miércoles, 12 de noviembre de 2008

Córdoba en las ideas y en los sentimientos ...



Desde hace más de medio siglo, llevo en el corazón las reformas de Córdoba como parte integral de los fundamentos de mi pensamiento político y cultural. Hoy, a nueve décadas de aquellos memorables acontecimientos académicos de 1918, se ve más claro la enorme trascendencia que tuvieron en toda América Latina y en la gestación de las ideas socialistas cubanas del siglo XX. En ellos están, con los antecedentes martianos y la interpretación leninista del pensamiento de Marx y Engels, las raíces más profundas de la revolución de Fidel y del Che.
Las reformas universitarias, a partir de sus antecedentes en 1918 en la ciudad de Córdoba, Argentina, están insertadas en la historia del movimiento de las ideas políticas y sociales del siglo XX. Aparecieron paralelamente al triunfo del leninismo en Rusia, a la Primera Guerra Mundial, que puso de manifiesto su carácter imperialista con el reparto de colonias y mercados y la radicalización que el plano de las ideas ello significó.
Por esas circunstancias podemos afirmar que en la historia del socialismo en América Latina, las reformas de Córdoba tuvieron un punto esencial de referencia. Fue por la vía de la cultura y del pensamiento universitario como llegaron a nuestra América las ideas socialistas y fue, desde la Argentina, donde primero se recepcionaron y multiplicaron.
Quiero subrayar el destacado lugar que en todo aquel proceso tuvieron las ideas de José Ingenieros, uno de los grandes pensadores de América. Al estudiar los jóvenes universitarios cubanos del siglo XX sus ideas, encontramos paralelo con las de José Martí. Sus textos llegaron desde el extremo sur de nuestra América a su porción más al norte, es decir, en las fronteras mismas con el imperio yanqui, y se sembraron para dejar una perdurable influencia. Tuvo conciencia de la trascendencia de Córdoba para Nuestra América y así lo señaló:
El generoso movimiento de renovación liberal iniciado en 1918 por los estudiantes de Córdoba va adquiriendo en nuestra América los caracteres de un acontecimiento histórico de magnitud continental. Sus ecos inmediatos en Buenos Aires y México, en Santiago de Chile y la Habana, en Lima y Montevideo, han despertado en todos los demás países un vivo deseo de propiciar análogas conquistas (1).
Recordemos sus ideas a favor de la integración y de la defensa de la soberanía de nuestras patrias expuestas en el documento de Constitución de la Unión Latinoamericana:
Propiciamos la Unión Latinoamericana viendo en ella la única defensa posible de nuestras respectivas soberanías nacionales contra los peligros comunes con que nos amenazan los imperialismos extranjeros, y de todos los peligros, lo declaramos sin ambages, el más inmediato en la hora actual está representado por Estado Unidos (2).
La generación revolucionaria cubana de los años 20 y 30 del pasado siglo que nos representamos en personalidades como las de Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Antonio Guiteras y Raúl Roa, entre otros, y aquella que desempeñó un papel protagónico en el Directorio Revolucionario de 1927 y en el de 1930, se sintió poderosamente influida por los programas de Córdoba que incluían entre sus principios la autonomía universitaria, el cogobierno, la extensión universitaria, la periodicidad de las cátedras, los concursos de oposición, la modernización científica y la gratuidad de los estudios.
Fue una luz que se extendió por América. En Cuba aquella simiente encontró un terreno abonado por la tradición patriótica y antiimperialista del XIX, cuya cúspide más alta está, precisamente, en José Martí. Es decir, el pensamiento de Córdoba y el socialismo fructificaron en Cuba en el siglo XX a partir de la tradición cultural decimonónica, le dimos continuidad a aquel legado cultural. He ahí una clave esencial de la revolución triunfante en 1959 y cuya significación es bien conocida.
Este significativo aniversario de aquel movimiento iniciado en Córdoba nos compromete a honrar la cultura de Martí y de Ingenieros, y ello constituye una necesidad para forjar el ideario latinoamericano del siglo XXI. Será posible en la medida en que nos apoyemos en la tradición independentista vinculada a la lucha por la liberación social y nacional iniciada por Simón Bolívar, José de San Martín, Bernardo O'Higgins, Tiradentes y tantos más en el siglo XIX, y en la de Aníbal Ponce, José Carlos Mariátegui, José de Vasconcelos, Augusto César Sandino, Emiliano Zapata, entre otros, en el XX.
Julio Antonio Mella y los revolucionarios cubanos de la década del 20, inspirados en estas ideas, se propusieron descender de la colina, en cuya cima se encuentra ubicada la Universidad de La Habana, ascender al pueblo y tomar el cielo por asalto con la revolución social.
En 1925, Julio Antonio Mella escribió al escritor y médico argentino Araoz Alfaro lo siguiente: "Creo que la Reforma Universitaria no podrá ser definitiva con este régimen social, ni que los estudiantes podrán, ellos solos, obtener todos los fines. (…) la Reforma Universitaria es parte de una gran cuestión social, por esta causa, hasta que la gran cuestión social no quede completamente resuelta, no podrá haber Nueva Universidad"(3).
Había comprendido el joven dirigente estudiantil, asesinado con solo 25 años en México por la tiranía proimperialista de Gerardo Machado, que las verdaderas soluciones a los problemas de los estudiantes universitarios sólo eran factibles con una revolución social. Así, fundó la Federación Estudiantil Universitaria, la Universidad Popular José Martí, el Partido Comunista de Cuba, en 1925, la Liga Antiimperialista de las Américas. Como un recordatorio permanente de la influencia esencial de aquellas ideas redentoras tenemos a nuestra vista la revolución cubana, la de Fidel, la del Che. Ella nació y se desarrolló en la tierra abonada por las ideas de Córdoba.
Para una comprensión cabal de los procesos que se desarrollaron en nuestro país en las primeras décadas del siglo XX hay que tener en cuenta algunas singularidades de nuestro devenir histórico. En 1892, José Martí había organizado el Partido Revolucionario Cubano y convocado a la guerra necesaria contra el imperio español y que resultó ser la antesala del combate al naciente imperio yanqui. Julio Antonio Mella recibió esa cultura, la de Córdoba y la de Martí y asumió el reto de completar la revolución trunca por la intervención de Estados Unidos.
¿Qué enseñanza podemos extraer hoy, en el 2003, de estos orígenes y sus consecuencias ulteriores? La primera y más importante lección está en que el déficit principal de lo que se llamó izquierda en la centuria concluida fue haber divorciado las luchas sociales y de clases de la mejor tradición cultural latinoamericana. Las desviaciones que dramáticamente tuvieron lugar se derivaron del dogmatismo, hijo del divorcio entre la práctica política socialista y la cultura representada en Córdoba. Por esto, venimos con la memoria histórica a repasar esos sucesos y a solicitar que juntos, cubanos y argentinos, estudiemos cómo y porqué sucedió. Para tales fines hacen falta, como he dicho, investigaciones concienzudas cargadas de inteligencia y amor. Permítanme referirme ahora a los procesos históricos que marcaron las ideas políticas cubanas en el siglo XX.
Las ideas contenidas en las aspiraciones de redención socialista que comenzaron en Córdoba fueron después enturbiadas por la mediocridad intelectual y moral, señaladas por Ingenieros en las conclusiones de sus investigaciones sicológicas y filosóficas. Esa mediocridad está en el fondo del hecho de que no fructificara de forma arrolladora el pensamiento socialista en nuestra patria grande. Si América se distanció del ideal socialista fue precisamente porque predominaron la torpeza y la mediocridad. Por esto, invito a estudiar de forma actualizada a José Ingenieros en relación con el tema esencial de la mediocridad humana. Para ello es necesario investigar el papel de las ideas, de un lado y, del otro, el factor que entorpece su crecimiento, es decir, la incultura, la ignorancia y las ambiciones mezquinas.
Debemos trabajar con la vista puesta en unir con amor e inteligencia todos los componentes sociales que constituyen la mayoría de América. Como antecedentes de estos principios está la tradición educacional, política y cultural de nuestra América que viene desde la época de Simón Rodríguez, el maestro de El Libertador, y aun de antes; ella se expresa en la aspiración a la integración de nuestras patrias. La esencia de esta cultura tiene fundamentación y raíces sociales en el objetivo de la liberación humana y de la justicia con alcance universal; es lo que se ha llamado la cultura de emancipación. Una caracterización de ella está expresada en este pensamiento de José Martí: "Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores (4)."
Así fue como muchos universitarios de las décadas anteriores al triunfo de la Revolución llegamos al pensamiento socialista y, dadas las dificultades existentes en aquella época, pienso que haber vencido muestra la validez del pensamiento de Marx y Engels, porque a pesar de tales dificultades, asumimos el más radical ideario socialista que está en Fidel y en el Che. Desde luego, disponemos del esclarecimiento que nos brinda la cultura de emancipación de nuestra América, cuya más alta expresión teórica se halla en José Martí.
Precisamente, su aporte singular a la historia de las ideas políticas universales se fundamentó en iluminar y esclarecer con su inmensa cultura y erudición las formas prácticas de hacer política a favor de los intereses de las grandes mayorías y de la nación en su conjunto. Sobre la base de la tradición de estas enseñanzas martianas, Fidel Castro, en la segunda mitad del siglo XX forjó la unidad de nuestro pueblo para hacer la Revolución, mantenerla, desarrollarla y vencer los inmensos obstáculos que le oponían el imperialismo y las condiciones internacionales. No es fácil encontrar en la historia de los países occidentales a políticos de la estatura de Fidel Castro y de su maestro, el héroe de Dos Ríos. Esto se fundamenta en los principios éticos de valor universal de nuestra cultura y en la sólida argumentación filosófica que resulta indispensable estudiar con mayor profundidad en nuestro país y ampliar su conocimiento universal.
Cuba encontró a partir del pensamiento de Julio Antonio Mella y los que propiciaron, desde los tiempos ya remotos de Córdoba, reformas universitarias radicales y las halló en el entronque de estos principios con las ideas que venían de Lenin. Esto, desde luego, sobre el fundamento de la tradición y el pensamiento de José Martí.
Hoy, frente a la crisis de la civilización burguesa imperialista que está a nuestra vista estamos llamados a encontrar las respuestas, y por consiguiente las acciones, que demandan los colosales desafíos que tiene ante sí la humanidad. Solo asumiendo con rigor las ideas esenciales que integran el legado de los próceres y pensadores de nuestra América y de todo el mundo, incluida la mejor tradición popular y democrática del pueblo de Estados Unidos podremos articular una acción política dirigida a lograr cambios en las relaciones objetivas actuales de dominación económica del capital transnacional.
Para impedir la tragedia y alcanzar ese mundo mejor al que aspiran millones de seres humanos en todo el planeta desterremos definitivamente los ismos que debilitan la actividad creadora del hombre. Consideremos a los sabios, llámense Einstein, Newton, Marx, Aristóteles, etc., o llámese también Che Guevara, no como dioses que todo lo resolvieron adecuadamente sino como gigantes, que descubrieron verdades esenciales que son puntos de partida para descubrir otras verdades que ellos, en su tiempo, no podían encontrar. Esto es, afirmarse en el pensamiento del Che Guevara, de Marx, Engels, Lenin, Martí y de todos.
Para establecer la verdadera significación y alcance del pensamiento de los grandes pensadores de la historia universal es necesario tomar en cuenta sus vínculos y relaciones con otras figuras sobresalientes de la historia. A manera de ejemplo podemos analizar los nexos entre las ideas y acciones de Eloy Alfaro con las de Simón Bolívar, Benito Juárez, Félix Varela que tiene en común representar la mejor cultura jurídica y ética de la tradición liberal latinoamericana y caribeña que es bien distinta a la de Europa y Estados Unidos.
Por eso he afirmado que hay dos liberalismos, el europeo, que nació con la Revolución francesa con su célebre consigna de libertad, igualdad y fraternidad pero referida al derecho de propiedad y que en la práctica abarcó incluso que unos hombres tuvieran derecho de propiedad sobre otros hombres, es decir, la esclavitud. La mejor tradición del siglo XVIII francés se trasformó así, sobre todo a partir de Napoleón y la Santa Alianza, en la negación de los derechos universales del hombre.
En cambio, en América Latina y el Caribe, la revolución de Haití condujo a la liberación de los esclavos y se promovieron principios liberales fundamentados en el derecho de libertad, igualdad y fraternidad de todos los hombres sin excepción. Aquí seguimos otro camino radicalmente diferente al europeo.
Es decir, lo que diferencia el liberalismo latinoamericano y caribeño del europeo norteamericano está en la raíz misma de su surgimiento y desarrollo a finales del XVIII y principios del XIX. Precisamente por estas razones, las ideas y cultura que representan el liberalismo latinoamericano se pudieron articular con el ideario socialista en el siglo XX. El cubano Julio Antonio Mella y el peruano José Carlos Mariátegui, constituyen símbolos de ese empalme ideológico entre la tradición liberal y las ideas socialistas que esta presente con fuerza en los acontecimientos que se iniciaron Córdoba.
Tiene, por tanto, una gran importancia teórica y práctica identificar la existencia de dos liberalismos diferentes: uno que pudo enlazarse con el pensamiento más elevado de Europa en el siglo XIX y principios del XX, el de Marx, Engels y Lenin; y otro que quedó estancado en las ideas decimonónicas que permitieron la sobrevivencia de la esclavitud en Estados Unidos hasta Lincoln, en 1865. Sus secuelas de discriminación racial llegan hasta nuestros días y se observa, además en el tratamiento que se les da a los inmigrantes. Estados Unidos es una sociedad integrada por inmigrantes que discrimina a todos los que no son blancos sajones.
Articular esas ideas nos facilitará encontrar los caminos que nos conduzcan al pensamiento filosófico que necesita el siglo XXI.
Nuestro sentido homenaje a todos los que lucharon y continúan luchando desde la Universidad por las radicales transformaciones que nuestros países reclaman haciendo realidad aquel mandato martiano contenido en estas dos ideas: "Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas (5)" . "Ser culto es el único modo de ser libre (6)".

Armando Hart Dávalos en Bohemia

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1 - Citado por Raúl Roa, La actitud política y social de José Ingenieros. Bufa subversiva, Habana, 1935. Conferencia leída el 31 de octubre de 1929 en la Asociación de Estudiantes de Derecho, Universidad de La Habana. p. 29
2 - Ibídem p. 33
3 - Froilán González y Adys Cupull. Hasta que llegue el Tiempo, Editora Política. 1989 P. 197
4 - José Martí, Obras completas, t. 6, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 19.
5 - J. Martí, O. C. Nuestra América, t. 6 p. 18
6 - J. Martí, O.C. t. 8, p. 289, Editora Nacional de Cuba, 1964

lunes, 10 de noviembre de 2008

Los gobiernos de todo el mundo al servicio de la banca

No, no es democracia: es la dictadura del capital financiero

El próximo 15 de noviembre, George. W. Bush y su colega francés Sarkozy han convocado en Washington una cumbre de jefes de Estado (el G-20), con el objetivo, en palabras del presidente de Francia, de "refundar el capitalismo sobre bases éticas" y evitar "una revuelta mundial". Para poner una nota pintoresca a semejante encuentro, el presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero, anda mendigando por las esquinas una silla en la reunión. ¡Cómo va a faltar el líder más carismático de la socialdemocracia mundial a una mesa con comensales tan importantes! ¿Llevaría el mensaje de angustia de los trabajadores, los desempleados, los jubilados a tan magna cumbre? Obviamente no. Zapatero, como su colega laborista Mr. Brown, como todos los líderes de la socialdemocracia, si por algo se han destacado en estos meses es por constituir una firme línea de defensa del capitalismo.

"El gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa"

C. Marx y F. Engels. El Manifiesto Comunista

La clase dominante intenta evitar, desesperadamente, que la economía mundial se precipite hacia una depresión de consecuencias incalculables. Pero la posibilidad de que lo logren es más bien remota. Después de aprobar planes para regalar a la gran banca una cantidad de dinero público equivalente a casi la mitad del PIB norteamericano (cerca de tres billones de euros), las bolsas siguen cayendo en picado tras la estela de una recesión que se agranda cada día que pasa. Todo son malas noticias, incluidas sus ilusiones en los países emergentes. En Brasil o México, en China o en la India, en Europa del Este, la contracción del consumo mundial, la caída de los precios de las materias primas y el desplome del precio del petróleo, que ha cotizado en el mes de octubre a 62 dólares el barril cuando en el mes de junio alcanzó los 145, están creando las condiciones para un auténtico cataclismo en estos países.

¿Una vuelta al keynesianismo?

Las decisiones adoptadas por los gobiernos se han vestido interesadamente como el triunfo de la cordura (regulación e intervencionismo) frente a la locura de la desregulación (neoliberalismo). Lo paradójico de la situación es que los mismos artífices de la burbuja financiera y especulativa, gente como Henry Paulson, secretario del Tesoro de EEUU y antiguo presidente de Goldman Sachs, Sarkozy o Brown, se arrogan el papel de bomberos para apagar el fuego que ellos mismos atizaron.
Tamaña estafa no cuenta para los socialdemócratas y sus amigos neokeynesianos que han festejado este remedo de "nacionalizaciones" y respaldo estatal como una buena señal. Pero la realidad indica que esta intervención gigantesca a favor de la banca privada poco se asemeja a la época dorada de las políticas keynesianas aplicadas en Europa occidental tras la Segunda Guerra Mundial. Más bien, por el momento, son lo contrario.
No se trata de una inyección dirigida hacia la economía productiva ni de nacionalizaciones de sectores como los ferrocarriles, las minas o la siderurgia; no se trata tampoco de fortalecer una red de sanidad y educación públicas gratuitas y universales, ni el establecimiento de un potente seguro de desempleo; ni de un plan estratégico para aumentar la demanda del mercado interno a través de la creación de empleo público financiado con el déficit presupuestario. Todo ello fue posible, en Europa occidental y en EEUU, después de la hecatombe de la gran guerra imperialista, y en un momento en que EEUU concentraba más de dos terceras partes de las reservas de oro y eran los acreedores de medio mundo. Estados Unidos salió de la gran guerra manteniendo intacto su aparato productivo, al tiempo que poseía una cantidad imponente de inventos y patentes militares que aplicaron con éxito a la producción civil.
En aquellas circunstancias, ante la amenaza de la revolución socialista en Europa occidental y después de constatar que la URSS se había fortalecido militar y políticamente, la clase dominante estadounidense estuvo dispuesta a ceder una parte de la abultada tasa de ahorro nacional para impulsar el plan Marshall y reconstruir Europa, y de paso hacer buenos y lucrativos negocios.
La clave de aquel periodo excepcional de crecimiento económico, de desarrollo de las fuerzas productivas, de división internacional del trabajo y de auge del comercio mundial, fue la constante reinversión productiva de la plusvalía obtenida. Las diferencias de aquellas circunstancias históricas con las actuales son sobresalientes en todos los sentidos (1).
A pesar de la propaganda del momento presente, el modelo keynesiano también se mostró impotente ante las contradicciones insolubles del capitalismo: no pudo sortear la crisis de sobreproducción que golpeó la economía mundial al inicio de la década de los setenta del siglo pasado, y terminó fracasando. Los gigantescos déficits presupuestarios de las naciones capitalistas más desarrolladas alimentaron la espiral de estancamiento e inflación, y de revolución social.
No, no estamos ante un proceso de nacionalizaciones en el sentido clásico, como se dio en ciertos periodos críticos del capitalismo, bajo el New Deal de Roosevelt o los gobiernos laboristas de la posguerra. Nacionalizaciones que, es necesario recordar, aliviaron a los empresarios privados de acometer grandes desembolsos en capital fijo en estas industrias básicas al tiempo que se beneficiaban de materias primas baratas y sistemas de transportes modernos; nacionalizaciones que en ningún caso alteraron los fundamentos del sistema capitalista ni sustituyeron a la iniciativa del capital a la hora de determinar la dinámica general de la producción y la inversión.
Esta intervención coordinada, de capitalismo de Estado, para asegurar los sacrosantos beneficios de las grandes corporaciones financieras se sostendrá, precisamente, gracias a un recorte salvaje del gasto social, de la sanidad y la educación pública, de adelgazar los sistemas públicos de pensiones, de atacar la cobertura a los parados.
Por el momento esto es lo que está ocurriendo. Obviamente hay un factor en la ecuación que puede trastocar todos los planes de la burguesía mundial, y ese factor es la lucha de clases y la amenaza de la revolución. La clase dominante ha adquirido una gran experiencia tras doscientos años de monopolio del poder político y económico. La historia ha sido testigo, en numerosas ocasiones, de la flexibilidad esgrimida por la clase capitalista para mantenerse al timón. Sin embargo, un hecho es incuestionable: su margen de maniobra se ha reducido, y las medidas que está adoptando para reencontrar el equilibrio económico son una receta acabada para una explosión de la lucha de clases.
Una depresión similar a la del crac de 1929 también acarreará unos efectos políticos proporcionales. Los ecos de los años treinta, tan manoseados estos días para comparar la magnitud de la actual crisis económica con la de aquellos años, presentan otra perspectiva que nadie se atreve a señalar: el auge la lucha revolucionaria de millones de trabajadores por derribar el capitalismo que convulsionó aquella época.

¿Democracia representativa o dictadura capitalista?

Para asombro de cientos de millones de personas, especialmente en los países desarrollados, que viven angustiados por la incertidumbre de perder sus empleos, sufren la pesadilla de ser desahuciados de sus viviendas, o sencillamente son víctimas de un brusco empobrecimiento, los acontecimientos de estas últimas semanas han supuesto una lección de política concentrada. La crisis mundial del capitalismo no sólo ha puesto patas arriba creencias económicas que parecían axiomas inviolables, también ha expuesto a una crítica demoledora la ideología y la moral de la burguesía, colocando en la picota los sagrados iconos de la democracia burguesa, sus instituciones y a todos aquellos que se esfuerzan en apuntalarla.
En estas semanas de acontecimientos históricos toda la parafernalia que envuelve la llamada "soberanía popular" ha dejado paso a una verdad incontestable: bajo el sistema de la propiedad privada de los medios de producción y cambio, el auténtico poder no reside en el parlamento ni en los votos sino en los consejos de administración de la gran banca y los grandes monopolios, en individuos a los que nadie ha elegido, que nunca se han sometido al escrutinio popular pero que deciden sobre el destino de la inmensa mayoría de la población (2). Forman parte de una oligarquía financiera que gobierna el mundo a través de una dictadura de hierro que no responde ante nada ni ante nadie. Los gobiernos electos se arrastran ante ellos, aprueban sus órdenes y velan por sus intereses (3).
Una oligarquía, en definitiva, que es el producto más depurado del desarrollo capitalista en su fase imperialista, cuando la concentración del capital ha alcanzado unas proporciones extremadamente agudas, y el capital financiero y los monopolios, la máxima expresión de esa concentración, se funden con el Estado.
No, no es democracia: es la dictadura del capital financiero y del capitalismo monopolista de Estado (4).

NOTAS

1. EEUU necesita actualmente el bombeo continuo de cien mil millones de dólares mensuales de China y Japón para financiar su déficit público. Pero lo más importante, su sistema financiero se ha desplomado, los activos bursátiles de sus principales empresas se hunden, y la recesión que afecta a su economía real deprime la inversión, acelera la destrucción de empresas, dispara el desempleo y contrae el consumo doméstico, factor este último que ha sido clave en el crecimiento del PIB norteamericano de la última década y en el de la propia economía mundial.
2. La prensa burguesa está llena de ejemplos que han salido a la luz de quiénes son y cómo vive esta oligarquía. Por ejemplo, las cinco mayores firmas de Wall Street (Merrill Lynch, JP Morgan, Lehman Brothers, Bear Stearns y Citigroup), pagaron más de tres mil millones de dólares en los últimos cinco años a sus máximos ejecutivos. Cuando el sistema financiero colapsó, las grandes firmas aprobaron finiquitos multimillonarios para los presidentes de las mismas: Stanley O'Neall obtuvo 161 millones de dólares cuando abandonó Merrill Lynch; Charles Prince otros 40 millones al salir de Citigroup; otro tanto obtuvo Richard S. Fuld después de la debacle de Lehman Brothers, que en el momento del colapso ganaba 17.000 dólares a la hora. El caso no es exclusivo de los EEUU. En el Estado español, el ex consejero del Banco de Santander, Ángel Corcóstegui, batió un récord mundial al cobrar en 2002 un total de 108 millones de euros al dejar el banco; igual que él, José María Amusátegui, ex copresidente del banco tras la fusión con el Central Hispano se llevó 56 millones de euros en 2001. Peter Erskine, consejero delegado de la compañía de telefonía móvil O2, comprada por Telefónica, recibió más de 30 millones. Alfonso Cortina, ex presidente de Repsol, se embolsó 19,5 millones y Manuel Pizarro, el desdichado número dos de Rajoy en las últimas elecciones generales, logró la friolera de 12 millones cuando abandonó la presidencia de Endesa. La prensa pone el grito en el cielo ante estos "malos" y "avariciosos" capitalistas. Pero la pregunta es ¿dónde están los buenos y sensatos? Emilio Botín acaba de anunciar que su banco ganará cerca de 10.000 millones de euros este año. ¿No forma parte de esta oligarquía? Amancio Ortega, presidente de Inditex, tiene una fortuna valorada en más de 10.000 millones de euros ¿Es un ejemplo de capitalista bueno y honesto? Lo mismo podemos decir de las hermanas Koplowitz, de la familia Entrecanales, de... no hace falta seguir.
3. Si alguien piensa que exageramos, puede reflexionar sobre el hecho de que Zapatero se dirigiera, antes que a nadie, a Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, para consultarle sobre el plan del gobierno a favor de la gran banca (150.000 millones de euros), o que recibiera en la Moncloa a seis presidentes de bancos y cajas para comentar dichas medidas dos días antes de que fueran aprobadas en el Consejo de Ministros.
4. "En la época del capital financiero los monopolios del Estado y los privados se entretejen formando un todo y, tanto los unos como los otros, no son en realidad más que distintos eslabones de la lucha imperialista que los más grandes monopolistas sostienen en torno al reparto del mundo" V. I. Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Fundación Federico Engels, Madrid 2007, p. 59.

Juan Ignacio Ramos

Cuba: la solidaridad restaña las heridas de los huracanes

Finaliza el verano 2008, la nación como una gran escuela se apresta para iniciar un nuevo ciclo educativo. Irrumpen dos eventos meteorológicos de gran magnitud con apenas una semana de diferencia. Dicen los especialistas que contienen la energía equivalente a cincuenta bombas nucleares similares a las lanzadas en Hiroshima y Nagasaky. El país se organiza como un solo hombre y espera despierto los impactos. Las pérdidas de vidas humanas se reducen al mínimo. El saldo en daños económicos es cuantioso para nuestra escala, más de ocho mil millones de dólares, el sistema electro energético nacional sufre severas consecuencias, gracias a la Revolución Energética en marcha se pudo asegurar la vitalidad. El impacto social es inconmensurable, solo en viviendas, cientos de miles de personas se han visto afectadas. Vuelve la calma y frente al desastre no hay desaliento, se inicia la fase recuperativa, se precisa de humanismo y solidaridad.
La solidaridad con el prójimo, esté o no dentro de las fronteras de Cuba, es uno de los valores que ha multiplicado la Revolución en sus hombres y mujeres. Se expresa muchas veces de forma tan natural y sencilla que con frecuencia pensamos no es noticia, como no lo es el que el agua de mar contiene sal y que del trigo se hace pan.
Hay también mucha solidaridad en el mundo y muchas personas solidarias con las causas justas y con los desvalidos desde muchas posiciones ideológicas, religiosas y culturales, y con alegría recibimos los signos de los nuevos tiempos, cargados de compromisos, realizaciones y esperanzas. Tenemos el derecho de ser optimistas y pensar que si no se ceja, con inteligencia, en las luchas contra la hegemonía imperialista, se podrá transformar el estado de cosas actual. Sin embargo, por desdicha, el sistema imperialista impuesto al mundo, que coloca al dinero como valor supremo y a la ganancia como ley gravitacional, ha hecho de la solidaridad un rara avis entre personas que compiten por proveerse el sustento o alcanzar sus metas personales.
Y es en ese contexto en que modestamente nos perece que tenemos una historia que contar sobre la enorme obra humana que es nuestra Revolución sin pensar que en ello hemos alcanzado la perfección. Son incontables las expresiones de humanismo que hemos visto en estos días de recuperación. Aquella de la dueña de una casa, más confortable que el resto dentro del caserío, que albergó a todos los que cupieron en su espacio y resultó una de las pocas casas que quedaron en pié en el poblado. O de los muchos que cumpliendo el deber apenas pudieron atender sus asuntos personales. O aquel gesto de las provincias que enviaron fuerzas de trabajadores eléctricos a la recuperación de otros territorios en un primer huracán y cuando solo ocho días después cayeron bajo los embates de un segundo meteoro, no abandonaron el compromiso contraído y no retiraron sus fuerzas. La formación de valijas, la cosecha y envío de alimentos para los territorios más dañados, parecían el abc conocido.
Y algo muy significativo que no es para nada excepción en nuestra historia, pero que deja una huella muy profunda tanto en los que dan como en los que reciben, numerosas brigadas culturales cargadas de amor, se hicieron presentes en las zonas desvastadas. Pintores, que antes o después del pincel, cogieron los rudos instrumentos de la construcción y llevaron aliento a los damnificados. Músicos que hicieron prevalecer la alegría de la vida sobre la destrucción. Humoristas que hicieron florecer la sonrisa y hasta la carcajada por encima del dolor. Y lo hacían porque lo creían necesario, porque lo hallaban tan importante como el gran escenario, lo hacían apartados de cualquier interés mercantil, o publicitario, porque se sabían partícipes de una obra humana mayor.
No faltó la solidaridad internacional con Cuba ante catástrofes naturales tan severas. Podría pensarse que es en pago a lo que Cuba ha hecho por los pueblos del mundo. Pero no es ante todo eso. La Revolución Cubana despierta simpatía por su verticalidad, por su lealtad con las causas justas, por vencer los enormes obstáculos que ha puesto el imperialismo norteamericano en su camino hacia el desarrollo y su plena soberanía nacional. Los pueblos del mundo reconocen en nuestro pueblo, una porción digna de la humanidad que batalla ahora por recuperarse de duros golpes de la naturaleza.
Se inicia noviembre, parece que acaba la temporada ciclónica, llegan los primeros frentes frío, sin embargo una zona de bajas presiones al Sur de Cuba deviene en el huracán Paloma. El aviso es nacional, impactará también el país en algún punto. Quiso la casualidad o la suma de innumerables factores que fuera el poblado de Santa Cruz del Sur en la provincia de Camagüey, setenta y seis años después del desastre natural mayor en el país donde perdieron la vida más de tres mil cubanos ante la indiferencia de los politiqueros de turno. Ahora la situación fue muy diferente como subrayó el Primer Vicepresidente del Consejo de Estado en el lugar del desastre, ni un solo compatriota sufrió un rasguño. Paloma se disipó en las llanuras agramontinas. Se reciben las noticias de la llegada de eléctricos de Pinar del Río, una de las provincias más afectadas en esta temporada, y comienza una nueva recuperación.

Rafael Emilio Cervantes Martínez

domingo, 9 de noviembre de 2008

Obama, presidente del imperio invasor y saqueador del mundo



¿ESPERANZAS DE CAMBIO?

1. ¿Puede alguna persona serena y equilibrada tener confianza o esperanza (hope) en un presidente que es el representante de un gobierno imperial, es decir, de una potencia que domina al mundo desde hace un siglo por medio de su poderío económico, militar e ideológico?. Si pensando en lo que podría pasar sólo nos basamos en simpatías, en suposiciones y deseos, sin acudir a los textos de sus discursos y a los análisis críticos, podríamos caer en simples impresiones.
La realidad es que sólo se podría tener confianza si ese presidente fuera producto de una profunda revolución de las conciencias, si viniera de una prolongada lucha social y contara con poderosas organizaciones de trabajadores con experiencias de organizaciones colectivas y de autogobierno.
Pero si (como el caso de Obama) viene de un simple proceso electoral, como los miles de comicios que ha habido en el mundo, sólo habría que averiguar qué poderosos sectores aprobaron su candidatura, quienes pagaron su campaña y cuál es el contenido real, entre líneas, de su discurso.
2. Como bien se ha publicado: Obama recibió el apoyo de grandes multinacionales, personajes de mucho peso, multimillonarios y de miembros reconocidos de su partido demócrata; además de captar el voto afro-estadounidense y un sector juvenil que antes no había expresado un interés notable en la política nacional. Logró recaudar más dinero que cualquier otro candidato de la historia de EEUU. La campaña de Obama convirtió la palabra cambio se convirtió en una moda. Incluso llegó a decir Obama (para no dividir con su negrura) que la nación era un sola, que no veía color ni sexo ni afiliación política; que los EEUU era un solo gran país. En sus discursos, según puede leerse, fue claro con su punto de vista imperial y su reafirmación sobre la necesidad de recuperar la posición de Estados Unidos como una superpotencia y como el país más grande y dominante del mundo. Y esto del poderío sin par, lo ha subrayado hablando de Iraq.
3. En sus discursos Obama dio a entender que era mejor concentrar todas las fuerzas en Irak, destruir al enemigo rápidamente y retirar al ejército de ocupación para que los soldados estadounidenses y sus familias no sufran. Es decir, según Obama hay que hacer bien las cosas, a la perfección: EEUU debe actuar con firmeza para reafirmar que es la nación más poderosa del mundo y para que sea respetada. ¿Será la misma estrategia intervencionista brutal que aplicará contra Cuba, Venezuela, Bolivia, las FARC, Irán o Palestina? Si esto fuera así como lo he entendido entonces podríamos estar hablando de un dictador sin piedad que con la risa en los labios busca reivindicar el gran poder yanqui para frenar cualquier competencia. Pero esperemos que no sea así, que sea una mala interpretación y que, por el contrario, arrepentidos los yanquis, quieran reconciliarse con el mundo.
4. Dice Obama: Tenemos una situación difícil en Pakistán porque, para empezar, tomamos una mala decisión al ir a Irak cuando no habíamos terminado la tarea de capturar a Bin Laden ni aniquilado a Al-Qaeda. Entonces lo que ocurrió fue que nos distrajimos, desviamos recursos y finalmente Bin Laden se escapó, instaló base en Pakistán en las provincias. Ahora están atacando a nuestras tropas en Afganistán, desestabilizando la situación. Ahora son más fuertes que nunca desde 2001. Y es por eso que pienso que es tan importante cambiar el rumbo, porque ese es el frente principal en el tema terrorismo. [.] Si tenemos a Osama bin Laden localizado y si el gobierno paquistaní es incapaz o no está dispuesto a sacarlos, entonces pienso que tenemos que actuar y sacarlos nosotros. Mataremos a bin Laden. Aniquilaremos Al-Qaeda. Esa debe ser nuestra mayor prioridad de seguridad nacional.
5. Sin embargo, si decimos que basta con que haya sido elegido un negro y que su gobierno cambie algunas cosas en los EEUU para que ya sea ganancia, entonces queremos que las cosas sigan igual. No debe olvidarse, por ser un asunto esencial, que EEUU es el país más poderoso del mundo, que domina el universo en gran parte y que sus políticas llegan a ser determinantes para muchos países. A EEUU debe medírsele, principalmente, por su política exterior, de manera secundaria por su política interna. ¿Se puede soslayar acaso que su extensión territorial, que todo su gran desarrollo, que todas sus enormes riquezas, que todo su potencial económico los logró amenazando, invadiendo, saqueando y cobrando rentas a los demás pueblos y gobiernos del mundo y, sobre todo, que esa política la ha continuado hasta el siglo XXI?
6. ¿Puede Obama negarse a aplicar la política imperialista que los grandes consorcios o empresas transnacionales necesitan? Basta recordar lo que sucedió a uno de los presidentes más populares de los EEUU (John F. Kennedy) por ser joven, blanco y multimillonario y tener a una esposa admirada en el mundo por su belleza. Arrebató en 1960 a los republicanos la Presidencia al derrotar a Richard Nixon, quien era el vicepresidente de Eisenhower. A pesar de que Kennedy ordenó la expulsión de Cuba de la OEA, la invasión de ese país, la intensificación de la guerra en Vietnam, la represión a los negros, el imperio le exigía más; pero como no profundizaba la represión y los saqueos en el mundo fue asesinado en noviembre de 1963. Se quiso culpar a los comunistas pero investigaciones posteriores demostraron que fueron los derechistas.
7. Obama tiene como objetivo recuperar el gran poder de los EEUU en el mundo. No está mal que cualquier país que no haya sido imperialista, que una nación que no buscara dominar, quisiera prosperar y sobresalir o estar más presente en el mundo para solucionar sus problemas económicos. Pero en el caso de los EEUU que durante todo el siglo veinte sólo se ha dedicado a presionar, amenazar, intervenir e imponer sus políticas en otros países no puede esperarse otra cosa que buscar dominar. Obama conoce diez veces más la historia de ese país que muchos de nosotros, pero su compromiso, según discursos pronunciados, es volver a situar a ese país como el más poderoso del mundo. Y parece que ahora los medios de información, controlados ideológica y económicamente por ese país, le están dando la vuelta al mundo para crear nuevas esperanzas.
8. Si pensando en lo que podría pasar sólo nos basamos en simpatías, en suposiciones y deseos, sin acudir a los textos de sus discursos y a los análisis crítico, podríamos caer en simples impresiones. La obligación de quienes están preocupados por comprender lo que sucede en el mundo es seguir de manera permanente la problemática y escarbar un poco la historia. La historia política de dominación ejercida por los EEUU no da ningún espacio para pensar que podrían cambiar en dos o cinco años. Contrario a los que quiere Obama: recuperar el poder de los EEUU, los pueblos del mundo desean lo contrario: que en ese país de registre una gran revolución, un profundo cambio, que logre acabar con su papel imperial y que los EEUU se conviertan en una nación dispuesta a colaborar, de igual a igual, con todos los países del mundo. Si eso sucediera el mundo sería otro.

Pedro Echeverría

Continuar la lucha por la liberación de los cinco

Incrementar aún más la solidaridad internacional a favor de los cinco luchadores antiterroristas cubanos presos en cárceles de Estados Unidos es una necesidad urgente para lograr la liberación de Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Fernando González, Antonio Guerrero y René González, que el pasado mes de septiembre cumplieron diez años de injusto encierro.
Con ese fin más de un centenar de representantes de países de América Latina, Europa y África participan en el Cuarto Coloquio Internacional por la liberación de los cinco cubanos antiterroristas, que hasta este sábado sesiona en la oriental provincia cubana de Holguín.
Aunque se ha avanzado bastante en el último año en la solidaridad mundial con los luchadores cubanos, aún queda mucho por hacer por eso este Coloquio trazará nuevas acciones por su excarcelación, afirmó Alicia Jrapko, coordinadora del Comité Internacional por la Libertad de Los Cinco.
El coloquio, en el que participan familiares de Ramón, Gerardo, Fernando, Antonio y René, permitirá continuar difundiendo al mundo los pormenores del caso de los cinco cubanos, que han recibido severas e injustas condenas por el solo hecho de monitorear grupos terroristas anticubanos asentados en Miami, ciudad desde donde se han fraguado numerosas acciones contra el pueblo cubano que han ocasionado desde 1959 hasta la fecha la muerte a más de 3000 personas y heridas o amputaciones a más de dos mil.
Este evento se suma a las múltiples acciones que a lo largo de este año han organizado los 346 Comités de Solidaridad de 109 países para reclamar la inmediata liberación de los luchadores antiterroristas cubanos, víctimas de un amañado proceso judicial en la ciudad de Miami y de un trato cruel e inhumano desde su detención por las autoridades norteamericanas, que han violado sus más elementales derechos como la visita de sus familiares.
El encuentro en la oriental provincia cubana de Holguín sucede a la jornada internacional a favor de los cinco que desde septiembre pasado hasta octubre se desarrolló en todo el mundo. Esta nueva campaña cobró una especial significación a raíz de la decisión de la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito de Atlanta de denegar las solicitudes de la defensa de reconsideración sobre el caso. La disposición por tanto, ratificó el fallo adoptado el pasado mes de junio por un panel de tres jueces de esa instancia judicial que confirmó los veredictos de culpabilidad de los cinco cubanos.
Este coloquio es un espacio necesario de profunda reflexión para conocer los principios, convicciones y firmeza revolucionaria de los cinco luchadores antiterroristas cubanos, que constituyen un ejemplo de heroísmo y resistencia para el mundo. Es además una cita idónea para sumar más sectores de la sociedad norteamericana a la solidaridad por su liberación, además de lograr el apoyo de algunos congresistas estadounidenses, que conocen el caso, estimó Alicia Jrapko, coordinadora del Comité

La roja alborada de octubre


El parto del capitalismo no fue indoloro. En este proceso Inglaterra convulsionó en todo su cuerpo social a finales del siglo XIV y comienzos del XV. La recomposición de clases allí fue brutal. El campesino desalojado violentamente de la tierra se refugió en las ciudades sin trabajo, techo o pan; el artesano arruinado por la participación de las máquinas en la producción se unió a los anteriores en su miseria.
Rodrigo Granda y Marco León Calarcá-FARC-EP

El gobierno inglés decretó el trabajo forzado en obras públicas y la pena de muerte por ahorcamiento contra la vagancia, en un país sin plazas laborables por cubrir. Las pavorosas ejecuciones colectivas eran permanentes con el claro propósito de obligar, por el terror, a aquella inmensa masa desposeída de todo bien material a regalar su fuerza de trabajo al amo dueño del capital a cambio de la comida y de un rincón para dormir en las frías y húmedas barracas anexas a los incipientes talleres fabriles.
Ancianos, adultos, mujeres, jóvenes, niños fueron obligados a extenuantes jornadas laborales de 12-15-18 horas. Muchos murieron durante la faena y otros adquirieron enfermedades que los condujeron anticipadamente al mundo de los muertos.
La riqueza de pocos se acrecentó con el sufrimiento y la sangre de muchos. Las mercancías producidas en esta forma degradante para el ser humano, la práctica monopólica y desigual del comercio, fueron la punta de lanza utilizada por el nuevo sistema para inundar y apropiarse de mercados y países de ultramar, la presencia militar y la religión, fueron invariables en sus navíos.
En otros lugares de Europa enfrentaron la reacción oscurantista del feudalismo y en medio de revoluciones, dirigidas por la burguesía y sustentadas por “pueblo llano”, avanzaron hacía el capitalismo que en medio y después de la Revolución Francesa decapitó reyes y suprimió tronos, principados, condados… para dar nacimiento a las naciones gobernadas por la nueva clase burguesa autoproclamada porta estandarte de la libertad, igualdad y fraternidad entre los hombres en la sociedad propuesta y en construcción.
Las contradicciones internas del nuevo ordenamiento social no tardaron en aparecer. Las constituciones, códigos, leyes, el ejército… toda la institucionalidad creada se personificó en el Estado remozado que garantizaba a la nueva élite, la defensa de sus marcados y exclusivos intereses de clase. Ese Estado es el instrumento de opresión y sometimiento de la clase obrera, el campesinado, capas medias…
Y la sociedad sigue su desarrollo, desde ese momento y ahora en defensa de sus propios intereses, los pobres del mundo luchan contra ese Estado opresor y por la transformación revolucionaria. Momentos estelares de estas luchas son:
La Comuna de París, el 18 de marzo de 1.871, primer intento revolucionario del proletariado por tomarse el poder y construir un nuevo ordenamiento rumbo al socialismo. Insurrección popular armada aplastada por la superioridad de las fuerzas del gobierno burgués, el centro de París quedó totalmente destruido por el bombardeo sin clemencia. Miles fueron fusilados sin fórmula de juicios en la semana sangrienta del 21 al 28 de mayo de ese mismo año.
“Los obreros asaltaron el cielo”, sentenció proféticamente Carlos Marx. La sangrienta lección sirvió pero el aprendizaje definitivo aún no había concluido.
En 1.905 en Rusia fracasó un intento de insurrección popular dirigida por el partido Bolchevique. La derrota costó mucha sangre obrera. La represión, muerte, cárcel y exilio se pusieron de moda contra los revolucionarios de ese país. “fue un ensayo general para la insurrección triunfante a pesar de nuestra derrota”, afirmó Lenin y sin desanimarse prosiguieron el trabajo en la más profunda clandestinidad.
En medio de la I Guerra Mundial, guerra de rapiña entre las potencias capitalistas por el reparto del mundo, sectores de la burguesía, pequeña burguesía, obreros, campesinos, soldados… el pueblo ruso, derrotan al Zar y a la aristocracia en una revolución democrática burguesa. La burguesía se instaló en el Estado, de febrero a octubre de 1917 y pretendió como siempre burlar los objetivos de las masas, maniobró en alianzas políticas con los contrarrevolucionarios, usó el ejército para reprimir al pueblo y recurrió al halago y al engaño para perpetuar su dominio.
El 3 y 4 de julio de 1.917 son atacadas con balas, por la policía, las movilizaciones populares de más de 500.000 personas. Un número indeterminado de muertos y heridos quedaron sobre las calles empedradas de Petrogrado y otras ciudades. Al pueblo no le quedó ninguna duda, estos acontecimientos ponían al orden del día la insurrección armada. Se había agotado el camino del reclamo pacífico por sus justos derechos.
Los Bolcheviques van a las fábricas, a las barriadas, a los cuarteles, ofertan paz sin anexiones para salir de la guerra, tierra al campesino y confiscación de las abultadas ganancias de los capitalistas lucrados con la conflagración. Pregonan la necesidad inmediata de la insurrección y ganan las mentes y corazones del pueblo entero.
El plan insurreccional fue meticulosamente preparado por Lenin y los Bolcheviques, se acordó: Concentrar fuerzas superiores al enemigo en sitios neurales -centros de comunicaciones y de gobierno, cuarteles del ejército y la policía, etc.-; mantener comunicación fluida con el resto de las ciudades del país; coincidir en el tiempo y con la suficiente contundencia las acciones en los principales centros urbanos. El Estado Mayor Central de la Insurrección dirigiría desde el edificio donde operaban las comunicaciones. Se tuvieron en cuenta las experiencias de la Comuna de París y la insurrección de 1.905.
Dispuestas así las cosas, el Aurora, anclado en San Petersburgo puerto sobre el Río Neva, disparó sus cañones de libertad, señal para desatar la furia hasta entonces reprimida, ahora incontenible. Los días y las noches del 24 y 25 de octubre, todo un pueblo en armas dispuesto a triunfar o morir, cumplió la hazaña de hacer saltar en añicos y reducir a polvo la maquinaria infernal del Estado Burgués, inaugurando la alborada de la primera Revolución Socialista. En el mundo entero el pavor estremeció a los capitalistas y saltaron de alegría los desposeídos.

Comenzó una nueva época para el género humano:

El antiguo Estado opresor fue reemplazado por el de obreros, campesinos y soldados. Se ofertó paz sin anexiones a los Estados contendientes contra Rusia, salir de la guerra era prioridad. Se implantó la democracia proletaria real para las amplias mayorías y una implacable dictadura del proletariado contra la antigua minoría explotadora para impedir sus acciones contrarrevolucionarias.
Se abolió la explotación del trabajo asalariado. Se confiscaron, sin indemnización, las tierras de latifundistas y terratenientes base de su poder; entregándolas al campesino que las puso a producir. Igual se procedió con bancos, fábricas, transportes, minas, comercio exterior…pasando a manos de sus legítimos propietarios: los obreros. Se ataca la diferenciación en el desarrollo y la calidad de vida entre el campo y la ciudad. Se impulsó aceleradamente la industrialización del país y la electrificación de la Rusia que vivía en tinieblas.
La economía creció acelerada y continuamente y las masas pudieron disfrutar equitativamente de la riqueza generada colectivamente. Los sueldos de los empleados estatales y diputados de los soviets, remplazo de los anteriores congresistas, fueron reducidos a la media ganada por el obrero. La especulación y el acaparamiento se combatieron con rigor creando un cuerpo armado especial para erradicarlos. El burocratismo, la corrupción y el clientelismo fueron perseguidos sin tregua.
La alfabetización y la educación fue tarea prioritaria y con ella la revolución cultural creadora de nuevos valores éticos y morales basados en la cooperación, la solidaridad, la ayuda mutua y la sana emulación, impulsadoras del dominio de las ciencias, la técnica, las artes, el deporte, la sana recreación…Se despertó la energía creativa de todo un pueblo. La mujer, el niño y el anciano fueron protegidos por la sociedad.
Imposible no conmovernos ante el inmenso sacrificio del pueblo soviético para derrotar al fascismo en la Segunda Guerra Mundial.
Conformada la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, el Estado multinacional y multiétnico alcanza niveles de desarrollo impresionantes en todos los campos del saber humano.
Los errores cometidos por la dirigencia, las desviaciones y abandono de los principios leninistas, traducidos en manifiesta traición de algunos líderes; unido a la labor de permanente saboteo y guerra del imperialismo complotado con la reacción mundial, con gran relevancia del papa Juan Pablo II, malograron las esperanzas de redención definitiva de los pueblos de la URSS.
El fin de la historia, las predicciones burguesas sobre el triunfo definitivo del capitalismo y de la democracia liberal sobre el socialismo, teorías enunciadas producto de la caída del socialismo en Europa del Este, son cantos de sirenas no atendidos por los pueblos, pues los problemas generados por la explotación y la represión siguen sin solución.
En Nuestra América la resistencia popular continua, ahora concentrada en el norte de Sur América, sin por eso desconocer las otras batallas libradas en todo el continente, más aún cuando el actual e inmenso desarrollo de la humanidad es posibilidad real de tener una base material para la construcción del socialismo, claro, corrigiendo errores del pasado.
La globalización de la economía con la apertura de los mercados de los países pobres a las transnacionales, la venta de empresas nacionales al capital extranjero, el abandono de la función social del Estado, la libre actuación de la “mano invisible del mercado”, la aculturización, la imposición de TLCs, la pérdida de soberanía de nuestras naciones al someterse a los dictados del FMI, BM, OMC, que según los oráculos del neoliberalismo harían del capitalismo la sociedad modelo; hoy hunden el sistema, en su conjunto, en la peor crisis jamás vivida.
Es crisis económica, política, ambiental, alimentaria, energética, de invasiones militares a países del tercer mundo, es lucha entre bloques de poder mundial por el dominio de los centros vitales de comunicación y recursos minerales, es la amenaza de una superpotencia y de un puñado de países ricos sobre el resto del mundo; pues pese a las promesas sobre las bondades del sistema, a los adelantos científico-técnicos, a los inventos y descubrimientos no han podido derrotar el hambre, el desempleo, la ignorancia, la falta de agua potable, la guerra y la desigualdad.
Esa grave crisis del imperialismo con su neoliberalismo, anuncia cambios en medio de revoluciones como preludio por la gran batalla para comenzar a construir la historia y no de su final. En Nuestra América, sin duda serán originales e incluirán la frescura de lo nuevo, los aportes de nuestros ancestros los pueblos originarios, el rescate de Bolívar, de Mariátegui, del Che, de Manuel Marulanda y de tantos otros, sin abandonar las enseñanzas de Marx, Engels y Lenin, indudablemente conducirán al socialismo. La roja alborada de octubre ilumina el camino de la revolución mundial.

sábado, 8 de noviembre de 2008

El tercer huracán.



Puede debilitarse, pero ya comenzó a llover en casi todo el territorio nacional. Las aguas caen sobre las áreas agrícolas saturadas de humedad por las recientes lluvias, y las presas con alto nivel de embalse como consecuencia de los huracanes Gustav y Ike, verterán sus aguas sobre valles y campos cultivados, como ocurrió a fines de agosto y principios de septiembre. Este ha sido bautizado con el engañoso nombre de Paloma.
Muchos cultivos cuyos frutos se esperaban pronto, incontables horas de trabajo humano, el combustible, las semillas, los fertilizantes, los herbicidas y el trabajo de los equipos empleados para producir alimentos con urgencia, volverán a perderse.
En muchos sitios donde las familias esperaban y recibían materiales para las viviendas, y aplaudían con admiración a los obreros que restablecían el fluido eléctrico, tan vital para muchos servicios, otra vez volverán a vivir en parte la misma experiencia.
De nuevo la destrucción de carreteras, caminos y otras obras se repetirá en varias provincias del país.
El último parte del Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología confirma el curso inexorable del fenómeno. No debemos, sin embargo, desanimarnos por la adversidad. Paloma no tiene el colosal diámetro de Gustav.
Cada hecho de este carácter debe servir para educar a nuestro pueblo sobre las consecuencias del cambio de clima y el desequilibrio ecológico, entre los muchos problemas que enfrenta la humanidad.
Los cálculos iniciales de los estragos económicos de los dos huracanes anteriores quedaron por debajo de la realidad. Estos ascendieron a más de 8 mil millones en lugar de los 5 mil anunciados inicialmente. Ahora se producirán daños adicionales.
Los cuadros que enfrentan resueltamente y sin descanso los problemas podrán demandar de sus compatriotas, con más énfasis todavía, la necesidad de consagrarse al trabajo productivo y los servicios como respuesta adecuada a las circunstancias adversas.
De nuevo sería necesaria la conducta digna si el jefe del imperio, que ha sido el máximo impulsor del bloqueo genocida contra nuestra patria, ofreciera otra vez piadosa ayuda. Con seguridad será rechazada. Que cese el bloqueo contra Cuba es lo que demanda nuestro pueblo, y ahora más que nunca, cuando es el reclamo unánime de la comunidad internacional en medio de la crisis financiera que azota a todos los países del planeta, desarrollados o por desarrollar.
Hay quienes todavía sueñan con poner de rodillas a Cuba esgrimiendo el criminal bloqueo como instrumento de la política exterior de Estados Unidos contra nuestra patria. Si ese país vuelve a caer en tal error, podría permanecer otro medio siglo aplicando esa política inútil con relación a Cuba, en caso de que el imperio fuese capaz de durar tanto tiempo.


Fidel Castro Ruz

Noviembre 7 de 2008

8 y 24 p.m.

jueves, 6 de noviembre de 2008

¿A quién sirve la sentencia anticomunista de Chávez?


Con sorpresa y desconcierto para millones de luchadores revolucionarios en el mundo, Latinoamérica y en Venezuela, el Presidente Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana y del Socialismo en Venezuela, Latinoamérica y el mundo, ha sentenciado al Partido Comunista de Venezuela (PCV) al exterminio político, al igual que al partido Patria Para Todos (PPT). El Comandante Hugo Chávez ha prometido que el PCV y el PPT "van a desaparecer del mapa político. Yo me voy a encargar de eso, tengan la seguridad (…) Yo los acuso de contrarrevolucionar ios y hay que barrerlos del mapa político venezolano, van a desaparecer" . Y agrega al mejor estilo del decadente y peligroso George W. Bush: "El que está conmigo tiene que estar con Hugo Cabezas [candidato a la Gobernación de Trujillo por el PSUV], no hay otro. El que no esté con Hugo Cabezas no está con Chávez, está contra Chávez". Y punto (Últimas Noticias, 12-10-2008, p. 23).
¿Y quién es Hugo Cabezas?, se preguntarán. ¿La reencarnación del Che Guevara? ¿Un dirigente obrero, un líder campesino, un líder comunitario? No importa, por ahora. No nos detengamos en lo particular de los candidatos, porque el problema no es simplemente electoral.
En dos pequeñas ciudades del interior del país, el Presidente Chávez se ha jugado su prestigio de aglutinador de la voluntad de la mayoría del pueblo venezolano, de líder de la unidad continental, de referencia viva para movimientos revolucionarios en América, Europa, Asia, África y Oceanía, y todo por tratar de posicionar a dos de sus candidatos a la gobernación en los estados Portuguesa y Trujillo. ¿Y contra quién arremete? ¿Contra los partidos y grupos de la oposición golpista y fascista que lo derrocó el 11 de abril de 2002? ¡No!. Arremete contra sus aliados electorales del PPT y los comunistas. Sí, aliados desde 1998 cuando logró ganar la presidencia de Venezuela, especialmente los comunistas del PCV.
Me entero que el PCV apoya a 16 de los 22 candidatos a gobernación del PSUV (73%). No apoya a ningún candidato de partidos de la oposición. Y apoya 6 candidatos propios o en alianza con el PPT (27%), y que ninguno de estos 6 es apoyado por el PSUV. Si como dice el Presidente Chávez, parafraseando a Pitágoras de Samos, "Dios habla por las matemáticas"; según esta novedosa certificación de revolucionarios (apoyar o no apoyar a los candidatos del PSUV), el PCV es 73% revolucionario y 27% contrarrevolucionar io. En síntesis, el PCV sería matemáticamente revolucionario.
No es cualquier cosa lo que ha dicho el Presidente Chávez, tal vez sin meditar la resonancia y repercusión de sus palabras más allá de la prensa local. Esta bien defender unas candidaturas, pero no era necesario presentarse como un verdugo dispuesto a exterminar personalmente a los comunistas, además de llamarlos contrarrevolucionar ios, traidores, desleales, buscapuestos y mentirosos. Todo en una semana.
Si esto continúa así, muchos agentes del Departamento de Estado estadounidense y de la Comisión Europea contra el Comunismo se quedaran sin empleo. Y los organismos de inteligencia policial y militar de Venezuela, DISIP y DIM, redoblarán sus esfuerzos de "monitoreo y neutralizació n" contra el Partido Comunista de Venezuela, como en los "mejores tiempos" de los gobiernos del puntofijismo.
A los comunistas chilenos, exterminados físicamente -no como organización- por el régimen de Pinochet, no les hace ninguna gracia ese discurso propio de los anticomunistas. A los comunistas españoles, menos, al recordar a Franco. Para los comunistas de Turquía, Indonesia, Nepal, Japón, Grecia, República Checa, Sudáfrica, Colombia, El Salvador, Guatemala, "borrar del mapa" recuerda la muerte, la persecución, la cárcel, la tortura y la privación de empleos durante años. Ni siquiera al Partido Comunista Chino ha gustado semejante amenaza contra el PCV.
Llamo la atención no sobre el debate electoral, sino sobre el daño que le hace al futuro de la Revolución Bolivariana y al liderazgo del Presidente Chávez que lo perciban como un anticomunista. Entonces es preciso respondernos algunas otras preguntas.
¿Es posible una revolución socialista anticomunista? No, aunque algunos dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que preside Hugo Chávez, lo consideren viable.
¿Existe en el PSUV fuerzas anticomunistas? Sí, así como existen fuerzas no anticomunistas, corrientes procapitalistas, corrientes progresistas, corrientes reformistas, corrientes de superrevolucionario s, corrientes marxistas, corrientes antimarxistas, corrientes y hasta fracciones diversas en constante pugna por controlar el partido, por posicionarse en cada evento electoral interno y de cargos públicos.
¿Puede un dirigente incidir en la construcción del socialismo? Sí. No es lo mismo Hugo Chávez que Arias Cárdenas. No es lo mismo William Fariñas de próximo gobernador de Nueva Esparta que Alexis Navarro.
¿Es Chávez anticomunista? No. En 1994, después de salir de la cárcel declaró al periódico del PCV, Tribuna Popular: "No soy comunista, pero tampoco soy anticomunista" . Suficiente, más no se le puede pedir.
Sin embargo, las fuerzas anticomunistas que controlan parte del gobierno y del PSUV han hecho fiesta con la melodía del Presidente. Se ha desatado una verdadera arremetida ideológica y comunicacional, donde las agencias estadounidenses y la oligarquía aprovechan para colarse también y atizar la campaña contra el comunismo. Un verdadero fuego cruzado contra los comunistas venezolanos, sean militantes del PCV, del PSUV –que los hay- o sin militancia. Uno nunca sabe dónde hay un comunista.
Sólo falta que esa fracción del PSUV declare la "Semana del Anticomunismo" y pida una reforma constitucional –esta vez sí buscarían los votos- para insertar el inciso 6º de la Constitución gomecista de los años 30, que prohibía las actividades comunistas y los consideraba traidores a la Patria. Y que en vez de la consigna "Patria, Socialismo o Muerte" –que no les gusta mucho, aunque la repitan automáticamente- escriban en su bandera: "El único comunista bueno, es el comunista muerto". Borrado del mapa, pues, exterminado, liquidado.
Estas fuerzas anticomunistas han logrado inducir el discurso del Presidente Chávez para defender sus posiciones en gobernaciones, alcaldías, gobierno nacional y en el PSUV. Cuando "Don" Luis Miquilena, el Coronel Luis Alfonso Dávila y el periodista Alfredo Peña eran los capos del MVR sucedía lo mismo. No es sólo una confrontación contra los candidatos del PCV y el PPT, también conspiran contra los propios candidatos del PSUV de la corriente de izquierda, juegan a su derrota para derrotar a Chávez y presionar después de las elecciones del 23 de noviembre.
Ciertamente, las fuerzas de izquierda avanzaron mucho en las elecciones internas por la dirección nacional del PSUV, ocuparon las posiciones principales, pero los suplentes son quienes dirigen el partido. Extraña democracia esa. La correlación de fuerzas dentro de un partido determina la preferencia por las alianzas. Por eso no se hizo ningún esfuerzo por activar la Alianza Patriótica. Si los reformistas de Podemos no hubiesen abandonado a Chávez hoy habría una alianza con ellos para las elecciones regionales.
En definitiva, el anticomunismo sirve al imperialismo, a la oligarquía, a los reformistas, a los amantes del capitalismo y de las corbatas marca Louis Vuitton, a los adoradores del "socialismo a la venezolana" de Teodoro Petkoff, a los promotores de la cogestión obrero-patronal, a quienes juegan al socialismo desde el Penthouse de un hotel.
Si los comunistas venezolanos en vez de un partido fuesen una tribu o una etnia, estaríamos hablando de limpieza étnica continuada desde el año de su fundación en 1931. Si en medio de esta orgía "socialista" anticomunista el PCV gana alguna gobernación o alguna alcaldía, sin el apoyo de Chávez, o simplemente logra más del 1% de los votos, será un fenómeno electoral.
Hoy los comunistas transitan el desierto y los "socialista democráticos" de la Revolución Bolivariana les niegan hasta el agua. Es tiempo de parar este linchamiento, para no repetir luego, junto con el poeta y dramaturgo alemán Bertold Brecht, el poema del pastor protestante Martin Niemoeller:
Primero vinieron por los comunistas, / pero yo no dije nada / porque no era comunista. / …Cuando vinieron por mí, / ya no había nadie / que dijera nada.

Nestor Kohan

miércoles, 5 de noviembre de 2008

COMUNICADO AL PUEBLO ORIENTAL



COMUNA POR LA LIBERACION NACIONAL Y EL SOCIALISMO considerando:

1)Que ante la profunda crisis en la cual está sumido el sistema capitalista y cuyas derivadas se hacen sentir en nuestro país, atacando empleo, ingresos y condiciones de vida fundamentalmente a los trabajadores y demás sectores populares
2)Que ante la sangría del pago de la deuda externa, donde entre el primer trimestre y el segundo del 2008 la deuda subió 780 millones de dólares y entre junio del 2007 y junio del 2008 la deuda creció 2510 millones de dólares y que los vencimientos de junio del 2008 a junio del 2009 sumarán 2783 millones de dólares.
3)Que el gobierno habla de un blindaje de 7000 millones de dólares. No es así, pues 3 mil millones responden a encajes bancarios, que los subieron para evitar que prestaran dinero en plaza en el intento de combatir la inflación y que los 12 mil millones de dólares depositados en el sistema financiero nacional, el 90% a cortísimo plazo, menos de 90 días y la gran mayoría a la vista. En pocos días de corrida bancaria podrían desaparecer 3000 millones de los encajes.
4)Que los riesgos de corrida bancaria a corto plazo existen y son: el goteo de retiros continuos de depósitos, el agotamiento del alquiler de los cofres, la escasez de monedas de oro en plaza, la demanda de dólares pues se tiende a hacer reservas en dólares y oro
5)Que la banca privada es extranjera y las sucursales no son de las matrices, sino de sociedades anónimas creadas en el Uruguay. El Nuevo Banco Comercial, uno de los bancos privados más importantes es del grupo ADVENT Internacional que son inversores de alto riesgo.
6)Que la situación a favor del flujo de capitales por aumento de precios de materia primas y las inversiones extranjera- ya sea por inversiones nuevas como Botnia y compra de activos uruguayos se ha revertido, pues cayeron los precios de las materias primas y existe pérdida de mercados y la iliquidez mundial ha generado el freno de inversiones ya comprometidas y proyectadas en el corto plazo (Ence, inmobiliaria en Punta del este, etc.)
7) Que el riesgo país ha trepado de 224 en mayo a 875 en octubre. El dólar de 19,1 en agosto a 23,4 en octubre, o sea una devaluación del 20%, mientras que Brasil y Argentina han devaluado en un cifra mayor lo que hace que nuestros productos han quedado caros, pues no ha acompasado la devaluación del área, siendo Brasil y Argentina el 50% del destino de nuestras exportaciones. Se pierden mercados de la carne, textiles, vestimenta, lácteos, neumáticos, etc.
8)Que el comercio y la industria han entrado en caída de la producción, paralizados, la caída de las ventas del consumo llega a un promedio generalizado del 30% y en el estado ha caído la recaudación. Con los ingresos del estado a la baja se pagan los intereses de la deuda y con la emisión de bonos las amortizaciones de la deuda. Los bonos uruguayos se han depreciado y los bonos de nuestro país están siendo vendidos y pasados a dólares o bonos del tesoro de los EEUU, más seguros.
9)Que hay un aumento de envíos al seguro de paro y los que trabajan en negro (un 40%) al ser despedidos no entran en las estadísticas.
10)Que el gobierno ha declarado que no modificará la línea económica y ha solicitado un blindaje de 3000 millones al FMI y al BM, que generarán nuevos condicionamientos.
11)Que viviremos una situación parecida al 2002, pero con el agravante que el mundo capitalista está en una profunda crisis donde no hay mercados alternativos ni perspectivas que nuestros productos mejoren sus precios. La deuda externa trepa a 30 mil millones de dólares, con vencimientos de 5500 millones hasta el 2010 y la deuda interna llega a 10 mil millones de dólares. Hay sectores productivos seriamente endeudados en maquinarias e inversiones.
12)Cuando la crisis bajo el gobierno de Jorge Batlle había 380 mil pobres, hoy hay 900 mil. El gobierno de Jorge Batlle decretó impuestos a sueldos y jubilaciones, este gobierno ya impuso el IRPF. Actualmente el salario mínimo es la 10% parte de la canasta familiar y la jubilación mínima es de 1900 pesos, y si el gobierno toma medidas a la baja de los ingresos populares con auge de desempleo sin que se pueda emigrar, pues la crisis es global, la situación económica, social y política se encamina hacia a una profundización de la lucha de clases.

Ante estos considerandos, COMUNA declara:

1)Su más firme rechazo a cualquier intento de hacer pagar la crisis originada por el imperialismo, los capitalistas y el gobierno progresista a los trabajadores y demás sectores populares.
2)La necesidad de unir a los sectores sociales y políticos antiimperialistas y clasistas junto al pueblo para luchar por un programa de soluciones de emergencia con el objetivo que la crisis la pague el imperialismo y sus cómplices
3)Que las soluciones de emergencia referidas para garantizar la alimentación, el empleo, salario y jubilaciones, vivienda, educación, salud, etc., de las grandes mayorías, deben estar acompañadas de medidas de fondo que rescaten la soberanía nacional de la coyunda imperialista tales como NO pago de la deuda externa, estatización de la banca y el comercio exterior y reforma agraria con expropiación de los latifundios ganaderos, sojeros, madereros y arroceros.
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martes, 4 de noviembre de 2008

Crisis capitalista, revolucion comunista



El nacimiento del capitalismo puso fin al régimen feudal caracterizado por el atraso cultural, científico, económico, filosófico y social, lo cual se expresó, sobre todo, en el dominio de la Iglesia durante varios siglos en los que pretendió imponer sus dogmas, sus creencias y su forma de ver el mundo.
El capitalismo significó un salto cualitativo en el desarrollo de la humanidad. “A pesar de su carácter brutal –dicen Alan Woods y Ted Grant- el capitalismo, en última instancia, jugó un papel histórico progresista porque desarrolló la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnología hasta límites insospechados.” La clase social dominante, la burguesía, se autoidentificaría como la representante de la razón, del orden y del progresoSin embargo, este nuevo sistema no surgió exento de contradicciones; por el contrario, una vez que se fue consolidando, éstas se hicieron más evidentes, sobre todo cuando se empezó a fortalecer la presencia del proletariado, clase social de la que la burguesía extraería su máximo beneficio a través de diversas formas de explotación social. Como señala Ernest Mandel “el capitalismo no es solo una expansión colosal de conocimientos, riquezas y derechos humanos. Es también una acumulación de miserias, injusticias, opresiones y negación de derechos humanos elementales” fundamentalmente de los trabajadores, de las mujeres, del indio, del negro y de los pueblos colonizados.
Aquello que surgió como algo real y racional, más adelante dejaría de serlo. Federico Engels dijo:
Hoy sabemos ya que ese reino de la razón no era más que el reino idealizado de la burguesía; que la justicia eterna vino a tomar cuerpo en la justicia burguesa; que la igualdad se redujo a la igualdad burguesa ante la ley; que como uno de los derechos más esenciales del hombre se proclamó la propiedad burguesa; y que el Estado de la razón, el contrato social de Rousseau, pisó y solamente podía pisar el terreno de la realidad, convertido en república democrático burguesa.
Ya en el siglo XIX el capitalismo hizo más evidente su verdadera esencia: la de ser un sistema represivo, explotador y alienante. Fue racional en un tiempo y espacio histórico determinado, para dejar de serlo en otro momento.
El capitalismo perdió hace mucho tiempo su razón de ser necesario. La realidad permite evidenciar lo aseverado. Algunos datos extraídos de trabajos de diversos autores exponen la irracionalidad de este sistema y la necesidad urgente de tumbarlo:
·En el mundo actualmente existen 4 750 milllones de pobres. El director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que “los trabajadores pobres que vivían con menos de un dólar al día, es decir, los pobres entre los pobres, aumentarán entre 2008 y 2009 en 40 millones, de 480 millones a 520, y en cuanto a los trabajadores pobres que vivían con menos de dos dólares al día aumentarán en cien millones, hasta los 1.400 millones de personas”. Actualmente hay 950 millones de personas que padecen hambre crónica.
·La cifra de desempleados asciende a 1000 millones, mientras el 50% de la población económicamente activa está subempleada o laborando en actividades precarias. Según la OIT se calcula que en los próximos doce meses otras 20 millones de personas en el mundo quedarían sin empleo.
· 120 millones de niños no tienen acceso a la educación. 875 millones de adultos son analfabetos, de los cuales las dos terceras partes son mujeres. En el África hay países que tienen 87% de analfabetos.
· El 45% de la población mundial no tiene acceso al agua potable. Naciones Unidas alerta que cada día 5 mil niños mueren de sed. Las enfermedades vinculadas con el agua provocan la muerte de un niño cada ocho segundos y son la causa del 80% del total de las enfermedades y muertes en el mundo en desarrollo, según un informe publicado por la UNESCO. 3000 millones de personas carecen de acceso a servicios sanitarios mínimos. En América latina y el Caribe la falta de acceso al agua potable y a servicios sanitarios ocasiona 36.000 muertes de menores de cinco años anuales, según datos expuestos en el atlas sobre la salud y el medio ambiente de la OMS.
·La o­nU señala que 30 mil personas mueren por desnutrición y enfermedades curables. 12 millones de niños son víctimas todos los años de esta terrible situación.
·13 millones de personas mueren cada año a causa del deterioro del medio ambiente. Entre 1991 y 2000 las sequías fueron responsables de más de 280.000 muertes. El 81% de CO2 y de gas invernadero son producidos por los países industrializados del Norte. Como resultado de esto los casquetes polares se están derritiendo en forma acelerada. Estamos frente a una catástrofe ecológica y ambiental.
·Entre el 20 y el 30 % de las especies vivas del mundo desaparecerán hacia el año 2050. 16 306 especies están en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos. Estudios señalan que entre 10 y 20 años, a causa de la deforestación, los orangutanes podrían desaparecer.
Bajo el capitalismo esto no puede cambiar. Este sistema se basa en la explotación irracional de los recursos naturales y en la obtención desmedida de beneficios a cualquier costo para la clase que detenta el poder. Solo importan sus intereses económicos, políticos y militares.
Los periodistas cubanos Rosa Miriam Elizalde y Rogelio Polanco señalan que los gastos militares anuales en el mundo han alcanzado la cifra récord de 1,2 millones de millones de dólares. EE.UU. ha destinado 700 mil millones de dólares para el presupuesto militar en el año 2008, siendo el país que más armas vende en el mundo. Al imperialismo norteamericano le interesa fabricar guerras para mantener el funcionamiento de su industria militar, lo que le significa millonarias ganancias. En agosto de 2008, según información de la agencia de noticias EFE, El Pentágono anunció la venta a Irak de tanques, aviones, helicópteros y vehículos blindados por una valor de 10 700 millones de dólares (6 885 millones de euros). La invasión estadounidense a ese país ha provocado la muerte de 1 200 000 iraquíes.
La burguesía mundial y el imperialismo para mantener su dominio, tienen además que imponerse en el plano ideológico. Están conscientes que deben lograr la “fabricación del consenso” mediante “la domesticación del rebaño desconcertado”. Para ello recurrirán principalmente al uso de los grandes medios para alienar a la población. Como parte de este objetivo los países capitalistas desarrollados destinan un billón de dólares anuales para la publicidad comercial. Homogeneizar las ideas, imponer una sola forma de ver el mundo es su propósito.
El capitalismo es el símbolo de la brutalidad. Dos guerras mundiales lo demuestran, así como las agresiones militares desatadas por EE.UU., con el respaldo del imperialismo europeo, contra Irak y Afganistán.
Salvar los bancos y a su sistema financiero es más importante que salvar a la humanidad de la debacle en la que le han sumido. Es lógico. “Siempre, en todos los casos –dice Néstor Kohan- el crecimiento y la acumulación del valor del capital se origina en la explotación del trabajo.” Sólo quienes ingenuamente creen que bajo el capitalismo las cosas pueden ser mejores para la mayoría de desposeídos, explotados y privados de los medios necesarios de subsistencia, asumen aquello como una posibilidad.
Francisco Umpiérrez Sánchez señala que “todo proceso de producción es un proceso de reproducción. Y si la producción es capitalista, la reproducción debe serlo igualmente. Esta noción elemental es importante porque las crisis se presentan como una parálisis en la reproducción.”
Para esconder la realidad, la burguesía mundial, a través de sus empresas mediáticas, pretende argumentar que la actual crisis es el resultado de la ambición desmedida de un grupo, de su falta de ética y de la falta de confianza generada por estas acciones en la población. Umpiérrez Sánchez dice que mediante este mecanismo “se pretende señalar como un rasgo accidental algo que es esencial del capitalismo como sistema: la avaricia o acumulación insaciable de riqueza.”
Iñaki Gil de San Vicente explica que:
Para entender las razones de fondo de esta debacle que ha destrozado los mitos burgueses, hay que recurrir a la teoría marxista de la crisis en la que interaccionan cuatro desencadenantes: uno, la caída de los beneficios empresariales, especialmente en la industria o “sector I”; dos, y como efecto de lo anterior, la sobreacumulación de capitales que no se invierten en la industria porque no rinde los suficientes beneficios, y que por tanto buscan otros espacios en los que recuperarse, especialmente en el “sector II”, o el de producción de bienes de consumo, y en los servicios, que van creciendo para intentar desatascar los tapones que aparecen cada vez más por todas partes; tres y como efecto de lo anterior, aumenta la desproporción entre este sector de producción de bienes de producción, y el sector de consumo o “sector II”, ya que éste segundo empieza por un tiempo a producir grandes beneficios que sin embargo no pueden volver al industrial, al “sector I”, por su baja rentabilidad, con lo que han de buscar otra salida, que no es sino el globo financiero; y, cuarto, y como efecto de lo anterior se empiezan a restringir los salarios, a comprar menos máquinas, a expulsar trabajadores, lo que determina la caída del consumo de masas, el aumento de las mercancías sin vender, el aumento de la morosidad y de las deudas, acelerándose la espiral de nuevos cierres de empresas, de más despidos masivos con el subsiguiente desplome del consumo de masas, etc.
Iñaki señala además que la actual crisis parcial del capitalismo “está inserta en un malestar creciente del sistema burgués, que es como uno de los temblores sísmicos que preceden al terremoto.”
El momento actual permite apreciar además el carácter parasitario de la burguesía y del propio sistema capitalista que pretende sostenerse sobre las bases de una economía ficticia, especulativa, deslindada de la economía real, lo que facilitó el surgimiento de las burbujas financieras. Las políticas neoliberales aceleraron este proceso. Osvaldo Martínez manifiesta que:
Con la opción del neoliberalismo como política económica predominante, el sector financiero y la especulación encuentran la fórmula ideal para sus intereses. La desregulación financiera se impuso y consistió esencialmente en eliminar toda regulación o restricción al libre movimiento del capital (en especial en forma financiera), incluyendo las regulaciones sobre seguridad y transparencia en las operaciones bancarias. Se inició una etapa en la que las regulaciones de la era keynesiana fueron barridas y se permitió la disminución de las reservas bancarias de garantía, la retirada de ciertos tipos de pasivos de los balances de las entidades financieras ocultando el verdadero estado de ellas, el funcionamiento de los paraísos fiscales, las abusivas acciones de las agencias calificadoras de riesgo y en consecuencia, la especulación desenfrenada con todo lo susceptible de rendir una ganancia apostando a un precio futuro en la economía de casino que domina el llamado mercado financiero globalizado y cuyo centro es la economía de Estados Unidos.
Los costos de la presente crisis no lo asumirán los capitalistas, sino la clase trabajadora. Los gobiernos de Europa han destinado 2,2 millones de millones de dólares para salvar a la banca. El gobierno de Bush ha otorgado 900 mil millones de dólares. Mientras cientos de miles de trabajadores norteamericanos pierden sus empleos, el gobierno acude a salvar, con los dineros de los contribuyentes, a los banqueros mafiosos. Al sistema le interesan los bancos, no las personas que han sido desahuciadas de sus hogares por no poder cubrir ni el pago de las casas, ni sus hipotecas.
Randy Alonso cuenta que “menos de una semana después de que el Tesoro rescató a la aseguradora AIG con 85 mil millones de dólares de los contribuyentes, los ejecutivos de la empresa se fueron a festejar a un exclusivo hotel de un balneario californiano, donde ocuparon 60 habitaciones. La cuenta de gastos sobrepasó los 400 mil dólares. Sin embargo, la Reserva Federal le acaba de otorgar otro préstamo de 38.7 mil millones de dólares.”
Para aquellos que viendo, no quieren ver, no hay, porque no puede haber, un capitalismo “con rostro humano”.

El método marxista y la praxis revolucionaria:

“El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico”, señaló Marx. Solo la práctica puede constituirse en criterio de verdad, expresó Lenin.
La explicación sobre la crisis que vive actualmente el capitalismo no puede partir de teorías metafísicas que imposibiliten la comprensión de la realidad como una totalidad en constante cambio, movimiento y transformación.
El marxismo, al contrario de las teorías burguesas que pretenden encontrar las causas de la presente crisis en elementos puramente subjetivos, hace un estudio minucioso de la realidad para lo cual utiliza conceptos y categorías de análisis que permiten entender las características esenciales del capitalismo y las razones que provocan las crisis.
En este estudio, por tanto, no se puede dejar de lado la explicación histórica de la explotación social en el capitalismo, cuya base está en la obtención de un plusvalor por medio de la apropiación del trabajo realizado por la clase obrera. Esto permite comprender dos cosas fundamentales: 1. El capitalista siempre busca obtener ganancias; y, 2. que esa ganancia la obtiene, precisamente, de la explotación de los trabajadores. No la obtiene del ahorro, ni de su propio esfuerzo, tal como lo señala Néstor Kohan.
Kohan explica que:
El capital no es una cosa, una suma de “factores de producción”, una sumatoria de máquinas y herramientas, una simple suma de dinero. El capital es una relación social de producción que relaciona en un polo a los dueños del dinero y de los medios de producción (previamente expropiados), y en el otro polo, a los trabajadores que son dueños sólo de sus cuerpos, de su capacidad de trabajar, de su fuerza de trabajo.
Esta es la razón por la cual será la clase obrera la que asuma los costos de esta nueva crisis. No los capitalistas.
Marcos Roitman Rosenmann dice:
No nos llamemos a engaños. Insuflar dinero a los grandes bancos y salir en defensa de sus consejeros y altos cargos es parte de una estrategia pendular. Cuando no resulta oportuno tejer con Hayek, se teje con Keynes. Unas veces desde la oferta y otras desde la demanda. Tanto monta, monta tanto. En cualquier caso, el resultado es el mismo. La relación capital-trabajo se asienta sobre la expropiación del excedente económico producido por el trabajador en condiciones de apropiación privada. Así, quienes pagan los platos rotos de esta estrategia son los de siempre. Las clases explotadas y oprimidas del campo y la ciudad. Salvar el orden económico, sin modificar su estructura y su organización, conlleva un aumento de la desigualdad social y la explotación.
Iñaki Gil de San Vicente manifiesta que frente a esta realidad una cuestión decisiva “es saber cómo impedir que la humanidad trabajadora pague los costos de la hecatombe, cómo lograr que el imperialismo no salga feliz, sonriente e impune, de la catástrofe que únicamente él está generando.” Lo que señala el marxista vasco implica la necesidad urgente de que los pueblos del mundo se organicen para realizar la revolución a escala planetaria como lo plantearan Marx, Engels, Lenin, Trotsky y el Che Guevara. El capitalismo no se cae, hay que tumbarlo, y esto sólo se logra a través de la lucha revolucionaria. Si esto no se lleva adelante, la humanidad corre el serio riesgo de enfrentarse a una contraofensiva reaccionaria, de corte fascistoide.
“Lo que ahora está en juego –dice Iñaki Gil de San Vicente- no es tanto una confirmación teórico-abstracta del marxismo, sino la demostración de que las izquierdas podemos orientar el creciente malestar popular hacia el socialismo, avanzar en el debilitamiento estructural de la dictadura del salario y de la mercancía, en el aumento del contrapoder popular hasta llegar a situaciones de poder obrero capaces de detener el avance del caos y reorientar la historia hacia la emancipación humana.”
No hay otra alternativa: o la lucha por el comunismo o el caos.

Dax Toscano en Pintxogorria | Para Kaos en la Red | 4-11-2008

Las elecciones del 4 de noviembre



Mañana será un día de gran importancia. La opinión mundial estará atenta de lo que en Estados Unidos ocurra con las elecciones. Se trata de la nación más poderosa del planeta. Con menos del 5 por ciento de la población del mundo succiona cada año enormes cantidades de petróleo y gas, minerales, materias primas, bienes de consumo y productos sofisticados procedentes del exterior; muchos de ellos, en especial los combustibles y los extraídos de las minas, que no son renovables.
Es el mayor productor y exportador de armas. El complejo militar industrial cuenta, además, con un insaciable mercado en el propio país. Sus fuerzas aéreas y navales se concentran en decenas de bases militares ubicadas en el territorio de otras naciones. Los cohetes estratégicos de Estados Unidos, portadores de cabezas nucleares, pueden alcanzar con total precisión cualquier punto del mundo.
Muchas de las mejores inteligencias del planeta son sustraídas de sus países de origen y puestas al servicio del sistema. Es un imperio parasitario y saqueador.
Como se conoce, la población negra introducida a través de la esclavitud en el territorio de Estados Unidos a lo largo de siglos, es víctima de una fuerte discriminación racial.
Obama, candidato demócrata, es en parte de origen negro, y en él predominan el color oscuro y otros rasgos físicos de dicha raza. Pudo estudiar en un centro de educación superior donde se graduó con notas brillantes. Es sin duda más inteligente, culto y ecuánime que su adversario republicano.
Analizo las elecciones de mañana cuando el mundo sufre una grave crisis financiera, la peor desde los años 30, entre otras muchas que a lo largo de más de tres cuartos de siglo han afectado seriamente la economía de numerosos países.
Los órganos internacionales de prensa, los analistas y comentaristas políticos, emplean parte del tiempo en el tema. Se considera a Obama como el mejor orador político de Estados Unidos en las últimas décadas. Su compatriota Toni Morrison, Premio Nobel de Literatura del año 1993, la primera de su etnia nacida en Estados Unidos que obtiene ese laureado título, y excelente escritora, lo califica de futuro Presidente y poeta de esa nación.
He observado la lucha entre ambos contendientes. El candidato negro, que tanto asombró al obtener su nominación en la pugna frente a fuertes adversarios, tiene bien articuladas sus ideas y golpea una y otra vez con ellas en la mente de los votantes. No vacila en afirmar que por encima de todo, más que republicanos y demócratas, son estadounidenses, ciudadanos que califica como los más productivos del mundo; que reducirá los impuestos a la clase media, en la que incluye a casi todos; los eliminará a los más pobres, y los elevará a los más ricos. Los ingresos no estarán destinados a salvar a los bancos.
Reitera una y otra vez que los gastos ruinosos de la guerra de Bush en Iraq no deben ser costeados por los contribuyentes norteamericanos. Le pondrá fin y traerá de regreso a los soldados de Estados Unidos. Tal vez tuvo presente que ese país nada tuvo que ver con los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Ha costado la sangre de miles de soldados de Estados Unidos, muertos o heridos en los combates, y más de un millón de vidas a esa nación musulmana. Fue una guerra de conquista impuesta por el imperio en busca de petróleo.
Ante la crisis financiera desatada y sus consecuencias, a los ciudadanos norteamericanos les preocupa más en estos instantes la economía que la guerra de Iraq. Los atormenta la preocupación por sus puestos de trabajo, la seguridad de los ahorros depositados en los bancos, los fondos de jubilación; el temor de perder el poder adquisitivo de su dinero y las viviendas donde residen con sus familiares. Desean la seguridad de recibir en cualquier circunstancia los servicios médicos adecuados y la garantía del derecho a que sus hijos reciban educación superior.
Obama es desafiante, pienso que ha corrido y correrá crecientes riesgos en el país donde un extremista puede adquirir por ley un arma sofisticada moderna en cualquier esquina como en la primera mitad del siglo XVIII al Oeste del territorio de Estados Unidos. Apoya su sistema y se apoyará en él. La preocupación por los agobiantes problemas del mundo no ocupan realmente un lugar importante en la mente de Obama, y mucho menos en la del candidato que, como piloto de guerra, descargó decenas de toneladas de bombas sobre la ciudad de Hanoi, a más de 15 mil kilómetros de Washington, sin remordimiento alguno de conciencia.
Cuando el pasado jueves 30 le escribí a Lula, además de lo que conté en la reflexión del 31 de octubre, le expresé textualmente en mi carta: "El racismo y la discriminación existen en la sociedad estadounidense desde que nació, hace más de dos siglos. Negros y latinoamericanos han sido allí siempre discriminados. Sus ciudadanos fueron educados en el consumismo. La humanidad está objetivamente amenazada por sus armas de exterminio masivo."
"Al pueblo de Estados Unidos le preocupa más la economía que la guerra de Iraq. McCain es viejo, belicoso, inculto, poco inteligente y sin salud."
Finalmente le añadí: "Si mis cálculos estuvieran equivocados, el racismo de todas formas se impusiera y el candidato republicano obtuviese la Presidencia, el peligro de guerra se incrementaría y las oportunidades de los pueblos para salir adelante se reducirían. A pesar de todo, hay que luchar y crear conciencia sobre esto, gane quien gane esas elecciones."
Cuando esta opinión que sostengo se publique mañana, nadie tendrá ya tiempo para decir que escribí algo que pueda ser utilizado por alguno de los candidatos en favor de su campaña. Debía ser, y he sido, neutral en la contienda electoral. No es "una injerencia en los asuntos internos de Estados Unidos", como diría el Departamento de Estado, tan respetuoso de la soberanía de los demás países.

Fidel Castro Ruz
Noviembre 3 de 2008
4 y 10 p.m.

domingo, 2 de noviembre de 2008

La superioridad del capitalismo

¿Qué es una crisis capitalista?
Veamos en primer lugar lo que no es una crisis capitalista.
Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
Que haya 4.750 millones de pobres en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
Que haya 1.000 millones de desempleados en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada o trabaje en precario, eso no es una crisis capitalista.
Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista.
Que 3.000 millones de personas carezcan de acceso a servicios sanitarios mínimos, eso no es una crisis capitalista.
Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una crisis capitalista.
Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables, eso no es una crisis capitalista.
Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una crisis capitalista.
Que 16.306 especies están en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, no es una crisis capitalista.
Todo esto ocurría antes de la crisis. ¿Qué es, pues, una crisis capitalista? ¿Cuándo empieza una crisis capitalista?
Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1.000 empresas multinacionales y 2.500.000 de millonarios.
Lo que demuestra la superior eficacia y resistencia del capitalismo es que todas estas calamidades humanas -que habrían invalidado cualquier otro sistema económico- no afectan a su credibilidad ni le impiden seguir funcionando a pleno rendimiento. Es precisamente su indiferencia mecánica la que lo vuelve natural, invulnerable, imprescindible. El socialismo no sobreviviría a este desprecio por el ser humano, como no sobrevivió en la Unión Soviética, porque está pensado precisamente para satisfacer sus necesidades; el capitalismo sobrevive y hasta se robustece con la desgracias humanas porque no está pensado para aliviarlas. Ningún otro sistema histórico ha producido más riqueza, ningún otro sistema histórico ha producido más destrucción. Basta considerar en paralelo estas dos líneas -la de la riqueza y la de la destrucción- para ponderar todo su valor y toda su magnificencia. Esta doble tarea, que es la suya, el capitalismo la hace mejor que nadie y en ese sentido su triunfo es inapelable: que haya cada vez más alimentos y cada vez más hambre, más medicinas y más enfermos, más casas vacías y más familias sin techo, más trabajo y más parados, más libros y más analfabetos, más derechos humanos y más crímenes contra la humanidad.
¿Por qué tenemos que salvar eso? ¿Por qué tiene que preocuparnos la crisis? ¿Por qué nos conviene encontrarle una solución? Las viejas metáforas del liberalismo se han revelado todas mendaces: la “mano invisible” que armonizaría los intereses privados y los colectivos cuenta monedas en una cámara blindada, el “goteo” que irrigaría las capas más bajas del subsuelo apenas si es capaz de llenar el cuenco de una mano, el “ascensor” que bajaría cada vez más deprisa a rescatar gente de la planta baja se ha quedado con las puertas abiertas en el piso más alto. Las soluciones que proponen, y aplicarán, los gobernantes del planeta prolongan, en cualquier caso, la lógica inmanente del beneficio ampliado como condición de supervivencia estructural: privatización de fondos públicos, prolongación de la jornada laboral, despido libre, disminución del gasto social, desgravación fiscal a los empresarios. Es decir, si las cosas no van bien es porque no van peor. Es decir, si no son rentables 950 millones de hambrientos, habrá que doblar la cifra. El capitalismo consiste en eso: antes de la crisis condena a la pobreza a 4.700 millones de seres humanos; en tiempos de crisis, para salir de ella, sólo puede aumentar las tasas de ganancia aumentando el número de sus víctimas. Si se trata de salvar el capitalismo -con su enorme capacidad para producir riqueza privada con recursos públicos- debemos aceptar los sacrificios humanos, primero en otros países lejos de nosotros, después quizás también en los barrios vecinos, después incluso en la casa de enfrente, confiando en que nuestra cuenta bancaria, nuestro puesto de trabajo, nuestra televisión y nuestro ipod no entren en el sorteo de la superior eficacia capitalista. Los que tenemos algo podemos perderlo todo; nos conviene, por tanto, volver cuanto antes a la normalidad anterior a la crisis, a sus muertos en-otra-parte y a sus desgraciados sin-ninguna-esperanza.
Un sistema que, cuando no tiene problemas, excluye de una vida digna a la mitad del planeta y que soluciona los que tiene amenazando a la otra mitad, funciona sin duda perfectamente, grandiosamente, con recursos y fuerzas sin precedentes, pero se parece más a un virus que a una sociedad. Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema. El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo. Y el problema es que esta crisis reveladora, potencialmente aprovechable para la emancipación, alcanza a una población sin conciencia y a una izquierda sin una alternativa elaborada. Se equivoque o no Wallerstein en su pronóstico sobre el fin del capitalismo, tiene razón sin duda en el diagnóstico antropológico. En un mundo con muchas armas y pocas ideas, con mucho dolor y poca organización, con mucho miedo y poco compromiso -el mundo que ha producido el capitalismo- la barbarie se ofrece mucho más verosímil que el socialismo.
Por eso hay que auparse en los islotes de conciencia y en los grumos de organización. Cuba bloqueada, Cuba azotada por los vientos, Cuba pobre, Cuba incómoda, Cuba a veces equivocada, Cuba improvisada, Cuba disciplinada, Cuba resistente, Cuba ilustrada, Cuba siempre humana, mantiene abierta una tercera vía, hoy más necesaria que nunca, entre el capitalismo y la barbarie. Si no podemos ayudarla, podemos al menos ayudarnos a nosotros mismos pensando en ella con alivio y agradecimiento.

Santiago Alba Rico
La Jiribilla

sábado, 1 de noviembre de 2008

El encuentro con Lula


No es la inyección de dinero en sí a los países en desarrollo lo que critico en mi reflexión de ayer, como interpretaron algunos cables.
Al escribir La Peor Variante, me refería a la forma y los objetivos de la inyección.He venido exponiendo la idea de que la crisis financiera es consecuencia de los privilegios concedidos en 1944 en Bretton Woods al capitalismo desarrollado en Estados Unidos, que emergía con un enorme poder militar y económico, próximo a concluir la Segunda Guerra Mundial.El fenómeno se repite con una frecuencia cada vez mayor.
En carta al presidente de Brasil, Lula da Silva, que le envié apenas llegó a Cuba, ya que un encuentro conmigo no estaba programado en su breve visita a nuestro país, le escribí textualmente sobre ese punto:
“Quien sea el gobernante de Estados Unidos después de la actual crisis, necesita sentir una fuerte presión de los pueblos del Tercer Mundo demandando soluciones en las que participen todos y no un grupo de Estados. Las naciones más ricas necesitan desesperadamente que los pobres consuman, de lo contrario se paralizarían sus centros productores de bienes y servicios.Que utilicen sus computadoras para calcular cuántos millones de millones deben invertir para que las naciones pobres se desarrollen sin destruir la ecología y la vida en nuestro planeta.”
Para cualquier lector es obvio que, cuando hablo de invertir, me refiero a un aporte monetario al Tercer Mundo, fundamentalmente como crédito blando, con intereses de casi cero, en aras de un desarrollo racional que no destruya la ecología.
Pude reunirme con Lula, quien solicitó verme a pesar de su ajustado programa, y conversar durante casi dos horas con él.Le expliqué que divulgaría conceptos contenidos en mi carta;no tuvo objeción alguna.La conversación fue, como siempre, amable y respetuosa.Me explicó bastante detalladamente la obra que lleva a cabo en su país.Le di las gracias por el apoyo político y económico de Brasil a Cuba en su lucha, y le recalqué el papel decisivo desempeñado por Venezuela, una nación latinoamericana en desarrollo, y su Presidente, en los días más críticos del período especial y hoy, cuando el bloqueo imperialista se ha recrudecido y nuestro país ha sufrido el azote destructor de dos huracanes.
A pesar de nuestro amplio intercambio, quedó libre hora y media antes de la prevista para la partida.
Por lo que vi en varios cables esta tarde, adoptó una posición valiente con relación a las elecciones de Estados Unidos.Si triunfara McCain, no estaría contando de antemano con el mayor país latinoamericano, Brasil.
El próximo 15 de noviembre tendrá lugar en Washington la reunión convocada por Bush del Grupo delG-20. Apenas se abre un televisor, aparece un jefe de Estado hablando en una reunión de alto nivel.¿Qué tiempo les quedará a los jefes de Estado para informarse y meditar sobre los complejos problemas que agobian al mundo?
El actual Presidente de Estados Unidos no tiene problema alguno: no los resuelve;los crea.La solución para él es tarea de otros.

Fidel Castro Ruz

Octubre 31 de 2008

5 y 15 p.m.