiento a la posición autogestionaria está en el reconocimiento de las cooperativas como una forma socialista de empresa, aunque no se declara una intención de darles prioridad sobre las empresas privadas. La decisión de otorgar una mayor autonomía a las empresas estatales y gobiernos municipales es un paso positivo, pero aún no se reconoce el imperativo de democratizarlos. Tal ausencia refleja el hecho de que los autogestionarios están en minoría —al menos en los actuales espacios de poder—, lo cual en gran medida es resultado de la cultura verticalista, autoritaria y patriarcal que ha caracterizado la sociedad cubana antes y después del triunfo revolucionario”. Y remata: “Sin embargo, el imaginario de justicia social y emancipación sigue presente en la identidad de muchos cubanos. Aunque los nietos de la ‘generación histórica’ están menos familiarizados con los ideales socialistas y revolucionarios, un gran número también valora la dignidad y la justicia, e incluso rechaza posiciones de subordinación. La cultura de la solidaridad cultivada por la Revolución aún perdura, por lo que las diferencias sociales resultan incómodas e injustas para muchos. Algunas personas han advertido que sin participación y control social de empresas y sin gobiernos locales autónomos, Cuba está allanando el camino hacia el capitalismo. Recientemente han surgido ciertas señales sobre la creciente presencia de la posición autogestionaria, en artículos que defienden la necesidad de los trabajadores de participar realmente en las decisiones de gestión para poder asumir el papel de verdaderos dueños”.
Si estuviera en Cuba, entre las tendencias analizadas por Camila Piñeiro (hija del gran Comandante Piñeiro, a quien tuvimos el honor de conocer durante nuestra estadía en Cuba en los años 70), me ubicaría, en óptica ecomunitarista, mucho en la tendencia autogestionaria, y algo en la estatista, mas nunca en la economicista; claro que con todas las precisiones y distinciones que habría que hacer (en especial, de acuerdo o en desacuerdos argumentados con las ideas del Che que aquí hemos resumido).
Quedamos a la espera de las críticas y observaciones (en especial de parte de l@s compañer@s cuban@s) que nos ayuden a madurar estas ide as, y que contribuyan a pavimentar el difícil camino que lleva hacia el socialismo (en perspectiva ecomunitarista).

Bibliografía

GUEVARA, Ernesto. Sobre el sistema presupuestario de financiamiento , publicado
originalmente en 1964, in Obras 1957-1967, vol. II, p. 251-285, La Habana: Casa de
las Américas, 1970.
GUEVARA, Ernesto. Apuntes críticos a la Economía Política. La Habana: Editorial de
Ciencias Sociales/Centro de Estudios Che Guevara/Ocean Press, 2006.
LÓPEZ VELASCO, Sirio. El socialismo del siglo XXI en perspectiva ecomunitarista.
San Luis Potosí , México: UASLP, 2010.
PIÑEIRO, Camila. “ Visiones sobre el socialismo que guían los cambios actuales en Cuba”, in Noticias Uruguayas, recibido por e-mail. el 1/1/2013. TABLADA, Carlos. El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara, La Habana:
Casa de las Américas, 1987.

Sirio López Velasco

La ruta de Cuba es inequívoca



Me decía un ciudadano norteamericano simpatizante de la revolución cubana de visita en La Habana que él tenía la impresión de que los cubanos estaban engañando al mundo fingiendo, con algunas de las reformas que se estaban adoptando, un giro hacia el capitalismo cuando en verdad lo que se proponen es seguir avanzando hacia el socialismo. Le aclaré que el Presidente cubano Raúl Castro ha declarado reiteradamente que “todo cuanto hacemos va dirigido a la preservación y desarrollo en Cuba de una sociedad socialista sustentable y próspera". Las campañas contra Cuba que promueve Washington son las que utilizan el sofisma de que la Isla gira al capitalismo para sustentar su reclamo de que el socialismo ha fracasado. Es obvio que las profundas transformaciones están teniendo lugar en Cuba en forma de reajuste del sistema económico que se ha construido desde 1959, se orientan, en mayor o menor medida, a aprovechar ciertos estímulos propios del mercado.
Si se examinan los importantes cambios que han tenido lugar en Cuba durante el año que recién despedimos -resultantes todos de la ejecución del programa de actualización del modelo económico del presidente Raúl Castro- puede apreciarse la gran trascendencia de éstos que la gran prensa corporativa global esconde o manipula. Basta pasar revista a las transformaciones que han tenido lugar en el año que recién despedimos -resultantes de la ejecución del programa de actualización del modelo económico del presidente Raúl Castro- para apreciar que el carácter de los cambios es consecuente con las declaraciones públicas de los dirigentes cubanos y bien distante de las especulaciones de un inadmisible retroceso al capitalismo.
En enero de 2012 se efectuó la Conferencia del Partido Comunista de Cuba convocada en abril del año anterior por el VI Congreso del PCC en la que se aprobaron los lineamientos generales de acción para guiar las reformas económicas y sociales que lleva a cabo el país. En ese mismo mes se amplió la posibilidad de arriendo de locales estatales a trabajadores privados, según se ha estado experimentado en pequeñas barberías y peluquerías. También se flexibilizaron las regulaciones para ejercer los oficios susceptibles de desempeño por cuenta propia. En julio, la Asamblea Nacional aprobó una nueva Ley Tributaria en virtud de la cual sistema tributario ahora incluye impuestos sobre la renta, las ventas y los servicios, la contratación de fuerza de trabajo y la contribución obligatoria a la seguridad social. En septiembre, se aprobaron importantes medidas que amplían la autonomía de gestión y control a las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) dejando a las empresas estatales a las que están vinculadas únicamente la fiscalización de las normas técnicas en la producción contratada.
En octubre se aprobó un Decreto Ley que fijó las reglas para la entrega en usufructo de tierras estatales ociosas a campesinos privados y autorizó la construcción en esas fincas de viviendas familiares y otras obras útiles para la adecuada atención y protección de los animales y las plantaciones.
El nuevo decreto amplía significativamente el área concedida a usufructuarios particulares, así como el término de tiempo aplicable a este acto jurídico. Más de 170 mil personas se han beneficiado con estas entregas de tierra.
También en octubre, se anunciaron nuevas regulaciones migratorias que suprimieron restricciones y simplificaron trámites, lo que está llamado a contribuir a que Cuba pueda seguir practicando una política favorable a una emigración legal, ordenada y segura no obstante la hostilidad del vecino poderoso.
Otra decisión de gran alcance ha sido la apertura a la inversión extranjera de la industria azucarera, privilegiando aquellas que aporten al país capital, tecnología y mercado para las producciones que se realicen.
En el último mes del año se inició, experimentalmente, el traspaso de pequeñas cafeterías y restaurantes estatales donde laboran hasta cinco personas a un nuevo modelo de gestión que incluye el arrendamiento de esos locales a sus trabajadores que los administran.
Se aprobó igualmente la creación gradual de cooperativas en los sectores del transporte, la gastronomía, la pesca, los servicios personales y domésticos, la recuperación de materias primas, la construcción y la producción de materiales constructivos.
De la misma manera que las economías capitalistas acuden al Estado ante dificultades que el mercado no puede resolver, una economía centralizada como la de Cuba debe acudir sin temores a tomar prestados mecanismos de mercado que le sean útiles para consolidar su rumbo.
Las que Cuba viene haciendo son transformaciones notables que, sin embargo, nada tienen que ver con un cambio de brújula y, mucho menos con el regreso a un sistema injusto, ya sufrido y repudiado. Enero de 2013.

Manuel E. Yepe

domingo, 6 de enero de 2013

«Participar en política es una bandera de nuestra lucha»



Alexandra Nariño o Tanja Nijmeijer, su verdadero nombre, es desde hace diez años guerrillera de las FARC-EP. A su llegada a Colombia, se quedó impresionada con «la pobreza» que vio a su alrededor. Sintió vergüenza, propia y ajena. Ese fue «el puente que me llevó a investigar más a fondo las cosas» y a unirse, posteriormente, a la guerrilla. En la actualidad, es una de las caras visibles y más mediáticas de la delegación de las FARC en la mesa de diálogo en La Habana.

La incorporación de la guerrillera holandesa Alexandra Nariño a la mesa de diálogo entre las FARC-EP y el Gobierno colombiano generó un revuelo entre los medios que se desplazaron a Oslo a mediados de octubre. Discrepancias de última hora impidieron su presencia en la capital noruega, uniéndose días después al resto de delegados de la guerrilla en La Habana.
Sobre ella se han escrito libros y reportajes de todo tipo. Su nombre de pila, Tanja Nijmeijer, tiene cerca de 496.000 entradas en internet. Alexandra Nariño, el nombre que adoptó al entrar en la guerrilla, se reafirma en sus convicciones y resalta los valores que le ha aportado estar en contacto con «la miseria que vive el pueblo colombiano». Ha sido testigo de la muerte de Jorge Briceño o Mono Jojoy en un bombardeo y de otros ataques aéreos del Ejército. Desde la capital cubana, relata a GARA su experiencia, haciendo hincapié en la apuesta de las FARC por «la paz y por un país más equitativo».
¿Qué le ha aportado la guerrilla a nivel ideológico y personal?
A nivel ideológico, el materialismo dialéctico e histórico me ha abierto los ojos, en el sentido de que me ha hecho entender por qué el mundo está como está; uno aprende a ver la realidad desde el punto de vista de la lucha de clases, para así entender los procesos históricos. Pienso que -sin ser consciente de ello- yo tenía una mentalidad eurocentrista, tomando como punto de partida siempre la socialdemocracia europea. Ahora he cambiado esa visión; creo que todos los pueblos del mundo buscan sus propias formas de ejercer la democracia y la soberanía. En eso no puede haber lineamientos estrechos, limitaciones, ni imposiciones. Y aunque hay voces que dicen que me lavaron el cerebro, yo afirmo que he tenido la fortuna de ponerme en contacto con nuevas visiones del mundo, sobre todo aprender a mirar desde los escenarios donde abunda la miseria, las necesidades de la gente que padece hambre, falta de techo..., por ejemplo, y me he hecho a herramientas importantes que me permiten a mí misma buscar las respuestas a las miles de preguntas que volaban en mi cabeza.
A nivel personal, mi militancia me ha ayudado a comprender mucho mejor a las personas. Todavía soy crítica pero no juzgo tan rápido como lo hacía antes. Aprendí a trabajar en colectivo, pues antes creía que las tareas salían mejor si las hacía sola, ahora entiendo que no hay nada mejor que el trabajo colectivo, así no sea lo que yo tenía en mente. Aprendí a compartir, también en situaciones de escasez. Honestamente, antes me dolía por dentro tener que compartir cualquier cosa. Ahora recibo algo e instintivamente empiezo a pensar quién necesita, a quién le puedo alegrar la vida con un detalle.
¿Cuál fue su primera impresión al llegar a Colombia?¿Cómo fueron sus comienzos en la selva?
Lo primero que me impactó fue la pobreza. Recuerdo, cuando estaba haciendo la ruta escolar con los niños del colegio donde trabajaba -niños sin otras preocupaciones que sus notas o qué ropa ponerse- vimos una familia completa de indígenas descalzos caminando por la calle; desplazados. Los niños se burlaban y gritaban: «¡Nosotros tenemos plata y ustedes no!». Sentí vergüenza ajena.
Otro recuerdo: unos hombres buscando comida en mi basura una mañana cuando estaba esperando la ruta escolar. Sentí vergüenza, esta vez no ajena. Esos días fueron de una constante curiosidad, observar ese nuevo mundo que me rodeaba, me sentía incapaz de resignarme a esa realidad. La guerrilla es la respuesta del pueblo a esa realidad, no solo de pobreza, sino también de terrorismo de Estado, que estaba todavía por descubrir. De exclusión política. La pobreza es solo el síntoma más palpable de ese Estado de exclusión de las mayorías y para mí, fue el puente que me llevó a investigar más a fondo las cosas.
Apenas conociendo algunos aspectos de la sociedad colombiana, la existencia de una guerrilla se me hizo completamente natural. Y al mismo tiempo un ejemplo de no resignación, de combatividad. Y sentí también como natural mi ingreso a la selva, como consecuencia del proceso que había vivido, no lo sentí como una decisión radical, sino lógica.
Me identifiqué con esta causa, y eso fue suficiente. Como tal asumí mi nueva vida, como algo natural, que no equivale a decir que fue algo fácil, tuve mis dificultades de adaptación, físicas, lingüísticas, culturales, de todo tipo. Me desesperaba el sonido de los grillos, que se vuelve más fuerte sobre las 16.05 de la tarde (ahora me hace falta). No conocía el machete, ni mucho menos sabía manejarlo (ahora me hace falta). Muchos obstáculos que sobrepasar. Pero aquí estoy.
¿Cómo es la vida en la guerrilla?
La vida es impredecible, por la misma dinámica de la guerra. Hoy estás aquí, mañana allá. Somos móviles, cargamos nuestra casa a la espalda como los caracoles. No nos apegamos a las cosas materiales. Por la misma dureza de la guerra, los guerrilleros no nos dejamos achicopalar por nada, en los campamentos hay un ambiente de alegría y camaradería. Trabajamos hasta las 15.00, luego nos bañamos y tenemos la hora cultural, con canto, poesía, lectura de documentos, y discusión sobre las noticias o documentos. Por la tarde, hay relación militar, donde se ventilan los problemas habidos en las últimas 24 horas. Y, una vez a la semana, reunión de partido, donde hay educación, análisis político, críticas y autocríticas. Las tareas son muy diversas: organización de masas, educación, alfabetización, cocinar, pagar guardia, pelear, hacer inteligencia, transportar alimentos, cargar leña y muchas cosas más. Nunca es monótona: hoy estás en una emboscada, mañana en entrenamiento político-militar y pasado mañana ranchando.
En estos diez años, ha sido testigo de los bombardeos del Ejército. ¿Cómo los describiría?
Estuve en el bombardeo donde asesinaron al camarada Jorge Briceño, y antes también había estado en otros bombardeos. Es difícil describirlos, lo único que puedo decir es que es una forma de atacar tan cobarde, que sales con una fuerza renovada para combatir el terrorismo de Estado. Es en esos momentos que realmente cobra sentido esa palabra: terrorismo de Estado; cuando tú te das cuenta de que ese Estado está dispuesto a hacer cualquier cosa para asesinar a sus propios ciudadanos, quienes simplemente tienen otras ideas sobre política, economía o democracia. Póngase a imaginar lo contrario, si la guerrilla tuviera aviones y bombardeara a la fuerza pública masivamente, por la noche cuando están durmiendo: ¿Qué diría el mundo? ¿Diría también que esas bombas de 500 kilos son «armas convencionales»? Pienso que todos los organismos de derechos humanos nos caerían encima, denunciando semejante crimen de guerra.
La también delegada de las FARC Sandra Ramírez ha denunciado «el menosprecio por las mujeres» por parte del enemigo, al que acusa de torturas e, incluso, mutilaciones. ¿Qué papel desempeña la mujer en la guerra? ¿Y dentro de la guerrilla?
Hay muchísimas denuncias de mujeres prisioneras de guerra en manos del régimen, desde torturas hasta violaciones por parte del Ejército y de carceleros. Es el mismo machismo tan latente en la sociedad latinoamericana que en la guerra coge unas formas espantosas y que se pueden resolver acabando la guerra o regularizándola. En la guerrilla, hombre y mujer son iguales, cualquier forma de discriminación de la mujer es fuertemente combatida. Las mujeres que estamos en la guerrilla tratamos de ser un ejemplo para la mujer colombiana, oprimida de muy diversas maneras, mostrando en la práctica que las mujeres somos parte activa en esta lucha, que es la lucha del pueblo en su conjunto, hombres y mujeres.
Sobre usted se han escribo varios libros y reportajes de todo tipo. ¿Cómo se ha sentido a lo largo de estos años siendo el foco de atención, y más ahora?
Como para mí fue un proceso tan natural, al principio me sorprendía sobremanera el asombro de mucha gente al ver una holandesa en la guerrilla colombiana. Para mí, francamente esa atención en muchos casos limita con sensacionalismo, amarillismo, todo el mundo tiene una opinión sobre mí y sobre las FARC, mucha gente sin siquiera conocer el conflicto o la situación de miseria que vive el pueblo colombiano. Son rápidos en juzgar, pero muy perezosos a la hora de estudiar las causas, las razones del alzamiento en armas del pueblo colombiano. De forma sumisa adoptan los conceptos doctrinarios «terroristas, narcotraficantes, secuestradores» sin pensar críticamente.
Tengo que decir que también hay otro lado de la medalla, hay gente que, motivada por mi ingreso, empezó a ver la importancia del internacionalismo y la lucha contra el gran capital, y eso obviamente me llena de satisfacción.
El Gobierno colombiano y las grandes corporaciones mediáticas utilizaron en su contra y en contra de la guerrilla unos párrafos de un diario suyo incautado durante una operación del Ejército. ¿Qué aprendió de aquello? ¿Qué huellas le dejaron?
Mi diario fue un reflejo de todas mis vivencias durante los primeros años en la guerrilla. Contenía alegrías y tristezas, pensamientos críticos y ataques de rabia o de mal genio. Sacaron cinco o seis frases y con eso hicieron una gran manipulación mediática. Como si fuera un escándalo que acá hay contradicciones, problemas y defectos. ¡Somos humanos! ¿Por qué en mi diario no hablo de las cosas que tanto se le imputan a las FARC? ¿Del reclutamiento forzoso de niños, ataques a la población civil, narcotráfico....? Nadie se ha preguntado eso, y muestran como un enorme escándalo el hecho de que tengamos defectos. Lo que aprendí de todo ese episodio, fue que el Estado colombiano no escatima esfuerzos ni dinero para satanizarnos y que uno tiene que ser cuidadoso con eso, en el entendido de que la gran prensa que está al servicio de las transnacionales, respecto a nosotros no tiene intención de hacer relucir la verdad, sino el formato de tergiversaciones y desprestigio que se ha creado para combatirnos.
Uno de los cursos que recibió en la selva fue impartido por Simón Trinidad. Las FARC han pedido al presidente estadounidense, Barack Obama, que lo indulte. ¿Por qué tanta insistencia? ¿Albergan esperanzas de que pueda participar en la mesa tras la negativa de la Casa Blanca a indultarlo?
Insistimos en la participación de Simón Trinidad en la mesa, porque ha sido y es hombre de paz, con una enorme capacidad política y una firmeza ideológica que ha sido demostrada durante todos estos años. Confiamos en que el Gobierno estadounidense, tras tantos años de aportarle a la guerra en Colombia, con equipos bélicos, asesores y tecnología punta, planes militares específicos de contrainsurgencia, recapacite y haga también un aporte muy importante a la paz de este país.
Yo creo que la voluntad existe, escuchando diversas declaraciones que altos funcionarios de ese país han dado en apoyo a la paz de Colombia, pero lo complicado es que el Gobierno colombiano, que fue el que lo extraditó inventándose pruebas falsas, no conceda siquiera la gracia de una simple solicitud al Gobierno esta- dounidense en el sentido de que analicen el caso, que entre otras cosas comporta una condena por asuntos diferentes a los que se argumentaron para extraditarlo.
¿Por qué Bogotá puso trabas a su inclusión a la mesa de diálogo?
Creo que no fueron tanto jurídicas, como dicen, sino políticas. A ellos, quienes están bajo órdenes directas de Washington, reciben ayuda militar extranjera, hacen concesiones permanentes al capital extranjero, les incomoda esta piedrita en el zapato; les da temor que tal vez mi presencia pueda despertar un sentido crítico en mucha gente, que tal vez las FARC no sean terroristas como ellos afirman. Por otra parte, ellos saben que mi presencia es reflejo de la fuerza que en los movimientos revolucionarios tienen hermosos y profundos conceptos como internacionalismo y solidaridad.
¿En qué situación se encuentra el campesinado? ¿Cómo es su contacto con las comunidades más afectadas por el conflicto?
Todos coincidimos en señalar el problema de la tierra en Colombia, su tenencia y uso desigual, su acumulación en muy pocas manos mediante el despojo violento como causa fundamental del conflicto. El 1,15% de la población posee el 52% de las tierras, tema que hay que resolver con urgencia. La concentración y despojo de la tierra ha dejado en el último cuarto de siglo cerca de 6 millones de hectáreas arrebatadas. Algunos calculan que pueden ser 8 millones; esa acumulación de tierras sigue su curso, a través del paramilitarismo desplazan a los campesinos y despojan las tierras para entregarlas a las grandes empresas multinacionales, para sacar petróleo, carbón, oro... todas las riquezas naturales que tiene Colombia.
Nosotros pensamos que esa libre entrada de los inversionistas tiene que ser controlada, que primero está la soberanía del país, la soberanía alimentaria y el bienestar de su gente. Esa concentración y despojo de la tierra hace que el campesino viva en un estado de total abandono, no tiene salud, carreteras por donde sacar sus productos, viviendas en estado deplorable, hay mucho analfabetismo. Y en su gran mayoría son ellos los que llegan a las filas de la insurgencia. El contacto nuestro con las comunidades es muy estrecho, debido a que son sus hijos, sus hermanos y hermanas quienes están en la guerrilla. La guerrilla va, habla con la población, hace que ella misma se organice, y ellos nos llegan con sus problemas, preocupaciones y conflictos.
A mí me ha tocado construir puentes con la población, se hacen todo tipo de trabajos en conjunto. Me acuerdo que una vez estábamos en una casita haciendo dos olladas grandes de sopa cuando el Ejército nos sorprendió y nos tocó salir. A las 9 de la noche llegamos cansados a un sitio. Nos acostamos hambrientos porque no habíamos comido y estábamos seguros de que no íbamos a comer hasta el día siguiente. Cuando a las 10.30 de la noche nos despertaron los compañeros de la casita, quienes habían venido con una mula a traernos la sopa. ¡Orgullosos porque nos habían encontrado y el Ejército no! Son experiencias muy bonitas que se viven con la población.
En Oslo, el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, dijo que son las FARC las que están en deuda con las víctimas, obviando la pregunta que le hicieron sobre «el terrorismo de Estado». Por su parte, Iván Márquez ha resaltado que las FARC desean «la reconciliación de la familia colombiana». ¿Qué pasos estaría dispuesta a dar la guerrilla en ese sentido?
Nosotros siempre pensamos en las víctimas de esta guerra impuesta por el Estado. Nuestro alzamiento en armas ha sido una reacción justa, legítima, contra el terrorismo de estado. Pero también sabemos que la confrontación ha generado en la contraparte también consecuencias y hay casos de soldados de los que sus familias no tienen noticia y seguramente otro tipo de situaciones que hay que analizar. Sobre eso, las FARC-EP siempre han sido claras en decir que están dispuestas a contribuir en el esclarecimiento de los casos, de manera directa con los familiares y no con los que juegan con el dolor ajeno acusándonos de todo, sin tomar en cuenta por ejemplo que muchos soldados de los que han caído en combate jamás han sido recogidos del campo de batalla y son presentados como desaparecidos a sus familiares.
En Oslo, varios colombianos exiliados comentaron a GARA que «se debe privilegiar una paz estable y duradera sobre el castigo», mientras que el periodista francés Romèo Langlois consideró que «la solución pasa por un gran proceso de la verdad». ¿Qué significan para ustedes términos como castigo y verdad?
Las FARC-EP pensamos que es importante encontrar la verdad, sin manipulaciones mediáticas, sin la desinformación y el uso de la propaganda fascista que usan como parte de la guerra contrainsurgente. En esa búsqueda hay una responsabilidad fundamental, histórica, del Estado, la cual no se puede seguir escamoteando. Por lo demás, por siempre nuestras normas internas son claras en no permitir que la insurgencia se convierta en victimaria de su propio pueblo.
Otro de los puntos de la agenda pactada en La Habana en agosto con el Gobierno es la participación política. En la entrevista a GARA, Marco León Calarcá afirmó que si se resuelven las causas que dieron origen y alimentan el conflicto, las armas pierden vigencia. ¿Ven cerca ese día? ¿Qué garantías exigen para que no vuelva a ocurrir lo de la Unión Patriótica?
Poder participar en la política sin ser masacrado por el régimen ha sido un sueño y una bandera de nuestra lucha desde que la iniciamos. Qué tan cerca está ese día, depende de la voluntad del Estado colombiano. En la mesa hay que buscar precisamente cómo se garantiza esa participación política. Son los asuntos que esperamos se puedan conversar y solucionar. No tendría sentido luchar 48 años para entregar los fusiles y luego enfrentarnos -desarmados- al mismo terrorismo de Estado que ha reinado durante tantos años. Tienen que producirse unos cambios estructurales, políticos, económicos, sociales de fondo, ya que realmente la experiencia de la Unión Patriótica ha sido una lección histórica sobre el carácter criminal y traicionero del Estado. Las FARC no son una organización bisoña a la que la contraparte pueda llevar a la rendición o a la entrega de armas y desmovilización con simples promesas.
El director de la Policía Nacional de Colombia, José Roberto León Riaño, ha dicho que las FARC preparan «una oleada terrorista una vez finalice la tregua». ¿Cómo valoran estas declaraciones?
«Tras de ladrón, bufón», se dice en Colombia. Tras de que el Gobierno no quiere crear un ambiente de paz, mediante un cese bilateral al fuego, ni quieren acuerdos para regularizar la guerra para aliviar el sufrimiento de los colombianos, están quejándose porque «no cumplimos» o porque estamos preparando «grandes oleadas terroristas». Es difícil tomar en serio a los que lanzan este tipo de comentarios. En otras palabras: si no tienen el valor de tomar decisiones de paz, deben de tener al menos el valor de quedarse callados.
Llevan ya más de un mes dialogando en La Habana. ¿Qué ambiente se respira en la mesa y entre los delegados de ambas partes?
El ambiente es bueno, se respira respeto de ambas partes. Somos dos partes en conflicto y como tal hay contradicciones y muchos puntos de vista diferentes, y se trata de buscar soluciones a ellos. Recordemos que sobre los puntos de la Agenda propiamente no se puede esperar que existan resultados mejores que los que ya tenemos si tomamos en cuenta que son muy pocos los días que se han dedicado al estudio del primer punto referidos a políticas de desarrollo rural integral. Antes estuvimos muy centrados en resolver aspectos metodológicos y técnicos que nos servirán de mucho para abordar los temas con mayor fluidez.
¿Cuáles son sus previsiones para este año que empieza?
No quisiera ponerme a «brujear», lo único que puedo hacer es reiterar la voluntad de paz de las FARC-EP en su conjunto. Sí puedo augurar, con certeza además, que las FARC volveremos a emprender con mayor determinación, con optimismo, con mucha esperanza las jornadas de diálogo del próximo año. De hecho, nosotros estamos estudiando, elaborando propuestas, intercambiando con la gente puntos de vista para construir iniciativas que permitan que el proceso avance. Queremos la paz y queremos un país más equitativo, queremos que se valore y se respete a las grandes mayorías y su derecho a una vida digna.

Ainara LERTXUND

El presidente Mujica llama a sindicalistas a aceptar los "límites" del capitalismo

El presidente José Mujica afirmó ante la dirigencia de la central obrera PIT-CNT, que en el gobierno y en el Frente Amplio conviven dos grandes corrientes: una que trata de limar las asperezas del capitalismo y otra -que él dijo integrar- que cree en "otro tipo de sociedad"
Mujica, que no definió cómo serían las características de ese "otro tipo de sociedad" y en cambio llamó a los sindicalistas a respetar los "límites" que impone la sociedad capitalista, habló el 4 de diciembre frente a 400 dirigentes gremiales en la sede central del PIT-CNT.
El viernes 28 de diciembre, la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República difundió, en su revista mensual "Políticas", el texto completo de la presentación de Mujica, la cual calificó como "un hecho histórico".
Mujica compartió un "desayuno de trabajo" con la cúpula sindical uruguaya, acompañado por los ministros Fernando Lorenzo (Economía), Eduardo Brenta (Trabajo), Bernardo Kreimerman (Industria), Daniel Olesker (Desarrollo Social), Enrique Pintado (Transporte) y Raquel Lejtreger (interina de Vivienda).
El presidente consideró su gobierno y el de su antecesor, Tabaré Vázquez, como "progresistas". Y de inmediato pasó a dar su definición de "progresismo".
"Es el intento de mitigar las injusticias del capitalismo, mejorar la distribución, mejorar el ingreso y acotar las diferencias de clase", dijo. El mecanismo del "progresismo", añadió, es aplicar "un conjunto de reformas que son sucesivas, acumulativas, y que encajan con la democracia representativa perfectamente".
Mujica precisó que estos gobiernos del Frente Amplio "no se desentienden de las demandas del hoy del hombre de la calle (...) en nombre de un programa utópico para dentro de 50 años".
"Se está siempre en la frontera del capitalismo, respetando su exigencia básica de seguridad jurídica, previsibilidad, estabilidad y el juego de un conjunto de políticas que permiten el desarrollo de la iniciativa y de la vida empresarial", abundó.
Admitió, no obstante, que como "esa es la limitante que tiene el progresismo", entonces "cabe el reproche" de que el capitalismo "no está cuestionado en su esencia porque sigue dándose la explotación del hombre por el hombre". Pero rápidamente reivindicó al "progresismo", puesto que, a su juicio, lo que ha hecho y hace "no es poco". Mencionó al respecto que "ocho años de reformas, con 850.000 personas que se arrancan de la pobreza, no es moco de pavo".
Mujica, que en todo momento se dirigió a su audiencia sindical con la palabra "compañeros", negó que los uruguayos vivan en un "mundo perfecto", e insistió con que "tenemos un acumulado que vale la pena y que hay que defender".
"Yo no pensaba así, compañeros. Sigo teniendo más cuestionamientos con el capitalismo que los que tenía hace 40 años, sobre todo a la ética del capitalismo.
Pero también hemos aprendido a lo largo de muchos años", indicó el presidente, que en los años 60 y 70 del siglo XX integró la guerrilla tupamara, alzada en armas contra la democracia representativa, las "libertades burguesas", el capitalismo y el "imperialismo". Los tupamaros proclamaban que luchaban "por la liberación nacional y el socialismo".
Mujica opinó que "el advenimiento de sociedades mejores requiere como presupuesto básico y mínimo sociedades decentes desde el punto de vista económico, que por lo tanto tienen que desarrollar al máximo, en esta etapa, la fuerza productiva y la masificación del conocimiento y la cultura".
"Sin eso previamente, no se crea ninguna sociedad mejor y, para mí, la historia contemporánea lo enseña", porque "no se puede crear una sociedad mejor con la masiva ignorancia popular que todavía existe en el seno de nuestro pueblo", dijo. Semanas después, el presidente ensayó al menos dos veces más una defensa del sistema capitalista para gobernar en la sociedad contemporánea. El 19 de diciembre reivindicó al capitalismo "en serio" como herramienta para la prosperidad económica ante 200 empresarios hoteleros, inmobiliarios y gastronómicos, en Punta del Este
Y la semana pasada, durante una entrevista con el periodista Guillermo Lu­ssich, fue muy claro: "Si la inversión es el motor de la expansión económica, para invertir se necesita tener voluntad de riesgo. A esa voluntad de riesgo hay que ayudarla. Porque si yo la estoy amenazando y el tipo tiene incertidumbres, no da ese salto de riesgo. Y ese es el motor que está empujando el aumento constante y el desarrollo de la economía".
"Así se mueve la economía capitalista y esto hay que reconocerlo con objetividad. Si uno tira demasiado de la piola, ¿qué pasa? Hace peligrar el análisis de futura rentabilidad que (el empresario) puede tener y el tipo no corre el riesgo. Y se va para otro lado o se queda quieto. Sencillamente, es eso", dijo durante la entrevista, transmitida por los programas "Punta Política" de Canal 11 de Punta del Este y "Realidad 2012" de Canal 3 de Colonia.
Mujica advirtió contra la tentación de "tirar demasiado de la piola" con el objetivo de "apretar" a los capitalistas, porque "si ese proceso se hace masivo, tiende a haber una conducta social que (provoca) el quietismo empresarial, no pasa nada y nos empezamos a quedar congelados, como estuvimos en nuestro país.
Pasamos como 30 años quietitos. No pasaba nada, nadie hacía olas, no había cambios, nada... pero seguro, tampoco había progreso".
El mandatario declaró que se trata de "una cuestión fina, porque si a mí me ven de la extrema izquierda, me van a decir 'pero viejo, ¡cómo cambiaste!' y yo no cambié nada. Interpreto al mundo como es".
"Más vale que le vaya comiendo de a poquito, pero permanente, sacándole un chorrito, que a la larga le voy a comer mucho más y voy a tener para distribuir.
Los negros africanos, por tradición cultural, aprendieron esto: una vaca lechera no se mata jamás. Se la ordeña. Porque con esos chorritos, se le saca mucho más comida que la que tiene en el cuerpo. (...)
Si usted se la come, un día hará un buen asado, pero después no tiene un chorrito de leche para mantenerse a lo largo de la vida. Así nomás de sencillo", explicó.
Expresamente, Mujica aceptó: "Yo hago migas con el capitalismo. ¡Vamo' arriba! Porque necesito que me den muchos de esos chorritos para instrucción, para multiplicar la capacidad tecnológica de mí pueblo, para tapar los agujeros sociales que tengo. Si no, si se me dispara, después no tengo nada para repartir".
Según dijo, en la izquierda "hay gente que simplifica y se cree que al socialismo se va a llegar con una arremetida, revoleando el lazo y ya estamos en una sociedad nueva. ¡No, papá! Necesitamos una sociedad muy rica, muy instruida.
Está mucho más cerca Noruega que nosotros del socialismo. Yo no creo que se pueda crear ningún socialismo para repartir miseria. Porque eso es repartir angustia. Y la gente no quiere angustia. La gente quiere vivir lo mejor posible, masivamente". "Yo sé que esta es una lucha brava. Por el lado capitalista, le desconfían. Y por el lado de la izquierda, lo tratan de que abdicó", describió.

Semanario Búsqueda, Montevideo

sábado, 5 de enero de 2013

Una humanidad obscena



Imagen abstracta, de Gerhard Richter, vendido en 34,9 millones de dólares.

Sí, el año que se fue se caracterizó por la palabra crisis económica. La palabra más pronunciada al brindar por un nuevo año fue: “Para que se acabe la crisis”. Otra vez faltan recetas. Una característica típica del llamado ordenamiento económico que domina el mundo: el capitalismo. Los diarios están cargados de nuevos proyectos –por supuesto, sin salirse ni una coma del sistema–, de nuevas proposiciones. Más impuestos, menos impuestos; eliminación de beneficios societarios, rebajas de sueldos, menos gastos en cultura, etc., etc., los conocidos de siempre. El investigador alemán Matthias Horx ha respondido a la pregunta sobre qué espera del futuro de la humanidad: “¿Futuro? No, es una palabra que ya no quiero oírla. Cuando se nos pregunta sobre el futuro siempre terminamos hablando del presente. Siempre volvemos al hoy de la humanidad, ya no podemos titularnos investigadores del futuro. Cuando pensamos en el futuro utilizamos siempre nuestro archivo de la memoria. Y entonces construimos o un cuadro del horror o una visión cubierta de dulzura. Sólo una cosa: el futuro será algo que nada tiene que ver con lo que nosotros esperamos de él.” Y finalmente señala como única conclusión positiva: “Ser capaces de construir un Estado social que no sea capaz de arruinarse por sí mismo. Aprobar sistemas de cuidado de la niñez y de la vejez. Obtener un sistema de salud que lleve cada vez más salud a la humanidad. Y, por supuesto, el cuidado de la naturaleza. Ese tiene que ser el futuro, la paz, en el mundo y en la sociedad”.
Sí, seguimos sin aprender de las experiencias. La actual crisis europea no es disculpable de ninguna manera. Ni se ha pensado en el futuro ni se han calculado los gastos ni se ha logrado crear sociedades ordenadas sin violencias internas. Basta ver las estadísticas de Grecia, de Portugal, de España, de Italia. Pobreza, desocupación, emigraciones por falta de futuro. Cuando se nos dijo que “todo lo iba a regular el mercado”. Justo, el mercado desreguló todo. Hasta ahora ha aumentado la riqueza de pocos y ayudado a la miseria de muchos. Lo muestran en todos sus detalles los mismos estudios oficiales de esos países. Las palabras que se oyen todos los días desde Norteamérica a Europa son siempre: “problemas de financiación”, “incapacidad de pago de las deudas”, “bancarrota del Estado”, “desacuerdo político en el manejo del presupuesto”. Y eso se nota en la realidad de todos los días: inflación, creciente pobreza, desocupación, violencia en las calles... Cuántos siglos ha vivido el mundo ya con su sistema capitalista y nunca se llegó a acordar un método que regule todos esos aspectos y busque llegar a una auténtica democracia. Al contrario: las diferencias sociales son cada vez más grandes. Lo vemos hoy claramente: lo dicen los propios estudios europeos sobre la crisis griega. Los griegos acaudalados muestran cada vez fortunas más grandes mientras aumenta el número de las familias pobres. En Europa, Grecia es conocida como “una tierra muy pobre con los políticos más ricos”. En el diario alemán Frankfurter Rundschau escribe el politólogo griego Ferry Betzaglou: “En Grecia hay protestas por todos lados, una ola de suicidios entre gente sin trabajo, una clase media cada vez más empobrecida. Pero a un grupo poblacional parece no haberle alcanzado la recesión: a los políticos”. Están las declaraciones juradas de ellos ante el Congreso. Por ejemplo, el ex ministro de Finanzas Evangelos Venizelos tiene una fortuna de 2,37 millones de euros y posee 27 propiedades; el actual primer ministro Antonis Samaras posee 13 propiedades y depósitos bancarios por 276.678 euros, 25.119 libras esterlinas y 12.825 dólares; el anterior primer ministro Loukas Papadinos, 14 propiedades y depósitos por 1.200.000 euros. Y así podríamos seguir la larga lista. ¿Eso es democracia?
Y esto no sólo en Grecia, sino también en Italia, Portugal y España. En este último país, Rajoy, el conservador, fue elegido por mayoría absoluta. Había prometido terminar con la crisis, acabar con la recesión y la desocupación. Todo lo contrario ha ocurrido. Los únicos que han quedado protegidos por su política conservadora han sido los bancos y los más ricos de la sociedad. Esto se puede comprobar por las mismas cifras de las estadísticas actuales, a un año de su elección.
Al cumplir sus 80 años de vida ha sido recordado el sociólogo norteamericano Richard Sennett, famoso principalmente por haber sido en su país el principal enemigo del capitalismo. Escribió: “El capitalismo lleva al desastre. Al ser humano, a las tradiciones y a la naturaleza. Y nosotros firmamos la paz con ese sistema porque creímos que el capitalismo destruye para hacer lugar a un sistema nuevo y mejor. Cuando en realidad la sociedad capitalista-burguesa está siempre acompañada por pérdidas peligrosas, que han demostrado que con ellas aparecen conceptos negativos porque guarda en su resultado la fe en la destrucción creativa que nos ha traído finalmente a un balance aterrador”. Sus escritos tendrían que ser material de lectura en todas las escuelas de economía y un constante advertir acerca de los peligros a que está sometido por siempre el mundo capitalista. Es decir, la experiencia vital de la historia nos señala finalmente pensar más en el “Nosotros” que en el “Yo”.
Es una pena ver en la televisión europea repetirse escenas que ya Europa tendría que haber logrado eliminar para siempre: la pobreza extrema. Imágenes de Irlanda: gente de edad y sin techo está sentada junto a las estufas de un centro de ayuda católica. Junto a ellos, gente joven que busca almorzar o por lo menos recibir un sandwich. En Irlanda los llaman los “nuevos pobres”, son los que acaban de quedarse sin trabajo. En ellos hay una profunda tristeza. Podrán comer, sí, pero quedan los daños psíquicos por mucho tiempo. En ese comedor son repartidos por día entre 400 y 600 almuerzos. Hay otros que sólo vienen a retirar un bolso con comida para llevarlos a sus domicilios. Ese centro reparte 1800 paquetes con comida por día. La gente sin trabajo llega ya al 14,7 por ciento. Desde comienzos de la crisis financiera se perdieron nada menos que 400.000 puestos de trabajo, esto, para un país de cuatro millones y medio de habitantes es una pérdida más que enorme. Desde 2007, han sido cerrados 55.000 establecimientos de trabajo.
Los pronósticos señalan que en Grecia, Portugal, España e Italia va a proseguir por un tiempo la recesión económica. Y los desocupados van a marcar nuevos records de estadística. Se calcula que en esos países la crisis va a continuar hasta el 2014. Como Alemania ha dejado de importar productos de países vecinos, se estima que va a haber en este tiempo muy poco impulso de crecimiento. Precisamente, en Alemania existe un temor creciente a una ola de cierre de fábricas que podría iniciarse dada la falta de encargos de productos de exportación. Por eso se están realizando planes para estabilizar y salvar al euro.
La humanidad no aprende de sus experiencias. En Alemania, el 10 por ciento de la población posee el 70 por ciento de las fortunas. Volvemos a la pregunta: ¿eso es democracia? El dinero lo echa a perder todo, hasta al Arte. Lo denuncia el editor alemán Klaus Staeck en un artículo llamado “Precios obscenos”. Señala como una vergüenza occidental que se use el Arte para ganar dinero. Un cuadro del pintor alemán Gerhard Richter, llamado “Imagen abstracta”, acaba de venderse en Sotheby, Londres, nada menos que a 34,9 millones de dólares. Así, los multimillonarios tienen derecho a poseer el Arte para ellos. Cuando tendría que haber leyes internacionales que prohibiesen vender obras de arte a particulares y sólo permitir la venta a museos o galerías de Arte. Pero no, hasta el Arte es vendible. Una humanidad con crueldades, con injusticias increíbles que además vende al Arte. Una humanidad obscena.

Osvaldo Bayer
Desde Bonn, Alemania

viernes, 4 de enero de 2013

Reprimir, desalojar y desarmar a los kurdos



El gobierno de Turquía anunció que empezó una serie de negociaciones para lograr el desarme del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). Mientras tanto siguen los ataques a las comunidades kurdas y las operaciones militares en las fronteras con Irán e Iraq.

Es una de las regiones más calientes del globo. El Kurdistán, nación reivindicada como independiente por 26 millones de kurdos, se encuentra en el epicentro de uno de los conflictos mediorientales más duros de la región. Su territorio está dividido entre Turquía, Siria, Irán e Iraq, exactamente la zona de mayor conflicto en el marco del intento de desestabilización del gobierno sirio, en medio de los ataques dirigidos hacia Teherán y de la retirada estadounidense de Bagdad.
Ante los acontecimientos de los últimos años en la zona, el reclamo independentista kurdo había pasado a un segundo plano en el panorama informativo mundial, pero no han cesado las hostilidades. Mientras Turquía y sus aliados de la OTAN preparan la maquinaria bélica para una posible escalada contra Siria, el gobierno de Ankara comandado por el conservador Recep Tayyip Erdogan cierra uno de los años de más cruenta represión contra el pueblo kurdo. En 2012 se registraron unos 650 muertos -según las cifras oficiales del gobierno turco- durante los combates entre el brazo armado del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) y el ejército turco, un triste récord para un conflicto que ya se ha cobrado la vida de 45.000 personas desde su comienzo en 1984.
Turquía es el estado que más territorio kurdo posee. En el Kurdistán Noroccidental viven unos 15 millones de personas y el gobierno turco lidera las operaciones en contra del PKK desde hace varios años. En los últimos días ha trascendido la información de que los servicios secretos turcos están intentando establecer un diálogo con el líder de la guerrilla, Abdullah Öcalan, detenido en la isla prisión de máxima seguridad de Imrali, con el objetivo de lograr el desarme de la organización.
El asesor del primer ministro, Yalçin Akdogan, aseguró en declaraciones oficiales que la Agencia Nacional de Inteligencia de Turquía (MIT) ha visitado a Öcalan en diversas ocasiones desde el 22 de diciembre pasado. El líder del PKK se encuentra aislado, condenado a prisión perpetua en 1999 tras una tortuosa seguidilla judicial y diplomática que terminó con su extradición desde Italia y la inclusión del PKK en las listas de las organizaciones terroristas de Estados Unidos y la Unión Europea.
“El principal objetivo del gobierno es que se desarmen. No se pueden conseguir resultados y abolir una organización solamente con acciones armadas”, admitió Akdogan, en una declaración que ha sido interpretada como la admisión del fracaso de la vía armada para combatir los insurrectos. “La organización anunció 2012 como el año de la victoria, pero claramente ha sido un desastre. Movilizó todos sus recursos para lograr este objetivo: establecer control sobre el terreno en áreas rurales y empujar a la gente a las calles para una guerra popular revolucionaria”, admitió el funcionario.
Efectivamente durante 2012 los combates en la zona fueron intensos. La escalada bélica que Turquía encabezó contra el gobierno sirio habría facilitado la avanzada de las tropas rebeldes, que protagonizaron intensas batallas como la de Semdinli, en la frontera con Iraq en agosto, considerada como una de las más grandes ofensivas kurdas de los últimos años. El ejército turco se vio en la necesidad de recurrir a diferentes estrategias y hasta a jugar sucio, como con los recientes bombardeos a puestos del PKK en territorio iraquí o las operaciones militares contra la población civil -hechos tristemente famosos durante los años 90, cuando el gobierno turco llevó adelante una verdadera 'limpieza étnica' en el sur del país con helicópteros y gases mortíferos-.
Sin embargo, la información acerca de estos nuevos contactos encarados por los servicios secretos turcos es tomada con escepticismo por parte de los kurdos. El principal partido prokurdo de Turquía, Paz y Democracia (BDP), expresó su desconfianza hacia las declaraciones de los funcionarios de gobierno. “Es una información con una única fuente y no tenemos posibilidad de confirmarla por otras vías, de manera que no tenemos motivo para creérnosla”, dijo la copresidenta del BDP, Gültan Kisanak. “Nadie tiene posibilidad de comunicarse con Öcalan, nadie puede averiguar si estas especulaciones corresponden a la verdad o si son una manipulación, ni sabemos qué intención hay en hacerlas públicas. Incluso si es verdad, no será algo fructífero porque para que haya un resultado positivo, el pueblo tiene que confiar, pero nadie dará valor a las especulaciones unilaterales”, aseguró la diputada del BDP.
Mientras tanto, continúa la represión hacia los kurdos en toda Turquía. Según la ley antiterrorista turca, tanto los símbolos, como los eslogan y hasta las referencias 'en positivo' al accionar del PKK son considerados un crimen. Por lo tanto, las pequeñas formas de resistencia elaboradas por los millones de kurdos desplazados desde los territorios del sur hacia las grandes ciudades turcas son fuertemente reprimidas, una actitud que, por ejemplo, le valió a Ankara el rechazo por parte de la Comunidad Europea a incluirla como posible miembro, a causa de 'las dudas' acerca del respeto a los derechos humanos en su territorio.
El último episodio relevante es el del desalojo del barrio Tarlabaşı, en Estambúl, poblado principalmente por kurdos, gitanos y travestis, y donde tiene una de sus sedes principales el BDP. Allí la policía y el ejército intentan desde semanas echar a los pobladores de las antiguas ruinas del imperio otomano destruidas en los años '50, para dar paso a la construcción de centros comerciales y edificios de lujo. Sin embargo se encuentran con la resistencia de las bases del PKK y las comunidades Rom y travesti, que desde hace días resisten con piedras la avanzada de las fuerzas de seguridad.

Marcha

jueves, 3 de enero de 2013

Homenaje a la Revolución Cubana: 54 años de lucha



La Revolución Cubana cumple 54 años. No reiteraremos aquí lo dicho infinidad de veces acerca de las grandes conquistas históricas, materiales y espirituales de la revolución. Su supervivencia pese a la permanente agresión del imperialismo, al bloqueo y a una implacable hostilidad.... de la cual fueron y son cómplices las burguesías latinoamericanas y europeas, así como sus partidos y gobiernos, basta y sobra para demostrar la tremenda fortaleza de la Revolución Cubana. Fortaleza que sólo es posible cuando la revolución se encuentra profundamente arraigada en las entrañas mismas de la sociedad, expresando la continuidad de un proceso emancipatorio que se inició en 1868, maduró bajo la inspiración de José Martí en 1898 y que comenzó a transitar por su etapa definitiva con el asalto al Moncada el 26 de julio de 1953 hasta culminar el 1º de enero de 1959 con el triunfo de la revolución.
Como un pequeño homenaje a la gesta revolucionaria cubana incluimos a continuación unos pocos fragmentos del discurso que el comandante Fidel Castro Ruz pronunciara el 4 de febrero de 1962, dando lectura a la “Segunda Declaración de La Habana”, un documento magistral de la filosofía política y social del siglo XX que analiza las raíces históricas de la revolución y, por añadidura, los fundamentos de las futuras revoluciones latinoamericanas. Fue pronunciado por Fidel en la Plaza de la Revolución y aprobado por aclamación por la multitud allí reunida para repudiar las agresiones perpetradas –atentados, incendios de cañaverales, sabotajes varios– por los Estados Unidos en Cuba y la expulsión de la OEA que sufriera este país en la Conferencia de Punta del Este, en agosto de 1961, luego de la cual todos los países del hemisferio, con la honrosa excepción de México, rompieron relaciones con Cuba revolucionaria. Decía Fidel que:
"Cuba duele de manera especial a los imperialistas. ¿Qué es lo que se esconde tras el odio yanqui a la Revolución Cubana? ¿Qué explica racionalmente la conjura que reúne en el mismo propósito agresivo a la potencia imperialista más rica y poderosa del mundo contemporáneo y a las oligarquías de todo un continente, que juntos suponen representar una población de trescientos cincuenta millones de seres humanos, contra un pequeño pueblo de sólo siete millones de habitantes, económicamente subdesarrollado, sin recursos financieros ni militares para amenazar ni la seguridad ni la economía de ningún país? ...
Los une y los concita el miedo. Lo explica el miedo. No el miedo a la Revolución Cubana; el miedo a la revolución latinoamericana. No el miedo a los obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales y sectores progresistas de las capas medias que han tomado revolucionariamente el poder en Cuba, sino el miedo a que los obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales y sectores progresistas de las capas medias tomen revolucionariamente el poder en los pueblos oprimidos, hambrientos y explotados por los monopolios yanquis y la oligarquía reaccionaria de América....
En los propios Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia ha organizado escuelas especiales para entrenar agentes latinoamericanos en las más sutiles formas de asesinato; y es política acordada por los servicios militares yanquis la liquidación física de los dirigentes antiimperialistas...
Ahora, esta masa anónima, esta América de color, sombría, taciturna, que canta en todo el continente con una misma tristeza y desengaño, ahora esta masa es la que empieza a entrar definitivamente en su propia historia, la empieza a escribir con su sangre, la empieza a sufrir y a morir... Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados de América latina, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. Ya se les ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término de cientos de kilómetros, para llegar hasta los “olimpos” gobernantes a recabar sus derechos. Ya se les ve, armados de piedras, de palos, de machetes, de un lado y otro, cada día, ocupando las tierras, fincando sus garfios en la tierra que les pertenece y defendiéndola con su vida... Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parará más. Esa ola irá creciendo cada día que pase...
Porque esta gran humanidad ha dicho “¡Basta!” y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia."

La Habana, Territorio Libre de América, 4 de febrero de 1962.

Dr. Atilio A. Boron

miércoles, 2 de enero de 2013

¿José Mujica es el Presidente más pobre del mundo?



“La oposición de derecha critica al Presidente Mujica, por que pasó de un patrimonio neto de “cero” a uno de $ 4.203.000”
El mandatario explicó que formalizó “los papeles” con su esposa, según informa Búsqueda. “No hay nada extraño”
“No podemos hacer cosas que otros países más grandes no pueden”

El Uruguay como país, poco importa en el contexto mundial y salvo por el fútbol, poco y nada aparece en los grandes medios de prensa del mundo. Algunos nos confunden con Paraguay, otros se refieren a nuestro país como si se tratar de una provincia Argentina y muy pocas personas podrían señalarlo en el mapamundi.
Los últimos tiempos en cambio, el país ha sido destacado por la prensa mundial por dos cosas referidas ambas al señor Presidente de la república José Mujica.
Además de los grandes medios de comunicación uruguayos como lo son el diario El País, el Observador, y el Semanario Búsqueda.
Desde los Estados Unidos hasta nuestros grandes vecinos, Argentina y Brasil han destacado en sus portadas, y muchas veces enviado sus reporteros a entrevistar “al Presidente más pobre del mundo José Mujica”, el mismo hombre que lanzara la brillante idea de “legalizar el consumo y venta de marihuana”.
Poco duraron estas ideas tan difundidas internamente y en el exterior, que tanto alboroto como admiración despertaron en su momento.
La derecha a través de sus medios de la misma manera que le dio a Mujica para adelante, ahora se dedica a darle para atrás. Ni es cierto de que Mujica sea tan pobre, y lo de la marihuana fue una cortina de humo para salirle al paso al enorme escándalo que continua hasta hoy de la estafa en Pluna.
Es que Mujica quien confesara también hace pocos días de sus problemas psiquiátricos, tiene un jueguito fácilmente reconocido por nosotros que estuvimos adentro. La espectacularidad de las acciones, el factor sorpresa, la apariencia, el brillo detrás de un anonimato donde el sujeto debe pasar desapercibido, por que cuanto más atrás se ubica, más aumenta lo que insinúa.
Sin duda que al principio esta táctica no deja de ser efectiva, causar sorpresa y admiración, pero es de vuelo corto y meramente táctico, si se le confunde con una estrategia, se agota rápidamente y pasa a generar reacciones contrarias a lo que se pretende con ella.
Mujica abusó de un lenguaje impostado que no le es propio sino adquirido, y ahora solamente sirve para que comience a tomarse en broma y para la chacota.
Conocemos el resultado final, de esta primera fase Mujica habrá de pasar a la segunda donde se ha de destacar su papel de víctima, intentando generar compasión, pero de esta situación difícilmente el pueblo como la primera vez, cuando había presos políticos tome la iniciativa de exigir su rescate.
Ya lo señalamos en su oportunidad y no lo reiteramos ahora con el diario del lunes, cuando tantas cosas y tan importantes en el campo político, de las ideas, de los principios, y materialmente se dilapidaron, se tiraron a la “marchanta”, que expectativa se podría tener con esta gente, carente de experiencia práctica en el terreno donde se les midiese. Personas que aún después de la salida, nuevamente volvieron a desperdiciar el prestigio político, la experiencia, y el enorme caudal que significaba la herencia de cientos de compañeros muertos y desaparecidos, de la solidaridad internacional política y económica una vez más dilapidada.
Sin rumbo en el pensamiento, sin brújula en las ideas y el capitán del barco con manías persecutorias oyendo voces en su cabeza.
No está mal que un Presidente tenga el berretín de pasar a la historia por ser el más pobre del mundo y el peor hablado, lo que no corresponde que pretenda llevar a la misma situación de pobreza a todo un pueblo, cuyas aspiraciones normales y lógicas es el de mejorar su calidad de vida, que es parte de la esencia del progreso mundial y de las naciones del universo.
El presidente José Mujica explicó que dio marcha atrás al proyecto de ley de legalización de la venta de marihuana que se encontraba en el Parlamento porque quiere que “el pueblo uruguayo razone”.
“La sociedad capaz que piensa mejores soluciones; no podemos hacer cosas que otros países más grandes no pueden”, agregó al hablar con la prensa en Punta del Este.
Según el mandatario, “hay que parar la vía represiva para controlar las drogas porque es un fracaso”, pero “hay que tener información de lo que pasa en el mundo”.
“Le pedimos a nuestros agentes que sean héroes y puede haber alguno pero no son las masas”, agregó.
En paralelo, el vicepresidente Danilo Astori dijo que “el primer objetivo” en la legalización de la marihuana era “la discusión”.
Si bien agregó que “la encuesta es un elemento a tener en cuenta”, remarcó que “hoy no estamos en condición de hacer anuncios”.
“No quiero hacer ningún anuncio porque no estoy en condiciones de hacerlo”, dijo Astori en el marco de su disertación en un almuerzo organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing.
La oposición burguesa valoró la decisión del presidente de la República, José Mujica, de dar marcha atrás en la aprobación de la ley para la legalización de la marihuana aunque afirmó que refleja “que no hay rumbo” en el gobierno lo que “perjudica” al país.
El senador y presidente del Directorio del Partido Nacional, Luis Alberto Heber afirmó al diario el País de Montevideo: “no podemos más que alegrarnos” porque “es un disparate”. De todas formas dijo que refleja la “desorientación” de la política de gobierno que dedica “meses a una discusión y ahora liquida el tema sobre la orilla”.
“Es una decisión incoherente de un gobierno que no tiene rumbo”, dijo Heber que ironizó con que “en el exterior van a entender menos todavía después de la atención que captó”.
“Si el presidente consideró que era una necesidad no puede cambiar porque la encuesta diga lo contrario ¿está jugando a ganar encuestas y elecciones?”, criticó.
“Pasa lo mismo con la ley que despenaliza el aborto, todos votan pero después firman” el referéndum para derogar la ley, concluyó Heber.
El diputado nacionalista Pablo Abdala, en tanto, sostuvo a través de su cuenta de Twitter que “la ley de la marihuana fue una mala propuesta” por lo que “dejarla sin efecto por las encuestas confirma que a Mujica lo inspiran el populismo y la demagogia”.
El senador colorado y líder de Vamos Uruguay, Pedro Bordaberry, por su parte, aplaudió la marcha atrás. “Por primera vez en mucho tiempo tengo una coincidencia con el presidente Mujica; ojalá el revés sea para siempre”. “Cuando el gobierno cambia de rumbo para bien hay que aplaudir, es una buena noticia que haya escuchado la decisión de la ciudadanía”.
Una encuesta de Cifra realizada entre el 29 de noviembre y el 6 de diciembre reveló que el 64% de los uruguayos están en contra de la legalización de la marihuana y solo un 26% apoya el proyecto que estaba a estudio del Parlamento.
Por su parte, Pablo Mieres, del Partido Independiente, sostuvo que se trata de “un episodio más de las contradicciones permanentes que tiene el gobierno” y afirmó que marca “un estilo de gestión que no le hace bien al país”.
“Este tema lo inventó el gobierno de manera repentina e irresponsable cuando creó las medidas de la seguridad, pero cuando se empezó a preguntar en el gobierno las versiones eran contradictorias porque nadie sabía qué se iba a hacer. Después casi se hace una marcha atrás ante una encuesta que dio el mismo resultado que ahora. Lo triste es que han hecho trabajar a los parlamentarios del Frente para elaborar un proyecto que es medianamente serio”, dijo Mieres.
Para el político la decisión de Mujica “es el símbolo de un gobierno que no tiene rumbo fijo, que va y viene, que un día dice una cosa y que otro día dice otra cosa; la paradoja es que el presidente se hizo una imagen en el exterior porque se creyeron que era un planteo serio”.
Mujica le pidió al FA que no vote ley sobre marihuana
La marcha atrás creó un desconcierto en sectores del progresismo.
El presidente José Mujica mandó “frenar” el proyecto para legalizar la marihuana porque la idea “no está madura” en la sociedad. “No me voten una ley porque la mayoría tiene que darse en la calle”, les pidió a los legisladores de gobierno.
“La decisión no está madura, por eso la frené”, dijo ayer el presidente José Mujica sobre el proyecto de ley para legalizar la marihuana que fue enviado al Parlamento en agosto y que estaba siendo ahora discutido en la Comisión de Adicciones de Diputados.
“No me voten una ley porque tengan mayoría en el Parlamento. La mayoría se tiene que dar en la calle. La gente tiene que entender que a los tiros, a los garrotazos metiendo gente en cana, lo único que estamos haciendo es regalarle un mercado al narcotráfico”, reflexionó Mujica ayer de tarde a la salida de un acto en la UTU.
El prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, por su parte dijo que el Poder Ejecutivo “no quiere apresurar” la aprobación del proyecto, y que así lo ordenó comunicar el presidente Mujica a la bancada oficialista, en la que algunos legisladores pretendían hacer ley el proyecto este año.
Cánepa dijo que el Ejecutivo planteó que “se siguiera discutiendo con la sociedad”.
“No lo voten ya porque la sociedad necesita más tiempo de discusión”, fue el mensaje del presidente, concluyó Cánepa.
La decisión de Mujica generó sorpresa en la interna del Frente Amplio. Salvo en el Movimiento de Participación Popular (MPP), en los otros sectores no se tenía conocimiento de la definición del Poder Ejecutivo.
El diputado Aníbal Pereyra (MPP) dijo al mismo periódico El País que la decisión de parar el proyecto fue consensuada con el presidente, pero no significa “frenarlo”, sino brindar más tiempo para tratarlo el año próximo.
“La decisión de no aprobar el proyecto ahora, fue en coordinación con el presidente por entender que no había las condiciones para acelerar y votarlo como otros proyectos. Pero el tema no se retira de la agenda parlamentaria, se va a votar”, acotó.
Por su parte, el diputado socialista Nicolás Núñez se mostró sorprendido con la decisión comunicada por el presidente y sostuvo que como legislador insistirá dentro de la bancada “para que el proyecto siga adelante”.
“No se para un proyecto según cómo viene una encuesta. El proyecto puede tener modificaciones, puede salir la regulación del autocultivo o los clubes”. El legislador sostuvo que hay votos en el Frente y en la oposición para aprobar el autocultivo de marihuana y la creación de los clubes, aunque la venta de la droga por parte del Estado no tiene los mismos apoyos.
“Los autocultivos y los clubes tienen una viabilidad mucho mayor que varios de los proyectos que nos mandó el Ejecutivo y que contaron solo con los votos del Frente Amplio. Por lo tanto un proyecto se para cuando no cuenta los votos, cuando cuenta con los votos no se para”. Según Núñez, la discusión era “ordenada” cuando se propuso lo de los clubes, pero el debate se desordenó cuando se planteó la regulación de la venta por parte del Estado.
El diputado socialista Julio Bango, uno de los principales impulsores de la ley, dijo que no le consta que Mujica haya mandado “parar” la discusión sobre la marihuana. “Capaz que habló con alguien del MPP, o de hecho capaz que lo hizo por la televisión”, expresó. Para Bango, le resultó “llamativo” que la comunicación de Mujica se haga un día después de publicada una encuesta de la consultora Cifra, que indica un 64% de desaprobación popular a la iniciativa.
Más allá de la posición de Mujica, Bango dijo que como ya hay un proyecto presentado se seguirá su estudio parlamentario en el año próximo, porque “lo peor es no discutir”.
El diputado Nicolás Pereyra (CAP-L) dijo que el Frente Amplio continuará el debate sobre la legalización de la marihuana el año próximo, porque “no se puede parar el proyecto por lo que dice una encuesta”.
Pereyra sostuvo que no está de acuerdo con “cajonear” un proyecto que es “bueno”, pero dijo coincidir con el presidente en que “aún falta discusión en la sociedad por el tema”.
“Pepe debe estar haciendo un llamado de atención, porque este tema requiere más debate, porque a todos nos preocupa lo que dicen las encuestas”, puntualizó.
“Si por lo menos el 60% de los uruguayos no nos entiende y no nos respalda, nos vamos a ir al mazo porque esto es una batalla de la nación entera, que nada tiene que ver con colorados, blancos o frenteamplistas”, había dicho el presidente a principios de julio, un mes antes de enviar el proyecto al Parlamento.
Durante estos meses de discusión, el proyecto recibió numerosas críticas. El ex presidente Tabaré Vázquez marcó la cancha al asegurar que el consumo de marihuana es “tanto o más” dañino que el de tabaco.
El proyecto también tuvo cuestionamientos por parte de países de la región. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, reprochó que “si un país legaliza y el otro no, se genera una distorsión”. Y el ministro del Interior venezolano, Tareck el Aissami, también cuestionó la propuesta, que llegó a calificar de “trampa”, y se mostró más partidario de “invertir en la prevención y no ser reactivos”.
Desde la Academia también se había mostrado reparos al proyecto. La Sociedad de Psiquiatría comunicó que es “desaconsejable” la legalización de la marihuana.
El otro periódico uruguayo representante de la burguesía destaca lo que dijo el presidente Mujica durante esta etapa sobre la legalización de la marihuana.
Mujica y la marihuana: frase a frase “En el mundo se está perdiendo la guerra contra el narcotráfico y por lo tanto hay que empezar a plantearse otras estrategias”.
12 de junio en Río de Janeiro. “No es consumo libre, sin cédula no se va a poder comprar. Los compradores deberán, devolver los canutos, colillas de los porros para volver a comprar”.
12 de junio en Río de Janeiro. “En el Uruguay no se precisa más de 150 hectáreas plantadas. No es ningún misterio para el consumo que podamos tener. Es totalmente manejable. Es cuestión de ponerse”.
Agosto a la CNN. “El que cree que estamos equivocados que nos ponga mejores ideas. Lo que no podemos es seguir haciéndonos los tontos, mirando para otro lado. Sinceramente, el fenómeno sigue cundiendo y avanza”.
Agosto a la CNN. “No probé, pero nada más porque no se me dio. He fumado como un murciélago y me gusta el buen vino pero la mejor adicción que hay en el mundo es la del amor”.
Agosto, a la CNN. “Uruguay es un país pacato, de viejos. La mayoría somos viejos y de tendencia conservadora. Uno le dice a la gente 'regularizar la marihuana' y te empiezan a mirar, ¿no? Como si fuera una cosa del diablo”.
Noviembre a la BBC. “El cannabis se usaba para hacer las velas y para hacer estopa de tapar las hendijas de los barcos. Ha acompañado toda la epopeya en el Nuevo Mundo. Merece que lo tratemos con más respeto y conocerlo mucho más”.
Noviembre a la BBC. “No queremos joder a los países vecinos ni puedo permitirme el lujo de que vengan los pichicateros de por ahí a dársela acá. ¡No, estamos fritos con eso, porque sería de nunca acabar!”.
Noviembre a la BBC. “Tenemos que aprender del viejo Batlle, de Don Pepe. Mientras los americanos inventaron la ley seca, que armó un zafarrancho, en Uruguay el Estado hizo el estanco de alcohol y durante muchas décadas, el que vendía el alcohol para chupar era el Estado, con lo cual se garantizaba que no le encajaban alcohol de madera, que es más barato para envenenar a la gente. Y el Estado sacaba un plus para atender salud pública. No se le ocurrió decir 'no chupen más' porque sabían que igual iban a chupar”.
Martes 18 de diciembre. “La vamos a llevar suave, me interesa que la gente piense, y quizás arrime soluciones mejores que la que uno plantea. Es un problema grave. Le cuesta una guerra a México. Cada tres presos que tenemos, uno es por droga, de eso hay que darse cuenta. Este problema a garrotazos no lo arreglamos”. Martes 18 de diciembre.
Hoy jueves Mujica, rechaza las críticas señalando que son por razones por “razones de odio”.
A pesar de que dio la orden de dar marcha atrás al proyecto que estaba en el Parlamento, el presidente José Mujica, salió este jueves en su audición a defender su idea de legalizar la venta de marihuana en manos del Estado y dijo que la oposición lo criticó porque “el odio le hace trampa a los seres humanos”.
“En esta discusión no deberían de sacarse las conclusiones politiqueras en las que cae gente que es inteligente. Por el contrario nos tendrían que proponer un arsenal de fórmulas.
Tal vez como tantas veces el odio le hace trampa a los seres humanos”, concluyó el mandatario.
Antes, al comenzar su audición semanal en M24, había dicho “que el odio es en definitiva un pésimo consejero porque muchas veces, demasiadas, está presente en cualquier tipo de relación humana”.
Y añadió: “¿Por qué digo esto? Oigo gente inteligente, instruida en términos genéricos que, solamente por razones de odio realiza construcciones fantásticas, recovecadas elaboraciones, apenas con alguna frase dicha por terceros o sacada de contexto. No se toma el trabajo de averiguar, de preguntar. ¿Para qué?. Gente relativamente inteligente se deja manejar por el odio. Por muchas cosas, las más diversas, que no es del caso hoy ponerse a analizar”.
En seguida, explicó, aunque sin nombrar a nadie en específico, que esa referencia se debía a las críticas que recibió su iniciativa de legalizar la venta de marihuana a través de una empresa estatal. Proyecto que días atrás ordenó dar marcha atrás porque, dijo, la sociedad uruguaya no está preparada para él.
“Por eso creo que vale la pena la discusión a lo largo y a lo ancho de todo el país. ¿Por qué? Porque puede surgir diversos caminos pero en todo caso no deberíamos de quitarnos la responsabilidad de enfrentar a tiempo este fenómeno. De momento llevamos varios años reprimiendo y lo único que hacemos es amontonar gente en la cárcel. ¿Vale la pena esa discusión o no vale la pena? ¿Estaremos tan equivocados? No debería ser causa nacional enfrentar este fenómeno. El Uruguay no quiere ver con la experiencia internacional los peligros a los que nos estamos enfrentando. Creo que es mal camino el no querer ver los peligros, mal camino esconder la cabeza como el avestruz, tal vez existan opciones mejores que las que se nos ocurren a nosotros”, argumentó.
Mujica aseguró que “como existe un mercado caro, acotado y con alta tasa de ganancia, esto sigue siendo negocio a pesar de todas las represiones porque tiene una altísima tasa de ganancia” y reclamó que “si no le arrebatamos la alta tasa de ganancia, las otras formas de represión por el momento demuestran que no alcanzan”.
El mandatario aclaró además que su idea de legalizar la venta de marihuana nada tiene que ver con que opine que es inocua o incluso beneficiosa para la salud como opinan algunos activistas y especialistas. “Estamos a leguas de considerar que el consumo de cualquier clase de estupefacientes tenga algún beneficio como algunos dicen. No, no creo en el beneficio de alguna adicción, pero peor mucho peor que la existencia de la adicción es el narcotráfico que se apodera el mercado”.
También Cánepa defendió legalización como medida de seguridad.
El prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, dijo en su comparecencia a la comisión de Adicciones de Diputados la semana pasada que “luego de cuarenta años de desarrollarse en América Latina las políticas prohibicionistas demuestran que no han dado resultados”.
Según el jerarca, en la última cumbre iberoamericana, algunos países integrantes pidieron que América Latina en su conjunto presentara la solicitud a Naciones Unidas, lo que se está haciendo, para llamar a una nueva convención sobre estupefacientes, superando la Convención de Viena en 1961. “Este debate se está dando hoy en el mundo. La Convención de Viena en 1961 habló de un mundo sin drogas, pero no solo es absolutamente imposible, sino contrario a la propia existencia de la humanidad. Lo que debemos hacer es mitigar los efectos del consumo abusivo y de las adicciones y no tapar el sol con un dedo”, aseguró.
Durante su comparecencia, Cánepa defendió el proyecto redactado en conjunto entre el Ejecutivo y la bancada oficialista. Además, negó que la legalización de la marihuana produzca “más inseguridad”.
“Insisto: no es el consumo de cannabis lo que genera la inseguridad. La pasta base es el problema de seguridad mayor. Ha bajado el consumo de pasta base por otras razones, además de por la política de represión”, explicó Cánepa.
El prosecretario opinó que el Estado debía cortar el circuito ilegal en el comercio de marihuana y señaló que en ese marco detrás del proyecto “existe un objetivo de seguridad, que no es el único ni el central, pero lo hay”.
“La experiencia internacional demuestra que los países que han hecho la separación de este mercado han podido obtener políticas de focalización en la represión y en la solución de los problemas de seguridad”, sostuvo.
El diario El Observador coincide con su colega El País, y dice que la oposición dice que se va a los tumbos y politógos que está bien mirar encuestas.
En el Frente Amplio, sobre todo en el MPP, ven como algo positivo que el presidente de la República tenga la habilidad de cambiar la pisada y retroceder ante una idea que impulsaba cuando se da cuenta que está equivocado o no es el momento de avanzar. Sin embargo, en la oposición eso se ve como un estilo “improvisado” que caracteriza al gobierno de José Mujica y por eso salieron a criticarlo.
Los analistas de opinión pública ven bien que un gobernante tenga en cuenta el sentir de la ciudadanía, aunque marcan que ese no debería ser el único factor que se toma en cuenta cuando el gobierno toma una decisión.
El asunto es que el presidente decidió “frenar” un proyecto polémico, como el que regula la comercialización de la marihuana, y dejó mal parada a su bancada en el Parlamento. Algunos se sorprendieron, aunque los legisladores de izquierda ya habían decidido que ese tema pasaba para 2013 y aseguran que seguirán adelante con su tratamiento. “La discusión la frena el período parlamentario, que ahora se termina y después se retomará”, comentó ayer a El Observador el diputado Julio Bango, integrante de la comisión especial de adicciones y drogas.
La iniciativa de legalizar la marihuana, que tuvo una amplia repercusión internacional en medios como en otros gobiernos formó parte del paquete de medidas anunciadas a mediados de año, con las que el Poder Ejecutivo intentará bajar la delincuencia.
Mujica anunció ahora que prefiere esperar y discutir más, antes de que el proyecto sea sancionado sin tener a la mayoría de la población convencida del objetivo que se busca, que es quitarle un mercado a los narcos.
Desde la consultora Factum, el analista Eduardo Botinelli, comentó ayer que es positivo que el presidente tenga en cuenta a la opinión pública para impulsar un tema, pero también es cierto dijo, que pueden hacerse estudios previos, es decir antes de concretarse un anuncio oficial. Esas investigaciones detectan incluso las resistencias que puede tener un proyecto en la ciudadanía, explicó. Para Botinelli, el freno del presidente a la marihuana ratificó lo que la gente más le critica al gobierno y es la falta de previsibilidad.
En tanto, el analista Agustín Canzani, considera importante que un gobernante tome en cuenta la opinión de la población, pero aclaró que ese “es un insumo más” y “no el único ni el definitivo”. En general dijo Cansani, los presidentes tienen una agenda de temas y luego, dependiendo de varios factores, es el empeño que ponen en impulsarla. Lo mismo ocurrió con Tabaré Vázquez y su idea de trasladar los restos de José Artigas. Fue una idea que lanzó y quedó en la nada, recordó.
El senador Jorge Larrañaga, consideró “bienvenido” que Mujica dilate la discusión parlamentaria sobre la marihuana. “Nunca íbamos a apoyar esa iniciativa que nos parecía totalmente improvisada”, dijo ayer a radio Sarandí.
Por otra parte el Semanario Búsqueda publica detalladamente el cambio de patrimonio del Presidente José Mujica que pasó de “cero” a uno de $ 4.203.000.
El mandatario explicó que formalizó “los papeles” con su esposa, según informa Búsqueda. “No hay nada extraño”, señaló
Legisladores del Partido Nacional consideran que el presidente José Mujica multiplicó sus bienes desde que es presidente, informó este jueves el Semanario, Búsqueda. En cambio para el mandatario “no hay nada extraño” debido que se trató de una “formalización de los papeles” con su esposa.
Senadores nacionalistas decidieron recurrir a la Junta de Transparencia y Ética Pública para corroborar los ingresos del jefe de Estado, luego de que en los últimos meses surgieran varios informes internacionales de prensa sobre “el presidente más pobre del mundo”, indica el semanario.
En una declaración del 31 de mayo de 2010, Mujica señaló que su única propiedad era un auto tasado en $37.500, mientras que en el ítem “patrimonio neto” el casillero quedó vació.
Luego, el 29 de marzo de 2012 declaró como patrimonio tres inmuebles por un valor de $3.666500, dos vehículos por $107.500 y tres tractores y “aperos agrícolas” por $429.000. Todo significó un “patrimonio neto” de $ 4.203.000.
Consultado al respecto, Mujica dijo a Búsqueda que los bienes que estaban a nombre de su esposa, la senadora Lucía Topolansky, pasaron a ser parte de la sociedad conyugal, años después del casamiento en 2005.
“No hay nada extraño”, expresó. “Se trata simplemente de una formalización de los papeles después de nuestro casamiento”, agregó. “Para eso nos casamos”, dijo Mujica.
No esta mal para un país de primera como Uruguay, erradicar la pobreza como dicen las cifras del Gobierno incluyendo al “Presidente más pobre del mundo”, aún en contra su voluntad.

MENSAJE DE LA 36
20 de diciembre de 2012

Alberto “Pocho” Mechoso





El "Pocho" Mechoso nació en 1936 en Trinidad, Flores. Luego de venir para Montevideo fue obrero de la carne, militante anarquista (antes de la fundación de la FAU), estuvo preso durante 6 años desde mediados de los 50´ por una acción de expropiación. Al salir de la cárcel se incorpora a la Federación Anarquista Uruguaya (FAU), luego a la OPR-33 y cae preso nuevamente en Uruguay donde es torturado. Logra fugarse del cuartel y va a parar a Buenos Aires donde es nuevamente torturado y desaparecido en 1976.
Hace unos meses se hallaron restos humanos en el Canal San Fernando, Argentina. Luego de investigaciones, hace siete meses se confirmaba que los restos eran de Alberto "Pocho" Mechoso.
El 28 de Diciembre le entregaron los restos a la familia y se realizó un sepelio público en el Ateneo del Cerro. Cientos de personas acompañaron los restos del compañero recorriendo las calles de un barrio que vio desde hace muchos años a los Mechoso organizarse y luchar, el Cerro. Cerca de las 14hs. una columna de dos cuadras marchó hasta el Cementerio del Cerro a depositar los restos del compañero.
Nuestra memoria no olvida, nuestra dignidad no perdona.

Nació en Trinidad departamento de Flores. Ahí hizo sus dos primeros años de escuela la que continuaría después en Montevideo. No alcanzó a terminar la primaria. De familia de trabajadores que tenían un ingreso insuficiente, aprendió a compartir dificultades con sus cuatro hermanos.
La familia cansada de una situación que no ofrecía posibilidad de mejora alguna, emigró hacia Montevideo. Era cuestión de probar suerte, como tantos vecinos que ya se habían largado a la aventura. La calle Ansina, barrio Palermo, fue donde hizo sus primeras amistades montevideanas, enseguida formó barra. El alero de la Escuela de la calle Gaboto fue testigo de algunos plantones que sufriera por responder a los maestros. Era rápido y agudo para la protesta sobre cosas que consideraba estaban mal.
La Teja y el Cerro fueron los barrios que lo vieron crecer. Tres hermanos se hicieron anarquistas y en su casa lo libertario pasó a ser tema de todos los días. Preguntaba, sentía simpatía, su espíritu rebelde lo acerca a esa ideología que reclamaba justicia para los pobres y que no la pedía de rodillas.
Más adelante trabajó en la Industria de la carne, durante una larga huelga quedó despedido. Fue, entonces, por un tiempo feriante junto con algunos de sus hermanos. No existía la FAU aún, había sí una Agrupación Anarquista Cerro-La Teja y el Ateneo Libre también Cerro-La Teja. Comenzó a militar en la Juventud del Ateneo.
Corría ya más de la mitad de la década de 1950, en ese momento escaseaba el trabajo. La crisis económica ya empezaba a golpear fuerte a los hogares obreros. Con un grupo de jóvenes como él, amigos entre sí y casi todos simpatizantes libertarios, comenzaron a hablar de finanzas para montar una cooperativa de trabajo y donar una parte a la flamante FAU. Finalmente decidieron expropiar un Banco del Paso del Molino: La Caja Obrera.
Fue un trabajo prolijo, estudiado en sus detalles. Encontraron una cantidad de dinero mayor a la esperada. Hicieron la donación y dejaron el resto para el objetivo acordado. Fue este, casualmente, el primer Banco expropiado en Uruguay.
Un año después cayó preso vinculado a tal episodio.
Estuvo seis años detenido: en Miguelete y Punta Carretas. Leía mucho en prisión, por ejemplo: Nacionalismo y Cultura de Rocker, Vida y pensamiento de Malatesta de Luis Fabbri, La revolución de Landeur, novelas. En el paquete, semanalmente iba por lo menos un libro para él.
-¿Cómo son esos guerrilleros, la llevan a fondo?, preguntaba en una visita de mediados del año 59. Seguía con gran interés el proceso cubano.
Salió de prisión con más formación política, tomó enseguida contacto con la FAU. Se iniciaron conversaciones para ver su puesto de militancia. Mauricio (Gatti) fue el primero en plantear que había que incorporarlo a actividades de tipo armado.
Pocho era de reflejos rápidos, de buen visteo para ubicar a la gente, jovial, rebelde y de mucha decisión, todo ello lo hacía una persona singular. La gustaban las bromas, desolemnizaba cuestiones serias, hacía chistes sobre sí mismo y la militancia jugada. Pero esto, acompañado de un fondo de fe en lo que hacía y de respeto de verdad por la tarea. Era bueno operando pero no subestimaba nada. Siempre quería ver bien los detalles.
Fue finalmente en la formación de la OPR una pieza fundamental en todo el trabajo organizativo, también en insultar confianza a los compañeros que empezaban. Aquí volcó su experiencia y su decisión. Integró como encargado el primer equipo operativo cuando se resolvió encarar la actividad armada en forma específica y continuada. Realizó en los comienzos, con su equipo precursor, expropiaciones bancarias resueltas por la Organización y que resultaban vitales para el desarrollo de los proyectos en curso. Después actuó en diversos operativos, entre ellos retención de burgueses.
Formó parte de Aguilar, su experiencia y firmeza fueron invalorable aporte en este organismo que tenía la responsabilidad de la acción armada de la Organización.
Cayó preso, fue salvajemente torturado, resistió con entereza poco común y solo protagonizó una fuga espectacular desde un cuartel. Se repuso de cortaduras en las manos, costillas fisuradas y por acuerdo de FAU, se trasladó a la Argentina. Allí se reintegró de inmediato a las actividades.
Capturado sufrió nuevamente torturas en el pozo de Orletti. Hoy es uno de los compañeros que figura como desaparecido. Pocho era el sobrenombre público, o Martín que era el nombre de batalla, mantuvo siempre sus costumbres, su cultura de hombre bien del pueblo. Muchacho de barrio, con la calle de la buena, autodidacta, lector, modesto y con un profundo sentido de pertenencia a los de abajo dejó una marca imborrable.
Lo sabemos, él lo compartió totalmente, no son personas solas las que producen el desarrollo y permanencia de una Organización. Son una cantidad de esfuerzos de mucha gente lo que resulta fecundo. En tal contexto es que ubicamos este aporte militante. Pero, cierto es, que en el marco de este conjunto imprescindible hay compañeros con aportes excepcionales. Pocho y el Santa Romero sin duda, fueron ejemplo de ello.

Fragmento tomado del libro “Acción Directa Anarquista: Una historia de FAU”

martes, 1 de enero de 2013

Primeros 54 años de Revolución Cubana



Seguir adelante, incrementando cada vez más y de acuerdo con nuestros esfuerzos respectivos, el Patriotismo y el Internacionalismo del pueblo cubano: ¡Es así cómo diariamente debemos honrar a nuestro Héroes y Mártires!
“Otros hagan, y en otra ocasión, la cuenta de los yerros, que nunca será tanta como la de las grandezas”, son unas palabras de José Martí, nuestro Héroe Nacional, que quizás reflejen, como ningunas distintas, la imperfección de la Patria Cubana: como el Sol, quema; pero sobre todo, nos proporciona luz.
Así, expreso mi regocijo al calor de los festejos por los primeros 54 años de uno de los acontecimientos más trascendentales de la Historia de América Latina y el Caribe. Seré lo más breve que pueda —y reiteraré aquellas ideas que considero coordenadas claves del glorioso suceso.
Sin el menor asomo de duda, ante todo significo que la Revolución Cubana ha llegado hasta aquí por el hecho de que con el Gran Enero de 1959 tuvo lugar la asunción del Poder Político por el pueblo liderado por su Comandante en Jefe, Fidel Castro, condición sine qua non para la auténtica transformación cualitativa que necesitaba la sociedad cubana de ayer, y también para la continuidad en ascenso del proceso revolucionario de hoy y de mañana.
Justamente, emergió una democracia de nuevo tipo, y con ella alcanzaba cuerpo concreto la máxima del Ilustrado de Norteamérica, Abraham Lincoln, según la cual democracia es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; además de comenzar a privilegiarse el pensamiento del Maestro Martí sobre el culto a la dignidad plena de la persona.
Igualmente, debo decir que la Revolución Cubana ha llegado hasta aquí, después del asalto al cielo, por el hecho de haber comenzado toda una obra económico-social concretada en que los campesinos pasaron a ser dueños de las tierras que trabajaban; los obreros se convirtieron en propietarios de las fábricas; e institucionalmente, desapareció la discriminación por concepto de raza, sexo, edad… —si bien estamos lejos, muy lejos de haber conquistado todo lo humanamente posible.
Súmele a lo anterior que la industrialización dijo presente en el Occidente, Centro y Oriente del país; la educación, la salud, la cultura, la ciencia, el deporte pasaron a patrimonio de cubanas y cubanos... A pesar de pesares, en Cuba disfrutamos de bondades que ni siquiera son sueños para la inmensa mayoría de los habitantes del planeta Tierra.
Otro aspecto que ha determinado que la Revolución Cubana haya llegado a esta altura, reside en la cada vez más estrecha vinculación con las masas de la vanguardia ideo-política devenida Partido Comunista de Cuba (PCC). La Historia registra cómo las medidas implementadas tras el Gran Enero, se hicieron en consulta y con la decisiva participación del pueblo, incluyendo su propia defensa. Ahí está la 1ra Ley de Reforma Agraria; ahí está Playa Girón; ahí está la Crisis de Octubre…
Más recientemente, aparece el proceso de debate que antecedió al 6to. Congreso del PCC: me refiero a lo sobrevenido Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución; al tiempo que en la perspectiva cercana se halla que los trabajadores cubanos iniciarán en febrero de 2013 la discusión del anteproyecto de ley del nuevo Código de Trabajo, el cual contempla las transformaciones económicas y sociales que vive Cuba.
Tampoco debo pasar inadvertido, en un momento como este, que constituye basamento de la Revolución Cubana el conjunto de conceptos básicos que históricamente han constituido guía del quehacer cotidiano, tales como: ninguna persona quede abandonada a su serte; no hay problemas sin solución, sino que hay que buscar alternativas; la necesidad de precisar todos los detalle; la elevada implicación y compromiso de los dirigentes y los trabajadores; la crítica oportuna; la prioridad de los intereses del país por encima de burocracia, ansias protagonistas y celos institucionales…
Especialmente, para la configuración presente y futura del Socialismo en la Mayor de las Antillas deviene pilar el concepto de Revolución formulado por el compañero Fidel el 1ro de mayo del 2000, en cuyas primeras tesis se encuentra: “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado”.
En este contexto, evoco otra vez al Apóstol de nuestra Libertad e Independencia, José Martí, particularmente sus palabras pronunciadas en época turbulenta como la que nos ha tocado a nosotros vivir en estos tiempos: “Un error en Cuba, es un error en América, es un error en la humanidad moderna. ¡Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos!”.
Nos corresponde, pues, seguir adelante, incrementando cada vez más y de acuerdo con nuestros esfuerzos respectivos, el Patriotismo y el Internacionalismo que edificamos: ¡Es así cómo diariamente debemos honrar a nuestro Héroes y Mártires, quienes posibilitaron llegar a estos primeros 54 años de Gloriosa Revolución Cubana!

Noel Manzanares Blanco