lunes, 8 de junio de 2009

La vergonzosa historia de la OEA



Parte I

Surgimiento y trayectoria de la Organización de Estados Americanos. Contexto histórico de su aparición y fundamentos jurídicos, políticos e ideológicos en que se constituyó. Papel desempeñado en la región.

Desde su despegue como nación, los Estados Unidos de América contrapusieron siempre al ideario de unidad e integración latinoamericana su pretensión de dominación continental, ambición plasmada el 2 de diciembre de 1823 en la conocida Doctrina Monroe, sintetizada en la frase "América para los americanos".
La OEA nace con el sello de la represión contra los pueblos.
No fue hasta el último cuarto del siglo XIX, que esa filosofía pudo desplegarse, cuando la industria estadounidense creció como ninguna otra hasta alcanzar la condición de potencia en acelerado ascenso, con lo cual pretendía no solo la dominación del continente, sino que creaba las condiciones para lanzarse a la lucha por una nueva redistribución del mundo.
Ya a finales de 1889, el gobierno norteamericano convocó la Primera Conferencia Panamericana, que fue el punto de partida del "panamericanismo", visto como el dominio económico y político de América bajo la supuesta "unidad continental". Ello implicaba una actualización de la Doctrina Monroe en el momento en que el capitalismo norteamericano arribaba a su fase imperialista. José Martí, quien fue testigo excepcional del surgimiento del monstruo imperialista, se preguntaba a propósito de aquella Conferencia: ¿A qué ir de aliados, en lo mejor de la juventud, en la batalla que los Estados Unidos se preparan a librar con el resto del mundo? Y tenía razón. Entre 1899 y 1945, durante ocho conferencias similares, tres reuniones de consulta y varias conferencias sobre temas especiales, se fue estableciendo el avance de la penetración económica, política y militar de EE.UU. en América Latina.

Auge del panamericanismo monroísta

A finales de la II Guerra Mundial, de la que EE.UU. salió beneficiado, se inicia una etapa de auge del Panamericanismo y del Sistema Interamericano que va desde la Conferencia de Chapultepec en 1945, pasando por la creación de la OEA en 1948, hasta la invasión a República Dominicana en 1965, consolidándose la subordinación de los gobiernos del continente a la política exterior de EE.UU.
Así, la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz, de Chapultepec, en marzo de 1945, tuvo un objetivo político definido: alinear a los países de la región para enfrentar el proceso que vendría con la creación de la ONU.
Como resultado, en la conferencia de San Francisco, en abril de 1945, en la cual se funda la ONU, la diplomacia norteamericana, apoyada por los países latinoamericanos, defendió la "autonomía" para el Sistema Interamericano y logró que en el artículo 51 de la Carta de la organización mundial se preservara la solución de controversias mediante métodos y sistemas "americanos". La interpretación que le dio el Consejo Directivo de la Unión Panamericana es que dicha Carta nació compatible con el Sistema Interamericano y el Acta de Chapultepec.
En agosto de 1947, la Conferencia Panamericana de Río de Janeiro aprobó una resolución que dio origen a la herramienta que daría vida a la cláusula de permisividad arrancada a la ONU: el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que reafirmaba el principio de "solidaridad" continental esgrimido por Washington, en función de enfrentar cualquier situación que pusiera en peligro "su paz" en América y adoptar las medidas necesarias, incluida el uso de la fuerza. Con el TIAR se impone la voluntad yanki en el continente, constituyendo una amenaza permanente para la soberanía de los países latinoamericanos.
Como colofón, entre el 30 de marzo y 2 de mayo de 1948 la Conferencia Internacional Americana de Bogotá, da vida a la Organización de Estados Americanos (OEA). En medio de esa reunión es asesinado el líder liberal colombiano Jorge E. Gaitán, de gran arraigo popular, hecho que motivó una gran insurrección conocida como el Bogotazo, brutalmente reprimida y que sirvió para manipular el curso y los resultados de la Conferencia, al promover EE.UU. la amenaza que significaban para la democracia el "auge" de la Unión Soviética y el comunismo, al que culpaban por las muertes del Bogotazo.
Pero tanto la Conferencia de Río como la de Bogotá coincidieron con una agudización de los problemas económicos en América Latina, cuyos países —entusiasmados con el Plan Marshall para Europa—, empezaban a demandar uno de asistencia para la región. Mas el propio Secretario de Estado, George Marshall, se encargó de defraudarlos.
De la discusión y adopción de la Carta de la OEA surgió un extenso documento de 112 artículos, firmado sin reservas por los veintiún países participantes en Bogotá. La Carta hacía suyos algunos de los principios cardinales y justos del derecho internacional, sin embargo, a instancias de Washington, se le introdujeron disposiciones que trasladaron a la OEA los postulados principales del TIAR, por lo cual, desde su cuna, la OEA es el instrumento jurídico ideal para la dominación estadounidense en el continente.
Su retórica diplomática relativa a los postulados sobre la independencia y soberanía de las naciones y los derechos del hombre y de los pueblos, han quedado como letra muerta.

Páginas de un expediente sangriento

En 1954 Guatemala fue invadida por tropas mercenarias organizadas por la CIA, que derrocaron al gobierno de Jacobo Arbenz. La OEA se había prestado antes para aprobar una resolución que introducía la variante de intervención colectiva regional, en expresa violación de su propia Carta y la de la ONU. Ante el hecho consumado, el organismo se limitó a "dejar hacer" a EE.UU. y dilató el examen de la situación, ignorando los intereses del país agredido.
La actuación respecto a Cuba a partir del triunfo de la Revolución, el apoyo a la invasión de Playa Girón en 1961, las acciones que desplegó en el orden político-diplomático para aislarnos, que concluyeron con la expulsión de nuestro país en enero de 1962 y la ruptura de relaciones diplomáticas de los países de la región con la Mayor de las Antillas, significaron un nivel de ensañamiento tal, que puso más en entredicho a la organización.
En abril de 1965 desembarcaron los marines yankis en Santo Domingo para impedir la inminente victoria del movimiento popular constitucionalista sobre las fuerzas de la reacción militarista. La OEA envió a la capital dominicana a su Secretario General, el uruguayo José A. Mora, con el aparente propósito de obtener una tregua entre los beligerantes, mientras el Órgano de Consulta dilataba una decisión para facilitar que las fuerzas militares yankis tomaran el control de la situación. Luego de múltiples gestiones, Estados Unidos logró por el estrecho margen de un voto la aprobación de una resolución que dispuso la creación de una Fuerza Interamericana de Paz, produciéndose, por primera vez bajo el sello de la OEA, una intervención colectiva en un país del área.
La OEA, que tenía entre sus postulados básicos el principio de no intervención de ningún Estado en los asuntos internos de otros, continuaba en crisis de credibilidad.
Marzo de 1982 trajo la intervención británica que dio inicio a la Guerra de las Malvinas y a la primera agresión de una potencia extra continental a un país del Sistema Interamericano, lo que, según el TIAR, debía convocar la solidaridad continental con el agredido. ¿Y... ? los Estados Unidos apoyaron política y militarmente a Gran Bretaña e impusieron sanciones económicas contra Argentina. ¿Y la OEA qué? demoró su reacción, adoptó una tibia resolución llamando al cese del conflicto y solo un mes más tarde condenó el ataque armado e instó a los EE.UU. a que levantara de inmediato las medidas aplicadas a Argentina".
Y más, en octubre de 1983 un golpe militar derrocó al primer ministro granadino, Maurice Bishop, quien murió asesinado a manos de los golpistas. A Granada también EE.UU. envió una fuerza invasora de 1900 infantes de marina que tomaron el control de la isla. El principio de no intervención volvía a carecer de validez. En la OEA, la mayoría aprobó esa acción como "medida preventiva", mientras otros la rechazaron. Finalmente se condenó la invasión por catalogarla como violatoria de la Carta de Bogotá.

La bancarrota del panamericanismo

El fin de la llamada Guerra Fría y la desintegración de la URSS cambiaron la geopolítica mundial y la OEA, exigida por Estados Unidos, intentó reacomodarse con el objetivo de serle más fiel a las oligarquías, por lo que comienza en 1991 a promover los preceptos de la democracia representativa burguesa y del neoliberalismo. Bajo esas banderas nacen las Cumbres de las Américas, a iniciativa de EE.UU., las que otorgaron renovados mandatos a la organización.
En este momento sobresale la creación de la Carta Democrática Interamericana en 1992, que llevó a nivel de tratado la imposición del unipolarismo a la región, es decir la OEA no cambió su cara, tanto que frente al golpe militar en Haití, que depuso al presidente Jean Bertrand Aristide, exhibió el mismo grado de incapacidad y putrefacción. Delegó el tema en el Consejo de Seguridad de la ONU, que aprobó una fuerza militar multinacional ¿liderada por quién? por EE.UU.
Ya en pleno siglo XXI, a nadie le quedan dudas de la irrelevancia, obsolescencia y descrédito de una organización que ha sido cómplice de los principales crímenes de Estado ocurridos en América Latina y el Caribe en la segunda mitad del siglo XX. A pesar de que en ocasiones Estados Unidos la relegó, nunca la descartó. La necesita viva para influir y dividir a la región y frenar la consagración de su único, inevitable y verdadero destino histórico: la integración martiana y bolivariana de sus pueblos.

Parte II

La OEA contra Cuba. Complicidad y legitimación interamericana de las agresiones de Estados Unidos contra el pueblo cubano. El combate de Raúl Roa por la dignidad.

El 18 de marzo de 1959, a solo dos meses y medio de la victoria popular del Primero de Enero, el nuevo Embajador de Cuba ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Raúl Roa García, exponía la posición que iba a definir en lo adelante la relación entre la triunfante Revolución y el organismo hemisférico: [...] En largos años no se había erguido y escuchado la voz genuina de Cuba en el Consejo de la OEA. [...] No resulta ocioso recordarlo por lo que tiene de novedad histórica y de obvio estímulo a los pueblos todavía oprimidos. El derrocamiento de una tiranía mediante la acción armada no es un suceso insólito en nuestra América; sí lo es, en cambio, la que derribó la de Fulgencio Batista en Cuba.
Me voy con mi pueblo, y con mi pueblo se van también de aquí los pueblos de nuestra América, expresó Raúl Roa en defensa de la dignidad.
Esta posición cubana partía del conocimiento de su liderazgo revolucionario sobre la ya para entonces breve y triste historia de la OEA, al servicio de Estados Unidos, que desde enero de 1959 había diseñado un plan para utilizar a la organización en contra de la Revolución y de nuestro pueblo. Hasta ese momento, ningún mecanismo multilateral o regional había infringido o tratado de infringir más daño a un país que el de la OEA a Cuba.
La denominada "cuestión cubana" ocupó un lugar prioritario en la agenda de la OEA y, de conformidad con los intereses de Estados Unidos, comenzó a sentar las bases para el aislamiento político-diplomático de Cuba y la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), para intentar "legitimar" una agresión militar directa contra Cuba.
En agosto de 1959, los Gobiernos de Brasil, Chile, Estados Unidos y Perú, solicitaron la convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para abordar la situación en el Caribe. La Revolución había promulgado la Primera Ley de Reforma Agraria, eliminando los grandes latifundios, entre ellos los de la United Fruit, en la que tenían intereses económicos los hermanos Allan Dulles, Secretario de Estado, y Foster Dulles, jefe de la CIA.
La V Reunión de Consulta, en Santiago de Chile, no adoptó ningún documento condenando a nuestro país, pero creó el "marco conceptual" que serviría a los propósitos de la política yanki contra nuestra nación; estableció la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y la Comisión Interamericana de Paz recibió nuevas facultades, lo cual formaba parte de la estrategia de creación o perfeccionamiento de herramientas que serían claves en la aplicación de directrices yankis contra Cuba en el seno de la OEA.
Las reuniones se sucedían unas tras otras y Roa, prevenido de los objetivos de esas citas sobre el Caribe, declaró, primero en Washington: El Gobierno de Cuba está convencido que todas esas acusaciones lo que pretenden es crearle a Cuba un ambiente internacional hostil, y organizar en Cuba una conjura internacional de tipo intervencionista, a los efectos de interferir, obstaculizar o malograr el desarrollo de la Revolución cubana. Remataba luego en San José sus palabras con una acusación reveladora: Si de hacer justicia se trata, debería sancionarse, conjuntamente, a Trujillo y al gobierno de Estados Unidos.

Conjura y vindicación en San José

Del 22 al 29 de agosto de 1960 se realizó en San José, Costa Rica, la VII Reunión de Consulta. Entre los puntos de su agenda aparecía el fortalecimiento de la solidaridad continental y del sistema interamericano, especialmente ante las amenazas de intervención extracontinental, y la consideración de las tensiones internacionales existentes en la región del Caribe, para asegurar la armonía, la unidad y la paz de América, entre otros.
La cita adoptó una Declaración que en sus párrafos operativos 4 y 5 señalaba que ...el Sistema Interamericano es incompatible con toda forma de totalitarismo y que la democracia solo logrará la plenitud de sus objetivos en el continente cuando todas las repúblicas americanas ajusten su conducta a los principios enunciados en la Declaración de Santiago de Chile y todos los Estados miembros de la Organización regional tienen la obligación de someterse a la disciplina del sistema interamericano, voluntaria y libremente convenida y que la más firme garantía de su independencia política proviene de la obediencia a las disposiciones de la Carta de la Organización de Estados Americanos.
En San José quedaron establecidas las condiciones necesarias, conforme a los términos yankis, para imponer la exclusión del gobierno cubano. En protesta, al anunciar la decisión de retirarse de aquel vergonzoso conciliábulo, el Canciller Roa sentenció con una memorable y contundente frase la ruptura definitiva con la OEA: [...] Los gobiernos latinoamericanos han dejado a Cuba sola. Me voy con mi pueblo, y con mi pueblo se van también de aquí los pueblos de nuestra América.
En respuesta a los resultados de la Reunión de San José, más de un millón de cubanos reunidos en la Plaza de la Revolución en histórica Asamblea General del Pueblo de Cuba, adoptaron la I Declaración de La Habana, mediante la cual se rechazaron las pretensiones hegemónicas de Estados Unidos contra Cuba, su política de aislamiento y el servilismo de la OEA ante esas patrañas.

La expulsión y el intento de aislamiento

En diciembre de 1961 el Consejo Permanente de la OEA decide, a solicitud de Colombia, convocar la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para enero de 1962 (del 22 al 31), en Punta del Este, donde se adoptaron nueve resoluciones, cuatro de ellas contra Cuba, pero la IV era la "joya" de la OEA, titulada Exclusión del actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano, que era la máxima aspiración yanki para deslegitimar en lo político y diplomático a nuestra Revolución. La resolución fue aprobada con 14 votos afirmativos (Estados Unidos tuvo que comprar el voto de Haití para obtener la mayoría mínima), uno en contra —Cuba— y seis abstenciones: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador y México. Las dos últimas naciones expresaron que la expulsión de un estado miembro no procedía, pues no existía una reforma previa de la Carta de la organización.
El entonces presidente, Osvaldo Dorticós, levantó la bandera que había alzado antes, en aquel mismo escenario, el Canciller de la dignidad Raúl Roa: [...] Si lo que se pretende es que Cuba se someta a las determinaciones de un país poderoso, si lo que se busca es que Cuba capitule, renuncie a las aspiraciones de bienestar, progreso y paz que animan su revolución socialista y entregue su soberanía, si lo que se intenta es que Cuba vuelva la espalda a países que le han demostrado una amistad sincera y un respeto cabal; si, en una palabra, se intenta esclavizar a un país que ha conquistado su libertad total después de siglo y medio de sacrificios, sépase de una vez: Cuba no capitulará. [...] Vinimos convencidos de que se tomaría una decisión contra Cuba pero eso no afectará el desarrollo de nuestra Revolución. Vinimos para pasar de acusado a acusador, para acusar al culpable aquí, que no es otro que el gobierno imperialista de Estados Unidos. [...] la OEA se hace incompatible con la liquidación del latifundio, con la nacionalización de los monopolios imperialistas, con la igualdad social, con el derecho a la educación, con la liquidación del analfabetismo [...] y en ese caso Cuba no debe estar en la OEA. [...] Podremos no estar en la OEA, pero Cuba Socialista estará en América; podremos no estar en la OEA, pero el gobierno imperialista de los Estados Unidos seguirá contando a 90 millas de sus costas con una Cuba revolucionaria y socialista [...].
Derrotado en Girón en 1961, fracasados los planes de la Operación Mangosta que condujeron a la Crisis de Octubre de 1962, con el bloqueo económico, comercial y financiero ya proclamado y con bandas terroristas combatiendo en las montañas del Escambray, a Estados Unidos le quedaba solo internacionalizar su abyecta política, para lo cual se vale de la IX Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, en Washington en julio de 1964, mediante una resolución inspirada en el TIAR, que ya había desplazado a la Carta de la OEA, disponiendo que los gobiernos de los Estados Americanos rompieran sus relaciones diplomáticas o consulares con el Gobierno de Cuba. Solo México mantuvo una posición digna y no se plegó a los designios del imperio.

La carta democrática y el fracaso de una mala política

Justo el 11 de septiembre del 2001, cuando se desplomaban las torres gemelas en Nueva York, se promulgó la Carta Democrática Interamericana, la más reciente y solapada maniobra yanki contra Cuba en la OEA, la cual estableció las reglas que estaban obligados a seguir los países para ser miembros del bloque hemisférico. Antes no se podía ser marxista-leninista; ahora había que adoptar como requisito la democracia representativa burguesa y el "Dios Mercado". En el fondo, se promovía, de forma similar, la exclusión de nuestro país.
Pero la Revolución ingresó al siglo XXI vencedora del más largo y cruento asedio que pueblo alguno ha conocido en la historia de la humanidad. Es un símbolo de que los poderes imperiales no son omnímodos ni eternos. La nobleza y voluntad de nuestro pueblo es reconocida en todo el planeta. La OEA había fracasado rotundamente.
Cuba tiene fluidas relaciones diplomáticas con todas las naciones del hemisferio y fue aclamada en el Grupo de Río, porque ningún pueblo del continente nos excluyó jamás. Nuestro país no se asustó, no claudicó, no cambió un ápice su decisión soberana, no negoció su libertad, su independencia y su libre determinación. No es una posición de ultranza, es un principio, y fue fijado por Raúl Roa en agosto de 1959 al decir: [...] La Revolución Cubana no está a la derecha ni a la izquierda de nadie: está al frente de todos, con posición propia e inconfundible. No es tercera, ni cuarta, ni quinta posición. Es nuestra propia posición.

Parte III

El fin del Ministerio de Colonias de Estados Unidos. La OEA debe ser desmantelada como la única opción liberadora de hoy.

El 2 de septiembre de 1960, tras consagrarse la conjura de la OEA contra Cuba, en San José, el Comandante en Jefe convocó al pueblo de Cuba en Magna Asamblea General, celebrada en la Plaza de la Revolución José Martí y dio lectura a la histórica proclama conocida como Primera Declaración de La Habana, en cuyo octavo y último párrafo dispositivo, definía:
Cumpliendo un reclamo del pueblo, Fidel rompe la bochornosa declaración de San José. Cuba dejaba firme su posición frente a la OEA.
[...] La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba reafirma su fe en que la América Latina marchará pronto, unida y vencedora, libre de las ataduras que convierten sus economías en riqueza enajenada al imperialismo norteamericano y que le impiden hacer oír su verdadera voz en las reuniones donde cancilleres domesticados, hacen de coro infamante al amo despótico. Ratifica, por ello, su decisión de trabajar por ese común destino latinoamericano que permitirá a nuestros países edificar una solidaridad verdadera, asentada en la libre voluntad de cada uno de ellos y en las aspiraciones conjuntas de todos. En la lucha por esa América Latina liberada, frente a las voces obedientes de quienes usurpan su representación oficial, surge ahora, con potencia invencible, la voz genuina de los pueblos, voz que se abre paso desde las entrañas de sus minas de carbón y de estaño, desde sus fábricas y centrales azucareros, desde sus tierras enfeudadas, donde rotos, cholos, gauchos, jíbaros, herederos de Zapata y de Sandino, empuñan las armas de su libertad, voz que resuena en sus poetas y en sus novelistas, en sus estudiantes, en sus mujeres y en sus niños, en sus ancianos desvelados. A esa voz hermana, la Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba le responde: ¡Presente! Cuba no fallará. Aquí está hoy Cuba para ratificar, ante América Latina y ante el mundo, como un compromiso histórico, su dilema irrenunciable: Patria o Muerte.
En medio de los aplausos y la aprobación de más de un millón de brazos, Fidel expresó: [...] Ahora falta algo. Y con la Declaración de San José, ¿qué hacemos? El pueblo coreó: ¡La rompemos!, ¡La rompemos! Tomó en sus manos aquella bochornosa Declaración y la rompió ante la multitud. Quedaban claras las cosas entre Cuba y la OEA. Las palabras finales de la Declaración de la Habana eran la premonición de lo que iba a ocurrir casi medio siglo después, al asistir la Revolución cubana a los últimos estertores de la organización que se prestó para la sucia tarea de sepulturero imperial.

Terapia contra el desprestigio

Desprestigiada y devaluada, en pleno ocaso del imperio, encontró su salvación en una iniciativa del presidente William Clinton, quien en 1994 propuso las reuniones cumbres con todos los jefes de Estado y Gobierno del hemisferio, cuya organización, conducción y seguimiento confió a la Organización de Estados Americanos, con el fin de rescatarla de la inopia en que había caído.
Tras la IV Cumbre de las Américas (Mar del Plata-2004), donde quedó enterrada el Área de Libre Comercio para las Américas, la OEA recibía otra bofetada que iría a engrosar su nefasto legado. Luego, su silencio frente a la incursión colombiana en Ecuador del 1ro. de marzo del 2008, también la sacudió y como otras tantas veces, el gobierno yanki amparó el hecho, mientras el Grupo de Río respondió por la depauperada y vieja dama, dejándola para siempre sin voz.
Durante la V Cumbre, en Puerto España, Trinidad y Tobago, en abril pasado, la OEA tampoco supo estar a la altura de las circunstancias en los hechos que condujeron a la masacre de campesinos en Pando, Bolivia, en septiembre del 2008. Fue la joven UNASUR la nueva voz vigorosa que vindicó los derechos de los ignorados de siempre. Una vez más calló aquella que el agudo Canciller de la Dignidad, Raúl Roa García, calificara como "Ministerio de Colonias" de Estados Unidos.
Ante una realidad que ya le es ajena, la OEA se vio de frente a la sólida posición de los países de la región por la injusta exclusión de Cuba de la cita trinitaria. Ni ella ni su secretario general, el chileno José Miguel Insulza, pudieron evitar que el cuestionamiento a la política norteamericana hacia la isla fuera el gran protagonista. Insulza, había alertado Fidel, no tenía conciencia de que [...] El tren ha pasado hace rato, y él no se ha enterado todavía¼
Lo ocurrido allí demostró a los estadounidenses (acostumbrados a no aprender de los fracasos) que América Latina y el Caribe vive una realidad bien distinta a la de 1960 y 1962 en la que la región fungía como dócil escenario. La OEA y su portavoz, Insulza, no lo comprendieron, y repitieron la vieja práctica de hablar en nombre del amo: "EE.UU. tiene la voluntad de hablar con ellos (Venezuela y Bolivia). Pero debe ser un diálogo sin condiciones. Muchos de los problemas surgieron porque se elevaron condiciones. Y eso es cierto tanto en el caso de Cuba como con los otros". Así volvía sus pasos sobre lo que ha sido el corazón de la conflictiva relación entre Estados Unidos y la región, Cuba incluida: un diálogo con condiciones impuestas desde Washington.
La OEA impuso la doble moral, la corrupción política y administrativa, hizo ingobernables las democracias, las convirtió en dictaduras y cuando no les sirvieron más, las reconvirtió en democracias más menguadas y lacayunas aún, pues en la nueva era neoliberal, con los capitales oligárquicos transnacionalizados, estas eran parte de un entramado de poder mucho más sofisticado, cuyos hilos no radicaban necesariamente en las Casas de Gobierno o en los Parlamentos, sino en las corporaciones del continente.

Sangre por todos sus poros

Washington y la OEA fueron coherentes con su tenebroso pasado cuando percibieron las primeras amenazas.
La organización que había favorecido el golpe de Estado de 1952 en Cuba, la que fue tan vaga frente a la acción militar contra el gobierno constitucional de Jacobo Árbenz en Guatemala; la que respaldó al sátrapa Anastasio Somoza y en 1961 no condenó la invasión mercenaria a Cuba, mientras eludía toda crítica al golpe de Estado contra el presidente electo de Ecuador Velazco Ibarra, seguía siendo exactamente la misma que auspiciaba con su indulgencia la invasión militar a República Dominicana en 1965 y el envío de boinas verdes y armas a Guatemala en 1966, y a Bolivia en 1967, en tanto aplaudía las graduaciones de cientos de torturadores y represores en la Escuela de las Américas del Canal de Panamá.
Contempló los golpes de Estado patrocinados por el gobierno de Estados Unidos en Uruguay, Argentina y Chile. Calló ante la muerte de Salvador Allende, ante el asesinato y desaparición forzosa de decenas de miles de sudamericanos durante la tenebrosa Operación Cóndor. No promovió la paz en Centroamérica durante los años ochenta, en un conflicto que cobró cerca de cien mil vidas humanas. No respaldó las investigaciones para esclarecer la sospechosa muerte del general Torrijos en Panamá, ni sus embajadores dejaron de tomar café cuando las ingloriosas invasiones a Granada, en 1983, y a la propia Panamá, en 1989.
Brindó respaldo a Pedro "El Breve", durante las difíciles jornadas que vivió Venezuela en abril del 2002, tras la intentona golpista, vencida por la ejemplar respuesta del pueblo que rescató a su Presidente. Esa actitud evidenció hasta dónde era capaz de llegar su hipocresía y alineación con el poder imperial, al no aceptar el carácter genuino del proceso bolivariano venezolano, que le había dado una lección justo allí donde más le dolía, sometiéndose como ningún otro gobierno al escrutinio de sus electores y salir victorioso.
Al empeñarse la OEA en cuestionar la legitimidad democrática de las elecciones en aras de favorecer la política estadounidense de derrocar la revolución bolivariana, puso al desnudo toda la inmoralidad de la famosa Carta Democrática.
Solo faltaba a este podrido historial el caso particular de Bolivia, con abundantes y claras evidencias del comprometimiento de EE.UU. en una guerra sucia para derrocar a Evo Morales, el primer presidente indígena de América. A la OEA y al señor Insulza les sobró ¿pudor? para evitar llamar las cosas por su nombre (golpe de Estado, por ejemplo) y prefirieron indicar con lenguaje arlequinesco que [...] en Bolivia se ha llegado a un punto en que o se acuerda un inmediato cese de las hostilidades y se pasa a la negociación, o la situación se pondrá muy difícil [...]. En su complicidad por omisión, la OEA ignoró las suficientes evidencias de que la DEA y la CIA estaban detrás de los planes de magnicidio en Bolivia.

Enterrar el pestilente cadáver

Hay demasiado comprometimiento con la muerte, el genocidio y la mentira para que la OEA sobreviva a estos tiempos. Es un cadáver político. Sin embargo, no faltan quienes en un afán de resucitar al muerto, buscan enmendarlo por la vía de "perdonarle la vida a Cuba". La realidad es que sin la OEA, los Estados Unidos perderían uno de sus principales instrumentos político-jurídicos de control hegemónico sobre el hemisferio occidental.
Desmantelarla y fundar una nueva organización de países latinoamericanos y caribeños, sin EE.UU., sería la única manera para que América Latina y el Caribe puedan determinar su destino sin poner en peligro su identidad y avance realmente hacia una gran patria unida, que Martí y Bolívar indicaron como meta histórica.
En cuanto a Cuba, no necesita de la OEA. No la quiere ni reformada. Nunca retornaremos a ese vetusto caserón de Washington, testigo de tantas vergüenzas compradas y tantas humillaciones. Raúl lo expresó con palabras de Martí: Antes de ingresar a la OEA, primero se unirá el Mar del Norte con el Mar del Sur y nacerá una serpiente de un huevo de águila.

Oscar Sánchez Serra (GRANMA)

domingo, 7 de junio de 2009

Cuba y la OEA


Como no me voy a reir de la OEA
si es una cosa tan fea

Carlos Puebla

I

La Organización de Estados Americanos nació en 1948 en medio de un gran motín popular y fue bautizada con la sangre del pueblo colombiano, víctima en esos años de una gigantesca matanza dirigida a desposeer a los campesinos de sus medios de vida, descabezar la protesta social y privar a sus ciudadanos de los derechos democráticos. Enseguida, Colombia fue el único país latinoamericano que envió tropas a la guerra de Corea, sin duda un conflicto “extracontinental”. En 1954, un país miembro de la OEA organizó el derrocamiento violento del gobierno legítimo de Guatemala –que había ensayado medidas populares como la de hacer una reforma agraria— y la implantación allí de una dictadura criminal. La OEA no condenó al país agresor. Todo estaba claro. Estados Unidos controlaba completamente el nuevo órgano internacional de los países de este continente, porque después de la Segunda Guerra Mundial había desbancado a cualquier competidor dentro del campo capitalista y era el líder y máximo beneficiario del imperialismo. Los países de la región debían subordinarse a su poder. Como era la hora del neocolonialismo, el centro de las actividades y las decisiones estaba en Washington, como también la sede, y dos tercios de los gastos los asumía Estados Unidos, pero todos los Secretarios Generales de la organización serían latinoamericanos.
Nadie sabía, sin embargo, que el conveniente anticomunismo de la guerra fría muy pronto sería puesto a prueba por un acontecimiento trascendental: la Revolución cubana. Ese pueblo se liberó de una dictadura neocolonizada, se apoderó de su isla y derrotó los intentos del imperialismo de destruir la Revolución. Nuestra América volvió a reconocer su identidad en una epopeya política de liberación, en un momento muy particular de su historia. En las décadas previas numerosos procesos de modernización intentaron consolidar cierto desarrollo económico con grados de autonomía, y algunos Estados fuertes con políticas propias. Ahora Estados Unidos estaba ahogando esas experiencias. Desde ellas, pero sobre todo más a la izquierda que ellas, Cuba aparecía como un ejemplo victorioso que movía al entusiasmo, a la actuación y a una esperanza nueva: si se era más radical en los fines y en los medios, se podían cambiar la vida y las sociedades, y obtener la liberación de los pueblos y los países de la región.
El imperialismo y las clases dominantes del continente advirtieron el peligro. Era necesario aplastar a Cuba. En esta nueva situación, uno tras otro tuvieron que definirse las instituciones y los organismos políticos y sociales: con los pueblos o contra los pueblos. La OEA se vio frente a ese desafío, y obedeció a Estados Unidos. La condena de Cuba, por “seguir a una ideología extracontinental”, selló el destino de esa organización. No me detendré en los detalles que se están recordando en estos días. Sólo quiero llamar la atención sobre el hecho de que los Estados de la región tenían posibilidades de resistir que no utilizaron. América Latina poseía una antigua implantación de Estados independientes, una gesta revolucionaria independentista compartida en su historia, una multitud de afinidades culturales, y prácticas e ideas recientes de afirmación de sus intereses y sus proyectos que eran reprimidas por Estados Unidos. Y en aquella coyuntura tenían sobre todo la necesidad de mostrarse unidos como latinoamericanos, para defenderse mejor y tener más capacidad negociadora.
Prueba de que era posible otra actitud son las dificultades que confrontó el imperialismo para lograr la condena de Cuba. El 31 de enero de 1962 al fin fue excluido el Gobierno Revolucionario, cuando Estados Unidos arribó a la mayoría necesaria de 14 votos, después de sumar a los gobiernos uruguayo y haitiano; al dictador Duvalier lo compró con la promesa de financiar un nuevo aeropuerto en la capital de Haití. Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y México se abstuvieron. Sólo en julio de 1964 se aprobaron sanciones contra Cuba —suspensión de relaciones y cese de todo comercio—, con los votos en contra de Bolivia, Chile, México y Uruguay.
Cuba fue excluida de la OEA porque la mayoría de los gobiernos y grupos de poder de América Latina y el Caribe decidieron ser cómplices del imperialismo o se acobardaron ante su fuerza y agresividad. Su horizonte burgués, sus intereses de explotadores o parásitos, su temor a desatar fuerzas populares o permitir protestas sociales, fueron decisivos. Después, cierto número de indecisos o mezquinos sufrió las consecuencias del ascenso indetenible de la gran reacción que derrocó muchas democracias de las que se exhibían como el modelo que Cuba no había querido seguir, cuando esa forma capitalista de gobierno fue abandonada en nombre de la “seguridad nacional” y se extendió por el continente la ola de dictaduras represivas e incluso genocidas. “Después de Girón, todos los gobiernos de América Latina fueron un poco más libres”, dijo con razón Fidel en la década siguiente. Pero los “modernos” que dominaban en América Latina resultaron entreguistas, y del capitalismo nacional subordinado se deslizaron al sometimiento. Cuba fue un test para la opción burguesa latinoamericana, y ante ese test escogieron ser antinacionales y verdugos de sus propios pueblos. Una generación después, la miseria se enseñoreaba del continente y América Latina había perdido mucho peso en la economía internacional.
Algo tuvimos que agradecerle a la OEA, y es justo recordarlo. Cuando nos expulsaron, ya el pueblo cubano había emprendido el largo camino de cambiar su vida y su mundo, de apoderarse de una modernidad para todos al mismo tiempo que combatía el carácter explotador, colonialista y depredador de la modernidad. En 1961 —el mismo año de Girón— había hecho la primera campaña en América para erradicar el analfabetismo. Para ella se creó una cartilla en la que el primer día de labor los adultos que dejaban de ser iletrados y los niños brigadistas alfabetizadores compartían las tres primeras vocales —O, E, A— con la concientización acerca de los servidores del imperialismo disfrazados de organización internacional.

II

Como organización internacional, la OEA ha contado con la usual estructura de Secretarías, Consejo, Conferencias y otras reuniones periódicas, media docena de comisiones permanentes y otras para temas y problemas especiales, relaciones, publicaciones y lo demás. Pero nunca se ocupó de promover relaciones económicas equitativas entre el gigantesco país miembro y los demás, ni complementaciones beneficiosas entre las economías, ni se le ocurrió alentar una integración latinoamericana y caribeña. Tampoco defendió el respeto a la autodeterminación de estos últimos pueblos y la soberanía de sus Estados, ni luchó contra la injerencia permanente de Estados Unidos en sus vidas y sus asuntos. ¿Habrá que aclarar que tampoco se interesó jamás seriamente en la miserable o desventajosa situación social de las mayorías? Ni siquiera ha exhibido victorias como garante de la paz entre los Estados de la región o mediadora eficaz en sus conflictos. Más allá de la justicia de condenarla, hay que reconocer que la OEA no podía hacer nada de lo que escribo, por padecer un vicio de origen: sus países miembros no constituyen una región, sino dos, y una de ellas, la América Latina y el Caribe, ha tenido en los Estados Unidos a su principal enemigo, explotador, opresor y dominante.
El fuego de las revoluciones y combates populares hacía crecer en los años sesenta el conocimiento social y la conciencia de las cuestiones principales. Entonces estaba claro que el panamericanismo, que al nacer angustiaba a José Martí y lo hacía denunciar al imperialismo naciente y reclamar una segunda revolución latinoamericana, se había reducido a un instrumento político, represivo y militar de Estados Unidos. Hasta el New York Times, hoy tan pequeño en sus criterios, decía el 14 de abril de 1965: “Cuba ha sido excluida de participar en la OEA… El Sistema Interamericano es, por acuerdo, anticomunista y demócrata, aun cuando algunos regímenes no han sido excluidos pese a que difícilmente pueden ser considerados democráticos”. Y el presidente democristiano de Chile, Eduardo Frei Montalva, declaraba el 8 de enero de 1966 que “la OEA no satisface las exigencias del hemisferio y ha dejado de ser útil.”
En los cuarenta años siguientes la OEA dejó pasar todas sus oportunidades de rectificar respecto a Cuba y tratar de borrar la mancha de haber sido cómplice del agresor extranjero contra un pueblo hermano. En los primeros años setenta varios países tomaron la iniciativa de reiniciar relaciones con Cuba –México nunca las rompió—; en 1975 trataron de invitar a Cuba a una sesión, y en la Conferencia de Cancilleres de julio dieciséis países votaron por dejar libre a cada miembro de restablecer o no relaciones con Cuba. Pero dejaron pasar la coyuntura favorable sin ir más lejos. En la década siguiente se fueron imponiendo gobiernos civiles en la región, se llevaron a cabo iniciativas por grupos organizados de Estados, para mediar en conflictos o de corte integracionista, y el papel de la OEA fue declinando. Cuba fue aumentando sostenidamente sus relaciones estatales latinoamericanas. Entre 1989 y 1991 desaparecieron la URSS y los regímenes del socialismo europeo, demonio invocado cuando se expulsó a Cuba en 1962, y en los noventa crecieron mucho las relaciones de numerosos países de la región con Cuba. Pero la OEA no renunció a su condena. Los regímenes de la democratización podían haber pensado en ese paso para mejorar su imagen y parecer más autónomos, pero estaban demasiado ocupados con los ajustes, las privatizaciones, el neoliberalismo y la sujeción a los Estados Unidos.
Hoy es demasiado tarde para la OEA. La América Latina y el Caribe están viviendo transformaciones profundas. Varios países tienen poderes populares, crecen sin cesar las relaciones económicas y políticas entre los países, la conciencia popular y la voluntad de integración como región autónoma. Cuba desempeña papeles importantes en este proceso. Los nuevos órganos internacionales latinoamericanos y caribeños ocupan todo el espacio significativo en la región y protagonizan las iniciativas que interesan a los Estados y los pueblos. Por el modo general en que han venido produciéndose esas transformaciones, conviven numerosas instituciones, prácticas y normas que no tienen verdaderas relaciones entre sí, que representan el pasado, viabilizan el presente o esbozan el futuro. Los mismos actores pueden encontrarse en dos o más de ellas, impulsando tareas, tejiendo con paciencia o alternando con lo que no está en su naturaleza ni desean. Hace seis meses, todo era júbilo en el Grupo de Río al ingresar Cuba. Hace seis semanas, en la V Cumbre de las Américas, todo un continente puesto de pie le exigía al presidente de Estados Unidos que, más que tímidos gestos y buenas intenciones, liquide ese país su sistemática agresión, el bloqueo a Cuba. Y hace dos días hemos recibido la rectificación, el desagravio por una ofensa inferida en otra época, de parte de un cadáver.

Fernado Martínez Heredia
La Jiribilla

sábado, 6 de junio de 2009

CARA A CARA CON LA GENTE DE LA 36



Participan: Orlando Zevallos de Refundación Comunista, Jaime Tosi también, militante del 26 de Marzo de Canelones, y Daniel Roca del Partido Humanista. Martes 26 de mayo de 2009

J.L. Vázquez: Hoy tenemos una mesa importante en este cara a cara con la gente. Están acompañándonos Orlando Zevallos de Refundación Comunista y de la Asamblea Popular (en adelante AP), está Daniel Roca del Partido Humanista y de la AP y está Jaime Tosi también, militante del 26 de Marzo de Canelones, Progreso. Bienvenidos a los tres.
Estamos planteándole a ustedes la propuesta de la AP y estamos escuchándolos.
Le mandamos un pronto restablecimiento a Carmen que está enferma y no puede acompañarnos en el teléfono.
Algunas de las actividades que habrá en el día de hoy y mañana:
Hoy martes 26 es la inauguración de un cantón en el Cerro, en Vigo 4244 casi Japón. También hoy a las 19 y 30 (las 2 actividades), en la calle Carlos Lineo en Puntas de Manga se inaugura cantón.
Les quiero dar la palabra. Daniel, ¿cómo está la campaña, cómo la estás viendo y en qué actividades están participando ustedes?
Daniel: Bueno, la campaña al menos el Partido Humanista la encaramos en función de una interna que para nosotros no es muy interesante porque nosotros no tenemos internas. Vamos a internas porque estamos obligados por la ley entonces la estamos utilizando más bien para dar a conocer las propuestas y como un preparativo para la que sí va por los puntos digamos, que son las elecciones nacionales así que lo que estamos haciendo es intentar desarrollarnos, crecer.
J.L. Vázquez: La propuesta de la AP ¿qué recepción tiene en la gente a la que ustedes tienen llegada?
Daniel: Bien, es buena. Nosotros llegamos a un sector que en muchos casos es simpatizante del Frente Amplio. No generamos dialéctica con ellos, no los criticamos por ser frenteamplistas todavía o por simpatizar, sino que en todo caso les avisamos que cada vez va a ser más difícil ser frenteamplista si se mantienen dentro de un planteo de izquierda. Pero sabemos que algunos nos van a apoyar ahora, otros no, pero trabajamos sobre esa base y también sobre una base generacional joven que se maneja más por actitudes que por ideas, distinto a la generación mía y a la anterior a la mía, que éramos mucho de libro. Hoy los jóvenes se mueven más bien por sensibilidad; no es tanto lo que decís sino cómo lo decís. Así que nosotros somos un partido joven y sobre todo estamos tratando de formar gente que son los que van a trabajar por el cambio social de acá a 5, 10, 15 años. Trabajamos sobre una base generacional muy joven.
De algún modo para el Partido Humanista las elecciones desde un punto de vista son simplemente una medida del trabajo nuestro, pero sabemos que el cambio no se va a producir solamente en las urnas, sino que se va a producir si hay más gente que participa y se organiza en la base social que es lo único que puede respaldar a un gobierno que quiera ir en otra dirección distinta a la que lleva al imperialismo.
J.L. Vázquez: Jaime, también la misma pregunta. Sabemos que están trabajando fuerte en Progreso.
Jaime: Yo estoy en un enclave importante de Canelones, y también una parte muy difícil de llegarle a la gente. Somos poquitos. En Progreso donde yo vivo, en Villa Felicidad, somos 7 u 8 pero esos poquitos nos hacemos valer: salimos de pegatina, hablamos con la gente, hablamos en el trabajo. Y para mí la manera de llegarle a la gente es hablando, perdiendo el tiempo y hablando y explicándole a la gente lo que somos la AP. Porque vamos a ser realistas: mucha gente no nos conoce. Si no nos damos a conocer con carteles, pegatinas... Salimos de pegatina y la gente dice "mirá, quiénes son?" Entonces explicamos quienes somos, qué propuesta tenemos, que somos una alternativa de izquierda. Mucha gente está en desacuerdo con el Frente Amplio pero no encuentran un sector en el FA que les lleve la idea entonces nosotros estamos con esas ideas de izquierda, somos la verdadera izquierda.
En eso estamos, trabajando con la gente. Hoy tenemos planeada una pegatina en Progreso. Vamos a salir con gente de Joanicó, también tenemos ex frenteamplistas porque mucha gente son ex frenteamplistas, no son ni blancos ni colorados, son toda gente que estuvo en desacuerdo con el Frente. Y esta noche salimos de pegatina y vamos a empapelar todo Progreso.
El lunes tenemos una conversa en Villa Foresti con toda la gente del basural que le cerró el basural ahí en Las Piedras; vamos a tener una conversa con la gente de la chatarra, gente que compra y vende plástico que es algo importante para nosotros llegarle a esa gente y buscarle una solución porque está todo el día trabajando en la calle por una mísera limosna y este lunes tenemos una conversa con Manuela y con Ángeles ahí. Y en eso estamos, haciendo pegatinas, colgando pasacalles hechos por nosotros...
J.L. Vázquez: ¿Y la conversación con la gente cómo la hace, van por la feria, casa por casa?
Jaime: Casa por casa. Yo pierdo 2 ó 3 horas y vamos con los vecinos hablando con la gente y entregando volantes. Lo que tengo pensado es hacer una barriada que antes cuando yo estaba en el Frente lo hacíamos. Desembarcábamos 10 ó 15, íbamos casa por casa entregándole volantes a la gente, bandera en mano y explicándole a la gente lo que éramos nosotros. Y ahí le llegás a la gente. Perdemos media hora con cada persona, capaz que a esa persona la convencemos o no, pero perdemos media hora por persona.
Feria no hemos hecho todavía pero hemos hecho reuniones en casa y también casa por casa hemos ido hablando.
J.L. Vázquez: Y la gente dispuesta a escuchar
Jaime: Sí, la gran mayoría si.
J.L. Vázquez: Les quiero comentar otra actividad para mañana miércoles 27. Inauguración de cantón a la hora 20 en Francisco Lavandeira 3368, en Brazo Oriental.
Ángeles: Incorporamos una pregunta de María que quiere saber qué actitud va a tomar la AP en segunda vuelta.
J.l. Vázquez: Orlando Zevallos. La misma pregunta
Zevallos: En primer lugar un saludo proletario, solidario a los trabajadores del Hospital de Clínicas. Al conjunto de los trabajadores que están en lucha pero particularmente ese sector que es un sector extremadamente sensible para el conjunto de la población.
La segunda cosa, un saludo a los compañeros del Cerro que nos estarán esperando esta noche y participaremos de esta actividad en un barrio obrero, un barrio proletario.
La tercera precisión que me parece interesante trasladar es que nosotros tenemos la sensación que estamos recorriendo un camino fecundo. Fecundo en tanto y en cuanto buena parte de la población montevideana y del interior que no son pocos, está tomando contacto con una propuesta. Hoy podemos hablar desde la AP que en líneas generales cuando salimos a la calle a hacer barriadas, podemos hablar de qué organización, podemos hablar de qué programas, podemos hablar y exhibir qué candidatos. Y esto que parece que es un detalle, es muy difícil para algunos sectores. Para nosotros se nos hace bastante sencillo: tenemos 40 medidas, las 40 medidas hay que leerlas, hay que discutirlas, hay que llevarlas al conjunto de los trabajadores y de los vecinos porque en líneas generales ahí está resumido lo que vendría a ser la salida a la encerrona esta en que nos intentó meter el progresismo pero esto es el programa de salida.
Con respecto a la pregunta que hacía tú, nosotros tenemos una visión muy positiva porque se ha dado en muchas reuniones en que hemos participado -un saludo grande también a los compañeros que nos recibieron por allá por Bella Vista un domingo de frío y de lluvia pero que estaban ahí- y a otros compañeros que han participado de tantas reuniones. Lo que hemos notado en primer lugar es que hay una sensación de interrogante y de duda que está planteada en un sector de militantes que quieren saber. Y esto qué es, cuál es la salida, cuál es el planteo, cuál es el programa, qué es lo que exhibe la AP. Bueno, esto que decimos. Hay cuatro aspectos centrales que de alguna manera son ejes de nuestra campaña y lo podemos decir a cara descubierta.
Un saludo desde acá también a los compañeros argentinos, Partido Comunista de los trabajadores, Partido guevarista revolucionario, Movimiento guevarista, Convergencia socialista y otras organizaciones que nos estarán esperando a partir de hoy ya en Buenos Aires para una larga gira donde recorreremos el conurbano bonaerense, Capital federal y algunos otros lugares donde también existe una gran interrogante y una gran duda de muchísimos uruguayos que sintieron que por un momento le habían estafado la esperanza. Y esta propuesta de la AP es una propuesta que está cargada de esperanza
Ángeles: Entre los temas que están planteados arriba de la mesa, hoy decía Jaime que Progreso es una zona importante de Canelones. Sería bueno que dijeras las características porque es verdad, Canelones tiene una lista larguísima de ciudades y localidades. Pero ¿cuál es la importancia de Progreso? Porque uno dice Progreso y se piensa en una parte muy chiquita pero creo que hay otra realidad
Jaime: Ahora somos una pequeña gran ciudad. No tengo mucha idea en este momento pero por lo menos anda en 30 mil habitantes o un poco más. Donde yo vivo, en Villa Felicidad, más o menos unas 5 mil personas viven ahí. No tenemos saneamiento, la policlínica está abierta un ratito, no hay medicamentos, no hay seguridad, no hay garita policial en la villa. Estamos rodeados de villas y de granjas -todas fundidas indudablemente- pero yo estoy en la villa y a los costados de la villa están todas las granjas y quintas, todas fundidas con árboles caídos, sin plantar. Está todo fundido. Después del 2002 fue un declive terrible. Son pequeños minifundios que algunos van repechando de a poquito pero de los grandes granjeros muchos están fundidos. Vas para Joanicó y también está todo vacío.
Ángeles: ¿Y qué se producía ahí Jaime?
Jaime: Manzana, uva, durazno, pera. Pero lo mayor fue manzana y uva. Mucha gente reconvirtió la uva y pasó al durazno o viceversa. Pero donde yo vivo, en Progreso, los que viven de la quinta viven 4 meses al año: diciembre, enero, febrero y marzo. Después los demás meses del año es para pichulear un poquito, para hacer una changuita de la construcción, y después es dormitorio de Montevideo como toda pequeña ciudad del interior. Yo trabajo en Montevideo también y también tengo un pequeño negocio en mi casa porque un sueldo no me da entonces tenemos que vivir así. Y bueno. Progreso es eso, una cosa medio extraña. Viven 4 meses al año y el resto del año la gente trabaja en changuitas de la construcción, changuitas en Montevideo, cosas pequeñas. Y somos un dormitorio de Montevideo. Que haya industrias en Progreso que me vengan a la cabeza ahora, ninguna. La gran industria de Progreso es la granja, cuando está la zafra. Después cuando no hay zafra olvídate: no hay trabajo, no hay plata porque los comercios viven de la gente. Los comercios florecen en la zafra.
Pero sabés que hay mucha plata en Progreso. Vos ves mucha plata, gente con mucho auto nuevo, mucha camioneta nueva. Vos ves la diferencia social. El muy pobre, la clase media está desapareciendo porque está endeudada gracias al capitalismo y al consumismo que tenemos de comprar y comprar. Por eso la clase media está desapareciendo porque se está liquidando de deudas. Y el que tiene mucha plata no gasta, sabe utilizarla, y tiene mucha plata. Entonces estamos quedando los muy pobres y los muy ricos. Porque hay granjeros en Progreso que tienen mucha plata. Son poquitos, 5 ó 6 -antes eran 100- ahora son 5 ó 6 que tienen mucha plata pero mucha de verdad.
Ángeles: ¿A quién le venden?
Jaime: Exportación.
Ángeles: Franco le manda un abrazo a Jaime y en él a todos los compañeros del 32.
J.L. Vázquez: Llamó Cintia y dice: No se pierde el tiempo hablando con la gente. Yo creo que se está construyendo y que está bien eso.
Fue una manera de decir de Jaime. Lo que quiere decir es que hay que invertir mucho tiempo en conversar con la gente.
Jaime: Exactamente.
J.l. Vázquez: Está claro el concepto.
Daniel, obviamente no es lo mismo conversar con un adulto que con un joven. ¿Cuál es la forma que tienen ustedes de llegarle a los jóvenes?
Daniel: Nosotros llegamos además con una forma de vida que está detrás del partido que es la del Movimiento Humanista. Entonces nosotros lo que explicamos es que el ser humano ya se demostró a sí mismo que puede cambiar el medio porque transformó la naturaleza en objetos que utiliza: esta mesa, una casa, bien, está demostrado. El ser humano también se ha transformado a sí mismo en lo material. El es enfermero y lo sabe: nos curamos, nos transplantamos órganos y demás.
El tercer cambio que está faltando, la revolución que nos está faltando, es psicológica. Es sobre esa pantalla que yo te miro y te digo tu casa, tus hijos, tu familia y tus seres queridos. Vos los estás viendo con los ojos abiertos, sabés que existen, pero no los podés demostrar porque no es concreto. El cambio que necesitamos, es un cambio de mentalidad. En eso coincidimos absolutamente con el discurso de Chávez el 25 de abril, el mismo día que se inauguraba el local de la AP, donde Chávez decía "el cambio es cultural, el cambio es espiritual, no es sólo material". Entonces nosotros trabajamos sobre la parte subjetiva, sobre las condiciones subjetivas, sobre la parte interna de las personas. Entendemos que si la persona se pone de pie, se valora a sí misma, ve el potencial que tiene, tiene que comprender que los problemas que tiene no son personales, son sociales. En lugar de luchar individualmente por su trabajo, por su quintita, por sus cosas, comprender que en eso estamos todos y que la felicidad es una tarea de conjuntos humanos. Y nuestra metodología de acción es la no violencia activa. Es decir, ser no violentos en la familia -que cuesta-, con los amigos, con los vecinos y a la hora de la lucha social. Que la violencia no es si me pegan en una mejilla pongo la otra que eso es otra cosa, viene de otro lado. Si me pegás en la mejilla la próxima vez seguramente que no me vas a encontrar o capaz que encontrás una pared atrás pero a mí no me vas a encontrar. Tiene que ver con evitar la violencia, es una forma de vida. Es decir que la invitación es una forma de vida que se expresa también en lo político como una manifestación más. Pero reducir la participación de la gente sólo a lo político donde somos convocados a elecciones totalmente digitadas cada cinco años, sería reducirlo a casi nada. Si todo lo que tiene una persona para hacer y para cambiar las cosas, es participar en elecciones bueno, estamos fritos.
Entonces es una invitación que te invita más allá de las elecciones. Nosotros estamos pensando más allá del 2010 porque la AP en algún momento tendrá que ser alternativa de gobierno y acá el calendario lo pone el sistema y sabemos que puede ser en el 2015, 2025, 2030, ¿cuándo será? En ese enfoque trabajamos. No pensamos sólo en el hoy sino también en el mañana y el pasado mañana que es lo que nos interesa entonces no nos importa que de un día para el otro se ponga alguien a participar activamente sino que es un proceso donde él se tiene que hacer consciente. Un trabajito también así boca a boca y con la persona. Lo que tratamos es que él influya en su medio. O sea no sólo transmitimos algo sino que lo que yo te transmito a vos trates de transmitirlo a tu medo. Que te animes, que superes el ridículo temor a no ser comprendido. Porque hoy ser un militante y un voluntario... La palabra volu...ntario sabemos que es parienta de vol..., de otras cosas. Entonces el que milita es una especie de voluntario, que pierde el tiempo cuando él debería estar ocupado en ser enfermero, yo en vender tarjetas...
J.l. Vázquez: Pero Daniel, esa propuesta tiene un objetivo de largo plazo porque en este momento, y más con jóvenes, el tema de la inmediatez está presente
Daniel: Sí, pero también tiene una aplicación concreta en el momento, inmediata. Nosotros lo que decimos es por ejemplo la droga. La droga más potente que existe en el ser humano es el acuerdo consigo mismo. Si vos te ponés de acuerdo con todo lo que pensás, lo que sentís y lo que hacés, y no vivís dividido por dentro, no hacés cosas que no querés, no te rodeás de gente que no querés, no te debilitás por dentro, esa es la droga más grande que existe: el acuerdo con vos mismo. Pensá, sentí y actuá. Estás acá porque lo sentís y porque lo querés, si no, andáte. No hagas cosas que no querés, o tratá de no hacer cosas que no querés. La fuerza que se pone en marcha en uno -basta recordar cada uno de nosotros cuando eso nos pasa o no nos pasa- ¿qué es lo que nos debilita? La traición es lo mismo porque la traición de los demás es un tema pero la de uno mismo está complicada. Nosotros hacemos talleres, trabajamos permanentemente en temas de cómo una persona es cada vez más fuerte y menos violenta. Y cómo hoy avanzamos sobre la violencia más clara del momento que es la psicológica, que hoy Facio que estuvo antes lo hablaba. Lo que decimos que pasa en los medios con la violencia: que fomentan modelos, que te ponen los temas entonces la prensa termina generando la opinión pública. La gente habla de lo que se publica, la gente habla de lo que se le pone ante sus ojos. Bueno, toda esa conversa es la que tenemos con la gente y nosotros tenemos nuestras producciones de video, tenemos nuestros ámbitos de participación, de formación, de intercambio, porque es una forma de vida, es una nueva cultura el humanismo.
J.L. Vázquez: Tenemos que hacer la última pausa pero pregunta Juan dónde se reúne la gente de Progreso y pregunta además si en Joanicó hay AP.
Jaime: Hay AP en Joanicó y compañeros que se están reuniendo pero más bien se reúnen en Progreso. El enclave es en Villa Felicidad. Ruta 5, Kilómetro 32, la calle es José Enrique Rodó. Progreso. Mi teléfono es 369 0150. Si no estoy ahí está mi compañera, Marina, que también los atiende.
Si alguien quiere hacer una reunión, incluso de las villas, que llame para coordinar.
Ángeles: Dice Lilian que hay que hablar mucho en las paradas de ómnibus, en una sala de espera, en el ómnibus. Me quedo con las palabras de ayer de Macció: Asamblea Popular, es urgente
Está muy bueno eso. Y es verdad que cuando uno conversa con la gente donde sea siempre con alguien termina recibiendo la pregunta ¿y qué es la AP?
J.L. Vázquez: Llamó Carlos Boschi y dice que el local central de la AP en Fernández Crespo 1910 bis esquina La Paz está abierto todos los días a partir de las 10 de la mañana.
Ángeles: Recordamos que ya está fijado para el día sábado 6 un acto en la ciudad de Canelones a las 11 de la mañana. En la calle de la feria, en el club Los Paraísos van a estar Raúl Rodríguez y Delia Villalba y por supuesto se está invitando a la gente de Santa Lucía, la gente que está cerca, por supuesto de Joanicó y Progreso también. Está elegida la ciudad de Canelones para esa actividad.
En las barriadas, cuando se sale a golpear una puerta que vos no sabés ni quién van a abrir, si votó a los blancos, los colorados o al Frente, ¿cómo se encara la gente, qué se le plantea, cuál es la primera respuesta que reciben en esas barriadas?
Jaime: Primero salimos puerta a puerta y conocemos a la gente. Ya sabemos más o menos a quien votaron o no. Nos conocemos. La villa es chica. A la ciudad de Progreso todavía no hemos llegado pero en la villa nos conocemos. Yo ando en la calle y conozco a quien votó, a quien no votó. Y se le va llegando a la gente. Ya al darle un volante y decirle somos de la AP. Ya ahí te preguntan ¿quiénes son? Pero tenemos buena recepción. La gente de afuera es gente bien, que te escucha. No te cierra la puerta en la cara. Por ahora no hemos llegado a ese extremo en Canelones. Capaz que en algún momento llega, pero tenemos buena recepción. Hay que invertir tiempo: 20 minutos, media hora con cada persona. Capaz que te recorrés una cuadra y 5 personas, pero hay que invertir el tiempo. En el almacén, con el almacenero. Vas a pagar algo y estás hablando con el almacenero y te está escuchando el de al lado y ya se da una conversación. Aunque no estén de acuerdo contigo pero ya generar una discusión de las ideas de cada uno, ya es una forma de llegar. Como en el trabajo también. Aunque no estén de acuerdo tus compañeros con tu forma de pensar pero por lo menos discutir nuestro planteo porque capaz que el que está al lado y escucha, sí está de acuerdo y es una forma de llegar.
J.l. Vázquez: Llamó Fátima y dice: aprovechando que están los compañeros del Partido Humanista y de Refundación Comunista: en la Costa 1 no tenemos a compañeros de ninguno de los 2 sectores y pide un contacto.
Daniel: Tenemos una compañera: Carolina.
J.L. Vázquez: Fátima tenemos el teléfono de Carolina, después te lo pasamos.
Ángeles: Preguntan cómo se hace una pegatina si está lleno de chacras.
Jaime: En los postes. Está lleno de luces y entonces hay columnas. Y columnas gruesas, columnas lindas. Son afiches muy grandes que a veces cuesta ponerlos pero las columnas son grandes. Lo que no hay son muros. Ese es nuestro gran problema. Están las paradas y las columnas.
Ángeles: Shirley manda saludos para Jaime. Que es un gran trabajador de la salud y un luchador en la vida.
Rodríguez de San José dice: ayer veía cómo gastaron 25 millones de dólares y el Hospital de Clínicas está cerrado. No tienen vergüenza. Menos mal que el 26 se fue del Frente Amplio. Tendrían que irse muchos más.
La situación del Clínicas aparece por todos lados.
Alguien mandó un mensaje en relación a algo que leímos nosotros y decía que Mujica le hacía acordar a Chicotazo pero también tiene algo de Tortoreli que quería carreteras sólo en bajada.
Zevallos: Tortoreli era un poco más avanzado. Salía por el Cordón a hacer su arenga. Y además no sólo quería calles en bajada, sino que quería canillas con leche. Mujica no llegó todavía. Hace esfuerzos, pero todavía no llega.
J.L. Vázquez: Bueno, a Orlando, a Jaime y a Daniel, muchas gracias por haber venido y mantenemos el contacto.

LA ASAMBLEA POPULAR EN BUENOS AIRES




En una noche lluviosa y muy fría recibimos en Buenos Aires a los Candidatos de la Asamblea Popular (Delia Villalba y Raúl Rodríguez) junto con algunos compañeros del Coordinador (Héctor Morales, Gustavo López, Jorge Pérez y Fernando Vázquez).
Comenzó la actividad con la actuacion de Pilar Romero, una voz privilegiada del canto chileno.
Junto a mas de 90 compañeros escuchando atentamente hasta el final las diferentes exposiciones de el coordinador y terminando la charla con el enorme compromiso expresado por Delia y Raúl con todos lo compañeros que estamos en el exterior.
Culminando el acto con la actuación de un excelente guitarrista y cantor Yamandú Palacios .
Y como broche final nos regalo su canto Jorge Guichón junto a una cuerda de tambores.
Y sentimos una enorme alegría de que este cantón se supera día a día y con el compromiso de seguir luchando por un Uruguay para todos.

VAMO ARRIBA LA ASAMBLEA POPULAR CARAJO!!!!!!!!!!!!!!!!

Gentileza de Astrid desde Bs. As

viernes, 5 de junio de 2009

La humanización en el trabajo en el pensamiento guevariano.



Nuevamente este 14 de junio, se cumple un aniversario más del onomástico de un hombre que legó un ejemplo imperecedero en el mundo, su nombre Ernesto Che Guevara de la Serna y conocido en toda su magnitud por el Guerrillero Heroico.
Sus cualidades como hombre, como ser, entraña un pensamiento humanista, cualidad que la desarrolla en todos sus aspectos y que trasciende a todas las latitudes.
Al igual que Marx, este creador de los postulados acerca del Hombre Nuevo; consideraba la abolición o superación del régimen capitalista por la creación de un sistema económico- social, que como condición necesaria, permitiera la rehumanizacion del hombre: EL SOCIALISMO.
Este teórico sostiene, que como parte de este proceso en una sociedad en transición socialista, el trabajo deberá convertirse en una necesidad moral y un deber social. Consideraba en el caso de una sociedad capitalista, no se ha producido todavía una educación para el trabajo social, y la repartición de la riqueza distaba de estar cerca del alcance de las masas mediante el simple proceso de apropiación, por lo que en el desarrollo de su teoría argumenta que en el sistema capitalista de producción, el ejemplar humano, enajenado, tiene un visible cordón umbilical.
Por ende, en su pensamiento expone, que para construir una nueva sociedad simultáneamente con la base material mediante el trabajo, hay que hacer al hombre nuevo en la creación de una nueva conciencia, de una nueva actitud ante el trabajo que tienda a convertirse en un hábito. Por ello concluía, lo importante es que los hombres vayan adquiriendo cada día más conciencia de la necesidad de su incorporación a la sociedad y al mismo tiempo, de su importancia como impulsores del trabajo y el aporte social.
Si bien Marx expresaba en su obra “ Los Manuscritos Económicos Filosóficos”, en el año 1844, que solo con la abolición de la propiedad privada el hombre podrá realizar su ser y reafirmarse como ser humano por medio de su actividad universal y libre; el Che lo corrobora en su estudio acerca de la transición socialista desde el subdesarrollo, al expresar que en la construcción del socialismo el hombre logrará la total conciencia de su ser social, con una realización plena como “criatura humana”, rotas las cadenas de la enajenación.
También en coincidencia con las ideas marxistas, sustenta que este proceso de desajenacion del hombre no ocurre de manera automática hacia la nueva sociedad, sino que al no sentir la opresión en relación a los medios de producción; el hombre comienza a liberar sus pensamiento, ya no necesita pensar en satisfacer sus necesidades animales mediante el trabajo; no necesita sentir ese carácter hostil y extraño ante el trabajo, que se manifiesta en sentimientos de privación, de explotación y opresión, a través del cuál se originan los conflictos sociales.
Como condición nueva en la construcción socialista, el hombre transita hacia un nuevo régimen donde arrastra desde el punto de vista económico-social e ideológico, elementos del capitalismo, que en su forma inicial incide en la comprensión cabal de la importancia de una nueva actitud ante el trabajo, pero puede comprender su magnitud humana a través del nuevo trabajo realizado, a través de la producción para la satisfacción colectiva y no por la venta de su fuerza de trabajo, donde la explotación del hombre por el hombre, constituye un componente medular en la acumulación de la ganancia capitalista.
Por ello, Guevara refiere: El hombre del siglo XXI es el que debemos crear, aunque todavía es una aspiración subjetiva y no sistematizada.
Con ello alienta al estudio del contenido del trabajo en el socialismo y sus nuevas dimensiones al permitir mediante este la ansiada libertad no solo de explotación, sino de expresión en marcha a la igualdad y a la justicia social. Alienta a los pueblos, países y continentes que luchan por la liberación del Capitalismo y con ello de la alineación ante el trabajo, por un régimen nuevo que sustituya los males del sistema socioeconómico anterior, ya sea socialismo, comunismo, un nuevo proyecto de desarrollo, o como entiéndase llamarle.
Continuar las ideas del Che en cuanto al valor del trabajo, el humanismo que encarna, de la comprensión del papel del trabajo en la creación de la riqueza colectiva y en la conciencia del hombre nuevo, constituye una asignatura a pendiente. En su profundización está el arma ideológica que otros países como Cuba, deberán emprender.
El trabajo debe adquirir una condición nueva y la mercancía- hombre cesa de existir, para brindarle al sistema un nuevo aporte en el cumplimiento de su deber social y vetar que ese hombre del siglo XXI, prosiga con la necesidad de venderse como una mercancía.
Hace 22 años, Fidel en su discurso pronunciado por el XX Aniversario de la caída en combate del Che Guevara, expresa sobre esta figura de pensamiento y acción: … todos los hombres y mujeres debieran ser como el Che en el cumplimiento del deber, en cada cosa, en cada detalle, en cada actividad, en su espíritu de trabajo. …
Sirva entonces en este 14 de junio, este legado que nos deja ese paradigma de hombre nuevo, que no pudo estar presente en este siglo XXI, pero que con su pensamiento sigue entre nosotros impulsando las banderas del humanismo, del socialismo y del internacionalismo.

Lic. Olga L. Vila Pérez. Profesor Asistente. Aspirante a Doctor en Ciencias Económicas.
Centro: Escuela Provincial del Partido Cienfuegos:” Alejandro Nápoles León.”

martes, 2 de junio de 2009

Los aplausos y los silencios



Ayer, 31 de mayo, un despacho de la AFP informó que: “Cuba aceptó reabrir las negociaciones con Estados Unidos sobre migración y el envío directo de correo, una nueva señal del deshielo que tiene lugar en vísperas de una Cumbre de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la que el caso cubano dominará las conversaciones.
“El jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, Jorge Bolaños, transmitió el sábado que Cuba ‘espera reiniciar conversaciones sobre emigración y el servicio de correo directo’, dijo el domingo un alto funcionario del Departamento de Estado que se mantuvo en el anonimato.
“Desde El Salvador, donde asiste a un cónclave ministerial sobre comercio regional, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que Washington estaba complacido de reanudar las conversaciones con La Habana sobre esos temas.”
De inmediato un exabrupto nada diplomático:
“‘Habrá un diálogo abierto tan pronto como haya cambios sobre derechos humanos y movimientos hacia la democracia’ en Cuba”, expresa la agencia EFE.
¿Cuál es la “democracia” y los “derechos humanos” que Estados Unidos defiende? ¿Era realmente necesario lanzar esa humillante y prepotente advertencia?
Cuando hoy veía por televisión la toma de posesión de Mauricio Funes y éste habló de restablecer relaciones con Cuba, un ensordecedor aplauso y gritos de júbilo estallaron en aquella sala, como no se escucharon en ningún otro momento de su discurso. Allí entre los invitados estaba Hillary. Previamente el orador, que muchas veces se apartaba de los papeles, había cometido el error de saludar a la Clinton, que ocupa el cargo de Secretaria de Estado, antes incluso que a Lula da Silva, Presidente del gigante suramericano, allí presente entre un grupo de Presidentes de nuestra área.
El orador, sin concluir todavía el prolongado aplauso a Cuba ―que tal vez lastimaría a la señora Clinton―, tomó la palabra y mencionó de nuevo a Estados Unidos, con la mejor intención del mundo. Sin embargo, muy pocos en aquella gran sala aplaudieron a ese país.
Un momento culminante y muy aplaudido del discurso de Mauricio se produjo antes, cuando mencionó al ilustre arzobispo Oscar Arnulfo Romero, cuya tumba había visitado esa mañana. Aquel defensor de los pobres había sido asesinado impunemente, cuando oficiaba una misa, por la sangrienta tiranía del partido ARENA impuesta por el imperialismo en El Salvador. En aquella sala estaban también los legisladores y altos funcionarios que representaban al partido que lo asesinó; entre ellos, varios de los pocos que aplaudieron a Estados Unidos.
En determinadas circunstancias, no solo las palabras hablan por sí mismas, sino también los aplausos y los silencios.

Fidel Castro Ruz
Junio 1º de 2009
2 y 36 p.m.

¿Quiere el Presidente Obama una base aérea militar gringa en Colombia?



El diario de la ultraderecha española El Tiempo, de Bogotá, trae en su edición del 31 de mayo una noticia aterradora para los colombianos, que levantará la protesta de todos los pueblos de la América Latina y del Sur por la gravedad de su contenido.
Se trata de una larga información de ese periódico en que da cuenta que el gobierno de Barack Obama de Estados Unidos, está acariciando y consintiendo la vanidad del presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, quien ha sido el presidente de la República de Colombia más abyecto y entregado a los dictados de los gobiernos de Clinton y los Bush contra Colombia, para utilizar este país como nueva sede de la base aérea que tiene Estados Unidos en el Ecuador y que quieren trasladar a Colombia por gestión del propio gobierno colombiano de Uribe Vélez. Por lo visto, Uribe Vélez es capaz de todo con Estados Unidos para lograr el apoyo y la amistad del nuevo presidente de ese país. La información del corresponsal de El Tiempo en Washington, Sergio Gómez Maseri, da cuenta de que en las fuerzas armadas de los Estados Unidos y en el nuevo gobierno se ha abierto camino la idea de trasladar a Colombia la base norteamericana que estaba en Manta, Ecuador, y que debería instalarse en Colombia, cerca de Bogotá, en la base aérea y militar colombiana de Palanquero, porque sería una “ potencial base que garantice a los Estados Unidos su acceso militar aéreo a toda Sur América e incluso como un “puente aéreo” para operaciones de enlace con sus bases militares en África”. Esto, de llevarse a cabo, constituye para Colombia una especie de nuevo Panamá, cuando los Estados Unidos tenían en la zona del canal de Panamá fuerzas militares y navales propias que intervenían en los conflictos políticos internos de Colombia y en el proyecto todo de la construcción del canal interoceánico. Los panameños que desde decenas de años atrás luchaban por retornar a su independencia como nación, recuperando su plena soberanía de Colombia, aprovecharon la guerra civil colombiana de aquella época entre liberales y conservadores para lanzarse con el apoyo militar, económico y político total de los Estados Unidos, y bajo su dirección, a proclamar su separación total de Colombia y la reconquista del proyecto del canal interoceánico. La flota de guerra norteamericana en los puertos de Panamá participó en esa guerra apoyando la independencia de Panamá con desembarco de tropas tanto en la ciudad de Panamá como en la de Colón. La intervención norteamericana, produjo obviamente la muerte de soldados y nacionales colombianos en Panamá.
En estos momentos, con la idea que acaba de lanzar el nuevo gobierno de los Estados Unidos del señor Obama, de instalar en la base Palanquero de Colombia, situada cerca a Bogotá, la nueva base militar norteamericana en Colombia, este país, Colombia, pasaría a ser igual que cualquiera de las naciones africanas o asiáticas que aún tienen que soportar el dominio militar norteamericano sobre su soberanía”. En Colombia habría que desatar una nueva guerra por la independencia nacional. Es lo que en la propia información de El Tiempo, que venimos comentando, un funcionario del Ministerio de Defensa de Colombia se atrevió a decir: “Para nosotros es claro que, por ningún motivo, es negociable el punto de que funcione una base militar estadounidense en territorio colombiano, por razones constitucionales y de soberanía. No tengo la menor duda que toda la América Latina y del Caribe se levantará contra esta vagabundería del gobierno de Uribe Vélez, si llegara a pactarse con el nuevo gobierno de los Estados Unidos. El pueblo colombiano y los pueblos latinoamericanos y del Caribe nos uniremos todos para impedir esa traición a nuestras naciones, sobre todo ahora que el Presidente colombiano ha logrado ensamblarse con la nueva Secretaria de los Estados Unidos Hillary Clinton, quien ha estado coqueteando al presidente Uribe Vélez, pues según declaraciones de este mismo en El Tiempo de hoy, dos de junio, declara que: “La señora Hillary está muy interesada en Colombia, en lo macro, en lo micro, en la situación general del país, en el Plan Colombia, en el tema del TLC, en todo” dijo el presidente Uribe Vélez, quien según sus propias palabras ya está entregado a los intereses norteamericanos, abandonando incluso los intereses de Colombia y de América del Sur.

Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

Obama y el fracaso imperialista en Iraq, Afganistán y Pakistán

La poderosa fuerza que llevó a Obama a la Casa Blanca fue la enorme sed de cambio en las condiciones de vida de las masas oprimidas de Estados Unidos. Y fue, también, el ansia de acabar con guerras percibidas como injustas, motivadas por los intereses de las grandes corporaciones, y causantes de miles de víctimas (también estadounidenses) y de recortes en los gastos sociales. Frente al belicista e iluminado Bush, Barack parecía un hombre de talante, preocupado por los problemas reales de la población trabajadora, y dispuesto a poner coto a la guerra, la opresión y la rapiña imperialistas que tan impopular han hecho a Estados Unidos en el mundo. Sin embargo, ¿así es Obama, o más bien era así como querían verlo las masas? ¿Qué cambios se están dando en el imperialismo USA, y hacia dónde va, en este contexto de crisis internacional?
Vivimos en una época de decadencia de la potencia imperialista más poderosa de la historia. A la vez que sigue siendo la principal potencia económica, y el que posee más recursos militares, con mucha diferencia, Estados Unidos está sumido en un declive como potencia dominante sin que, al contrario de lo habitual, surja ninguna potencia alternativa al mismo nivel. Este ocaso, en última instancia, es el del sistema capitalista, incapaz de garantizar una vida mínimamente digna ni siquiera para las masas de los países más desarrollados.
Los intereses exteriores de Estados Unidos, desde que emergió como superpotencia tras la II Guerra Mundial, responden siempre (y lo harán mientras su burguesía no sea expropiada) a los intereses imperialistas, es decir, a los de los capitalistas estadounidenses, que necesitan extraer recursos de todo el mundo y mantener zonas estratégicas bajo su control. A lo largo de su historia, el imperialismo americano ha conocido diferentes tácticas y estrategias, ha cambiado de formas, ha cometido errores, pero siempre ha seguido la férrea senda que le marcan los intereses capitalistas.
El gobierno de Bush ha sido nefasto para la población USA, cuyos sentimientos hacia él son comparables a los que perviven en el Estado español hacia Aznar. George W. fue criticado con saña por un sector importante de la burguesía, ya que la forma de defender sus intereses, muy lejos de ser el resultado de una estrategia inteligentemente preparada, fue una continua toma de decisiones apresuradas que no respondían, al menos, a ningún plan serio. Sin embargo, las críticas de aquellos analistas del capital que defendieron la candidatura de Obama se han cuidado muy mucho de limitarse a las formas de la Administración Bush, sin poner en cuestión en ningún momento la motivación de la Guerra de Iraq, del apoyo a Israel, o cualquier otra línea estratégica del imperialismo.
América Latina, el patio trasero de EEUU, férreamente dominada en el pasado, hoy está inmersa en una poderosa revolución que amenaza la existencia misma del capitalismo latinoamericano, y con él del propio imperialismo. La correlación de fuerzas es tan desfavorable para éste que es impensable a corto o medio plazo una intervención militar masiva incluso vía interpuesta (a través de sus mercenarios colombianos), aunque si no hubiera más alternativa retomarán ese camino. Hoy por hoy los imperialistas juegan a varias cartas, una son planes de magnicidio, sabotaje, secesión (desde Paraguay hasta Nicaragua, de momento han fracasado todos esos planes), la otra es ganar tiempo y que la política reformista (que en esta situación es ni más ni menos que saboteadora de la revolución) de muchos de los dirigentes de izquierda que han llegado al gobierno desmoralice a las masas.
El otro ejemplo evidente de debilidad imperialista es la zona que va desde Egipto hasta India. Una zona clave por razones económicas y geoestratégicas. Bush pretendió utilizar el impacto del 11-S para establecer un nuevo orden, recuperando el control imperialista sobre toda la zona. Cuando abandonó la Casa Blanca, el panorama era mil veces más preocupante que cuando llegó a él: la potencia regional a la que se deseaba debilitar (incluso se valoró el derrocamiento de su régimen), Irán, está fortalecida, jugando un papel central en Iraq; el debilitamiento de Siria -aliada de Irán- a través de Líbano también fracasó (sólo el sostén inestable de Hezbolá permitió que no cayera el gobierno libanés de mayoría proimperialista); las débiles estructuras estatales creadas en Afganistán o Iraq penden de un hilo; y, por último, el pozo sin fondo de recursos militares en esos dos países no han podido acabar con la insurgencia iraquí ni con las bandas talibanes. No sólo eso, el fracaso del imperialismo en toda la zona y la crisis mundial amenazan con desestabilizar Pakistán, país clave, entre otras muchas cosas, por ser una potencia nuclear y tradicional enemigo de la India. Y, lo peor de todo: la puerta está abierta para poderosos movimientos de masas, para insurrecciones y revoluciones, la peor de las pesadillas para los imperialistas.

Iraq: la guerra perdida

El 27 de febrero Obama hizo un discurso patriótico ante los soldados en Iraq. Muy lejos del común de los estadounidenses (y de los soldados), que consideran un fracaso esa intervención militar y desean la salida rápida de las tropas, nuestro amigo Barack Hussein dijo: "Quiero ser muy claro. Enviamos nuestras tropas a Iraq a acabar con el régimen de Sadam Hussein, y habéis hecho el trabajo (...). Habéis luchado contra la tiranía y el desorden (...), habéis servido con honor y éxito". Mientras esto decía, el 16% de los iraquíes están refugiados en Siria, Jordania o su propio país; medio millón de niños huérfanos vagan por las calles y 800 están internados en las prisiones militares USA; las infraestructuras sanitarias y educativas siguen destruidas en su mayor parte; y entre 100.000 y un millón de iraquíes yacen víctimas de la ocupación.
La retirada de Iraq, una de las promesas estrella del nuevo presidente, no tiene fecha, ni siquiera lejana; será tomada en su momento "escuchando a los militares sobre el terreno" y en base a "la necesidad de mantener la estabilidad" en el país. El pequeño problema del imperialismo es que sólo con un gran despliegue de fuerzas es capaz de mantener una cierta estabilidad, y un repliegue sensible de ellas haría caer rápidamente al gobierno, o precisamente para evitar eso lo decantaría hacia la influencia iraní. Por eso Estados Unidos necesita llegar a acuerdos con Siria y, especialmente, Irán, para garantizar que no se desintegre el país y que, al día siguiente de la retirada, no haya un Gobierno más antiamericano que el de Sadam... En otras palabras, salir lo más pacífica y dignamente posible de Iraq le va a costar al imperialismo compartir su dominio del país con Irán y Siria, además de otras concesiones (relativas al programa nuclear iraní, a Líbano y los Altos del Golán -territorios sirios ocupados por Israel-, a la propia Palestina...). Claro que no son concesiones tan fáciles, sobre todo cuando afectan a terceros -Israel- que no están por la labor... Los guiños públicos de Obama a Irán, y las reuniones más o menos secretas de Irán con Estados Unidos, a cuenta de Iraq, van en esta dirección.
Sin embargo, un acuerdo Irán-USA es extremadamente difícil. La grave situación interna de la República Islámica obliga, al menos, al sector más conservador del clero, comandado por Ahmadineyah, a buscar una base social en el campo, redoblando llamamientos a luchar contra "el Gran Satán" y aguijoneando el orgullo nacional a cuenta del programa nuclear. Posiblemente lleguen a acuerdos parciales y secretos, pero inestables, y no solucionarán nada.
El supuesto éxito en la disminución de ataques de insurgentes y terroristas en Iraq necesita ser analizado. Las masacres de Al Qaeda han aislado socialmente a los yihadistas y permitido al imperialismo formar bandas bajo su tutela, de entre las filas de la minoría suní (las llamadas milicias del Despertar), que a corto plazo han tenido éxito en poner coto a yihadistas. Otro factor en esa dirección ha sido el aparente desarme de la milicia del clérigo chií Al Sáder. Sin embargo, los problemas de fondo persisten para los imperialistas. La oposición a la ocupación se mantiene o crece, como demuestran las masivas manifestaciones del 18 de octubre (contra la ley que permitiría el mantenimiento indefinido de bases USA) y 8 de abril (en el sexto aniversario de la caída de la dictadura de Sadam), y las encuestas, que indican un 80% de iraquíes en contra de la ocupación. El régimen títere proimperialista combate su propia debilidad con represión (por ejemplo, los sindicatos están prohibidos en el sector público) e intentando desviar la atención hacia enfrentamientos sectarios, estimulados por los intereses de cada uno de los grupos sustentadores del poder, y de sus bandas armadas (muy significativo en ese sentido los combates callejeros, en pleno centro de Bagdad, entre las milicias suníes Despertar y la policía iraquí controlada directamente por el gobierno de mayoría chií). Otros factores de peligro para el régimen impuesto son la influencia iraní e incluso saudí, y la popularidad de Al Sáder entre las masas desheredadas chiíes, y por supuesto cualquier huelga o movilización obrera que una a los iraquíes por encima de sus diferencias culturales.

Afganistán: la guerra que se está perdiendo

Imposible para Obama, como buen representante imperialista, desentenderse de Iraq. Lo que pretende es desviar la atención hacia Afganistán (y Pakistán), donde el fracaso puede ser aún mayor. El presidente ha pedido al Congreso 200.000 millones de dólares para Iraq y Afganistán. El asunto es serio; se trata de la dominación imperialista sobre toda la zona, más difícil hoy que hace seis años (cuando Bush se precipitó a declarar la victoria en la guerra de Iraq). No son dos guerras, es la misma guerra, distintos escenarios. Lo refleja Obama, en el discurso mencionado, eso sí, con palabras más bonitas: "ésta es la razón por la que combatimos a Al Qaeda en Afganistán y Pakistán, por la que empleamos todos los medios del poder americano para prevenir el desarrollo del armamento nuclear en Irán, y por la que buscamos activamente la paz definitiva (sic) entre Israel y el mundo árabe".
Con sus amables ademanes y palabras, Obama está aumentando la escalada de implicación en Afganistán y Pakistán, sometiendo la zona a tensiones insoportables. Su magnética sonrisa, al parecer, obró el milagro de un radical cambio de parecer de sus colegas Sarkozy y Angela Merckel, al respecto de Afganistán, en la cumbre de la OTAN de principios de abril. Antes de la reunión insistían (demagógicamente) en que la clave de la estabilidad del régimen afgano era el aumento del nivel de vida de las masas, después todo fue apoyo a los planes obamistas de envío de más tropas (21.000 estadounidenses, 900 británicos, 600 franceses, entre 450 y 600 españoles...), hasta llegar a los 75.000 ocupantes de momento (y eso sin contar la mal llamada fuerza de reconstrucción). Aunque quizás más que la sonrisa pesó el argumento que dio Sarkozy... "No podemos permitirnos perder [la guerra] porque una parte de la libertad del mundo [la libertad de explotación capitalista, claro] está en juego allí" (El País, 5/4/09).
La alternativa Obama para Afganistán (inundar de soldados el país, y acabar con los talibanes en su retaguardia, Pakistán, más un poco de retórica sobre dinero para las infraestructuras afganas y paquistaníes, dólares que acabarán en las manos de los propios imperialistas y de sus servidores) es la salida falsa a un problema grave para ellos: "no podemos derrotar a los talibanes", dijo el comandante saliente de las fuerzas británicas en Afganistán, a The Times (6/10/08), "lo que necesitamos son tropas suficientes para contener la insurgencia a un nivel donde no sea una amenaza estratégica para la longevidad del gobierno elegido". La apuesta del nuevo presidente USA es arriesgada, porque el odio hacia el ocupante, causante de miles de muertos en bombardeos, es cada vez más peligroso para el régimen títere de Karzai, y la insurgencia (no sólo talibán) se ha enquistado en extensas zonas del país, amenazando incluso los alrededores de Kabul.
Antes que esta escalada en la intervención, los imperialistas han probado otras salidas, como llegar a acuerdos con sectores de los talibanes, incorporándolos a la estructura del Estado (es decir, preservando su poder armado y preparando así conflictos futuros); sin embargo, no han tenido éxito. Por eso Obama se negó a detener los bombardeos aéreos, justo después de la aniquilación de dos aldeas afganas y la muerte de 140 civiles (95 menores). Esta última masacre, a principios de mayo, ha provocado manifestaciones de protesta en el oeste afgano. Coincidiendo en el tiempo, una niña murió y su familia fue herida por soldados italianos al acribillar su coche. Pero el nuevo amo imperialista está decidido: sustituyó al antiguo comandante de las fuerzas en Afganistán por el general Stanley McCrystall, un siniestro personaje, especialista en contrainsurgencia. Este militar fue director del Comando de Operaciones Especiales, que torturó y asesinó a supuestos sospechosos de terrorismo en una docena de países. Más represión, más poder e impunidad para las bandas armadas (uniformadas o no), más barbarie para las masas afganas... Y pese a todo están perdiendo la guerra, o mejor dicho la han perdido ya. Euronews, 4/05/09; "La OTAN se prepara para un verano sangriento en Afganistán. Los ataques de la insurgencia en el primer trimestre de 2009 han aumentado un 73% con respecto al mismo periodo de 2008, según la OTAN. Lo nunca visto desde la caída de los talibanes (...). A finales de este año, la OTAN quiere tener 130.000 soldados en suelo afgano. Pero según algunos analistas (...) podría no ser suficiente".

Pakistán: la guerra imprevisible
e imposible

Si el pedigrí imperialista se mide en hechos y no en palabras, el de Obama no le va a la zaga al de Bush. En lo poco que lleva en la Casa Blanca, a los muertos en Afganistán e Iraq, hay que sumar los dos millones de desplazados del valle paquistaní de Suat, y a los miles de muertos entre la población civil (muchos presentados como terroristas por parte de los militares para hacer méritos ante el imperialismo). Sin embargo, tanta destrucción y tanta muerte no servirá de nada.
Obama está ejerciendo una presión insoportable sobre el PPP, que, lejos de cubrir las profundas aspiraciones de cambio de los millones de trabajadores y campesinos que le llevaron al gobierno, intenta demostrar que es más fiel a los intereses imperialistas que el sustituido general Musharraf. Unos y otros creen la utopía de poder acabar con los talibanes en las zonas donde nacieron y donde han acumulado más poder. Pero no quieren darse cuenta de que el Estado burgués paquistaní tiene los cimientos carcomidos. Como reconoció Hillary Clinton el 24 de abril en una comisión parlamentaria, los talibanes fueron creados por el gobierno USA, por intermediación del ISI (el servicio secreto paquistaní), para luchar contra el gobierno de izquierdas afgano. Fueron utilizados para el trabajo sucio, y cuando quisieron controlarlos ya era demasiado tarde. Hoy los fundamentalistas son bandas de delincuentes armados y financiados por las cloacas del Estado, totalmente infiltrados en las estructuras estatales (empezando por el ejército).
La operación militar en el valle de Suat es una operación de exterminio de la población local, con la excusa de la lucha contra el terrorismo. Los campesinos y trabajadores de la zona odian a los fundamentalistas, de hecho en las últimas elecciones el voto mayoritario fue para el PPP y otro partido laico; en la localidad de Buner, cuando los talibanes atacaron, fueron los habitantes quienes formaron una milicia que los echó, y sólo pudieron volver cuando los militares ocuparon Buner, desarmaron violentamente esa milicia, impusieron el toque de queda y permitieron la vuelta de esos elementos. En definitiva, el ejército paquistaní (infiltrado de arriba abajo por la reacción negra), el Estado y el imperialismo tienen más miedo a la organización e insurrección popular que a los terroristas, que fueron sus aliados ayer y lo serán mañana... De hecho, tras la primera ofensiva militar en el valle de Suat, en el otoño pasado, el gobierno llegó a un vergonzoso acuerdo de paz que les permitió mantener su poder en la zona. El degenerado Estado paquistaní es incapaz de enfrentarse hasta el final con los talibanes sin riesgo de romperse, sólo puede realizar escaramuzas para reequilibrar el reparto de poder, y amedrentar a la población civil, temiendo la inevitable revolución que se avecina en Pakistán.
Para las masas paquistaníes, reacción blanca (imperialismo y sus títeres) o negra (talibanes), da igual. Son igual de corruptos, asesinos y saqueadores. En un país donde 20 familias poseen una riqueza superior al PIB, sólo el 14% de la población cree que el principal problema es el terrorismo. El 62% considera que los más graves son la pobreza y la inflación. Y el 72% rechaza cualquier tipo de implicación imperialista en el país. En toda la zona de Malakand, donde se realizan los combates, ha habido manifestaciones de decenas de miles, en las principales localidades, tanto contra los ataques del Ejército como de los talibanes. Si continúan con las masacres, podrían desenterrar tensiones poderosas, incluyendo, cómo no, la rabia de campesinos y trabajadores, por encima de las diferencias nacionales, contra un Estado y un sistema que les conduce inexorablemente hacia la barbarie. Frente a esta perspectiva, cualquier otra sólo puede ser sombría, y especialmente la desintegración del país, que conduciría a un baño de sangre. En estos momentos, además de la guerra en el valle de Suat, la zona de Baluchistán es escenario bélico del Ejército de Liberación y las tropas del gobierno.

Israel-Palestina: la paz imposible

Hillary Clinton y Obama han marcado distancias respecto a Bush en cuanto a Israel. Han condenado la política de colonización legal o ilegal de Cisjordania, a través de los asentamientos judíos, y han abogado por la solución de "dos Estados". El imperialismo preferiría un Oriente Próximo estable y en paz, eso sí, bajo su dominio indiscutido, donde el papel de Israel sería el de garante de la dominación imperialista, junto a las clases dirigentes egipcias, saudíes y turcas. Por supuesto, el apoyo a un Estado palestino significa permitir una ficción de Estado, militar y económicamente controlado por Israel, a cambio de la absoluta liquidación de cualquier elemento de resistencia palestina. Lo que nunca entenderán los imperialistas es que opresión imperialista y paz o estabilidad están reñidos, inevitablemente aquélla provoca guerra, caos, miseria y rebelión.
Pero la clase dominante israelí tiene sus propios planes. Ella basa su poder político en la manipulación de los colonos fanáticos, los ultraortodoxos y los sectores más atrasados de los trabajadores judíos. Inmersa en una colosal crisis económica y política, a la burguesía sionista le viene muy bien amedrentar a la población con el enemigo palestino y mantener la sociedad militarizada; si no lo hiciera se enfrentaría a un peligro mucho mayor, la rebelión interna. La contradicción es que las palabras de Hillary y Barack, cuyo país es el principal sostenedor económico, militar y político de Israel, tienen poco eco allí. Las últimas elecciones han significado una debacle para el partido históricamente más vinculado a Estados Unidos (el Partido Laborista), y la victoria del Likud, de la extrema derecha religiosa y de Israel Beitenu, cuyo líder, Avigdor Liebermann, es un demagogo cuya popularidad se basa en bravatas como la expulsión del millón de árabes israelíes. El gobierno de coalición Likud - Israel Beitenu - laboristas - ultraortodoxos parece el menos sensible a las presiones de Estados Unidos en bastante tiempo. Y en última instancia, el imperialismo USA no puede romper con su aliado sionista, una vez más tendrá que aceptar la política de hechos consumados. Es justo lo que ha ocurrido con la masacre de Gaza, uno de cuyos objetivos era dar un aviso a Obama; el presidente electo se negó repetidas veces a criticar a su aliado. No serán capaces de tomar ninguna medida seria y enfrentarse a la clase dominante israelí.

Las próximas guerras

La tierra, bajo la dominación imperialista, es un planeta inestable, inseguro y violento. Las tensiones entre la gran potencia en declive y las diferentes potencias regionales que necesitan jugar su papel, y sobre todo las tensiones entre los opresores y los oprimidos, que de forma directa o distorsionada se expresan una y mil veces, pueden explotar en cualquier sitio, en cualquier momento. En el pasado reciente el imperialismo, y especialmente Francia, puso sus ojos sobre los ricos recursos de la región sudanesa de Darfur, aprovechando para sus propios intereses el conflicto interno; cada país de la zona y cada señor de la guerra local fueron utilizados como peones por los diferentes actores, si bien los señores imperialistas andan con mucho tiento ante las enormes dificultades de la empresa... Más al este, Etiopía intenta jugar el papel de potencia regional con la aquiescencia de Estados Unidos, pero se enloda una y otra vez, primero en Eritrea, después en Somalia. Y un poquito más al este, el fenómeno de la piratería marítima (un efecto de la devastación de recursos pesqueros en la zona y de la lumpenización a la que obliga la opresión capitalista) es toda una metáfora de cómo hace aguas el nuevo orden imperialista proclamado tras la caída del Muro. Por no hablar de la derrota de Georgia, pieza clave de Estados Unidos en la zona estratégica del Cáucaso, a manos de Rusia.
Estos últimos días se ha elevado la tensión en la península coreana. Aunque éste no es el sitio para analizarlo, es una muestra más de esta debilidad.

Las guerras de Zapatero

¿Y qué decir de Zapatero? Las enormes expectativas que creó con la retirada de las tropas de Iraq hace tiempo se disolvieron. La retirada de las tropas de Iraq fue producto de una gigantesca presión de las masas, pero no significó el inicio de una política beligerante hacia el imperialismo. A partir de entonces el gobierno se ha implicado en las decisiones estratégicas tomadas por el capitalismo USA y europeo: participando en la OTAN como uno más, llevando tropas a Haití (tropas que han masacrado manifestaciones) y Líbano, asesorando a policías, jueces y carceleros iraquíes, y especialmente colaborando con el imperialismo en Afganistán. Aunque el PSOE mantuvo una posición de denuncia verbal de la masacre en Gaza, las relaciones con el gobierno israelí siguen siendo las mismas. Es más, el Estado español continúa siendo uno de los principales suministradores de armas de Israel. La participación española en Afganistán es cada vez más numerosa, y más abiertamente beligerante, lo que inevitablemente tendrá enormes efectos negativos (bajas entre los soldados, afganos masacrados, aumento de gastos militares en tiempos de crisis). Mientras organiza eventos como la Alianza de Civilizaciones, que no juegan absolutamente ningún papel, y lava la cara a Obama (al que calificó de socialdemócrata), Zapatero se posiciona en lo fundamental con los imperialistas.
La lucha contra el imperialismo es la lucha contra el sistema capitalista; es la lucha contra la barbarie, las guerras, la reacción en todas sus formas, el oscurantismo. Sólo un mundo socialista puede repartir las riquezas que genera el trabajo entre todos los humanos, acabando con toda forma de explotación y sus lacras.

Ulises Benito
martes, 02 de junio de 2009