jueves, 15 de abril de 2010

Discurso de Raúl Castro en el cierre del Congreso de la UJCC



Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en la clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas. La Habana, 4 de abril de 2010, año 52 de la Revolución

Compañeras y compañeros delegados e invitados:

Hemos tenido un buen Congreso, que realmente se inició en octubre del pasado año con las reuniones abiertas en que participaron cientos de miles de jóvenes, continuó con las asambleas de balance de las organizaciones de base y de los comités municipales y provinciales, en que fueron tomando forma los acuerdos adoptados en estas sesiones finales.
Si algo ha abundado en los poco más de cinco años transcurridos desde que Fidel clausuró el VIII Congreso de la UJC, el 5 de diciembre de 2004, ha sido el trabajo y los desafíos.
Celebramos este Congreso en medio de una de las más feroces y concertadas campañas mediáticas contra la Revolución Cubana en sus 50 años de existencia, tema al que necesariamente tendré que referirme más adelante.
Aunque no pude asistir a las asambleas previas al Congreso, me he mantenido informado de manera resumida de todas ellas. Conozco que se ha hablado poco de logros para concentrarse en los problemas, mirándose hacia adentro y sin emplear más tiempo del necesario en valorar los factores externos. Es el estilo que debe caracterizar de modo permanente el trabajo de la UJC, frente a aquellos que se dedican a buscar la paja en el ojo ajeno en vez de emplear ese esfuerzo en hacer lo que les corresponde.
Ha sido gratificante escuchar a muchos jóvenes dedicados a la producción explicar con orgullo y palabras sencillas la labor que realizan, sin apenas mencionar dificultades materiales y trabas burocráticas que los afectan.
Muchas de las deficiencias analizadas no son nuevas, han acompañado a la organización desde hace bastante tiempo, sobre ellas los congresos anteriores adoptaron los acuerdos correspondientes y sin embargo se reiteran en mayor o menor medida, lo cual es una demostración de la insuficiente sistematicidad y rigor en el control de su cumplimiento.
En este sentido es justo y necesario repetir algo en lo que los compañeros Machado y Lazo, que presidieron numerosas asambleas, han insistido: el Partido se siente igualmente responsable de cada deficiencia del trabajo de la UJC, muy especialmente de los problemas en la política de cuadros.
No debemos permitir que, una vez más, los documentos aprobados se conviertan en letra muerta y se engaveten a modo de memorias. Deben constituir la guía para la acción cotidiana a nivel del Buró Nacional y de cada militante. Lo fundamental ya ha sido acordado por ustedes, ahora lo que resta es trabajar.
Algunos son muy críticos al referirse a la juventud de hoy y se olvidan que ellos también un día fueron jóvenes. Sería iluso pretender que los pinos nuevos sean iguales a los de épocas pasadas, un sabio proverbio reza: los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres.
Los jóvenes cubanos han estado siempre dispuestos a afrontar los retos, así lo demostraron en la recuperación de los daños causados por los huracanes, el enfrentamiento a las provocaciones del enemigo y las tareas de la defensa, podría mencionar muchos más.
La edad promedio de los delegados al Congreso es de 28 años, todos crecieron por tanto en estos duros años de período especial y han sido partícipes de los esfuerzos de nuestro pueblo para mantener las conquistas principales del socialismo en medio de una situación económica muy compleja.
Precisamente, por la importancia de que la vanguardia de la juventud esté al tanto de nuestra realidad económica, la Comisión del Buró Político, considerando la positiva experiencia del análisis efectuado al respecto con los Diputados de la Asamblea Nacional, aprobó brindar a las asambleas municipales de la UJC una información que describe, con toda crudeza, la situación actual y las perspectivas en esta materia, la cual recibieron más de 30 mil jóvenes militantes, al igual que los principales dirigentes partidistas, de las organizaciones de masas y los gobiernos a los diferentes niveles.
La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella depende la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social.
Sin una economía sólida y dinámica, sin eliminar gastos superfluos y el derroche, no se podrá avanzar en la elevación del nivel de vida de la población, ni será posible mantener y mejorar los elevados niveles alcanzados en la educación y la salud que gratuitamente se garantizan a todos los ciudadanos.
Sin una agricultura fuerte y eficiente que podemos desarrollar con los recursos de que disponemos, sin soñar con las grandes asignaciones de otros tiempos, no podemos aspirar a sostener y elevar la alimentación de la población, que tanto depende todavía de importar productos que pueden cultivarse en Cuba.
Sin que las personas sientan la necesidad de trabajar para vivir, amparadas en regulaciones estatales excesivamente paternalistas e irracionales, jamás estimularemos el amor por el trabajo, ni solucionaremos la falta crónica de constructores, obreros agrícolas e industriales, maestros, policías y otros oficios indispensables que poco a poco van desapareciendo.
Sin la conformación de un firme y sistemático rechazo social a las ilegalidades y diversas manifestaciones de corrupción, seguirán no pocos, enriquecidos a costa del sudor de la mayoría, diseminando actitudes que atacan directamente a la esencia del socialismo.
Si mantenemos plantillas infladas en casi todos los ámbitos del quehacer nacional y pagamos salarios sin vínculo con los resultados, elevando la masa de dinero en circulación, no podemos esperar que los precios detengan su ascenso constante, deteriorando la capacidad adquisitiva del pueblo. Sabemos que sobran cientos de miles de trabajadores en los sectores presupuestado y empresarial, algunos analistas calculan que el exceso de plazas sobrepasa el millón de personas y este es un asunto muy sensible que estamos en el deber de enfrentar con firmeza y sentido político.
La Revolución no dejará a nadie desamparado, luchará por crear las condiciones para que todos los cubanos tengan empleos dignos, pero no se trata de que el Estado se encargue de ubicar a cada uno tras varias ofertas laborales. Los primeros interesados en encontrar un trabajo socialmente útil deben ser los propios ciudadanos.
En resumen, continuar gastando por encima de los ingresos sencillamente equivale a comernos el futuro y poner en riesgo la supervivencia misma de la Revolución.
Nos enfrentamos a realidades nada agradables, pero no cerramos los ojos ante ellas. Estamos convencidos de que hay que romper dogmas y asumimos con firmeza y confianza la actualización, ya en marcha, de nuestro modelo económico, con el propósito de sentar las bases de la irreversibilidad y el desarrollo del socialismo cubano, que sabemos constituye la garantía de la independencia y soberanía nacional.
No ignoro que algunos compañeros a veces se desesperan, deseando cambios inmediatos en múltiples esferas. Naturalmente me refiero ahora a aquellos que lo hacen sin la intención de prestarse al juego del enemigo. Comprendemos esas inquietudes que por lo general se originan en el desconocimiento de la magnitud de la tarea que tenemos por delante, la profundidad y complejidad de las interrelaciones entre los diferentes factores del funcionamiento de la sociedad que deberán modificarse.
Los que piden avanzar más rápido, deben tener en cuenta el rosario de asuntos que estamos estudiando, de los cuales sólo les he mencionado hoy algunos. Debemos evitar que por apresuramiento o improvisación, tratando de solucionar un problema, causemos otro mayor. En asuntos de envergadura estratégica para la vida de toda la nación no podemos dejarnos conducir por emociones y actuar sin la integralidad requerida. Esa es, como ya explicamos, la única razón por la cual decidimos posponer unos meses más la celebración del Congreso del Partido y la Conferencia Nacional que lo precederá.
Este es el mayor y más importante desafío que tenemos para asegurar la continuidad de la obra construida en estos 50 años, que nuestra juventud ha asumido con total responsabilidad y convicción. El lema que preside este Congreso es “Todo por la Revolución” y ello significa, en primer lugar, fortalecer y consolidar la economía nacional.
La juventud cubana está llamada a tomar el relevo de la generación fundadora de la Revolución y para conducir la gran fuerza de las masas requiere de una vanguardia que convenza y movilice, a partir de la autoridad que emana del ejemplo personal, encabezada por dirigentes firmes, capaces y prestigiosos, líderes de verdad, no improvisados, que hayan pasado por la insustituible forja de la clase obrera, en cuyo seno se cultivan los valores más genuinos de un revolucionario. La vida nos ha demostrado con elocuencia el peligro de violar ese principio.
Fidel lo expresó claramente en la clausura del Segundo Congreso de la UJC, el 4 de abril de 1972: cito:
“Nadie aprenderá a nadar sobre la tierra, y nadie caminará sobre el mar. Al hombre lo hace su medio ambiente, al hombre lo hace su propia vida, su propia actividad”. Y concluyó:
“Aprenderemos a respetar lo que crea el trabajo, creando. Enseñaremos a respetar esos bienes, enseñándolo a crear esos bienes”.
Esta idea, pronunciada hace 38 años y que seguramente fue ovacionada en aquel congreso, es otra muestra evidente de los asuntos que acordamos y que luego no cumplimos.
Hoy más que nunca se requieren cuadros capaces de llevar a cabo una labor ideológica efectiva, que no puede ser diálogo de sordos ni repetición mecánica de consignas; dirigentes que razonen con argumentos sólidos, sin creerse dueños absolutos de la verdad; que sepan escuchar, aunque no agrade lo que algunos digan; que valoren con mente abierta los criterios de los demás, lo que no excluye rebatir con fundamentos y energía aquellos que resulten inaceptables.
Fomentar la discusión franca y no ver en la discrepancia un problema, sino la fuente de las mejores soluciones. La unanimidad absoluta generalmente es ficticia y por tanto dañina. La contradicción, cuando no es antagónica como es nuestro caso, es motor del desarrollo. Debemos suprimir, con toda intencionalidad, cuanto alimente la simulación y el oportunismo. Aprender a colegiar las opiniones, estimular la unidad y fortalecer la dirección colectiva, son rasgos que deben caracterizar a los futuros dirigentes de la Revolución.
Jóvenes con la actitud y capacidad necesarias para asumir tareas de dirección existen a lo largo y ancho del país. El reto es descubrirlos, prepararlos y asignarles paulatinamente mayores responsabilidades. Las masas se encargarán de confirmar que la selección fue correcta.
Apreciamos que continúa avanzándose en cuanto a la composición étnica y de género. Es una dirección en la que no podemos permitirnos retrocesos ni superficialidades y en la que la UJC debe trabajar de manera permanente. De paso, recalco que es otro de los acuerdos que adoptamos, en este caso hace 35 años en el Primer Congreso del Partido, cuyo cumplimiento después dejamos a la generación espontánea y no controlamos como correspondía, siendo este además uno de los primeros pronunciamientos de Fidel en reiteradas ocasiones, desde el triunfo de la Revolución.
Como les decía al principio, la celebración de este Congreso ha coincidido con una descomunal campaña de descrédito contra Cuba, organizada, dirigida y financiada desde los centros del poder imperial en Estados Unidos y Europa, enarbolando hipócritamente las banderas de los derechos humanos.
Se ha manipulado con cinismo y desfachatez la muerte de un sancionado a privación de libertad en 14 causas por delitos comunes, devenido por obra y gracia de la mentira repetida y el afán de recibir apoyo económico desde el exterior, en un “disidente político”, que fue incitado a mantener una huelga de hambre con demandas absurdas.
A pesar de los esfuerzos de nuestros médicos falleció, lo que también lamentamos en su momento y denunciamos a los únicos beneficiarios de este hecho, los mismos que hoy estimulan a otro individuo a continuar en actitud similar de chantaje inaceptable. Este último, a pesar de tanta calumnia, no está en prisión, es una persona en libertad que cumplió sanción por delitos comunes, en específico por agredir y lesionar a una mujer, médico y directora de un hospital, a la que además amenazó de muerte, y posteriormente a una persona anciana de casi 70 años, a quien hubo que extirparle el bazo. Al igual que en el caso anterior, se está haciendo lo posible por salvarle la vida, pero si no modifica su actitud autodestructiva, será responsable, junto a sus patrocinadores, del desenlace que tampoco deseamos.
Repugna el doble rasero de quienes en Europa guardan cómplice silencio frente a las torturas en la llamada guerra contra el terrorismo, permitieron vuelos clandestinos de la CIA que trasladaban prisioneros y hasta prestaron su territorio para la creación de cárceles secretas.
Qué dirían si como ellos hubiéramos violado las normas éticas y alimentáramos por la fuerza a estas personas, como se ha hecho habitualmente, entre otros muchos centros de tortura, en la Base Naval de Guantánamo. Por cierto, son los mismos que en sus propios países, como muestra la televisión casi a diario, emplean a las fuerzas policiales en cargas a caballo contra manifestantes, apaleándolos y disparándoles gases lacrimógenos y hasta balas. ¿Qué decir de los frecuentes maltratos y humillaciones a que someten a los inmigrantes?
La gran prensa occidental no sólo ataca a Cuba, también ha estrenado una nueva modalidad de implacable terror mediático contra los líderes políticos, intelectuales, artistas y otras personalidades que en todo el planeta alzan su voz contra la falacia y la hipocresía y simplemente evalúan los acontecimientos de manera objetiva.
Mientras tanto, pareciera que a los abanderados de la cacareada libertad de prensa se les ha olvidado que el bloqueo económico y comercial contra Cuba y todos sus inhumanos efectos sobre nuestro pueblo, conservan plena vigencia y se recrudecen; que la actual administración de los Estados Unidos no ha cesado en lo más mínimo el apoyo a la subversión; que la injusta, discriminatoria e injerencista posición común de la Unión Europea, patrocinada en su momento por el gobierno norteamericano y la extrema derecha española, sigue en pie reclamando un cambio de régimen en nuestro país, o lo que es lo mismo, la destrucción de la Revolución.
Más de medio siglo de combate permanente ha enseñado a nuestro pueblo que la vacilación es sinónimo de derrota.
No cederemos jamás al chantaje, de ningún país o conjunto de naciones por poderosas que sean, pase lo que pase. Tenemos derecho a defendernos. Si pretenden acorralarnos, sepan que sabremos parapetarnos, en primer lugar en la verdad y los principios. Una vez más seremos firmes, serenos y pacientes ¡Sobran los ejemplos en nuestra historia!
Así pelearon nuestros heroicos mambises en las guerras por la independencia en el siglo XIX.
Así derrotamos la última ofensiva de diez mil soldados de la tiranía fuertemente armados, enfrentados inicialmente por apenas 200 combatientes rebeldes que bajo el mando directo del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, durante 75 días, del 24 de mayo y el 6 de agosto de 1958, libraron más de 100 acciones combativas, incluidas cuatro batallas en un pequeño territorio de entre 650 y 700 kilómetros cuadrados, es decir, un área menor que la que ocupa Ciudad de La Habana. Esta gran Operación decidió el curso de la guerra y poco más de cuatro meses después se produjo el triunfo de la Revolución, lo que motivó al Comandante Ernesto Che Guevara a escribir en su diario de campaña, cito: “El ejército batistiano salió con su espina dorsal rota de esta postrera ofensiva sobre la Sierra Maestra”.
Tampoco nos amedrentó la flota yanqui frente a las costas de Playa Girón en 1961. En sus propias narices aniquilamos a su ejército mercenario, en lo que constituyó la primera derrota de una aventura militar de los Estados Unidos en este continente.
Así lo hicimos nuevamente en 1962 durante la Crisis de Octubre. Ni un milímetro cedimos frente a las brutales amenazas de un enemigo que nos apuntaba con sus armas nucleares y se disponía a invadir la isla, ni siquiera lo hicimos tampoco cuando, negociadas a nuestras espaldas las condiciones para solucionar la crisis, los dirigentes de la Unión Soviética, el principal aliado en tan difícil coyuntura y de cuyo apoyo dependía la suerte de la Revolución, de manera respetuosa trataron de convencernos para que aceptáramos la inspección en el suelo patrio de la retirada de su armamento nuclear y les respondimos que en todo caso se haría a bordo de sus barcos en aguas internacionales, pero nunca en Cuba.
Estamos seguros de que circunstancias peores que aquellas difícilmente puedan repetirse.
Ya en época más reciente, el pueblo cubano dio una muestra imborrable de su capacidad de resistencia y confianza en sí mismo cuando, como resultado de la desaparición del campo socialista y la desintegración de la Unión Soviética, Cuba sufrió la caída de su Producto Interno Bruto en un 35 por ciento, la reducción del comercio exterior en el 85 por ciento, la pérdida de los mercados de sus principales exportaciones, como el azúcar, níquel, cítricos y otros, cuyos precios descendieron a la mitad, la desaparición de créditos en condiciones favorables con la consiguiente interrupción de numerosas inversiones vitales como la primera Central electronuclear y la Refinería de Cienfuegos, el colapso del transporte, las construcciones y la agricultura al suprimirse de golpe el suministro de piezas de repuesto para la técnica, los fertilizantes, piensos y las materias primas de las industrias, provocando la paralización de cientos y cientos de fábricas y el abrupto deterioro cuantitativo y cualitativo de la alimentación de nuestro pueblo hasta niveles por debajo de la nutrición recomendada. Todos sufrimos aquellos calurosos veranos de la primera mitad de la década del 90 del siglo pasado con apagones superiores a las 12 horas diarias por falta de combustible para generar electricidad, y mientras todo esto acontecía, decenas de agencias de prensa occidentales, algunas de ellas sin disimular su regocijo, despachaban corresponsales a Cuba con la intención de ser las primeras en reportar la derrota definitiva de la Revolución.
En medio de esta dramática situación, nadie quedó abandonado a su suerte y se evidenció la fuerza que emana de la unidad del pueblo cuando se defienden ideas justas y una obra construida con tanto sacrificio. Sólo un régimen socialista, a pesar de sus deficiencias, es capaz de superar gigantesca prueba.
No nos quitan por tanto el sueño las actuales escaramuzas de la ofensiva de la reacción internacional, coordinada como siempre por quienes no se resignan a comprender que este país jamás será doblegado, por una vía u otra, antes prefiere desaparecer como lo demostramos en 1962.
Hace sólo 142 años, el 10 de octubre de 1868, dio inicio esta Revolución, entonces se luchaba frente a un decadente colonialismo europeo, siempre bajo el boicot del naciente imperialismo norteamericano que no deseaba nuestra independencia, hasta que la “fruta madura” cayera por “gravedad geográfica” en sus manos. Así sucedió al cabo de más de 30 años de guerras y enormes sacrificios del pueblo cubano.
Ahora los actores externos han intercambiado sus papeles. Desde hace más de medio siglo nos agrede y asedia constantemente el ya moderno y más poderoso imperio del planeta, auxiliándose del boicot que entraña la ultrajante Posición Común, que se mantiene intacta gracias a las presiones de algunos países y fuerzas políticas reaccionarias de la Unión Europea con diversos condicionamientos inaceptables.
Nos preguntamos ¿por qué? y consideramos que sencillamente, porque en esencia los actores siguen siendo los mismos y no renuncian a sus viejas aspiraciones de dominación.
Los jóvenes revolucionarios cubanos comprenden perfectamente que para preservar la Revolución y el Socialismo y continuar siendo dignos y libres tienen por delante muchos años más de lucha y sacrificios.
Al propio tiempo, se ciernen sobre la humanidad colosales desafíos y corresponde, en primer lugar, a los jóvenes enfrentarlos. Se trata de defender la supervivencia misma de la especie humana, amenazada como nunca antes por el cambio climático, que se acelera por los patrones irracionales de producción y consumo que engendra el capitalismo.
Hoy somos siete mil millones los habitantes del planeta. La mitad de ellos son pobres, mil veinte millones pasan hambre. Cabe preguntarse qué ocurrirá en el 2050, cuando la población mundial ascienda a nueve mil millones y se hayan deteriorado aún más las condiciones de existencia sobre la Tierra.
La farsa en que concluyó la última cumbre en la capital de Dinamarca, en diciembre del pasado año, es una demostración de que el capitalismo con sus ciegas leyes de mercado jamás resolverá éste ni otros muchos problemas. Sólo la conciencia y la movilización de los pueblos, la voluntad política de los gobiernos y el avance del conocimiento científico y tecnológico podrán impedir la extinción del hombre.
Para finalizar quiero referirme a que en abril del próximo año se cumplirá medio siglo de la proclamación del carácter socialista de la Revolución y de la aplastante victoria sobre la invasión mercenaria en Playa Girón.
Celebraremos estos trascendentales acontecimientos en todos los rincones del país, desde Baracoa donde pretendieron desembarcar un batallón, hasta el extremo occidental de la nación y en la capital realizaremos un gran desfile popular y una revista militar, actividades todas en las que trabajadores, intelectuales y jóvenes serán los principales protagonistas.
Dentro de pocos días, el Primero de Mayo, nuestro pueblo revolucionario, a lo largo y ancho del país, en las calles y plazas públicas que por derecho le pertenecen, dará otra contundente respuesta a esta nueva escalada internacional de agresiones.
Cuba no teme a la mentira ni se arrodilla ante presiones, condicionamientos o imposiciones, vengan de donde vengan, se defiende con la verdad, que siempre, más temprano que tarde, termina por imponerse.
Hace 48 años, un día como hoy, nació la Unión de Jóvenes Comunistas. Aquel histórico 4 de abril de 1962 Fidel afirmó:
“Creer en los jóvenes es ver en ellos además de entusiasmo, capacidad; además de energía, responsabilidad; además de juventud, pureza, heroísmo, carácter, voluntad, amor a la patria ¡fe en la patria!, ¡amor a la Revolución, fe en la Revolución, confianza en sí mismos!, convicción profunda de que la juventud puede, de que la juventud es capaz, convicción profunda de que sobre los hombros de la juventud se pueden depositar grandes tareas”, concluyó.
Así fue ayer, es hoy y seguirá siendo en el futuro.

Muchas gracias.

lunes, 12 de abril de 2010

CARTA ABIERTA AL PARLAMENTO DE URUGUAY EXIGIENDO LA ANULACIÓN DE LA LEY 15.848

Un conjunto de vecinas y vecinos que somos parte del larguísimo millón de ciudadanos que ha expresado de manera sistemática y creciente, y por diversos medios, el rechazo indeclinable a la Ley 15.848 "de la Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado", nos presentamos ante el cuerpo legislativo nacional para demandar que éste asuma, sin más dilatorias, la responsabilidad funcional que le compete ante el caso extremo de impedimento impuesto al Poder Judicial, desde hace más de 20 años, de actuar ante gravísimos delitos de lesa humanidad cometidos por el Estado uruguayo, al amparo de esta "ley" que sabiamente nuestro pueblo ha bautizado como "LEY DE IMPUNIDAD" y que viola los convenios internacionales suscritos por Uruguay sobre el juicio y castigo a estos delitos a escala mundial.
Nos presentamos para exigir del Parlamento, LA ANULACIÓN YA DE LA LEY 15.848, sin posteriores "indultos" ni "excepcionalidades" que supongan eximir a los criminales del juicio y castigo merecidos.
El último pronunciamiento público del 25 de Octubre de 2009 en el sentido de anular la "ley", deja en evidencia que -más allá de formalidades, procedimientos electorales cuestionables y la falta de difusión pública de fundamentos para la nulidad- en 20 años no han sido depuestos ni el anhelo ni el clamor populares de Verdad y Justicia, ni tampoco el categórico rechazo a que sea el mismo Estado violador de los Derechos Humanos el que pretenda -a través del Poder Ejecutivo- disponer quiénes, cuándo y cómo deben ser juzgados y castigados por la única institución que se supone debe hacer cumplir la premisa de que "todos somos iguales ante la ley", sin excepciones ni favoritismos.
Un solo hecho habla por sí mismo de cómo debe proceder la Justicia cuando no es sometida a la presión de otros poderes o cuando otros poderes pretenden autoatribuirse las potestades de aquella: el principal responsable político de violar la Constitución de la República en 1973 y co-responsable ideológico de aberrantes crímenes de lesa humanidad, un ex presidente y dictador, ha sido condenado -aunque más no sea tardíamente- por funcionarios del Poder Judicial que no cedieron ni al amedrentamiento ni a la presión de otros funcionarios públicos, partidos políticos o instituciones oficiales.
Juan María Bordaberry, procesado y condenado por golpista y por asesino, es la medida de cuánto se ha impedido en 20 años desconociéndose la independencia y las atribuciones del Poder Judicial, y cuánto nos hubiésemos ahorrado en riesgos de seguridad ciudadana y nuevas amenazas golpistas, de haberse hecho caso al clamor y la voluntad populares de Verdad y Justicia, dejándose actuar debidamente al Poder Judicial dentro de los marcos y las reglas de juego instituidos por el mismo Estado que hoy las desconoce.

La realidad rompe los ojos y no caben ya las medias tintas:

O el Poder Legislativo, atendiendo a la sensibilidad ciudadana y respetuoso de las normas de justicia de carácter nacional e internacional, ANULA YA MISMO LA LEY DE IMPUNIDAD sin dejarse influir por presiones en busca de "indultos" o "perdón", o nuestro pueblo no tendrá más remedio que concluir que la salvaguarda de los Derechos Humanos, para defenderse por sí y ante sí, quedaría necesariamente y exclusivamente, bajo su única responsabilidad.
Esta sería la conclusión lógica ante la pasividad del Parlamento y esta misma pasividad evidenciaría la existencia de "pactos" o "conjuras" que pretenden garantizar de por vida salvoconductos de impunidad "selectiva", tan graves y delicados respecto al pasado, como lo serían también respecto al presente y el futuro.
A diario se revelan crudamente las incontables formas de la impunidad (la de la discriminación y criminalización de la pobreza; la de la omnipotencia y los vejámenes patronales; la de los represores que provocan situaciones trágicas en nombre de "la ley y el orden"; la de agentes que existirían para garantizar la seguridad ciudadana y sin embargo son responsables de horrendos crímenes, robos y secuestros; hasta la impunidad de medidas político-económicas de cuyos perjuicios sociales nadie se hace cargo, siendo un muy buen ejemplo de ello la "deuda externa"), pero no esperamos el "imposible" de que este Parlamento las elimine, sino simplemente que no consagre las formas extremas de la impunidad, consagrando "leyes" que habilitan el terrorismo de Estado y la protección de quienes lo practican.
Lo único que estamos exigiendo -en síntesis-, enérgica y responsablemente, es que se deje actuar libremente al Poder Judicial en cuanto a los cientos y cientos de casos de individuos que siguen siendo un peligro social y cuya situación de amparo y protección, representa de hecho un aliciente para la acción de nuevos y más feroces enemigos del pueblo, con uniforme o sin él, en "democracia" o en "dictadura". No hacerlo, es declarar irresponsablemente la impunidad como atributo "legal" de los poderosos y privilegiados hasta en las situaciones más aberrantes y anti humanas.
Lo que sencillamente exigimos de senadores y diputados elegidos para "representarnos", es que no sean cómplices de hecho de la impunidad extrema:
QUE YA MISMO NOS "REPRESENTEN" AL MENOS CUMPLIENDO ESTRICTAMENTE CON SU DEBER DE ANULAR YA LA LEY 15.848, PONIENDO FRENO A CUALQUIER MANIOBRA QUE SIGNIFIQUE PERDONAR, INDULTAR O PRIVILEGIAR A LOS ASESINOS DEL PUEBLO, Y QUE PRESERVE A NUESTRO PAÍS DE EVENTUALES SANCIONES DEVENIDAS DEL INCUMPLIMIENTO DE NORMAS Y CONVENIOS INTERNACIONALES SUSCRITOS POR EL URUGUAY.
A la espera de que los legisladores respondan ya mismo con hechos a la presente demanda y manteniéndonos atentos a la conducta parlamentaria sobre el particular,

Firma: Coordinación de Vecinos por la Anulación de la Ley de Impunidad, abril de 2010

RESISTIR LA IMPUNIDAD BARRIO A BARRIO - DÍA A DÍA

domingo, 11 de abril de 2010

Cuba no hará concesiones de principio a EE UU ni Europa, pese a brutal campaña en contra



PAÍSES QUE CRITICAN A CUBA VIOLAN DERECHOS HUMANOS

La campaña anticubana tomó de ariete la muerte en huelga de hambre del recluso Orlando Zapata y la continuidad del ayuno por parte de Guillermo Fariñas Hernández.
Para no redundar, se puede citar el discurso del presidente Raúl Castro ante el IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de su país.
“Se ha manipulado con cinismo y desfachatez la muerte de un sancionado a privación de libertad en 14 causas por delitos comunes, devenido por obra y gracia de la mentira repetida y el afán de recibir apoyo económico desde el exterior, en un "disidente político", que fue incitado a mantener una huelga de hambre con demandas absurdas”, dijo sobre Zapata.
Y añadió respecto a Fariñas: “este último, a pesar de tanta calumnia, no está en prisión, cumplió sanción por delitos comunes, por agredir y lesionar a una mujer, médico y directora de un hospital, a la que además amenazó de muerte, y posteriormente a una persona de casi 70 años, a quien hubo que extirparle el bazo”.
Con esas dos pinceladas, queda a la vista la poca estatura moral de los ayunantes de la contrarrevolución. Bobby Sands, joven irlandés del IRA, y otros compañeros suyos que murieron en las prisiones de Margaret Thatcher en los ´80, sí eran presos políticos. Luchaban por sacudirse el yugo británico.
En cambio los ayunantes caribeños son mediocres personajes, algunos de ellos delincuentes comunes, que a cambio de algunos dólares, sirvieron en vida a la Sección de Intereses de Norteamérica en La Habana. Y en el suicidio tributan a esos mismos patrones, obsesionados con el fin de la revolución.
El 6 de abril, el luchador independentista puertorriqueño, Rafael Cancel Miranda, comentaba la condición de negro y psicólogo de Fariñas. Y decía que antes de la revolución los de piel negra no se graduaban en la universidad. Ya en tren de contraataque, Cancel Miranda escribió: “siendo que este ayunante” es de la noble raza negra, quisiera sugerirle que haga un ´ayuno´ por la excarcelación de un grupo de hermanos negros del Ejército de Liberación de la Raza Negra y de los Black Panthers, los cuales llevan más de 35 años encarcelados en prisiones yanquis por luchar por los derechos de su raza. Aquí le envío sus nombres. Abdullah Majad, Sekou Odinga, Dr. Mutulu Shakur, Jalil Muntaquim, Robert Seth Hayes y Sundiata Acoli. También llevan más de tres décadas encarcelados, el compañero Herman Bell y el líder espiritual de los nativoamericanos Leonard Peltier, además de los puertorriqueños Carlos Alberto Torres y Oscar López Rivera. Y también puede recordar en su ´ayuno´ al hermano periodista negro Mumia Abu-Jamal, quien lleva años en el corredor de la muerte sentenciado a la pena capital”.

Los mayores violadores

A esa lista se deben añadir los cinco cubanos presos en Estados Unidos desde setiembre de 1998, que fueron condenados a varias cadenas perpetuas y 77 años de prisión en total bajo falsos cargos de espionaje. El quinteto no espiaba a ninguna dependencia estadounidense; estaba infiltrado en la mafia cubana-americana que financiaba atentados terroristas contra hoteles de la isla.
Fariñas y sus operadores políticos y mediáticos internacionales no moverán un dedo por esos presos políticos que purgan largas condenas. En esas cárceles hay 2,3 millones de personas, de condición social humilde, que confieren a la superpotencia el dudoso prestigio de ser el país que tiene más cantidad de presos por habitante.
Desde 1976 hasta aquí, en los 36 estados de la Unión donde se aplica la pena de muerte, se ejecutaron 1.099 personas. Y aún existen 3.200 individuos que aguardan la inyección letal. Los latinos y negros, que conforman el contingente mayoritario de presos, mantienen la delantera en ese corredor de la muerte.
Muchos de esas personas han sufrido falsos cargos, parcialidad del jurado, abusos policiales y del servicio penitenciario, torturas, castigos, pabellones de aislamiento, prohibiciones de visitas, agravamiento de penas, etc. La historia de los cinco cubanos permite describir acabadamente ese intento de destruir al ser humano que son las cárceles norteamericanas, estatales y privadas. En estas últimas son muchas multinacionales, sobre todo textiles, que aprovechan la mano de obra barata, servil, aunque luego los acusados sean países asiáticos.
Se dirá que hay presos que están peor que los que habitan celdas en EE UU. Y es verdad. En Guantánamo hay centenares de presos desde 2002 hasta hoy, que permanecieron sin juez ni causa por largos períodos y sufren condiciones de detención ilegal, torturas mediante. Lo mismo ocurrió en Irak, en la cárcel de Abu Ghraib y otras. La conducta sádica de los carceleros fue retratada en fotos suyas que dieron la vuelta al mundo: aparecían sonrientes al lado de las personas que acababan de matar. Esto sigue pasando en ese país y Afganistán, donde hubo masacres en los establecimientos penitenciarios contra los acusados de pertenecer al talibán.
Según la revista médica británica The Lancet, “unas 655.000 personas murieron como consecuencia de la invasión y ocupación de Irak”. El estudio fue divulgado en octubre de 2006, por lo que falta sumar las bajas de cuatro años.

En Buenos Aires también

Si la mitad de la población mundial es pobre, fenómeno agudizado con la crisis del capitalismo que detonó con Lehman Brothers en setiembre de 2008, y si más de mil millones de personas pasan hambre, eso no es culpa de Cuba.
Al contrario, ese país bloqueado y agredido es de los pocos que viene cumpliendo con creces y antes de tiempo los “Objetivos del Milenio” fijados por Naciones Unidas en setiembre de 2000.
Sin embargo, estando tan claro de dónde provienen los mayores riesgos que corren en el mundo los derechos humanos, el imperio ha organizado esa campaña brutal contra Cuba.
En eso ha logrado unir a republicanos y demócratas, divorciados por peleas partidistas; y a la Unión Europea con EE UU. Dentro de la UE, con presidencia de turno española, ha unido de momento a los derechosos del PP con los socialdemócratas del PSOE, que en otros tópicos se están sacando los ojos.
Contra Cuba se ha juntado “la Biblia con el calefón”, parafraseando al tango “Cambalache” de Enrique S. Discépolo. Van de la mano funcionarios del imperialismo con socialdemócratas que en otros tiempos presumieron de amigos de la patria de José Martí. ¿Acaso eso añade algún fundamento a la campaña anticubana? No parece, teniendo en cuenta que esas alianzas ya se habían producido para agredir a Irak en 1991 y 2003, a Yugoslavia en 1999 y a Afganistán en 2001. En esas ocasiones se vio a la culta Europa hacer de ayudante de campo del bárbaro imperio que destruía civilizaciones y alegaba “daños colaterales”. El socialista Javier Solana fue el secretario general de la OTAN entre 1996 y 1990, cuando se destruyó a Yugoslavia.
Que hoy el partido de Rodríguez Zapatero vote un documento contra Cuba, o que artistas afines como Pedro Almodóvar y Ana Belén también lo hagan, no cambia las cosas.
Es lo que también ocurre en Buenos Aires, donde el llamamiento “Yo acuso al gobierno cubano”, lanzado a nivel internacional por contrarrevolucionarios como Carlos Alberto Montaner; “Pepe” Hernández, presidente de la terrorista Fundación Cubano-Americana; el matrimonio de Emilio y Gloria Estefan (que admitieron vínculos con la CIA), la gusanera de los congresistas Lincoln y Mario Díaz Balart, e Ileana Ros-Lethinen, etc, fue suscripto también por Julio César Strassera, Graciela Fernández Meijide, Beatriz Sarlo, Guillermo O´Donnell, Fernando Iglesias, Santiago Kovadloff y otros.
“La Nación” dedicó un suplemento de Enfoques (domingo 4/4) a celebrar la captación de estos intelectuales con un pasado progresista. Muy pasado, habría que puntualizar. En los últimos años se los vio, casos de Sarlo, Iglesias y Kovadloff, compartir marchas con la oligarquía de la Sociedad Rural. Esa capitulación interna ahora la expresan en la arena internacional, así como su alineamiento con los pulpos de la información.
Ese mismo diario publicó el 2 de marzo pasado una columna de Andrés Oppenheimer desde Miami, despotricando contra “la dictadura militar de Cuba -eso es lo que es, según la definición de cualquier diccionario-“.
A Clarín le llevó unos días más publicar una editorial (27/3) centrada en cuestionar el silencio del gobierno argentino. “Las violaciones de derechos humanos en Cuba provocaron rechazos externos e internos, pero algunos gobiernos que dicen defender esos valores, como el argentino, guardan silencio”, se escribía a nombre de la sospechada Ernestina Herrera de Noble.
Se les puede creer a estos antiguos enemigos de Cuba y de la verdad, o bien tomar nota de las palabras de Silvio Rodríguez. “Yo, que llevo 50 años viviendo en Cuba, y que conozco todo eso que ha pasado, sigo teniendo muchas más razones para creer en la Revolución que para creer en sus detractores”.
Raúl Castro reiteró que no se dejará chantajear por el imperio y sus ayunantes. Si la isla no retrocedió cuando la apuntaban armas atómicas en octubre de 1962…

Emlio Marín
www.larena.com.ar

Opinión de Petras: intercambio Humanitario en Colombia y la necesidad de que el Estado libere a presos políticos



Ángeles: pasando al último tema que habíamos dejado para hoy, es el tema de Colombia y las liberaciones que se están dando; ayer la primera y mañana sería la segunda liberación de retenidos por las FARC, que dicen son los últimos que liberarán porque después los que quedan serían para cambiar por presos políticos. ¿Cómo analizás esto?
Petras: El hecho de que las FARC tome estas medidas de buena voluntad es para abrir o crear condiciones para una negociación de paz, para que termine la guerra en términos favorables para la democracia y no simplemente entregar las armas y someterse a los escuadrones de la muerte. El gesto de las FARC, forma parte de una estrategia donde quieren que el gobierno actúe de una forma recíproca y también empiece a liberar a muchos de los presos políticos y los guerrilleros que sufrieron mucho y que hace entre 10 y 15 años que están presos en condiciones horrendas. Es otra iniciativa de las FARC de mostrarle al mundo que ellos están dispuestos a negociar si hay un interlocutor favorable. Cualquier nueva iniciativa que termine con las masacres del gobierno cuando culmine este período de Uribe, tal vez tienen esperanzas de que un nuevo gobierno podría tomar alguna iniciativa favorable.
Yo personalmente no soy optimista porque el próximo presidente va a estar en la misma línea que Uribe. Pero por lo menos muestra que las FARC no son demonios, que pueden tratar con la Cruz Roja; pueden tratar con sectores políticos de Colombia como la senadora Córdoba y otros grupos de Derechos humanos. Pero depende de cómo los medios de comunicación van a presentarlos. Si los presentan en forma favorable podrían aumentar las presiones sobre el gobierno de Colombia para que reaccione en una forma más favorable. Pero dudo que los medios lo vayan a presentar de una manera favorable porque acusan a las FARC de cualquier atentado que ocurre, presentan como verdad cualquier denuncia de los militares. Entonces hay que ver las consecuencias.
En el pasado cualquier iniciativa de las FARC liberando presos políticos no ha tenido ninguna respuesta favorable del gobierno. No hay un intercambio de presos, sino simplemente hay la liberación por parte de las FARC y ninguna respuesta paralela del gobierno.

CX 36 Radio Centenario

viernes, 9 de abril de 2010

El IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba



Tuve el privilegio de seguir directamente voz, imágenes, ideas, argumentos, rostros, reacciones y aplausos de los delegados participantes en la sesión final del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, que tuvo lugar en el Palacio de Convenciones el pasado domingo 4 de abril. Las cámaras de televisión recogen detalles desde proximidades y ángulos mucho mejores que los ojos de las personas presentes en cualquiera de esos eventos.
No exagero si digo que ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi larga y azarosa vida. No podía estar allí, pero lo viví dentro de mí mismo, como quien recorre el mundo de las ideas por las cuales ha luchado las tres cuartas partes de su existencia. De nada valdrían sin embargo ideas y valores para un revolucionario, sin el deber de luchar cada minuto de su vida para vencer la ignorancia con que todos venimos al mundo.
Aunque pocos lo admitan, el azar y las circunstancias desempeñan un papel decisivo en los frutos de cualquier obra humana.
Entristece pensar en tantos revolucionarios, con muchos más méritos, que no pudieron siquiera conocer el día de la victoria de la causa por la cual lucharon y murieron, fuese la independencia o una profunda revolución social en Cuba. Ambas al final inseparablemente unidas.
Desde mediados de 1950, año en que concluí mis estudios universitarios, me consideraba un revolucionario radical y avanzado, gracias a las ideas que recibí de Martí, Marx y, junto a ellos, una legión incontable de pensadores y héroes deseosos de un mundo más justo. Había transcurrido entonces casi un siglo desde que nuestros compatriotas iniciaron el 10 de octubre de 1868 la primera guerra de independencia de nuestro país contra lo que restaba en América de un imperio colonial y esclavista. El poderoso vecino del Norte había decidido anexarse a nuestro país como fruta madura de un árbol podrido. En Europa habían surgido ya con fuerza la lucha y las ideas socialistas del proletariado contra la sociedad burguesa que tomó el poder por ley histórica durante la Revolución Francesa que estalló en julio de 1789 inspirada en las ideas de Juan Jacobo Rousseau y los enciclopedistas del siglo XVIII, las cuales constituyeron igualmente las bases de la Declaración de Filadelfia el 4 de julio de 1776, portadora de las ideas revolucionarias de aquella época. Con creciente frecuencia en la historia humana, los acontecimientos se mezclan y superponen.
El espíritu autocrítico, la incesante necesidad de estudiar, observar y reflexionar, son a mi juicio características de las que no puede prescindir ningún cuadro revolucionario.
Mis ideas, desde bastante temprano, eran ya irreconciliables con la odiosa explotación del hombre por el hombre, concepto brutal en que se basaba la sociedad cubana bajo la égida del país imperialista más poderoso que ha existido. La cuestión fundamental, en plena Guerra Fría, era la búsqueda de una estrategia que se ajustara a las condiciones concretas y peculiares de nuestro pequeño país, sometido al abyecto sistema económico impuesto a un pueblo semianalfabeto, aunque de singular tradición heroica, a través de la fuerza militar, el engaño y el monopolio de los medios de información, que convertían en actos reflejos las opiniones políticas de la inmensa mayoría de los ciudadanos. A pesar de esa triste realidad, no podían, sin embargo, impedir el profundo malestar que sembraban en la inmensa mayoría de la población la explotación y los abusos de tal sistema.
Después de la Segunda Guerra Mundial por el reparto del planeta, que fue la causa de la segunda carnicería -separada de la anterior por apenas 20 años, desatada esta vez por la extrema derecha fascista, que costó la vida a más de 50 millones de personas, entre ellas alrededor de 27 millones de soviéticos-, en el mundo prevalecieron por un tiempo los sentimientos democráticos, las simpatías por la URSS, China y demás Estados aliados en aquella guerra que finalizó con el empleo innecesario de dos bombas atómicas, que ocasionaron la muerte a cientos de miles de personas en dos ciudades indefensas de una potencia ya derrotada por el avance indetenible de las fuerzas aliadas, incluidas las tropas del Ejército Rojo, que en breves días habían liquidado al poderoso ejército japonés de Manchuria.
La Guerra Fría fue iniciada por el nuevo Presidente de Estados Unidos casi inmediatamente después de la victoria. El anterior, Franklin D. Roosevelt, que gozaba de prestigio y simpatía internacional por su posición antifascista, murió después de su tercera reelección, antes de finalizar aquella guerra. Sustituido entonces por su vicepresidente Harry Truman, un hombre descolorido y mediocre, fue este el responsable de aquella política funesta.
Estados Unidos, único país desarrollado que no sufrió destrucción alguna debido a su posición geográfica, atesoraba casi todo el oro del planeta y los excedentes de la producción industrial y agrícola, e impuso condiciones o­nerosas a la economía mundial a través del famoso acuerdo de Bretton Woods, de funestas consecuencias que aún perduran.
Antes de iniciarse la Guerra Fría, en la propia Cuba existía una Constitución bastante progresista la esperanza y las posibilidades de cambios democráticos aunque nunca, por supuesto, las de una revolución social. La liquidación de esa Constitución por un golpe reaccionario en medio de la Guerra Fría, abrió las puertas a la revolución socialista en nuestra Patria, que fue el aporte fundamental de nuestra generación.
El mérito de la Revolución Cubana se puede medir por el hecho de que un país tan pequeño haya podido resistir durante tanto tiempo la política hostil y las medidas criminales lanzadas contra nuestro pueblo por el imperio más poderoso surgido en la historia de la humanidad, el cual, acostumbrado a manejar a su antojo a los países del hemisferio, subestimó a una nación pequeña, dependiente y pobre a pocas millas de sus costas. Ello no habría sido jamás posible sin la dignidad y la ética que caracterizaron siempre las acciones de la política de Cuba, asediada por repugnantes mentiras y calumnias. Junto a la ética, se forjaron la cultura y la conciencia que hicieron posible la proeza de resistir durante más de 50 años. No fue un mérito particular de sus líderes, sino fundamentalmente de su pueblo.
La enorme diferencia entre el pasado -en que apenas podía pronunciarse la palabra socialismo- y el presente, se pudo apreciar el día de la sesión final del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, en los discursos de los delegados y en las palabras del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
Es muy conveniente que lo que allí se dijo se reproduzca y conozca dentro y fuera del país a través de los más variados medios de divulgación, no tanto por lo que a nuestros compatriotas atañe, curtidos en esta lucha durante largo tiempo, sino por lo que a los pueblos del mundo conviene conocer la verdad y las gravísimas consecuencias hacia donde el imperio y sus aliados conducen a la humanidad.
En sus palabras de clausura, breves, profundas, precisas, Raúl puso los puntos sobre las íes en varios temas de suma importancia. El discurso fue una estocada profunda en las entrañas del imperio y sus cínicos aliados, al expresar críticas y autocríticas que hacen más fuertes e inconmovibles la moral y la fuerza de la Revolución Cubana, si somos consecuentes con lo que cada día nos enseña un proceso tan dialéctico y profundo en las condiciones concretas de Cuba.
Tan acostumbrado estaba el imperio a imponer su voluntad, que menospreció la resistencia de que es capaz un pequeño país latinoamericano del Caribe, a 90 millas de sus costas, en el que era propietario de sus riquezas fundamentales, monopolizaba el control de sus relaciones comerciales y políticas, e impuso por la fuerza una base militar contra la voluntad de la nación, bajo el manto de un acuerdo legal al que asignaron además carácter constitucional. Menospreciaron el valor de las ideas frente a su inmenso poder.
Raúl les recordó cómo las fuerzas mercenarias fueron derrotadas en Girón antes de cumplirse las 72 horas del desembarco, a los ojos de la flota naval yanqui; la firmeza con que nuestro pueblo se mantuvo inconmovible en la Crisis de Octubre de 1962, al no aceptar la inspección de nuestro territorio por Estados Unidos -tras la fórmula inconsulta del acuerdo entre la URSS y dicho país que ignoraba la soberanía nacional- a pesar del incalculable número de armas nucleares que apuntaban contra la isla.
Tampoco faltó la referencia a las consecuencias de la desintegración de la URSS, que significó la caída de un 35% de nuestro PIB y el 85% del comercio exterior de Cuba, a lo que se sumó la intensificación del criminal bloqueo comercial, económico y financiero a nuestra Patria.
Casi 20 años han transcurrido desde aquel triste y funesto acontecimiento, y sin embargo Cuba sigue en pie decidida a resistir. Por ello, adquiere especial importancia la necesidad de superar y vencer todo lo que conspire contra el desarrollo sano de nuestra economía. Raúl no dejó de recordar que hoy el sistema imperialista impuesto al planeta amenaza seriamente la supervivencia de la especie humana.
Contamos actualmente con un pueblo que pasó del analfabetismo a uno de los más altos niveles de educación del mundo, que es dueño de los medios de divulgación masiva, y puede ser capaz de crear la conciencia necesaria para superar dificultades viejas y nuevas. Con independencia de la necesidad de promover los conocimientos, sería absurdo ignorar que, en un mundo cada vez más complejo y cambiante, la necesidad de trabajar y crear los bienes materiales que la sociedad necesita constituye el deber fundamental de un ciudadano. La Revolución proclamó la universalización de los conocimientos, consciente de que cuanto más conozca, más útil será el ser humano en su vida; pero nunca se dejó de exaltar el deber sagrado del trabajo que la sociedad requiere. El trabajo físico es, por el contrario, una necesidad de la educación y la salud humana, por ello, siguiendo un principio martiano, se proclamó desde muy temprano el concepto de estudio y trabajo. Nuestra educación avanzó considerablemente cuando se proclamó el deber de ser profesores y decenas de miles de jóvenes optaron por la enseñanza -o lo que fuese más necesario para la sociedad. El olvido de cualquiera de estos principios entraría en conflicto con la construcción del socialismo
Igual que todos los pueblos del Tercer Mundo, Cuba es víctima del robo descarado de cerebros y fuerza de trabajo joven; no se puede cooperar jamás con ese saqueo de nuestros recursos humanos.
La tarea a la que cada cual consagre su vida, no solo puede ser fruto del deseo personal, sino también de la educación. La recalificación es una necesidad irrenunciable de cualquier sociedad humana.
Los cuadros del Partido y del Estado deberán enfrentar problemas cada vez de mayor complejidad. De los responsables de la educación política se demandarán mayores conocimientos que nunca de la historia y la economía, precisamente por la complejidad de su trabajo. Basta leer las noticias que llegan todos los días de todas partes para comprender que la ignorancia y la superficialidad son absolutamente incompatibles con las responsabilidades políticas. Los reaccionarios, los mercenarios, los que anhelan consumismo y rehúsan el trabajo y el estudio, tendrán cada vez menos espacio en la vida pública. No faltarán jamás en la sociedad humana los demagogos, los oportunistas, los que anhelan soluciones fáciles en busca de popularidad, pero los que traicionan la ética tendrán cada vez menos posibilidades de engañar. La lucha nos ha enseñado el daño que pueden causar el oportunismo y la traición.
La educación de los cuadros será la tarea más importante que los partidos revolucionarios deberán dominar. No habrá jamás soluciones fáciles, el rigor y la exigencia tendrán que prevalecer. Cuidémonos especialmente también de aquellos que junto al agua sucia vierten los principios y los sueños de los pueblos.
Hace días deseaba hablar del Congreso de la Juventud, pero preferí esperar su divulgación y no robarle espacio alguno en la prensa.
Ayer, siete de abril, fue el cumpleaños de Vilma. Escuché con emoción, a través de la televisión, su propia voz acompañada por las finas notas de un piano. Cada día valoro más su trabajo y todo lo que hizo por la Revolución y por la mujer cubana. Las razones para luchar y vencer se multiplican cada día.

Fidel Castro Ruz

Abril 8 de 2010

3 y 40 p.m.

jueves, 8 de abril de 2010

Defenderemos la verdad con nuestra moral y nuestros principios



Editorial del Periódico Granma

El imperio y sus aliados se han lanzado a una nueva cruzada para intentar demonizar a Cuba. Su poderosa maquinaria política y mediática ha puesto en marcha una colosal operación de engaño con el objetivo de desacreditar el proceso revolucionario, desestabilizar el país y provocar las condiciones para la destrucción de nuestro sistema social.
En la febril campaña usan a sus mercenarios al antojo. Para obtener bochornosos dividendos políticos, los lanzan a la muerte, sin importarles un ápice verdaderamente esos seres humanos; como no les ha importado nunca tampoco la muerte de más de 3 mil cubanos por actos terroristas organizados y financiados desde Estados Unidos, ni el destino de los más de 2 mil compatriotas mutilados por esos actos abominables, ni los ciudadanos que han perecido en el Estrecho de la Florida al lanzarse en infaustas aventuras tras los cantos de sirena de la asesina Ley de Ajuste Cubano.
Invocan cínicamente los derechos humanos que han pisoteado y pisotean hoy impunemente en diversas partes del mundo. Acusan hipócritamente a la Revolución de la muerte de una persona, preso común al que vistieron de político por obra y gracia de las campañas anticubanas y los cuantiosos recursos y medios que a ella se dedican, a quien sacrificaron para servir de punta de lanza en el propósito de denigrar a la nación que más esfuerzos ha hecho por salvar vidas en el mundo, al enviar a decenas de miles de sus abnegados trabajadores de la salud a colaborar con más de un centenar de países, en los lugares más difíciles; a la Revolución que no dudó un segundo en ofrecer sus médicos para socorrer a las ciudadanos norteamericanos en New Orleans y otras ciudades del sur tras el paso devastador del huracán Katrina; la que brinda estudios superiores a jóvenes que no hubieran podido graduarse en sus naciones, incluyendo a varios de los Estados Unidos; a la que ha puesto a disposición internacional un novedoso método de alfabetización que ha permitido a millones de personas en diversos países de América Latina y el Caribe, Europa, África y Oceanía acceder al sagrado derecho humano de la educación y el conocimiento.
La Revolución Cubana ha actuado consecuentemente bajo principios éticos, políticos y morales siguiendo las enseñanzas de Fidel. El respeto al ser humano es la esencia de nuestro sistema y ha sido una de las claves del apoyo popular al proceso desde los días heroicos de la Sierra Maestra, cuando siempre se respetó la vida de los prisioneros enemigos.
Pese a la invariable política de hostilidad y agresión constante del Imperio, desde la invasión armada, los sabotajes terroristas y los planes de atentados contra Fidel y nuestros dirigentes, hasta la promoción de la subversión y el genocida bloqueo económico, comercial y financiero que dura ya cinco décadas, la Revolución jamás ha asesinado, torturado o desaparecido a uno solo de sus enemigos.
¿Pueden decir lo mismo los gobiernos de Estados Unidos y de los países europeos que se desgañitan criticando a Cuba y condenándola cual si fueran vírgenes vestales? ¿Qué pueden decir del millón de muertos en Iraq y las decenas de miles de víctimas en Afganistán por las guerras ilegales allí ejecutadas? ¿Cómo pueden explicar las cárceles secretas y las torturas para los supuestos terroristas? ¿Qué basamento legal sustenta los asesinatos selectivos que Estados Unidos ha ejecutado contra sus enemigos en diversas partes del mundo con una fuerza especial dirigida en estos años por el mismo General que ahora comanda las tropas en Afganistán? ¿Cómo pueden justificar la muerte en los últimos 5 años de más de 100 inmigrantes que estaban bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos? ¿Qué derecho humano sustenta las palizas brutales contra los representantes de los movimientos sociales que protestaban cuando la Cumbre del Clima en Copenhague o contra los estudiantes californianos que reclamaban más presupuesto y menos cobros por la educación? ¿Quién supervisa el trato vejatorio que se le da a los inmigrantes en los cientos de centros de detención que están diseminados por Europa? ¿Se han alarmado, han denunciado o han condenado estas escandalosas violaciones de los derechos humanos el Congreso de Estados Unidos, el Parlamento Europeo y los partidos de la derecha del Viejo Continente que hoy se muestran tan preocupados con Cuba?
Lo que les inquieta verdaderamente es la fortaleza moral de la Revolución, su fidelidad a los principios, su creciente prestigio en nuestra región, donde se ha convertido en importante actor de impulso al proceso de integración, su actuar inteligente y sereno para enfrentar las duras consecuencias de la crisis económica internacional y del bloqueo, su claridad en que hay que cambiar lo que deba ser cambiado en pos de conquistar para nuestro pueblo toda la justicia como nos han pedido Fidel y Raúl.
Por ello el imperio y sus aliados europeos concertan planes, coordinan el trabajo de sus servicios especiales, envían a sus diplomáticos a las calles a monitorear el trabajo de sus asalariados en la isla, incrementan los fondos para la subversión en Cuba. Solo la USAID tiene asignado 20 millones de dólares este año para suministrarle a los grupúsculos contrarrevolucionarios y para financiar el acoso mediático contra Cuba.
Ahora centran su cínica campaña en un nuevo huelguista -cuyos delitos comunes y actos contrarrevolucionarios fueron denunciados en Granma el pasado 8 de marzo- a quien se le brinda toda la atención médica calificada.
Se mundializa su show mientras se silencian cínicamente su crueldad y antecedentes criminales, sus agresiones y amenazas de muerte a una doctora, directora del hospital donde trabajó, y la golpiza a un anciano indefenso al que hubo que operar de urgencia por las lesiones recibidas.
Arman alharaca también alrededor de las autodenominadas Damas de Blanco, quienes se prestan al juego enemigo y se sustentan con dólares salpicados de sangre cubana, suministrados entre otros por el terrorista Santiago Álvarez Fernández Magriñá, quien pretendió volar el Cabaret “Tropicana” y es el “benefactor” en Miami de Luis Posada Carriles. No es de extrañar por eso que el autor de la voladura de un avión de pasajeros de Cubana de Aviación y de otros execrables actos saliera hace unos días en Miami a expresar su apoyo a estas “damas”, cuya única sanción hasta hoy ha sido el repudio contundente y enérgico de nuestro pueblo en las calles.
Recibir dinero de una organización terrorista es una felonía severamente castigada en Estados Unidos. Actuar al servicio de una potencia extranjera lo es también. Los delitos de los llamados “disidentes” no tienen nada que ver con la libertad de opinar, sino con la colaboración a sueldo de la superpotencia enemiga en sus planes contra nuestra nación. A todos se les ha probado la recepción, directa o indirecta, de fondos del gobierno de Estados Unidos y de no pocas fundaciones europeas que colaboran con la política de guerra contra Cuba.
¿Qué les pasaría a estos “disidentes” si hicieran en el país de su amo las acciones que realizan en Cuba? El Código Penal de Estados Unidos prevé una pena de 20 años para quien preconice el derrocamiento del gobierno o del orden establecido; 10 años para quien emita falsas declaraciones con el objetivo de atentar contra los intereses nacionales en sus relaciones con otra nación, y 3 años a quien mantenga “correspondencia o relación con un gobierno extranjero (…) con la intención de influir en su conducta (…) respecto a un conflicto o una controversia con Estados Unidos”.
El enemigo usa todas las armas de presión. Utiliza el chantaje político y ordena el aniquilamiento mediático de quienes pretendan ser solidarios con Cuba. Intenta acallar cualquier voz que discrepe de su dictado. Olvida hasta su cacareada “Libertad de expresión” para obligar a Google a cerrar el blog digital de un intelectual cubano que ha denunciado con irrebatibles argumentos los verdaderos propósitos políticos de la campaña contra nuestra Patria.
Nada nos sorprende. Son los mismos métodos perversos puestos en práctica desde hace 50 años cuando el presidente Eisenhower aprobó el Plan de acciones encubiertas contra Cuba.
Como dijo el compañero Raúl en la clausura del IX Congreso de la UJC:
“Más de medio siglo de combate permanente ha enseñado a nuestro pueblo que la vacilación es sinónimo de derrota.
“No cederemos jamás al chantaje, de ningún país o conjunto de naciones por poderosas que sean, pase lo que pase. Tenemos derecho a defendernos. Si pretenden acorralarnos, sepan que sabremos parapetarnos, en primer lugar en la verdad y los principios”… “¡Sobran los ejemplos en nuestra historia!”
Daremos la pelea con nuestras ideas, en nuestras calles y en todos los escenarios internacionales.

¡El próximo 1º de Mayo recibirán de nuestro pueblo y sus trabajadores una contundente e inequívoca respuesta del apoyo a la Revolución!

¡Defenderemos la verdad con nuestra moral y nuestros principios!

martes, 6 de abril de 2010

La SIP, un proyecto mediático de desinformación contra Cuba



El objetivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), creada en 1943 para defender los intereses mediáticos de Washington en el continente, centra hoy su proyecto mediático de desinformación contra Cuba.

Nobel de la paz suma firma en defensa de Cuba

En la actualidad, la SIP es la encargada de engranar la fabricada persecución y el encarcelamiento de presuntos periodistas en la isla, así como el aumento de la represión hacia supuestas manifestaciones independientes en la nación.
La mentira radica, entre otras cosas, en referirse a un grupo de contrarrevolucionarios como pretendidos periodistas independientes, cuando ha quedado demostrado que esas personas tienen como misión exclusiva lanzar ataques a la realidad cubana.
La Agencia Central de Inteligencia, la Agencia Internacional del Desarrollo de Estados Unidos y la National Endowment for Democracy han admitido que destinan fondos económicos para tales fines.
Las acciones de subversión responden a las medidas adoptadas por el estado cubano contra quienes pretenden subvertir el orden institucional, desvirtúan la realidad económico-social del país e inventan actos represivos ordenados por la Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana.
En tanto, la SIP optó por afiliarse a la componenda mediática, cuya detracción ideológica nutre la guerra de desinformación contra Cuba.
Pero, ni la SIP ni los grandes monopolios mediáticos que representa alzaron su voz para denunciar el terrorismo padecido por el pueblo cubano y los actos vandálicos como el atentado de Barbados contra un avión cubano en pleno vuelo.
Tampoco el monopolio de la prensa norteamericana ha dado cobertura al caso de cinco cubanos antiterroristas presos en Estados Unidos por alertar a la isla acerca de los planes de la derecha anticubana radicada en Miami.
Prominentes intelectuales de Latinoamérica han declarado que ese silencio cómplice y parcializado, es parte de la guerra ideológica mantenida durante casi cinco décadas para satanizar a la Revolución

Yudith Díaz Gazán

Educación en Cuba: derecho humano conquistado



Los ataques mediáticos de Europa y Estados Unidos contra Cuba obvian de manera intencionada la alusión al sistema educacional en la isla caribeña, que convirtió ese derecho humano en uno de los más sagrados.
Frente a millones de iletrados en el Viejo Continente, violencia con armas de fuego en escuelas norteamericanas y exclusiones de los sistemas de aprendizaje por escasez de recursos monetarios, el sistema de enseñanza cubano se erige como modelo.
Para muchas personas de todas partes del mundo, algunas contrarias al sistema social del país antillano, el pleno acceso de sus habitantes a la educación sobresale entre las diversas conquistas de la Revolución.
Desde hace media centuria, entre septiembre y junio, las aulas de esta nación se contagian de entusiasmo, alegría y conocimiento.
Según cifras oficiales, más de dos millones de cubanos en los diferentes niveles de enseñanza acuden de forma gratuita este curso escolar a los centros educacionales, diseminados por los 169 municipios de la geografía nacional.
Hasta en los más inhóspitos lugares existen escuelas, y varias de ellas tienen un único estudiante, pero todas disponen de los medios audiovisuales necesarios para apoyar el proceso docente.
Convencidos de contar con un sistema de instrucción de amplio reconocimiento internacional se pueden encontrar a un hijo de la mano de su padre camino al conocimiento o a alguien de más edad en la Cátedra del Adulto Mayor.
Pero Cuba no lo deja todo para ella, también lleva la luz de la enseñanza por el mundo, donde, según cifras de la ONU, unos 776 millones de adultos carecen de los elementos necesarios para desarrollar la lectura, la escritura y los cálculos aritméticos.
Los datos indican que más de tres millones 500 mil personas de 30 países han aprendido a leer y escribir con el método cubano de alfabetización, Yo sí puedo, iniciativa ideada por el líder Fidel Castro y creada por la pedagoga Leonela Inés Relis.
En reciente entrevista con Prensa Latina, el ministro de Educación Nacional, Ciencia, Cultura, Juventud y Deportes de Guinea Bissau, Artur Silva, elogió la cooperación cubana para declarar libre de analfabetismo a su país antes de 2015.
Con el necesario y desinteresado apoyo, y el referido método tenemos el propósito de alcanzar esta meta y convertimos en la primera nación de África sin iletrados, subrayó el titular.
Resulta imposible, puntualizó, hablar de verdadera cultura, democracia, participación, y libertad sin mencionar la completa alfabetización del pueblo.
Sin embargo, esas concepciones parecen desconocidas para los gobernantes europeos y estadounidenses o simplemente la educación no se encuentra entre la lista de los derechos humanos que ellos tanto "defienden".
El pasado 13 de marzo, el presidente norteamericano, Barack Obama, advirtió que Estados Unidos corre el peligro de perder su liderazgo en el mundo si no mejora el nivel de la educación del país.
Nuestros competidores comprenden que la nación que nos supere en educación mañana nos aventajará como competidor económico, consideró el jefe de la Casa Blanca.

Diony Sanabia Abadia

sábado, 3 de abril de 2010

El legado del comandante Manuel Marulanda y los caminos de la revolución en nuestra América



INTRODUCCIÓN

Al recordar al camarada Manuel Marulanda, a quien siempre admiré y valoré como uno de los luchadores y conductores revolucionarios más firme, persistente, sagaz, inteligente y abnegado de las insurgencias modernas, pienso siempre en la necesidad de volver sobre el debate de las formas de lucha y de los caminos de la revolución en nuestra América.
La guerra sucia contra el pueblo colombiano se inició a raíz del asesinato de Gaitán y del Bogotazo en el año 1948, y desde entonces se ha tornado cada vez más cruel y destructiva. Ha sido impuesta y asumida con una ferocidad record por la implacable y voraz oligarquía de ese hermano país, por el imperialismo estadounidense y por las altas jerarquías militares colombianas.
El régimen narco-para-terrorista de Uribe, subordinado a las Administraciones de George Bush y de Barack Obama, ha reforzado el terrorismo de Estado y la intervención militar de EEUU
La pertinencia de la heroica y no siempre bien comprendida insurgencia colombiana, justamente iniciada y asombrosamente sostenida durante largos años por sus diversos componentes político-militares; la continuidad de ese combate multifacético, que en 1964 dio inicio a las hoy poderosas FARC, la explica consistentemente esa realidad maliciosamente ocultada o minimizada, así como la imperiosa necesidad de enfrentarla desde su origen hasta la fecha.
Creo, por tanto, sumamente inconsistente poner en discusión la validez de la lucha armada en la Colombia actual, en la Colombia que ha devenido en una plataforma de bases militares estadounidenses y en teatro de crueles operaciones militares y paramilitares.
Pero como esa inconsistencia se expresa desde una visión política- ideológica que a su vez, quizás con ciertas razones aparentes y superficiales, exhorta a descartar totalmente a escala continental la violencia revolucionaria, la insurgencia popular, la lucha armada… es preciso que nos dediquemos a hacer un esfuerzo serio por debatir aquí no simplemente el valor de determinadas victorias electorales progresistas o de izquierda, el valor de lo procesos de reformas avanzadas que tienen lugar en una serie de países del continente, sino también –y sobre todo- los caminos de la revolución en nuestra América.
Los caminos… Esta reflexión resulta más pertinente en la medida existe una lectura interesada, unilateral y reduccionista de los procesos de cambio que se desarrollan en la región dirigida a descartar todo lo que no sea el acceso al gobierno por elecciones y a reeditar el viejo dilema “Vía armada” vs. “Vía pacífica” o “Violencia vs. Elecciones”; potenciando el simplismo aquel que tanto contribuyó a la división de las izquierdas en los años ´60 y ´70 del pasado siglo XX.
Y en verdad no se trata de eso. La realidad actual es mucho más rica y compleja que esa supuesta disyuntiva.
Ruptura de esa trampa mentalHace ya mucho tiempo que no pocos dirigentes y militantes de la izquierda latino- caribeña nos zafamos de esa trampa mental.
Años antes de que el camarada Jorge Schafik Handal escribiera el artículo titulado: “El Debate de la Izquierda en América Latina”, en el que se analizan básicamente las diferentes conductas de las izquierdas del continente respecto al tema de la participación electoral y de los posicionamientos dentro del sistema dominante, se desplegó un gran esfuerzo para aclarar ciertas confusiones, con énfasis en la necesidad de diferenciar y precisar los vínculos entre:

La vía de la revolución y la vía de la toma del poder.Gobierno y poder.Reformas y revolución.

También se insistió en lo relativo a las formas y métodos de lucha, a la sucesión de una y otras en tiempos distintos, a las condiciones para su desarrollo, a su relación con el sujeto o los sujetos sociales de la revolución, a su eventual combinación y despliegue, a su desarrollo desigual por países y al valor de la creatividad popular en todo esto.
En esas reflexiones ocupó entonces un lugar importante el tema de la violencia, sus formas y expresiones, sus modalidades y vertientes.
Recuerdo todo lo que contribuyó al esclarecimiento de estos temas la experiencia vietnamita, especialmente creativa en cuanto la combinación de formas de lucha: política, económica, diplomática legal, ilegal, armada y no armada.
Ayudó mucho, además, el examen crítico y auto-crítico de las experiencias latino-caribeñas de la lucha armada y no armada, de la lucha política y social, de la lucha electoral y no electoral, de las acciones violentas y no violentas, así como la emergencia de nuevos actores sociales y nuevas modalidades de combate.
Nuevas reflexiones sobre la revolución necesariaPor esos vericuetos de la reflexión y del pensamiento fuimos arribando a una visión mucho más integral, abarcadora y profunda; tomando siempre como eje irrenunciable la necesidad de la revolución, en tanto cambio radical en la hegemonía de clase, de género, ideológica, cultural… en tanto cambio de los sujetos sociales en materia de poder y no solo de poder estatal.
Así se fue abordando lo relativo al nuevo poder en cuanto Estado y en cuanto a sociedad, en cuanto a las relaciones de propiedad y a naturaleza del Estado, partidos y movimientos sociales, en cuanto al sistema jurídico político, a la participación y decisión democrática, a la institucionalidad, a las bases constitucionales del sistema y al proyecto estratégico del “no poder” y de la sociedad sin Estado.
Así fueron fluyendo las ideas (volviendo a Marx, a Engels, a Lenin, a Gramsci, a Mariategui, al Che, a Trosky, a Rosa Luxemburgo…; recuperando las cosmovisiones indígenas y el feminismo revolucionario) y los nuevos aportes sobre el tema de poder; enriqueciéndolo todo desde las experiencias vividas y sufridas, capaces de nutrir una estrategia de creación y de ruptura destinada a dar al traste con el viejo orden y a construir el nuevo poder transitorio y la nueva sociedad.
De esta manera de pensar resultó necesario valorar que no era equivalente la vía de la revolución a la vía de la toma del poder central del Estado, ni tampoco era igual hablar de vía de la revolución, o de vía de la toma del poder, o de las vías de aproximación a esos objetivos.
Dentro de esta lógica fue necesario entender que el poder no simplemente se “toma”, sino que se crea, se construye en todos los órdenes, se desarrolla paralelamente, pero que también “se toma” y se reemplaza el aparato estatal con la participación y decisión del pueblo; concebida fundamentalmente la cuestión del poder en relación con todos los pilares de la dominación (clase, género, generaciones, relación con el ambiente…) como liberación y hegemonía, como autoridad bien ganada, como influencia político-cultural decisiva en el tejido social y en las nuevas instituciones, como proyecto transformador de la sociedad, como poder popular. Esto es, no como simple control del Estado y ejercicio de sus capacidades de coerción, pero si como emancipación de todas las opresiones y transición a una sociedad basada en la asociación o comunidad de seres humanos absolutamente libres que requiere de la extinción del Estado.
Vía de la revolución, toma del poder, aproximación a ella y formas de lucha.La vía de la revolución en nuestras sociedades capitalistas-neoliberales y dependientes, es realmente la suma, combinación, articulación y sucesión de formas y métodos de lucha que posibiliten en un cierto periodo histórico el cambio revolucionario y la construcción del nuevo poder hacia una nueva sociedad socialista.
Me refiero tanto a los llamados medios pacíficos como a los violentos, a los armados y no armados, a los institucionales y a los extra-institucionales, a los electorales y no electorales, a los que se circunscriben a la batalla de las ideas y a los que incursionan en el campo de lo militar.
En gran medida la variedad de métodos y formas de lucha empleados por los sustentadores y beneficiarios del orden dominante, determina la necesidad de la variedad de ellos en el camino hacia la liberación y la revolución. Siempre ha sido así históricamente.
Ni le receta rígida, ni la exclusión de métodos y formas de lucha –mucho menos la unilateralidad en su empleo- pueden conducir a procesos exitosos.
La vía de la toma del poder central del Estado está determinada por las formas y métodos que predominen para producir la ruptura, reemplazo y superación del viejo Estado y de sus instituciones decadentes, lo que incluye su poderoso aparato militar-policial al servicio de la clase dominante (ya sea en su expresión dentro del territorio nacional o como invasión, ocupación e intervención de las fuerzas armadas imperialistas)
La vida nos indica que tampoco en este aspecto hay dogmas, aunque si es claro que se precisa contar no solo con una acumulación política, social y cultural, sino también militar; capaz de vencer la resistencia violenta del viejo orden y de contrarrestar, con o sin confrontación sangrienta, todo el despliegue de fuerza militar dirigido a impedir la transformación revolucionaria planteada.
Las vías de aproximación a la revolución y a la toma del poder central de Estado son en realidad sumamente variadas y siempre previas al desplazamiento total del poder de la clase gobernante dominante.
Ellas incluyen de manera sobresaliente las demandas económicas, sociales, políticas y culturales y los métodos y formas de lucha aglutinadoras de los sujetos del cambio, movilizadoras del pueblo, confrontadoras con los actores políticos y sociales gubernamentales, propiciadoras de cambios sustanciales en las correlaciones de fuerzas.
En unos casos, es la lucha anti-dictatorial o anti-despótica y la movilización contra sus protagonistas.
En otros, las movilizaciones y rebeldías sociales contra las políticas empobrecedoras, contra sus ejecutores y beneficiarios.
En algunas situaciones pueden servir de detonantes las sublevaciones militares o cívico-militares por objetivos muy sentidos por el pueblo.
En otras, el factor dinámico puede ser una gran fuerza electoral capaz de vencer los partidos de la oligarquía, la partidocracia tradicional.
A veces se suceden una y otras produciendo efectos variados de acumulación y aproximación a cambios más trascendentes.
Una victoria electoral, sobre todo si es protagonizada por una fuerza política transformadora, puede ser una vía de aproximación efectiva a la revolución o a reformas profundas que la faciliten; siempre que logre poder en todos los órdenes.
Otras formas no institucionales de conquista del gobierno -que no es sinónimo de conquista del poder (aunque esto resulta ser palanca importante, pero no decisiva)- pueden también servir de vías de aproximación a los cambios propuestos.
Los procesos pueden ser muy variados, muy originales y hasta inéditos; aunque ciertamente en determinados periodos a nivel continental pueden darse, en un buen número de países, situaciones parecidas con caminos parecidos. Nunca, claro está, procesos uniformes o idénticos. Nunca excluyente de diversidades y de situaciones realmente “díscolas” o fuera de serie.
Algo clave es no contraponer métodos, formas de lucha, vías de aproximación, tiempos en su desarrollo y variantes en la ruptura del viejo poder y la construcción de la nueva institucionalidad.
No se trata por tanto de clausurar uno u otro camino, una u otra modalidad de lucha.
Lo que ayer fue posible, hoy puede no serlo. Pero mañana bien podría volver a tener vigencia. Un paso puede servir y hacer posible el otro.
No hay que ponerle camisa de fuerza a los procesos en materia de formas de acción, métodos de lucha y expresiones por el cambio. Más cuando ellos, ellas, brotan de realidades, actores, tendencias y procesos concretos.
El papel de la vanguardia transformadora, la misión del revolucionario(a) es impulsarlo, articularlo, politizarlo, darle conducción y sentido de poder transformador.

Experiencias que ilustran

En una fase de predominio de procesos violentos, Salvador Allende y la Unidad Popular lograron acceder al gobierno por la “vía pacífica”, a través de un proceso electoral.
No se trató, claro estaba, de un nuevo poder.
Lo fallido en ese caso no fue alcanzar esa victoria electoral, sino la incapacidad para defenderla y avanzar; la incapacidad política y militar para responder a la violencia y al poder militar de los enemigos de ese proceso. Las limitaciones para producir el paso de ser gobierno al poder real del pueblo.Desafíos similares pueden plantearse, por ejemplo, en procesos actuales como el boliviano y el ecuatoriano, sobre todo si no se mediatizan y asumen con firmeza el camino de profundizar las reformas en dirección a la revolución, a partir de una activa movilización popular y de recreación de las vanguardias transformadoras, hoy casi inexistentes.
No es lógico desde una óptica revolucionaria objetar esos avances logrados por vía electoral (muchas veces precedidos de fuertes confrontaciones sociales), como cualquier otro triunfo electoral de carácter progresista, avanzado, inspirado en la idea de avanzar hacia un proceso revolucionario.Eso no es lo que está en cuestión.
Lo que se discute es si ese logro basta o no basta, si se debe detener la marcha en ese contexto institucional, si se debe o no ir más lejos, si en caso de pretender avanzar hacia un nuevo poder y hacia las transformaciones estructurales, se deben o no ignorar las respuestas necesarias a las consabidas resistencias violentas que eso entraña, si se debe o no ceder frente a las reacciones de bloqueos diversos, con variados grados de violencia, de desestabilización y subversión reaccionaria, de parte de la reacción oligárquica-imperialista.
Si de antemano se debe desistir de la contrapartida revolucionaria y de la respuesta también violenta desde el pueblo en caso de esas obstrucciones reaccionarias.
Si se debe proceder de manera tal que el monopolio de las armas sea eternamente de las derechas y del imperialismo.
Lo que se cuestiona es si hay que declarar definitivamente clausurada la vía violenta, la guerra de guerrillas, las insurrecciones populares armadas, los levantamientos cívico-militares, los contragolpes revolucionarios, las guerras patrióticas contra los invasores, las guerras de todo el pueblo, las guerras asimétricas…Más cuando no estamos frente a oligarquías, derechas políticas e imperialismos caracterizadas por su vocación precisamente pacifista. Eso no esta en la naturaleza del sistema capitalista dominante.
Lo que se cuestiona es que anticipadamente líderes que actúen a nombre de las izquierdas en sus respectivos países y que ganen elecciones con esas banderas, resignen (por los riesgos que conlleva) la necesidad de cambios profundos y se limiten a paliar algunos males, a hacer reformas intrascendentes, a ceder frente a las contrarreformas neoliberales, a contemporizar en vertientes importantes de la dominación oligárquica-imperialista, a moverse parcial y limitadamente con cierta independencia en la política exterior y a plegarse en otros aspectos significativos, o a administrar y moderar inteligentemente el modelo neoliberal.
Lo que hay que debatir es si las izquierdas, después de las recientes victorias electorales y sus ascensos al gobierno, deben limitarse a reformar moderadamente lo existente o deben proponerse reemprender el camino revolucionario comenzando por reformas y transformaciones avanzadas.
En el actual proceso de cambios a nivel continental nos encontramos con actitudes diferenciadas entre sus protagonistas en relación con ese dilema.
La profundidad de las reformas es diferente en Ecuador y Bolivia, por ejemplo, a las que se dan en Brasil, Uruguay y El Salvador. La distancia es mayor respecto a Chile o Argentina.
La experiencia del proceso hacia la revolución en Venezuela es diferente en su origen, como lo fue en mayor grado el camino cubano y el mismo nicaragüense en su primera etapa.
La masacre militar a raíz del “Caracazo”, rompió en Venezuela la quietud del dominio de la partidocracia, de la oligarquía, de las transnacionales y del imperialismo estadounidense, generó como contrapartida del levantamiento militar del MRB-200 encabezado por Chávez.
Se trató de una especie de insurrección militar impactante. Un acto de rebeldía armada, nada pacífico, que posibilitó una original acumulación de poder militar, garantía posterior de todas las victorias (electorales y no electorales) y transformaciones en paz; paz precaria, amenazada, asechada, no solo por el golpismo violento, sino por los proyectos de intervenciones militares gringas.
Si vemos las revoluciones como procesos, ni tan pacífico ha sido el proceso que ha tenido lugar en la Venezuela bolivariana de los últimos años. Su esencia, pese al peso de la vía electoral después del levantamiento militar de principio de los 90, no es el simple civilismo sino la alianza pueblo-fuerzas armadas.

Se trata, además, de un proceso inconcluso y todavía cargado de las incertidumbres que pueden generar planes funestos del imperialismo, peores que las sediciones anteriores y que el golpe derrotado.
Un proceso constantemente amenazado por la violencia contrarrevolucionaria imperialista y oligárquica, amenazado por el magnicidio, la penetración del para-militarismo colombiano y la intervención directa d EEUU, tal y como lo revelan las recientes denuncias.
Revolución pacífica pero armada, dice Chávez. Por lo que desde ella no es correcto negar “persé” la pertinencia de la vía armada, sobre todo cuando la actual dirección revolucionaria venezolana se ve precisada a diseñar un proyecto de “guerra asimétrica”, de “guerra de todo el pueblo”, frente a las claras intenciones de guerra e intervención del imperialismo estadounidense y del “sub-imperialismo” colombiano.
Cuba tuvo que hacer dos años de revolución armada para vivir 50 años de paz, independencia y conquistas sociales trascendentes, pero nunca jamás ha desistido volver a la vía armada frente a la posible ejecución de los designios violentos de la contrarrevolución imperial. Por el contrario, su determinación ha llegado hasta el punto de darle cuerpo, como medio de autodefensa de masas, a la tesis de la guerra de todo el pueblo de inspiración vietnamita.
Y por eso a la Cuba actual no la han podido derribar, vigente todavía la posibilidad de lograr su continuidad ascendente a través de un relevo generacional y un modelo de orientación socialista más participativo y eficiente.
En Colombia: menos aun
En Colombia existe una especie de engendro macabro en términos de Estado y de poder. Es, seguido del modelo represivo y fascistoide hondureño, la nota más discordante a escala continental.
Un Estado narco-paramilitar, terrorista, feroz.
Un gobierno sintonizado con la lógica guerrerista de los halcones de Washington, decididos al re-despliegue de sus fuerzas militares en toda la región
Una dominación violenta, corrupta, asquerosa, criminal, en todos planos y vertientes, como la caracterizaron el comandante Marulanda y todos los dirigentes e intelectuales revolucionarios de ese país.
Un país con grados elevados de presencia militar estadounidense (siete bases militares) y arrastrado a jugar un papel puntero en los planes de agresión estadounidenses y de conquista militar de la Amazonía; así como en los programas contrarrevolucionarios contra Venezuela y Ecuador.
No hay que repetir aquí los datos que prueban su vocación persistente por el genocidio y las masacres. Esto dura ya 60 años y cada día ese poder se torna más violento y empobrecedor, más excluyente y saqueador. La era neoliberal y el poder de los halcones ha potenciado todo esto en el peor de los sentidos.
La insurgencia, las FARC y el ELN, los movimientos sociales radicales, han sido una necesaria contrapartida; independientemente de cualquier error cometido en su largo y heroico batallar.
Ese mérito estará definitivamente vinculado a la historia, al pensamiento y al accionar de esa leyenda viva y trascendente que el pueblo humilde de bautizó cariñosamente con el sobrenombre de “Tiro Fijo”.
Se trata, por demás, de un importantísimo acumulado político-militar, no solo para enfrentar lo que está cruel realidad depara, sino además lo que viene, que todo indica podría ser peor.
Me refiero a lo que viene en Colombia dentro de la escalada militarista, guerrerista e intervencionista del Pentágono-USA, y a lo que puede venir en esa región, apuntando con fuerza contra los procesos avanzados de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Paraguay después de lo acontecido en Honduras; apuntando hacia la conquista militar de la Amazonia por EEUU y hacia la revocación de los avances políticos en la región.
En tales condiciones, pensar en el camino armado, en la resistencia popular-militar, en la insurgencia armada de los pueblos, es una necesidad; sin desmedro de otras formas de lucha, de una combinación de métodos de lucha y movimientos políticos y sociales alternativos, sin de desistir de frustrar por la vía política los contraataques del imperialismo, las oligarquías y las mafias en el poder.
Así las cosas saltan a la vista lo infundado e inconsistente que es afirmar que la lucha armada “pasó de moda”, o se quedó en la historia, o que en el caso de Colombia es una “excusa” para agredir a otros.
Sugerirle a las FARC que se desmovilice y acceda a la vida pública y legal en el contexto de un Estado con las características descritas y en una situación como la que ha creado el régimen de Uribe y sus socios en Colombia -o lo que podría ser su continuidad con otros rostros- es como pedirle que lo arriesgue todo y se exponga al exterminio, que liquide de sopetón al patrimonio político-militar construido en décadas de sacrificios y pase a ser víctima de seguras retaliaciones sin posibilidad de responder.
Aceptar ahora esa sugerencia, o decidirla por cuenta propia en cualquier otra oportunidad, es sencillamente suicida; porque es un paso hacia un abismo mortal.
Esto equivale a disolver a cambio de nada, o de muy poco, el único ejército popular, irregular antiimperialista, pro-socialista, de Colombia y de esa sub-región. Y digo el único, porque esa misma receta es válida también para el ELN, que es aunque diferenciado y en menor escala, es otro componente de ese ejército y de la contrapartida popular-militar insurgente colombiana.
Más allá de Colombia
Pero tampoco es correcto decretar la clausura de la vía armada a escala continental con los nubarrones de guerra e intervención gringa que se ciernen sobre nuestros países y especialmente en esa zona de Suramérica, y en México (donde existe el EZLN)
La creciente y perfeccionada cadena de bases militares estadounidenses no es para jugar fútbol o pelota, ni la ascendente intervención militar gringa en Haití responde a una vocación humanitaria o a propósitos de paz.
Tampoco lo es la activación de su IV Flota. Ni las operaciones “Nuevos Horizontes” o “Confraternidad con las Américas”, mucho menos la vertiente de la guerra global hacia la Amazonía
Nada de eso.
Cierto que en tiempos recientes, auque precedidas y/o combinadas con otras formas de lucha, los mayores avances políticos se han concretados a través de elecciones.
Pero cierto también es que esto tiene límites y fragilidades más que evidentes, puesto que las amenazas de desestabilizaciones violentas y no violentas, de conspiraciones internas y de intervenciones y guerras imperialistas, son muy reales al trata, en algunos casos de procesos, que se proponen tareas superiores a la contemporización con el status quo.
Por eso, no le veo el sentido revolucionario a los pronunciamientos y/o iniciativas basadas en la negación, cara al presente y al futuro, de la validez del recurso de las insurgencias armadas y en propuestas de desmovilización de lo que se ha podido acumular, ya sea en Colombia (FARC Y ELN), en México (EZLN y otros movimientos político-militares), o en cualquier otro país del continente o del mundo.
Visto este panorama continental y sus perspectivas, la insurgencia armada, la resistencia popular armada, la alianza pueblo y militares patriotas, podrían tornarse cada vez más necesarias en no pocos casos y a escala de Patria Grande. ¡Y en la situación colombiana ni hablar!
Esto es así independientemente de los resultados de las elecciones estadounidenses, dado que el poder permanente, el complejo militar industrial,
las corporaciones transnacionales, la claque militar reaccionaria, la CIA y el sistema de inteligencia, el sionismo y su poder interno real, los petroleros y contratistas vinculados a la guerra, tienen en EEUU más poder decisorio que cualquier presidente, ya liberal, ya conservador.
Esto explica el porqué Barack Obama -que logró despertar, captar sentimientos anti-guerreristas y pro-paz y generar ilusiones posiblemente más allá de sus límites y compromisos sistémicos soterrados- le ha dado continuidad a la política de guerra de EEUU.
Las presiones imperiales han sido y seguirán siendo inmensas en todos los planos, como igual su determinación de aplastarnos por la fuerza. Pero “quitarse presiones” abandonando ejes esenciales del nuevo proyecto revolucionario, haciendo concesiones a costa de la profundización y ampliación de los procesos, podría conducir a una incontenible mediatización, camino a la liquidación, de esta promisoria ola transformadora.
Recordemos lo que nos enseñó el querido Che: al imperialismo no lo podemos ceder “ni un tantito así”. Por eso en lugar de desarmarse, los movimientos populares y los procesos avanzados en marcha, deben pensar en armarse más y mejor. Y esto es válido tanto desde el punto de vista teórico-político, como desde el punto de vista militar.
En lugar de desmovilizarse, las FARC, el ELN, el EZLN, el EP y otras organizaciones insurgentes, deben pensar en armarse y fortalecerse en todas las vertientes del quehacer revolucionario. Igual los componentes y las estructuras más avanzadas dentro de los procesos que procuran avanzar hacia nuevas revoluciones.
El estigma contra las rebeldías armadas, promovida por la dictadura mediática estadounidense, ha logrado una gravitación sumamente negativa…Esto hace extremadamente difícil la pelea por su reivindicación, pese al rol de las armas en la gesta de Bolívar y los próceres de América y en todos los episodios y gestas heroicas de nuestros pueblos.
Pero por difícil que sea, es preciso rechazar el chantaje y poner cada cosa en su lugar; más cuando se avecinan momentos en que desarmarse conceptualmente en ese aspecto podría resultar fatal.
Y para terminar debo decir algo que me sale del alma:
Cuando leo y oigo todo lo que la mafia uribista le atribuye a las computadoras de Reyes y de Iván Ríos, cuando escucho todos esos planes para adquirir cohetes y elevar la capacidad de combate de las FARC-EP, cuando oigo decir del traspaso de altas tecnologías militares a los movimientos subversivos, cuando leo sobre los portentosos planes de expansión de la insurgencia armada –sabiendo que no es cierto, y aun conociendo la perversidad y los fines nefastos que lleva a esos señores a verter tantas y tan grandes mentiras- desearía de todo corazón que todo eso -y mucho más- fuera absolutamente cierto y se estuviera ejecutando.
Porque en verdad-verdad, no hay nada tan desgraciado, tan fatal para la humanidad, como un imperio con tantas armas, con tan alta tecnología militar, con tanta vocación destructiva, con tanta capacidad genocida… sin la contrapartida política-militar necesaria para detener sus fechorías y derrotar sus pretensiones totalitarias.
Eso lo tuvo siempre presente el Che desde su aguda visión continental y mundial del proceso liberador. Lo llevó también en la mente y en el corazón de manera muy persistente el comandante Marulanda que nos legó así en ese plano una construcción político-militar admirable.
Ambos fueron ejemplares continuadores de Bolívar, que amó la paz sin renunciar a la insurgencia necesaria para liberar la Patria Grande.
Ese gran objetivo está pendiente y sospecho que va a requerir de las más diversas y consistentes formas de lucha, resistencias y ofensiva.
Que en días recientes la espada de combate del Libertador haya sido rescatada por las FARC-EP y traspasada a nuestro naciente Movimiento Continental Bolivariano (MCB) es un hecho premonitorio de un porvenir pleno de combates inevitables y liberaciones necesarias.

¡BOLÍVAR VIVE, LA LUCHA SIGUE!
26 marzo 2010, Caracas

Narciso Isa Conde

Honduras: una Semana Santa maldecida y ensangrentada



“El deber de todo cristiano es ser revolucionario, y el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”

Camilo Torres Restrepo

Estamos en Semana Santa, un tiempo de celebración y fiesta para los ateos y un momento de reflexión y penitencia para los cristianos, después de la Cuaresma, ahora que sus almas están salvadas, una vez más para entrar en el reino de los cielos, a través del sacrificio en la cruz del Hijo de Dios.
Desde el momento que comparto plenamente con el pensamiento de un ángel de la guarda de esta resistencia hondureña, Celia María Hart Santamaría (que sin duda, junta con los gloriosos mártires, los herederos de Francisco Morazán, donde ahora se reúnen, en su nueva dimensión, están en marcha con nosotros) que afirmaba que Cristo fue el primer comunista de la historia, creo que ahora el mismo está enojado para la posición de algunos de sus ministros de la Iglesia, de Honduras y del mundo, hombres que no les importa, incluso durante este período, del sufrimiento de la mayoría del pueblo del tercer país mas pobre de América Latina, siguen lamiendo la mano asesina del poder.
Pero, como se sabe desde hace algún tiempo, la Iglesia Católica, en su cumbres mas altas, tiene personas que están interesadas sólo en mantener su status quo, como el cardenal Rodríguez Maradiaga (demasiado ocupado para buscar sus sobornos y continuar predicando desde el púlpito que hay que respetar siempre el poder establecido, ¡la rebeldía sabemos que es pecado!), ni el Papa Benedicto XVI, que ya se olvidó de los derechos humanos en Honduras: está demasiado ocupado en defenderse de las acusaciones, porque hay evidencia abrumadora de que él defendió un sacerdote pederasta que violó, no a un niño, no a dos ... pero ... bueno, ¡200¡, además con problemas físicos, por muchos años. Y todo para crear una imagen limpia de una Iglesia que resulta corrupta e hipócrita.
Pero, si Cristo regresa a la tierra? No sólo tiene que botar los ladrones del templo ...... ¿pero qué castigo podría aplicar para este cinismo?
¿Y que diría a uno de sus fieles, Porfirio Lobo Sosa, quien usurpa la presidencia en Honduras, con un cinismo que puede merecer un Oscar en Hollywood?
En una reunión con Andrés Pavón, presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras, (CODEH), Porfirio tuvo la valentía de afirmar su preocupación por los crímenes que se produjeron en el país, fue enfático en decir que él no cree que la Resistencia fue la responsable de algunas muertes, ya que algunos sectores han tratado de persuadirlo sobre eso, dijo que estaba seguro de que su gobierno NO va a participar en la represión política.
Bueno, en otro momento, una persona pudiera reírse hasta las lágrimas, si no fuera por que el espurio presidente hablaba en serio, pero lo dijo todo! Por supuesto, la mejor defensa siempre ha sido el ataque, ahora parece que los miembros de la Resistencia se matan entre ellos mismo, ¡que sufren un episodio de depresión general!
Falso presidente, si usted no quiere llamarle “represión política”, ¿como justifica las muertes perpetradas después de las elecciones-fraude del 29 de noviembre de 2009?
Dijo que hay una estrategia para combatir esta ola de violencia, que en sólo unos pocos días de gobierno ha sido imposible parar a estas organizaciones que operan fuera de la ley.
Porfirio, ¿tal vez usted podría ser más honesto y reconocer que estas organizaciones han sido "mejoradas" después de que usted llegó al poder?
Porfirio, ¿tengo que enseñarle la historia de su país? ¿No fue usted a nombrar el asesino Oscar Álvarez como secretario de seguridad? ¿Tiene poca memoria o mejor no quiere saber lo que esta persona hizo mientras era ministro de seguridad en el gobierno de Maduro?
¿Es difícil para usted admitir que este siniestro individuo fue entrenado en los Estados Unidos, en los “gimnasios” típicos de la CIA y del FBI, como el Ejército Asociación Ranger, Fuerzas Especiales y el Cuerpo de Cadetes de la Texas A & M University?
Y si el Estado NO persigue a los ciudadanos un poco molestos, porque se sigue permitiendo la masacre de campesinos en la zona del Bajo Aguan, que defienden pacíficamente el derecho a la tierra; porque yo, pseudo "presidente", creo que la tierra es propiedad de quienes la trabajan con el sudor y viven de su cosecha, humilde y decentemente, no los megalómanos terratenientes, asesinos y usurpadores como Miguel Facussé, el nicaragüense René Morales y el colombiano Reynaldo Canales.
Jueves, 1 de abril 2010 fue asesinado en forma cobarde y cínica Miguel Alonso Oliva, con un disparo en la espalda, de parte de un rifle de calibre 5.56/ R-15, propiedad de un guardia privado del nicaragüense René Morales, al tratar de recuperar la ex cooperativa 25 de abril en la zona de la margen izquierda del río Aguan, en el departamento hondureño del Atlántida. La operación fue parte del proceso de recuperación de tierras. El muchacho fue alcanzado por las balas en la espalda cerca de la columna, y murió instantáneamente. Los campesinos se encuentran en un proceso de diálogo con el gobierno para resolver este conflicto, pero con este nuevo asesinato, y las constantes amenazas y advertencias para las próximas horas, se podría desencadenar una invasión de tierra, por militares y policías, y conducir a una masacre.
Por lo tanto, falso presidente y falso católico, Porfirio, ¿es esta la forma de prepararse para la Pascua, fingiendo de no saber que 3500 familias de agricultores, que tienen en las venas su misma sangre, pueden ser sacrificadas en el altar del poder más cínico?
Y, termino con una frase muy hermosa, de San Romero de América, como llaman afectuosamente al asesinado arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, quien fue ultimado mientras celebraba misa, el 24 de marzo de 1980, y justo un día antes había hecho un llamado ante el ejército de su país, que hoy podrían muy bien hacerse al Gobierno de Honduras y su ejército implacable:
“Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto, a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles... Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: "No matar". Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión”.

Ida Garberi