viernes, 8 de agosto de 2008

Jesús Santrich, desde las montañas de Colombia


Nadie que tenga conciencia revolucionaria puede permanecer impasible ante ese crimen continuado que significa el apoyo militar y económico de Washington a sus títeres de Colombia.

ABP Noticias Informe Especial
por Redacción
ABP/06/08/2008
Informe Especial/ Las FARC-EP, a 44 años de resistencia por la Nueva Colombia, la patria grande y el socialismo. A continuación la Agencia Bolivariana de Prensa presenta la trascripción de una entrevista realizada en las montañas de Colombia a Jesús Santrich, de la Cadena Radial Bolivariana Voz de la Resistencia (CRB-VR) y que fuera lanzada al espacio herciano los días 27, 28, 29 y 30 de mayo del corriente año 2008.

Se refiere este documento a aspectos trascendentales, de interés nacional e internacional, que tienen que ver con la situación política y militar actual de las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia, FARC-EP.
Temas que aluden al significado de los 44 años de las FARC; las muertes de comandantes como Raúl Reyes, Iván Ríos y Manuel Marulanda Vélez; opiniones sobre la nueva configuración de la Dirección de la organización insurgente más antigua del continente, como las perspectivas inmediatas de esta guerrilla bolivariana, son tocados de manera espontánea pero clara en este documento que puede dar luces sobre la guerra de resistencia que adelanta el pueblo colombiano contra el imperialismo y contra la oligarquía más sanguinaria y cruel que ha gobernado en esta parte del orbe.
La entrevista será presentada en dos partes, incluyendo casi la totalidad de las preguntas que fueron dilucidadas durante las emisiones de la Cadena Radial Bolivariana cuyo audio se puede encontrar en una de las página WEB del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia.
LAS FARC-EP, A 44 AÑOS DE RESISTENCIA POR LA NUEVA COLOMBIA, LA PATRIA GRANDE Y EL SOCIALISMO.
En CRB-VR.
LA ENTREVISTA. Trascripción digital de ABP Noticias.
1. Significado de haber llegado a los 44 años de lucha armada.
Respuesta: Bien camarada, ante todo mi saludo, nuestro saludo guerrillero, bolivariano, marulandista…, de esperanza y optimismo pleno en la posibilidad real de la construcción de la Nueva Colombia, la Patria Grande y el socialismo. Sobre esta pregunta creo debo responder con los argumentos de conjunto, que como organización venimos expresando y fortaleciendo con mucho fundamento en cada aniversario respecto al significado de este aniversario 44 de lucha ininterrumpida y que tiene que ver con los propósitos que nos trazamos incluso desde antes de la fundación propiamente de las FARC. Me refiero a lo que ha sido el acumulado logrado desde los primeros tiempos en que surge la resistencia armada comunista entre 1948 y 1949 para enfrentar la agresión del régimen conservador en principio y luego para enfrentar la represión bipartidista liberal-conservadora tanto en tiempos de la dictadura de Rojas Pinilla impuesta por ese mismo bipartidismo como por el Frente Nacional.
Estamos hablando entonces de la victoria que significa haber mantenido durante 60 años la resistencia armada a un régimen oligárquico de exclusión política e injusticia social, primero como autodefensa campesina de orientación comunista y a partir de 1964 como guerrilla revolucionaria también de orientación comunista, guiada por principios marxistas-leninistas y bolivarianos.
Durante estos años de lucha hemos logrado construir una verdadera oposición política y militar que se constituye en alternativa a la histórica situación de miseria, guerra sucia y terrorismo de Estado que tantas vidas, que tanta sangre de colombianos a cobrado por la sola decisión de las clases poderosas de entregarse y entregar las riquezas, la soberanía patria y la dignidad a Washington.
Hemos construido un modesto y firme ejército revolucionario desplegado a lo largo y ancho del país, apoyado en abnegados cuerpos de milicias y que se cohesiona como un todo con sólidas estructuras de Partido Comunista como organización clandestina que hoy por hoy impulsa un gran movimiento de masas, bolivariano, que denota la enorme capacidad de resistencia y la dignidad ingente de nuestro pueblo que marcha en pos de una Colombia Nueva, y que viene desenvolviendo un paciente trabajo organizativo entre los campesinos, los obreros, los estudiantes, los indígenas y sectores sociales diversos en general que lidian por un cambio social radical que establezca la justicia social para las mayorías nacionales recomponiendo el poder político…, colocándolo en manos del pueblo.
2. Se ha anunciado la muerte de MARULANDA, ¿Qué representa él para las FARC?
Si, en el cierre de este mayo Marquetalia, nuestro Secretariado Nacional, en el mismo comunicado que tradicionalmente surge con motivo de la celebración del aniversario de fundación, ha incluido el anuncio del deceso de nuestro Comandante en Jefe, nuestro camarada y padre de la resistencia comunera, bolivariana, Manuel Marulanda Vélez. Él, por sobre todas las campañas difamatorias que pretenden desdibujar su imagen y la de la organización político-militar que lideró y forjó durante tantas décadas, es símbolo del decoro popular y de la resistencia a la opresión impuesta por las oligarquías y el imperialismo; es, entonces signo de dignidad y lucha antioligárquica y antiimperialista desde los tiempos en que como a millares de campesinos y gente humilde de las zonas rurales se les persiguió y se les obligó a seguir el camino de la guerra como necesaria y legítima defensa colectiva frente a tanta agresión que les quitó el trabajo, sus pertenencias, la tierra, la tranquilidad. Manuel, ha dicho el cantautor guerrillero Julián Conrado, en hermosa canción de homenaje al insigne dirigente comunista, bolivariano, es la historia de un pueblo azotado por la violencia; un campesino de hacha y azadón que aunque le obligaron a tomar el camino de la guerra lleva una bandera de paz en el corazón. Mira, en una terrible circunstancia personal de sobre vivencia en medio de las adversidades de la persecución partidista de la Colombia de 1948 en que fuera asesinado por las oligarquía y la Cía el caudillo popular Jorge Eliécer Gaitán, nuestro comandante en Jefe Manuel Marulanda Vélez tiene la particularidad y la grandeza de haber transitado de manera conciente y valerosa a asumir una posición política profundamente humanista a favor de los pobres de Colombia y luego, como bolivariano militante, en función de la emancipación continental. Él, como conductor revolucionario, además de haber ido asimilando una experiencia militar, desarrolló una propia visión sobre la necesidad de la revolución y las vías y formas de concretarla fundándose en las enseñanzas del marxismo-leninismo a las que tuvo acceso desde los tiempos de la resistencia del Davis, a principios de los años cincuenta, 1953, que es cuando se vincula a las filas del Partido Comunista de Colombia. Es dentro de esta militancia que logra llegar a la comprensión cabal de las causas económicas, sociales y políticas los profundos desequilibrios, violencias e injusticias que padece nuestra sociedad y que él mismo sufría en carne propia incluso desde los días en que como guerrillero liberal le toca tomar el monte obligado por la persecución del gobierno conservador contra los gaitanistas y el movimiento popular en general.
Estamos hablando camarada, entonces, de un dirigente vinculado consecutivamente a la lucha revolucionaria armada desde 1948, de un combatiente fundador en 1964, al lado de otros insignes dirigentes como Jacobo Arenas, de lo que hoy son las FARC-EP…, estamos hablando de una vida emblemática, de quien cohesionó a los valientes que resistieron a la criminal ofensiva militar contra el campesinado denominada Plan Laso, y que fuera abiertamente dirigida por el pentágono norteamericano. Manuel Marulanda, héroe de Marquetalia, héroe de la resistencia comunera bolivariana, héroe de mil batallas…, quien al lado de 47 campesinos, luego de innumerables gestiones políticas por la paz que no fueron atendidas, se alzó en armas para sobrevivir y luego para luchar por el poder político y sentar las bases de una sociedad con justicia social en marcha hacia el socialismo.
De tal manera que para caracterizar a un compatriota, a un conductor, a un bolivariano que ha sido durante muchas décadas esperanza de emancipación para los revolucionarios de Colombia y América Latina principalmente, pero también para muchos revolucionarios del mundo, lo menos que se podría expresar es lo dicho recientemente por el Secretariado de nuestro Estado Mayor Central en cuanto a que ha sido Manuel Marulanda Vélez “Inigualable estratega, conductor genial, guerrero invencible, líder invicto de mil batallas políticas y militares libradas durante 60 años de brega reivindicando los derechos de los pobres y enfrentando las violencias de los poderosos”, ha sido “un revolucionario integral que asimiló la teoría de los grandes pensadores fundiéndola con las verdades que extrajo a la vida en su práctica diaria, forjándose como uno de los más destacados dirigentes revolucionarios de todos los tiempos”. Es modesta y justa la valoración de que “La humanidad no tiene antecedentes de un líder de las condiciones de Manuel Marulanda Vélez que haya luchado ininterrumpidamente 60 años, desde la oposición armada, y salido indemne y fortalecido luego de inmensos operativos militares de arrasamiento como el Plan Laso en Marquetalia, la operación Sonora en la Cordillera Central, la operación Casa Verde, operación Destructor 1 y Destructor 2, Plan Patriota, Plan Colombia, e indemne y fortalecido también, luego de confrontaciones políticas de carácter estratégico como las desarrolladas en los procesos de conversaciones con el Estado colombiano en Casa Verde, Caracas, México y en el Yarí que pretendieron el sometimiento de la voluntad política y de lucha de las FARC sin ningún cambio en las estructuras de la sociedad ni en las correlaciones del poder político”. Por todo ello, camarada, Manuel Marulanda Vélez seguirá siendo el padre y guía de esta gesta de libertad que encarnan las FARC-EP, pues su ejemplo imperecedero estará presente en nuestras mentes mostrándonos el camino para, como él lo hizo hasta ahora, salir siempre airosos por muy adversas y difíciles que puedan presentarse las tormentas y los peligros propios de la confrontación armada contra un régimen genocida como el que en Colombia se enfrenta.
3. Opinión sobre la versión gubernamental respecto a la muerte de Marulanda.
A Manuel Marulanda han tratado de asesinarlo y de hecho han fabricado noticias de su muerte innumerables veces. Se podría hacer un extenso libro sobre las versiones de uno u otro tipo que han surgido alrededor de su muerte. En el día de ayer precisamente dimos lectura a algunas de esas tantas historias e incluso a la visión que el camarada Manuel tenía sobre esas invenciones. Eso denota la ansiedad patológica que desde siempre tuvo el enemigo de clase, la oligarquía y sus gobernantes de turno por lograr una muerte violenta, un final del legendario jefe guerrillero a manos de ellos que tanto le han temido, que tanto le han odiado, que tanto le han perseguido contribuyendo con ello, paradójicamente, a engrandecer lo que ya es una heroica leyenda de resistencia sin igual en la historia contemporánea de Colombia.
Arturo Alape, un prominente escritor comunista recientemente fallecido, y quien fuera de las FARC uno de los biógrafos más enterados de lo que ha sido la vida de nuestro Manuel, creo que ha hecho narración brillante de la historia reciente de Colombia a través del relato de la vida del comandante Marulanda, y uno de los aspectos de la historia de esa vida de lucha que como hemos dicho es la historia de la Colombia de los años cincuenta hasta nuestros días, es que quienes han odiado a Marulanda, el régimen oligárquico y el imperialismo, concretamente, se han desvelado sin pausa a masticar la materialización de su muerte pero con la desventura para muchos de ellos que han muerto antes en la espera. Frente a ellos Marulanda se volvió impenetrable, blindado contra sus malévolos deseos mientras, por sobre toda la represión y las amenazas, por sobre todas las masacres y los desplazamientos ejecutados por cada gobierno criminal que ha pasado por la casa de Nariño, en el seno del pueblo el amor por Marulanda crecía, se agigantaba un amor que le protegía y que hizo posible que aquellos 48 valientes de Marquetalia se convirtieran en millares y millares de guerrilleros de las FARC, de milicianos populares, de copartidarios y simpatizantes bolivarianos y militantes comunistas que con él han soñado y entregado todo por hacer realidad la Nueva Colombia. Eso para la oligarquía debe ser un karma, un sino trágico que a quien han querido acribillar se les muera de muerte natural, quien han querido convertir en bandido, se les erija en esperanza revolucionaria para los desposeídos. Ningún vanidoso Presidentucho o Ministrillo lacayo de Washington podrá dar el parte de haber dado de baja a Marulanda, el legendario comandante invicto de la guerrilla bolivariana más grande del continente. Lo demás es sólo alucinación producto del desengaño. Ahora sólo les resta hacer lo que están haciendo, guerra de desinformación, guerra sicológica para impactar al pueblo, ofensivas mediáticas para desestimular la resistencia a la que como a Marulanda le han declarado mil muertes. Estamos en un nuevo anuncio del fin, del fin, del fin, del fin…, y no se cuantos fines más de la guerrilla a la que siguen combatiendo aunque declaran que ya no existe.
Murió de viejo nuestro Comandante en Jefe, dirigiendo a sus guerrilleros, desde sus campamentos de Patria Grande y socialismo; en algún lugar de la selva colombiana, en algún rincón de la Patria Grande se ha recostado a soñar el mismo sueño de Bolívar con el corazón regocijado por la obra construida y la certeza de la posibilidad real de la victoria. Al ministro Santos, a Uribe, a la rancia oligarquía apátrida no le queda más que seguir lanzando sus bombas de aniquilamiento, seguir buscando su cadáver, un cadáver que anhelan herido o con alguna imposible seña que les permita ingeniar otro de sus falsos positivos…, ingeniar una victoria improbable sobre la figura cimera del invencible guerrillero.
Marulanda, camaradas, le ha hecho pasar otro mal rato a sus perseguidores, a la oligarquía, con su forma misma de partir hacia la eternidad al escapárseles como el viento de entre ese deseo siniestro de aniquilarlo. La muerte natural del comandante luego de haber forjado tanto ejemplo de lucha inquebrantable y el ejército revolucionario que hoy se despliega a lo largo y ancho de Colombia, ha sido un golpe en el corazón de odio de sus perseguidores, que los atormentará por los siglos de los siglos cuando por fin la nueva Colombia resplandezca en alborada de libertad para los pobres. Marulanda, compañeros, seguirá marchando en cada fariano y en cada persona que luche por la patria diferente hasta cuando la guerra, como decía él mismo, no sea humanizada sino terminada para siempre con el establecimiento de la justicia y de la paz.
Ninguna guerra hay que humanizarla, hay que acabarla.
4. ¿Sobre la muerte de Raúl Reyes el 1º. de marzo qué nos puede decir?. ¿Quien era y qué significa para las FARC?
Raúl Reyes, ¿Quién era? Un obrero, sindicalista…, luchador…, un hombre obligado también por la violencia estatal, por el terrorismo de estado y sus propias convicciones a tomar el camino de la lucha guerrillera anhelando una Colombia diferente, con justicia y en paz.
El primero de aquel marzo aciago, con el símbolo de la resistencia, con la imagen de Manuel Marulanda en su pecho, Raúl Reyes cayó abatido en un rincón de selva de la América Nuestra, y fíjate que en principio se discutía que si en Colombia o Ecuador. Y claro ya está suficientemente establecido que el gobierno de Uribe violentó la soberanía ecuatoriana para cometer aquel crimen. Pero, para nosotros, más allá de los aspectos que tienen que ver con la definición de fronteras territoriales Raúl ha caído en un recóndito lugar de la Patria Grande, como un genuino bolivariano para quien las fronteras trazadas sobre la tierra de la Awy Ayala (es decir, la madre tierra americana) no son sino parte de esa maleza anti-bolivariana que poco a poco hemos de arrancar de raíz para que pronto fructifique el sueño de unidad del Libertador.
Raúl Reyes, nació en un hogar huilense en septiembre de 1949, en el municipio de la Plata. Su nombre era Luís Eduardo Devia Silva.
Sus años juveniles pasaron entre el estudio y la militancia política revolucionaria. Él se unió desde temprana edad a la Juventud Comunista Colombiana; se graduó técnico medio con especialización agropecuaria, y también hizo algunos estudios de contaduría. Con esos conocimientos se vinculó como empleado de una empresa transnacional de productos lácteos, que fue el mismo sitio donde también se inició en la lucha sindical en defensa de los intereses de los obreros. La actividad laboral lo condujo hasta el departamento del Valle del Cauca y después al Caquetá. Este último departamento fue transitado por Devia también en aquellas memorables campañas políticas en que desde los sectores revolucionarios se habían propiciado algunas alianzas con sectores liberales como el que conducían Luís Carlos Galán Sarmiento y Rodrigo Lara Bonilla, entre otros.
Después Raúl participaría del Frente Democrático y Unión de la Patriótica en momentos diversos de la historia política de Colombia, luchando por la apertura democrática al lado de Luciano Marín Arango, el mismo Iván Márquez, quien hoy es integrante del Secretariado de las FARC,
En su época de militante comunista Raúl hizo parte del Comité Central del PCC, espacio desde el que con más arrojo siguió combinando su trabajo político, sindical y el de la representación popular que había asumido, siempre haciéndole quites a la muerte. Pero también las circunstancias de represión y guerra sucia no le dejan otra alternativa que la de la lucha armada. No obstante, la persistencia en el ideal de la paz llevan a las FARC y aun conjunto de organizaciones democráticas a reintentar el camino con la fundación de la Unión Patriótica que como proyecto político de pacificación fue también ahogado por una nueva orgía de sangre desatada por el régimen desde mediados de los años ochenta y que cobraría la vida de cerca de 5000 militantes upecistas. En todo el esfuerzo de impulso de la UP estuvo Raúl, como el conjunto de la Dirección de las FARC.
Entonces, está claro que antes de vincularse a la insurgencia armada Raúl, o Luís Eduardo, vivió las hostilidades y la persecución implacable de los órganos de seguridad del Estado. El período presidencial de Julio César Turbay Ayala entre 1.978 y l.982, en que se hizo tristemente célebre el llamado Estatuto de Seguridad fue tiempo de margas experiencias para todos los revolucionarios colombianos en tanto que mediante tal instrumento aquel gobierno legalizó la tortura y desaparición de luchadores populares. Luís Eduardo salvó su vida de varios atentados y escapó de diversos intentos para desaparecerlo. Él jamás pensó en el exilio y por eso antes que irse del país, como ha ocurrido con un gran número de dirigentes revolucionarios, decide ingresar a las filas de las FARC precisamente en ese período de acoso turbayista. En ese momento Raúl tenía su esposa Hilda, su compañera, y sus pequeños hijos, Robespierre y Lida.
La oligarquía pretende enlodar la imagen de los combatientes de las FARC, pero si se analiza en la historia de cada combatiente y de cada conductor se encontrará el altruismo que ha motivado la lucha de cada quien y del colectivo en general; se podrá encontrar razones legítimas, de justicia, que motivan la rebeldía de los guerrilleros de las FARC en ascensión hacia el objetivo del hombre nuevo, avanzando en la conquista de la revolución colombiana, grancolombiana, de América Nuestra…, bolivariana. Porque es que, nuestros combatientes, como es el caso de Raúl y de quienes como él han entregado la vida desinteresadamente por la causa de los oprimidos, son cada uno y de conjunto, expresión genuina de la perseverancia de todo el pueblo en armas contra toda claudicación, y esa persistencia se agiganta cuando el alma se mueve con la inspiración que dan los sueños de Patria Grande del Libertador.
De tal manera que el odio de la oligarquía colombiana, las ofensas de las grandes cadenas transnacionales de la desinformación, los ultrajes contra él como contra el comandante Iván Ríos y contra el invencible Manuel Marulanda Vélez en su afán de desdibujarles su condición de luchadores revolucionarios no hace más que rebajar más y más a la oligarquía y al imperio. Todos ellos son modestos soldados de Bolívar, sencillos y decorosos combatientes hijos del pueblo oprimidos, quienes al brindarse en cuerpo y alma por la causa de la justicia social, aún muertos se convierten en espectros peligrosos para el opresor. Con certeza, entre más les odian, más los desean muertos y entre más lo hacen más les temen; pero con el inconveniente para ellos, para los opresores que a quienes más odia la oligarquía es a quienes más ama el pueblo.
Estamos hablando de revolucionarios integrales, caracterizados por su profunda y generosa entrega a la causa bolivariana de emancipación, que es el mérito que los coloca en los puestos de Dirección que ocupaban; los tres eran integrantes del Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP, que es el sitial que el conjunto de los combatientes preservan a quienes van a la vanguardia del sacrificio por los demás.
En el caso específico de Raúl, él contribuyó a la creación de varios Frentes Guerrilleros que posibilitar la creación del Bloque Sur de nuestro ejército insurgente; durante el mandato de Belisario Betancur (l.982-l.986) participó de los diálogos de paz con el gobierno nacional y fue uno de los firmantes de los acuerdos de “Cese al Fuego, Tregua y Paz”, entre el gobierno y la insurgencia, y que dieron origen a la Unión Patriótica. Como Colombia lo sabe, la UP sería exterminada a sangre y fuego por el Estado, mediante el mayor genocidio político recordado en la historia reciente de América Latina, frustrando así, una vez más, las posibilidades de la paz para Colombia.
Cuando la VIII Conferencia Nacional de Guerrilleros de las FARC-EP ordenó la creación de la Comisión Político-diplomática, él fue elegido como su responsable. Entonces, como un verdadero mensajero de la paz, se enfrenta al guerrerismo gubernamental en escenarios internacionales. A raíz de esta labor se le conoció como El Canciller de las FARC, y en esa calidad fue recibido en muchas partes del mundo por jefes de Estado y de gobierno, cancillerías, personalidades, ONG´s, representantes del mundo académico, etc.
En 1.999 Raúl encabezó la delegación negociador de las FARC-EP frente al gobierno de Andrés Pastrana Arango (l.998-2002) en aquel escenario colombiano que se llamó “Área Desmilitarizada”, o “Zona de Despeje”, de San Vicente del Caguán. Ahí dejó sentadas a nombre de las FARC las posiciones favorables al pueblo que siempre enarbolaba, como el subsidio al desempleo, la redefinición salarial en beneficio de los trabajadores, la discusión contra las políticas neoliberales y contra la creciente miseria en que se hundían nuestros compatriotas, la erradicación definitiva del problema del narcotráfico mediante un programa de sustitución y legalización diseñado por el comandante Manuel. En fin, posiciones que permitieran llegar alcanzar la paz instaurando la justicia social. Pero los diálogos fueron rotos por el gobierno abruptamente, activando una operación de aniquilamiento que dieron en llamar Operación Thanatos, el Ángel de la Muerte, que fue con la que asesinaron otra opción de paz. Lo que seguiría serían años de aplicación del plan colonialista de Washington, para cuya ejecución habían estado haciendo una reingeniería de la fuerza. Plan Colombia llamaron a su nueva aventura guerrerista que con el disfraz de un plan social desató una operación militar de gran envergadura conocida como Plan Patriota. Pastrana inició la reingeniería y la instalación del Plan, y Uribe la continuó con toda la saña de su particular acento vengativo. Desde entonces y ya en el desarrollo del segundo período de gobierno del narco-paramilitar presidente Uribe, las FARC han resistido y derrotado al plan Patriota, asumiendo ya lo que se conoce como Plan Consolidación; es decir, tierra arrasada contra el pueblo y avanzada militarista para hacer de Colombia la punta de lanza que permita proceder contra el continente.
Últimamente el Secretariado le había dado la misión de profundizar, de acentuar, su búsqueda de contactos por la paz. Hemos explicado que a fines de febrero del año en curso Raúl Reyes por orden de la Dirección guerrillera se desplazó junto con su guardia personal para atender un encuentro con delegados del gobierno francés que prepararían las condiciones de una posible reunión entre el Comandante guerrillero y el Presidente de esa nación, Nicolás Sarkozy, tratando de dar solución definitiva al caso de retención política de la ciudadana colombo-francesa Ingrid Betancur, y buscar en ese marco una nueva alternativa para iniciar un diálogo de paz duradera. Fue para ese propósito principal que Raúl improvisó el campamento de tránsito, que bombardeó el Comando Sur. Se trataba de un campamento más o menos acondicionado para atender esa misión y a otros emisarios y personas del continente que deseaban conocer de la realidad de la confrontación desde el punto de vista de la insurgencia. Unas semanas antes había hecho el comandante diligencias en otro país desde donde se venía desplazando por la línea sur de la frontera brasilera-peruana-ecuatoriana- de la Patria Grande, hasta llegar a Santa Rosa. En ese lugar lo alcanzó la muerte, dormido, mientras descansaba luego de recibir a estudiantes y académicos que habían logrado una entrevista tras esperarlo durante varios días. El mando militar del Comando Sur de los Estados Unidos, con sus tropas y con cipayos del ejército colombiano, mediante una oscura operación de guerra, por aire, agua y tierra, hicieron el asalto al campamento. A eso de las 00:25 horas del primero de marzo comenzó la orgía de sangre en la que el imperio y sus lacayos aniquilaron casi completamente a todo el que se encontraba en aquel campamento de paz.
Pero no estaba fuera de las posibilidades esto que ocurrió. Raúl mismo había dicho en alguna entrevista, que era probable que él o cualquier integrante del Secretariado muriera en el intento de búsqueda de la paz, más que en el desarrollo mismo de la guerra…; Pero como fuere, aspiraba a que si eso ocurría, para entonces estuviera bastante abierto el camino, o bastante acumulada la experiencia para que otros sigan adelante con tan elevado propósito. Y lo cierto, es que su partida así, de esa manera infamante como los enemigos de las pobrerías lo propiciaron ha sido un atentado que –como lo indicó el Secretariado- lo mató a él y al mismo tiempo hirió de muerte la dinámica alcanzada en la maltrecha senda del intercambio humanitario de prisioneros de guerra, que sin duda era un paso esencial para buscar el diálogo por la paz.
Este momento, por aciago que parezca no es más que la expresión de una crisis social en la que las fuerzas se polarizan de un lado y otro, fuerzas de la oligarquía con sus paramilitares a bordo y fuerzas populares de entre las cuales la guerrilla es pueblo en armas; y la crisis no es otra cosa que la antesala a grandes definiciones en favor de los oprimidos, con el detalla de que para pesar de la oligarquía y el imperio, Raules, Ivanes, Marulandas habrá para rato, en el ejemplo que hemos de asumir y que estamos asumiendo quienes creemos en felicidad terrenal sin explotadores ni explotados.
5. Crisis con Ecuador. Papel que juega Uribe y participación de Estados Unidos.
Desde las FARC hemos precisado con responsabilidad que la acción contra el campamento del Comandante Raúl Reyes fue una operación que llevó a cabo el Comando Sur del ejército de los Estados Unidos y sus subalternos colombianos; hemos dicho lo que el mundo entero constató en cuanto a que se trató de una flagrante violación a la ley internacional, a la soberanía y al territorio de una República hermana; que fue un agravio inadmisible a la dignidad de todo un país y a la conciencia latinoamericana. Frente a tantas evidencias que muestran al gobierno de Uribe como una máquina de crímenes y desestabilización en la región no hay argumentos de ninguna índole que justifiquen al agresor, ni la cacareada defensa preventiva, ni la persecución en caliente o guerra al terrorismo, esgrimidos por el gobierno de Colombia, pueden justificar un accionar que se fundamenta en la triste y penosa subordinación que el régimen colombiano ha asumido frente a los propósitos expansionistas, recolonizadotes de estados Unidos.
A nadie le cave duda de que el Estado colombiano está haciendo el papel del "Israel" de Latinoamérica, según se vislumbró en la reunión del grupo de Río en Santo Domingo y en el seno de la misma OEA por siempre timorata y subordinada a Washington.
La crisis generada a partir de los sucesos de Ecuador, entonces, no es sino la precipitación con una excusa de bulto de planes que están trazados hace mucho tiempo por los sectores más reaccionarios y retardatarios del poder permanente yanqui en su decisión de mantener y fortalecer su control imperial sobre América Latina. Las FARC en este caso si bien son miradas por le imperio como una piedra en el zapato de la recolonización, modestamente debemos decir que es al conjunto del latente espíritu emancipador bolivariano que retumba desde el norte de sur América a lo que le teme Washington. Nosotros si es que somos excusa, ello sólo sería para acelerar una agresión que está planificada con o sin FARC en el escenario; en últimas si como excusa nos quieren tomar, sería para acelerar la las agresiones; por eso hemos dicho que es inadmisible el chantaje que se ha montado y se trata de mantener a toda costa y sin fundamento fáctico serio y posible contra los gobiernos de Ecuador y Venezuela a través del supercomputador o los supercomputadores que de manera inverosímil, según la mentalidad perversa y falsa del imperio y sus lacayos, resistieron el bombardeo que pulverizó todo a su alrededor.
Se está frente al espectáculo tenebroso de un régimen espurio, el de Uribe Vélez, un régimen de horca y motosierra, criminal, destripador, que avalado por otro régimen de peor calaña, tiene la pretensión de convertirse en el juzgador de todo aquel que no siga los dictámenes de Estados Unidos. Pretende Uribe desviar la atención del país que le exige renunciar a la Presidencia por genocida, narco mafioso y paramilitar.
Quienes conocen a las FARC-EP, lo decimos con mucho respeto y gran consideración por los revolucionarios del mundo que en todo caso nos han dispensado su solidaridad, saben que ningún favor le debemos a nadie, que somos una fuerza autónoma en todos los sentidos…, que con la honrosa excepción de las organizaciones danesas OPROR, "Guerreros y Amantes", algunos sindicalistas y veteranos de la guerra antifascista de los años cuarenta que hicieron simbólicas donaciones económicas a las FARC, no hemos recibido ni dólares, ni euros, ni bolívares, ni armas de nadie. A diferencia de los millones de dólares, la tecnología mediática y armamentista de punta utilizada para la destrucción que si recibe el gobierno colombiano de parte de Estados Unidos para disparar contra nuestro pueblo y para amenazar a sus vecinos. ¿Desde cuando esto es legítimo? Hemos dicho que lo ético sería ayudar al débil, no al poderoso. La ayuda debiera ser para los oprimidos, no para los opresores. Nadie que tenga conciencia revolucionaria puede permanecer impasible ante ese crimen continuado que significa el apoyo militar y económico de Washington a sus títeres de Colombia. Nadie que tenga conciencia debe guardar silencio frente al terrorismo de Estado que ha causado y está causando tantos apresamientos, desapariciones, masacres, desplazamientos y la desestabilización regional que puede conducir al continente a una guerra pero que la que padece Irak y la Colombia empobrecida por obra de la oligarquía. Que no se siga llamando terrorismo a la guerra de los débiles contra la opresión y guerra al terrorismo de los Estados poderosos contra los pueblos.

Por la Libertad de los Cinco Patriotas Cubanos, Prisioneros Políticos del Imperio!!!!!!!!!!!!

En la hora, el día, el mes y el año, donde se nos pretende condenar

Señoras y Señores

Juezas, Jueces, Fiscales y Jurados

Con el mayor respeto y consideración:

DECIMOS

SÍ, lo que tenemos que decir es que somos inocentes de los delitos que se nos imputan. Porque jamás en nuestra vida, participamos en el asesinato, la tortura, la devastación de los recursos naturales y el genocidio de los pueblos pobres del mundo, así como tampoco, provenimos de una Nación que alguna vez, alguien pueda acusarla, de ser un estado terrorista. En cambio, sí lo es, el Estado que nos sentencia, ya que es la único Estado condenado por los Tribunales Internacionales, de aplicar terrorismo de estado, contra una Nación Soberana y, esa Nación, es un pequeño pueblo hermano latinoamericano, que contó y cuenta, con la ayuda de nuestra Patria, nuestra Nicaragüita. Entonces, no solo, como cubanos, no hemos cometido el delito de robar, torturar y asesinar, sino que nuestro brillante y solidario pueblo, jamás lo ha hecho. Y si de algo estamos orgullosos, es haber combatido esos delitos, cometidos con denuedo por las organizaciones terroristas anti cubanas, radicadas hace mas de 40 años en Miami, que lógicamente son apañadas, animadas y prohijadas por un Estado Terrorista, con condena internacional firme, que además embrutece y intoxica a su pueblo, mientras que el nuestro lo pondera y educa.
Nuestros brazos, no necesitan matar a un ser humano en las calles, por el solo placer de hacerlo. Nuestro pueblo se ha esforzado para que contemos con una educación que nos permita vivir bien en nuestra Patria y, sabemos además que ese pueblo, como parte de la Gran Patria Latinoamericana y nuestros familiares, como parte de, nos acogerían magnánimos, tiernos y con alegría en su seno. Y tan es así, que hemos luchado denodadamente contra todo delito de lesa humanidad y nos hemos negado a nosotros mismos, los bienes y la gloria de la vida, porque consideramos injusto que los derechos humanos elementales, que la auto determinación y la soberanía de los pueblos y, la rica diversidad cultural de Latinoamérica, en suma, la explotación y la reducción a servidumbre de los pueblos empobrecidos latinoamericanos, se intente consumar sin retorno.
Y si existiera alguna razón, por la cual, se nos acusa aquí, si existe razón alguna por la que nos pueden condenar en un minuto, la razón es esa y, ninguna otra. El Jurado, desde el primer momento, en parte nos odiaba y, en parte estaba amenazado por los esbirros de la gusanería anti revolucionaria, más por nuestra solidez que por nuestros actos.
Sostenemos que el terrorismo y su versión mas descarnada, el terrorismo de estado, es genocida por definición y, nos convencemos más y más de ello, a medida que pasan los días de nuestra larga condena y, es eso, lo que hemos estado pagando día tras día, es el resultado y, la consecuencia de la aplicación sistemática del terrorismo de estado. Nosotros estamos firmes, nuestra trinchera de lucha, es el lugar donde cumplimos la condena, porque desde este lugar, le podemos decir a la humanidad: '¡ponte en guardia, velad!!!!!!!. Todo lo que dijeron y dicen, todo lo que prometieron y prometen, es una mentira, es ilusorio, es un vil engaño, es un fraude, es un delito de lesa humanidad, ¿dónde está la libertad?. Prometieron prosperidad, ¿dónde está la prosperidad?. ¿Dónde está el respeto por la vida humana?, ¡en Irak!, ¡en Afganistán!, ¡en Colombia!, ¡en Haití!, ¿dónde?. ¿Dónde está la admiración y la valoración, por el heroísmo, la dignidad, la creación y el humanismo, de la inmensa mayoría de los pueblos del mundo?'.
No desearíamos para la criatura más miserable, incluidos nuestros enemigos de clase, lo que estamos sufriendo por culpas, en las cuales no incurrimos.
Pero nuestra convicción es otra, que hemos sufrido y sufrimos por culpas que efectivamente tenemos. Sufrimos por combatir el terrorismo y, en efecto, somos anti terrorista, sufrimos por ser cubanos, y, en efecto, somos cubanos y revolucionarios. Sufrimos más por ese lagarto verde, que ya no navega solo en su mapa, que es de sangre su bandera, pero su mar, ya no es de llanto, por nuestros familiares y por nuestros seres queridos, más que por nosotros mismos, pero estamos tan convencidos, de la justicia de nuestros actos, que ustedes pueden tener el poder de seguirnos condenando, pero nosotros tenemos el poder de hacer de nuevo lo que hicimos, hasta la última gota de nuestra sangre, ya que como el Che, sentimos bajo nuestros talones el costillar de Rocinante y volveremos al camino con nuestra adarga al brazo, pues nada hemos cambiado en esencia, salvo que somos mucho más conscientes, muestro pensamiento critico y compasión, están más enraizados y depurados.
Contra el terrorismo de estado de la Nación , que se ve a sí misma, como la más poderosa del mundo y, su creación y correlato, el terrorismo de los gusanos anti cubanos de Miami.

Por el triunfo de la libertad, la igualdad y la solidaria fraternidad de los pueblos del mundo.

Por la unidad Latinoamericana.

Por la auto determinación y la soberanía de los pueblos.

Por nuestra cultura, multi étnica, multi cultural y multi lingüística.

HEMOS TERMINADO, GRACIAS.

Antonio Guerrero - Gerardo Hernández - Fernando González - Ramón Labañino - René González

Este texto, paráfrasis de la carta que escribiera Bartolomeo Vanzetti el 9-4-1927, fue imaginada por nosotros, porque entendemos que el compañero Bartolomeo y, nuestro cinco compañeros cubanos estàn hermanados en el sentido de la lucha que asumieron

Por la Libertad de los Cinco Patriotas Cubanos, Prisioneros Políticos del Imperio!!!!!!!!!!!!


FeTERA FLORES (colectivo de base de la Federación de trabajadores de la energìa de la Repùblica Argentina , en CTA): Aurora Tumanischwili Penelòn, Guillermo Lòpez

a_tumanoff@yahoo.com.ar; ctafloresterritorial@yahoo.com.ar

Deportistas cubanos reciben en Pekín postal con mensaje de estímulo de Fidel Castro


Una postal con el mensaje de aliento y estímulo del líder cubano, Fidel Castro, fue entregada a los 71 deportistas olímpicos que no la habían recibido por encontrarse compitiendo o entrenando en otros países el pasado 26 de julio.
En acto solemne frente al edificio de la Delegación Cubana en la Villa Olímpica, José Ramón Fernández, vicepresidente cubano y titular del Comité Olímpico, y Christian Jiménez, presidente del Instituto de Deportes (INDER) cumplieron la orientación de Fidel Castro de hacerle llegar la postal a los atletas.
Con la presencia del embajador Carlos Miguel Pereira, los deportistas recibieron el mensaje del líder de la Revolución, entregado al resto de los miembros de la delegación deportiva en Beijing 2008 en las primeras horas del 26 de julio en La Habana, antes de viajar a esta ciudad.
Fernández manifestó que era portador del excepcional mensaje de Fidel, permanente impulsor del deporte en la nación caribeña, que con espíritu internacionalista ha ayudado a hacerlo en otros pueblos y con reconocimiento y respeto exhorta a los atletas a luchar con patriotismo y honor en defensa de nuestra bandera.
Prensa Latina transmite a continuación el texto íntegro de la tarjeta enviada por Fidel Castro a los deportistas:

A los abnegados atletas de nuestra delegación deportiva:

Hay que vencer la distancia y el cambio de hora, olvidarse del público y del escenario, concentrarse y hacer lo que ustedes saben muy bien cómo hacerlo.
No olviden nunca que en sus pechos llevan el honor de su pueblo.
La consigna del atleta cubano debe ser como la de los antiguos espartanos: Con el escudo o sobre el escudo.

Patria o Muerte,

Venceremos

Fidel Castro Ruz

martes, 5 de agosto de 2008

Federico Engels (1820-1895)


Un día como hoy, el movimiento obrero internacional perdió a uno de sus más genuinos representantes, uno de los grandes pensadores de la clase trabajadora: Federico Engels.
Revolucionario genial, filósofo, economista nacido en Alemania. Hombre de lenguaje preciso y elegante. De memoria asombrosa, fuerza intelectual, energía inagotable, concentración y organización en el trabajo. Además de esas cualidades, la sencillez, modestia, honestidad, optimismo y voluntad caracterizaron su perfil humano.
Fundó con Carlos Marx la doctrina del proletariado. Su obra es parte inseparable del marxismo y constituye consulta de extraordinaria riqueza documental, donde palpita siempre una enseñanza.
Su vida fue notable y hermosa. Es considerado una de las figuras cumbres del pensamiento universal. Su nombre y su obra perduran a través de los siglos

PALABRAS PROFÉTICAS


Vladimir Ilich Lenin
(1918)

Hoy ya nadie cree en milagros, a Dios gracias. La profecía milagrosa no es más que una fábula. Pero, la profecía científica es un hecho. Y en nuestros días, cuando encontramos en derredor muy frecuentemente el abatimiento vergonzoso e incluso la desesperación, es útil recordar una profecía científica que se ha confirmado.
En 1887, Federico Engels, en el prólogo al folleto de Segismundo Borkheim: En memorie de los ultrapatriotas alemanes, 1806-1807 (Zur Erinnerung fiir die deutschen Mordspatrioten. 1806-1807 ) (folleto que llevaba el número XXIV de la "Biblioteca socialdemócrata", que se publicaba en 1888 en Gottingen-Zurich), tuvo la oportunidad de escribir sobre la futura guerra mundial.
He aquí cómo juzgaba Federico Engels la futura guerra mundial, hace ya más de treinta años:
"... Para Prusia-Alemania, en la actualidad no es posible ya ninguna otra guerra que la guerra mundial. Y ésta será una guerra mundial de escala y ferocidad sin precedente. De ocho a diez millones de soldados se aniquilarán mutuamente y, al hacerlo, devastarán toda Europa, hasta tal punto como nunca lo han hecho las nubes de langosta. La devastación causada por la Guerra de los Treinta Años, comprimida en un plazo de tres o cuatro años y extendida a todo el continente; el hambre, las epidemias, el embrutecimiento general, tanto de las tropas como de las masas populares, provocado por la extrema miseria, el desorden irremediable de nuestro mecanismos artificial en el comercio, en la industria y en el crédito; todo esto terminará con la bancarrota general; el derrumbamiento de los viejos Estados y de su sabiduría estatal rutinaria, derrumbamiento tan grande que las coronas se verán tiradas por decenas en las calles y no habrá nadie que quiera recogerlas; es absolutamente imposible prever cómo terminará todo esto y quién será el vencedor en esta contienda; pero un solo resultado es absolutamente indudable: el agotamiento general y la creación de las condiciones para la victoria definitiva de la clase obrera.
Tal es la perspectiva, si el sistema de la mutua competencia en los armamentos, llevado a su extremo, da, al fin, sus inevitables frutos. He aquí, señores reyes y estadistas, adónde ha llevado a la vieja Europa vuestra sabiduría. Y si no les queda otro remedio que empezar la última gran danza guerrera, no vamos a afligirnos mucho (uns kann es recht sein ). Puede ser que la guerra tal vez nos relegue temporalmente a un segundo plano, puede ser que nos quite algunas de las posiciones ya conquistadas. Pero cuando hayan desatado las fuerzas que más tarde no seréis ya capaces de dominar, cualquiera que sea el curso de los acontecimientos, al final de la tragedia os convertiréis en ruinas y el triunfo del proletariado, o habrá sido conquistado ya, o será, a pesar de todo (doch ), inevitable.

Federico Engels "[312].

Londres, 15 de diciembre de 1887.

·Qué genial profecía! ·Y cuán infinitamente rica en ideas es cada frase de este análisis científico de clase, exacto, claro, conciso! ·Cuánto provecho para sí podrían sacar de él los que, en nuestros días, se entregan a la vergonzante pusilanimidad, al desaliento y a la desesperación, si..., si la gente acostumbrada a ser lacayo de la burguesía o los que se dejaron atemorizar por ella, supieran meditar, fuesen capaces de meditar!
Alguna que otra cosa prevista por Engels se realizó de un modo distinto, pues no podía esperarse que el mundo y el capitalismo no sufrieran cambios en el transcurso de los treinta años de desarrollo imperialista vertiginosamente rápido. Pero lo más asombroso es que tantas de las cosas previstas por Engels se está cumpliendo "al pie de la letra". Esto se debe a que Engels hizo un análisis de clase irreprochablemente exacto y las clases y sus relaciones recíprocas siguen siendo las mismas.
"... Puede ser que la guerra tal vez nos relegue temporal mente a un segundo plano..." Las cosas transcurrieron, precisamente por este camino, pero fueron más lejos aún y en peor forma: una parte de los "relegados a un segundo plano", los socialchovinistas y de sus "semiadversarios" faltos de carácter, los kautskianos, empezaron a cantar loas a su movimiento hacia atrás y se convirtieron en renegados y traidores directos del socialismo.
"... Puede ser que la guerra tal vez nos quite algunas de las posiciones ya conquistadas"... Toda una serie de posiciones "legales" han sido arrebatadas a la clase obrera. En cambio, ésta se ha templado en las pruebas y recibe lecciones crueles, pero útiles, de organización clandestina, de lucha ilegal, de preparación de sus fuerzas para el asalto revolucionario.
"... Las coronas se verán tiradas por decenas"... Ya han caído unas cuantas coronas y, entre ellas, una que vale por una docena de otras: la del autócrata de todas las Rusias, Nicolás Románov.
"... Es absolutamente imposible prever cómo terminará todo esto"... Después de cuatro años de guerra esta imposibilidad absoluta, si se me permite la expresión, es aún más absoluta.
"... EI desorden irremediable de nuestro mecanismo artificial en el comercio, en la industria y en el crédito"... Al finalizar el cuarto año de guerra, esto se puso de manifiesto totalmente en uno de los Estados más grandes y más atrasados, que fue arrastrado por los capitalistas a la guerra, en Rusia. ¿Pero, acaso el hambre creciente en Alemania y en Austria, la escasez de vestido y de materias primas y el desgaste de los medios de producción no son prueba de que una situación igual se avecina también, con enorme rapidez, en otros países?
Engels describe las consecuencias acarreadas únicamente por la guerra "exterior", sin referirse a la guerra interior, es decir, a la guerra civil, sin la cual no ha ocurrido todavía ninguna revolución importante en la historia, sin la cual no se ha imaginado el tránsito del capitalismo al socialismo ningún marxista serio. Y si la guerra exterior puede continuar por cierto tiempo sin provocar el "desorden irremediable" en el "mecanismo artificial" del capitalismo, es evidente, que la guerra civil ya no es posible imaginársela sin semejantes consecuencias.
Qué estupidez, qué falta de carácter -- sin referirnos al servilismo interesado a la burguesía -- revelan los que siguiendo llamándose "socialistas", como los de Nóvaia Zhizn [313], los mencheviques, los eseristas de derecha, etc., destacan maliciosamente las manifestaciones de este "desorden irremediable", achacando la culpa de todo al proletariado revolucionario, al Poder soviético, a la "utopía" del tránsito al socialismo. El "desorden" -- la ruina, según magnífica expresión rusa -- es provocado por la guerra. No puede haber una guerra grave sin ruina. No puede haber guerra civil, esa condición indispensable y satélite de la revolución socialista, sin ruina. Renegar de la revolución y del socialismo "a causa" de la ruina, significa únicamente revelar la falta de principios y pasarse, de hecho, al lado de la burguesía.
"... El hambre, las epidemias, el embrutecimiento general, tanto de las tropas como de las masas populares, provocado por la extrema miseria..."
·Con cuánta sencillez y claridad hace Engels esta conclusión irrefutable, evidente para todo el que sea capaz de meditar, siquiera sea un poco, en las consecuencias objetivas de una guerra penosa, cruenta, y de muchos años de duración! Y cuán asombrosamente estúpidos son los numerosos "socialdemócratas" y los "socialistas" de pega que no quieren o no pueden profundizar en esta idea tan sencilla.
¿Es posible una guerra de muchos años de duración sin el embrutecimiento de las tropas y de las masas populares? ·Claro que no! Tales consecuencias de una guerra prolongada son indiscutiblemente inevitables para varios años, si no para toda una generación. Pero nuestros "hombres enfundados", los filisteos de la intelectualidad burguesa que se llaman a sí mismos "socialdemócratas" y "socialistas", haciendo coro a la burguesía, achacan a la revolución las manifestaciones de brutalidad o la inevitable dureza de las medidas de lucha contra los casos especialmente graves de brutalidad, aunque es tan claro como la luz del sol que aquélla es originada por la guerra imperialista y que ninguna revolución es capaz de deshacerse de semejantes consecuencias de la guerra sin una lucha prolongada y sin una serie de duras represiones.
Nuestros melosos escritores de Nóvaia Zhizn [313], de Vperiod, de Dielo Naroda [314] están dispuestos a admitir "teóricamente" la revolución realizada por el proletariado y las demás clases oprimidas, pero sólo a condición de que esta revolución caiga del cielo, en vez de nacer y creer en una tierra anegada en sangre por la matanza de los pueblos durante cuatro años de guerra imperialista, entre millones y millones de seres exhaustos, agotados y embrutecidos en el curso de esta matanza.
Ellos oyeron y admitieron "teóricamente" que la revolución debe ser comparada a un parto; pero, cuando se llegó a los hechos, se acobardaron miserablemente y el lloriqueo de sus inmundos espíritus se hizo eco de los malignos ataques de la burguesía contra la insurrección del proletariado. Consideremos la descripción de un parto en la literatura, donde la finalidad del autor es la reconstrucción veraz de toda la dureza, todo el martirio, todos los horrores de este acontecimiento, por ejemplo, la descripción de Emile Zola en La joie de vivre (La alegría de vivir ) o la de Veresáiev en Memorias de un médico. El nacimiento del ser humano va acompañado de un proceso que convierte a la mujer en un trozo de carne inanimada, torturada y desgarrada, enloquecida de dolor y bañada en sangre. ¿Pero habrá alguien que reconozca como hombre al "individuo" que vea en el amor, en sus consecuencias, en el hecho de convertirse la mujer en madre, únicamente este aspecto? ¿Quién renunciaría al amor y a la procreación por este motivo?
El alumbramiento es a veces fácil y otras penoso. Marx y Engels, los fundadores del socialismo científico, hablaron siempre de los largos sufrimientos del parto inevitablemente ligados al tránsito del capitalismo al socialismo. Y Engels, al analizar las consecuencias de una guerra mundial, describe, de modo sencillo y claro, el hecho evidente e indiscutible de que la revolución que sigue a la guerra, que estalla en relación con la misma (y con mayor razón todavía -- añadiremos por nuestra parte --, la revolución que estalló en el período de la guerra y que se ve obligada a desarrollarse y defenderse en medio de la guerra mundial que la rodea), semejante revolución es un caso de alumbramiento especialmente grave.
Al concebir claramente este hecho, Engels habla con particular cautela del nacimiento del socialismo, al que dará a luz la sociedad capitalista que se hunde en la guerra mundial. "Sólo un resultado (de la guerra mundial) -- dice Engels -- es absolutamente indudable: el agotamiento general y la creación de las condiciones para la victoria definitiva de la clase obrera".
Y este mismo pensamiento está expresado con mayor claridad aún al final del prólogo que analizamos:
"... Al final de la tragedia os convertiréis (los capitalistas y terratenientes, los reyes y estadistas de la burguesía) en ruinas y el triunfo del proletariado, o habrá sido conquistado ya, o será, a pesar de todo, inevitable".
Los partos difíciles aumentan, multiplicándolo, el peligro de enfermedad mortal o de un fatal desenlace. Pero, si bien algunas personas mueren a causa del parto, la nueva sociedad, surgida del seno de la formación antigua, no puede sucumbir y sólo será más torturante, más prolongado su nacimiento, más lentos su crecimiento y desarrollo.
Todavía no ha llegado el final de la guerra. Pero sí ha llegado ya el agotamiento general. De los dos resultados inmediatos de la guerra previstos por Engels como probables (o el triunfo de la clase obrera ya conquistado, o la creación de las condiciones que lo hacen inevitable, a pesar de todas las dificultades), en la actualidad, a mediados del año 1918, estamos en presencia de ambos.
En uno de los países capitalistas, en el menos desarrollado, la victoria de la clase obrera ya ha sido conquistada. En los demás países, con el enorme esfuerzo de sufrimientos inauditos, se crean las condiciones que hacen esta victoria, "a pesar de todo, inevitable".
·Que graznen los filisteos "socialistas", que se irrite y enfurezca la burguesía! Únicamente los que cierran los ojos para no ver y se tapan los oídos para no oír, pueden dejar de observar que, en todo el mundo, para la vieja sociedad capitalista, preñada de socialismo, han empezado los dolores del parto. A nuestro país, destacado temporalmente por el curso de los acontecimientos a la vanguardia de la revolución socialista, le han correspondido los sufrimientos, particularmente agudos, del primer período del alumbramiento que ha empezado ya. Tenemos todos los motivos para mirar con plena firmeza y absoluta seguridad el porvenir, que nos prepara nuevos aliados y nuevos triunfos de la revolución socialista en una serie de países más avanzados. Tenemos derecho a enorgullecernos y considerarnos felices por el hecho de que nos haya tocado en suerte ser los primeros en derribar, en un rincón de la Tierra, a la fiera salvaje, al capitalismo, que anegó al mundo en sangre y llevó a la humanidad hasta el hambre y el embrutecimiento y que, ineludiblemente, sucumbirá pronto, por monstruosamente feroces que sean las manifestaciones de su furia en la agonía.

NOTAS

[312] Véase el "Prefacio al folleto de Borkheim En memoria de los ultra patriotas alemanes de 1806-1807 ", escrito por F. Engels el 15 de diciembre de 1887. (C. Marx y F. Engels, Obras Completas, t. XXI.) [pág. 472]
[[313]] Los de Nóvaia Zhizn : grupo de mencheviques agrupados alrededor del periódico Nóvaia Zhizn. Dicho grupo unió a los mencheviques, partidarios de Mártov y los intelectuales individuales semimencheviques.
Nóvaia Zhizn ("Vida Nueva"): diario que se publicó en Petrogrado desde abril de 1917, por iniciativa del "grupo internacionalista de mencheviques". Fue clausurado por el gobierno de Kerenski en julio de 1917 y reapareció con el título de Svobódnaia Zhizn ("Vida Libre") en septiembre del mismo año. Este diario adoptó una actitud hostil hacia la Revolución de Octubre y el establecimiento del Poder soviético y fue clausurado en julio de 1918. [pág. 476]
[[314]] Dielo Naroda ("La Causa del Pueblo"): diario del partido de los socialistas revolucionarios; se publicó en Petersburgo desde marzo de 1917 hasta junio de 1918; fue reiteradamente clausurado y apareció bajo otros nombres. La edición se reanudó en octubre de 1918 en Samara, (aparecieron tres números), y en marzo de 1919 en Moscú (aparecieron diez números), después de lo cual fue clausurado por su actividad contrarrevolucionaria. [pág. 476]

domingo, 3 de agosto de 2008

Ahí viene la Cuarta Flota


Frei Betto • Adital

El día 12 de julio los Estados Unidos de América decidieron reactivar su IV Flota Naval -la que vigila los mares del Sur-, que había estado activa entre 1943 y 1950, tras la Segunda Guerra Mundial, y que desde entonces había estado desactivada. Componen la flota 22 navíos: 4 cruceros con misiles, 4 destructores con misiles, 13 fragatas con misiles y 1 navío hospital.
Según las autoridades usamericanas, el objetivo es "realizar acciones humanitarias". Entonces, ¿para qué tantos misiles? Y, en ese caso, ¿por qué no comenzar por permitir que Puerto Rico recupere su soberanía, suspender el bloqueo a Cuba, devolver la base naval de Guantánamo (sacando a los prisioneros de allá y del limbo jurídico al que están condenados) y reducir los subsidios agrícolas que estrangulan el libre comercio?
Según el almirante Gary Roughead, jefe de las operaciones navales, la IV Flota intenta combatir el tráfico de drogas, de armas y de personas, así como la piratería que amenaza el flujo del libre comercio en los mares del Caribe y de América del Sur.
¿No sería más sensato comenzar por combatir el tráfico de drogas y de armas dentro de los EE.UU., que según el informe de la ONU divulgado en junio, figuran entre los mayores consumidores de dichos productos letales?
Es la vieja historia del lobo malo que pretende engañar a Caperucita Roja. ¿Quién cree que una nariz tan grande es sólo para oler a la nietecita? ¿No es mucha ‘coincidencia’ que la IV Flota sea reactivada en el momento en que Cuba profundiza su opción socialista, Daniel Ortega regresa a la presidencia de Nicaragua, el Brasil descubre reservas petrolíferas bajo el estrato pre-sal, y América del Sur está siendo gobernada por personas como Chávez, Lula, Correa, Kirchner, Morales y dentro de poco Lugo, que no mueren de amor por el Tío Sam sino que se empeñan en reducir la dependencia de sus países en relación a los EE.UU.?
El comandante de la IV Flota es el contralmirante Joseph Kernan, de 53 anos. No hizo su carrera en la Marina convencional sino en la fuerza de élite (SEAL) destinada a operaciones especiales de combates no convencionales y represión del terrorismo. Muy humanitario…
Los EE.UU. se sienten incómodos con la actual coyuntura latinoamericana, en especial con el hecho de que el presidente Lula se empeñe en la creación de la UNASUL (Unión de Naciones Suramericanas) y del Consejo Sudamericano de Defensa (ahora apoyado incluso por Colombia), dos organismos que, como el Mercosur y el Alba, excluyen la participación de los EE.UU. y vuelven inocuos el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca y la Junta Interamericana de Defensa, que siempre estuvieron bajo el control de la Casa Blanca.
A ejemplo de la Unión Europea, la UNASUL integrará el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones, incluyendo a Guyana y a Surinam. La integración completa de esos dos bloques fue formalizada en Brasília en mayo de este año, durante la reunión de los presidentes sudamericanos. UNASUL tendrá su sede en Quito; su Banco del Sur en Caracas y el Parlamento en Cochabamba, Bolivia.
Incluso bajo la fantasía de la abuelita el Tío Sam quiere impedir que la China venga a instalarse en los mares del Sur. El 90% del comercio mundial depende hoy día de barcos, y Beijing se empeña en ampliar y proteger sus rutas, incluyendo las que conducen a nuestro continente.
El gobierno brasileño ya manifestó su desconfianza a la Casa Blanca. Los recientes descubrimientos de petróleo en las costas brasileñas, en un momento en que el barril pasa de los US$ 140, con seguridad suscita la ambición de los EE.UU., cuyos abastecedores, como Venezuela, no son confiables.
Con tantas embarcaciones de alta tecnología y poder de fuego en nuestros mares los usamericanos podrán controlar la plataforma submarina y la navegación de nuestros países rumbo à África y a Asia.
La zoología enseña que todo animal acorralado se defiende con ferocidad. Es el caso del Tío Sam, cuya moneda pierde poder de compra, su economía se hunde en una crisis de largo alcance, su empantanamiento en Iraq no muestra ninguna luz al final del túnel, y los blancos republicanos se ven en la inminencia de transferir el poder a un negro demócrata.

sábado, 2 de agosto de 2008

Actitud del partido obrero hacia la religión


Vladimir Ilich Lenin

(1909)

El discurso del diputado Surkov en la Duma de Estado, durante el debate del presupuesto del Sínodo, y la discusión en nuestra minoría de la Duma, al examinar el proyecto de este discurso -- que publicamos a continuación --, han planteado un problema de extraordinaria importancia y actualidad precisamente en nuestros días. Es indudable que el interés por cuanto se relaciona con la religión abarca ahora a vastos círculos de la "sociedad" y ha penetrado en las filas de los intelectuales que están cerca del movimiento obrero y en ciertos medios obreros. La socialdemocracia tiene el deber ineludible de exponer su actitud hacia la religión.
La socialdemocracia basa toda su concepción del mundo en el socialismo científico, es decir, en el marxismo. La base filosófica del marxismo, como declararon repetidas veces Marx y Engels, es el materialismo dialéctico, que hizo suyas plenamente las tradiciones históricas del materialismo del siglo XVIII en Francia y de Feuerbach (primera mitad del siglo XIX) en Alemania, del materialismo incondicionalmente ateo y decididamente hostil a toda religión. Recordemos que todo el Anti-Dühring de Engels, que Marx leyó en manuscrito, acusa al materialista y ateo Dühring de inconsecuencia en su materialismo y de haber dejado escapatorias para la religión y la filosofía religiosa. Recordemos que en su obra sobre Ludwig Feuerbach, Engels le reprocha haber luchado contra la religión no para aniquilarla, sino para renovarla, para crear una religión nueva, "sublime", etc. La religión es el opio del pueblo [1]. Esta máxima de Marx constituye la piedra angular de toda la concepción marxista en la cuestión religiosa. El marxismo considera siempre que todas las religiones e iglesias modernas, todas y cada una de las organizaciones religiosas, son órganos de la reacción burguesa llamados a defender la explotación y a embrutecer a la clase obrera.
Sin embargo, Engels condenó al mismo tiempo más de una vez los intentos de quienes, con el deseo de ser "más izquierdistas" o "más revolucionarios" que la socialdemocracia, pretendían introducir en el programa del partido obrero el reconocimiento categórico del ateísmo como una declaración de guerra a la religión. Al referirse en 1874 al célebre manifiesto de los comuneros blanquistas emigrados en Londres, Engels calificaba de estupidez su vocinglera declaración de guerra a la religión, afirmando que semejante actitud era el medio mejor de avivar el interés por la religión y de dificultar la verdadera extinción de la misma. Engels acusaba a los blanquistas de ser incapaces de comprender que sólo la lucha de clase de las masas obreras, al atraer ampliamente a las vastas capas proletarias a una práctica social consciente y revolucionaria, será capaz de librar de verdad a las masas oprimidas del yugo de la religión, en tanto que declarar como misión política del partido obrero la guerra a la religión es una frase anarquista[2]. Y en 1877, al condenar sin piedad en el Anti-Dühring las más mínimas concesiones del filósofo Dühring al idealismo y a la religión, Engels condenaba con no menor energía la idea seudorrevolucionaria de aquél sobre la prohibición de la religión en la sociedad socialista. Declarar semejante guerra a la religión, decía Engels, significaria "ser más bismarckista que Bismarck", es decir, repetir la necedad de su lucha contra los clericales (la famosa "lucha por la cultura", Kulturkampf, o sea, la lucha sostenida por Bismarck en la década de 1870 contra el Partido Católico Alemán, el partido del "Centro", mediante persecuciones policíacas del catolicismo[3]. Lo único que consiguió Bismarck con esta lucha fue fortalecer el clericalismo militante de los católicos y perjudicar a la causa de la verdadera cultura, pues colocó en primer plano las divisiones religiosas en lugar de las divisiones políticas, distrayendo asi la atención de algunos sectores de la clase obrera y de la democracia de las tareas esenciales de la lucha de clase y revolucionaria para orientarlos hacia el anticlericalismo burgués más superficial y engañoso. Al acusar a Dühring, que pretendía aparecer como ultrarrevolucionario, de querer repetir en otra forma la misma necedad de Bismarck, Engels requería del partido obrero que supiese trabajar con paciencia para organizar e ilustrar al proletariado, para realizar una obra que conduce a la extinción de la religión, y no lanzarse a las aventuras de una guerra política contra la religión[4]. Este punto de vista arraigó en la socialdemocracia alemana, que se manifestó, por ejemplo, a favor de la libertad de acción de los jesuitas, a favor de su admisión en Alemania y de la abolición de todas las medidas de lucha policíaca contra una u otra religión. "Declarar la religión un asunto privado": este famoso punto del Programa de Erfurt[5] (1891) afianzó dicha táctica política de la socialdemocracia.
Esta táctica se ha convertido ya en una rutina, ha llegado a engendrar una nueva distorsión del marxismo en el sentido contrario, en el sentido oportunista. La tesis del Programa de Erfurt ha comenzado a ser interpretada en el sentido de que nosotros, los socialdemócratas, nuestro Partido, considera la religión un asunto privado; que para nosotros, como socialdemócratas, como Partido, la religión es un asunto privado. Sin polemizar directamente con este punto de vista oportunista, Engels estimó necesario en la década del 80 del siglo XIX combatirlo con energía no en forma polémica, sino de modo positivo. O sea: Engels lo hizo mediante una declaración, en la que subrayaba adrede que la socialdemocracia considera la religión como un asunto privado con respecto al Estado, pero en modo alguno con respecto a sí misma, con respecto al marxismo, con respecto al partido obrero[6].
Tal es la historia externa de las manifestaciones de Marx y Engels acerca de la religión. Para quienes enfocan con negligencia el marxismo, para quienes no saben o no quieren meditar, esta historia es un cúmulo de contradicciones absurdas y de vaivenes del marxismo: una especie de mezcolanza de ateísmo "consecuente" y de "condescendencias" con la religión, vacilaciones "carentes de principios" entre la guerra r-r-revolucionaria contra Dios y la aspiración cobarde de "adaptarse" a los obreros creyentes, el temor a espantarlos, etc., etc. En las publicaciones de los charlatanes anarquistas puede encontrarse no pocos ataques de esta indole al marxismo.
Pero quienes sean capaces aunque sea en grado mínimo, de enfocar con un mínimo de seriedad el marxismo, de profundizar en sus bases filosóficas y en la experiencia de la socialdemocracia internacional, verán con facilidad que la táctica del marxismo ante la religión es profundamente consecuente y que Marx y Engels la meditaron bien; verán que lo que los diletantes o ignorantes consideran vacilaciones es una conclusión directa e ineludible del materialismo dialéctico. Constituiría un craso error pensar que la aparente "moderación" del marxismo frente a la religión se explica por sedicentes razones "tácticas", por el deseo de "no espantar", etc. Al contrario: la línea política del marxismo está indisolublemente ligada a sus principios filosóficos también en esta cuestión.
El marxismo es materialismo. En calidad de tal, es tan implacable enemigo de la religión como el materialismo de los enciclopedistas del siglo XVIII [7] o el materialismo de Feuerbach. Esto es indudable. Pero el materialismo dialéctico de Marx y Engels va más lejos que los enciclopedistas y que Feuerbach al aplicar la filosofía materialista a la historia y a las ciencias sociales. Debemos luchar contra la religión. Esto es el abecé de todo materialismo y, por tanto, del marxismo. Pero el marxismo no es un materialismo que se detenga en el abecé. El marxismo va más allá. Afirma: hay que saber luchar contra la religión, y para ello es necesario explicar desde el punto de vista materialista los orígenes de la fe y de la religión entre las masas. La lucha contra la religión no puede limitarse ni reducirse a la prédica ideológica abstracta; hay que vincular esta lucha a la actividad práctica concreta del movimiento de clases, que tiende a eliminar las raíces sociales de la religión. ¿Por qué persiste la religión entre los sectores atrasados del proletariado urbano, entre las vastas capas semiproletarias y entre la masa campesina? Por la ignorancia del pueblo, responderán el progresista burgués, el radical o el materialista burgués. En consecuencia, ·abajo la religión y viva el ateísmo!, la difusión de las concepciones ateístas es nuestra tarea principal. El marxista dice: No es cierto. Semejante opinión es una ficción cultural superficial, burguesa, limitada. Semejante opinión no es profunda y explica las raíces de la religión de un modo no materialista, sino idealista. En los países capitalistas contemporáneos, estas raíces son, principalmente, sociales. La raíz más profunda de la religión en nuestros tiempos es la opresión social de las masas trabajadoras, su aparente impotencia total frente a las fuerzas ciegas del capitalismo, que cada día, cada hora causa a los trabajadores sufrimientos y martirios mil veces más horrorosos y salvajes que cualquier acontecimiento extraordinario, como las guerras, los terremotos, etc. "El miedo creó a los dioses". El miedo a la fuerza ciega del capital -- ciega porque no puede ser prevista por las masas del pueblo --, que a cada paso amenaza con aportar y aporta al proletario o al pequeño propietario la perdición, la ruina "inesperada", "repentina", "casual", convirtiéndolo en mendigo, en indigente, arrojándole a la prostitución, acarreándole la muerte por hambre: he ahí la raíz de la religión contemporánea que el materialista debe tener en cuenta antes que nada, y más que nada, si no quiere quedarse en aprendiz de materialista. Ningún folleto educativo será capaz de desarraigar la religión entre las masas aplastadas por los trabajos forzados del régimen capitalista y que dependen de las fuerzas ciegas y destructivas del capitalismo, mientras dichas masas no aprendan a luchar unidas y organizadas, de modo sistemático y consciente, contra esa raíz de la religión, contra el dominio del capital en todas sus formas.
¿Debe deducirse de esto que el folleto educativo antirreligioso es nocivo o superfluo? No. De esto se deduce otra cosa muy distinta. Se deduce que la propaganda atea de la social-democracia debe estar subordinada a su tarea fundamental: el desarrollo de la lucha de clases de las masas explotadas contra los explotadores.
Quien no haya reflexionado sobre los principios del materialismo dialéctico, es decir, de la filosofía de Marx y Engels, quizá no comprenda (o, por lo menos, no comprenda en seguida) esta tesis. Se preguntará: ¿Como es posible subordinar la propaganda ideológica, la prédica de ciertas ideas, la lucha contra un enemigo de la cultura y del progreso que persiste desde hace miles de años (es decir, contra la religión) a la lucha de clases, es decir, a la lucha por objetivos prácticos determinados en el terreno económico y político?
Esta objeción figura entre las que se hacen corrientemente al marxismo y que testimonian la incomprensión más completa de la dialéctica de Marx. La contradicción que sume en la perplejidad a quienes objetan de este modo es una contradicción real de la vida misma, es decir, una contradicción dialéctica y no verbal ni inventada. Separar con una barrera absoluta, infranqueable, la propaganda teórica del ateísmo -- es decir, la destrucción de las creencias religiosas entre ciertos sectores del proletariado -- y el éxito, la marcha, las condiciones de la lucha de clase de estos sectores significa discurrir de modo no dialéctico, convertir en barrera absoluta lo que es sólo una barrera móvil y relativa; significa desligar por medio de la violencia lo que está indisolublemente ligado en la vida real. Tomemos un ejemplo. El proletariado de determinada región y de determinada rama industrial se divide, supongamos, en un sector avanzado de socialdemócratas bastante conscientes -- que, naturalmente, son ateos -- y en otro de obreros bastante atrasados, vinculados todavía al campo y a los campesinos, que creen en Dios, van a la iglesia e incluso se encuentran bajo la influencia directa del cura local, quien, admitámoslo, crea una organización obrera cristiana. Supongamos, además, que la lucha económica en dicha localidad haya llevado a la huelga. El marxista tiene el deber de colocar en primer plano el éxito del movimiento huelguístico, de oponerse resueltamente a la división de los obreros en esa lucha en ateos y cristianos y de combatir esa división. En tales condiciones, la prédica ateísta puede resultar superflua y nociva, no desde el punto de vista de las consideraciones filisteas de que no se debe espantar a los sectores atrasados o perder un acta en las elecciones, etc., sino desde el punto de vista del progreso efectivo de la lucha de clases, que, en las circunstancias de la sociedad capitalista moderna, llevará a los obreros cristianos a la socialdemocracia y al ateísmo cien veces mejor que la mera propaganda atea. En tal momento y en semejante situación, el predicador del ateísmo sólo favorecería al cura y a los curas, quienes no desean sino sustituir la división de los obreros según su intervención en el movimiento huelguístico por la división en creyentes y ateos. El anarquista, al predicar la guerra contra Dios a toda costa, ayudaría, de hecho, a los curas y a la burguesía (de la misma manera que los anarquistas ayudan siempre, de hecho, a la burguesía). El marxista debe ser materialista, o sea, enemigo de la religión; pero debe ser un materialista dialéctico, es decir, debe plantear la lucha contra la religión no en el terreno abstracto, puramente teórico, de prédica siempre igual, sino de modo concreto, sobre la base de la lucha de clases que se libra de hecho y que educa a las masas más que nada y mejor que nada. El marxista debe saber tener en cuenta toda la situación concreta, encontrando siempre el límite entre el anarquismo y el oportunismo (este límite es relativo, móvil, variable, pero existe), y no caer en el "revolucionarismo" abstracto, verbal, y, en realidad, vacuo del anarquista, ni en el filisteísmo y el oportunismo del pequeño burgués o del intelectual liberal, que teme la lucha contra la religión, olvida esta tarea suya, se resigna con la fe en Dios y no se orienta por los intereses de la lucha de clases, sino por el mezquino y mísero cálculo de no ofender, no rechazar ni asustar, ateniéndose a la máxima ultra sabia de "vive y deja vivir a los demás", etc., etc.
Desde este punto de vista hay que resolver todas las cuestiones parciales relativas a la actitud de la socialdemocracia ante la religión. Por ejemplo, se pregunta con frecuencia si un sacerdote puede ser miembro del Partido Socialdemócrata y, como regla general, se responde de modo afirmativo incondicional, invocando la experiencia de los partidos socialdemócratas europeos. Pero esta experiencia no es fruto únicamente de la aplicación de la doctrina marxista al movimiento obrero, sino también de las condiciones históricas especiales de Occidente, que no existen en Rusia (más adelante hablaremos de ellas); de modo que la respuesta afirmativa incondicional es, en este caso, errónea. No se puede declarar de una vez para siempre y para todas las situaciones que los sacerdotes no pueden ser miembros del Partido Socialdemócrata, pero tampoco se puede establecer de una vez para siempre la regla contraria. Si un sacerdote viene hacia nosotros para realizar una labor política conjunta y cumple con probidad el trabajo de partido, sin combatir el programa de éste, podemos admitirlo en las filas socialdemócratas: en tales condiciones, la contradicción entre el espíritu y los principios de nuestro programa, por un lado, y las convicciones religiosas del sacerdote, por otro, podría seguir siendo una contradicción personal suya, que sólo a él afectase, ya que una organización política no puede examinar a sus militantes para saber si no existe contradicción entre sus conceptos y el Programa del Partido. Pero, claro está, caso semejante podría ser una rara excepción incluso en Europa, mas en Rusia es ya muy poco probable. Y si, por ejemplo, un sacerdote ingresase en el Partido Socialdemócrata y empezase a realizar en él, como labor principal y casi única, la prédica activa de las concepciones religiosas, el Partido, sin duda, tendría que expulsarlo de sus filas. Debemos no sólo admitir, sino atraer sin falta al Partido Socialdemócrata a todos los obreros que conservan la fe en Dios; nos oponemos categóricamente a que se infiera la más mínima ofensa a sus creencias religiosas, pero los atraemos para educarlos en el espíritu de nuestro programa y no para que luchen activamente contra él. Admitimos dentro del Partido la libertad de opiniones, pero hasta ciertos límites, determinados por la libertad de agrupación: no estamos obligados a marchar hombro con hombro con los predicadores activos de opiniones que rechaza la mayoría del Partido.
Otro ejemplo. ¿Se puede condenar por igual, en todas las circunstancias, a los militantes del Partido Socialdemócrata por declarar "El socialismo es mi religión" y por predicar opiniones en consonancia con semejante declaración? No. La desviación del marxismo (y, por consiguiente, del socialismo) es en este caso indudable; pero la importancia de esta desviación, su peso específico, por así decirlo, pueden ser diferentes en diferentes circunstancias. Una cosa es cuando el agitador, o la persona que interviene ante las masas obreras, habla así para que le comprendan mejor, para empezar su exposición o presentar con mayor claridad sus conceptos en los términos más usuales entre una masa poco culta. Pero otra cosa es cuando un escritor comienza a predicar la "construcción de Dios"[8] o el socialismo de los constructores de Dios (en espíritu, por ejemplo, de nuestros Lunacharski y Cía.). En la misma medida en que, en el primer caso, la condenación sería injusta e incluso una limitación inadecuada de la libertad del agitador, de la libertad de influencia "pedagógica", en el segundo caso, la condenación por parte del Partido es indispensable y obligada. Para unos, la tesis de que "el socialismo es una religión" es una forma de pasar de la religión al socialismo; para otros, del socialismo a la religión.
Analicemos ahora las condiciones que han engendrado en Occidente la interpretación oportunista de la tesis "Declarar la religión un asunto privado". En ello han influido, naturalmente, las causas comunes que engendran el oportunismo en general como sacrificio de los intereses fundamentales del movimiento obrero en aras de las ventajas momentáneas. El Partido del proletariado exige del Estado que declare la religión un asunto privado; pero no considera, ni mucho menos, "asunto privado" la lucha contra el opio del pueblo, la lucha contra las supersticiones religiosas, etc. ·Los oportunistas tergiversan la cuestión como si el Partido Socialdemócrata considerase la religión un asunto privado!
Pero, además de la habitual deformación oportunista (no explicada en absoluto durante los debates que sostuvo nuestra minoría de la Duma al analizarse la intervención sobre la religión), existen condiciones históricas especiales que han suscitado, si se me permite la expresión, la excesiva indiferencia actual de los socialdemócratas europeos ante la cuestión religiosa. Son condiciones de dos géneros. Primero, la tarea de la lucha contra la religión es históricamente una tarea de la burguesía revolucionaria, y la democracia burguesa de Occidente, en la época de sus revoluciones o de sus ataques al feudalismo y al espíritu medieval, la cumplió (o cumplía) en grado considerable. Tanto en Francia como en Alemania existe la tradición de la guerra burguesa contra la religión, guerra iniciada mucho antes de aparecer el socialismo (los enciclopedistas, Feuerbach). En Rusia, de acuerdo con las condiciones de nuestra revolución democrático burguesa, también esta tarea recae casi por entero sobre los hombros de la clase obrera. En nuestro país, la democracia pequeñoburguesa (populista) no ha hecho mucho al respecto (como creen los kadetes centurionegristas de nuevo cuño o los centurionegristas kadetes de Veji [9]), sino demasiado poco en comparación con Europa.
Por otra parte, la tradición de la guerra burguesa contra la religión creó en Europa una deformación específicamente burguesa de esta guerra por parte del anarquismo, el cual, como han explicado hace ya mucho y reiteradas veces los marxistas, se sitúa en el terreno de la concepción burguesa del mundo, a pesar de toda la "furia" de sus ataques a la burguesía. Los anarquistas y los blanquistas en los países latinos, Most (que, dicho sea de paso, fue discípulo de Dühring) y Cía. en Alemania y los anarquistas de la década del 80 en Austria llevaron hasta el nec plus ultra la frase revolucionaria en su lucha contra la religión. No es de extrañar que, ahora, los socialdemócratas europeos caigan en el extremo opuesto de los anarquistas. Esto es comprensible y, en cierto modo, legítimo; pero nosotros, los socialdemócratas rusos, no podemos olvidar las condiciones históricas especiales de Occidente.
Segundo, en Occidente, después de haber terminado las revoluciones burguesas nacionales, después de haber sido implantada la libertad de conciencia más o menos completa, la cuestión de la lucha democrática contra la religión quedó tan relegada históricamente a segundo plano por la lucha de la democracia burguesa contra el socialismo, que los gobiernos burgueses intentaron conscientemente desviar la atención de las masas del socialismo, organizando "cruzadas" cuasi-liberales contra el clericalismo. Este carácter tenía también el Kulturkampf en Alemania y la lucha de los republicanos burgueses de Francia contra el clericalismo. El anticlericalismo burgués, como medio de desviar la atención de las masas obreras del socialismo, precedió en Occidente a la difusión entre los socialdemócratas de su actual "indiferencia" ante la lucha contra la religión. Y también esto es comprensible y legítimo, pues los socialdemócratas debían oponer al anticlericalismo burgués y bismarckiano precisamente la subordinación de la lucha contra la religión a la lucha por el socialismo.
En Rusia, las condiciones son completamente distintas. El proletariado es el dirigente de nuestra revolución democráticoburguesa. Su partido debe ser el dirigente ideológico en la lucha contra todo lo medieval, incluidos la vieja religión oficial y todos los intentos de renovarla o fundamentarla de nuevo o sobre una base distinta, etc. Por eso, si Engels corregía con relativa suavidad el oportunismo de los socialdemócratas alemanes -- que habían sustituido la reivindicación del partido obrero de que el Estado declarase la religión un asunto privado, declarando ellos mismos la religión como asunto privado para los propios socialdemócratas y para el Partido Socialdemócrata --, es lógico que la aceptación de esta tergiversación alemana por los oportunistas rusos merecería una condenación cien veces más dura por parte de Engels.
Al declarar desde la tribuna de la Duma que la religión es el opio del pueblo, nuestra minoría procedió de modo completamente justo, sentando con ello un precedente que deberá servir de base para todas las manifestaciones de los socialdemócratas rusos acerca de la religión. ¿Debería haberse ido más lejos, desarrollando con mayor detalle las conclusiones ateas? Creemos que no. Eso podría haber acarreado la amenaza de que el partido político del proletariado hiperbolizase la lucha antirreligiosa; eso podría haber conducido a borrar la línea divisoria entre la lucha burguesa y la lucha socialista contra la religión. La primera tarea que debía cumplir la minoría socialdemócrata en la Duma centurionegrista fue cumplida con honor.
La segunda tarea, y quizá la principal para los socialdemócratas -- explicar el papel de clase que desempeñan la Iglesia y el clero al apoyar al gobierno centurionegrista y a la burguesía en su lucha contra la clase obrera --, fue cumplida también con honor. Es claro que sobre este tema podría decirse mucho más, y las intervenciones posteriores de los socialdemócratas sabrán completar el discurso del camarada Surkov; sin embargo, su discurso fue magnífico y su difusión por todas nuestras organizaciones es un deber directo del Partido.
La tercera tarea consistía en explicar con toda minuciosidad el sentido justo de la tesis que con tanta frecuencia deforman los oportunistas alemanes: "declarar la religión un asunto privado". Por desgracia, el camarada Surkov no lo hizo. Esto es tanto más de lamentar por cuanto, en la actividad anterior de la minoría, el camarada Beloúsov cometió un error en esta cuestión, que fue señalado oportunamente en Proletari. Los debates en la minoría demuestran que la discusión en torno al ateísmo le impidió ver el problema de cómo exponer correctamente la famosa reivindicación de declarar la religión un asunto privado. No acusaremos sólo al camarada Surkov de este error de toda la minoría. Más aún: reconocemos francamente que la culpa corresponde a todo el Partido por no haber explicado en grado suficiente esta cuestión, por no haber inculcado suficientemente en la conciencia de los socialdemócratas el significado de la observación de Engels a los oportunistas alemanes. Los debates en la minoría demuestran que eso fue, precisamente, una comprensión confusa de la cuestión y no falta de deseos de atenerse a la doctrina de Marx, por lo que estamos seguros de que este error será subsanado en las intervenciones subsiguientes de la minoría.
En resumidas cuentas, repetimos que el discurso del camarada Surkov es magnífico y debe ser difundido por todas las organizaciones. Al discutir el contenido de este discurso, la minoría ha demostrado que cumple a conciencia con su deber socialdemócrata. Nos resta desear que en la prensa del Partido aparezcan con mayor frecuencia informaciones acerca de los debates en el seno de la minoría, a fin de aproximar ésta al Partido, de darle a conocer la intensa labor que efectúa la minoría y de establecer la unidad ideológica en la actuación de uno y otra.

NOTAS

[1] Véase C. Marx, "Introducción a La crítica de la filosofía de derecho de Hegel ". (C. Marx y F. Engels, Obras Completas, t. I.)
[2] Véase F. Engels, "La literatura de emigrado". (C. Marx y F. Engels, Obras Completas.XVIII.)
[3] Se alude a Kulturkampf ("Lucha por la cultura") que era como llamaban los burgueses liberales al conjunto de medidas legales adoptadas en la década del 70 del siglo XIX, por el gobierno de Bismarck bajo el rótulo de la lucha por una cultura laica y con miras a oponerse a la iglesia católica y al partido del "Centro", los que brindaban apoyo a las tendencias separatistas de los terratenientes y la burguesía de los Estados pequeños y medianos de Suroeste de Alemania. La política de Bismarck también apuntaba a desviar de la lucha de clases a una parte de la clase obrera mediante la incitación al fanatismo religioso. En la década del 80, a fin de amalgamar a las fuerzas reaccionarias, Bismarck derogó gran parte de estas medidas.
[4] Véase F. Engels, Anti-Duhring, parte tercera, V. El Estado, la familia y la educación.
[5] El Programa de Erfurt, de la socialdemocracia alemana, fue aprobado en octubre de 1891 en el congreso de Erfurt para sustituir el Programa de Gotha de 1875, y significó un paso adelante con respecto a este último porque en el se rechazaba las exigencias lassalleanas. Sin embargo, también contenia graves errores; no trataba de la teoría de dictadura del proletariado, de las exigencias de derrocar la monarquía y fundar república democrática. En junio de 1891, Engels criticó el proyecto de este programa. (C. Marx y F. Engels, "La critica del proyecto del programa del Partido Socialdemocrático de 1891", Obras Completas, t. XXII.)
[6] Se alude a la "Introducción" de F. Engels al folleto de C. Marx La guerra civil en Francia, 3a edición alemana.
[7] Enciclopedistas: grupo de ideologo-civilizadores franceses del siglo XVIII, que se unieron para publicar la Encyclopédie ou dictionnaire reissonné des sciences, des arts et des métiers (1751-1780) y por eso se denominan así. Su organizador y editor en jefe fue Denis Diderot. Los enciclopedistas estaban categóricamente en contra de la iglesia católica, la escolástica y el privilegio del sistema feudal, y desempeñaron un papel nada insignificante en la preparación ideológica de la revolución burguesa en la Francia de fines del siglo XVIII.
[8] Construcción de Dios: corriente religioso-filosófica hostil al marxismo, aparecida en el período de la reacción stolipiniana entre una parte de los intelectuales del Partido, que se desviaron del marxismo después de la derrota de la revolución de 1905-1907. Los constructores de Dios (Lunacharski, Bazárov y otros) predicaban la creación de una religión nueva, "socialista", trataban de reconciliar el marxismo con la religión. En un tiempo, M. Gorki se adhirió a ellos. La reunión de la redacción ampliada de Proletari condenó dicha corriente y en una resolución especial declaró que la fracción bolchevique no tenía nada de común "con semejante tergiversación del socialismo científico".
[9] Veji ("Jalones"): recopilacion de los kadetes; apareció en Moscú en la primavera de 1909 con artículos de N. Berdiáev, S. Bulgákov, P. Struve, M. Guerchenzon y otros representantes de la burguesía liberal contrarrevolucionaria. En los artículos sobre los intelectuales rusos, los "vejistas" trataban de difamar las tradiciones democrático-revolucionarias de Rusia, denigraban el movimiento revolucionario de 1905 y daban las gracias al gobierno zarista por haber salvado a la burguesía "con sus bayonetas y cárceles". La recopilacion exhortaba a los intelectuales a ponerse al servicio de la autocracia. Lenin comparaba el programa de Veji tanto en filosofía como en ensayos con el de Moskovskie Viédomosti, periódico centurionegrista, llamaba la recopilación "enciclopedia de la apostasia liberal ", que "es un continuo torrente de lodo reaccionario, vertido sobre la democracia."

Marxismo y reformismo


Vladimir Ilich Lenin

(1913)

A diferencia de los anarquistas, los marxistas admiten la lucha por las reformas, es decir, por mejoras de la situación de los trabajadores que no lesionan el poder, dejándolo como estaba, en manos de la clase dominante. Pero, a la vez, los marxistas combaten con la mayor energía a los reformistas, los cuales circunscriben directa o indirectamente los anhelos y la actividad de la clase obrera a las reformas. El reformismo es una manera que la burguesía tiene de engañar a los obreros, que seguirán siendo esclavos asalariados, pese a algunas mejoras aisladas, mientras subsista el dominio del capital.
Cuando la burguesía liberal concede reformas con una mano, siempre las retira con la otra, las reduce a la nada o las utiliza para subyugar a los obreros, para dividirlos en grupos, para eternizar la esclavitud asalariada de los trabajadores. Por eso el reformismo, incluso cuando es totalmente sincero, se transforma de hecho en un instrumento de la burguesía para corromper a los obreros y reducirlos a la impotencia. La experiencia de todos los países muestra que los obreros han salido burlados siempre que se han confiado a los reformistas.
Por el contrario, si los obreros han asimilado la doctrina de Marx, es decir, si han comprendido que es inevitable la esclavitud asalariada mientras subsista el dominio del capital, no se dejarán engañar por ninguna reforma burguesa. Comprendiendo que, al mantenerse el capitalismo, las reformas no pueden ser ni sólidas ni importantes, los obreros pugnan por obtener mejoras y las utilizan para proseguir la lucha, más tesonera, contra la esclavitud asalariada. Los reformistas pretenden dividir y engañar con algunas dádivas a los obreros, pretenden apartarlos de su lucha de clase. Los obreros, que han comprendido la falsedad del reformismo, utilizan las reformas para desarrollar y ampliar su lucha de clase.
Cuanto mayor es la influencia de los reformistas en los obreros, tanto menos fuerza tiene éstos, tanto más dependen de la burguesía y tanto más fácil le es a esta última anular con diversas artimañas el efecto de las reformas. Cuanto más independiente y profundo es el movimiento obrero, cuanto más amplio es por sus fines, más desembarazado se ve de la estrechez del reformismo y con más facilidad consiguen los obreros afianzar y utilizar ciertas mejoras.
Reformistas hay en todos los países, pues la burguesía trata por doquier de corromper de uno u otro modo a los obreros y hacer de ellos esclavos satisfechos que no piensen en destruir la esclavitud. En Rusia, los reformistas son los liquidadores, que renuncian a nuestro pasado para adormecer a los obreros con ilusiones en un partido nuevo, abierto y legal. No hace mucho, obligados por Siévernaya Pravda, los liquidadores de San Petersburgo comenzaron a defenderse de la acusación de reformismo. Es preciso detenerse a examinar con atención sus razonamientos para dejar bien clara una cuestión de extraordinaria importancia.
No somos reformistas -escribían los liquidadores petersburgueses-, porque no hemos dicho que las reformas lo sean todo y que el objetivo final no sea nada; hemos dicho: movimiento hacia el objetivo final; hemos dicho: a través de la lucha por las reformas, hacia la realización plena de las tareas planteadas.
Veamos si esta defensa corresponde a la verdad.
Hecho primero. Resumiendo las afirmaciones de todos los liquidadores, el liquidador Sedov ha escrito que dos de "las tres ballenas" presentadas por los marxistas no sirven hoy para la agitación. Ha dejado la jornada de ocho horas, que, teóricamente, es factible como reforma. Ha suprimido o relegado precisamente lo que no cabe en el marco de las reformas. Por consiguiente, ha incurrido en el oportunismo más palmario, preconizando ni más ni menos que la política expresada por la fórmula de que el objetivo final no es nada. Eso es justamente reformismo, ya que el "objetivo final" (aunque sólo sea con relación a la democracia) se aparta bien lejos de la agitación.
Hecho segundo. La decantada conferencia de agosto (del año pasado) de los liquidadores también pospone -reservándolas para un caso especial- las reivindicaciones no reformistas, en vez de sacarlas a primer plano y colocarlas en el centro mismo de la agitación.
Hecho tercero. Al negar y rebajar "lo viejo", queriéndose desentender de ello, los liquidadores se limitan al reformismo. En las actuales circunstancias es evidente la conexión entre el reformismo y la renuncia a "lo viejo".
Hecho cuarto. El movimiento económico de los obreros provoca la ira y las alharacas de los liquidadores ("pierden los estribos", "no hacen más que amagar", etc., etc.), toda vez que se vincula con consignas que van más allá del reformismo.
¿Qué vemos en definitiva? De palabra, los liquidadores rechazan el reformismo como tal, pero de hecho lo aplican en toda la línea. Por una parte nos aseguran que para ellos las reformas no son todo, ni mucho menos; mas, por otra, siempre que los marxistas van en la práctica más allá del reformismo, se ganan las invectivas o el menosprecio de los liquidadores.
Por cierto, lo que ocurre en todos los terrenos del movimiento obrero nos muestra que los marxistas, lejos de quedarse a la zaga, van muy por delante en lo que se refiere a la utilización práctica de las reformas y a la lucha por las reformas. Tomemos las elecciones a la Duma por la curia obrera: los discursos pronunciados por los diputados dentro y fuera de la Duma, la organización de periódicos obreros, el aprovechamiento de la reforma de los seguros, el sindicato metalúrgico, uno de los más importantes, etc., y veremos por doquier un predominio de los obreros marxistas sobre los liquidadores en la esfera de la labor directa, inmediata y "diaria" de agitación, organización y lucha por las reformas y su aprovechamiento.
Los marxistas realizan una labor constante sin perder una sola "posibilidad" de conseguir reformas y utilizarlas, sin censurar, antes bien apoyando y desarrollando con solicitud cualquier actividad que vaya más allá del reformismo tanto en la propaganda como en la agitación, en las acciones económicas de masas, etc. Mientras tanto, los liquidadores, que han abandonado el marxismo, no hacen con sus ataques a la existencia misma de un marxismo monolítico, con su destrucción de la disciplina marxista y con su prédica del reformismo y de la política obrera liberal más que desorganizar el movimiento obrero.
Tampoco se debe olvidar que el reformismo se manifiesta en Rusia de una forma peculiar, a saber: en la equiparación de las condiciones fundamentales de la situación política de la Rusia actual y de la Europa actual. Desde el punto de vista de un liberal, esta equiparación es legítima, pues el liberal cree y confiesa que, "gracias a Dios, tenemos Constitución". El liberal expresa los intereses de lo burguesía cuando defiende la idea de que, después del 17 de octubre, toda acción de la democracia que vaya más allá del reformismo es una locura, un crimen, un pecado, etc.
Pero precisamente estas ideas burguesas son las que ponen en práctica nuestros liquidadores, que "trasplantan" sin cesar y con regularidad (en el papel) a Rusia tanto el "partido a la vista de todos" como la "lucha por la legalidad", etc. Con otras palabras, los liquidadores preconizan, a semejanza de los liberales, el trasplante de una Constitución europea a Rusia sin reparar en el camino peculiar que condujo en Occidente a la proclamación y afianzamiento de las constituciones durante varias generaciones y, a veces, incluso siglos. Los liquidadores y los liberales quieren, como suele decirse, pescar truchas a bragas enjutas.
En Europa, el reformismo significa en la práctica renuncia al marxismo y sustitución de esta doctrina por la "política social" burguesa. En nuestro país, el reformismo de los liquidadores implica, además de eso, desmoronamiento de la organización marxista, renuncia a las tareas democráticas de la clase obrera y sustitución de éstas con una política obrera liberal.

Gracias compañera Celia.



"Cada pueblo será libre a su modo y disfrutará de soberanía, según la voluntad de su conciencia”. S. BOLÍVAR

Estaba pensando en evocar a Martí, para hacer algunas consideraciones sobre el asunto de la lucha armada como legítimo recurso de los pueblos que buscan su emancipación, cuando un poco tardíamente leí las valientes notas de junio de la camarada Celia Hart, en las que se refiere al deceso del legendario guerrillero Manuel Marulanda Vélez, Comandante en Jefe de las FARC-EP, y a la legitimidad de la lucha que ha debido sostener esta organización contra el imperialismo y la criminal oligarquía colombiana.
Frente a sus oportunas y sabias palabras, creí más importante hacer una reiteración que acompañara una sentida expresión de gratitud de parte de muchos colombianos que sentimos que sus palabras solidarias con la guerrilla de Marulanda son en esencia palabras de solidaridad con la lucha del pueblo colombiano todo. Ha hecho Celia Hart, sin duda, magnífico aporte a la reafirmación de principios en defensa del sagrado derecho que tienen los pueblos a optar por la rebelión armada, cuando se trata de buscar la emancipación frente a la tiranía.
En estos tiempos de efervescencia de los oprimidos, en estos tiempos en que la esperanza bolivariana de libertad se encrespa a lo largo y ancho de la América Nuestra del apóstol Martí…; en estos tiempos de hornos, pero tiempos también en que está muy de moda el servilismo intelectual, recibe Celia, con mucha humildad y fervor revolucionario, desde los corazones de personas que padecemos el día a día terrible que nos impone el fascismo de Uribe Vélez y de toda la oligarquía criminal de este país, un abrazo de hermandad y de honores por la posición justa, gallarda y digna que encarna tu verbo indócil, que afortunadamente es la de millares y millares de revolucionarios en el mundo. Vaya junto a ti para ellos también nuestro más caro homenaje y el abrazo de amor y optimismo revolucionarios que es lo que pueden brindarte los marginados y enlutados pobres de Colombia.
Ten certeza que en este terruño de la América Nuestra hay hombres y mujeres que seguirán en la pelea y a su modo respaldando a quienes han tenido el valor de empuñar las armas en vindicta y en memoria de nuestros muertos y siguiendo el ejemplo no sólo de Bolívar, de Martí, del Che Guevara sino también de los que resistieron en Playa Girón y en cada lugar donde se enfrenta al imperio y a las oligarquías.
Nosotros somos testigos de las causas sociales profundas que han generado el conflicto colombiano; sabemos de los esfuerzos que el pueblo ha empeñado en nuestro país por encontrar la paz y las traiciones a que nos han sometido los gobernantes de turno, que al mismo tiempo han representado los intereses más mezquinos de la oligarquía en el poder. Todo ello fue lo que movió al comandante Marulanda Vélez como a sus guerrilleros a levantarse en armas inspirados también en el ejemplo de muchos valientes del orbe, a los que sin duda los humildes de este país también aprendimos a amar y a respetar, especialmente aquellos de ese tu antillano paraíso isleño de la Patria Grande. Están aquí, al lado de las enseñanzas de nuestros luchadores, las enseñanzas de Celia Sánchez, las del Apóstol, las del Che…, las del mismo Fidel guerrillero e internacionalista…, entre las de tantos y tantos otros insobornables, inclaudicantes, reverdeciendo imperecederas en el corazón de quienes queremos una patria mejor, pero especialmente creciendo entre los hijos, hermanos, padres, madres, parientes, amigos, etc. de quienes han tomado el camino de la lucha armada, como portentosos árboles, fluyendo como caudalosas cañadas, elevándose como gigantes cordilleras, extendiéndose como los mares y las llanuras de esta Indoamérica mestiza que reclama vindicta por la historia de explotación y miseria que le han hecho padecer los imperios desde los tiempos de la conquista.
Compartimos sin duda aquello de Martí que nos recuerdas, Celia, sobre que “es lícito y honroso aborrecer la violencia, y predicar contra ella , mientras haya modo visible y racional de obtener sin violencia la justicia indispensable al bienestar del hombre, pero cuando se está convencido que por la diferencia inevitable de los caracteres, por los intereses irreconciliables y distintos por la diversidad, hondo como la mar de mente política y aspiraciones no hay modo pacífico suficiente para obtener siquiera derechos mínimos en un pueblo donde estalla ya, en nueva plenitud la capacidad sofocada, o es ciego el que sostiene, contra la verdad hirviente el modo pacífico; o es desleal a su pueblo el que no lo ve y se empeña en proclamarlo”.
Compañera, sobre esa convicción palpita nuestra reiteración; esa tu certeza, es nuestra persuasión, existiendo como elemento fundamental de nuestra hechura bolivariana que sin duda en gran parte de la resistencia popular es también marulandista; es decir, de persistencia, de insobornabilidad, de entrega incondicional a la causa de los oprimidos, haciendo que se mantenga la firmeza hasta la victoria o hasta la muerte en la batalla, jamás en el establo de los timoratos y arrepentidos. No lo pongas en tela de juicio ni por un instante. Nos enorgullece entonces repetir tu afirmación magnánima de que en nuestros caminos “estará sin dudas la perseverancia y la coherencia de Manuel Marulanda y sus Fuerzas Armadas Revolucionarias”, que estaremos siempre en disposición de “hacer frente a las armas de Uribe, las del Imperialismo, la difamación…incluso la indiferencia y prurito democrático de gran parte de la izquierda, ahora que tomar un fusil para liberar a un pueblo resulta anacrónico”, porque como tú tenemos la seguridad de que “no está lejos el momento aquel que le brindemos todos juntos el verdadero homenaje a Tirofijo”, al valiente Manuel Marulanda, a quien hemos aprendido a querer a pesar de todas las campañas mediáticas que han tratado de desdibujarlo frente al conjunto de nuestro pueblo. ¿Qué sería de nuestro pueblo si no tuviésemos la esperanza que nos dan quienes se han levantado en armas?
Es innegable Celia, lo decimos contigo sin temores ni vergüenzas, que “la lucha de clases incluye también la insurrección”.
Gracias nuevamente por tu solidaridad, gracias por tu dignidad y valentía, y ten entera confianza en que sí, esa tu revolución es también no solo de los cubanos, o de los farianos sino de todos los que nos sentimos bolivarianos. No esperes jamás nada nuestro contra ella, nada nuestro contra tu pueblo que es nuestro pueblo, diferente a la gratitud, a la admiración…, y a los mejores sentimientos que puedan florecer en los corazones de los luchadores populares de Colombia, que lo que tienen en su conciencia es la siembra de todos quienes han entregado sus sangre por la liberación, y como no, la siembra de ese gran hombre, que ha sido el comandante Manuel. De él hemos aprendido en medio de las vicisitudes a distinguir entre los sentimientos de los pueblos y los intereses de los Estados. Respecto a estos, siempre trataremos de tener la comprensión que bien sabemos han tenido las FARC, dentro del rumbo que nos permita la ecuanimidad precisa, sin tolerancias perniciosas que nos mengüen a la subordinación y a la acción que se aparte del sentir de los vilipendiados que claman justicia y libertad.
Gracias nuevamente Celia y en esta misma nota de exvoto y camaradería para los resistentes, gracias por tu intermedio al pueblo cubano que sabemos entiende como el que más nuestra lucha, sabiendo que de nuestra parte aunque hemos buscado los caminos para la paz sin más derramamiento de sangre, la oligarquía no nos ha dejado otra alternativa que aquella de atender al llamado de construir dos…, tres Vietnam y hacer de los Andes la Sierra Maestra de Nuestra América martiana, bolivariana, guevarista…, ¡esperanza del universo!
Gracias a tu pueblo que es también el nuestro, repito, y a todos quienes contigo sobre todo ahora han levantado la voz para reafirmarse en el recuerdo “molesto” que legara el incansable Manuel: “su fidelidad a los principios”;
Como colombiano que se ha sentido representado en las reivindicaciones de ese luchador incansable, estoy seguro que estaría orgulloso de gente como tú el humilde labrador de los Andes a quien el sabio gladiador de la pluma llamado James Petras le reconoce el haberle tocado luchar “en un momento donde toda la izquierda orgánica le huye a las armas como si el olor a pólvora no combinara bien con estos tiempos”, agregando en justicia que “esa actitud de los revolucionarios modernos es penosa…”. Y orgullosos estamos nosotros los pobres de esta tierra de la gente que sostiene tu posición dando fuerza moral al alud de pueblos, de organizaciones y personas que sigue y seguirán lidiando por su emancipación contra las oligarquías y el imperialismo. A ellos como a nosotros, a nosotros como a ti…, y a todos quienes coinciden con tu punto de vista, nadie podrá convencer de que no tiene sentido ya aquella máxima bolivariana de que “no hay mejor medio de alcanzar la libertad que luchar por ella”, o aquella percepción del comandante Guevara en cuanto a que “No se trata de desear éxitos al agredido, hay que correr su misma suerte; acompañarlo a la victoria o a la muerte”.
¡Patria, socialismo o muerte, camarada Celia!…, porque “en una revolución se triunfa o se muere si esta es verdadera”.

JS/ABP Colombia