viernes, 30 de enero de 2026

Bolivia: Rodrigo Paz mantiene la iniciativa política y busca ilegalizar los bloqueos de carreteras y calles


Después de una gran lucha de los explotados bolivianos contra el decreto supremo 5503, que se extendió durante varias semanas con grandes movilizaciones y más de 65 bloqueos permanentes de las principales rutas del país, el presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira ha considerado oportuno que la asamblea nacional boliviana de a luz una ley antibloqueos. 
 En este momento existen alrededor de cinco proyectos con ese fin en el fragmentado congreso boliviano, por lo que el Senado ha creado una comisión “integral” para unificarlos y darle un tratamiento exprés. Si bien el Código Penal ya establece penas contra los piquetes y la presencia de dinamita en los mismos, no establece al bloqueo como delito, uno de los objetivos centrales del gobierno. Además, se busca subir las penas que ahora podrán ir desde tres a 20 años de prisión, imponer resarcimientos económicos a quienes se consideren afectados; y liberar de responsabilidades penales a las fuerzas represivas que actúen en los despejes.

 Maniobras

 La intentona fue rechazada por la COB y la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos Túpac Katari (CSUTCB) junto a otras organizaciones sindicales y campesinas, pero hasta el momento ninguna ha decretado una medida de fuerza o paro de advertencia sino apenas un estado de alerta, sin abandonar su predisposición al “diálogo” con el gobierno. Paz Pereira no descarta poder tener su aval, como ya sucedió con los decretos que han impuesto el gasolinazo y otras medidas reaccionarias. El viceministro de Cooperativas, Pánfilo Marca, proveniente del sector de las cooperativas mineras, ha declarado “injusta” una ley antibloqueos (Visión 360, 20/1).
 El vicepresidente Edmand Lara, a través de sus redes sociales, denunció la iniciativa como una “trampa” que busca perseguir a opositores y reforzar la tendencia al gobierno por decreto por parte de Paz Pereira. Las relaciones entre uno y otro se encuentran totalmente rotas después de la exclusión del vicepresidente en el armado del gabinete y de la salida del decreto 5515, que habilita al presidente a seguir gobernando estando fuera del país, mediante vías tecnológicas. 
 Se han presentado distintas maniobras para hacer pasar la ley. El autor de uno de los proyectos, Carlos Alarcón, diputado de la alianza Unidad (un conglomerado derechista), ha propuesto la realización de un referéndum o consulta popular antes de su promulgación por el Ejecutivo (El Deber, 21/1). Paz ha instruido al presidente de la Cámara de Senadores, Diego Ávila, del partido Demócrata Cristiano, a convocar “a todas las organizaciones sociales para socializar el proyecto, una vez que surja un dictamen único” (Ídem). 

 El MAS, ausente 

Ante este debate, nuevamente los restos del MAS no tienen protagonismo alguno. Evo Morales, que se encontraba desaparecido de la escena pública en las últimas tres semanas por encontrarse con dengue, dio un reportaje a TeleSUR denunciando la imposición de un “régimen autoritario” por parte de Paz Pereira por haber eliminado de la grilla estatal los canales RT y TeleSUR, pero sin decir una palabra sobre la ley antibloqueo u otros temas de choque entre las masas y el gobierno (TeleSURtv.net, 21/1). La ausencia de Evo Morales del escenario público alimentó los rumores de una posible fuga del país, como ya pasó con el ex presidente Arce y otros funcionarios del gobierno del MAS. Esto fue desmentido por sus allegados, quienes mantienen en el trópico de Cochabamba una guardia para evitar un intento de arresto, que habría sido exigido por el departamento de Estado norteamericano después de la invasión a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa. Los lazos entre la Justicia boliviana y el imperialismo yanqui crecen día a día. El martes pasado, la sala plena del Consejo de la Magistratura sostuvo una reunión con la asesora de Justicia del Departamento de Estado de los Estados Unidos, para establecer “mecanismos de cooperación” entre ambos (La Razón, 21/1). 

 Guerra contra los trabajadores bolivianos 

Rodrigo Paz Pereira ha tomado nota de la necesidad de liquidar las respuestas de lucha de la clase obrera y los explotados bolivianos, después de que éstas le impusieron la abrogación de su decreto 5503 y por eso intenta ilegalizar los bloqueos, encarcelar manifestantes y dar la impunidad necesaria para ello a las fuerzas represivas. El quiebre de las luchas sociales es exigido por el gran capital extranjero en nombre de la seguridad jurídica para invertir y por los organismos multilaterales como el BID y el BM, que ya han aprobado una línea de créditos de hasta 8 mil millones de dólares con el condicionamiento de que no se destinen ni a gastos corrientes ni a la importación de hidrocarburos. 
 Paz Pereira tiene en vistas un ajustazo del 30% sobre el gasto en salarios estatales para reducir el “déficit fiscal”, en nombre de “planillas” e “ítems” “irregulares” (Opinión, 20/1), justo en el momento en que trabajadores de la salud se encuentran en un plan de paros intermitentes y la federación de Maestros Urbanos de La PAZ inicia una lucha por un salario equivalente al salario mínimo recientemente establecido en 3.300 pesos bolivianos. Por otro lado, insistirá, ahora por medio de proyectos parlamentarios, en su intento de avanzar en la explotación litera e hidrocarburífera por parte de capitalistas internacionales, mediante la eliminación de las consultas previas y la aprobación de la asamblea boliviana. 
 Paz Pereira asumió hace menos de dos meses prometiendo un rápido crecimiento económico, el fin del desabastecimiento de divisas e hidrocarburos y la drástica reducción del déficit fiscal y la inflación en tan solo tres meses. Por lo pronto, su gasolinazo ha oficiado como un acicate de la inflación y el desabastecimiento, que sólo en el 2025 ha reducido en un 50 % el valor adquisitivo de los ingresos de los trabajadores bolivianos, lo que ha llevado la pobreza por arriba del 40%, y la indigencia por arriba del 11%. Los grandes especuladores con la escasez de combustible y divisas -que incluyen a empresarios expendedores, bancos y sojeros- han encontrado nuevas formas de enriquecimiento con la medida del gobierno, mientras las masas sufren la carestía desatada.

 Julio Quintana
 22/01/2026

La única amenaza contra la paz en la región la ejerce el Gobierno de Estados Unidos


El Canciller cubano denunció el brutal acto de agresión contra Cuba y su pueblo, que ahora el Gobierno de Estados Unidos pretende someter a condiciones de vida extremas El miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, condenó «en los términos más firmes», mediante una publicación en X, la nueva escalada del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba.
 «Ahora se propone imponer un bloqueo total a los suministros de combustible a nuestro país».
 «Para justificarlo, se apoya en una larga lista de mentiras que pretenden presentar a Cuba como una amenaza que no es. Cada día hay nuevas evidencias de que la única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad de la región, y la única influencia maligna es la que ejerce el Gobierno de EE. UU. contra las naciones y los pueblos de Nuestra América, a los que intenta someter a su dictado, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia». 
 Rodríguez Parrilla expresó, además, que la Casa Blanca «recurre también al chantaje y la coerción, para tratar de que otros países se sumen a su universalmente condenada política de bloqueo contra Cuba, a los que, de negarse, amenaza con la imposición de arbitrarios y abusivos aranceles, en violación de todas las normas del libre comercio». 
 En ese sentido, denunció ante el mundo el brutal acto de agresión contra Cuba y su pueblo, al que durante más de 65 años se ha sometido al más prolongado y cruel bloqueo económico jamás aplicado contra toda una nación, y al que ahora se promete someter a condiciones de vida extremas, remarcó.

 Redacción Internacional | internacionales@granma.cu
 30 de enero de 2026 00:01:43

miércoles, 28 de enero de 2026

Trump desplaza una armada al Golfo Pérsico para desatar una guerra contra Irán


Un revólver en la cabeza para imponer otro protectorado “de facto” en el Medio Oriente. Donald Trump no juega sus cartas imperialistas en forma inconexa. Desde la tribuna del Foro Económico Mundial de Davos, que dedicó a promover la anexión de Groenlandia e incluso Canadá, anunció el despliegue de lo que denominó una Armada para sitiar a la República Islámica de Irán y amenazarla con una guerra de aniquilación. De acuerdo al Wall Street Journal (22/1), el asaltante de caminos que gobierna Estados Unidos habría reclamado al Pentágono que le acercara opciones “decisivas”. Ya se producido, por de pronto, el desembarco de una flota de aviones de combate F15E en Jordania – desde donde el año pasado se activaron radares y misiles antiaéreos para neutralizar a los misiles que disparó Irán contra un ataque combinado de Israel y Estados Unidos. El portaviones Abraham Lincoln se está desplazando del Indopacífico hacia el golfo Pérsico, transportando un grupo de bombardeo que incluye los F35 y aviones de interferencia electrónica. En cuanto a la defensa antiaérea, el despliegue incorpora a los misiles Patriot y Thaad. La operación, de mucha mayor envergadura, sigue el lineamiento del bloqueo a Venezuela por medio de una Armada en el Caribe. 
 El pretexto para esta operación ha sido la represión a balazos del levantamiento popular que tuvo lugar en Irán como consecuencia de una devaluación de la moneda, el rial, y una disparada hiperinflacionaria de precios (una tendencia a la rebelión popular que se ha reanudado desde principios de siglo). Viniendo del asaltante de Venezuela y del represor a tiros en Minnesota y su capital Minneapólis, la excusa no vale la saliva usada para proferir la amenaza. El imperialismo norteamericano, en realidad, se encuentra en la tarea de reorganizar enteramente el Medio Oriente, como lo demuestra el abandono de las milicias kurdas en Siria al ataque del gobierno del ex ‘jihadista’ Al Golani, un agente del turco Erdogan –en la misma línea del desplazamiento de Corina Machado en favor de los hermanos Rodríguez en Venezuela-. Las milicias kurdas ocupaban ambas orillas del Éufrates, el corazón petrolero de Siria. Lo mismo vale para la designación de la “Junta de Paz” (cuota de ingreso mil millones de dólares) que ha inventado Trump para montar un Protectorado en las costas de Gaza –un fenomenal espacio turístico acompañado de importantes yacimientos de gas-. La tarea de Trump es aún muy ardua, porque tanto Turquía como Israel disputan los despojos del precedente orden mesoriental.
 La guerra contra Irán no será un equivalente al secuestro de Maduro, pero guarda cierta relación. Para el WSJ, “no habría fuerza política en el terreno ni en el horizonte capaz de reemplazar al régimen, mucho menos estabilizar la situación. ¿Quién ejercería el control policial de las calles? ¿Quién aseguraría el control de las armas de guerra y de las instalaciones militares y nucleares? ¿Quién patrullaría las fronteras con Irak y Afganistán? ¿Los que están protestando, acaso?”. Hay algo más, sin embargo, que el WSJ no aborda: la cuestión de la defensa de Israel frente a una represalia iraní, cuando el estado sionista ha agotado las reservas de interceptores de misiles de su ‘cúpula de hierro’ en la guerra de 12 días de junio pasado. Trump se encuentra sondeando un frente político regional para bancar una guerra. Los estados árabes le han dicho que quieren quedar afuera y, según el diario israelí Haaretz, Netanyahu también. “Una confrontación generalizada será ciertamente feroz y se arrastrará en el tiempo y atrapará a la región”, advierte el diario neoyorquino. Aunque Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Trump, se jactó en Davos de que “nosotros logramos colapsar la economía (de Irán)” que presentó como “una operación política profesional (“statecraft”), Trump reivindicó “las guerras en las que no nos metemos”, y su secretario de Guerra, Peter Hegseth advirtió contra “distraerse en una construcción democrática intervencionista, guerras indefinidas, cambio de régimen”. Un “cambio de régimen” significa poner tropas en el terreno.
 Masoud Pezeshkian, el presidente de Irán, amenazó con represalias contra las bases militares de Estados Unidos en países vecinos. Abbas Araghchi, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, en una columna de opinión del WSJ: “A diferencia de la contención que Irán mostró en junio de 2025, nuestras poderosas fuerzas armadas no tendrán consideración para responder con todo lo que tenemos si se producen renovados ataques” (Haaretz, 21/1). El mismo Araghchi reafirmó, no obstante que Irán está dispuesta a negociar el programa nuclear, sin condiciones previas. Ha dicho, asimismo, que “el canal de comunicación entre él y Steve Witkoff, un emisario todo terreno de Trump (en las guerras de Ucrania y Gaza), ha permanecido abierto todo el tiempo. Marco Rubio, el secretario de Estado, hace lo mismo a través de Arabia Saudita, que ha llegado a una suerte de coexistencia con Irán, bajo la presión de su retroceso en Yemen. A la cuestión nuclear se añade la petrolera, que Trump querrá poner bajo cierta tutela de Estados Unidos. 
 El rol ‘negociador’ del chavismo residual en Venezuela sólo lo podría jugar en Irán la Guardia Islámica Revolucionaria, un estado dentro del estado, a ese punto llega su control de la industria y el petróleo. Para algunos observadores, una salida acordada a la amenaza militar de Trump y a una guerra preservaría la posición de la Guardia en el aparato estatal. Estas son las guerras que Trump impulsa sin querer meterse en ellas, según lo repiten él y sus voceros. Un reforzamiento de la tutela del imperialismo norteamericano en el Medio Oriente acentuaría la vulnerabilidad de los imperialismos de Europa ante la embestida de Trump y el acaparamiento del “hemisferio occidental’ por parte de la oligarquía estadounidense.
 No importa lo que diga Trump, todos estos asedios, asaltos, golpes armados, sometimientos nacionales son las condiciones que quiere reunir el imperialismo norteamericano para ganar la guerra mundial que se encuentra en desarrollo. La prensa china (SCMP, 22/1) ha destacado que “China no ha condenado las amenazas a Irán”, como respuesta a las intensas presiones de Estados Unidos. La derrota del imperialismo norteamericano será impuesta en las calles y lugares de trabajo de Minneapólis, Los Ángeles, Detroit o Nueva York, y mediante la lucha de clases internacional. 

 Jorge Altamira 
 24/01/2026

martes, 27 de enero de 2026

Violencia en las manifestaciones, centros de detención y deportaciones en masa


Este sábado se produjo un nuevo crimen a manos del ICE en Minneápolis: la impactante ejecución de Alex Jeffrey Pretti, un enfermero de 37 años, abatido a tiros por agentes federales durante una intervención policial en Minneapolis.
 Ciudadano norteamericano, Pretti trabajaba en cuidados intensivos para Veteranos y participaba en protestas contra la violencia migratoria. Fue baleado cuando filmaba y ayudaba a otra persona afectada por gases lacrimógenos durante una manifestación. Testimonios y videos contradicen la versión oficial que intenta justificar el uso de fuerza letal alegando una amenaza activa. Fue asesinado de varios disparos. 
 Esta es la segunda muerte por acción de agentes federales en la ciudad en menos de un mes, tras el homicidio de Renée Nicole Macklin Good el 7 de enero de 2026, también por parte de un oficial del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Ese hecho provocó una ola de protestas y movilizaciones populares en Minneapolis, que alcanzó su punto culminante el viernes 23 de enero, cuando miles de trabajadores, estudiantes y residentes llevaron adelante una huelga general bajo el lema “No work, no school, no shopping” -“No trabajar, no ir escuela, boicotear el comercio”-, exigiendo el fin de las redadas y la retirada de las fuerzas federales del Estado de Minnesota. 
 La huelga, inédita por su naturaleza política, implicó el cierre solidario de negocios y marchas multitudinarias pese al intenso frío invernal.
 La muerte de Pretti se inscribe en un contexto más amplio de muertes, detenciones y deportaciones intensificadas en los últimos años. Las cifras oficiales y documentadas muestran que el número de muertes en centros de detención migratoria ha alcanzado niveles alarmantes. En 2025, hubo al menos 30 muertes en custodia, el nivel más alto en dos décadas, según datos de ICE, que incluyen fallecimientos por diversas causas, a menudo en condiciones sospechosas respecto del trato recibido por las personas detenidas. 
 En los primeros días de enero de 2026, al menos cuatro inmigrantes murieron en custodia de ICE entre el 3 y el 9 de enero, incluyendo ciudadanos de Honduras, Cuba y Cambodia, mientras las redadas crecían y la agencia ampliaba su población detenida a cifras récord. 
 Uno de estos casos fue el de Geraldo Lunas Campos, un hombre de origen cubano de 55 años que falleció en el centro de detención Camp East Montana en Texas. Aunque las primeras versiones oficiales hablaron de un supuesto “suicidio” o problema médico, un examen forense determinó que su muerte fue causada por asfixia tras la inmovilización por parte de guardias, lo que configura un homicidio bajo custodia estatal. 
 Las detenciones migratorias han alcanzado cifras sin precedentes. El servicio ICE sostiene que la población de detenidos bajo su custodia pasó de un promedio diario de unas 39.000 personas antes de la asunción de Trump, a cerca de 69.000 detenidos a principios de enero de 2026, impulsada por una inyección presupuestaria masiva y un aumento de operativos.
En términos de deportaciones, un análisis reciente del New York Times con datos federales revela que, entre el 20 de enero de 2025 y el 20 de enero de 2026, el gobierno de Trump deportó aproximadamente 230.000 personas arrestadas dentro del país y otros 270.000 en la frontera, cifras que ya superan el total de deportaciones internas que se registraron durante toda la administración anterior. Esto suma alrededor de 540.000 deportaciones en un año completo, incluyendo personas que regresaron de manera voluntaria a través de programas de “auto-deportación” incentivados por la administración.
 Esa cifra de deportaciones por interior y frontera no solo demuestra la intensidad de la política migratoria; también implica que una parte significativa de personas deportadas no tenía antecedentes penales, reflejando una agenda que criminaliza a las personas migrantes más allá de cualquier justificación de seguridad pública. 
 Además, estas cifras de deportaciones y detenciones bajo Trump se producen en un contexto donde aún no se han publicado detalladamente informes estadísticos oficiales del Departamento de Seguridad Nacional, ya que el ritmo de publicación de datos ha sido discontinuado. 

 El impacto social y político

 La combinación de deportaciones masivas, detenciones sin precedentes y muertes en custodia constituye una forma concreta de violencia de Estado contra su propia población, un conato de guerra civil. El asesinato de Pretti -que tuvo lugar apenas un día después de la huelga en Minnesota contra el ICE- fue el resultado de una política de represión, expulsión y militarización interna, que se proyecta en las guerras internacionales promovidas por Trump. 

 Ceferino Cruz
 26/01/2026

lunes, 26 de enero de 2026

La huelga general de Minnesota abre el camino para derrotar la ofensiva fascista de Trump


A pesar de las temperaturas bajo cero, una multitud se movilizó en Minneapolis 

El viernes 23, la clase obrera norteamericana recuperó el método de la huelga general, una de sus herramientas más poderosas, que puede revertir la relación de fuerzas frente a la ofensiva fascista del gobierno federal de Donald Trump. Este hecho notable es el resultado de una radicalización ascendente de los trabajadores y jóvenes de las ciudades “gemelas” de Minneapolis y Saint Paul, frente a la virtual ocupación de la zona por la policía migratoria federal ICE, que ha sido bien descripta como la Gestapo de Donald Trump, reclutada entre los matones y milicias de la ultraderecha que protagonizaron el intento de golpe pro-Trump del 6 de enero de 2021, con enormes fondos federales (¡50 mil dólares de bono por contratación!) para servir como su fuerza personal de militarización y asedio de ciudades opositoras, bajo la excusa de la migración irregular.
 Desde el masivo desembarco de 3.000 operativos de ICE en la zona, el choque con activistas que defienden a la comunidad de las redadas ha sido cotidiano. Las salvajadas de ICE, en particular el asesinato el 7 de enero de la activista Renee Good, la detención del niño de 5 años Liam Conejo Ramos junto a su padre el 20 de enero y la detención de 3 activistas, Nekima Levy Armstrong, Chauntyll Louisa Allen, and Monique Cullars-Doty, por ocupar una iglesia local cuyo pastor es también un director de ICE, han alimentado la necesidad de una respuesta de masas. 
 El llamado a la huelga para el 23 (o día de Verdad y Justicia, como fue promovido para evadir la legislación que prohíbe la realización de huelgas políticas o generales) fue tomado por la central sindical del Estado de Minnesota y promovido por muchos sindicatos, incluidos los de transporte y educación. A esto se sumó la adhesión de organizaciones comunitarias, incluida una red de iglesias de la comunidad negra, y la decisión de los dueños de por lo menos 7.000 negocios locales de sumarse a las medidas, cerrando voluntariamente sus establecimientos. La redada antimigrante, que ya lleva más de 3.000 detenidos en la zona, ha vaciado muchos lugares de trabajo, en particular por ejemplo en gastronomía, dificultando el funcionamiento de esos negocios. 
 La huelga fue de una inmensa combatividad, reuniendo más de 50 mil manifestantes en el centro de Minneapolis en temperaturas de treinta grados bajo cero, terminando en un acto en un estadio con oradores migrantes, de sindicatos e iglesias negras. Durante el día hubo más de 100 detenidos en un piquete de huelga que clausuró el funcionamiento del aeropuerto local. Los estudiantes son un componente importante del movimiento, que vienen realizando “walk-outs”, paros estudiantiles que levantan las clases para salir a movilizarse. Estas acciones vienen sosteniéndose estas semanas en Minneapolis y se han extendido con fuerza a nivel nacional. 
 Los reclamos escuchados incluyen que se retiren las ocupaciones de ICE, el desmantelamiento de ICE y el castigo a los asesinos de Renee Good. 
 La convocatoria de Minnesota fue respaldada por protestas a nivel nacional, aunque la central obrera AFL-CIO no convocó a acción nacional alguna ni a extender el paro. Hubo movilizaciones en 300 ciudades, algunas muy masivas como en Nueva York, y también paros estudiantiles y ocupaciones como en Pittsburgh del hipermercado Target, señalado por la colaboración de su patronal con ICE. 

 La derrota de ICE, una pulseada estratégica 

 ICE es la vanguardia de una ofensiva para militarizar a las ciudades norteamericanas e impedir una rebelión. Esta ofensiva ha incluido el despliegue de la Guardia Nacional e incluso el ejército en muchas ciudades, particularmente las gobernadas por la oposición demócrata. Esta militarización es clave para el proyecto militarista de Trump, que tiene enormes límites políticos para sus aventuras imperialistas. Todos los sondeos marcan una fuerte caída en el apoyo a Trump. Viene de una derrota inmediata en las elecciones locales del año pasado, destacadas más aún por el ascenso del socialdemócrata filopalestino Zohran Mamdani en Nueva York. La oposición a las operaciones en Venezuela es mayoritaria, y abrumadora en el caso de la amenaza de ocupación a Groenlandia. La posibilidad de reclutar a la población civil, como requeriría inmiscuirse en una guerra prolongada, aparece como imposible en las actuales condiciones políticas. 
 Renee Good generó un impacto mayor a otros casos de muerte, al ser una activista solidaria pero no una migrante directamente afectada. Los asesinados por ICE sin embargo son muchos más, al menos 34 migrantes arrestados murieron en custodia en 2025, y al menos otros 5 aparte de Good fueron asesinados a partir de enero de 2026. 
 Las redadas migratorias han sido elegidas por Trump, junto a las aventuras militares en el exterior, como las líneas maestras de un plan fascista de militarización de la sociedad. La enorme oposición que se ha ido desplegando y llegado a la huelga general en Minnesota plantea la posibilidad de asistir una derrota a esta ofensiva. 

 Huelga general, acción directa y autodefensa 

 La efectividad de los métodos de acción directa contra Trump se está probando en la calle y está llevando a su rápida extensión por miles que salen a luchar. Huelgas, piquetes, abandono de clases, ocupaciones, interrupción de la acción de agentes de ICE en sus redadas, confrontarlos en la calle y hasta no dejarlos dormir en sus bases. La inventiva obrera y popular es enorme y muestra la maduración rápida de una vanguardia. No es casual la viralización de núcleos de organizaciones locales que se modelan en las Panteras Negras históricas, con sus tácticas históricas, aprovechar las leyes de portación legal de armas de guerra, confrontar a la policía y a ICE que patrulla los barrios sin orden legal y difundir las imágenes de su confrontación y la cobardía de los agentes oficiales. La denominación original de esa organización histórica fue Black Panther Party for Self-Defense -Partido de Panteras Negras para la Autodefensa-, lo cual refiere de manera directa a la protección de los trabajadores de las bandas fascistas del Estado, una tarea clave del momento. 
Esta radicalización contrasta con la orientación del Partido Demócrata, que se limita a una oposición discursiva a Trump, tratando de abrir una expectativa en derrotar a este en las elecciones parlamentarias de noviembre de este año. El ridículo es total, por definición un gobierno que toma medidas de excepción no puede ser enfrentado por mecanismos puramente institucionales. Por otra parte, los demócratas han mostrado sistemáticamente que prefieren la defensa del Estado a enfrentar a Trump. La extensión de los poderes de ICE se votó en el Congreso en enero de 2025 (“Laken Riley Act” -Immigration Enforcement Expansion), con el voto de 12 senadores y 48 diputados demócratas. Los demócratas han reprimido protestas contra ICE en Los Angeles con las fuerzas policiales locales el año pasado. Esta misma semana, el 22 de enero, 7 diputados demócratas votaron junto a la bancada republicana de Trump un paquete de 10 mil millones de dólares para el funcionamiento de ICE. Entendiendo que decenas de miles de activistas, izquierdistas y luchadores tienen una expectativa en el Partido Demócrata como estructura de oposición al fascista Trump, es necesario subrayar que un partido del imperialismo no puede transformarse ni ser reformado en un instrumento de las masas. Entre una rebelión y Trump, elegirán a Trump.
 Si la clase obrera es derrotada, las elecciones facturarán ese resultado. La derrota de Trump debe ser en las calles, y frenar su supresión de las libertades democráticas con la extensión de la huelga general. Ya se está discutiendo la continuidad de las huelgas de ayer. Si se mantiene el impulso de movilización, se puede lograr una derrota de Trump, que será una victoria de los obreros y oprimidos del mundo entero. ¡Viva la huelga general!

Guillermo Kane

La “tercera posición” de Mark Carney, el primer ministro de Canadá


El discurso del primer ministro de Canadá, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial de 2026, en Davos, Suiza, se viralizó rápidamente entre los progresistas luego de haber sido saludado con “una ovación” en la platea de los ricachones y sus gobiernos. Fue interpretado como una gran diatriba contestataria contra Donald Trump y sus pretensiones imperialistas. Trump había hecho alusión varias veces a su pretensión sobre “un pedazo de hielo y mal ubicado” -en referencia a Groenlandia- y sobre Canadá, al que llamó el “Estado nº 51”. 
 Carney planteó que el “orden internacional basado en reglas” -que prevaleció después de la Segunda Guerra Mundial- está llegando a su fin y que el mundo enfrenta una “ruptura”. Dijo que se trata de una “ruptura” y no de una transición, o sea que no ofreció una perspectiva. Dio a entender que entre las dos grandes potencias que compiten fuertemente -Estados Unidos y China- están “las potencias medias”. Si estas “no están en la mesa, están en el menú”, dijo. Carney propuso una tercera posición, sin utilizar el término. En estos términos se alineó con uno de los bandos imperialistas. 
 La reflexión de Carney llega tarde a Canadá –en el cuarto año de guerra en Ucrania-. Esta guerra fue promovida por un presidente que “se basa en reglas”, Joe Biden, y el conjunto de sus correligionarios europeos. Carney no incorporó a esta guerra en los errores e incongruencias que denunció, al principio de la palestra, de parte del bloque de la globalización. 
 La UE y la misma Canadá dependen en materia de defensa del Pentágono, que posee decenas de bases militares en toda Europa, fuera de Francia.

 Perspectiva trunca 

Mark Carney es primer ministro desde marzo último, por el “centroizquierdista” Partido Liberal. Trabajó más de diez años en Goldman Sachs y luego fue gobernador del Banco Central de Canadá, donde se destacó durante la crisis financiera de 2008. 
 Esta gestión le valió la silla de la gobernación del Banco de Inglaterra -el primer extranjero en ocupar el lugar-, donde tuvo que surfear la crisis ocasionada por el ‘Brexit’. 
 Esto hace más estrecha la relación de Canadá con Reino Unido, con el que está vinculado a través de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth).
 Después de dejar el Banco de Inglaterra, trabajó como Enviado Especial de la ONU para la Acción Climática y Finanzas, lo que lo convirtió en un globalista de primera línea.

 Socios comerciales 

Canadá entra en la guerra comercial en una situación complicada, ya que exporta cerca del 75 % de sus bienes y servicios a Estados Unidos; su segundo socio, China, recibe menos del 5 %. 
 Las relaciones con Estados Unidos están congeladas y el destino del T-MEC -tratado de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México- es incierto.
 Por eso, siguiendo su misma orientación de “estar sentado en la mesa de negociación para no ser parte del menú”, Carney pasó casi sesenta días viajando al exterior, buscando cerrar nuevos acuerdos comerciales, y se reunió con Xi Jinping para retomar una relación que estaba rota. 
 Ambos mandatarios tildaron el acuerdo de “estratégico”, pero, dado el corto alcance, parece más bien el inicio de un camino que Canadá empieza tarde, cuando más de 120 países tienen a China como principal socio comercial y la mayoría busca alternativas a Estados Unidos y a los aranceles de Trump.
 En virtud del acuerdo, Canadá permitirá la entrada de 49.000 vehículos eléctricos fabricados en China -que representan un tres por ciento de los rodados que circulan en el país- con tarifas preferenciales del 6,1 %. 
 China deberá reducir los aranceles a los derivados de canola del 84 % a alrededor del 15 % a partir del 1 de marzo, además de permitir el ingreso de visitantes canadienses sin visado. 

 Militarismo para enemigos múltiples 

Históricamente, las fuerzas armadas de Canadá y Estados Unidos actuaron como una fuerza militar conjunta. Sin embargo, el “corolario Trump” de la doctrina Monroe obliga a repensar los escenarios posibles.
 Al mismo tiempo que está realizando ejercicios conjuntos con los yanquis en Groenlandia -con “permiso” de Dinamarca y por miedo a la “amenaza rusa”-, el Ejército de Canadá ha puesto sobre la mesa un “modelo militar teórico” para responder a una hipotética invasión estadounidense, en respuesta a las amenazas vertidas por el presidente fascista. 
 La jefa del Estado Mayor de la Defensa de Canadá, Jennie Carignan, anunció hace unos meses que su objetivo es crear una nueva fuerza de reserva formada por más de cuatrocientos mil voluntarios para reforzar el Ejército (Infobae, 21/01). 
 El corolario Trump está despertando el nacionalismo canadiense. 
 Según las encuestas, pocos canadienses están abiertos a los repetidos intentos del presidente Donald Trump de que Canadá se convierta en un estado de Estados Unidos, aunque el interés en el tema aumenta entre los partidarios conservadores.
 La única perspectiva para los trabajadores es luchar contra la guerra y sus gobiernos. 

 Aldana González 
 23/01/2026

viernes, 23 de enero de 2026

Milei en Davos: unos cuantos disparates “académicos”, para defender a Trump y a la reforma laboral


En los momentos previos a su discurso en Davos, algunos periodistas decían que Milei, en esta oportunidad, haría un extenso panegírico sobre la economía argentina y su gobierno. Pero no hubo nada de eso: Milei dedicó menos de un minuto a recitar los datos falaces -cuando no fraudulentos- sobre la supuesta “baja de la pobreza” o el “crecimiento económico”, que suele reiterar cada vez que puede. En el resto del tiempo, leyó una perorata pretendidamente académica, que otros le escribieron para la ocasión. Los furcios y lagunas de su “discurso” fueron propios de quien no es autor de lo que lee. La audiencia del liberticida fue un salón semivacío. En las anteriores reuniones de Davos, Milei era un presidente debutante y concitaba una audiencia en base a sus promesas de relanzamiento capitalista en Argentina. Pero han pasado dos años y “el pescado sigue sin vender”: en 2025, Argentina experimentó, no un “auge inversor”, sino la mayor salida de capitales de los últimos 22 años. El crecimiento del producto es una ficción estadística, porque pondera como “crecimiento” al de la intermediación financiera, que es una detracción sobre el valor agregado creado por otras ramas. 
 En esas condiciones, Milei pateó la pelota afuera y largó la perorata de la secta conocida como “escuela austríaca”. Reivindicó a los filósofos y economistas del siglo XVIII porque consagraron a la propiedad privada como derecho natural, con independencia de las condiciones históricas y sociales que lo originaron. Pero con la emergencia de la gran industria y la generalización del trabajo asalariado, aquel derecho de propiedad concebido bajo las condiciones de la producción artesanal o independiente se trastocó en su contrario: el derecho a “quedarse con el fruto del trabajo propio” (sic, Milei) se convirtió en el derecho del capital a apropiarse del trabajo ajeno, y la “libertad” y la competencia, en la ficción que presenta a explotadores y explotados formalmente igualados ante el mercado. Desde entonces, el liberalismo y el “capitalismo de libre empresa” -los ejes del discurso de Milei en Davos- se han convertido en un mero caparazón ideológico, dirigido a justificar la explotación de la clase obrera por el capital. El único propósito de estos adoradores tardíos de Smith o Locke, que Milei reivindica, es revestir de adornos académicos una declaración de guerra contra el socialismo y la clase obrera. No defienden ninguna “libertad”, sino la esclavitud del trabajo asalariado. 
 Milei defendió al “capitalismo de libre empresa” de las “regulaciones” del Estado y no perdió la oportunidad de elogiar a Federico Sturzenegger. Pero el capitalismo que reivindica Milei vive de esas regulaciones estatales. En la etapa histórica de los monopolios, el entrelazamiento entre el Estado y las corporaciones capitalistas alcanza su mayor dimensión. El estado de guerra internacional -que el foro de Davos no dejó de traducir- es un resultado de ese entrelazamiento y del choque entre las fronteras nacionales y el carácter internacional de las fuerzas productivas. Milei presentó a la “inteligencia artificial” como “la división del trabajo del siglo XXI”. Pero la división del trabajo que describió Smith tuvo lugar bajo el ascenso del capitalismo como organización social. La IA, en cambio, es un desarrollo técnico que tiene lugar bajo la declinación capitalista y, como otras innovaciones, ha potenciado todas las tendencias a la sobreproducción y la sobreinversión. El capitalismo exaltado por Milei celebra su foro con un precio récord para el oro, un síntoma inconfundible de incertidumbre e inestabilidad del conjunto del sistema monetario internacional. Para desgracia de Milei, Donald Trump, en su discurso, celebró... una regulación, la que se sancionó este año sobre el mercado de criptomonedas, para darle mayor estabilidad a su precio y colocar a los bonos de la alicaída deuda pública norteamericana como garantía de los bitcoins con valor garantido (stable coins). En cualquier caso, Milei mismo ha sido un furioso regulador, pues ha intervenido sobre el mercado de cambios para, por un lado, abaratar su paridad y reducir el peso de la deuda pública en dólares, por un lado, y, por el otro, fabricar un gigantesco negocio especulativo (carrry trade). Bajo el gobierno liberticida, las tarifas, salarios y jubilaciones han sido despóticamente reguladas, a fin de asegurar una transferencia de 40.000 millones de dólares del trabajo al capital. La única desregulación que defiende seriamente Milei -y sus padrinos austríacos- es la del mercado de trabajo; es decir, la derogación de las conquistas que la clase obrera le arrancó el capital a lo largo de décadas y siglos de lucha. El “filosófico” discurso de Milei fue una defensa sinuosa de la reforma laboral, cuya redacción está tejiendo con la complicidad de los gobernadores peronistas y la burocracia sindical.
 Para terminar, Milei aseguró que “América será el faro que ilumine a Occidente”, es decir, vivó a la América de Trump. Minutos después de que el mandatario norteamericano defendiera a muerte la futura ocupación de Groenlandia, el presidente argentino declaraba su apoyo incondicional al gobierno que dice ser su rescatista de última instancia, sin que aparezca, hasta ahora, un solo dólar con ese fin.

Marcelo Ramal
21/01/2026

Franja de Gaza: la “segunda fase” reafirma la disolución del Estado palestino y la ocupación del territorio por parte de Israel


El plan impulsado por Donald Trump para “terminar con la guerra en Gaza” avanzó hacia la segunda fase. Según afirmó el emisario estadounidense Steve Witkoff, en las negociaciones de El Cairo se alcanzó un acuerdo para formar el “comité tecnocrático palestino que administrará el territorio durante la transición”. 
 Witkoff evitó cualquier referencia a la retirada de las fuerzas israelíes o a la reapertura del paso fronterizo de Rafah -clave para el ingreso de la ayuda humanitaria y el paso de enfermos-, un compromiso incumplido de la primera fase. El mariscal Al Sisi -un “demócrata” que mantiene 60.000 presos políticos en las cárceles egipcias- anunció que se alcanzó un "consenso" sobre los 15 miembros que integrarán el comité, encargado de administrar la Franja de Gaza. 
 Witkoff explicó en X que la segunda fase de la propuesta de Trump, de 20 puntos, avanza de un cese el fuego “a una desmilitarización y una administración tecnócrata y de construcción". 
 De todos modos, “Las objeciones israelíes obligaron a realizar cambios de última hora”. Finalmente, el presidente del comité sería Ali Shaath, un ingeniero que fue viceministro de planificación y presidente de la Autoridad de Zonas Industriales de la Autoridad Palestina. 
 Shaath es experto en desarrollo económico y reconstrucción, según su biografía en el sitio web del Instituto Palestino de Investigación de Política Económica. Las Naciones Unidas han calculado que la reconstrucción de la Franja costará más de 50.000 millones de dólares, un proceso que se espera que lleve años y para el que hasta ahora se ha prometido poco dinero. Esa reconstrucción no tiene nada que ver con un restablecimiento de las condiciones de vida para la población gazatí – dos millones de personas-. 
 El comité “tecnocrático” de transición debería gobernar Gaza bajo la supervisión de una Junta de Paz, presidida por el propio Trump. La Junta gobernará con mercenarios armados de la Fuerza Internacional de Estabilización (FIES), aliada de Israel, porque ningún país parece dispuesto a comprometer sus tropas en el terreno, sobre todo los países árabes que temen la repercusión en su propia casa por ejecutar el vaciamiento de Gaza. 
 El celebrado cese del fuego fue desde el primer día una farsa: los ataques militares de Israel continúan y más de 440 palestinos en Gaza han sido asesinados, entre ellos un centenar de niños. Sin contar otros 25 que murieron congelados por el frío. Más de 2.500 edificios residenciales han sido destruidos, obligando a la gente a desplazarse, y persisten severas restricciones al flujo de ayuda, según denunció un informe de la coalición de ONG Oxfam. La política del sionismo es llevar adelante la “limpieza étnica”. 
 Israel no permitió el ingreso de la ayuda humanitaria. Según la ONU, las fuertes lluvias e inundaciones han dejado miles de tiendas de campaña inhabitables y han colocado a casi 800.000 personas, casi el 40 % de la población, en zonas propensas a inundaciones, dejando a las familias expuestas al frío invernal sin mantas, colchones ni calefacción. Cientos de tiendas de campaña han sido simplemente arrastradas por el viento y los refugios improvisados ​​han sufrido graves daños. Por lo menos 25 palestinos han muerto aplastados, cuando las tormentas provocaron el derrumbe de edificios y muros dañados sobre familias que buscaban refugio en sus casas o en tiendas de campaña cercanas. 
 Solo en Jordania esperan 10.000 camiones cargados de ayuda -incluida carpas, materiales de construcción, plantas potabilizadoras de agua- mientras Gaza sufre las feroces tormentas invernales con hambre, sin abrigo y en carpas inundadas. 
 Los sionistas han usado la primera fase para consolidar su presencia en Gaza, corriendo los límites de la franja amarilla establecida por Trump, con lo que se garantizaron el control del 58 % del territorio gazatí; del otro lado cientos de miles a un millón y medio de personas sucumben al bloqueo, agravado por las condiciones climáticas. 
 El estrangulamiento sionista de los gazatíes fue respaldado en noviembre por la mayor parte del Consejo de Seguridad de la ONU, con la mera abstención de China y Rusia, que hubieran podido vetarlo. Más claro: todos avalaron la partición de Gaza, entre una zona costera de playas, hoteles y yacimientos de gas, de un lado, y la anexión israelí, del otro.
 Respecto de la Autoridad Palestina no se ha cansado de pedir el desarme de Hamas y todas las milicias. 
 Tras el anuncio del gobierno egipcio, la presidencia de la Autoridad Palestina y la mayoría de los movimientos palestinos declararon rápidamente su apoyo al comité. Tanto Hamás como la Yihad Islámica afirmaron en un comunicado que “se proporcionará el entorno adecuado" al Comité para que comience su labor (AP 14/1). El método ‘venezolano’ de ocupar el país tiende a transformarse en universal. 
 Hamás, que gobierna Gaza desde 2007, sostiene que no busca ningún rol en el comité y que se limitará a supervisarlo “para garantizar la estabilidad en la Franja y facilitar la reconstrucción”. Tampoco puso un límite infranqueable a la entrega de sus armas, lo mismo que las otras milicias palestinas (almanassanews 14/1); las armas pesadas, sí, las livianas, no.
 Las conversaciones no avanzaron ni sobre el retiro de las fuerzas israelíes de Gaza, ni sobre la reapertura del cruce fronterizo de Rafah, en el sur del territorio palestino. Esto significa, sobre el ingreso de ayuda humanitaria que espera en la frontera con Egipto. Israel afirma que no comenzará las conversaciones sobre esta segunda fase hasta que no se le entregue el cadáver del último rehén que permanece en Gaza, Ran Gvili. Un pretexto funerario.
 Un miembro de la delegación de la Yihad Islámica Palestina, que participa en las reuniones de El Cairo, puso en duda que Israel cumpla su compromiso de retirarse a la siguiente línea acordada en el acuerdo de alto el fuego y describió las reuniones como «intentos formales de preservar la apariencia del acuerdo sin su sustancia», mientras que las disposiciones clave seguían estancadas, encabezadas por la apertura de Rafah (AFP 15/1). 
 En Tel Aviv, la noticia no recibió aplausos. Yoav Zitun, editorialista del diario Yedioth Ahronoth, criticó la formación del comité, describiendo al organismo como «un gobernante sin ejército, dependiente de elementos de Hamás», lo que, según él, afianzaría el control continuo de Hamás sobre la seguridad. Zitun informó que Netanyahu, en coordinación con Estados Unidos, lanzaría un ataque militar, si las milicias no entregan las armas. 
 En cuanto a una posible retirada israelí más allá de la denominada «línea amarilla», la radio israelí Kan informó que las fuerzas de ocupación permanecerán desplegadas hasta que se produzca el desarme de Hamás. 
 Los planes de Israel y sus socios no incluyen ninguna retirada de Gaza, sino llevar a las últimas instancias la limpieza étnica. Francesca Albanese, relatora Especial de la ONU para los territorios ocupados, afirmó que algunos académicos y científicos estiman que el número real de muertos en Gaza es de 680.000. “Si se confirma, 380.000 de ellos son bebés menores de cinco años”, dijo Albanese. 
 Israel impide el ingreso de los periodistas, las excavadoras, los académicos. La magnitud del genocidio tal vez sea muy superior a lo que se creyó hasta ahora. 

Olga Cristóbal 
 15/01/2026

miércoles, 21 de enero de 2026

Lenin, guía para salvar la cultura y el pensamiento


Se cumplen hoy 102 años de la muerte del líder bolchevique 

 La cultura, esa palabra tan hermosa como inasible en su concepción vasta, guarda señales de lo creado, aprendido, legado y enriquecido por el ser humano. Una parte de ella nos ata y la otra propone liberarnos,; pero, en su conjunto, vive en cada huella dejada por nuestros pasos. 
 Negarla de golpe, movidos por la reacción de satanizar el pasado frente a la tarea de construir una sociedad superior, lejos de un acierto, abriría el camino hacia una errada utopía, pues equivaldría a engendrar el hombre nuevo desde el más absoluto cero. 
 Al contrario, según formulan la dialéctica y las leyes marxistas, el futuro exige conocer bien el ayer para aprovechar sus mejores elementos y evitar el peligro de reproducir sus peores aspectos. 
 Parecerán verdades comunes, mas en los albores del siglo XX, ante la encrucijada de conducir la primera Revolución Socialista, Vladímir Ilich Lenin debió polemizar con quienes en su país –aun a favor del proyecto emancipador– proclamaban la cultura de los obreros en tanto una esfera aislada, un punto de ruptura en la tradición humana. 
 Impulsados por el entusiasmo de las eras nacientes y por una visión reducida e inmediata, no histórica, de la clase trabajadora, ilustres representantes de la intelectualidad, incluido el poeta por excelencia Vladímir Mayakovsky, asumieron, al menos por un tiempo, el llamado a ignorar o destruir la herencia recibida a lo largo de milenios.
 A finales de 1920, ocurrió el I Congreso de la Proletkult de toda Rusia, organización obrera independiente alineada con la posición expuesta y sujeta a grandes cuestionamientos del líder bolchevique, hasta lograr subordinarla, en ese propio año, al Comisariado del Pueblo de la Instrucción Pública, máxima autoridad cultural. 
 Destinado a dicho encuentro nacional, redactó un Proyecto de Resolución con cinco acápites. El cuarto expresaba: «El marxismo ha conquistado su significación histórica universal como ideología del proletariado revolucionario porque no ha rechazado en modo alguno las más valiosas conquistas de la época burguesa, sino, por el contrario, ha asimilado y reelaborado todo lo que hubo de valioso en más de dos mil años de desarrollo del pensamiento».
Y en ese párrafo agregó: «Solo puede ser considerado desarrollo de la cultura verdaderamente proletaria el trabajo ulterior sobre esa base y en esa misma dirección». También le brindó atención al tema desde la tribuna, por ejemplo, en su alocución al iii Congreso de Juventudes Comunistas, el 2 de octubre de 1920. 
 Por supuesto, ninguno de sus planteamientos fue perfecto; pero debemos volver a ellos y traer esa mirada ecuménica, cual escudo, a un presente en el que la barbarie amenaza, otra vez, con devorar el derecho a la identidad y la memoria de los pueblos. 

 Jorge Ernesto Angulo Leiva | jorgeernestoanguloleiva@gmail.com
 20 de enero de 2026 22:01:58

martes, 20 de enero de 2026

Franja de Gaza: la “segunda fase” reafirma la disolución del Estado palestino y la ocupación del territorio por parte de Israel


El plan impulsado por Donald Trump para “terminar con la guerra en Gaza” avanzó hacia la segunda fase. Según afirmó el emisario estadounidense Steve Witkoff, en las negociaciones de El Cairo se alcanzó un acuerdo para formar el “comité tecnocrático palestino que administrará el territorio durante la transición”. 
 Witkoff evitó cualquier referencia a la retirada de las fuerzas israelíes o a la reapertura del paso fronterizo de Rafah -clave para el ingreso de la ayuda humanitaria y el paso de enfermos-, un compromiso incumplido de la primera fase. El mariscal Al Sisi -un “demócrata” que mantiene 60.000 presos políticos en las cárceles egipcias- anunció que se alcanzó un "consenso" sobre los 15 miembros que integrarán el comité, encargado de administrar la Franja de Gaza. 
 Witkoff explicó en X que la segunda fase de la propuesta de Trump, de 20 puntos, avanza de un cese el fuego “a una desmilitarización y una administración tecnócrata y de construcción". 
 De todos modos, “Las objeciones israelíes obligaron a realizar cambios de última hora”. Finalmente, el presidente del comité sería Ali Shaath, un ingeniero que fue viceministro de planificación y presidente de la Autoridad de Zonas Industriales de la Autoridad Palestina. 
 Shaath es experto en desarrollo económico y reconstrucción, según su biografía en el sitio web del Instituto Palestino de Investigación de Política Económica. Las Naciones Unidas han calculado que la reconstrucción de la Franja costará más de 50.000 millones de dólares, un proceso que se espera que lleve años y para el que hasta ahora se ha prometido poco dinero. Esa reconstrucción no tiene nada que ver con un restablecimiento de las condiciones de vida para la población gazatí – dos millones de personas-. 
 El comité “tecnocrático” de transición debería gobernar Gaza bajo la supervisión de una Junta de Paz, presidida por el propio Trump. La Junta gobernará con mercenarios armados de la Fuerza Internacional de Estabilización (FIES), aliada de Israel, porque ningún país parece dispuesto a comprometer sus tropas en el terreno, sobre todo los países árabes que temen la repercusión en su propia casa por ejecutar el vaciamiento de Gaza. 
 El celebrado cese del fuego fue desde el primer día una farsa: los ataques militares de Israel continúan y más de 440 palestinos en Gaza han sido asesinados, entre ellos un centenar de niños. Sin contar otros 25 que murieron congelados por el frío. Más de 2.500 edificios residenciales han sido destruidos, obligando a la gente a desplazarse, y persisten severas restricciones al flujo de ayuda, según denunció un informe de la coalición de ONG Oxfam. La política del sionismo es llevar adelante la “limpieza étnica”. 
 Israel no permitió el ingreso de la ayuda humanitaria. Según la ONU, las fuertes lluvias e inundaciones han dejado miles de tiendas de campaña inhabitables y han colocado a casi 800.000 personas, casi el 40 % de la población, en zonas propensas a inundaciones, dejando a las familias expuestas al frío invernal sin mantas, colchones ni calefacción. Cientos de tiendas de campaña han sido simplemente arrastradas por el viento y los refugios improvisados ​​han sufrido graves daños. Por lo menos 25 palestinos han muerto aplastados, cuando las tormentas provocaron el derrumbe de edificios y muros dañados sobre familias que buscaban refugio en sus casas o en tiendas de campaña cercanas. 
 Solo en Jordania esperan 10.000 camiones cargados de ayuda -incluida carpas, materiales de construcción, plantas potabilizadoras de agua- mientras Gaza sufre las feroces tormentas invernales con hambre, sin abrigo y en carpas inundadas. 
 Los sionistas han usado la primera fase para consolidar su presencia en Gaza, corriendo los límites de la franja amarilla establecida por Trump, con lo que se garantizaron el control del 58 % del territorio gazatí; del otro lado cientos de miles a un millón y medio de personas sucumben al bloqueo, agravado por las condiciones climáticas. 
 El estrangulamiento sionista de los gazatíes fue respaldado en noviembre por la mayor parte del Consejo de Seguridad de la ONU, con la mera abstención de China y Rusia, que hubieran podido vetarlo. Más claro: todos avalaron la partición de Gaza, entre una zona costera de playas, hoteles y yacimientos de gas, de un lado, y la anexión israelí, del otro.
 Respecto de la Autoridad Palestina no se ha cansado de pedir el desarme de Hamas y todas las milicias. 
 Tras el anuncio del gobierno egipcio, la presidencia de la Autoridad Palestina y la mayoría de los movimientos palestinos declararon rápidamente su apoyo al comité. Tanto Hamás como la Yihad Islámica afirmaron en un comunicado que “se proporcionará el entorno adecuado" al Comité para que comience su labor (AP 14/1). El método ‘venezolano’ de ocupar el país tiende a transformarse en universal. 
 Hamás, que gobierna Gaza desde 2007, sostiene que no busca ningún rol en el comité y que se limitará a supervisarlo “para garantizar la estabilidad en la Franja y facilitar la reconstrucción”. Tampoco puso un límite infranqueable a la entrega de sus armas, lo mismo que las otras milicias palestinas (almanassanews 14/1); las armas pesadas, sí, las livianas, no.
 Las conversaciones no avanzaron ni sobre el retiro de las fuerzas israelíes de Gaza, ni sobre la reapertura del cruce fronterizo de Rafah, en el sur del territorio palestino. Esto significa, sobre el ingreso de ayuda humanitaria que espera en la frontera con Egipto. Israel afirma que no comenzará las conversaciones sobre esta segunda fase hasta que no se le entregue el cadáver del último rehén que permanece en Gaza, Ran Gvili. Un pretexto funerario.
 Un miembro de la delegación de la Yihad Islámica Palestina, que participa en las reuniones de El Cairo, puso en duda que Israel cumpla su compromiso de retirarse a la siguiente línea acordada en el acuerdo de alto el fuego y describió las reuniones como «intentos formales de preservar la apariencia del acuerdo sin su sustancia», mientras que las disposiciones clave seguían estancadas, encabezadas por la apertura de Rafah (AFP 15/1). 
 En Tel Aviv, la noticia no recibió aplausos. Yoav Zitun, editorialista del diario Yedioth Ahronoth, criticó la formación del comité, describiendo al organismo como «un gobernante sin ejército, dependiente de elementos de Hamás», lo que, según él, afianzaría el control continuo de Hamás sobre la seguridad. Zitun informó que Netanyahu, en coordinación con Estados Unidos, lanzaría un ataque militar, si las milicias no entregan las armas. 
 En cuanto a una posible retirada israelí más allá de la denominada «línea amarilla», la radio israelí Kan informó que las fuerzas de ocupación permanecerán desplegadas hasta que se produzca el desarme de Hamás. 
 Los planes de Israel y sus socios no incluyen ninguna retirada de Gaza, sino llevar a las últimas instancias la limpieza étnica. Francesca Albanese, relatora Especial de la ONU para los territorios ocupados, afirmó que algunos académicos y científicos estiman que el número real de muertos en Gaza es de 680.000. “Si se confirma, 380.000 de ellos son bebés menores de cinco años”, dijo Albanese. 
 Israel impide el ingreso de los periodistas, las excavadoras, los académicos. La magnitud del genocidio tal vez sea muy superior a lo que se creyó hasta ahora. 

Olga Cristóbal 
 15/01/2026

lunes, 19 de enero de 2026

El reclamo de anexar Groenlandia por parte de Trump, pone en primer plano la disputa imperialista con la Unión Europea y la preparación de una guerra contra China


La reunión entre los encargados de las relaciones exteriores de Dinamarca y Groenlandia con el vicepresidente y el secretario de Estado norteamericanos, J. Vance y Marco Rubio, terminó en un sonoro fracaso. Ante los reiterados reclamos del gobierno de Trump por tomar el control de Groenlandia, el representante danés, Lian Ramunsen, volvió a ofrecer una mayor presencia militar de su país en la isla del ártico. La respuesta negativa del gobierno de Trump fue adelantada por varios posteos: en uno de ellos, mostraba un precario trineo tirado por perros, con la leyenda. “así no vamos a frenar a Rusia y a China”. El magnate agregó que “la OTAN será mucho más fuerte en el Ártico con Estados Unidos a la cabeza”. Al salir de la reunión, Ramunsen, el canciller danés, señaló: “Estados Unidos quiere conquistar Dinamarca”. 
 Poco después de la reunión, voceros de Trump reiteraron la posibilidad de una “compra” de la Isla por parte de los Estados Unidos. Trump está sembrando las “alertas” y “alternativas” que justifiquen, al ser objetadas por Europa, una escalada política y militar. Como ha ocurrido en Venezuela y pretende que ocurra en Irán, Trump pretende quebrar la resistencia de sus adversarios. Tiene a su mano sanciones económicas, una devaluación del dólar y una división de la OTAN en la guerra contra Rusia. 
 Un conjunto de naciones de la UE anunció el envío coordinado de tropas a Groenlandia, para una “misión de reconocimiento” liderada por fuerzas militares del gobierno danés. Bautizaron a esta misión con el nombre grandilocuente de “Operación de Resistencia Artica”. Por ahora, han adherido a esta escalada improvisada Francia, Suecia, Alemania y Noruega. En el caso de España, el gobierno “socialista” de Pedro Sánchez discute si sumarse o no. La militarización apunta a demostrar que la UE puede asumir el papel de gendarme de la OTAN en el Ártico, cuando flaquea en esa función en la guerra contra Rusia. Pero en vistas de las amenazas de intervención directa de Trump, las tropas de la “Resistencia Artica” de la UE se toparían primero con una incursión militar estadounidense. Un choque entre Estados Unidos y la Unión Europea al decir de algunos observadores, haría “volar a la OTAN en pedazos”.

 Otra vez, un “Protectorado” 

Desde 1951, el Tratado de Copenhague habilitó el derecho de los Estados Unidos al envío de tropas en Groenlandia y a la instalación de base militares, una en Nuuk, la capital, y otra, en el norte. El imperialismo norteamericano pretende instalar una Cúpula Dorada, el escudo antimisiles que la administración trumpista proyecta finalizar en 2028, a un costo de 175.000 millones de dólares. A la luz del deshielo del ártico, algunos observadores militares llaman a Groenlandia el “portaaviones insumergible del Ártico”. La actual base militar de Estados Unidos en la isla tiene un gran potencial para llevar adelante operaciones de detección de misiles y, en general, de vigilancia espacial. Pero la expansión de estas actividades pasan inevitablemente por el filtro y el conocimiento del gobierno danés. China ha ofrecido al gobierno danés financiamiento y equipamientos para la infraestructura civil de la isla -aeropuertos, puertos. China ha ofrecido inversiones para la explotación de minerales críticos. Estos movimientos podrían rediseñar el mapa político internacional; una alianza China-UE-Gran Bretaña frente a Trump. Por de pronto, acaban de acordar el ingreso de autos eléctricos chinos a Europa, en una suerte de concertación con las automotrices europeas. La guerra contra Rusia en Ucrania se levanta contra estos propósitos, salvo que Trump logre cerrar con Putin un pacto para el reparto de Ucrania. 

 Guerra mundial 

La crisis por Groenlandia ha puesto de manifiesto el desarrollo de una guerra mundial imperialista por el reparto del mundo, que es acompañada de guerras comerciales y financieras, y políticas. Desde el estallido de la guerra en Ucrania, nuestra corriente insistió en que se desarrollaba subterráneamente un conflicto estratégico dentro de la OTAN entre EEUU y los imperialismos europeos. La interrupción del suministro de gas ruso a Alemania, uno de los episodios nodales que inauguraron la guerra de Ucrania, fue una operación de los servicios estadounidenses que golpeó letalmente a Alemania y al conjunto de la economía europea. Macron y Meloni reclaman abrir una vía europea “independiente” de la UE. La crisis por Groenlandia tiene lugar en este escenario de conjunto, y define los botines que aspiran a arrancar cada potencia capitalista en presencia. El imperialismo norteamericano se ha lanzado a una intensa militarización de la política y de la economía para reunir las condiciones para una victoria de orden mundial. 

 Marcelo Ramal 
 16/01/2026

El problema de las materias primas de la industria digital


“Dos minutos para la medianoche / Las manos que amenazan con la fatalidad” (“Two minutes to midnightI”, Iron Maiden).

 La expansión acelerada de la inteligencia artificial, las criptomonedas y la electrónica avanzada suele presentarse como un fenómeno inmaterial, ligado al software y a los datos. Sin embargo, detrás de cada algoritmo, centro de datos o transacción digital existe una base física concreta: minerales críticos, consumo intensivo de energía y cadenas productivas altamente concentradas. 
 La supuesta “revolución digital” se apoya, en realidad, en una nueva disputa imperialista por materias primas estratégicas, convertidas en botín. En el marco de la competencia capitalista, esto se traduce en destrucción de fuerzas productivas, tanto humanas como naturales. 
 En los últimos años se hicieron visibles los conflictos por las tierras raras, primero en el marco de la negociación por Ucrania y, más recientemente, con la intención de Donald Trump de avanzar sobre Groenlandia para asegurar el acceso a estos elementos químicos. 
 Las tierras raras son un grupo de 17 elementos de la tabla periódica, fundamentales para la fabricación de imanes permanentes, chips, servidores, motores eléctricos, antenas, equipamiento médico y, especialmente, armamento moderno. 
 No son radioactivas en sí mismas, pero aparecen en la naturaleza asociadas a uranio y torio, que quedan como residuos radiactivos tras el proceso de separación y refinado. Su carácter estratégico no se debe a una escasez geológica absoluta, sino a la complejidad técnica del refinado, su alto costo ambiental y la concentración industrial del proceso. 
 Actualmente, China controla cerca del 70 % de la producción mundial y una proporción aún mayor del refinado, lo que le otorga una ventaja estratégica. Existen tierras raras livianas y pesadas; estas últimas son más escasas y más valiosas. Groenlandia posee importantes reservas de tierras raras pesadas, lo que explica el interés directo de Estados Unidos por el territorio.
 Pero esta no es la primera vez que una materia prima clave para la industria tecnológica está asociada a conflictos, guerras y genocidios promovidos por el imperialismo. El caso más brutal es el del coltán, principal fuente del metal tantalio, indispensable para los capacitores de teléfonos celulares, computadoras y dispositivos electrónicos. 
 La República Democrática del Congo (RDC) concentra la mayor parte de las reservas mundiales de coltán. Su extracción es mayormente artesanal y en ella participan incluso niños trabajadores. Durante la década de 1990 y comienzos del siglo XXI, las guerras entre Ruanda, Uganda y la RDC, junto con enfrentamientos étnicos y tribales fomentados, se cobraron cerca de siete millones de muertes en África central. 
 A su vez, la digitalización masiva incrementa de forma sostenida la demanda de cobre, clave para redes eléctricas, centros de datos y telecomunicaciones. El litio, junto con el níquel y el cobalto, es esencial para las baterías utilizadas tanto en dispositivos electrónicos como en sistemas de almacenamiento energético. 
 La inteligencia artificial no solo consume datos: consume energía y materiales a escala industrial, lo que coloca a América Latina, África y Asia en el centro de una nueva dependencia exportadora. Pese al discurso de la “sostenibilidad”, la infraestructura digital global sigue funcionando mayoritariamente con energía basada en combustibles fósiles. Los centros de datos que entrenan y operan modelos de inteligencia artificial requieren electricidad constante, refrigeración intensiva y redes estables, muchas veces alimentadas por gas y petróleo. 
 En Estados Unidos, el fracking permitió sostener esta demanda energética, pero con una alta vulnerabilidad económica y ambiental: necesita precios del crudo relativamente elevados para ser rentable y genera impactos severos sobre el agua, el suelo y las emisiones de gases de efecto invernadero. 
 Las criptomonedas profundizan este problema. Minar criptomonedas -verificar y asegurar transacciones- implica transformar enormes volúmenes de electricidad en activos financieros digitales. Por eso, las granjas de minería se concentran donde la energía es más barata, incluso cuando proviene de carbón o gas. Desde el punto de vista físico, las criptomonedas no son “dinero virtual”: son energía real convertida en una expresión extrema del capital ficticio, con una huella ambiental considerable.
 Existe un “Reloj del Fin del Mundo”, creado por el Bulletin of the Atomic Scientists, que indica simbólicamente cuán cerca está la humanidad de una catástrofe global. En los últimos años, además del riesgo nuclear, el reloj incorporó como factores centrales el cambio climático y la degradación ambiental. 
 En enero de 2025, los científicos movieron el reloj de 90 a 89 segundos para la medianoche, el punto más cercano a la catástrofe desde su creación en 1947. ¿Significa esto que habría que abandonar las nuevas tecnologías? 
 No. El problema no es la tecnología en sí, sino el régimen social que organiza su desarrollo y su uso. Bajo el capitalismo, la selección tecnológica está guiada por el lucro privado y la competencia, no por la satisfacción de las necesidades humanas ni por el cuidado de las condiciones de vida. 
 Solo una economía socialista planificada puede orientar el desarrollo tecnológico para liberar a la humanidad del trabajo rutinario, pesado y peligroso, sin destruir el planeta. Esto implica una planificación integral, que evalúe de manera consciente qué tecnologías conviene desarrollar, considerando toda la cadena de producción: desde la extracción de materias primas, el consumo energético y las condiciones laborales, hasta el producto final y los residuos, sin la lógica anárquica de la competencia capitalista. 
 La clase obrera en el poder es la única garantía para terminar con las guerras y la rapiña de recursos. Detengamos el Reloj del Fin del Mundo.

Silvia Jayo
16/01/2026

viernes, 16 de enero de 2026

Groenlandia sigue bajo la mira de Trump y escalan las tensiones


El magnate ratificó sus pretensiones de anexión y fracasó una reunión con funcionarios de Dinamarca

 La reunión entre funcionarios estadounidenses y daneses en la Casa Blanca para discutir el futuro de Groenlandia no destrabó las diferencias entre yanquis y europeos. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el vice norteamericano J.D. Vance, ratificaron ante el canciller danés, Lars Lokke Ramussen, y la jefa diplomática groenlandesa, Vivian Motzfeldt, las pretensiones de Donald Trump de anexar la isla a los Estados Unidos.
 Poco después de este encuentro, el presidente norteamericano insistió ante los medios en que no piensa “renunciar a ninguna opción” para hacerse del control del territorio ártico. Y, hasta aquí, esgrimió dos variantes: la compra, o el uso de la fuerza. Los ingentes recursos naturales sin explotar de la isla (incluyendo tierras raras) y su ubicación estratégica, debido al creciente deshielo y la formación de rutas navegables importantes para el comercio, explican la codicia de la Casa Blanca. 
 Si bien hace tiempo que Trump blanqueó sus apetitos, la reciente invasión de Venezuela es lo que ha actualizado las alarmas en la isla y en Dinamarca, que tiene el control de ese territorio. 
 Trump alega “razones de seguridad nacional” y la disputa con China y Rusia en torno a la región para justificar sus pretensiones. Copenhague contrapropone, como alternativa a la anexión, una mayor presencia militar de la Otan en la isla. 
 Como parte de las tensiones, Dinamarca puso en marcha la operación militar Resistencia Ártica, junto a fuerzas francesas, alemanas, británicas, suecas y noruegas. El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció el envío de tropas. No se puede descartar que las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea por Groenlandia naufraguen y el conflicto y las tensiones escalen.
 A la par de la rivalidad con China, se abre una fractura en ascenso de Estados Unidos con la Unión Europea. Las disputas en el Artico y en torno a Groenlandia se inscriben en las tendencias a una tercera guerra mundial.
 Los convidados de piedra en esta disputa son los isleños. El primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, sostuvo recientemente que “si tenemos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca aquí y ahora, elegimos a Dinamarca”. Como entre Escila y Caribdis, la isla se debate entre dos males. Nielsen encabeza una coalición de cuatro partidos, tres de los cuales se inclinan por un proceso gradual de emancipación de Dinamarca. El único partido proclive a una separación brusca, Naleraq, que promueve, además, un acuerdo comercial con Estados Unidos, se encuentra en la oposición. 
 Se vuelve decisiva una irrupción masiva de la clase trabajadora, a nivel internacional, contra la guerra imperialista y sus gobiernos.

 Prensa Obrera

La poeta Renée Nicole Maclin-Good: un crimen de Estado


En la fría mañana del 7 de enero de 2026, en una calle residencial del sur de Minneapolis (Minnesota), tuvo lugar un hecho que desnuda con brutalidad el carácter fascistoide de la política del Estado norteamericano. Renée Nicole Macklin-Good, ciudadana estadounidense de 37 años, poeta y madre de tres hijos, fue baleada en la cabeza por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE sus siglas en inglés) durante un operativo migratorio masivo lanzado por la administración trumpista. La herida resultó mortal.
 Testimonios y videos del hecho muestran a Maclin-Good intentando alejarse en su vehículo cuando los agentes la rodearon; un oficial disparó repetidas veces contra ella a corta distancia. Familias y vecinas describieron que no había amenaza armada alguna ni resistencia violenta; era una mujer desarmada, que vivía con su pareja y sus hijos (una niña de 16 años, y dos varones de 13 y 6) y había dejado a uno de ellos en la escuela. Al momento de los disparos, estaba a su lado su esposa, Rebecca, quien de hecho captó en video la peor expresión del sistema en la persona de su compañera de vida. En un segundo, vio truncada la vida de Renée y la de su familia.
 Renée Nicole no era militante política ni agitadora armada: era poeta, escritora, esposa y madre. Se había formado en escritura creativa y había obtenido premios universitarios por su obra. Sus redes sociales y biografías personales la retratan como una amante de la literatura, dedicada a su familia y su comunidad. “El miércoles 7 de enero, nos detuvimos a apoyar a nuestros vecinos. Teníamos silbatos. Ellos tenían armas”, declaró Rebecca Good, esposa de la víctima. 
 El crimen de Renée Nicole Maclin-Good se produjo a cuadras de donde, en mayo de 2020, fue asesinado George Floyd a manos de un policía.

 La política fascista del trumpismo 

Lejos de asumir responsabilidad, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el propio Donald Trump lanzaron inmediatamente una narrativa de “defensa propia”, acusando a Maclin-Good de intentar atropellar a los agentes – una versión desmentida por múltiples videos y testimonios. Trump incluso describió a la poetisa como “violenta” y una “agitadora profesional”, afirmaciones sin pruebas que solo buscan legitimar el uso letal de la fuerza por parte del Estado contra la población civil, especialmente en el contexto de las agresivas políticas migratorias. 
 La Secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem, conocida como la “caza migrantes”, la más fiel representante del ala dura femenina del gobierno de Trump, acusó a la víctima de incurrir en un acto de “terrorismo doméstico” al querer “atropellar” al agente que la ejecutó. (Noem estuvo en Argentina a fines de julio del año pasado. Por supuesto fue alegremente recibida por Milei y firmó con Patricia Bullrich acuerdos en materia de seguridad y lucha contra el crimen transnacional.) 
 Este respaldo explícito al agente que mató a la escritora es coherente con la línea represiva del Estado bajo la administración Trump, donde las fuerzas federales, particularmente el ICE, han sido reivindicadas como un bastión contra lo que el régimen denomina “enemigos internos”. La política migratoria -que trasciende fronteras y se vuelve represiva contra cualquier estorbo- despliega tropas en ciudades del interior del país para justificar incursiones masivas que terminan con vidas humanas. 
 También es congruente con las líneas del movimiento MAGA (Make America Great Again; nombre que Milei ha prohijado como latiguillo para Argentina: “Hagamos a Argentina grande de nuevo”), que no fue inventado por Trump, pero al que este bautizó y dotó de una identidad política dura, con la que ha doblegado incluso al Partido Republicano. El MAGA instala de manera sistemática la figura del “enemigo interno”, “descubierto” en migrantes, disidentes, activistas, artistas “subversivos”. Por supuesto el asesino de Renée Nicole no sabía a quién le estaba disparando, pero la disonancia entre el operativo del ICE y el movimiento evasivo de la víctima, la ubica, en la retorcida mente del verdugo, en el lugar del “enemigo interno”. 
 La muerte de Maclin-Good no pasó desapercibida. Miles salieron a las calles en Minneapolis y otras ciudades para exigir el retiro del ICE y poner fin a su presencia en sus comunidades, bajo consignas contra la violencia policial y federal. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, cuestionó la decisión federal de desplazar a las autoridades estatales de la investigación del tiroteo, lo que se ve como un intento de controlar la narrativa y evitar una rendición de cuentas. Por su parte, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, exigió la retirada de ICE de la ciudad y denunció el uso desproporcionado de la fuerza en vecindarios residenciales. 

 ICE y la política represiva del Estado burgués 

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) es la misma agencia que en junio de 2025 lanzó una serie de redadas masivas en Los Ángeles y zonas cercanas, dirigidas a indocumentados sin distinción clara de antecedentes criminales o peligrosidad, con detenciones en barrios, calles y lugares de trabajo: obras en construcción, granjas, restaurantes y zonas residenciales. Esta ofensiva formó parte de una política nacional de intensificación de la “aplicación de la ley migratoria”, ordenada desde Washington bajo la administración Trump. 
 Estas redadas provocaron fuertes repudios de gobernadores y alcaldes, y desataron pánico comunitario y movilizaciones inmediatas, con cientos y miles de manifestantes frente a centros federales de detención y marchas en diversas ciudades, realizadas por movimientos autoconvocados, organizaciones sociales y vecinales. 
 En Los Ángeles, por ejemplo, miles de personas marcharon por el centro de la ciudad, con pancartas contra las deportaciones y a favor de los derechos de inmigrantes. La respuesta estatal fue contundente: la administración federal desplegó miles de efectivos de la Guardia Nacional y Marines en la ciudad sin consultar al gobernador de California. Se impuso el toque de queda, y la policía usó gases lacrimógenos, granadas aturdidoras y detenciones para dispersar manifestantes. 
 En Tampa, San Antonio, St. Louis, Denver y Spokane hubo marchas frente a los ayuntamientos, donde la policía municipal actuó para contener grandes grupos de manifestantes, con detenciones y represión. 
 El asesinato de Renée Nicole Maclin-Good muestra la lógica brutal de un Estado al servicio de la burguesía financiera y racista. ICE, concebido como brazo armado de la política migratoria y de control social, se ha convertido en una fuerza paramilitar. 

 Ceferino Cruz 
 10/01/2026

lunes, 12 de enero de 2026

Trump extiende el default de la deuda pública venezolana


Un botín de los pulpos petroleros y los fondos buitres internacionales. 

 Donald Trump ha cerrado el círculo del acaparamiento de la producción y las exportaciones petroleras de Venezuela con una medida fundamental. Acaba de decretar que los ingresos por la venta de crudo de ese país quedarán “protegidos”, en cuentas del Tesoro de Estados Unidos, de “cualquier embargo, juicio, decreto, derecho de retención, ejecución, o cualquier otro proceso judicial”. La orden de la Casa Blanca declara a esos fondos “propiedad soberana de Venezuela mantenidos bajo custodia de EE. UU. para propósitos gubernamentales y diplomáticos, que no están sujetos a reclamos privados”. De este modo, cualquier pago relacionado con la deuda pública venezolana ha quedado bajo el control de Trump. 
 La deuda del Estado de Venezuela se estima en unos 160.000 millones de dólares, el 180 % de su actual PBI. De ese total, unos 60.000 millones se encuentra en bonos impagos, un “limbo” que se prolonga desde 2017 y que no condujo a una “aceleración” (intimación al pago de toda la deuda) [por el temor del propio Trump -entonces en su primer mandato- a desatar una crisis financiera global] (https://politicaobrera.com/15497-trump-intima-al-chavismo-a-convertir-a-venezuela-en-un-protectorado). 
 Entre los principales acreedores de Venezuela, se encuentran el Estado y corporaciones chinas. Desde hace al menos un lustro y ante la falta de pago de los compromisos, China puso en marcha un régimen de pago de “deuda por petróleo”, para resarcirse de los vencimientos con embarques de crudo. De todos modos, la deuda pendiente con el país asiático alcanzaría a los 20.000 millones de dólares. La decisión de Trump pone en crisis estos pagos “en especie”, tanto por el acaparamiento decretado sobre la producción y las exportaciones petroleras -que será en detrimento de las ventas a China- como por la decisión posterior de bloquear cualquier embargo a los ingresos petroleros del país para pagar deudas anteriores. 
 China contaba con otras garantías sobre esa deuda -como el control de derechos sobre reservas hidrocarburíferas venezolanas- que son ignoradas por el Protectorado trumpista.
 Las petroleras yanquis 

Pero la inembargabilidad decretada por Trump podría tener otros damnificados menos previsibles. Es el caso de las petroleras que sostienen juicios contra el Estado, por su retiro del mercado en 2007. En aquel momento, firmas como Exxon Mobil y Conoco Phillips rechazaron el planteo del gobierno chavista de conformar empresas mixtas con PDVSA para la explotación del crudo y presentaron a ese desacuerdo como una “expropiación” de activos. Los juicios entablados alcanzaron cifras que superan los 10.000 millones de dólares. Estas demandas ya obtuvieron fallos favorables en tribunales internacionales y los litigantes reclamaron activos venezolanos o “cualquier pago que el país coloque en el sistema financiero internacional” (El Observador de Uruguay, 8/1). Un botín que está en juego en ese litigio son las acciones de Citgo, la refinería y distribuidora radicada en Estados Unidos que pertenece a PDVSA. En la reunión de las petroleras con el gobierno norteamericano, el pasado viernes 9, una de estas litigantes -Exxon Mobil- presentó objeciones al plan petrolero de Trump para Venezuela. En el reclamo por un “régimen jurídico estable” para el país, Exxon incluyó al resarcimiento por los juicios pendientes. En represalia, Trump amenazó con dejarla afuera del esquema petrolero anunciado en aquella reunión. 

 Bonapartismo global

 La decisión de “inembargabilidad” de Trump puede impactar en la cotización de estos títulos de deuda, la cual se recuperó después del asalto sobre Venezuela. Los observadores del mercado de deuda estiman que los bonos venezolanos se encuentran mayoritariamente en manos de “fondos buitres” (Ambito, 6/1). Pero el horizonte de estos especuladores no es el transitorio “pagadiós” de Trump. Un plan de “pago de deuda con petróleo”, ya no bajo la batuta china, sino del “Protectorado” yanqui, podría revalorizar los títulos en juego y generarles fuertes beneficios a los acreedores buitres. Naturalmente, la garantía de esa operación residirá en un régimen económico y presupuestario que privilegie a las petroleras y a los acreedores internacionales, a expensas del “pueblo venezolano” con el cual Trump se llena la boca todos los días. Trump le ha ofrecido a la burocracia chavista cogestionar este régimen confiscatorio, a cambio de su colaboración política en el armado de un “Protectorado” de facto.
 Las reservas, la producción y los flujos financieros originados en las riquezas venezolanas se han convertido en un arma del arbitraje trumpista, con repercusiones sobre la guerra internacional, las propias corporaciones petroleras y los fondos internacionales que manejan deudas soberanas. El propósito de este arbitraje es redoblar las extorsiones, principalmente a China. Los trabajadores de Venezuela sólo recibirán migajas de la expoliación del país asaltado. 

 Marcelo Ramal
 12/01/2026

Trump organiza el remate de los activos petroleros de Venezuela


Los monopolios petroleros discuten el régimen político. 

 En la reunión que sostuvo con una veintena de las mayores petroleras del mundo, Trump ofreció las palabras esperadas: “tratarán con nosotros (el gobierno norteamericano), no con Venezuela”. Para el manejo de los futuros negocios petroleros, les ofreció el Protectorado de facto que ha impuesto sobre el país, sin aportar ninguna precisión más allá de afirmar que tiene “muy buena” relación con el equipo de funcionarios chavistas que encabeza Delcy Rodriguez. Mientras Trump reunía a los pulpos de los hidrocarburos, el Departamento de Estado anunciaba el envío de una delegación de funcionarios y técnicos a Caracas, para discutir con las autoridades, prioritariamente, la reactivación de las operaciones petroleras. Ante los medios, Trump había anunciado inversiones por 100.000 millones de dólares, y un “torrente de negocios” para las empresas del sector que resuelvan abrir o reanudar operaciones en el país. 
 Pero la reunión con las petroleras fue más complicada de lo esperado por la claque trumpista. Lo que dejó entrever fue una divergencia entre las corporaciones petroleras, no en torno de barriles o precios, sino del futuro del régimen político en Venezuela. 

 Chevron: que gobierne “alguien del sistema actual”

 Las dos voces que destacaron los medios en la reunión fueron las de Chevron, por un lado, y la de Exxon Mobil, del otro. Los representantes de Chevron fueron laudatorios con el plan de Trump, y se mostraron “listos” para continuar y redoblar la producción. Esta petrolera es la única de origen americano que mantuvo sus operaciones en Venezuela en estos últimos años. Por eso mismo, podría elevar sin demasiadas inversiones adicionales sus actuales niveles de producción. Es lo que puso de manifiesto, en los días previos al cónclave con Trump, Ali Moshiri, el ejecutivo de Chevron a cargo de las operaciones de la empresa en Venezuela y en América Latina. En un reportaje ofrecido a la periodista argentina Silvia Naishtat, el funcionario de Chevron reveló los alcances y los límites del plan trumpista: “Venezuela puede volver a producir 1,5 millones de barriles por día en unos 18 meses -o menos- con una inversión de entre 5.000 y 7.000 millones de dólares. Pero pasar de ahí es mucho más difícil. ¿Por qué? Porque hay que reparar y expandir infraestructura” (EconoJournal, 9/1). Lo que señala el ejecutivo es que una reactivación petrolera de corto alcance podría incrementar la actual producción en un 50% desde los bajos niveles actuales, con el solo expediente de poner en funcionamiento instalaciones que se encuentran ociosas. Ese plan, según Moshiri, demandaría el 5% de las inversiones que fantasea Trump. Chevron, que ya se encuentra instalada en el país, se ofrece a encabezarlo con una mínima inversión: unos 2.000 millones de dólares, de los cuales “nuestro objetivo es que 1.000 vengan del sector público (gobierno de los Estados Unidos) y 1.000 del sector privado” (id.). Es probable que lo que aquí se presenta como “sector público” de los Estados Unidos provenga finalmente de la venta del petróleo a extraer, y del monopolio que ejercerá la administración trumpista sobre las exportaciones a Estados Unidos. Dicho más sencillamente, de un arrebato a las arcas venezolanas. 
 Pero enseguida, el hombre de Chevron aclaró que para elevar a cifras más importantes la producción “hace falta muchísimo dinero”. No parece ser ese el “plan de negocios” que esté en juego en lo inmediato. Lo que se debate es una activación de los pozos y refinerías semiparalizadas, con mínima inversión y bajo el fusil de la administración trumpista y colaboradores locales. En este punto, el funcionario de Chevron arriesgó una posición política significativa, al “apoyar 100% la estrategia de Trump: que el que gobierne “sea alguien del sistema actual -te guste o no-” (id). 

 Exxon Mobil: “país no invertible” 

Volviendo a la reunión con Trump, la voz discordante partió del representante de Exxon Mobil, Darren Woods, quien “expresó que cree necesarias "muchas reformas" antes de que sea viable para las empresas regresar al suelo latinoamericano” (Perfil, 10/1). “Si analizamos los marcos legales y comerciales vigentes en Venezuela, hoy es un país no invertible”. (id). Sin estar actualmente instaladas en Venezuela, Exxon Mobil -y varias otras petroleras- sólo podrían anotarse en el plan trumpista al costo de grandes inversiones. Para ese cometido, Exxon reclama que el “cambio de régimen” llegue hasta el final, y legalice un marco de concesiones a las corporaciones petroleras de largo alcance. Es lo que viene planteando sistemáticamente el bloque de María Corina Machado y González Urrutia: en marzo pasado, Machado expuso como conferencista en el Congreso Mundial de Energía, el máximo evento empresarial de la industria petrolera que tiene lugar en Houston. Allí, Machado prometió una reforma de la ley de hidrocarburos de Venezuela, para reducir a la mínima expresión la participación estatal en los consorcios petroleros mixtos, abrir el negocio a multinacionales en áreas estratégicas y ofrecer “seguridad jurídica” contra futuros litigios. El planteo fue saludado por las petroleras que esperan “un cambio de régimen y un marco legal favorable en Venezuela”, el mismo planteo que hizo ahora Exxon en la reunión con Trump. 

 Mercado petrolero 

Los observadores del mercado petrolero, por otra parte, han puesto de manifiesto otras contradicciones del plan trumpista. No es un secreto que el presidente invasor aspira a aumentar la oferta petrolera sobre el mercado americano con el objetivo de abatir el precio de los combustibles, y, por esa vía, aflojar la presión inflacionaria causada por la guerra comercial y los recargos arancelarios impuestos por el propio Trump. Pero el abatimiento del precio del crudo pone en cuestionamiento a las nuevas inversiones petroleras, incluso al mismísimo plan de “relanzamiento de la oferta venezolana” prometido por el jefe de la piratería yanqui. Por eso, es previsible que las petroleras regulen el aumento de esa producción en función de sus propias apetencias de precios y beneficios. 
 El conclave Trump-petroleras, en suma, ha exhibido el carácter explosivo de la transición iniciada con el asalto a Venezuela. Los pulpos de los hidrocarburos dividen sus intereses entre el saqueo “rápido” de las actuales disponibilidades de petróleo, de un lado, y un drástico cambio de régimen que exige la destrucción del andamiaje político y jurídico del chavismo, del otro. Por la fuerza o por la “ley”, los monopolios petroleros y Trump van por un saqueo de gran alcance sobre los recursos y los trabajadores de Venezuela.

 Marcelo Ramal 
 10/01/2026