sábado, 17 de marzo de 2012

Los que tienen la respuesta son los trabajadores.



Entrevista al psicolologo Antoine Duarte. Francés, hijo de padre uruguayo, psicólogo especializado en la salud en el trabajo. Martes 13 de marzo de 2012
“el capitalismo aliena al obrero, eso es muy importante. La pregunta es cómo antes no se enfermaba de la mente, de la salud mental. Se enfermaban cuando iban a trabajar en las minas y las condiciones de trabajo eran horribles. Pero ahora ¿por qué se enferman? Ese problema de la alienación es que la conciencia de clase y la lucha de clase, las luchas obreras, como que te podían dar la posibilidad de apoderarte de ese trabajo mediante esas luchas, esas reivindicaciones, esas movilizaciones. Ahí estás en un colectivo, están juntos y eso protege. Las luchas sociales protegen. Y poco a poco en Francia lo que vimos es apagarse eso. Se apagó, se apagaron esas movilizaciones obreras, se fueron apagando. Y lo que veo yo en mi trabajo es que cuando la gente se moviliza se apodera y como que se curan de la mente porque ya no son más alienados, son trabajadores activos que están luchando. Y eso me parece muy importante. El colectivo con la lucha se fue apagando poco a poco”

Ángeles: Son 10 y 20 de la mañana y estamos recibiendo una visita que fue anunciada acá hace un tiempo cuando recibíamos a Dominique, que ha sido en este mes de marzo entrevistada aquí en la 36 y ha hablado algunas veces y le ha gustado mucho a la gente lo que ha dicho esta mujer de la salud de Francia, militante sindical y ella nos comentó al pasar que venía un hijo y el 8 de marzo nos comentaba que el hijo estaba en la Plaza de Mayo con las Madres en ese momento. Y el hijo llegó, está acá, lo tenemos en el estudio: Antoine Duarte, es psicólogo social de trabajo, especializado en la salud en el trabajo así que lo primero es la bienvenida, buenos días y el agradecimiento de que hayas venido a la radio.
Antoine: Muchas gracias.
Ángeles: ¿Vos venís seguido a América Latina?
Antoine: Bueno, hacía seis años que no venía, un disparate de años.
Ángeles: ¿Vos naciste allá?
Antoine: Sí, yo soy francés, nací en Francia
Ángeles: Y hablás español
Antoine: Bueno, a ver si no hago demasiadas faltas.
Ángeles: Hablás muy bien español. Cuando venís a América Latina ¿venís siempre al mismo país o recorrés?
Antoine: Cuando vengo para América Latina vengo más seguido a Argentina que tengo familia y también a Uruguay, ahí están mis raíces.
Ángeles: ¿Acá tenés familia también?
Antoine: Sí, tengo tíos, tías, un montón de primos… Mi padre es uruguayo
Ángeles: ¿Cuántos años tenés Antoine?
Antoine: Tengo 28 años
Ángeles: Entonces tu profesión te lleva al trabajo vinculado a la salud y a la psicología vinculada a la salud en el trabajo.
Antoine: Sí. Poco a poco –ahora van como quince años-, el problema de la salud en el trabajo, de la salud mental, es un tema que vio poco a poco más o menos morir muchos trabajadores por esos asuntos. El tema de los suicidios que se habló mucho en Francia en los periódicos, en la tele y entonces poco a poco en Francia la medicina del trabajo –porque en Francia existe una medicina que trata del trabajo-, se dieron cuenta que había que hacer algo y entonces no se sabía bien lo que estaba pasando y poco a poco entraron los psicólogos a entender lo que estaba pasando.
Ángeles: Sabés que acá también hay un problema muy serio con los suicidios y el trabajo, hay como una orientación de que no hay que hablar de los suicidios porque dicen que es contagioso y entonces mejor no hablar. He escuchado por otros lados que es mejor hablar y no quedarse con todo eso guardado. ¿Qué es lo mejor?
Antoine: Ahí me parece que hay una pregunta esencial que entra en las relaciones que hay en el trabajo, que son relaciones de clases.
Ese argumento de decir que no hay que hablar porque es contagioso me parece una estupidez teórica. Lo que pasa es que no hay que hablar de eso porque no hay que hablar de la organización del trabajo, no hay que hablar de lo que sucede ahí porque bueno, cuando hablás del suicidio con respecto al trabajo hablás de la culpa que puede tener el patrón en lo que está pasando. Decir que el suicidio es contagioso es como decir que si hablamos del suicidio me va a dar una idea y yo me voy a tirar de la ventana o me voy a tirar un balazo. Eso es una estupidez.
Hay que hablar del suicidio pero también hay que hablar de las relaciones de los suicidios con la organización del trabajo y ahí se arma el lío
Ángeles: hace poquito una oyente nos pasaba el dato de un muchacho que se había suicidado en Toledo, un pueblo que hay muy cerca de Montevideo, y que se había ahorcado en el cartel que está a la entrada del pueblo que dice “Bienvenidos a Toledo”. Eso es un mensaje.
Antoine: Claro. La psicología nos enseña que cada conducta humana tiene una significación. Y aún más de decir no a la vida. Y bueno, en Francia lo que sucede mucho son suicidios en el lugar del trabajo, es decir que yo ahora voy en una asociación de inserción profesional porque ahí también están cambiando totalmente el trabajo. Quiere decir que había trabajadores sociales que tenían un saber, una conciencia de ser un trabajador social y poco a poco vienen reglas, normas que te dicen cómo hay que hacer el trabajo. Y cambiando el trabajo, cambiando lo que sos, cambiando toda la implicación que vos tenés como trabajador con el otro porque sos trabajador social, cambiando todo eso te están negando poco a poco. Y cuando te niegan al final el sufrimiento te puede llevar a algunos dramas.
Ángeles: Por algún lado sale.
Antoine: Por algún lado sale. Los suicidios son los que más llaman la atención, pero después podemos ver patologías mentales y patologías físicas como tendinitis, dolores de cabeza, dificultad de concentrarse, dolores en la espalda, en la muñeca. Eso se ve mucho, mucho.
Ángeles: Y eso tiene que ver también con lo psicológico
Antoine: Y claro. Es interesante de ver también la relación entre la mente y el cuerpo que son la misma cosa y es interesante pensar al ser humano de manera dialéctica con ese ida y vuelta siempre entre el cuerpo y la cabeza. El ser humano reacciona con lo primero que tiene y lo primero es el cuerpo.
Ángeles: Veo que varias veces has dicho de las relaciones de trabajo o las relaciones de clase en el propio trabajo. Eso es importantísimo para tener en cuenta por el lado de que parece que quien se suicida o el que termina enfermándose está solo y no es así.
Antoine: Eso me parece que es lo más importante. En Francia hay toda una corriente que se llama la psicodinámica del trabajo, que dice que esos problemas son patologías de la soledad porque Marx dice que el trabajo alienado le quita el objeto de la producción al ser humano. Es decir que vos producís y te lo sacan entonces todo ese problema es el problema de la alienación.
En francés la alienación es un sinónimo de locura, no sé si en castellano también
Ángeles: Sí, se dice el alienado
Antoine: Bueno, entonces quiere decir que en eso el capitalismo aliena al obrero, eso es muy importante. La pregunta es cómo antes no se enfermaba de la mente, de la salud mental. Se enfermaban cuando iban a trabajar en las minas y las condiciones de trabajo eran horribles. Pero ahora ¿por qué se enferman? Ese problema de la alienación es que la conciencia de clase y la lucha de clase, las luchas obreras, como que te podían dar la posibilidad de apoderarte de ese trabajo mediante esas luchas, esas reivindicaciones, esas movilizaciones. Ahí estás en un colectivo, están juntos y eso protege. Las lucha sociales protegen. Y poco a poco en Francia lo que vimos es apagarse eso. Se apagó, se apagaron esas movilizaciones obreras, se fueron apagando. Y lo que veo yo en mi trabajo es que cuando la gente se moviliza se apodera y como que se curan de la mente porque ya no son más alienados, son trabajadores activos que están luchando. Y eso me parece muy importante. El colectivo con la lucha se fue apagando poco a poco.
Ángeles: Creo que acá hace mucha falta escuchar esto que estás diciendo, lo que estás planteando, porque no he escuchado acá esa lectura y explica muchas cosas. Me parece que muchos de los que están escuchando en este momento puede que no se estén sintiendo tan solos.
Uno esto lo puede ver ocurriendo porque se toman decisiones políticas, porque a nivel de los colectivos sociales se abandonan puestos de lucha o se abandona un camino, pero se lo mira con esperanza en cuanto a que el hombre puede cambiar eso nuevamente, depende sólo de las personas, de los trabajadores. La forma de ayudar a alguien que acá decimos está bajoneado, está desanimado, también es que participe en las luchas del colectivo social
Antoine: Claro, es muy importante eso. Un psicólogo francés que se llama Christophe Dejours, hace comparación de lo que está ocurriendo ahora con el sistema nazi. Es bien importante, y es el tema de la banalización del mal. Es que poco a poco la gente está sola. Las organizaciones del trabajo también te hacen que sos solo. En Francia hay lo que se llama el ránking, quiere decir que estás trabajando y cada semana te dan una clasificación entonces vos estás en competencia con tu compañero entonces vos sos número 3, tenés que llegar a 1, vos sos último. Y al final lo que pasa es que la soledad se juega también en esa organización del trabajo porque las reglas son mentir al compañero, la regla es de hacer lo caer de la silla, la regla es de detener información entonces las organizaciones del trabajo están organizando esa soledad. Pero el tema de la banalización del mal es que cuando le están haciendo daño a alguien te callás y los colectivos ahí desaparecen. Antes cuando ocurría algo lo levantaban y ahora es más difícil y además como que la gente puede aguantar más porque se ve también con el no trabajador. Vemos las implicaciones en el no trabajador y vemos cómo nuestras sociedades logran aguantar cada vez más una tasa de desempleo más importante.
En Francia en los años 70 se decía que Francia iba a reventar si había más de 4 % de desempleados. En Francia llegamos a 13, 14, 15, y no revienta nada. Quiere decir que esa tolerancia al daño que le podemos hacer a los otros va aumentando poco a poco. Eso es la banalización del mal.
Ángeles: Y en esa clasificación de los trabajadores, de esa competencia, de ahí depende el salario que gana y otros beneficios, entonces la lucha es casi caníbal
Antoine: Me parece que es casi la genialidad de ese sistema porque bueno, estás apagando el ser social, la conciencia de clase: el otro no es igual a ti, el otro es tu enemigo. Y además con eso también como que quieren hacer que desaparezca la clase obrera y te quieren hacer creer que un psicólogo no es un trabajador, que un profesor no es un trabajador, que una enfermera no es una trabajadora. Son obreros.
Ángeles: Bueno, estamos con Antoine Duarte en el estudio y Diego Martínez está en la calle en este momento, cubriendo una movilización de trabajadores.
Diego: Qué tal Ángeles. Muy cortito: decirles que estamos frente al Hospital Español donde los trabajadores se están movilizando, están reclamando básicamente por 18 puestos de trabajo que fueron cesados en las últimas horas. Dice ASSE que los podría reponer con otros trabajadores pero no con los que ya llevan un año trabajando. Esto tiene que ver con los contratos precarios que se vienen realizando por parte de las diferentes dependencias de salud. En este caso le tocó al Hospital Español y les digo que hay paro con posibilidad de ocupación en los próximos días si no se encuentra una solución. Vamos a tener cobertura de esto en la edición central de Puesta al día.
Ángeles: Muchas gracias Diego. Bueno, allí desde la calle entonces, justo una movilización de los trabajadores, con todas estas modalidades que surgen de tomarte por un tiempo, después se reemplazan por otros; en otros casos, acá hay trabajos para mujeres por seis meses, después salen de ahí para que entren otras pero esa mujer vuelve al calvario que tenía antes. Eso me imagino que también influirá en la psicología de los trabajadores.
Antoine: Claro, es muy importante todo el asunto de la precarización. Es importantísimo porque con esa precarización, con esa incertidumbre creada por esos contratos temporales. Y lo que se hace es alimentar también la lucha entre trabajadores porque yo sé que en empresas de teléfonos contratan a 8 contratos temporales y le dicen bueno, nos quedamos con 4. Entonces los trabajadores poco a poco van cambiando y es una lucha pero una lucha casi a muerte, es increíble. La precarización es igual que lo de las normas creadas por personas que no conocen el trabajo, que alimentan el mecanismo de alienación lo que quiere decir que la explotación de los trabajadores también pasa y es posible sólo con esa alienación. Son técnicas.
Ángeles: Sí, está todo muy estudiado
Antoine: Está estudiado y es increíble porque yo recibo en las consultas también a trabajadores que son jefes y que no se dan cuenta del mal que le van a hacer y de un día a otro. En psicología se dice que hay estrategias de defensa y poco a poco veo que esas defensas caen y se dan cuenta de lo que están haciendo y bueno, se enferman. Llegan a mi consulta totalmente destrozados y el trabajo que hay que hacer es de ir a interrogar qué hicieron porque el tema no es de sólo pegarle en la espalda y decirle bueno, no pasa nada. No, ¿qué hiciste? Pensálo bien qué hiciste porque si no, no podés reconstruir a la persona. Y es hasta inconsciente.
Ángeles: Acá hay una pregunta de un oyente que dice: Antoine, muy buenas las explicaciones. De seguir todo así, ¿cómo terminarán las sociedades? En España –porque este mensaje viene desde Madrid, España- 21% y la gente nada. Saludos de Daniel Caserta. Muy bueno el programa dice Daniel.
¿En qué termina una sociedad que va por este camino?
Antoine: No podemos adivinar lo que va a pasar, siempre hay que mirar la historia y la historia nunca, nunca, puede decir cuándo va a reventar la cosa. Lo que yo veo en Francia es que si poco a poco la situación se está dramatizando. Y cómo va a terminar eso a mí me parece que como se está apagando la conciencia de clase y en Francia por lo menos hay un sindicato que es la CGT que está ahí también con los trabajadores intentando pensar eso, pensar en el trabajo, no es pensar en otra cosa; y hay movilizaciones que se están armando poco a poco. Lo que no se sabe con qué cantidad de gente y con la oposición. La oposición va a desatar las fuerzas contra ese movimiento obrero. De verdad no sé. Lo que sí sé es que por el momento no soy optimista.
Ángeles: Dice otro oyente “Qué claridad la de Antoine. Ahora me pregunto, los psicólogos de aquí, ¿dónde estudiaron, en la escuela de las Américas?” Yo estoy segura que hay psicólogos, debe haber alguno escuchando, que piensa lo mismo que Antoine, que haría lo mismo, y le pedimos que se comunique en estos días y que también podamos tenerlos acá con una mirada sobre estos temas.
Pero el psicólogo también es parte de la sociedad así que puede verlo desde el punto de vista del trabajador o verlo desde el que le dio la orden al jefe porque el jefe no inventó esto, imagino que estos planes cuentan con asesores psicólogos también.
Antoine: Y sí. Esa pregunta es fundamental. Hay una escuela latinoamericana de psicólogos muy importante que está alrededor de lo que se llama la psicología de la liberación, que está encabezada por un costarricense que se llama Ignacio Dobles Oropeza y otros psicólogos argentinos, uruguayos y también brasileros, que ellos tienen esa idea de que la psicología y el trabajo del psicólogo es crear espacios de autonomía para que las comunidades o los trabajadores puedan crear espacios para adueñarse del destino. No de seguir una conducta, no ser como un guía sino de crear esos espacios para poder adueñarse otra vez del destino. Y entonces lo que se ve también en Francia y en Latinoamérica es que hay una escuela que viene de Norteamérica. Y esa escuela como que niega la implicación del trabajo del psicólogo adentro de la sociedad y como que con un academismo y cientificismo y como que se cortan totalmente de la discusión, del debate y de la implicancia en la sociedad. Para hablar más claro: ellos te quieren hablar de psicología haciendo gráficas y porcentajes y así no hay más discusión. No es eso. La clínica, la psicología, lo que vive el trabajador o lo que vive la persona excluida o discriminada, sólo se puede tratar cuando hablás con ella, cuando estás en esa relación de uno a uno en que te dice lo que está viviendo. Y claro, hay psicólogos que es más fácil para ellos no pensar en las relaciones sociales.
Ángeles: Claro. Acá en empresas extranjeras o empresas que están muy potenciadas, estoy pensando en las que tienen que ver con la seguridad social por ejemplo, vos escuchás en las radios como propaganda, que ellos tienen psicólogos que están trabajando con los trabajadores. Pero trabajan para el empresario y adaptan al trabajador a lo que quiere el patrón. Y el trabajador se siente como un conejillo de Indias; si el psicólogo lo lleva es como que no hay una voluntad de él, es el psicólogo el que manda
Antoine: Claro, hay eso y también tener un psicólogo de esas escuelas, otra vez es de no poner en debate la organización del trabajo. Quiere decir que el trabajo del psicólogo va a ser de adaptar en esos temas, de adaptar el hombre al trabajo y no el trabajo al hombre. El trabajo en la historia de la humanidad fue lo que logró transformar el mundo para dar la posibilidad al ser humano de vivir en el mundo. Y entonces lo que es fácil para los patrones es contratar un psicólogo, y entran en lo individual para decir que la culpa es del trabajador. Si el tipo se suicida es porque bueno, no se llevaba bien con la novia, o se le murió el padre o no sé qué otra cosa entonces así como que alejás totalmente la implicación del trabajo y la responsabilidad que tiene el que maneja la organización del trabajo, el que tiene los medios de producción, que se sabe que es el patrón.
Ángeles: Claro. Muchas llamadas de los oyentes. Existe la alienación también porque estás viviendo el ser en sociedades que apuntan a la ambición del hombre. Gracias Antoine dice J.P. También Laura dice: algunos psicólogos, nos hacen callar desde el año 2000 y a nosotros nos pasa lo mismo. Estoy totalmente de acuerdo con Antoine.
En Uruguay hay talleres sociales pero los están boicoteando, dice Juan desde Punta de Rieles, que también es todo un tema este.
Felicitaciones al entrevistado y mirá lo que dice este oyente que se llama Roberto: El psicólogo moderno no tiene razón de ser. Esa angustia no hay quien la pueda resolver cuando somos muchos trabajadores.
Habla de angustia… Fuera de micrófonos estábamos hablando de sufrimiento y yo estaba pensando que aparte de que a la gente no le alcance la plata para comer, para pagar las cuentas, que le cortan la luz, todas esas cosas que sabemos, y tiene como un sufrimiento permanente. Hoy un trabajador que depende de un salario vive en un sufrimiento permanente.
Antoine: Y sí, es importante también no tener esa voluntad de asceptizar. El sufrimiento hace parte del ser humano, lo que hay que pensar es cómo en la historia del ser humano el sufrimiento se va poco a poco transformando en placer porque es eso. Hay que entender lo que es el trabajo para el ser humano. El trabajo es una identidad, es un sitio en la sociedad, es tener el sentimiento de contribuir a lo común. Acá en el estudio todo es trabajo: la mesa, la computadora, el micrófono, el techo, todo es trabajo. Y los obreros que hicieron este estudio también: vienen acá y dicen: ese es mi trabajo, yo existo en el mundo con eso. Es por eso que el trabajo te hace sufrir tanto. Y es verdad que en la sociedad hay un sufrimiento que se puede llamar total entonces contra ese sufrimiento –yo hablo de la salud mental- es poder apoderarse con la acción, crear un mundo para vivir, es eso. Y eso es la salud mental. Y lo que vemos es apagarse esa capacidad de movilización. Claro, sufrimiento hubo, pero las revoluciones también ¿qué son en la historia sino el rechazo al sufrimiento? O la voluntad de crear ese mundo en que se pueda vivir mejor. Y hay algo en ese movimiento que puede ser una medicina contra la alienación, contra el sufrimiento, contra todo eso. Lo que vemos ahora, cuando no tenés de comer, cuando los niños van a unas escuelas horrorosas o que no te podés curar, te volvés loco. Pero si estás en la acción ya es otra cosa.
Ángeles: Eso te salva, te permite pensar para adelante
Antoine: Y sí, porque bueno, es materialismo dialéctico, esa ida y vuelta entre teoría y práctica, entre la acción y el pensamiento, entre el sufrimiento y la transformación del mundo.
Ángeles: Porque además cada vez te van creando más necesidades que vos no las tendrías pero te las crean: el celular, que si no tiene que cambia la pantalla para ver la película… Te van creando ellos mismos las necesidades.
Antoine: Sí, eso también es interesante. Esas necesidades tienen implicación con el lugar que vos ocupás en la sociedad porque es del reconocimiento que estamos hablando, los ojos de los otros que te están mirando, tenés un celular, esa ropita, pero lo que vemos nosotros en el trabajo es que el trabajo tiene aún más importancia en la vida del ser humano que un celular u otra cosa porque bueno, es lo primero.
Ángeles: Acá dice un oyente: perder el trabajo equivale a la muerte. Los saludo. Raquel Berenhold. Y nos preguntan cómo se resuelve la angustia creada por el capitalismo ¿Cómo se resuelve?
Antoine: La primera pregunta es muy importante: la muerte, perder el empleo, esa muerte social, esa negación del ser humano. Y claro porque perder el trabajo es también perder el tiempo; el tiempo de despertarse de mañana, te cambia también el espacio, no vas más a trabajar, te quedás en casa, las relaciones que tenías por el trabajo no existen más; la vergüenza que te da la mirada de los otros, ¿qué hacés vos en la vida? Y el tipo dice yo no hago nada, esa es la respuesta. Entonces por eso que estábamos hablando de la banalización del mal: la gente sabe lo que es perder el trabajo. El que no tuvo trabajo sabe lo que es. Yo soy psicólogo y no tener trabajo sé el sufrimiento que es. Es increíble, sea psicólogo o lo que sea, te hace sufrir eso y entonces es importantísimo tener en la cabeza que la gente sabe lo que es perder el trabajo y aguanta. Y aguanta aun más que no tenga trabajo y no exista más en la sociedad.
En la pregunta de qué hay que hacer yo siempre digo que los trabajadores saben lo que hay que hacer. Y si el trabajo del psicólogo existe, otra vez debe crear esos espacios para poder pensar la situación con más claridad. Pero siempre en la historia de la humanidad los que tienen la respuesta son los trabajadores, es la clase obrera.
Ángeles: La verdad que para nosotros ha sido un gusto enorme recibirte acá. Vamos a arreglar para poder consultarte algunas veces sobre temas que a nosotros nos gustaría tener una opinión como la tuya y sobre todo además de por todo lo que dijiste que tiene un contenido y una fuerza muy grande, que tenés 28 años y eso nos da mucho optimismo a los que somos más viejos. Nos da mucho optimismo realmente y nos pone súper optimistas así que Antoine te agradecemos mucho por haber venido por acá. ¿Te quedás un tiempito más?
Antoine: Me quedo una semana
Ángeles: A ver si podemos pescarte una vez más, pero que disfrutes mucho acá y vamos a estar en contacto.
Antoine: Muchísimas gracias por la invitación.

CX 36 Radio Centenario
Uruguay

jueves, 15 de marzo de 2012

Al dejar afuera a Cuba, se aísla Washington y no La Habana



A mediados de abril se realizará en Cartagena, Colombia, la VI Cumbre de las Américas. Será una América incompleta, pues Cuba quedaría afuera. Paradójicamente, la aislada no será la isla, sino el imperio que la bloquea.

De las cinco ediciones de la Cumbre de las Américas, sólo una tuvo un buen principio y final. Fue la IV, realizada en Mar del Plata en noviembre de 2005, cuando entre Néstor Kirchner y Hugo Chávez se las ingeniaron para arruinarle el pastel al texano bruto. El resto de la serie fue hegemonizado o limitado, según los casos, por la política imperial sucesiva de Bill Clinton, George Bush y Barack Obama.
La edición número 6, que deliberará el 14 y 15 de abril próximo en Cartagena de Indias, Colombia, pinta similar a la regla. Primero porque el anfitrión es Juan Manuel Santos, quien -con matices diferenciadores de Álvaro Uribe- expresa a la derecha conservadora y violenta de la región, de sintonía fina con la Casa Blanca.
Y también el pronóstico es sombrío porque han dejado afuera a Cuba. Y esto, se presente del modo que sea, tiene una sola lectura: fue el pulgar hacia abajo del imperio el que pesó para que la Patria de José Martí fuera raleada.
El 8 de marzo Santos tuvo que ir a poner la cara ante el presidente cubano Raúl Castro y explicarle lo que éste ya sabía: que no había consenso para extenderle la invitación. Jugando con las palabras, se puede definir ese faltante como el "Consenso de Washington", el mismo que tanto daño hizo a Latinoamérica y el Caribe con las políticas de empobrecimiento, saqueo y privatizaciones neoliberales y negociados de las multinacionales y bancos.
"No hubo consenso" explicó Santos, falso como moneda de cobre, y formuló votos para que la isla pudiera participar de futuras citas. Los cubanos, que son gente muy educada y políticos exquisitos, "le perdonaron la vida". Le dijeron que comprendían su situación y que agradecían las gestiones. El colombiano se tomó el avión a Bogotá, más tranquilo, para ajustar detalles con su canciller María Ángela Holguín para que la reunión sea brillante y tranquila.

Equivocado.

El anfitrión está equivocado: la VI Cumbre no luce brillante ni tranquila. Lo primero, porque con políticos en decadencia como Obama, Sebastián Piñera (Chile), Vicente Calderón (México), Ricardo Martinelli (Panamá), Porfirio Lobo (Honduras), el general Otto Pérez Molina (Guatemala) y otros subordinados al Departamento de Estado, no habrá brillantez. Habrá montones de frases vacías, de clisés y expresiones de deseos sin metas concretas ni balances de lo realizado.
El evento está planteado como propio de presidentes que van de cumbre en cumbre y sus pueblos de abismo en abismo. No será una cita recordable ni de alto vuelo. Y tampoco será tranquila, porque la exclusión de La Habana ha generado una tormenta política cuyos ventarrones pueden perdurar y colarse por las ventanas de sesiones en la turística Cartagena. Varios países objetan la sanción contra Cuba y van a impugnar ese procedimiento de Obama-Santos. Y otros presidentes, más dignos aún, pueden decidir no concurrir y hacerse sentir con un justificado boicot.

Bloqueo y Malvinas.

El criterio que prevalece en estas reuniones de presidentes es político. No hay margen para criterios administrativos, como lo reveló la secretaría de asuntos jurídicos de la OEA a cargo de Jean Michel Arrighi. Para éste, la invitación a Cuba, como a cualquier otro país, era un asunto a resolver por el país organizador. Y éste, lejos de actuar con independencia, se subordinó a la orden anticubana dictada desde el Norte.
¿Por qué estos intereses estadounidenses y de sus aliados más conservadores son tan discriminadores?
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dio en el clavo en su discurso ante una repleta Plaza de la Independencia de Quito, el 9 de marzo pasado, cuando consultó sobre ir o no ir. Dijo que en Cartagena no se iba a tratar el infame bloqueo de EE.UU. contra, por negativa de Obama. Y añadió que tampoco se trataría la reclamación argentina sobre las Malvinas (quizás este tópico sea aludido, aunque en forma muy "light" por presión de Washington, para que su aliada Londres no se incomode).
El ecuatoriano está totalmente en lo cierto. Obama amagó en abril de 2009, en la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, con adoptar una nueva política hacia la región y Cuba. Pero como en tantos otros rubros, a sus palabras se las llevó el viento. Ha prorrogado cada año un bloqueo criminal y genocida alegando leyes de 1917 relativas al comercio con países con los que el suyo está en guerra, que no es el caso.

Sin pronunciamiento.

Al afroamericano no le motivó siquiera una reflexión el hecho que las Asambleas Generales de la ONU, en 2009, 2010 y 2011 votaran por abrumadora mayoría la moción cubana contra el bloqueo. La última votación fue ganada por La Habana por paliza: 186 a 2 (EE.UU. e Israel) con tres abstenciones (Palau, Islas Marshall y Micronesia).
Pese a esa correlación de fuerzas es tan mayoritaria y favorable a Cuba en Naciones Unidas y otros ámbitos (Unasur, Celac, Movimiento de Países No Alineados, Grupo de los 77 más China, etc.), la Cumbre de Santos y Obama difícilmente se pronuncie sobre este asunto cardinal del bloqueo. Según la presentación del país afectado en 2011, su economía ha tenido daños directos por 975.000 millones de dólares desde 1962 a la fecha.
El gobierno argentino ha emprendido hace meses una campaña diplomática para reclamar la devolución de las Malvinas. Y como el Reino Unido se cierra a esa demanda, es previsible que EE.UU. no acepte en Cartagena una declaración de apoyo a nuestro país. A lo sumo, con palabras melifluas y equívocas, podría acordar con un pedido de diálogo entre las dos partes, sin mención a la soberanía.
Si no se hablará de bloqueo ni se reclamará con firmeza por Malvinas, ¿para qué ir a Cartagena en forma masiva tal como pide el Departamento de Estado? ¿Cuál es la ganancia para esta región que ha dado varias muestras de mayor independencia?

No todos van.

El 5 de febrero pasado, en una reunión en Caracas de los presidentes de la Alianza Bolivariana de nuestra América (ALBA), el presidente de Ecuador planteó que si se excluía a Cuba de la VI Cumbre en Cartagena, los ocho integrantes del ALBA no debían concurrir. Era una idea justa para expresar solidaridad con La Habana y llamar mundialmente la atención sobre una injusta exclusión.
El resto de sus colegas, comenzando por Hugo Chávez y Evo Morales, recogieron con mucha simpatía las palabras de Correa. Un mes más tarde, con el viaje de Santos a la isla, el 8 de marzo pasado, las dudas se develaron. En efecto, Cuba no tenía tarjeta de embarque para ir Cartagena.
La reacción cubana no se hizo esperar. El mismo 8 de marzo su canciller Bruno Rodríguez llamó a conferencia de prensa en la capital y dio el parecer oficial, para luego responder preguntas de medios como AP, Reuter, CNN, BBC y Prensa Latina.
El vicepresidente yanqui Joe Biden y la secretaria de Estado Hillary Clinton, ya habían tomado posición pública a favor del veto en contra de Cuba. Por eso el canciller cubano dijo: "no ha habido ninguna sorpresa, ha sido la crónica de una exclusión anunciada. EE.UU., con su desprecio y arrogancia, ofende a la patria grande".
Bruno Rodríguez aclaró que la posición de la isla es la misma que había expresado Raúl Castro en la cumbre del Alba, el 5 de febrero. "Cuba jamás ha reclamado su presencia en la cumbre de Cartagena pero apoya el planteamiento del presidente Correa, de Evo y de otros presidentes, de actuar para que cese la exclusión", había planteado Castro.

Colonia.

Parece un hecho que esa exclusión se mantendrá, por designio y presión estadounidense, por lo que la pelota pica hoy en el campo del ALBA. ¿Hará efectiva la propuesta de boicot de Correa?
El presidente ecuatoriano, en el acto mencionado del 9 de marzo en Quito, dijo: "Ahora que veo la bandera de Cuba (enarbolada en la multitud) les hago una consulta. Hemos pedido que en la próxima Cumbre de las Américas participe Cuba y se trate sobre el criminal bloqueo durante 50 años a Cuba, y también ese criminal proceso colonialista de las Islas Malvinas, en pleno siglo XXI colonia británica a casi 15 mil kilómetros de Londres. Pero no lo van a tratar y les pregunto: ¿Vamos o no vamos a la Cumbre de las Américas?".
Prensa Latina cronicó que "ante el No rotundo que salió de las gargantas de la multitud, Correa inició el coro de la consigna: ´no queremos y no nos da la gana, de ser una colonia norteamericana, y sí queremos, y sí nos da la gana, de ser una Patria altiva y soberana´".
La mayor duda sobre conveniencia de boicot la tendría Hugo Chávez, que en medio de una reconciliación y acuerdos bilaterales con Colombia, no querría comprometer ese proceso con un faltazo suyo. En los próximos días se sabrá si los ocho del ALBA van o no a Cartagena, pero una cosa es clarísima: la aislada en política no es la digna Cuba sino el imperio tan poco democrático.

Emilio Marín
Publicadas por PANF

Mi Tierra en Invierno - Alfredo Zitarrosa.


domingo, 11 de marzo de 2012

Las “peruplas” del Estado



Triste imagen del tiempo que nos toca vivir…

Había una vez un pequeño país gobernado por políticos que favorecían a unos pocos habitantes, mientras que los demás vivían en la pobreza, en la indigencia o trabajaban en deplorables condiciones para sobrevivir. Durante esa “democracia” en la que existían muchas, pero muchas injusticias sociales, un grupo de obreros, de estudiantes, de trabajadores y de profesionales sintieron que tenía que haber cambios significativos y que era responsabilidad de todos hacer algo para que esto sucediera. No todos ellos pertenecían al mismo partido o sector político, pero tenían en común la conciencia social que los llevaba a cuestionarse lo que estaba pasando. A los dueños del país no les gustó que tanta gente los cuestionara, ni que su fortuna y su poder se vieran amenazados. Aunque conocían el significado de la palabra repartir, les gustaba más su antónimo acumular y de vez en cuando tirar alguna limosna con cara de beneficio y ayuda social. Para controlar las posibles amenazas contra ese órden social, existen, además de esas triquiñuelas, las Fuerzas Armadas; los soldados son un grupo de personas, generalmente tan pobres y oprimidas como el resto del pueblo, a quienes se les entregan armas, uniformes y un cierto sentimiento de poder. Existe una metáfora popularmente llamada “ley del gallinero”, que significa que el que está parado en el palo de arriba defeca al de abajo y así sucesivamente, por este fenómeno los que están parados en los palos del medio reciben excremento de los de arriba, pero suelen desquitarse cuando encuentran a otros y otras debajo de ellos, o sea en inferioridad de condiciones. Quien pretende ingresar al ejército como soldado raso suele estar situado bastante abajo en el peldaño de este “gallinero social”, pero al enrolarse al ejercito a pesar de ser verdegueados y mandados por sus superiores, militares de mayor rango y por políticos sin escrúpulos, adquieren cierto sentimiento de poder sobre los demás. En este caso concreto los milicos se sintieron poderosos frente a niños, ancianos, mujeres y hombres maniatados o indefensos, alegaron cumplir órdenes cuando torturaban o eran cómplices de lo que sucedía, demostraron una falta total de valores y principios o un marcado sentimiento de venganza y desquite frente a lo que les tocó en la vida. Muchos de los que mandan a esos soldados son un grupo de militares fascistas sin escrúpulos que se escudan detrás del “honor militar“, la bandera, el escudo y la patria para convertirse en simples violadores o torturadores con uniforme. Como si eso no fuera suficiente, contratan a “maestros” tan sádicos como ellos, pero que vienen del “primer mundo” con nuevas técnicas para perfeccionar los métodos de tortura y estudiar el límite humano para resistirla. Quien no torturó directamente, permitió que se hiciera, quien sabía que este horror sucedía en nuestro país y se quedó en el ejercito, se convirtió en cómplice de los crímenes cometidos antes y durante la dictadura.
Los militares dieron un golpe de estado en el que todo les estaba permitido (por decisión propia y con el respaldo de otros países); el secuestro de niños, las desapariciones, las violaciones, tortura, acoso a familiares, a la población y una larga lista de etcéteras. Hoy hay unos pocos de ellos presos en condiciones favorablemente especiales, el resto son al parecer intocables.
Recordemos que en la “democracia” existente antes del golpe de Estado se reprimía, torturaba y robaban al país, recordemos también que en esos tiempos existían personajes como Mitrione, contratados para enseñar a los torturadores criollos a ser más refinados en crueldad y sadismo, a aplicar la tortura de forma efectiva, primero en mendigos para “practicar” y luego en estudiantes, trabajadores, obreros, campesinos, profesionales, gente como nuestros vecinos, nuestros familiares, como tus hijos, tus nietos, tus hermanos, tus padres, maestros, como Elena Quinteros, o como Julio Castro, o personas como tu mismo.
Con el régimen dictatorial, los abusos se volvieron más evidentes, se aplicó el terrorismo de Estado abiertamente, pero también de forma clandestina. Ese estado por el que hoy se debe pedir disculpas o perdón, se organizó con otros países y se creó la llamada “Operación Cóndor” o “Plan Cóndor”, que nucleó el horror de la CIA con el de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia. En conjunto con estos países, Uruguay coordinó para detener, vigilar, interrogar, asesinar y desaparecer a quienes querían cambiar el orden social establecido por los poderosos. En esa época actuar era peligroso, pero también lo era pensar diferente, lucir “subversivo”, tupamaro, anarco, comunista, o simplemente encontrarse en el lugar equivocado en el momento equivocado. Existir era en si un riesgo, sin importar la edad que tuvieras.
Lo curioso de esta historia, es que en este pequeño país, nadie parece ser culpable de lo que aconteció y para hacer que los crímenes y abusos se puedan justificar, un grupo de personas, ya sea por ignorancia o por alevosía, aplican, además del “olvido y perdón”, la “teoría de los dos demonios” en la que todos los problemas se simplifican dividiendo a la sociedad en dos bandos contrarios que llevaron a cabo una guerra. Según esta teoría, como resultado de ese enfrentamiento hubo un bando perdedor, hoy representado por quienes están en el gobierno, que son quienes creen que tienen derecho a “perdonar” y uno vencedor al que hay que “proteger” y disculpar porque entre otras cosas cumplían órdenes en esta guerra entre dos bandos. Me pregunto a que bando pertenecían los niños secuestrados, los nacidos en cautiverio, los que quedaron sin padres, los que verdugueaban en las visitas y en los allanamientos, me pregunto a que bando pertenecían las madres de los desaparecidos y los que fueron encarcelados y vejados por pensar distinto o por “equivocación“. ¿ A que bando pertenecía el pueblo uruguayo que vivió y padeció la dictadura?
¿Acaso en ese momento el Estado no tenía gobernantes ni ejecutantes que se puedan responsabilizar de las barbaries cometidas?. Los gobernantes fueron puestos por los golpistas, por eso quienes cometieron los crímenes tenían identidad, nombre, apellido y uniforme. La mano que apretó un gatillo para asesinar o para aplicar picana, el ser que violó, quien craneó en conjunto con otros seres de otros paises quien desaparecería y como, no era un ente confuso llamado Estado, entonces me cuesta entender que Mujica que aún no había cruzado la vereda y que sufrió esa picana en carne propia, tenga que hablar en nombre de quién se la aplicó. Es confuso, muy confuso.

Las vueltas que da la vida.

Ese Estado implacable torturó y encarceló en condiciones infrahumanas durante muchísimos años a Mujica, a Huidobro, a Topolanski, a Bonomi, a Rosadilla, a Agazzi, a Breccia, a Erlich, a Gregori y a muchos otros. Lo paradójico de la situación, es que el 21 de marzo de este año Mujica es quien debe pedir perdón, disculpas o algo por el estilo, en nombre del Estado por el caso Gelman…
Algo fundamental cambió en sus cabezas desde la época en la que lucharon arriesgando sus vidas para transformar una realidad injusta, para repartir la tierra y los beneficios de forma equitativa. La injusticia, la pobreza y la indigencia, ya no ocupan el mismo lugar en sus atoradas agendas, ahora no es tan urgente cambiar este tipo de situaciones que también vulneran los Derechos Humanos y se permiten aplicar estrategias a muy largo plazo en situaciones que ameritan ser resueltas sin demora, se desarrollan métodos con los que no se obtienen resultados permanentes. La educación es un caos, el presupuesto que se le destina no alcanza y los sueldos de las y los docentes siguen siendo muy bajos. Se venden y utilizan tierras para que se cultiven transgénicos, se utilizan agrotóxicos a granel y se embellece el país para los turistas a la vez que se aplica la “Ley de vagancia” para que los ricos y los extranjeros no sean molestados cuando descansan. Los barrios pobres siguen acumulando mugre, no existen veredas transitables y las calles tienen pozos que compiten con los cráteres de la luna. Están de moda los “Megaoperativos”. Sin embargo se preocupan por la economía de los milicos dándoles jugosos sueldos y posibilidades de tramitar préstamos ventajosos. El bienestar de “viejitos” genocidas es motivo de preocupación de algunos de nuestros políticos, visitan a militares en la cárcel, el BROU le otorgan préstamos a Cordero y le renueva la tarjeta de crédito al "Goyo" Alvarez, al mismo tiempo se le quitan las tierras a Ney Thedy, nadie de presidencia, que yo sepa, se preocupa por la salud de Ney a pesar de su avanzada edad, como tampoco por la forma de sobrevivir de los cañeros y sus familias. Podemos esperar que “la torta crezca” tanto que deje un remanente suficiente para darle algo a quienes más necesitan hincarle el diente, pero todos sabemos que la torta crece siempre para los mismos y que la parte que queda para repartir entre los necesitados es muy pequeña a pesar de ese crecimiento. Llevan a cabo políticas similares a las que otrora se combatieron y criticaron duramente sin que se les mueva un pelo. Los que antes nos estafaban son hoy sus amigos, sua aliados y los que no están de acuerdo con ese cambio, ya no lo son, simplemente porque no se adaptan a los” tiempos que corren”, o porque no purgan sus pecados de guerrilleros demostrando lo bien que conviven con los militares, lo mucho que perdonan y lo dispuestos que están a “pasar rápidamente la página”. Por suerte encontraron cierta resistencia en el pueblo y en la Corte Interamericana, o de viejos compañeros que no cambiaron el Norte a su brujula, de no ser así, el libro de nuestra historia estaría mal enterrado u oculto, como lo están los restos de la mayoría de los asesinados por los militares en nombre del terrorismo de Estado. Cuando “el partido militar” reclama justicia y denuncian a compañeros y compañeras que fueron injustamente procesados y duramente encarcelados, se olvidan de los años de dictadura, de los años en los que nos sometieron a muchos vejámenes. Habría que recordarles cual fue la cárcel que le dieron a los presos políticos en los tiempos de dictadura, el trato y la persecución a las familias, la tortura, los desaparecidos, las violaciones, después de que hagan memoria habría que volver a preguntarles si quieren equipararse con los expresos y preguntarles si nos pueden explicar donde quedó el famoso "honor militar" cuando actuaron como bestias y violadores.
Ahora es tiempo de esperar, perdonar y olvidar. Estamos en la era del arrepentimiento, de adaptarse cueste lo que cueste, a muchos de nuestros políticos la vejez les trajo sosiego, en algún momento de sus vidas trocaron la indignación por la injusticia por la paciencia y el lento camino de la negociación, la complacencia con quienes aún sustentan el poder económico; “Tanto tienes tanto vales”. Comenzaron esta lucha para realizar cambios significativos hace casi medio siglo, cambiaron de herramientas, pero los ideales perdieron, el “guri” con hambre y sin escuela espera, los torturadores y asesinos no son tan malos como parecían cuando aplicaban la picana “apremiando“ para conseguir información, ni cuando violaban por diversión y sadismo, hoy es, según el ministro de defensa, responsabilidad de los civiles. Se pretende que escuchemos y creamos en lo que dicen cuando hablan del honor militar. Lo que vemos es el “honor“ que encubren las “misiones de paz“ y como se miente para proteger y encubrir a los violadores que visten uniformes.
Es triste ver exguerrilleros poniéndose con gusto el traje de “demonio arrepentido”, escucharlos y leerlos redimidos, agotados en contradictorios y vagos discursos y lo que es peor poniendo la cara por ese ejército corrupto que los hizo vivir un infierno, infierno que ellos mismos describieron al salir de la cárcel.
Ahora se visten de neutrales para poder pisar la vereda de enfrente, disculpan atrocidades que no pueden ser disculpadas, dan espacio para que los fachos presenten denuncias y hacen declaraciones como si el golpe de estado, la dictadura, la cárcel, la tortura, las violaciones, las muertes, la represión a la que sometieron al país fueran detalles de menor importancia.
Nadie tiene la culpa, entonces el progresismo en boca de su principal dirigente y en nombre del Estado va a salir a balbucear una serie de “perulpas”, ni perdón, ni disculpas, por lo que todos sabemos fueron crímenes cometidos antes y durante la dictadura por militares. Nos van a hacer sentir moralmente más humillados y más vejados que en la dictadura y que en los tejes y manejes que han hecho con nuestro reclamo por Verdad y Justicia. Gracias a ese ambiente favorable que han creado, existe el Foro Libertad y Concordia y todos los grupúsculos satélite de apoyo en el que militan varios militares en actividad, existe una página que sale de Domingo Arena en la que se muestra el verdadero sentir de los militares retirados y que todos sabemos tienen apoyo en los jóvenes que los suceden. Como existe un ambiente favorable a este tipo de cosas, los militares hacen declaraciones que no deberían hacer pero que le son permitidas y aparecen videos con amenazas que luego desaparecen misteriosamente. A los militares no les basta con las cárceles especiales, ellos necesitan “garantías” para decir la verdad, se olvidaron de que las únicas garantías que les daban a los que apresaban en ese entonces era la tortura y las condiciones inhumanas de encarcelamiento, la persecución a sus familias…. En cualquier momento vamos a ver a la izquierda pedir disculpas en nombre propio; ¿serán disculpas en nombre de los desaparecidos?, ¿de los niños secuestrados?, ¿en nombre de los torturados?, ¿de las mujeres y los menores de edad violados repetidamente?, ¿de los encarcelados en condiciones infrahumanas?, ¿de sus familias?, ¿de quienes vivieron el exilio?
Esta historia no termina aquí, ni termina cuando esa generación muera, ni se acaba pese a la supina ignorancia de quien repite como un loro esos argumentos, no termina aunque apliquen la “teoría de los dos demonios“ para repartir culpas y negocien el perdón con los militares. Esta historia compañeros no termina hasta que aparezcan todos los desaparecidos, tengamos justicia y se cuenten los hechos tal cual fueron, para que también el pueblo tenga derecho a juzgar.
Mientras tanto quedaremos boquiabiertos esperando ser testigos de la próxima vergüenza a la que se sometan, hasta entonces y también mucho después de eso lucharemos por Verdad y Justicia

Veronika Engler

sábado, 10 de marzo de 2012

jueves, 8 de marzo de 2012

La izquierda amplía niveles de unidad.



Entrevista a los dirigentes políticos de izquierda: Tony Rossi del MRO, Curbelo de Intransigencia Socialista, y Orlando Zeballos de Refundación Comunista. “participamos de una reunión muy cálida, muy fraterna, donde el espíritu que reinó en esa reunión y que se materializa a través de la voluntad y el compromiso de todos los que participaron en esta reunión, es de empezar a otear caminos de acuerdos, de ensamble, de acople del movimiento popular y particularmente de los sectores comprometidos con los cambios, con la revolución, con el socialismo, con la liberación nacional”

Ángeles: Bueno, tenemos el contacto con el compañero Orlando Zeballos que es de Refundación Comunista.
Buen día. ¿Cómo te va?
Zeballos: Buenos días Ángeles, un saludo muy fraterno, muy cálido a los compañeros que están en la mesa, a Tony y a Curbelo que no son los únicos que van a participar en esta instancia.
Una reflexión primaria, también hay que realizar un reconocimiento de actitud, de calidad y de compromiso revolucionario que ha tenido naturalmente el 26 de Marzo cuando realizó una convocatoria de la naturaleza de la que se realizó el miércoles pasado.
A mí se me ocurre una primera reflexión un tanto a título personal, aun cuando en el marco de las definiciones generales de la organización, de esta modesta organización que es Refundación Comunista, ha planteado, por lo menos desde hace algunos años, la necesidad de la concreción de un acto opositor.
Bueno, en el marco de esas definiciones nosotros participamos de una reunión muy cálida, muy fraterna, donde el espíritu que reinó en esa reunión y que se materializa a través de la voluntad y el compromiso de todos los que participaron en esta reunión, es de empezar a otear caminos de acuerdos, de ensamble, de acople del movimiento popular y particularmente de los sectores comprometidos con los cambios, con la revolución, con el socialismo, con la liberación nacional.
Por lo tanto, la primera valoración es absolutamente optimista, todo revolucionario es optimista, nosotros somos optimistas por naturaleza porque al mismo tiempo el mundo, la humanidad ha reconocido tiempos donde la clase obrera ha sido capaz de abrir una aurora triunfante y un tiempo histórico donde la humanidad vivió infinitamente mejor que en el mejor de los capitalismos.
Ese que hoy se está viendo en esta Europa que hoy se cae a pedazos y que se ve también en nuestro país a través de unja actitud de un gobierno sumiso ante el capital y envalentonado con la clase obrera. Sobre todo con la dignidad de la clase obrera con esos sectores que no hay arriado bandera.
Diría finalmente, porque por una cuestión de viaje, en las próximas horas estoy saliendo para el exterior por cuestiones familiares, no he podido participar de esta mesa redonda pero se me ocurre finalmente una reflexión que es la última para no molestarlos a ustedes y quitarles espacio a los compañeros que están ahí en el estudio.
Este es el séptimo año del gobierno progresista y se cumplen los 2 años del gobierno de Mujica. Las primeras 2 ó 3 reflexiones que me parece que son interesantes de compartir, en el inicio del gobierno de Mujica uno tiene que recordar lo que fue la esencialidad y la implementación de los carneros a la hora de romper un conflicto como fue la lucha de los trabajadores de ADEOM. Esa fue quizás la inauguración del período.
Luego se va a acompañando por situaciones verdaderamente lastimosas, como es el caso de aquel niño en un estado de desnutrición. Fue uno de los que conocimos porque se hizo público pero deben ser muchísimos más. Con los 12 muertos en la cárcel de Rocha prendidos fuego, con los muertos de frío en invierno y con una suerte de montaje vergonzoso realizado por el MIDES con los refugios que de alguna forma denuncian e imputan a este gobierno la violación de los derechos humanos y la responsabilidad criminal frente a estos atentados.
Bueno, esas han sido de alguna forma expresiones de este gobierno como también lo viene siendo esa soberbia que no solo es parte del gobierno sino de todo el aparataje que lo acompaña. Cuando uno se comprometió con la clase obrera hace largo tiempo, siente verdadera vergüenza y repugnancia cuando aparece un dirigente sindical o particularmente una dirigente sindical que integra el secretariado ejecutivo del PIT-CNT que condena de atorrantes y de criminales a trabajadores por llevar adelante medidas de lucha.
Todo eso presagia, anuncia, que de estrechar cercanías se trata. Y creo que este es uno de los caminos que se viene recorriendo, no el único porque ya hay otros que están recorriendo con un enorme compromiso como será seguramente en la tarde noche de hoy los trabajadores de la educación en la sala Nocetti realizando una de las tantas actividades que se viene realizando en el marco de realizar ese acople y ese ensamble que se viene desarrollando en el movimiento popular y particularmente en la izquierda comprometida y consecuente que se viene dando en nuestro país en estas horas.
Ángeles: Cómo no.
Me atrevo a sumar la reunión de las mujeres a las 6:00 de la tarde para convocar para el 8 de marzo también que va a sumar seguramente a la unidad del pueblo.
El tiempo que viene es de construcción ¿verdad? la unidad no va a caer del cielo, es de construcción...
Zeballos: Sin duda, sin duda, es así. Pero los que estamos y todos los que estuvimos en la reunión del miércoles pasado y todos los que hemos estado desde el 2004 en adelante, de alguna forma hemos ganado en experiencia y yo diría también en sabiduría para poder entender los tiempos de los otros, de nuestros compañeros de ruta, con los que no tenemos diferencias de fondo.
Como decía el camarada Lenin: “Entre nosotros la única diferencia son matices”. Por lo tanto, en esa construcción que nunca es sencilla, la abordaremos con la responsabilidad que el ahora de alguna forma está indicando, nos está señalando y nos está responsabilizando.
Creo que esa es la reflexión que me merece y termino Ángeles saludándote a ti, a la audiencia que naturalmente está muy comprometida no solo con la radio sino también con auspiciar nuevos procesos y nuevas perspectivas de izquierda que definitivamente se enraícen con la historia del movimiento popular y de la clase obrera uruguaya para levantar esa loza en la que han tratado de encerrar a la clase obrera y a la izquierda toda.
Ángeles: Muy bien, Orlando, conversamos a la vuelta seguramente. Te deseamos buen viaje y gracias por participar estos minutos...
Zeballos: Por favor, Ángeles, un abrazo grande y un saludo muy fraterno a los compañeros.

miércoles, 7 de marzo de 2012

´La gente común sólo somos visibles si nos movilizamos en la calle´




Defensor de la movilización ciudadana "legítima" y pacífica, el uruguayo Raúl Zibechi, gran conocedor de los movimientos sociales sobre todo en América Latina, ha pasado por la Universidad invitado por el Instituto Interuniversitario de Desarrollo Social y Paz junto con CGT y Baladre.
En su conferencia analiza si existen los movimientos sociales o si son un invento de los académicos. ¿Cómo es esto?
Bueno, los académicos estudian qué son los movimientos sociales en función de su criterio, las diferencias que hay entre movimientos y organizaciones... hay estudios sobre si por ejemplo el fenómeno de los indignados es un movimiento social o un estallido... pero da igual. Lo cierto es que es una irrupción de un montón de gente que estaba callada y de pronto empieza a ocupar el espacio público y a recibir atención. Da igual cómo se les llame. Son movimientos de protesta y de alternativa. Lo que hacen es demandar y sobre todo hacer visible un conflicto que, si no media la manifestación, pasa desapercibido. Todos sabemos que hay desahucios, pero si no se hacen visibles no se pueden solucionar. La visibilidad pública es fundamental.
¿Sirven de algo estas movilizaciones?
Sirven en la medida en que han sido gran parte de los hacedores de los cambios en el mundo. Mire por ejemplo lo que han conseguido las mujeres. Un movimiento social no necesariamente cambia un sistema pero como mínimo cambia la cultura y la vida cotidiana, y sin cambios en la vida cotidiana no hay evolución. Hoy en día hasta las empresas multinacionales se dicen verdes por la conciencia ambiental y eso ha llegado gracias a los movimientos sociales. La gente común a través de los movimientos es como ingresa en la historia, en las planas mayores de los periódicos. Los millones de anónimos no tenemos otra forma de hacernos visibles.
En España últimamente hay una reactivación de los movimientos sociales con convocatorias de manifestaciones contra los recortes y contra la reforma laboral. ¿Son efectivos frente a un gobierno que ha ganado por mayoría absoluta?
O esperamos cuatro años a que haya otra vez elecciones, o ya mismo nos movilizamos, porque muchas veces los gobiernos no tienen más remedio que escuchar las reacciones en la calle y dar marcha atrás.
Existe el peligro de que los movimientos ciudadanos se transformen en movimientos violentos en una sociedad cada día más crispada...
Hay dos riesgos importantes: Que desde arriba se intente llevar hacia el fascismo los movimientos como se ha visto en algunos países del norte de África y también una tentación de los de abajo de emprender acciones violentas que acabarían por desacreditar al movimiento. Para ser efectivo, un movimiento debe, por una parte, contar con un número importante de personas y por otra parte, tener legitimidad. Más que legal, un movimiento ciudadano debe ser legítimo.
Hay analistas que consideran que ante la crisis en Europa y EE UU por la crisis hay que volverse a América Latina que está iniciando un despegue.
Hay un crecimiento brutal económico en América Latina. El problema que le veo es que es un crecimiento tipo burbuja que se basa en la exportación de materias primas. El crecimiento económico existe, pero mañana esa burbuja puede explotar. Deberían aprovechar la riqueza para profundizar en una economía mejor y evitar tanto consumismo que genera endeudamiento y eso no es positivo. Esto debería ser motivo de análisis, pero los pueblos lamentablemente tenemos una gran responsabilidad en la crisis. Parece que el consumo anestesia los sentidos. Termina por bloquear la capacidad de reflexión de la gente. Para salir de la crisis tenemos que cortarle las alas al sector financiero que es el gran culpable y así entramos en una espiral en la que dejamos de controlar nuestras vidas.

Isabel Vicente

lunes, 5 de marzo de 2012

¿Adonde va Chile? Balance y perspectivas de un año de movilizaciones



El año 2011 ha sido memorable en la historia reciente de Chile. Un año de intensas movilizaciones sociales de trabajadores, de la sociedad civil y sobre todo de estudiantes, universitarios y de secundaria.

El movimiento de estudiantes y trabajadores chilenos no solo ha sido la oposición más fuerte y radicalizada contra el primer gobierno de la derecha pinochetista desde el retorno a la democracia. También ha sido la expresión más evidente de una profunda e impostergable exigencia de cambio en el conjunto de la sociedad chilena, tras 20 años de transición a la democracia en que se consolidaron sustancialmente todas aquellas contrarreformas implementadas por la dictadura que hicieron de Chile el laboratorio mundial de la restructuración capitalista.
Hoy, como al principio de los años ’70, lo que ocurre en Chile traspasa las fronteras del país, conectándose con el vasto movimiento contra la crisis capitalista que va de la primavera árabe a los Indignados y el Ocupa Wall Street. El movimiento en Chile ha inspirando a la juventud y a la clase trabajadora del mundo entero, empezando por aquellos países como Colombia que compartían con Chile una cierta separación de la realidad conflictiva y revolucionaria latinoamericana.

¡Que vivan los estudiantes!

Paradójicamente podemos decir que la victoria electoral en las elecciones de 2009 de Sebastián Piñera y de la Coalición por el Cambio, nuevo nombre de la misma derecha pinochetista que apoyó la continuación de la dictadura en el referéndum de 1989, representaba la demostración de que la “transición” ha alcanzado definitivamente su límite. La sociedad chilena se va emancipando del miedo, que se convirtió con el tiempo en el principal aliado electoral de la Concertación de Partidos por la Democracia, la coalición entre y alrededor del Partido Socialista y el Partido Demócrata Cristiano. Partidos éstos que estuvieron en trincheras opuestas antes, durante y después del golpe de 1973, y luego compartieron gobierno ininterrumpidamente por 20 años tras el retorno a la democracia.
En el movimiento de los estudiantes chilenos se refleja la búsqueda de alternativas al “mal menor” de la Concertación entre amplios sectores de la clase trabajadora y la sociedad chilena, sobre la que sopla el mismo viento revolucionario que hace una década sacude América Latina. Es un proceso análogo al de los años 60, durante el gobierno de Frei, cuando la conquista de la Federación de Estudiantes Chilenos (FECH) por parte de la juventud de los partidos de izquierda anticipó la victoria de Allende. O al de los años 80 cuando la reconquista de la entonces FECECH permitió la huelga general universitaria de 2 meses en 1987 contra Federici, rector designado por los militares en la Universidad de Chile y que el gobierno dictatorial tuvo que reemplazar siendo derrotado por primera vez por una movilización social antes del referéndum de 1989.
¡Que vivan los estudiantes! cantaba Violeta Parra, aludiendo a este papel que la juventud estudiantil chilena ha jugado siempre en la historia del país. La renovada clase trabajadora y la juventud chilena ya no están moldeadas por el miedo: su aprendizaje hoy son las duras condiciones de aquel modelo de capitalismo sin ninguna seguridad social que en Chile fue implementado por la dictadura y que hoy la crisis estructural del capitalismo impone al mundo entero. El movimiento estudiantil es nuevamente vanguardia contra este modelo, que sigue sustancialmente intacto.

La Transición nunca empezó

La privatización, por ejemplo, sigue siendo el norte del sistema educativo chileno, a pesar de los pequeños parches colocados por la Concertación y cuya insuficiencia ya ocasionó en el 2006 la rebelión de los “pingüinos”, como se les llama a los estudiantes de secundaria. Solo el 16% de los hijos de las familias trabajadoras llegan a pisar las universidades, un porcentaje que es del 60% en los hogares más ricos. Como dijo Allende en un memorable discurso en la Universidad de Ciudad de México “la universidad la pagan los trabajadores… pero lamentablemente en esta universidad como en las de mi país la presencia de hijos de trabajadores y campesinos alcanza un muy bajo nivel todavía”. Todavía es así, más bien es incluso peor.
Entre 1970 y 1973 (gobierno de Allende) el gasto público en la educación representaba el 8,9% del PIB y financiaba integralmente la educación. A final del régimen militar este porcentaje se redujo drásticamente a menos del 3%, mientas se preparaba la privatización del sector. Con la contrarreforma promulgada por la dictadura en 1980, el Estado pasó primeramente a financiar tanto las escuelas públicas como las privadas, otorgando a todos los establecimientos educativos un subsidio en función de cada alumno y su asistencia escolar. Sucesivamente permitió a todos los establecimientos educativos cobrar una renta a los alumnos y recibir aportes privados sin perder el derecho a la subvención estatal.
Así, mientras los colegios particulares pueden disponer de financiamientos privados, de subvenciones estatales y de rentas cobradas a los alumnos, las escuelas públicas deben competir por tener el mayor número de estudiantes para financiarse, en desmedro de la calidad de la educación. De hecho el promedio de alumnos por aula en la escuela pública es de 34, número presumiblemente aun más elevado en los colegios de los barrios populares de las grandes zonas urbanas. Se trata del promedio más alto entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), institución de la que Chile es miembro.
El gasto en la educación universitaria recae casi exclusivamente sobre las familias. De cada 100 dólares americanos que gastan las universidades, 80 son pagados por las familias y los estudiantes, endeudándose con los bancos a tasas de interés superiores a la de los préstamos por vivienda. Se calcula que hay alrededor de 100 mil estudiantes universitarios en mora con los bancos, que por esto tuvieron que renunciar a los estudios y buscarse un trabajo para desembolsar préstamos contraídos para estudiar.

La Concertación con los Chicagos Boys

El primer gobierno democrático, del demócrata cristiano Patricio Aylwin, prometió en 1989 una reforma estructural del Código Laboral. El retorno a la democracia fue marcado por grandes esperanzas de la clase trabajadora en la Concertación y un despertar de su conciencia y papel en la vida política nacional, atestiguado por ejemplo por la elevada tasa de sindicalización registrada en 1991, 700 mil trabajadores, frente a los escasos 300 mil de los últimos años de la dictadura. A 20 años de distancia las cosas siguen iguales. La Concertación desatendió las expectativas manteniéndose firmemente en el marco del modelo que aquel grupo de economistas burgueses conocidos como los Chicago Boys experimentó en Chile con Pinochet.
La estatal Corporación Nacional del Cobre Chileno (CODELCO) sigue siendo el principal productor de cobre a nivel mundial. Sin embargo la empresa minera privada ahora compite en producción con la estatal y supera a esta última en cuanto a aportes al fisco, clara muestra de la paulatina privatización de este sector clave de la economía chilena, que representa la base de los ingresos del país.
La precarización del trabajo alcanza ya niveles intolerables. Según la última Encuesta Nacional del Empleo un 41,92% de los trabajadores chilenos son a tiempo definido, eran el 12% aproximadamente a finales de los años 80 y el 28% en 2008. Precarización quiere decir primeramente un aumento insostenible de la explotación. El 18,9% de los trabajadores chilenos, según la misma encuesta antes citada, afirma trabajar horas extras por su condición de precarios. Los sectores donde mayoritariamente se recurre a la flexibilización del empleo son la industria, la minería y la construcción.
La flexibilización laboral es la causa principal del crecimiento de las tasas de pobreza registradas en Chile en los últimos años a pesar del buen desempeño de su economía. A partir de 2009 el porcentaje de chilenos pobres subió del 13,7% a aproximadamente el 19%, tras 20 años de sostenido descenso. El 70% de los pobres en Chile tienen un empleo, son trabajadores precarios o mal remunerados. Esta es también una de las causas del nuevo colapso del nivel de sindicalización que ahora alcanza al 12% de la clase trabajadora chilena, mientras que solo en un 9% de las empresas se negocian contratos colectivos.

El despertar de la clase trabajadora

Leyendo estas cifras uno podría hacerse la idea, equivocada, de que el movimiento estudiantil haya suplido la ausencia de la clase trabajadora y su parálisis o incluso de su “aburguesamiento” frente a la emergencia de sectores sociales nuevos y más radicales. Una idea que se ha abierto espacio en diferentes sectores de izquierda durante este año de movilización y que, sin embargo, no tiene ningún fundamento real. La clase trabajadora está inmersa con aun más fuerza en los procesos que van produciéndose en el seno de las masas. Su despertar es absolutamente evidente e irradia al conjunto de la sociedad.
Entre 2005 y 2010 el número de huelgas legales –es decir aprobadas por el Ministerio de Trabajo que redacta estas estadísticas– subió de 444 a 672 (+51%), y el número de trabajadores involucrados pasó de 38 mil a casi 84 mil. Y el 41,10% de los trabajadores involucrados en huelgas son de minería, industria y transporte, justamente los sectores donde más fuerte fue la desregulación del mercado laboral.
En sí este incremento constante del número de huelgas no quiere decir automáticamente radicalización de la clase trabajadora. A pesar de todo, las huelgas se concentran todavía en sectores secundarios de la economía, en la industria ligera y los servicios. Pero, como escribió Trotsky en un pequeño pero fundamental texto de los años ’30, El Tercer Periodo de los errores de la Internacional Comunista:
“La extensión del movimiento huelguístico a la industria metalúrgica, de maquinarias y de transportes significaría la transición a un nivel de desarrollo más elevado y señalaría no sólo el comienzo de un movimiento sino también un vuelco decisivo en el estado de ánimo de la clase obrera. Todavía no ha ocurrido. Pero sería absurdo cerrar los ojos ante la primera fase del proceso, porque aún no se produjo la segunda, la tercera o la cuarta. El embarazo, ya en el segundo mes es un embarazo. Y si el intento de forzar su ritmo puede conducir a un aborto, lo propio puede ocurrir si lo ignoramos”.

Del paro nacional al plebiscito por la educación

De hecho, la participación de la clase trabajadora ha sido el carburante fundamental para el motor de las movilizaciones estudiantiles, hasta el paro nacional de 48 horas convocado en agosto por la CUT bajo la consigna de un “Chile distinto”: otro hecho histórico para un país que había perdido la memoria de una huelga general. Así como histórico fue el paro de los mineros del cobre el 11 de julio, en el día de la chilenización del cobre, reivindicando la renacionalización de la minería.
El plebiscito popular e informal convocado en Octubre por el Colegio de Profesores demostró lo que ya se sabía, es decir que una mayoría del pueblo chileno es solidario con el movimiento de estudiantes y trabajadores, pero no significó realmente ningún paso adelante en la movilización. Un millón de chilenos aproximadamente votaron en las mesas improvisadas por profesores y organizaciones de estudiantes que, con el respaldo de la CUT, fueron colocadas en varios puntos del país. El gobierno de Piñera simplemente ignoró toda la “fiesta democrática” como fue definido el referéndum por sus organizadores.
Tras la exitosa huelga general del 24 y 25 de agosto el dirigente socialista de la Central Unitaria de Trabajadores de Chile, Antonio Martínez, había anunciado la conformación de un gran pacto de organizaciones sociales, el Acuerdo por la Democracia Social, con el fin de promover el referéndum sobre la educación, una reforma laboral y una reforma constitucional. Sin embargo tras la huelga general, cuando el movimiento obrero-estudiantil dio su máximo esfuerzo, la curva de las movilizaciones ha ido bajando, mientras emergía claramente el papel ambiguo de las direcciones tanto del Partido Socialista como del Partido Comunista.

La izquierda frente a las movilizaciones

El Partido Socialista fue el principal derrotado en los comicios de 2009. En su apoyo y participación en las movilizaciones de 2011 se refleja el intento de recuperar la dimensión y el enraizamiento social del partido. La dirección del PS se propuso como intermediaria entre las movilizaciones y la institucionalidad parlamentaria, buscando dar forma y salidas al movimiento con consignas como la reforma constitucional y el referéndum sobre la educación. Sin embargo en más de una ocasión demostró estar más preocupada por contener la movilización dentro de límites precisos que de representarla realmente.
Se reunieron con Piñera para consensuar con el gobierno una agenda legislativa de cambios sociales, fortaleciendo y legitimando a un gobierno debilitado. Nunca sacaron la conclusión necesaria sobre el apoyo que Piñera y su gobierno seguían ganando entre el Partido Demócrata Cristiano y toda la componente burguesa de la Concertación, cuando se trataba de votar en el Parlamento las medidas más hostigadas por el movimiento estudiantil, por no hablar de las reivindicaciones laborales. Más bien, evidentemente la dirección del PS ha tratado a toda costa de cuidar la Concertación, apoyándose en el PC para contrabalancear las presiones que la derecha ejerce sobre sus aliados burgueses.
El Partido Comunista representa la más grande estructura organizada con carácter de masas y presencia nacional que interviene activamente en el movimiento. Actualmente cuenta por primera vez en 20 años con 3 parlamentarios gracias a un acuerdo técnico con la Concertación que reproducía los mismos arreglos experimentados anteriormente en las municipales. En el momento de mayor crisis de la Concertación, el PCCh decidió estipular con ella acuerdos electorales, recibiendo así su mayor revés que lo hizo decaer de 400 mil votos a poco más de 100 mil y del 6 al 2 por ciento.
Según el Partido Comunista Chileno “la contradicción principal, en esta etapa del desarrollo del capitalismo en Chile, continua siendo entre neoliberalismo y democracia [1]”, es decir que en Chile sería necesaria una restauración plena de la democracia, de un capitalismo con rostro humano opuesto al modelo Chicago Boys. Es una lectura totalmente equivocada tanto de la sociedad chilena de hoy como, y con mayor razón, del contexto internacional donde son el neoliberalismo y el poder financiero los que presionados y presionando por los efectos de la crisis, devoran la democracia y las conquistas sociales en todo el mundo, exportando aquel mismo modelo implementado en Chile con Pinochet a países con más consolidada “vocación democrática”.
La dirección del PCCh reivindica hoy un reformismo a destiempo, que llega cuando la crisis empieza a tocar las puertas incluso de las principales economías latinoamericanas (como Brasil) e intensifica la explotación imperialista de la región quitando oxigeno a las posibilidades de reforma. De una premisa errónea salen conclusiones erróneas. Para la dirección del PC “el principal desafío político actual es desplazar a la derecha del gobierno (...) Si en la Concertación, en el Juntos Podemos y otras fuerzas de distinto signo, incluyendo vastos sectores independientes, se impone la convergencia como la forma de generar una nueva mayoría nacional, para realizar las transformaciones democráticas que requiere el país, entonces podríamos proponernos alcanzar un gobierno de nuevo tipo [2]”.
Es decir que para la dirección del PCCh lo más importante es preparar con una amplia movilización social la derrota electoral de Piñera, para la cual se puede ir incluso más allá de acuerdos técnicos con la Concertación y plantear con ella un acuerdo de gobierno, haya o no un candidato comunista para la primera vuelta presidencial. Esta sujeción que ha atado las manos del PCCh frente a la crisis evidente de la Concertación, ha sido el principal aliado de Piñera.
Tras el éxito de la huelga general, la estrategia del PCCh no se desmarcó de la Concertación, que quería aflojar la cuerda para impedir una entrada más radical de la clase trabajadora en la escena. Abandonó los buenos propósitos del Acuerdo por la Democracia Social, insistió sobre el referéndum informal, no movilizó a su base estudiantil y sindical para ir fortaleciendo los lazos y la unión entre las fuerzas obreras y estudiantiles, preparando el terreno para nuevas y más participadas huelgas.

La nueva FECH y sus perspectivas

Un primer resultado de todo aquello ha sido que Camila Vallejo, militante comunista y la figura pública más conocida del movimiento estudiantil, perdió las elecciones a la FECH justo cuando la revista británica The Guardian la elegía como personaje del año. El nuevo dirigente de la FECH, Gabriel Boric, de la lista autónoma "Creando Izquierda", expresaba claramente el sentimiento fuerte entre los estudiantes tras un año de lucha: no queremos ser “los hermanos menores de la Concertación”.
Entrevistado tras su elección a dirigente de la FECH, Boric invitaba a seguir con la lucha a la militancia comunista, con la cual afirmaba tener sólo diferencia tácticas y no estratégicas, siendo al mismo tiempo tajante en declarar que “ya no estamos dispuestos a seguir delegando la nueva vocación transformadora en los políticos de ayer” y que quiere hacer de la FECH el centro articulador de alianzas con otros actores sociales que, de manera autónoma respecto a los partidos, peleen juntamente por un “nuevo modelo económico y político”.

Su elección demuestra que los estudiantes han reprobado esta participación con freno de mano del PCCh en las movilizaciones. Y que tras un año de lucha sin haber obtenido todavía nada no están dispuesto a ser piezas de ajedrez de un juego político. En esto siguen siendo el espejo más fiel de las masas chilenas que han echado a andar.
A pesar de las elecciones municipales que atraerán la atención de los partidos y de amplios sectores de las masas chilenas, el 2012 se anuncia por esto como un año de nuevas y diferentes movilizaciones estudiantiles. Si estas movilizaciones serán capaces realmente de suscitar algo más que la solidaridad, si podrán o no ser el centro alrededor del cual se vayan articulando las luchas obreras que son decisivas para el éxito final de las masas chilenas, dependerá de muchos factores, principalmente de cómo la nueva FECH y los estudiantes se coloquen frente a los partidos y del balance que la base del partido comunista, en primer lugar, pueda sacar de este 2011.

Es sólo el principio

Piñera por ahora parece haber pasado indemne la prueba. Simplemente se ha encogido de hombros frente a las movilizaciones y las denuncias de violaciones de los derechos humanos por la violenta represión del movimiento estudiantil. Con calma seráfica pudo anunciar que unos 70 mil estudiantes habrían perdido el año como consecuencia de su participación en la lucha, hecho que posiblemente tendrá sus repercusiones en la participación de los estudiantes de secundaria en las futuras movilizaciones.
Las ambigüedades de los dirigentes de la izquierda sacaron a Piñera del apuro, cuando la huelga general parecía haber sentado las bases para la decisiva masificación del movimiento más alla de los estudiantes. Su gobierno, débil en la sociedad, se ha fortalecido en el parlamento ganando el apoyo de la componente burguesa de la Concertación, que votó incluso el presupuesto de educación 2012. El reconocimiento internacional que le viene de gobiernos de la izquierda Latinoamericana, que lo eligieron como Presidente pro tempore de la neonata "Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe", fortalece una imagen que antes estaba totalmente desgastada.
Y, sin embargo, la vitalidad demostrada por el movimiento universitario en las elecciones a la FECH y la frecuencia con que siguen las huelgas obreras demuestran que la solidez de Piñera y del capitalismo chileno son sólo aparentes. Siguen las cesantías en el sector público, otros 1200 trabajadores están a punto de ser despedidos. Y siguen las huelgas de carácter cada vez más radicalizado como en la mina San Lorenzo de El Salvador, la toma de fábrica de la Westfire de Antofagasta, etc.
En el 2011 se ha escrito sólo el primer capítulo de un proceso de radicalización de las masas chilenas que, con los inevitables altibajos, momentos de reflujo, de maduración y de lucha, marcará la historia de Chile en el próximo futuro. Es necesario ser conscientes de esto, prepararse para una perspectiva que ve a las masas chilenas irrumpir prepotente y nuevamente en la escena de la historia, con la capacidad ya demostrada en el pasado de escribir páginas de lucha inspiradoras para la juventud y el movimiento obrero mundial.

[1] Resoluciones del XXIV Congreso Nacional, celebrado en diciembre de 2010. En http://www.pcchile.cl/wp-content/uploads/downloads/2011/12/Resoluciones-XXIV-Congreso-Nacional.pdf
[2] Documento político del XXIV Congreso Nacional del PCCh.

José Pereira

Fidel Castro: “Estamos obligados a ganar la batalla por la sobrevivencia”




Va a ser difícil olvidar la imagen que cerró el encuentro. Fidel, con un kimono por encima de la chaqueta deportiva y de pie, muy serio, rodeado por diez hibakushas, como llaman en Japón a los sobrevivientes de las bombas atómicas que lanzó Estados Unidos contra Hiroshima y Nagasaki.
Va a ser difícil olvidar la imagen que cerró el encuentro. Fidel, con un kimono por encima de la chaqueta deportiva y de pie, muy serio, rodeado por diez hibakushas, como llaman en Japón a los sobrevivientes de las bombas atómicas que lanzó Estados Unidos contra Hiroshima y Nagasaki. Cada uno lo saludó con una reverencia de cortesía y una de las dos mujeres, Ritsoku Ishikawa, no solo se inclinó, sino que besó el dorso de la mano del Comandante.
Aunque difícilmente el Palacio de las Convenciones recuerde otro encuentro en el que haya habido más cámaras fotográficas por metro cuadrado, ni los flashes se sintieron en ese instante. Fue la emoción la que congeló la imagen para el pequeño grupo de cubanos y los 770 japoneses que llegaron en la mañana del jueves al puerto de La Habana a bordo del Crucero por la Paz, el barco que recorre el mundo cada año con activistas contra las amenazas nucleares y medioambientales.
Por segundo año consecutivo se reúnen en este edificio con el líder histórico de la Revolución cubana, y por segunda vez, no pudo ser más estremecedor escuchar testimonios del dolor que padecen millones de personas víctimas de los efectos de la radiación nuclear. Pero no fue este un encuentro de cortesía, sino la sesión principal del “Foro global por un mundo libre de armas nucleares”, evento que había sido uno de los acuerdos del encuentro anterior en La Habana y cuyos organizadores decidieron celebrarlo aquí.
Las intervenciones de los participantes fueron de lujo e incluyeron la de un sobreviviente del bombazo de Hiroshima, un profesor de la Universidad de Fukushima -donde el terremoto y el tsunami que devastó Japón provocó el accidente de una electronuclear-, el presidente de la Asociación de Víctimas Nucleares “Morurua e Tatou”, de Tahití, y un médico cubano que narró la experiencia de la Isla en el tratamiento de niños afectados por el accidente en la planta de Chernobil, Ucrania. “Las descripciones que ustedes hacen le rompen el alma a cualquiera”, había reaccionado Fidel, notablemente conmovido ante lo que allí se dijo.

Tres días en el infierno

Sobrecoge el auditorio. No solo porque son más de 700 personas, no solo porque se trata de pacifistas, enemigos declarados de todas las armas. Es que sufrieron en carne propia o en la de sus antepasados, el infierno de un bombardeo nuclear. Hibakushas llaman a los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki. En el Peace Boat o Crucero por la Paz, viajan algunos que tenían un año, cuatro, 13 ó 16, cuando se produjo el criminal ataque a las ciudades japonesas donde ellos vivían. Hoy cuentan entre 67 y 83 y como una distinción se les sienta en la primera fila. De conocerse más y mejor sus historias, quizás el mundo no fuera el lugar de miedo en que lo han convertido las armas.
Hiroshi Nakamura tiene ahora 80 años y una figura menuda y respetable como la serena naturaleza de su tierra. Pero su testimonio es tan estremecedor como un terremoto o un tsunami, aunque la comparación no vale porque su sufrimiento no es la consecuencia de un fenómeno natural sino de un deliberado acto de barbarie.
Él vivía a 8 kilómetros del epicentro de una de las dos tragedias provocadas por la prepotencia norteamericana aquel agosto de 1945. “Sentí un ruido ensordecedor y vi un gran rayo de luz que me deslumbró y ya no supe qué hacer…”, cuenta y su testimonio parece el relato de una película de ficción cuando todo arde alrededor del niño de 13 años que, huyendo del fuego, solo se cruzaba con espectros de seres humanos sin cabellos, con el rostro ennegrecido y las ropas desechas. “Algunos iban desnudos completamente, con los brazos cruzados como tratando de cubrirse el pecho y uno no podía saber si eran hombres o mujeres de tan deformados que estaban…”
Tres días estuvo Nakamura ayudando a mover cadáveres. A él le tocaba tomarlos por los tobillos y al principio no lograba alzarlos porque se le corrían o se desgarraban las carnes. Alguien le gritó que metiera los dedos hasta el hueso. “Pero yo solo era un niño de 13 años y mi cuerpo estaba paralizado ¿No eres un hombre japonés? me gritaron. Entonces me resigné e introduje mis dedos en las carnes descompuestas y apreté fuerte…Cargué alrededor de 30 cuerpos para los camiones y los llevamos hasta una gran fosa en las afueras de la ciudad y allí los dejamos… Fueron tres días en el infierno.”
Para más horror, la tragedia de Nakamura, que es la de miles de ciudadanos de Hiroshima y Nagasaki, no terminó con el fin de la II Guerra Mundial. A lo largo de su vida, el infierno se ha sostenido en constantes enfermedades que comenzaron por la caída total del cabello a los pocos días del ataque, encías sangrantes, adelgazamiento abrupto, anomalías hormonales, cinco cirugías por cáncer… “Los daños que me provocaron las radiaciones me han hecho sufrir toda la vida…” Hoy mismo, mientras llegaba a La Habana, en Japón moría una hermana, otra hibakusha, sobreviviente de Hiroshima.
“Esta puede ser la última vez que cuente mis experiencias”, afirma el hombre que, a pesar de los sufrimientos, considera un honor haber vivido tantos años para contarle al mundo el profundo daño físico y psíquico que provoca el contacto humano con la energía nuclear. Y cita a una persona allegada, cuyo pensamiento comparte: “La energía nuclear y la Humanidad no deben convivir…” Entonces, en nombre de los hibakushas le pide a Fidel que encabece un movimiento para promover las zonas desnuclearizadas en todo el planeta y que convoque a los alcaldes del mundo por la paz, promoviendo la eliminación de todas las armas nucleares.
“El desastre que nos robó la naturaleza”
Fuminori Tamba, profesor de la Universidad de Fukushima expone datos que, según afirma, escamotearon las autoridades japonesas sobre la tragedia en la planta nuclear de su ciudad tras el terremoto y el tsunami del pasado año.
“Ese desastre nos robó la bella naturaleza de la región y obligó a decenas de miles a abandonar sus hogares.
El experto califica la tragedia como un escape grande de radiación que ha contaminado la tierra y las aguas, dañando todos la agricultura y la pesca. “El problema más grande es que el gobierno no informó a tiempo y muchas personas estuvieron expuestas a “una radiación inútil”. Se le pasó información inmediata al ejército norteamericano que no se les brindó a las personas expuestas. El gobierno solo lo admitió la fusión de los reactores dos meses después del accidente.
Los datos abruman. Más de 60 mil personas se han ido de la prefectura y aun más de 100 mil niños permanecen en refugios temporales. Los que no han sido evacuados viven en áreas contaminadas sin poder salir de aulas cerradas bajo fuerte calor en condiciones alarmantes para su crecimiento y salud.
De acuerdo con una encuesta de la Universidad, realizada en un universo de 30 mil personas, hay familias que han cambiado hasta 10 veces de hogar en unos meses, hogares divididos en instalaciones provisionales. El desempleo y el subempleo sobrepasa el 50 por ciento de la población laboralmente activa. Cerca de la mitad de los menores de 35 años evacuados no tienen interés en regresar a su lugar de origen.
El abuelo de Tamba es sobreviviente de Hiroshima. “Hace poco alguien me preguntó en la calle si era japonés, cuando le dije que sí me dijo: Fukushima”, comentó conmovido con la solidaridad de los cubanos y a ellos pidió que los acompañen en la lucha por la atención a los sobrevivientes y por un mundo desnuclearizado.
Al terminar su exposición entregó a Fidel un sello donde manos de niños sostienen una paloma.
También expuso sus experiencias el doctor Julio Medina, quien dirige el programa de atención a los niños víctimas de la tragedia de Chernobil, que en Cuba ha atendido a más de 26 mil personas en 21 años.

Nuestro deber es divulgar estos testimonios

Los hermanos japoneses -comenzó diciendo Fidel tras escuchar a los participantes en el Foro- han añadido un problema nuevo, que tiene que ver no solo con el uso de la bomba atómica o con el accidente de Chernobil, sino con accidentes naturales o no que desaten el uso no controlado de la energía nuclear.
“Es muy valioso valorar lo que ocurrió en 1945 y lo que sobrevino después con el uso de esa energía en aquella planta sin mucha seguridad, Chernobil, originando un grave accidente… Si seguimos hurgando, podríamos conocer con más detalles las consecuencias de aquellas pruebas que se hicieron en el Pacífico Sur, entre ellas lo que provocaron las lluvias radiactivas. Ahora tenemos nuevas noticias, tras el accidente en Fukushima. Por ejemplo, que Alemania haya anunciado que cerrará todas las plantas nucleares”, enumeró.
Casi nadie ha meditado mucho sobre el hecho de que hoy la energía nuclear está menos protegida que nunca. “Un avión pequeño puede provocar una catástrofe mucho mayor que la de Chernobil. ¿Y cuál podría causar un loco? ¿O un suicida? ¿Y acaso no los hay? Puede crear una peor todavía un hombre con un botón nuclear. En la época de Hiroshima y Nagasaki nadie disponía de tal botón. Eran solo dos bombas las que se habían producido, y fueron lanzadas deliberadamente… Nadie tenía entonces un botón nuclear, ni hacía falta”, añadió Fidel.
Hoy ha cambiado dramáticamente la situación y la humanidad es mil veces más vulnerable. Fidel explicó: “Son 25 000 armas nucleares las que tiene el mundo y cada vez son más automáticas las respuestas posibles, porque no disponen de tiempo los hombres para tomar las decisiones.”
El Comandante en Jefe recordó que Cuba sabe muy bien lo que es una crisis nuclear. “Nos tocó vivir la de Octubre de 1962, y sabemos lo cerca que estuvo el mundo de la catástrofe. Ahora será peor: hay bombas de varios megatones y mucho más precisas. Se han hecho pruebas con bombas que alcanzan decenas de veces la potencia de las que fueron lanzadas en Hiroshima y Nagasaki, que apenas rebasaban algunas decenas de kilotones. Nadie sabe qué efectos causaron las lluvias ácidas tras esas pruebas”.
Por eso, dijo Fidel, “nuestro deber -y es la mejor forma de apoyar el esfuerzo de las víctimas de aquel bárbaro y brutal ataque contra Hiroshima y Nagasaki- es divulgar todo esto”. Por ello exhortó a los organizadores del Foro a que escribieran un libro que narrara las historias e incluyera los análisis que allí se habían compartido. Que se editara “con un lenguaje claro, en favor de la paz, de la eliminación de estas armas, persuadiendo al mundo. El reto no es que esto lo conozca un millón, sino millones. Es una gran batalla de ideas y la conciencia es fundamental”.
Y concluyó: “El mundo tiene que defender la causa más importante de todas: la supervivencia de la especie.”

Un acto de racismo nuclear

En esos términos se expresó Roland Olham, Presidente de la Asociación de Víctimas de las armas nucleares, de Tahití, quien luego de expresar un profundo reconocimiento a Fidel por su liderazgo y al pueblo cubano por haber resistido al bloqueo norteamericano por más de cinco décadas, realizó una potente denuncia contra Francia, por sus ensayos nucleares primero en Argelia y, tras la independencia de ese país, en la llamada Polinesia francesa.
Por más de 30 años, entre 1960 y 1996, explotaron en ese pequeño territorio del Pacífico 133 bombas, la mayor concentración de ensayos nucleares en un solo lugar del planeta.
Los norteamericanos, los ingleses y los franceses han utilizado el Pacífico para sus ensayos nucleares. Algunas islas del Pacífico como el Atolón de Muroroa se siguen usando como almacenes de desechos nucleares. Allí se han hecho más de cien ensayos subterráneos y el atolón está a punto de fragmentarse y pulverizarse. Si se desmorona, podría provocar un tsunami que causaría una gran catástrofe no solo para el Pacífico sino para el mundo por la gran cantidad de material radiactivo, químico, que contaminaría la vida marina.
“Lo que han hecho los franceses en mi país es un acto de agresión contra la minoría que somos. Es un acto de racismo que yo denomino “racismo nuclear”.
Oldham fue especialmente agudo en el análisis de la hipócrita política occidental que mientras habla de la paz, comete uno tras otros los más grandes crímenes. “Tienen sangre en las manos”, denunció y aseveró: “No se puede obtener la paz a través de las armas nucleares. No se puede cuando un país trata de agredir y dominar a otros…”
Un mundo con armas nucleares no puede existir
Tras escuchar la intervención del tahitiano Roland Oldham, Fidel siguió el hilo de la narración que había esbozado antes: ¿Qué hacer? ¿Cómo ayudar en este gravísimo problema que la humanidad tiene ante sí? El asunto primordial para el Comandante en Jefe es reconocer que “un mundo con armas nucleares no puede existir. No es compatible la paz con las armas nucleares, un hecho que cualquiera puede comprobar”.
La gran paradoja que se vive hoy es que el ser humano está más amenazado que nunca, y a su vez, es un hecho real que nunca la ciencia ha avanzado “a un ritmo tan fabuloso”, acotó el Comandante. Cuba es un ejemplo de cuánto nos hemos beneficiado de ella, particularmente de la ciencia médica, algo que ha compartido con decenas de países sin hacer la más mínima publicidad, y desde los primeros años de la Revolución, cuando un equipo médico de la Isla asistió a los argelinos víctimas de la guerra contra la invasión francesa. “Hay hechos que demuestran las posibilidades reales de nuestros países, aunque no seamos ricos”, y más adelante añadió una certeza: “Lidiando con estos problemas, la ciencia es capaz de salvar muchas vidas.”
Pero la primera y gran preocupación de Fidel -tema al que volvió mas de una vez en su intervención en el Foro- es “qué hacer por la supervivencia de la humanidad”. Hubo en torno a esta idea reflexiones memorables. Citamos una, que quizás explica por qué los diez hibakushas rindieron aquel emocionado homenaje a Fidel: “Nadie nos puede arrebatar la libertad para influir en los demás, dando a conocer la verdad que es la única forma de cambiar los acontecimientos… Se trata de una batalla que estamos obligados a ganar, y habrá que hacer todo lo posible para ganarnos el derecho a seguir existiendo.”

Lo diez hibakushas

Takaaki Kitamura
Nació en Nagasaki el 3 de enero de 1929. Recibió el impacto de la bomba a la edad de 16 años. Vive en Nagasaki. Entró a esta cuidad al día siguiente de la agresión, como parte del equipo de socorro y fue testigo de las horrorosas escenas. Varios años después presentó hemorragias en la encías y otros síntomas debido a la exposición de las radiaciones. Al concluir la guerra, trabajó en la Universidad de Nagasaki y en el hospital de este centro. Sufrió cáncer de lengua y barbilla y necesitó de una operación.

Shokong Lee
Nació en Hiroshima el 15 de agosto de 1929. Recibió el impacto de la bomba a la edad de 16 años. Actualmente vive en Hiroshima. Pertenece a la segunda generación de coreanos en Japón. Su papá fue traído a la fuerza por la colonización. Shokong trabajó en la Empresa Japonesa de Trenes y le impactó la bomba mientras se dirigía a la oficina. Sus padres entraron a la ciudad justo después de la bomba y debido a ello pasaron buena parte de su vida en hospitales.

Sadao Haraguchi
Nació en Nagasaki el 25 de junio de 1931. Tenía 14 años cuando lanzaron la bomba. Actualmente vive en Nagasaki. Recibió el impacto cuando se encontraba a 3 km del epicentro. Se dedicó a la docencia.

Shizuko Matsunaga
Nació el 1 de enero de 1932. Recibió el impacto de la bomba a la edad de 13 años. Actualmente vive en Hiroshima. Cuando la bomba fue lanzada, ella era estudiante de secundaria y estaba preparándose para evacuar la ciudad. Sufrió quemaduras en la cara y el cuello. Su abuela, con quien vivía, fue aplastada por el armario que calló a causa de la onda expansiva y murió un mes después. Ella misma sufrió enfermedades a causa de la radiación y durante 6 meses permaneció en cama luchando contra una grave enfermedad a la cual sobrevivió milagrosamente.

Hiroshi Nakamura
Nació el 5 de enero de 1932 en Hiroshima. Recibió el impacto de la bomba a la edad de 13 años. Ahora vive en Fuchu-city, Hiroshima. Durante la guerra trabajaba en la Empresa Japonesa de Trenes y cuando se produjo el hecho, se dedicó a salvar y ayudar a otros sobrevivientes, además de recoger cadáveres. Un mes después de la explosión, presentó hemorragias en las encías y perdió el cabello. Tuvo que ser hospitalizado por reducción de glóbulos blancos. Actualmente es el presidente de la Asociación de los Hibakushas de Fuchu-city.

Kazumi Yamada
Nació el 3 de agosto de 1922 y recibió el impacto de la bomba en Nagasaki, a la edad de 12 años. Actualmente vive en Nagasaki. Nació en el noroeste de China por el trabajo de su padre. Llegó a Nagasaki para vivir con su abuela. Recibió el impacto de la bomba cuando se encontraba a 2,3 km del epicentro. Pertenece a la Asociación de la Promoción de Paz de Nagasaki trabaja como guía y contador.

Masakazu Masukawa
Nació el 2 de abril de 1941. Tenía 4 años cuando recibió el impacto de la bomba. Actualmente vive en Nagasaki. Estaba a 3,4 km del epicentro. Su abuelo y su padre, que estaban más cerca, murieron y jamás se encontraron sus cuerpos. Padeció un tumor medular cuanto tenía 37 años. Trabaja en la emisora de radio Nagasaki Housou y se dedica a producir programas sobre experiencias Hibakushas. Es director del Museo para la paz en Nagasaki.

Mitoshi Nagashima
Nació el 13 de abril de 1941. Tenía 4 años cuando recibió el impacto de la bomba. Actualmente vive en Usuki-city, Oita. Estaba a 2 km del epicentro y sufrió quemaduras en su brazo izquierdo y en ambas piernas, donde aún tiene cicatrices. Su padre había muerto en la batalla de China y sus madre y sus abuelos recibieron la radiación, pero no sufrieron efectos graves. Es director de la Asociación de Hibakushas de Usuki-city.

Ritsuko Ishikawa
Nació el 15 de enero de 1944 en Hiroshima, donde reside. Recibió el impacto de la bomba cuando tenía un año. Es la segunda de tres hermanas. Tras la bomba, perdió a su padre y a dos tías con quienes vivía. Siete años después, su madre falleció por las secuelas de la radiación y ella y sus hermanas fueron criadas por su abuela. Actualmente es maestra de escuela.

Tadayoshi Ogawa
Nació el 23 de marzo de 1944. Recibió el impacto de la bomba cuando tenía 1 año, en Nagasaki, donde vive. El día en que cayó la bomba su familia se encontraba fuera de la ciudad y cuando regresaron, recibieron los efectos de la radiación. Se dedica a la fotografía y todos los años toma fotos de Nagasaki a las 11.02 horas del día 9 de agosto (momento exacto en que EEUU lanzó la bomba contra su ciudad).

domingo, 4 de marzo de 2012

Del capitalismo “serio” al capitalismo corrupto

Para mi papá, trabajar era lo más fácil del mundo. Viajaba y se alojaba en el mejor hotel de Miami (…) a la luz de todo el mundo, recibiendo a los más evidentes mafiosos norteamericanos (…) llegaba con dinero, entraba y salía, lo declaraba a su nombre.
Juan Pablo Escobar [hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar], en “Los pecados de mi padre”

“La corrupción ha acompañado la historia de la humanidad, pero en nuestros días ha alcanzado tales extremos que los hechos derivados de su significado etimológico: descomponer, depravar, dañar, viciar, pervertir, sobornar y cohechar, no parecen suficientes para describir este cáncer de la sociedad, convertido en un antivalor generalizado. La corrupción constituye un fenómeno político, social y económico a nivel mundial. Es un mal universal que corroe las sociedades y las culturas; se vincula con otras formas de injusticia e inmoralidades, provoca crímenes y asesinatos, violencia, muerte y toda clase de impunidad; genera marginalidad, exclusión y miedo en los demás pobres mientras utiliza ilegítimamente el poder en su provecho. Afecta a la administración de justicia, a los procesos electorales, al pago de impuestos, a las relaciones económicas y comerciales nacionales e internacionales, a la comunicación social. Está por igual en la esfera pública como en la privada, y en una y otra se necesitan y complementan. Se liga al narcotráfico, al comercio de armas, al soborno, a la venta de favores y decisiones, al tráfico de influencias, al enriquecimiento ilícito”. Todo esto, con características casi apocalípticas, lo decía la Conferencia Episcopal de Ecuador reunida en Quito en 1988 en su documento “Corrupción y conciencia cristiana”. Hoy día podríamos suscribir uno a uno estos conceptos como algo absolutamente vigente en cualquier parte del mundo.
Agregaba el documento más adelante: “La corrupción refleja el deterioro de los valores y virtudes morales, especialmente de la honradez y la justicia. Atenta contra la sociedad, el orden moral, la estabilidad democrática y el desarrollo de los pueblos”. Más aún: la lapidaria descripción presentada por los prelados no es patrimonio de cualquier “pobre y atrasada nación del Sur”, de algún “Estado fallido”, como una dudosa ciencia política de corte imperial se ha dado en calificar últimamente a algunos países del Tercer Mundo. Por el contrario, es la más fiel descripción del capitalismo desarrollado del Norte. ¿No es esa acaso la nota distintiva del capital financiero que maneja el planeta?
Hoy día los “negocios sucios” han pasado a ser la fuerza principal que dinamiza al sistema en su conjunto. La especulación financiera, el negocio de las armas (principal industria a nivel global, que no es otra cosa que el negocio de la muerte), el tráfico de drogas ilícitas, el lavado de capitales “sucios”, el crimen organizado en su conjunto, la guerra, no son una nota marginal en el capitalismo actual: ¡son su esencia, su savia vital, su núcleo fundamental!
El capitalismo de fines del siglo XX y comienzos del XXI ha pasado a ser, lisa y llanamente, una mafia. La corrupción, si nos apegamos a la caracterización hecha más arriba, no es una enfermedad del sistema, un cuerpo extraño que lo ataca: es su dinámica cotidiana, lo que constituye y define su forma actual.
El capitalismo contemporáneo, manejado por mega-capitales de alcance planetario, se asemeja más a una estructura mafiosa, corrupta y delincuencial que al espíritu empresarial que lo puso en marcha hace ya algunos siglos. La “aventura” de invertir y buscar hacer prosperar el negocio, sabiendo que ello puede suceder pero que no está asegurado de antemano –el riesgo ocupaba un lugar por cierto– se cambió hoy día por un esquema donde la ganancia fácil es la norma. Para ello este nuevo esquema corrupto se asegura su “éxito” con prácticas más de orden criminal que empresarial. “Estados Unidos requiere libertad de acción en las zonas comunes globales y acceso estratégico a regiones importantes del mundo para satisfacer nuestras necesidades de seguridad nacional”, puede leerse en la Estrategia de Defensa Nacional de Washington del año 2008. La ganancia se asegura al precio que sea, y si es por medio de la fuerza bruta, no importa: el fin justifica los medios. La proclamada “libre competencia” quedó en la historia. El mundo pasó a ser el campo de acción de bandas delincuenciales… ¡legales!, con poderes omnímodos y que se dan el lujo de hablar de democracia y libertad. Igual que un gángster de barrio, el actual capitalismo se mueve con la más descarada bravuconería e impunidad.
La corrupción, entendida en el modo en que la declaración de Quito lo presenta, es decir como “descomponer, depravar, dañar, viciar, pervertir, sobornar y cohechar”, es consustancial al clima de negocios que domina el mundo. O mejor dicho, con que los mega-capitales globales dominan al mundo.
Si a principios del siglo XX el presidente de Estados Unidos Calvin Coolidge podía decir que el negocio de su país consistía en “hacer negocios”, hoy eso se ha trocado en “hacer negocios sucios”. El criminal negocio de la muerte (las armas, las guerras, las drogas ilegales) cada vez más va entronizándose como el ámbito de mayor crecimiento, que más ganancias da. A título de ejemplo: en estos últimos 35 años el negocio de las drogas ilícitas dentro del territorio estadounidense (un gran negocio de la muerte manejado criminalmente ¡no sólo por capos latinoamericanos!) creció de un promedio de 17 a 400 toneladas –más de una tonelada diaria vendida–, es decir: un 2.353%, lo que da como resultado un 67% de crecimiento anual (índice que ningún otro rubro comercial siquiera sueña con alcanzar).
Junto a ello, el negocio de las armas, fabricadas por las principales potencias mundiales encabezadas por Estados Unidos, produce igualmente ganancias fabulosas, siempre manejadas con criterios criminales, mafiosos. Por lo pronto, el monumental negocio de las armas (que ocasiona dos muertes por minuto a escala planetaria) no se parece a ningún otro. Debido a su relación con la seguridad nacional y la política exterior de cada país, funciona en un ambiente de alto secretismo y su control no está regulado por la Organización Mundial del Comercio sino, muy precariamente, por los diferentes gobiernos. En general –esto es sin dudas lo más preocupante– los gobiernos no siempre están dispuestos o son capaces de controlar las ventas de armas de forma seria y responsable. Por otro lado, lo más frecuente es que las legislaciones nacionales en la materia, si la hay, sean inadecuadas y estén plagadas de vacíos legales, en tanto que los mecanismos existentes no son obligatorios y apenas se aplican. En otros términos: el negocio de las armas no es transparente, se maneja como asunto mafioso, gangsteril. Por no ser de conocimiento público no está sujeto casi a ninguna fiscalización, vendiéndose tanto en el mercado “legal” como en el negro. Por eso, las diversas iniciativas internacionales de la post Guerra Fría para fiscalizar este tipo de transacciones han resultado inútiles. Los intereses económicos, políticos y de seguridad hacen de este rubro un sector misterioso, intocable en definitiva. Es decir: corrupto, viciado, impenetrable, peligroso para el ciudadano común.
Y peor aún: los mega-capitales o mega-fondos que manejan estos monumentales negocios no son transparentes, no están controlados por nadie. Los mismos hacen y deshacen a su antojo, definiendo guerras o políticas que afectan a vastos sectores de la humanidad, produciendo quiebras de economías nacionales cuando lo deciden y aumentando sus ganancias en forma exponencial sin asumir el más mínimo riesgo. Para ilustrarlo, Ignacio Ramonet explica sintéticamente en “Nuevo capitalismo” cómo funcionan estas mafias legales, intocables, absolutas: “ Para adquirir una empresa que vale 100, el fondo pone 30 de su bolsillo (se trata de un porcentaje promedio) y pide prestados 70 a los bancos, aprovechando tasas de interés muy bajas. Durante tres o cuatro años reorganiza la empresa con los administradores que tenía, racionaliza la producción, desarrolla actividades y capta toda o parte de las ganancias para pagar los intereses... de su propia deuda. Después de lo cual, revende la empresa a 200, por lo general a otro fondo que hará lo mismo. Una vez devueltos los 70 pedidos en préstamo, le quedan 130 en el bolsillo, por una puesta inicial de 30, es decir, más del 300% de tasa de retorno sobre inversiones en cuatro años. ¿Quién da más?”
El capitalismo actual se basa fundamentalmente en el sistema financiero internacional; esos mega-capitales, que no tienen patria, que responden sólo a la lógica del dinero fácil y rápido, se mueven en un espacio de extraterritorialidad ajeno en un todo a leyes nacionales, a superintendencias bancarias, a regulaciones, a convenios internacionales. Ese espacio no controlado (igual que el del negocio de las armas o de las drogas ilegales) –y que, al contrario, controla en muy buena medida la marcha del mundo– es el de los llamados paraísos fiscales y la banca offshore.
Hoy por hoy nadie sabe con exactitud cuántas son esas empresas y esos capitales. Lo cierto es que existen, y su presencia en la dinámica global es decisiva: sociedades virtuales o reales que no están obligadas a presentar balances, a establecer su composición accionaria o, incluso, a tener capital alguno. Las hay en todo el mundo: en islas perdidas diseminadas a lo largo del planeta, en capitales de países del Norte, o curiosidades como el Principado de Sealand, que funciona sobre una antigua plataforma petrolera del Mar del Norte, o el Dominio de Melchizedek, la primera “nación virtual”, situada sobre un desértico atolón vecino a las Islas Marshall, en la Micronesia en pleno Océano Pacífico, que a través de su página www.Melchizedek.com ofrece nacionalidad, pasaporte y facilidades para toda clase de negocios.
Extremando las cosas podría decirse que el capitalismo en sus albores era “serio”; o, si prefiere, fijó reglas donde el espíritu de empresa, el riesgo de la aventura comercial era parte de su proyecto, asumiendo eso con total seriedad. El libre mercado, la competencia interempresarial fue, sin dudas, su motor original. Era lícito enriquecerse siguiendo esas reglas. Por supuesto que las mismas implicaban la esclavitud o eliminación de millones de seres humanos y la depredación inmisericorde del medio ambiente; pero esas eran las reglas del juego. En eso consistía su “mayoría de edad” como sistema, su seriedad, destronando al decadente feudalismo europeo y expandiéndose por todo el orbe transformando sin retorno toda la sociedad global. Hoy, vencedor en la Guerra Fría y sin enemigos a la vista –al menos en lo inmediato– su voracidad no cesa, habiéndose transformado en un monstruo que no se detiene ante nada, moviéndose como criminal, saltando las mismas reglas que estableció siglos atrás. El espíritu puritano y el orgullo del trabajo que lo pusieron en marcha sobre el feudalismo medieval quedaron totalmente en la historia. Ahora es un gángster fuertemente armado que busca seguir perpetuándose a punta de pistola (o de misil nuclear), haciendo cada vez más fortuna, sin trabajar y dedicándose a negocios turbios. ¿No es eso acaso las más absoluta corrupción de sus propios principios fundacionales?
Ahora ya no se trata de competir, de seguir las leyes de mercado y ser respetuoso de esos principios. Ahora la avidez por la ganancia inmediata es el nuevo norte. Todo se vale. Igual que un criminal, el dinero fácil es el único objetivo: la guerra, el crimen, la droga, el dinero sucio, la especulación financiera, el robo descarado…., todo eso reemplazó al espíritu emprendedor y laborioso de algunos siglos atrás.
Como sistema, el capitalismo jamás fue “serio”. Fue depredador, criminal, abusivo. Si a eso se le puede llamar “seriedad”, abre inquietantes interrogantes. Pero no hay ninguna duda que hoy, envalentonado y ensoberbecido como nunca, su seriedad se transformó en mueca burlona. No se premia el trabajo tesonero y el ahorro sino la especulación, la corrupción, “ el deterioro de los valores y virtudes morales, especialmente de la honradez y la justicia” , como dijeran los obispos ecuatorianos citados arriba.
Hoy como ayer, estamos ante los mismos problemas: el sistema beneficia a muy pocos a costa del perjuicio de las mayorías. La diferencia es que en la actualidad toda esta delincuencial corrupción se ha ido disfrazando de legal. En otros términos: estamos en las manos de unos cuantos gángsteres peligrosos, llenos de poder y dispuestos a cualquier cosa para seguir manteniendo sus privilegios. Pero nos alienta saber que la historia no ha terminado, y tal como dijo el español Xabier Gorostiaga “los que seguimos teniendo esperanzas no somos estúpidos”.

Marcelo Colussi

sábado, 3 de marzo de 2012