sábado, 28 de febrero de 2026

¡Abajo la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra Irán!


Nuevo ataque imperialista a Irán 

Estados Unidos e Israel iniciaron en las últimas horas un ataque militar conjunto contra Irán que ya dejó decenas de muertos, gran parte de ellos civiles, según agencias de prensa iraníes. El presidente estadounidense, Donald Trump, habló de terminar con la “amenaza” del régimen iraní y llamó al pueblo de ese país a derrocarlo, y lo mismo hizo el primer ministro israelí, el genocida Benjamin Netanyahu. Uno de los ataques golpeó cerca del lugar donde se hallaba el ayatollah supremo, Ali Khamenei.
 Por su parte, Irán respondió con ataques a bases estadounidenses en Qatar, Emiratos Árabes, Kuwait y Bahréin, y también lanzó misiles contra Israel. 
 Repudiamos la agresión imperialista y sionista contra Irán, que se desarrolla en medio de agresiones constantes contra el pueblo palestino (más de 500 muertos desde la entrada en vigor del “cese al fuego”), a dos meses de la invasión contra Venezuela, y en pleno ahogo contra Cuba. Derrotemos la ofensiva imperialista con la movilización de los trabajadores y los pueblos en todo el mundo.
 El gobierno estadounidense venía desenvolviendo en las últimas semanas su mayor despliegue militar en Medio Oriente desde la invasión de Irak, en 2003, como parte de una nueva serie de amenazas contra Irán. A los más de 40 mil soldados que la Casa Blanca ya tiene desplegados en la región, se sumaron dos enormes portaviones (incluyendo el Gerald Ford, que es el mayor del mundo) y una flota de F-22 que arribó a Israel. 
 El 19 de febrero, Trump amenazó con un ataque militar si Teherán no se sometía a sus exigencias en un plazo de entre diez y quince días. Insistió en esa tónica en sus redes sociales y en el discurso sobre el estado de la Unión, el 24 de febrero. “No me complace que no estén dispuestos a darnos lo que necesitamos”, abundó el magnate este viernes 27. 

 Ultimátum 

 Estados Unidos exigía tres cosas: 1) Que Irán detenga su programa de enriquecimiento de uranio y se deshaga de las reservas con las que cuenta; 2) El desmantelamiento del programa de misiles balísticos, que tienen un alcance de dos mil kilómetros; 3) Cese del apoyo a Hezbollah y otros grupos de la región. 
 Las negociaciones entre los dos gobiernos se llevaban adelante con la mediación de Omán. La última reunión, antes del ataque, se llevó a cabo en Ginebra, Suiza, el jueves 26. Teherán, según lo que afirmó públicamente, se mostró dispuesto a pausar su programa de enriquecimiento de uranio y a ponerle un límite, pero no a cancelarlo. Según El País, en la reunión del jueves Irán habría presentado una propuesta al respecto. En cuanto al programa de misiles balísticos, lo consideró fundamental para su defensa, por lo que no lo puso a discusión. 
 Irán buscaba, a cambio de sus concesiones en el programa nuclear, que Estados levantara las sanciones económicas, pero la Casa Blanca no habría prometido más que no imponer sanciones nuevas. Este panorama revela que Estados Unidos estaba sometiendo a Irán a un ultimátum, sin intenciones de una negociación seria. 

 Yanquis, go home 

 La situación dentro de Irán es crítica desde el punto de vista económico y social. Las masivas movilizaciones populares que estallaron en diciembre mostraron el deterioro de las condiciones de vida en los últimos diez años, como resultado de la devaluación de la moneda y una elevada inflación. 
 Rechazar las agresiones militares contra Irán no implica un aval al régimen iraní, que montó una represión feroz contra las recientes protestas populares –con alrededor de dos mil muertos- y se asienta en el dominio de una burguesía enriquecida con el petróleo y la súper-explotación de la clase obrera. 
 Pero sí significa un repudio total a cualquier intervención imperialista, que solo puede agravar las penurias de las masas de Irán y del Medio Oriente -como lo revela la situación del pueblo palestino, que es víctima de un genocidio por parte del Estado de Israel, con apoyo político y militar de la Casa Blanca- y asegurar una dominación del imperialismo en la nación persa.
 A la par que amenazaba a Irán, Trump puso en funcionamiento una “Junta de Paz” para la Franja de Gaza (avalada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y las burguesías árabes) que es, en realidad, un protectorado colonial que somete a los gazatíes y apunta a desarrollar un enorme negociado alrededor de la reconstrucción del territorio costero.
 Retomemos, en todo el mundo, las grandes movilizaciones que se desarrollaron contra la agresión sionista-imperialista en Gaza, ahora con las consignas centrales de: 
 ¡No a la agresión militar yanqui y sionista contra Irán! Fuera el imperialismo de Medio Oriente. No al genocidio del pueblo palestino y a la junta colonial de Trump. Por una federación socialista de pueblos de la región. 

 Gustavo Montenegro

viernes, 27 de febrero de 2026

El Pentágono exige uso ilimitado de la IA para la guerra


El Departamento de Defensa de los Estados Unidos, presidido por Pete Hegseth, le dio plazo hasta este viernes a Dario Amodei, CEO de Anthropic, empresa desarrolladora de IA, de origen californiano, para llegar a un acuerdo sobre el uso militar y sin restricciones de sus desarrollos por parte del Pentágono.
 Anthropic fue la primera de las tech en aportar e integrar su tecnología en las redes clasificadas del Pentágono, pero se niega a dar capacidad operativa sin límites a la defensa norteamericana a través de Claude, chatbot de lenguaje a gran escala, para que sea utilizado en la vigilancia de ciudadanos o en sistemas armamentisticos autónomos. 
 Tras una reunión "tensa pero amable" que mantuvieron funcionarios del gobierno y representantes de la compañía, desde Anthropic comunicaron "su agradecimiento por el trabajo del Departamento y agradeció al secretario por su servicio", y agregaron que "continuamos las conversaciones de buena fe sobre nuestra política de uso para garantizar que Anthropic pueda seguir apoyando la misión de seguridad nacional del gobierno en línea con lo que nuestros modelos pueden hacer de forma fiable y responsable". Pero desde el Pentágono no quedaron satisfechos y exhortaron a Antrhopic a aceptar el uso militar de su tecnología sin restricción alguna, y le pusieron tiempo hasta este viernes para que acepte la “oferta” o se le impondrá la Ley de Producción de Defensa, que le concede al gobierno federal facultades excepcionales para obligar a los privados a que “colaboren” con las necesidades de seguridad nacional. La última vez que el gobierno utilizó este recurso fue durante la pandemia. También advirtieron a las autoridades de Antrhopic a calificarla “como un riesgo para la cadena de suministro, una designación normalmente reservada para empresas de países adversarios que podría perjudicar seriamente la reputación de la compañía y su capacidad para trabajar con el gobierno estadounidense” (La Nación, 25/2). 
 Desde Anthropic advirtieron que podrían abandonar las negociaciones e incluso se declararon dispuestos a resignar su contrato de U$D 200 millones con el Pentágono, si no se abordan las preocupaciones de la empresa sobre el uso de su tecnología para armas autónomas o vigilancia masiva. El conflicto entre Antrhopic y el Pentágono llegó a su punto ebullición por la utilización de la IA de la empresa en la operación que terminó en el secuestro de Nicolas Maduro el pasado 3 de enero. Los cuestionamientos de los directivos de Antrhopic al uso de manera discrecional de la IA en materia de defensa por el gobierno de EE. UU. se entrelazan con lo acaecido en 2021, cuando Amodei decidió romper su sociedad con Sam Altman, CEO de OpenAI, por divergencias sobre el enfoque de la seguridad de la IA y la gobernanza empresarial. 
 Concretamente lo que plantea el gobierno estadunidense a través de Hegseth es que los limitantes al uso de la IA de Antrhopic, y de las demas empresas tech, solo puede venir del lado de la ley y no del cercenamiento que pueda realizar la empresa al uso de la IA. Desde el Pentágono salieron a ventilar que otras empresas lideres en el rubro accedieron a las imposiciones del gobierno federal, marcando un contrapunto con la posición adoptada por Antrhopic. Desde la empresa argumentan que las limitaciones no afectarían el trabajo del Departamento. En un ensayo recientemente publicado por Amodei, titulado “La adolescencia de la tecnología”, el CEO de Antrhopic adopta una posición pendular entre el optimismo y el catastrofismo. Por un lado rechaza el “doomerismo”, subcultura desarrollada en Internet que se caracteriza por un pesimismo extremo y fatalismo respecto al futuro, que centra su mirada en el colapsismo del medio ambiente, el derrotero de la crisis económica y el desarrollo ilimitado de la IA; y por el otro, ensaya una critica a la actual tendencia política y empresarial a minimizar los riesgos y centrarse exclusivamente en las beneficios económicos. (Dario Amodei —La adolescencia de la tecnología) 
 A pesar de los devaneos filosóficos o existenciales de Amodei, Antrhopic viene colaborando a paso firme con el sistema de defensa norteamericano, el cual destina millonarios recursos para poder llevar adelante una integración de la IA con su sitema de defensa, en una carrera a contrarreloj con China y para poder hacer frente a misiles hipersónicos, que se encuentran por fuera de la capacidad humana de reacción. Entre los países que poseen esta tecnología se encuentran rivales directo de los EE. UU., China, Rusia y Corea del Norte. Al día de hoy EE. UU. solo tiene programas en desarrollo o investigación de este tipo de misiles.
 Los recientes conflictos bélicos, como la guerra ruso-ucraniana o el genocidio perpetrado por Israel sobre Gaza, han dado cuenta del lugar estratégico que ocupa el uso de la IA en las conflagraciónes armadas en curso y en las venideras. Un alto oficial del Cuerpo de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) declaró, al inicio del genocidio del pueblo de Gaza, que "por primera vez, la inteligencia artificial fue un componente clave y un multiplicador de poder en la lucha contra el enemigo". 

 Lucas Giannetti 
 26/02/2026

miércoles, 25 de febrero de 2026

OTAN-Rusia: Cuatro años de guerra


Cuatro años se cumplen de la mayor guerra en Europa desde 1945. El conflicto que el Kremlin presentó como una “operación especial” se ha convertido en una contienda que supera los 1.8 millones de bajas militares combinadas y que ha reconfigurado la guerra moderna completamente. Las amenazas nucleares se han vuelto cotidianas, Europa se ha rearmado, la energía vuelve a ser un botín de guerra. La inteligencia artificial ha pasado de ser un complemento a un elemento central, volviendo el campo de batalla en un laboratorio vivo, integrando masivamente los sistemas no tripulados en operaciones de combate a gran escala. La investidura de Donald Trump por segunda vez, quien prometió ponerle fin “en 24 horas”, lejos de esto, significó un revulsivo por momentos impredecible.

 El frente 

Desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia el 24 de febrero de 2022, las cifras exactas son difíciles de verificar. Según una estimación con cierto consenso, las bajas militares, esto es, los muertos, heridos y desaparecidos del lado ruso, se estiman en 1.2 millones y, entre una quinta y una cuarta parte de esa cifra, serían muertos. Del lado ucraniano el total de bajas suma unas 600.000, con unos 140.000 muertos. Las proyecciones podrían llegar a 2 millones para la primavera de este año. 
 Del lado civil las bajas verificadas hasta enero/febrero 2026 en Ucrania son de 16.000 muertos y más de 40.000 heridos desde 2022. 2025 fue el año más letal para civiles (2.500 muertos). En Rusia, por ataques ucranianos con drones y misiles se calcula unos 7.300 civiles muertos.

 Negociaciones

 En noviembre, se conoció el "plan de paz" ruso-estadounidense de 28 puntos. Ucrania debería ceder la parte del Donbás que controla, reducir el tamaño de su ejército y comprometerse a no unirse a la OTAN. Ucrania y sus aliados europeos han replicado con un plan propio de 20 puntos. Se han celebrado tres rondas de conversaciones trilaterales. Hasta el momento no han llegado a ningún acuerdo ni siquiera sobre un alto el fuego. Los negociadores de Moscú deslizan que existe una “fórmula Anchorage”, acordada entre Trump y Putin en su cumbre en Alaska en agosto pasado, que incorpora las demandas de Rusia. 
 Las famosas garantías de seguridad prometidas por los aliados occidentales no contemplan el ingreso de Ucrania a la OTAN, una de las líneas rojas establecidas por Moscú, pero sí un resguardo “similar al Artículo 5”, en referencia a la cláusula de la organización, que considera cualquier ataque a un miembro como una agresión a todos, la denominada defensa colectiva. Pero el artículo 5 constituye la espina dorsal de la OTAN. A todos los efectos prácticos sería una incorporación de facto de Ucrania en esa alianza. Muchos observadores consideran que las garantías propuestas carecen de una operatividad creíble. Ningún país europeo ha expresado su disposición a participar en un conflicto cinético a gran escala con Rusia en territorio ucraniano en caso de una nueva agresión. 

 Territorio

 Rusia controla aproximadamente el 20 % del territorio ucraniano, incluyendo la Península de Crimea anexada desde 2014. 
 En todo 2025, Rusia capturó unos cinco mil kilómetros cuadrados a un costo altísimo (83 bajas por kilómetro ganado en promedio). El frente de esta guerra se mueve muy lento: avances rusos de 15–70 metros por día en las zonas más activas, según las fuentes especializadas en el mapeo diario. El conflicto tiene un costo en vidas que ya supera con creces muchas guerras modernas. Ucrania responde con contraataques tácticos locales, drones y misiles de largo alcance, pero depende fuertemente de la ayuda de sus aliados. 
 Quienes se sorprenden de que Ucrania resista a pesar de ser significativamente inferior en número y recursos a su adversario, pasan por alto que la Unión Europea y EE. UU. han sumado la friolera de 400.000 millones de dólares en apoyo militar y económico desde el inicio del conflicto. En cuatro años el respaldo occidental para alimentar la máquina de guerra es equivalente a reconstruir una economía mediana desde cero varias veces. 
 La OTAN no ha desplegado tropas en la línea del frente (por ahora), en cambio suministra entrenamiento, inteligencia y armas en proporciones industriales, incluido ATACMS, Storm Shadow, F-16, Patriot, es decir, armamento de ensueño de las principales potencias. Al mismo tiempo ha fortalecido su flanco este con más tropas en el Báltico y sobre todo Polonia. Kiev recuperó terreno en 2022 y 2023 (Kharkiv, Kherson), pero hace mucho que se encuentra en defensiva estática con drones y misiles de largo alcance por toda respuesta.
 La prensa, sobre todo británica y estadounidense, destaca que la guerra ya dura más que la lucha que libró la Unión Soviética contra la Alemania nazi: una muestra del fracaso de Putin para alcanzar sus “objetivos estratégicos”. Con las diferencias que acarrean ochenta años de distancia entre ambas, el Ejército Rojo, luego de purgas y golpes autoinfligidos llegó a sumar entre 11 y 12 millones de soldados activos, con movilización total, en una población de 170 millones de almas. La Federación Rusa tiene en comparación un ejército permanente de 1,3 millones, la mitad destinado a Ucrania, sin movilización total, sólo parcial. El ejército ruso depende de voluntarios y contratados. Por su parte, Ucrania compensa su inferioridad relativa en cuanto a números de soldados disponibles con tecnología de sus aliados. 
 En el campo de batalla se ha establecido un punto muerto. El frente de 1.200 kilómetros está ahora tan saturado de drones que el movimiento es mortal. Los ataques rusos contra la infraestructura y ciudades ucranianas se han intensificado desde finales de 2025; forma parte de la campaña para diezmar el sistema eléctrico y algo más: Putin se empeña en la demolición del Estado ucraniano. La centralidad de la disputa territorial ha llevado a algunos observadores a proponer la creación de un nuevo país, una Ucrania oriental.

 Economía 

Un foco de discordia con dimensión propia son los activos rusos congelados en el exterior por 210.000 millones de euros, que Alemania, Polonia, los países bálticos y Finlandia pretenden usar para financiar la guerra y la reconstrucción. Bart de Wever, primer ministro de Bélgica -país donde se encuentra la mayor parte de los activos-, exigió que sus aliados proporcionaran garantías financieras contra demandas, sanciones y otras represalias por parte de Rusia. EE. UU. se opone a utilizar los activos para financiar un préstamo a Ucrania; el imperialismo yanqui reclama exclusividad en el pillaje internacional. 
 Hungría, Eslovaquia y Chequia también se oponen a una confiscación de esos activos. El punto ha fracturado el eje franco-alemán: “El canciller alemán, Friedrich Merz, estaba haciendo un último esfuerzo para persuadir a los líderes de la UE de utilizar 210.000 millones de euros en activos soberanos rusos congelados para ayudar a Ucrania cuando se dio cuenta de que le faltaba un aliado crítico: Emmanuel Macron” (Financial Times, 21/12/25). Los intereses de esos activos han sido utilizados para el reembolso de préstamos otorgados a Ucrania. 
 En una larga investigación publicada en noviembre, el Wall Street Journal consigna que Kirill Dmitriev, el titular del Fondo Ruso de Inversión Directa, impulsa un plan para que las empresas estadounidenses utilicen los aproximadamente 300.000 millones de dólares en activos del Banco Central ruso, congelados en Europa, para proyectos de inversión ruso-estadounidense y una reconstrucción de Ucrania liderada por Estados Unidos. Paralelamente, “empresas estadounidenses y rusas podrían unirse para explotar la vasta riqueza mineral del Ártico. Dmitriev había argumentado durante meses que no había límites a lo que dos antiguos adversarios podían lograr: sus industrias espaciales rivales, que compitieron entre sí durante la Guerra Fría, podrían incluso emprender una misión conjunta a Marte con SpaceX, de Elon Musk” (WSJ, 28/11). 
 Este plan quedó parcialmente sepultado cuando la UE aprobó aplicar el Artículo 122, una disposición de "crisis" que le permite al bloque respuestas rápidas en situaciones excepcionales sin la necesidad de pasar por el proceso legislativo ordinario, para condicionar la entrega a Moscú de los activos rusos inmovilizados a un plan de paz y al pago de reparaciones por parte de Rusia. Da muestra de otra fractura, esta vez entre EE. UU. y la UE. 
 La economía rusa, según una columnista del británico The Economist, ha alcanzado lo que los montañistas denominan la “zona de muerte”, por encima de los 8.000 metros, “donde el cuerpo humano se consume a sí mismo más rápido de lo que puede repararse” (The Economist, 16/2). Describe cómo la economía se ha bifurcado en dos sistemas metabólicos distintos: uno que comprende la industria militar y afines, “los órganos vitales que reciben un flujo sanguíneo prioritario. Estos sectores contratan e invierten. Tienen acceso prioritario a la mano de obra, el capital y las importaciones”. El segundo sistema abarca todo lo demás: la empresa privada y las industrias de consumo, que se han quedado al margen. Actualmente el sector de defensa ruso representa el 8 % del PIB. La pregunta entonces es qué pasaría si Rusia intentara desmovilizar (reducir drásticamente) su sector militar. La oligarquía financiera rusa está atrapada: si sigue en modo guerra, se agota lentamente (inflación, déficit, dependencia de petróleo); si intenta salir, riesgo de crisis inmediata (desempleo, caída del PIB, inestabilidad social). 
 Ucrania y sus aliados no están lejos de esta condición. Aunque el Complejo Militar Europeo es una entelequia (no existe como tal, sino industrias nacionales de cada Estado desconectadas), el rearme europeo estimula la “renta militar”, una redistribución interna hacia activos diseñados para la destrucción. Como sentencia The Economist, “El cuerpo metaboliza su propio tejido muscular para obtener energía”.

 Rusia 

Fuentes de inteligencia estadounidense citadas por los medios han indicado que Putin mantiene la ambición de capturar toda Ucrania, algo muy discutible, aunque Putin ha impugnado a la Ucrania actual como “una creación de Lenin”, quien habría cedido algunas de las "tierras históricas" de Rusia: “Soviet Ukraine es el resultado de la política bolchevique y puede llamarse con razón «Ucrania de Vladimir Lenin»" (21/2/2022). Reclama para la oligarquía financiera el derecho a “corregir” el error histórico de los bolcheviques. Queda patente el carácter reaccionario y contrarrevolucionario de la ocupación militar de Ucrania por parte de Rusia. 

 Ucrania

 Zelensky, un intérprete de los designios de la OTAN, subió al poder como el representante de una de las camarillas en que se divide la oligarquía con asiento en Ucrania. Golpeado por casos de corrupción se ha visto obligado a remover a su colaborador más cercano, Andriy Yermak, un personaje oscuro señalado insistentemente como un advenedizo: “También están surgiendo divisiones dentro de la delegación ucraniana. Un sector, centrado en Budanov, cree que los intereses de Ucrania se benefician más de un acuerdo rápido liderado por Estados Unidos (...) otro sector, aparentemente aún influenciado por el controvertido exjefe de gabinete Andriy Yermak, quien dejó el cargo en medio de un escándalo de corrupción, se muestra mucho menos entusiasta. El Sr. Zelenski parece estar equilibrándose entre ambos” (The Economist 17/2). Kyrylo Budanob. de la facción que controla los servicios de inteligencia, enfrentada a Zelensky, ha ganado peso en el último periodo. Según informa el New York Times, “En las negociaciones de las últimas semanas, los funcionarios han discutido la idea de formar una zona desmilitarizada que no esté controlada por ningún ejército, según tres personas familiarizadas con las conversaciones que solo quisieron hablar anónimamente para discutir negociaciones delicadas” (18/2). Esto sugiere que la facción de Budanov, muy cercana a Washington, está impulsando su agenda a expensas de la facción alineada con Yermak-Zelensky. Existe una tercera tendencia, vinculada al aparato militar que encabeza Valeri Zaluzhny, un general de cuatro estrellas que fue comandante en jefe durante el primer tramo de la guerra hasta su destitución en 2024. Normalmente aparece como el principal rival de Zelensky en las encuestas, a quien supera en todos los sondeos de popularidad. Un acuerdo entre las facciones de inteligencia y militar seguramente podría desplazar a Zelensky, algo que resuena con más fuerza cada vez. 

 Conclusión 

Los exámenes de la situación mundial, en un 95 % de los casos, están regidos por la geopolítica, entendida como la visión que explica los conflictos principalmente por rivalidades entre Estados, control de territorios, recursos, esferas de influencia, equilibrios de poder, ocultando las causas profundas. Este marco distorsiona la realidad al presentar los hechos como si fueran "juegos de ajedrez" entre potencias. Ignora que la raíz de las crisis, guerras y, en última instancia, la barbarie no está en las "ambiciones" de Putin, Trump o Xi Jinping, sino en el régimen social subyacente. Pese a las apariencias, el motor real de la historia no ha cambiado, sigue siendo el conflicto entre clases sociales: explotadores versus explotados, capital contra trabajo, no entre naciones o "civilizaciones".
 La geopolítica sirve de ideología encubridora: presenta la crisis terminal del capitalismo como si fuera una cuestión de malos líderes o ambiciones imperiales.

 Camilo Márquez
 23/02/2026

lunes, 23 de febrero de 2026

Cascos Blancos argentinos a Gaza, el compromiso de Milei en la Junta de Paz


Javier Milei viajó a Washington para asistir el jueves a la primera reunión de la llamada “Junta por la Paz para el gobierno y la reconstrucción de Gaza”, un organismo creado por Donald Trump con el objetivo declarado de apropiarse de la Franja de Gaza e intervenir -a modo de unas Naciones Unidas de uso personal- en cualquier conflicto del planeta. 
 Este decimocuarto viaje es una nueva muestra de la subordinación incondicional de Milei a Trump y al criminal de guerra Benjamín Netanyahu. El mandatario argentino busca alinear a la Argentina con la política belicista y crecientemente fascistizante del presidente yanqui, pidiendo pista para integrarse activamente a su agenda internacional.
 La reunión de la Junta por la “Paz”, que supuestamente trazará la hoja de ruta para la reconstrucción de Gaza, coincide con un despliegue militar estadounidense descomunal en Medio Oriente y con promesas de un ataque inminente contra Irán, una exigencia persistente del sionismo. 
 El formato del encuentro fue, en sí mismo, una demostración de vasallaje: Trump y sus socios se dirigieron largamente a los presentes, quienes contaron con apenas dos minutos “estrictos” (sic) para saludar y detallar cómo colaborarían con la Junta. Ni los feroces jeques árabes —expertos en eliminar opositores— ni el presidente turco Erdoğan, con miles de presos políticos en sus cárceles, se apartaron del libreto.
 Sin límite de tiempo hubo presentaciones de Marco Rubio -secretario de Estado- Jared Kushner - yerno de Trump-, Steve Witkoff -enviado especial de la Casa Blanca a Medio Oriente-; del embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz; del ex primer ministro británico, Tony Blair; y del Alto Representante de la Junta para la Paz en Gaza, Nickolay Miadenov. 
 “La costa de Gaza tiene 42 kilómetros de longitud y podemos convertirla en una nueva Riviera mediterránea con 200 hoteles turísticos”, se ufanó el multimillonario sionista Yakir Gabay, uno de los integrantes del gobierno colonial que Trump proyecta para Gaza. La propuesta es hacer negocios con el genocidio: construir hoteles sobre los cadáveres palestinos y convertir a los sobrevivientes en mano de obra esclava. 
 Durante el discurso de apertura, Trump elogió reiteradamente a Milei y lo buscó entre los presentes. “¿Dónde está el presidente Milei?”, preguntó con una sonrisa antes de destacar su desempeño electoral. Y se felicitó a sí mismo por el apoyo brindado a Milei en las elecciones legislativas de octubre. 
 “No se supone que deba apoyar a nadie, pero lo hago cuando me gusta…”, se explayó Trump, y agregó: “Tengo muy buenos antecedentes apoyando candidatos en Estados Unidos, pero ahora respaldo líderes extranjeros. Apoyé a Orban y a este caballero, Milei, que estaba un poco atrás en las encuestas y terminó ganando de manera aplastante”. (El fascista Viktor Orbán busca su reelección en abril). 
 Cuando volvió a dirigirse a Orbán, Trump reiteró los elogios a Milei y destaco que Estados Unidos desembolsó unos 20.000 millones de dólares del Tesoro para “contener las turbulencias financieras” en Argentina y rescatar al gobierno de una posible derrota electoral. 
 Milei viajó acompañado por el canciller Pablo Quirno, mientras su hermana Karina Milei permaneció en Buenos Aires siguiendo de cerca el debate por la contrarreforma laboral en la Cámara de Diputados. 

 Ausencias elocuentes 

A pesar de la música de los Village Voice y de Elvis, y el repugnante aire festivo de los genocidas y sus cómplices, a la fiesta de Trump faltaron muchos invitados. 
 Washington esperaba por lo menos que acudieran 45 jefes de estado de los 60 países invitados. Fueron 27. Se ausentaron los aliados atlánticos de Estados Unidos en la OTAN y también Japón. De Europa, solo participaron Hungría y Bulgaria, mientras que Italia se limitó a enviar un observador. 
 Netanyahu, que se encontraba en el congreso del AIPAC, prefirió regresar a Israel y envió a su canciller en señal de protesta por la presencia de Turquía y Marruecos, países que considera aliados de Hamas. 
 Por América, solo asistieron Paraguay, El Salvador y Argentina. México envió un observador. 
 China y Rusia no fueron invitadas, una señal inequívoca de que la Junta por la Paz funciona como un ensayo general de un nuevo bloque bélico. 
 Trump debió conformarse con aliados asiáticos como Arabia Saudita, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Pakistán y Qatar, pero minimizó el desaire: “En términos de poder y prestigio, nunca hubo nada igual, porque estos son los líderes más destacados”, afirmó. 

 Una alianza imperial

 La Junta de Paz fue creada por Trump, quien se autonombró presidente vitalicio. Es el único con potestad para designar miembros y ejercer poder de veto. Aunque al principio la presentó como creada para supervisar su plan de paz en Gaza, luego amplió su alcance a otros conflictos internacionales, en un intento explícito de reemplazar a las Naciones Unidas.
 Ahora dio un paso más: anunció que la Junta “va a supervisar a las Naciones Unidas y asegurarse de que funcionen correctamente” y prometió un aporte estadounidense de 10.000 millones de dólares, sin precisar su origen. También afirmó haber reunido otros 7.000 millones de dólares de países árabes y asiáticos.
 Argentina fue eximida de pagar el aporte obligatorio de 1.000 millones de dólares para integrar el organismo. 
 Al tomar la palabra, Milei se declaró “listo” para contribuir en la etapa inicial de “estabilización” en Medio Oriente. Destacó la experiencia argentina en misiones de paz y destacó el liderazgo internacional de Trump. 
 Afirmó que la paz solo puede construirse sobre “derechos innegociables” como la vida, la libertad, la propiedad privada y la libertad de expresión, principios que definió como “base de la nueva política exterior argentina”. 
 Aunque no ofreció aportes económicos, Milei anunció el envío de Cascos Blancos -una fuerza civil humanitaria dependiente de Cancillería- y dejó abierta la posibilidad de una participación con Cascos Azules, aunque eso requeriría autorización del Congreso Nacional. 
 El gobierno dio un paso más de integración a la política genocida de Trump y el sionismo. 

 Olga Cristóbal 
 20/02/2026

domingo, 22 de febrero de 2026

Perú: el Congreso destituye al presidente del “Chifagate”


Estados Unidos pide “cambiar el menú”. 

 La presidencia de José Jerí concluyó en tan solo cuatro meses. Ninguno de los escándalos previos a su asunción como presidente interino -corrupción, abusos sexuales- generó el menor revuelo político dentro del Congreso. Fue un evento casi menor el que disparó su rápida destitución. El término “Chifagate” hace referencia a sus reuniones clandestinas con empresarios chinos ligados a los contratos estatales. Las relaciones sino peruanas han crecido exponencialmente desde el año 2010, en detrimento de las relaciones comerciales con los Estados Unidos. El presidente, cruzado por diversas causas judiciales desde su asunción como diputado, sólo aceleró la censura en su contra “por inhabilitación moral”. Será reemplazado por un diputado del partido Perú Libre, José María Balcázar, exjuez de 83 años, que ha prometido una “transición pacífica”. Perú elige presidente y renueva sus cámaras legislativas el próximo 12 de abril.
 Renovación Popular, partido de la derecha católica, ha estado al frente del pedido de censura a Jerí. Su candidato presidencial, Rafael López Aliaga, buscó centrar los motivos de la destitución en el alineamiento con China del presidente interino: “Jerí es operador de decenas de grupos chinos que entran a palacio en masa” (LN, 18/02). 
 En las jornadas previas, la Subsecretaría para América Latina de Trump, había condenado el fallo de la Justicia peruana para que la empresa naviera estatal china COSCO Shipping Lines pueda operar sin supervisión del Estado. Dicho fallo fue acompañado por la Presidencia del Consejo de Ministros el pasado viernes 13 de febrero. Las empresas chinas están íntimamente ligadas a los contratos estatales, incluyendo la distribución eléctrica en Lima. Lo mismo ocurre con el control de las empresas chinas sobre la extracción y comercialización del cobre. El 70 % del cobre peruano se exporta directamente a China a través del puerto de Chancay, en manos de COSCO. 
 El gobierno de China ha denunciado la injerencia de Estados Unidos en las decisiones soberanas del Perú. El embajador estadounidense, Bernie Navarro, nombrado hace solo semanas en el puesto, un íntimo colaborador de Marco Rubio, fue visto con el destituido Jerí para discutir sobre la influencia de las empresas chinas.
 En los medios peruanos se informa que Estados Unidos está dispuesto a invertir cerca de 1.500 millones de dólares en la modernización y ampliación de la Base Naval del Callao en Perú. Al mismo tiempo, propicia la firma de un acuerdo para la venta de aviones F16 a la Fuerza Aérea peruana. El gobierno de Donald Trump ha renovado a Perú como un aliado extra OTAN en la conferencia guerrerista de Múnich, .
 Los Estados Unidos no esconden su pretensión por desplazar a China del lugar que ocupa en Perú y el conjunto de América Latina. La diferencia es que mientras China se centra en las inversiones productivas o de servicios, Estados Unidos prefiere el despliegue militar y una asociación con las Fuerzas Armadas. Las presiones para tutelar el puerto de Chancay son crecientes.
 En este cuadro político general, el país se encamina a unas elecciones generales marcadas por la fragmentación política más grande de su historia moderna. Se han oficializado 36 candidatos presidenciales y 38 listas parlamentarias. El punto central está colocado en la restauración del Senado, que había sido abolido por el dictador Alberto Fujimori en 1993. 
 El principal candidato, según las encuestas, es el derechista Rafael Lopez Aliaga, que ha buscado obtener, sin éxito por el momento, el apoyo del gobierno norteamericano. Sus denuncias sobre los contratos estatales con empresas chinas ha sido un eje de la campaña. La guerra comercial de Estados Unidos contra China se ha colocado como un primer punto en la campaña electoral peruana. 

 Joaquín Antúnez
 20/02/2026

sábado, 21 de febrero de 2026

Trump se apresta al asalto militar de Irán


Va por “el cambio de régimen’. El bandido Donald Trump ha reunido una fuerza militar colosal en el Asia oriental para desatar una guerra largamente preparada contra Irán junto a su compinche, el genocida Benjamín Netanyahu. En el mar Arábigo operan dos de los mayores portaviones del mundo, una flota enorme de destructores, un vasto sistema de radares y espionaje electrónico y renovado el personal y el armamento de las decenas de bases que Estados Unidos tiene instaladas en la región. Para un número considerable de medios informativos, que exhiben consultas a funcionarios de Washington, el asalto contra Irán no pasará de este fin de semana. 
 La reanudación de la guerra contra Irán a una escala no vista en el pasado reciente está inscripta en los términos mismos de las llamadas ‘negociaciones’ con el gobierno iraní, que son desde cualquier punto de vista un ultimátum. Irán debería abandonar por completo su programa de enriquecimiento de uranio, desmantelar su sistema de misiles balísticos, destruir su fuerza antiaérea, sin recibir a cambio ni siquiera el fin de las sanciones contra su comercio internacional ni el abandono, por parte de Estados Unidos, del cerco militar que ha establecido. Irán es invitada a abrir las puertas a una ocupación militar de su territorio. El gobierno de Irán había ofrecido negociar el grado de enriquecimiento de uranio dentro de las posibilidades para su uso civil y hasta, como último recurso, proceder a ese enriquecimiento en un tercer país para su reingreso controlado a su territorio. El régimen clerical de los Ayatollahs ha advertido todo el tiempo adónde llevaban las concesiones draconianas que se le pretendían imponer, y se prepara para una resistencia militar. En la agenda de guerra de Trump se encuentra también la liquidación física de las mayores autoridades civiles y militares del gobierno. La agenda de Trump contra el enriquecimiento nuclear y la eliminación de los misiles balísticos constituyen un reconocimiento de que los bombardeos norteamericanos contra los centros atómicos de Irán y contra su fuerza antiaérea, en junio pasado, han fracasado.
 El fascista Trump va por la imposición de la dominación política del imperialismo norteamericano en el Medio Oriente y la apropiación de los recursos petroleros y energéticos de la región. Establecería un cerco político y económico contra todos sus rivales internacionales, en primer lugar, China y Rusia, pero también contra sus ‘aliados’ de la Unión Europea. Las capacidades defensivas de Irán, infinitamente menores a las de sus enemigos, no son sin embargo despreciables. Ya demostró, en 2024, en la guerra de “doce días”, que podía penetrar la “cúpula de hierro” del régimen sionista en Israel. Lo mismo vale para las bases norteamericanas en Irak, por ejemplo. Los propósitos ‘secundarios’ de la guerra, el debilitamiento de Turquía frente a Israel o el avenimiento de Putin a “un cese del fuego” en Ucrania, sólo sumarían a una convulsión política que podría incendiar a toda la región. El genocidio contra la población de Gaza y la expulsión de palestinos en los territorios ocupados de Cisjordania, siempre estuvieron inscriptos en esta perspectiva de demoler políticamente a Irán. El asesinato selectivo de sus mayores líderes políticos y de la comunidad científica, por parte Estados Unidos e Israel, se han venido desarrollando durante años. 
 Trump encara este nuevo crimen de guerra cuando la ‘comunidad internacional’ ha avalado la escalada de agresiones contra Venezuela y contra Cuba, e impuesto esta política al resto de las grandes y medianas potencias. En la reciente Conferencia de Seguridad que tuvo lugar en Munich, con una platea de 63 dirigentes de Estado, se escucharon sesudas admoniciones sobre el “desorden del mundo”, pero ninguna advertencia contra el asalto contra Irán. Trump pretende comparecer a la reunión programada con Xi Jinping, en abril próximo, como Hitler lo hizo en Munich, con Francia y Gran Bretaña en 1938. La decisión de la Corte de Panamá que anuló el contrato con una empresa china a cargo del manejo de los dos puertos del Canal, naturalmente por órdenes de Trump, apenas ha sido respondida por China con la amenaza de una apelación judicial internacional. 
 Entre el 60 y el 70 % de la población de Estados Unidos se ha manifestado en contra del asalto militar a Irán, en los sondeos de opinión. Trump y su camarilla quieren salirse con ‘una victoria’ para doblegar a la oposición popular que se desarrolla en Estados Unidos contra su gobierno. Trump no ha requerido el aval del Congreso para esta guerra y, de un modo, general, choca con todas las instituciones del país en una manifiesta intención de instaurar un régimen de excepción y una dictadura en Estados Unidos. Trump, sin embargo, podría sufrir una derrota político militar en Medio Oriente, si el asalto a Irán desata movilizaciones de masas y rebeliones e insurrecciones en la región y en el resto del mundo. 
 Javier Milei es un protagonista activo en esta guerra. Se ha hecho inscribir en la Junta de Paz encargada de convertir a Gaza en un paraíso turístico inmobiliario internacional y respaldar la expansión imperialista en el Medio Oriente y Asia. Argentina es, extraoficialmente, un país en guerra, una aberración jurídica y política que cuenta con la complicidad del ‘honorable Congreso’. La camarilla de Milei y el conjunto de la burguesía local está agarrados al “swap” de Scott Bessent para evitar el default y la caída del gobierno. Pero toda la guerra mundial en desarrollo obedece a razones semejantes, porque su propósito es contener un derrumbe financiero internacional o descargarlo sobre los trabajadores del mundo entero. La humanidad no atraviesa una crisis ‘geopolítica’ sino el estallido histórico de todas las contradicciones capitalistas. 

 Jorge Altamira
 20/02/2026

Millonarios del algoritmo


No se trata solo de regular pantallas, sino de discutir un modelo económico que convierte la vida cotidiana en mercancía 

 La semana pasada, en un tribunal de Los Ángeles, un dato atravesó el debate sobre el llamado «diseño adictivo» de las redes sociales. El director de Instagram, Adam Mosseri, reconoció bajo juramento que cobra alrededor de 900 000 dólares anuales, más bonificaciones ligadas al desempeño, y paquetes de acciones que algunos años han alcanzado «decenas de millones de dólares». La cifra surgió durante el juicio colectivo por daños a menores contra su empresa matriz, Meta Platforms. 
 El momento fue revelador porque puso sobre la mesa algo que suele quedar fuera del debate público. Las grandes plataformas digitales no son servicios neutrales, sino negocios privados cuya lógica central es maximizar tiempo de uso, datos y segmentación publicitaria. Cada minuto que una persona pasa deslizando el dedo se traduce, directa o indirectamente, en valor bursátil. Y ese valor acaba concentrándose en salarios ejecutivos, acciones y patrimonios personales. 
 Mosseri negó que Instagram sea «adictivo» en sentido clínico, y defendió una distinción entre adicción médica y uso problemático. También aseguró que proteger a los menores es «bueno para el negocio a largo plazo». Sin embargo, los documentos internos exhibidos por la acusación mostraron que la propia empresa conocía los efectos nocivos de ciertos filtros sobre la autoestima de jóvenes, y que eliminarlos podía restar competitividad en mercados claves. Es decir, el conflicto entre bienestar social y rentabilidad no es abstracto: aparece en correos corporativos y decisiones de producto. 
 Su testimonio sirve como antesala de la comparecencia del fundador y CEO de Meta, Mark Zuckerberg, cuyo patrimonio personal se cuenta en decenas de miles de millones de dólares. El modelo de plataformas ha producido una nueva élite económica basada en la captura de atención a escala planetaria. A diferencia de la industria clásica, aquí el «recurso» principal no es una materia prima física, sino el tiempo y la conducta de millones de usuarios.
 La concentración es aún más visible si se amplía el foco. Google, propietaria de YouTube, ha construido uno de los imperios publicitarios más grandes del mundo apoyándose en datos de navegación y consumo audiovisual. X (antes Twitter), ahora en manos de Elon Musk, ilustra cómo incluso plataformas deficitarias pueden convertirse en herramientas de poder político y mediático, además de activos financieros estratégicos. 
 Lo que está en juego en los tribunales estadounidenses es un precedente legal. Las demandas ya no se centran únicamente en contenidos publicados por terceros, sino en el diseño mismo del producto. Eso que motiva el scroll infinito, la reproducción automática, las notificaciones constantes, los sistemas de recomendación. Es un intento de señalar que el daño no proviene solo de lo que se ve, sino de cómo se induce a mirar sin parar. 
 Las plataformas privadas operan con un incentivo estructural: cuanto más tiempo pasamos dentro, más ganan. Lo que hacemos allí se traduce en fortunas personales que crecen mientras se externalizan los costos sociales, desde la ansiedad juvenil hasta la polarización política. El juicio de Los Ángeles abre una grieta en ese relato de éxito tecnológico. Obliga a preguntar quién se beneficia realmente del ecosistema digital y quién paga sus efectos. 
 Entender esta relación entre algoritmo y riqueza es un primer paso para un debate más amplio. No se trata solo de regular pantallas, sino de discutir un modelo económico que convierte la vida cotidiana en mercancía. Detrás de cada experiencia en las grandes plataformas globales hay accionistas, ejecutivos y patrimonios colosales, y del otro lado millones de personas cuya atención sostiene ese edificio financiero. 

 Emilia Reed, especial para Granma | internet@granma.cu 
 19 de febrero de 2026 22:02:28

viernes, 20 de febrero de 2026

Argentina: La contundencia del paro y algunas lecciones para Adorni


El paro nacional se hizo sentir fuerte en el transporte y la industria, los puertos y los bancos, escuelas y ministerios, en las calles vacías, y más aún en el golpe que acusó el gobierno. Aún con una CGT que sembró intrigas hasta último momento y se dedicó meses a negociar sus cajas en lugar de deliberar con los trabajadores, el acatamiento masivo muestra la presión desde abajo y que en los lugares de trabajo crece el rechazo a la reforma laboral. Cuando el cierre de Fate sintetiza la pulseada por llevarnos a una Argentina donde la clase obrera sea descartable, el paro vuelve a demostrar que son los trabajadores los que mueven la economía, y que sin sus músculos y sus nervios el capital no es nada. 
 La contundencia de la medida de fuerza fue destacada hasta en los medios de comunicación más embanderados con la reforma laboral, pero desde el gobierno trataron de mostrarse indemnes. Con Milei otra vez haciendo de lustrabotas de Trump en Washington, el que tuvo que salir a decir algo fue el jefe de gabinete, Manuel Adorni, quien como no pudo desestimar el impacto adujo que “el paro es perverso porque, si te cortan el medio de transporte, por más ganas que tengas de trabajar no podés hacerlo”. Lección 1: si todos los días la gente va a laburar es porque hay un conjunto de trabajadores que hace funcionar el transporte; sin esa fuerza de trabajo, nada sería como es. 
 Según sus estimaciones, “hoy probablemente tengamos una pérdida de $600 millones de dólares”. Es cierto que las cifras que tira Adorni no sirven mucho para tener en cuenta, pero más allá del número nos lleva a la lección 2: otra vez, la riqueza del país solo se produce si la clase obrera está dispuesta a poner su fuerza de trabajo; sin ese trabajo, las máquinas, rieles, puertos, barcos, energía y computadoras no podrían valorizar ni un centavo el capital invertido.
 También afirmó que van a demandar a los sindicatos del transporte por la medida de fuerza (un derecho consagrado que precisamente se busca liquidar con esta reforma laboral esclavista), y lo fundamentó diciendo que los gremios “nos contestaron que el paro no se hacía por un reclamo salarial sino por la oposición a la reforma. Están reconociendo que es un paro político”. Lógicamente, la ley que quieren sancionar afecta el salario, además de una larga lista de derechos laborales colectivos que los trabajadores están defendiendo con esta acción. Pero además los "paros políticos" del movimiento obrero modelaron la historia de este país, empezando por las huelgas del Centenario que antecedieron a los derechos políticos, el 17 de octubre, el Cordobazo, contra el Rodrigazo en el '75, o el Argentinazo de 2001. En menor medida, pero más fresco, las movilizaciones de aquel diciembre de 2017 enterraron la reforma laboral de Macri, a pesar de la sanción del robo jubilatorio. Lección 3: la huelga política de masas es la perspectiva que tenemos que desarrollar para aplastar la reforma esclavista y a este gobierno antiobrero. 
 El paro, que la CGT se resistió a convocar hasta que la indignación era generalizada y se rehusó a darle un carácter activo, vuelve a poner sobre la mesa quiénes hacemos funcionar al país todos los días. Con este intento de legalizar la superexplotación laboral buscan que el capital se apropie de una porción mayor del valor que producimos con nuestro tiempo y nuestro esfuerzo. Y eso no para un crecimiento económico, sino para seguir fugando capitales y hundiendo al país en la decadencia. Como quedó al descubierto con las críticas de Caputo a la centrales empresarias por la falta de entusiasmo y con el cierre de Fate, esto solo mejora las condiciones para que descarguen la crisis sobre los trabajadores. Los parásitos son los capitalistas. 
 La conclusión del paro nacional es que para derrotar al gobierno antiobrero de Milei y la destrucción masiva de puestos de trabajo necesitamos un plan de lucha hasta la huelga general. Es el camino que planteó una vez más el sindicalismo combativo frente al Congreso, y que el Sutna pone en práctica junto a los mil obreros del neumático que se plantan en Fate.

 Ivan Hirsch

jueves, 19 de febrero de 2026

La victoria de Takaichi impulsa el rearme de Japón


En Japón se celebraron elecciones generales anticipadas el 8 de febrero, convocadas por la primera ministra Sanae Takaichi, líder del Partido Liberal Democrático (LDP), quien había asumido hacía apenas unos meses. El resultado fue una victoria aplastante; obtuvo una supermayoría en la Cámara de Representantes, con 316 de los 465 escaños en disputa. Con el apoyo de su socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón (JIP), el bloque gobernante alcanza cerca de 350 escaños. Conocidos los resultados, los mercados financieros saludaron la victoria con subas importantes en la Bolsa de Tokio y el yen cerró la semana cerca de máximos en 15 meses. 
 Sanae Takaichi, una sucesora política del asesinado primer ministro Shinto Abe, se propone retomar su política: cortar a fondo el gasto social y reducir impuestos a los grandes capitales; impulsar un gran gasto en infraestructura (350.000 millones de dólares) y en Defensa. Los números solamente cierran aumentado la deuda pública de Japón, la más alta del planeta en cuanto a relación con el PBI. Muchos advierten que podría provocar un colapso de la Bolsa y de los fondos de pensiones, como el que sufrió Gran Bretaña hace dos años con una política similar. Lo sustancial, sin embargo, es que Takachi quiere preparar a Japón para una guerra contra China, conjuntamente con Trump. Lo ha advertido expresamente en referencia a una eventual ocupación de Taiwán por parte de China. Como ocurre con las potencias vencidas en la segunda guerra mundial, Takaichi se propone el rearme de Japón, algo aún prohibido por la Constitución impuesta por EE. UU. al finalizar aquella guerra. La política de gasto para revivir una economía largamente estancada y una reducción transitoria de los impuestos a los alimentos habrían sido factores que determinaron su amplia victoria electoral. Takaichi iniciará una guerra comercial con China; lo que ha logrado es un colapso del turismo proveniente de China. 
 Mientras Trump acentúa su guerra comercial y política contra los Estados europeos, fortalece la alianza con los asiáticos, Japón en primer lugar. La política mundial gira en torno a la guerra imperialista, cuyo destinatario estratégico es China. 

 Aldana González
 18/02/2026

miércoles, 18 de febrero de 2026

Trump redobla las amenazas sobre Haití


La catástrofe humanitaria crece con cada intervención internacional.

 Haití entró en una nueva crisis de poder cuando venció oficialmente el mandato del Consejo Presidencial de Transición. Este órgano colegiado había asumido el poder en 2024 con la misión de estabilizar el país, reorganizar el Estado y convocar elecciones tras años de crisis agravada por el asesinato del presidente del país, Jovenel Moïse, en 2021. 
 Antes de disolverse, el Consejo intentó destituir al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, pero Donald Trump lo “persuadió” con el arribo de tres buques de su armada que se encuentran desplegados en el Caribe. Fue una clara declaración de respaldo a Alix Didier Fils-Aimé y a su continuación en el poder. Así, el Consejo se disolvió sin haber logrado elecciones ni un acuerdo político para reemplazarse a sí mismo.
 El Poder Ejecutivo quedó concentrado de facto en el primer ministro, quien continúa ejerciendo funciones sin que exista presidente ni Parlamento activo; su capacidad real de control es muy limitada. 
Las pandillas dominan el 90 % de Puerto Príncipe y de otras grandes zonas, ya que en los últimos seis meses se han expandido con una velocidad inusitada hacia el centro y el norte del país. Alix Didier Fils-Aimé sigue ahí por la sola voluntad de Trump. Las pandillas se dividen los territorios y conviven organizadas bajo una coalición. La cara visible de esta asociación de pandillas es Jimmy Chérizier, conocido como Barbecue. Todas compran en forma unificada las armas que vienen desde Estados Unidos.
 La crisis humanitaria en Haití ha alcanzado niveles extremadamente graves, con implicaciones en seguridad alimentaria, desplazamientos, educación, salud y protección. 5,7 millones de personas —más de la mitad de la población— enfrentan altos niveles de inseguridad alimentaria aguda. La violencia armada y la inseguridad han causado desplazamientos internos masivos: aproximadamente 1,4 millones de personas han huido de sus hogares, lo que representa cerca del 12 % de la población total. Más de la mitad de estos desplazados son niños. En muchos casos viven en condiciones precarias en escuelas, edificios públicos o albergues improvisados, con acceso limitado a alimentos, agua potable y servicios sanitarios. La venta de los niños, por parte de familias que están en estado de inanición, es alarmante. La mitad de los miembros de las pandillas son menores de edad.
 Más de 1.600 escuelas cerraron durante el ciclo escolar 2024-2025, dejando sin acceso a la escuela a más de 240.000 estudiantes. Solo el 11 % de las instalaciones hospitalarias con capacidad de internación está funcionando plenamente y ha habido reaparición de brotes de cólera.
 La situación caótica de Haití es responsabilidad de la intervención internacional permanente bajo la batuta de Estados Unidos. 
 Junto con los gobiernos de Canadá y Francia, George W. Bush organizó en 2004 el golpe de Estado contra el primer presidente electo democráticamente en Haití, Jean-Bertrand Aristide. El Consejo de Seguridad de la ONU fue cómplice de la operación al hacerse cargo del país a través de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH). Fue la operación internacional más prolongada del siglo XXI en el país. Muchos países enviaron efectivos —que cometieron vejámenes y oprimieron a los haitianos— para relevar al ejército yanqui ocupado en otras invasiones. 
 En 2017, la Misión de las Naciones Unidas de Apoyo a la Justicia en Haití (MINUJUSTH) —formada solo por civiles y policías— reemplazó a MINUSTAH debido al desastre que habían hecho todos los efectivos militares. Después de eso, hubo diversas “misiones de seguridad”, todas con intervención extranjera, que fracasaron una tras otra. 
 El año pasado, las autoridades de Haití contrataron a una empresa paramilitar de Erik Prince —cofundador de Blackwater— para hacerse cargo de la seguridad del país. Prince está acusado de crímenes de guerra y su trayectoria ha demostrado que solo sabe atacar a población civil desarmada. El contrato con estos mercenarios se ha mantenido en secreto, sin publicarse ni el monto de la paga, ni el reglamento, ni la cantidad de efectivos, ni el prontuario de cada uno. Según la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, los operativos de la empresa privada mataron a más de 970 personas de marzo a diciembre del año pasado, incluidos 39 civiles, 16 de ellos niños. Luego de eso, Estados Unidos, con el apoyo de Panamá, impuso una resolución para autorizar una fuerza internacional mucho más grande, de 5.550 miembros, conocida como la “Fuerza de Supresión de Pandillas”, con derecho a detener y encarcelar a haitianos. 
 En todos los casos, lo que Estados Unidos busca es mantener una intervención en la cual los costos estén socializados entre varios países. La importancia de Haití no radica en la relevancia de sus recursos -como sería el caso de Venezuela-, sino en su ubicación en el Caribe, tan próxima a Estados Unidos, y en la necesidad de mantener un castigo histórico que, por carácter transitivo, el imperialismo yanqui le asesta a Haití en nombre del imperialismo francés. El castigo no solo por haber declarado la primera independencia de América, sino por haber realizado la primera revolución de esclavos del continente. El crimen de Aristide —que le valió el golpe en 2004— había sido reclamarle a Francia que devolviera la “indemnización” que Haití había sido obligada a pagar en 1825 por haber declarado su independencia, cuyo monto actualizado calculó en 20 000 millones de dólares. 
 El otro problema que representa Haití para la gestión Trump es la inmigración. 
 Estados Unidos requiere el control del país para frenar el flujo migratorio, al tiempo que busca repatriar a todos los exiliados haitianos que en Estados Unidos viven en carácter de refugiados. 
 Trump ha revocado el Estatus de Protección Temporal (TPS) para ciudadanos de Haití, pero esto fue revertido por un fallo judicial de una magistrada de origen latino. 
 Ana Reyes rechazó por segunda vez el recurso del Gobierno para forzar la eliminación de las protecciones migratorias de más de 300.000 haitianos y denunció montones de amenazas de muerte que le llegaron a través de las redes sociales. 

 Aldana González 
 16/02/2026

lunes, 16 de febrero de 2026

Milei va a la "Junta de Paz" de Trump a avalar el protectorado imperialista en Gaza


Alinean a Argentina con el genocidio al pueblo palestino y la ofensiva bélica yanqui. 

 Javier Milei participará en la reunión inaugural de la “Junta para la Paz” en Gaza, que tendrá lugar en Washington el 19 de febrero. Se trata del protectorado que Trump, de la mano de otros líderes internacionales, quiere imponer en la Franja con el objetivo no solo de propinarle una derrota histórica al pueblo palestino, sino también de convertirla en un polo turístico, quedarse con sus riquezas y tener una nueva región de influencia en el marco de su disputa por la hegemonía económica y política en Medio Oriente. 
 El encuentro fue convocado por Trump, que busca terminar de darle forma al régimen títere que pretende establecer en Gaza como parte del proyecto presuntamente pacificador. Allí anunciaría el plan de reconstrucción multimillonario del enclave, haciendo eje en la recaudación de fondos y en el despliegue de tropas. También participarán delegaciones de países como Marruecos, Turquía, Egipto, Arabia Saudita, Catar e Indonesia, que han adherido, al igual que Milei, a la iniciativa trumpista. En su momento, desde la Casa Rosada dejaron trascender su disposición a ofrecerle tropas a Trump. 
 Milei apoya fervorosamente la ofensiva genocida que el Estado de Israel está llevando adelante en Gaza desde octubre de 2023 y ha colocado a la Argentina como peón de los yanquis en el tablero de sus operaciones imperialistas por la disputa del mercado mundial. En este sentido, ha reforzado sus lazos militares con Estados Unidos, ofreciéndole la Patagonia para que instale una base militar, y selló un acuerdo comercial que implica la entrega de minerales críticos a las compañías norteamericanas para que puedan competir con China en un terreno donde el gigante asiático mantiene una primacía.
 Por su parte, Yakarta podría aportar unos 8.000 soldados a la fuerza multinacional que quiere desplegar Trump en el territorio costero. Marruecos, que viene de realizar maniobras militares conjuntas con Israel y ha alcanzado pactos en materia de defensa (por ejemplo, la construcción de una planta israelí de fabricación de drones cerca de Rabat), desplegaría otros tantos. Y El Cairo, que ha colaborado con Israel manteniendo cerrado el corredor de Rafah durante toda la ofensiva genocida, fungiría como “actor logístico” (Atalayar, 13/2). 
 El criminal Netanyahu viene de confirmar la adhesión del ente sionista a la “Junta para la Paz”, tras la reunión que mantuvo este miércoles en Washington con Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio. El eje del encuentro, sin embargo, fue Irán, país al que Estados Unidos amenazó con intervenir militarmente. Para presionar a Teherán, a la que exigen que desmantele su plan nuclear y su programa de misiles balísticos, los yanquis anunciaron el envío de un segundo portaaviones a las aguas de Medio Oriente.
 En el comité para la “paz” participan Trump, su yerno inmobiliario Jared Kushner, Rubio y el expremier británico Tony Blair –promotor de la invasión de Irak en 2003. La Junta se topó con la reticencia de la Unión Europea, aunque no por su carácter colonial y pro genocidio, sino porque el magnate republicano busca que se convierta en un organismo capaz de intervenir en otros conflictos en la región. Los europeos no quieren que la ONU, que también ha avalado guerras y masacres (guerra de Corea, guerra del Golfo, Afganistán, Libia, etc.), sea relegada a un segundo plano y Trump vea incrementado su poder. 
 Trump viene de anunciar que el cese al fuego que decretó para Gaza va por la segunda fase, que implica, entre otras cosas, la retirada del Ejército sionista. Pero sus tropas siguen apostadas en más de la mitad de Gaza y todavía resta ver si la resistencia palestina depondrá las armas o no. Mientras tanto, la ofensiva sionista contra el pueblo palestino continúa; como parte de esto, Israel avanzó en ataques contra Líbano anunciando el asesinato de un miembro de Hezbolá. 
 Los muertos en Gaza superan los 72 000 y los colonos fascistas israelíes acechan a las comunidades en la Cisjordania ocupada. En este contexto, por otro lado, un informe publicado por el medio catarí Al Jazeera señala que Israel usó armas térmicas y termobáricas, suministradas por Estados Unidos, para asesinar palestinos en Gaza. Se trata de armas prohibidas internacionalmente que pueden generar temperaturas de más de 3000 grados Celsius y son capaces de convertir humanos en cenizas en cuestión de segundos. Casi 3.000 palestinos habrían muerto en un ataque de rasgos explícitamente nazis. 
 Milei también encubre y niega el genocidio que la dictadura de Videla y compañía impulsaron contra la clase trabajadora argentina. Por eso es clave que preparemos una gran movilización para el 24 de marzo, a 50 años del golpe, contra la impunidad de ayer y de hoy, y en apoyo al pueblo palestino que se resiste a ser eliminado. Fuera el sionismo y el imperialismo de Gaza, Cisjordania y todo Medio Oriente. Abajo la junta colonial. Rechazamos la participación de Argentina en ella y reclamamos la ruptura de relaciones con Israel. 

 Nazareno Suozzi

domingo, 15 de febrero de 2026

James Petras (1937–2026): una voz de clase contra el imperio


James Petras falleció pacíficamente el 17 de enero de 2026 en Seattle, Washington, rodeado de su familia. Prolífico académico y activista, dedicó su vida a desafiar el poder, el imperialismo y la desigualdad. Su muerte irrumpe en un momento en que América Latina vuelve a estremecerse bajo el peso de reformas antiobreras, militarización interna y ofensivas abiertas del capital financiero. No es un dato menor: Petras dedicó su vida a demostrar que el imperialismo no es una metáfora ni una consigna, sino una estructura concreta de dominación que articula capital transnacional, Estados subordinados y élites locales asociadas. Nacido en Boston en 1937, formado en la Universidad de Boston y doctorado en Berkeley, profesor en Binghamton University, fue más que un académico prolífico; fue un intelectual militante que eligió intervenir en la lucha de clases latinoamericana con nombre y apellido.
 Su obra sobre el imperialismo en el siglo XXI, la recolonización financiera y el papel de las burguesías compradoras anticipó procesos que hoy se despliegan con brutalidad. Mientras el progresismo administraba la transición al neoliberalismo y la derecha perfeccionaba su aparato represivo, Petras insistía en que el modelo no era un error técnico sino el resultado de una derrota histórica de la clase trabajadora. Denunció que el neoliberalismo no avanzó solo por decretos del FMI o del Banco Mundial, sino también por la construcción de una red capilar de mediaciones “sociales” que desactivaron la confrontación directa. 
 En Chile esa advertencia tuvo un rostro preciso. Durante la transición pactada, las ONG proliferaron al calor del financiamiento extranjero y del discurso de la “sociedad civil” como sustituto del poder popular. Muchas de ellas, que en los años de dictadura cumplieron tareas humanitarias valiosas, fueron progresivamente reconvertidas en engranajes de una arquitectura política destinada a administrar la pobreza, fragmentar la organización obrera y reemplazar la lucha de clases por proyectos, talleres y microemprendimientos. La desmovilización social que acompañó la consolidación del modelo neoliberal no puede comprenderse sin ese dispositivo que, bajo lenguaje progresista, operó como correa de transmisión del plan imperialista: contener, canalizar y neutralizar el conflicto para garantizar la estabilidad del mercado y el pago disciplinado de la deuda.
 Petras fue implacable en esa crítica. Señaló cómo la financiación condiciona agenda, método y horizonte político; cómo el énfasis en la autoayuda desplaza la responsabilidad estatal; cómo la cooperación internacional se convierte en subordinación estructural. Su denuncia no fue una diatriba moral sino un análisis material: cuando el movimiento obrero es reemplazado por gestores de proyectos, cuando la solidaridad de clase es sustituida por la competencia por fondos, el capital gana sin necesidad de tanques. La experiencia chilena de los noventa y dos mil confirmó esa tesis con creces. 
 Al mismo tiempo, su defensa del análisis de clase frente al culturalismo fragmentario mantiene plena vigencia. La precarización masiva, la informalidad y el desarraigo no disolvieron la explotación; la reconfiguraron. La tecnología no abolió la clase trabajadora; la sometió a nuevas formas de control y autoexplotación. El antiimperialismo no se volvió obsoleto con el fin de la Guerra Fría; se profundizó con la financiarización global y el extractivismo intensificado. En ese sentido, la figura de Petras reaparece hoy cuando se anuncia una nueva vuelta de tuerca autoritaria en Chile bajo la figura de José Antonio Kast, expresión descarnada de un proyecto que combina liberalización económica, disciplinamiento social y alineamiento geopolítico sin matices. 
 Pero honrar a Petras no significa canonizarlo. Su obra debe leerse críticamente, discutirse, tensionarse allí donde simplificó o donde su polémica fue más amplia que rigurosa. Justamente porque fue un intelectual de combate, su legado exige el mismo tratamiento que él reclamaba para el marxismo: análisis concreto de la situación concreta, sin dogmas ni concesiones. Leer a Petras hoy implica volver sobre sus textos sobre imperialismo, ONG y clase, confrontarlos con la experiencia acumulada y utilizarlos como herramientas para reorganizar una oposición de clase frente a la ofensiva que se despliega. 
 En un momento en que la derecha radicalizada pretende convertir la regresión social en programa de gobierno y en que amplios sectores del régimen se disponen a colaborar en nombre de la gobernabilidad, la mejor despedida para James Petras no es el homenaje ritual, sino la acción consciente. Leerlo, criticarlo, actualizarlo y superarlo allí donde sea necesario es parte de la tarea de recomponer una estrategia antiimperialista y obrera capaz de enfrentar el proyecto que hoy personifica Kast. Porque si algo sostuvo Petras hasta el final fue que sin organización independiente de los explotados no hay soberanía, no hay democracia real y no hay futuro para los pueblos. 

Fernando López MacKenzie

sábado, 14 de febrero de 2026

El Caso Epstein | Juliana Cabrera en 14 Toneladas


Bad Bunny en el Super Bowl: un potente espejo de la rebelión que cruza a los Estados Unidos


La reciente actuación del cantante de origen puertorriqueño Benito Martínez Ocasio, conocido popularmente como “Bad Bunny”, ha generado un revuelo internacional. De origen obrero, Martínez Ocasio trabajaba a tiempo completo empaquetando comida en un supermercado, hasta que logró su inserción al gran circuito musical. Los ambientes que transita el cantante durante los casi 14 minutos de espectáculo muestran las zonas de cultivo de azúcar en el norte de Puerto Rico; los comercios callejeros de las zonas urbanas de la isla y la ya famosa “Casita” que imita a un típico hogar de trabajadores. Es muy conocida por ser una parte esencial de las escenografías de sus conciertos. 
 Las canciones del autor fueron acompañadas por una amplia gama de otras estrellas destacadas en Estados Unidos y del mundo, de origen latino. Desde dos púgiles, Xander Zayas, puertorriqueño de 23 años, campeón unificado del peso superwelter y considerado la mayor figura actual del boxeo en la isla, y el pugilista mexicano estadounidense Emiliano Vargas, hasta destacados cantantes y estrellas de Hollywood como el actor chileno Pedro Pascal, la actriz Jessica Alba, la cantante colombiana Karol G, la rapera estadounidense Cardi B, la rapera puertorriqueña Young Miko y la personalidad televisiva estadounidense Alix Earle. 
 Otras apariciones de alto nivel incluyeron a Lady Gaga, de amistad muy reconocida con el cantante, que interpretó la canción “Die with a smile”, para luego compartir un baile sobre el escenario con Bad Bunny. Otro destacado cantante puertorriqueño, Ricky Martin, interpretó partes de la canción “Lo que le pasó a Hawái”, que denuncia el proceso de gentrificación de la isla, así como el desplazamiento del poder de la población nativa de origen polinesio hacia fines del siglo XIX, cuando fue anexada por los Estados Unidos. Hawái ocupa un lugar especial en la historia estadounidense puesto que en 1993 el Congreso norteamericano dictaminó a la anexión de la isla como ilegal y “reconoció que antes de ser incorporado a Estados Unidos, "el pueblo nativo hawaiano vivía en un sistema social altamente organizado y autosuficiente basado en la tenencia comunal de la tierra" (BBC, 15/03/2025). 
 En otros pasajes del show, Benito Martínez Ocasio repasó varios sitios típicos de la comunidad puertorriqueña en Nueva York a la cual ha dedicado la canción “Nuevayol”. Una de las escenas más vibrantes estuvo marcada por el gesto de Bunny de entregar su Grammy, ganado hace una semana, a un pequeño niño de cinco años, acompañado por sus padres migrantes. El público, que se deshizo en aplausos y ovaciones en el estadio, inicialmente creyó que sobre el escenario estaba el pequeño Liam Ramos, detenido por el ICE (agentes migratorios) en Minnesota junto a su familia. Más tarde, la prensa confirmó que se trataba de un pequeño actor con madre argentina-estadounidense y padre inmigrante egipcio. El gesto se ha interpretado como una continuidad del mensaje en la gala de premiación en los propios Grammy, cuando el cantante denunció el accionar del ICE y del presidente Donald Trump.
 Para el cierre del show incluyó una de las canciones de su último disco “Debí tirar más fotos” -que reivindica de principio a fin la independencia de Puerto Rico, así como sus raíces proletarias. “El apagón”, por ejemplo, denuncia el corte de suministro eléctrico que sufrió la isla tras el huracán María, golpeando fuertemente a la población trabajadora en 2017. Los bailarines escenificaron la situación bailando sobre postes chispeantes y Bunny levantando una bandera del movimiento independentista de Puerto Rico. El cierre culminante fue una manifestación de los artistas, bordeando el estadio, portando banderas de los diferentes países del continente, con Bad Bunny nombrando a todas las naciones sin excepción y un “touchdown” que reivindicaba la unidad continental. 

 Resonancia

 Mundialmente, pero con mayor fuerza aún en Estados Unidos, la actuación de Bunny ha sido considerada como una “bofetada” a Donald Trump y su política fascista contra los migrantes. El propio magnate reaccionó en vivo contra el espectáculo, señalando que era una ofensa a la cultura norteamericana. Señaló que el show en español era una ofensa al pueblo estadounidense “que no entiende ni una palabra”. Incluso, llegó a definir a los bailes sobre el escenario como una “acción indecente” para las familias y niños que miraban el show. En su ataque a Bunny, Trump no dejó de filtrar su defensa de la “pureza racial y cultural” yanqui, con la que alimenta su persecución a los trabajadores migrantes. 
 Antes de que tuviera lugar, el presidente ya se había manifestado en oposición rotunda al show de Bunny. Sus seguidores del “MAGA” organizaron un “contra medio tiempo” (All American Halftime Show) a miles de kilómetros de California. Allí se observaron bandas folk y seguidores del movimiento iniciado por el asesinado Charlie Kirk, Turning Point USA, que se transmitió de manera paralela al show oficial de la NFL (la organizadora del Super Bowl). El mismo no reunió la cantidad de espectadores presenciales que había prometido y sus visualizaciones fueron 100 veces inferiores al de Bad Bunny. 
 El arte y los artistas suelen ser un reflejo de los procesos políticos latentes en las masas o del desarrollo de los mismos. Sin decirlo, la presentación de Bad Bunny ha sido una celebración de las movilizaciones, huelgas y rebeliones que tienen lugar en Estados Unidos contra Trump y sus persecuciones fascistas. Bunny fue acompañado por un número elevado de cantantes y bailarines de origen latino, que se jugaron por esa misma perspectiva.

 Patio trasero 

El combativo show del latino Bunny contrasta con la genuflexión de los imperialistas o nacionales y populares que, a escala mundial, se acomodan a las exigencias de Trump. El show del superbowl trasmitió la temperatura política interior de los Estados Unidos. En el terreno electoral, el Partido Republicano ha mordido el polvo en más de 14 elecciones locales de vital importancia, incluida la aplastante victoria de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York. Trump se ha embarcado en el desarrollo de métodos de guerra civil contra su propia población. Estados Unidos es un epicentro de la crisis mundial en desarrollo. 

 Joaquín Antúnez 
 10/02/2026

miércoles, 11 de febrero de 2026

La contrarreforma laboral llega al Congreso en Argentina


Las complicidades de hierro entre Milei-Caputo y gobernadores peronistas. 

 Para despejar el tratamiento de la reforma laboral en el Senado, el gobierno decidió apartar del camino a lo “accesorio”. Para ello, habría aceptado retirar del proyecto original las rebajas en el impuesto a las Ganancias para las patronales que tomen trabajadores. Los gobernadores impugnaban este punto porque afectaba el reparto de la recaudación del impuesto nacional a las provincias (coparticipación). El gobierno dice que va a dejar esta cuestión para más adelante. Aunque lo presenta como una concesión a los gobernadores, Milei y Caputo tienen sus propias razones: la recaudación impositiva se está viniendo abajo, por la extendida crisis industrial y comercial. O sea que el gobierno que prometió bajarle los impuestos a los capitalistas no tiene condiciones para hacerlo. En los cambios de último momento a la ley, los bancos se asegurarían el monopolio de las cuentas-sueldo, en detrimento de las billeteras virtuales. Galperín, el mileísta ‘number one’, ya tiró la bronca. Pero tiene razones de peso para que la sangre no llegue al río: la esencia de la ley oficial, que es la liquidación lisa y llana del derecho laboral, permanece inalterada. Los diarios informan también de las negociaciones en curso con la burocracia de la CGT, en este caso, por los aportes obligatorios de los afiliados y el rescate financiero de las obras sociales. A cambio de estas tratativas, que afectan al aparato burocrático y su caja, la CGT confinó la jornada del 11 de febrero a una movilización de un par de horas al Congreso, con corralito antipiquetes incluido, convenientemente pactado con el gobierno. 

 Mentiras 

Para tapar con humo a la componenda entre gobierno, gobernadores y burocracia sindical, el gobierno y sus aliados se han lanzado a una campaña mediática dirigida a confundir a la opinión popular sobre el contenido de la contrarreforma. El jefe de esta usina de mentiras es el secretario de Trabajo, Julio Cordero, que maneja varios slogans con perfidia inusitada. El primero de ellos es el que dice que “las indemnizaciones no se tocan, se ordenan”. Aunque se mantiene el principio formal de “un mes por año trabajado”, Cordero oculta que: 1º) del cómputo de la indemnización se ha eliminado el aguinaldo, las vacaciones y los premios no mensuales. 2º.-La indemnización resultante es considerada como la “única reparación procedente” por el despido, para bloquear cualquier reclamo judicial que podría tener lugar en un despido sin causa. Un día antes de la sesión del Senado, se acaba de confirmar el pasaje de la Justicia del Trabajo al ámbito de la Ciudad, o sea, a los tribunales digitados por los primos Macri. 3º) Que los recursos para la indemnización provendrán de un fondo costeado por los propios trabajadores, al cual será destinado el 3% de sus aportes previsionales. De esta manera, y a la hora de despedir a un trabajador, el capitalista tendrá en cuenta que no necesita hacer ningún desembolso especial. Ya tiene en su haber los fondos necesarios para indemnizar, y tampoco los aportó él. Es un incentivo extraordinario en favor del “despido fácil”. Es una alteración estratégica en la relación de fuerzas entre la clase obrera y la patronal. Los aliados de Milei en esta contrarreforma, como el radical Tetaz, han tenido el atrevimiento de justificar el despojo del Anses para financiar el fondo de despidos, con el argumento de que “el sistema jubilatorio, de todos modos, ya es insolvente”. La ‘insolvencia’ la paga el obrero, no el patrón ni Tetaz. La reforma laboral será seguida por una reforma previsional, donde la insolvencia será cubierta por el aumento de la edad de jubilación, el cese de la pensión por viudez y la abolición de los regímenes especiales – como el docente y docente universitario. 
 Con mayor cinismo aún, Cordero presenta al régimen de vacaciones “móviles” como una medida a pedido… de los trabajadores jóvenes, a quienes, según le consta sólo a él, “les gusta” disponer de sus licencias en forma fraccionada o en cualquier momento del año. El mismo argumento lo presenta para justificar al banco de horas, que le permitirá a la patronal disponer de jornadas de hasta 12 horas sin pagar horas extras, con la mera compensación en el día u horario que el patrón disponga. Las invocaciones de la ley acerca de cambiar horas o licencias “por mutuo acuerdo”, son la peor impostura de todas: en condiciones donde se facilita el despido, se prohíben las asambleas y las huelgas, el “mutuo acuerdo” no existe: el trabajador es compelido a aceptar la flexibilidad laboral so pena de perder el trabajo. 

 Mar de fondo 

Milei y Caputo han ingresado en tratativas con el peronismo y otros para que la contrarreforma salga, “a como sea”. Necesita esta ley antiobrera para ‘compensar’ a las patronales por una crisis industrial galopante, que simplemente se agravará por la mayor caída del consumo personal. Es un aliciente también para seguir recibiendo los salvatajes de último momento de Trump y de Bessent. Pero con reforma incluida, la inflación enmascarada de enero es del 3% - la real sería un 4 por ciento. Los cierres de fábricas y las rupturas en las cadenas de pago están golpeando a miles de trabajadores, como ocurrió en Granja Tres Arroyos y antes en Whirpool, Dr. Ahorro, numerosos frigoríficos y la mayoría de las líneas de colectivos del AMBA. La docencia de todos los niveles, incluyendo a la universitaria, llega al inicio del curso lectivo con la comprensión de que necesita una lucha decisiva y de conjunto para recuperar un despojo del 40 o 50% de sus salarios.
 La gran burguesía celebra la liquidación del derecho laboral, pero sabe muy bien que ello no le aportará nada para salir del pantano industrial y la crisis de financiamiento. Una parte de la contrarreforma ya estaba vigente con la ley Bases -las consecuencias fueron un crecimiento formidable del empleo no registrado, por un lado, y la caída del registrado, por el otro. La lucha contra la contrarreforma es una lucha política contra el capital y el Estado; esta es la comprensión que llevamos a las múltiples luchas en desarrollo, para unificarlas y coordinarlas en la perspectiva de una huelga general, hasta derrotar la ley antiobrera y al gobierno trumpista de Milei-Caputo. 

 Marcelo Ramal
 10/02/2026

lunes, 9 de febrero de 2026

Los archivos Epstein evidencian la podredumbre de los magnates capitalistas de todo el mundo


Trump involucrado en la red de trata del especulador financiero.

 Entretanto, la crisis política y social en Estados Unidos escala. En medio de la crisis política y social que transcurre actualmente en Estados Unidos por la guerra declarada del gobierno de Trump a los trabajadores migrantes del país, se culminó oficialmente el proceso de desarchivo del caso Epstein votado casi por unanimidad por las dos cámaras del Congreso yanqui. Más allá de que la ley sanciona la desclasificación total de la información contenida, unas 6 millones de páginas, solo han visto la luz poco más de la mitad. 
 A pesar de las las innumerables maniobras de Trump y sus esbirros, la jefa de fiscales Pam Bondi y su adjunto el exabogado del magnate ToddBlanche, el magnate no ha podido evitar quedar absolutamente implicado, no solo por testimonios de víctimas que lo acusan de ser “consumidor” de la red de trata del especulador financiero Epstein, sino por el hecho de que parte de la captación de las víctimas tenían como centro su principal residencia en Mar-a-Lago. Esto ha generado un auténtico terremoto en el rejunte de trogloditas llamado MAGA, que vendían a Trump como un mesías que venía a limpiar el “Estado profundo” y terminó siendo un fiel integrante del mismo, que puso el aparato de este Estado al servicio del encubrimiento y la impunidad. El último episodio de esta crisis fue la dura derrota de los republicanos en las elecciones locales en un bastión en Texas.
 Pero la crisis política no solo salpica a Trump. Parte de la crema y nata de la burguesía yanqui y sus personeros aparecen implicados en estos archivos, no solo por escándalos sexuales sino también por presuntas maniobras financieras, como Bill Gates o Jamie Dimon de la JP Morgan. También está el neo-nazi Elon Musk, que luego de su ruptura con Trump se rasgó las vestiduras con el caso Epstein y ahora aparecieron mails suyos rogando ser invitado a las nefastas fiestas en la isla privada. 
 Del otro lado del Atlántico no solo volvemos a encontrarnos con el “príncipe pirata” Andrés de Inglaterra, otra vez acusado de delincuente sexual, sino también con cables a capos de bancos suizos y alemanes (con especial centro en el Deutsche Bank) en los que se ve la sistemática desestimación de alertas financieras sobre lavado de dinero; lo que ha despertado una verdadera ola de auditorías en toda Europa. A todo esto se suma la fuerte pero nada sorprendente sospecha de que Epstein sería parte del financiamiento de movimientos fascistas en Europa como el de Marine Le Pen en Francia o de Matteo Salvini en Italia. 
Por otro lado, de las casi 2,4 millones de páginas que la jefa de fiscales Pam Bondi retiene a pesar del mandato del Congreso, se sospecha que existen los nombres de quienes han garantizado la impunidad no solo de Epstein, si no también de todas las relaciones beneficiarias de esta podredumbre. Además de las sospechas fundadas de donaciones de empresarios europeos a las campañas de políticos estadounidenses. 
 También apareció el debate sobre el rol del Mossad en todas las operaciones de Epstein, derivado de algunas investigaciones del propio FMI. El mismo Estado que bombardea niños palestinos podría ser el que utilizaba niñas de la clase trabajadora estadounidense para montar una infraestructura de “trampa y chantaje” contra empresarios y políticos. 
 Un párrafo aparte merece el nuevo acto de violencia que se ha cometido sobre muchas víctimas, con la publicación de fotos brutales de ellas, muchas veces sin censura y sin ningún tipo de autorización. A esto se suma el no acompañamiento por parte del mismo Estado que garantiza la impunidad de sus agresores. A pesar de que los documentos publicados están mezclados con denuncias de teorías conspirativas hechas por ciudadanos estadounidenses al FBI para confundir y generar ruido en la información valiosa y las pruebas, las ya de por sí super sesgadas revelaciones muestran la impunidad de la que gozan estos oligarcas al frente de los resortes de sus Estados, que mientras llevan a cabo vidas de perversión nos quieren convencer (de manera no menos perversa) de la necesidad de que nuestras vidas sean peores para que ellos puedan embolsarse ganancias y privilegios cada día más obscenos. 
 Todo esto golpea la línea de flotación de un gobierno que se ha destacado por divulgar teorías conspirativas, por ejemplo contra los demócratas (Qanon, Pizzagate), y que busca avanzar en una militarización del país para emprender sus planes de guerra imperialista por el mundo, tildando de criminales a vastos sectores de su población y a numerosos gobiernos extranjeros. Es es una necesidad cada día más evidente para los trabajadores del mundo terminar con la clase social a la que pertenecen los Epstein, los Trumps y todas estas lacras que no ven en los trabajadores, la abrumadora mayoría de la humanidad, no más que meros objetos de uso, sea para que los hagamos más ricos en trabajos en los que se nos va la vida, para que muramos en sus guerras con otros oligarcas, o como en este caso para satisfacer sus peores perversiones. 

 Santiago Werenkraut